Verdaderamente hartos de los «regeneradores»

Una enfervorecida masa que había congregado en Washington un ultraconservador payaso mediático llamado Glenn Beck, ha osado usurpar la memoria en día y lugar de Martin Luther King y pisotear los grandiosos sueños que el líder negro expresó y pagó con la vida. Pedían Devolverle a América su honor, exigiendo un menor intervencionismo del Estado y proclamando un renacimiento del país en la fe cristiana.

La desinformación y entontecimiento actual de la población logra hacer creer que hay un lugar así al que volver. Pero tal cosa no se corresponde con la realidad (los norteamericanos no sufrieron la Edad Media). Veamos…

Para empezar, la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana  (1789) contiene dos referencias a la religión: la  «cláusula de establecimiento» y la «cláusula de libre ejercicio»,  que consagran sendas prohibiciones: que el gobierno apruebe leyes que establezcan una religión oficial o muestren preferencia por una religión sobre otra y, también, que las leyes imposibiliten el libre ejercicio de ella.

 A Thomas Jefferson, tercer presidente de los EEUU, se le considera uno de los padres de la nación. Un hombre inmensamente culto, libre y polifacético que, en su epitafio, escrito por él mismo, se definió como «autor de la declaración de Independencia Americana, del Estatuto de Libertad Religiosa de Virginia y padre de la Universidad de Virginia» (pública y laica por cierto). Nada que ver, para entendernos, con Glenn Beck o Sara Palin, otra de las jaleadoras del evento.

Algunas cosas de las que Jefferson escribió:

Sacúdete de encima todos los miedos de los prejuicios serviles, bajo los que las mentes débiles están servilmente acuclilladas. Sienta firmemente la razón en tu asiento y lleva a su tribunal cada hecho, cada opinión. Cuestiónate con valor incluso la existencia de un Dios, porque, si hubiera uno, debería dar el visto bueno a un homenaje a la razón, antes que al miedo ciego”.

Es decir, que el padre de la patria Jefferson, hubiera, como Jesucristo en el templo, corrido a gorrazos a los mercaderes de objetos y creencias, que, encima, dicen actuar en su nombre.

Sin olvidar lo que pensaba del sistema que los «regeneradores» defienden a muerte:

«Creo, sinceramente, con ustedes, que los establecimientos bancarios son más peligrosos que los ejércitos permanentes y que el principio de gastar dinero para ser pagado por la posteridad, bajo el nombre de la financiación, es sin embargo una estafa futura a gran escala«.

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«El sistema de la banca nosotros lo hemos reprobado por igual. Yo lo contemplo como un borrón en todas nuestras constituciones, que, si no se protegen, terminará en su destrucción, ya que ya están siendo golpeadas por los jugadores corruptos, y está arrasando en su progreso, la fortuna y la moral de nuestros ciudadanos«.

Premonitorio. Y ambas ideas fueron expresadas en 1816.

El tal Beck ejerce de portavoz de los libros de la española FAES y su campaña contra las energías renovables en las que España era potencia emergente tuvo una silenciada consecuencia en la cancelación de contratos. No lo hacen gratis, buscan beneficios privados. Y lo que vale para allí, vale para aquí. Con los voceros políticos de intereses que favorecen a unos pocos. Deambulamos en el barco de la imbecilidad programada. Y hay una abismal diferencia entre insultar y definir.

Los “regeneradores” de la democracia reclaman una vuelta a un pasado que no existió y que intentan formatear a su medida. La desinformada y entontecida sociedad que les escucha les cree, porque nada se cuestiona. Y no, la violencia no es justificable, el triunfo de la fuerza bruta no la legitima, el fascismo no es admisible, meter en el mismo saco todas las etiquetas que –interesadamente- nos ordenan meter es de idiotas, pero consigue pudrir el conjunto para ser arrojado a la basura,  y todas las opiniones no son respetables, son debatibles en el sentido de querer llegar a separar lo que es verdad de creación, ilusión o manipulación. Eso no cae del árbol como las peras, ni entra en las porterías como los balones de fútbol. La democracia se ha pervertido en efecto al punto que se le prevé un oscuro futuro. Los pastores del rebaño adormecido tienen muy claro dónde tienen que llevarlo. La educación, hincando los codos, y repasar las telarañas del cerebro con un plumero ayudarían, realmente, a regenerar una democracia para todos.

Hombre-masa es todo aquel que no se valora a sí mismo, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás”.

José Ortega y Gasset 1930

Las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas”.

Efecto Dunning-Kruger 1999

Cooperantes en un mundo privatizado

La liberación de los cooperantes Roque Pascual y Albert Vilalta, secuestrados durante nueve meses por Al Qaeda del Magreb en Mauritania, ha encendido a la derecha e incluso a moderados “apolíticos”. He leído que estos señores hacían lo que querían, han disfrutado de unos viajes estupendos, y cada uno debe apechugar con sus inconvenientes. Más aún, un prohombre de la intelectualidad española, Sanchez Dragó, les llamó “gorrones”, a los cuatro días como quien dice de caer en manos de los terroristas. Y los insultos han ido in crescendo.

Al parecer, el problema radica en que el gobierno español ha pagado por ellos 5 millones de euros. Acababan de cortarle el cuello a un francés en idénticas condiciones, la situación se presentaba por tanto como de vida o muerte.

No se debería ceder a chantajes terroristas, claro que no, sientan terribles precedentes –por cierto bien arrellanados estos precedentes ya en distintos sillones-. Como no debería haber dos tercios de la población mundial muriendo de hambre, ni deberían organizar los “mercados” nuestra vida, ni son admisibles muchas de las irregularidad que jalonan el sistema, pero resulta que todo eso existe. Roque y Albert decidieron poner sus manos directamente a la obra y tratar de paliar algún problema. Que media docena coman o sanen, un lujo asiático, vaya. Tenemos que regular a esas despendoladas ONG que realizan un trabajo que no llevan a cabo los Estados, ni los partidos políticos de derechas o de izquierdas.

Pues resulta, que este fin de semana, un avión militar español frustró un secuestro de piratas en el golfo de Adén, a 120 millas de la costa norte de Somalia. El barco, llamado ‘Caribbean Carrier”, llevaba bandera panameña, que este país centroamerica de poco más de 3 millones de habitantes dispone de una flota que para sí quisiera el imperio británico en sus mejores tiempos. O de un trasiego bancario cercano a la City Londinense. Según fuentes del propio ministerio de defensa, la operación Atalanta del ejército español en Somalia cuesta anualmente 75 millones de euros. En 2009 faenaron en la zona 18 barcos más o menos españoles que pagaron al fisco 11,25 millones de euros. Una operación realmente rentable, sufragada con nuestros impuestos.

Lloramos y nos angustiamos mucho en Abril de 2008 con el secuestro –menor de una semana- del Playa de Bakio, también en Somalia. En este caso, se pagó por la liberación de los retenidos 2 millones de euros. Y ya no digo lo mal que lo pasamos con el Alakrana que duró algunos días más, 43 y cuyo rescate fue una pizca superior: 2.700.000 euros. Ahí mismo sentamos los precedentes de pagar por la liberación de secuestrados. Claro que estos, pescaban el atún de los somalíes (un bien, como se sabe, de primera necesidad), con barcos privados, para empresas privadas y beneficios privados. Gentes de bien, pilares del sistema, no esos muertos de hambre de Mauritania o donde sea, y esos idelistas trasnochados, que, en realidad, son uno desocupados con ganas de disfrutar gratis de unas vacaciones. Hay que desmantelar a las ONG, o convertirlas en empresas privadas que generen beneficios privados como dios manda.

Y, por cierto, ¿quién arma hasta los dientes, las pestañas y las ojeras a los somalíes sin gobierno o a los terroristas de Al Qaeda?

PSM, la película

 Lo que tiene aposentar la sede encima de un cine. Siempre hay que cuidar los detalles para que no jueguen malas pasadas.

Foto Flick de Carlos Cesar Alvárez

 La programación se completa con El sainete valenciano.

El sainete valenciano

El coche oficial se detiene a unos metros de su destino. El presidente desciende y pasa a introducirse en una furgoneta. Roja y discreta, por más señas. En ella le espera la alcaldesa para darle apoyo. Agazapados llegan hasta el restaurante. Quieren eludir las protestas. Unas doscientas personas, no más. Dentro aguardan 2.000 para mostrar su calor. Pero hay que pasar el trance.

Ese chorizo que pague lo que hizo”, “corruptos, corruptos”, gritan los bomberos y otros sectores afectados por selectivos ajustes del gobierno autonómico. Acude otro presidente local enfangado en un proceso que hunde sus raíces en las basuras. Y los manifestantes le sacuden también recordando sus trapicheos. Éste era un adalid frente al despotismo y nepotismo del máximo gestor, hasta que el pringue los ha hermanado.

