Muro de Berlín: la Historia avisa

Centenares de personas en el Muro el 9 de Noviembre de 1989

Centenares de personas en el Muro el 9 de Noviembre de 1989

Un cuarto de siglo después de aquel 9 de noviembre –cuando cayó el Muro- llama la atención con cuánta intensidad avisa la historia y qué necesario es escucharla. Un breve resumen de los hechos nos sitúa ante una ciudad dividida en cuatro partes (dos en realidad), consecuencia de la derrota en la Segunda Guerra Mundial de la Alemania nazi. El bloque soviético controla el lado Este. Estados Unidos, Reino Unido y Francia, el occidental. El 13 de agosto de 1961, de noche, las autoridades germanorientales comienzan a levantar un Muro que caerá, también de noche, el 9 de noviembre de 1989. Separó dos mundos tan distintos que, en realidad, vivían de espaldas uno del otro, aunque contrarrestando y conteniendo su poder. A costa, sin duda, de numerosas víctimas de todo tipo.

En el verano de 1989 muchas cosas están cambiando. Checoslovaquia, Polonia y Hungría han abierto fronteras; en la RDA (República Democrática Alemana), cada vez más cerrada, hay un trasiego constante. Se cuentan por centenares los huidos a diario. La Iglesia de San Nicolás de Leipzig ha iniciado unas marchas reivindicativas que, del medio centenar del comienzo, han pasado a llevar hasta Berlín a medio millón de personas aquella primera semana de noviembre. Es una protesta de ejemplar ciudadanía e inapelable.

La presencia de Gorbachov en Moscú influye decisivamente en poner freno a las ansias de aplastar la disidencia. En realidad, ya no pueden, la firmeza de la gente les ha desbordado. Intentarán la vía de «las reformas»: apartan del poder a Erich Honecker y lo sustituyen por el más moderado Egon Krenz. El Muro se le vino encima y lo abrió. Y no por eso pudo eludir sus responsabilidades con la justicia. La Historia avisa.

Mi visado de entrada en Berlín Este en la víspera de la apertura del Muro

Mi visado de entrada en Berlín Este en la víspera de la apertura del Muro

Crónica del 9N de 1989 en primera persona

Faltaban pocos minutos para iniciar el jueves 9 de noviembre cuando los cuatro miembros del equipo de Informe Semanal de TVE llegamos al Checkpoint Charlie, el principal punto de acceso desde Berlín Oeste a Berlín Este. Noche, frío, niebla, imperturbables guardias uniformados en gris, los temibles vopos, una película de la guerra fría en vivo y en directo. Con la luz del día, la calle ofrece una ajustada imagen de la situación. El hartazgo popular era notable. Quejas contra la corrupción, la arbitrariedad del poder, «los de arriba», pocas a una precariedad que resultaba evidente, y, por encima de todas, a la falta de libertad. Para viajar o expresarse. La eterna disyuntiva de si irse o quedarse a construir un nuevo país. Eventualidad que se veía muy remota con aquel régimen.

Las fruterías solo vendían coles. Las grandes avenidas, sin apenas tráfico, orillaban junto a las aceras el Traban –el coche oficial de cartón plastificado– por falta de repuestos. En las sobrias tiendas, la cultura, discos por ejemplo, se ofrecía a precios casi regalados. Día trepidante de corrillos en la calle y mítines improvisados. Entrevistas con opositores que apuestan por un futuro distinto al que no se ven cauces. Una rueda de prensa oficial surge de repente. Será decisiva.

Numerosos medios internacionales aguardamos las palabras del portavoz, Günter Schabowski. Tiene otra reforma que ofrecer: una nueva ley de viajes, no la apertura del Muro de Berlín de forma inminente como termina por decir. Sus compañeros del Politburó vuelven ya pacíficamente a sus hogares sin saber lo que se avecina.

Puente de Bornholmer. 1989. Aquí se abrió el Muro de Berlín

Puente de Bornholmer. 1989. Aquí se abrió el Muro de Berlín

Nadie lo sabe. No hay presidentes ni bandas de música (como en Hungría) en aquel Puente de Bornholmer en el que nos encontramos una hora después. Hemos bajado con el embajador de España en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo. Nos ha invitado a su residencia para comentar el día. No está claro qué va a suceder pero apunta que, justo abajo, hay un paso fronterizo. Puede ser buena idea acercarse a ver qué pasa. Y, sí, hay como medio centenar de personas, y ningún periodista. Salvo nosotros.

Son las 9 de la noche. Mi compañero Laureano González enciende el foco de  la cámara e inicio entrevistas. Uno de los vopos nos pide que la apaguemos y nos vayamos. De forma ostensible. Él fue quien, en realidad, abrió el Muro. Harald Jagger, el oficial al mando, le contaría tiempo después a Álvarez Toledo que, ante la falta de instrucciones –salvo la de no disparar si no era en lo que entendieran como defensa propia- decidió dar la orden: Pueden pasar. Y pasamos. Todos. Berlineses del Este y del Oeste.

Acaban de abrir el Muro. Las expresiones de los germanorientales lo dicen todo.

Acaban de abrir el Muro. Las expresiones de los germanorientales lo dicen todo.

 No de inmediato la mayoría. Lo cierto es que la frontera volvió a cerrarse durante una hora. Pero en aquel mundo sin teléfonos móviles, ni redes sociales, ni WhatsApp por supuesto, miles y miles de personas acudieron al unísono al Muro de Berlín y comenzaron a trepar y a picar. A tomar el Muro. Aquello era ya irreversible.

