G20: “Compóntelas como puedas”

Fantástica foto de EFE portada de Público: Antidisturbios en Toronto.

El G20 primero, el G8 antes, reunidos en Toronto (Canadá), han acordado que las soluciones a la crisis que atravesamos sean “ajustadas a las circunstancias nacionales”. Es decir, que cada uno se las apañe como pueda. Y, al mismo tiempo, los países emergentes –que sí tienen dinero y ya sabemos a costa de qué la mayoría- logran que no salga adelante una regulación financiera. Pésimas noticias en su conjunto: la política ha abdicado. Las reuniones de Toronto así lo certifican. Estamos en el peor de los escenarios posibles entre los que podían darse.

Creado arbitrariamente en 1973, a petición de EEUU, el G8 consiste en la reunión de un grupo de países industrializados del mundo que poseen peso político, económico y militar. Pero no son ni los ocho países más industrializados, ni los de mayor renta per cápita ni los que tienen un mayor Producto Interior Bruto. Nació como G7, con Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Un día llamaron a Rusia, tras caer el telón de acero. Durante unos años fueron G7 más, Rusia. Ahora ya son G8. Nadie los ha elegido más que en sus respectivos países, pero ellos deciden por todo el mundo de alguna manera.

¿Alguien podría citar qué ha conseguido el G8 en sus cumbres? Por ejemplo, reducir cada vez más la aportación a los países pobres para cumplir “los objetivos del milenio” que dictó la ONU en el año 2000. ¿Algo más? A mí me llamó poderosamente la atención cómo exoneraron de condena al dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, en una histórica reunión, la de Hokkaido (Japón) en 2008. Histórica, porque fue la primera en la que, además de ver las grandes limusinas y paradisíacos hoteles, supimos que comían los líderes mundiales: un menú de hasta 19 platos, regados con sake y champán francés. Allí tenían que resolver qué hacían con la crisis alimentaria: dijeron que no sabían como ponerle coto. Y marcharon hacia sus casas tan tranquilos.

Se preguntan ahora cómo han podido gastar 800 millones de dólares en una reunión de fin de semana. Evidentemente no han cambiado su dieta, ni sus hábitos, y ahora ya son G20, muchos más. Añadamos el costo de la seguridad para un nutrido grupo de líderes y sus séquitos. El caso es que se han gastado 800 millones de dólares para no encontrar soluciones. Ese dinero es nuestro, nunca debemos olvidarlo. La grandilocuente declaración del año pasado ha quedado en nada. No se ha llevado a término apenas ninguna de las medidas acordadas para resolver la crisis. En lugar de “refundar” el capitalismo, el capitalismo se ha “enfundado” en su más cruda versión.  Por tanto, en esta ocasión ni se han molestado en hacer el paripé.

G20. Territorio Vergara. Público

 Obama es partidario de aumentar el gasto público (para estimular el consumo y el crecimiento) y quienes mandan en la UE de reducirlo, a costa de graves mermas en el estado del bienestar. El EEUU de Obama, y los gobiernos conservadores de Alemania, Francia y Reino Unido apuestan por regular por su cuenta el mercado financiero. Poco harán. No mandan. Quizás algo, ya veremos.

En España entretanto vemos a Zapatero entusiasmado con la nueva religión del “mercado”, no más incremento del gasto público, del gasto social. Y a Rajoy que, en lo poco que dice de su “programa” económico, se muestra no partidario de la tasa bancaria. ¿Un visionario? ¿Un rebelde emergente? No, el mayor y más desvariado colaborador del “sistema” neoliberal… más aún que el renovado Zapatero, que ya es decir. Al menos, al presidente le gustaría, dice, ir a un impuesto bancario.

Se nos están llevando el dinero a manos llenas. Sin controles, ni impuestos, con el llamado “secreto bancario”, atesoran en los paraísos fiscales una cantidad de dinero obscena e impronunciable. Pero que en estimaciones de Merryl Linch, equivale a 3 veces el PIB de EEUU, o de la UE, o a 13 el de la India. En España hay 143.000 personas, según el mismo informe, que guardan libres de cargas en opacas cuentas 175.000 millones de euros, según los técnicos de Hacienda, Gestha, en este caso. Echad un vistazo a estos gráficos de Expansión. Y a mí, sin ir más lejos, la Agencia Tributaria se me ha llevado casi todo el plan de pensiones, por no tener dinero para reclamar los errores judicialmente. Tú y yo, además, pagamos las carreteras, calles y servicios que estas grandes fortunas usan pero eluden contribuir a su creación y mantenimiento.

Con todo, lo más inquietante es el escenario en el que todo esto se desarrolla. La crisis partió de la quiebra de los bancos por prácticas fraudulentas. Los gobiernos les “inyectaron” dinero, tanto que, en ejemplo gráfico de Susan George, “si cada dólar fuese un segundo, en el reloj pasarían 400.000 años”. Y ahora son los que deciden y ordenan medidas a nuestros representantes políticos, caídos en una profunda sima.

He escuchado esta mañana a desmemoriados periodistas decir que con Obama acaba la hegemonía de EEUU, a manos de los países emergentes. En mi último libro, 2008, escribí esto, basada naturalmente, en lo que leía aquellos días:

“Con Bush hijo, acaba la época de mayor prosperidad económica e incluso –aun persistiendo grandes desigualdades- social de EEUU. Su gestión ha tenido importancia decisiva en el hundimiento económico de su país, en la quiebra del sistema. El mundo tardará muchos años en reponerse del mandato de George W. Bush”.

