¿Podemos seguir confiando en los economistas y en las versiones oficiales?

Varias preocupantes noticias económicas confluyen hoy. La producción industrial española ha bajado alrededor de un 17% en un año –según cabe deducir de las confusas redacciones que he leído de las cuales la más comprensible parece ser ésta-. Lleva 15 meses descendiendo y en Julio, último mes computado, ha acentuado esa caída. Los sectores más afectados: productos informáticos, electrónicos y ópticos, con una caída del 41,3%, y la confección de prendas de vestir (-35,8%). Es decir, lo que se produce fuera a precios altamente competitivos, debido a la explotación del mercado laboral chino y otros países emergentes.

Al mismo tiempo conocemos que España ha caído cuatro puestos entre los países más competitivos del mundo, situándose en el puesto número 33, de 133, según el informe del Foro Económico Mundial. Atención a quienes encabezan la lista: Suiza, EEUU, Singapur, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Japón, Canadá y Holanda. Países estables, bien organizados, predominan los equilibrados y justos en el aspecto social, no está Francia. A España le adelanta la República Checa, y sobrepasa a Portugal, Polonia e Italia. Avanzan en tiempo record algunos países del Este de Europa e Italia corrobora su declive.

El mayor problema que observa en España el Fondo Económico Mundial es el «altamente inflexible mercado laboral», que sitúa en el puesto 122 del mundo y al que acusan de «desanimar la creación de empleo, un asunto de particular preocupación dado el reciente incremento del desempleo hasta el 19 por ciento, el mayor de la zona euro».

El informe también incluye una encuesta entre inversores y agentes económicos acerca de los mayores inconvenientes de hacer negocios en España: el acceso a la financiación (más del 25 por ciento de las respuestas), las restricciones de la legislación laboral (19 por ciento), la burocracia oficial ineficaz (14 por ciento) y la carga impositiva (8 por ciento) -¿la carga impositiva tributando un 1% a través de las SICAV?-.

Basada nuestra economía durante las últimas décadas en el turismo y la construcción, en la espectacular creación de empleo de la legislatura pasada, sólo el 5% fueron puestos de trabajo en la industria. Algunas empresas españolas triunfan fuera –Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos-, grandes productores de riqueza para el país, como se ve. Pero, además, apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92 (estas dos últimas, empresas públicas hasta su privatización).

 “Una liturgia y un credo que nos llevan a la ruina”, titula hoy el editorial de El Mundo, resumiendo la posición conservadora. “En un corto espacio de tiempo el mundo ha descubierto dos cosas. Primero, que es más frágil y vulnerable de lo que creía. En segundo lugar, que también es más pobre de lo que pensaba”, escribía ayer en El País Oscar Fanjul. La defensa del fracasado modelo reinante no cesa. Los medios informativos, en manos de fervorosos del libre mercado, no nos van a contar otra cosa. El mundo siempre ha sido pobre -y lo es más aún ahora- para millones de personas que asume sin empacho el podrido sistema. Y a la ruina, compañeros de El Mundo, nos llevó el capitalismo. Y también avanzará en su desatino. Consideran problema sustancial el “inflexible mercado laboral”. Según datos del mes de Agosto, el número de mileuristas españoles ha aumentado vertiginosamente, ya son el 63% de la población trabajadora. A quienes, desde luego, se puede despedir sin cortapisas. Ahora bien, hay que pagarlo. Ése es el único problema, el enorme escollo.

La riqueza del capitalismo voraz nunca revirtió en la mayoría de los españoles. ¿Estarían dispuestos los empleadores a doblarnos el sueldo –para situarse en la media europea- a cambio de despedir sin apenas costo? No, aquí estamos sólo a las maduras. Los españoles -junto a portugueses, griegos y ex soviéticos-, somos los chinos de Europa.

Economía sumergida, evasión fiscal, lastran el problema. Una burbuja inmobiliaria ya explotada y en la cara de la sociedad, y otra –la del turismo- muy en precario porque, como todo inculto nuevo rico, no se pensó en el futuro y también está dejando de ser competitivo: cemento en las playas, altos precios y poca profesionalidad y amabilidad, según citan los que ya no vienen.

Nada se consigue mirando atrás y lamentándose, lo que hay que afrontar es el presente tal como está y sus problemas. El Banco Central Europeo aconseja a España reducir gastos en lugar de subir impuestos. Los sesudos economistas nos han llevado a la ruina. Lo sensato, piensa un mortal cualquiera, es actuar en ambos sentidos. Que el número de funcionarios de la ineficaz administración española –estatatal, autonómica, provincial y local- ha aumentado en más de cien mil personas y representan ya casi el 20% de la población activa, es un auténtico desatino. Pero el desequilibrado sistema impositivo español, una injusticia.

No es tarea fácil arreglar este desastre. En mi opinión, es una cuestión de Estado, pero el Estado, la sociedad, no es la principal preocupación de los conservadores. Tendremos que ser nosotros mismos quienes velemos por nuestros intereses. Una sociedad madura afronta sus problemas y asume sus responsabilidades.

El índice de sentimiento económico

He descubierto un nuevo modismo, o eufemismo (los paren con fruición). Leo que –noticia de ahora mismo- “el índice de sentimiento económico de la zona euro se incrementó en agosto por quinto mes consecutivo”. Busco y averiguo que se trata de un indicador que parece haberse inventado la UE en su eterno empeño de «acercar Europa a los ciudadanos», tarea en la que lleva –por este camino- no menos de 30 años, sin éxito alguno.