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Un derrumbe que engrosó el capitalismo

No se ha resaltado lo suficiente la reacción occidental a la caída del Muro de Berlín que ansiaban con fervor, pero que ni en sus mejores sueños esperaban y menos con tal facilidad. Tenemos a Margaret Thatcher en Gran Bretaña, Helmut Kohl en Alemania, Felipe González en España, François Mitterrand en Francia, que a la vez ostenta la presidencia rotatoria de la UE con Jacques Delors en la del Consejo y George Bush senior que acaba de acceder a la presidencia de Estados Unidos. Esa época a la que denominan dorada, la de los grandes líderes.

Y actúan con sin igual presteza. No ha acabado noviembre, ese mismo mes de noviembre de 1989, cuando se firma el Consenso de Washington que será clave para el devenir de la historia. Pensado inicialmente para América Latina, se adapta por la vía de urgencia a la política global. Al cónclave para aprobarlo acuden políticos y altos funcionarios, la Reserva Federal, el Banco Mundial y el FMI. Sin perder el tiempo se firma también su homólogo: el Consenso de Bruselas para Europa que comienza a aplicarse a partir de 1990. Sus líneas básicas van a constituir el manual de actuación del neoliberalismo: recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, privatizaciones o desregulación bancaria. Y en esa progresión llevamos 25 años de despojo.

El Telón de Acero era demasiado opaco para mirar. Las idealizaciones acerca de aquella potencia que tenía en Alemania del Este la joya de la Corona no se correspondían con la realidad. Durante los días posteriores a la caída del Muro y en nuevos viajes,  la evidencia de una economía inviable se hacía palpable, lo obsoleto de su afamada industria. Era cierto que todos los ciudadanos tenían trabajo, casa, alimento, sanidad, servicios, educación, cultura, deporte, siquiera en niveles básicos. Pero el país se hallaba en bancarrota.

Un año después, en aquel doloroso desmantelamiento que se ejecutó a través de la Agencia Estatal de Privatización de la RDA, se nos cuenta que las plantillas están sobredimensionadas y que la productividad del Este es la mitad que la occidental. A modo de ejemplo, Olivetti oferta un marco por una fábrica a condición de que reduzca su personal de 12.000 a 900 trabajadores. Y ya hay un millón de parados.

Los germanorientales abrazaron con fruición la sociedad de consumo, como suele ocurrir. Desde la primera semana les hacían ofertas irresistibles en Berlín Oeste con saldos rescatados de sus desvanes. Cuando apenas un año después las dos Alemanias se reunifican –o para ser más precisos la RFA se anexiona la RDA–, la frutería ofrece un vergel, coches japoneses transitan por las calles y proliferan las oficinas bancarias en el paisaje urbano. Máquinas expendedoras de caramelos adoctrinan a los niños en la sociedad de consumo. Precios del Oeste, sueldos del Este, un tercio inferiores. Ha nacido una nueva ambición: el dinero.

Hoy, en la próspera Alemania de Merkel, 13 millones de personas están al borde de la pobreza, la sexta parte del total. Los sufridos alemanes del Este, en general, lo que más añoran –dicen– es la solidaridad que había entre ellos. La relación que mantenían antes de que primara el egoísmo y los intereses particulares.

Ya no queda ni rastro de aquella lúgubre puerta de hace 25 años en Bornholmer. Hay un puente, como todos, por el que pasan transeúntes y vehículos. El Muro de Berlín existe como recuerdo pero no como separación. Se levantan en otros muchos lugares del mundo para diferenciar la riqueza y la pobreza. La capital alemana aprendió a recomponerse y abrazó con pasión el saber vivir. Es un ejemplo de modernidad y concordia.

Potentes signos de degradación se evidencian en la parte del Muro que quedó en pie, en el capitalismo que se desbocó feroz desde entonces. La corrupción del sistema pudre los cimientos y se estira al límite la desigualdad, cercenando la libertad de comer o desarrollarse. La Historia avisa, sí. Tras aquel Muro que simbolizó el telón de acero, el aparato se resistió y se revolvió hasta que no pudo más: fue desbordado. Grandes gritos de alarma suenan en este lado en el que vivimos con el agua al cuello. En el final, habrá –es de esperar– periodistas para contarlo.

Puente de Bornholmer, primer punto donde se abrió el Muro de Berlín. El paso estaba a la izquierda.

Puente de Bornholmer, primer punto donde se abrió el Muro de Berlín. El paso estaba a la izquierda.

Adivina de quién es este editorial

Grave situación del PP

-Uno de los partidos clave para la estabilidad debe reaccionar con urgencia al aluvión de críticas

El hundimiento del Partido Popular en los sondeos confirma la grave situación en la que este partido va a abordar el año electoral de 2015, con todo su poder en juego tanto en municipios y autonomías como en el Gobierno del Estado. No es una sorpresa absoluta, dado que la intención de voto venía cayendo en anteriores sondeos y el PP había recibido un serio aviso en las urnas de mayo pasado, de las que se borraron 2,6 millones de los votantes que tuvo en las anteriores europeas. Pero sí es la confirmación de las graves dificultades en que se encuentra y la sospecha de que camina hacia su destrucción si no reacciona con extrema urgencia.

Que la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, hable de un barco que “parece que se va a hundir” no suena solo a justificación de la negativa a saltar del navío vapuleado por la tempestad, sino a constatación de lo mal que se ven las cosas por parte de una de las escasas figuras del PP que no se muerde la lengua en público, hasta el punto de que se dice obligada a seguir en la brecha.

El desgaste afecta seriamente al presidente del Gobierno, a juzgar por su baja valoración y la rotundidad del juicio negativo que el Ejecutivo merece a los sondeados en las encuestas. Mariano Rajoy ha tenido que enfrentarse a situaciones objetivamente muy difíciles para España (la crisis del euro, la tormenta financiera), pero lo ha hecho encerrado en su despacho o en rígidas y escasas comparecencias, y rehuyendo el debate amplio y la explicación pública. Entretanto, la cúpula de su partido permanece a la defensiva frente al aluvión de casos de corrupción que manchan su imagen.

