Duelo de poderes en la arena griega

El Ministro griego Varoufakis y el Presidente del Eurogrupo Dijsselbloem

El Ministro griego Varoufakis y el Presidente del Eurogrupo Dijsselbloem

En solo una semana desde el triunfo de Syriza en las elecciones griegas, Bruselas se plantea disolver la troika, el triunvirato de la austeridad que forman el FMI, el BCE y el Ejecutivo de la propia UE. Una primera concesión a Grecia. Al plante que escenificó el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, ante el delegado del eurogrupo, no reconociendo como interlocutor a ese ente del que solo una de sus tres patas pasa por las urnas. Con astucia y pragmatismo, a continuación empieza a tranquilizar a los mercados y hasta sube la bolsa griega (recupera todo lo perdido en el primer momento). Alemania, en su línea, se opone enérgicamente a todo cambio. Francia e Italia apoyan la idea de negociar. Se libra una dura batalla, de fuerzas desiguales, en la que algunos buscan aplastar sin dejar ni prisionero.

“Sería necesario para la eurozona sacrificar Grecia para salvar España”. La conclusión del Wall Street Journal –no por casualidad considerado una de las Biblias neoliberales– no era tanto del diario como de lo que piensa el PP. Era a “Madrid” a quién atribuía la idea de dejar caer a Grecia para frenar a Podemos. En aras, eso sí, “de la recuperación” y de “los intereses de la eurozona”. Es como quien extirpa el bazo para salvar… la cartera.

Otros manuales sagrados del capitalismo –Financial Times o The Economist– mantienen muchas más dudas acerca de la eficacia de las políticas aplicadas hasta ahora y se muestran más proclives a dar aire a Grecia… o a España. La propia lógica de los hechos muestra los resultados sociales del tratamiento: una catástrofe. En Grecia sobre todo, aunque también en Portugal y España. Ni siquiera para cobrar funciona asfixiar a los países. Muerta la vaca, no da leche. Por no hablar de deudas condonadas en la historia, como la de la Alemania, casualmente. O de las desorbitadas cifras entregadas a los bancos –siempre los bancos en la ecuación– sin contrapartidas.

Voces como la del Nobel Paul Krugman insisten en aclarar (para tantos empecinados en no enterarse) que el rescate a Grecia no ha sido en realidad“para Grecia, sino para los bancos de los países acreedores”. Esa deuda brutal que, como en la España de Rajoy –añado–, se ha incrementado fuera de todo control. Krugman explica –desde la economía no neoliberal– que es posible llegar al crecimiento invirtiendo en las personas. Los errores han sido de los Gobiernos conservadores que han pedido prestadas cantidades ingentes de dinero –los de Grecia hasta ahora o el PP de Rajoy en España– y de los bancos que se lo dieron. Deberían apañarse entre ellos. Sería reparador verles discutir por los recortes en sus niveles de vida.

El castigo ejemplarizante que buscan no es propio de una comunidad de países democráticos y soberanos, dice Krugman. Y esa es la gran clave que cualquier mente no condicionada advierte. Es demasiado empecinamiento, demasiada intransigencia, arbitrariedad y demagogia, una atronadora defensa de bancos y especuladores varios en contra de las personas.

En el mundo feliz (para ellos) que se habían diseñado, ha surgido un inconveniente: las víctimas protestan. Exhaustas, no pueden más. Algo que, por cierto, podrían haber evitado de no desbordarse de tal forma su codicia. Durante muchos años lo hicieron. Y la mayoría miró para otro lado.

Es cierto que la rebeldía de Grecia y España van de la mano, aumentando el peligro que sienten al ver mermados sus exagerados privilegios. Y, así, de los autores del “dejemos caer a España, que ya la levantaremos nosotros”, llega el “sacrifiquemos a Grecia para salvar a España”. Salvar a España de lo que la ciudadanía decida, salvarla de aspirar a salir de la precariedad y la desigualdad galopante. Mantenerla en unos niveles de suciedad que asfixian a cualquier ser humano decente.

Han diseñado un plan de difícil escapatoria. Con un programa que incluye desde zancadillas a legislaciones mordaza o reclamar sumisiones. Un PSOE obsesionado en arrojarse al abismo en el que ya habita su colega el Pasok secunda esta deriva firmando acuerdos que dejan manos libres al PP para su cruzada de involución. Los ataques a Podemos que estamos viendo estos días exceden cualquier pugna partidista o necesaria crítica si se trata de periodismo. Y clama la desigualdad de trato. ¿Por qué no preguntan a Rajoy cómo piensa pagar la deuda pública en la que se ha metido de un billón de euros y qué más derechos y servicios piensa podar solo para afrontar los intereses? Al fin y al cabo, como presidente, es a quien compete el problema. Y ese sí es vital y de envergadura.

Syriza está cumpliendo lo que prometió. Ha salido a la arena a por los derechos de la ciudadanía herida y despojada. Un ser como Mariano Rajoy (en las posturas más duras de la UE) baja el pulgar de la condena para toda una sociedad de un país socio y para la suya propia. En defensa de sus intereses de grupo. Tiene que “salvar España”. Esa terrible frase que enarbola guadañas. Pero, al menos de momento, otros sectores piensan que lo más práctico es dar facilidades al deudor. Y ven una oportunidad de al menos suavizar la despiadada política de la austeridad impulsada por la canciller alemana, Angela Merkel. Ella misma se juega la autoridad que se otorgó.

Si la troika cae, será una victoria significativa. Se desgañitaron los portugueses (dentro de su moderación) con su “que se lixe a troika” (que se joda la troika) cada vez que los hombres de negro acudían a apretarles las clavijas con la colaboración de su Gobierno. Esa era la clave: los Gobiernos cómplices.

Cuando Pablo Iglesias aludió el domingo, en la Puerta del Sol, a los españoles que llevan en su ADN la valentía, la lucha y el afán de justicia social, pensé en cuantas veces los cercenaron a lo largo de la historia. En Grecia y en Portugal ocurrió algo bien parecido.

Como en la Grecia que trata de resucitar, corría en Sol un viento limpio y fresco. Profundamente harto, firme, compacto, lleno de coraje e ilusión. Ese espíritu alienta esperanzas de cambio, tome la dirección que tome. Igual resulta que acatar y engullir no es el camino.

*Publicado en eldiario.es 

Actualización:

El BCE corta el crédito a los bancos griegos para forzar otro rescate.

Cuando Draghi está dispuesto a inyectar 500.000 millones de euros a los Bancos Centrales para medidas de estímulo, aunque no a Grecia hasta el verano, porque, dice, que está inmersa en otro status que exige reformas.

Parece que triunfa la idea de “Sacrificar a Grecia para salvar a España”… de lo que decida la sociedad, para su bienestar. Hay que morir al palo del PP ahora con socio PSOE de Sánchez.

