¿Qué mierda de democracia es ésta?

Huelga general en Grecia, reprimida con esta brutalidad que muestra el vídeo… y las fotos.

 Como gran número de países occidentales, los inventores de la Democracia (los griegos) eligieron a unos gobernantes (neoliberales) que situaron al Estado al borde la quiebra. Sus sucesores socialistas acataron ¿a punta de pistola conminatoria? las mermas decretadas por esos entes como “Bruselas” (dirigido por personas que no se eligen directamente) o el FMI (en cuyo mandato nada tiene que ver la sociedad) o las agencias de calificación, organismos empresariales (no sociales ni democráticos)al servicio de los poderes financieros.  

  Protestan (y habrán de hacerlo más porque la voracidad de esos poderes no tiene límites y ordena nuevos “sacrificios” a la población) y las fuerzas de seguridad enviadas por el gobierno griego los muelen a palos.

 

 Al tiempo, Dinamarca restablece las fronteras por su alianza con la extrema derecha votada en ese país para darle capacidad de decisión. Y la UE debate la suspensión “temporal” del Tratado de Schengen, que también han pedido Francia e Italia. La vez anterior, tras el crack del 29 y la Gran Depresión, la cosa terminó en fascismos varios y una Guerra. Algunos llevamos bastante tiempo avisando. Porque es la consecuencia lógica y se está cumpliendo el manual paso a paso.

 La UE ha fracasado. Fracasan los países y lo hace más una sociedad que consiente con sus votos estos gobiernos. Pero si protesta –infinitamente harta de mermas- corre la sangre. El primer paso es saber a quién se elige. Nunca a neoliberales por vocación, esperando que los demás no se asemejen y planten cara.

Ocurren graves asuntos hoy, los incomprensibles destrozos en Lorca con un terremoto de 5,1 que ¿nunca? había producido esos efectos. Por sí solo. Los geólogos confirman esta mañana que un seísmo de esta magnitud no puede ocasionar efecto colapso, se ha producido por deficiencias previas de los edificios.

Ocurre sobre todo que todavía gran parte de la sociedad mira –distraída a conciencia- hacia otro lado.  Hay quien siempre gana en esta debacle. REPSOL, por ejemplo, la empresa pública que nos vendieron a particulares.

En agosto sí hay noticias

Forges en El País

 

Rajoy, desde su silente descanso, ha desplegado a sus lugartenientes para avivar conflictos y sacar réditos políticos exacerbando los sentimientos primarios de los ciudadanos (que es la genuina definición de la demagogia). Según González Pons, se vive casi un clima bélico en Melilla y la culpa es ¿adivinamos? De Zapatero. Un periodista único, testigo presencial durante décadas de lo que allí ocurre, Enrique Meneses, da todas las claves de un problema, que no surgió ayer,en un artículo que concluye:   

“Nadie se ha querido parar a pensar que el rey alaouita tiene que tratar con mucho tiento el latente independentismo bereber”.   

Una última hora de la SER anuncia que José María Aznar se va a plantar en Melilla con un par… 

El agosto griego   

Javier Valenzuela nos enseña en una brillante Cuarta Página de El País, cómo debemos poner nuestras barbas a remojar. Entresaco el meollo, pero es un goce leer el texto completo por su gran calidad. Y por su carácter ilustrativo.   

«En 2009, a causa de la crisis financiera internacional, Grecia ya perdió un 10% de sus ingresos turísticos. Fue un duro golpe para un país en el que uno de cada cinco trabajadores -y el 18% del PIB- depende de ese sector. Pero lo peor estaba por venir. A lo largo del pasado invierno se supo que el déficit público y la deuda nacional de Grecia eran de dimensiones descomunales. Peor aun, Atenas había estado engañando durante años a Bruselas a la hora de presentar sus cuentas. Se desencadenó así un periodo de turbulencias en los mercados financieros internacionales y de ataques contra la cotización del euro.   

