5 de Agosto

Siempre me ha sabido esta fecha a fiesta: era el cumpleaños de mi madre. Ella hubiera comenzado el día como todos: nos despertaba contándonos las noticias que ya había leído en Heraldo de Aragón (llegaba a casa por suscripción) al levantarse más temprano que los demás a preparar el desayuno. Probablemente fue ella la que imbuyó en mí la costumbre de querer saber y compartir lo que pasa.

Entre parabienes y regalos, mi madre no dejaría el día de su aniversario de ir a la compra y preparar la comida (sin duda utilizando manjares mejores que a diario, cuando se pudo). Con ayuda de la abuela, mientras vivió. Con la mía. En aquella época los hombres no ponían ni la mesa.

El calor árido y potente de los agostos en Zaragoza, se colaba por las ventanas, a pesar de las persianas echadas. No hasta abajo, a mi madre le gustaba la luz. Un año, durante la comida, la radio al fondo emitió una noticia que nos conmocionó: había muerto Marylin Monroe, la hermosa y frágil mujer a la que seguramente entonces queríamos parecernos -al menos en algunos gramos de personalidad-, la que, desgarrada e ilusa, cantaba apenas 3 meses antes “happy birthday to you” al arrebatador presidente del cambio y la esperanza, que sería asesinado un año después.  

La mujer que atemperaba mis sueños de rebeldía, me hizo llegar muchos años después (ya desaparecida) los recortes de periódico que –como yo- atesoraba. Hitos de mujeres a los que la España franquista no les dejaba aspirar. El tiempo añadió a la carpeta los pequeños logros de su propia hija. En un papel ya amarillento leo un artículo del médico y escritor Santiago Lorén: “Sender y las mujeres”. Y que termina así. “Los lógicos del arribismo y del éxito dicen que siempre detrás de cada hombre hay una mujer; sólo los poetas saben que la mujer no está detrás, sino delante; muerta o viva, huidiza o alcanzable, siempre por delante, señalando la meta y el camino”. Mi madre no compartió conmigo estos sueños secretos, algunas rosas cortadas en el camino aconsejaban prudencia.

Aquellas mujeres españolas hubieran necesitado a una Bibiana Aído, la tan injustamente vilipendiada ministra que, con voluntad implacable, lucha por la igualdad. Aún un 40% de nuestra sociedad piensa que la violencia de género es culpa de la mujer por no irse de casa. Una aplastante mayoría encuentra excusas a los maltratadores. Y un 18,9% que la mayor parte de las mujeres presenta denuncias falsas –a pesar de la abrumadora cifra de víctimas-. Hijos de aquellos lodos.

Un 5 de Agosto, mi hijo de 11 meses, se levantó y se puso a caminar por primera vez. Tambaleante como todos, prudente quizás, pero firme. En su primera decisión autónoma, cogió un cenicero y se dispuso a arrojarlo a la calle por la terraza. Claro mensaje de un deseo, cuyo cumplimiento aún le debo. Primeros pasos de indeleble recuerdo que todavía trato de afianzar con los brazos de una mirada discreta que le empuja hacia delante. Y que me devuelve, reconfortante, la misma contrapartida.

Y hoy, 5 de agosto de un mundo regido por el dinero casi exclusivamente, se cierra una cuenta de largos pagos: ¡hoy he terminado de pagar la hipoteca! Ya era hora. La codicia que impera en el orden mundial, aún nos pone en riesgo, pero menos. Ya no más los lejanos sueños de habitaciones de hoteles que desahucian, como debe ocurrirles a tantos españoles que viven en casas cuyos dueños son los bancos, aunque las crean suyas.

En un mundo en quiebra mal repartida, sin objetivos ni voluntad clara de solución, la fiesta de este 5 de Agosto es pisar en tierra firme, sin más cuotas. Los otros recuerdos del día, ponen alas de más altura para seguir festejando la dicha de vivir.

