El Rey pide al Apóstol Santiago que arregle la crisis

Tranquilos que esto lo arregla el Apóstol Santiago, cuya festividad se conmemora con la presencia de altas autoridades. Tanto es así que estaba el Rey, quien ha pedido al patrón que ayude a España a resolver cuanto antes la «grave crisis económica» y sus «duras consecuencias para millones de personas y de familias». Como en el viejo chiste, alguno se ha preguntado si “no había alguien más por allí” para resolver el problema -sin querer mirar a nadie en particular-, pero Juan Carlos -sagaz y realista- ha apuntado también en esta dirección:

«Señor Santiago ilumina a nuestras autoridades políticas, económicas y sociales para que sirvan con generosidad al interés general y favorezcan la cohesión y el entendimiento entre todos».

Los titulares de la ¿noticia? son del 25 de julio de 2010, no de 1643, cuando la Corona comenzó las ofrendas al Apóstol. Ni siquiera de 1210. Aquellos días en los que se discutía probablemente sobre el papiro y la viva voz del pregonero como mejor soporte de información.

El Sol y las tinieblas

Varios artículos alertan sobre la existencia de una ingente cantidad de la temible “materia oscura” en el interior del Sol. A esa conclusión ha llegado un equipo de científicos de la Royal Holloway University de Londres. La consecuencia fundamental sería un enfriamiento del núcleo. Este cambio de temperatura afectaría al número de neutrinos residuales de las reacciones nucleares del interior del Sol.

Con los estudios actuales se cree que el Sol (alimento esencial para la vida en el planeta Tierra, toda la vida) está casi en la mitad de su evolución: se formó hace 4.650 millones de años y tiene combustible para 5.000 millones más.

Entretanto, los investigadores sospechan que el 80% del Universo esta formado por “materia oscura”. Que sería un concepto hipotético de composición desconocida. Así de alentador. La conocen por su comportamiento y efectos. No emite o refleja suficiente radiación electromagnética para ser observada directamente con los medios técnicos actuales pero se sabe afecta a la gravitación de los cuerpos celestes, estrellas, planetas, galaxias completas, y a una cosa que llaman nada menos que Anisotropía, y que parece definirse en la Wikipedia como:

“La anisotropía (opuesta de isotropía) es la propiedad general de la materia según la cual determinadas propiedades físicas: elasticidad, temperatura, conductividad, velocidad de propagación de la luz, etc. varían según la dirección en que son examinadas. Algo anisótropo podrá presentar diferentes características según la dirección”. ¿Ser o no ser según el cristal con que se mira?

El tan ignorado LHC, el gran acelerador europeo de partículas, planea experimentos que ayudan a aclarar este confuso panorama. Mejor siempre saber a qué atenernos.

 Estas magnitudes de la ciencia me rebasan, pero me he quedado pensando que el abrasador Sol de mis tormentos (en verano) está podridito por dentro. Aclaran los científicos que no confundamos los legos “materia oscura” con “energía oscura”, concepto igual de hipotético, pero con carga aún más negativa. Sea como sea, por todas partes surge la confrontación entre el “Bien” y el “Mal”, la luz y las tinieblas, la perenne lucha entre fuerzas opuestas. Y no sé. Quema el sol pero nutre, luce cegador a pesar de la negrura de su corazón. Bajo el manto de su influjo, el blanco y el negro, bondades y altruismos, libran similar batalla. Y aún más: existe el gris, y todos los colores. Y una completa gama de actitudes. Y, sin embargo, por encima de todo el Sol luce potente y vivificador. Un poco en exceso a veces, diría yo.

Soraya cita a Zorrilla

La he escuchado en directo por pura casualidad. Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, ha anunciado que iba a hacer una cita culta. Quietos todos que allá voy, ha venido a decir. Segundos eternos en los que una espera qué hallazgo para pensar aportará la mañana. “Zorrilla”, ha aclarado Soraya. Bueno, veamos…

«Por donde quiera que fui, / la razón atropellé / la virtud escarnecí, / a la justicia burlé / y a las mujeres vendí. / Yo a las cabañas bajé, / yo a los palacios subí, / yo los claustros escalé / y en todas partes dejé / memoria amarga de mí».

