El «neomachismo» que nos invade

Ser consideradas la costilla de Adán nos hizo mucho daño. No tuvimos oficialmente alma hasta el Concilio de Trento en 1545, según algunos autores. Y se descubrió antes América que la existencia del clítoris. La maternidad como flaqueza y no como grandiosa contribución a la perpetuación de la especie, late en el fondo dando causa a esta realidad.

Mientras millones de mujeres continúan siendo ciudadanas de segunda, o de tercera, o ni siquiera ciudadanas, las privilegiadas del mundo desarrollado asistimos a un implacable resurgimiento del “neomachismo”. Todo se reviste de “neo” en estos tiempos. Y ya es de uso común el término “feminazi” para calificar a quien ose siquiera poner de relieve la oleada que nos sacude.

El portavoz adjunto del PP en la Asamblea de Madrid Juan Soler considera que Trinidad Jiménez, es una “candidata floja” para la región, ya que le falta “fondo y cuajo madrileño” y su acento la hace “más apta para Dos Hermanas o Velez-Málaga“. Al margen del sectarismo regional ¿Lo diría igual si hablara de un hombre?

Bibiana Aído produce urticaria sólo con mentar su nombre, incluso en los sectores autodenominados de (extremo) centro y apolítico. Nadie da un euro por su ministerio y cada medida suya se critica con virulencia, ella misma como persona es vapuleada de forma implacable. Es la “feminazi” perfecta. No tardará en llegar el día en el que invalidar a Bibiana Aído sea condición indispensable para obtener la ciudadanía española. Nuestro país aún no ha llevado la igualdad, el respeto y la justicia al corazón de los hogares.

No corren mejores tiempos en la otra orilla del océano. La derecha mas retrógrada del mundo –junto a la española- ha lanzado una “divertida” campaña en Minnesota en la que presume de que las políticas republicanas “están más buenas” y son “más calientes” que las demócratas. Ante las quejas, los republicanos aseguran que es lamentable que falte el sentido del humor.

 La mujer como objeto. La falacia continuada. El tópico que hace mito. La mujer como florero.

Hablar o no hablar, that´s the question

El AVE se aproxima a la estación de Madrid. Es muy tarde y los viajeros toman posición para apearse rápido desde al menos 10 minutos antes. Una pareja conversa en notoria alta voz. Está todo muy mal. No comprenden cómo la gente no salta.

Expresión cuidada del lenguaje, agudeza en la crítica. Pero el repertorio recorre los pasos del manual: el aborto, «las lesbianas”, los toros en Cataluña, chistes de cómo ahora censurarán comer caracoles, la situación económica… Que no, que nada se puede aguantar. Vuelven a reclamar reacción social.

Aspecto de profesionales que trabajan en Madrid durante la semana y residen en Zaragoza. Él lleva una pulsera con la bandera de España, pero no una telita de mercadillo: está engarzada en brillante metal dorado.

-Como lo de aquí –dice ella-, ese médico que mataba a los pacientes inyectándoles ración triple de anestesia.

Durante unos segundos dudo, pero termino por decirles:

-Perdón, ese médico se llama Luis Montes. Fue por completo exonerado judicialmente de las falsas acusaciones que le habían imputado y que le han ocasionado la pérdida de su trabajo y un cambio de vida. Está demandando, y ganando indemnizaciones, a quienes le acusaron malintencionadamente.

Se quedan petrificados de mi osadía. Quién soy yo para meterme en una conversación privada. No es tan privada si se emite en voz tan alta que todos nos enteramos. De hecho, tras hora y cuarto de viaje, la sesión se realiza ya para el público.

-Tengo derecho a creer lo que quiera- dice él.

-Sí- respondo-, creer, aunque no se apoye en razones,  pero aquí hay no menos de una docena de personas, muy calladas, que pueden creer también la falsedad de lo que dice y me siento en la obligación de facilitar los datos de la verdad. El Dr. Montes no mató a nadie, no hubo mala práctica profesional y está ganando las demandas y las indemnizaciones contra quienes le han difanado.

Me miraron con desprecio y ambos saldaron el asunto diciendo, en voz baja ya, ¡Qué gente! El resto del personal no pronunció una sola palabra, no movió un músculo.