Las recetas de China, India o Brasil se imponen y aún en estos dos últimos países tienen un rostro humano, no así en China. Pero sobre todo se impone el desconcierto mundial. De todos, el más preocupante futuro es para la UE a la deriva, y, en ella, uno de los países peor parados es España. Sigamos preocupados por el Estatut, el burka, por la trascendental disyuntiva de una parte del periodismo joven entre “web y papel”, y por lo que llaman “rifirrafes” políticos. O por ver lo bien qué marcha mi ONG u organización progresista por sí sola. A mí comprobar que el inexorable cumplimiento del plan que se atisbaba y en sus peores salidas previstas, me asusta realmente. Por lo que ha de venir, lógicamente.

Israel/Comunidad Internacional: el guión previsto

El “incidente” en el que Israel ha atacado en aguas internacionales a una flotilla pacifista, está cumpliendo el programa habitual –del que ya hablamos ayer-. Israel tiene derecho a defender su seguridad, atacando un barco en aguas internacionales. Lo tiene a matar, herir y secuestrar porque las víctimas no pusieron la otra mejilla en el ilegal asalto, y osaron usar tirachinas y un palo, e incluso arrebataron a los soldados israelíes un arma. Lo tiene a imponer la censura y no contar quienes son las víctimas, y servir un vídeo parcial de los hechos.

Lo tiene. El Consejo de Seguridad de la ONU “lamenta la pérdida de vidas y condena el ataque a la flotilla”… pero no a Israel. EEUU se ha expresado en similares términos. Ya hemos leído firmas “de prestigio” escribiendo: “Es posible, sólo posible, porque aún no se conoce nada del trasfondo, que algunos de los participantes en la flotilla desearan que acabara ocurriendo lo que ha ocurrido”. Aún cuando, el primer artículo del libro de estilo de su periódico afirma: El rumor no es noticia. A su lado, sin duda, razonadas opiniones de condena. Es la pluralidad.

Ya hemos oído también a la televisión pública estatal –tan “objetiva” ella-, añadiendo en todas, absolutamente todas las informaciones sobre el caso, “la llamada” flotilla de la libertad. Purismo absoluto. Menos mal que algunas de las noticias servidas se saltan la gris norma de la Casa, poniendo datos y calor en sus textos. Estoy hablando de medios serios, dejemos a un lado panfletos de ultraderecha que justifican el ataque sangriento sin cuestionar una coma de lo que dice Israel. Ni mucho menos el fondo que ha llevado a esto. ¿Dónde están las 35 resoluciones de la ONU que exigen el fin del bloqueo de Gaza?

También hemos tenido en todos los medios las declaraciones del inefable embajador judío en España –una pura ofensa a la inteligencia y a la ética- en paridad, o con predominio de éstas sobre otras.

Las imágenes de las manifestaciones de condena ante las embajadas israelíes, resaltan a fieros y morenos árabes quemando banderas.

Al decir hace unos días, simbólicamente, que estamos aprisionados entre Goldman Sachs y Al Qaeda, se nos olvidó Israel, y su lobby (económico e ideológico) infiltrado en todos los estamentos de poder del mundo.

Javier Valenzuela vuelve a contar claves:

“Israel piensa para empezar que cualquier cosa que haga, desde utilizar pasaportes falsificados de países amigos para cubrir a sus sicarios hasta bombardear con fósforo poblaciones civiles, está más que justificado. Piensa que las víctimas judías del Holocausto le conceden una patente de corso eterna, del mismo modo que la Biblia le concede un título de propiedad eterno sobre Tierra Santa. Y luego Israel sabe que al final eso que en estos momentos elpais.com llama “clamor internacional” queda siempre en nada. De eso se encarga el potente lobby judío en Estados Unidos (y en otros países). Aunque Obama quisiera reaccionar como la salvajada se merece, alguien en su gabinete le estará recordando que en otoño hay elecciones legislativas en Estados Unidos, por no hablar de su propia reelección en 2012”.

Es lo que hay.  El guión previsto, el que termina con la palabra impunidad, en lugar de fin porque… continuará.

Fuera del mapa

Una de mis principales lagunas educacionales ha sido históricamente la geografía. Un día tendré que contar mi traumático paso por el colegio. El caso es que una señora de la alta sociedad de Zaragoza, nos daba esta asignatura al cupo de gratuitas del Sagrado Corazón, leyendo el libro con tono monocorde, sin levantar la vista, sin contestar una sola pregunta. No me enteré de nada. He tratado de solucionar el problema pisando la tierra, aviones y barcos que cruzan aire y océanos, pero sé que me fallan los cimientos. En otro día caótico de la realidad local y mundial, donde todo anda tan manga por hombro que hasta la sacrosanta policía francesa confunde bomberos con etarras, me ha fascinado un reportaje de El País que habla de mapas. Ampliemos miras hasta para entender pequeñas miserias.

“No solamente es fácil mentir con mapas; es esencial”, señala el experto estadounidense Mark Monmonier en su libro Cómo mentir con mapas (How to lie with maps, 1996), donde revisa cómo los mapas han servido históricamente para hacer propaganda”, dice el artículo. En él se nos dan los antecedentes cartográficos de quienes han tratado de dibujar el mundo en el que nos movemos, con mejor o peor intención, y a menudo cometiendo graves errores, especialmente en el tamaño -no real- de los países que se quería destacar.

De lo que no cabe duda es que durante siglos y, concretamente en 1988 que se hizo un estudio serio, el centro del mundo era Europa, y así lo dibujaban niños de cualquier origen. La apasionante historia de la tierra se remonta a aquella Pangea primitiva, el supercontinente formado por la unión de todos los continentes actuales que se cree que existió durante las eras Paleozoica y Mesozoica, antes de que los separaran en su configuración actual los movimientos de las placas tectónicas. Si uno lo mira bien, los continentes encajan como un puzle.

El mapa se extienden en una esfera desde luego, pero nuestra mente –al menos la mía- lo ve plano. Así, Europa está en el centro, América nos queda a la izquierda -con la inmensa separación del Atlántico-, África se encuentra en el Sur, a Oceanía ni la contamos, y a la derecha tenemos Asia. Tan a la derecha, que produce un shock contemplar los mapas estadounidenses, que, por supuesto, sitúan a su país en el centro del orbe, y pegado al continente asiático que parece haber dado un monstruoso salto en su ubicación. No si lo pensamos. Sabemos de las expediciones soviéticas a Alaska –que les quedaba al lado-, si, pero yo al menos no lo había interiorizado. Ver el mundo desde ojos norteamericanos todavía no me encaja.

El problema que nos cuenta el brillante artículo de Álvaro de Cózar, es que Europa se borra del mapa. Y lo hace por la importancia estratégica de países emergentes, sobre todo de China que a punto está también de desplazar a EEUU. Y por su propia desidia. “Un mapa no es más que una mirada, trazada históricamente con una carga ideológica, a veces inocente, que suele generar controversia. Mientras el mapa del poder real en el mundo está cambiando radicalmente, desplazando a Europa cada vez más al oeste y colocando en el centro a Estados Unidos y China, las viejas polémicas sobre el eurocentrismo siguen vivas”. Sí, Europa se muere víctima de su vanidad y anquilosamiento. Y estar en el mapa cuenta, porque de su lugar dependen muchas otras variables.

Temo el mundo que sitúe en su centro a China, con su desprecio de los derechos humanos todos, desde laborales a cívicos, incluso biológicos. A ese sistema chino que miran relamiéndose los autores del golpe de Estado económico que dominan nuestra sociedad. En un reportaje para el que pedí entrevistas a la corresponsalía, un director de empresa afirmaba que el coste laboral, la nómina, era inapreciable en la cuenta de resultados, que sólo representaba el 1% del gasto. Carlos Berzosa, rector de la Complutense y miembro del Consejo Científico de ATTAC España, se pregunta si se producirá un giro social en China, si será una vez más la sociedad desactivada en todo el mundo quién cambie la situación. Es interesante. Pero todo está en el aire.

Decía Pessoa que “la gramática es la gente“, la geografía también. Somos motor y receptor en el mundo que nos mueven otros. Los bomberos, los etarras, el inefable paleto Rajoy, el periodismo ¿cuentan en la mirada global? El periodismo sí. El que cubre desde la caja del supermercado y la hipoteca bancaria a la Red que nos une o la elevación del juicio sobre el mapamundi con tierras y mares pobladas de seres humanos que laten y viven todos los días. O eso creo. A veces. Pisamos una tierra que parece sólida pero se está desplazando en realidad al albur de intereses que nos sobrepasan. No está de más, al menos saberlo. ¿O no?

Actualización:

Mientras escribía esto llega un comentario de Joan al post anterior con un poema de Pedro Casaldáliga:

“Esta es la tierra nuestra:

¡la libertad,

humanos!

Esta es la tierra nuestra:

¡la de todos,

hermanos!

La Tierra de los Hombres

que caminan por ella

a pie desnudo y pobre”.

Confluyen las deducciones. Aunque, junto a la libertad, añadiría: justicia y equidad.

Haití como una bofetada (pasajera, eso sí)

No entiendo por qué los muertos de las Torres Gemelas eran transparentes, al punto de no distinguir más que cascotes de piedra en las imágenes, y se nos bombardea con los cadáveres de haitianos amontonados como despojos de ganado. Semidesnudos en muchas ocasiones. Es un mayor aldabonazo a las conciencias, sin duda –lo que se ve, existe-, pero la vida humana tiene su dignidad –blanca o negra, rica o pobre- y, sobre todo, es que para la mayoría esto no deja de ser más que un suceso que engullirá la actualidad para pasar a otra página en pocos días. A mí desde luego se me pone un nudo en el estómago –doloroso, desestabilizado- ver esas imágenes.

Un comentario de este blog –que no deja de ser un sentimiento bastante generalizado-, aunque previamente argumentado, concluía: “El problema es cuando ese bienestar que compartimos (no tengo problemas porque se ayude a un Rumano, a un Marroquí o un Subsahariano) sirve como efecto llamada y no dejan de venir. ¿Hasta dónde puede llegar nuestro sistema social? ¿Se puede controlar mejor a las personas que delinquen y que no aportan a la sociedad? Y más preguntas de esta índole…Yo creo que es un debate a hacer o por lo menos fenómenos a seguir”.

No me voy a cansar de repetir preguntas basadas en datos ¿Cómo puede ser justo un sistema social en el que más de mil millones de personas mueren literalmente de hambre y tres mil millones apenas tienen qué llevarse a la boca? ¿Cómo puede sostenerse un sistema en el que, por tanto, la mayoría de la población lo pasa tan mal? ¿Por qué un terremoto de 7,1 grados en San Francisco (1989) dejó unos pocos muertos, algunas casas y un puente derruido (que reconstruyeron inmediatamente) y uno de 7,3 en Haiti siembra las calles de cadáveres? ¿Por qué en el propio Haití quien dispone de medios de pago –como ha dicho el telediario- recibe sepultura, y el resto va a ser recogido con palas y, junto a las piedras, tirado a un vertedero? ¿Es extraño que algunos jóvenes haitianos salgan con machetes a asaltar la ayuda humanitaria para poder comer? Millón y medio se han quedado… sin “hogar”. ¿Por qué abrir los ojos a la vida en un país determinado da derecho de propiedad sobre él, al punto de decidir quién lo habita y quién no? ¿Qué criterio adjudica al “extranjero” la comisión de delincuencia en la España de los 400 mil ladrones (¿4 millones quizás?) autóctonos de cuello blanco?

Sé la respuesta: es que el liberalismo ensalza la libertad, en este sistema todos somos libres. Menos unos cuantos millones que no disponen de esa oportunidad. La suma de egoísmos –eso es el liberalismo- no puede hacer funcionar el mundo de una manera justa, y, como no puede, no lo hace.

Obama está enviando ayuda y 10.000 soldados para imponer el orden en el caos y después para abordar la reconstrucción. Loable iniciativa. Lástima que, en el pasado, EEUU interviniera también para restablecer en el cargo al dictador Duvalier. De aquellos polvos, estos lodos. Ahora habrá que “tutelarles” por largo tiempo.

Pues nada, ya hablan de deportes en el telediario, y todos los periódicos traen páginas con muy diversos temas. Como los blogs, como este blog. Y es viernes, y tenemos cena rica. Los muertos haitianos siguen en la calle mientras tanto.

El triunfo de la mediocridad

En 1913, un médico, sociólogo y filósofo argentino, José Ingenieros, publicó un libro que tuvo gran influencia entre los jóvenes latinoamericanos: “El hombre mediocre”. Entre los modelos que definía, el que daba título a la publicación. “El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y se convierta en parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social”. (…) “En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos. Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición” (…) “A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí. “Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos”.

 Camps_mando_Ferrari

Como salidos de un circo, los mandamases de Valencia no apuntan siquiera a esa mediocridad, sino a provocar vergüenza ajena. Es la mediocridad quien les encumbra. Pero sigamos mirando, en giro de casi 360º grados, el panorama político español y echémonos a llorar. ¿Y el mediático? Siguiendo en este caso la tendencia mundial, el periodismo no sabe qué hacer consigo mismo. Trivializar los mensajes a morir, para incitar a consumir a la ciudadanía aturdida, y consolidar más la mediocridad. Mantener el negocio contra viento y lógica. Reducir las plantillas, suprimir la experiencia, crear informadores inseguros con su futuro de pan y cuchara. Jubilados de lujo se ríen de las penas ajenas, porque, por el momento, disponen de un consolidado colchón. Comprometerse ni en sueños. Y la sociedad exhausta porque la tarea es demasiado ingente, “otros están peor”, y “nada se puede hacer”. El hombre mediocre de José Ingenieros ganó la partida en los albores del siglo XX, y mucho más –sí, mucho más- en los del XXI.

Pues bien, os preparan una reforma laboral que apenas ya nadie discute, y que sacraliza los beneficios de quienes nunca pierden a vuestra costa. No está nada claro que, nosotros, los apartados de la vida laboral, conservemos de por vida las pensiones. Al menos no os dejéis distraer con la zanahoria de lo que dicen los brillantes representantes del PP, del PSOE, de IU –que viene bueno-, y del resto de los partidos.

Todo se cuece más lejos. El valiente Obama les ha dicho a los chinos que no quiere meterse mucho en lo que hacen con los derechos humanos, que cada cuál se organiza como puede, pero que, vamos, podrían ser una pizca más rigurosos, si no les molesta que se lo diga,si les molesta, pues nada, que no ha dicho ni media. En la libertad de información y de expresión, por ejemplo, no ahondemos mucho más. Un mercado de 1.008.175.288 habitantes, según el último censo, sojuzgadas (salvo el Partido y su camarilla) es un inmenso campo para el negocio. Es lo que cuenta. Acaban de ser ejecutados nueve detenidos por las revueltas étnicas de Julio, porque osaron protestar. Y hace falta tener coraje para protestar contra la dictadura y el ejército rojo-sepia. Eran algunos de los que quedaron con vida en las manifestaciones reprimidas con saña y sangre. China y EEUU también, hacen fracasar la cumbre de Copenhague que trataba de frenar el cambio climático, grave amenaza de hoy del futuro. No es rentable ¡qué le vamos a hacer! Pues mirar las tetas de Pilar Rubio  -¿globos de silicona para un cuerpecillo deforme?- o darse una vueltecita por H&M y C&A que, por poco precio, satisface el mono consumista. A mí me deja como una seda. Comprar bufandas a 7 euros para este otoño de 21º. Después de una sesión matutina de tiendas, me digo “Bah ¿para qué escribir?”, en serio. Ya lo decía José Ingenieros, hace casi un siglo: “Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos”.

Traumaticémonos por el trabajo mal hecho

Un matrimonio de Florida denuncia que el marido encontró un sapo en una lata de Pepsi diet, no se dio cuenta hasta que bebió y se atragantó con él, se traumatizó –esto es clave- y pide una cuantiosa indemnización. Pepsi, muy en su papel, niega que el hecho se haya producido, pero los demandantes cuentan, al parecer, con un análisis de la Administración Federal de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos adonde acudieron con su lata.

   La noticia me ha hecho sonreír. A mí me sucedió algo similar con una Coca Cola, diet incluso. Alquilé una habitación en Nueva York a una austriaco-americana, lista y cultivada y, también, de armas tomar, Stella. Cada una teníamos nuestros propios productos en el frigorífico. Una tarde regreso y mi casera me cuenta, muy excitada, que acababa de cogerme una de mis “cocacolas” porque tenía mucha sed. Al abrirla, había aparecido algo asomando por la abertura. Era un saltamontes, muerto evidentemente. ¿Dónde había comprado yo la lata? ¿Tenía el recibo? Casualmente sí y el supermercado se ubicaba a pocos pasos.

   Stella se bajó blandiendo la lata y subió alborozada, al cabo de un buen rato. Le iban a pagar 3.000 euros del año 90 a condición de que no presentara denuncia. Dudaba si acudir a la justicia de todos modos y obtener más dinero. Se me ocurrió decir:

  -Pero la lata es mía.

  – Ah, pero el susto me lo he llevado yo, soy quien va a quedarse “traumatizada”.

  – Si no hubiera cogido mi “cocacola” la tramatizada sería yo, lo justo es repartir la indemnización-, tercié en ruin negociación.

   -¡Toma!, te pago tu lata, replicó Stella sacando los centavos que costaba.

   Fue ella quien cobró acabando con nuestra amistad y convivencia.

   Algún viaje más tarde, un coche de alquiler en Los Ángeles perdió por completo el sistema de frenos. Aterricé literalmente en un seto. Acudí a la oficina de alquiler, lo devolví, y ellos, entre sonrisas y reverencias, me lo cambiaron por un magnífico descapotable sin coste adicional alguno. En una reunión de hispanos y españoles unas horas más tarde, hasta cuatro abogados se me acercaron –sabedores del suceso- para ofrecerse a representarme en una demanda contra la Agencia de automóviles. Decliné la invitación.

  Desde hace muchos años, EEUU ha hecho de las reclamaciones por disfunciones, de los “traumas” que acarrean a los usuarios, un suculento negocio, especialmente para los abogados. Y las compañías prefieren pagar antes que ir a juicio. Entre esa desmesura y el todo vale, hay un punto intermedio.

   Hoy que batallo con el ordenador –de un año de vida-, que se apaga y tarda en reiniciarse media hora, insisto de nuevo en el que el trabajo bien hecho implica civilización. A mi me traumatizan las cosas que no funcionan en España, que son las que tengo más cerca. Y no pido indemnización, sino que se aplique más interés y más rigor. Y todos deberíamos practicarlo y reclamarlo. Nadie está libre de errores, no sería humano, el problema es cuando se generalizan, se aceptan y hasta se presume de ellos.

Trabajar bien, con atención, con buenos resultados, por uno mismo, por los demás, por España -¡qué mejor patriotismo! a ése apelo-.  Llamar cuando te comprometiste a llamar, cumplir lo prometido, no acudir tarde a las citas, pintar con pulcritud, curar con atención, extraer muelas sin que el paciente se entere, resolver los pleitos con eficacia y cobrando lo justo, fabricar muebles cómodos,  conducir respetando las normas, cocinar aseadamente y tratando de lograr los mejores sabores, servir la comida con amabilidad -que uno no va todos los días al restaurante-, legislar pensando en los ciudadanos, gobernar con esa única prioridad, oponerse sin zancadillas, pensando, de verdad, en el bien de España y no en el propio, informar dando noticias veraces, correctamente estructuradas, sin contaminar, que ayuden a saber lo que ocurre y formarse una opinión.

   Decía la otra noche Iñaki Gabilondo que, en un país descentralizado y sujeto a las directrices de Europa, no debemos mirar a la Moncloa como al farolillo encendido en El Pardo que Franco tenía para los disminuidos mentales y sociales que fabricó, esperando que todo nos lo resuelvan otros. Es una tarea conjunta. Porque, insisto, “la incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad”. Si no nos rebelamos, por lo menos ¡traumaticémonos!

zoo 230

China marca nuestro futuro

Trabajadoras_chinos

Cuando China despertó nos pilló desprevenidos. 1.300 millones de personas, ubicadas en el cuarto territorio más extenso del mundo, a quienes dejamos abandonados a su suerte, como a tantos otros. Aún asistiendo a las matanzas de Tiananmen en 1989 que sofocaron drásticamente las protestas populares. La férrea dictadura comunista ensayó con éxito la economía capitalista e irrumpió con fuerza en nuestro mercado. Aguardó su momento de expansión y de dominio, y éste llegó.

La liberalización absoluta de todos los mercados, suprimiendo cuotas y trabas, a partir del 1 de Enero de 2005, se acordó para favorecer a los países del Tercer mundo. Ni siquiera estaba entonces China en la Organización Mundial del Comercio, (OMC) pero su entrada en 2001 tras cuarenta años de cierre, cambió todos los planes. China se había preparado a conciencia, se había asegurado su papel de proveedor de mercados, disponía de una fuerza laboral de 20 millones de personas -sólo para el sector textil- y había acaparado maquinaría y tecnología.

Se inició la nueva ruta de la seda. Y del algodón. Y del lino. Trabajado ahora toscamente por las prisas y para ahorrar costes. Los barcos vienen con todo tipo de productos, a unos precios con los que es imposible competir. Una empresa china oferta a un comerciante español su mercancía -me facilitó datos documentados, escritos-. La fábrica dispone de 260 trabajadores que, por 80 euros mensuales, sacan 200.000 camisas al mes, una productividad insuperable que logra productos a un precio irrisorio. Para cualquier industria china la nómina es un factor poco reseñable. Se ha cifrado en el 1%.

¿Cómo lo consiguen? Con una mano de obra barata, sin derechos laborales, que sin embargo quiere huir del campo donde sólo trabaja para comer. En poco tiempo ha visto enriquecerse a muchos de sus compatriotas y el Estado, mezcla de totalitarismo proteccionista y liberalismo feroz, subvenciona empresas y facilita créditos que no siempre se pagan. Cualquier chino aspira a esa vida mejor, aunque tenga que empezar por cobrar, como asalariado del textil, entre 50 y 100 euros al mes, en jornadas de 10 a 16 horas y con un día de descanso semanal como máximo. Aún así, les compensa o les venía compensando.

La –por el momento fallida- directiva de la UE de establecer jornadas laborales de 65 horas semanales, pactadas sin intervención sindical, es una exportación china. Ya la explotación de lo obreros chinos deja sin empleo a sus colegas americanos y europeos. Pero la China sin derechos humanos aspira a colocarse en cabeza, ya es la segunda potencia del comercio mundial tras Estados Unidos. Y ha desplazado a Alemania sólo desde 2005. La carrera china es vertiginosa.

El respeto por las normas occidentales, por el cuidado del planeta por ejemplo, es nulo. Tres eléctricas chinas emiten más CO2 que todo Reino Unido. Huaneng, Datang y Guodian son las tres compañías chinas más contaminantes. Estas empresas emitieron en 2008 casi el doble de CO2 que toda España.

Mil trescientos millones de consumidores, sometidos a un poder dictatorial. Pero todos los países bajan la cerviz ante China, el país que acapara el 65% de las ejecuciones mundiales, según datos de Amnistía internacional. Los dirigentes políticos no materializaron su promesa de no acudir a los Juegos Olímpicos el año pasado. Prácticamente todos pasaron por taquilla. No pueden arriesgarse a perder semejante negocio. Ése que dicen hacer en nuestro nombre, por cierto. Por nuestro bien. Además, ya no podemos vivir sin ellos: China es la gran fábrica del mundo, acaparan gran parte de la producción, y con las más modernas tecnologías.

 Leo hoy que China y EEUU abordan la remodelación del mundo. “China y Estados Unidos abrieron ayer en Washington un diálogo que pretende, sin muchos tapujos, una remodelación del mundo acorde con la visión y los intereses de las dos nuevas superpotencias. “Las relaciones entre Estados Unidos y China determinarán el siglo XXI”, dijo Barack Obama en la inauguración de una conferencia de alto nivel que, durante dos días, abordará los principales problemas económicos y estratégicos entre ambos países”, informa El País.

Hundido el comunismo, la izquierda socialdemócrata incluso, con el capitalismo sostenido artificialmente por los gobiernos, China aguarda cada vez menos agazapada y más presente, a ocupar su lugar en la Historia. La crisis también le ha afectado: crece, pero crece menos. Crece menos, pero crece, mientras el resto del mundo pasa apuros.

Los acallados Bloggers chinos cuentan y no acaban sin embargo. Cuando pueden. Según una investigación interna llevada a cabo por varias instituciones autorizadas en Beijing, de los 3.000 mayores multimillonarios en China, más de 2.900 son hijos de cuadros de altos rangos del Partido Comunista Chino; esto quiere decir que más del 95% de los multimillonarios chinos están vinculados al partido único. En China, el 0,4% de la población posee el 70% de la riqueza nacional. El año pasado, la brecha entre ricos y pobres en China alcanzó su nivel más amplio.

Pero también hemos sabido que obreros indignados mataron a golpes al jefe de una fábrica siderúrgica. Pretendía despedir a 25.000 de ellos para fusionarse con otra empresa.

Si la dignidad humana, china y de cualquier otro lugar, no lo remedia, si no llegan más Tiananmen para masacrarlos, nuestro futuro es el modelo chino. Obama, la gran esperanza negra, se dispone a atemperar relaciones. Aún más. Bush sacó a China de la lista de países donde no se respetan los derechos humanos. Irritante paradoja.

Sigamos preocupándonos por Bárcenas, Camps, Rajoy, Aguirre o ZP -en lugar de trabajar todos unidos por ser un país competitivo- mientras el todopoderoso EEUU invita, con gran pragmatismo, a China a remodelar el mundo. Y, desde luego, aprendamos chino, a tragar con todas las violaciones de los derechos humanos y a suprimir los derechos laborales. Es el futuro. ¿Irremediable?

Un informe para dañar los intereses de España

El liberalismo neocon cabalga de nuevo y lo hace de forma virulenta. Un informe titulado “Efectos sobre el empleo público de las energías renovables” está dando la vuelta al mundo y, según algunos medios, ha minado la inicial confianza de la Administración Obama sobre el modelo español de estas fuentes de energía. Lo cierto es que ha contado con un despliegue mediático sin precedentes. Su autor, Gabriel Calzada, 37 años, economista, fuertemente vinculado a Aznar, FAES y Aguirre –según Público que describe todas las conexiones– e, internacionalmente, con la petrolera Exxon Mobil y el Partido Republicano estadounidense, ha sido entrevistado por la Fox norteamericana, y el Wall Street Journal lo ha elogiado en sus editoriales. Hasta ahora su campo de acción había sido “Libertad digital” donde colaboraba.

España partía con ventaja para beneficiarse del gigantesco plan del cambio de modelo energético de EEUU, cifrado en 600.000 millones de dólares. De ellos, casi 100.000 irán a impulsar las inversiones en energías renovables. Y… Obama ha dejado de referirse a España.

51 páginas avaladas con el membrete de la Universidad Rey Juan Carlos que esgrime la “libertad de cátedra” -Jesús Huerta de Soto es su titular- para haberlo autorizado, en las que se niega el cambio climático y plagado de mentiras intencionadas. Otros contra-informes -os recomiendo éste por ejemplo- las ponen al descubierto, ya que no sólo le rebate, sino que lo descalifica como trabajo serio. Pero no tienen los medios para alcanzar la misma repercusión.

El joven Calzada es ya un veterano en la defensa de sus ideales. En 2007 -Era Bush-  ya presentó otro informe ante el Senado norteamericano, que publicitó en la página web de la Institución que preside, Juan de Mariana: “Nuestro país, puesto como ejemplo en el Senado americano de la pérdida de empleos por deslocalización que supone adoptar el Protocolo de Kyoto”. Es decir, que la crisis española no se ha debido a la “burbuja inmobiliaria” impulsada con pasión por el PP, ni a la globalización que ha llevado las fábricas a donde puedan explotar mejor a sus empleados en países con sueldos más baratos, sino a intentar reducir en España los gases contaminantes. Y eso que todavía somos el país europeo que más incumple Kyoto.

Si alguien pensó que los neoliberales iban a cejar en su empeño, andaban equivocados. Yo no lo pensaba, había que reformar realmente el sistema, para desactivarlos. La “reconquista” parte de España, de ese grupo ultramontano, harto de dinero, hambriento de más, que no se detendrá ante nada para lograr sus propósitos. Lo asombroso es que Obama les haya prestado oídos. Ya lo advirtió -porque lo estudió con detalle- la ensayista canadiense Naomí Klein, en su libro “La doctrina del shock” donde habla de la “economía del desastre”: grandes emporios, dirigidos por economistas neoliberales, que obtienen mayores beneficios en las crisis. El inspirador del movimiento, el economista Milton Friedman, llegó a decir “sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio”.  Con el poder en las manos, ese cambio, siempre es en la misma dirección. Esas mentes en la sombra utilizan tontos útiles que ponen el cazo, rentabilidad a corto plazo, ideología ultraconservadora, sin pensar en el futuro del planeta.

  Realmente, al lado de esto, lo que “El PP rechaza…”, -mi entrada anterior- cobra otro sentido. Y todo lo que insisto en la indiferencia de la sociedad también.

 Aquí tenéis la indignante entrevista de Fox News. Son una apisonadora.

¿El séptimo mejor sistema sanitario del mundo?

La muerte del pequeño Rayan amenaza con destruir el mito de la sanidad española, considerada la séptima mejor del mundo, porque ha revelado sus graves carencias. Clama el Consejo General de la Enfermería por haber atribuido toda la culpa a la enfermera que se estrenaba aquel mismo día en el servicio. Otro bebé, cuentan, murió hace 9 años en Canarias en las mismas circunstancias. El Reino Unido o Francia, desvela El Mundo, disponen de una legislación severa que impide confundir las sondas gástricas con los catéteres venosos.

Faltan enfermeras y rotan demasiado. Una plantilla insuficiente y poco especializada lastra al sistema sanitario. España necesita 150.000 profesionales para cumplir los estándares aconsejados, informa El País en este caso. Según los datos de la OMS, en la UE se contabilizan un total de 1.621.903 médicos y 3.965.327 enfermeras para atender a una población cercana a los 500 millones de habitantes. La OMS considera que una buena asistencia requiere como mínimo la cifra media de la UE: 808 enfermeros por cada 100.000 habitantes. En España hay comunidades que incluso la sobrepasan, como Navarra, con 900. Otras se acercan, como Cantabria. Murcia, en cambio, registra el menor índice de profesionales, con sólo 348 enfermeras por cada 100.000 habitantes. Madrid tiene 625, pero recoge 7 de cada 9 quejas por esperas. 4 meses es la demora mínima para una mamografía con sospecha de cáncer de mama.

Todo se explica por lo mismo: dinero, inversión. Estamos a la cola del gasto sanitario público de la UE15 (no contando a los nuevos, a los países del Este). España se sitúa, con 1. 329 euros, en el puesto número 13, sólo por delante de Grecia y Portugal. Luxemburgo invierte con 2.989 por ciudadano más del doble; Países Bajos, 2.284, y Francia, 2.188.

Le dediqué amplio espacio en mi libro a la sanidad española. Un aumento de la población con la llegada de casi 5 millones de inmigrantes, se ha unido a la privatización de la gestión que llega al límite en Madrid, donde el Consejero  Juan José Güemes llama a la iniciativa empresarial a invertir y “hacer negocio”. Anuncia que primará a los médicos ahorrativos que reduzcan costes a costa por ejemplo de las medicinas o de las pruebas diagnósticas. Incluso los pacientes son llamados ahora “clientes” –juego léxico como síntoma irrefutable de qué es lo que se busca al entregar la salud a manos privadas-. Hay 17 sistemas sanitarios en España, si alguno se acerca aún a la consideración de “mejor del mundo”, es Navarra. ¿Por qué? Porque le dedica dinero, para ellos es una prioridad.

Los médicos reciben distintos emolumentos según donde trabajen. Por eso, más de mil se van fuera de España cada año. Por eso, llegan facultativos del extranjero: para cubrir las plazas que faltan. En poco tiempo, la carencia de especialistas dará problemas serios de asistencia. Por ejemplo, no hay suficientes cirujanos generales y del aparato digestivo, anestesistas, radiólogos, pediatras y médicos de familia. Están muy bien considerados, igual que las enfermeras experimentadas. Ellas también emigran a otros países a trabajar.

 Hay motivo de negocio. La Sanidad es la primera empresa de España: 300.000 empleos directos y más de dos millones indirectos. El 6% de la población trabaja en este sector. Genera enormes gastos, pero también ingentes beneficios: es un negocio. Y un negocio seguro. Y, como tal, es tratado en ritmo creciente por algunas comunidades con gobiernos autodenominados liberales. Las listas de espera -que existen aunque se maquillen- llevan a los usuarios a Urgencias. Y se colapsan. Y están atendidas, en un 90%, por voluntariosos Médicos Internos Residentes.

Mientras la Administración Obama busca en España el modelo –gratuidad y universalidad, implantadas por Felipe González, es lo único que eleva nuestro prestigio internacional-, nosotros, unos más que otros, abrazamos con pasión  el modelo neoliberal de gestión de la sanidad. ¿Cuál fue, y aún es, el resultado en EEUU?

  Su sistema sanitario es el peor del mundo civilizado según estudios internacionales. Cincuenta y cinco millones de personas sin salud pública. Compañías aseguradas con departamentos que estudian cómo dejar de hacer una operación, una prueba diagnóstica imprescindible –incluso en enfermedades peligrosas-, el tratamiento de un cáncer ofreciendo a cambio suicidio asistido –de dudosa ortodoxia en las normas del país-, con todas las triquiñuelas legales. Gente que pierde un dedo porque no le cubre el seguro, gente que carece de toda cobertura.

Igual está ocurriendo con la educación, la causa mayúscula de que España sea un país de tercera con una economía que se ubica –con crisis y todo- entre las primeras del mundo. Una caspa congénita que lleva al presidente de un partido a decir que un más que presunto corrupto ha pagado con creces su deuda de cohecho, en lugar de enrojecer de vergüenza y profesar a fuego la ética. Muera la “equidistancia” que exonera a la política de nuestros males a pie de suelo. No hay dos, tres, cuatro partidos, a los que sacar la cara. Hay un niño muerto, su madre (probablemente), mucha gente desatendida, una mayoría desinformada, apática y con muchas tragaderas. Y alguien, además de los interesados, tiene la culpa.

Ah, En 1997, España era el sexto mejor sistema sanitario del mundo en la clasificación de la OMS, el séptimo en 2002. Ahora, la Organización Mundial de la Salud prefiere, en lugar de fijar un “top ten”, dar clasificaciones parciales. A España le da una calificación muy alta en “justicia contributiva” porque el paciente no paga cuando recibe los servicios. ¿Y nuestros impuestos no pagan?

Alguien reacciona

Y ha sido Alemania. Frente a la “preocupación” de la UE -¿necesitará un psicólogo la UE?- y el lavarse las manos norteamericano, Alemania ha llamado al embajador iraní a consultas. Previamente, había condenado la represión policial contra los manifestantes de la oposición en Irán tras la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad.

“Las acciones violentas de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes son inaceptables”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Frank Walter Steinmeir, en un comunicado. Steinmeir pidió a las autoridades de Teherán que aclararan las informaciones en las que se denuncian irregularidades durante la elección.”Espero de las autoridades de Teherán que estudien de cerca estas acusaciones y que proporcionen explicaciones”,concluyó.

     Viene a cuento de esto. 

A %d blogueros les gusta esto: