Reacciona en lainformacion.com

Hoy no quiero arreglar el mundo

Cuatro días por delante en los que, presumiblemente, predominará el descanso y la acumulación de fuerzas para nuevos retos. Toda actividad precisa un paréntesis o se tensa en exceso la cuerda. Cielo gris tras la ventana, y agua mansa. Lo lamento por los ávidos de sol en vacaciones, yo tengo la inmensa suerte de que adoro la lluvia y por igual los rayos solares, preferiblemente de otoño, invierno y primavera (los fuegos los reservo para otros menesteres).

Se acumulan en mí numerosas sensaciones que he de digerir. La mayoría, disfrutar. La tenacidad de mis genes aragoneses –no es ningún mérito por tanto- acaba de dar un fruto redondo: Reacciona. Una argumentada manera de llamar a no tolerar más el injusto sistema en el que vivimos que no hubiera sido posible sin la concurrencia y colaboración de otras varias personas. Esto es así: solo funcionan los equipos. Y hay que ser perspicaz para encontrar los adecuados. Me produce satisfacción el contenido y la acogida del libro. Es un paso, a la espera de que otros muchos lo den en el camino que elijan. Sé que algunos lo piden –con más precisión, lo exigen, a otros que no son ellos, naturalmente-, a tiro de ordenador y a la carta. “Házme la “revolución” –es un decir- a mi gusto, que ya te corregiré las comas, aunque, de todos modos, tengo clara la misión: no hacer nada, que nadie haga nada”. Afortunadamente, no es así la mayoría.

Ni mucho menos. Hoy no quiero arreglar el mundo. Sé que están en ello, por ejemplo, los jóvenes componentes del Ateneu Roig y de la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona. Gratísimo, cálido acto, “Éxito de ciudadanía”, como relata Ángels Martinez Castells. Un gusto ver tanta gente joven con ganas y hechos. Y sin exigir que nadie les saque las castañas del fuego o realce su presencia.

Vuelvo de Barcelona cargada de afecto, complicidad, hasta de olor a salitre –placer del que tan poco disfruto- y sol servido a la temperatura justa. Por allí se cruzó también esta entrevista en el Hoy por Hoy de Pedro Blanco -una de mis favoritos en el periodismo actual-, que me hizo revivir con nostalgia sin dolor, esperanzada, los tiempos de Informe Semanal, cuando una se levantaba en un hotel para salir temprano a hacer “algo”.

Mucha tarea sí. Los objetivos equivocados de quienes siembran “Brechas y populismo”, como hablábamos estos días, y que hoy cuenta estupendamente Josep Ramoneda. La incongruencia de este país que solo puede “procesionar” a golpe de cirio. Nacho Escolar por un lado, y Javier Pérez de Albéniz -dos de mis chicos favoritos también y colegas de libro- no pueden expresarlo más de acorde con lo que yo pienso.

Media España está feliz. Porque en el partido número 2 de 4 en 18 días, enfrentando a los mismos equipos, ha ganado el Real Madrid. Terrible simbología la de la Copa del Rey aplastada por el autobús porque se le cayó de las manos a Sergio Ramos. Hace falta ser patoso. ¿No se veía venir?

Pues sí, igual que los recortes en la sanidad pública catalana. Hay quien vota con la víscera sin haber escuchado previamente a los candidatos a quienes se entrega el poder. Amigos, no me digáis que no avisan. Y una capacidad humana consiste en relacionar conceptos… y actuar en consecuencia.

Elrich estaba hoy deprimido. Barruntando lluvia, probablemente, y que los problemas persisten y no se evaporan porque haya partidos de fútbol y vacaciones.

           

   Veo que también yo tengo espacio libre: para nuevos sueños e ilusiones.  Hoy, ahora -conmigo nunca se sabe- no quiero arreglar el mundo, quiero… disfrutarlo.

Lo inesperado

El Roto siempre emitiendo en mi longitud de onda

Una de las características que definen al ingenuo es su infinita capacidad de sorprenderse. Ocurre sin embargo que la experiencia y mantenerse informado permiten hilar los datos y prácticamente “predecir” el futuro (eso que se inicia al segundo siguiente del momento en el que vivimos), aunque en realidad lo que se hace es deducir. Y pasa también que cuando se carece de información y de memoria cada acontecimiento repetido parece nuevo. La sociedad en general (a la vista del discurrir de los hechos) suele vivir instalada en este último supuesto. En su caso más extremo le llevaría a asombrarse cuando sale el sol, no recordando que ya lo vio ayer, y anteayer, y muchos días más, pero en realidad se enfrenta a ese discernimiento en otros acontecimientos menos visibles.

