La democracia en peligro

Foto: @arma_pollo en twitter

La imagen no puede ser más simbólica. Bankia enderezada y sólida (como nos la presenta el Gobierno) frente al suelo, el horizonte, el resto de los edificios, farolas y coches torcidos. Aquel país que votó el 20 de noviembre, harto y esperanzado, ha llegado a altas cotas de desaliento. Las últimas encuestas sociológicas muestran a una ciudadanía que no sabe adónde acudir primero a achicar los agujeros de la estupefacción. El nuevo Míster Liebaert (antes Urdangarín), el presidente de los más altos estamentos judiciales, Carlos Divar, una situación económica que encuentran mala o muy mala el 96% de la población, según encuesta de Metroscopia.  23.400 millones de euros para la propia Bankia, es decir, más del doble de lo restado a sanidad y educación a la sociedad. Desahucios por impago de hipotecas a un banco sostenido con dinero público. Despidos y pensiones multimillonarias para sus malos gestores. Y entretanto amenazas de nuevos recortes, sacrificando el Estado del Bienestar en el altar de la austeridad. En consecuencia, justicia, iglesia, monarquía, parlamento, gobierno, partidos políticos, autonomías, todo se encuentra en entredicho. Incluso buena parte de los medios informativos navegando entre la frivolidad y la manipulación.

   Si nos atenemos a los datos demoscópicos que proporciona este artículo “Del “shock” económico al democrático”, el más aterrador de todos es que en los últimos 7 meses, el porcentaje de personas  que piensa que “el actual sistema democrático sigue siendo, con todos sus defectos e insuficiencias, el mejor que ha tenido nuestro país en su historia ha caído del 72% al 56%”. No nos detallan si prefieren cualquier otro de la larga senda de catástrofes que han jalonado nuestra trayectoria (dictaduras largas y cortas, monarquías de variado signo o dos efímeras repúblicas) o si piensan en la búsqueda de una nueva democracia participativa y más real, como propone el 15M en su más amplio concepto: el de la una sociedad indignada que lo que quiere es enderezar los continuos desatinos a los que asistimos.

  No sabemos si a echar agua a la deuda ardiente, sacar la cabeza del lodazal de la corrupción y de los repartos de cargos y prebendas a familiares y amigos, o asumir ese futuro que, aún basado solo en los optimistas cálculos de la religión neoliberal, sitúan la recuperación de España en 2017 y el empleo en 2023  como hace el FMI. ¿Optamos entonces por renunciar a la democracia? ¿A cambio de qué?

  Hemos aceptado impertérritos quela UE sustituyera democracias por tecnocracias, comenzando incluso por Grecia la creadora del concepto y, ahora, el deterioro económico -que no causamos- parece hacernos dudar de los propios valores de un gobierno de todos, en libertad, y de los instrumentos que lo llevan a cabo.

 El presidente que en campaña electoral llegó a prometer “devolver la felicidad” a los españoles, se ha quemado a velocidad de vértigo. La prensa internacional resalta sus incomparecencias, que presentara tarde las cifras del déficit por motivos electorales, sus presupuestos y, abierta la veda, critica hasta, como hace la influyente agencia británica Reuters, que Rajoy  (y  buena parte de sus ministros) sea un “provinciano”, sin experiencia internacional y con un nivel limitado de inglés. Al igual que los principales medios extranjeros, Mario Draghi, el tecnócrata que dirige el BCE, califica de «desastrosa» la gestión llevada a cabo en Bankia, completa, de principio a fin. Nos refriegan la burbuja inmobiliaria que deja sus heces en el sistema bancario. Los medios inventores de etiquetas ya hablan de “Spanic” (Pánico/España).

    Lo que se destaca menos es el abuso del Decreto Ley para imponer, sin debate, durísimas reformas, y no solo económicas. Y sobre todo la persecución de las protestas ante tanto desatino, con una nueva redacción del Código Penal que equipara a “terrorismo” participar en ellas o convocarlas si se produce algún incidente, y “atentado a la autoridad” la resistencia pasiva. Manifestantes en la cárcel hasta un mes tras su detención, con peticiones de penas de tal monto que cuesta creer en democracia y en un país que hace gala de la impunidad en delitos graves. Incluso no tipificados como la estafa a la sociedad.   

   La democracia se está viendo amenazada, pues, desde múltiples flancos. El más peligroso, sin embargo, es la aceptación de que ha de ser así sin hacer nada por regenerarla. La pregunta clave es ¿Adónde esperan que nos lleve este camino? ¿A mantener un poder financiero artificialmente enhiesto como bandera de un mundo que se tambalea?

Publicado también en eldiario.es

¿Queremos volver a la España de los 50?

En el río revuelto de una crítica situación económica y un peligroso desconcierto del gobierno, vienen a pescar «expertos» con soluciones. Hasta huelen bien al principio. Sólo que pueden contener trampa.

