Brindis por lo único que logrará un 2013 mejor

Las mamás suelen decir a sus hijos para infundirles confianza que son los más guapos y los más listos –guapos, primero-, y algo así sucede con quienes manipulan esta sociedad infantilizada. La España de Campofrío ha resaltado nuestros tópicos más vacíos, confiando el orgullo nacional a la paella o a los triunfos deportivos en los que toda la contribución del usuario es mirar. El gazpacho y las anchoas forman parte de la saga comercial destinada a elevar el ánimo de los españoles, por zonas o a escala nacional.

Unos padres responsables estudian las aptitudes de sus retoños y tratan de estimular sus mejores valores. No le dicen al crío que es guapo si es feo porque tarde o temprano se enfrentará con la realidad. Tratarán sobre todo de darle instrumentos para que saque petróleo de su potencial y administre sus carencias. Inducirán – fundamentalmente con el ejemplo- una escala de valores poco superficial que sirva para afrontar los retos. Y tratarán, ante todo, de fomentar su propio pensamiento y su actitud reflexiva ante la vida. Lo grave es que no estamos hablando de niños, sino de una sociedad adulta a la que tratan como si tuviera tres años y fuera dependiente e incapaz. Y… ella, en muchos casos, se deja.

La podredumbre en la que vivimos está sobradamente reseñada. El desmantelamiento y venta de la propia estructura que nos mantenía como ciudadanos, una estafa económica y social a gran escala, y una cúpula que permite y ampara la evasión de impuestos, el espionaje político, o las maniobras policiales y mediáticas para intentar cambiar gobiernos. Un inmenso lodazal. Tampoco podemos fiar la resolución de tan gran caos a mirar, como en los triunfos deportivos, el derrumbe de nuestro sistema social. Tenemos un problema. Muy serio. Y no se trata de vender embutidos, sino los resortes para recuperar la propia vida y la de la mayoría.

Es difícil reconstruir todo lo destruido y limpiar los cimientos podridos, pero no imposible. No es irremediable. Vamos a la tarea. Dejemos la paella y la cerveza para reponer alegrías, y fijémonos en nuestro auténtico potencial de cambio positivo. Lo más costoso puede ser reedificar la Justicia que ha destrozado Gallardón -en nombre del Gobierno de Rajoy- para dotarse de medios con el cuño de la legalidad e imponer su modelo. Y, con él, este insostenible estado de cosas. Pero tampoco es irreparable. Las leyes injustas pueden derogarse .

La ciencia cambiará nuestro modelo económico. Miles de investigadores -que “exportamos”… a patadas en el trasero- están estimulando otros países. Médicos, químicos, expertos en tecnología, reciben reconocimiento internacional. El físico catalán Juan Ignacio Cirac viene sonando con fuerza para Nobel… que recogería la Alemania y el mundo, donde trabaja. Hay que contar con ellos. Con los que aquí se emplean duramente por seguir avanzando contra las intolerables restricciones.

Fuera de los economistas del sistema que contribuyen al fracaso de la sociedad, tenemos a quienes sí saben qué hacer para acabar con la deriva . Muchos. Desde el incansable Juan Torres López al propio José Luis Sampedro que desde su avanzada edad sigue alerta y tiene todo un historial en sus libros.

Los médicos y profesionales de la sanidad son quienes mejor conocer las soluciones para que volvamos a confiar en que se cuida realmente de nuestra salud, sin discriminaciones por cuenta corriente. Nos va la vida en ello. Textualmente.

Los profesores y catedráticos pueden cimentar  la educación de este país que ha disuadido siempre el pensamiento crítico.  Hay que comenzar por desmantelar la ideología werteliana  y aprender de países que, como Finlandia, arrojan –con menos gasto y mayor criterio- los mejores resultados del mundo. No podemos consentir que al “niño y la niña guapos” nos lo dejen aún más atontados e inermes.

También los profesionales de la Justicia despiertan. Había mucho que remodelar antes del obús lanzado por el gobierno del PP. Pongámonos a ello. Que encarcelen a los corruptos, que acaben con el latrocinio sin par que desfila ante nuestros ojos. Que exijan responsabilidades por el daño hecho a la sociedad desde tantos estamentos.

La información es esencial. Convirtamos a TVE en la BBC. No es una entelequia. Durante décadas, vivo incluso Franco, y solo antes de la toma del PP de Rajoy, muchos reportajes de Informe Semanal y En Portada podían haber sido exportados al mundo entero como hace la cadena británica con gran prestigio… y rentabilidad. Devolvamos a sus puestos a grandes profesionales expulsados de éste y tantos otros medios. O que busquen acomodo en otro con gran audiencia. Una ciudadanía ya educada muestra auténtica avidez por informarse y que no le engañen más. Sabe elegir e influir. Que eldiario.es y similares sean la tónica. Que sean visibles en las pantallas –en información y entretenimiento-,  quienes construyen y no la morralla.

Prioricemos el trabajo de los jóvenes. Estimulándoles con la certeza de que una rehabilitación es posible. Apoyemos y hagamos crecer a esos emprendedores creativos que ahora han de luchar contra innumerables trabas. Acabemos con la degeneración del empleo a través de una organización empresarial e impositiva que piense en la sociedad y no solo en el lucro de unos pocos. Redistribuyamos el dinero que sí hay, pensando en todos . Restablezcamos precios justos para transporte, Universidad, productos básicos, anulando las subidas abusivas, y que la economía vuelva a funcionar. 

Unámonos a los europeos que siguen nuestra misma trayectoria hacia la debacle. También van a por ellos. La peste de la precariedad y la injusticia se extiende sin control, como el fuego devastador que es. Construyamos una UE que piense realmente en los ciudadanos, hecha por los ciudadanos.

Hay políticos que pueden apuntarse a la tarea, la mayoría –hoy- no representa a la sociedad que gestiona. Y eso hay que cambiarlo. Regenerar la política también. Han de aprender que un voto, que el voto de una minoría decisiva, no es un cheque en blanco para cambiar el sistema. Que la ciudadanía comunicada ya no vive en el siglo XIX como ellos.