Hace unos días, Rajoy, añadió a su rico y avanzado acervo (“de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo”, “todos los españoles”) una cita al mecano, juego con el que supuestamente confunde Zapatero con España. ¡El mecano! No se fabrica en España desde 1979, lo que llega procede ya de China. En sus tiendas en Madrid es dónde encuentro yo reliquias que no se ven en parte alguna.

La mitad de los adultos españoles solo ha terminado la enseñanza obligatoria. Y España se ubica en las últimas posiciones en el número de titulados en bachillerato y FP en el área de países de la OCDE.

A la cola de Europa en conocimiento de otro idioma distinto al español, la mayoría de los que sí dicen saber otra lengua, no la dominan. Hablan spanglish, por ejemplo.

Al escuchar a Soraya, tan ufana de su hazaña además, me ha venido a la cabeza un poema de Alberti en el que habla de “el sueño terrible del rostro de España más aborrecible”. Por muchas razones. Sin ir más lejos, la denuncia de ex presos cubanos recién llegados a nuestro país que cuentan las presiones de miembros del PP para que «se quejen del mal trato recibido» por parte del Gobierno. Política de altura.  Y talla intelectual a juego.

Nunca he entendido que España sea un país en el que no se busca la superación personal, y se presuma, incluso, de la propia incultura. El hombre mediocre servido en bandeja. Vulnerable por todos los costados.

Apoteosis de creatividad

Es de Andreas Hykade, diseñador de animación alemán, nacido en 1968. Y me ha llegado a través de esta página. Aparecen figuras que forman parte de nuestro imaginario y nuestros sentidos. Y luego… nacer, escindirse y fundirse, transformarse… ser o ya no ser. En fin que es casi como el test de Rorschach.

La terapia del shock

«Ya no hablo con periodistas», dijo la voz tensa que se oía al otro lado del hilo telefónico. Y luego una diminuta ventana de esperanza: «¿Qué quiere?».

Me doy cuenta de que tengo unos veinte segundos para convencerla, y no será fácil. ¿Cómo puedo explicarle a Gail Kastner lo que quiero de ella, el viaje que me ha llevado a llamar a su puerta?

La verdad suena tan extraña: «Estoy escribiendo un libro sobre el shock. Y sobre los países que sufren shocks: guerras, atentados terroristas, golpes de Estado y desastres naturales. Luego, de cómo vuelven a ser víctimas del shock a manos de las empresas y los políticos que explotan el miedo y la desorientación frutos del primer shock para implantar una terapia de shock económica. Después, cuando la gente se atreve a resistirse a estas medidas políticas se les aplica un tercer shock si es necesario, mediante acciones policiales, intervenciones militares e interrogatorios en prisión. Quiero hablar con usted porque creo que es una de las personas que ha sobrevivido al mayor número de shocks. Usted fue víctima de los experimentos clandestinos de la CIA con electroshocks y otras “técnicas especiales de interrogatorio”. Y por cierto, creo que los frutos de las investigaciones para las cuales usted fue una cobaya humana se están utilizando con los prisioneros de Guantánamo y Abu Ghraib». La interlocutora de Klein, Gail Kastner, había sufrido no menos de un centenar de electroshocks. Se postulaba como una excelente testigo para conocer sus efectos.

Parece mentira que Naomi Klain publicara en 2007 (antes de la debacle financiera), todo un tratado de lo que se avecinaba: “La doctrina del Shock”, y shock produce releerlo. Su premonición se está cumpliendo, dirán los menos informados. Pero no es difícil vaticinar cuando –tras investigar- se poseen datos y se observan conductas.

