Pasen señores, pasen

 La estrategia se supera a sí misma. Todos los medios dedican grandes espacios a los 33 mineros rescatados en Chile. Trabajaban en condiciones infrahumanas y a nadie le importó, lo fundamental es su hazaña épica: el espectáculo. Si así lo desean, rentabilizarán su inversión –la explotación, el enterramiento y la subida a superficie- durante un buen trecho de su vida. Hasta que pasen de moda, nada más. Primero irán de gira mundial, cargados con IPADs regalados y anunciando marcas en sus ropas y accesorios. Invitados de honor en partidos de fútbol, hasta en los del Real Madrid, un crucero por las islas griegas, lo que pidan. Entrevistas a 32.000 euros. El minero del triángulo, enfermero además, invitado estelar, primadocon pluses, en las televisiones más sucias. Libros. Una película para el que ya se piensa en nuestro querido Javier Bardem. Y, quizás, Piñeira, el presidente chileno, de representante, apareciendo, con motivo, en todas las fotos.

   El tiro ha salido esbafado (palabra aragonesa a deducir en el contexto), porque la noticia más vista hoy ya no es el rescate de los chilenos, sino la muerte de Antonio Puerta, el agresor de Jesús Neira. La mujer que le alojaba circunstancialmente, se une a la nómina de la carnaza itinerante para los medios, y ya ha contratado un representante, según informa El Mundo.

   Los soportes humanos de micrófono, boli o IPAD corren de un lado para otro, en un sin vivir. Casi salen heridos en el tumulto esta mañana porque ha ido al Juzgado la tonadillera Isabel Pantoja. Le han comunicado la apertura de juicio oral contra ella por blanqueo de dinero. Noticia… de negros vuelos.

  Pasen, señores pasen. Y ahora a las ruedas de prensa sin preguntas. Y a dar cancha –más- a nuestro local «Tintorro Party» –en precisa definición de Iñaki Gabilondo-. O -menos- a ese efectivo gobierno, independiente de los mercados, combativo y ágil.

   Las estrellas del periodismo deportivo enseñando las tetillas en una promoción de los servicios médicos del Real a Madrid –a unos 1.000 euros, oiga, nos cuentan, se siente Vd. como Ronaldo… o Jesús Álvarez y otros-. Y los estantes de las librerias se pueblan – y en algunas ampliamente destacados- de engendros como éste que simplemente enlazo para no estomagar demasiado. El Tintorro Party en su apogeo.

    Los telediarios como comida de menú (de los de 7 euros) del youtube. Sin más. O sí. Con «ventes» y «trentas«, «laes» y lo que se tercie.  Sin otra alternativa que comer lo que nos ofrecen, o buscar en un más amplio menú. Menos mal que tenemos donde informarnos. Algunos. La mayoría engulle, no digiere, y defeca sumisión.

   Se pregunta hoy este artículo si cantantes consagrados, haciendo versiones del pasado,  están rindiendo un homenaje o falta creatividad. ¿Vd que cree?

 Os iba a mostrar, como ejemplo, a Ramoncín versionando a Nirvana. Pero no, es demasiado. Algo bueno de verdad. Esta canción fue compuesta en 1939 y la cantaron los mejores. Volvamos a las raíces, a las fuentes originales, y desechemos las malas copias. En todos los ámbitos, por supuesto. Nostalgias de cordura y pasiones reales.

Veremos a Belén Esteban en el Parlamento

Casi a diario hablamos aquí de la peligrosa deriva de la sociedad mundial y del descrédito de la política (como causante siquiera por inacción) que en España ya se sitúa como tercer problema para los ciudadanos. El caos dispone de diferentes formas de aposentarse y se observa una tendencia de cómo lo está haciendo ahora: el «backlash«, «latigazo hacia atrás«, o «patada hacia atrás» como libremente lo voy a traducir.

Explicaban en la BBC, en un debate de altura, porqué los sensatos ciudadanos suecos han votado a la ultraderecha. Ha sido eso, el «backlash». Hartos de la política tradicional, de que la izquierda no se comporte como izquierda, ni la derecha como derecha, han salido por un extremo. Aunque hay un porcentaje que en efecto sí quiere machacar a los emigrantes tomando la justicia por su mano, en ausencia de otro poder real que «los mercados» (a quienes poco les preocupan estas cosas). Como en el Oeste.

En EEUU, el Tea Party adopta la forma más definida de lo que se está cociendo. Una amalgama de ciudadanos con un solo punto en común: el ultraconservadurismo. Aún tienen que concretar un líder pero se apuntan una analfabeta populista republicana, Sarah Palin, o Glen Beck, exitoso presentador de la Fox, poco más que un Jiménez Losantos, aún con más poder.

En la maltratada Islandia, un humorista se hizo con la alcaldía de la capital, Reykiavik. Jón Gnarr desplazó -nos dijeron las reseñas-, a las siglas tradicionales con una formación que se declara abiertamente corrupta y asegura que no cumplirá sus promesas electorales.

