¿Por qué sigue la presión de los mercados tras haber hablado Rajoy?

Se preguntan cómo es posible que hablando Rajoy, concediendo su primera rueda de prensa en solitario desde que alcanzó el poder hace 6 meses, la prima de riesgo haya cerrado a 511 puntos, récord en su historia. El Presidente ha negado que en la incertidumbre de los mercados influya «absolutamente para nada” la situación de Bankia, cuyas acciones, a su vez, se han depreciado un 13%, habiendo llegado a perder en algún momento cerca del 30%. También ha negado categóricamente que vaya a haber un rescate europeo de la banca. Y se ha mostrado muy ofendido porque el PSOE quiera revisar ¡Un tratado internacional!, como es el Concordato con la Santa Sede para que paguen el IBI. ¿Qué vamos a ganar con eso? ha preguntado. Dinero Sr. Rajoy, dinero, ése que se nos está quitando de servicios vitales como la sanidad y la educación. Por lo demás nada nuevo, ni eso, que justificara una convocatoria a los periodistas desde la sede del Partido Popular y no desde Moncloa. El mismo empecinamiento en el error, tal como demuestran los caóticos datos de nuestra economía.

Habría que saber qué parte de cuánto dice Rajoy lo piensa realmente y cuál no. Nos ha acostumbrado ya a que su palabra no tenga valor alguno cuando afirma o promete algo, porque a veces se desdice hasta en horas. Pero si se advierte en él que, a su escasa talla política, ahora ha añadido un envanecimiento muy ostensible que le hace hablar con marcada prepotencia. Es llamativo que cada que vez que le nombran a Rubalcaba, mencione inmediatamente a Durán i Lleida como para “compartir” la oposición (pese a su muy diferente número de votos y escaños). Hay una suerte de resentimiento también por lo mucho que padeció. Ahora se ve resarcido.

Lo peor es que crea que el apoyo en las urnas del 23% de la población a la que esquilma y agravia no solo con los recortes, sino con el trato de favor a los bancos, el 30,2% del censo electoral, le hayan dado patente de corso para volver España del revés… y hacia atrás. No se obra así en democracia. Sobre todo cuando existe tanta indignación que no se acallará a palos. Cuando, por el camino que lleva, cada día va a empeorar aún más la economía, y, lo que es más grave, nuestras vidas. Hasta las de aquellos que aún siguen en Babia.

En mi opinión, Rajoy se siente muy seguro, cree lo que dice, incluso cuando miente. En estos casos la caída que, tarde o temprano llega, le va a pillar desprevenido y le va a ser muy dura.

¿Por qué, pues, habiéndonos obsequiado a los españoles con una rueda de prensa, la prima ha batido su récord histórico y ha llegado a los 511 puntos? Pues precisamente por eso, porque ha hablado. Y oírle descorazona. Por la pobreza de su tono coloquial como para gente con pocas luces y nulo sentido crítico. Porque no ha ofrecido alternativas, ni soluciones. Y porque el país se cae a pedazos en las manos de semejante timonel. Y de su equipo, no nos olvidemos del equipo que elige alguien como Rajoy.

Porque… un par de perlas más al margen. Cuando ha dicho textualmente: «Los pasos que se dieron en el futuro». Un lapsus, bien. ¿Y este otro? Le pregunta un periodista que a qué atribuye el silencio de Bruselas y el BCE al apoyo que el propio Rajoy ha ido a buscar en periplo internacional. Y responde: «A la prudencia con la que se debe comportar un buen gobernante que no se debe confundir con que no esté de acuerdo con las cosas que oye».

No se puede hacer otra cosa, otros países ya lo hicieron hace dos o tres años, no como aquí, repite censurando al antecesor y seguro de sí mismo el líder del PP. Sí, como Islandia. Es el único país que crece al 3%. Solo que allí se hizo justo al revés de lo que propone y hace Rajoy.

Inshidiash

En 2011 Bankia anunció 309 millones de € de beneficio, ahora cambia su cálculo por pérdidas de 2.979 millones de €. Es un Delito societario tipificado en el Art 290 del Código Penal. Bankia advierte también que “ya avisó” a los inversores que podían perder todo su dinero: en la letra pequeña de un folleto. Pero ni siquiera el asunto llega a una comisión parlamentaria porque lo impide el PP. El mismo que entrega 23.400 millones de euros a Bankia. Noticia en los medios internacionales, muchos nacionales hablan del partido de Copa, del agravio al himno por la pitada, o de Gibraltar.  Todos tranquilos que lo de Bankia no ha sido un atraco a manipulación armada, «se debe exclusivamente al entorno de cambio regulatorios que ha habido y al deterioro de los activos por el entorno económico», según ha dicho el nuevo Presidente de la entidad Jose Ignacio Goirigolzarri. Del consejo renovado este viernes sale por ejemplo el insigne empresario Arturo Fernández, para que entre otro Fernández -Fernando- el tertuliano carca y neoliberal que ha paseado sus saberes por todas las teles ultra. También tranquiliza mucho.