En la nórdica Finlandia, cuna de la mejor educación del mundo, la ultraderecha xenófoba y antieuropea, registra tan espectacular ascenso, que pasa de 5 diputados a 39 situándose a la par que los partidos tradicionales. Una educación mal digerida puede llevar a considerarse superior, y eso hace casi el 20% de la población –la que ha votado a los “Auténticos Finlandeses”- que no quiere rescatar a los “ociosos” y “malgastadores” europeos del Sur y no quieren otro color de piel que el blanco desvaído de la persistente ausencia de sol. Queda allí el resto de los finlandeses claro. Pero en Holanda pasó hace poco lo mismo, sube la ultraderecha.

En la misma línea, el Gobierno francés cerró ayer el paso a los trenes procedentes de Génova para evitar la entrada de los huidos de la revolución árabe. Italia tampoco los quiere. ¿Sorprendente? No. Italia y Francia discute por quién quiere menos a los emigrantes –o exiliados-, y la UE se degrada por días y minutos dado que ya ni respeta el tratado Schengen. ¿Desconcertante? Para nada. Muy previsible.

Cuando la codicia de unos pocos condena a la precariedad a la mayoría (en un proceso creciente e imparable), cuando se carece de suficiente lucidez y de memoria (como para errar la atribución de culpas) sucede lo que está ocurriendo ahora: ultraderecha, xenofobia, manipulación de la sociedad desinformada. Si lo miramos bien, la avaricia extrema es hoy mayor que en el crack del 29. Ahora, solo el 10% del movimiento de divisas (véase Reacciona) se dedica a transacciones comerciales o de producción, el 90% es especulativa, no produce nada.

¿Desconcertante? Pues confieso que sí, que a mí, me sorprende. Me extraña (aún) que los políticos se hayan plegado a esta situación, que los medios no avisen a diario y con grandes caracteres de lo que ocurre y se nos viene encima –en lugar de hacernos desayunar, comer y cenar con los exabruptos de Cospedal o Aznar-, y, mucho más, que la sociedad no reaccione.

No me extraña nada que las ciudades se hayan quedado desiertas (en días laborables) porque es Semana Santa, a pesar de que nos quejamos tanto de la crisis. “España y yo somos así señora”.

Pero sí me pasma que no se desbroce la maleza para identificar a los culpables de los males (que permanecen incluso en vacaciones). La vez anterior los pasos calcados de hoy desembocaron en un Hitler y un Musolini, y una guerra mundial. ¿Podría ocurrir ahora? No estoy segura, quizás todavía soy ingenua. Pero estamos a tiempo de evitarlo.

 Me sorprendo también a mí misma escribiendo aquí, gratis, con las muchas cosas que tengo por hacer. Como responder en Público, por ejemplo, a por qué no escribo todo, absolutamente todo, absolutamente gratis. No incluye ni una mención a conocer el contenido. Es la pregunta que más interés ha despertado. Pero no, eso no me choca nada.

Me gustan las sorpresas. Preciso alguna novedad… inesperada, tan sorprendente que llene de sol las noches. Es todo tan cansinamente previsible…  ¿Ingenua?

Traduciendo la cumbre del G20

Los países del G20 se han reunido por tercera vez desde que se desencadenó la crisis financiera en 2008 que terminaría siendo completa y global. Dado que hasta ahora no han cumplido ninguno de los acuerdos de las cumbres anteriores, esta vez han dicho que van a hacer algo para que parezca que en realidad lo hacen -además de gastarse un dineral en alojamientos, manutenciones y viajes-.

Lo que han decidido ha sido perseverar en la política neoliberal. Prepararán –dicen- una lista negra de países que pueden desencadenar una nueva crisis. Para ello vigilarán los datos fiscales, de ahorro y deuda privada, y de intercambios comerciales. No para solucionar de una vez desequilibrios en estos puntos, sino para que se ahorre y se restrinja, a costa de los asalariados y pensionistas naturalmente. Vamos a ver, no es que en realidad vayan a controlar nada, los G, sean 7,8, ó 20, no hacen otra cosa que acordar «pautas indicativas”. Y todo sin prisas, cada vez con menos prisas, ya se reunirán otra vez en Septiembre and so on.

Ahora bien, en una deliciosa carambola, etiquetan a 7 países de “sistémicos” «los que por su tamaño podrían provocar desórdenes en la economía global». Una calificación estupenda porque se considera que son “demasiado grandes para caer”, e igual que a los mercados “sistémicos” se les da lo que pidan, sin controles, ni presiones. Para disimular afirman que a estos 7 países privilegiados, se les va a vigilar más que a los otros, pero que si no son ahorrativos y buenos (todos y a costa de la sociedad de a pie), caerán en una lista negra.

Y héteme aquí que a los tradicionales -Estados Unidos, Japón (a quien mantienen a pesar de que no anda para muchos trotes), Reino Unido, Alemania y Francia-, han añadido a China e India. Son poderosos y es saludable que se sumen a la causa.