Rafal Escudero escribe en eldiario.com un artículo con muchas claves. Comienza así:

«El artículo publicado en el diario El País el pasado 1 de junio, titulado “No queremos volver a la España de los 50″ y firmado por los profesores Fernández-Villaverde, Garicano y Santos, es un ejemplo de la forma como actúan los ‘think tanks’ liberales a la hora de generar hegemonía en la sociedad. Proponen estos profesores como vía para ganar confianza en Europa y así salir de la crisis la formación de un Gobierno de concentración nacional, apoyado por los partidos mayoritarios (PP y PSOE, se entiende) y formado por “políticos competentes y técnicos intachables” (el Gobierno de Monti en Italia sería el espejo en el que mirarse). Y lo hacen, además, apelando a su condición de expertos en la materia, pues no en vano se trata de ilustres economistas y docentes en notables universidades estadounidenses. Pero sin señalar en ningún momento de su artículo su adscripción a Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada).

Este no es un dato baladí. Fedea es un ‘think tank’ especialmente activo en estos años de crisis y que se presentó en sociedad con las propuestas que el famoso ‘grupo de los cien’ economistas (al que pertenecen los citados autores) lanzó al último Gobierno de Rodríguez Zapatero demandando el abaratamiento de los costes del despido, la congelación salarial y la apuesta por la negociación colectiva en la empresa. Ahora, una vez conseguidos estos tres objetivos con el Gobierno del PP y visto su nulo éxito a la hora de reactivar la economía, es de prever que sus futuras demandas pasen por la formación de este Gobierno de unidad nacional que sea capaz de llevar a cabo las reformas requeridas por Bruselas. Cuáles sean estas es algo que solo debe estar al alcance de avezados economistas y no de simples ciudadanos, meros votantes y carentes de la ‘expertise’ necesaria para abordar tan magna tarea. 

La estrategia con que actúan estos ‘think tanks’ es bien sencilla. Presentan sus propuestas como el resultado del trabajo científico o bajo la etiqueta de prestigiosos investigadores, pero nunca como aportaciones ideológicas, interesadas o parciales. La adscripción a la ciencia presenta ventajas, dado que sus opiniones se benefician así de la aureola de neutralidad, objetividad e imparcialidad que rodea al científico, quedando al margen y por encima del terrenal debate político. Ahora bien, ya que científicos dicen ser, deberían cumplir con una de las reglas básicas que Max Weber demandaba de todo científico: declarar expresamente sus opiniones y puntos de partida».

Artículo completo aquí.

No está de más recordar qué contaba Inside Job de los «expertos» neoliberales:

[vimeo http://vimeo.com/35196402 w=549&h=364]

Cuidando la imagen de España

María Dolores de Cospedal ha dicho que hay que “cuidar la imagen de España en el exterior» y que el país muestre una actitud de unidad. «Por eso es tan increíble la irresponsabilidad de algunos, esos que dicen todo el rato que quieren el consenso, pero cuando llega la hora siempre votan que no”, ha añadido.

Esto fue, el fatídico 10 de Mayo de 2010, cuando Zapatero vino vencido por Bruselas a practicar serios recortes neoliberales a la sociedad.

O el ya famoso «Que caiga España» del actual ministro de Hacienda, por aquellos días.

Por no hablar de cuando Rajoy, en Abril de 2009, aprovechó los 2 minutos de discurso que le concedió el PPE, para conseguir una reprobación de la política que se seguía en España de todos los líderes conservadores, incluidos Merkel, Sarkozy… y Berlusconi. Firmaron esta declaración: “consideran inaceptable la pasividad del Gobierno español ante la alarmante cifra de paro en España (17,5%) y deploran el fracaso de las políticas socialistas”.

O las continuas paridas del gran designador.

Si en el PP no tienen memoria, deberíamos tenerla nosotros. En cualquier caso… aviados vamos.

Rajoy, atrapado por Hybris

Mariano Rajoy fue probablemente el primer mandatario español de la etapa democrática que llegó al Gobierno con el síndrome de La Moncloa incorporado. En realidad esa dolencia, de vieja raigambre, tiene nombre propio. La definió a la perfección un antiguo ministro de Exteriores británico y neurólogo de formación, David Owen, quien invirtió seis años en estudiar el cerebro de los líderes de la clase dirigente. Con los resultados, publicó un libro titulado “En la enfermedad y en el poder” (2008), que explicaba las razones para el desvarío de quienes alcanzan altas cotas de mando: el síndrome Hybris. Lo caracterizan la soberbia, la desmesura, y la huida de la realidad con mayor o menor intensidad dependiendo de la capacidad intelectual de la persona.

En la primera fase, aún fresco el recuerdo de cuando salieron del anonimato, de sus cátedras, de sus oficinas, les acomete la inseguridad, casi la incredulidad en su propia valía. En el caso de Rajoy, influyen además sus dos derrotas electorales frente a Zapatero y la larga espera que conlleva. Pero aquí surge una nube de aduladores que se apresura a convencerles de sus excelencias. La mayoría espera sacar provecho, aunque esa circunstancia ellos prefieren no advertirla. Es el momento en el que les invade la soberbia. 