Es que no lo sabemos ver. Fortalecer el sistema financiero (podrido hasta el tuétano) nos beneficia a todos. No sabemos si necesitará Bankia más dinero porque cada día dice una cosa. Tampoco si lo necesitarán el resto de los bancos situados ya algunos al nivel del bono basura. Algunas estimaciones cifran lo que precisan (no sabemos bien para qué) en 100.000 millones de euros. ¿Tendremos bastante y facilitarán crédito? Ah, no se sabe. Hasta ahora no.

Esperanza Aguirre no se equivocó tampoco en su abultado déficit, es que lo había hecho con “proyección de futuro”, y el futuro tiene estas cosas. El déficit causado por las más añejas comunidades del PP, es consecuencia de la “herencia”. Y de los gastos en sanidad. Que antes podían costearse sin problemas pero ahora no, ahora crecen que es un gusto. Mejor privatizamos la sanidad. Y damos buenos tajos a la pública que el enfermo es un delincuente. Casi un terrorista. Como los docentes y cualquiera que defienda la educación pública. Suprimamos también los bonos de comedor y para libros, puros dispendios. ¿Las carreras universitarias? Quitátelo de otras cosas, como dice Wert. Lo bueno, bonito y barato es lo privado, que cada cual apechugue con lo que le quede de pagar impuestos para que el Gobierno haga con ellos lo que mejor convenga. Porque Bankia, a pesar del dinero público “inyectado” no es banco público, Soraya Sáez de Santamaría, dice que elegirán la mejor opción para que regrese “a la normal actividad privada”.

Las rentas altas no se tocan, que se van de España… a especular y no producir. Y les aplicamos “un gravamen” que solo las “inshidias” pueden decir que esto es una amnistía fiscal flagrante.

Nosotros tenemos que pagar y pagar, hay muchos gastos. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Se acabó la fiesta. Y la herencia es un horror. Y, sobre todo, este Gobierno sabe lo que hace.

El máximo responsable del Poder Judicial en España se va a gastarse dinero público a hoteles de lujo de Marbella. Con cenas a dos. Sus colegas del CGPJ saben con quién estaba. Como lo sabemos bastantes periodistas. Si se hiciera público temblaría el monario. Y la revelación sería anecdótica porque lo que cuenta, además de la hipocresía del personaje, es que se ha gastado “una miseria” de dinero público en 20 viajes estupendos en fines de semana de cuatro días, como dios manda. Pero el CGPJ está dividido: unos piden el cese de quien reveló el pufo. Y otros callan porque el propio Dívar amenazó con tirar de la manta y dejar al aire otras vergüenzas. Pero tampoco lo sabemos ver. El Ministro de Justicia sí.

Tenemos la prima de riesgo por los cielos (los del dios que manda). Las previsiones –lógicas por la política aplicada- hablan de una recesión del 1,8% y de un aumento del paro hasta el 25% este año. Lo necesitábamos, puede que también el látigo y el cilicio. Habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ese derecho solo asiste a los prebostes del PP, colocados varios de ellos en numerosas empresas como asesores. Como el marido de la Sra. Cospedal que ha conseguido un nuevo trabajito, y así entre los varios sueldos de los dos se compran un chalé bonito con estanque de nenúfares y todo, en una finca de 12.000 metros cuadrados para estar bien holgados y recibir visitas. Una tradicional casa toledana por supuesto, toledana y tradicional.

El líder de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba es un hombre de Estado. Por eso apoya al gobierno de Rajoy en asuntos de Estado. No quiere conservar su poltrona en el Olimpo a ver si el desgaste –de producirse porque si hasta ahora no ha estallado esto y ha reventado en pedazos con lo que ha hecho el PP yo ya no sé- le devuelve a mejores cometidos.

Entre el fútbol, las comuniones, algún divertimento del la tele, las polémicas por los pitidos al himno nacional, Gibraltar, y el ay que yo no me quiero agobiar, aguardamos que venga un hada con su varita mágica y el PP (o el PSOE de Rubalcaba) pongan fin a la crisis, lluevan los empleos, la riqueza y las margaritas de colores.

En el nombre del pueblo… la Justicia

“Cuatro vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) han pedido la dimisión de su presidente, Carlos Dívar, durante el pleno extraordinario para pedir explicaciones por los 20 viajes de fines de semana de cuatro días o más a Puerto Banús (Marbella) con cenas de dos personas en restaurantes de lujo. El vocal que denunció a Dívar, José Manuel Gómez Benítez, no ha pedido su renuncia en el pleno, pero ya lo había hecho con anterioridad. En la reunión, que ha durado cinco horas y que se ha celebrado en el más completo hermetismo, sin teléfonos móviles ni Internet para evitar filtraciones, otros siete vocales han pedido la dimisión Benítez”. Así comienza una crónica indispensable que firman en El País José Yoldi  y José Antonio Hernández.