La ministra española, perdón vicepresidenta económica, Elena Salgado, intervino para que la creación de empleo figurara en el comunicado, pero no sabemos si se le hizo mucho caso. Aparentemente ninguno porque nadie lo ha destacado como acuerdo, siquiera como «acuerdo de intenciones» o «pauta» que es lo que se hace en estas reuniones. El comunicado final es tan obtuso e irresoluto como siempre -según apunta los periodistas que lo han visto-, pero no podemos dar detalles porque aún no han tenido tiempo de colgarlo en su página, deben andar todos deshaciendo maletas.

Ahora, por favor, leed algunas informaciones acerca del encuentro, sin menoscabo alguno para los profesionales que las han elaborado: el problema no es la forma sino los contenidos de las cumbres G.

España, lo que pudo haber sido y no fue

Hace ochenta años que se proclamó la República. Como decía hace poco Almudena Grandes, ¿gracias? a la televisión, ahora se sabe algo más de ella, de su vivir cotidiano… dramatizado. Como otros grandes temas, la Segunda República es objeto de controversia y de opiniones a –presuntamente- confrontar. De opiniones, no de datos. Hechos incuestionables son los que aquí señala Santos Juliá:

“Por un lado hay un bloque de pseudohistoriadores que responden como hicieron los vencedores: la Guerra Civil empieza en la República. Por otro, hay una visión beatífica que congela la República en el 14 de abril de 1931, un día lleno de alegría y esperanza. Suprimir de la República la visión de conflicto es devolver una visión falsa de los años treinta». Con todo, es rotundo: ni la guerra empezó en 1934 ni era inevitable: «La Guerra Civil no tiene su origen en la República sino en un golpe de Estado«.

Hay más cosas que yo sé, siento y lamento. La República optó por la educación, empezando por erradicar el analfabetismo. Gran parte de España, sí, era analfabeta. Aquel período histórico, plagado de errores, según insignes historiadores y pensadores de la altura del ex terrorista del GRAPO Pío Moa, fue abortado por un Golpe de Estado. Algunos creen -incluso-hoy- que era necesario. Nada menos. El caso es que los intentos republicanos, por la educación por ejemplo, fueron sustituidos por un negro período -de cuatro décadas que se dice pronto- en la que se anuló a la mujer española. Sin ir más lejos, también. Es decir, que las grandes inquietudes de mi madre fueron cercenadas por una vida sin instrucción (que ella suplió como pudo por su cuenta) y por el sometimiento absoluto al hombre como mandaba el régimen. No vamos a repetir los datos tantas veces dichos del trato que recibió la mujer como una tarada mental en el franquismo, pero ese parón tan descomunalmente largo no pudo ser inocuo. También mi brillantísimo padre –que tuvo que abandonar el colegio a los 9 años para trabajar y sacar adelante a una familia numerosa- hubiera dispuesto de más oportunidades.

Pienso hoy en lo que pudo ser y no fue. Esa idea que me gusta en otros niveles de la vida –“lo que pudo ser y no fue”- tiene como característica principal su inutilidad, porque no se puede volver al pasado y cambiar lo que no se hizo, lo que sí se hizo.

Lo peor:  de que aquellos polvos estos lodos. Una sociedad gregaria que precisa tutelaje –salvo excepciones, entonces, en medio y ahora-. Y la pervivencia de una clase dominante que muestra sin pudor su crianza en la ideología represora, insolidaria, autoritaria, desigualitaria, cerril y de un profundo relajamiento ético del franquismo.

Lo vemos todos los días. Imputados por corrupción (traduzco: robo del dinero de todos, del dinero público) presentándose alegremente a las urnas, para que los votos de corruptos como ellos, o al menos, muy, pero muy, desinformados, les rediman como en las… ¿monarquías bananeras? La demanda de Francisco Camps contra los medios informativos –que no controla- por haber publicado su lista de presuntos corruptos, encabezados por él mismo, que le ha obligado a retirar su partido, el PP, que sin embargo avala esas listas de presuntos corruptos. Vaya, que estilísticamente no es correcto repetir tanto la palabra “corrupto”, pero es que me apetece remarcarla.

   El Alcalde Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con su beatífico tono de yo no rompo un plato –para eso tiene tuneladorasnos explica que limpiar las calles de los “sin techo”, es para que estén mejor, por su bien. Su listísima contrincante, Esperanza Aguirre, le recrimina: ella ama “la libertad”, la de mercado. Entre todos, suprimieron los centros psiquiátricos porque eran caros, merman la asistencia social y la sanidad pública –tarea a la que se ha entregado de forma entusiasta en Cataluña el convergente Artur Mas-, porque no hay dinero… para eso. Lavemos la cara, barriendo la calle de pobres, sin afrontar el problema que pasa por invertir dinero en soluciones reales.