Esperemos la próxima jugada. Grecia podría buscar soluciones fuera de Europa. De la Europa de Merkel.

Sí se puede

Desde la parada del metro que conduce a la Puerta del Sol (rebautizada Vodafone por el PP de Madrid) una sabe las dimensiones previsibles de la manifestación a la que se dirige. No se podía ya ni acceder al andén y exigía espera. Tomando a la brava el vagón, los apretones llegaron a crujir algún hueso. Un precioso niño, en brazos de su padre, tiene miedo del tumulto. Quiere volver a casa. Papá le dice que hay que ir a la manifestación. Y me meto donde no  me llaman y tranquilizo al niño. Con éxito.

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Emergemos a la superficie en Cibeles. La estación de Banco, Banco de España, que desde luego no ha cambiado de nombre el PP de Madrid. Hay auténticas multitudes. Con alegría y firmeza. El “Sí se puede” sale hondo y denso, apagando todos los murmullos. Y se repite una y otra vez.

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No se puede dar un paso. Probamos por las calles aledañas. También están llenas de gente pero se circula mejor.

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Hay policía, aunque no interviene. Cuentan que el PP de Madrid se ha enfadado con Cifuentes, la delegada del gobierno, por su tibieza. Los demócratas de toda la vida frente a intereses electorales.

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Sol se abre en morado. En sonrisas. En emoción. Dice Rajoy, la alegría de la huerta, que los de Podemos son unos tristes que él ve otra realidad. Bueno, no lo expresa así. No dice que es sólo lo que él ve.  El gran Manel Fontdevila lo resume así en eldiario.es:

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La BBC abre telediario con Podemos y TVE con el tiempo. Ellos están acostumbrados al mal tiempo, nosotros a la manipulación

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Y otros…

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Fui porque me gusta ver las cosas con mis propios ojos -si puedo- y salí con una inyección de ciudadanía y esperanza. “Podemos” es susceptible de fallar, como todos, y tener errores -dudo que tanto como quienes ahora nos gobiernan y quienes les apoyan- pero en lo que realmente confío es en esa gente harta, sin miedo, firme, dispuesta a construir que coreaba el “Sí, se puede”. Claro que se pueden hacer muchas cosas cuando se piensa en las personas y no en un sector privilegiado. Los que se creen “bienpensantes” están tan enfadados que rezuman bilis, intransigencia y mentiras. Son las que tienen dentro y les corroen.  Allá ellos.

Y por cierto, esto suena de otra manera:

Abierta la campaña de coacción al votante

La convocatoria de elecciones en Grecia y la proximidad de todo un año electoral en España han desatado una campaña de coacciones a los votantes que rayan el matonismo. Asistimos estupefactos a que bancos, periódicos, altas instancias de la política europea se lancen ya sin pudor alguno a una campaña para sembrar el terror y evitar el resultado que no les convenga. A ellos. ¿Alguien con dos dedos de frente puede creer que semejante empecinamiento busca el bien de la sociedad?

El recién nombrado presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha permitido decir a los griegos que “ no voten mal” relatando los problemas que, en su opinión, afrontarían si eligieran a Syriza como anticipan los sondeos. Se trata de una persona involucrada directamente -como presidente de Luxemburgo-, en el turbio asunto de la evasión de impuestos de grandes empresas conocido como LuxLeaks. Sin pagar su factura política por esa responsabilidad, se inmiscuye para decidir qué es votar mal. ¿Cabe peor que quienes optaron por él tanto en su país como en la UE?

 No es la primera vez que se presiona a los griegos. La memoria frágil que tanto se empeñan en diluir, quizás ha olvidado el periplo vivido por los griegos. En 2011, la UE, su Merkel, su Troika y la santísima madre de todos ellos, destituyeron a Georgios Papandreus al pretender hacer un referéndum sobre los durísimos (nuevos) recortes que les decretaban. De un plumazo. Arguyeron que había provocado convulsiones en los mercados. Designaron como sustituto a Lukás Papademos que provenía de la vicepresidencia del Banco Central Europeo. Todo muy democrático. Es que Grecia estaba en bancarrota. Poco se ha contado cómo, al tiempo que recibía el primer rescate, compraba material de defensa a algunos de los privilegiados socios del cotarro. Por entonces, Merkozy (es decir, Alemania y Francia ) y EEUU.

 Todos los representantes del neoliberalismo en la Tierra emprendieron una campaña feroz (aunque parece que ésta va a ser peor aún) para que no ganara las elecciones Syriza al año siguiente. Y no ganó. Por poco. Los griegos así han tragado nuevos recortes de los partidos que provocaron su ruina (trágicos algunos como el drástico recorte de la sanidad pública), se han empobrecido todavía más, ha aumentado su quiebra, y han visto ascender de forma dramática el neofascismo de Amanecer Dorado. Sobre esto, la UE alerta poco. Nada.

 Los males de esa élite para la que se gobierna se han recrudecido al surgir Podemos en España, el Sur de Europa se les está subiendo a las barbas. El periódico El País, tras dar la batalla a diario contra ellos, concluía el editorial de este domingo, No cometer deslices, con esta peligrosa frase: “ Caiga la ira ciudadana sobre quien acaricie un desastre de ese género”. ¿Cómo? Convendría aclararlo. Venía precedida de esta argumentación: “La experiencia indica que cuando los mercados se crispan generan efectos manada sobre los protagonistas más débiles o menos fiables, el pánico financiero y la ruina”. ¿Y eso es normal y democrático?

 El día anterior El País había apostado en cabecera de portada por una entrevista con el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, para afirmar que Podemos amenaza la economía y que peligran los ahorros de los ciudadanos. Lo dice, pues, el Banco Central Alemán, tan influyente en aquel Tratado de Maastricht que marcaría el predominio de su país en la UE o la función del BCE –que no da crédito directo a los países sino a los bancos privados para que nos lo presten… con intereses-. Con el sistema que defienden no peligran nada nuestros ahorros, al parecer, vivimos todos en la abundancia.

 Se pongan como se pongan, una deuda de un billón de euros como la que ha terminado de engrosar a lo grande, precisamente, Mariano Rajoy, el austero, no hay quien la pague. No, en varias vidas de españoles. Una y otra vez hay que ver con ejemplos la necesidad de auditar qué se debe y qué no. Uno muy gráfico: el contrato de las basuras de Toledo –ya con varios imputados- se elevó en 11 millones de euros coincidiendo en el tiempo con un donativo de la empresa adjudicataria al PP de Cospedal de 200.000 euros, cuyo recibí firmó el tesorero aunque ellos digan que no hay nada. Mientras lo dilucida la justicia, digamos que fue casualidad. Pero a ver qué falta hacía aumentar en 11 millones de euros el servicio.