Pero ha de ser la sociedad la que tome las riendas. No puede seguir mirando solo como al balón que detiene Casillas, y menos mientras destrozan su vida. Aquella España que llenó las plazas del 15M demostró una gran capacidad organizativa, educación, sentido cívico y de colaboración de los unos con los otros. No todo es caspa, no todo es la España de FAES. Y hay muchas personas esperando a ver un camino para emprenderlo con pasión y razón. Esa senda no es la paella, el infantilismo, el paño caliente, es la madurez adulta. Existe ese potencial. La basura que no lleva visos sino de crecer se puede aventar. Lo que nos pasa no es irreversible.

En el año nuevo –ese capricho del calendario- alcemos la copa no porque 2013 sea un año “próspero” y feliz, él solo no lo será. Todo lo contrario. El brindis es éste : “porque nosotros lo cambiemos”.

*Publicado en eldiario.es

El Mensaje del Rey (escrito por los ciudadanos… o por Javier Gallego «Crudo»)

Javier Gallego

El mensaje del rey no nos representa. El mensaje de la realeza no refleja la realidad. El mensaje del soberano no expresa lo que siente el pueblo soberano. El mensaje de la Corona no explica por qué estamos hasta la coronilla. Creo que muchos estaremos de acuerdo en esto. Por eso me he permitido escribir el mensaje del rey que me gustaría oír, un mensaje del Jefe de Estado que hable del estado real de este país, el mensaje que el rey debería dar pero que nunca veremos: el mensaje del rey escrito por ciudadanos.

“En estas fechas tan señaladas, me llenan de repugnancia y pesar la mayoría de representantes de los poderes públicos y privados de este país que han sumido a los ciudadanos en la desesperanza y la desesperación mientras se llenan los bolsillos, corrompen las instituciones y engañan, maltratan y golpean a la población. Me incluyo entre esas instituciones que este año se han denigrado hasta la náusea demostrando una indiferencia atroz hacia el sufrimiento de quienes viven en este país.

No hay nada que nos pueda llenar de orgullo y satisfacción en 2012 a quienes ocupamos puestos de relevancia en las instituciones públicas. Teníamos el deber más que nunca de servir y ayudar, de proteger y dar seguridad, pero hemos nos hemos servido de aquellos a los que teníamos que ayudar y nos hemos protegido de ellos para asegurar nuestra posición de privilegio. Los altos cargos de la política, la Justicia, la empresa, la banca y la monarquía hemos despojado de derechos sociales a la sociedad, hemos saqueado la arcas de este país, hemos hundido empresas y bancos, cometido fraudes, robado dinero público, abandonado a parados y desahuciados para irnos de cacería o cazarlos a punta de hipoteca. Me llena de asco y desprecio lo que hemos hecho. Todos nosotros.

Empezaré por lo que me queda más cerca. Mi familia y yo mismo. He cometido muchos errores pero el mayor de ellos no ha sido irme a Botsuana a cazar elefantes sin dar aviso al Gobierno. Ni siquiera que fuera una caza para millonarios mientras millones de personas en este país son cazadas por recortes, paro y pobreza. Mi mayor error no es haber hecho todas estas cosas durante la crisis sino haberlas hecho mucho antes y durante años. Llevo años simbolizando el interés general y dedicándome a mi interés particular. Llevo años haciendo cuantiosos negocios privados aprovechando mi puesto de representante público y labrándome un patrimonio personal aprovechando la opacidad de mis cuentas. Yo debería ser una figura respetable pero les he faltado al respeto. Yo debería denunciar las cacerías en lugar de protagonizarlas. Mi reino debería ser de este mundo pero vivo en otro planeta.

He sido un mal ejemplo para los míos. No debería extrañarme de los negocios de mi yerno. La culpa es mía por llevarle a navegar al Bribón, que todo se pega. Hasta el nombre. Iñaki no ha hecho más que repetir lo que veía en casa de sus suegros: cómo vivir del contribuyente. Cuando se casó con mi hija no daba un duro por él y resulta que no ha hecho falta. Se ha conseguido los duros él solito. O con mi hija pese a que ella asegura que no sabía de dónde salían los millones para pagar el palacete de Pedralbes y vivir como marqueses (aunque son duques). Va a ser verdad lo que dicen sobre la inteligencia de los Borbones. Eso sería más honroso que la realidad. La realidad es que nos hemos pasado de listos y les hemos tomado a ustedes por tontos. También los pilares sobre los que se asienta el Estado: el poder político, judicial, empresarial y bancario.

Les ha tomado por tontos el Gobierno que les ha engañado en todas sus promesas electorales. Les han tomado por tontos los bancos que han traficado con sus vidas, ilusiones y ahorros hasta convertirlos en lodo. Les ha tomado por tontos la más alta representación del Poder Judicial que ha utilizado el dinero de todos para pegarse y pagarse “semanas caribeñas”. Y les ha tomado por tontos el ex presidente de la Patronal que ha arrasado empresas, ha amasado una fortuna y ha arrojado al paro a miles de trabajadores mientras predicaba esfuerzo y austeridad. Ésa es la Marca España: un gobierno mentiroso, una banca usurera, un juez corrupto y un empresario codicioso. No es una marca, es un manchurrón.

Ésos son los que viven por encima de las posibilidades de todos,  los que piden austeridad para mantener su despilfarro, los que piden sacrificios a la mayoría para evitarle esfuerzos a la minoría. Todos ellos se han asociado para subirles a ustedes los impuestos, perdonar el gran fraude fiscal, permitir el abuso y la estafa bancarios, eximir de responsabilidades a sus directivos, consentir el desahucio a manos de esos mismos bancos, indultar a policías torturadores, aporrear manifestantes, reventarles un ojo con pelotas de goma, abandonar como a perros a dependientes y a inmigrantes sin papeles, encarecer y privatizar la Sanidad, privatizar y empobrecer la Escuela, depreciar la investigación y poner precio a la Justicia, abaratar el despido y escatimarle al parado, provocar la emigración o el suicidio de nuestro capital humano. Ésos son los que han convertido a España en 2012 en el país con más desigualdad de Europa, los que les miran a ustedes y piensan: que les jodan.

A cada uno de ellos y a mí mismo en este momento me digo: por qué no te callas. Lo haré en unos segundos pero antes, en mi nombre y en el de todos los anteriormente nombrados, les pido perdón. Lo sentimos mucho. Nos hemos equivocado. No volverá a ocurrir. No volverá a ocurrir porque los que hemos cometido errores tan imperdonables deberíamos durar menos que un elefante en Botsuana.”