 Y ahí tenemos también a la Delegación del Gobierno de Madrid, en manos de la socialista Mª Dolores Carrión Martín, que ha prohibido la «procesión atea» que se pretendía hacer el Jueves Santo, por coincidir con las procesiones tradicionales, por la «unanimidad» en contra del ayuntamiento y Comunidad de Madrid y porque «la manifestación, en cualquiera de sus recorridos, discurre por una zona donde se encuentran múltiples parroquias». Perpleja, me quedo perpleja.

Es diario, lo sabemos. Hace 80 pudo haber un cambio de rumbo para esta desgraciada España. No fue así. Por el contrario se cortó de raíz para profundizar más en nuestros males seculares. Un día tiene que llegar en el que se inicie la senda para convertirnos en un país algo más culto, educado, con criterio y sentido cívico, honesto. Porque así sean la mayoría de sus ciudadanos.

«Reacciona» ya está en la calle

Ya está en la calle. En un tiempo récord. Con todos los medios para que se difunda. El caldo de cultivo de este blog, el empuje de aquel contrATTACando que hicimos en Noviembre, ver que en Francia había muchos ciudadanos dispuestos a indignarse y escuchar vientos de cambio, ha desembocado en este libro. Su contenido merece altamente la pena en mi opinión. Es un relato documentado, escrito con razón y pasión, con libertad, sin etiquetas. Ilusionante.

Reacciona es un libro “de argumentos” y aún así destacan ideas condensadas en frases.

Stéphane Hessel:

«Frente a los peligros que enfrentan nuestras sociedades interdependientes, es tiempo de acción, de participación, de no resignarse. Es tiempo de democracia genuina. Tiempo de movilizarse, de ser actores y no sólo espectadores impasibles, progresivamente uniformizados, gregarizados, obedientes».

José Luis Sampedro:

“Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

“Debajo de la alfombra aparece un suelo corroído que no va a mejorar remendando la alfombra para taparlo mejor. Occidente puede correr la misma suerte de otros imperios extinguidos, dejando un vacío bajo la palabra Europa”.

Federico Mayor Zaragoza:

“La crisis sistémica no se puede abordar simplemente insuflando recursos económicos o impulsando la producción de sectores clásicos de la economía sino con un cambio profundo centrado en la sostenibilidad humana y ambiental”.

“Es, pues, una ocasión histórica para redefinir el sistema económico mundial a favor de la justicia social. ¡Ha llegado el momento de “rescatar” a los ciudadanos! ¡Ha llegado el momento de “superar los límites de lo posible”!”

Baltasar Garzón:

“La corrupción como fenómeno que genera injusticia y desigualdad entre los ciudadanos, debería levantar océanos de protestas y rechazo frente a quienes deberían ofrecer respuestas para erradicar esas prácticas torticeras en una sociedad y no lo hacen”.

“Es el momento de que la sociedad civil actúe unida, mano con mano, hombro con hombro, como en las grandes ocasiones en las que ha sido convocada a salvar la situación. Hoy, es el momento en el que, más allá del esfuerzo diario de sobrevivir, seamos capaces de ponerle fin a las acciones de los que quieren aprovecharse de las instituciones, corrompiéndolas y destruyéndolas, y de conseguir su expulsión de la vida pública”.

Juan Torres López:

“¿Estaban en la inopia los funcionarios mejor pagados del mundo, los economistas más reputados, eran simplemente ignorantes e incompetentes o sencillamente mentían?”

“Es mentira que haya que recortar el gasto para salir de la crisis porque los déficit y la deuda no se han producido porque los gobiernos sean unos «manirrotos» y el gasto social excesivo, como suele divulgar la opinión neoliberal predominante.”

Angels Martínez Castells:

“A lo que más se parece la privatización de empresas públicas en muchos casos, es a un robo con desfalco que debería figurar en el Código Penal”.

“Una estimación cautelosa estima que las fugas de capitales a los paraísos fiscales supone que los Estados dejen de ingresar entre 250 y 300 mil millones de dólares anuales. Es el gran robo organizado, a gran escala. Y consentido”.

Rosa María Artal:

“El viejo lema de los medios, de todos los medios, “informar, formar y entretener”, pasó a convertirse en “entretener para vender”.

“Libertad de mercado pues, pero tiene que incluir otras libertades imprescindibles, de cumplimiento conminatorio: la libertad de comer, de beber agua potable, de vivir, de educarse, tener acceso a la sanidad, a la justicia, a la cultura, a pensar y a expresarse. Todos. La libertad no puede ligarse únicamente al beneficio económico”.

Ignacio Escolar:

“España también cuenta con el récord absoluto de paro juvenil del primer mundo: un 40,06%. Hay que viajar al norte de África, hoy en llamas, para encontrar un porcentaje de paro juvenil similar a esta cifra”.