Hoy leo que un informe internacional suspende a España en cuidados paliativos. Nos sitúa en el puesto 26, sobre 40, en ‘calidad de muerte’. Éste es un país que mata con dolor, en el que, además, la calumnia cala por falta de educación, y se paga muy caro contravenir la ideología dominante.

Un pueblo de Huesca me ha retrotraído, durante solo dos días, a un pasado sin tiendas, ni bares, ni médico, ni escuela, ni autobús de línea siquiera. Con un dificultoso acceso a Internet, que no salva los apenas 30 kilómetros que le separan de la capital. Sin mis músicas, ni mis accesos, fuera del mundo, en un horizonte que se reduce en el valle acotado, y se expande en cambio fuera de todo tiempo. Con una población envejecida, sana de mente, amando la vida, que ya está abandonando el barco de las raíces para residir en la ciudad con comodidades. El pueblo morirá con ellos. Y les entristece. For a while, como manda la sabiduría.

Un dulce y recio paisaje en aragonesa mezcla imposible, aire que duele respirar de tan insólitamente puro para los pulmones de ciudad, un silencio sólo roto por los pájaros, por la puntual alegría de vivir de una barbacoa, la guitarra y las canciones de todos los tiempos, por el discurso –polícromo- de la amistad.

Tentaciones de aislamiento. Que el mundo siga sin mí, que la lucha siga sin mí. No es ya más mi guerra. Introspección, cambio de rumbo, nuevos horizontes. Microclimas posibles a explorar.

En el viaje de ida, la pasajera del asiento contiguo suelta abundantes miasmas catarrales (regalándome el resto de los números necesarios para obtener el premio de una dolencia similar), y termina –para mi estupefacción- hurgando en su pelo para aplastar con las uñas de dos dedos, algo que de él extrae. Varias veces. Acabo el trayecto de pie, al fondo del vagón. En el retorno, salto contra mis propósitos, porque me irrita lo que escucho. ¡Quién me mandaría a mí! en efecto,  aunque no sé si me aterró más el silencio equidistante del resto de los pasajeros.

  No sé cuánto influye el trancazo, pero estoy sumida en la confusión. A little, may be, como exige la experiencia.

Cuento de princesas para una tarde de Agosto

 Los suecos no querían pagar la boda de la princesa Victoria, heredera del trono. Argumentaban -apoyados por líderes políticos- que la asignación anual de 112 millones de coronas suecas (casi diez millones de euros) que recibe la casa real de Carlos XVI Gustavo debería ser suficiente para afrontar los gastos del enlace. Habilitaron portales de Internet para expresar el rechazo ciudadano a arbitrar presupuestos extraordinarios. La entrada del blog en la que lo contaba, recibe visitas a diario desde hace meses. No hay jornada que falte alguien buscándola. Para mi sorpresa, ciertamente.

El matrimonio con Daniel Westling se celebró el 19 de Junio, con toda pompa, y rodeados del clamor popular. El metro era gratis para facilitar la movilidad. A la mayoría de la población le gusta su monarquía. Aunque se celebró otra fiesta paralela de republicanos, con actuaciones musicales.

El casamiento costó finalmente 20 millones de coronas suecas (unos dos millones de euros). El Rey pagó las celebraciones en palacio, y el resto –a pesar de las protestas- de los gastos el Gobierno.

No han pasado dos meses del acontecimiento y ya se han presentado tres querellas contra Victoria por presunta corrupción. Todo porque el millonario sueco Bertil Hule prestó a la pareja un jet privado y un yate para su luna de miel. El fiscal anticorrupción se propone actuar en los próximos días. La prensa crítica a la heredera. Llegan a decir que el empresario «podría estar interesado en obtener una retribución por los regalos».

Siempre he querido ser sueca. Por lo menos.

Money

Desde el Poderoso caballero de Quevedo al éxito de Pink Floyd en 1973 con el que sigue siendo uno de los temas más vendidos de la historia.

¿Malo? ¿Bueno? ¿Fin? ¿Instrumento?

Buscando… dinero, encuentro algún diamante. De sangre incluso. En el Delta del Mississippi un pueblo se llama Money, dinero. En lugar de St. Mary of the Head, Holy Guardian Angel,  St. James o San Francisco sin ir más lejos… Money, ya véis.  Dinero, en castellano, es el nombre de otro enclave poblacional en Texas.