En el local –de entrañables recuerdos Gürtel-, el presidente recupera su gallardía. Y vaya que sí. No le moverán. Ni jueces ni zapateros le moverán. De Madrid ha llegado el aliento en atildada forma valenciana conservadora: Tú eres nuestro candidato, y el próximo presidente. El de los zapatos es un “jaimito”. No te dejes guiar por el griterío y el ruido. España necesita honestidad. Hay que dar la cara.

Dar la cara” pide también el presidente de los presidentes conservadores, o casi. Camuflado esta vez en una boda lejana. Dando la cara, como su propio nombre indica. No admite preguntas de periodistas, una vez más. Dando la cara. Estaría con su amigo del alma siempre, a su lado, delante, detrás… o, si se tercia, en sostén moral, siempre moral, a cientos de kilómetros.

La televisión del reino publicita los logros del gobierno que la gestiona, en pura información libre. Y, mientras se aprueban megaproyectos urbanísticos de lucro privado, un consejero anuncia que el recorte presupuestario marcado desde Madrid, afectará exactamente “a la construcción de viviendas sociales”.

Miles de vasallos se disponen a revalidar con su voto las mayorías absolutas que perpetúen la obra en cartel. El presidente ha aparcado la furgoneta. Cuelgan impecables caros trajes en el armario. Impenitente sonrisa. El espectáculo debe continuar.

Una de neorrealismo español

 Propongo recuperar esta cabecera para los nuevos NODO de la partitocracia. Javier Martín en El País lo titula «Una de terror«, pero en verdad estamos ante una pieza de descarnado neorrealismo español, que no se escenifica en los cines, sino en las pantallas de la televisión, y, por contagio, en radios y prensa escrita. Muchos periodistas estamos preocupados por la ocupación política de los medios.  Insisto en ello con fruición: es muy grave que los medios ejerzan de oficinas de prensa de los partidos en lugar de dar información. No es noticia en absoluto lo que viene tras esta entradilla real: «Y esto es lo que opina el PP» -con tonillo y sonrisa robótica-, que me llevó a apagar el telediario de mi antigua casa. Declaraciones unilaterales sin admitir preguntas, y todo lo que les pida el cuerpo ¿Qué está pasando?

   Sometidos a su vez por «los mercados«, los políticos -con la complicidad o inercia de los medios y el desapego de la audiencia- han formado una viciada escala que hurta a la ciudadanía sus derechos -el de la información desde luego-. Así vemos su escasa reacción ante tanto atropello como sufre a diario.

Dice Javier Martín:

  «Desde mañana las tres primeras páginas de este periódico, y de todos, las escribirá el PSOE con sus buenas noticias; las dos siguientes, el PP; la sexta será para IU, y la séptima para otros partidos. ¿Terrorífico? Los políticos están rumiando una ley para que las televisiones privadas se vean obligadas a emitir equis minutos con las buenas obras de cada partido parlamentario. No solo en las públicas, que ya lo hacen en periodo electoral, sino también en las privadas. Y no solo para hablar de ellos, que lo hacen hasta la saciedad, sino para hablar de ellos bien. Y nadie alza la voz, ni Human Rights Watch o Periodistas sin Fronteras o cosas así. Si ya es paradójico que, ante unas elecciones, cada cadena pública tenga que dedicar equis minutos según los escaños que el partido consiguió en la convocatoria anterior, el siguiente paso es obligar a las teles privadas, y por qué no a las radios y a los periódicos. El argumento es que hay que luchar contra el abstencionismo y para eso deben explicar bien su labor, ignorando que cuanto más salen más cae su prestigio.

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El integrismo religioso vuelve a frenar la investigación con células madre

Un juez federal de EE UU ha ordenado la paralización cautelar de la financiación pública para investigar con células madre embrionarias. Un grupo de adopción religioso ha logrado detener el proyecto presentando una demanda que ese juez admitió a trámite.

La investigación con células madre fue impulsada por Barack Obama, tras los 8 años de mandato de George Bush que supusieron la congelación de estos experimentos. Bush, llamado en su día “el carnicero de Texas”, firmó, durante sus casi 6 años como Gobernador de este Estado, la ejecución de 152 reos de pena de muerte, el 30% de las llevadas a cabo en todo el país.