“De todos los argumentos contra cualquier movilización, hay uno especialmente repetido desde que existen las huelgas: “No va a valer de nada”. ¿En qué estrellas está escrito que nada de nada va a cambiar?”

Carlos Martínez y Javier López Facal:

“En el ranking Scimago de universidades del mundo, figuran seis universidades alemanas entre las doscientas primeras, frente a una sola española”.

“No es una extravagancia propia de ricos ociosos, el hecho de que los países de mayor producción tecnológica y mayor dinamismo económico sean también los que más invierten en investigación básica. Se trata más bien de que los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”.

“No nos resignamos concretamente a que España no tenga una educación tan buena como la de Finlandia, o una investigación científica tan profesional como la de Suecia”.

Javier Pérez de Albéniz:

“La destrucción de la educación pública es el problema número uno de este país, de cualquier país, por encima incluso del paro, del terrorismo, de la corrupción política”…

“La cultura es la mejor revolución. Seguramente por eso a los Gobiernos mediocres y dictatoriales les espanta la posibilidad de un pueblo educado, culto, con preparación, con criterio”.

“No olvidemos que luchar por la cultura es luchar por el conocimiento, por la dignidad, por la igualdad.

Lourdes Lucía:

“El planeta se ha convertido en un gran casino financiero en el que se apuesta con el deseo de ganar mucho dinero en poco tiempo. Y las fichas con las que se juega van desde los ahorros a las pensiones, desde las hipotecas a los alimentos”.

“El interés de todos debe estar por encima del provecho individual. No es posible que el miedo, la desesperanza y la manipulación acaben con nuestra capacidad de reacción”.

Y así… 176 páginas. A 9,50 euros.

*A las cinco contestamos preguntas en 20 minutos, Lourdes y yo.

http://www.20minutos.es/entrevistas/rosa-maria-artal-y-lourdes-lucia/295/

El paradigmático caso de Baltasar Garzón

 El Supremo ha decidido llevar a juicio al magistrado Baltasar Garzón por las escuchas del ‘caso Gürtel’. De esta forma, Garzón, y el portavoz socialista en Valencia, Ángel Luna –acusado por mostrar una copia del sumario en las Cortes regionales- son los primeros en dar cuenta ante los tribunales en relación a la trama que ha detraído del erario público miles de millones de euros. Es decir, uno por investigar a los corruptos y otro por denunciarles. Garzón, que ya está suspendido en sus funciones en la Audiencia Nacional, se enfrenta a un delito de prevaricación (que acabaría con su carrera) por ordenar intervenir las comunicaciones de los cabecillas de la trama en la cárcel, avaladas por la Fiscalía, y que otro Juez continuó. Los presuntos autores, empresarios y políticos, de un delito nada presunto,  siguen esperando a que resuelvan sus múltiples recursos para ralentizar la investigación hasta hacerla casi inviable, como ha ocurrido en muchas otras ocasiones.

La investigación policial y judicial, a raíz de la denuncia de un concejal del Partido Popular en Majadahonda que tenía relación con el cabecilla, Correa, (conviene no olvidar este origen)- permitió desentrañar una compleja red de favores, obsequios interesados, cajas B, adjudicaciones ilegales de contratos, valijas volando a paraísos fiscales, y altos cargos enfangados (del PP), que han robado dinero público (eso es la corrupción política). El delito es real, insisto en la obviedad, solo falta el juicio para atribuir responsabilidades y penas, y muchos dudan de que llegue a celebrarse, o no en su integridad, entrando a formar parte de ese inmenso océano de la impunidad que ni siquiera pasa factura social.  Numerosos imputados políticos, entre ellos Francisco Camps, siguen en sus puestos, aspirando a la reelección porque como dice el candidato del PP a la Moncloa, Mariano Rajoy, entre otros muchos, «el auténtico juicio es el de las urnas».

El juez del Supremo Alberto Jorge Barreiro ha abierto juicio oral a Garzón con la misma celeridad que Varela lo hizo para encausarle por su intento de investigación del franquismo. Garzón ha relacionado en algunas declaraciones ambos hechos, que su persecución empezó cuando metió las narices en la Gürtel.

Baltasar Garzón concita odios y despierta pasiones y siempre se le cuelgan las muletillas de “juez estrella” y “polémico”. Terribles delitos en el país de la mediocridad, no solo intelectual sino moral. Con todos sus defectos que sin duda los tendrá como cualquier otra persona, dénme un millar de “Garzones” y damos a este país la vuelta. Ha investigado con igual rigor al GAL y a ETA, luchó por la jurisdicción universal con algunos frutos (Pinochet) y, por ejemplo, se ha dedicado con ahínco a combatir la corrupción. Pero para algunos, incluso presuntos progresistas, sus logros se enmascaran por las emociones que provoca su personalidad.