Tras una trama que se lee con el vómito a flor de boca, hay un párrafo c lave:

“El caso es que la inmensa mayoría de los vocales saben que los viajes a Marbella no eran oficiales y también con quién cenaba el presidente, pero no quieren hacer sangre. Solo si Dívar en un error de cálculo intenta alguna jugada extraña —el viernes pasado había pedido los gastos de viajes y protocolo de todos los vocales, pues había dicho que si él caía no lo haría solo— o les miente podría provocar que un grupo de vocales —a algunos de los que se han reunido estos días los funcionarios les llaman “los indignados”— se ponga de acuerdo en hacerle caer. De momento, las componendas de poder son más importantes que el repudio a la inmoralidad y a la falta de estética”.

Cuando recibí el texto para Actúa de Baltasar Garzón fui leyendo, atónita su diagnóstico de la Justicia española. Ya destaque la pérdida casi absoluta de relevancia internacional que señala, o la mala calidad técnica que se da comparada con otros países en opinión de Garzón. Pero contaba más cosas y no me resisto a incluir varios párrafos de su capítulo del que he tomado prestado el título para este post:

 “Desgraciadamente, aquellos que se atreven a alzar la voz dentro del ámbito de la Justicia para mostrar su rechazo,  son  los menos, pero también los mejores, porque ante la “amenaza” de la “Corporación” con sus instrumentos organizados, se impone el silencio y la sumisión.

 (…)

 En el sistema judicial español, hay buenos jueces, pero eso no es suficiente cuando el sistema falla por arriba y cuando se percibe muy alejado de lo que una sociedad moderna y democrática, como la española, necesita.

(…)

Resulta necesario abordar una serie de medidas que contribuyan realmente a la limpieza del poder judicial y a alejarlo del ámbito de influencia que existe en la actualidad por parte de otros colectivos del mundo de la empresa, la política y  la abogacía. La confusión que se produce entre estos ámbitos da la impresión que está diseñada para obtener posiciones de ventaja ante quien debe mantener la distancia necesaria con aquellos que pueden estar sometidos a su jurisdicción.

Las participaciones remuneradas de jueces y magistrados en encuentros, cursos y conferencias, seminarios o proyectos dirigidos y financiados por empresas, colegios de abogados o de otros profesionales, entidades de seguros o bufetes de abogados que tan frecuentes son, resulta inaceptable. Es imposible que se guarde la imparcialidad cuando se reciben emolumentos de quienes después tienen que actuar en el juzgado o tribunal defendiendo intereses particulares contrapuestos. En tales casos se produce un conflicto de intereses que, ni siquiera es entre el juez y quien lo  apoya o financia, sino entre aquél y la propia sociedad a la que debe defender y que por esa actitud sufrirá las consecuencias. Lo mismo acontece con la dependencia fáctica de algunos profesionales de la justicia de algún grupo político o económico.

 Resulta inaceptable la imagen de un magistrado en ejercicio y en el más alto tribunal que a la vez desarrolle una función docente como responsable de un área de un lobby dedicado a promocionar cursos y conferencias y que está financiado por bancos y entidades privadas y por bufetes de abogados que tienen casos en la jurisdicción del afectado, y no consta que se abstenga en los casos correspondientes. Pero es que, en todo caso, la imagen que se da resulta inadmisible. Como la que se obtiene con la asistencia masiva de las más altas esferas judiciales a actos, palcos futbolísticos y otros eventos propiciados por particulares o políticos que pueden verse afectados por actuaciones judiciales. No dudo de la honorabilidad de esos funcionarios, pero no está bien. No solamente hay que serlo, sino también parecerlo. En definitiva, lo que se busca es que deje de ser una opción personal y pase a ser una obligación legal”.

Y más…

Todo tiene un límite

Hay veces en las que asistir a un acto representa sentirse entre una comunidad afín y en las que podemos estar refiriéndonos a un libro, a una cultura ajena, y en realidad estamos hablando de la Historia y de nosotros mismos. Así ha sucedido con la presentación de “Yo muero hoy” de Olga Rodríguez, acompañada de Ramón Lobo e Ignacio Escolar.

Decía Lobo que en estos tiempos los periodistas como Olga Rodríguez precisan escribir libros, igual que los fotógrafos como Gervasio Sánchez han de hacer exposiciones, porque los medios no tienen espacio para reflejar lo que tratan en profundidad. Es rigurosamente cierto. Inmersos en un “colaboracionismo” impúdico con ese amado “sistema” que nos asfixia, apenas nos ofrecen la espuma de los días.