 El ejército al servicio de estos poderes es numeroso y disciplinado, y cada día intenta sumar miembros incluso entre los tontos útiles. Los que escudriñan unos programas sí y otros no –de tenerlos o de cumplirlos- pero sobre todo a los que asoman la cabeza. Cualquiera que se relacione con Podemos será sometido no solo a tres scanners y dos resonancias magnéticas, también a las armas de la mentira y la maledicencia. Hay que tener mucho temple para arriesgarse a estas técnicas. Ahora bien, quizás así se curten para luchar con alguna posibilidad de éxito en guerra tan desigual.

 En 1982 las amenazas a España venían del PSOE que también les iba a quitar el jamón y las gambitas, quién lo diría. Tienen una larga tradición de amedrentamiento, bien expeditivo a veces. Antaño maldecían con la ira de Dios, ahora parece que cuentan con la gente aunque en plan oclocracia. De votos mejor no hablar, si se vota… mal.

 Casi cinco millones y medio de parados, tres de ellos sin ninguna prestación, ni esperanzas de trabajo que no sea temporal y a tiempo parcial. Rebajados los sueldos y los derechos laborales. En aumento los desahucios. Niños con carencias alimenticias, insultados por prebostes del PP que los compara con obesos para no abrir los comedores escolares en navidad. ONGs que llaman a mandar potitos y comida en lugar de juguetes (imagen desoladora donde las haya). Pobreza energética, de aguantar a pelo el frío. Truncado el futuro por los recortes a la ciencia, a la educación y la cultura. Expoliados de parte de la sanidad pública para dar negocio privado con nuestra salud. ¿Las pensiones? Corren infinitamente mayor peligro con el PP y sus correligionarios que con nadie que piense en la sociedad en lugar de en el lucro desorbitado de unos pocos. Liderando todos los índices de aumento de la desigualdad y la pobreza mundial. Y además, amordazados por ley, espiados por decreto, manipulados con la propaganda que airean los medios como noticia, engañados hasta en informes oficiales, con la justicia cada vez menos libre, sobre todo cuando toca lo que no debe tocar.

Pues todo esto es lo que defienden los Juncker, los Bundesbanks, y sus portavoces, lo que sería una tragedia corregir. Y con tal ahínco, que si se intenta siquiera paliar la estafa, se nos dice desde importante tribuna: “Caiga la ira ciudadana sobre quien acaricie un desastre de ese género”.

 Llegados a este punto, es de temer de lo que serán capaces. El abanico es amplio, nada sucio queda fuera. Y, sin embargo, hay un poder ciudadano que crece. Lo saben, por eso luchan de esa forma. ¿De verdad hay alguien que piense que lo hacen por nosotros?

 Yo ya lo he dicho: prefiero a Atila que seguir así.

El Parlamento en los platós de televisión

“Tiene más carisma que Rajoy, más credibilidad que Pablo Iglesias y liga más que Pedro Sánchez”. “El pequeño Nicolás con tan solo 20 añitos, le moja la oreja a la mayoría de los políticos de nuestro país”. Opiniones de este tenor, vertidas en la red, demuestran lo que los programas llamados de Debate suponen en nuestra sociedad. Los personajes son intercambiables: políticos de cualquier ideología, periodistas, diferentes vividores –con mayores o menores problemas psicológicos-, lo que cuenta es el espectáculo. El que siempre pide más. En los circos ambulantes de la anterior miseria española –en la larga posguerra- ofertaban en cada nueva gira algo más sorprendente: la mujer barbuda o la cabra de dos cabezas, el más difícil todavía. A ver, qué es lo siguiente para mantener la atención.

 Los programas de opinión se han enseñoreado de la programación audiovisual. De la mañana a la noche, todos los días de todas las semanas y todos los meses. Se diría –se ha dicho- que han  sustituido de alguna manera al Parlamento en discusiones básicas, dado que la apisonadora del PP lo ha convertido en un órgano inútil en la práctica. Hace tiempo que de hecho lo es legislando por medio de Decretos-Ley y al imperar, además, la disciplina de voto. Pero ya ni se escenifica la simulación.

Miles de personas se congregan, pues, ante el televisor para ver qué opinan otros sobre temas que les interesan. No tantas tampoco. Salvo que pesquen una buena pieza –que entonces sí se disparan las audiencias-, la cifra habitual se sitúa en torno al millón de espectadores. Mucho menos que un partido de fútbol o una película con cierto gancho. En el caso de los debates, eso sí, amplificados por las redes sociales. Por Twitter con mayor precisión que se convierte en una carrera de hashtags.

¿El Parlamento se ha traslado a los platós de televisión? Dejemos sentado que una tertulia sería la que cuenta con varios participantes fijos o asiduos que comentan la actualidad desde sus puntos de vista, y un debate el que confronta ideas, preferiblemente con especialistas. Aquí hablamos de programas de entretenimiento. De lucha por la audiencia. No hay representatividad social como en Congreso o Senado. La dirección del espacio elige a sus contertulios o entrevistados en función del juego que van a darle para lograr su objetivo: la audiencia y cuanto conlleva.  En un Parlamento no ocurre así, por supuesto.

 En teoría, se ofrece pluralidad con personas de distintos partidos. Es evidente que en algunos casos son las propias formaciones quienes  designan a sus representantes lo que choca con lo que debe ser un programa destinado a informar. Luego están los periodistas afines al PP –cuyos postulados defienden la mayoría de ellos como lo haría cualquier empleado del partido-, y los considerados progresistas en los que se aprecia recientemente una mayor variedad. Con notable presencia de socialistas, por ese flanco se ha roto el bipartidismo y hay más voces. También se han habilitado sillas para miembros de la extrema derecha mediática y desprestigiados esperpentos que viven una renacida edad de oro que nunca soñaron volver a repetir. Garantizan la gresca.

 La audiencia suele saber qué van a decir, especialmente personas que repiten a diario en varias tertulias. Y cuándo gesticularán como si fuera la primera ven su vida que escuchan la misma crítica exacta. Todos los días, de la mañana a la noche. Es el rito de todo espectáculo. Pero el truco no está ahí y merece la pena reflexionar sobre el por qué del éxito –momentáneo, al menos- de los programas de debate.

 A las personas nos gusta hablar con otros y saber más. Las redes sociales han venido a llenar ese espacio y han fomentado la participación, el protagonismo de cada uno. La televisión ofrece la oportunidad de intervenir casi de la misma forma. Si un contertulio ofrece datos y razonamientos interesantes puede quedarse con ellos y serle útil, pero en general muchos espectadores lo que prefieren es apostar en el combate. Ver si gana el suyo o si él cree que gana el suyo. Si tumba al contrario. Poder opinar también, criticar y, según el perfil del tuitero, insultar.