En España tenemos a Belén Esteban. Y no es una broma. La sucia máquina de hacer dinero que es Telecinco ha apostado por el experimento. Si se presentara a las elecciones, se situaría como tercera fuerza política en España, obtendría 5 diputados. Verla y escucharla hiere una mediana sensibilidad –yo no puedo soportar la tortura más de un par de minutos-, pero hay quien cree que “dice verdades como puños”. ¿Por qué? Porque la política tradicional nos ha fallado estrepitosamente y. desde el saco de basura en el que se ha convertido esta sociedad, la única salida lógica parece la «patada hacia atrás».

No son hechos nuevos. En la famosa carta de Keynes a Roosvelt (dos peligrosos “izquierdistas” como se verá), el fundador del capitalismo moderno (y humano) le dijo al presidente de los EEUU:

«Usted acaba de convertirse en fideicomisario de aquéllos que, en todos los países, tratan de arreglar los males de nuestra condición por medio del experimento razonado y dentro del marco del sistema social existente. Si fracasa, el cambio racional se verá gravemente perjudicado en todo el mundo y lo único que quedará será una batalla final entre la ortodoxia y la revolución”.

Asomaba ya por la puerta Hitler y todos los fascismos.  Sentaba sus reales en la URSS el comunismo totalitario. La política terminaría por reaccionar. Sin más remedio. La diferencia que hoy se aprecia, a mi modo de ver, es la degradación absoluta de las salidas. La informe basura se desparrama, y da el «latigazo hacia atrás». Tampoco parece que tenga más remedio.

Mientras en España los políticos patrios se enzarzan en Caja Única sí, Caja Única no, en una ETA a olvidar, en tapar las corrupciones algunos con supina desfachatez verbal, mientras siguen ciegos las pautas del «sistema social existente” que decía Keynes, les están invadiendo la casa. Y no se enteran.  Un poderoso grupo mediático, propiedad en parte y no casualmente de Berlusconi, apuesta por dinero, por una descerebrada, vulgar hasta el vómito, con la que un sector de la sociedad se identifica. «Tuiteaban» anoche que en Telecinco, comentaristas de su mismo nivel, la  comparaban ya con Eva Perón. No es de esperar que los políticos tradicionales reaccionen, andan metidos en la endogamia de su propia ineficacia, de la desfasada casta en la que se han convertido, olvidando que  sólo detenta la representación popular. Si no lo hace la sociedad, veremos a Belén Esteban sentada en el Parlamento. Y las televisiones retransmitirán sus intervenciones y la entrevistarán a la salida del hemiciclo. Y comeremos palomitas.

Me hubiera gustado escribir del otoño. Pero, por fortuna, lo vamos a tener aquí tres meses. Vaya un adelanto en imagen sosegadora.

Y la llaman «loca»…

 La comisaria Viviane Reding -que se enfrenta al nazismo de Sarkozy (revivido por su baja popularidad y no otra cosa) y que enfada a Zapatero-  es una rara avis en la gris y azul UE.

Escribe ”El Mundo“:

 Viviane Reding ha hecho pocos amigos en sus 11 años en la Comisión… aunque su perseverancia y contundencia han logrado resultados muy apreciables, como la reducción de tarifas de ‘roaming’ en el móvil cuando era responsable de Telecomunicaciones.

“….en la guerra contra Telefónica y Reding inauguró otra disputa de meses con el Gobierno (español) por los datos sobre el precio de Internet en España, que ella consideraba el más alto de toda la UE, algo que disputaba Francisco Ros, el secretario de Estado del ramo, con quien Reding también tuvo un cruce de acusaciones sobre la información “tergiversada”.

Como responsable de Telecos, gracias a la mezcla de ego, perseverancia y eficacia de una política profesional, la comisaria sacó una de las legislaciones más populares y prácticas que ha aprobado la UE en años: la bajada de las tarifas de roaming en el móvil, impuesta a las teleoperadoras por Reding, que, como ha hecho ahora con Francia, dijo haber “perdido la paciencia” con las telefónicas que abusaban de los consumidores”.

Y la llaman “loca”…

Más que ayer pienso que ella sí es mi voz y que ninguno de los demás que se aposentan en Bruselas y Estrasburgo, callados como tumbas, me representa.

BCHC, el Banco de los Ciudadanos Hartos y Cabreados

Fragmento portada de Chris Ware, censura en Fortune (abril 2010)

 

Desde que escribí una entrada en el blog con un título muy similar el 10 de Mayo de 2009, la situación ha empeorado para la mayoría de la población mundial. 30 millones de parados se ha llevado la “crisis de los pobres” –los ricos han obtenido más beneficios aún de ella-. Se han apretado las tuercas a los ciudadanos, mermando sueldos, derechos, y expectativas. Y no hay un solo indicio de que nada vaya a cambiar de signo y sí de que pretenden agravar el problema con nuevos ahogos que eufemísticamente llaman “reformas”.  