El Gobierno lo ha fiado todo a una recuperación económica que cursa con lentitud e incertidumbres. El partido gobernante no intenta convencer de sus argumentos, ya sean presupuestarios o de regeneración democrática, sino que utiliza mecánicamente la mayoría absoluta. Frente al envite soberanista en Cataluña usa, con razón, armas jurídicas, pero elude, equivocadamente, cualquier otro debate a la altura de la avería en el consenso democrático revelada por los intentos de secesión. Y a las propuestas de reforma de la Constitución, Rajoy responde que se las expliquen y ya se verá, como si sobrara el tiempo y a él mismo no le correspondiera tomar la iniciativa. Pero la política tiene horror al vacío y la incomparecencia frecuente del PP en los debates públicos lastra sus posibilidades de recuperación.

Vista la incapacidad del Gobierno y del partido que lo sustenta para explicar y convencer, una parte de los ciudadanos tratan de dar un poco de sentido a todo lo que no entienden de las crisis económica y política comprando el discurso de los que cargan todas las culpas al supuesto colapso del “régimen del 78”. Sería muy negativo abrir un boquete en la deseable estabilidad de España dejando paso franco a propuestas tan confusas como indeseables. Si el PP no cambia muy pronto de estrategia, ese peligro podría llegar a materializarse.

Sin mirar la solución, deduce a qué diario pertenece, y -si te parece- añade una reflexión en los comentarios.

Y la respuesta acertada es… ésta 

Fin del bipartidismo y continuidad de las fuentes de información

A estas alturas del día, los españoles nos hemos vuelto expertos en la cocina de encuestas, tras conocer el muy demorado barómetro del CIS. Y ya entendemos cómo la intención de voto directa expresada por los españoles (1º) 17,6%, Podemos, 2º)  14,3% PSOE y  3º11,7%  PP) se ha convertido en una estimación de voto que se da la vuelta del revés: 1º) PP con  27,5%, 2º) PSOE con 23,9% y 3º)  Podemos con el 22,5%). Alta gastronomía.

Ocurre, dicen, porque los cocineros tienen en cuenta a los indecisos y otros factores y añaden a la intención real expresada, la «simpatía» por el partido, y, sobre todo, el “recuerdo de voto”. Si el PP tuvo tres veces más apoyos que ahora en 2011, lo lógico –piensan- es que sus votantes conserven ese recuerdo. Podemos no existía en las generales, nadie tiene en su memoria haberle votado, y aún así le otorgan el 22%.

Es decir, los sociólogos del CIS no tendrían en cuenta que a la gente cuando la vapulean como ha ocurrido estos años y se le caen los ojos de las órbitas de pura estupefacción con lo que ocurre,  igual se desprende de la nostalgia de a quién votó. Esto de la cocina de encuestas suele darse bastantes batacazos, además.

Se certifica lo que parece ser el fin del bipartidismo y la evidencia del hartazgo de la sociedad con la política tradicional. Tenemos un presidente de gobierno en el que, según el CIS, no confía el 86 % de los encuestados. El 61 % absolutamente nada, el 25% poco. El PSOE se recupera algo con Pedro Sánchez, aunque el nuevo secretario general tampoco despierta pasiones (el 33% no confía nada en él y el 34%, poco). Es el líder nacional más valorado, sin embargo, dado que el CIS no pregunta por Pablo Iglesias porque -argumenta- no es parlamentario. Todos los líderes y ministros suspenden. El alter ego de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, obtiene un 2,9 y es la nota más alta en el gobierno. E Izquierda Unida y UPyD registran sonoros descensos.

Fuera de estos rasgos generales y notorios, quería fijarme en cómo una ciudadanía -que se muestra bastante deprimida- se informa. El CIS lo pregunta:

cis.tv.radios.

Solía distinguir entre radio y televisión. La televisión acaparaba al 70% de los españoles como vía fundamental de información. Juntos, ahora, radio y televisión siguen en cabeza con casi un 69% que emplean estos medios como medio habitual, diario. Un 40% no lee NUNCA la sección de política en los periódicos. Y un 57% tampoco mira jamás estos asuntos en los medios de Internet, usados todos los días tan solo por el 17%. Añadamos un 7,8 % que los ve tres o cuatro días por semana. La eclosión de los diarios digitales españoles es una realidad destacada incluso por expertos internacionales, pero son aún minoritarios frente al fortísimo impacto de la televisión (incluso ha crecido) y eso tiene una importancia decisiva.

Los ciudadanos se han enterado de lo que les ocurre. La tendencia del voto ha cambiado. Pero alguien que vea solo los informativos de las principales cadenas de televisión, por concretar,¿puede considerarse una persona bien informada? Da qué pensar.

Este es el ranking actual de los informativos. Por cierto, apoteósico el descalabro de TVE que andaba hasta hace poco, ni el mes pasado, en torno a los 2 millones de espectadores.

audiencias.tv.

El catastrofismo populista y los pasteles

Luis XVI, momentos después de perder la cabeza (cuadro de Georg Heinrich Sieveking).

Luis XVI, momentos después de perder la cabeza (cuadro de Georg Heinrich Sieveking).

María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida como María Antonieta y a la sazón esposa del rey Luis XVI de Francia, no comprendía el enfado del pueblo por no tener pan. “Que coman pasteles” se dice que dijo. La extensa difusión de la frase aumentó el malestar de los ciudadanos, aunque no fueran sus palabras textuales. Había una larga tradición en el poder absoluto de no entender lo que ocurría bajo sus pies y, por añadidura, reaccionar con altanería.

