Sánchez, el hombre que creyó ser líder del PSOE

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“Todos los hombres del Rey” (2006)

El candidato, Willy Stark, interpretado por Sean Penn, habla con su asistente cuando entra en el compartimento del tren la jefa de campaña:

-Willy no será gobernador, lo sabe- le comenta a la recién llegada.

-¿Se lo has contado?- pregunta ella. Pero no, no se lo ha contado, ha sido su propia deducción –aún con ilusiones, como aguardando que le rebatan-. El candidato era el único que todavía desconocía su papel de figura de paja, para dar aires de renovación, pero no quien el sistema quería para el puesto.

“Todos los hombres del Rey” es un libro de Robert Penn Warren, escrito en 1946, y que recibió el Premio Pulitzer. “El político” la recreó para el cine en 1949 y, con el titulo original, se rodó de nuevo en 2006. Es un clásico. De gran éxito popular. El candidato que vive en la ignorancia de ser utilizado y que, en la ficción, reacciona logrando el puesto y usando también las trampas y suciedades del sistema.

Estupefactos ante el espectáculo que nos está brindando el PSOE -aunque viniera anticipado por múltiples datos- vemos que la obra de Penn Warren cobra enorme actualidad. La política en sí misma se está convirtiendo en espectáculo. El periodismo también. Es fácil distinguir ya candidatos y candidatas de diseño. En  Ciudadanos, surgidos casi de la nada, claramente. Hasta el PP se ha apuntado a salpicar de modelos más estéticos su inamovible ideología y concepción de a qué se dedica su partido: prioritariamente a la búsqueda de sus propios intereses con amplitud de licencias. Podemos supo utilizar a su favor el modo de hacer que hoy se lleva –muy volcados en la televisión- para lograr un cambio y mayor justicia social.

Pedro Sánchez, elegido secretario general del PSOE, no llegó a comprender lo que se quería de él. Es quien más se parece a esa primera fase de Willy Stark.

El PSOE es hoy una amalgama de “sensibilidades”, como gustan decir, y muchos rostros de cemento. Arrastra una deriva común a gran parte de la socialdemocracia europea. Tras la caída del Muro de Berlín, ya no hacía falta ofertar un Estado del Bienestar para competir con el comunismo soviético. Su derechización se ha llevado por delante al partido socialista italiano, tiene en mínimos a los franceses, debilita al de los países nórdicos aunque aguante algo mejor, y prácticamente solo resiste en Portugal en donde incluso gobierna. El PSOE español empezó a hundirse cuando Zapatero sucumbió a los recortes que le pedía Bruselas en 2010 y con la reforma de la Constitución para dar “prioridad absoluta” al pago de las deudas, al cumplimiento del déficit.

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La elección de Sánchez, en competición con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, parecía optar por el candidato menos a la izquierda y más moldeable. Su físico, del que entonces hacía gala con profusión, también le situaba en el modelo candidato de hoy. Se avino a utilizar y ser utilizado por la presidenta andaluza Susana Díaz. Ella le ayudó a desbancar a Madina que era el favorito. Se dice que a cambio de dejarle el sitio para cuando decidiera saltar a la política nacional. Sánchez no cumplió con su parte.  Más aún, se atrevió a tomar decisiones por sí mismo.

Tras 9 meses sorteando las cortapisas para no pactar con Podemos y los nacionalistas, creciendo el acoso de la prensa –El País en particular-, Pedro Sánchez mantiene el NO y abre la puerta a su ya única salida: intentar ese gobierno progresista. El candidato se les ha ido de las manos. Se acabó la fiesta.

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La secuencia que vivimos en las últimas trepidantes horas muestra todos los pasos del golpe. Felipe González se va a la Cadena SER y revela un trágico secreto: Sánchez le engañó. ¡A él! Parecía que iba a abstenerse en la investidura de Rajoy para darle el gobierno y osó no hacerlo. Ya estaba bien de florituras. El PSOE ha vuelto a perder votos con Sánchez a pesar de cómo le han arropado… a palos. Y lo ha hecho en el País Vasco, donde antes les votaban “a pesar de las cosas que hicimos allí, papapa”, dijo González sin empacho, helando la sangre de muchos.

Felipe González es el Capitán del Grándola vila morena, pero al revés. No da la señal para llenar de claveles y rosas el futuro sino para derechizarlo.  Piezas claves están en la jugada, incluso la impulsan. Desde Andalucía, Susana Díaz, generosa ella, anuncia su disposición a trabar donde se le requiera: la Secretaría general, naturalmente. Y se plantan 17 dimisiones en la mesa de Ferraz para echar a Sánchez. ¿Son suficientes? Bueno hay más vacantes, murió el gran Pedro Zerolo. Puede servir.

Tiras y aflojas, opiniones, programas especiales, palomitas dicen. Sin pañuelos para llorar por tanto inmundicia. El País lleva a portada su editorial sin acabar el día con un entresacado. Muy duro, comentan, llama a Sánchez “insensato sin escrúpulos” saturando el saco de sus bilis. Ni los políticos más corruptos han recibido ese trato.

El jueves continúa igual, con la ruptura hecha. Tenemos el privilegio de conocer a la enviada de Susana Díaz, criada a su sombra. Es una mujer resoluta, Verónica Pérez, que afirma: “en estos momentos la única autoridad en el PSOE soy yo”.  Ha sido un descubrimiento impactante para el resto de España. Nos ha dado auténtica seguridad en el futuro, si es ése el que se marca.

Han desempolvado a Corcuera y a Bono que habla de tener “decoro” y marcharse. Hay también, por supuesto, voces sensatas y preocupadas. Desde Fernández Tapias a Odón Elorza, desde Javier Solana y Borrell a Miquel Iceta. Pero el mando tiene bien agarradas las riendas.

Susana Díaz culmina entre aplausos del PSOE andaluz la faena. Toda la culpa es de Sánchez. Bueno, y de Podemos de quien, dice, les hará como a Izquierda Unida. Ella que les echó a cajas destempladas cuando le habían brindado su apoyo imprescindible para gobernar. Creyó que podría ganar con mayoría absoluta, pero no, perdió votos y se quedó en remojo varias semanas. El problema del PSOE es mucho más profundo.  Un discurso el de Susana Díaz de otro tiempo, sin un ápice de autocrítica, manipulando datos, absolutamente alejado de la realidad que viven millones de personas. Pide un Congreso… después de que haya gobierno. Por tanto no cabe otra opción que la de Rajoy.  Para ella y para el resto de los amotinados.