Del otro lado, vemos a los bancos por ejemplo comprando a colegas de otros países mes sí, mes no. El Santander a uno polaco por 3.000 millones de euros la semana pasada. Y, lo que más me ha llamado la atención: que hasta ahora con que dispongan en efectivo del 2% del monto de dinero que manejan ya es suficiente. Y su “reforma”, estudiada estos días en Basilea, va ser tan revolucionaria que llegará a que les sea exigido el 6% de dinero real en 2019.  

Traduzcamos a sueldos, a un sueldo decente: 3.000 euros mensuales. Con tener 60 euros demostrables es suficiente para endeudarse, pagar, comprar, responder. 180 euros dentro de casi una década. Si no llegamos, el Estado nos ayuda. ¿Nos ayuda hoy? A colgarnos de la soga.  

Puesto que los bancos SIEMPRE tienen beneficios -son  «To big to fail» (demasiado grandes para caer) como ha demostrado la inyección de dinero público para su mantenimiento- , ha llegado la hora de crear el nuestro, el BCHC, unas siglas muy adecuadas, no me lo negaréis. Banco de los Ciudadanos Hartos y Cabreados.  

Los principales escollos para la constitución del banco –porque el resto es puro trámite burocrático- son:  

  • Capital social inicial no inferior a 3.000 millones de pesetas (Decreto de 1995), por tanto 18 millones de euros, desembolsado íntegramente en efectivo. 18 millones de ciudadanos hartos y cabreados no somos, que sería lo más asequible, pero puede que 1.800 sí, incluso 18.000 a invertir 1.000 euros. 180.000 a 100 euros (este porcentaje sería el que mejor me vendría a mí).
  • Honorabilidad comercial y profesional acreditada por una trayectoria personal de respeto a las Leyes que regulan la actividad económica. Yo creo que si no has devuelto jamás un recibo y similares será suficiente. Y me da que ciertas excepciones en los ya constituidos ya se dan.
  • La idoneidad valora los medios patrimoniales con que cuentan dichos accionistas para atender los compromisos asumidos. Éste es más peliagudo porque sólo permite crear bancos a los ricos.
  • Y la decisión final de aceptarnos es del Ministerio de Economía con el visto bueno del Banco de España. Acreditados neoliberales, con grandes querencias por las ingentes fortunas, pero si ponemos el dinero sobre la mesa igual nos aprecian también.

Encontrar alguien con experiencia bancaria, financiera o económica no será mayor problema, parece que con esos conocimientos sólo son precisas tres personas.  

De cualquier manera se trata, como digo, se aprovechar el propio sistema. Vamos con 1.000 euros a un banco y pedimos un crédito de 6.000. Con esos 6.000 a otro banco, y lo aumentamos a 10.000. Si nos juntamos un grupo suficiente de personas, podemos reunir fondos, no sólo para crear el banco y el papeleo sino también para una sede. Hagámosla de diseño, distinta, en un parque, en un mercado. Aunque probablemente es mejor no despertar sospechas, una sede de piedra y madera noble será más aconsejable. Alquilada, por supuesto.  

Atrevámonos a ingresar nuestras nóminas y ahorros –de tenerlos-, a facilitar créditos humanos. Los bancos siempre ganan cifras que rondan los 5.000 millones anuales. Nosotros vamos a ser modestos en nuestros inicios, pero también conseguiremos sustanciales beneficios. Seguro.  

Nos unimos a continuación a un grupo de comunicación. Logramos prebendas e influimos en su línea editorial para lograr más beneficios, más poder para cambiar algo. Incluso podemos crear uno nuevo, innovador, honesto, realmente informativo. Procuramos, entretanto, seguir favoreciendo a los clientes. Sin engañarles con productos trampas, y facilitando sus inversiones y proyectos. Ya estamos instalados. De producirse trapicheos y desfalcos -la terrible condición humana-, nos hayamos a salvo de Hacienda y de la justicia, mucho más que si robamos una pera en una frutería. Y al infractor, lo expulsamos. Creamos una fundación anexa al banco para desgravar impuestos. Y contratamos a los mejores abogados para que nos salgan las cuentas a devolver. ¿Qué tal si también formamos o nos anexionamos a un partido político, con sus sueldos e influencias? Los amigos nos pueden construir hasta aeropuertos privados al lado de casa. Como vemos, nos irá igual de bien sea cual sea quien ocupe el gobierno.   

Ya consolidados, empezaremos a poner dinero en proyectos que ayuden efectivamente a la sociedad. Ahogaremos a las empresas que expulsen a los trabajadores, ayudaremos a los pequeños emprendedores. Atraeremos, con los nuevos métodos, un gran número de clientes. Con nuestro poder económico y mediático –social también en nuestro raro caso-, presionaremos a los gobiernos para que efectúen cambios. El futuro es nuestro.  

  Por mi parte este artículo ha sido un mero juego malabar. Probablemente estamos ante una entelequia. O no. Hablándolo anoche en twitter enlazaron esto: ya existe banca ética.  En Suecia, cómo no.  