Baltasar Garzón es uno de los autores de Reacciona, el libro que he coordinado. Fue un empeño personal mío, a pesar de los muchos enemigos que se ha ganado, (precisamente por eso) y él estaba muy ocupado, pero aceptó participar. Y quería que Garzón estuviera en un libro con pretensiones de cambio. tanto por su trayectoria como por el escándalo que supone su enjuiciamento por el impune franquismo que aún pagamos como indeleble pecado original de nuestra generación. Me parece intolerable, me parece gravísimo, para nuestra presunta democracia.

Baltasar Garzón comienza su capítulo, Reaccionar para avanzar, desarrollando esta idea:

«Alguien ha dicho que nos ha tocado vivir los tiempos de la vergüenza, la mediocridad y la renuncia».

Y sigue con éstas, por ejemplo:

“Desafortunadamente, la capacidad de indignación, motor de la capacidad para reaccionar, está vacía. El nivel de adormecimiento es muy peligroso porque conduce al desinterés más absoluto por lo público y por lo solidario. Nada es mío y por tanto, nada tengo que hacer por mejorarlo”.

“La corrupción como fenómeno que genera injusticia y desigualdad entre los ciudadanos, debería levantar océanos de protestas y rechazo frente a quienes deberían ofrecer respuestas para erradicar esas prácticas torticeras en una sociedad y no lo hacen. Por el contrario, en España, todo es diferente, la situación se torna peculiar porque no da miedo ser corrupto, incluso se festeja al que lo es, lo que preocupa y desfavorece es que te descubran”.

Garzón propone a los políticos “un “contrato con los ciudadanos”, un lema electoral común: “no mentiremos a los ciudadanos”, “no prometeremos nada que no cumplamos”, “no jugaremos con la necesidad y la esperanza del pueblo”, “no subastaremos sus sentimientos y legítimas aspiraciones”, y también, porque no, les haría una petición: “hagan que los ciudadanos españoles crean en la política”.

“En todos los países democráticos que conozco y que han tenido un período dominado por la represión y la dictadura se han hecho esfuerzos para contarlo y explicarlo en los planes de enseñanza; como también se ha intentado dar una respuesta desde la justicia. Aquí, 75 años después todavía se sigue sin reconocer una parte de la historia”.

“Desgraciadamente en el mundo occidental actual hay demasiados espectadores y pocos protagonistas. Vivimos en una sociedad epidérmica preñada de superficialidad en la que a quienes se comprometen y pelean por mejorar y cambiar las cosas, se les persigue y aniquila”.

Islandia, ejemplo de reacción

Los islandeses siguen dando ejemplar muestra de cordura y dignidad. De libertad. Por segunda vez han rechazado pagar las deudas de sus bancos privados caídos en bancarrota por aplicar la estrategia neoliberal. Les suponía pagar 13.300 euros por cabeza. En la primera ocasión los acreedores –bancos británicos y holandeses que habían apostado en el casino bancario islandés los planes de pensiones de sus ciudadanos- les pedían un interés del 5,5%, ahora lo habían rebajado al 3% y les daban muchos más años para reembolsarlo. Pero los islandeses siguen diciendo no. Tienen la inmensa fortuna de no pertenecer a esta UE que aprisiona a la Europa real, -y cuya apuesta es defender a los bancos y «mercados» por encima de los ciudadanos- y aún pueden rebelarse. Algunas voces sensatas alertan en Islandia de que el inmenso poder fáctico que hoy manda en el mundo –con la connivencia de los gobiernos- no se conformará y dictará represalias. Los acreedores además están dispuestos a llegar a juicio. En ese pulso están.

Hemos tratado de antiguo el tema de Islandia en el blog, desde que apuntaba el problema. Resumo de nuevo hitos de esta odisea:

Islandia es un pequeño país nórdico en el que sus 300.000 ciudadanos gozaban del nivel de desarrollo y civilizada convivencia que suele caracterizar a la zona. Ocupaban el undécimo lugar mundial en PIB per capita y, lo que es mucho más importante, el primero en el Índice de Desarrollo Humano, una clasificación muy rigurosa que establece la ONU, valorando otras variables además de las que hablan, exclusivamente, de resultados macroeconómicos. Islandia era el país donde mejor se vivía del mundo. Y sus ciudadanos, los más felices.

En 1998 le sacudió al mundo desarrollado la fiebre privatizadora. Eran los tiempos de Áznar en España que se apuntó con fruición al empeño descapitalizando al Estado con la venta de las empresas que, privadas, son hoy punteras en beneficios. Islandia culminó la labor de desprenderse de sus 3 bancos públicos en 2003. Los islandeses aumentaron su prosperidad ficticia con la gestión de su banca privada que daba unos créditos y pagaba unos intereses estupendos. Tanto que quebró (2008). No eran realistas.