Vinieron después los miles de muertos de Afganistán desde el 11S, daños colaterales en la búsqueda infructuosa de Bin Laden y en combate con los integristas talibanes, los mismos que el propio EEUU se había encargado de alimentar previamente. Y los de Irak, por miles también sin precisar, dado que a la piel oscura, extranjera y pobre asesinada se la cuenta muy mal. Pero las “células madre embrionarias” -células, como su propio nombre indica-, han de ser preservadas.

Una de las primeras medidas de Obama fue restablecer la financiación pública de esta investigación que se considera vital para el tratamiento de muchas anomalías y enfermedades. EEUU es motor de experimentación ciéntífica y lo que allí se haga, o no se haga, influye en el resto del mundo. Pero el juez federal ha prestado oídos a la demanda de paralización ¿De qué nos suena esto? Curioso además es la causa de oposición de Nightlight Christian Adoptions argumentando que el uso de ese tipo de células supone la destrucción de embriones y, consecuentemente, una reducción en la cantidad de niños que podrían ser entregados en adopción a parejas que los soliciten. Por millones se mueren de hambre seres vivos de todos los tamaños a lo largo y ancho del mundo, sin que les echen un ojo.

Veo estos días la serie “Los Tudor”, y en ella se contempla con crudeza lo que tanto hemos sabido: el poder omnímodo de la Iglesia en nombre de la religión, sentada en Parlamentos e imponiendo a la sociedad como norma de vida unos postulados que deberían ser estrictamente privados y opcionales. Pero no, han de ser obligados y exigidos a toda la ciudadanía y su ordenamiento como grupo. Así fue durante gran parte de la Historia de la Humanidad. Lo sigue siendo, al parecer.

Las células humanas, las embrionarias en particular, son uno de los tabúes de los que hablaba ayer. De encendida controversia. Caracterizadas por su indefinida autorrenovación, mediante múltiples divisiones con carga genética, llevan en sí la capacidad de formar todos los tipos celulares de un organismo adulto. Sirven los embriones de 4 días. Pura célula, poco más que el óvulo fecundado por un espermatozoide salvado de la millonaria carrera al suicidio de cualquier eyaculación. Creados, además, en este caso, en laboratorio. Un inconcebible absurdo rechazar su uso científico.

12 temas tabúes

Somos una sociedad sufrida a la que roban con total descaro e impunidad, a la que constriñen, devalúan un futuro mejor ganado con esfuerzo durante generaciones de civilización, le destrozan el planeta, engañan y manipulan, pero esos asuntos esenciales apenas suscitan reacción. La pasión salta arrolladora –hasta la obcecación y el insulto- en una serie de cuestiones que no afectan de forma trascendental nuestra vida.

En mi experiencia de año y medio de blog, he observado que hay temas tabúes que vuelven en comentario y controversia una y otra vez, incluso pasados los meses de la publicación.

1) MACHISMO. Alguien les contó a algunos hombres no sé qué de su superioridad, algo de la necesidad de condescendencia para admitir que, quizás, en ciertas ocasiones, se puede hacer una excepción con posibles individuas susceptibles de ser tenidas en cuenta. Para “ayudar” y entender “su” papel.

2) ABORTO. La despenalización del aborto en realidad, aunque se manipule. Aborto ha habido toda la vida. Su ilusoria prohibición la reclaman, por lo general, quienes jamás condenan la pena de muerte a auténticos seres humanos vivos y niegan hasta ayuda al desarrollo a cualquier niño si está ya fuera del vientre materno.

3) RELIGIÓN. La católica, por supuesto. Y en general todo cuanto enfrenta razón y ciencia frente a creencia.

4) SEXO (fuera de los cauces de la tradición admitida). Existen una serie de personas a quienes altera el equilibrio emocional con quién se meten los otros en la cama. Especialmente si lo hacen de forma visible, sin esconderse.

5) CATALUÑA. Saca de quicio al nacionalismo español. Todo lo que hace es para ir “contra España”. Sin embargo, en los barómetros del CIS sólo  preocupa apenas al 1% de la población.

6) LA UNIDAD DE ESPAÑA. Y, con ella, la lengua, la bandera, y las llamadas “tradiciones”, insertadas en la misma… banderilla. Pues lo mismo

7) LA INMIGRACIÓN. Penalizada por los partidarios del “esta tierra es mía”, no se sabe por qué.

8  ) EL CONTRARIO POLÍTICO. Que lleva a entender que cualquier acción o palabra está inducida por la ideología. Maniqueísta. Sin matiz alguno.