*Publicado en eldiario.es

Los espejos del rey y la trampa de «la política grande»

Antológico artículo de Juan Luis Sánchez, en eldiario.es. En el se incluye el discurso navideño de Juan Carlos que no voy a enlazar, allí lo tenéis. Éste es el análisis de Juan Luis:

«El mensaje del rey en Nochebuena es como la escena de las películas en la que el héroe entra a buscar al villano a una sala a media luz llena de espejos. Lo ve por todas partes, su imagen queda multiplicada y deformada, estirada y achatada, replicada tan verazmente que el héroe siempre lanza algún ataque fallido contra un cristal. Se rompe y vuelta a empezar. Se tarda mucho en saber cuál es la verdad en una sala llena de espejos.

El discurso del rey es siempre, cada año, una ambigüedad deliberada para llenar un espacio lo más grande posible con un discurso lo más vacío posible. Entre toda la madeja de lugares comunes y obviedades, la Casa Real quiere colar un mensaje, quizá solo uno, pero rodeado de mil espejos que proyecten una imagen del rey que satisfaga a casi cada tipo de persona que pueda estar escuchando.

Así que el discurso navideño de Juan Carlos I suele ser, inevitablemente, contradictorio. Estirado y achatado a la vez. Es capaz de reclamar, como esta Nochebuena, «nuevos modos y formas de hacer algunas cosas» y una «puesta al día» de las instituciones para justo después atrincherarse en la nostalgia de los valores de consenso del 78. ¿Cuál es el espejo y cuál es el mensaje real? Toquen el primero de los argumentos y verán que es de cristal.

El rey hizo anoche un ejercicio de militancia en la cultura política de la Transición. Y lo hizo dibujando un mapa tramposo de la realidad: dijo que en España se está «generando un desapego hacia las instituciones y hacia la función política que a todos nos preocupa». Le llamó desapego y no le llamó crítica. Le llamó desapego y no le llamó desacuerdo. Le llamó desapego para que pensemos que cuando uno reclama un modelo diferente de articular la democracia no está proponiendo, está ‘despegándose’. Para marcar mejor el argumento, lo reforzó con una dosis de emocionalidad: al malestar social lo llamó «pesimismo», dos veces.

Dejó sembrada la idea al principio para volver sobre ella a mitad del discurso y dejar caer el concepto de la noche: «la política grande». Aquí se acabaron los espejos. El rey dedica todo un minuto a definir lo que él considera que es «la política con mayúsculas»: una que sabe pactar, que sabe ceder, que sabe renunciar, que sabe sacrificar el corto plazo, que sabe ser leal. Por si no queda claro a qué se refiere, señala que es «la política grande que supo inaugurar una nueva y brillante etapa integradora en nuestra historia reciente». La filosofía política de la Transición, recordemos, «frente al pesimismo». Muchos medios pican el anzuelo y titulan «el rey reivindica la política». Objetivo cumplido: ya toda España sabe lo que es la política y lo que no.

Porque con este sencillo juego el rey consigue algo: identificar una manera de hacer política con La Política. Si te acoges a los principios rectores de la Transición, eres gran política. Si no, eres un pesimista desencantado, despegado, desleal. Vulgo irracional con tentaciones peligrosas. Oye, que se te entiende, ¿eh? Que no creas que no te comprendemos, porque la cosa está muy mal y los sentimientos a veces son difíciles de controlar. Pobrecito. Te deseo feliz navidad.

Con este mensaje, el rey vacía de contenido político toda la reivindicación social, a la que ni nombra en su discurso. Establece que no hay culpa en el modelo político, que solo hay crisis. Según la Casa Real, la marea verde, la marea blanca, los sindicatos, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, los nodos que surgen tras el 15M, el periodismo crítico, los libros, los blogs, las huelgas de funcionarios, las Iniciativas Legislativas Populares, las acampadas frente a los bancos, las pancartas sobre fachadas, las manifestaciones, las redes… Todo eso no es política, no reclaman «política grande», no es la reactivación de la exigencia ciudadana en un momento de urgencia. No es la construcción intelectual de un cambio. Es solo «desapego», es solo «pesimismo», es cortoplacista. Es emocional y, por tanto, inútil para el juego de «la política grande».

Vamos a aceptar por un momento (no mucho rato) que la política es solo lo que sucede en las instituciones. ¿Y qué hay de los partidos que, dentro de esas instituciones, defienden un nuevo modelo democrático o un nuevo modelo de Estado? Pónganse a contar porque son muchos ¿No son «política grande» porque asumen que los mitos políticos de la Transición se desvanecen? El único pacto tipo-Transición que podría darse hoy sería entre PP y PSOE. ¿A eso se refiere el rey?

La ofensa es demoledoramente elegante. Está tejida de manera que hasta a ratos parece que el rey le echa la bronca a los políticos, reforzando la idea de que son «un todo» y quedándose él hábilmente fuera de ese todo. Y como habla insinuando, a ratos no se sabe si se refiere al clima social o al soberanismo en Cataluña. Y así cada cual, de nuevo, que coja la imagen que más le guste.

Después de tocar y romper mucho cristal, de dar muchas vueltas entre reflejos, de distraernos con los espejismos de la decoración y la mesa, al menos sabemos algo: el rey ya no presume de modelo político; ahora lo defiende».

 

Rajoy: Del hostigado político de los recortes al hombre fuerte

La prensa conservadora española ha destacado con júbilo el artículo publicado por el periódico alemán ‘Süddeutsche Zeitung’ sobre Mariano Rajoy y su año de gobierno. Tras tantas críticas -y mofas incluso- de los medios internacionales más prestigiosos, este diario que pasa por ser serio y de tendencia socialdemócrata, habla del «milagro» operado por Rajoy en términos muy elogiosos.

Nuestro amigo Otis B. Driftwood ha tenido la deferencia de traducirlo completo. Vamos a leerlo, merece la pena.

DEL HOSTIGADO POLÍTICO DE LOS RECORTES AL HOMBRE FUERTE

Sus comienzos como presidente de España fueron malos: La economía se contrajo, cientos de miles de personas se echaron a la calle contra la política de recortes. Sin embargo, tras doce meses en el cargo el conservador Mariano Rajoy permanece indiscutido en Madrid; y no sólo por la debilidad de sus rivales.