Ya estaba escrito

1993. Enero. Conferencia en Washington de altos protagonistas mundiales: ministros, presidentes de Bancos Centrales y economistas. Habla el anfitrión John Williamson, el economista que en 1989 elaboró el Consenso de Washington, un decálogo de medidas para América latina, basado en el modelo de equilibrio competitivo de la economía de mercado que, en la década del 90, operó en los países de la región bajo una fórmula infalible: “Estado mínimo y mercado libre, sin trabas”… y que los llevó a la ruina:

 “Habrá que preguntarse si podría tener sentido la provocación deliberada de una crisis para eliminar los obstáculos de carácter político que se le pueden presentar a la reforma. En Brasil, por ejemplo, se ha sugerido en algunas ocasiones que valdría la pena avivar un proceso de hiperinflación si con ello se asusta suficientemente a todo el mundo para que se acepten los cambios”.

   1993. Febrero. Canadá (como tantos otros antes… y después) se encuentra en una “catástrofe financiera”. Es lo que aseguran los medios informativos del país e “informes” exteriores muy críticos con su situación económica. “La expresión “el muro de la deuda” irrumpió súbitamente en nuestro vocabulario. Lo que se quería decir con ella era que, aunque la vida parecía cómoda y pacífica en el presente, Canadá “gastaba muy por encima de sus posibilidades” y, en breve, poderosas compañías de Wall Street como Moody´s o Standard and Poor´s iban a reducir la calificación de nuestro crédito nacional, que pasaría de nuestro inmaculado “status” de “triple A” a otro mucho más bajo. Cuando esto sucediera, los inversores no harían otra cosa que “retirar su dinero” de Canadá para llevárselo a otro lugar más seguro. La única solución, se nos decía, era recortar radicalmente el gasto en programas como el del seguro de desempleo y el de sanidad. Y eso, precisamente, fue lo que hizo el Partido Liberal pese a que acababa de ser elegido con un programa electoral en el que propugnaba como prioridad la creación de empleo. La versión canadiense de la “política del vudú.” (Se refiere a los gobiernos progresistas que cambian su política hacia el neoliberalismo, “obligados” por las circunstancias). Después se comprobó que la “sensación de crisis” en Canadá había sido cuidadosamente alimentada y manipulada por un puñado de “think tanks”, subvencionados por los principales bancos y empresas del propio país. Había sido una maniobra neoliberal. Una más.

Fragmento de “La doctrina del shock” de Naomi Klein. Publicado en 2007, antes de que se desplomaran las torres financieras y a todos –unos más que otros- nos sacudiera “la crisis”.

Mucho antes, en 1940, John Ford dirigió “Las uvas de la ira” de John Steinbeck.

¡Bienvenida Mrs Obama!

 

 8.000 medios informativos, 8.000, para cubrir la visita -en vacaciones- de Michele Obama a Marbella. 50.000 «impactos» informativos se esperan. Y una lluvia de millones. En 4 días, no va a estar más tiempo. Del 4 al 9 de Agosto.

   Tres municipios se disputan ser «la sede» que acogerá a la primera dama norteamericana y una de sus hijas: la propia Marbella (porque da nombre internacional a la zona), Benahavís, de apenas 4.000 habitantes, (que es realmente donde se ubica el Hotel Villa Padiema), y Estepona, paso obligado para llegar a él. De modo, que los municipios implicados se afanan estos días -además de en colocar pancartas- en instalar bombillas y coloridas macetas en todo el recorrido, según cuentan los periódicos locales.

¿Nos comerá el lobo feroz?

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -«La última «boutade» económica de las derechas«- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos (como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU «no remonta el vuelo«. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por «Bruselas» y «los mercados». Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

(Gracias David por tus estimulantes conversaciones 🙂 )

¿El periodismo? Sí, aún vive

Hubo un tiempo –breve, bien es verdad- en el que los políticos sólo aparecían en los medios llevando bajo el brazo una noticia. ¿Cómo hemos llegado a la omnipresencia de los partidos en la información? Todo empezó, probablemente, cuando las televisiones públicas se vieron obligadas a pesar y medir los gramos de propaganda política en las campañas electorales. La costumbre se institucionalizó y ahora su presencia mediática es perenne. Si ellos piensan que los medios son sus oficinas de prensa, lo realmente grave es que nadie se lo discuta.