9) ISRAEL. Con harto motivo.

10) VENEZUELA Y CUBA. Con menos. Nunca se ha informado tanto de países tan pequeños y relativamente poco influyentes.

11) NEOLIBERALISMO. Neo, porque el liberalismo inicial enarboló en su bandera, libertad, justicia e igualdad. Asombrosa apuesta de quienes -con el mismo germen egoísta neoliberal-  no se benefician de “el sistema“.

12) EL CAMBIO CLIMÁTICO. Auténticas hordas prestas a entrar en acción aguardan cada vez que se mienta, para rechazar que haya sido influido por la acción humana. Y de paso propiciar la ENERGÍA NUCLEAR que también es objeto de creencias frente a razones.

Temas tabúes, de polémica infinita, en la que jamás se llega a una conclusión, pero en cuya defensa en discusión se puede dejar la vida.

¿Por qué?

¿»Equidistán» es realmente equidistante?

La crisis nos impregna: ha llegado también a la cultura y la evasión. Sobre todo a la evasión. Ramón Muñoz nos cuenta en El País que “Los ‘apocalípticos’ de la recesión se hacen guionistas”. Libros, cine, televisión “se alimentan de las visiones catastrofistas de la crisis” -detalla-, como resulta lógico cuando un tema hace latir –aunque sea poco- a la sociedad. La crisis impregna al periodismo, especialmente al “equidistaní”.

  • En el lado derecho de la balanza tenemos a Glenn Beck:

“La mejor muestra del nuevo filón es el showman y presentador de televisión estadounidense Glenn Beck. Desde su tribuna diaria de Fox News y desde su programa de radio, predice todo tipo de catástrofes si Barack Obama persiste en el proceso de “socialización” de la economía norteamericana que inició su predecesor, George W. Bush…”.

Es decir, a este señor –que pretende “refundar” EEUU, desde las escalinatas de los sueños de Martin Luther King, para conseguir un país ultraliberal sin fisuras- le apoya la poderosísima cadena Fox, el movimiento ultraconservador Tea Party y el ala derecha del Partido Republicano.

  • En el plato izquierdo –según el artículo-, está Michael Ruppert…

“Un antiguo policía de narcóticos de Los Ángeles, ha saltado a la fama por sus predicciones catastrofistas”. “Adivinó” todo lo que no veían supuestamente los economistas. “Así, Ruppert aparece en una conferencia en 2006 advirtiendo a la gente que no se endeudara, ni contratara hipotecas porque estaba a punto de estallar una gran burbuja inmobiliaria, como efectivamente sucedió dos años después con la crisis de las subprime. También anticipó la quiebra del sistema financiero y los rescates multimillonarios de 2008 (la siguiente en caer será la propia Reserva Federal, según su vaticinio)”.

Lo peor es que “Ruppert da una imagen de paranoico, fumando compulsivamente, e incluso llorando cuando relata los estragos de la catástrofe que está por llegar”. A su documental “Colapso” parece que le apoya el fervor popular.

  • Y flotando por el aire, a ver si se decide a depositarse en el plato izquierdo, a Michael Moore:

“Con más oficio de agorero profesional pero mucho menos auténtico, el director Michael Moore ha vuelto a la carga con “Capitalismo, una historia de amor” en el que pone el dedo acusador en los grandes magnates financieros que, servidos por sus políticos títeres, han causado la crisis y ahora cargan las consecuencias sobre la clase media, que sufre en sus carnes cómo cada día se destruyen 14.000 empleos o hay 7,5 desahucios por minuto”.

Moore sin embargo cobra por su trabajo. Y eso está muy feo en alguien de izquierdas ¿o no es de izquierdas?:

“Con la demagogia que caracteriza a este histriónico director, millonario gracias al sistema que denuncia -cobra 3.000 dólares por entrevista-, el documental denuncia cómo la aristocracia de Wall Street obtuvo mediante el miedo y los sobornos que el Gobierno saliera a su rescate con 800.000 millones de dólares (623.883 millones de euros)”.

A mí, en este análisis y así, a bote pronto, me faltan dos libros fundamentales: “La doctrina del shock” de Naomi Klein (aunque sea de 2007 mantiene su vigencia) y “Su crisis, nuestras soluciones” de Susan George. A mí en este análisis, me faltan… datos, proporcionados por expertos. O, al menos, una comprobación y constatación de lo que realmente ha sucedido en el mundo con la crisis, qué afirmaciones de los autores citados son hechos constatables y qué opiniones. Quién apoya a quién en todos los casos, y cuánto cobra cada cual en dinero o en especie.