El problema fue que esos inversores y clientes eran en su mayoría británicos y holandeses. Y querían cobrar. Lo siguen queriendo naturalmente. Así que las autoridades del Reino Unido intentaron aplicar a los islandeses, como medida coercitiva, la legislación antiterrorista nada menos. A los ciudadanos islandeses. No al Banco ICESAVE -la nueva entidad financiera privada-, ni siquiera a las autoridades políticas que propiciaron el fiasco, sino a toda la población de Islandia.

La quiebra de Islandia ya había supuesto a sus ciudadanos que se suspendiera el intercambio internacional. ¿Qué implicaba? que el dinero de los islandeses no valía nada fuera y no podían ni emigrar. Para gestionar la crisis cambiaron de Gobierno y eligieron a la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, de 66 años, exsindicalista y gay. Ahora, también apoya -de alguna manera- la resistencia el presidente de la República, Oláfur Ragnar Grímsson, en el cargo desde 1996, es decir que ha vivido todo el desarrollo de la crisis y resurrección islandesa. Ahora el país ha salido de la recesión, y crece: la última cifra conocida al 1,2%.

   El dilema es serio para los gobernantes islandeses sin embargo. Veo en Euronews que la presidenta contempla con preocupación el juicio al que pueden someter al país los acreedores.  El endeudamiento de sus bancos fue de tal calibre que multiplicaba por tres el PIB de Islandia. No pueden devolverlo. ¿Tienen que hacerlo los ciudadanos? Se niegan. ¿Puede entonces vivir aislado un país que no es autosuficiente como casi ninguno lo es ahora? ¿Hay que entrar en la UE para tener ese soporte? ¿A qué precio? El primero es devolver las deudas.

Por el momento, Islandia enjaula a sus banqueros. Como decía el magistral artículo de El País que permaneció varios días como el más visto del periódico… en España. Casi 160.000 visitas directas contabilizadas. Escrito además con gran brillantez, tenía frases como ésta: «Esto es Islandia, el lugar donde los bancos quiebran y sus directivos pueden ir a la cárcel sin que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas; la isla donde apenas medio millar de personas armadas con peligrosas cacerolas pueden derrocar un Gobierno».

Los medios hoy nos ilustrarán con los “rifirrafes” –que tanto divierten- del PP y el PSOE, pero no nos contarán esto. Ni aclararán la confusión de origen: No son los países los que quiebran, sino los bancos quienes tienen problemas (debidos a sus propios errores que arrastran a las cuentas de los Estados) pero «rescatan» a los países para que paguen los platos rotos sus ciudadanos. Y sin prescindir de intereses porque también el rescate es negocio. “Demasiado grandes para caer” en opinión, por ejemplo, de la UE que ya ha hecho pasar por el aro a Portugal, decretando restricciones durísimas para sus ciudadanos, y obligando a ese eufemismo tan bonito: “un ambicioso plan de privatizaciones”. Vamos, que les van a dejar con una mano delante y otra detrás. ¿Todos los bancos son «demasiado grandes para caer»? Pues va a ser que igual no nos podemos permitir tantos bancos a mantener y con que se vayan al cuerno unos pocos,  tenemos menos bocas que alimentar.

Nuestra excelsa vicepresidenta económica, Elena Salgado, es otra obediente seguidora de los mandatos neoliberales, en detrimento de la sociedad. Hasta feliz se muestra cuando “los jefes” la aprueban.

En resumen: en Islandia la ciudadanía –después de estar con el agua por encima de la cabeza y haber comenzado a ahogarse- ha reaccionado y dicho no. Sus políticos les consultan y no obran en contra de su opinión por el momento. Quienes estamos en la égida de la UE bajamos la cerviz prestos a la estocada. Apasionante saber si Islandia ganará el pulso

Medina. Público

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¿Por qué habré llamado al ST de Movistar?

Lo que tienen las tardes indolentes. Desde hace unos días se congelaba la imagen de Imagenio. Mi cuerpo andaba de sofá y tele, y, para una vez que lo necesito, no me funciona el servicio. Llamo, a pesar de las voces que en casa me alertaban del peligro de semejante temeridad.

Un chico muy amable y resoluto quiere comprobar todos los extremos para detectar la avería.

-Desconecte el router. Lo hago.

-¿Ve una luz naranja?

-No, son todas verdes y parpadean.

-Tiene que ser la de ADSLPP y habrá de verla naranja.

-No se ve.

-Hágase con un palillo o alfiler, detrás del aparato verá un punto al lado de los cables, presione con el palillo hasta que note un clic a los 20 segundos

-Nada

-Reseteo… Llamaré en 5 minutos para ver si ya tiene la luz naranja.

