Inermes ante el golpe neoliberal

La presidenta de facto de la UE, Angela Merkel, acaba de visitar su protectorado italiano. La crónica del gran Pablo Ordaz nos da cuenta de lo satisfecha que está con los progresos realizados por el tecnócrata que colocaron al mando ella y la troika (UE,  BCE y FMI):

“No fue de extrañar, por tanto, que Merkel dedicara encendidos elogios a “las reformas realizadas en tiempo muy breve” por Mario Monti. Unas medidas que, según las filtraciones –aunque discrepantes entre sí–, ahorrarían 3.000 millones en Sanidad llevándose por delante 216 pequeñas clínicas y eliminando 18.000 camas hospitalarias. O unos 7.000 millones cortándole el grifo a los entes locales hasta el punto de eliminar algunas provincias. O, en solo cuatro meses, una reducción drástica del monto de las nóminas prescindiendo de uno de cada 10 empleados públicos y suspendiendo las oposiciones hasta el año 2016”.

Salivaba la alemana viendo cómo se van a quedar los ciudadanos sin hospitales, camas donde los hubiere, y sin Estado directamente, ése que sufragan con sus impuestos cada vez más elevados. Buen chico este Monti, para eso le nombramos. Y las víctimas están en la inopia.

  De madrugada ya, el gobierno tecnócrata italiano ha aprobado las medidas: «ahorrará» -podéis traducir por robará a los contribuyentes- 26.000 millones de euros en tres años. Con las medidas anunciadas, más o menos.

  Lo mejor es que Rajoy se dispone a recortar 40.000, casi, casi, el doble, echad cuentas pues. Cospedal ya ha quitado el agua mineral a los enfermos hospitalizados. Artur Mas reparte meriendas a los presos según viene el día. Pero falta lo mejor, lo que se dispone a hacer el gobierno central de Mariano Rajoy: congelar pensiones, reducir la prestación por desempleo (en el país con el récord del mundo industrializado), subir el IVA a productos de primera necesidad… Incluso han apuntado ya que les van a quitar la paga extra de Navidad a los funcionarios. A nuestros médicos, enfermeras, profesores, bomberos, y cuantos sostienen el funcionamiento de uno de los Estados con menor servicio público de Europa.

  Y lo que venga, el festín ya ha empezado. Mirad a Italia. Y a Grecia por ejemplo. El diferencial con el bono alemán, tras el rescate, se sitúa en los 2.425 puntos con su bono a diez años en el 25,69%. Por su parte, Portugal tampoco se libra: su riesgo se dispara por encima de los 866 puntos al registrar su bono la cota del 10,11%. Nuestra prima también anda hoy en subida libre. Y eso lo paga quien lo tiene que pagar: los ciudadanos. Y los muy canelos -griegos, portugueses y españoles- votan neoliberal. Los dispuestos a «tragar» deben tener la certeza de que les queda mucho por engullir y que nos están obligando a los demás a su dura dieta.

Y mientras otro de los órganos ejecutores del plan, el BCE da un nuevo balón de oxígeno a los bancos.

   Hay otros caminos. En la economía y en la democracia. Argentina condena a 50 años de cárcel al dictador Videla por el robo de bebés. Aquí, el PP anda muy molesto con el juez que ha imputado a la cúpula de Bankia. Que se ande con cuidado Andreu, que Garzón, la cúpula policial y el grupo de Hacienda que investigaron Gürtel ya están fuera de juego. El neoliberalismo no viene solo.

En España, algo más de diez millones de personas, el 30.2% del electorado tienen la culpa de esta situación. Quienes en toda Europa votaron esta UE azul también. Y, sin duda, todos los que callan.

   La realidad existe aunque no la veamos. En la marea baja, cuando las aguas se retiran, dejan desnuda La Isla (como ésta de Asturias) con las cuevas de Alí Babá al descubierto.

Mariano Rajoy, «Primer Ministro de las Islas Salomón»

El portavoz de la ONU presentó así, como «primer ministro de las Islas Salomon»  a Mariano Rajoy en su intervención ante la Cumbre de Desarrollo Sostenible Río+20. Aspecto de funcionario, barba cana y desaliñada, pelo teñido de oscuro del que uno espera ver caer chorretones como en mala hora le ocurría a Dick Bogarde en Muerte en Venecia, muy gesticulante, y participante de tercera división. Algo se cruzó en el protocolo, si bien –como dicen los psicólogos- buena parte de los lapsus se interpretan como “actos fallidos”: algún deseo o cadena de pensamientos inconscientes.