Hace tiempo que sabemos, que puede saber quien lo quiera, -y gracias a personas como la propia Olga, Ramón Lobo, Enric González o Javier Valenzuela, entre otros-, que “la primavera árabe” ni siquiera estalló en el invierno previo con las llamas que abrasaron a Mohamed Bouzazi. Que mientras una sociedad se apresta a ser cocida sin oponer ni una crítica, otro caldo de rebeldía se sedimenta a través incluso de décadas.

En esa sociedad “de barbudos intransigentes y mujeres sumisas” que nos presentan los medios occidentales, se habían producido huelgas muy arriesgadas, manifestaciones, uniones sobre la diferencia, mucho tiempo antes. La olla explota cuando no se puede más. Cuando hay que salir a la calle con un trozo de pan por bandera a protestar porque la especulación ha triplicado su precio. Cuando la información –en este caso de Wikileaks- confirma que los dirigentes son efecto tan corruptos y mucho más de lo que se sospechaba. Un dato: la familia del dictador tunecino Ben Alí acumulaba el 60% del PIB del país.

Hay una historia común cuya pauta marca el neoliberalismo y sus instrumentos oficiales como el FMI y el Banco Mundial… la UE azul –que no tiene que serlo necesariamente- en Europa. Reducción del sector público, tajos mortales a la sanidad y la educación –tan útiles al… “amado sistema”-, bajada de impuestos a la rentas altas, supresión de controles al poder financiero, privatizaciones. En libros anteriores, en sus artículos, seguro que en este lo amplía, Olga Rodríguez contaba la historia de la cadena de tiendas de ropa, muebles y complementos Omar Efendi, adquirida por la compañía saudí Anual a un precio sensiblemente menor a su valor en el mercado. La venta se cerró en 2006 por 99 millones de dólares, cuando tan sólo los terrenos donde se asientan las 82 tiendas se cotizaban a 670 millones de dólares. Tras la salida de Mubarak la renacionalizaron. Cuesta tanto componer sus desmanes.

No es fácil, es de hecho extraordinariamente difícil. Los viejos poderes se resisten y aún hay quien presta inconscientemente su apoyo para que todo siga igual. Por eso, en el mundo árabe todavía salen a la calle conociendo los riesgos que entraña protestar: Yo muero hoy. O no.

Nos preguntamos cada día, aquí, en España, hasta donde puede llegar la desfachatez continua. Que en menos de 24 horas se haya exculpado a Dívar, Botín y mandado de nuevo al Juzgado el proceso de Fabra, no es sino un síntoma. De este panorama que, un día más, cuenta Ignacio Escolar para responder a la nueva impudicia de José Ignacio Wert desde su elitista atalaya: ¿Qué no hay recursos para estudiar? Que se lo quiten de otra cosa.

Todo tiene un límite. El estupor puede acabar en ira. Y este pueblo, el español, ha demostrado que cuando se harta lo hace a conciencia.

No es cierto que los movimientos sociales sean sarpullidos pasajeros como quieren hacernos creer: cuecen y cuecen hasta brotar de nuevo transformados si no cambian las circunstancias. Más aún si empeoran. ¿De verdad creen que se puede tan impunemente perpetrar tantos atropellos? ¿Sin fin? Es ceguera absoluta no tenerlo en cuenta. Aún recurrimos incluso a la imaginación del vituperado Mayo francés porque se grabó en nuestros genes. Aún citamos a Rosa Park porque ella sola desencadenó cambios trascendentales en la consideración de los derechos humanos. Al conocer la historia de los pueblos sabemos que los focos de dignidad han impregnado las raíces y están ahí para darnos fuerza. Cuando estamos juntos, tenemos la absoluta certeza. ¿Yo muero hoy? puede, pero hay cosas que nunca… mueren.

Cuando comer es un lujo

Éste es un texto desagradable, de los que no gusta leer, ni oír su contenido. Hay 2.200.000 niños en España, el 26% de todos ellos, que viven bajo el umbral de la pobreza. En la tasa de alta pobreza, la que computa familias con 4 miembros cuyos ingresos no alcanzan los 11.000 euros anuales, se sitúa el 13% de los niños. Es la cifra más alta de la UE, solo tras Rumania y Bulgaria, esos países que nos mandan emigrantes, vaya por dios; ante los que muchos españoles se sienten superiores,  igual pronto nosotros tendremos que ir a Ghana que está creciendo. El número de hogares con niños con todos los miembros adultos sin trabajo ha crecido un 120%. El informe de UNICEF cita también que los niños por primera vez superan a los ancianos como víctimas. De cualquier forma, en ese sector también encontramos a un 21,7% bajo el umbral de la pobreza. Y estos hecho no constituyen una emergencia nacional.

