Fin del bipartidismo y continuidad de las fuentes de información

A estas alturas del día, los españoles nos hemos vuelto expertos en la cocina de encuestas, tras conocer el muy demorado barómetro del CIS. Y ya entendemos cómo la intención de voto directa expresada por los españoles (1º) 17,6%, Podemos, 2º)  14,3% PSOE y  3º11,7%  PP) se ha convertido en una estimación de voto que se da la vuelta del revés: 1º) PP con  27,5%, 2º) PSOE con 23,9% y 3º)  Podemos con el 22,5%). Alta gastronomía.

Ocurre, dicen, porque los cocineros tienen en cuenta a los indecisos y otros factores y añaden a la intención real expresada, la “simpatía” por el partido, y, sobre todo, el “recuerdo de voto”. Si el PP tuvo tres veces más apoyos que ahora en 2011, lo lógico –piensan- es que sus votantes conserven ese recuerdo. Podemos no existía en las generales, nadie tiene en su memoria haberle votado, y aún así le otorgan el 22%.

Es decir, los sociólogos del CIS no tendrían en cuenta que a la gente cuando la vapulean como ha ocurrido estos años y se le caen los ojos de las órbitas de pura estupefacción con lo que ocurre,  igual se desprende de la nostalgia de a quién votó. Esto de la cocina de encuestas suele darse bastantes batacazos, además.

Se certifica lo que parece ser el fin del bipartidismo y la evidencia del hartazgo de la sociedad con la política tradicional. Tenemos un presidente de gobierno en el que, según el CIS, no confía el 86 % de los encuestados. El 61 % absolutamente nada, el 25% poco. El PSOE se recupera algo con Pedro Sánchez, aunque el nuevo secretario general tampoco despierta pasiones (el 33% no confía nada en él y el 34%, poco). Es el líder nacional más valorado, sin embargo, dado que el CIS no pregunta por Pablo Iglesias porque -argumenta- no es parlamentario. Todos los líderes y ministros suspenden. El alter ego de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, obtiene un 2,9 y es la nota más alta en el gobierno. E Izquierda Unida y UPyD registran sonoros descensos.

Fuera de estos rasgos generales y notorios, quería fijarme en cómo una ciudadanía -que se muestra bastante deprimida- se informa. El CIS lo pregunta:

cis.tv.radios.

Solía distinguir entre radio y televisión. La televisión acaparaba al 70% de los españoles como vía fundamental de información. Juntos, ahora, radio y televisión siguen en cabeza con casi un 69% que emplean estos medios como medio habitual, diario. Un 40% no lee NUNCA la sección de política en los periódicos. Y un 57% tampoco mira jamás estos asuntos en los medios de Internet, usados todos los días tan solo por el 17%. Añadamos un 7,8 % que los ve tres o cuatro días por semana. La eclosión de los diarios digitales españoles es una realidad destacada incluso por expertos internacionales, pero son aún minoritarios frente al fortísimo impacto de la televisión (incluso ha crecido) y eso tiene una importancia decisiva.

Los ciudadanos se han enterado de lo que les ocurre. La tendencia del voto ha cambiado. Pero alguien que vea solo los informativos de las principales cadenas de televisión, por concretar,¿puede considerarse una persona bien informada? Da qué pensar.

Este es el ranking actual de los informativos. Por cierto, apoteósico el descalabro de TVE que andaba hasta hace poco, ni el mes pasado, en torno a los 2 millones de espectadores.

audiencias.tv.

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