El líder ya está seguroLe sobreviene así una exagerada confianza en sí mismo, ya no escucha ni a sus asesores ni a los ciudadanos, se cree en posesión absoluta de la verdad, con capacidad para hacer y deshacer según su voluntad y no reconoce sus errores. Rajoy añade la mayoría absoluta  –aunque se debiera a demérito del contrario– de la que no gozaron inicialmente sus antecesores. Ha sido su perdición: ya está en un tiempo récord atrapado por Hybris. No se digna a dar ruedas de prensa y, cuando tardíamente comparece, hace gala de una insólita prepotencia que evidencia aún más sus carencias. Y su pobre discurso de pretendida sencillez.

Lo peor es que aquel Mariano Rajoy que llamó “bobo solemne” a José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece –junto a su equipo– una caótica cuenta de resultados: recesión, subida del paro, merma de salarios y bajada del consumo como consecuencia de la política de austeridad; recortes insufribles en servicios vitales como sanidad y educación, mientras se inyecta dinero público al sector bancario y se pasan por el arco de la impunidad flagrantes irregularidades. O la mala gestión del caso Bankia con la prima de riesgo a nivel desbordado de rescate. La excusa de la herencia se les agota por momentos. Tampoco gusta al ‘todo el mundo’ del presidente la involución ideológica que el Gobierno impone sin pausa.

Por eso, Rajoy camina aceleradamente también hacia la tercera fase del síndrome Hybris: la que desata el miedo a perder lo obtenido. En ella, todos son enemigos a evitar, incluso en los consejos. Quienes le contradicen “no saben lo que dicen”. Rodearse de mediocres en su círculo más cercano apenas atenúa su temor. El rival brillante precisa su desactivación por cualquier método. En su mismo partido –también en otros– hay clamorosos ejemplos, como el de Esperanza Aguirre y su “inexistente” trama para espiar a contrincantes de su formación.

Y luego, el consecuente enclaustramiento en la torre de marfil. Nerones, Calígulas, Claudios que se encierran en su castillo. El síndrome dela Moncloa, de Génova, de Ferraz, de la última planta de cualquier empresa. Por eso José Luís Rodríguez Zapatero dijo la noche de su primera victoria electoral: “El poder no me va a cambiar”. Por eso… tampoco lo cumplió.

Tarde o temprano, el varapalo de las urnas, el cese, la pérdida del poder en definitiva, sume al afectado por el Hybris en la siguiente fase: desolación, victimismo que achaca a la incomprensión, no acertar a creer ahora que “con todo cuanto ha hecho por su país”, reciba “ese trato”. José María Aznar paseó su rabia y su rencor por medio mundo, como clara muestra de ello. De Zapatero poco sabemos. Felipe González hace tiempo que lo ha superado tras enfrentarse a su jarrón chino. La enorme paradoja es el olvido que ha inundado la mente de Adolfo Suárez, el más vapuleado de los presidentes, el que más razón real tuvo para la desolación en su salida.

Hybris nació, como tantos otros conceptos fundamentales, en Grecia.  La vanidad desmesurada –que competía con los dioses– acarreaba un castigo que proporcionaba Némesis, la diosa de la justicia retributiva. Sin piedad, volvía al descarriado a los límites de su realidad. No se andaba con miramientos. Sus afectados podían llegar a ver cómo un águila se comía a diario su hígado –regenerado, inmisericordemente, por su condición de inmortal–, tal como le pasó a Prometeo, un buen tipo que osó invadir el terreno de la divinidad.

El cristianismo, en la misma línea, habla de pecado y opone sanción a la soberbia en forma de “pena” capital. ¡Quién lo diría! Incluso al ángel arrogante lo convirtieron en demonio, de forma expedita, y lo mandaron a los infiernos para siempre jamás. O los generales romanos que –con prudentes técnicas anticipatorias–, eran seguidos por una corte de esclavos, los cuales les iban repitiendo: “Memento mori” que significa “¡recuerda que eres mortal!”. No es necesario aclarar que no les hacían ningún caso. Véase Julio Cesar. La soberbia tapa los oídos.

El coro de aduladores y el propio envanecimiento siguen arrullando al líder en su jaula de oro, aunque la deriva de los hechos sea evidente y la calle vibre en indignación, en desesperanza o en resignada apatía. Rajoy ya carga con Hybris, creyéndose todavía investido para una misión histórica conferida a un ser superior. Todavía.

También, en Zona Crítica eldiario.es

España: un rescate «de facto»

Los medios nos cuentan que Bruselas ha dado “un balón de oxígeno” a España tras haber alcanzado esta mañana nuestra prima de riesgo 539 puntos. La Comisión propone que el fondo de rescate recapitalice a los bancos en lugar de a todo el Estado. A cambio “aconseja” a España duras medidas a pagar por todos los ciudadanos. Además de alargar un año la consecución de un déficit del 3%, que, esto sí, algo desahoga. España es “demasiado grande para caer”, o eso temen en Bruselas.