No querían esto de Pedro Sánchez. Muchas personas sueñan con cambios y no viene mal darles un poco de cuerda, pero todo ha de seguir igual. Poderos intereses en juego, en España y en la Europa de mando neoliberal. En realidad, todo está muy atado y la soga para moverse es corta. Fernández Díaz acusa al Parlamento ¡Al Parlamento!, la representación democrática de la voluntad popular, de “hacer el trabajo sucio al independentismo” por querer investigar las grabaciones que le implican precisamente en juego sucio. Y García-Margallo sale con voz de catacumba a meter miedo y quién sabe si algo más. Habla de una “auténtica emergencia nacional” por el “desafío catalán” y la crisis del PSOE. Un pestilente olor a tenebroso pasado nos inunda.

Pedro Sánchez no supo ver que no se le quería para cambiar nada.  Lo peor es que limpiar toda esta podredumbre es nuestra única esperanza.

*Publicado en CTXT.es 

Y mientras sigue este sábado el bochornoso espectáculo. Relatan desde dentro de Ferraz que hay gente llorando y casi se ha llegado a las manos. Susana Díaz ha llorado lo cual es el colmo.  Los amotinados en torno a ella no quieren ni votar la celebración de un Congreso. Han recogido firmas para presentar una moción de censura contra Sánchez al cual no recogen. Patético todo.

Finalmente, Sánchez ha perdido la votación y ha dimitido. A otra cosa. A dar el gobierno al PP. Los daños en el PSOE van a ser probablemente irreversibles.

EL PSOE está matando al PSOE

Escribí el artículo el mates y se publicó en eldiarioes el miércoles a primera hora. Poco después, Felipe González daba el “pistoletazo de salida” -perdonad la terminología bélica pero es la que emplean en los medios y  no por casualidad- en una entrevista en la SER, en Hoy por Hoy. Dijo que Sánchez le había engañado, pobre, y que no se abstuvo para facilitar el gobierno de Rajoy como le había comentado. Dijo muchas más cosas pero vamos a centrarnos en ésta.

A continuación  17 miembros de la ejecutiva presentaron la dimisión para forzar al Secretario General a marcharse. Incluyeron entre su mayoría al fallecido Pedro Zerolo. Sánchez dijo que se quedaba. Ahora andan de interpretaciones jurídicas entre los amotinados y los fieles a Sánchez.

Este jueves promete ser movido. En las trincheras se carga la metralla. De nuevo insultantes editoriales y tribunas de El País, a niveles que encogen el corazón de quienes un día le amamos como periódico serio e influyente. Muchas opiniones encontradas por doquier. Mi artículo trataba de dar contexto al drama. Aquí os lo dejo para comentar. Para comentar el conjunto, si os apetece.

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Nunca un eslogan electoral fue más paradójico

El hecho cierto es que nadie en su sano juicio confiaría la gestión de un gobierno a un partido que evidencia su división interna a dentelladas. Ni el propio partido, el PSOE, como se está viendo. Nadie ha puesto más zancadillas a su secretario general, Pedro Sánchez, que los poderosos de la formación. Nadie ha tenido un trato tan despiadado de su prensa –teóricamente afín– que el hoy candidato del PSOE. Solo desde la fidelidad irracional se explica que conserve un todavía notable número de votos. El PSOE está matando al PSOE. Un cruento e impúdico espectáculo en el que lo que menos parece contar es el público que se sienta en las butacas. Y, mucho menos aún, los derechos y necesidades de la ciudadanía.

Cuesta creer que el mismo grupo editorial que, en algunas de sus voces, se refería a Sánchez como “brillante, convencido, convincente”; dando la “medida de líder” con “aplastante superioridad”, le esté dedicando tal sarta de improperios. El País, este martes sin ir más lejos, le acusa de tener “Un partido secuestrado” rebosando ya la cesta de bilis que acumula contra Sánchez. Ni qué decir tiene que el resto de las élites que comparten similares intereses, con la dirección, propiedad –varios bancos entre ellos– y el Consejo asesor del periódico, andan en la misma onda contra Pedro Sánchez. La prensa de parte –siempre de la misma parte– no escatima insultos:  marrullero, endeble, irresponsable.

La prodigiosa metamorfosis de héroe a villano se produjo cuando Sánchez se empeñó en decir no a la investidura de Rajoy. Y que no ha variado tras dos elecciones ya. El ruido de los cuchillos saltó a la calle al comprobar, pasmados, los pesos pesados del PSOE que era cierto –y no el habitual teatrillo– que el secretario general no pensaba facilitar el gobierno del PP.

El PSOE, un partido con más de un siglo de historia, se vio afectado por la misma incomprensible deriva que mutó a toda la socialdemocracia europea tras la caída del Muro de Berlín. Había impulsado y mantenido el moderno Estado del Bienestar –cuya necesidad surgió en 1946 tras la cruenta II Guerra Mundial– pero optó por acercarse a los postulados de la derecha que ya renegaba de ese consenso social en el que también participó.

De aquellos tiempos y de la mano del equipo de Felipe González viene en España la Reconversión Industrial, la Reforma laboral y las privatizaciones. Su crisis, la de este curioso neoliberalismo protector del sistema financiero con dinero público, abrió la caja de los truenos. La mayor pérdida fue para los ciudadanos y, en segundo lugar, para los socialistas europeos.

Si hay un punto de partida en España para la crisis abierta del PSOE es el 12 de Mayo de 2010. Ese día José Luis Rodríguez Zapatero comparece en el Congreso para decir que ha de reducir el déficit público y anuncia recortes –mínimos frente a la gran sangría perpetrada después por el PP–. Viene de Bruselas donde le han apretado las clavijas como han ido haciendo con los países del Sur.  Hasta Obama le llamó la víspera para que cumpliera “su deber”. Lacerantes son los entresijos de aquellos días, de aquella época. Zapatero sucumbió en lugar de dimitir.

El presidente socialista echaba por tierra una legislatura, con aciertos y errores, en la que había promovido leyes modernizadoras de calado. La ley de Igualdad y de Conciliación de la vida laboral, la de Dependencia, los divorcios rápidos, el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y para quienes solo piensan en el dinero, había incrementado un 4,1%  el “gasto” social –léase inversión– y las pensiones (un 30% las no contributivas). Poderoso contraste: ahora España parece dedicada a la tarea de –en la práctica– legalizar la corrupción.