 En un país presidido por un señor que habla a través de un plasma y que huye de los periodistas a la carrera por los pasillos del Senado, la oportunidad de ver bajar al ruedo a políticos también suele atraer a personas interesadas en la información. Solo que alguna carta queda marcada con la selección de preguntadores o periodistas y con el entrenamiento del político por sus colaboradores para que no se salgan del guión. Véase el caso –patético- de José Antonio Monago y sus viajes “de trabajo” a unas islas Canarias que se reducen a Tenerife y solo cuando tiene allí la novia.

 Los dirigentes de Podemos, y en particular Pablo Iglesias, aprovecharon con gran astucia el sistema. Últimamente, todos los debates tenían a alguien de Podemos. Hasta estragar (todos los excesos cansan). Lo hubiera dicho la semana pasada de haber escrito este artículo como llevaba idea, ahora se han replegado. No ha sido de la forma más airosa, en eso tienen razón algunos colegas. Pero si a estas alturas de la historia queda alguien en este país que no haya oído preguntar y responder a Pablo Iglesias sobre la renta básica y lo que cuesta, la derecha o la izquierda, o su relación con el nudo geoestratégico mundial que para el periodismo conservador español se ubica en un país de América del Sur llamado Venezuela, es que ha estado en coma. Profundo.

 Pablo Iglesias desborda las audiencias allí donde va. Pero, mira por donde, da plantón, se le sustituye por el pequeño Nicolás y Mariló Montero, y petan tanto o más. Y encima los adeptos pueden comparar y opinar entre el surtido ofertado. Y repartir -tan campantes-, carisma, credibilidad y atractivo. De “pelazo” no se sí hablaron, se lleva mucho. O decidir sobre esta trascendental cuestión: ¿Miente o no miente el pequeño Nicolás? En el país de pandereta que vivimos, se le coló hasta a la Casa Real en el día grande para Felipe VI de su Coronación. Estas cosas ocurren cuando en una sociedad todo anda manga por hombro. Y eso es lo que habría que explicar.

 Los debates fructíferos, los que aportan elementos de juicio, deben ahondar en los razonamientos, a partir de datos y hechos ciertos y constatables. Clarificar, construir, con bases sólidas. Alguno hay, pero pocos. “La Clave” de José Luis Balbín, en tiempos difíciles (1976/1985), puso el listón muy alto.

Se están viendo tantos plumeros sucios que se atisba la putrefacción. Eso apenas entra en los debates (siendo generosos con el “apenas”) cuando es factor determinante. Críticas tan furibundas que dejan en cueros las intenciones que las alumbran, la ley del embudo como parámetro visible.  Pizarras reservadas, siempre, invariablemente, a la economía neoliberal que nos ha traído hasta aquí. La que sustenta este sistema destinado a trabajar para unos pocos a costa del resto, de una inmensa mayoría.

Puede que los programas de entretenimiento con debates terminen siendo una moda finita por saturación. Empieza a costar atender a tanta opinión, hasta atreverse a formularla. En un momento crucial: nos han diseñado un futuro de seguir temblando. Y, en su defensa, hay más cómplices de lo que parece.

*Publicado en eldiario.es

Cuando parece que todo cambia…

Están ocurriendo en España cambios impensables hace poco tiempo y a ritmo casi vertiginoso. Sobre el tablero, fichas y personas diferentes a la imagen de muy pocos meses atrás. Graves errores, y en particular una corrupción que atañe a la esencia de un Estado de derecho, han producido visibles sacudidas tectónicas. Habrá que ver cómo se asientan. Algo se está moviendo, parece drástico, pero ni mucho menos hay nada decidido.

El Partido Popular no se comporta, en absoluto, como si temiera perder el poder. Los síntomas son numerosos. Acosado por múltiples casos de corrupción y con una caja B que pende sobre ellos como organización, actúa como si hubiera adquirido las llaves del cortijo en propiedad. Han entregado los parques nacionales de todos para uso y disfrute de los terratenientes, con esa ley que prolonga la caza hasta 2020. Una empresa privada organiza una montería, por cierto, y llegan a cerrar una pedanía en Ciudad Real –siempre en cabeza el virreinato de Cospedal– de la que los vecinos no podían entrar ni salir mientras se solazaban los señoritos. En el siglo XXI. Tenemos por ahí a una Mónica Oriol –de los Oriol y Urquijo y resto de familias de rancio abolengo–, presidenta de unlobby empresarial, que se hace las mansiones y los campos de polo privados en donde le sale de sus augustos genes. Con la amplia colaboración de las autoridades competentes.

Endesa anuncia su intención de alargar la vida de sus centrales nucleares hasta 50 años, según denuncia Ecologistas en Acción. La antigua Empresa Nacional de Electricidad ha sido vaciada por sus nuevos dueños en toda una operación que exigiría atribución de responsabilidades. Por el contrario, no será imposible que consiga sus mandatos en este país. Hablamos del mismo que ha pagado 1.400 millones de euros a la empresa de Florentino Pérez por dejar de producir terremotos en la operación Castor, en Levante, lo que también pasa por ser legal. O del que se ha empecinado en las prospecciones de Canarias contra los deseos de su Gobierno y de buena parte de su sociedad, al punto de enviar a la Armada a embestir a activistas de Greenpeace que protestaban pacíficamente. ¿Todo esto indica  algún propósito de enmienda de los populares ante las encuestas adversas?

De existir la mínima preocupación en el PP, no hubiéramos asistido al espectáculo Monago, esa estomagante experiencia que nos ha revelado que al frente de Extremadura se sitúa un obstinado cantamañanas, con mucho ego y ni gota de pudor. O no se hubiera atrevido Esperanza Aguirre –ni siquiera ella– a amañar unas pruebas que pretendían restablecer la muy dañada honestidad de su partido en Madrid. Ni, sin duda, seguiría de consejero de sanidad de esta comunidad el despreciable sujeto que insultó a Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que contrajo el ébola atendiendo a pacientes. Ni tampoco la ministra de Sanidad, como es obvio, por su gestión. Ni elegiría de jefe el PP de León a un hombre implicado ya en polémicas, tras haber visto desfilar en seis meses a sus antecesores de muy traumática forma: una, a la tumba por los tiros de otra colega del partido; y, otro, a la cárcel, imputado por presunta corrupción. Miedo a perder el bastón de mando no parece que haya.

Si acaso, a tener que compartirlo y, por tanto, a reducirlo. Y ahí se afanan las facciones del PP, cuya mano se evidencia ostensible en la forma de aflorar nuevos casos de corrupción. Se huele el filo de los cuchillos y la acumulación de soportes para la eventual coyuntura. Pero es todo lo que parecen temer. Algo debe de manejar el PP para no estar seriamente inquietos por irse a las catacumbas de los resultados electorales. Sus –múltiples ya– tentáculos mediáticos tal vez le ayuden y, desde luego, resistentes fidelidades capaces de reaccionar en un solo balido a cualquier palabra del PP. Las eternas trampas de sembrar el miedo y la desesperanza –la desesperanza también es un instrumento de control–.