 Así, mientras en las tertulias callejeras se comentaba “Pues va la tía y aún dice que comamos pasteles”, los periódicos de la Corte atribuían el disgusto social al catastrofismo sembrado, con muy malas artes, por un grupo radical. Utilizando el catastrofismo, precisamente, como fórmula disuasoria de cualquier cambio inconveniente a sus intereses. Estaban desolados.

 Veinte personas de la aristocracia y el comercio poseían tanto dinero como los 14 millones más pobres. Cuesta creerlo, pero así era. En más de 5 millones se cifraban las personas sin trabajo y lo que costea. 800.000 niños habían entrado en la pobreza desde el aciago día en el que, bajo la excusa de una estrategia a la que llamaron crisis, se habían emprendido “reformas”. Es decir, el eufemismo determinante para quitar de aquí y poner allá, con suma precisión, y aumentar de forma tan insolente la desigualdad.

 En poco tiempo el relativo bienestar del que disfrutaba el pueblo se había ido al traste. Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, les decían desde la camarilla real y sus extensiones. Por eso, establecieron recargos en farmacia o suprimieron el acceso a la sanidad a una serie de personas, encarecieron el acceso a la enseñanza universitaria, elevaron el coste de poder tener luz, fuego o calor, y de todos los servicios. La precariedad entró en la vida de muchas personas que, aunque tardaron y tragaron lo indecible, terminaron por indignarse. Los voceros de la Corte insistían: Puro catastrofismo. Suicidio programado. Manipulación de masas de manual, aprendida en lejanas tierras o en los tratados del populismo más atroz, representado por Rousseau, Voltaire y Montesquieu y sus peligrosas ideas.

 Arcones en B, nepotismo, condesas diabólicas riéndose de todos, sátiras de látigo y mantilla mintiendo por cada palabra dos veces, el príncipe de los hilillos y los cuentos chinos, el bufón de la tijera, los beatos del rosario y la muerte. Y el empobrecimiento, no llegar a fin de mes, huir, ensombrecer el futuro.

La ira de la turba se plasmó en manifestaciones. Acamparon en La Bastilla, hablando de política, economía o urbanismo. Nuestros sueños no caben en vuestras urnas, coreaban los muy rufianes con profundo afán desestabilizador. La agresividad llegaba ya a su punto culminante cuando se situaban frente a la casa de un desahuciado por el banco y la ley vigente, tratando de impedir el desalojo. ¡Sentados en el suelo!, vulgares sans-culottes, ¡Haciendo cadena humana mano junto a mano! ¿Se ha visto mayor intimidación? La Guardia, lógicamente, los freía a palos y multas para que no siguieran perturbando la paz social.

 La maquiavélica mente de los violentos ideó nuevas argucias. Distribuyeron entre las élites del país unos salvoconductos black con los que podían comprarse desde champagne o caviar, a deshabillés de seda, viajar a lugares exóticos, vivir como Luis y María Antonieta, en definitiva. Derechos de clase. Mediante una pistola en el pecho, obligaron a numerosos nobles a robar a manos llenas de las arcas del reino. Por arriba, por abajo, del derecho y del revés. Con bolsas o carros. A todo pasto. Les empujaron a ir a cacerías, en las que se enfrascaban en rituales de sangre, en el juego y el sexo, todo por sacar unas comisiones millonarias que seguían engrosando sus bolsillos.

 Los iracundos provocaron –en sutil maldad- que las dos grandes tendencias de la aristocracia se enzarzaran en las Cortes, acusándose mutuamente del descontento popular. El “y tú más”, tan imaginativo y cargante, fue obra de algún populista infiltrado.

  Los grandes maleantes que entraban por fin en las mazmorras, salían con diligencia. Tres meses y a la calle. O no llegaban a entrar fruto de desimputaciones o indultos. Esta argucia –ideada por los antisistema- fue otro de los grandes hallazgos para inducir a la gente a pensar en una justicia de doble rasero.

 Porque, en realidad, ¿De qué se quejaba el vulgo? ¿Cómo pudo prestar oídos al catastrofismo de los populistas? Lo peor fue que, en un supremo acto de inmundicia, esta gentuza decidió manifestar su ira en un puro arrebato de cólera ¡concurriendo a las elecciones! Y la plebe escuchó sus cantos de sirena, alejándose del bien que habían disfrutado hasta entonces. ¡Poniendo en peligro el sistema!

 Entre desprecios, negaciones y ninguneos, los más clarividentes entre los cortesanos de élite tienden puentes a negociar con las hordas exaltadas dispuestas a votar lo que no deben. ¿Os vais a arriesgar a las incertidumbres que plantean los radicales? No aciertan a comprender que dan mucho más miedo sus certezas.

 Maria Antonieta y su marido Luis XVI perdieron la cabeza en su forma más textual y expresiva por no saber bien dónde la tenían. Pasa mucho cuando no se pisa el suelo que transita la gente. El populacho hizo los deberes y acabó con el antiguo régimen. Luego -angustiado por la libertad-, llamó a un Napoleón a apretar las clavijas, lo que no es nada infrecuente en estos casos. Nada volvió a ser lo mismo, sin embargo. Y así una y otra vez a lo largo de la historia. Los tiranos, déspotas, saqueadores, malnacidos y su séquito de aduladores y cómplices de hoy no agradecen lo suficiente que los tiempos hayan cambiado.

Encuesta en París sobre la ley mordaza española

La ha realizado la Marea Granate París..

 

¿No deberían «pedir perdón» los votantes del PP?

Emprendida la senda de las peticiones de perdón –tan falsa como ellos mismos-, no estaría de más que se sumaran los votantes del PP y nos pidieran excusas al resto de los españoles por habernos clavado a semejante gente en el poder. En un país serio, los políticos no piden perdón, afrontan sus responsabilidades. No somos una familia, sino una sociedad civilizada. Pero a los votantes sí podría exigírseles un gesto de ese tipo. La prensa conservadora –tan cómplice de lo que ocurre- ahora anda espabilando y al menos critica algo la corrupción del PP y hasta informa de lo que está sucediendo. Esos electores saben lo que pasa aunque eviten enterarse.