Las Islas Salomón se ubican en Oceanía. Pobladas desde el Neolítico como los países de bien, en el siglo XVI recibieron la visita de exploradores… españoles que inmediatamente bautizaron a algunas de sus islas con nombres patrios que aún conservan. Álvaro de Mendalla comandó la expedición y, luego –según costumbre- las inundó de misioneros católicos que convirtieran a los indígenas y de emprendedores que establecieran allí bases comerciales europeas. Aquellos tiempos del Imperio, ya se sabe.

Lo peor es que los lugareños se defendieron con uñas y dientes, al punto de ser calificados de “hostiles y caníbales”. Tres siglos aguantaron las invasiones de la vieja Europa que, mucho más expeditos, pretendían reclutar a la fuerza a los autóctonos como mano de obra esclava. Finalmente sucumbieron, y se convirtieron en protectorado británico a pachas con Alemania. Ya en 1899, el Káiser Guillermo II estampó un punzón circular en las monedas, incluida la española con Rey y todo.

Moneda conmemorativa de la ocupación alemana de las Islas Salomón. Fuente: wikipedia

La ocupación, ay, no revirtió en el bienestar de los indígenas, y como siguieron protestando los dejaron solos, “deslocalizaron” las plantaciones y reprimieron duramente a los disidentes. Una participación decisiva en la Segunda Guerra Mundial (Batalla de Guadalcanal) les hizo visibles, negociación con la obstinada resistencia salomonense, y ya independencia (1978) como miembro de la Commonwealh, con su monarquía constitucional y todo que regenta en la distancia Isabel II.

Dicen las crónicas que los principales problemas del país son la corrupción, el déficit gubernamental, deforestación y control de la malaria (igual es que han recortado en sanidad pública). Ahora se gana la vida con el turismo y como paraíso fiscal (durante una época destino favorito de españoles informados). El fútbol es el deporte más popular, y su selección la más poderosa en el continente. Grandes similitudes y coincidencias como vemos. Alguna divergencia también en el pasado, como esa prolongada y masiva resistencia social.

El primer ministro lo es desde, oh, casualidad, el 11 de Noviembre de 2011. Sin embargo, Gordon Darcy Lilo tiene 47 años, es negro y, como toda la población del país, habla inglés. La confusión, por tanto, no tiene sentido.

Gordon Darcy Lilo. Presidente Islas Salomón

 El portavoz de Naciones Unidas ha pedido disculpas. A las Islas Salomón naturalmente. Noticias sin confirmar afirman que está subiendo la prima de riesgo del país melanesio y baja la española y aventuran que esta confusión podría deberse a la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro. España no es Grecia, Islandia, Uganda o las Islas Salomón, como dicen en Twitter: por eliminación terminaremos sabiendo qué somos. Pero los nombramientos de la ONU ¿no sientan jurisprudencia o algo así?… empieza a ser un clamor que Rajoy debería ser Primer Ministro de las Islas Salomón.

*Publicado en Zona Crítica eldiario.es

Rajoy, atrapado por Hybris

Mariano Rajoy fue probablemente el primer mandatario español de la etapa democrática que llegó al Gobierno con el síndrome de La Moncloa incorporado. En realidad esa dolencia, de vieja raigambre, tiene nombre propio. La definió a la perfección un antiguo ministro de Exteriores británico y neurólogo de formación, David Owen, quien invirtió seis años en estudiar el cerebro de los líderes de la clase dirigente. Con los resultados, publicó un libro titulado “En la enfermedad y en el poder” (2008), que explicaba las razones para el desvarío de quienes alcanzan altas cotas de mando: el síndrome Hybris. Lo caracterizan la soberbia, la desmesura, y la huida de la realidad con mayor o menor intensidad dependiendo de la capacidad intelectual de la persona.

En la primera fase, aún fresco el recuerdo de cuando salieron del anonimato, de sus cátedras, de sus oficinas, les acomete la inseguridad, casi la incredulidad en su propia valía. En el caso de Rajoy, influyen además sus dos derrotas electorales frente a Zapatero y la larga espera que conlleva. Pero aquí surge una nube de aduladores que se apresura a convencerles de sus excelencias. La mayoría espera sacar provecho, aunque esa circunstancia ellos prefieren no advertirla. Es el momento en el que les invade la soberbia. 