El colofón fue aceptar la orden –de Merkel en realidad– de introducir en la Constitución que el cumplimiento del déficit, el pago a los acreedores, tiene “prioridad absoluta” –así lo dice– sobre cualquier necesidad de los ciudadanos. El famoso artículo 135. Zapatero lo firmó con Rajoy en tres días de agosto (2011) aunque el presidente del PP comentó en la reciente campaña que se acordó en 15 minutos. El bipartidismo suponía entonces el 73% del Parlamento. Ahora, por cierto, el 55%.

La indignación saltó a las calles. Lo había hecho ya el 15M impulsada por miles de ciudadanos que soñaban con cambios posibles. Rubalcaba sucede a Zapatero como secretario general y candidato. Ha tenido un papel decisivo en el fin de la lucha armada de ETA pero evidencia que carece de deseo alguno de ganar las elecciones. Curiosamente, me colé en una rueda de prensa que, pocos días antes del 20N, daba dentro de unas jornadas en las que entre otros participaba Lula Da Silva. Pedí la palabra y le pregunté por qué estaba entregando un triunfo, muy previsible ya, al PP, si pensaba adoptar alguna estrategia. Contestó con una rápida evasiva y ante mi intento de repreguntar… me quitaron el micrófono. Aún me recuerdo forcejeando con la mujer encargada de pasarlo. Jamás me había ocurrido una cosa igual. Me pareció significativo en fondo y forma.

Rubalcaba, con Felipe González y la vieja guardia, cortaron el paso a Carme Chacón para la Secretaria General. Nos dicen que, ahora, ambos se han aliado frente a Sánchez. Muy grave deben ser los agravios de éste para obviar una jugada que truncó su carrera política. Pedro Sánchez ha dejado el camino sembrado de víctimas, eso es cierto. Echó a Tomás Gómez de Madrid, hasta cambiando la cerradura de la puerta, tras haber logrado su apoyo y prometido mantenerle. Lo cuenta Ignacio Escolar en detalle. A su competidor en las primarias, Eduardo Madina, el gran favorito, le colocó en las listas en puesto de no salir. Así ocurrió en las elecciones de diciembre, y a punto estuvo de repetirse en junio. Pero cuesta mucho creer que Madina esté junto a Susana Díaz, que maniobró en contra suya para que saliera Sánchez.

Los resultados electorales de la etapa de Pedro Sánchez son los peores de la historia del PSOE, es incuestionable. Pero venían cayendo en picado desde 2008 por los hechos reseñados. Y es ése el problema que no han resuelto. Pedro Sánchez fue una apuesta sorprendente en su día. Da el aspecto de una persona ambiciosa y fría y no se le ve mucho más o menos socialista que a los que llaman sus críticos. Tiene agallas y ha limado errores. Y es fácil coincidir con él –desde la decencia política, desde la decencia–, en que no es posible facilitar un gobierno de este PP. “Está peleando sus bazas con emocionante voluntad”, como le decían al principio voces que hoy le critican. Y eso le hace ganar adeptos. Mucho más al vérsele víctima de un acoso sin igual.

Contaba Ana Cañil hace meses en eldiario.es quiénes constituyen, ahora, los mayores opositores de Sánchez. “Son 60+60 porque tienen más de 60 años e ingresan más de 60.000 euros al año. Es más, 60.000 euros es una propina para varios de los exministros de Felipe González y algunos de los de Zapatero”. Añadamos al soporte del clan mediático con millonarios de solemnidad. Esa piña actúa con los agraviados y con las baronías. Fuertes tintes clientelares en varias de ellas y grandes dosis de conservadurismo. Fueron los que negaron, en diciembre, la posibilidad de pactar con Podemos, como contó Pérez Tapias, el tercer candidato. Por más que le den la vuelta y echen culpas fuera. Todo ese conglomerado es el problema del PSOE. Esta crisis estalla en el momento más inoportuno, pendiente España de formar gobierno; pero es lo que ocurre cuando la presión llega al límite.

Y no lleva visos de apaciguarse. Es poco probable que permitan a Sánchez saltarse el precepto. Y, si el repuesto es Susana Díaz, no se hará sino ahondar en la caída. Política profesional, de aparato, de maniobras, también bajan sus apoyos. Andalucía ha perdido 270.000 votantes desde 2011, que equivalen a 5 diputados. La sociedad es más plural y busca soluciones si no se las dan. Algunos, al menos. El PSOE lleva ya seis años como mínimo buscando el norte.

El problema de los ciudadanos es múltiple. Ver cómo se trabaja por un gobierno del PP, de este PP, sembrando amenazas. 15.000 votos más en Galicia, la tierra natal del PP si lo miramos bien, no suma demasiado objetivamente aunque lo agranden el imputado Baltar y los medios. El PP no tiene mayoría suficiente para gobernar, ése es el gran drama de quienes apuestan porque nada cambie en España. Para un demócrata hay peores opciones que repetir elecciones: tener un gobierno vergonzante. No es ético apoyar un gobierno corrupto, políticas de fomento de la desigualdad, ineficacia contable, autoritarismo y trampas. Y parece que hoy por hoy Sánchez es uno de los pocos en el PSOE que se opone a ello, por las razones que sean.

¿Estabilidad? No hay estabilidad en una cloaca. Solo los parásitos, virus y bacterias viven a gusto en ellas.

*Publicado en eldiarioes

Ah, pero ¿Se presentaba Pedro Sánchez a las elecciones?

Este domingo, 25 de Septiembre, se celebraron elecciones en dos comunidades españolas: Galicia y el País Vasco. En la primera arrasó el PP dando a Nuñez Feijóo su tercera mayoría absoluta. En la segunda ganó holgadamente, con mayoría simple, el PNV que puede elegir socio para pactar. Pero la noticia no es ésa para la prensa… y radio y televisión españolas.

Diarios La Razón y ABC. El primero dirigido por un miembro destacado del PP que ha ocupado cargos públicos con Mariano Rajoy (cargos públicos y algunas cosas más), el segundo es ABC, no hay mucho más que decir, a salvo de se quiera seguir su actual etapa por los datos que aporta la omnipresente presencia de su director en las tertulias de TVE.

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El Mundo va por estos lares… Moral y todo es el refuerzo al PP.

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Y El País, en cuyo Consejo de Administración se sientan los grandes bancos por la mala cabeza de sus dirigentes -mala para el periódico, no para sus bolsillos-, y en su Consejo Asesor Felipe González o Alfredo Pérez Rubalcaba. ve sus sueños cumplidos: se pueden cargar a Sánchez. Vamos, no han dejado de pedirlo, no es una suposición. Desde que se negó a entronizar a Rajoy porque antes lo ponían más bonito que a un San Luis, casi, casi, como a Rivera -que ése sí se ha llevado el domingo un buen batacazo-. Guardo artículos conmovedores.

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La estabilidad es lo fetén. La estabilidad en la corrupción, en las políticas de fomento de la desigualdad y la soga al cuello de la Deuda Pública engrosada para llegar a ser impagable. ¿No han leído cuánto tenemos, nosotros, los ciudadanos, que desembolsar para resolver el problema creado por Rajoy? Eso sí lo detallan, porque en efecto alguien tendrá que hacerse cargo del fiasco.

¿Es de recibo este tratamiento mediático a las elecciones de Galicia y El País Vasco?

¿Y de Podemos qué dicen? salivando un sujeto escribe una columna afirmando: “Podemos, se acabó la fiesta”. Falta añadir: que la fiesta es cosa nuestra.

El PSOE y su prensa festejan la pérdida de votos del partido en Galicia y Euskadi. Lo nunca visto ¿eh? Grandes voces -en poder- prefieren que gane Rajoy por aquello de “la estabilidad”. El bipartidismo pero  con un PSOE socioliberal ¿¡? el que es calcado del PP, si acaso menos autoritario, menos fachoso. Lo escribí estos días ampliamente.  Y también que “su fiesta”  está llevándonos a una implantación de la extrema derecha en Europa que debería asustar a quien tenga dos dedos de frente. No se preocupen que los guruses de esta historia tienen las espaldas bien cubiertas y no va con ellos.

Ni una palabra en la crítica a Sánchez de las zancadillas ominosas que le vienen poniendo los que aspiran a quitarle su silla. Un secretario general que ejerce como tal,  insólito ¿eh?

En un magnífico artículo, éste, Nacho Escolar sintetiza en un par de las 5 claves de la noche electoral el problema del PSOE:

“3. Los socialistas cosechan su peor resultado histórico tanto en Euskadi como en Galicia, lo que ya no es novedad. En Galicia, empatan en escaños con En Marea pero quedan los terceros en votos. En Euskadi, son penúltimos y empatan en escaños con el PP. De las dos graves derrotas, la más preocupante para los socialistas es la vasca. El PSOE paga allí –igual que en Catalunya– su giro jacobino: el abandono del discurso de la España plurinacional que, con Zapatero, le dio sus mejores resultados. Y también las consecuencias de su pacto con el PNV. La gran coalición suele llevar a esto: a que otros partidos te quiten tu lugar de la oposición.

(…)

5. ¿Habrá golpe de Estado en el PSOE? Sí, sin duda esta semana será dura para Pedro Sánchez; la mayoría de los barones del partido van a intentar sacarle de la secretaría general este sábado a más tardar y los movimiento de tropas se verán el mismo lunes. Otra cosa es que lo vayan a conseguir, y que puedan hacerlo sin que el propio partido pague un coste excepcional. Si matan a Sánchez para después abstenerse y abrir el paso a Rajoy, ¿cómo explicárselo a los votantes que hoy mayoritariamente en las encuestas están por el no? Y si lo matan pero mantienen el no a Rajoy para ir a elecciones, ¿cuál es el argumento para hacerlo de urgencia, sin esperar a que los militantes que eligieron a Sánchez puedan volver votar?

Pedro Sánchez va a dar la batalla no solo por mantenerse en el PSOE; si sale vivo, también peleará por llegar a La Moncloa. Irónicamente, el resultado de este domingo le complica a Sánchez el primer objetivo –mantenerse como secretario general– pero le pone un poquito más cerca la presidencia del Gobierno (aunque esto siga siendo aún muy difícil de lograr). Uno de sus posibles apoyos, Ciudadanos, hoy tiene muchos más motivos para pactar. Su pésimo resultado en Euskadi y Galicia empuja a Albert Rivera a buscar cualquier salida que no lleve a una repetición electoral. Después de esta noche, ya está claro quién pagaría la factura más alta si en diciembre se vuelve a votar”.

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El PP debe gran parte de su triunfo a Orense donde manda el cacique Baltar. imputado -investigado dicen ahora para suavizar la idea- por diversos delitos de corrupción y por ofrecer trabajo a cambio de sexo. Ha barrido allí.  Ha ganado un escaño más. Sin hacer mella en la bancada conservadora que usa grandes tragaderas, morales precisamente.

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Fotos recogidas por Gonzalo Semprún

Pero toda esta prensa cree, intenta, que esta fiesta va a durar siempre.  Tienen poderosos medios para lograrlo. Incluso periodistas progresitos (ahora me gusta llamarles “progresitos”) que les hacen la faena de aliño desde otra esquina. Ni siquiera ven manipulación en todo esto los angelitos. “Todos son iguales”, ya saben.

Un panorama deprimente que, una vez más lo digo, exigiría una conciencia ciudadana y un valor y un esfuerzo extraordinarios.

Hacen falta ganas para seguir intentándolo, muchas ganas. A ver por dónde nos sale Pedro Sánchez que, frente a todo pronóstico inicial, está demostrando  un arrojo notable. Y a ver si, como dije también en este artículo del bipartidismo, los que queden sanos o medios sanos se apuntan a echar al PP del gobierno y atenuar al menos las maniobras de sus sucias camarillas. El enemigo es poderoso. Y rastrero.

Dudaba si poner de final aquel parte del franquismo: Cautivo y desarmado… Porque realmente el entramado en el que  nos movemos asusta. Parece que lo práctico es arrimarse al botijo dejando lo que sea en el camino. Pero por el momento prefiero a Iceta del PSC, qué le vamos a hacer…

Aquellos felices días del #bipartidismoPerfecto

Si algo ha demostrado el largo tiempo sin formar nuevo gobierno en España ha sido la descomposición de la política hegemónica en las últimas décadas. Como esos enfermos que van tirando por inercia y un día se derrumban, los principales partidos españoles hasta ahora están quedando con sus averías al descubierto. Los estamos viendo desintegrarse mientras su prensa de apoyo –que tanto calló– lucha por mantenerlos en pie, creando opinión favorable a la época en la que, supuestamente, las gallinas ponían huevos de oro. Idílicos tiempos aquellos del “bipartidismo perfecto” –como llega a calificarlo El País en un artículo este martes–. Y de repente, surgiendo de la nada, las fuerzas oscuras del Mal hicieron brotar la indignación en gran parte de la ciudadanía por un sistema que consideraban injusto. No, muchos abrieron los ojos y vieron por sí mismos.