El Fondo de Estabilidad europeo fue creado en una fecha crítica: el 9 de Mayo de 2010 y fue dotado con 750.000 millones de euros. Tres días después, a su regreso de Bruselas, fue cuando Zapatero dio su histórico cambio anunciando serios recortes. Como detallo en La energía liberada, desde Febrero se estaba produciendo un ataque especulativo al euro, dirigido por George Soros y otros miembros de Fondos de Alto Riesgo que bajó nuestra moneda a niveles no conocidos desde su entrada en vigor y que en absoluto fueron difundidos… salvo por el Wall Street Journal que recogió declaraciones de los implicados. Una Grecia en problemas se añadía y fue la única excusa alegada.

El FEEF puede emitir bonos u otros instrumentos de deuda en el mercado con el apoyo de la Oficina Alemana de Gestión de Deuda para recaudar fondos necesarios para proporcionar préstamos a los países de la zona euro en problemas financieros, la recapitalización de bancos o comprar deuda soberana. Para que ayude directamente a los bancos habrá que hacer reformas legales. Eso no es problema alguno como vemos en la UE, pero sí lo es la opinión de Alemania. De entrada ya ha dicho que se mantiene en su rechazo a la idea y el comisario Rehn se ha limitado a recordar que «no es una opción disponible» con la normativa actual. En la información elaborada por Alfredo Bolaños para El País, se estima, por tanto, que la recapitalización de los bancos españoles podría llevar meses. Y, de hecho, tras la rueda de prensa del comisario finlandés, la deuda española ha vuelto a repuntar, tras haberse relado algo. Al cierre de la bolsa alcanzaba los 540 puntos.

Sin embargo, el programa de Bruselas que suele acompañar los rescates de países ya ha llegado. Resaltan que son recomendaciones que hacen habitualmente a los Estados miembros, pero lo cierto es que van destinadas a obtener más dinero, con directrices neoliberales, para la neoliberal obsesión de cumplir con el déficit. Algo que, por cierto, ya está en nuestra Constitución, “gracias” a Zapatero y Rajoy, y que prioriza pagar la deuda (especulativa) sobre las necesidades de los ciudadanos. A eso se añade el agujero negro del sistema bancario español al que pretender dar una solución… con dinero, no dejando caer a quien no puede mantenerse.

Nos aconsejan pues subir el IVA, sobre todo pasar al 18% a productos que tenían el 8% y sacar también algunos elementos básicos que el gobierno socialista conservó con un IVA reducido del 4% por ser productos de primera necesidad. Adelantar la fecha (prevista para 2027) en la que la jubilación sea a los 67 años. Algo que el hoy vituperado Banco de España cifró en una pérdida del 5% de la cuantía pensiones, dado que, con el paro que soportamos, no buscan en absoluto que se trabaje hasta esa edad.

Habla también de “entregar un promedio anual de esfuerzo fiscal estructural de por encima de 1,5% del PIB durante el período 2010-13”. Así de «diáfano». No especifica cómo pero la palabra “esfuerzo” indica aumento.

Tomar “medidas adicionales” en la reforma laboral ¿¡?

Y, además de una serie de “liberalizaciones” comerciales y profesionales (como no podía ser de otro modo, “liberalizar” es la meta neoliberal), propone “reasignar fondos” para la lucha contra la pobreza, la investigación, la innovación y los jóvenes. Algo que no entra en la ideología del PP y que precisamente ha cercenado ya con especial ahínco.

Por lo demás el diagnóstico global de la UE para España es que, «en 2012, la actividad económica de España se contraerá un 1,8% y un 0,3% en 2013. El desempleo se prevé que siga aumentando hasta el 25,1% en 2013, también para los jóvenes». Recordemos que el paro juvenil afecta ya al 51%.

De Guindos se ha ido volando a ver al ministro alemán de finanzas. Rajoy calla, Lo último que dijo al respecto, hace dos días fue: «No va a haber ningún rescate de la banca española».

Expresiva foto tomada este 30 de Mayo en el Congreso

España: De tapas mientras se hunde el país

La prensa internacional trata con preocupación, y en portada, lo que nos está sucediendo en España. Al diario estadounidense Los Ángeles Times le llama la atención, en particular,  la despreocupación con la que aquí se está tomando el problema: “La crisis no ha disminuido las multitudes que llenan los bares de tapas y las tiendas. El mayor rescate a un banco en la historia española no parece haberles afectado: No hay colas de gente tratando de sacar su dinero”. Es uno de sus artículos diarios en los que enjuicia con crudeza el caótico panorama en el que nos encontramos.

El Financial Times británico duda del plan del Gobierno de inyectar deuda soberana en Bankia a cambio de acciones de la entidad, que considera “poco ortodoxo”. En otro artículo de opinión estiman que la operación es «muy descarada» y va a «enfurecer a los ejecutivos del BCE”. Destaca también en portada que los niveles de la prima y los porcentajes a pagar por ella, están ya pegados a los que llevaron al rescate a Irlanda, Grecia y Portugal. Sin embargo, titula, «España (es decir, Rajoy) dice que no necesita ayuda para salvar a sus bancos»

El Wall Street Journal norteamericano –diario que “asesora” José María Aznar- alerta de que la amplitud inesperada del rescate podría dar alas a la especulación sobre problemas no reconocidos en otros bancos, así como la capacidad de España de afrontar el problema bancario sin una intervención internacional.