Los seguidores de Milton Friedman –en perenne lucha contra las teorías keynesianas de un capitalismo controlado y humano- han triunfado. Todo golpe profundo que sacude las estructuras personales deja anonadado un tiempo. Todos lo hemos experimentado. Nunca somos tan vulnerables como en ese momento. Quienes nos quieren, los especialistas –si decidimos acudir a ellos-, tratarán de hacernos reaccionar buscando que el dolor y el desconcierto se salden de la forma más positiva para nosotros. Pero no siempre es así. Naomi Klein cita a Ugo Cerletti, psiquiatra, acerca de su «invención» en terapias de electroshock,diciendo:

» Fui al matadero para observar lo que llamaban «matanza eléctrica» y vi que fijaban grandes tenazas metálicas en las sienes de los cerdos, cuyos extremos estaban conectados a una corriente eléctrica de 125 voltios. En cuanto los cerdos tocaban las tenazas, caían inconscientes, se ponían rígidos y al cabo de unos segundos empezaban a convulsionarse como hacían nuestros perros cobayas. Durante este período de inconsciencia (coma epiléptico) el carnicero mataba y sangraba a los animales sin dificultad alguna».

Estaríamos por tanto en la segunda fase, en el segundo shock (el que ha visto sacudidas las estructura económicas y ha afectado a nuestra forma de vida y nuestro futuro)  y… en su «terapia». Shock y terapia que tratan de vaciar la mente, para introducir un disquete nuevo. Muchos políticos, Zapatero desde luego, parecen haber engullido el producto.

“Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”. George Orwell, 1984.

Por primera vez en la historia cuentan con la ayuda de un instrumento esencial:  la comunicación masiva que -a sabiendas o como tontos útiles y utilizados- difunde intensamente el mensaje. Ésa es la diferencia, de resultados impredecibles.

La protesta, la contestación, se salda en la teoría de la doctrina del shock de Naomi Klein, con el tercer shock:  uso de la fuerza. El crack del 29 desembocó en una guerra mundial. Es un hecho.  Y pone realmente los pelos de punta que Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, haya mentado los golpes militares si no se aceptan los postulados del mercado.

¿Ciencia ficción? Ya nos gustaría. La demostración empírica precisa conocer en las propias carnes el problema en este caso. Pero se multiplican los datos sospechosos. Una investigación del Washington Post habla hoy del espectacular aumento de los servicios de seguridad sin control en EEUU desde el 11S. Y Michael Hudson, nos cuenta ¿una anécdota?: La Universidad de Chicago (la que vio nacer a los Chicago Boys del neoliberalismo basado en Friedman) ha encargado la remodelación del edificio del Seminario de Teología de Chicago para convertirlo… en la sede del Instituto de Investigación Económica Milton Friedman. La nueva religión, la que, como todas, se basa en “creencias” no demostradas, incluso que contradicen la realidad. «El libre mercado se regulara solo». «La intervención estatal es la que crea bolsas de pobreza». «La “libertad” (de mercado) es la clave». Y, si no aceptas sus mandatos inapelables, se hace “algo” para reeducarte. Por desgracia, hoy, la mayoría de la población –políticos y medios informativos incluidos- parece estar sobradamente reeducada.

  Gail Kastner resistió. Sobrevivió cuerda (aunque con secuelas) a un centenar de electroshocks con sus electrodos y descargas bien palpables. Los cerdos del matadero, no.  Y es bastante alentador conocer estos dos datos.

Iñaki Gabilondo: «El regimen en el que vivimos es una dictadura»

Iñaki Gabilondo -periodista único, luz incombustible en el gris periodismo de hoy- despidió la temporada el día 15 de Julio con una entrada impresionante, por su verdad, concisión y claridad. No sólo comparto lo que dice, lo he escrito varias veces aquí. El centro de la cuestión -tras haber situado perfectamente el problema y llegar finalmente a una pregunta fundamental como conclusión- es éste:

 «Somos súbditos de los mercados, el régimen en que vivimos es una dictadura; una dictadura muy particular, una dictadura disfrazada con los ropajes de la democracia, pero una dictadura. Nuestros orgullosos estados, nuestros representantes políticos, y la mayoría de los ciudadanos fingen no darse cuenta y manejan toda la gesticulación de la normalidad democrática pero ya nadie ignora que los caminos están trazados, que fuera de ellos no hay salvación, y que nuestra libertad sólo puede ejercitarse en el pequeño margen de elasticidad -un poquito más para aquí, un poquito más para allá- que se nos autoriza. (…) la socialdemocracia ha quedado prohibida de facto. Bueno, se le permite gobernar con tal de que no sea con sus propios puntos de vista.