Dirán, me lo dicen, de hecho, que se equivocaron, que con otros también pasa. Pero hay grados en esto. Y la orgía que se han montado saqueando nuestros bolsillos se pasa unos cuantos continentes. Es inaudito que semejante disloque no haya saltado por los aires antes. Muchos lo advertimos. Algunos, para ser exactos, mientras la gran prensa les hacía el juego. No falta un detalle. Los “púnicos” con Francisco Granados, chulito de las tertulias, a la cabeza, están siendo investigados por haberse puesto las botas a comisiones de contratos públicos que podían gestionar al tener mano en la Administración. El modus operandi del PP y su caja B, según el juez, por otro lado. Pero, además, escenificaban hasta ayer la España franquista de «La Escopeta nacional» como si no hubiera pasado el tiempo. Cacerías con juego, alcohol y prostitución (mira por dónde lo que ha “subido” medio punto la economía española). Muchos de estos saraos se hacían en Toledo. Ese lugar donde reina Cospedal habilitando cotos de caza sin ir más lejos. Qué casualidad.

El gran José María Aznar entre tanto, negociaba sustanciosos contratos con el dictador Gadafi mientras concedía premios a la democracia. Ignacio Escolar, director de eldiario.es que ha publicado la exclusiva lo resume aquí y yo destaco este párrafo resumen:

“La información que hemos publicado hasta ahora sobre Aznar y Gadafi no implica ninguna ilegalidad; no le hemos acusado de ningún delito. Pero sí es una tremenda inmoralidad. La de un hipócrita, patriota del dinero como único ideal. La de un cínico, que usó recursos públicos –su oficina de expresidente y a un funcionario que pagamos entre todos– para sus negocios personales, y que encima da lecciones de rectitud y ejemplaridad a los demás. La de un impresentable, que reparte diplomas de demócrata –y que nos embarcó en una guerra ilegal en Irak– mientras trata de “amigo” a un dictador que financió durante décadas el terrorismo internacional”.

Por cierto, otro valor emergente del PP, Pablo Casado, andaba colaborando con Aznar en estos menesteres.

aznar.casado.aguirre

Y para que no nos aburramos de las tarjetas de oro negro de Caja Madrid, se avanza lo que está por llegar: a Fiscalía Anticorrupción analiza ya otras 20 operaciones sospechosas remitidas por el FROB, cuyo monto supera ampliamente los gastos cargados a la entidad por los consejeros en las tarjetas. Serían créditos ventajosísismos para personas de élite y hasta compra de terrenos que tenía Caja Madrid a precios de amigo, casi regalados. La que tenía montada allí esta chusma (parece que más, bajo la dirección de Blesa, a la sazón el que subió de la mano de Aznar) es de escándalo.

Y, mientras, España lidera el aumento de la desigualdad en Europa y es el país más desigual tras Letonia. Tres informes atestiguan esa realidad, terrible en todos sus datos pormenorizados: 800.000 niños han entrado en la pobreza desde aquel aciago día de Noviembre de 2011. Ése es el resumen de la España de Rajoy, de la España del PP, dedicada a fomentar la riqueza de las ya grandes fortunas a costa de los demás.

Y… de nombrar director de informativos de TVE, la televisión pública estatal, al subdirector y jefe de opinión de La Razón ¿qué me decís?

El tipo, Rajoy, pide perdón -dice- escondido en su escaño, sin admitir preguntas, negando un pleno de verdad sobre el tema, y sin signos de arrepentimiento. No soltaría esas bravatas del “y tú más”. Penoso. Como su colega madrileña que anda de nuevo todos los días chupando cámara. Nuestra amiga Angels Martínez Castells le dedicó un sentido consejo. Sin desperdicio hasta llegar al final en el que vemos en qué quedaron las aspiraciones de ser la Thatcher española.

Por todo ello, lo mínimo es que esos 11 millones de compatriotas que nos metieron a esta peligrosa banda en los órganos de poder, digan algo. Lo del perdón es un decir, a mí no me sirve en ningún caso. Lo deseable es que fueran adónde dejaron sus apoyos y pidieran cuentas. Porque lo que son tiene un nombre: cómplices.

Los hay de una cierta lógica. Estos:

fontdevila.cómplices

Y los hay decididamente… simples:

Vergara.Dedía

Hundido por corrupción… mientras la orquesta sigue tocando

La justicia cerca la corrupción, aunque habrá que ver hasta dónde llega y, sobre todo, hasta dónde le dejan llegar. El balance provisional de la operación anticorrupción emprendida este lunes arroja hechos relevantes como la extensión de la red por autonomías y municipios en empresa de envergadura. Lo abultado del monto sobre el que se actuaba: adjudicaciones irregulares por valor 250 millones de euros en los dos últimos años. No es una acción del pasado. La trama estaba operando ahora mismo, sin coartarse por la basura que está emergiendo; con conciencia de impunidad. O la comisión de todo tipo de delitos involucrados en la mangancia a gran escala utilizando medios públicos: se les imputa a los detenidos por blanqueo, falsificación, delitos fiscales, cohecho, tráfico de Influencias, malversación, prevaricación, revelación de secretos, fraude y organización criminal, punto este último que supone un importante giro cualitativo. Y, además, cuentas corrientes por centenares y coches de lujo intervenidos, anotaciones en el registro de la propiedad revisadas, un trabajo a fondo.