Le Monde en Francia también resalta el rechazo de España a la necesidad de un plan de ayuda internacional. Pero asimismo que “a los mercados les cuesta imaginar cómo el país, en un torbellino desde hace casi dos meses, va a financiar 19.000 millones de euros para el cuarto mayor de sus bancos”. Critica también la «seca» respuesta de Rajoy a Hollande cuando comentó el problema del sector financiero en España.

En fin, Le Figaro dice que las dificultades de Bankia son «abismales» y que la entidad se encuentra «casi en bancarrota». En Italia, La Repubblica considera que «la crisis española parece no tener fin», mientras que Il Sole 24 ore critica que el caso es un gran escándalo «perpetrado en la contabilidad de la banca», como nos detalla finanzas.com

Mi amiga votante del PP diría ante este panorama que “los extranjeros nos tienen manía”, lo mismo que la prensa conservadora. En general, sí, los grandes medios andan “De tapas”, ocupados en asuntos de lo más peregrino. Con sonoras excepciones. Destaco, entre otros, el tajante “Sostiene Rajoy” de Iñaki Gabilondo. El «Para esto, es mejor callar» de Ignacio Escolar. Y lógicamente mi propio texto sobre el tema ¿Por qué sigue la presión de los mercados tras haber hablado Rajoy?

 Ni dentro, ni fuera, se habla sin embargo de la España que no está «De tapas», sumida en la indignación a la que se persigue para acallarla. El gran problema es, sin embargo, que quien está fundamentalmente está «De tapas» es el Gobierno. Suculentas para sus estómagos y los de sus amigos (ved este directivo de Bankia, ex del Banco de Valencia, naturalmente, que se ha llevado 14 millones de euros en su cese), en tanto dañan muy seriamente la vida de la población en general. Hasta de los que aún andan «De tapas». Por su estúpida complicidad, todos estamos a dieta. Y lo que vendrá…

¿Por qué sigue la presión de los mercados tras haber hablado Rajoy?

Se preguntan cómo es posible que hablando Rajoy, concediendo su primera rueda de prensa en solitario desde que alcanzó el poder hace 6 meses, la prima de riesgo haya cerrado a 511 puntos, récord en su historia. El Presidente ha negado que en la incertidumbre de los mercados influya «absolutamente para nada” la situación de Bankia, cuyas acciones, a su vez, se han depreciado un 13%, habiendo llegado a perder en algún momento cerca del 30%. También ha negado categóricamente que vaya a haber un rescate europeo de la banca. Y se ha mostrado muy ofendido porque el PSOE quiera revisar ¡Un tratado internacional!, como es el Concordato con la Santa Sede para que paguen el IBI. ¿Qué vamos a ganar con eso? ha preguntado. Dinero Sr. Rajoy, dinero, ése que se nos está quitando de servicios vitales como la sanidad y la educación. Por lo demás nada nuevo, ni eso, que justificara una convocatoria a los periodistas desde la sede del Partido Popular y no desde Moncloa. El mismo empecinamiento en el error, tal como demuestran los caóticos datos de nuestra economía.

Habría que saber qué parte de cuánto dice Rajoy lo piensa realmente y cuál no. Nos ha acostumbrado ya a que su palabra no tenga valor alguno cuando afirma o promete algo, porque a veces se desdice hasta en horas. Pero si se advierte en él que, a su escasa talla política, ahora ha añadido un envanecimiento muy ostensible que le hace hablar con marcada prepotencia. Es llamativo que cada que vez que le nombran a Rubalcaba, mencione inmediatamente a Durán i Lleida como para “compartir” la oposición (pese a su muy diferente número de votos y escaños). Hay una suerte de resentimiento también por lo mucho que padeció. Ahora se ve resarcido.

Lo peor es que crea que el apoyo en las urnas del 23% de la población a la que esquilma y agravia no solo con los recortes, sino con el trato de favor a los bancos, el 30,2% del censo electoral, le hayan dado patente de corso para volver España del revés… y hacia atrás. No se obra así en democracia. Sobre todo cuando existe tanta indignación que no se acallará a palos. Cuando, por el camino que lleva, cada día va a empeorar aún más la economía, y, lo que es más grave, nuestras vidas. Hasta las de aquellos que aún siguen en Babia.

En mi opinión, Rajoy se siente muy seguro, cree lo que dice, incluso cuando miente. En estos casos la caída que, tarde o temprano llega, le va a pillar desprevenido y le va a ser muy dura.

¿Por qué, pues, habiéndonos obsequiado a los españoles con una rueda de prensa, la prima ha batido su récord histórico y ha llegado a los 511 puntos? Pues precisamente por eso, porque ha hablado. Y oírle descorazona. Por la pobreza de su tono coloquial como para gente con pocas luces y nulo sentido crítico. Porque no ha ofrecido alternativas, ni soluciones. Y porque el país se cae a pedazos en las manos de semejante timonel. Y de su equipo, no nos olvidemos del equipo que elige alguien como Rajoy.