Esto ocurre en el país en el que el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, considera «una miseria” gastarse en hoteles de lujo en la Costa del Sol, 18.000 euros, y la Fiscalía General del Estado archiva la denuncia porque este señor no tiene por qué justificar sus gastos. El mismo en el que vemos desfilar por los juzgados desde al yerno del Rey, Iñaki Urdangarín, a presidentes de comunidades autónomas como lo fue Jaume Matas, y otros muchos políticos, imputados por el robo de cantidades obscenas de dinero público. Y, también, en el que ni siquiera todos “desfilan” por los Juzgados. El mismo en el que se entrega dinero de nuestros impuestos a los bancos: 110.000 millones de euros confesos. En el que quiebran las Cajas y se premia con millones a sus gestores. El mismo en el que se castiga duramente a quien ose protestar contra las decisiones injustas. Ése en el que –con unas cifras económicas de desastre- vemos a los políticos trajeados, viajando en primera clase, en coches estupendos, con modelitos y joyas magníficos algunas de las damas, comprándose lujosas casas (buscad el chalet que acaba de adquirir Cospedal)… y comiendo de lujo en sus reuniones de alto rango. Ah, perdón, que esto es demagogia. Pero resulta muy impúdico en situaciones de emergencia ver esos despilfarros en el Olimpo, y que 2.200.000 niños, un montón de ancianos y muchos adultos no se alimenten convenientemente en el mismo país, lo es. Y no precisan caridad, ni siquiera que unos cuantos repartan su dinero, es una cuestión de estricta justicia.

Los datos facilitados hoy por UNICEF sobre el alarmante aumento de la pobreza en España, un 10% de 2007 (crisis alimentaria, hipotecas basura, las hedge funds, el preludio del derrumbe financiero) a 2010, son hasta ese año. A partir de entonces muchas más personas –personas, recalco- se han quedado sin empleo, han sido desahuciados de sus casas y se acaba de dar un tajo mortal a las posibilidades de educación y de salud de quien no pueda pagarlas. Hablo de salud, de ese iceberg del que solo vemos la punta como insiste Àngels Martínez Castells. No alimentarse bien condicionará su salud posteriormente.

Comer. En uno de los países con mayor número de obesos, en el que triunfa tanto ahora la gastronomía de alta alcurnia, representa un problema para mucha gente. He leído también que la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estudia penalizar la comida basura para evitar el sobrepeso. Subir los impuestos a estos productos un 20% para que sea efectiva la disuasión. A veces me quedo pensando ante las estanterías de los supermercados: la comida barata es más insana. Cuesta más el cerdo ibérico que el común lleno de grasa. Cuesta menos la panceta, las salchichas, que la carne magra. Hace falta mucho menos dinero para comprar una pizza (también algunos alimentos más saludables pero escasamente nutritivos como pasta, pan, patatas o arroz) que proteínas. Pues vamos a subirles los impuestos para que los que no sean pobres de solemnidad guarden la línea y vivan más sanos. Los otros ya no cuentan.

La pobreza es una cuestión ante la que buena parte de la sociedad huye siquiera de enterarse, dada su inmensidad. Es el “daño colateral” del sistema que con tanto ahínco defienden la mayoría de los políticos, sus fuerzas de seguridad y de propaganda, gran parte de los principales medios de comunicación y los ciudadanos que miran para otro lado. Pero ha llegado aquí, a España. Y crece. Con la cabeza debajo de la almohada, la amenaza, la realidad, igual seguirá creciendo.

Pero hay que evadir la rabia ¿No? Por eso nos gusta tanto el jubilado griego de Salvados que… nos exorciza. Por cierto, en este excelente programa, un experto dijo: «el rescate es para salvar a los países, ah, a las personas no», respondiendo a la pregunta del gran Jordi Évole.

Pero mucho más nos alienta nuestro Federico Mayor Zaragoza, porque poder, podemos…

El por qué de la mediocridad de numerosos altos cargos

Me lo preguntaron el otro día, y hay dos razones fundamentales:  los principios de Peter y de Dilbert.

  • “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”.
  • “Con el tiempo, todo puesto de una jerarquía tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones”.

Principio de Peter 1969

  • “Las compañías tienden a ascender sistemáticamente a sus empleados menos competentes a cargos directivos para limitar así la cantidad de daño que son capaces de provocar”.

Principio de Dilbert 1990

Estoy en desacuerdo con el fin último de Dilbert: los mediocres con mando pueden hacer un inmenso daño. Lo hacen.

El problema es que están aupados y sostenidos por personas de características similares que se sienten cómodas con quienes consideran afines. Porque ¿Cómo es posible que alguien pueda andar por la vida con tan bajísimo nivel de autoexigencia que no se entere, o acepte sin reflexión, lo que personalmente le perjudica? Resultaría incomprensible a menos que, como sucede en España, la ignorancia y la mediocridad sean un valor, algunos ciudadanos de otros países lograron ya superar la fase que exponía Darwin. 

  •  ”La ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento”.

Charles Darwin. Siglo XIX.

Aquí, no la de Ortega y Gasset aún. No todos, muchos sí. 

  • “Hombre-masa es todo aquel que no se valora a sí mismo, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás”.