 Entre los arrestados, Francisco Granados, vicepresidente de la Comunidad de Madrid con Aguirre entre otros cometidos de responsabilidad en el partido. Curiosamente, presidió la comisión que hizo como que investigaba el “Tamayazo”, la operación que llevó al poder a Esperanza Aguirre por la traición de dos diputados socialistas. El juez Eloy Velasco, al mando de la investigación, cree que la cuenta que le encontraron en Suiza a Granados se nutría con comisiones de constructoras por recalificaciones fraudulentas de terrenos y adjudicaciones de obras en la época en la que fue alcalde de Valdemoro. Pero no nos engañemos, es lo de siempre. Lo único que la labor de achique a pozales no resiste la continua entrada de agua por los grandes agujeros del casco.

Madrid en el epicentro, tampoco sale bien parado el PSOE de Tomás Gómez, cuyo delfín en Parla ha sido el único alcalde socialista detenido en la operación.

La justicia –la que resiste en su cometido contra viento, destituciones o inhabilitaciones- ha venido acusando al Partido Popular de no dar puntada sin hilo y entregar contratos públicos al mejor postor de sus donantes. Con las ganancias llenaría una caja B de la que tira para hacer obras sin pagar impuestos o cobrar sobresueldos en B (además de los admitidos en A). Si esa Caja B cantara, las tarjetas black serían un tarareo en la ducha por comparación. Hagámonos una idea con esta trama municipal conocida hoy, si se produjera en la administración del Estado. Se apunta que del hilo de la “operación púnica” también salen empresas, de energía en concreto. Los donantes son básicos, el dinero no suele llover del cielo a las cuentas corrientes de los corruptos. De nosotros, las víctimas, no se habla, nuestro papel es pagar las deudas contraídas por ellos y sin rechistar.

 Siempre una mecánica similar. Recordemos que también está encausado y por las mismas causas, Jesús Sepúlveda, ex alcalde de Pozuelo de Alarcón, casado entonces con Ana Mato, a la que –por alguna razón- no se la apea de Ministra de Sanidad por más ineptitud que evidencie y bien flagrantes han sido sus últimas demostraciones.  Está muy claro que la familia es muy querida en el PP. Aunque siempre hay un día que toca soltar lastre. Y, ahora, van cayendo en el “esa persona de la que usted me habla” desde Bárcenas a Rato o Blesa, Acebes en la cuerda floja, sin duda lo hará Granados. Ex amigo de Aguirre quen prefiere a González y detesta a Blesa.  La lucha de facciones en el PP no debe ser ajena al hallazgo de nuevas cepas de corrupción.

 Cospedal, que andaba ya «escandalizada» por ese goteo de implicaciones de miembros del PP en actividades ilícitas, puede sufrir un espasmo con los nuevos entrullados. Menos mal que ella -dice- no tiene nada que ver con el cobro, firmado, de 200.000 euros que le entregó Sacyr al PP y que  “el delincuente Bárcenas”  le atribuye a cambio de mejorar su contrato de basuras en Toledo. 11 millones subió en pocos días, pero eso se debió a una pura casualidad. Y de haber alguien responsable ya está el alcalde de Toledo, imputado unos días atrás. Se diría que las fuerzas del mal se han confabulado para acusar al PP de corrupción en intolerable injusticia. Total por unos casos aislados de menor relevancia. Y muy concentrados. En Santiago de Compostela se dio tan comprimida que hubo de recurrise a concejales que no figuraban ni en la lista, para rellenar los huecos dejados por prácticamente todo el grupo popular del ayuntamiento condenado por prevaricación. Tampoco es para tanto.

 Y es lo único que no cambia. Como la orquesta del Titanic, el PP toca su eterno repertorio cambiando a lo sumo algunas partituras. Van cayendo por la borda los músicos y ellos siguen imperturbables. El pobre Rajoy llevaba “una semana negra” y ahora inicia otra -nos comenta la prensa- a cuenta de tanto pufo de altura, que lo de Rato y Blesa tirando de tarjeta ha soliviantado mucho a la gente. Sin romperle, ni mancharle, al parecer. Cuantos salen a hablar confían en la justicia más que en su santa madre y no es que luzcan limpios, son inmaculados. Esas cosas feas que hacen otros, no van con ellos. Los portavoces del PP. S.A, difunden las consignas : en todos los países hay corrupción. No tanta, pero hay, sí, lo que está menos extendida es la impunidad. Hay grados de corrupción,  dicen también, Y a la teoría del “no es lo mismo” se apunta otro de los jefes de sección, Fabra de la Comunidad valenciana. El sustituto de Cotino, al frente de Les Corts, está imputado por prevaricación, admite, pero “solo administrativa”. Ah, bueno. Y, cuando ya nada cuela, viene “lo importante es la recuperación, no la corrupción”, acuñada por el ministro Montoro. La recuperación fantasma que no vive la gente, por cierto. Y bien difícil es salir adelante con tal cantidad de ladrones arrasando las arcas públicas.

 El barco se hunde. Todos los sabemos. Ellos también. No se puede sostener con más mentiras y evasión de responsabilidades. Y sigue la música, aunque no por heroicidad: le han pillado el gusto y algún incauto aún cae. Un presidente de gobierno que manda SMS de aliento a su ex tesorero encarcelado no debió seguir un minuto más en el cargo. La corrupción les ha estallado en la cara. Y es de un calibre insoportable para un país. Por más que se les llene la boca con el excelente funcionamiento del Estado de Derecho, algo falla cuando el daño se produce en tales proporciones. Detenido también el presidente de la Diputación de León, comprobamos que a la trama no le faltaron ni asesinatos, como el de su predecesora en el cargo, muerta a tiros por otra colega del PP. Y ahí quedó.