Bien, esto encuentro: “El Indicador de Sentimiento Económico (ESI) es un indicador sintético compuesto por cinco indicadores de confianza sectoriales con distinta ponderación: indicador de confianza industrial (40%), indicador de confianza del sector servicios (30%), indicador de confianza de la construcción (5%), indicador de confianza de los consumidores (20%) e indicador de confianza del comercio minorista (5%). Los indicadores de confianza son medidas aritméticas ajustadas a la estacionalidad de los datos obtenidos de una encuesta con preguntas específicas de cada sector. El ESI se calcula como un índice con valor medio cien y una desviación de 10 durante un determinado periodo de muestreo (1990-2008)”.

“La economía tiene sentimientos”, me he dicho alborozada. Pero no estoy nada segura. Hace poco han inventado mascotas robóticas para los ancianos, en este caso nos encontramos con sentimientos “sintéticos”, artificiales, fabricados. ¿Pueden existir los sentimientos sintéticos? Sí, para ocultar la realidad.

En la inmensa tomadura de pelo a la que está sometida la ciudadanía, despuntan indicios de que la crisis empieza remontarse. Y sólo con eso suben los precios de los alimentos y los carburantes, situación exactamente igual en la que nos encontrábamos justo antes de su inicio, antes de la caída de Lehman Brothers y demás compañías.

Por cierto, el sentimiento económico mejora, nos dicen. Incluso en la España acosada por malas noticias. Copio:

«La mayor parte de los países miembros de la UE registraron mejoras en el sentimiento económico, liderados por Reino Unido (9,7 puntos), Países Bajos (7,6) y Alemania (5,1). También se registraron incrementos «notables» en Polonia (4,5), Italia (3,8) y España (2,9)».

¿Habrán llevado a la economía al psiquiatra? Buena falta haría. O al juzgado.

Más «mileuristas» que nunca

Casi seis millones de personas han engrosado el colectivo “mileurista” español en menos de 3 años. Los activos Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha) acaban de presentar un informe en el que elevan a 16,7 millones de personas las que cobran menos de 1.100 euros brutos al mes, es decir que aún perciben menos con los descuentos. Suponen ahora el 63% de la población laboral española. Los técnicos incluyen a 1,6 millones de empresarios y profesionales que tampoco alcanzan un ingreso de 1.100 euros brutos mensuales, y que suponen las tres cuartas partes del colectivo. A quien, por cierto, los propios técnicos del Gestha recomendaban, en un informe anterior, perseguir menos de lo que la política recaudatoria actual impone, para dedicar los esfuerzos en controlar a los grandes defraudadores.

Ambos informes –el de 2006 y el actual- están elaborados con datos de Hacienda, por tanto no parece lógico pensar que ahora se defrauda más que antes y que esas cantidades no son reales. Un portavoz de Gestha declaró ayer que sí sospechan que pueda haber trabajadores que cobran en negro. Recuerdo el dato: la economía sumergida supone en España el 23% del Producto Interior Bruto (PIB), frente al 13% de la media de la UE.

De cualquier forma, la diferencia con nuestros vecinos europeos es flagrante. Seis países, Bélgica, Luxemburgo, Irlanda, Francia, Holanda y Reino Unido, han erradicado el “mileurismo” de sus vidas, nadie cobra menos de 1.000 euros, según el último boletín de Eurostat, la agencia estadística de la UE. Un joven inexperto gana un mínimo de 1.462 euros en Irlanda; 1.642, en Luxemburgo y 1.321, en Francia (en catorce pagas y en términos brutos). Un aprendiz.

Por otro lado, en el mismo tiempo en el que nosotros éramos cada vez más “mileuristas”, los sueldos europeos se han incrementado. Alemania y Reino Unido ya registran sueldos medios de 3.300 euros, el triple que los trabajadores españoles.

Más aún, según las principales organizaciones sindicales, uno de cada siete eurotrabajadores «recibe un salario bajo», es decir, «menor que las dos terceras partes del salario medio», una definición que engloba a aquellos que ganan menos de 24.082 euros anuales (1.720 euros al mes). Es decir, que ser mileurista en la eurozona está más próximo al “dosmileurismo”.

Ni los impuestos, ni los precios triplican o duplican en esos países los nuestros, es una pura entelequia interesada dar consuelo con esa falacia. Cada vez que he tratado en este blog el tema –y lo he hecho con frecuencia- se aportan datos reveladores. Que una casa independiente de tres plantas en Suecia, con jardín, en un barrio exquisito, cuesta 400.000 euros, o que se puede vivir de alquiler en Berlín por 400 euros mensuales en un piso estupendo, pagando –también- un euro por un café.

Los defensores de nuestros precarios sueldos, aluden inmediatamente a la productividad española. Las cifras oficiales la cuantificaban hace 3 años en un 15% inferior a la media europea. Tampoco cobramos tan sólo un 15% menos de sueldo. Ahora bien, la productividad española ha aumentado en los últimos años un 5,8%.

La productividad, además, tiene mucho que ver con la –mala- organización empresarial, con los bien pagados ejecutivos españoles, cuyos sueldos rondan los 4 millones de euros anuales de media. Con esas empresas que cotizan tan sólo un 1% de impuestos vía SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) y que, para más escarnio, han salido del control de la Agencia tributaria para pasar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, gracias al voto del Parlamento. Con un empresariado que no invierte en I+D+I, frente al considerable esfuerzo hecho en ese apartado por el Gobierno.