Es su Sistema el que se hunde. La crisis financiera internacional que provocó el capitalismo por sus errores y abusos se está saldando de una forma muy similar alcrack del 29. El fascismo con diferentes matices –llámenle si quieren ultraderecha xenófoba y racista y plagada de agravantes– prende ya en numerosos países de Europa. Imaginen un mundo con Trump en EEUU y Marine Le Pen en Francia secundada por toda esa plaga que se sienta ya en Parlamentos y gobierna en algunos países como Hungría y Polonia. La prensa convencional se preocupa más de otros intereses que, según está evidenciando, no son los de la mayoría social.

El “bipartidismo perfecto” que añoran tenía por cierto unos partidos nacionalistas con voz y voto a compartir hemiciclo. Menos mal que todo se solucionaba hablando su idioma en la intimidad. Una perfección, por tanto, con ciertos apéndices. Y con enormes disfunciones. ¿Se han preguntado cómo es posible que creciera de tal forma la corrupción en España sin que el periodismo estuviera atento a su labor de vigilancia del poder? O cómo en servicios del Estado del Bienestar o sueldos siempre se nos colocaba “a la cola de Europa”… “junto a Grecia y Portugal”. Con los recortes practicados por el PP el panorama no ha mejorado precisamente. Hemos de recordar que el “bipartidismo perfecto” cambió la Constitución para primar sobre cualquier necesidad de los ciudadanos, el pago de la deuda –esa que crece y crece ahora como nunca–. El texto fija “prioridad absoluta”.

En funciones, aunque gobernando, el PP se desintegra por la corrupción que le corroe y por las luchas de poder en su seno que no trascienden tanto como las de otros partidos, dado que son aún los dueños de la caja fuerte. Lo estamos viendo deshacerse a jirones y todo sigue igual. Allí tenemos a sus valedores oficiales y oficiosos apoyando su continuidad. Y paseando a sus baluartes como esa joya que presidía Lehman Brothers en España y Portugal cuando su empresa detonó la carga que demolió las altas torres, De Guindos. Sin complejos. Todos metiendo miedo: paralización, bochorno, ridículo, estupor, ruina. Lo que alarma o debería alarmar es sostener un gobierno como el del actual PP. Es obsceno; si se piensa, hasta punible. Las imputaciones del ERE andaluz llegaron oportunas para avalar la tesis oficial de que entre iguales hay que lamerse las heridas. Y a espaldas de la gente.

Los cuchillos vuelan ya por la otra pata del bipartidismo. El PSOE vive un “clima asfixiante”, en palabras de Rubalcaba. Los “críticos” –como son llamados eufemísticamente–, quieren cortar cualquier pacto con Unidos Podemos, como ya hicieron en diciembre, y empieza a exasperarles la insistencia de Pedro Sánchez con el ‘No’ al PP. Viejas glorias demasiado aposentadas, varias baronías con Susana Díaz o Fernández Vara en cabeza, y agraviados por el secretario general que no son pocos ni menores, prefieren pasar a la oposición.  Se trata de derribar a Pedro Sánchez y dejar gobernar a Rajoy –o si acaso otro parecido que tranquilice a la galería– para ver si retorna al “bipartidismo perfecto”. La derecha, con una pátina más presentable, y el “socialismo moderno”.

La cruzada lleva mucho tiempo ya en marcha. Un profesor “de liderazgo” que opera en Francia y Singapur según paréntesis, explicaba, hace poco otra vez, la antigualla que representa no ser socioliberal. “Para sobrevivir, los partidos de centroizquierda están luchando con la izquierda por conquistar el voto de protesta, emocional y desinformado sobre la globalización, un voto anclado en el pasado y al margen de los retos del futuro”, repetía el firmante. Tan informado él, que desde que los socialistas franceses siguen con entusiasmo estos mandatos han logrado que sus principales cabezas, François Hollande y Manuel Valls, estén bajo mínimos. Emmanuel Macron, su ministro de Economía, les supera ampliamente en intención de voto. Y lo que es mucho peor: la batalla electoral por la Presidencia de la República está a día de hoy entre la derecha de Sarkozy cada vez más radicalizada y la ultraderecha de Marine Le Pen. Y esto sí que debe preocuparnos y muy hondamente por el futuro que se dibuja.

El decepcionante gobierno de Hollande –que tantas esperanzas despertó– no es ajeno a esta tragedia. Manuel Valls avisó al poco tiempo de acceder a la jefatura del gobierno en una memorable entrevista: “La izquierda puede morir si no se reinventa y renuncia al progreso” y aludía a la “falta de coraje” para hacer reformas profundas. La laboral, por ejemplo, calcada –en suave– de Rajoy que impuso por decreto. Cuajada de protestas, apenas difundidas por la prensa española, ha sido el colofón de un persistente fracaso. Un poco más de progreso de este cariz y regresamos al feudalismo.

La socialdemocracia alemana, por su parte, acaba de perder 7 puntos en Berlín, aunque conserva la Alcaldía por la debacle del partido de Merkel. Paradójico que a la adalid de la austeridad europea le pase factura no ser tan despiadada como la ultraderecha que le pisa los talones. Hablar de ascenso de derecha extrema en Alemania es cruzar una barrera muy preocupante, es abrir la Caja de Pandora. Y no parece que el SPD sea capaz de frenarla. Crece Die Linke, los postcomunistas.

El único partido socialista que goza de una notable aceptación popular es el portugués. En el gobierno, coaligado a comunistas y el Bloque de Izquierdas, mantiene un 53% de apoyo. Pese al acoso de la UE neoliberal. Se conoce que funciona mejor ser de izquierdas aun siendo menos “moderno”.

Pedro Sánchez se dice en la línea de Valls y éste en la de Blair.  Y fue a Lisboa a ver cómo se había formado el gobierno progresista. Le echa coraje, siquiera por supervivencia. Es decisivo para la formación de gobierno. Las elecciones del domingo en Galicia y País Vasco marcarán tendencias.

El  bipartidismo que añoran las élites es el que contiene un PSOE socioliberal. Apuntalado por Ciudadanos y un Albert Rivera que hace cuanto haga falta –hasta sucesivos harakiris– “por el bien de España”, la de los que mandan hasta ahora para entendernos. Unidos Podemos parece seguir un tanto tocado por un resultado electoral que no esperaba. O por el futuro escrito. Ése que diseñan mucho más allá de todos nosotros que no somos su prioridad. También tiene discrepancias internas, las expone en público y son aireadas mucho más. Es lo que hay y con ello hay que bregar.