Sin acritud hacia el autor de este artículo que no es sino una muestra más del actual periodismo –e incluso más elaborada que otras-, me limito a mostrar la peligrosa vigencia de la “equidastania”. La mesa puesta para que uno se sirva al gusto. Aunque ¿de verdad “Equidistán” es equidistante?

Por cierto, aquí está en acción Glenn Beck y hablando de España con un español. No es nada histriónico ni demagogo.

El limbo

Es el lugar más seguro para vivir. La tierra del hombre masa, la cuna de todo el mundo. Dispone de paredes insonorizadas para no escuchar el llanto de dos tercios de la población mundial condenada a un “infierno” en vida. Y, por las ventanas al exterior, apenas entra la luz de la información. Los “mercados” son sólo el cuento temible para enderezar conductas. Las restricciones de la dieta alimenticia, necesidades de la organización. Es caro comer a la sopa boba. Cuanto más bueno y dócil seas, más cromos te dan para canjear en las tiendas. Es un lugar confortable lleno de sugerencias para comprar. Casas, automóviles, vacaciones, vestidos, abalorios… los acumulas, los consumes, tiras sobrantes a la basura y vuelves a empezar.

 Afuera, cuentan, suceden cosas incómodas, potencialmente peligrosas: daños colaterales, flexibilizaciones laborales, reajustes de precios e impuestos, recogidas de beneficios, alzamientos de bienes, contextos que salen y entran, delincuentes, pobres, bombas y conflictos armados, enfermedades. Y se sabe. Y se abraza la seguridad. Alguien nos cuida, nos protege, vela por nosotros. Los protagonistas se pegan y gritan, surgen temas pasionales de controversia sobre los grandes valores, y los residentes pueden participar a través del mando a distancia. Se puede escoger bando, creencia, apostar.

 Los rebeldes son condenados al abismo, sin preámbulos. Apenas se les ve desaparecer. Uno mira en las vidas de los otros y se siente admitido en la norma. Por la televisión comunitaria surten de grandes entretenimientos para pasar el tiempo y escenificar el simulacro de vivir.

 Sofás ocres, cortinas ocres, paredes ocres, suelo gris.  Ni fuego, ni hielo. La temperatura es de 22º y cuando llegan olas de calor o de frío, huracanes y diluvios, la sensación térmica permanece inalterable. Presión sanguínea en 12/7, la diástole y la sístole sin sobresaltos y 72 pulsaciones de pulso cardíaco. Excesos en comida y bebida, emociones y conciencia, no se reflejan en las gráficas. La sensación corporal y de los sentimientos es siempre la correcta. No hay mejor lugar para vivir. El averno no es opción. El cielo efímero no se contempla.

La liturgia católica decidió abolir no hace mucho el limbo de la mano de Ratzinger porque mantenía dudas de si en efecto era una verdad de fe. La realidad se colaba por las ventanas y había que cerrarlas. El limbo es un lugar incontaminado, libre de humos, alientos, pestilencia. O ésa es al menos la sensación limbística. ¿Qué más se puede pedir?

Desnudar la piel

 

Desnudarse de la propia piel no parecía una posibilidad hasta que he visto este cuadro de Verónica Rubio. Me ha parecido una pintora fascinante, inquietante. No ceso de darle vueltas.

Cuando hasta la piel escuece, cuando sobra cualquier peso por mínimo que sea, surge una cremallera liberadora. Pero tras ella asoma un hondo vacío. ¿O no tanto? Es una forma de verlo.

O cuando arde, o cuando sobran ataduras y se precisa menos peso para volar hacia cualquier destino.

O que todo es accesorio, hasta la piel.

O que hay pieles de quita y pon para cubrir el cuerpo.

  • En el resto de la obra, Verónica Rubio da más pistas…

Un hombre roto y cosido…

Una mujer resquebrajada, enlazada…

Pero, bien, las heridas desaparecen, son… epidérmicas.

Medio vestido, medio desnudo, siempre la doble opción. Hundirse en la no materia o despojarse de ataduras para recubrir al gusto el negro. Y volar si a uno le place. Un mar de dudas. Pero es magnífico encontrar sugerencias artísticas que despiertan sentidos y emociones.