Ni siquiera el Portavoz del partido gobernante en Madrid, el Partido Popular (PP), afirma que Mariano Rajoy sea especialmente querido por sus compatriotas. Según las encuestas el índice de popularidad del presidente conservador anda alrededor del treinta por ciento. Sin embargo en el PP no se preocupan por ello. Pues sus principales rivales políticos están incluso peor. El líder socialista de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba ni siquiera pasa la marca del veinte por ciento.

Y a Artur Mas, el jefe democristiano del gobierno regional de Barcelona, que exige la soberanía como Estado para Cataluña, la inmensa mayoría de los españoles le desea todas las desgracias de la Tierra porque quiere destruir la unidad de la nación.

Durante las fiestas navideñas del pasado año asumió Rajoy la sucesión de José Luis Zapatero, cuyos partido socialista perdió estrepitosamente las elecciones generales por su desconcierto ante la crisis económica. Rajoy se guardó para sí durante la campaña electoral de qué modo pretendía combatir la crisis. Pero cuando, tras pocas semanas en el cargo anunció un rígido programa de recortes, los medios de izquierda y liberales  Estallaron; la palabra «engaño electoral» surgió en los editoriales.

En verano todo parecía desbordarse

Así de mal comenzó Rajoy. Al principio le ayudó poco que sus ministros informaran del enorme déficit presupuestario, cerca del 9%, que había que reducir para que España no perdiera su solvencia internacional. Los comentaristas de la prensa económica internacional le describían como el capitán de un barco con vías de agua que era arrastrado de forma imparable hacia el remolino de la bancarrota estatal. Los indicadores económicos se contraían mientras que el paro ascendía hasta la cifra récord del 25%. El país aparecía como el niño problemático número uno de la UE.

Cuando en verano cientos de miles de personas protestaron en las grandes ciudades contra el paquete de recortes, a Rajoy le pareció que todo se desbordaba. Los sindicatos anunciaron un «otoño caliente» con una huelga general que pretendía echarlo del cargo. Su respuesta sonaba desesperada: «La mayoría silenciosa de los españoles no ve ninguna alternativa a nuestro programa de recortes».

Por esta frase cosechó Rajoy, a la vista de las masivas manifestaciones, sólo burlas. Sin embargo ahora, al final de su primer año de gobierno, todo parece indicar que tenía toda la razón en su estimación de la «mayoría silenciosa». El movimiento de protesta se ha debilitado y dividido, la huelga general del 14 de noviembre fue un revés para los sindicatos porque a la mayoría le dio bastante igual.

Cómo el reservado Rajoy ganó puntos

A pesar del impopular programa de recortes, el PP de Rajoy ganó sorprendentemente con autoridad en las elecciones regionales de Galicia, en Cataluña ha mejorado ligeramente sus resultados y se ha mantenido en el País Vasco. En la desconcertada oposición y en los medios se analiza cómo el cambio de tendencia ha terminado favoreciendo a Rajoy.

La razón más importante: el escenario de horror no ha aparecido. Aparte de eso, los socialistas (PSOE) no sólo no se han recuperado todavía del batacazo del año pasado, sino que tampoco han presentado ningún concepto de alternativa para salir de la crisis. Al jefe del PSOE Rubalcaba se le considera en el mejor de los casos como un zorro, pero raramente como un líder con autoridad.

Bien es cierto que Rajoy es una figura odiosa para la oposición extraparlamentaria. Sin embargo sus ataques le hacen poco daño a los ojos de la mayoría de sus compatriotas. Para éstos se trata de estabilidad. Su línea personal, que ha encontrado tras los primeros e inseguros meses, se corresponde de manera evidente con estas necesidades.

Es algo totalmente distinto a sus ruidosos predecesores, el conservador José María Aznar y el socialista José Luis Zapatero. A Aznar lo señalaban sus adversarios, no sin razón, como un gallo vanidoso; incluso consiguió llevar a su amigo político George W. Bush a la boda de su hija durante una visita oficial a Madrid, cuya fecha se colocó especialmente para ello. Pero principalmente la política económica de Aznar fue la que llevó a la burbuja inmobiliaria, que al reventar se llevó por delante al país.

Rajoy evita ahora en la medida de lo posible aparecer junto a Aznar. Y a Zapatero, el visionario y tribuno del pueblo caído en desgracia, simplemente ni lo nombra. No se ha dejado llevar por la tentación de imputar los grandes problemas de su gobierno a la política de deuda de su predecesor.

Hacia arriba o hacia abajo ¿Hacia dónde va?

En lugar de eso Rajoy habla sobre la crisis en plural: «¡Nosotros hemos vivido por encima de nuestras posibilidades! ¡Nosotros debemos hacer sacrificios juntos!» El jurista (es registrador de la propiedad) aparenta ser el mayor auditor de la nación, cita ejemplos de cifras como en la escuela secundaria popular (NdT: «Volkshochschule» en el original, algo así como una universidad laboral donde se aprenden oficios, idiomas y otras cosas). Habla un idioma claro sin imágenes emocionales. Tampoco eleva nunca la voz, da la impresión de estar siempre controlado. Si en alguna ocasión y excepcionalmente resulta polémico, lo es contra los separatistas en el País Vasco y Cataluña; y eso siempre llega bien a sus compatriotas.

En sus apariciones el espigado Rajoy encarna la distinción contenida, a través de la cuál los españoles tras su autorretrato se diferencian de otros pueblos mediterráneos. Lleva trajes muy elegantes y es un orador excelente. (NdT: he preferido traducir «Rhetoriker» por «orador» porque no estoy seguro de que signifique exactamente «retórico» en el sentido que entendemos en español. Lo dejo a vuestro criterio). Con habilidad delega la proclamación de las nuevas medidas de ahorro en sus ministros y permanece alejado de las cámaras hasta que la primera muestra pública de indignación ha disminuido.

Rajoy es un ejemplo de gallego típico. Para éstos la pomposidad de los madrileños es igual de extraña que la fastuosidad y prodigalidad de los valencianos. Aunque su partido está una y otra vez afectado por escándalos de corrupción, ni siquiera sus más acérrimos contrincantes insinúan que él pueda estar interesado en su enriquecimiento personal.

Marcados rasgos del carácter de la gente del rincón noroccidental de España con ese áspero clima atlántico son su fría sobriedad y su desconfiada reserva. Y se les repite que nunca dan a conocer sus intenciones. «Si te encuentras a un gallego en una escalera, nunca sabes si sube o baja», dicen los españoles de la costa mediterránea.

De este modo ha conseguido Rajoy, tras doce meses en el cargo, encontrarse como el hombre fuerte en Madrid. Para España no ha sido un buen año, sin embargo el batacazo de la economía está casi detenido. Rajoy dice: «¡Debemos seguir esforzándonos!»

Autor: Thomas Urban

*Thomas Urban, de 58 años, es el corresponsal de ‘Süddeutsche Zeitung’ en España. Su nombramiento debe ser reciente porque ni siquiera figura aún en su biografía. Una vida que arranca en Leipzig, Alemania del Este, de donde huyen sus padres poco después de su nacimiento.  Con numerosos premios y publicaciones, la mayor parte de su carrera la ha desarrollado como especialista en Europa del Este.

La trampa de los peligros inmediatos

 

Nada más triste que ver morir a un grupo de niños por disparos de un desequilibrado como ha ocurrido en Newtown (EEUU). La noticia copa los informativos que suministran todo tipo de datos. No así de las 10 niñas muertas en Afganistán por una mina antipersonas, herencia de guerra… mientras recogían leña en edad escolar. Esto pasó sin pena ni gloria. Daños colaterales, menos rubios y no tan “como dios manda”. ¿Cuál es el auténtico riesgo? ¿El inadaptado con pistolas o la madre que introdujo un arsenal en su casa? ¿Todavía hace falta buscar la causa del casi medio millón de víctimas anuales por arma de fuego en un país que acumula entre sus ciudadanos cerca de 270 millones de artefactos para matar?

Cada poco un sobresalto. Gripes mortíferas, huracanes, tsunamis, teorías magufas varias, y la gran y útil baza del terrorismo, como miedos a inseminar en la población -muchas veces con la entusiasta colaboración de lo usuarios-. ¡Claro que algunos causan víctimas! vivir acarrea el riesgo de morir. Pero cada día fallecen por hambre evitable millones de personas, sin que se inmute la sociedad aunque vea acercarse ese fantasma a las puertas de su propia casa. No infunden el mismo temor tampoco (ni por asomo) los asesinos de mujeres en la violencia de género o los suicidios que arroja esta sociedad insolidaria y ciega, aunque sus cifras sean mucho más abultadas.

Probablemente es el –supuesto- azar lo que nos descoloca, frente a lo que mata más sistemáticamente y con menor espectacularidad. Y errar en el diagnóstico de donde están los riesgos y la violencia. Temer el peligro que se siente inmediato, no el que crece más lentamente. Ahí radica una fuente básica de nuestros males que, de alguna manera, alimentan los medios y todo el engranaje en el que vivimos. Usar el miedo y el espectáculo como instrumento de control. Moverse por reacciones emotivas exaltadas y no por una planificación colectiva que prevé las herramientas a utilizar para afrontar los problemas en su origen. Enderezar la raíz, evita frutos rastreros y podridos.

Son más nocivas las amenazas reales del día a día, enmascaradas por lo que se hace ver como peligro próximo y más visible. Para muchas personas la violencia es la pistola, el palo, la piedra o el grito sin más, eso es ya ¡ la búsqueda del “caos”! No alcanzan a ver el ataque a gran escala que supone cambiar un sistema de vida, atentar contra derechos fundamentales -como la sanidad, la educación, la justicia, la ciencia o la cultura- o reprimir las protestas por el medio que sea -arbitrando leyes represivas por ejemplo que no se aprecian como cruentas-.

Quienes reparten nuestro dinero a bancos, concesionarios de autopistas y hospitales semiprivatizados, por poner algunos casos entre muchos, ¿no ejercen ningún tipo de violencia sobre la sociedad? Los que extienden las enfermedades por –en flagrante injusticia- negar la asistencia sanitaria a enfermos sin el documento requerido ¿Acarician con guante de seda? Los que ahondan en las desigualdades sociales en virtud de propiciar el lucro de unos pocos ¿Necesitan una pistola para que sea apreciada su agresión? La escritora Susan George lo explica de forma clara: “ la desigualdad profunda es el equivalente a 1.000 Katrinas, 100 tsunamis, solo que causa estragos un mes tras otro, un año tras otro, arrastrando no solo a los pobres y vulnerables sino a todo el mundo”. La destrucción del medio ambiente, del agua, del aire, de la tierra, es otro peligro real, aunque no «parezca « ni sangriento, ni para ya.

Atemorizados desde por una tormenta a un peregrino fin del mundo, muchos ciudadanos caminan a la deriva sirviéndose a sí mismos como víctimas en una bandeja. Del miedo se toma cada cuál la dosis que quiere. No hables, no escribas, no te signifiques, no comentes, no vayamos a perder lo que nos queda, esto pasará. Como muestran las claves de las que informamos sin cesar, la situación en España solo va a peor, a infinitamente peor, cada día que pasa. Hartos de avisar desde hace tiempo, el plan se cumple inexorable. Porque no varían los datos para “pronosticar” el futuro, empeoran. ¿No es esto ya… el caos? ¿Qué más caos y más violencia hay que aguardar? ¿No aterra el propio presente?

 Por primera vez en la historia, el miedo se ha globalizado por medio de la comunicación masiva. Y, del mismo modo, las gratificaciones que se ofrecen como calmante. Un puro espejismo. Ese país, por ejemplo, del chorizo –sobre todo del chorizo-, la paella, y la “exportación” de jóvenes por medio de un puntapié, que ha consolado a los inermes. El miedo es un sentimiento que se contagia y se extiende, que crece cuando no se lo combate. Los políticos lo han usado como arma desde el comienzo de los tiempos.  Hobbes lo situó como el inicio del Estado. Maquiavelo enseñó al Príncipe, con un manual de instrucciones, a utilizar el miedo para gobernar. Descansen en paz los niños norteamericanos y las niñas afganas. Lloremos a las innumerables víctimas de la irracionalidad y la codicia, pero aprendamos todos a desbrozar el espectáculo y la distracción, dejando desnudos los peligros reales. Y a atajarlos. Será nuestro mejor instrumento, incluso para luchar contra el miedo.