Poco veo de la historia de Money. En los años 50 conoció cierta prosperidad al calor de una fábrica de algodón. Ahora apenas cuenta con un centenar de habitantes. Dinero, Money, languidece con la economía financiera especulativa, mientras crecía con la productiva, con las industrias que daban trabajo a toda una población a veces.

Un niño negro de 14 años fue asesinado en Money, Mississippi, en 1955, y exculpados sus asesinos por un jurado blanco, a pesar de haber confesado la autoría en una entrevista a la revista Look. Materialmente linchado, la madre expuso el féretro abierto en el entierro, lo que contribuyó al inicio del Movimiento de Derechos Civiles de la década de los 60.

   Nacer en Dinero, morir en Dinero y demostrar que la resistencia –vieja palabra en desuso a veces no es inútil. Paradojas.

(NOTA (AL MARGEN) MUY IMPORTANTE: wordpress establece que puede colocar publicidad en los blogs, con cierto tráfico de visitas, por alojarlos gratis. Estudiaré comprar el dominio.
Lo peor es que yo no puedo ver la publicidad que ponen y sí algunos de quienes visitáis el blog. No cobro por esa publicidad y no comparto los mensajes que puedan aparecer en esta página). Espero que este asunto, al margen, no sea el único objeto de los comentarios 🙂

Los bandoleros del Siglo XXI

Los bolsillos de los ciudadanos anónimos corren cada día más peligro. De lo particular a lo general, todas las noticias apuntan al mismo objetivo: esquilmar a quien lo permite.

ESPAÑA:

El 43% de los españoles justifica el fraude fiscal. Es cierto que ello implica que el 57% no lo aprueba en ningún caso, pero el conjunto ofrece una abultada mayoría de corruptos. Lo realmente llamativo es que la mitad exactamente de los empresarios, el 50%, ve lógico hacer trampas para esquivar a Hacienda. Y también los llamados profesionales, casi en el mismo porcentaje. Como no parece coherente pensar de este modo y pagar escrupulosamente los impuestos, cabe deducir que media España está robando a la otra (que así se traduce no cumplir con las obligaciones fiscales).

EUROPA:

Bruselas” propone la creación de un nuevo impuesto europeo para sufragarse. Pero ya, lo estudian a la vuelta del verano. Quieren liberar a las naciones de tanto gasto y por eso piensan en que paguemos directamente nosotros la eficaz burocracia de la UE. “Con el impacto de la crisis algunas naciones quieren liberarse de la carga. Eso abre la puerta a pensar en recursos propios que no sean reclamados por los ministros de Finanzas«. Así lo ha declarado el comisario europeo de Presupuesto, Janusz Lewandowski al diario ‘Financial Times Deutschland’. No es que no sea nuestro dinero el que tienen los ministros de Finanzas, pero si lo sacamos físicamente de nuestro bolsillo nos sentiremos más responsables y europeos.

MUNDO:

Las multinacionales son responsables de dos tercios del fraude fiscal global”. Lo ha dicho Jean Merckaert, del Comité Católico contra el Hambre y para el Desarrollo (CCFD). La manipulación de las operaciones comerciales con fines contables podría suponer el 65% de las fugas ilegales de capitales, según un resumen de la Red Europea sobre la Deuda y el Desarrollo (Eurodad), frente al 35% para las actividades criminales y el 5% para los pagos ilícitos.

En este clima, África redobla, con el neoliberalismo triunfante, su carácter de Edén para los especuladores. Falta de controles y constante eliminación de factores de protección. Atención a estos datos:

  • Las salidas ilegales de capitales habrían supuesto 1,8 billones de dólares durante los últimos 40 años. Datos del Global Financial Integrity sobre las cifras de la evasión fiscal en el continente africano. Cantidad que podría cancelar –estima este organismo- la deuda externa de 250.000 millones de dólares y dejaría a disposición casi 600.000 millones de dólares para luchar contra la pobreza y promover el crecimiento económico.
  • En 1999 el semanario inglés The Economist estimaba que los dirigentes africanos, sólo ellos, poseían entonces 20.000 millones de dólares colocados en cuentas bancarias y únicamente en un paraíso fiscal: Suiza. Del resto, ni se habla.
  • Algunos países africanos, libres de cualquier control de la OCDE (que los «olvida»), «sienten la tentación de ‘ir por libre’ y convertirse en paraísos fiscales para atraer a los inversores deseosos de librarse de los impuestos”, cuenta en esta ocasión la red Tax Justice Network for Africa.
  • Ghana es el nuevo laboratorio. El 50% de los impuestos sobre las empresas internacionales que operan en el país –es decir, más de 125 millones de euros anuales- ya se escapan del Estado.