Es una mujer la que llama. Volvemos a hacer pruebas. Anda pensando como el anterior que igual tienen que avisar a un técnico. Van a comunicarlo a la central. Allí harán más pruebas. No sé si la punción con palillo he de efectuarla sobre el pie izquierdo o sobre el derecho, o quizás haciendo el pino o ya no hace falta. En el intervalo entre 3 y 5 horas me darán una solución, me han dicho.

Solo se congelaba la imagen de Imagenio, funcionaba Internet, pero tras las llamadas, pinchazos y reseteos ya no funciona tampoco. La mujer que me atienda dice que no me podía funcionar Internet, lo hacía, he estado un rato en Twitter y tengo testigos. No me cree. No puede ser. Igual no es la avería que suponen.

Estamos hablando de si tramita la avería hacia la central cuando el teléfono se queda mudo también: me han dejado sin teléfono, sin Internet y sin imagen de Imagenio.

No sé si están tramitando mi avería. Tienen mi móvil y no suena.

El teléfono fijo acaba de resucitar. Llamo, suena una musiquita que dice algo de “Be O.K.”. Me pasan al servicio de reparación de teléfonos que es lo único que funciona ahora. No es allí. Me transfiere. Más “Be O.K.”. Llevo ya 5 operadores distintos. La última ha desistido de nuevas punciones y ha confirmado que la avería está tramitada.

El dispositivo móvil de movistar, a razón de 15 euros mensuales, va a la increíble velocidad de 2 Kbites. Solo se congelaba la imagen de televisión. Y la causa de mi indolencia era… una leve jaqueca. Se impone noche de música y velas, porque aún temo que la antigua Telefónica me corte también la luz.  Todo es posible con movistar.

Actualización 22.00:

  Ya lo han arreglado. En dos horas. Tampoco está tan mal. ¿Que les costaba tener un poco más de cuidado al principio?

Actualización 22,30:

   Se ha vuelto a estropear Imagenio. Me dicen que ahora es el descodificador. Quería hacer más comprobaciones:

    -¿Quiere comprobar si el cable está conectado?

   -Lo está. Lo he comprobado varias veces esta tarde. Ha funcionado media hora y se ha vuelto a parar. Conectado está.

Él quería seguir -no sé si con punciones-, pero me he negado.

   Recibiré una llamada para que ¡por fin! venga un técnico.

Actualización 11 de Abril:

  Ha estado el técnico. Ha mirado concienzudamente. Ha cambiado todo y ya funciona perfectamente.

«Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo»

Pocos secretos más inexpugnables que el número de personas que asisten a cualquier manifestación en España. En la Era de los satélites y la tecnología, no es posible saberlo con precisión jamás. Leo y oigo, mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, cinco mil. Bien, pues había muchos jóvenes en Madrid protestando por el negro futuro al que les abocan. Por su presente precario.

Más del 40% de los jóvenes españoles están en paro, acaparando el récord del primer mundo. Hay quien argumenta que “esta cifra es engañosa porque muchos trabajan en la economía sumergida”. Estupendo futuro pues en el fraude y la inseguridad laboral y de derechos.

 En pancartas y pasquines, preocupación en cambio por la corrupción, por pensar en la banca antes que en las personas, por despilfarrar nuestro dinero. Por el porvenir privatizado que deja los servicios para quien pueda pagarlos, entregando el patrimonio de los ciudadanos a empresas privadas de lucro privado. Sin casa. Sin privacidad. Sin estabilidad que permita construir apenas nada, porque nada puede edificarse si no es en sólido. Y aún hay más:  todo lo que dice su manifiesto. Se les ha quitado demasiado, sí.

Mayores y vecinos arropan. No podemos consentir que se destruya una generación. Ni seguir contemplando, como hace la mayor parte de la sociedad, la naturalidad con la que se informa y se aceptan las “intranquilidades” de “los mercados” en cuyo nombre nos restan derechos a todos. Ellos, la juventudsinfuturo, son pocos aún. Se están organizando. Los indignados lo están y mucho. También son ni-ni: ni nos callamos, ni tenemos miedo.

 Un amplio dispositivo policial, notoria cobertura mediática. Al final, un grupo de incontrolados que surgen de la nada, que no hemos visto al terminar la manifestación arman lío. Algún herido. Detenidos. El número de alborotadores siempre se conoce con mucha mayor precisión que el de los manifestantes pacíficos. 300 dicen ahora. ¿Se fue un tercio de la manifestación de 1.000 a levantar barricadas? ¿O era de la de 5.000?

Sin miedo. Por fin. Los hay que jamás se moverán si no se les marca una senda. Sin futuro pero sin miedo algunos jóvenes españoles ya, como otros jóvenes en otros países europeos. Las reseñas periodísticas acortan una de las frases coreadas en la protesta. Ay, que el tiempo es caro para la información, ay, perdamos el miedo. Merece la pena luchar y disfrutar de la dignidad de la vida. Nada es comparable a vivir con dignidad.