El PSOE confirma, de día en día, su apuesta por ser un partido defensor a ultranza del sistema neoliberal que nos ha traído hasta aquí y apenas alternativo a los conservadores, salvo en algunos gestos. Un partido suave, amable y moderado que riñe a Podemos y sus votantes desde el pedestal en el que cree encontrarse y que pisa aún menos la realidad que sus colegas. No parece que pueda aspirar a mucho más que a recoger votos desencantados del PP –que no huyan por otros derroteros–, para que siga todo como siempre. Y no sería raro que “en interés del Estado” –y del suyo propio– pactaran con el PP, en el caso de que la suma sirviera.

Izquierda Unida reacciona, seguramente tarde. La renuncia de Cayo Lara cambiará la formación, pero es probable que termine dividida entre quienes siempre supusieron freno y tapón y quienes buscaban el cambio. Al menos los supervivientes pueden librarse del lastre que durante tantos años los ha detenido, del corte de los Moral Santín. Al menos Alberto Garzón, por su preparación y carácter, es una apuesta de garantía. Del resto de los partidos no se aguardan, por el momento, grandes apoyos que los hagan decisivos.

Podemos tiene 5 eurodiputados, grandes expectativas de voto y una estructura que da pasos firmes en su formación. Como realidad es eso lo que tiene. Y, también, un líder con tal poder de convocatoria que corre el peligro de rayar en adoración entre sus seguidores; para quienes le rechazan es la representación del demonio –venezolano, por supuesto–. El resto acabaremos empachados de tanta entrevista, disección y ataque. Bastantes incógnitas, asimismo; algunos chirridos. Nunca tantos como los que ahora sientan sus reales en el poder.  Y… todas las fuerzas del sistema en su contra, con la guerra sucia que se les supone, hacen parecer que la irrupción de Podemos sea más grave que un ataque nuclear. Y, eso, en este país devastado por los de siempre tiene su mérito. Más racionales, algunos poderes económicos internacionales buscan, como informaba este diario,  al menos saber con quién pueden estar hablando.

Todas estas luces de colores brillan deslumbrantes ante nuestros ojos, mientras el neoliberalismo tiene grandes planes para nosotros. Nos prepara la culminación de su apuesta, el TTIP, el tratado de libre (dicen) comercio que consagrará la hegemonía del poder económico sobre Gobiernos y personas. PP, PSOE, UPyD y CiU lo apoyan. Lo que indica cuán coherente es con su ideología. Lo primero es lo primero.

La partida, pues, es dura y apenas está empezando. Imprescindible ser realistas y saberlo. Pensar en las cartas de los contrarios, están dando pistas. El camino para revertir los abusos sí ha empezado, pero es preciso seguir con sensatez y muy atentos. Puede que ya nada vuelva a ser completamente igual pero –conviene no olvidarlo– la historia avisa. Y, con tantos trabajando a favor, terminar quedando todo más o menos como estaba.

*Publicado en eldiario.es

“Como inversor, con todos estos conflictos regionales en el mundo, eso no puede ser malo”

La frase es de Ronald Epstein, analista del Bank of America y nos lo cuenta Iñígo Saénz de Ugarte en un impagable artículo. Enseguida vamos a él, pero antes una aclaración:

Yo comprendo que esto es una minucia al lado de la existencia de Pablo Iglesias, el líder de Podemos y el propio nuevo partido. Y Venezuela, por dios, Venezuela es el corazón geostratégico mundial, y, por tanto, el quid de nuestra vida. ¿No lo creéis? Esta mañana lucía así la web de El País, el periódico español más prestigioso internacionalmente. Cómo será que en el primer pronto he pensado que, mientras dormía, se había producido el desembarco de Podemos en las costas del Norte. Y ya liderábamos el aumento de la desigualdad en Europa con algún otro pringado. Se habían sumado 800.000 niños a las carencias alimenticias para engrosar esos tres millones de niños que ya hay inmersos en la pobreza. Que la corrupción política nos salía por las orejas y que nos mentían como bellacos. Incluso me ha pasado por la cabeza que Pablo Iglesias había mandado a sus huestes embestir a una lancha de pacifistas de Greeenpeace para defender los intereses de una empresa privada que va a perforar las islas Canarias. ¿Quién no piensa algo así de Podemos cuando se encuentra de sopetón esta portada?

pais,podemos

 

Pero vamos a lo que nos contaba Sáenz de Ugarte. Son las peculiaridades del sistema que con tanta pasión y ahínco defienden tantos,  periodistas incluidos, desde la princesa altiva a la que pesca en un ruin barca, y sus equivalente masculinos. Copio y pego, además de enlazar su blog Guerraeterna:

El bonus de ISIS en favor de la industria de armamento

ataque isis

En Fortune hacen un breve repaso a las empresas norteamericanas del sector de la defensa que más se van a beneficiar de la guerra contra ISIS. Se refieren a las necesidades inmediatas de la Fuerza Aérea en forma de aviones, drones y la munición correspondiente. A ello habría que sumar las ventas a países de la región, clientes habituales de esas compañías.

La campaña aérea contra los yihadistas está costando al Pentágono no menos de 7,5 millones de dólares diarios. Dado que los mandos militares han dicho que las operaciones durarán probablemente años, podemos suponer que la factura continuará aumentando a un ritmo superior. Una vez que se abre el grifo de los fondos públicos, es muy difícil pararlo. El relato de las amenazas ya está hecho. Sólo queda rellenar la cartera de pedidos.

Lo mejor del artículo es la frase final de un tal Ronald Epstein, analista del Bank of America. Te lo imaginas sonriente y haciendo números: “Veamos cómo está el mundo ahora. Tienes a los europeos preocupados por lo que los rusos están haciendo en su patio trasero. Nosotros estamos muy ocupados ahora en Irak. Tienes a los israelíes muy ocupados en su zona. Y luego tienes a los chinos y japoneses en el Mar del Sur de China. Como inversor, con todos estos conflictos regionales en el mundo, eso no puede ser malo”.

Si los fabricantes de armamento estaban preocupados por el fin de las operaciones militares a gran escala en Irak y Afganistán, no se puede negar que la aparición del ISIS les ha supuesto una fantástica noticia, una de esas que aseguran la cuenta de resultados durante toda una década. En el negocio de las armas, el concepto de recesión es casi desconocido”.

Mal están las cosas con la formación de Podemos, lo comprendo, ese desasosiego de los grandes servidores del sistema en España es comprensible. Pero, si hasta a los sanguinarios de ISIS le encuentran las buenas gentes que con tanto esmero nos cuidan una oportunidad estupenda, malo será que no hallemos una solución también aquí. Lo dice el bueno de Epstein:  “Como inversor, con todos estos conflictos regionales en el mundo, eso no puede ser malo”.