 Lo que sí os aseguro como rigurosamente cierto es esto: juntos podemos con todo. Únicamente se producen cambios por la presión del poder. Lo tenemos: somos más y estamos conectados en Red. Solo hace falta querer acometer proyectos. Así, sí será nuestro el futuro, bastante distinto al que nos preparan.  

El sainete valenciano

El coche oficial se detiene a unos metros de su destino. El presidente desciende y pasa a introducirse en una furgoneta. Roja y discreta, por más señas. En ella le espera la alcaldesa para darle apoyo. Agazapados llegan hasta el restaurante. Quieren eludir las protestas. Unas doscientas personas, no más. Dentro aguardan 2.000 para mostrar su calor. Pero hay que pasar el trance.

Ese chorizo que pague lo que hizo”, “corruptos, corruptos”, gritan los bomberos y otros sectores afectados por selectivos ajustes del gobierno autonómico. Acude otro presidente local enfangado en un proceso que hunde sus raíces en las basuras. Y los manifestantes le sacuden también recordando sus trapicheos. Éste era un adalid frente al despotismo y nepotismo del máximo gestor, hasta que el pringue los ha hermanado.

En el local –de entrañables recuerdos Gürtel-, el presidente recupera su gallardía. Y vaya que sí. No le moverán. Ni jueces ni zapateros le moverán. De Madrid ha llegado el aliento en atildada forma valenciana conservadora: Tú eres nuestro candidato, y el próximo presidente. El de los zapatos es un “jaimito”. No te dejes guiar por el griterío y el ruido. España necesita honestidad. Hay que dar la cara.

Dar la cara” pide también el presidente de los presidentes conservadores, o casi. Camuflado esta vez en una boda lejana. Dando la cara, como su propio nombre indica. No admite preguntas de periodistas, una vez más. Dando la cara. Estaría con su amigo del alma siempre, a su lado, delante, detrás… o, si se tercia, en sostén moral, siempre moral, a cientos de kilómetros.

La televisión del reino publicita los logros del gobierno que la gestiona, en pura información libre. Y, mientras se aprueban megaproyectos urbanísticos de lucro privado, un consejero anuncia que el recorte presupuestario marcado desde Madrid, afectará exactamente “a la construcción de viviendas sociales”.

Miles de vasallos se disponen a revalidar con su voto las mayorías absolutas que perpetúen la obra en cartel. El presidente ha aparcado la furgoneta. Cuelgan impecables caros trajes en el armario. Impenitente sonrisa. El espectáculo debe continuar.

Una de neorrealismo español

 Propongo recuperar esta cabecera para los nuevos NODO de la partitocracia. Javier Martín en El País lo titula «Una de terror«, pero en verdad estamos ante una pieza de descarnado neorrealismo español, que no se escenifica en los cines, sino en las pantallas de la televisión, y, por contagio, en radios y prensa escrita. Muchos periodistas estamos preocupados por la ocupación política de los medios.  Insisto en ello con fruición: es muy grave que los medios ejerzan de oficinas de prensa de los partidos en lugar de dar información. No es noticia en absoluto lo que viene tras esta entradilla real: «Y esto es lo que opina el PP» -con tonillo y sonrisa robótica-, que me llevó a apagar el telediario de mi antigua casa. Declaraciones unilaterales sin admitir preguntas, y todo lo que les pida el cuerpo ¿Qué está pasando?

   Sometidos a su vez por «los mercados«, los políticos -con la complicidad o inercia de los medios y el desapego de la audiencia- han formado una viciada escala que hurta a la ciudadanía sus derechos -el de la información desde luego-. Así vemos su escasa reacción ante tanto atropello como sufre a diario.

Dice Javier Martín:

  «Desde mañana las tres primeras páginas de este periódico, y de todos, las escribirá el PSOE con sus buenas noticias; las dos siguientes, el PP; la sexta será para IU, y la séptima para otros partidos. ¿Terrorífico? Los políticos están rumiando una ley para que las televisiones privadas se vean obligadas a emitir equis minutos con las buenas obras de cada partido parlamentario. No solo en las públicas, que ya lo hacen en periodo electoral, sino también en las privadas. Y no solo para hablar de ellos, que lo hacen hasta la saciedad, sino para hablar de ellos bien. Y nadie alza la voz, ni Human Rights Watch o Periodistas sin Fronteras o cosas así. Si ya es paradójico que, ante unas elecciones, cada cadena pública tenga que dedicar equis minutos según los escaños que el partido consiguió en la convocatoria anterior, el siguiente paso es obligar a las teles privadas, y por qué no a las radios y a los periódicos. El argumento es que hay que luchar contra el abstencionismo y para eso deben explicar bien su labor, ignorando que cuanto más salen más cae su prestigio.