*Publicado en eldiario.es

Instructivas noticias viejas

Es tal la sinrazón y el agobio de la actualidad en estos días, que recurro a noticias viejas. La hemeroteca siempre ilustra sobre por qué suceden las cosas en el momento que vivimos, cómo se han gestado. Incluso qué cabe prever para el futuro.

Noticias del último verano, primero.

En Septiembre, la deuda pública (que Zapatero dejó en el 68%) subía a su mayor nivel en un siglo: 75,9%. En 800.000 millones de euros de débito nos han metido los sucesivos gobiernos y su complacencia con los «mercados».  Esperan que llegue al 90,3% el año próximo. La gestión del PP, como se ve, está siendo ejemplar.

En el mismo mes nos decían que «El ahorro por los ajustes se destina a pagar intereses». No deuda, intereses tan solo.

¿Quién lo costea? «El 40% de los asalariados ya paga más impuestos que sus jefes«, según datos de Hacienda.

Madrid, Baleares y Valencia (PP) renuncian a 444 millones del impuesto de patrimonio.

El coste de los medicamentos para los pacientes sube un 36% por el copago.

Los alemanes ricos duplican su patrimonio en 20 años y crece la brecha social.

El déficit portugués sigue aumentado pese a las medidas de austeridad.

España. Más de 170.000 empleados públicos han perdido su trabajo en lo que va de año (Septiembre, 3 trimestres.

Ésta es de 2011. El presidente de la patronal madrileña (Arturo Fernández) coloca a la mujer de Ignacio González de vicepresidenta, causando malestar en el gremio. Grandes destinos les aguardaban.

Enero 2010. Almunia, entonces comisario europeo de la competencia: 2010 será el año de la recuperación.

Enero 2011:

UE declara: 2011, año de la recuperación económica y el control financiero.

Esperanza Aguirre: «El año 2011 va a ser el de la recuperación del optimismo«. Un par de meses o tres les duró a los ingenuos votantes del PP. Quiero decir a los ingenuos entre sus votantes.

2012:

Lagarde: 2012 debería ser el año de la recuperación.

Septiembre 2012. «Rajoy pone fecha a la recuperación: Junio de 2013»  

Dos meses más tarde, en noviembre: «Rajoy sitúa en 2014 como el año de la recuperación económica de España».

Para saber «cómo» será «la recuperación» basta volver a leer este artículo. Y «cuándo», ah¡ ése es un misterio insondable. Pero las zanahorias ayudan a caminar.. a las liebres… más tontas.

José Luis Sampedro me contó ayer una «noticia» mucho más vieja (recordando hasta las comas a sus casi 96 años). De comienzos del siglo XIX, que conoce por sus muchas lecturas. La décima que se cantaba en tiempos de Fernando VII. En loor de multitudes –más o menos que esto es España- Adam Smith, y Jean-Baptiste Say, entonces se ensalzaba la «libertad», en lugar de la austeridad y la libertad también, pero solo «de mercado», como ahora. Y aún así, no marchaban las cosas bien para el pueblo.

«Señor Don Martín Garay,

Vd. nos está engañando,

Vd. nos está sacando

el poco dinero que hay.

Ni Smith, ni Bautista Say,

enseñaron tal doctrina,

y desde que Vd. domina

la nación con su maniobra,

el que ha de cobrar no cobra

y el que ha de pagar se arruina«.

Martín Garay era el ministro de Hacienda. Hay cosas que aquí nunca cambian.

España, cortijo del PP

Es cierto que les votaron 10.830.693 personas, el 30,2% de los electores, pero el PP cuenta con unos 800.000 afiliados y, de ellos, no serán más de un millar los que poseen capacidad de gestión. La bendita democracia, dicen, que ha otorgado un poder omnímodo a un partido aunque se haya basado en mentiras para alcanzarlo. Como que iba a solucionar la crisis y el paro, por ejemplo, cuando los ha acrecentado. Y eso al parecer no tiene consecuencias. Esperar 3 años más y sin exigir responsabilidades. Algo falla aquí ¿no?

El caso es que tenemos a un exiguo grupo que solo demuestra eficacia en haber convertido de nuevo España en su cortijo, como hicieron sus ancestros.

Cada mañana trae novedades que, no por esperadas, dejan de soliviantarnos. El Ministro Wert actúa de elemento de distracción al provocar innecesariamente a Cataluña con su nueva ley de “educación” y calentar al ultranacionalismo español de paso. Ha generado un problema donde no lo había. Entiendo la indignación en esa comunidad pero tan grave o más es que el tertuliano venido a más devuelve la enseñanza a tiempos muy remotos, incluso del franquismo. Acaba con Educación para la Ciudadanía que, recomendación del Consejo de Europa, imparten sin problemas en todo el continente, incluso en colegios religiosos. También con Ciencias para el Mundo Contemporáneo que se ha contado menos pero era materia decisiva. Vuelve a imponer la religión y la segregación de sexos. En general, acaba con cuanto sea innovación y formación del sentido crítico. La jerarquía eclesiástica católica -en sus horas más bajas- ha ganado la partida según nos cuenta el indignado artículo de uno de mis más antiguos y queridos amigos: Juan González Bedoya. Analfabetismo religioso, lo llama.

El resto de la casta tampoco se queda atrás. El Gobierno balear despedirá o cambiará de isla a los profesores que expliquen a los niños los recortes.  No lo considera educación, sino «opiniones» políticas.  Un tema gravísimo también.

El empecinamiento en destruir la sanidad pública es parejo. Nada puede con el decidido propósito de depositar nuestra salud en manos de empresas privadas ávidas de lucro. Hasta con presiones que apenas entendería la lógica de no ser que escondan muy oscuros intereses. Y con las habituales mentiras, como la de engañar con el costo del servicio. Siguen en huelga sus profesionales. Perdiendo dinero y ánimo ante la impotencia de un maquiavélico plan que continúa adelante. Se comete la barbaridad de cerrar el Instituto de Cardiología, va a ser el primero, y sigue el goteo de despidos. La salud el primer bien que poseemos.

