Ya estaba escrito

1993. Enero. Conferencia en Washington de altos protagonistas mundiales: ministros, presidentes de Bancos Centrales y economistas. Habla el anfitrión John Williamson, el economista que en 1989 elaboró el Consenso de Washington, un decálogo de medidas para América latina, basado en el modelo de equilibrio competitivo de la economía de mercado que, en la década del 90, operó en los países de la región bajo una fórmula infalible: “Estado mínimo y mercado libre, sin trabas”… y que los llevó a la ruina:

 “Habrá que preguntarse si podría tener sentido la provocación deliberada de una crisis para eliminar los obstáculos de carácter político que se le pueden presentar a la reforma. En Brasil, por ejemplo, se ha sugerido en algunas ocasiones que valdría la pena avivar un proceso de hiperinflación si con ello se asusta suficientemente a todo el mundo para que se acepten los cambios”.

   1993. Febrero. Canadá (como tantos otros antes… y después) se encuentra en una “catástrofe financiera”. Es lo que aseguran los medios informativos del país e “informes” exteriores muy críticos con su situación económica. “La expresión “el muro de la deuda” irrumpió súbitamente en nuestro vocabulario. Lo que se quería decir con ella era que, aunque la vida parecía cómoda y pacífica en el presente, Canadá “gastaba muy por encima de sus posibilidades” y, en breve, poderosas compañías de Wall Street como Moody´s o Standard and Poor´s iban a reducir la calificación de nuestro crédito nacional, que pasaría de nuestro inmaculado “status” de “triple A” a otro mucho más bajo. Cuando esto sucediera, los inversores no harían otra cosa que “retirar su dinero” de Canadá para llevárselo a otro lugar más seguro. La única solución, se nos decía, era recortar radicalmente el gasto en programas como el del seguro de desempleo y el de sanidad. Y eso, precisamente, fue lo que hizo el Partido Liberal pese a que acababa de ser elegido con un programa electoral en el que propugnaba como prioridad la creación de empleo. La versión canadiense de la “política del vudú.” (Se refiere a los gobiernos progresistas que cambian su política hacia el neoliberalismo, “obligados” por las circunstancias). Después se comprobó que la “sensación de crisis” en Canadá había sido cuidadosamente alimentada y manipulada por un puñado de “think tanks”, subvencionados por los principales bancos y empresas del propio país. Había sido una maniobra neoliberal. Una más.

Fragmento de “La doctrina del shock” de Naomi Klein. Publicado en 2007, antes de que se desplomaran las torres financieras y a todos –unos más que otros- nos sacudiera “la crisis”.

Mucho antes, en 1940, John Ford dirigió “Las uvas de la ira” de John Steinbeck.

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9 comentarios

  1. eliecer

     /  4 agosto 2010

    El miedo es la mejor herramienta para controlar a las masas, asi pueden robar, destruir el medio ambiente y sodomizarnos impunemente, y además haciéndonos creer que es por nuestro bien. Gracias.

  2. L'Homme Machine

     /  4 agosto 2010

    Esto, a todas luces y desde todos los puntos de vista, se llama terrorismo financiero.

  3. Es genial esta escena que has puesto.

  4. Exactamente lo que están haciendo con nuestro país, quieren desmontar todo el sistema de ayudas sociales,gracias a la colaboración inestimable de la clase política que vive del cuento a costa de la clase trabajadora. Saludos.

  5. Soto

     /  4 agosto 2010

    Hola Rosa Maria y amigos contertulios:
    Estupendo Post como siempre,estoy muy de acuerdo,de una “forma clonica” con (frikosa).El video ,vale por mil palabras ,realmente (Extraordinario),muy bien explicada y visualizada la actitud del Gobierno en la Sombra:”mundos” tan subididos que hacen imposible la protesta directa “al germen ” de esta explotación global.!Estamos apañados si pensamos encontrar algun dia el ultimo eslabon de este “demonio” que no nos deja ser uno mismo y tiene a gran parte de la humanidad en euna extrema pobreza.
    Apertas agarimosas

  6. Ludens76

     /  4 agosto 2010

    Lo alucinante es que esta táctica utilizada en Canadá en 1993 pueda seguir siendo utilizada tanto tiempo más tarde. Es necesario poner en evidencia las trampas de esta economía del desastre para que la trampa deje de funcionarles.

    “La doctrina del shock sólo funciona si no sabemos que existe. Lo esperanzador de esta crisis es que esta táctica se está desgastando, porque ya no hay factor sorpresa, les tenemos calados. Estamos volviéndonos resistentes al shock. ”

  7. Naomi Klein es una de las periodistas más visionarias del planeta. Su aclamado “No logo”, de 2001, contiene mucha información sobre cosas que aquí aún están empezando a pasar. Y esa alerta de que la crisis del 29 se “solucionó” con una guerra.

    Necesitamos líderes valientes que cojan el toro por los cuernos. Pero acaso eso existe en España?

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