El bipartidismo era y es perfecto. El mensaje cala en sectores amplios de la ciudadanía demasiado perezosos para prestar atención  más allá de titulares de voz o escritos. En los adictos al “me gusta” antes de al “reflexiono”. Lo dañaron los mismos que pretenden seguir manteniéndolo vivo a cualquier precio, hasta sujeto a cables y tubos. La plaga ultraderechista se extiende por Occidente, entretanto, causando mucha menor preocupación.

La gravedad del momento exigiría medidas sensatas. Ver qué y quiénes quedan medianamente sanos en decencia y eficacia –que los hay– para formar gobierno. Uno que tenga como meta tomar decisiones drásticas que palíen los daños producidos por el nefasto mandato de Rajoy y, en general, por el “bipartidismo perfecto” de élites y aprovechados. Porca miseria, con lo felices que eran.

*Publicado en eldiarioes

“Crónicas del gran timo”, un libro imprescindible

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Es un libro imprescindible para estar bien informado. Un libro que coloca numerosos eslabones que nos faltan para conocer lo que está ocurriendo en España. Ayuda a encajar piezas.  España es uno de los países más afectados por la doble devastación -económica y de calidad democrática- que se produjo tras el estallido, en 2008, de la crisis que se venía gestando por los abusos del capitalismo. Ambas vertientes se han profundizado notablemente aquí con el Gobierno de Mariano Rajoy. Igual que Sarkozy puso voz a la alarma para decir que, como solución, iban a refundar el capitalismo y fue al revés, el PP nos ha refundado a los españoles de arriba abajo.

“Crónicas del gran timo” es un libro que forma parte de la revista satírica Mongolia, de sus “Reality News”, la sección informativa. Y que tiene detrás a Pere Rusiñol, un periodista nato y riguroso, ex de El País y de Público entre otros cometidos. Hay una frase clave en el texto que aúna los tres grandes pilares relacionados en los que se asienta el tinglado: “política, negocio y periodismo”. Y el libro lo cuenta con capítulos cortos e intensos. Con cuadros explicativos o de resumen. Muy bien estructurado.

En España manda una gran familia, con sus amores y diatribas, aunque unida en objetivos comunes, según va documentando el libro. En la cúspide el Opus Dei y la Gran Banca con un poder inmenso en la economía. La Gran Banca en la prensa, dado que ya se sienta en los Consejos de Administración de varios grandes medios que tuvieron problemas  financieros. De ahí, que quien es perezoso para buscar noticias y argumentos tenga una información tan sesgada, con ese dibujo idílico de la recuperación que soslaya puntos fundamentales del daño causado a gran parte de la población. Fuertes pilares de la estirpe serían además los burócratas. Gozan de un gran poder en España el cuerpo de Abogados del Estado de la mano de Soraya Sáenz de Santamaría, y el Cuerpo de técnicos de la Administración, en dónde es posible encontrar a esa serie de nombres que se repiten y que ocupan puestos decisivos.  “La sala de máquinas, escribe Pere Rusiñol, la supervisan el ex jefe de Lehman Brothers para España, Luis de Guindos, y el jefe jurídico del Banco Santander Jaime Pérez Renovales”.

Están los temas fundamentales. Los primeros en el bloque de Estampas de la crisis.  La austeridad. Las puertas giratorias. Los paraísos fiscales. El relevo generacional o cómo los hijos de quienes alimentaron la burbuja y nuestra ruina se están forrando con sus consecuencias. Los niños de Aznar, Aguirre, Botín, Zaplana/Pujol, Vidal-Quadras. Empresarios poderosísimos y peculiares, como Alierta, ejemplo del “Capitalismo cañí”. “La maldición de Lehman brothes aun golpea España”, que detalla cómo llegaron a implantarse aquí antiguos directivos, cuando en el resto del mundo se escondieron discretamente y cómo siguen mandando que es todavía más asombroso.

Detengamos en La tecnocracia. Los grandes beneficiarios de este cambio de paradigma piensan que “la gente no sabe lo que le conviene”. Y así como a griegos e italianos les colocaron un presidente tecnócrata a este fin, aquí optaron por hacer Comités de sabios para justificar decisiones de gran calado en temas fundamentales, de las que definen el modelo económico y social. Sobre todo estos tres: universidad, pensiones, fiscalidad. Y, mira por dónde, los sabios son, casualmente, en un 90% hombres y relacionados con la banca en un alto porcentaje. Como en todos los temas, hay un listado completo. Y allí aparecen los nombres de viejos y nuevos conocidos como José Ignacio Wert o Luis Garicano.

Tremendo el capítulo dedicado a los negocios que han hecho con la muerte. Con los entierros y funerarias.  En Madrid y Barcelona en cabeza con la privatización del servicio, total o parcial. ·”En 1998 el coste medio, en Barcelona, de un funeral eran 830 euros, ahora 6.400”. Tras diversos vericuetos, la Funeraria catalana acaba en manos de inversores de Londres que se queda a través de un fondo que se queda un 85%. Se lo vende un ayuntamiento socialista de Barcelona que lo cuela porque le da a la nueva estructura pátina catalana, introduciendo socios de la burguesía local.

La de Madrid la vendieron por 100 pesetas, 0,60 euros, cuando valía 7,4 millones de euros.  Los dueños  ganaron en dos décadas 64 millones de euros. Todos los datos están documentados. De los juicios incluso, porque aquí se han exigido responsabilidades. No nos faltó más que, al llegar Rajoy, subiera el IVA de los entierros del 8% al 21%. Argumentan que en estos trances, la gente, dolida, paga lo que sea. Edificante.

Interesante cómo “Crónicas del gran timo” muestra artículos a favor de estas funerarias privadas, algunos de gran extensión en periódicos de gran tirada. Lo digo porque hoy tenemos a “periodistas” la Caverna diciendo que, remunicipalizada. la funeraria de Madrid será un desastre.

Razones de Estado

En el segundo bloque. En donde vemos a la monarquía, rodeada de corrupción y siempre impoluta. Y sobre todo las amistades peligrosas de los reyes.

Ejemplificadores los capítulos dedicados a la rivalidad Madrid/Barcelona o Cataluña/España. Existe sin duda pero, con rotunda claridad, es también el teatrillo de la Unidad y el se rompe España, del que se sirven para fidelizar a sus respectivos públicos, a un lado y a otro, mientras hacen negocios conjuntos sin problema alguno. Los directores de la obra lo cuelan bien, demostrando que, para quien tiene como única patria el dinero, lo importante es “la pela”. Y que hay gente que se deja llevar por donde le indican, muy bien mandada.