Y sí, la pregunta clave es ¿Qué hacemos?

(Gracias por la alerta @angelsmcastells)

Egoísmo ¿valor en alza?

Así aparca un español egoísta

A Mariano Rajoy sólo le interesa lo que él dice. Y si gana o no a su único adversario: el que ostenta el cargo que él desea. Felipe González lo ha comentado en el mismo sentido: “donde acaba mi propuesta acaba mi interés, lo demás es residual«. En eso se parece mucho a ese “todo el mundo” que él tiene como guía, el que se convierte en losa que arrastrar e impide que este país progrese en todos los aspectos. El del «yo primero, yo y sólo yo» que vemos desde en el uso del coche al acceso en una fila.

  Otro asunto que no deja de ser curioso es que la misma portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, que ahora justifica y alaba la ausencia de su líder en el debate del Congreso, dijera esto en Octubre de 2008: «El que no quiera ir que renuncie a su escaño«. Ocurre que cuando la sociedad egoísta usa orejeras olvida pronto. su horizonte es escaso. Y no ha habido en España nadie a quien le hayan hecho daño las hemerotecas.

  El liberalismo conservador proclama sin complejo alguno que el progreso se logra con “la búsqueda egoísta del bien individual”. Enormísima falacia –y a las pruebas me remito- que sin embargo ampara que cada cuál arrase con cuanto le plazca con tal de lograr su beneficio. Nadie me negará que los Goldman Sachs del mundo no son «egoístas«.  Lo asombro es cómo el placet al egoísmo gana terreno. Ya nadie parece avergonzarse de pensar sólo en sí mismo. Y obrar en consecuencia, aunque destruya a los demás.  

   Eso le lleva a José María Aznar, por ejemplo, a defender energías contaminantes o peligrosas para la salud general y negar la influencia humana en el cambio climático, admitiendo como mucho que será “un problema que quizá, o quizá no, tendrán nuestros tataranietos».  Gran visión de futuro la del «estadista mundial».

  Pensar en los objetivos cortos y particulares y entrar como elefantes en una fábrica de vidrio, sin importar qué se hará después con los cascotes, lleva a que todavía hoy Españe degrade diariamente casi 8 hectáreas de su costa, según ha denunciado Greenpeace en su estudido «Destrucción a toda costa 2010«. «Casualmente», la Comunidad Valenciana es la que más ha hecho añicos su litoral en la última década. Y dice Greenpeace que la avalancha destructora ya ha llegado -en toda España- a las últimas zonas bien conservadas. Es el ejemplo paradigmático de egoísmo ciego, de aplastar como Atila y la tierra quemada para lograr ganancias personales, sin vislumbrar siquiera qué pasará después. Todavía es el turismo un sosporte fundamental de nuestra economía, no sé si el único que queda, pero el año pasado en la televisión alemana vi un reportaje en el que ciudadanos algo más civilizados que el «todo el mundo» español decían que ya no querían venir aquí de vacaciones porque habíamos llenado de cemento las playas.  

Hay países en los que los ciudadanos sí se preocupan del bien común. Los más educados. Los que saben que es el progreso de la sociedad en su conjunto el que logra avances y mejorar la vida de más personas.

El matemático John Nash, logró el Nobel de Economía (no hay premio Nobel de Matemáticas) en 1994 por sus, ya archiconocidas e incluso mal usadas, aportaciones a la teoría de juegos y los procesos de negociación. Lo que aquí nos interesa es su concepción filosófica: la búsqueda del progreso del grupo logra mejores resultados en cada uno de sus integrantes.

Los niños  no lo saben, si no se les enseña. El embrión del animal humano precisa educación. No sé si el triunfo del equipo logrado hace bien poco por un grupo de españoles indica algún cambio de tendencia.

PD. En las encuestas que dan a Rajoy como vencedor en el debate no figura ficha técnica. En un post antiguo consulté a Fermín Bouza, catedrático de sociología-opinión pública, y cifró el margen de error de las encuestas flash con muestra pequeña en un +/-10%

¿Para qué sirvió el debate?