Todos estos datos sobre el robo global, figuran en este interesantísimo artículo publicado en ATTAC por Jean-Christophe Servant de Le Monde diplomatique.

Mi abuela, la pobre, llevaba sus escasos ahorros, colgados siempre que salía a la calle de un curioso artilugio llamado faldriquera. Santa ingenuidad, que diría mi amigo José Antonio Rodríguez.

Cuando salió de Cuba…

A veces la Cuba tantos años enquistada invita (por impotencia) a mirar para otro lado, pero Ricardo González impele a prestarle atención. A la isla maravillosa -sinónimo para los españoles de lo más duro de perder-, y a la Humanidad completa. Estuvimos con él en la tertulia de 1001Medios.es, en casa de Enrique Meneses.

Ricardo González tiene 60 años y pasó los últimos 7 –“y cuatro meses” remarca- en cárceles cubanas. Sin comer jamás caliente, por ejemplo. Con la letrina  en los pies de la cama, a tiro de olfato todo el día. Periodista independiente, poeta y corresponsal de Reporteros Sin Fronteras, fue considerado un disidente del régimen castrista y dio con sus huesos en prisión. Su delito: pedir libertad de información. Para Amnistía Internacional, Ricardo era uno de los prisioneros de conciencia a defender. Acaba de llegar exiliado a España, junto con otros compañeros. Con la familia que atesora.

Este hombre escribió en su reclusión: “De mes en cuando mi optimismo extravía su esencia. Siente sin sentido los sentidos. El costillaje herraje de los pies grillete, el cráneo calabozo. Que su sombra no le obedece”. Y tuvo que sacar los textos embutidos en cigarrillos para burlar a los guardianes… como en España hacen los evasores de impuestos. Y a pesar de todo, dice que “no le nace el rencor”. El rencor es como el amor, no se elige.

Sueños de cambio, de reconciliación, de construir todos unidos, desde la extrema Cuba en Florida, a los ortodoxos interiores insensibles a la Historia. “Con los hermanos Castro, no se producirá”. Y no más críticas, realismo desnudo… que comparto.

Su crisis sería nuestro paraíso” exclama asombrado de nuestro buen vivir. Su conocimiento, como otras tantas verdades, se hurta a los cubanos. El mundo muere por las esquinas –que es verdad, pero bastante menos-, y la Cuba de los Castros -reprimida y pobre- es la verdad absoluta. No poder saber, no poder hablar, no poder salir, no poder… ¡Tiene que terminar!

Ricardo González grita quedo desde su coherencia, prudencia y paz, para que les escuchemos. A los cubanos de Cuba, de España, de Batista, de Castro y Castro, de las multinacionales que ya llegan a comprarles. Suerte. Tienen activos importantes para el cambio. Este hombre es de los que devuelve la fe en el ser humano.

De la hora de tertulia, Rosa Jiménez Cano ha montado un resumen de 9 minutos. Por cierto, la leyenda viva a la que se refiere es Enrique Meneses.

http://vimeo.com/14020350

Robar en euros

Salían por la frontera (todavía las había) con una maleta llena de pesetas, aquella rudimentaria moneda que valía tan poco. Hace 3 décadas España pasó una epidemia de fuga de capitales, saldada con la impunidad habitual. Era, en general, dinero negro procedente de untos a políticos para lograr contratos empresariales y de sus beneficios menos confesables por los dadores. Las maletas y los sobres transitaban de hecho con gran soltura también por territorio patrio.   

Por lo que leo el negocio ha prosperado. La agencia tributaria denuncia que Ferrovial pagó comisiones ilegales a Convergencia a cambio de obra pública. Y que la potente y afamada constructora abonó 5,9 millones de euros a través del Palau de la Música. Argumentan los empresarios que el dinero era simplemente una donación para patrocinar actividades de la fundación. El Palau, como otras tantas entidades de este tipo (incluidas asociaciones “sin ánimo de lucro”), recibió por lo que voy viendo auténticas fortunas, en cantidades obscenas, de todo tipo de organismos públicos, no necesariamente fraudulentas pero puede que mal invertidas.   