Y, aún así, repetidas voces piden una reforma del mercado laboral español que nos haga aún más pobres y más vulnerables. España alcanza el 98% del PIB per cápita de la Unión Europea, no somos ni Rumanía, ni Bulgaria. Con  7 puntos menos de inversión en gasto social de la media europea, dos de cada tres españoles cobran menos de 1.100 euros, y hay más de cuatro millones en el paro. El radical sistema de capitalismo económico español, la falta de información real de los ciudadanos, su docilidad –en buena parte consecuencia de su desinformación-, propician esta desvergüenza. Un técnico en calderas me acaba de decir «mientras tengamos trabajo…», porque, sí, más de cuatro millones de parados -consecuencia de viejas y reiteradas imprevisiones y abusos-  aterran, callan bocas y protestas. Además, lo básico en España es «mirar por uno», los demás que se apañen.

Verdulería de Berlín este verano. Está situada al lado de los carísimos almacenes KaDeWe, donde el lujo sí se paga

Verdulería de Berlín este verano. Está situada al lado de los carísimos almacenes KaDeWe, donde el lujo sí se paga

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Economía de guerra

“¿Dónde hay que firmar? ¿Dónde hay que ir (físicamente hablando), coger pico y pala, arremangarse y empezar…?” (…) “He llegado a un punto de desánimo tal, que me agarro a lo primero (o al primero) que me dé esperanzas, me merezca credibilidad y sienta que, siguiendo sus ideas, llegaremos a algo sólido y bien hecho”. Lo dice Arturo Espada en los comentarios de la entrada anterior, y me estremezco en el cíclico desconcierto que a todos, con cierta conciencia, nos acomete alguna vez. Está todo previsto y diseñado desde despachos privados que desconocemos.

La escritora y catedrática de economía canadiense Naomi Klein se cansa de dar gritos en el aire –con notable éxito editorial sin embargo- difundiendo el resultado de sus investigaciones. “La doctrina del Shock (el auge del capitalismo del desastre)”, Ediciones Paidós, contiene un cumplido análisis del problema. “Para nosotros, el miedo y el desorden representaban una verdadera promesa”, dice un ex agente de la CIA, Mike Battles, en un artículo publicado en el Wall Street Journal (aludiendo a la invasión de Irak). Para Klein, “sus palabras podrían constituir el slogan del capitalismo contemporáneo: el miedo y el desorden como catalizador de un nuevo salto hacia delante”.

Aquí no ha pasado nada, no nos engañemos. Hasta Angela Merkel alertaba esta semana del regreso a la “vieja arrogancia” de los bancos (léase empresas, gestores del capitalismo, partidos conservadores y hasta socialdemócratas acomplejados). La crisis provocada por ellos nos ha ahogado un poco más en el bolsillo, pero, especialmente, en el ánimo. El miedo como instrumento para desactivarnos, para hacernos más dóciles.

Padecemos hoy una nueva economía de guerra. Vivir como si fuera el último día de nuestra vida en lugar del primero, que son dos actitudes encontradas con las que uno afronta el presente y el futuro. Aceptar trabajos, remuneraciones, condiciones laborales, precios, que jamás se hubieran contemplado en otras situaciones. Agarrarse al clavo ardiendo de los visionarios de todo tipo, políticos y magos. ¿Queréis creer que hasta en El Corte Inglés vi el otro día un cartel que remitía a un puesto de tarot y quiromancia en alguna planta?

El sistema capitalista que vivimos está tan enfermo como el comunista que se escondía tras el Muro de Berlín –lo comenté el otro día en la SER-. Y su nomenclatura se atrinchera en el poder tanto como lo hacían los diferentes “Politsburós”. La enorme dificultad es que a estos prácticamente no les conocemos, no les vemos la cara. Y el dinero parece ser motor más decisivo que el poder aparente. A los políticos les tienen amarrados con créditos. ¿Se puede operar ese enorme cáncer desde un país del sur de Europa, corrupto, analfabeto estructural y con un pasado dictatorial que hunde sus raíces en el presente?

La Wikipedia cita prometedores nombres en el llamado movimiento antiglobalización o antisistema. No os asuste la denominación, ni las imágenes de las teles en las que sólo muestran a exaltados tirando piedras, somos antisistema muchos más de los que creemos. De un saco altamente heterodoxo, entresaco algunos:

Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, fundador de ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas para Ayuda a los Ciudadanos) y promotor del Foro Social de Porto Alegre.

Naomi Klein, escritora del famoso libro No Logo.

Susan George, directora asociada del Instituto Transnacional de Ámsterdam y vicepresidenta de ATTAC en Francia y autora de «Informe Lugano».

Noam Chomsky, gran lingüista y duro crítico de la política exterior de EE.UU. Web oficial.

José Bové, líder agrosindicalista francés muy crítico con el sistema  alimentario mundial, eurodiputado francés.

Michael Moore, documentalista.

Arundhati Roy, escritora y activista india.

Carlos Taibo, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y escritor de temas geopolíticos de actualidad.

Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el «Derecho a la Alimentación» y profesor de sociología.

Walden Bello, director ejecutivo del instituto «Focus on the Global South» por la democratización de la economía global con sede en Tailandia.

Hazel Henderson, experta en el desarrollo humano sostenible.

Diane Matte, miembro de la «Marcha Mundial de las Mujeres», experta en el impacto que la globalización tiene en este sector de la población.

Trevor Wanek, de Soweto, Johannesburgo, Sudáfrica, es miembro del «Centro de desarrollo e información alternativos por la condonación de la deuda».

Fred Azcárate, director ejecutivo de «Trabajo con Justicia» en EE. UU.

Njoki Njehu, director de la ONG norteamericana «50 years is enough» en EE. UU. Es un colectivo que trabaja por la transformación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Serge Latouche, es un economista francés, ideólogo del Decrecimiento.

Yo añadiría a José Luís Sampedro y a José Saramago.

Y luego está la gente, la sociedad, aquí y allá, cada vez más harta. El capitalismo caerá con toda seguridad, por la rebelión de los desesperados o por propia consunción como le pasó al mundo irreal que había tras el Telón de Acero. Reavivado hoy, tardará 5 años, 10, 50, o 100, pero caerá. La información libre puede hacer mucho por acelerar el proceso. La sociedad tiene que tomar de una vez por todas, su papel protagonista en la Historia. Vivimos en una economía de guerra, pero la guerra es contra nosotros.

Precisiones sobre impuestos y clases «medias»

 La pretensión del Gobierno de subir los impuestos a las rentas más altas, ha provocado una gran convulsión social, a pesar de que la falta de apoyos parlamentarios, pone altamente en cuestión que pueda ser aprobada. PP y adláteres aseguran que afectará a las clases medias ¿60.000 euros anuales es un sueldo de clase «media»? Pues de los innumerables e indignados comentarios de particulares, cabe deducir que en España hay muchas personas que sí ingresan cada año 60.000 euros –que sería el baremo sobre el que se aplicaría la reforma-. Médicos, titulados universitarios de toda condición, no ganan 60.000 euros al año, al menos en nómina. La segunda gran objeción es que los ricos no pagan y, de ello, algunos deducen que es mejor dejar las cosas como están.

Primera cuestión: se estima que la economía sumergida en España supone un 23% del PIB (Producto Interior Bruto), unos 208.000 millones de euros. Esta cifra duplica prácticamente la media de la UE, engrosada con nosotros. Nuestra fama de corruptos se extiende por el mundo entero.

Hay más. Recuerdo uno de tantos taxistas que despotrican del Gobierno socialista pero no reparan en contar su vida y sus trapicheos sin ningún pudor. Éste nos dijo a mi hijo y a mí, que tenía dos taxis y que el otro lo llevaba su hijo que “afortunadamente también cobraba el paro”. Conozco muchos más casos. Añadió el taxista que tenía piso propio, desde luego, y que la pécora de su mujer se había empeñado en pedir una hipoteca para una segunda vivienda.

El país de los invisibles billetes de 500 euros. Aquí circulan más de la cuarta parte de los billetes de 500 euros de toda la zona europea que los utiliza, casi el 70% del dinero en papel en España (actualmente) es en ese formato. Hay para pagar a negros, con dinero negro, negras ruinas inmobiliarias que han endeudado hasta el cuello a los españoles. El país donde se contrata minusválidos psíquicos y no se les paga –mi sobrino con síndrome de Down, por ejemplo, y varios de sus amigos-.

“¿Lo quiere Vd. con factura?… No habrá un español que no haya escuchado esa pregunta. La reparación del coche, el electrodoméstico, la pintura del piso, el cambio de las cañerías, hasta el abogado. Sin factura no te cobran el IVA y te ahorras un dinerillo que luego puede salir muy caro: no puedes demostrar el trabajo que te han hecho si no es satisfactorio. Y él no lo declara.

¿Qué pensar de un colegio concertado que infla el número y horas lectivas de los profesores y el de los alumnos para cobrar más subvenciones? Lo hizo el San Isidoro de Granada, y se le multó por ello. Pero, en un país serio, los padres hubieran retirado a sus hijos de un centro sin ética ¿Qué les van a enseñar a sus criaturas? Cómo prosperar en España, sin duda.

Ésta es nuestra realidad. Y a ella se aferran quienes se consideran clase media, por encima de los «mileuristas» (11 millones de personas según Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha), el 58% de la población) y siempre que éstos no defrauden también y trabajen bajo mano.

Porque parece que el español se siente rico, o clase «media», por atesorar un piso hipotecado, un coche pagado a plazos, o disfrutando de vacaciones gracias también a créditos. El sistema les ha amarrado y defienden a su verdugo. Su rapiña (o/y su ignorancia) les engaña: apenas tienen nada en las manos sino deudas.

Pero la clave está en los ricos de verdad. Insisto en lo de ayer: el 86% de las rentas superiores a diez millones de euros (bastante más de 60.000)  no cumplen sus obligaciones fiscales, ni declaraban tampoco el Patrimonio. Datos también de GESTHA.

El periodista Ignacio Escolar lo resumía a la perfección:

“En España los impuestos son progresivos. Un empleado paga hasta el 43% de sus ingresos. Un empresario paga el 30% de sus beneficios (que no ingresos). Y los ricos muy ricos pagan el 1% a través de una SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable). En 2005, después de que algunos inspectores de Hacienda fisgasen en las SICAV, donde guardan sus dineros las grandes fortunas, el Congreso votó de emergencia y casi por unanimidad que fuese la CNMV, y no la molesta Hacienda, quien las vigilase (es un decir). En España los impuestos son progresivos: cuanto más tienes, menos pagas. Y así progresivamente”. Hoy insiste al preguntarse:» ¿Acaso lo del 1% de las Sicav bajó del monte Sinaí escrito en las tablas de la ley y por eso no se puede tocar

Admito que causa profundo desasosiego el gubernamental ahora doy 400 arbitrarios euros, ahora los quito, ahora los doy a unos sí y a otros no. Y lo mismo con los 2.500 de los cheques bebé. España precisa una profunda reforma fiscal que un gobierno socialista debería afrontar al modo europeo, escandinavo sobre todo –gestionado ahora sin complejos por la derecha liberal-. Y las primeras medidas son que paguen más quienes más tienen, pero de verdad. Empezando por la reforma de la tributación de las SICAV. Este punto es esencial, y el único que puede dar credibilidad al Gobierno en esta materia. El PP -a la vista de sus declaraciones- jamás lo hará.

Y, si todas las clases “medias” que roban y defraudan, quieren trasladar sus vidas, sueldos y negocios a otros países, estaremos encantados. No creo que les acojan más que en repúblicas bananeras, pero nosotros podremos comenzar a construir una España ética. La tarea aguarda desde hace siglos.

Sí, más impuestos para los ricos

El Gobierno avanza de nuevo su intención de elevar los impuestos a las rentas más altas. En Junio retiró el proyecto por desacuerdos de otra índole con IU. Representaría, previsiblemente, subir los impuestos 8 puntos, hasta el 50%,  a las rentas superiores a 60.000 euros anuales.

El PP y su prensa afín, incluso la supuesta prensa progresista (no olvidemos que todos los medios de comunicación tradicionales están en manos de ricos), braman contra esa subida que para Arenas Bocanegra, generará más paro. Acusan reiteradamente al Gobierno de despilfarro en el gasto público.

Este es un tema muy querido por mí, un auténtico caballo de batalla en el que está la clave de nuestro progreso y nuestra equiparación real con Europa. Por tanto voy a recordar algunos datos, recopilados en mi libro.

  • España está siete puntos por debajo de la media europea en gasto social. Dedicamos el 20,9% del PIB a ese fin, frente a más del 30% de Suecia o nuestra vecina –y conservadora en su gobierno- Francia. Por debajo de nosotros sólo encontramos a Malta, Eslovaquia, Irlanda, Lituania, Estonia, Letonia y Chipre. Nuestros tradicionales compañeros, Portugal y Grecia, ya nos han sobrepasado.
  • La inversión en gasto social implica que algunos países paguen a sus ciudadanos algo tan poco superfluo como las gafas, o el dentista en todas sus prestaciones –los caros implantes incluidos-. En España, la mayor partida del gasto social se la llevan las prestaciones por desempleo, en efecto, aún queda menos para las necesidades de la población.
  • En Dinamarca, Holanda o Suecia las rentas altas llegan a pagar el 60% de sus ingresos. En España, las rentas altas el 42%. Los ingresos de ambos pueden ser muy similares, no así los de los asalariados, en franca desventaja en España.
  • El 34% de tipo impositivo medio es similar al de Francia o Reino Unido.
  • En Grecia, el tramo más alto está a la par que el nuestro, pero los menos favorecidos no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.
  • Nuestros sueldos son los más bajos de la Europa anterior a la ampliación al Este, excepto Grecia y Portugal. Los ejecutivos españoles, en cambio, son los quintos mejor remunerados de Europa.
  • Los empresarios y profesionales inscriben una renta anual de 9.400 euros como media, la mitad de la renta media declarada por los asalariados. Es decir, ganan menos que los empleados. Datos de la memoria de la Agencia Tributaria.
  • El 86% de las fortunas que superan los diez millones de euros elude sus obligaciones fiscales, según los propios técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda. Disponen de empresas interpuestas, y de excelentes y bien pagados abogados.

        Entonces qué ¿seguimos como estamos?

Actualización requerida por los comentarios:

Con datos de 2007, tengo que Europa ha ido suprimiendo el impuesto sobre el patrimonio y sólo lo mantendrían:

Luxemburgo 0,5%

Finlandia 0,9%

Suecia 1,5%

Francia 1,8%

Eufemismos para controlarnos

Leo esta mañana que una periodista, Inmaculada Galván, “se desvincula” de RTVE. Van a sustituirla por otra presentadora y un jefe comenta que “no cuentan con ella para otro proyecto”. Es decir, que la echan a la calle sin contemplaciones. Tampoco es tan grave, RTVE prescindió de 4.150 profesionales para pasar a contratar aquí y allá, con criterios tan arbitrarios como los aplicados ahora. Y en ese juego, se gana y se pierde. Pero me ha hecho gracia el puto eufemismo, con perdón. La misma técnica aplicaron cuando nos “desvincularon” de la cadena pública a los mayores de 50 años –y a otros en multitud de empresas- alegando una “regulación” de empleo.

El mundo actual suaviza los términos para que duelan menos. Y, como cita Alex Grijelmo en su libro “El estilo del periodista”, para ejercer un control: ‘Todo el que pretenda imponer su dominio al hombre ha de apoderarse de su idioma», dijo el alemán Hannes Mäder.

Repasemos algunos de los eufemismos más usados, comenzando por los más tradicionales:

Daño colateral = víctimas civiles de guerra, con su sangre, su ataúd y todo.

Reajustar precios = subir precios.

Flexibilidad en el despido = despido sin costo para el empresario.

Recogida de beneficios = pastón que entra en las arcas de los bancos y grandes empresas.

Falta de Liquidez = Ruina

Suspensión de pagos = No hay más dinero para personal o acreedores, otra son mis cuentas en Suiza.

Regulación de plantilla = reducción de plantilla.

Crecimiento negativo = paradoja imposible que habla de crecer para abajo para ocultar problemas en la economía.

Desaceleración controlada = hundimiento inmobiliario y de otros sectores empresariales.

Técnicas avanzadas de interrogatorio = torturas al estilo de la china medieval –así de modernas-.

Limpieza étnica = genocidio

Liberación = invasión con bombas, léase Irak

Fuego amigo = intento de consuelo para los familiares de las víctimas producto de una chapuza del ejército propio.

Teatro de operaciones = campo de batalla

Ministerio de defensa = de la guerra

Acción armada = atentado

Combatientes enemigos ilegales = Prisioneros de guerra en Guantánamo, a quienes no se les va a aplicar ninguna garantía jurídica.

Privación de libertad = cárcel.

Interno = preso

Servicio de inteligencia = espionaje.

Funcionario de prisiones = carcelero.

Trafico de influencias = soborno

Desaceleración = crisis

Neutralizar/desactivar = dejar fuera de juego, incluso sin vida.

País en vías de desarrollo = país pobre.

De color = negro. Hay más colores de piel, pero se utiliza para el negro.

Pasemos a eufemismos políticos locales:

Rueda de prensa sin preguntas = comunicado unilateral o discurso autocrático

No conozco esas declaraciones = No quiero pronunciarme porque es un marrón

Todo el mundo = pensamiento de Mariano Rajoy y los suyos

España = término polisémico que igual sirve para designar el país de D. Pelayo y el de los castizos ahuyentadores de foráneos, como el dolor de estómago por padecer al de ideas diferentes, como el lugar que no es Cataluña ni el País Vasco dentro del Estado español que incluye sus territorios.

Inquisición = actualmente, acción policial y judicial que persigue delitos.

Cruzada = término conservador para definir campaña o supuesta conspiración.

Mala transmisión de la información = incomunicación, chapuza que no puede ser digerida por la población.

Liberalismo = polisémico también: libertad, iniciativa privada, dominio del libre mercado. Es tan multisentido que es aplicado desde a la señora que se acuesta con quien quiere a los conservadores del más rancio abolengo.

Capitalismo = cosa fea a no mentar pero sí a practicar. Un asesor del partido republicano de EEUU, aconsejó sustituirlo por libre empresa y economía de mercado. En España, acción de la que presumir.

Progreso = políticas conservadoras de antiguo cuño para oponerse a medidas innovadoras.

Fuentes progresistas o conservadoras = afines a uno de los dos partidos mayoritarios.

Jueces progresistas o conservadores = afines a uno de los dos partidos mayoritarios.

Finalizar el periodo de sesiones = irse de vacaciones tres meses.

La vida cotidiana y las relaciones humanas tampoco se libran de eufemismos, muchas veces por tabúes, siempre para suavizar y controlar.

Menor = niño a quien no se piensa respetar su condición.

Provida = defensa de los embriones en el útero materno y jamás de las personas cuando salen de él.

Ideal parejas = piso diminuto.

Faltar a la verdad = mentir.

Residuos sólidos urbanos = basura.

Tercera edad = vejez tradicionalmente, y ahora época de jubilación, viajes del Imserso, repesca de ligues y cuidado de nietos.

Polvo africano = viento del sur, aumento de contaminación, idílica imagen de un jolgorio sexual.

Eres una persona muy buena = eres tonto.

Cese temporal de convivencia = divorcio en personas en las que no queda bien divorciarse.

Pasar a mejor vida = morir (valiente vida mejor)

Persona robusta = gorda.

Persona estilosa = anoréxica con ropas caras.

Acompañante pareja = puta o gigolo.

Para adultos = pornográfico

Miembro viril = pene.

Inodoro = recipiente en el que se depositan los excrementos y que huele que apesta hasta pasado un tiempo tras tirar de la cadena.

Donde la espalda pierde su casto nombre = culo.

Tránsito intestinal = cagar.

Siempre seremos amigos y podrás contar conmigo = adiós para siempre.

Fin de la crisis, una mala noticia

Contemplo con preocupación las noticias que hablan del fin de la crisis y de cómo empiezan a recuperarse algunas economías: Francia y Alemania han crecido un 0,3% en el segundo trimestre y Japón inicia un espectacular despegue con un 3,7%. Mientras tanto, China avanza en tromba hacia la reactivación -que nunca abandonó del todo- y a convertirse en motor de ella. Tal como reiteradamente se ha venido pronosticando, llega la nueva era china con sus dudosos métodos.

Lo leo con disgusto digo, frente al alborozo de los demás. La transfusión de fondos públicos sin control ha reanimado al agonizante, promete que no hará excesos una temporada llevando una dieta adecuada, y el esparadrapo que cubre las cicatrices aún aguanta. En este panorama, que España siga en declive es una mala noticia sin embargo porque sola no podrá acometer la cirugía que precisa el sistema, ni gran intención de ello hay por otra parte.

   De cualquier forma hasta en el supuesto mal informado EEUU, la población – según una encuesta Gallup-, cree en un 57% que la multimillonaria  ayuda para salvar al capital no mejoró en nada o poco la economía real, un 60% que el plan de ayuda no hará nada por el crecimiento en los próximos años y el 51% que se tendría que haber gastado menos-

Hemos puesto el parche a esta crisis… hasta la próxima. La anterior de similar envergadura, la del 29 del siglo pasado, se saldó con el ascenso del fascismo y el nazismo y una guerra mundial. La involución ideológica ya está aquí. Se añaden elementos nuevos, sin embargo: la fiereza del lucro con sello chino a costa de sus trabajadores. Ha marcado el modelo que siguen de alguna manera el resto de las economías, también la española -si nos atenenos a cuantos piden reestructurar el mercado laboral-. El problema reside, dicen, en esa gravosa mano de obra que además exige derechos y pide seguridades. Ya os conté que en China el gasto de personal representa el 1% del total, según nos declaró para un reportaje de Informe Semanal un jefe de personal. Y nos despreciemos la gula del agonizante una vez repuesto ¿cuánto tardará en volver a desmandarse?

El capitalismo caerá o nos hundirá. Y no parece haber más alternativas. Confío parcialmente en la linea Obama, al menos intenta cambiar algo y no entrega por completo nuestros destinos a los consejos de administración privados como se ha venido haciendo en todo occidente los últimos años. Pero no dejan de ser medidas paliativas, cada recaída será, previsiblemente, peor. Hubiera sido preferible tocar fondo y cambiar el sistema. Así sólo prolongamos la vida del enfermo.

El monstruo necesita alimentarse del consumo, del gasto individual de unos ciudadanos cada vez más apretados. No soy ni de lejos economista, pero contemplo como causa fundamental del problema lo que los regentes de la economía neoliberal ven como solución. Hay una sobreabundancia de oferta. Si nos atenemos a España, cada ciudad, incluso pueblos, llena sus alrededores de multitud de centros comerciales. Doscientos Caprabos, trescientos Carrefour y quinientos Mecadonas, por citar algunos. Grandes cadenas de ropa han engullido al comercio tradicional, de forma que hoy la fisonomía urbana en ese aspecto es igual en todas partes. Allí tenemos a Zara, HM y las demás, en Pernambuco y en Cádiz, y no una dependencia, sino varias. Ya hablamos de las oficinas bancarias: somos el país del mundo con más sucursales por habitante del mundo. En Berlín costaba encontrar un cajero automático, están los justos, o menos, aquí los tenemos cada cuatro pasos. Y el problema es extensible prácticamente a todos los sectores, hoy habla El País del turismo, ya habíamos tratado el asunto. Y la gran pescadilla enroscada: nos han hecho sentir la necesidad de comprar sin medida, trabajar más para comprar más.

Parecería más racional que dispusiéramos de una oferta proporcionada –que tampoco ha redundado en una bajada de precios por la competencia-. Hace falta una reestructuración mundial. Grandes hilos ocultos trabajan en nuestra contra frente políticos serviles, esos que dependen de los bancos para subsistir, y a quienes les entregan nuestro dinero como pago de su propio secuestro. El sistema en el que vivimos no tiene remedio, debería haber petado con esta crisis, así sólo prolongamos su agonía o nuestro sometimiento. Pero, igual estoy equivocada, no soy economista. Los regentes del mundo lo hacen mucho mejor y saben lo que nos interesa.

Una foto «histórica»: comercios tradicionales. Están en Girona.

    verano 2009 168

Algunas precisiones al Banco de España

El Banco de España se suma a las tesis de la patronal y del PP, para insistir en que la reforma laboral es “clave”. Ahora lo argumenta: el coste del despido en España se situó en 2008 en «más del doble que la establecida de promedio en los países de la OCDE». Sólo que no dice que España está muy por debajo de “la media de la OCDE” en prestaciones sociales.

El Banco de España, es decir, su Gobernador Miguel Ángel Fernández Ordoñez, considera que estas «serias ineficiencias» se ven amplificadas por la «escasa sensibilidad» de los salarios reales a las condiciones cíclicas de la economía.

Creo que ha llegado el momento de recordarle la tabla que incluí en mi libro según datos de Eurostat, la oficina estadística de la UE:

grafico

  Fuente: Eurostat 2008

   En 2009, el salario mínimo subió a 624 en España, sigue en el mismo lugar de la tabla.

Según la OCDE, precisamente, el salario real medio español ha bajado un 4% en los últimos diez años –a pesar de que se vivían tiempos de crecimiento económico- y somos el único país -de cuantos estudia este acreditado organismo- en el que se ha producido un descenso del poder adquisitivo. He aportado datos, reiteradamente, sobre la carestía de nuestros precios y sobre nuestro nivel desequilibrado de impuestos.

Ahora bien, el Gobernador del Banco de España, no debe cobrar menos que el Presidente del BBVA: 9,8 millones de euros anuales más un fondo de pensiones acumuladas y un bonus trienal que le pone en mano cada año 20 millones de euros. O, como mínimo, lo que se llevan a casa los presidentes de las principales empresas españolas: en torno a 4 millones de euros anuales de salario. Con revalorizaciones del 15% anual. Son los quintos mejor remunerados de Europa.

España votó socialista. Puede que haya llegado la hora de agarrar el toro por los cuernos. Tener el control de los bancos y empresas a quienes se inyecta dinero, competir en «el libre mercado» con otros métodos no especulativos, y contar con un banco emisor que vele por los intereses de todos los españoles, no sólo por sus colegas adinerados. Facilitar el trabajo de los pequeños y medianos empresarios. Hay que hacer reformas en nuestro mercado laboral, sin duda. El modelo productivo heredado y mantenido se ha demostrado fracasado. Pero es algo bien distinto a que paguen la crisis los asalariados, los miserablemente asalariados, y que se amanece con despidos a quienes cobran una ínfima parte de quienes gestionan nuestros intereses. Siempre olvidan que están en el cargo debido a nuestro mandato.

Ah, que es demagogia, amarillismo… cuéntamelo en la cola del paro.

China marca nuestro futuro

Trabajadoras_chinos

Cuando China despertó nos pilló desprevenidos. 1.300 millones de personas, ubicadas en el cuarto territorio más extenso del mundo, a quienes dejamos abandonados a su suerte, como a tantos otros. Aún asistiendo a las matanzas de Tiananmen en 1989 que sofocaron drásticamente las protestas populares. La férrea dictadura comunista ensayó con éxito la economía capitalista e irrumpió con fuerza en nuestro mercado. Aguardó su momento de expansión y de dominio, y éste llegó.

La liberalización absoluta de todos los mercados, suprimiendo cuotas y trabas, a partir del 1 de Enero de 2005, se acordó para favorecer a los países del Tercer mundo. Ni siquiera estaba entonces China en la Organización Mundial del Comercio, (OMC) pero su entrada en 2001 tras cuarenta años de cierre, cambió todos los planes. China se había preparado a conciencia, se había asegurado su papel de proveedor de mercados, disponía de una fuerza laboral de 20 millones de personas -sólo para el sector textil- y había acaparado maquinaría y tecnología.

Se inició la nueva ruta de la seda. Y del algodón. Y del lino. Trabajado ahora toscamente por las prisas y para ahorrar costes. Los barcos vienen con todo tipo de productos, a unos precios con los que es imposible competir. Una empresa china oferta a un comerciante español su mercancía -me facilitó datos documentados, escritos-. La fábrica dispone de 260 trabajadores que, por 80 euros mensuales, sacan 200.000 camisas al mes, una productividad insuperable que logra productos a un precio irrisorio. Para cualquier industria china la nómina es un factor poco reseñable. Se ha cifrado en el 1%.

¿Cómo lo consiguen? Con una mano de obra barata, sin derechos laborales, que sin embargo quiere huir del campo donde sólo trabaja para comer. En poco tiempo ha visto enriquecerse a muchos de sus compatriotas y el Estado, mezcla de totalitarismo proteccionista y liberalismo feroz, subvenciona empresas y facilita créditos que no siempre se pagan. Cualquier chino aspira a esa vida mejor, aunque tenga que empezar por cobrar, como asalariado del textil, entre 50 y 100 euros al mes, en jornadas de 10 a 16 horas y con un día de descanso semanal como máximo. Aún así, les compensa o les venía compensando.

La –por el momento fallida- directiva de la UE de establecer jornadas laborales de 65 horas semanales, pactadas sin intervención sindical, es una exportación china. Ya la explotación de lo obreros chinos deja sin empleo a sus colegas americanos y europeos. Pero la China sin derechos humanos aspira a colocarse en cabeza, ya es la segunda potencia del comercio mundial tras Estados Unidos. Y ha desplazado a Alemania sólo desde 2005. La carrera china es vertiginosa.

El respeto por las normas occidentales, por el cuidado del planeta por ejemplo, es nulo. Tres eléctricas chinas emiten más CO2 que todo Reino Unido. Huaneng, Datang y Guodian son las tres compañías chinas más contaminantes. Estas empresas emitieron en 2008 casi el doble de CO2 que toda España.

Mil trescientos millones de consumidores, sometidos a un poder dictatorial. Pero todos los países bajan la cerviz ante China, el país que acapara el 65% de las ejecuciones mundiales, según datos de Amnistía internacional. Los dirigentes políticos no materializaron su promesa de no acudir a los Juegos Olímpicos el año pasado. Prácticamente todos pasaron por taquilla. No pueden arriesgarse a perder semejante negocio. Ése que dicen hacer en nuestro nombre, por cierto. Por nuestro bien. Además, ya no podemos vivir sin ellos: China es la gran fábrica del mundo, acaparan gran parte de la producción, y con las más modernas tecnologías.

 Leo hoy que China y EEUU abordan la remodelación del mundo. “China y Estados Unidos abrieron ayer en Washington un diálogo que pretende, sin muchos tapujos, una remodelación del mundo acorde con la visión y los intereses de las dos nuevas superpotencias. «Las relaciones entre Estados Unidos y China determinarán el siglo XXI», dijo Barack Obama en la inauguración de una conferencia de alto nivel que, durante dos días, abordará los principales problemas económicos y estratégicos entre ambos países”, informa El País.

Hundido el comunismo, la izquierda socialdemócrata incluso, con el capitalismo sostenido artificialmente por los gobiernos, China aguarda cada vez menos agazapada y más presente, a ocupar su lugar en la Historia. La crisis también le ha afectado: crece, pero crece menos. Crece menos, pero crece, mientras el resto del mundo pasa apuros.

Los acallados Bloggers chinos cuentan y no acaban sin embargo. Cuando pueden. Según una investigación interna llevada a cabo por varias instituciones autorizadas en Beijing, de los 3.000 mayores multimillonarios en China, más de 2.900 son hijos de cuadros de altos rangos del Partido Comunista Chino; esto quiere decir que más del 95% de los multimillonarios chinos están vinculados al partido único. En China, el 0,4% de la población posee el 70% de la riqueza nacional. El año pasado, la brecha entre ricos y pobres en China alcanzó su nivel más amplio.

Pero también hemos sabido que obreros indignados mataron a golpes al jefe de una fábrica siderúrgica. Pretendía despedir a 25.000 de ellos para fusionarse con otra empresa.

Si la dignidad humana, china y de cualquier otro lugar, no lo remedia, si no llegan más Tiananmen para masacrarlos, nuestro futuro es el modelo chino. Obama, la gran esperanza negra, se dispone a atemperar relaciones. Aún más. Bush sacó a China de la lista de países donde no se respetan los derechos humanos. Irritante paradoja.

Sigamos preocupándonos por Bárcenas, Camps, Rajoy, Aguirre o ZP -en lugar de trabajar todos unidos por ser un país competitivo- mientras el todopoderoso EEUU invita, con gran pragmatismo, a China a remodelar el mundo. Y, desde luego, aprendamos chino, a tragar con todas las violaciones de los derechos humanos y a suprimir los derechos laborales. Es el futuro. ¿Irremediable?