Recién llegado al poder, el Gobierno socialista de Yorgos Papandreu tuvo que adoptar medidas urgentes de austeridad para paliar la desastrosa herencia dejada por su predecesor, el derechista Kostas Karamanlis. Como es habitual en el sistema capitalista, tales medidas (reducir los ingresos de asalariados, funcionarios y pensionistas; alargar la edad de jubilación; abaratar el despido; subir los impuestos indirectos; disminuir los servicios públicos; privatizar lo que quede de patrimonio nacional) se centraron en los más débiles, en los votantes de Papandreu.   

Pero Grecia, la tierra de Mikis Theodorakis, es un país con corazón de izquierdas (y no solo socialdemócrata; comunistas y anarquistas tienen aquí más peso que en otros países europeos), así que no tardaron en llegar huelgas y manifestaciones. Algunas de ellas, las más violentas, fueron noticia internacional y provocaron el aluvión de cancelaciones.   

A decir de muchos griegos, las protestas están siendo menores de lo habitual en este país (menores, por ejemplo, que las provocadas en diciembre de 2008 por la muerte de un estudiante a causa de un disparo policial). Pesan tanto un sentimiento colectivo de resignación como la idea de que es injusto cebarse en Papandreu (como escribió el profesor Guy Burgel en Le Monde del pasado 6 de marzo, «no es fácil ser de izquierda y predicar la austeridad a los que ya son pobres, aunque sea para corregir la ineptitud y la corrupción de un anterior Gobierno de derechas»)».   

El día en el que se privatizó la guerra   

  Desarrollo el tema en www.escolar.net, a partir de la noticia puntual:   

Karzai, el presidente que, en todo el mundo, menos manda en su propio país –Afganistán- (a salvo del que ocupa la presidencia del llamado gobierno transicional de Somalia), ha dado una patada a la mesa y concedido 4 meses de plazo para que abandonen Afganistán las “empresas de seguridad” que allí operan. Un eufemismo –uno de tantos- que esconde a auténticos mercenarios de la guerra. ¿Qué han hecho para que un débil presidente adopte tan drástica medida que le enfrenta a EEUU? Son 40.000 efectivos. De 52 empresas diferentes. Y Karzai argumenta que han causado “incidentes trágicos y horrorosos“.   

Hay más. El goteo constante de corrupción desvelada en el partido del «todo se rompe y es culpa de Zapatero«.  Su magnitud asombraba a los propios autores.    

Los dejados de la mano ¿del sistema? Hoy en Pakistan.   

Y no nos olvidemos que Garzón sigue imputado, fuera del cargo y de España.   

Vergara en Público

Ternura y miedo

Y tras la ternura de Forges…

¿Un golpe militar para afianzar los mercados?

 

Barroso se reúne con John Monks (Foto: Comisión Europea)

José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, ha dicho que «la democracia puede desaparecer en España, Grecia y Portugal«, si no aceptamos las medidas de ajuste. “Los países afectados por la crisis en el sur de Europa podrían ser víctimas de golpes militares o levantamientos populares”, añadió. Hablaba con un líder sindical británico, John Monks, hoy secretario general de la confederaciòn de sindicatos europeos. La pista la ha dado Joseba en los comentarios (gracias), porque los periódicos españoles, al parecer, no lo han publicado.

Ahora entendemos la visión de futuro del Presidente Zapatero, ha querido ahorrarnos el mal trago: que “los mercados” terminen por imponer su criterio por las armas, según anuncia el máximo dirigente de la UE. No es una boutade que nos inventemos. No el reconocimiento a la espantosa dejación de las obligaciones de los políticos, comenzando por Durao Barroso. Porque los levantamientos populares en España no son esperados. Veamos si no el linchamiento al que han sido sometidos los trabajadores del metro de Madrid por causar incomodidades a los usuarios durante ¡dos días! Por parte de los propios ciudadanos en primer lugar. Y la habilidad de Esperanza Aguirre en darle la vuelta a la tortilla. Pronto desbancará a Ferrán Adriá de los primeros puestos de la cocina mundial. En el manejo de la sartén para voltear huevos batidos es única. Y, mientras, continúa con su maquinaria privatizadora en aras del “libre» mercado. Ayer vi un coche de bomberos camino de apagar un incendio, con un enorme cartel de protesta adosado a la carrocería. Llevan tiempo ya en conflicto, luchando contra distrintos fuegos. A saber cuál más peligroso.

Sin quererlo probablemente –porque no hace sino cumplir la tónica general- Carles Francino en la SER ha dado en la clave esta mañana: “Los periodistas italianos irán a la huelga el 9 de Julio (es en protesta por la llamada “ley mordaza” de Berlusconi) y ¡dos días antes!… ¡Los Sanfermines!”

Pues eso. En páginas extranjeras es posible ver protestas por lo que ya se califica de terrorismo financiero –económico diría yo en un concepto más amplio-. Pero aquí nos vamos de vacaciones y ¡a correr delante de los toros!

España creció en el primer trimestre de 2007 un 4,1%. Teníamos entonces un superávit muy confortable. A no ser que no se supiera lo ficticio de haberlo sustentado en la burbuja inmobiliaria o en un turismo que por la baja calidad de los servicios, los elevados precios y el enladrillado de las playas, es cada vez menos competitivo. Pero los bancos norteamericanos, y luego los europeos, quebraron por hacer trabajos sucios. Y ¡Oh, maravilla! Hemos sido nosotros quienes nos hemos comido nuestro remanente, nuestro colchón tranquilizador.

Berlusconi se dispone a vender Italia a intereses privados, hasta los faros solitarios, como nos cuenta Arsenio Escolar. Grecia sus islas, aunque su gobierno se irritara por la noticia, dado que… ya eran privadas buena parte de ellas. Y California estudia un proyecto por el que podría poner publicidad… ¡en las matrículas de los coches! En ese distintivo de seguridad por excelencia -convertido en electrónico-, podrá saltar ahora un anuncio de Coca Cola, o el trailer de la última película de vampiros asexuados, que atonta y entusiasma a los niños (en edad cronológica o mental) de medio mundo.

Con publicidad se nos harán más livianos los atascos. Y, sin duda, este duro tránsito de la historia que nos ha tocado vivir. Y seguir los caminos gregarios que otros marcan. Ya con coacción como amenaza ese pedazo de presidente europeo “que nos hemos dado”. ¿Puede la dictadura de «los mercados» hacer algo más que sojuzgar a los políticos y mermar los derechos económicos y sociales de los ciudadanos? Durao Barroso, un líder al que se supone informado, dice que sí.  Está claro que es «lo que se teme», y a la vista de los «berlusconis» del mundo y la involución generalizada, muy descaminado no anda, pero preside un organismo con poder sobre 500 millones de ciudadanos, algo debería hacer. Algo más que «vigilar» a ciudadanos de ideas «radicales» disconformes con «el sistema» que ellos defienden, como ya he enlazado varias veces. El que lleva a golpes militares para mantenerse y expandirse, dice Barroso. Nos preguntábamos ayer que dónde está la conciencia social española. La respuesta es diáfana: hipotecada.

Reventemos el Monopoly

He de hurgar por webs que no son de difusión masiva para encontrar datos de lo que está pasando en las cloacas del sistema, que, a la vez, son sus motores. Este domingo -al parecer, otras fuentes dicen que fueron heridos-  un centenar de personas murieron en Bangladesh en las manifestaciones para pedir un salario digno. Y no lo he visto acaparando titulares. A Sara Carbonero y Victoria de Suecia, sí.

Manifestaciones de trabajadores textiles en Bangladesh (2006, desde entonces protestan)

A Bangladesh le llaman “la sastrería de occidente”.  Allí se cose para las grandes cadenas de ropa. El 40% del vestuario que venden las marcas españolas, por ejemplo, lo confeccionan en países donde no hay garantías de respeto a los derechos laborales, ni seguridad, ni higiene siquiera. En todo el mundo, cerca del 70% de las prendas que usamos se elaboran en paises en vías de desarrollo. Bangladesh ha de enfrentarse a la competencia por el trabajo basura, el que también hacen chinos, vietnamitas o indios. Y les han bajado sus miserables sueldos. Ahora cobran 15 euros al mes por jornadas de 18 horas, sin vacaciones. A los niños de entre 5 y 15 años aún les pagan menos: 10 euros. Al mes. La silenciada historia de sus protestas alcanza ya varios años.

En India, 55 millones de niños trabajan en la elaboración de la artesanía textil. En otros países como Pakistán ni se sabe. Las multinacionales de ropa deportiva han perfeccionado la estrategia y ahora hacen que los niños trabajen desde casa, nos cuenta Nueva Tribuna.

Inditex ha cerrado su fábrica de Bangladesh, pero H&M mantiene las suyas. El año pasado pagó de impuestos… 60 euros.

Cuando veo en Madrid, cada vez más en el centro, las exitosas tiendas de ropa a precio irrisorio, ya no puedo dejar de pensar en el dolor que han costado. Pero parece ser que quienes se dejan la vida cosiendo prefieren cobrar esos 15 euros al mes que no disponer de ellos.

Millones de miserables con dignidad para luchar y morir por sus derechos cimentan el sistema. Para que aumenten los beneficios de unos pocos y no sepan ya ni en qué gastar su sucio dinero. Ese “Monopoly” jugado en escenarios reales avanza implacable. Publica The Guardian que Grecia ya pone a la venta sus islas, como le recomendó Alemania, casualmente. Incluso Mykonos que le da buenos beneficios con el turismo. Los inversores, en su mayoría rusos y chinos, -dice el diario británico- se muestran interesados también por Rodas. El Gobierno griego ha protestado airadamente por la noticia, con curiosas matizaciones: algunas islas ya son de propiedad privada. De cualquier modo, la defensa de esos territorios costó sangre desde la más remota antigüedad. Y ahora se vende, o se alquila, “al capital”, cuyas víctimas son menos visibles, y menos aireadas.

Myconos ¿en venta?

Todo esto no sucede muy lejos. Cada vez está quedando el Monopoly en menos manos. Y su apisonadora extiende más sus tentáculos. La poderosa Alemania ya tiene adquirida buena parte de nuestras Islas Baleares, a cuenta de inversores privados. No digo más.

Definitivamente, la situación actual es descorazonadora. Pero no han de poder con nosotros. Hablaba estos días en España la prestigiosa intelectual Susan George de que son 9 millones de personas las que están al mando de la situación. Cabrían, dice, en el Gran París. Cerca de 7 mil millones ya de ciudadanos del mundo, padecen su codicia y la complacencia y cooperación de nuestras autoridades. Hay soluciones. Y están definidas: nacionalizar total o parcialmente los bancos que hayan requerido ayudas estatales, y arbitrar una tasa mínima para las transaciones financieras internacionales. La tasa Tobin que propugna ATTAC.  Hay que reventar, pacíficamente, el «Monopoly» de la economía-casino.

Y, más que nada, unión y organización entre los ciudadanos. Casi ninguno de nuestros políticos, encandilados con «el sistema» lo va a hacer. Decir esto acarrea ciertos riesgos. Moratinos y Diego López Garrido estuvieron la semana en una reunión de la UE, en «Bruselas«, ya sabéis, en la que aprobaron vigilar a personas de ideas «radicales» como las que atacan su precioso «sistema«. Ése que alienta lo que ocurre en Bangladesh o en Grecia. Estoy convencida de una cosa: contra todos juntos, no podrían.

Camino de Mallorca ¿mar, aire y sol privatizados?

 

No salen las cuentas

Estos días se han reunido en Madrid –con discreto eco en los medios- 20 ONG del mundo. En sus conclusiones, a modo de manifiesto, aseguran que “El hambre se erradicaría con el 1% de lo aportado para salvar a la banca”.   Ese terrible problema que creemos insoluble, se hubiera podido resolver. Se puede, aún, resolver.

Resulta difícil saber ahora el monto total que los gobiernos han entregado a  las entidades financieras del dinero público, del dinero de los ciudadanos. Pero sólo en EEUU Bush aprobó un plan de 700.000 millones de dólares. Toda Europa exprimió sus arcas para que los bancos funcionasen. Es decir, que, como mínimo, habrán desembolsado otro tanto, si no ha sido más. A mí las grandes cifras, me superan, pero si me da para ver que se ha montado un cirio por entregar a un país entero –Grecia- 110.000 millones de euros, que habrá de devolver con intereses de usura. Y que, mientras a los bancos no se les ha exigido condición alguna, a los ciudadanos helenos se les bajan los sueldos y las pensiones, se les quitan las pagas extraordinarias, y les suben los impuestos. Y todos los que entienden nos dicen que, por eso del efecto contagio, y porque todos lo hemos hecho muy mal, nos vamos a tener que aplicar la receta griega.