El líder ya está seguroLe sobreviene así una exagerada confianza en sí mismo, ya no escucha ni a sus asesores ni a los ciudadanos, se cree en posesión absoluta de la verdad, con capacidad para hacer y deshacer según su voluntad y no reconoce sus errores. Rajoy añade la mayoría absoluta  –aunque se debiera a demérito del contrario– de la que no gozaron inicialmente sus antecesores. Ha sido su perdición: ya está en un tiempo récord atrapado por Hybris. No se digna a dar ruedas de prensa y, cuando tardíamente comparece, hace gala de una insólita prepotencia que evidencia aún más sus carencias. Y su pobre discurso de pretendida sencillez.

Lo peor es que aquel Mariano Rajoy que llamó “bobo solemne” a José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece –junto a su equipo– una caótica cuenta de resultados: recesión, subida del paro, merma de salarios y bajada del consumo como consecuencia de la política de austeridad; recortes insufribles en servicios vitales como sanidad y educación, mientras se inyecta dinero público al sector bancario y se pasan por el arco de la impunidad flagrantes irregularidades. O la mala gestión del caso Bankia con la prima de riesgo a nivel desbordado de rescate. La excusa de la herencia se les agota por momentos. Tampoco gusta al ‘todo el mundo’ del presidente la involución ideológica que el Gobierno impone sin pausa.

Por eso, Rajoy camina aceleradamente también hacia la tercera fase del síndrome Hybris: la que desata el miedo a perder lo obtenido. En ella, todos son enemigos a evitar, incluso en los consejos. Quienes le contradicen “no saben lo que dicen”. Rodearse de mediocres en su círculo más cercano apenas atenúa su temor. El rival brillante precisa su desactivación por cualquier método. En su mismo partido –también en otros– hay clamorosos ejemplos, como el de Esperanza Aguirre y su “inexistente” trama para espiar a contrincantes de su formación.

Y luego, el consecuente enclaustramiento en la torre de marfil. Nerones, Calígulas, Claudios que se encierran en su castillo. El síndrome dela Moncloa, de Génova, de Ferraz, de la última planta de cualquier empresa. Por eso José Luís Rodríguez Zapatero dijo la noche de su primera victoria electoral: “El poder no me va a cambiar”. Por eso… tampoco lo cumplió.

Tarde o temprano, el varapalo de las urnas, el cese, la pérdida del poder en definitiva, sume al afectado por el Hybris en la siguiente fase: desolación, victimismo que achaca a la incomprensión, no acertar a creer ahora que “con todo cuanto ha hecho por su país”, reciba “ese trato”. José María Aznar paseó su rabia y su rencor por medio mundo, como clara muestra de ello. De Zapatero poco sabemos. Felipe González hace tiempo que lo ha superado tras enfrentarse a su jarrón chino. La enorme paradoja es el olvido que ha inundado la mente de Adolfo Suárez, el más vapuleado de los presidentes, el que más razón real tuvo para la desolación en su salida.

Hybris nació, como tantos otros conceptos fundamentales, en Grecia.  La vanidad desmesurada –que competía con los dioses– acarreaba un castigo que proporcionaba Némesis, la diosa de la justicia retributiva. Sin piedad, volvía al descarriado a los límites de su realidad. No se andaba con miramientos. Sus afectados podían llegar a ver cómo un águila se comía a diario su hígado –regenerado, inmisericordemente, por su condición de inmortal–, tal como le pasó a Prometeo, un buen tipo que osó invadir el terreno de la divinidad.

El cristianismo, en la misma línea, habla de pecado y opone sanción a la soberbia en forma de “pena” capital. ¡Quién lo diría! Incluso al ángel arrogante lo convirtieron en demonio, de forma expedita, y lo mandaron a los infiernos para siempre jamás. O los generales romanos que –con prudentes técnicas anticipatorias–, eran seguidos por una corte de esclavos, los cuales les iban repitiendo: “Memento mori” que significa “¡recuerda que eres mortal!”. No es necesario aclarar que no les hacían ningún caso. Véase Julio Cesar. La soberbia tapa los oídos.