La información nada tiene que ver con los votos. No es noticia lo que piensan los líderes políticos sobre todo lo que acontece. No lo es el patético recurso al “rifirrafe”, para colocar las declaraciones de uno diciendo que “todo es blanco“, y de su oponente afirmando que “todo es negro“. No es objetividad, es mal periodismo. La gama de los grises y de todos los colores y tonos están en los datos, en el trabajo. No nos aporta nada redifundir al infinito sus repetitivos discursos. Sólo crea desinformadora crispación, buscada, en muchos casos. No es periodismo aceptar los silencios cuando a los políticos no les conviene hablar. Pero ¿Quiénes se han creído que son? Nuestros representantes, nuestros bien pagados empleados.

Para seguir leyendo en el blog de nacho escolar, que nos ha dejado las llaves a unos amigos.

Y a no perderse el enlace a vídeo, porque…

En este panorama, surgen voces nuevas que resquebrajan los cimientos. Wikileaks ha hecho temblar al Pentágono, salir a la palestra a Obama, y afilar las críticas de los establecidos. La muerte tramposa de inocentes no es un código de seguridad a preservar. ¿Y cómo se llama ese misterioso ente que cuenta a la sociedad lo que los poderosos quieren ocultar?  Periodismo. Algo vivo que pugna siempre por salir entre la podredumbre o la mediocridad. El sueño de cambiar el mundo. Un peligro. Una y otra vez demuestra que es difícil acabar con su germen. Aunque lo intenten, claro está.

Los olvidos de la información amable

Nos cuentan cómo viven los ciudadanos “como nosotros”. Si van a la playa o a la montaña, si pasan calor, si usan una caravana o se meten 18 en un apartamento –para pasar vacaciones en familia, por supuesto-. Cuando se instalan en el extranjero, también nos dan detalles de lo maravillosos que son los países de acogida en general, de su exotismo, aunque haya penurias. Hurga la televisión en las cloacas de la droga y el sexo, en los excesos de los ciudadanos corrientes. Y también nos muestran la parte ridícula de los ricos, para que nos sintamos más a gusto con nosotros mismos. Desde que se entregó la cámara “a la sociedad”, y se la puso a bailar “para darle realismo” y “naturalidad”, la televisión es más que nunca una ventana… al patio del vecino. Sin investigar, sin datos, la calle que entra por los ojos.

Pues bien, en ese idílico panorama falta una parte sustancial de la realidad. Maruja Torres lo está denunciando. Con riesgo y silencio, lo graban algunos periodistas: Edu León, Olmo Cayo y David Fernández. En el Madrid que tiene a los toros como “bien de interés cultural” no gustan las pieles oscuras, las diferentes de cualquier tono. Los mejores de sus países o los más desesperados. Los que afrontaron terribles riesgos y el dolor del desarraigo para dotarse de un futuro mejor. Éste es el presente de algunos.

RAE ¿limpia, fija y da esplendor?

La Real Academia Española de la Lengua continúa su incansable labor de actualizar el diccionario para adaptarlo a los usos de la calle. En una de sus anteriores revisiones incluyeron palabras como tropecientos, guay o currante. Ahora se disponen a aceptar: abducir, alcaldable, buñueliano, rojillo, cultureta, espray, festivalero, grafitero, homófobo, oenegé, sobao, sostenibilidad, antiespañol, muslamen, obrón o jet lag. Variopinto mosáico. Atentos a la viveza del lenguaje incluirán también términos de la más acuciante actualidad: «bonus», «bróker», «acción de oro», «ahorro forzoso» o «base monetaria».

Con gran cautela declaran que andan viendo de poner de acuerdo a las 22 academias para aceptar el término “matrimonio homosexual”, dado que no todos los países castellano parlantes lo tienen admitido en su legislación.