Si mis cálculos no fallan, 5,9 millones de euros serían casi 1.000 millones de pesetas. Estaría por asegurar que nunca antes… se “donó para patrocinios”, ni nada que se le parezca, semejante cifra ¿A quien iban a traer a cantar? ¿A un coro celestial ultragaláctico?   

Y estamos hablando de una “pequeña” partida en ese mar sinuoso sobre el que cada día caminamos. lainformacion.com nos recuerda otros casos recientes como el de Esther Koplovitz “dotando” -como a una hija en trance nupcial- a Fundescam (a  la sazón Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad de Madrid), de tan turbias entretetelas que ya forma parte del Caso Gürtell.   

O de otro constructor, levantino, llamado Enrique Ortiz, a quién –lo que son las cosas- he encontrado en mi vida profesional trabajando sin parar para las comunidades del PP (léase la polémica autopista de Ibiza). Ahora ha entrado en la actualidad porque también es accionista mayoritario de un equipo de fútbol: el Hércules y se investiga si pagó comisiones a los contrarios por dejarse ganar. Hay grabaciones incluso del caballero, muerto de risa, cuando un portero se tira al otro lado mientras el balón entra la portería, pero creo que los jueces son bastante escrupulosos en garantizar la intimidad de este señor.   

¿Y luego que haces con la pasta para que rente? Pues llevarla a lugares complacientes en donde la Agencia Tributaria española no te esquilma. No es que se emplee a fondo con las gentes “de bien” adineradas, ni que esa legislación que permite las SICAV, pagando un 1% de impuestos, sea muy dura, pero mejor es nada, y no dar explicaciones. ¡Dónde va a parar!   

Los pardillos aún sacan los billetes de España embutidos en cigarrillos -los de 500 euros que abultan menos, imaginad el esfuerzo físico de cargar sacas con pesetas-, según contaba hace poco la Guardia Civil, pero los expertos conocen otros entramados más seguros y productivos. ¿Las autoridades no? Pero, seriamente, tomando medidas eficaces.   

Robar en euros es un salto cualitativo respecto a las pesetas, lástima que la sociedad –en todos sus estamentos- no haya registrado ese sustancial progreso. Al menos para exigir que no le desvalijen, porque resulta que todo ese dinero que fluye con soltura y que a los ladrones aprovecha, es nuestro. Me da que, por el contrario, la sociedad se ha empobrecido, en cuerpo y carácter. ¿Te apuntas a constituir una SICAV de ciudadanía?   

Diseño: Davalon Art

Las vacaciones españolas de la Sra. Mojama

JRMora

 

    La bailaora cuenta que, “como el marido tiene tres nombres”, se lío y le dijo a la primera dama estadounidense: “a ver si vuelve Vd. con el Sr. Mojama”. Arracimados por balcones y calles, algunos ciudadanos gritaban: “¡Señoraaa! apártese que no veo”, “Güelcom Michelle”. La susodicha y los medios internacionales que han recogido la visita de la mujer del presidente norteamericano a España, habrán creído que somos un país del tercer mundo. Bienvenido Mr. Marshall redivivo.            

A algunos les ha molestado mucho… ¿qué? ¿Ésta patética imagen de España? ¡No! Que algunos antipatriotas hablen de caspa “cuando nos están atacando desde fuera”.            

Por partes. Dedicar tan amplios espacios ¿informativos? a contar si una turista destacada come helado de chocolate o lanza un “pequeño eructito” es signo de que algo va muy mal en los medios de comunicación. Entiendo que en programas de entretenimiento se le dedique un apartado, la mitomanía tiene ciertos efectos sedantes. Pero esta desmesura con Michelle Obama resulta preocupante.            

Me interesa más hablar de esta parte del pueblo español, aún tan cateto, tan poco educado. Y, especialmente, del papel de los medios en la labor.            