Porque… un par de perlas más al margen. Cuando ha dicho textualmente: «Los pasos que se dieron en el futuro». Un lapsus, bien. ¿Y este otro? Le pregunta un periodista que a qué atribuye el silencio de Bruselas y el BCE al apoyo que el propio Rajoy ha ido a buscar en periplo internacional. Y responde: «A la prudencia con la que se debe comportar un buen gobernante que no se debe confundir con que no esté de acuerdo con las cosas que oye».

No se puede hacer otra cosa, otros países ya lo hicieron hace dos o tres años, no como aquí, repite censurando al antecesor y seguro de sí mismo el líder del PP. Sí, como Islandia. Es el único país que crece al 3%. Solo que allí se hizo justo al revés de lo que propone y hace Rajoy.

Inshidiash

En 2011 Bankia anunció 309 millones de € de beneficio, ahora cambia su cálculo por pérdidas de 2.979 millones de €. Es un Delito societario tipificado en el Art 290 del Código Penal. Bankia advierte también que “ya avisó” a los inversores que podían perder todo su dinero: en la letra pequeña de un folleto. Pero ni siquiera el asunto llega a una comisión parlamentaria porque lo impide el PP. El mismo que entrega 23.400 millones de euros a Bankia. Noticia en los medios internacionales, muchos nacionales hablan del partido de Copa, del agravio al himno por la pitada, o de Gibraltar.  Todos tranquilos que lo de Bankia no ha sido un atraco a manipulación armada, «se debe exclusivamente al entorno de cambio regulatorios que ha habido y al deterioro de los activos por el entorno económico», según ha dicho el nuevo Presidente de la entidad Jose Ignacio Goirigolzarri. Del consejo renovado este viernes sale por ejemplo el insigne empresario Arturo Fernández, para que entre otro Fernández -Fernando- el tertuliano carca y neoliberal que ha paseado sus saberes por todas las teles ultra. También tranquiliza mucho.

Es que no lo sabemos ver. Fortalecer el sistema financiero (podrido hasta el tuétano) nos beneficia a todos. No sabemos si necesitará Bankia más dinero porque cada día dice una cosa. Tampoco si lo necesitarán el resto de los bancos situados ya algunos al nivel del bono basura. Algunas estimaciones cifran lo que precisan (no sabemos bien para qué) en 100.000 millones de euros. ¿Tendremos bastante y facilitarán crédito? Ah, no se sabe. Hasta ahora no.

Esperanza Aguirre no se equivocó tampoco en su abultado déficit, es que lo había hecho con “proyección de futuro”, y el futuro tiene estas cosas. El déficit causado por las más añejas comunidades del PP, es consecuencia de la “herencia”. Y de los gastos en sanidad. Que antes podían costearse sin problemas pero ahora no, ahora crecen que es un gusto. Mejor privatizamos la sanidad. Y damos buenos tajos a la pública que el enfermo es un delincuente. Casi un terrorista. Como los docentes y cualquiera que defienda la educación pública. Suprimamos también los bonos de comedor y para libros, puros dispendios. ¿Las carreras universitarias? Quitátelo de otras cosas, como dice Wert. Lo bueno, bonito y barato es lo privado, que cada cual apechugue con lo que le quede de pagar impuestos para que el Gobierno haga con ellos lo que mejor convenga. Porque Bankia, a pesar del dinero público “inyectado” no es banco público, Soraya Sáez de Santamaría, dice que elegirán la mejor opción para que regrese “a la normal actividad privada”.

Las rentas altas no se tocan, que se van de España… a especular y no producir. Y les aplicamos “un gravamen” que solo las “inshidias” pueden decir que esto es una amnistía fiscal flagrante.

Nosotros tenemos que pagar y pagar, hay muchos gastos. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Se acabó la fiesta. Y la herencia es un horror. Y, sobre todo, este Gobierno sabe lo que hace.

El máximo responsable del Poder Judicial en España se va a gastarse dinero público a hoteles de lujo de Marbella. Con cenas a dos. Sus colegas del CGPJ saben con quién estaba. Como lo sabemos bastantes periodistas. Si se hiciera público temblaría el monario. Y la revelación sería anecdótica porque lo que cuenta, además de la hipocresía del personaje, es que se ha gastado “una miseria” de dinero público en 20 viajes estupendos en fines de semana de cuatro días, como dios manda. Pero el CGPJ está dividido: unos piden el cese de quien reveló el pufo. Y otros callan porque el propio Dívar amenazó con tirar de la manta y dejar al aire otras vergüenzas. Pero tampoco lo sabemos ver. El Ministro de Justicia sí.

Tenemos la prima de riesgo por los cielos (los del dios que manda). Las previsiones –lógicas por la política aplicada- hablan de una recesión del 1,8% y de un aumento del paro hasta el 25% este año. Lo necesitábamos, puede que también el látigo y el cilicio. Habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ese derecho solo asiste a los prebostes del PP, colocados varios de ellos en numerosas empresas como asesores. Como el marido de la Sra. Cospedal que ha conseguido un nuevo trabajito, y así entre los varios sueldos de los dos se compran un chalé bonito con estanque de nenúfares y todo, en una finca de 12.000 metros cuadrados para estar bien holgados y recibir visitas. Una tradicional casa toledana por supuesto, toledana y tradicional.