El coro de aduladores y el propio envanecimiento siguen arrullando al líder en su jaula de oro, aunque la deriva de los hechos sea evidente y la calle vibre en indignación, en desesperanza o en resignada apatía. Rajoy ya carga con Hybris, creyéndose todavía investido para una misión histórica conferida a un ser superior. Todavía.

También, en Zona Crítica eldiario.es

España: De tapas mientras se hunde el país

La prensa internacional trata con preocupación, y en portada, lo que nos está sucediendo en España. Al diario estadounidense Los Ángeles Times le llama la atención, en particular,  la despreocupación con la que aquí se está tomando el problema: “La crisis no ha disminuido las multitudes que llenan los bares de tapas y las tiendas. El mayor rescate a un banco en la historia española no parece haberles afectado: No hay colas de gente tratando de sacar su dinero”. Es uno de sus artículos diarios en los que enjuicia con crudeza el caótico panorama en el que nos encontramos.

El Financial Times británico duda del plan del Gobierno de inyectar deuda soberana en Bankia a cambio de acciones de la entidad, que considera “poco ortodoxo”. En otro artículo de opinión estiman que la operación es «muy descarada» y va a «enfurecer a los ejecutivos del BCE”. Destaca también en portada que los niveles de la prima y los porcentajes a pagar por ella, están ya pegados a los que llevaron al rescate a Irlanda, Grecia y Portugal. Sin embargo, titula, «España (es decir, Rajoy) dice que no necesita ayuda para salvar a sus bancos»

El Wall Street Journal norteamericano –diario que “asesora” José María Aznar- alerta de que la amplitud inesperada del rescate podría dar alas a la especulación sobre problemas no reconocidos en otros bancos, así como la capacidad de España de afrontar el problema bancario sin una intervención internacional.

Le Monde en Francia también resalta el rechazo de España a la necesidad de un plan de ayuda internacional. Pero asimismo que “a los mercados les cuesta imaginar cómo el país, en un torbellino desde hace casi dos meses, va a financiar 19.000 millones de euros para el cuarto mayor de sus bancos”. Critica también la «seca» respuesta de Rajoy a Hollande cuando comentó el problema del sector financiero en España.

En fin, Le Figaro dice que las dificultades de Bankia son «abismales» y que la entidad se encuentra «casi en bancarrota». En Italia, La Repubblica considera que «la crisis española parece no tener fin», mientras que Il Sole 24 ore critica que el caso es un gran escándalo «perpetrado en la contabilidad de la banca», como nos detalla finanzas.com

Mi amiga votante del PP diría ante este panorama que “los extranjeros nos tienen manía”, lo mismo que la prensa conservadora. En general, sí, los grandes medios andan “De tapas”, ocupados en asuntos de lo más peregrino. Con sonoras excepciones. Destaco, entre otros, el tajante “Sostiene Rajoy” de Iñaki Gabilondo. El «Para esto, es mejor callar» de Ignacio Escolar. Y lógicamente mi propio texto sobre el tema ¿Por qué sigue la presión de los mercados tras haber hablado Rajoy?

 Ni dentro, ni fuera, se habla sin embargo de la España que no está «De tapas», sumida en la indignación a la que se persigue para acallarla. El gran problema es, sin embargo, que quien está fundamentalmente está «De tapas» es el Gobierno. Suculentas para sus estómagos y los de sus amigos (ved este directivo de Bankia, ex del Banco de Valencia, naturalmente, que se ha llevado 14 millones de euros en su cese), en tanto dañan muy seriamente la vida de la población en general. Hasta de los que aún andan «De tapas». Por su estúpida complicidad, todos estamos a dieta. Y lo que vendrá…

¿Por qué sigue la presión de los mercados tras haber hablado Rajoy?