Fin del bipartidismo y continuidad de las fuentes de información

A estas alturas del día, los españoles nos hemos vuelto expertos en la cocina de encuestas, tras conocer el muy demorado barómetro del CIS. Y ya entendemos cómo la intención de voto directa expresada por los españoles (1º) 17,6%, Podemos, 2º)  14,3% PSOE y  3º11,7%  PP) se ha convertido en una estimación de voto que se da la vuelta del revés: 1º) PP con  27,5%, 2º) PSOE con 23,9% y 3º)  Podemos con el 22,5%). Alta gastronomía.

Ocurre, dicen, porque los cocineros tienen en cuenta a los indecisos y otros factores y añaden a la intención real expresada, la “simpatía” por el partido, y, sobre todo, el “recuerdo de voto”. Si el PP tuvo tres veces más apoyos que ahora en 2011, lo lógico –piensan- es que sus votantes conserven ese recuerdo. Podemos no existía en las generales, nadie tiene en su memoria haberle votado, y aún así le otorgan el 22%.

Es decir, los sociólogos del CIS no tendrían en cuenta que a la gente cuando la vapulean como ha ocurrido estos años y se le caen los ojos de las órbitas de pura estupefacción con lo que ocurre,  igual se desprende de la nostalgia de a quién votó. Esto de la cocina de encuestas suele darse bastantes batacazos, además.

Se certifica lo que parece ser el fin del bipartidismo y la evidencia del hartazgo de la sociedad con la política tradicional. Tenemos un presidente de gobierno en el que, según el CIS, no confía el 86 % de los encuestados. El 61 % absolutamente nada, el 25% poco. El PSOE se recupera algo con Pedro Sánchez, aunque el nuevo secretario general tampoco despierta pasiones (el 33% no confía nada en él y el 34%, poco). Es el líder nacional más valorado, sin embargo, dado que el CIS no pregunta por Pablo Iglesias porque -argumenta- no es parlamentario. Todos los líderes y ministros suspenden. El alter ego de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, obtiene un 2,9 y es la nota más alta en el gobierno. E Izquierda Unida y UPyD registran sonoros descensos.

Fuera de estos rasgos generales y notorios, quería fijarme en cómo una ciudadanía -que se muestra bastante deprimida- se informa. El CIS lo pregunta:

cis.tv.radios.

Solía distinguir entre radio y televisión. La televisión acaparaba al 70% de los españoles como vía fundamental de información. Juntos, ahora, radio y televisión siguen en cabeza con casi un 69% que emplean estos medios como medio habitual, diario. Un 40% no lee NUNCA la sección de política en los periódicos. Y un 57% tampoco mira jamás estos asuntos en los medios de Internet, usados todos los días tan solo por el 17%. Añadamos un 7,8 % que los ve tres o cuatro días por semana. La eclosión de los diarios digitales españoles es una realidad destacada incluso por expertos internacionales, pero son aún minoritarios frente al fortísimo impacto de la televisión (incluso ha crecido) y eso tiene una importancia decisiva.

Los ciudadanos se han enterado de lo que les ocurre. La tendencia del voto ha cambiado. Pero alguien que vea solo los informativos de las principales cadenas de televisión, por concretar,¿puede considerarse una persona bien informada? Da qué pensar.

Este es el ranking actual de los informativos. Por cierto, apoteósico el descalabro de TVE que andaba hasta hace poco, ni el mes pasado, en torno a los 2 millones de espectadores.

audiencias.tv.

El catastrofismo populista y los pasteles

Luis XVI, momentos después de perder la cabeza (cuadro de Georg Heinrich Sieveking).

Luis XVI, momentos después de perder la cabeza (cuadro de Georg Heinrich Sieveking).

María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida como María Antonieta y a la sazón esposa del rey Luis XVI de Francia, no comprendía el enfado del pueblo por no tener pan. “Que coman pasteles” se dice que dijo. La extensa difusión de la frase aumentó el malestar de los ciudadanos, aunque no fueran sus palabras textuales. Había una larga tradición en el poder absoluto de no entender lo que ocurría bajo sus pies y, por añadidura, reaccionar con altanería.

 Así, mientras en las tertulias callejeras se comentaba “Pues va la tía y aún dice que comamos pasteles”, los periódicos de la Corte atribuían el disgusto social al catastrofismo sembrado, con muy malas artes, por un grupo radical. Utilizando el catastrofismo, precisamente, como fórmula disuasoria de cualquier cambio inconveniente a sus intereses. Estaban desolados.

 Veinte personas de la aristocracia y el comercio poseían tanto dinero como los 14 millones más pobres. Cuesta creerlo, pero así era. En más de 5 millones se cifraban las personas sin trabajo y lo que costea. 800.000 niños habían entrado en la pobreza desde el aciago día en el que, bajo la excusa de una estrategia a la que llamaron crisis, se habían emprendido “reformas”. Es decir, el eufemismo determinante para quitar de aquí y poner allá, con suma precisión, y aumentar de forma tan insolente la desigualdad.

 En poco tiempo el relativo bienestar del que disfrutaba el pueblo se había ido al traste. Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, les decían desde la camarilla real y sus extensiones. Por eso, establecieron recargos en farmacia o suprimieron el acceso a la sanidad a una serie de personas, encarecieron el acceso a la enseñanza universitaria, elevaron el coste de poder tener luz, fuego o calor, y de todos los servicios. La precariedad entró en la vida de muchas personas que, aunque tardaron y tragaron lo indecible, terminaron por indignarse. Los voceros de la Corte insistían: Puro catastrofismo. Suicidio programado. Manipulación de masas de manual, aprendida en lejanas tierras o en los tratados del populismo más atroz, representado por Rousseau, Voltaire y Montesquieu y sus peligrosas ideas.

 Arcones en B, nepotismo, condesas diabólicas riéndose de todos, sátiras de látigo y mantilla mintiendo por cada palabra dos veces, el príncipe de los hilillos y los cuentos chinos, el bufón de la tijera, los beatos del rosario y la muerte. Y el empobrecimiento, no llegar a fin de mes, huir, ensombrecer el futuro.

La ira de la turba se plasmó en manifestaciones. Acamparon en La Bastilla, hablando de política, economía o urbanismo. Nuestros sueños no caben en vuestras urnas, coreaban los muy rufianes con profundo afán desestabilizador. La agresividad llegaba ya a su punto culminante cuando se situaban frente a la casa de un desahuciado por el banco y la ley vigente, tratando de impedir el desalojo. ¡Sentados en el suelo!, vulgares sans-culottes, ¡Haciendo cadena humana mano junto a mano! ¿Se ha visto mayor intimidación? La Guardia, lógicamente, los freía a palos y multas para que no siguieran perturbando la paz social.