 Nos ha estallado a todos nosotros también. En la presentación de La Caja B de la Democracia, revista de eldiario.es una de las participantes aludió a coacciones de los defensores de corruptos. De graves coacciones. Merecería portadas. Merecería sobre todo una investigación exhaustiva de la justicia. Cuando la corrupción contamina a un país y alcanza al corazón de gobiernos puede llegar al caso de ayuntamientos o Estados en México, donde solo ahora, con la desaparición de 34 escolares secuestrados, se producen protestas. Italia viene padeciendo largamente a la Mafia pero disponía de resortes para detener la infección. Sobre todo, justicia independiente de base, al margen de que hubiera corruptos. El juez Velasco habla, recordemos, de organización criminal en la trama de los “Púnicos”. Parémonos, pues, a afrontar nuestros problemas de una vez por todas.

 Existen mecanismos para atajar la corrupción, reformas que emprender en serio. No podemos seguir al albur de personas que votan corrupto, por ejemplo; debe evitarse en lo posible la opción de elegir corrupto. Hemos de ser implacables con la exigencia de limpieza en nuestra vida pública. La saca llena de garbanzos negros y aún dicen que tampoco es para tanto. Seguirán su cantinela hasta el naufragio. A ver si logramos no arrastre -más- a la sociedad en su conjunto.

barco.ratas

El imputado del día: Francisco Granados

Montaje @arma_pollo

Se les imputa por todos los delitos del arco de la corrupción en el servicio público. Adjudicaciones irregulares por valor de 250 millones que habrían reportado -a razón de comisiones del 2% o 3%- entre cinco y siete millones de euros para repartir entre 51 personas, que son los imputados hasta ahora. Entre ellos 6 alcaldes, 4 del PP, 1 independiente, y 1 del PSOE, en Parla.

Y en cabeza, Francisco Granados, un tótem del PP de Aguirre en Madrid en su día que cayó en desgracia y fue sustituido por Ignacio González. Como dice Iñígo Sáenz de Ugarte, en esta foto el que seguro no está imputado es el perro. Aún.

aguirre.granados.pp,madrid

Ni Esperanza Aguirre, claro.

fontdevila.espe.24-mayo-2009blog

Mañana seguimos.

¿Alguien sabe qué hace el Fiscal General del Estado?

Ahora es Oleguer Pujol, el hijo menor del ex presidente de la Generalitat. Con 42 años, acumula una fortuna incalculable y la justicia indaga sobre posibles delitos en su obtención. Una familia muy organizada los Pujol para lucrarse hasta más allá de lo imaginable. Tras los trasiegos de bolsas y herencias, Oleguer se compró -como quien adquiere una bolsa de pipas-, 1.532 oficinas del Banco de Santander. Qué majos los Botín que se las vendieron. Dispone el benjamín de los Pujol de un botón de pánico en su ordenador para borrar u ocultar sus apuntes. Vamos, lo que cualquiera de nosotros tiene para que no husmeen en nuestros sentimientos, por ejemplo. Se ha negado a declarar en comisaria y queda a la espera de hacerlo ante el Juez Pedraz. La Policía, dice, intenta desentrañar la madeja societaria con la que se sospecha que Oleguer Pujol blanqueó «miles de millones».

El juez Ruz, por su parte, se ha metido de lleno con la trama Gürtel/Bárcenas/PP.  Según @eldiarioes, no espera ya al apoyo de la Fiscalía a la que solía consultar, igual es que no se ve muy diligente. Ha imputado al ex secretario general Ángel Acebes por ser quien llevo a cabo la compra de acciones de Libertad Digital… a cargo de la Caja B del PP, que es el quid de la cuestión. Y ahora investiga el caso del regalo de 200.000 euros que Sacyr hizo al PP de Cospedal. Ella lo ha negado -hasta tres veces este jueves que queda con más empaque-, pero lo cierto es que su tesorero firmó el recibí, ella lo sabe, y esa empresa aumentó su contrato con el ayuntamiento de Toledo en 11 millones de euros unos pocos días después de los cheques.

Esto de tener un detalle con los políticos que te encargan obra pública (por la que sacas unos buenos beneficios) se lleva mucho. Ferrovial lo hizo, confeso y probado, con Convergencia Democrática de Catalunya, sí, el partido de Pujol.

Los de las tarjetas de Caja Madrid para caprichos declaran que no sabían ni media, y se ocupan en solventar el asunto de las fianzas pedidas en este caso por el Juez Andreu. Rodrigo Rato ya dispone de sus tres millones gracias al Banco de Sabadell, y a Miguel Blesa le van a embargar sus cuantiosas propiedades. Es que hay inspectores de Hacienda que prosperan mucho y es su caso. Cuentan con gente que vela por ellos, como el Fiscal General del Estado que le libró de la cárcel, cuando ese malvado juez (Elpidio Silva) decretó su ingreso sin más, por unos correos en los que se descubría todo esto y más pero eran personales. Menos mal que ya está inhabilitado por 17 años y no cometerá errores de este calibre.

Baltasar Garzón, otro juez expulsado de su cargo en la Audiencia Nacional ( tras iniciar la investigación de la Gürtel), dice que el Fiscal General del Estado debería ser un cargo electo por la sociedad. No designado por el gobierno y vinculado a su mandato. Gaspar Llamazares se preguntaba hoy lo que hace días vengo pensando. ¿Qué hace el Fiscal General del Estado? El silencio de Torres-Dulce cuando todo el edificio se desmorona resulta clamoroso. Una amiga de toda la vida, votante del PP en las últimas elecciones generales, dice que es muy majo, que le gusta el cine. Será eso.

Estamos agobiados, deprimidos, tenemos una sensación de vivir entre la mierda que ya resulta insoportable para quien tenga dignidad. No se entiende que un país siga andando un solo día más con esta podredumbre que lo impregna todo.