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El Rey pide al Apóstol Santiago que arregle la crisis

Tranquilos que esto lo arregla el Apóstol Santiago, cuya festividad se conmemora con la presencia de altas autoridades. Tanto es así que estaba el Rey, quien ha pedido al patrón que ayude a España a resolver cuanto antes la «grave crisis económica» y sus «duras consecuencias para millones de personas y de familias». Como en el viejo chiste, alguno se ha preguntado si “no había alguien más por allí” para resolver el problema -sin querer mirar a nadie en particular-, pero Juan Carlos -sagaz y realista- ha apuntado también en esta dirección:

«Señor Santiago ilumina a nuestras autoridades políticas, económicas y sociales para que sirvan con generosidad al interés general y favorezcan la cohesión y el entendimiento entre todos».

Los titulares de la ¿noticia? son del 25 de julio de 2010, no de 1643, cuando la Corona comenzó las ofrendas al Apóstol. Ni siquiera de 1210. Aquellos días en los que se discutía probablemente sobre el papiro y la viva voz del pregonero como mejor soporte de información.

¿Para qué sirvió el debate?

¿Para llenar periódicos y secciones en los medios audiovisuales? La sociedad no sólo se ha sentido defraudada con el Debate sobre el Estado de la Nación, sino que ha ignorado lo que han dicho sus representantes –qué ganas de olvidar unos y otros lo que son-, en el más profundo hastío. Con lo contentos que estábamos con el triunfo de La Roja y “vienen estos aguafiestas”, además. Claro que es importante por dónde camina el futuro de España, pero del debate sólo han salido contentas las camarillas de quienes hablaron, en esa eterna sonrisa de peloteo y nula autocrítica que tanto les aleja de la realidad.

Que nadie se deje engañar en la desmemoria: Zapatero no ha precipitado a España en una crisis. Para nada, en absoluto, le vino dada y bien dada. Lo que no hizo fue mover un dedo por remediar el fiasco que teníamos montado en España con el ladrillo traicionero, ni con la corrupción, ni con el desorden institucionalizado. El colmo llegó cuando sucumbió a los encantos del mercado. Por mandato inapelable de ese peligroso ente conocido como “Bruselas”, portavoz de “los mercados”, que la ciudadanía elige alegremente en su formato actual. De no obedecer, nos reventaban el país y nos mandaban al bono basura como a Grecia. Resulta bastante incomprensible que el PP se queje de que el líder de aquel partido que se llamaba socialista, haga lo que ellos pensaban hacer con creces. Pero así es la vida que nos ha tocado vivir.

La desfachatez de Rajoy al pedir austeridad en un partido que dilapida y roba –presuntamente en tanto lo dilucidan los tribunales en múltiples causas abiertas- el dinero de los ciudadanos es épica. O la apelación a la “autoridad moral” ¿”moral” por qué? de la que dice Rajoy carece el Presidente del Gobierno, con todo lo largado por el caballero y todo lo hecho, y, especialmente, no hecho. Con los hilillos de plastilina y la cohesión interna lograda en su partido. Pero voy a detenerme, siquiera por estética, en cuestión de formas. Rajoy no ha goleado a Zapatero como dice “La Razón” (hay amores que matan). Vez tras vez, seria incapaz de ganar a nadie ni aunque el contrincante estuviera maniatado –que lo está-. En un debate. En elecciones celebradas en circunstancias de criterio racional. Por otro lado, nos situamos ante un señor que en el Siglo XXI utiliza en su discurso frases como «de matute», «escurrir el bulto», “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo” o el inefable «todos los españoles», que ya Ortega y Gasset, hace casi un siglo, utilizó para definir al hombre mediocre. Y ésa es la pena., que él va ciego tras el sillón de La Moncloa sin contribuir a sacar a España del atolladero como hacen todos los partidos en Europa. Su argumento para no hacerlo es que “no confía en Zapatero”. ¿Confía alguien, seriamente, en Rajoy?

  La guinda ha sido no acudir a la segunda sesión del debate y quedarse «en su despacho trabajando». La portavoz Saénz de Santamaría ha explicado que el discurso de Zapatero era totalmente prescindible. Rabieta infantil por haber perdido un debate que debería haber ganado, pereza pura y llanamente, y sin duda una falta de responsabilidad y de respeto a la soberanía popular que deja boquiabierto. No está en la vida para ganar a Zapatero, siquiera para escuchar a Zapatero exclusivamente, hablaban grupos que representan a ciudadanos y se le paga un sueldo por cumplir su trabajo como diputado.  Con él, se han ausentado más de 120 parlamentarios de su grupo.

En la grada tenemos también al aclamado líder de la “derecha civilizada”, Durain i Lleida, un señor que es partidario de no prohibir que los médicos “curen” la homosexualidad. Su homofobia, fascismo, y, sobre todo, ignorancia deberían haberle hecho abandonar la política. Para mí lo ha hecho, no le escucho, no le leo, no existe ya en mi universo, ni por obligación. Me gustan algunos líderes de formaciones minoritarias –no desde luego la oportunista del pelo rojo-, dicen cosas sensatas, pero una acaba exhausta tras engullir el plato principal.