Goldman Sachs es una de las empresas que más opina sobre rescates  y condiciones de otros. Goldman Sachs es un banco que no fabrica nada, y que no tiene sucursales para que los humanos de a pie vayan a operar con él, sólo trata con poderosos y Estados. Quebró con la crisis y recibió dinero público para su rescate, luego obtuvo cuantiosos beneficios. Ayudó a ocultar la deuda griega. Está siendo investigado por fraude en EEUU. Y sigue opinando y decidiendo. Como las empresas de calificación que mueven mercados y que no han sufrido menoscabo alguno en la validez de sus diagnósticos a pesar de sus errores. Otorgar matrícula de honor a las “hedges funds”, no parece uno de los menores, caso de ser un error y no una acción intencionada.

El responsable de política económica del Partido Popular, ese hombre que nos sacará de la crisis en cuanto siente sus posaderas en la Moncloa, dijo el otro día: “los especuladores son gente a la que debemos dinero”. Pobres, hay que entenderlos, les debemos dinero. Y esa idea se repite en círculos liberales.

  A ver, que no lo he entendido. Les damos una cantidad obscena de dinero de nuestros impuestos. Sin condiciones. No facilitan créditos para que – según nos dicen los expertos y los gobiernos- funcione la economía. Los países se endeudan más por haberles dado dinero a ellos. Los bancos exigen a los países que les devuelvan, con intereses, su deuda incrementada con las partidas que les han entregado para que funcionen, aunque no funcionan. Agarran por el cuello a quien les debe algo. Le exprimen hasta la médula. Ellos y sus secuaces políticos, nos hablan de ajustes y reformas. Les entregaron dinero nuestro y, sin comerlo ni beberlo, aún les debemos más. Por eso, hemos de ver reducidos sueldos y pensiones y pagar más  impuestos. No lo entiendo. Pero ya me dijo un día un experto que yo veo una realidad impresionista, de trazos, que la pintura clásica canónica sabe mucho más y abarca todo el problema. Será eso. Nos están dando todos los brochazos en la cara y no vemos bien el academicismo que todo lo explica. 

"Poco informados" Castaños de Osny. Pissarro

Un barco sobre la arena

Hace un par de días soñé que viajaba en un barco pero éste no navegaba por agua, sino por arena. Un pasadizo de piedra natural –discontinuo, con aberturas que permitían ver muy cerca el mar-, guiaba sus pasos, mansamente, eso sí, sin ninguna violencia ni sensación de peligro, a pesar de la extraña singladura. Esta noche –a demasiado temprana hora- me ha despertado otra imagen onírica: estaba con varias personas en la explanada junto a un gran edificio –me recordaba las sedes de varios periódicos- y sí experimentábamos una cierta intranquilidad o de hastío –ambos quizás-. Virginia P. Alonso, directora adjunta de 20 minutos, me ha hecho reparar en las medidas de seguridad del recinto. En lugar de verja, o barra protectora, había una cadena pintada a trozos de blanco, de rojo, y de nada, sin pintura. Es decir, una chapuza. “Así ¿adónde vamos?” ha dicho ella alarmada y asqueada (lo siento Virginia, así ha sido).

Grecia vive momentos amargos, sentenciada por los mercados. En seis meses ha revisado tres veces al alza su déficit público, y, al parecer, hasta mintió a Bruselas sobre su situación real. Los inversores juegan con la deuda del país heleno. La rentabilidad del bono a 10 años se situó ayer en el 8,78%, lo que supone que los griegos deberán pagar 5,73 puntos porcentuales más de interés que los alemanes para colocar su deuda en los mercados. Grecia se va a pique.  Parecería que está en venta y que, ni aún así, la quiere nadie. Y, dicen los expertos, que arrastra a Portugal e incluso a España –a pesar de que nuestra deuda es inferior a la media europea-. En otra división juega Gran Bretaña que, ella sola, se dice que igual quiebra y nadie se inmuta. Una periodista esta mañana en la SER ha comentado que Grecia estaba «acosada por las huelgas«. no sé si entiende la diferencia entre causa y consecuencia. A los griegos, plagados de islas maravillosas, los han metido en un barco que navega por barro y protestan. Les va bastante en ello.