La caspa no se tapa con más caspa, así se hace una montaña… de caspa. Si en los programas en los que se critica a los antipatriotas por llamar catetos a los jaleadores de Michelle Obama, se dedicara al menos el mismo espacio a contarles a los españoles, otras cosas que les afectan, igual cambiaba algo la papanatería. Por ejemplo, que tenemos los sueldos más precarios de la UE anterior a la ampliación al Este. Y que, con esos sueldos, las compañías de telefonía nos cobran las tarifas más caras de Internet. O que los bancos  reservan a los incautos españoles sus más altas comisiones. Añadamos que se merman profesores para mantener la productiva ignorancia. Y, puestos ya a abordar el asunto desde la raíz, no estaría de más invertir algo de tiempo a explicar las auténticas razones de la crisis provocada por el neoliberalismo que avalan las mermas sociales que se están produciendo. A explicar por qué «nos atacan desde fuera«. Pero de verdad, con profundidad y datos. Las causas específicas de España que conducen a no poder retener un nombre siquiera de los tres de una persona (máxime cuando se le conoce por uno: Obama). Pero, ya lo he dicho otras veces, éste es el único país que conozco en el que la incultura se tiene a gala.            

Comprendo que para ello hay que leer, informarse, más allá del Hola, el Sálvame de Luxe (o como se llame)… o el tuenti. Ingente tarea.            

La prueba palmaria de que esta civilización se va al traste es la decadencia de su cultura y valores. Es regla histórica. La caspa que emana de ciertos programas, medios y redes sociales, su escaparate. Caspa sobre caspa “hasta la derrota final”.            

La muerte de las civilizaciones sepultó muchos avances conseguidos -ardieron en llamas-. Por primera vez, hoy todo está registrado en archivos, en Internet, quedará más allá del fin degradado de esta Era. Y, sin embargo, gentes con voz parecen creer que el mundo comienza el día en el que ellos nacieron o abrieron los ojos a una realidad inmediata. Si comencé con el genial JRMora, termino con Elrich. Él da la clave de lo que es una convivencia constructiva entre los tramos de la vida. De los “porqués” a los “hasta cuándos”            

Bernardo Elrich. El País.

5 de Agosto

Siempre me ha sabido esta fecha a fiesta: era el cumpleaños de mi madre. Ella hubiera comenzado el día como todos: nos despertaba contándonos las noticias que ya había leído en Heraldo de Aragón (llegaba a casa por suscripción) al levantarse más temprano que los demás a preparar el desayuno. Probablemente fue ella la que imbuyó en mí la costumbre de querer saber y compartir lo que pasa.

Entre parabienes y regalos, mi madre no dejaría el día de su aniversario de ir a la compra y preparar la comida (sin duda utilizando manjares mejores que a diario, cuando se pudo). Con ayuda de la abuela, mientras vivió. Con la mía. En aquella época los hombres no ponían ni la mesa.

El calor árido y potente de los agostos en Zaragoza, se colaba por las ventanas, a pesar de las persianas echadas. No hasta abajo, a mi madre le gustaba la luz. Un año, durante la comida, la radio al fondo emitió una noticia que nos conmocionó: había muerto Marylin Monroe, la hermosa y frágil mujer a la que seguramente entonces queríamos parecernos -al menos en algunos gramos de personalidad-, la que, desgarrada e ilusa, cantaba apenas 3 meses antes “happy birthday to you” al arrebatador presidente del cambio y la esperanza, que sería asesinado un año después.  

La mujer que atemperaba mis sueños de rebeldía, me hizo llegar muchos años después (ya desaparecida) los recortes de periódico que –como yo- atesoraba. Hitos de mujeres a los que la España franquista no les dejaba aspirar. El tiempo añadió a la carpeta los pequeños logros de su propia hija. En un papel ya amarillento leo un artículo del médico y escritor Santiago Lorén: “Sender y las mujeres”. Y que termina así. “Los lógicos del arribismo y del éxito dicen que siempre detrás de cada hombre hay una mujer; sólo los poetas saben que la mujer no está detrás, sino delante; muerta o viva, huidiza o alcanzable, siempre por delante, señalando la meta y el camino”. Mi madre no compartió conmigo estos sueños secretos, algunas rosas cortadas en el camino aconsejaban prudencia.