Y aún así todos los medios nos han dado la barrila con el tema. Frívolamente que es lo que se lleva ¿quién ha ganado Zapatero o Rajoy? ¿La selección española o la de los Barrios Bajos? Y nos han contado que llevaban atuendos “rojigualdas” en el Congreso y las similitudes entre el debate y la final del campeonato mundial. Patético.

En la TDT y las televisiones del PP (que viene a ser lo mismo) han mandado las hordas del Pleistoceno –con tertulianos de quita y pon- manipulando datos con un señorío admirable. Se dirigen a una audiencia anestesiada. Ausente de lo que se cuece contra ella. ¿Para qué ha servido el Debate? Para robarnos la ilusión prestada. Para certificar la baja talla de nuestros políticos. La sabia historia nos cuenta que esto acaba en los Chaves y Berlusconis. El PP lleva camino adelantado. Berlusconis tiene varios. Y sobre todo una Thatcher de recambio, muy castiza ella (con todo lo que ello implica), que nos sacará de la crisis. Ya hablaremos otro rato de ella. De la crisis premeditada, que tiene mucha miga.

Políticos, tenemos un problema

Vergara en Público

Zapatero y Rajoy están a punto de reunirse por fin. Y esa noticia que como tal nos sirven los medios, provoca la mayor indiferencia ciudadana que pueda esperarse. Hasta un 95% de los lectores de “El Mundo”, piensan que no servirá para nada. Uno se imagina a Zapatero ensayando su optimismo irreductible  y a Rajoy redactando ya el catastrofista y victimista mensaje que soltará en las escalerillas de La Moncloa. Nunca antes hubo mayor desafección a la política de la que vivimos ahora, según reflejan encuestas con tan elevados porcentajes de hastío que uno no entiende cómo los dedicados a esa profesión no se meten debajo de un ladrillo… o reaccionan.

Como es muy lógico, algunos ciudadanos niegan a los políticos autoridad moral para cargarles el coste de la pandemia económica, contemplados en sus sueldos, pensiones y prebendas, y el espectáculo de los hemiciclos semivacíos. O en la crispación artificial, tan alejada de los problemas reales de la sociedad. Para mí no son «todos iguales«, aprecio sensibles diferencias, pero entrar en el saco de la mierda que unos más que otros propician, embadurna al conjunto. La política cae en barrena en la desesperada búsqueda del héroe justiciero que restablezca al menos la aparente estabilidad anterior, aunque era absolutamente ficticia. ¿Quién lo hará? Por primera vez en nuestra reciente historia democrática, nadie desata esperanzadoras pasiones. Un gobierno desbordado (y acosado) y una oposición mayoritaria predicando lo que no cumple en las corporaciones que gobierna, ya que, en ellas, ostenta importantes cifras de paro, además de prácticamente liderar la Comunidad –Valencia- y el Ayuntamiento –Madrid- más endeudados de España. Sin contar el altísimo grado en el que le atañe el engrosamiento de la largamente inflada burbuja inmobiliaria y especulativa, talón de Aquiles de nuestra economía. En el desasosiego, surgen tentaciones populistas (desde un híbrido ideológico a la reina del desparpajo y el cinismo). Siempre sucede así cuando la política defrauda. Y aún puede ser peor. Todavía más.

El ciudadano tiene que lidiar con una corrupción insostenible pero aceptada; prácticamente, la mayor economía sumergida de la UE y un  grupo que parece lucrarse, a gran escala, sangrando nuestros impuestos. Y le asalta la duda, a tenor de los datos, de si la persecución del fraude fiscal deja fuera los bocados más gruesos.

Victor Lapuente, un joven español, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, vuelve a escribir del tema del que es experto, la corrupción con esa visión comparativa imprescindible que da las auténticas dimensiones del problema.

Tras explicar las reacciones ante la corrupción en diversos países del mundo (nosotros estamos al nivel, dice, de Italia, India, Tailandia, y México, donde el corrupto gana votos),Lapuente habla de lo que en realidad lastra todo nuestro sistema político:

 1) El clientelismo. “Los políticos corruptos sobreviven en sus cargos gracias a que ofrecen bienes particularizados a miembros de redes clientelares, ya sean legales, como puestos en la Administración pública, o ilegales, como tratos de favor en contratos públicos. Los países donde los políticos corruptos se consolidan a perpetuidad en el cargo suelen tener términos específicos -padrino, cacique, o jao pho (en Tailandia)- reservados para designar a los cabecillas de las redes clientelares que distribuyen trabajos en la Administración, accesos preferenciales a servicios públicos, contratos públicos o licencias de negocios. Los políticos corruptos exitosos electoralmente son aquellos que, cuando llegan al poder, no llegan solos sino que son capaces de colonizar la Administración pública con los miembros de una red clientelar. Y en España es bastante sencillo”