Mientras, Obama intenta sacar adelante su reforma financiera, basada sobre todo en la regulación estatal. Dijo anoche que cree en el libre mercado, pero que «no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación».

Xavier Sala i Martí, un viejo conocido por sus tesis liberales de manual, estuvo anoche con Iñaki Gabilondo. Profesor de Economía en la Universidad Norteamericana de Columbia, y no sé cuántas cosas más, seguro de sí mismo al punto de decir: “yo y otros colegas de Davos llevamos avisando de la situación una década”, hizo las delicias de mi admirado y querido periodista –un caramelo para una entrevista es Sala-. Ha publicado un libro que a Iñaki le había interesado. Describe a la perfección, dijo, todo lo que ha sucedido. Pero ¿cuál es la solución?

Resumo parte de los argumentos del economista: los gobiernos se han equivocado al ayudar a bancos y empresas y acrecentar su déficit público. Había que haberlos dejado caer. No hubiera pasado nada diferente. La misma angustia y falta de crédito se hubieran dado con los grandes monstruos pagando sus errores. El sistema no ha fracasado. Es la condición humana -«entonces ¿sólo queda rezar? apuntó Gabilondo-. No cabe otra solución que meter a los chorizos en la cárcel en cuanto se les detecte. Cuantos más chorizos -que no dejarán de aparecer- más cárcel -¿Y más negocio para los caros abogados que les libren?- Pero regulación ni media, Obama se equivoca. Y en España todos los gobiernos llevan 20 años de errores. El principal no abordar juntos los principales partidos las soluciones, como hicieron en el pasado otros países en crisis. A Suecia, citó.

La España de la crisis económica se enfrenta hoy y ahora a posiciones ideológicas radicales, sobre todo por cómo afloran las engarzadas en el pasado más negro de nuestra Historia. Nunca se fueron, según se ve. Ríos revueltos en donde pescar que podrían acabar, como en Grecia, en la desesperación de los ciudadanos.

Yo borraría del mapa todas las fronteras, todas las barreras, pero –muerta de sueño- me inquieta esa endeble cadenita tan chapuceramente elaborada. Prefiero mi barco. Patina, baila de puntillas por la arena, y quiero creer que el mar es su horizonte. Preferiría que sus bodegas fueran cargadas de cultura, que corriera por su cubierta la libertad, el sano juicio y la búsqueda del bien común. Y que no le hundiera y le anclara la pesada losa económica. “Detrás de cada euro con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación”.

 

¡Feliz día del libro! ¡Feliz día del Aragón real!

Los islandeses dicen NO

Érase una vez un pequeño país nórdico en el que sus 300.000 ciudadanos gozaban del nivel de desarrollo y civilizada convivencia que suele caracterizar a la zona. Así es en la realidad a pesar de las diatribas con las que lo cuestiona el corazón –que no la razón- del ombligismo español. Ocupaban el undécimo lugar mundial en PIB per capita y, lo que es mucho más importante, el primero en el Índice de Desarrollo Humano, una clasificación muy rigurosa que establece la ONU, valorando otras variables además de las que  hablan, exclusivamente, de resultados macroeconómicos. Islandia era el país donde mejor se vivía del mundo. Y sus ciudadanos, los más felices.

En 1998 le sacudió al mundo desarrollado la fiebre privatizadora. Eran los tiempos de Áznar en España que se apuntó con fruición al empeño descapitalizando al Estado con la venta de las empresas que, privadas, son hoy punteras en beneficios. Islandia culminó la labor de desprenderse de su 3 bancos públicos en 2003. Como decía hace poco José Luís Sampedro, economista además de escritor, el libre mercado cumplió una función en el progreso que hoy se ha desvirtuado por sus excesos, al punto de ser inviable su continuidad. Los islandeses aumentaron su prosperidad con la gestión de su banca privada que daba unos créditos y pagaba unos intereses estupendos. Tanto que quebró (2008). No eran realistas.