¿Para llenar periódicos y secciones en los medios audiovisuales? La sociedad no sólo se ha sentido defraudada con el Debate sobre el Estado de la Nación, sino que ha ignorado lo que han dicho sus representantes –qué ganas de olvidar unos y otros lo que son-, en el más profundo hastío. Con lo contentos que estábamos con el triunfo de La Roja y “vienen estos aguafiestas”, además. Claro que es importante por dónde camina el futuro de España, pero del debate sólo han salido contentas las camarillas de quienes hablaron, en esa eterna sonrisa de peloteo y nula autocrítica que tanto les aleja de la realidad.

Que nadie se deje engañar en la desmemoria: Zapatero no ha precipitado a España en una crisis. Para nada, en absoluto, le vino dada y bien dada. Lo que no hizo fue mover un dedo por remediar el fiasco que teníamos montado en España con el ladrillo traicionero, ni con la corrupción, ni con el desorden institucionalizado. El colmo llegó cuando sucumbió a los encantos del mercado. Por mandato inapelable de ese peligroso ente conocido como “Bruselas”, portavoz de “los mercados”, que la ciudadanía elige alegremente en su formato actual. De no obedecer, nos reventaban el país y nos mandaban al bono basura como a Grecia. Resulta bastante incomprensible que el PP se queje de que el líder de aquel partido que se llamaba socialista, haga lo que ellos pensaban hacer con creces. Pero así es la vida que nos ha tocado vivir.

La desfachatez de Rajoy al pedir austeridad en un partido que dilapida y roba –presuntamente en tanto lo dilucidan los tribunales en múltiples causas abiertas- el dinero de los ciudadanos es épica. O la apelación a la “autoridad moral” ¿”moral” por qué? de la que dice Rajoy carece el Presidente del Gobierno, con todo lo largado por el caballero y todo lo hecho, y, especialmente, no hecho. Con los hilillos de plastilina y la cohesión interna lograda en su partido. Pero voy a detenerme, siquiera por estética, en cuestión de formas. Rajoy no ha goleado a Zapatero como dice “La Razón” (hay amores que matan). Vez tras vez, seria incapaz de ganar a nadie ni aunque el contrincante estuviera maniatado –que lo está-. En un debate. En elecciones celebradas en circunstancias de criterio racional. Por otro lado, nos situamos ante un señor que en el Siglo XXI utiliza en su discurso frases como «de matute», «escurrir el bulto», “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo” o el inefable «todos los españoles», que ya Ortega y Gasset, hace casi un siglo, utilizó para definir al hombre mediocre. Y ésa es la pena., que él va ciego tras el sillón de La Moncloa sin contribuir a sacar a España del atolladero como hacen todos los partidos en Europa. Su argumento para no hacerlo es que “no confía en Zapatero”. ¿Confía alguien, seriamente, en Rajoy?

  La guinda ha sido no acudir a la segunda sesión del debate y quedarse «en su despacho trabajando». La portavoz Saénz de Santamaría ha explicado que el discurso de Zapatero era totalmente prescindible. Rabieta infantil por haber perdido un debate que debería haber ganado, pereza pura y llanamente, y sin duda una falta de responsabilidad y de respeto a la soberanía popular que deja boquiabierto. No está en la vida para ganar a Zapatero, siquiera para escuchar a Zapatero exclusivamente, hablaban grupos que representan a ciudadanos y se le paga un sueldo por cumplir su trabajo como diputado.  Con él, se han ausentado más de 120 parlamentarios de su grupo.

En la grada tenemos también al aclamado líder de la “derecha civilizada”, Durain i Lleida, un señor que es partidario de no prohibir que los médicos “curen” la homosexualidad. Su homofobia, fascismo, y, sobre todo, ignorancia deberían haberle hecho abandonar la política. Para mí lo ha hecho, no le escucho, no le leo, no existe ya en mi universo, ni por obligación. Me gustan algunos líderes de formaciones minoritarias –no desde luego la oportunista del pelo rojo-, dicen cosas sensatas, pero una acaba exhausta tras engullir el plato principal.