Y, eso sí, apenas tocarán los significados peyorativos de multitud de palabras que ofenden a la mujer. Sirvan algunos ejemplos:

Acepciones de MUJER:

  • de su casa.

1. f. La que con diligencia se ocupa de los quehaceres domésticos y cuida de su hacienda y familia.

  • fatal.

1. f. Aquella cuyo poder de atracción amorosa acarrea fin desgraciado a sí misma o a quienes atrae.

  • mundana

1. f. prostituta.

 Entre las acepciones del génerico: Perteneciente o relativo a la llamada buena sociedad. Un hombre mundano es de la buena sociedad sin duda, jamás prostituto.

  • objeto.

1. f. La que es valorada exclusivamente por su belleza o atractivo sexual.

  • perdida, o pública.

1. f. prostituta.

El diccionario vigente también contiene multitud de otros agravios comparativos como éstos:

Zorro: Hombre muy taimado y astuto.

Zorra: Prostituta (en la acepción referida a la mujer).

Perro: Hombre tenaz, firme y constante en alguna opinión o empresa.

Perra: Prostituta

(¡Qué obsesión!)

Cualquiera.

1. Una persona indeterminada, alguno, sea el que fuere.

2. f. Mujer de mala vida.

Hombrezuelo:

No está en el diccionario.

Mujerzuela:

1. f. Mujer de poca estimación.

2. f. Mujer perdida, de mala vida.

El nuevo diccionario de la RAE tampoco va a cambiar “franquismo”, que seguirá siendo «movimiento político y social de tendencia totalitaria«, sin contener alusiones a la dictadura como pedía la Asociación de Memoria Histórica.

HISTORIA Y OBJETIVOS:

Creada en 1713, el lema de la Real Academia de la Lengua era y es “limpia, fija y da esplendor”. Me pregunto si lo hace realmente dando pasaporte de validez a lo más repetido en el uso de un idioma que se degrada de día en día. Por lo que vemos, la sociedad hace bien poco caso a los dictados de la Academia. A la vista de lo que vamos viendo no tardará en aceptarse “vente” por “veinte” y “trenta” por “treinta” porque ya casi nadie lo dice cómo era, ni en los medios de comunicación. O “ke” por “qué” y toda la larga serie de nuevos vocablos, más cortos, para los SMS. O “juadores” de fútbol. Lo de limpiar lo veo poco, dar esplendor aún menos. “La Academia no inventa el idioma ni las conducta. Su misión es recoger el idioma tal cual es«, dice el secretario de la RAE. Pero fija. Precisamente lo que muchos entendemos como envilecimiento del lenguaje.

LAS REALES ACADEMIAS

Esta Academia, a paso lento, algo hace, no estoy muy segura de si positivo en todos los casos. Prestigiosos nombres se sientan al lado de otros más dudosos y se nota.

Mi amigo Paco Altemir, de ATTAC, me preguntaba hace bien poco qué hacían el resto de las Academias. Y de esta contundente forma:

“Ante la corrupción generalizada, ¿ha alzado su voz la Real Academia de Ciencias Morales y políticas? Ahí siguen mamando hasta la muerte: Fraga, algún obispo, Herrero de Miñon, Fernando Suárez y tantos otros dinosaurios que ya creía fallecidos cuando asistí a la toma de posesión de mi amiga Adela Cortina. Su discurso de ingreso hizo que el venerable edificio temblase hasta los cimientos.

 ¿Y la de Historia que no se pronuncia sobre nada que no sea correcto? De la de Ingeniería prefiero no hablar (es ingeniero) pero ¿has oído que hayan dicho algo sobre la destrucción del territorio, el urbanismo salvaje, la basura de las televisiones, o los peligros de las centrales nucleares y sus derivados?

Todos ellos están callados, encantados de conocerse, de viajar juntos, de cobrar espléndidas dietas sobre todo cuando se reúnen en el extranjero”.