 La maquiavélica mente de los violentos ideó nuevas argucias. Distribuyeron entre las élites del país unos salvoconductos black con los que podían comprarse desde champagne o caviar, a deshabillés de seda, viajar a lugares exóticos, vivir como Luis y María Antonieta, en definitiva. Derechos de clase. Mediante una pistola en el pecho, obligaron a numerosos nobles a robar a manos llenas de las arcas del reino. Por arriba, por abajo, del derecho y del revés. Con bolsas o carros. A todo pasto. Les empujaron a ir a cacerías, en las que se enfrascaban en rituales de sangre, en el juego y el sexo, todo por sacar unas comisiones millonarias que seguían engrosando sus bolsillos.

 Los iracundos provocaron –en sutil maldad- que las dos grandes tendencias de la aristocracia se enzarzaran en las Cortes, acusándose mutuamente del descontento popular. El “y tú más”, tan imaginativo y cargante, fue obra de algún populista infiltrado.

  Los grandes maleantes que entraban por fin en las mazmorras, salían con diligencia. Tres meses y a la calle. O no llegaban a entrar fruto de desimputaciones o indultos. Esta argucia –ideada por los antisistema- fue otro de los grandes hallazgos para inducir a la gente a pensar en una justicia de doble rasero.

 Porque, en realidad, ¿De qué se quejaba el vulgo? ¿Cómo pudo prestar oídos al catastrofismo de los populistas? Lo peor fue que, en un supremo acto de inmundicia, esta gentuza decidió manifestar su ira en un puro arrebato de cólera ¡concurriendo a las elecciones! Y la plebe escuchó sus cantos de sirena, alejándose del bien que habían disfrutado hasta entonces. ¡Poniendo en peligro el sistema!

 Entre desprecios, negaciones y ninguneos, los más clarividentes entre los cortesanos de élite tienden puentes a negociar con las hordas exaltadas dispuestas a votar lo que no deben. ¿Os vais a arriesgar a las incertidumbres que plantean los radicales? No aciertan a comprender que dan mucho más miedo sus certezas.

 Maria Antonieta y su marido Luis XVI perdieron la cabeza en su forma más textual y expresiva por no saber bien dónde la tenían. Pasa mucho cuando no se pisa el suelo que transita la gente. El populacho hizo los deberes y acabó con el antiguo régimen. Luego -angustiado por la libertad-, llamó a un Napoleón a apretar las clavijas, lo que no es nada infrecuente en estos casos. Nada volvió a ser lo mismo, sin embargo. Y así una y otra vez a lo largo de la historia. Los tiranos, déspotas, saqueadores, malnacidos y su séquito de aduladores y cómplices de hoy no agradecen lo suficiente que los tiempos hayan cambiado.

Algo está cambiando en España, a pesar de ellos

Ahora sí. Por primera vez en mucho tiempo se puede afirmar que algo está cambiando. Los escándalos de corrupción –a niveles insoportables para una sociedad civilizada- pasan factura. Y las encuestas electorales lo certifican. La de Metroscopia para El País –que anticipa la del CIS- ha sumido en la desolación a la Congregación de Notables. Perdiendo los papeles –como el propio diario en un editorial para olvidar y que incluso moderó en la web sobre lo publicado en papel- o en tonos más conciliadores aunque vayan en el mismo sentido: Podemos es el coco.

La cadena de noticias con las que se inicia la semana deja de nuevo un paisaje devastador. O alentador, según se mire. Porque un país no puede engullir tanto sin buscar una salida.

Infolibre nos cuenta que Caja Madrid realizó quitas del 70% en créditos al PP y PSOE.  La quita al PSOE fue del 79,5% en un crédito de 2,94 millones de euros concedido en 1985. La del Partido Popular fue del 72,7% en un préstamo de 1,34 millones otorgado el mismo año. Indigna echar cuentas del regalo recibido por los partidos. Y  pensar en la de personas que han perdido su casa por no poder pagar la hipoteca, por mucha menor cuantía cuando –por la crisis- cambiaron las circunstancias de su vida. Explica también muchas actuaciones del bipartidismo. Pero realmente se queda un cuerpo estupendo para seguir pagando impuestos y todas esas cosas.

El presidente de Enresa incumple su contrato y carga gastos sin justificar en su tarjeta, informa en exclusiva @eldiarioes para evidenciar las técnicas más clásicas del cortijo en el que ha vuelto a convertir España el PP y, en particular, el feudo de Castilla-La Mancha, “regentado” por Cospedal. Es decir, esa señora que está “escandalizada” como todo el mundo por la corrupción.

Veamos los detalles:

Una auditoria interna en la empresa pública que gestiona los residuos radiactivos destapa que su presidente, Francisco Gil-Ortega, cobró gastos de viaje sin aportar las correspondientes facturas, como exige su contrato.

El secretario del consejo avisó en julio de la “incompatibilidad” entre el cobro de dietas y el abono de esos gastos “de difícil justificación”: fue despedido de inmediato.

Cuando fue nombrado, Francisco Gil-Ortega no tenía experiencia en el sector nuclear y era alguien de la máxima confianza de Cospedal; antes fue senador y alcalde de Ciudad Real con el PP.

Subiendo a Galicia, se confirman las Cajas B del PP, no solo la general, sino las territoriales como dijo Bárcenas. Al menos es lo que ha declarado a la policía, tras ser detenida, la ex contable de una empresa de la red Zeta. Revela la existencia de “dos sobres” de dinero B “destinados al PP”

En la Comunidad valenciana también tenemos novedades. Un juez investiga al gerente del Hospital General de Valencia. El ministerio público lleva a los tribunales una denuncia de Esquerra Unida por la adjudicación en Perú de dos hospitales a un conglomerado empresarial vinculado a Sergio Blasco, sobrino del exconseller Rafael Blasco. Ex, por haber sido condenado a 8 años como chorizo pata negra que, por cierto, transitó por varios partidos hasta recalar en el PP.

Y pasando al clero, un prelado que cree vivir en el papado medieval de los Borgia, o Borja, porque en realidad eran españoles. Medio centenar de curas acusan al arzobispo de Mérida-Badajoz de llevar un tren de vida de lujo escandaloso (como muestra, reside en un piso de 500 metros cuadrados) y de despilfarro. Piden medidas para frenar al hombre.

No es de extrañar que los guardianes de las esencias del sistema estén preocupados por el peligro que corre… a manos de Podemos, se temen.

Tanto es así que varios medios avanzan las soluciones que se estudian. Soraya Sáenz de Santamaría se deja querer –dicen- como sustituta de Rajoy al frente del gobierno. En el último recuento, llevaba a sus increiblemente fuertes espaldas 11 cargos. Por ejemplo el CNI que tan buenos resultados está dando: una cueva de nepotismo es. En TVE también manda mucho, no parece que para bien. Pero es que la quiere ¡El IBEX! Dicen. Y a Susana Díez mejor que a Pedro Sánchez. Soraya y Susana es el cartel que pide el dinero, el que da y perdona créditos, al bipartismo que tan estupendamente les ha funcionado a todos ellos.