Al mando está este sujeto, presidente del PP.S.A, y su caja B que existe para el Juez, la policía y Hacienda y no para ellos. Hablando de respeto a las leyes… ¿las que tantos próceres están infringiendo para llevárselo crudo? No, se refiere a su empecinamiento catalán, a cualquier cosa que distraiga.

rajoy.leyes

Hay cosas que se llevan peor que otras, a todos nos ocurre. A mí las situaciones esquizofrénicas, me pueden.  Y en ella estamos: mientras la corrupción nos asola, este país está gobernado por… Mariano Rajoy. Igual es una correlación lógica.

¿Podemos o no podemos ser eficaces?

Tenemos a Ángel Acebes, ex todo del PP, imputado por el Juez Ruz. Confirma (otra vez) el instructor del Caso Bárcenas/Gürtel/PP que el Partido Popular tiene una caja B de dinero sucio y que entre otras cosas sirvió para darle una ayudita a ese gran y ponderado medio llamado Libertad Digital. Cosas de familia. La faena, según Ruz, la llevó a cabo Acebes.

Rato y Blesa, otros dos prohombres de ese partido con Caja B, andan recogiendo avales para librarse del embargo decretado en este caso por el Juez Andreu. Por las tarjetas black de Caja Madrid, las que sirvieron para que un numeroso grupo de políticos de varios partidos, sindicatos y representantes de la patronal vivieran como el Marajá de Kapurtala a nuestra costa, en definitiva. Con los impuestos de todos se rescató su fiasco. A Rato le ha dado el aval el Banco de Sabadell por 3 millones de euros, de inmediato. Este banco se adjudicó la CAM por un euro, tras haberle sido inyectados más de 5.000 millones de dinero público.

Este partido con caja B se permite descojonarse de risa –si se me permite el palabro malsonante aunque muy liberador- cuando el candoroso  líder del PSOE, Pedro Sánchez, les habla de pobreza infantil. Decían las crónicas que la muiltiocupada vicepresidenta -11 cargos en el último recuento- tenía que taparse la boca para que no se le escaparan con toda sonoridad las carcajadas. Una mujer ejemplar que debe verse estupenda en el espejo de su casa y en el de su propia vida. Que hay gente con muy poco sentido de la autocrítica.

Y en éstas, el debate entre gente seria y progresista, es si la nueva política (de Podemos) parece vieja. Mi queridísimo y admirado Javier  Gállego, de Carne Cruda Radio, apoya su tesis lejos de los tópicos del periodismo: “Si el PSOE tuvo su Suresnes, la formación de Pablo Iglesias ha tenido su Vistalegre”. Y es que ser nuevo -en el caso de que ser nuevo, de romper el libro y empezar de nuevo, que me parece un desperdicio de proporciones históricas-, no es nada fácil. Dice más cosas el director de Carne Cruda, por supuesto: Es importante vigilar a los que vienen. Para que no nos la den como nos la pegaron los que están. Espero que no estemos luchando para quitar a la casta y poner otra en su lugar. Y lo argumenta todo, naturalmente.

El asunto fundamental es que hay dos tendencias en Podemos. “Claro que Podemos”, la de los fundadores, Pablo Iglesias, Monedero, Errejón (qué chaval tan majo), Carolina Bescansa y Luis Alegre… y “Sumando Podemos”, la de Pablo Echenique y la parlamentaria Teresa Rodríguez como cabezas más visibles con Lola Sánchez. Que, por ejemplo, quieren una dirección y portavocía colegiada, de tres personas, frente a un liderazgo fuerte de la otra tendencia. O sea que la gente reparta su atención en tres personas, en lugar de en una.

Coincido más (y visto desde afuera) con la postura que expresa Olga Rodríguez en su artículo –tras explicar el funcionamiento de la Asamblea que merece la pena leer-:

El cielo está ocupado y controlado por fondos de inversión, por los paraísos fiscales, por corruptos, por quienes rescatan los bancos mientras echan a la gente de sus casas. Las libertades y los derechos no llegan sin más, se conquistan. Y, como demuestra la historia, el cielo no lo regalan: hay que tomarlo”.

Tan ocupado está que asoma por la lejanía ese tratado de comercio, TTIP, que nos ata a los carros de la grandes multinacionales. Y acabo de oír a José Carlos Díez repetir esas halagüeñas noticias que nos depara el PP: 500 millones de euros menos en Sanidad Pública en los presupuestos de 2015. Y cuerda para la hucha de las pensiones de dos años más por este camino, decía el economista. Después ¿a la beneficencia?

El ministro del interior anuncia que va a legalizar las “devoluciones en caliente” dentro de la Ley mordaza que ya no hay por dónde cogerla. Esto ya para rematar. Ahí siguen dictando leyes y partiéndose de risa de todos nosotros, con su caja B, y tantos imputados que ya no les caben en su mirar para otro lado.

Y en éstas, la política antigua es buscar liderazgos fuertes. ¿Saben en qué mundo viven? Llamadme antigua, también, pues. Pero, por favor, no tanto como para andar metiendo en ese tinglado además a países extranjeros con sus mismidades, que no tienen nada que ver con nosotros. Bastante tenemos encima para distraernos.

*Actualización:

Escribe al correo directo del blog una persona que dice llamarse José Luis Velasco afirmando que Pablo Echenique es crítico con la homeopatía y lo demuestra con este tuit que más bien parece querer quitar importancia a algo anterior:

https://twitter.com/pnique/status/473201034937245697

La polémica vino de lejos y es más amplia que el intercambio de tuits parcial que me han mandado:

Parece que hubo alguna puntualización posterior:

http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/el-patinazo-cientifico-de-podemos-la-formacion-politica-liderada-por-pablo-iglesias

-Los ánimos están bastante encendidos por lo que veo. Esperemos que el culto a la personalidad no sea un problema extendido. Y que se calmen y hagan lo que puedan. Dado el panorama, como digo, hacer algo me parece mucho.