Aquellas mujeres españolas hubieran necesitado a una Bibiana Aído, la tan injustamente vilipendiada ministra que, con voluntad implacable, lucha por la igualdad. Aún un 40% de nuestra sociedad piensa que la violencia de género es culpa de la mujer por no irse de casa. Una aplastante mayoría encuentra excusas a los maltratadores. Y un 18,9% que la mayor parte de las mujeres presenta denuncias falsas –a pesar de la abrumadora cifra de víctimas-. Hijos de aquellos lodos.

Un 5 de Agosto, mi hijo de 11 meses, se levantó y se puso a caminar por primera vez. Tambaleante como todos, prudente quizás, pero firme. En su primera decisión autónoma, cogió un cenicero y se dispuso a arrojarlo a la calle por la terraza. Claro mensaje de un deseo, cuyo cumplimiento aún le debo. Primeros pasos de indeleble recuerdo que todavía trato de afianzar con los brazos de una mirada discreta que le empuja hacia delante. Y que me devuelve, reconfortante, la misma contrapartida.

Y hoy, 5 de agosto de un mundo regido por el dinero casi exclusivamente, se cierra una cuenta de largos pagos: ¡hoy he terminado de pagar la hipoteca! Ya era hora. La codicia que impera en el orden mundial, aún nos pone en riesgo, pero menos. Ya no más los lejanos sueños de habitaciones de hoteles que desahucian, como debe ocurrirles a tantos españoles que viven en casas cuyos dueños son los bancos, aunque las crean suyas.

En un mundo en quiebra mal repartida, sin objetivos ni voluntad clara de solución, la fiesta de este 5 de Agosto es pisar en tierra firme, sin más cuotas. Los otros recuerdos del día, ponen alas de más altura para seguir festejando la dicha de vivir.

Ya estaba escrito

1993. Enero. Conferencia en Washington de altos protagonistas mundiales: ministros, presidentes de Bancos Centrales y economistas. Habla el anfitrión John Williamson, el economista que en 1989 elaboró el Consenso de Washington, un decálogo de medidas para América latina, basado en el modelo de equilibrio competitivo de la economía de mercado que, en la década del 90, operó en los países de la región bajo una fórmula infalible: “Estado mínimo y mercado libre, sin trabas”… y que los llevó a la ruina:

 “Habrá que preguntarse si podría tener sentido la provocación deliberada de una crisis para eliminar los obstáculos de carácter político que se le pueden presentar a la reforma. En Brasil, por ejemplo, se ha sugerido en algunas ocasiones que valdría la pena avivar un proceso de hiperinflación si con ello se asusta suficientemente a todo el mundo para que se acepten los cambios”.

   1993. Febrero. Canadá (como tantos otros antes… y después) se encuentra en una “catástrofe financiera”. Es lo que aseguran los medios informativos del país e “informes” exteriores muy críticos con su situación económica. “La expresión “el muro de la deuda” irrumpió súbitamente en nuestro vocabulario. Lo que se quería decir con ella era que, aunque la vida parecía cómoda y pacífica en el presente, Canadá “gastaba muy por encima de sus posibilidades” y, en breve, poderosas compañías de Wall Street como Moody´s o Standard and Poor´s iban a reducir la calificación de nuestro crédito nacional, que pasaría de nuestro inmaculado “status” de “triple A” a otro mucho más bajo. Cuando esto sucediera, los inversores no harían otra cosa que “retirar su dinero” de Canadá para llevárselo a otro lugar más seguro. La única solución, se nos decía, era recortar radicalmente el gasto en programas como el del seguro de desempleo y el de sanidad. Y eso, precisamente, fue lo que hizo el Partido Liberal pese a que acababa de ser elegido con un programa electoral en el que propugnaba como prioridad la creación de empleo. La versión canadiense de la “política del vudú.” (Se refiere a los gobiernos progresistas que cambian su política hacia el neoliberalismo, “obligados” por las circunstancias). Después se comprobó que la “sensación de crisis” en Canadá había sido cuidadosamente alimentada y manipulada por un puñado de “think tanks”, subvencionados por los principales bancos y empresas del propio país. Había sido una maniobra neoliberal. Una más.

Fragmento de “La doctrina del shock” de Naomi Klein. Publicado en 2007, antes de que se desplomaran las torres financieras y a todos –unos más que otros- nos sacudiera “la crisis”.

Mucho antes, en 1940, John Ford dirigió “Las uvas de la ira” de John Steinbeck.