UN GUIÑO ARAGONÉS A LA RIQUEZA DEL LENGUAJE:

“La lengua es la gente”, decía Pessoa. Y se ve que nuestra gente va realmente cuesta abajo. Y ambos aspectos se retroalimentan. Despido objetivo, despido preventivo. Mentira: despido abaratado. La neolengua, la discusión semántica para esconder la involución.

   Tropecientos muslámenes qué guay, ya tienen el visto bueno de la Academia. Reencontrado el lenguaje con el que me crié, brindo como sugerencia a la RAE, a los medios de comunicación, a la sociedad, que hagan cursillos, anuncios, que rescate palabras sonoras y gráficas, que huelan, sepan y se paladeen, hasta obligar a pronunciar todas sus sílabas. Pondré un ejemplo que apenas entenderán más que mis paisanos aragoneses. La mayor parte de estos vocablos no están aceptados por la RAE:

¡Harta de tanto zaforas que se quedan como ababoles sin darse cuenta de cómo los embolican, china chana, con chandríos! Jautos, zoquetes, lambrotos para todo lo que no sea la mollera. Una, tan escoscada, se atusa la espetera, pero no puede dejar de caer en el pasmo, aminorar su rasmia, ante tanto zarrio y tanto zaborrero, que llenan la vida de tarquín. Incluso notas cómo te invade la mandria. De balde, que es mejor montar un estrapalucio, una escasbechina, inzurizar y chafardear lo que haga falta, para esfilorchar este montaje. Igual soy algo farute, a veces me salpican las cascarrias de la vida y sólo tengo ganas de recogerme con un badil y, como mucho subirme al cabezo a respirar aire puro. Acabaría echando los bofes, o encontrando una sargantana. El aragonés no rebla sin embargo. Y antes de pillar una zangarriana voy a ver si me tomo un frisel. Disculpas por el capazo que he cogido hoy con vosotros. 🙂

Ternura y miedo

Y tras la ternura de Forges…

Cataluña aspira la caspa

Manel Fontdevila en Público

 

 Como con el fútbol, sobre las corridas de toros, todos tenemos opinión. Son asuntos que exigen poco esfuerzo de conocimiento y que provocan pasión, cóctel mágico que nos hace sentirnos vivos. Dado que todavía no he visto a un defensa colgado por los pies, ni a un portero banderilleado, ni el balón –hoy llamado “pelota”- suele dejar sin algún ojo a los espectadores, estimo que hay razones objetivas en el asunto de prohibir los toros.   

Siento una profunda envidia de Cataluña. Allí es posible que el Parlamento debata leyes promovidas por la iniciativa ciudadana. Y se oyen argumentos a favor y en contra –en lugar de insultos en busca de adeptos-, y los partidos dan libertad de voto a sus diputados. Cierto que seguramente lo consideran un tema menor, pero ver a los políticos evadirse de la férrea disciplina de partido  y utilizar su propio criterio me parece un avance. Un ejemplo a seguir. En Madrid, la “fiesta” ha sido declarada de interés público manu militari. Y aquél que se cantea sin babear al jefe (o a la jefa) –que le colocará o mantendrá en el puesto- termina por dejar su dignidad debajo de la cama.   

Sucede que yo quiero sentirme orgullosa de España. Es un sentimiento atávico e incomprensible que te liga a la tierra donde has nacido.  A veces lo hago. Pero quiero más. Si me ha alegrado profundamente la decisión de Cataluña es porque me avergüenzo de un pueblo que disfruta con la tortura a un animal. Conozco todos los argumentos que alaban el espectáculo, la estética, la muerte digna, el negocio, las dehesas, el arte, nada justifica gozar con el sufrimiento de un ser vivo. El día que los mataderos de vacas, corderos, pollos… pongan gradas para asistir a una lenta ceremonia de despiece y desangrado, agonía y muerte, consideraré que es lo mismo torear en una plaza que comer carne.   