Mientras, corren buenos tiempos para el «sector del lujo«, y en noticia de ABC, hablan de 17 años más para recuperar el empleo, hasta 2022. Se ve que el periódico conservador confía poco en la capacidad de relacionar conceptos de sus lectores. Debe tener razón el estudio, es un año menos de lo que nos da el FMI que lo cifra en 2023. Y De Guindos sigue hablando de «crecimiento negativo» y de que éste va a ser el peor trimestre de la recesión. Hasta ahora, quiere decir. Lo que viene, por este camino, es negro.

Y nos falta aún otro gran pilar de la sociedad: la justicia. Ya no es sólo que este gobierno amnistíe torturadores contra viento y marea, o que haya convertido en delito casi todo -en particular las protestas ciudadanas- o que haya subido las tasas para que solo pueda acceder a un servicio fundamental del Estado de Derecho quien tenga dinero, la guinda la ha puesto otra novedad que paso a relataros. Me habían avisado, pero no podía creer que llegara a tanto la desfachatez de este gobierno.

Se privatiza el Registro Civil y pasa a manos… de ¡los Registradores de la Propiedad!, el cuerpo profesional al que pertenece Mariano Rajoy Brey, aún titular de Santa Pola. Considerado anacrónico en toda Europa como ya hemos hablado aquí otras veces, el dueño del cortijo y sus ejecutores deciden potenciar a los Registradores para que cobren aún por más servicios. En el resto de los países de nuestro entorno son gratuítos. Solo una ciudadanía en Babia puede engullir esto.

No se puede llegar a más ¿no? me temo que la apisonadora es imparable, y sí puede llegar a más, hasta donde quieran.  Y no se entiende. Repito las cifras con las que empezaba. La definitiva: unos pocos ultraconservadores desaprensivos están destruyendo cuanto teníamos y era base de nuestra convivencia. El cortijo, amos, criados sin derechos. ¿De verdad querían esto 10 millones de votantes, al margen de los que viven de ello?

La insolencia del consejero de sanidad de Madrid

sanidad.abrazo

Me pregunto en qué altar cree encontrarse, de qué pasta está hecho y de qué orla supone estar ungido un individuo que se mofa de la lucha de los profesionales de la medicina de Madrid, siendo él responsable de la sanidad pública de la Comunidad. Miles de ciudadanos, sanitarios y usuarios, “abrazaron” simbólicamente este domingo los hospitales para defenderlos de los planes privatizadores del equipo de Ignacio González. Pues bien, Lasquetty comentó jocosamente que le parece “muy bien” la protesta porque supone “una demostración de afecto” a los centros y a quienes trabajan en ellos.

El Consejero de Sanidad de Madrid se llama  en realidad Javier Fernández-Lasquetty y Blanc. Inició su andadura política en NNGG del PP del Barrio de Salamanca de Madrid. Ha sido Secretario general de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), y es hombre muy próximo a Aznar y a Esperanza Aguirre, la mentora de todo este plan y de las oscuras piezas que, a placer, lo ejecutan. La que también usa de designar sucesores y de «ironizar» con las protestas ciudadanas.

Se trata, según ellos, de “externalizar” el cuidado de nuestra salud, es decir, de privatizarlo. Y para ello, 5 poderosos grupos empresariales (impregnados de nombres “afines” al partido hegemónico) ya pujan por el control de los hospitales. Los responsables políticos les han puesto puente de plata. Ni un millón de firmas, ni protestas, ni razonamientos… la maquinaria sigue su curso porque hay mucho dinero en juego para llenar bolsillos privados. A costa nuestra.

Hoy que médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y administrativos de la sanidad vuelven a la huelga, perdiendo sueldos y poniendo en peligro su trabajo por la represión prevista o supuesta de este gobierno, de estos gobiernos autoritarios, asombra la doble osadía de Lasquetty (privatizar contra viento y marea y burlarse de los profesionales y usuarios). ¿A qué responde? ¿Hay alguna necesidad de meter el dedo en el ojo de las víctimas? Lo que sí hace es encender cerillas en un polvorín. ¿Por qué? ¿Es lo que pretende el PP? El SUP acusa al Gobierno de Rajoy de buscar “un muerto” en las manifestaciones. Denuncian que los “antidisturbios” reciben órdenes para que sean más contundentes y que los entrenamientos son brutales. Esto “justificaría” medidas excepcionales, más “excepcionales” aún.

Nacido en el barrio conocido en Madrid como “zona nacional”, Javier Fernández-Lasquetty y Blanc se afilió al PP con 16 añitos. Y tras un breve paso por la empresa demoscópica Sigma Dos, no ha hecho otra cosa que medrar en política de la mano de personas tan edificantes como Esperanza Aguirre y José María Aznar. El auxiliar que limpia el culo de los pacientes, la enfermera que quita apósitos purulentos, el médico que se desvive por nuestra salud, merecen, sin duda, más respeto que él y desde luego el que él niega a todos los profesionales de la sanidad y los usuarios que tan preocupados estamos por la nefasta deriva de Madrid y de toda España en manos del PP.

Ignacio González, el “heredero” de Aguirre, debería ocuparse de este asunto mucho más que de alterar todas las leyes para favorecer el negocio privado de los casinos. Sentimos, sí, un profundo afecto por los profesionales de la sanidad, y ninguno por estos políticos nefastos. Ya sabemos que eso, como todo lo nuestro, les importa un pimiento, pero cuando se ofende de esta manera, con recochineo, no cabe otra acción que dimitir o ser destituido. ¿No tienen nada que decir los ciudadanos que con su voto nos han metido este cáncer en nuestras vidas?

Emergencia: ya no es tiempo de juegos florales

Imaginemos un país donde se “vende” un Banco, el de Valencia, -hundido por el putrefacto PP de esa comunidad durante su larga hegemonía- por un euro. El agraciado es CaixaBank. Y se han ido por el sumidero 5.500 millones de euros de nuestros impuestos que ya hemos pagado y seguiremos pagando en calidad de vida. Imaginemos también un país en el que, 37 años después de su muerte, se rinde homenaje al dictador de cuatro décadas, y ni el gobierno lo impide, ni cruje la sociedad de arriba abajo. Ese mismo ejecutivo que amnistía por dos veces –enmendando la plana a la justicia con empecinado tesón digno de otras causas- a unos condenados por tortura. Del cuerpo de los Mossos de Escuadra. O en el que un chico de 21 años, Alfonso Fernández Ortega, está detenido -sin juicio- en la prisión de Soto desde el 14N, fecha de la huelga general, bajo acusaciones poco claras.