Al IBEX le gustan los relevos generacionales, ahora que han palmado un par de sus prebostes y han sido sustituidos por savia nueva. El cambio en la Zarzuela ha caído bien entre el personal, Felipe y Letizia están siendo más valorados que sus antecesores en las encuestas. Algo está cambiando en España, ya iremos viendo cómo nos ponemos entre todos a construir, que no lo van a poner fácil. Porque el Rey nuevo y renovado, ha ido a un Congreso a Alicante y ha saludado a la imputadísima alcaldesa, Sonia Castedo. Foto que el PP quería evitar, nos decían.

Felipe VI ha coincidido con esta señora que tan buenas migas hacía con el constructor Enrique Ortiz. La ha saludado brevemente, según muestra –no con el mejor enfoque de cámara el vídeo-. Un gran error. Pero lo que al parecer sí se ha evitado ha sido, textualmente, la foto. En los diarios locales al menos -y por el momento- he sido incapaz de encontrarla y hay varias. Un par de ejemplos.

RREY INAUGURA XVII CONGRESO EMPRESA FAMILIAR

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En estos tiempos, ya nada puede ocultarse sin embargo y aquí está el Rey renovado y la alcaldesa imputada. Es de El Mundo. Saldrá en más, no en todos.

Felipe VI y Sonia Castedo. Foto: El Mundo.

Felipe VI y Sonia Castedo. Foto: El Mundo.

¿Podemos o no podemos ser eficaces?

Tenemos a Ángel Acebes, ex todo del PP, imputado por el Juez Ruz. Confirma (otra vez) el instructor del Caso Bárcenas/Gürtel/PP que el Partido Popular tiene una caja B de dinero sucio y que entre otras cosas sirvió para darle una ayudita a ese gran y ponderado medio llamado Libertad Digital. Cosas de familia. La faena, según Ruz, la llevó a cabo Acebes.

Rato y Blesa, otros dos prohombres de ese partido con Caja B, andan recogiendo avales para librarse del embargo decretado en este caso por el Juez Andreu. Por las tarjetas black de Caja Madrid, las que sirvieron para que un numeroso grupo de políticos de varios partidos, sindicatos y representantes de la patronal vivieran como el Marajá de Kapurtala a nuestra costa, en definitiva. Con los impuestos de todos se rescató su fiasco. A Rato le ha dado el aval el Banco de Sabadell por 3 millones de euros, de inmediato. Este banco se adjudicó la CAM por un euro, tras haberle sido inyectados más de 5.000 millones de dinero público.

Este partido con caja B se permite descojonarse de risa –si se me permite el palabro malsonante aunque muy liberador- cuando el candoroso  líder del PSOE, Pedro Sánchez, les habla de pobreza infantil. Decían las crónicas que la muiltiocupada vicepresidenta -11 cargos en el último recuento- tenía que taparse la boca para que no se le escaparan con toda sonoridad las carcajadas. Una mujer ejemplar que debe verse estupenda en el espejo de su casa y en el de su propia vida. Que hay gente con muy poco sentido de la autocrítica.

Y en éstas, el debate entre gente seria y progresista, es si la nueva política (de Podemos) parece vieja. Mi queridísimo y admirado Javier  Gállego, de Carne Cruda Radio, apoya su tesis lejos de los tópicos del periodismo: “Si el PSOE tuvo su Suresnes, la formación de Pablo Iglesias ha tenido su Vistalegre”. Y es que ser nuevo -en el caso de que ser nuevo, de romper el libro y empezar de nuevo, que me parece un desperdicio de proporciones históricas-, no es nada fácil. Dice más cosas el director de Carne Cruda, por supuesto: Es importante vigilar a los que vienen. Para que no nos la den como nos la pegaron los que están. Espero que no estemos luchando para quitar a la casta y poner otra en su lugar. Y lo argumenta todo, naturalmente.

El asunto fundamental es que hay dos tendencias en Podemos. “Claro que Podemos”, la de los fundadores, Pablo Iglesias, Monedero, Errejón (qué chaval tan majo), Carolina Bescansa y Luis Alegre… y “Sumando Podemos”, la de Pablo Echenique y la parlamentaria Teresa Rodríguez como cabezas más visibles con Lola Sánchez. Que, por ejemplo, quieren una dirección y portavocía colegiada, de tres personas, frente a un liderazgo fuerte de la otra tendencia. O sea que la gente reparta su atención en tres personas, en lugar de en una.

Coincido más (y visto desde afuera) con la postura que expresa Olga Rodríguez en su artículo –tras explicar el funcionamiento de la Asamblea que merece la pena leer-:

El cielo está ocupado y controlado por fondos de inversión, por los paraísos fiscales, por corruptos, por quienes rescatan los bancos mientras echan a la gente de sus casas. Las libertades y los derechos no llegan sin más, se conquistan. Y, como demuestra la historia, el cielo no lo regalan: hay que tomarlo”.

Tan ocupado está que asoma por la lejanía ese tratado de comercio, TTIP, que nos ata a los carros de la grandes multinacionales. Y acabo de oír a José Carlos Díez repetir esas halagüeñas noticias que nos depara el PP: 500 millones de euros menos en Sanidad Pública en los presupuestos de 2015. Y cuerda para la hucha de las pensiones de dos años más por este camino, decía el economista. Después ¿a la beneficencia?

El ministro del interior anuncia que va a legalizar las “devoluciones en caliente” dentro de la Ley mordaza que ya no hay por dónde cogerla. Esto ya para rematar. Ahí siguen dictando leyes y partiéndose de risa de todos nosotros, con su caja B, y tantos imputados que ya no les caben en su mirar para otro lado.

Y en éstas, la política antigua es buscar liderazgos fuertes. ¿Saben en qué mundo viven? Llamadme antigua, también, pues. Pero, por favor, no tanto como para andar metiendo en ese tinglado además a países extranjeros con sus mismidades, que no tienen nada que ver con nosotros. Bastante tenemos encima para distraernos.

*Actualización:

Escribe al correo directo del blog una persona que dice llamarse José Luis Velasco afirmando que Pablo Echenique es crítico con la homeopatía y lo demuestra con este tuit que más bien parece querer quitar importancia a algo anterior:

https://twitter.com/pnique/status/473201034937245697

La polémica vino de lejos y es más amplia que el intercambio de tuits parcial que me han mandado:

Parece que hubo alguna puntualización posterior:

http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/el-patinazo-cientifico-de-podemos-la-formacion-politica-liderada-por-pablo-iglesias

-Los ánimos están bastante encendidos por lo que veo. Esperemos que el culto a la personalidad no sea un problema extendido. Y que se calmen y hagan lo que puedan. Dado el panorama, como digo, hacer algo me parece mucho.

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