Y aún así todos los medios nos han dado la barrila con el tema. Frívolamente que es lo que se lleva ¿quién ha ganado Zapatero o Rajoy? ¿La selección española o la de los Barrios Bajos? Y nos han contado que llevaban atuendos “rojigualdas” en el Congreso y las similitudes entre el debate y la final del campeonato mundial. Patético.

En la TDT y las televisiones del PP (que viene a ser lo mismo) han mandado las hordas del Pleistoceno –con tertulianos de quita y pon- manipulando datos con un señorío admirable. Se dirigen a una audiencia anestesiada. Ausente de lo que se cuece contra ella. ¿Para qué ha servido el Debate? Para robarnos la ilusión prestada. Para certificar la baja talla de nuestros políticos. La sabia historia nos cuenta que esto acaba en los Chaves y Berlusconis. El PP lleva camino adelantado. Berlusconis tiene varios. Y sobre todo una Thatcher de recambio, muy castiza ella (con todo lo que ello implica), que nos sacará de la crisis. Ya hablaremos otro rato de ella. De la crisis premeditada, que tiene mucha miga.

¿Por qué la UE está a la cola del crecimiento mundial?

 Andrés Villena -ese lujo del que dispone la web de Telecinco-, publica un denso artículo que sobrevuela (en altura) sobre lo que se debate en el Congreso sobre el Estado de la Nación. Expertos del máximo prestigio enjuician la economía mundial.  Resumo algunas de las ideas que Andrés expone:

La recuperación será larga y dura, sobre todo para los países de la Unión Europea: frente al crecimiento de China, que registra un aumento anual aproximado de su PIB de un 9,5%, destaca el de la India (7,5%), Brasil (6,4%) o EEUU (3%). Sin embargo, las previsiones del Banco Mundial para la Eurozona se limitan a una horquilla entre el 0,7% y el 1,3%. ¿Por qué se produce este diferencial? ¿Qué nos hace falta para crecer, al menos, como EEUU?

En 1936, el presidente Franklin D. Roosevelt decidió retirar gran parte de los estímulos que apoyaban a la economía de EEUU. El resultado inmediato fue una recaída en la Depresión.

Rafael Pampillón, Profesor del IE Business School, subraya dos motivos principales: «En primer lugar, EEUU cuenta con un Banco Central propio y autónomo, la Fed, que nunca va a permitir que EEUU entre en suspensión de pagos, porque este banco puede continuar comprando títulos de deuda pública y para ello seguir imprimiendo dinero». «Sin embargo, en la Eurozona, el BCE es un banco para 16 países y eso los mercados lo saben». De aquí se puede deducir el origen de muchas de las tensiones vividas en determinados Estados europeos a lo largo de este invierno y primavera. El segundo, para este experto, es la rigidez laboral europea.

Esta interpretación de la realidad económica choca de frente con las reflexiones de Vicenç Navarro, Profesor de Public Policy en la John Hopkins University y un amplio conocedor de la economía de los Estados Unidos, donde trabajó como asesor del presidente William Clinton.

Navarro, como Rafael Pampillón, destaca el papel clave de la Reserva Federal, que «tiene el objetivo de estimular la economía además de controlar la inflación», pero señala factores políticos determinantes en el comportamiento económico de la Eurozona: «El Banco Central Europeo, en cambio, ha dado mucha más prioridad al control de la inflación que al estímulo económico. Esta situación se ha acentuado todavía más en un momento en que la mayoría de los países en la Unión Europea están gobernados por partidos de derechas».

«La causa del mayor crecimiento de Estados Unidos se debe al mayor estímulo económico, consecuencia de una inversión pública mucho mayor que la realizada en Europa para estimular las economías europeas. La administración Obama ha hecho una inversión pública para estimular la economía equivalente al 8% del PIB, comparada con sólo un 2.3% del PIB como promedio en la Unión Europea.»

Por estas razones, Navarro advierte un único sendero para que la Unión Europea salga de la crisis: «Europa no saldrá de su recesión a no ser que haya una inversión pública muy acentuada para estimular la economía. Esto es lo que ocurrió en Estados Unidos a principios del siglo XX. Fueron el New Deal y la Segunda Guerra Mundial los que sacaron a la economía estadounidense de la depresión».

«Lo mismo en Europa. La enorme recesión que se dio inmediatamente después de la II Guerra Mundial en Europa fue resuelta a base de una enorme inversión pública, tanto física como social, facilitada por el Plan Marshall. Creerse que se podrá salir de esta enorme recesión a base de reducir el gasto público es ignorar la historia económica del siglo XX».

La Profesora de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Àngels Martínez Castells, propone un punto de vista distinto: «Si llegamos a esa situación (han hablado de una posible quiebra de Estados) será por haber exacerbado la cada vez más regresiva redistribución de la renta, en la ausencia de políticas sólidas de demanda y por querer imponer los absurdos dictados neoliberales de un Estado de mínimos, que van a llevar a la economía a un pozo del que puede ser imposible encontrar una salida».

¿Hay otras salidas? Parece que hay alternativas factibles. Martínez Castells aconseja «combinar políticas de ofertas y demanda: por el lado de la oferta, racionalizar el gasto en lo que tiene de despilfarro, manteniendo las políticas de demanda, redistributivas y de pleno empleo y, donde no sea posible, manteniendo una renta que asegure unos niveles mínimos de vida dignos para todas las personas, junto con la preservación de los servicios públicos fundamentales».

Es el ‘espíritu keynesiano’: algo similar proponía hace unas semanas en su blog el ex Ministro de Trabajo (Secretary of Labour) de Clinton, Robert Reich, que proponía desgravaciones fiscales masivas para las clases medias en EEUU, a fin de evitar una segunda recesión o ‘doubble dip’ por insuficiencia de estímulo. No obstante, Estados Unidos parece marchar ahora a contracorriente; para el Profesor Antonio Miguel Carmona, «ahora es EEUU quien quiere tener un Estado de Bienestar y así lo ha demostrado con la aprobación de la Reforma Sanitaria». Vicenç Navarro subraya el contraste con la Unión Europea: «Están siguiendo políticas keynesianas, mientras que la UE ha seguido políticas neoliberales».

Hay otros expertos que, pese al éxito de determinadas soluciones en el pasado, vaticinan un profundo cambio de ciclo. José Luis Sampedro se ha significado recientemente sugiriendo el ocaso del capitalismo. Àngels Martínez Castells lo ve del siguiente modo: «Este sistema es cada vez más una caricatura de sí mismo… Expulsa y margina personas que necesitan un mínimo de recursos y libertad. Este sistema podría aprovecharse de su capacidad intelectual y esfuerzos, pero les niega cualquier posibilidad de inclusión. Esta no es una contradicción más: es una contradicción fundamental. El capitalismo parece brillar y expandirse como una supernova cuando de hecho -y aunque el proceso puede durar años- ya se está convirtiendo en un agujero negro».

Conviene leer el artículo completo, con muchos más matices. No venía a cuento tratar en tema tan denso, cómo logran el crecimiento algunos de los países hoy en la cumbre. Pero sí nos son aplicables los de nuestro nivel de desarrollo y concepción (presuntamente) democrática: EEUU. Contesto a la pregunta de Andrés ¿Por qué la UE está a la cola del crecimiento mundial? Por el inmovilismo que le impone su mayoría neoliberal (contraria a los intereses de toda la sociedad), por el propio inmovilismo y falta de compromiso de la ciudadanía que la sustenta.

  (Me parece más interesante aportar este trabajo hoy que la jaula de grillos del  Congeso, en donde la oposición no busca soluciones, sino alcanzar el poder. A la vista de las valoraciones al discurso del Presidente, a mí ya no me merece la pena ni escuchar las respuestas parlamentarias. No las del PP, CIU o PNV, desde luego. No se prevé novedad alguna en su cansino e inamovible discurso. Zapatero, por su parte,  sigue enamorado del libre mercado que le ha obligado a engullir la aplastante mayoría de «Bruselas«. Intenta salvar muebles. Insuflar optimismo. Pero… no hay un proyecto común español con el que defenderse ).

(Por si hay algún interesado en saber lo novedoso del debate, el resumen de otra buena periodista: Pilar Portero).

Exprimir la fruta hasta el amargor

No cabe la menor duda de que los españoles necesitábamos un respiro y que estallar de júbilo es una de las formas más placenteras de hacerlo. Pero somos un pueblo que reacciona desproporcionadamente. Una sociedad, en realidad, incluso mundial, tan sabiamente dirigida en la sombra. Y en ese conjunto, el sol, la historia, parecen aumentar nuestra desmesura.

El pulpo fue una ingeniosa ocurrencia. Dos, tres veces, hasta diez. Cuando llegamos a encontrarlo en la sopa, en el gazpacho, en el café, asomando sus patas en las latas de refrescos y en los sándwich prefabricados, llegó el empacho. Dudo si la “pulpomanía” no a va afectar al consumo de este sabroso producto. ¿Quién se come a un animalito tan listo y generoso con los españoles?

Y llegó el triunfo de nuestra selección en el mundial. Y las celebraciones. Jamás en nuestra historia ha habido tanta gente en las calles de Madrid. La manipulación política ha logrado desactivar las cifras de asistentes a manifestaciones, pero sea cuál sea la que den, puedo asegurar que en la vida han salido tantas personas para apoyar o rechazar algo. Puede triplicar y cuadriplicar la mayor explosión popular que estaba fijada en la del 11M, tras los atentados. Sea bienvenido si es un punto de partida. Si de verdad esto implica que hay más objetivos que logren movilizar a la sociedad a partir de ahora.

Horas y horas de programación. En todas las cadenas. Aparcando la realidad que sigue existiendo fuera del fútbol. Ya no cabe un solo gol más en mi cerebro, tengo tal atracón de “rojigualda” en mi retina que necesitaré una cura de azules y grises. Me pregunto por qué los medios, los ciudadanos, llegan a exprimir cualquier asunto hasta volverlo casi vomitivo, hasta llegar a la resaca. Es como si alguien manifestara su gusto por, qué sé yo, la compota de manzana. Y se la dieran para desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar. Y le despertaran entre horas por la noche para suministrarle raciones sin piedad. Algunos la aborrecerían, otros… se harían adictos a ella.

Hortera el final de fiesta. El tal Reina, tan gracioso él, Carlos Latre redivivo, Bisbal -¡dios mío!- y ¡Manolo Escobar! para postre. Y el toro, y la bandera, y la pandereta. El eterno tópico de España. Por favor, estos chicos han demostrado que tienen otro estilo, otras ambiciones, otra forma de alcanzar las metas. Hay que aprender a extraer enseñanzas de lo valioso.

Entretanto, sin irnos muy lejos, nada, Esperanza Aguirre quiere sacar 7,9 millones de euros de los sueldos de los trabajadores del Metro, cuando, como nos cuenta Ignacio Escolar, se gastó 51 millones en publicidad de ese mismo servicio en los últimos 4 años. O ha multiplicado por cuatro en un trimestre, el presupuesto de publicidad de las aguas del Canal II, ese ente camino de la privatización que hace negocios raros allende los mares. Los populistas saben bien cómo instrumentalizar a una ciudadanía inmadura.

O las cuatro torres del norte de Madrid, producto del negocio urbanístico que mezcla ladrillo, política y “equipos sin alma” –en genial definición de Javier Pérez de Albéniz-. Pues ha resultado inútil al menos para quienes se dejaron embarcar en la aventura de Florentino Pérez: la ocupación de los rascacielos es del 25%.

Los políticos se asustan por cómo recibirá esta ciudadanía encantada –en todos los sentidos de la palabra- el Debate sobre el Estado de la Nación. Igual piensan que la vida en España ya es jauja. Muchos ciudadanos lo creen, en serio. Pero cuando Rajoy abra la boca, cuando lo hagan los demás, para aflorar nuestras miserias con la peor intención, se desvanecerá el sueño. O no. Que “podemos” lo hemos demostrado. Todos los placeres saben mejor cuando se llega al extremo máximo de su mejor sabor, sobrepasado éste, amargan. Y se hace imprescindible explorar caminos desconocidos para encontrar nuevos nexos de unión y de gozo.