El líder de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba es un hombre de Estado. Por eso apoya al gobierno de Rajoy en asuntos de Estado. No quiere conservar su poltrona en el Olimpo a ver si el desgaste –de producirse porque si hasta ahora no ha estallado esto y ha reventado en pedazos con lo que ha hecho el PP yo ya no sé- le devuelve a mejores cometidos.

Entre el fútbol, las comuniones, algún divertimento del la tele, las polémicas por los pitidos al himno nacional, Gibraltar, y el ay que yo no me quiero agobiar, aguardamos que venga un hada con su varita mágica y el PP (o el PSOE de Rubalcaba) pongan fin a la crisis, lluevan los empleos, la riqueza y las margaritas de colores.

En el nombre del pueblo… la Justicia

“Cuatro vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) han pedido la dimisión de su presidente, Carlos Dívar, durante el pleno extraordinario para pedir explicaciones por los 20 viajes de fines de semana de cuatro días o más a Puerto Banús (Marbella) con cenas de dos personas en restaurantes de lujo. El vocal que denunció a Dívar, José Manuel Gómez Benítez, no ha pedido su renuncia en el pleno, pero ya lo había hecho con anterioridad. En la reunión, que ha durado cinco horas y que se ha celebrado en el más completo hermetismo, sin teléfonos móviles ni Internet para evitar filtraciones, otros siete vocales han pedido la dimisión Benítez”. Así comienza una crónica indispensable que firman en El País José Yoldi  y José Antonio Hernández.

Tras una trama que se lee con el vómito a flor de boca, hay un párrafo c lave:

“El caso es que la inmensa mayoría de los vocales saben que los viajes a Marbella no eran oficiales y también con quién cenaba el presidente, pero no quieren hacer sangre. Solo si Dívar en un error de cálculo intenta alguna jugada extraña —el viernes pasado había pedido los gastos de viajes y protocolo de todos los vocales, pues había dicho que si él caía no lo haría solo— o les miente podría provocar que un grupo de vocales —a algunos de los que se han reunido estos días los funcionarios les llaman “los indignados”— se ponga de acuerdo en hacerle caer. De momento, las componendas de poder son más importantes que el repudio a la inmoralidad y a la falta de estética”.

Cuando recibí el texto para Actúa de Baltasar Garzón fui leyendo, atónita su diagnóstico de la Justicia española. Ya destaque la pérdida casi absoluta de relevancia internacional que señala, o la mala calidad técnica que se da comparada con otros países en opinión de Garzón. Pero contaba más cosas y no me resisto a incluir varios párrafos de su capítulo del que he tomado prestado el título para este post:

 “Desgraciadamente, aquellos que se atreven a alzar la voz dentro del ámbito de la Justicia para mostrar su rechazo,  son  los menos, pero también los mejores, porque ante la “amenaza” de la “Corporación” con sus instrumentos organizados, se impone el silencio y la sumisión.

 (…)

 En el sistema judicial español, hay buenos jueces, pero eso no es suficiente cuando el sistema falla por arriba y cuando se percibe muy alejado de lo que una sociedad moderna y democrática, como la española, necesita.

(…)

Resulta necesario abordar una serie de medidas que contribuyan realmente a la limpieza del poder judicial y a alejarlo del ámbito de influencia que existe en la actualidad por parte de otros colectivos del mundo de la empresa, la política y  la abogacía. La confusión que se produce entre estos ámbitos da la impresión que está diseñada para obtener posiciones de ventaja ante quien debe mantener la distancia necesaria con aquellos que pueden estar sometidos a su jurisdicción.

Las participaciones remuneradas de jueces y magistrados en encuentros, cursos y conferencias, seminarios o proyectos dirigidos y financiados por empresas, colegios de abogados o de otros profesionales, entidades de seguros o bufetes de abogados que tan frecuentes son, resulta inaceptable. Es imposible que se guarde la imparcialidad cuando se reciben emolumentos de quienes después tienen que actuar en el juzgado o tribunal defendiendo intereses particulares contrapuestos. En tales casos se produce un conflicto de intereses que, ni siquiera es entre el juez y quien lo  apoya o financia, sino entre aquél y la propia sociedad a la que debe defender y que por esa actitud sufrirá las consecuencias. Lo mismo acontece con la dependencia fáctica de algunos profesionales de la justicia de algún grupo político o económico.

 Resulta inaceptable la imagen de un magistrado en ejercicio y en el más alto tribunal que a la vez desarrolle una función docente como responsable de un área de un lobby dedicado a promocionar cursos y conferencias y que está financiado por bancos y entidades privadas y por bufetes de abogados que tienen casos en la jurisdicción del afectado, y no consta que se abstenga en los casos correspondientes. Pero es que, en todo caso, la imagen que se da resulta inadmisible. Como la que se obtiene con la asistencia masiva de las más altas esferas judiciales a actos, palcos futbolísticos y otros eventos propiciados por particulares o políticos que pueden verse afectados por actuaciones judiciales. No dudo de la honorabilidad de esos funcionarios, pero no está bien. No solamente hay que serlo, sino también parecerlo. En definitiva, lo que se busca es que deje de ser una opción personal y pase a ser una obligación legal”.

Y más…

Todo tiene un límite

Hay veces en las que asistir a un acto representa sentirse entre una comunidad afín y en las que podemos estar refiriéndonos a un libro, a una cultura ajena, y en realidad estamos hablando de la Historia y de nosotros mismos. Así ha sucedido con la presentación de “Yo muero hoy” de Olga Rodríguez, acompañada de Ramón Lobo e Ignacio Escolar.

Decía Lobo que en estos tiempos los periodistas como Olga Rodríguez precisan escribir libros, igual que los fotógrafos como Gervasio Sánchez han de hacer exposiciones, porque los medios no tienen espacio para reflejar lo que tratan en profundidad. Es rigurosamente cierto. Inmersos en un “colaboracionismo” impúdico con ese amado “sistema” que nos asfixia, apenas nos ofrecen la espuma de los días.

Hace tiempo que sabemos, que puede saber quien lo quiera, -y gracias a personas como la propia Olga, Ramón Lobo, Enric González o Javier Valenzuela, entre otros-, que “la primavera árabe” ni siquiera estalló en el invierno previo con las llamas que abrasaron a Mohamed Bouzazi. Que mientras una sociedad se apresta a ser cocida sin oponer ni una crítica, otro caldo de rebeldía se sedimenta a través incluso de décadas.

En esa sociedad “de barbudos intransigentes y mujeres sumisas” que nos presentan los medios occidentales, se habían producido huelgas muy arriesgadas, manifestaciones, uniones sobre la diferencia, mucho tiempo antes. La olla explota cuando no se puede más. Cuando hay que salir a la calle con un trozo de pan por bandera a protestar porque la especulación ha triplicado su precio. Cuando la información –en este caso de Wikileaks- confirma que los dirigentes son efecto tan corruptos y mucho más de lo que se sospechaba. Un dato: la familia del dictador tunecino Ben Alí acumulaba el 60% del PIB del país.

Hay una historia común cuya pauta marca el neoliberalismo y sus instrumentos oficiales como el FMI y el Banco Mundial… la UE azul –que no tiene que serlo necesariamente- en Europa. Reducción del sector público, tajos mortales a la sanidad y la educación –tan útiles al… “amado sistema”-, bajada de impuestos a la rentas altas, supresión de controles al poder financiero, privatizaciones. En libros anteriores, en sus artículos, seguro que en este lo amplía, Olga Rodríguez contaba la historia de la cadena de tiendas de ropa, muebles y complementos Omar Efendi, adquirida por la compañía saudí Anual a un precio sensiblemente menor a su valor en el mercado. La venta se cerró en 2006 por 99 millones de dólares, cuando tan sólo los terrenos donde se asientan las 82 tiendas se cotizaban a 670 millones de dólares. Tras la salida de Mubarak la renacionalizaron. Cuesta tanto componer sus desmanes.

No es fácil, es de hecho extraordinariamente difícil. Los viejos poderes se resisten y aún hay quien presta inconscientemente su apoyo para que todo siga igual. Por eso, en el mundo árabe todavía salen a la calle conociendo los riesgos que entraña protestar: Yo muero hoy. O no.

Nos preguntamos cada día, aquí, en España, hasta donde puede llegar la desfachatez continua. Que en menos de 24 horas se haya exculpado a Dívar, Botín y mandado de nuevo al Juzgado el proceso de Fabra, no es sino un síntoma. De este panorama que, un día más, cuenta Ignacio Escolar para responder a la nueva impudicia de José Ignacio Wert desde su elitista atalaya: ¿Qué no hay recursos para estudiar? Que se lo quiten de otra cosa.

Todo tiene un límite. El estupor puede acabar en ira. Y este pueblo, el español, ha demostrado que cuando se harta lo hace a conciencia.

No es cierto que los movimientos sociales sean sarpullidos pasajeros como quieren hacernos creer: cuecen y cuecen hasta brotar de nuevo transformados si no cambian las circunstancias. Más aún si empeoran. ¿De verdad creen que se puede tan impunemente perpetrar tantos atropellos? ¿Sin fin? Es ceguera absoluta no tenerlo en cuenta. Aún recurrimos incluso a la imaginación del vituperado Mayo francés porque se grabó en nuestros genes. Aún citamos a Rosa Park porque ella sola desencadenó cambios trascendentales en la consideración de los derechos humanos. Al conocer la historia de los pueblos sabemos que los focos de dignidad han impregnado las raíces y están ahí para darnos fuerza. Cuando estamos juntos, tenemos la absoluta certeza. ¿Yo muero hoy? puede, pero hay cosas que nunca… mueren.