El problema fue que esos inversores y clientes eran en su mayoría británicos y holandeses. Y querían cobrar. Así que las autoridades del Reino Unido aplicaron, como medida coercitiva, la legislación antiterrorista nada menos, a los inslandeses. No al Banco ICESAVE -la nueva entidad financiera privada-, ni siquiera a las autoridades políticas que propiciaron el fiasco, sino a toda la población de Islandia.

El antaño privilegiado país vive en la bancarrota. Añadamos que en octubre de 2008, el Banco Central de Islandia intentó fijar en 131 coronas cada euro, pero, más tarde cayó a 340. Todavía no se ha regularidado el intercambio internacional que llegó a estar suspendido. Es decir, el dinero de los islandeses no vale nada fuera. Las historias personales que se cuentan aterran y los ciudadanos ven cómo única salida la emigración, pero con el bolsillo vacío. Y encima han de hacer frente a la deuda, a las indemnizaciones, valoradas en unos 5.000 millones de dólares (unos 3.468 millones de euros), que incluyen intereses -no faltaba más- del 5,5%. Es decir, que ni para un apuro los prestamistas dejan de obtener beneficios. Para gestionar la crisis cambiaron de Gobierno y eligieron a la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, de 66 años, exsindicalista y gay. Quién ha propiciado la consulta a los ciudadanos acerca de sí quieren pagar la deuda de sus bolsillos y que les supone unos 50.000 euros por cabeza. Han dicho que no. Masivamente, como en las dictaduras o el supremo hartazgo: un 98%, según las primeras estimaciones de voto.

El caso islandés –paradigma del sistema neoliberal en el que vivimos- es especialmente interesante de analizar. Se argumentó en su quiebra que otro gallo les hubiera cantado si hubieran pertenecido a la UE. Y tanto el gobierno local como Bruselas y los países miembros iniciaron gestiones urgentes para solventar el error: Islandia debía pertenecer a la UE.

Ahora bien, Grecia pertenece a la UE. Y, seriamente, nadie quiere asumir sus deudas. Ayer, Sarzoky llegó a decir que “Si Grecia falla, el euro no tiene sentido”. Pero a los islandeses se les empieza a sugerir hoy que son unos chicos muy malos y “peligra su inserción en la UE”.

La euroescéptica Gran Bretaña está en la UE, pero no en el euro. Y quiere cobrar de Islandia. Y cobrará así que tenga que enviar a la Armada. Pero la libra esterlina va casi en caída libre.

Las nuevas autoridades “fijas” de la UE gozan del mayor desprestigio posible. A Zapatero le zarandean no vaya a meterse donde no debe. Barroso sigue en su nube gris de autocomplacencia ineficaz. Quien manda en Europa es Francia y Alemania (al menos con derechas civilizadas en sus gobiernos), y en menor medida Gran Bretaña. La que no se apunta al euro, la que también roza la quiebra que, con seguridad, se solventará con ayudas europeas si llega a producirse, la que quiere cobrar de los islandeses.

Pero los ciudadanos de Islandia dicen NO, y los griegos se están echando a la calle. ¿Saben hacia donde canalizan su indignación? Porque, entretanto, el otro acreedor de Islandia, Holanda, y también país “de primera”, opta por el voto a la ultraderecha. Dice el editorial de El País: «Lo más grave, con todo, no reside en que las proclamas populistas estén ganando posiciones en toda Europa, sino en que los partidos más comprometidos con el sistema democrático parecen haberse resignado a competir en su terreno. En materia de inmigración, la mayoría de los Gobiernos europeos está empezando a adoptar de manera más o menos explícita recetas populistas que, en el fondo, hacen pasar por solución lo que sólo es apuntar en dirección a un chivo expiatorio. El resultado de las elecciones municipales ha colocado a Holanda ante una tesitura política en la que los principales partidos tendrán dificultades para resistir la tentación de seguir ese camino.

Si hace unos años la Unión Europea se planteaba sancionar a los Gobiernos que incorporasen a partidos xenófobos, hoy la única respuesta consiste en cerrar los ojos. Un país que, como Holanda, fue admirado por su tolerancia parece hoy a punto de precipitarse en el laberinto populista”.

España remoja sus barbas en el Monopoly europeo y mundial. Y los sondeos dicen hoy que el PP aventaja al PSOE en 6 puntos en intención de voto. El PP privatizador -precisamente-, el de la mano dura, el rechazo a la inmigración o el de la cadena perpetua para una sociedad decente.

  No es por nada, pero este clima recuerda bastante aquello de la crisis del 29 y todo lo que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Pero igual es una falsa impresión y esto no es la realidad sino que adopta la forma de ese cuento infantil que hoy he contado. Igual  acaba con la llegada del hada buena y no con el lobo que nos come.  Habrá que preguntar a islandeses y griegos. Ellos ya son actores de esa historia. Y parece que ya ni siquiera los «circos» varios que les sirven les encandilan.

Actualización 14,00

Imprescindible artículo de Noam Chomsky, con cuyo análisis coincido plenamente: El poder que nadie ha elegido. Sugiero que lo guardéis y lo leáis con calma.  Ésta es su conclusión, tras aportar exhaustivos detalles:

«Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia».

El hartazgo de los griegos

 Los ciudadanos griegos están muy hartos. Con una poderosa historia que nos ha marcado a todos, sigue siendo el país al que las estadísticas siempre sitúan “a la cola de la antigua UE” (ingresó antes que nosotros, en 1981). Cuando hablamos de sueldos precarios, de gasto social, siempre hemos de añadir respecto a España “salvo Portugal y Grecia”. Los tres países sufrimos largas dictaduras fascistas que frenaron  el progreso que estaba experimentando Europa. Los tres tienen ahora gobiernos socialistas (como me apuntó, excluyendo el resto de las coincidencias, aquel economista aficionado que llevaba el volante de un taxi). Hoy una huelga general ha paralizado Grecia Y el Gobierno griego acusa a la UE de doble moral y a Italia, Francia y Bélgica de falsear también sus estadísticas. Interesante. Se rebelan ciudadanos y Gobierno.

 En España. Francisco Camps declara una cuenta con 900 euros y la mitad de un piso de 110.000. Gana 80.000 euros anuales como Presidente de la Generalitat, más pluses y dietas. El sastre que le hizo los famosos trajes, declaró que le había tomado medidas en el Hotel Ritz de Madrid donde se alojaba (y que entonces no tenía las habitaciones de oferta como ahora “por la crisis”). A sus síndromes debe añadir el de “cenicienta” y necesitar acudir a un palacio cuando uno sale de un hogar modesto, casi un chamizo dados los precios de la vivienda en Valencia. Ahora bien, la habitación en el lujoso hotel la pagan los impuestos de los ciudadanos, no su tarjeta de crédito personal. El portavoz del PP en Las Corts, ve «normal» que declare tan exiguo saldo en la cuenta corriente, porque «cuanto más tiempo lleva uno al servicio de los ciudadanos más dinero pierde«.  En Valencia no hay huelga general, ni de votos.

   Pero llega un día en el que los sufridos ciudadanos se hartan. A los griegos, la dictadura del “mercado” les podría hasta echar de la UE. Y nosotros tenemos las barbas en remojo, por muchas que sean las diferencias estructurales. La receta liberal la marcan en la práctica (además de parcialmente el ejecutivo socialista) tipos como Camps, como Aguirre. Es que la intentan obligar a poner en práctica al Gobierno griego. Hay que aprender de los ejemplos. Lo malo es que en España el hartazgo se manifiesta de una forma extremadamente drástica. Porque según estamos viendo –post anteriores y comentarios- fascistas y golpistas envalentonados por las encuestas están saliendo, sin pudor, del armario, llamando a los temibles «salvadores de la Patria». Pero también ocurre, también lo vemos, que un sector cada vez más amplio de la sociedad está llegando al límite de su paciencia. Será instructivo ver cómo acaban los griegos su batalla.