José Ortega y Gasset 1930

Hay otro postulado que explica porqué algunos mandatarios no sienten vergüenza de su incapacidad:

  • Las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas”.

Efecto Dunning-Kruger 1999

        No lo ilustro con imágenes, cada cuál tiene las suyas en mente.

Barco agujereado y a la deriva

Rajoy se ha ido a Chicago a ver a Merkel, a quien le va a decir, según nos cuenta ABC, “estoy haciendo lo que España que necesita”. La canciller alemana anda por los EEUU porque ha estado en una nueva inoperante cumbre del G-8. Es decir, en ese grupo de selectos autoproclamados como tales que, como toda la vida, no da cabida a España. Lo peor es que Alemania, Francia e Italia también han dejado fuera a España de una cumbre que van a hacer en Roma y que la llaman “del crecimiento”. Menos mal que España iba a “recuperar” su papel en el mundo con la llegada del PP. Pero, fuera ironías, es grave porque parecería que nos dan ya por perdidos.

Mientras tanto, nuestro flamante presidente responde a Hollande que no tiene ni idea de cómo están los bancos españoles, y sigue huyendo hacia delante minimizando los terribles datos que nos sacuden, en el que no es menor la inconcreción del déficit, y su aumento. Tal como repetíamos quienes leemos los datos, se debía a las Comunidades Autónomas, la mayoría en manos del PP.  Madrid a la cabeza, por haber duplicado la cifra de la que habló. Pero esto también lo disfrazan los miembros del partido en el poder, de cara a los que aún les creen.

«Lo que España necesita», según Rajoy, es cercenar el Estado, es decir, el del Bienestar, convirtiendo en un lujo estar sano y educarse, o acceder a la Justicia cuya reforma -la que prepara Gallardón- ha motivado hasta una queja del Poder Judicial por su desmesura; y vender el patrimonio público que pagamos con nuestros impuestos, con un fin: pagar la insostenible deuda creciente, y que a los ricos no les falte de nada, más aún que estén mejor que nunca. La alcaldesa de Madrid,  Ana Botella, se propone subvencionar al sector del lujo porque dice que “tienen mucho potencial a desarrollar”. Ella lo sabe. Además ya ha pedido ayuda a San Isidro para que la ilumine e ilumine a todos los políticos. Un aliado definitivo.

La situación en España es crítica, por errores pasados y por los flagrantes que se están dando en el presente. Este frío análisis de Amanda Mars en El País repasa todos los extremos, desde la bomba de relojería que montó el ladrillazo -y que sigue ahí- a los palos de ciego que está dando el Gobierno convenientemente cuantificados. Tras las políticas de recortes aplicadas además, se demuestra que habrá más paro y más recesión. Merece la pena leerlo como diagnóstico para sacar conclusiones propias.

Una buena noticia quizás: a pesar del desmesurado ataque al 15M crece su apoyo social, ya llega al 68% de la población.   A pesar de las trabas mediáticas y políticas, mucha gente se está enterando de su trabajo y sus propuestas.

Pero la vida oficial camina por otro lado. El PP aprovechando su mayoría absoluta para una involución ideológica a todos los niveles que debería al menos pensar en el 70% del censo electoral que no le ha votado. Y empecinado en mentir con un desparpajo que asombra. Un usuario de twitter, @lospajarospican, ha recopilado viejas perlas que al confrontarlas con la verdad de hoy abochornan (a quien tenga vengüenza, naturalmente, incluso ajena).

Los ciudadanos se informan por otras vías, menos mal. Porque de hacerlo por algunos medios tradicionales se encontrarían con el par de panfletos ultra en diaria cruzada patriótica. ABC atribuye a la inquina anglosajona (tenemos de por medio el Gibraltar redivivo) el desprestigio de nuestra economía y política.

Lástima que, calentando el triunfo del PP antes de las elecciones, hicieran esta otra portada, cuando era terrible que la prima de riesgo estuviera a 458 (ha llegado la semana pasada a 507).

Si con todo esto, no es inaplazable Actuar desde la sociedad, ya me diréis. El barco está agujereado y encima va a la deriva. Lo último es seguir apoyando con música la resignación porque el hundimiento no es inevitable.

 

Actualización 21 de Mayo: Tras verlo en Chicago, Italia invita a Rajoy a esa cumbre del crecimiento. Conocerlo es amarlo.

Un país no es una empresa

Afanados todos los gobiernos neoliberales en la cuenta de resultados, hemos asimilado a los países con el concepto de empresa. La mayor parte de las definiciones de “empresa” la vinculan a una actividad económica. Por ejemplo, en el Derecho internacional, empresa es el conjunto de capital, administración y trabajo dedicados a satisfacer una necesidad en el mercado. La más genérica es la que la designa como una organización dedicada a actividades y persecución de fines económicos o comerciales para satisfacer las necesidades de bienes y servicios de los demandantes.