A mí me ha descubierto cosas estge libro, me ha llenado huecos con eslabones. No sabía el tremendo poder de Jorge Fernández Díaz, paseando con Fainé, el presidente de la Caixa, tras la misa diaria. Ambos son miembros del Opus Dei. Y a Fernández Díaz con Francisco Marhuenda. Saber cuánto le debe Fainé en su ascensión a presidente a Artur Mas. Y Artur Mas a Fainé.  Etcétera.

Acongojante “El sueño de la Stasi revive en España”, aunque esto es más conocido porque muchos datos ya se publicaron en diarios digitales. Enorme. Hay un millón de teléfonos intervenidos en España, según estas informaciones, pero luego no tienen personal para escuchar y transcribir las grabaciones, son miles de datos y de páginas. De ahí que van soltando lo que llaman la “minería de datos”. Y es lugar donde pesca algún desaprensivo periodista con contactos bajo mano con la policía. Un mercado negro de la información.  Con agencias privadas de espionaje de por medio. Y lo terrible es que sucede desde hace años. En 1995 escribió ya de ello Ernesto Ekaizer.

Una gran familia, con muchos fiambres y mucha pestilencia en el armario. Asombra cómo se repiten los nombres. Habla de López del Hierro, marido de Cospedal, y van apareciendo empresas y de repente: Cotino, el valenciano Cotino, que debe tener muchos hermanos.  Así sucede con múltiples nombres. De la Serna, hoy imputado, es otro de ellos. Y muchos más, se repiten, siempre son los mismos.

Decía que es un libro de imprescindible lectura, un trabajo serio y documentado que solo se hace desde la más profunda vocación periodística porque solo trae problemas. Muy valiente. El abogado Gonzalo Boye respondió a las preguntas que no ha tenido demandas porque está todo comprobado y no entran en la ilegalidad los datos que se publican. Su objetivo es informar a la ciudadanía que lo precisa. Por eso, para que este libro se compre y se difunda, no daré muchas más pistas. Por ejemplo, del capítulo dedicado a Francisco Marhuenda, director del diario La Razón, que desmonta por completo al personaje. Uno de  hitos fue publicar las fotos del DNI, al que no tiene acceso cualquier mortal, de Magistrados a los que consideraban simpatizantes de convocar un referéndum. Con todo el riesgo que conllevaba ante fanáticos.

Porque la prensa ocupa el bloque final del libro. Están las andanzas de otro famoso tertuliano, Eduardo Inda, sus “exclusivas”, procedencia y fines. El turbio “periodismo de investigación a la española” que también queda retratado. La apuesta del PP por Libertad Digital de Losantos. Y no pueden faltar desde luego Cebrián y el grupo PRISA o el antiguo Público. Como para hacer amigos.

La prensa de nuestros dolores queda muy mal parada. Esa prensa convencional que vive de subvenciones por publicidad institucional, publicidad del IBEX y la banca. Convinimos en la presentación de este jueves entre el autor Pere Rusiñol, Ignacio Escolar y yo que se precisa matizar el hecho cierto de que en estos medios hay grandes profesionales que luchan por sacar adelante un periodismo decente. Corren muy malos tiempos para la profesión. Ahora bien hay, también, que dejar de considerar periodistas a quienes hacen otra función como algunos de los citados. Y fiscalizarlos como se fiscaliza al poder que es labor del periodismo. La lucha sin embargo es muy desigual.

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La presentación en Madrid en la Librería Méndez de la calle Mayor

¿Tiene remedio esto? Me pregunto.  Encima hay que avanzar muchas veces entre las fanatizadas victimas que tienen a su servicio para que nada cambie. Si nos callamos es peor. Algo se ha conseguido además. Es como si en estos momentos la política corrupta –en el más amplio sentido que incluye todo tipo de traiciones a la sociedad- apareciera en proceso de desintegración por su propia podredumbre. Solo queda renovarse o desaparecer en su caso. ¿Pero quién vive sobre esta pocilga? Haberlo hecho tantos años tiene las consecuencias que vemos.

“Crónicas del gran timo”, Reality news, lo muestra de forma diáfana. No ocupará portadas ni abrirá telediarios, con lo necesario que sería lo hicieran sus contenidos. pero contiene información esencial. Es un libro para leer y contar, para regalar, para guardar. Para conocer la realidad. Es una gota en un océano no muy limpio de “política, negocios y periodismo” que nos inunda, pero es de oro puro.

 

 

¿En qué piensan los votantes del PP?

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Rajoy paseando con el imputado Baltar, presidente del PP de Orense,  en Avión.

Las encuestas preelectorales, aun con sus abrumadores errores de bulto en los más recientes comicios, siguen dando un notable porcentaje de votos al PP. En Galicia, una tercera mayoría absoluta. Cuesta entenderlo incluso con la apasionada contribución a la causa de gran parte de la prensa convencional. Esa fidelidad, dadas las circunstancias que concurren, siembra en numerosos ciudadanos reacciones que van desde estupefacción, alarma, irritación y escándalo a resignación y desencanto. Son muchos años, siglos incluso, bajo la égida de la derecha para sorprendernos. Y no la más presentable derecha. Hace trampas muy gruesas, visibles aunque se pongan gafas de cemento.

Como en la exitosa película protagonizada por Mel Gibson y Helen Hunt ¿En qué piensan las mujeres? Un accidente, muy grave, un atropello traumático del calibre de haber soportado el gobierno del PP en España cinco años ya y en numerosas comunidades autónomas más tiempo, nos permite hacernos una idea de cómo es su votante en la actualidad. Ni siquiera precisamos poderes extraordinarios: nos lo cuentan a diario sus protagonistas, en privado y en los medios a través de distintas portavocías. Lo peor es que hay más visceralidad que argumentos y éstos adolecen de abultadas lagunas.

A Rajoy, el fiasco de Soria para el Banco Mundial le ha supuesto un importante traspié, pero no lo suficiente para acomplejarle. Ni a él ni a sus seguidores, al parecer. Iniciamos semana con su apoyo expreso a Rita Barberá al nombrarla vocal en dos importantes comisiones del Senado: Constitucional y Economía. Encausada por el Supremo por blanqueo de capitales del PP de Valencia, la poderosa dirigente popular se bajó del tren que la conducía a Madrid y se dio la vuelta, mientras el PP le mantenía sus puestos en la Cámara Alta. Este miércoles protagonizarían todos ellos su dimisión parcial y con fórceps. Solo el PP, no el escaño. Supimos además que la mayor empresa de Sanidad Privada hace su agosto con nuestra sanidad pública, en especial la de Madrid. Y nos enteramos de que un comisario que ha prestado grandes servicios al ministro Fernández Díaz ficha por Prosegur, otra empresa privada gigante en este caso de la Seguridad. Es quien fue acusado de presionar a los investigadores del Caso Gürtel o de montajes contra Pablo Iglesias y Podemos.