Se preguntan cómo es posible que hablando Rajoy, concediendo su primera rueda de prensa en solitario desde que alcanzó el poder hace 6 meses, la prima de riesgo haya cerrado a 511 puntos, récord en su historia. El Presidente ha negado que en la incertidumbre de los mercados influya «absolutamente para nada” la situación de Bankia, cuyas acciones, a su vez, se han depreciado un 13%, habiendo llegado a perder en algún momento cerca del 30%. También ha negado categóricamente que vaya a haber un rescate europeo de la banca. Y se ha mostrado muy ofendido porque el PSOE quiera revisar ¡Un tratado internacional!, como es el Concordato con la Santa Sede para que paguen el IBI. ¿Qué vamos a ganar con eso? ha preguntado. Dinero Sr. Rajoy, dinero, ése que se nos está quitando de servicios vitales como la sanidad y la educación. Por lo demás nada nuevo, ni eso, que justificara una convocatoria a los periodistas desde la sede del Partido Popular y no desde Moncloa. El mismo empecinamiento en el error, tal como demuestran los caóticos datos de nuestra economía.

Habría que saber qué parte de cuánto dice Rajoy lo piensa realmente y cuál no. Nos ha acostumbrado ya a que su palabra no tenga valor alguno cuando afirma o promete algo, porque a veces se desdice hasta en horas. Pero si se advierte en él que, a su escasa talla política, ahora ha añadido un envanecimiento muy ostensible que le hace hablar con marcada prepotencia. Es llamativo que cada que vez que le nombran a Rubalcaba, mencione inmediatamente a Durán i Lleida como para “compartir” la oposición (pese a su muy diferente número de votos y escaños). Hay una suerte de resentimiento también por lo mucho que padeció. Ahora se ve resarcido.

Lo peor es que crea que el apoyo en las urnas del 23% de la población a la que esquilma y agravia no solo con los recortes, sino con el trato de favor a los bancos, el 30,2% del censo electoral, le hayan dado patente de corso para volver España del revés… y hacia atrás. No se obra así en democracia. Sobre todo cuando existe tanta indignación que no se acallará a palos. Cuando, por el camino que lleva, cada día va a empeorar aún más la economía, y, lo que es más grave, nuestras vidas. Hasta las de aquellos que aún siguen en Babia.

En mi opinión, Rajoy se siente muy seguro, cree lo que dice, incluso cuando miente. En estos casos la caída que, tarde o temprano llega, le va a pillar desprevenido y le va a ser muy dura.

¿Por qué, pues, habiéndonos obsequiado a los españoles con una rueda de prensa, la prima ha batido su récord histórico y ha llegado a los 511 puntos? Pues precisamente por eso, porque ha hablado. Y oírle descorazona. Por la pobreza de su tono coloquial como para gente con pocas luces y nulo sentido crítico. Porque no ha ofrecido alternativas, ni soluciones. Y porque el país se cae a pedazos en las manos de semejante timonel. Y de su equipo, no nos olvidemos del equipo que elige alguien como Rajoy.

Porque… un par de perlas más al margen. Cuando ha dicho textualmente: «Los pasos que se dieron en el futuro». Un lapsus, bien. ¿Y este otro? Le pregunta un periodista que a qué atribuye el silencio de Bruselas y el BCE al apoyo que el propio Rajoy ha ido a buscar en periplo internacional. Y responde: «A la prudencia con la que se debe comportar un buen gobernante que no se debe confundir con que no esté de acuerdo con las cosas que oye».

No se puede hacer otra cosa, otros países ya lo hicieron hace dos o tres años, no como aquí, repite censurando al antecesor y seguro de sí mismo el líder del PP. Sí, como Islandia. Es el único país que crece al 3%. Solo que allí se hizo justo al revés de lo que propone y hace Rajoy.

Barco agujereado y a la deriva

Rajoy se ha ido a Chicago a ver a Merkel, a quien le va a decir, según nos cuenta ABC, “estoy haciendo lo que España que necesita”. La canciller alemana anda por los EEUU porque ha estado en una nueva inoperante cumbre del G-8. Es decir, en ese grupo de selectos autoproclamados como tales que, como toda la vida, no da cabida a España. Lo peor es que Alemania, Francia e Italia también han dejado fuera a España de una cumbre que van a hacer en Roma y que la llaman “del crecimiento”. Menos mal que España iba a “recuperar” su papel en el mundo con la llegada del PP. Pero, fuera ironías, es grave porque parecería que nos dan ya por perdidos.

Mientras tanto, nuestro flamante presidente responde a Hollande que no tiene ni idea de cómo están los bancos españoles, y sigue huyendo hacia delante minimizando los terribles datos que nos sacuden, en el que no es menor la inconcreción del déficit, y su aumento. Tal como repetíamos quienes leemos los datos, se debía a las Comunidades Autónomas, la mayoría en manos del PP.  Madrid a la cabeza, por haber duplicado la cifra de la que habló. Pero esto también lo disfrazan los miembros del partido en el poder, de cara a los que aún les creen.