En nombre de esos resultados económicos y para cuadrar el déficit se suprimen gastos “innecesarios” como los que atienden a la población en general: sanidad, educación, cultura, ciencia. El equilibrio del balance es lo prioritario.

Cada vez es más frecuente encontrar personas con las que te identificas en la denuncia de esta aberración. Así El Roto nos muestra este viernes al padre que le dice a su retoño: yo no tengo hijos, tú eres una filial.

Porque veamos, ¿quién es el dueño del capital en esta presunta empresa? Los ciudadanos que la costean con sus impuestos fruto de su trabajo y sus ahorros. Como no podemos ocuparnos todos a la vez de su funcionamiento (o eso nos dicen) hemos contratado a un Consejo de Administración que designa a un Gerente y su junta de gobierno y que renovamos cada cuatro años. Y estos empleados nuestros deciden desde vender nuestro patrimonio (con lo que llaman “privatizaciones”) a recortarnos gran parte de los beneficios de los que disfrutábamos, que tampoco eran para deslumbrar en el caso de España comparados con otros países europeos.

Si protestamos (en la calle, porque no hay junta pública de accionistas) nos llaman terroristas, nos detienen e incluso nos muelen a palos. A algunos de los gerentes les gusta mucho remarcar su autoridad, y para eso sí tienen dinero. Incluso les gustaría inculcar el concepto a la población desde pequeños.

acampadabcnfoto Fotomovimiento15M

El problema es que los países no son empresas, no mercantiles. Tienen un montón de personas dentro. Llenas de ilusiones grandes y pequeñas. Quieren vivir, cubrir sus necesidades, prosperar, hace algo para sí y para los demás (en algunos casos) e incluso ser felices. Ése es su “empeño”, ésa sí es la “empresa”. José Luis Sampedro siempre dice que cuando empezó a estudiar economía –en tiempos en los que apenas se conocía la asignatura- ésta se definía como la actividad para satisfacer las necesidades de las personas. El capitalismo que se fue degradando con los años, más libre en sus atropellos que en el mercado, ha desvirtuado la idea. Por eso, los descerebrados partidarios de la usura dicen que Sampedro “es un mal economista”, aunque haya enseñado a varias generaciones y haya habido ministros entre sus alumnos.

Estos Consejos de Administración y gerentes que hemos contratado hacen un flaco favor a la democracia, fundamentalmente porque no les pagamos por ese concepto, sino para que ejerzan la política. Es algo que la sociedad tampoco debe olvidar aunque le induzcan a ello. Como ya he dicho muchas veces, la Política es imprescindible en un sistema democrático. Con tropiezos, avances y errores, la humanidad persigue disfrutarla desde los griegos, cinco siglos antes de la Era cristiana. ¿Es su objetivo cuadrar balances? No, es dignificar el papel del ciudadano, de un ser libre sujeto a derechos y deberes; regular una actividad humana cuyo fin es gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad.

No es una pesadilla: está pasando

 Se levanta uno con una losa encima a poco que se tenga consciencia y conciencia. No se puede hacer tanto daño social en 4 meses de Gobierno. Se les cae el país a pedazos –se nos cae- y persisten con inusitado empeño en la pertinaz destrucción del sistema de todos. Este jueves se consuma el atropello a la sanidad y la educación públicas con la aprobación de los decretos de reducción de 10.000 millones (adicionales sobre los recortes ya perpetrados en los presupuestos) a estos servicios. Y la vuelta a una televisión pública partidista (del PP) que también se aprueba por decretazo.

   Cada día los destrozos vienen en aluvión. Un día nos enteramos que se han de pagar sillas de ruedas y ambulancias “no urgentes”. Otro, que se suprime el diagnóstico de enfermedades a los recién nacidos porque también es caro. O que –en nuevos proyectos- se estudia el pago de la nutrición en dietas especiales a enfermos. Por ejemplo, por sonda, lo que les supondrá entre 119 y 920 euros mensuales.

    Que los recortes a la investigación suponen en realidad dejar los presupuestos a la mitad. Que habrá menos profesores y más alumnos por clase en los colegios. Que las tasas universitarias serán prohibitivas. Mientras, se subvencionan y promocionan los toros.

La corte de ilusos (y/o zoquetes) creen –a pesar de tanta mentira pasada, presente y futura- que así se arreglarán los problemas, pero si utilizarán la cabeza sabrían que se equivocan. Ningún país ha salido adelante recortando la educación y la ciencia (han salido solo y muy enriquecidos quienes utilizan a una sociedad ignorante). Lo que se amputa en lo esencial se dilapida en lo superfluo. Pero ni siquiera es eso: los resultados económicos que ofrece el gobierno del PP son catastróficos. Más paro, como no podía ser de otra forma con una ley que facilita el despido y los sueldos precarios, y una recesión galopante, consecuente con la política de “austeridad”.