2) El sistema electoral. “Tenemos lo peor de cada sistema electoral: listas cerradas y escasa proporcionalidad”. Así lo argumenta Lapuente: Si los votantes te pueden echar a ti directamente, intentarás mantener tu reputación intacta. Esta es una característica buena de los sistemas electorales denominados «mayoritarios» (como los anglosajones) y que nosotros no tenemos, pues votamos a una tribu entera. Por otra parte, la falta de responsabilidad individual se compensa en muchos países europeos -que, como nosotros, tienen sistemas electorales denominados «proporcionales»- con un instrumento para limpiar la política de partidos corruptos: diseñar circunscripciones electorales que elijan simultáneamente a muchos representantes. En otras palabras, en esos países hay pocas «barreras de entrada» para que una opción política nueva pueda entrar en la vida política, pues incluso un modesto porcentaje de voto te garantiza representación. Esa característica está muy limitada en España, donde abundan las circunscripciones electorales minúsculas y los incentivos para favorecer el bipartidismo.

3) Los medios de comunicación. “El mayor paralelismo entre medios de comunicación y partidos políticos que existe en España hace que, al contrario que en otros países, las noticias de corrupción se perciban como el resultado de intereses políticos encubiertos. Podemos discutir cuáles son las causas -aunque, la alta discrecionalidad política que tienen los Gobiernos, sobre todo autónomos, para moldear a su imagen y semejanza canales públicos regionales y para asignar subvenciones, licencias de radio y televisión u otras vías de subsistencia a grupos privados de comunicación es una seria candidata-.

¿Soluciones?

“Si los dirigentes políticos españoles estuvieran realmente interesados en eliminar la corrupción, deberían proponer tres acciones opuestas a las que han estado implementando en los últimos años y que, en un ejercicio de ignorancia o de cinismo, siguen postulando hoy día como solución. En lugar de «prestigiar la política», deberían aspirar a prestigiar la Administración. Y enfatizo que eso no nos acercaría al franquismo, sino a las democracias más avanzadas. En lugar de dar más fuerza a los partidos, deberían dar más peso a los políticos individuales. Y en lugar de fomentar una pluralidad externa y sectaria de los medios de comunicación, deberían mimar la pluralidad interna. O esto o, sin ánimo de ser Casandra, nos deberíamos ir preparando para una tragedia griega”.

   Es decir, ellos conocen la soluciones, pero la corta visión de mantener y conseguir más poder, les ata a mantener las cosas como están. Mientras, a los ciudadanos nos va mucho en la historia. Islandeses y griegos ya lo están viendo.

Han perdido el pudor

La UE –esa «cosa» que nos manda y que ignoramos- acaba de decidir “aplazar” los objetivos sobre educación y pobreza. Prefieren dedicar los esfuerzos a empleo, investigación y clima, tareas esenciales también, sin duda. Ahora bien, parece que la auténtica base para un cambio de tendencia sería dar de comer y de vivir a quien carece de medios y desasnar –con perdón por la expresión- a la ciudadanía infantil y sobre todo a la infantil/adulta. Es cuestión de prioridades. Claro que si prescindieran de dietas, telefonos móviles -muchas veces para uso privado-, coches oficiales, fastos sin fin en sus cumbres, una burocracia que sume su efectividad en el caos y cuantiosas subvenciones a “estudios” muchas veces inútiles (pero que dotan a sus autores de oficina, secretarias y algo más), igual podían dedicar ese presupuesto a hacer algo sobre educación y pobreza. Ocurre igual en nuestro propio país y sus autonomías, textualmente en todos sus extremos. Mirad por ejemplo las subvenciones de la Secretaría de Estado para la UE, que dirige Diego López Garrido. En el apartado 26 encontramos incluso a Europa en Suma que consolida, como tanto os he contado, su vocación de receptor de dinero público, causa de su «reestructuración«.

Lo que ocurre es que, además del norte, han perdido el pudor. Un día más insisto en la desfachatez de reunirse en una cena el selecto club de los poderosos –que nadie eligió para obrar sobre nosotros-, decidir que van a hundir el euro, y encima hacer declaraciones a los periódicos. Antes eran más discretos, pero vista la reacción a sus desmanes ¿para qué se van a ocultar? Viator en los comentarios nos reseñaba el otro día el artículo de Jacques Juliard en Le Nouvel Observateur.”Imagine por un instante lo que podrían ser las consecuencias de un naufragio del euro: la cascada de quiebras comerciales e industriales, el desbordamiento del paro, el ascenso de regímenes populistas o dictatoriales. La factura de la crisis de 1929 fue la Segunda Guerra Mundial. Aprisionada entre Al-Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse”.

Añadía Juliard esta otra reflexión que me lleva a la comparación con la derecha española: “El reciente discurso de Nicolás Sarkozy en Davos, el templo del capitalismo financiero, es de una claridad meridiana. Es Nicolás Sarkozy quien afirma: “Al colocar la libertad de comercio por encima de todo, se ha debilitado a la democracia, porque los ciudadanos esperan de la democracia que les proteja”. Es el mismo Sarkozy quien insiste: “En las estadísticas se veían aumentar las ganancias, pero, en la realidad, las gentes veían que las desigualdades aumentaban”.