«Lo que España necesita», según Rajoy, es cercenar el Estado, es decir, el del Bienestar, convirtiendo en un lujo estar sano y educarse, o acceder a la Justicia cuya reforma -la que prepara Gallardón- ha motivado hasta una queja del Poder Judicial por su desmesura; y vender el patrimonio público que pagamos con nuestros impuestos, con un fin: pagar la insostenible deuda creciente, y que a los ricos no les falte de nada, más aún que estén mejor que nunca. La alcaldesa de Madrid,  Ana Botella, se propone subvencionar al sector del lujo porque dice que “tienen mucho potencial a desarrollar”. Ella lo sabe. Además ya ha pedido ayuda a San Isidro para que la ilumine e ilumine a todos los políticos. Un aliado definitivo.

La situación en España es crítica, por errores pasados y por los flagrantes que se están dando en el presente. Este frío análisis de Amanda Mars en El País repasa todos los extremos, desde la bomba de relojería que montó el ladrillazo -y que sigue ahí- a los palos de ciego que está dando el Gobierno convenientemente cuantificados. Tras las políticas de recortes aplicadas además, se demuestra que habrá más paro y más recesión. Merece la pena leerlo como diagnóstico para sacar conclusiones propias.

Una buena noticia quizás: a pesar del desmesurado ataque al 15M crece su apoyo social, ya llega al 68% de la población.   A pesar de las trabas mediáticas y políticas, mucha gente se está enterando de su trabajo y sus propuestas.

Pero la vida oficial camina por otro lado. El PP aprovechando su mayoría absoluta para una involución ideológica a todos los niveles que debería al menos pensar en el 70% del censo electoral que no le ha votado. Y empecinado en mentir con un desparpajo que asombra. Un usuario de twitter, @lospajarospican, ha recopilado viejas perlas que al confrontarlas con la verdad de hoy abochornan (a quien tenga vengüenza, naturalmente, incluso ajena).

Los ciudadanos se informan por otras vías, menos mal. Porque de hacerlo por algunos medios tradicionales se encontrarían con el par de panfletos ultra en diaria cruzada patriótica. ABC atribuye a la inquina anglosajona (tenemos de por medio el Gibraltar redivivo) el desprestigio de nuestra economía y política.

Lástima que, calentando el triunfo del PP antes de las elecciones, hicieran esta otra portada, cuando era terrible que la prima de riesgo estuviera a 458 (ha llegado la semana pasada a 507).

Si con todo esto, no es inaplazable Actuar desde la sociedad, ya me diréis. El barco está agujereado y encima va a la deriva. Lo último es seguir apoyando con música la resignación porque el hundimiento no es inevitable.

 

Actualización 21 de Mayo: Tras verlo en Chicago, Italia invita a Rajoy a esa cumbre del crecimiento. Conocerlo es amarlo.

La prima de riesgo, una cuestión de confianza

Fuente: Bloomberg/El País


La prima de riesgo española ha rebasado los 500 puntos, ha llegado incluso a los 507. Como hablábamos el otro día, a Portugal se le rescató cuando alcanzó los 533, a Grecia a los 566 puntos y a Irlanda a 569, si bien los mecanismos se desataron antes aún, con menor diferencial como muestra el gráfico. La “ayuda” de la UE y del FMI ha consistido en cantidades irrisorias (78.000 millones de euros Portugal, por ejemplo) frente a lo entregado a los bancos: 1,6 billones de euros. Los ciudadanos de los países con problemas han pagado en sangre su rescate y han visto también desaparecer su patrimonio público por las privatizaciones. A los bancos no se les ha exigido contrapartida alguna. Por el contrario se les sigue facilitando dinero en créditos al 1%.

En tanto se soluciona esta estafa –y los políticos no llevan idea alguna salvo Hollande el nuevo presidente francés según anuncia-, la base para contentar a los mercados reside en… la confianza que inspiran los países y sus gobiernos. El PP puede contar lo que quiera, pero el balance de su gestión en 4 meses no puede ser más catastrófico: todas las cifras económicas son alarmantes, e insoportables las sociales. No le faltaba más que la prima de riesgo. Como el propio Rajoy manifestaba dos días antes de decir lo que fuera con tal de ganar el poder para aplicar su ideología y su muy calculado programa (no en bien de los ciudadanos), un mal gobierno nos pone seriamente en peligro.