 Vamos a imaginar muchas más cosas, por ejemplo, que la OCDE nos pronostique para 2013 el peor año de la crisis, con 6,2 millones de parados, una deuda que dejó Zapatero en 68,5% del PIB y que va a llegar al 97,6%. O que la economía retrocederá el triple de lo que ha manejado el gobierno para elaborar los presupuestos. Más aún, que escuchemos decir al presidente Rajoy: “ Confío en que la OCDE se equivoque”. Y es que su gobierno debió de comprar la bola de cristal adivinatoria en un comercio chino de los que tanto nos gustan ahora. Ya nos venden por la tele las ganas que tienen los millonarios de ese país en venir a residir a España y comprar su permiso de residencia. Por 160.000 euros, viene de regalo con el piso adquirido.

 Pero es el momento de contar con otra hipótesis: la oposición política no hace otra cosa que participar en los juegos florales parlamentarios y mediáticos oponiendo tímidas críticas. Alguna enmienda o proyecto que barre la apisonadora del PP, como es sabido, pero que hace quedar bien. Creen.

 El PSOE sigue desmoronándose. Ya no le ha faltado más que la trama corrupta que afecta a altos cargos del PSC. Perdió 8 diputados en las elecciones catalanas y sus dirigentes -al igual que los nacionales- «se felicitaron» por el trabajo realizado. Es que las encuestas decían que serían peores los resultados. Grandioso. Es que esta nueva dirección –estatal- “lleva solo 5 meses”. Renovada ella, con caras e ideas sorprendentes y prometedoras, a ver si para 2.050 encuentran la senda perdida y salen del agujero en el que entonces se encuentren. Y en el que, visto lo visto, seguirán congratulándose de lo bien que lo están haciendo.

 Lo peor es que la ciudadanía es del palo «yo voto al que tenga posibilidades de ganar». Y solo ve dos caminos: PP y –todavía- PSOE. La izquierda más real que la que hoy representan los socialistas, ha ganado en Cataluña –si descontamos a ERC más local- 3 escaños que tampoco es para tirar cohetes, por mucho que también “se feliciten” por los resultados. Y aunque UPyD se dio allí un buen batacazo, su ultranacionalismo español gusta en el resto del Estado un poco más. Aunque sea de derechas o de izquierdas según convenga, o haya votado, de la mano del PP, en contra de llevar a cabo un referéndum sobre los recortes. El panorama así es idílico.

La sociedad no puede esperar más. Todo esto y mucho más es real, aunque parezca increíble. Nos encontramos en una situación límite. Achicando el agua que nos anega por todas partes. Con los profesionales de la medicina –todos los sectores: médicos, enfermeras, celadores, auxiliares, administrativos- fuertemente implicados en Madrid para que no nos desmantelen la sanidad pública, hemos de asistir impertérritos a las consignas del PP que insultan nuestra inteligencia diciendo que no se privatiza nada. Ah, vaya, que eso se llama “Plan de externalización de la gestión sanitaria” u “optimización de recursos”. Solo que se entregan al capital riesgo -para comerciar con nuestra salud por definición-  6 hospitales, un centenar de centros de atención primaria, el Instituto de Cardiología y otros servicios. Todo muy rentable. Se ha abierto un negocio de 400 millones de euros ¿Quién lo desprecia? Y ya se sabe que si no obtienen los beneficios deseados, también la Comunidad echará una manita para que se queden contentos.  “Optimizan” sus bolsillos y los de políticos y parientes implicados en esas empresas que es un gusto.

Algo más. Una pregunta clave, si le marean los datos. La medicina es una vocación de servicio público que ha de brear con las no muy agradables averías que arroja un cuerpo enfermo. Sus profesionales nos están alertando de la gravedad de estas medidas ¿A quién hace Vd. más caso? ¿A su médico o enfermera o… a los desprestigiados políticos?

Volvamos al principio. Hemos enterrado 5.500 millones de euros en un solo banco. Y quedan muchos pufos que cubrir en el sector. Las políticas neoliberales del PP están hundiendo la economía y nuestras vidas a extremos inimaginables. Cada vez pagamos más impuestos por menos servicios. Y nos “modulan” los derechos a diario. ¿Tanto le cuesta deducir a un sector de la sociedad lo que ocurre? ¿Por qué estamos mucho peor que hace un año? ¿Qué inventario ha añadido a todas las “herencias” –propias y ajenas- la actual gestión del PP? ¿En qué se justifican las mermas de sanidad, educación, cultura, ciencia, transportes, servicios… viendo quién se lleva nuestro dinero? 5.500 millones un solo banco, repito. 37.000 entre todos los afectados… por el momento. Los hospitales aún semiprivados «rescatados» con dinero público. Las autopistas. Lo que haga falta. Mientras, un hombre se ha suicidado en Navarra porque le desahuciaban al deber… poco más de 4.000 euros de alquiler. ¿Las estafas continuas nos han “externalizado” el cerebro?

 Atascado un sector mayoritario de la ciudadanía en mirar al Parlamento que le representa, que eligió para que cuidara de sus intereses, es hora de exigir a los políticos con dignidad y consciencia que acaben con este sufrimiento. Váyanse si es preciso, hagan huelga total, acudan a los Tribunales internacionales, no secunden más estos atropellos con florituras verbales y ninguna acción efectiva. Evidencien ante el mundo que no son cómplices de una acción de gobierno que degrada nuestra vida, sin que tengamos culpa alguna, y ni figuraba en los programas, ni se anunció -sino todo lo contrario- y nos sirven con continuas mentiras. ¿No ven la desesperación de mucha gente? ¿El atontamiento sumiso de otros? Aparquen el lirio y la hortensia ¡Y hagan algo de una vez!

*Publicado en eldiario.es

*Actualización: La cadena Husa Hoteles -ante las protestas en las Redes Sociales ( y solo en ellas, nada oficialmente)- ha cancelado el homenaje a Franco.

Rajoy habla idiomas

Lo peor es que ha reducido drásticamente el presupuesto para enseñanza de idiomas.