Puede que sea la derecha española quien más haya perdido el pudor de todo el orbe, si nos atenemos a la política. Ayer, por circunstancias que no vienen al caso, recalé intencionadamente en “La Noria”. Quizás intentaba lobotomizarme para ser una feliz y despreocupada espectadora de Telecinco. En ese obsceno programa se ocupaban de la cadena perpetua como si fuera el calzoncillo de un concursante de Gran Hermano. Sólo que esto es real. El brillante padre de Mari Luz ha decidido sumar su apoyo al PP para impulsar la inscripción de la pena perpetua en el país con el Código Penal más duro de la UE y con menor delincuencia –aseguran las estadísticas-. Le entiendo. Sólo que la democracia estableció que no se puede –porque no es sano- convertirse en juez y parte. La Ley del Talión solo genera violencia.

Allí había un saco de agresivas bilis manipuladoras a la que llamaban periodista y Maria Antonia Iglesias, quien –con todos sus defectos- es una buena profesional de la información, y  me apena ver en esas lides. Porque allí únicamente se trata de exaltar los bajos instintos del auditorio -la demagogia en definición de manual- que estalla en aplausos o abucheos, no de buscar un debate serio, Nunca lo hay cuando nos limitamos al “éste dice, el otro dice” y punto.

Decía el padre de Mari Luz que el ochenta por ciento de la sociedad apoya la cadena perpetua. No es cierto aún, pero quizás llegue a serlo. Ayudada por él mismo, y por los progenitores de Marta del Castillo, la única entre el más de medio centenar de víctimas de la violencia de género anuales que merece atención mediática, por razones distintas a la información y la búsqueda de la justicia y la verdad.

El PP está encantado con el apoyo del brillante Juan José Cortés, y no le hace ascos a instaurar la cadena perpetua. Cuando en «La noria» comenzaron a abordar el aborto y la pederastia, ya no pude más y desconecté. Los populares también han arriado la bandera del aborto, no, casualmente, la de la pedofilia eclesial. Y dicen que retirarán la ley –la del aborto, claro está, que mantuvieron en vigor durante sus 8 años de gobierno-, y que suprimirán Educación para la ciudadanía. Y veremos qué pasa con los matrimonios homosexuales. Y, sobre todo, con las políticas económicas inscritas en el más rancio capitalismo que nos ha llevado al desastre. La mil millonaria consorte Cospedal ya adelantó el otro día que la ley de dependencia es una sangría. Y con su vergonzosa tolerancia a la corrupción -que no es igual en todos los partidos, por mucho que se empeñen- Han perdido el pudor, ya digo. Mientras, el PSOE anda en Babia.

Discutía anoche también con una amiga conservadora -empeñada en hablar de política a toda hora aunque a mí me repatee- que me anunció su intención de votar al PP –de volver a hacerlo, más bien-, algo a lo que tiene todo el derecho, por supuesto, pero quizás no a intentar convencerme de sus argumentos. Cree que Rajoy es “buena persona” y “merece una oportunidad”. La tuvo -incluso como vicepresidente- en los 8 años de gobierno del PP. Y a mí personalmente esta larga oposición me ha permitido conocerle más como ser humano, dado que sale todos los días y a toda hora opinando, salvo cuando no le conviene y se calla, como en el caso de Matas. Y los periodistas tan contentos.

“Una constante del PP –especialmente de su núcleo duro– es ver conspiraciones por todas partes. Hasta conspiran entre ellos como ha sucedido entre Esperanza Aguirre y la mano derecha de su rival Alberto Ruiz Gallardón. Ver una conspiración “entre Rodríguez Zapatero y ETA para debilitar España” es de traca valenciana pero Rajoy no se atreve a contradecir al que sabe es un rival protegido por Aznar al que no quiere enfrentarse cara a cara y del que se libró después del Congreso de Valencia mandándolo al Parlamento Europeo para alejarlo de otras conspiraciones”, dice mi querido Enrique Meneses en “La conspiración de los necios”.

Le dije a mi amiga que -perdida la esperanza de ver una regeneración de la derecha española- empiezo a aceptar la idea de tener en la Moncloa, en las televisiones, en la economía, en la justicia, en la educación, en la sanidad, al actual PP -no han querido ser otro-, porque será lo único que haga reaccionar a la sociedad y reviente de una vez cambiando el sistema. Y es que por algo la UE pospone arbitrar objetivos para mejorar la educación.

Pero no perdamos la sonrisa y la fuerza. Quien no tiene a Messi dispone de un día primaveral para airearse, porque no, con Telecinco no repito.

Actualización 29 marzo

Tan de actualidad el post que, pensando en el atentado del metro de Moscú, repito una de las frases del texto, de Juliard:  «Aprisionada entre Al-Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse».