¿Ha triunfado el ruido?

Disuade atender a noticias al levantase. Empiezo a huir de ver telediarios o acercarme a cualquier medio de comunicación. Hay razones. Saldrán los políticos haciendo un inmenso ruido. Aturdirán los gemidos de la economía real, las risotadas de quienes la manejan, tapadas con la sordina de la información y la desinformación. No distingo con claridad entre el soniquete de los periodistas. Apenas de los comentaristas. Reconozco lo injusto de esa generalización y debe ser culpa mía: todo cruje y suena como embrollados zumbidos. Aturden. Irritan. Asquean. Ya lo dijo Sabina: con tanto ruido, no se oyó el ruido del mar». Pero el mar sigue ahí. Con sus peces de todos los colores e intenciones.

Llevo un par de días sin poner la radio, ni conectar el televisor o el ordenador, más que en tramos muy cortos. Brevísimos. Anteayer estuve sin saber qué ocurría por el mundo hasta bien entrada la tarde. Ese vacío de noticias lo llena la música, la charla o los propios pensamientos. Y relaja. Diría que se ha saturado el deseo de saber si hay algo nuevo casi en cualquier dimensión. Al menos, dosificar, aislarse en una campana protectora que se abrirá a horas medidas sólo para lo realmente importante.

Lo peor es que voy hablando con distintos amigos y les sucede lo mismo. El que se autocalifica de apolítico, el abstemio de información, me ha parecido siempre un insolidario, colaborador necesario de los desmanes que atenazan a la sociedad. Pero es que hay demasiado estruendo, estrépito, alboroto que se cruza en pugna con terribles murmullos de efectivos dardos que dañan los tímpanos. O con los ronquidos de los tibios de solemnidad. Pero no tranquiliza saber que, mientras tanto, otros dirigen la orquesta chirriante que apaga nuestras voces.

Y hablo con desconocidos. Y el del surtidor de gasolina me cuenta el miedo y la depresión que está sintiendo mucha gente. Es parlanchín. Conversa con todos. Le hacen confidencias. Y a mí. Y lo huelo en la calle. Al teléfono. En Internet. En susurros que vuelven a ser tapados por ladridos desaforados de unos y otros, por estos mismos medios. Demasiado ruido.

Los comentarios de este blog son, en general, todo lo contrario. De conocimiento de la situación que vivimos y, lo que es mucho mejor, de sus remedios. No aullamos, tratamos de sumar, aportar, nos escuchamos ¿nos escucha alguien más?

Y lo vital: ¿Escucha alguien a esta sociedad aterrada, asqueada? Recibo sugerencias, peticiones, adhesiones a la necesidad de actuar contra la barbarie que nos están infligiendo, con los peores augurios sobre su desenlace. De personas que van desde la veintena a septuagenarios largos. Alguien tiene que aglutinar esa fuerza que nace del desencanto con el deseo de construir y para todos. No se puede desperdiciar. No… se les puede abandonar.

He tenido contactos, o he asistido a la reunión de destacadas organizaciones que piensan en los demás, en la sociedad, y no sólo en sus cuentas bancarias. O en mantener su poder. O en alcanzarlo. Cuentan y veo que hay una gran fragmentación, pesadez de estructuras y, en algún caso, afán de protagonismo. “Por una palabra que no le guste a uno, se va y dice: ah, pues creo mi propia organización”, llegó a decir un conocedor del tema, en pregunta, a una mesa redonda donde se buscaban soluciones al hambre, organizada por Amnistía Internacional. “Ellos”, los otros, son menos, pero están sumamente bien organizados.

Muchos periodistas jóvenes, en activo, andan enredados en la disyuntiva web o papel, sin que aparentemente quieran oler lo que está sucediendo. Parecen huir del fondo, del contenido. De su compromiso con la sociedad para servirle una información veraz y completa que le dé elementos de juicio. No lo entiendo. Hay brillantes y honestas individualidades entre ellos. No se puede seguir bailando con la estridente música que nos marcan: nos está haciendo tropezar, nos derribará finalmente.

Me escribió Joaquín, de 77 años, ex preso político franquista, activo participante en una asociación. “Aquí hay que montar algo» que defienda lo que tenemos, hay que mover algo. 77 años.

Ojala el sonido de su fuerza, de la de tantos otros, desbrozara las voces limpias de los chirridos -más o menos intencionados. Y se erigiera potente sobre esa algarabía vociferante, estridente, castradora, que nos rodea, despertando a quienes poseen estructura para aglutinar. Uno a uno no somos nada. Juntos, todo. Pero estamos detenidos, desactivados ¿Es que ha triunfado el ruido?

No en voces minoritarias del Parlamento europeo ¿dónde más?

Sin duda los solos de tenores y sopranos, de violines y trombones, tienen valor, pero no olvidemos la efectividad del coro en armonía.

Sin acritud

El FMI exige una reforma «radical y urgente» del mercado laboral español. El organismo pide abaratar el despido y simplificar la negociación colectiva. En declaraciones a RTVE, su director, Dominique Strauss-Kahn, argumenta que hay que acabar con la “rigidez” de nuestro mercado laboral. ¿No querrá decir con los derechos laborales largamente labrados? Venden que en Europa son menos “rígidos” que aquí. No dicen que en Europa cobran tres y hasta cuatro veces más que nosotros, con similares precios,  pocos más impuestos, y muchas más coberturas sociales.

 El FMI está entredicho. O estaba. Ahora los gobiernos, los medios, acogen sus dictados como ley sagrada  financiera. Uno de los principales críticos del FMI es Joseph Stiglitz, ex-Economista Jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía 2001.

De la lista de quejas destaca por ejemplo que el saneamiento del presupuesto público lo pida a expensas del gasto social. O que, el concepto de servicios, abarque áreas que tradicionalmente se interpretan como estructuras de aseguramiento de derechos fundamentales: educación, salud o previsión social.

«Estos puntos (y otros) -copio de las críticas al FMI- fueron centrales en las negociaciones del FMI en Latinoamérica como condicionantes del acceso de los países de la región al crédito, en la década de 1980. Se argumenta que provocaron una desaceleración de la industrialización, o desindustrialización en la mayoría de los casos. Las recesiones en varios países latinoamericanos a fines de la década del noventa y crisis financieras como la de Argentina a finales de 2001, son presentadas como ejemplos del fracaso de las «recetas» del Fondo Monetario Internacional».

Otro organismo neoliberal de postín, la OCDE, pidió ya que se incentiven los planes de pensiones privados.

Bien y el Financial Times cuenta hoy que los ciudadanos de los países “ajustados”, aunque a regañadientes, aceptan los recortes. En España aún queda definir la “reforma” laboral que viene buena, como vemos.

Sin acritud amigos, que es muy negativa para la estabilidad emocional. 

(Advertencia. Seria. Aconsejo no ver este vídeo más allá del minuto 2)

Sus fechorías salen gratis: paga el ciudadano

El título y el artículo (reportaje) son de El País. Saludo alborozada que cuente en fondo y forma -para un gran medio- lo que sólo se tocaba en algunos blogs. En éste. Incluso cita a ATTAC (Justicia económica global).

Algunas de las ideas de un texto trabado de principio a fin:

  • Directivos y políticos que sumieron al mundo en la crisis quedan impunes.
  • Preocupa la tolerancia con la irresponsabilidad.
  • Un ejecutivo de Goldman se jacta de cómo engañó a los mercados.
  • Ningún político griego ha sido llevado al banquillo por corrupción.
  • La responsabilidad está repartida entre supervisores y supervisados.
  • En EE UU se habla de comunismo al revés, de socialismo para ricos.

Artículo completo.

Carta abierta al presidente Zapatero

Estimado José Luis:

Voy a ser clara: tus días como presidente del gobierno de España están contados y apenas quedan ya muchos más en la cesta. Más de 11 millones de personas confiaron en ti para darte la representación de nuestra soberanía –eso es la política-. Personalmente, saludé reconfortada tu –vituperado- talante, el «no os fallaré» o «el poder no me va a cambiar«, de la que como tantas otras cosas has tenido que retractarte, o te han apeado tus actos. Pero, por encima de todo, agradecí el intento de sacudir a este desgraciado país el pelo de la dehesa, la caspa y la mugre que nos sustentan. Promoviste una serie de leyes que rigen con normalidad en Europa. Actuaste sabiendo que las sociedades responsables y con criterio se gestan en la escuela –además de en la familia- al poner en funcionamiento, por ejemplo, el estudio de Educación para la ciudadanía que nadie en absoluto discute fuera de nuestras fronteras, ni los colegios católicos que la imparten.

Subiste las pensiones ínfimas españolas –que no tocó el PP-, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora te ves obligado a congelarlas. Aumentaste la ayuda al desarrollo, y, en este momento, dices que hay que reducirla. Incrementaste –tus predecesores no lo hicieron en absoluto- el salario mínimo, pero no lo suficiente. Sabes que los sueldos españoles son los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, y que han perdido poder adquisitivo. Algo similar sucede con el gasto social.

Dejo al margen –y es mucho dejar-, graves errores, como el adelgazamiento de la televisión pública estatal, o algunos nombramientos seriamente equivocados. Y que tus afectos y resquemores arbitrarios te han influido en exceso, tras adquirir, como todos, el síndrome Hubris de la Moncloa. Todo ello puede ser opinable, pero han contribuido a lastrar el camino.

Sé que has tenido que lidiar con una oposición “arcaica, retrógrada y ultramontana que parece añorar el franquismo y que precisa un urgente cambio”, según la definió “la Biblia” (el Financial Times) en el verano de 2007, precisamente cuando el monstruo de la crisis comenzaba a regurgitar. (Una traducción aproximada del artículo, que no tiene desperdicio, aquí).También que, tras dejar temblando a la ciudadanía, el “mercado” ha doblegado al poder político. Y a eso se le llama dictadura. No era ése el mandato de la ciudadanía.

Vuelvo al principio: te queda poco como presidente del gobierno. Dado como está la situación internacional, pedir heroicidades en solitario es un suicidio político, pero, para entendernos, a ti te quedan pocas alternativas. Aprovecha el tiempo. Pon patas arriba todo. Haz limpieza general en este país. No nos dejes con esta justicia tan proclive a escuchar a la ultraderecha. Nacionaliza algunos bancos, forma o recupera empresas públicas que den trabajo, reparte equitativamente las cargas. Implanta la Tasa Tobin para las transaciones financieras como empiezan a hacer algunos países (con gobiernos conservadores),  establece que paguen más quienes más tienen. De una forma efectiva. Como también hacen gobiernos conservadores. No nos abandones en manos de un Partido Popular sin regenerar (piensa en las derechas europeas). No permitas que sigan vendiendo el que fue uno de los mejores sistemas de salud del mundo al mejor postor privado, detén su hoy imparable deterioro. No cedas en la educación. Planta cara al neoliberalismo que nos ha hundido a todos (menos a los de siempre).

Aún eres el presidente. No confíes en que el temor al PP te mantendrá en el gobierno (lo estáis haciendo bastante mal ahora). Y, además, eso no es pensar en la sociedad. No con este PP. Corta, poda, siembra, suma. Olvida el corazón para buscar a las personas más idóneas para la tarea. De cualquier partido, del tuyo sin prejuicios, de la Universidad, de la calle. Pide ayuda, hablando con total sinceridad, a esta ciudadanía que se divide entre los anestesiados y los aterrados por la situación (económica y de regresión de las libertades). Estamos deseando hacer algo. Algo más que quejarnos o rumiar agresividades.

Un chico valenciano, -Romanbender se firma-, ha escrito esto en mi blog:

“Mi empresa hace tres años era casi un imperio. Hoy no podemos pagar ni las nóminas. Hemos despedido ni sé a cuántos y el cierre cada vez está más cerca. Si nosotros no hemos podido aguantar, que no teníamos ninguna deuda, con unos beneficios brutales de los últimos años… ¿quién lo va a hacer?

Si no hacemos nada por evitarlo en unos años seremos peor que Sudamérica. Y cuando digo hacer algo me refiero a algo gordo, claro.

Rosa, haz tú de nexo. Habla con Marc Vidal, con Vicenç Navarro, no sé, con quien quieras, pero montad algo, por favor. Tendréis el apoyo de mucha gente”.

Por eso he pensado que con el primero a hablar era contigo, con el presidente. Parece obvio ¿no?

Un saludo.

PD. Me he permitido tutearte, aunque no nos conocemos (no creo recuerdes la única vez en la que intercambiamos un saludo), pero sobre todo porque en La Moncloa, en todos los ministerios, en el Parlamento, en los órganos de justicia, todos vosotros ocupáis mi lugar, el de toda la sociedad. Quizás convenga recordarlo.

Y en los comentarios,  hay -seguro- muchas más posdatas para ti y todos vosotros.

Ante la «reforma» laboral

 Primero hablaremos de animales para el consumo. De los cerdos en concreto. Pertenecen a la especie de los mamíferos, y fueron domesticados hace 5.000 años. El ibérico goza de gran aceptación por su excelente sabor y sus grandes cualidades saludables (su sabrosa carne contiene colesterol «bueno», el que desatasca las arterias). Son muy sociables. A las tres semanas de nacidos comienzan a interactuar, jugando, con otros miembros de su comunidad.  Inquietos y muy curiosos, suelen estar buscando siempre nuevos estímulos, y cuando se les ofrecen dos objetos, uno conocido y otro nuevo, prefieren el nuevo. 

Manel Fontdevila nos habla de otras especies:

  De mi libro, España, ombligo del mundo, cuadro comparativo de sueldos en Europa en 2008. Fuente Eurostat.

 Ahora, en España, ha subido a 633, el mínimo, y en el medio se contabilizan los grandes sueldos de altos ejecutivos. En el resto de Europa también se habrán incrementado al menos en la misma proporción. Seis países, Bélgica, Luxemburgo, Irlanda, Francia, Holanda y Reino Unido, han erradicado el “mileurismo” de sus vidas, nadie cobra menos de 1.000 euros. Fuente Eurostat.

  En la década del milagro económico 1997/20o7 los españoles perdimos el 4% de nuestro poder adquisitivo. Datos OCDE. Actualmente estamos con el mismo de Eslovenia, 4 puntos por debajo de la media comunitaria. El estudio de la Comisión Europea, publicado con rigor en diversos medios, nos explica cómo en algunos países en los que sus trabajadores están muy bien pagados, como Gran Bretaña, la vida es más barata para ellos. Gozan de mucho mayor poder adquisitivo.

Mientras, los 584 consejeros ejecutivos y altos directivos de las empresas del Ibex 35 cobraron un millón de euros de media en el peor año de la recesión, el que ha llegado a contabilizar 4 millones y medio de parados. Las pensiones que percibirán algunos de ellos rondan los 80 millones de euros.

Pero en España la economía sumergida se estima en el 23% del PIB. La trampa indiviual e insolidaria para el «sálvese el que pueda».

 Sigo leyendo del ganado porcino ibérico. Tipos majos estos cerditos. Y pienso en la paradójica obra de Orwell, publicada en 1945.

¿Una nueva semana negra?

Realmente, a mi me apetecería escribir de René Aubrey y este delicioso “Salento”. O ni siquiera eso, irme a nadar ahora mismo. Pero me preocupa cómo nos dejaron el mundo el viernes, antes de uno de esos findes que todo lo curan, que todo lo tapan pero no evitan que los lunes nos demos de bruces con la realidad. Y no leo en parte alguna una reflexión sobre tres noticias esenciales que nos dejó el último día laborable.

Todos los ciudadanos que nos hemos visto obligados a hacer un apresurado master en economía –que casi ninguno de sus catedráticos oficiales está capacitado, por cierto, para evaluar- vemos un panorama tan negro como Trichet. El 29, viene a decir el alto ejecutivo bancario, fue cosa de niños comparado con esto. El 29 que desembocó en el ascenso de los fascismos, afianzó otro peligroso ismo: el comunismo, y acabó en contienda mundial. Ni aquella devastadora postguerra le parece a Trichet tan grave como el momento en el que vivimos. Pienso que es porque nadie le ve salidas.

Pero traduzcamos. Al “mercado” no le conmueve el duro ajuste español, si nos atenemos a lo que más nos importa, nuestro país. Su portavoz, el FMI, cuyos mandatos tienen una acreditada trayectoria de hundir países enteros, nos pide ahora que nos paguemos una parte de la prótesis como se venía haciendo en el capitalista EEUU. Es decir, que si Vd. no tiene dinero para costear su pierna ortopédica, ande cojo con unas muletas que son más baratas. Por ejemplo.

La azul y acosada Unión Europea, por otro lado, ha puesto sobre la mesa 750.000 millones de euros para defender a la moneda única. Con eso y apretar el cinturón de los ciudadanos se creían salvados. ¿No leen? ¿no se informan? ¿no relacionan? Porque oígo que se sorprenden del ataque sufrido por el euro. Señores lo avisaron los especuladores hace meses, hasta con declaraciones públicas. Las enlazo de nuevo a ver si alguien con poder se digna enterarse. Pero es que el “mercado” se ha pasado por el forro el dique de contención y ha mandado a 1,23 dólares al euro, a la espera de ver cómo se embolsa la jugosa partida de 750.000 millones que tenemos ahí a su disposición.

El liberalismo fue un elemento dinamizador de la sociedad. Lo dice hasta José Luis Sampedro. Tiempos, insisto como otros días, en el que los empresarios arriesgaban su dinero sin limitar responsabilidades para dar trabajo de por vida en su zona. Como explica Naomi Klein en su No logo, la publicidad –que nació con ellos- presumía, con razón, del esfuerzo y credibilidad de aquellos empresarios.

Pero -simplificando- llegaron Reagan y Tatcher, apuntaló Clinton, se implantaron las “marcas” que, huecas, sólo servían como modelo de distinción. Me calzo unas “Niké”, «llevo un bolso -ay- de Louis Vuitton» -cosidos en el tercer mundo con esfuerzo, sangre, lágrimas y sudor, que ésa es otra. Y se alcanzó el desmadre absoluto, la barra libre, con Bush, Blair o Aznar (y Rajoy en los gobiernos). Posteriormente, nadie detuvo la locura. Y estalló la crisis. La primera. Y la otra. Y las que vendrán.

El “mercado” manda, dirige nuestras vidas y no se sacia con nada. Zapatero subió las pensiones ínfimas españolas, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora se ve obligado a congelarlas. Aumentó la ayuda al desarrollo, y ahora ha de reducirla. Los salarios españoles, los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, no se tocaron, y perdieron poder adquisitivo. Sí los de los ejecutivos: eran entonces los quintos mejor remunerados de Europa, ahora han llegado a sueldos record en plena crisis. El capitalismo en todo su apogeo. El que se siente incapaz de controlar a los especuladores, el que no ha hecho nada con los paraísos fiscales –donde guardan sus ganancias las dos docenas de ricos que nos han puesto en jaque-, a pesar de que así se comprometió en el G20 hace un año. Tengo una amiga riquísima. A ella le ha zumbado de lleno la crisis. No pertenece al selecto y reducido grupo.

 Y aún nos falta la «reforma» laboral. Y reducir más el gasto social (también el más bajo de la primera UE, con, sí, Grecia y Portugal). El que, entre otras cosas, paga educación y sanidad. Y buena parte de la sociedad… en Babia.

La semana que empieza va a ser movidita por lo que vemos. Están dispuestos a dejarnos en bragas si se me permite la expresión. ¿Lo arreglará el PP? ¿La única oposición política de Europa que no arrima el hombro para ayudar a su sociedad y sólo piensa en trincar poder? ¿La que nunca subió las pensiones, ni la ayuda al desarrollo? ¿La que despilfarra en las comunidades y ayuntamientos que gobierna? No, son solo peones útiles y colaboradores del sistema. Pero no es ningun consuelo, esta partida se libra mucho más arriba, y la tenemos perdida. Salvo… que reaccionemos.

Me recordó ayer una amiga desolada –pero realmente, me preocupa- la película «Las uvas de la ira”, de John Ford, basada en una novela escrita por John Steinbeck en 1939. Narra el durísimo éxodo de una familia de granjeros que, junto con muchos otros, perdieron casa y tierras durante la Gran Depresión, la que fue algo más llevadera que la que se avecina, según Tritchet (esperemos que se equivoque una vez más). Ya entonces era difícil la atribución de responsabilidades. Aunque lo intentaran.. a la manera norteamericana.

-Yo no puedo hacer nada. Sólo cumplo órdenes. Me mandan a deciros que estáis desahuciados.

-¿Quieres decir que me echan de mi tierra?

-Yo no tengo la culpa.

-¿Pues quién la tiene?

-Ya sabes que el dueño de la tierra es la Compañía “Sound y Land” (trascripción aproximada del nombre).

-Pero ¿la compañía tendrá un presidente que sepa lo qué es un rifle?

-Pero, hijo, ellos no tienen la culpa. El banco les dice lo que tienen que hacer.

-¿Y dónde está el banco?

-En Tultsa. Pero no os van a resolver nada. Allí sólo está el apoderado y el pobre cumple órdenes de Nueva York.

-¿Y entonces.. a quién matamos?

-Yo no lo sé. Sólo cumplo órdenes. Si lo supiera te lo diría. No sé quién es el culpable.

Depresión

Resulta difícil sustraerse a un punto de depresión ante lo que está ocurriendo, si se tiene un mínimo de conciencia. Uno actualiza al despertarse el estado de su vida que dejó la noche anterior y las circunstancias le atenazan. Acabamos de sufrir en nuestras carnes la evidencia de que el poder político ha sido anulado, sometido, y avariciosos humanos de carne y hueso –escondidos bajo el eufemístico nombre de “los mercados”- han tomado las riendas para hacerse con el dinero de todos. El dinero, el esfuerzo, las esperanzas, el futuro de todos.

Los medios informativos oficiales –que forman parte del mismo ente- saludan con alborozo la rendición de nuestro presidente, José luis Rodríguez Zapatero. No podía hacer otra cosa, había que evitar males mayores, hay que seguir alimentando a la bestia conforme a sus voraces deseos. De aquella vieja utopía, la democracia, nos olvidamos.

Millones de epsilones secundan la trama. Adouls Huxley los diseñó como la última e ínfima casta del proceso productivo, aquellos a quienes se privaba de oxígeno, imprescindible en la formación del cerebro, porque “no necesitan inteligencia humana”. El mundo feliz es para otros. Cada vez para menos. Porque ya ni siquiera se produce, salvo en la explotada china y adláteres, la sociedad subsiste –aún- con el tráfico de aire financiero a cuya respiración no tiene acceso.

En una confabulación cósmica, la situación mundial confluye en España con un renacimiento -nada inocuo- del poder ultra, ése que nunca fue sancionado. El juez que intentó hurgar mínimamente en él, va a ser apartado de la carrera judicial y con total ensañamiento. La lenta justicia española se ha puesto el turbo para defenestrarle, con una celeridad que nunca le conocimos. No quieren ni que se exilie, buscan mantenerle en el reducto hispano, humillado y vencido. En el resto del podrido mundo en el que vivimos, no se permitiría. Quizás en Honduras, en Guinea, en alguna otra república o monarquía bananera. Pero las cruzadas internacionales sólo se hacen por dinero, quizás como siempre, en realidad. Sólo que, ahora, sin excusas, sin subterfugios, a cara descubierta. Los epsilones lo permiten, repitiendo el discurso marcado.

Del mal inevitable, hay que elegir el menor. Marcharse, que nos hagan sitio a todos en La Haya, en Berlín, en toda Suecia, en Canadá, incluso en Francia, por supuesto. Ya no hay esperanza. Ni la de enarbolar la estaca que un día, malamente, tímidamente, es cierto, funcionó.

Esto viene de antiguo

… y llega hasta nuestros días.

  • Joaquín Almunia, virrey, perdón, vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia, sobre las medidas de ajuste del Gobierno (de España y en 201O): «Esto se ha hecho para evitar males mayores».
    ¿Preparaban el aceite hirviendo? ¿El potro de tortura?
  • Durán i Lleida, el deseado:

            «Se ha hecho una política de subsidios».

España, 2010: sigue   invirtiendo  6  puntos por debajo de la media europea en gasto social.

          «Se podría adoptar el modelo alemán de trabajar a   tiempo  parcial» (cobrando la mitad de sueldo se entiende).

En Alemania el salario medio ronda los 3.000 euros mensuales, en España, 1.500. Y el 60% de los trabajadores son «mileuristas» o cobran menos de esa cantidad. 

  • Luciano Varela, magistrado del Tribunal Supremo (de España, año 2010. No habla, actúa.
  • El circo siciliano se presenta en palacio con la obra «Juan Sin Miedo«
  • Ocio para los siervos de la gleba:

Secuestrados por «los mercados»

Los rehenes, representados por sus ministros de economía, se han pasado la noche reunidos en Bruselas, a ver si llegaban a tiempo de un acuerdo antes de que abrieran… “los mercados”. Y lo han hecho. Y “los mercados” parece que “han reaccionado bien”, y los medios informativos oficiales también, y a ver, si con suerte, podemos respirar unos días tranquilos. Los rehenes, los gobiernos, “van a defender al euro”. Por lo que yo veo, se proponen seguir exprimiendo el dinero público, el de los ciudadanos, para poner miles de millones de euros en la mesa y fortalecer el euro frente al ataque de los especuladores (que deben estar frotándose las manos con la savia nueva). Medidas de control o de sanción, ni una. Y eso que el euro se ha depreciado frente al dólar un 15% desde Noviembre, según estrategia diseñada y hasta con declaraciones públicas.

Más aún, en Marzo, nuestra ministra de economía, Elena Salgado, precisamente, fue la que decidió aplazar la regulación euroepea de las “hedge funds” –que son los tiburones del embravecido mar de “los mercados”, no los únicos pecers- pensando, con toda probabilidad, que es mejor se trague otro el marrón de irritar al monstruo. Esta noche ni han vuelto a mentarlo, no hay nada de ello en su resolución. Y sí para actuacione nacionales sobre el déficit público, como el nuestro, que pasan por apretar más el cinturón de los ciudadanos que no causaron la crisis.

El PP, en casa, en lugar de denunciar el atropello al que estamos siendo sometidos, echan carnaza a los mercados para que nos devoren más a gusto, al fin y al cabo son corregilionarios, el capitalismo salvaje es la política del PP, en la práctica y en incontables declaraciones públicas.

Recordemos que Cristobal Montoro, portavoz de economía del PP, dijo hace pocos días: “los especuladores son gente a la que debemos dinero” (el que previamente les han entregado los gobiernos y ha endeudado a los Estados, en algún caso, otros especulan por deporte). Ayer, fue Cospedal quien vomitó de nuevo sus mentiras habituales, en una campaña que pretende asimilarnos a Grecia para ganar el poder aún a costa de hundir a la sociedad española. Según ella y sus poco informados seguidores, el gasto público socialista causó la crisis griega. Es obsceno, miserable, irresponsable, antipatriota. Su incontinencia intelectual, la de sus compañeros del PP, está basada en errores cuya realidad deberían conocer. Como cuenta este magnífico artículo, el socialista Papandreu llevaba dos meses en el cargo cuando se destapó el pastel griego –él mismo lo denunció-. Había cocido durante años y la guinda la pusieron los seis de gobierno liberal-conservador. El de Costas Caramanlis, con la connivencia de Wall Street.

  ¿Igual que en España? En cierto modo sí. Pero no en el sentido que apunta esta impresentable derecha. También aquí gastamos alegremente en hipotecas para pagar los pisos más caros de la UE anterior a la ampliación al Este. O construímos como si quiséramos  dar cobijo a medio mundo. No veas cómo nos animaron las políticas liberales.

En lugar de a indocumentados manipuladores, aconsejo leer a profesionales preparados. Carlos Berzosa explica extensamente las claves de lo que está sucediendo en “los mercados financieros contra la democracia”, incluso las soluciones propuestas como la Tasa Tobin. Así comienza:

«En diciembre de 1997 Ignacio Ramonet publicó un editorial en “Le Monde Diplomatic” con el título “Desarmar los mercados financieros” en el que decía, entre otras cosas muy sabrosas, lo siguiente: “El desarme del poder financiero debe convertirse en un interés cívico de primera magnitud, si se quiere evitar que el mundo del próximo siglo se transforme en una jungla donde los predadores impongan su ley”. Ya entrados en el siglo XXI podemos contemplar que estas palabras han resultado premonitorias y que, efectivamente, por no haber desarmado ese poder financiero se ha desatado la gran crisis que estamos atravesando, y lo que es peor, que los mercados siguen imponiendo su ley a la hora de buscar una salida a esta situación».

Curiosamente, dentro del PP, Miguel Herrero de Miñón también alertaba en 1994, -antes de que su partido llegara al Gobierno- sobre lo que llamó «El liberalismo de asalto«. En este caso, extraigo la conclusión:

«Los efectos no queridos de este liberalismo (hace especial hincapie en el peligro de las privatizaciones) pueden ser tales que abran el portillo a soluciones nada liberales. Imprudentes medidas de choque pueden provocar la reacción victoriosa de la izquierda intervencionista y proteccionista. Así ha ocurrido en el Este y podría ocurrir en España. Y, en sentido contrarió, un autoritarismo que ningún liberal debe desear. El pinochetismo sería un liberalismo de asalto.

Burke era partidario del mercado, pero, como buen conservador, recomendaba, a la hora de poner la mano en el Estado para reformarlo, hacerlo sólo «con miedo respetuoso y con licitud temblorosa». Ese miedo, decía un romano ilustre, el miedo a poner en peligro la seguridad y la libertad, es la raíz del coraje ciudadano».

   Pues bien, ya vemos, Gobiernos europeos secuestrados, de «izquierda intervencionista» ni el recuerdo, aliados de «los mercados» que oprimen países y personas, hasta en casa. Y buena parte de la sociedad absolutamente desactivada e infantilizada. Pero ¿merece la pena hablar de esto casi a diario? Digo yo que los raptores, pan, agua, televisión, fútbol, «debates«, programas del corazón y toros, ya nos darán ¿O no?

1,30 pm.

Y, entretanto, Rajoy animando la tramposa partida de tute: Europa ha cantado las cuarenta a Zapatero«.

Pero… 

CIS: El PSOE el recorta 2,5 puntos al PP. Se quedan a 1,5

No salen las cuentas

Estos días se han reunido en Madrid –con discreto eco en los medios- 20 ONG del mundo. En sus conclusiones, a modo de manifiesto, aseguran que “El hambre se erradicaría con el 1% de lo aportado para salvar a la banca”.   Ese terrible problema que creemos insoluble, se hubiera podido resolver. Se puede, aún, resolver.

Resulta difícil saber ahora el monto total que los gobiernos han entregado a  las entidades financieras del dinero público, del dinero de los ciudadanos. Pero sólo en EEUU Bush aprobó un plan de 700.000 millones de dólares. Toda Europa exprimió sus arcas para que los bancos funcionasen. Es decir, que, como mínimo, habrán desembolsado otro tanto, si no ha sido más. A mí las grandes cifras, me superan, pero si me da para ver que se ha montado un cirio por entregar a un país entero –Grecia- 110.000 millones de euros, que habrá de devolver con intereses de usura. Y que, mientras a los bancos no se les ha exigido condición alguna, a los ciudadanos helenos se les bajan los sueldos y las pensiones, se les quitan las pagas extraordinarias, y les suben los impuestos. Y todos los que entienden nos dicen que, por eso del efecto contagio, y porque todos lo hemos hecho muy mal, nos vamos a tener que aplicar la receta griega.

Goldman Sachs es una de las empresas que más opina sobre rescates  y condiciones de otros. Goldman Sachs es un banco que no fabrica nada, y que no tiene sucursales para que los humanos de a pie vayan a operar con él, sólo trata con poderosos y Estados. Quebró con la crisis y recibió dinero público para su rescate, luego obtuvo cuantiosos beneficios. Ayudó a ocultar la deuda griega. Está siendo investigado por fraude en EEUU. Y sigue opinando y decidiendo. Como las empresas de calificación que mueven mercados y que no han sufrido menoscabo alguno en la validez de sus diagnósticos a pesar de sus errores. Otorgar matrícula de honor a las “hedges funds”, no parece uno de los menores, caso de ser un error y no una acción intencionada.

El responsable de política económica del Partido Popular, ese hombre que nos sacará de la crisis en cuanto siente sus posaderas en la Moncloa, dijo el otro día: “los especuladores son gente a la que debemos dinero”. Pobres, hay que entenderlos, les debemos dinero. Y esa idea se repite en círculos liberales.

  A ver, que no lo he entendido. Les damos una cantidad obscena de dinero de nuestros impuestos. Sin condiciones. No facilitan créditos para que – según nos dicen los expertos y los gobiernos- funcione la economía. Los países se endeudan más por haberles dado dinero a ellos. Los bancos exigen a los países que les devuelvan, con intereses, su deuda incrementada con las partidas que les han entregado para que funcionen, aunque no funcionan. Agarran por el cuello a quien les debe algo. Le exprimen hasta la médula. Ellos y sus secuaces políticos, nos hablan de ajustes y reformas. Les entregaron dinero nuestro y, sin comerlo ni beberlo, aún les debemos más. Por eso, hemos de ver reducidos sueldos y pensiones y pagar más  impuestos. No lo entiendo. Pero ya me dijo un día un experto que yo veo una realidad impresionista, de trazos, que la pintura clásica canónica sabe mucho más y abarca todo el problema. Será eso. Nos están dando todos los brochazos en la cara y no vemos bien el academicismo que todo lo explica. 

"Poco informados" Castaños de Osny. Pissarro