Y desde luego me niego a aceptar que las corridas de toros sean “la fiesta nacional”. Las siguen un 30% de la población, quizás el mismo de siempre. La tortura y la sangre, el macho que doblega, no pueden ser la fiesta por antonomasia de un país europeo del Siglo XXI. Y no lo es. Porque lo conozco bien –me despedí prácticamente de Informe Semanal con un reportaje sobre el toro a mi iniciativa-, constato que todo el mediterráneo vivió en la antigüedad esa terrible mezcla de amor, odio, envidia, dominación… al toro, y que el desarrollo les llevó a suprimir algunas “tradiciones”, como ésa. También fue “tradición” la tortura de los seres humanos o las peleas de gladiadores en el Coliseo de Roma.   

La caspa se ha revuelto sin embargo. Los díscolos catalanes atacan sus cimientos. El mismo PP que promovió la prohibición en Canarias –porque allí les importaban un pito los toros-, se rasga las vestiduras. El hecho más grave desde la transición. No prohibamos los toros, sino los derechos de las mujeres. Mezclemos –todos- churras con merinas.   

Al pobre bravo toro de lidia, ni le dejan copular con las vacas, para que llegue virgen al sacrificio y nada le altere, ni un recuerdo. Así me lo aseguraron los hermanos Miura, nada menos. Es uno de los animales más obtusos y cortos que se conocen. Un hombre le tortura en la plaza vitoreado por la muchedumbre. Se juega la vida. Por el arte. Por dinero.  ¿Ése es nuestro símbolo? Bien de interés cultural en Madrid, la patria de los castizos, Saturno goyesco que se alimenta de sí mismo y no deja crecer ideas nuevas.   

   

Visto en este blog

Frente a delito, pecado

Dolores Cospedal ha obligado, dicen los titulares, a Manuel Cobo a retirar el recurso contra el archivo de la causa de los espías en Madrid. El País publicó un fragmento de la vista muy ilustrativo. El seguimiento existió, aunque le buscaron un nombre que no molestara: contravigilancia. Palabra que no existe en el diccionario, tan sólo la de vigilancia, por lo que entendemos que hicieron lo contrario de su definición: “Cuidado y atención exacta en las cosas que están a cargo de cada uno”.

La diligente Juez archivó el caso porque no se pudo precisar si se habían utilizado fondos públicos para la “contravigilancia”. Cierto que vetó algunas pruebas solicitadas por el fiscal que, igual, no ayudaban al esclarecimiento del tema.

En este aroma de limpieza, la secretaria general del PP pide a los afectados echar tierra al asunto, y aquél Manuel Cobo, tan digno en el pasado, traga, lo mismo que el exvicepresidente regional Alfredo Prada. Ninguno quiere perjudicar al partido.

En este remedo de democracia que vivimos –más en unos lugares que en otros- se extiende la vieja idea de que los trapos sucios se lavan en casa y los “pecados” se perdonan en el confesionario con la pena de rezar tres avemarías. ¿Y los delitos? Porque lo sería el uso fraudulento de fondos públicos para espiar a los colegas. Dicen que el lento aparato judicial termina por determinar la verdad, si sigue el proceso. En cualquier caso, no es de recibo que se obligue a un ser humano con todos sus derechos a retirar un recurso si ha sentido lesionado alguno de ellos. No en democracia. Ni parece que mantener un cargo sea una pistola en el pecho conminatoria y no eludible.

Lo que yo no sé es si esto es aplicable a todos los aspectos del funcionamiento en sociedad. Quiero decir que si podemos espiar a quien nos venga en gana o, dejando a un lado la ética, robar un banco, el dinero de los ciudadanos, lo que sea, y quedarse con lo sustraído, sin otras consecuencias que rezar las tres avemarías. A la vista de lo que está sucediendo en España parece que así es. Para ciertos sectores, tengámoslo en cuenta. La ley del embudo rige como norma.

    Más difícil parece el remedio para cerrar ojos y bocas desmesuradamente abiertos al contemplar tanta desfachatez, pero con un poco más de costumbre igual lo logramos.