Tenemos la prima de riesgo en niveles de peligro día sí, día no. El sistema bancario en bragas fruto de largos errores que competen a todos los gobiernos. Desde Felipe González (cuando los bancos españoles eran los que más dinero ganaban del mundo para nuestra perplejidad), a la burbuja inmobiliaria que infló el PP con su ley de liberalización del suelo de 1998 que ha podrido sus tripas fatalmente, a la alegría de Zapatero que no afrontó el problema. Y luego el desastre de las Cajas que, con sabrosas regalías a sus dirigentes, se desfondaron financiando circuitos de F1, megaobras, y hasta los pufos de los corruptos. El caso es que estamos supervisados ya. Y, como hace el neoliberalismo, por dos firmas norteamericanas que ya analizaron a los países a punto de rescate. Entrarán en los bancos, en sus contabilidades. Un fiasco completo. Por cierto ¿Alguien espera que en estas condiciones se reactiven los créditos?

 España no inspira confianza. Difícilmente puede hacerlo con un gobierno y un presidente, seleccionado entre el culmen de la incompetencia. Ana Mato, por ejemplo, se mercó el decreto de nuestros dolores con tantos errores que ha precisado su corrección en 5 páginas del BOE. Su escasa pasión por la cultura, les ha llevado a enviar un telegrama de pésame por la muerte del gran escritor mexicano Carlos Fuentes (premio Príncipe de Asturias, por más señas) atribuyéndole la paternidad de Artur Mas, porque hicieron un copia y pega del último pésame mandado. Hombre, que hubieran cogido el de Manuel Fraga que era mucho más sentido.

Escuchar a toda la corte, desde Montoro a Rajoy produce escalofríos y vergüenza ajena. Ana Botella pide a dios que ilumine a los gobernantes, y de otros campechanos y mentirosos compulsivos ya ni hablo. Parecen haber salido de la cámara de criogenización con la ideología con la que entraron hace 40 ó 50 años, ellos mismos o sus ancestros. Pues no resucitan ¡Gibraltar! Y prohíben ir a la Reina a Londres. Y ponen a la Guardia Civil a vigilar el peñón, en el que por cierto los gibraltareños son soberanos en sus decisiones, como dice el mandatario británico. ¿A qué juegan? A distraer de los problemas reales. Con ideología. Los ultras neoliberales sienten pasión por los conflictos internacionales que reavivan su patriotismo de hojalata. Desde Thatcher a Cameron en la propia Inglaterra, a este Rajoy indescriptible.

Mano dura con las protestas. Ninguneo, intento de minimizar su impacto (hábilmente secundado por los medios cómplices). ¿No es representativo de la sociedad el 15M por su número? Pues que alguien me explique cómo es posible volver al Medioevo a un país con el 23% del voto de los españoles y el 30.2% de los electores.

Preocupación, pesimismo, por uno mismo y por los demás. Una losa, ya digo. Que solo se aligera en las plazas reales de la protesta, o en las virtuales de Internet donde compartimos el pasmo y la rabia. Y es que no parece posible que todo esto esté ocurriendo, pero así es. No es una pesadilla, es una realidad aterradora. Sustentada, además, como digo, en unos resultados de gobierno que no pueden ser peores. O sí, a este paso llegamos al derrumbe. Ahora que, de las pesadillas se despierta, pero de la realidad también.

 

La prima de riesgo, una cuestión de confianza

Fuente: Bloomberg/El País


La prima de riesgo española ha rebasado los 500 puntos, ha llegado incluso a los 507. Como hablábamos el otro día, a Portugal se le rescató cuando alcanzó los 533, a Grecia a los 566 puntos y a Irlanda a 569, si bien los mecanismos se desataron antes aún, con menor diferencial como muestra el gráfico. La “ayuda” de la UE y del FMI ha consistido en cantidades irrisorias (78.000 millones de euros Portugal, por ejemplo) frente a lo entregado a los bancos: 1,6 billones de euros. Los ciudadanos de los países con problemas han pagado en sangre su rescate y han visto también desaparecer su patrimonio público por las privatizaciones. A los bancos no se les ha exigido contrapartida alguna. Por el contrario se les sigue facilitando dinero en créditos al 1%.

En tanto se soluciona esta estafa –y los políticos no llevan idea alguna salvo Hollande el nuevo presidente francés según anuncia-, la base para contentar a los mercados reside en… la confianza que inspiran los países y sus gobiernos. El PP puede contar lo que quiera, pero el balance de su gestión en 4 meses no puede ser más catastrófico: todas las cifras económicas son alarmantes, e insoportables las sociales. No le faltaba más que la prima de riesgo. Como el propio Rajoy manifestaba dos días antes de decir lo que fuera con tal de ganar el poder para aplicar su ideología y su muy calculado programa (no en bien de los ciudadanos), un mal gobierno nos pone seriamente en peligro.