Rajoy debe dimitir

Datos históricos de desempleo en la Encuesta de Población Activa (EPA). El paro sube a 5.639.500 de personas, el 24.44%. En un solo trimestre, el primero de 2012, 365.900 trabajadores se han sumado a la escandalosa cifra que nos sitúa en el récord del mundo industrializado. Suben también los hogares en los que todos sus miembros están en paro, sobrepasan ya el 1.700.000. Además ya son más de la mitad de los jóvenes (el 52%) los que se encuentran sin trabajo.

La dramática situación en España abre las páginas web de medios internacionales. Y buena parte de ellos se preguntan si las reformas de Rajoy no van a servir de nada.

Si los organismos internacionales y numerosos nacionales calculaban acabar este año con unos insostenibles 6 millones de desempleados, los abrumadores datos de la EPA, hoy, hacen prever en la lógica un horizonte mucho más negro aún. La causa es la política de austeridad suicida, la reforma laboral sin duda, y la escasa confianza que genera el gobierno del PP. Ayer, el buitre calificador S&P ya había bajado la nota de España hasta dejarla a dos escalones del bono basura.

Cuando, como Rajoy y todo el PP, se ha basado la campaña en pedir elecciones anticipadas por las cifras de paro, cuando se ha sostenido toda la estrategia previa en la promesa de crear empleo, este rotundo fracaso no puede desembocar en otra medida que la dimisión. González Pons llegó a prometer 3 millones de empleos. Si Rajoy no se va ya, el futuro es la pura ruina que el gobierno a la deriva intentará pagar con más recortes a la población, y con la mano dura contra las protestas.

¿Con qué clase de mentiras y falsas promesas “justificará” el PP tamaño desempleo en un trimestre completo de gestión que les compete exclusivamene a ellos? estad atentos que pueden llegar a ser muy creativos.

Enlazo un artículo rotundo de Juan José Millás , en la línea de lo que siempre decimos aquí; es decir, en la manipulación del lenguaje que es tanto como la manipulación de las ideas que llegan a las mentes poco preparadas y poco entrenadas en el ejercicio de pensar…. Un sindios:

«Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades».

Sí, las libertades, eso por añadidura…

Al borde del precipicio

 Sé que es agorero, pero sólo pretendo aportar datos y únicamente de estos últimos días para evaluar cómo andamos. Y veo una escalada de circunstancias que conducen ¿al abismo?

Foto 2006 ¿Desde entonces caza elefantes el Rey?

El Rey Juan Carlos se va a Botsuana a cazar y matar elefantes. Y nos enteramos porque se rompe la cadera. Las críticas a su inoportuna, insolidaria y cruel práctica no cesan, mientras la familia y los medios nos cuentan lo valiente que es que no toma analgésicos y lo bien que se recupera. Añadamos el ya habitual desconcierto. Si se lo dijo al Gobierno,  si no se lo dijo…  En el PP cada uno que habla dice una cosa distinta.

Rajoy huye de los periodistas a los que deja con la palabra en la boca mientras su popularidad y su prestigio  se desmoronan.  Lo mismo que las de sus ministros.  Aún así todavía un porcentaje  notable de españoles,  el 38%, seguirían dándole su apoyo según un sondeo de Metroscopia. Deben ser los que creen a Cospedal y a todos los demás cuando dicen que todo se arreglará. O aquellos que caminan divinamente siguiendo el paso de otros en manada gregaria. Aunque  padezcan la depresión y angustia  generalizadas. Para ayudar al «optimismo»,  contamos con una oposión -todavía- mayoritaria que ya solo congrega un 23% de atención  y cuya tibia y acomodaticia respuesta le augura -de no cambiar- días peores.  Al menos de entusiasmo.  

Y entretanto crece el acoso y la desconfianza hacia la España de Rajoy. Hasta los elogios neoliberales vienen cargados de metralla. Ya es un clamor que austeridad sin crecimiento lleva a la ruina (de la sociedad, del país, no de quienes se lucran con estas políticas) y que nuestro PP es el adalid de ese suicidio social calculado.  Tanto The Wall Street Journal como The Washington Post dedican sendos editoriales a decir que la draconiana austeridad decretada por Merkel y Rajoy  conduce al fracaso.

  Mucho más cerca, el economista Albert Recio, coautor de Actúa, aseguró en la presentación de Barcelona que ese «pues ya (después de los 6 millones de parados de este 2012) se arregla a continuación» que repite el PP, así ni por milagro. Menos mal que no todos estamos únicamente deprimidos y angustiados.

  Y a todo esto… gran hito mediático y social que hace un siglo se hundiera un barco de pasajeros. En este hoy desgraciado mundo ya no sabemos si se recuerda al Titanic o a la película, estratégicamente remozada. Al precipicio ya digo. El que quiera aún puede darse la vuelta. En este caso seguir la senda resulta un tanto peligroso.     

¿Privatización? ¿Sin expropiación?

Rajoy ha anunciado por sorpresa un recorte adicional en sanidad y educación de 10.000 millones de euros (mientras prepara otros 50.000 millones para la banca). Por medio de una nota de prensa sin explicación alguna. Hace sólo una semana los presupuestos generales del Estado ya dieron un tajo a ambos servicios esenciales. Lo que deja perplejos es que para el conjunto de los presupuestos, para todos los servicios, se estipulen 27.000 millones de recorte, y ahora apenas 7 días después salgan con este añadido de tan desorbitado cuantía: 10.000 millones de euros. Más de un tercio añadido. Y precisamente en sanidad y educación.

   ¿Por qué? Los presupuestos, la poda de Rajoy y su equipo al Estado del Bienestar, fueron muy mal recibidos por «los mercados»: bajó la bolsa y subió la prima de riesgo a niveles peligrosos: muy cerca del rescate. Pero no convencen porque implican más recesión, descenso del PIB y aumento del paro. Es de las pocas reglas matemáticas fiables de la economía. La «herencia» es el veneno azul neoliberal. No otro.

Con esta medida del hachazo a servicios tan fundamentales como la sanidad y la educación, Rajoy demuestra improvisación y casi desesperación en este punto. Pero es que sirve también a sus planes de acabar con el Estado del Bienestar y… privatizar. De hecho la nota de prensa -hace falta poco respeto a la ciudadanía largar con una nota de prensa asunto tan grave- sí anuncia privatizaciones. La máquina mediática ultra seguirá mintiendo y en general los grandes medios seguirán «distrayendo»,  pero vamos a pagar muy caro, en nuestra salud, en nuestra educación y en nuestro futuro este atropello.

¿Privatizaciones?

   Os voy a dar un anticipo de mi capítulo en el nuevo libro colectivo, Actúa, que sale el jueves:

   «O la venta del patrimonio público, de los servicios públicos, para costear el enriquecimiento desmesurado de unos pocos, con la curiosa salvedad de ser la única expropiación en toda regla a la que no se compensa económicamente. Nadie entendería tampoco que un propietario privado a quien se derriba su casa para construir una autovía, por ejemplo, no recibiera dinero alguno por el daño. La brillante idea –ser resarcidos también por la venta del bien común como llamada de atención para que no se enajene con tal desfachatez- se debe a Ugo Mattei profesor de Derecho Internacional Comparado en el Hastings College of the a Law de la Universidadde California, quien llama a frenar el saqueo de los bienes públicos:

 “Toda privatización decidida por la autoridad pública –representada por el gobierno de turno– priva a cada ciudadano de su cuota de bien común, exactamente como en el caso de una expropiación de un bien privado. Pero con una diferencia importante: la tradición constitucional liberal protege al propietario privado del Estado constructor, instituyendo la indemnización por expropiación, mientras que ninguna disposición jurídica –y menos aún constitucional-  ofrece ninguna protección cuando el Estado neoliberal traslada al sector privado los bienes de la colectividad” [1].

    Quienes aceptan lo inaceptable soñando en que tras el amargo tránsito verán la luz se engañan. Por este camino no, con ultraneoliberalismo no salimos»…

Pues eso. No deberíamos tolerar más expropiaciones. Y mucho menos de nuestra salud, formación y futuro.


[1] Límite a las privatizaciones. Le Monde Diplomatique. Diciembre 2011