El martes nos trajo también a Bárcenas retirando su denuncia contra el PP por el borrado de sus ordenadores. A Jaume Matas intentando pactar con la Justicia, según El Mundo, para no ir a la cárcel a cambio de contar la corrupción del PP, sus sobres y amaños. Un informe secreto de Agricultura que duplica el saqueo de Acuamed. Al denunciante de De la Serna contando a Moragas, jefe de Gabinete de Rajoy, sus comisiones en Argelia y Panamá, meses atrás. Rajoy lo incluyó en las listas del 20D sabiéndolo. Cada día así. Y a la espera de nuevos capítulos.

Apenas caben mayores abusos a la población y ahí siguen resistiendo varios millones de votantes del PP. Un periódico muestra la foto de niños entrando en barracones escolares en Murcia, y enseguida hay quien opone que en Andalucía hay 317 colegios así. El consabido consuelo del mal de muchos. Se está encontrando comprensión incluso para la medida que los gobiernos conservadores del Reino Unido quieren imponer: el Sistema Público de Salud retrasaría las operaciones de fumadores y obesos. La gente que “no se cuida” ha de ser castigada. Las afecciones de enfermos “culpables” han de pagarse al margen, por lo privado. No se expresa ni una queja a quienes hacen negocio con nuestra salud y “ahorran” en atendernos. A unos y a otros.

Precisamente, desde Londres avisan que su Sistema público de Salud. NHS, está dando los estertores. Es difícil sobrevivir a un cuarto de siglo de desangrarlo con las políticas ultraliberales que inició Thatcher y continuaron otros colegas Tories y los laboristas de Tercera Vía, los precursores de eso tan moderno que llaman socioliberalismo. Los británicos siguen votando esas medidas que les agreden, sin relacionarlas con el candidato que les gusta. En España, también ocurre el fenómeno. Tú rompes una botella llena y se derrama el líquido, pero para los fanáticos son fenómenos independientes.

Aquí, hay gente convencida de que Mariano Rajoy no es corrupto o de que la economía la gestiona mejor la derecha –la economía de todos, se entiende–.  Hay quien cree que Ciudadanos es de centro, incluso que es una “fuerza del cambio”.  Multitudes son ya los convencidos de que Pedro Sánchez tiene la culpa de que no haya gobierno, como antes les persuadieron de que el díscolo era Pablo Iglesias. O quien piensa que es informar el objetivo de los programas en los que se sienta un Noble con pocas luces, periodistas faltones, machistas o que, dedicados a intoxicar, se inventan directamente las noticias. O utilizan métodos fuera de la deontología profesional  para obtener sus pistas.

Hay personas capaces de mirar para otro lado cuando nos asegura el gobierno que no van a rescatar al sistema bancario, sino que le ayudan por nuestro bien. Y luego les entregan del dinero de todos 51.303 millones de euros, aseguran que el Estado recuperará todo, y al final apenas pillamos la pedrea del 5% (2.686 millones) del premio que siempre se llevan los mismos, y alguna promesa de que podría ser algunos millones más, ni de lejos todo. Asisten impertérritos a la venta de nuestro patrimonio o al destrozo de paraísos naturales como está ocurriendo ya en Doñana.

No necesitamos poderes para saber en qué piensan. Todos hemos vivido experiencias en las que escuchamos atónitos cómo vuelven las realidades del revés y aseguran, por ejemplo, que sin el PP ya no tendríamos sanidad pública o pensiones. Sin reflexionar en el proceso que ha ido canibalizando el Estado del Bienestar, mientras engordan las cuentas de los beneficiarios de ese destrozo. Cuál es el futuro que cabe esperar a tenor de la trayectoria. Llegan a declarar en televisión que los hijos han tenido que emigrar, que están tristes por no verlos, pero que seguirán votando al PP, “a ver si lo arregla”. Hasta el aumento de la mortalidad he escuchado defender “por lo bien que el PP trata a los ancianos” y alguna vez se tienen que morir. Ante los datos responden con firmeza que no se los creen, sin más. No ven manipulación sino serenidad en las tertulias de RTVE que se lleva a toda la Caverna junta a opinar. “No discuten, dejan hablar”, dicen. Claro, están todos de acuerdo.

Les parece muy bonito y muy español, torturar y matar animales para divertirse, se divierten de hecho con el sufrimiento de un ser vivo, cuando esos atavismos fueron abandonados hace siglos por otros pueblos que los practicaban. Llegan al punto de votar al PP porque, “a pesar de todo”, defiende los valores religiosos, cuando en conciencia apenas respeta ninguno, como no sea el de formas y decorados. Es imposible que no sepan que poca caridad cristiana tiene quien roba a sus semejantes en abuso de poder, o daña con sus recortes a tantos seres humanos.

Hay muchas personas –algunos millones de hecho– que aceptan las imposiciones, los errores, y hasta las traiciones, de su grupo político –y no solo en el PP– porque estiman más importante la fidelidad. O que no gane otro. Sobre todo eso. Las hay incluso que saltan con furia como si fueran abejas a quienes acaban de destruirles el panal contra un político del que solo saben que no les cae bien. O del que les han dicho una serie de aspectos que temen y que no se han molestado en consultar o reflexionar. Que perdonan los hechos y penalizan los supuestos. Hay incluso quien muerde la mano de quienes les quieren ayudar.

Muchos de ellos piensan que, en este país, “católico y decente”, con solo unas pocas trampas que “se han hecho toda la vida” y “todos hacen”, nos convertimos todos en emprendedores mil millonarios como Amancio Ortega. Y nuestros hijos y nietos –castigados con una ley de educación retrógrada–, sabrán jugar al fútbol y “nos sacarán de pobres”. Y, como seres cuidadosos y obedientes, las empresas que se lucran con nuestra salud, no nos castigarán. O nos tocará la lotería porque en ella residen nuestros sueños, como dice el anuncio pergeñado por la Administración del PP.

¿En qué piensan los votantes del PP? En ellos mismos de una forma extrema, desde luego. Categóricamente no en la justicia social o el bien común, ni en limpiar esta pocilga y reconstruir lo dañado como sí hacen otros. Una cosa es votar derecha y otra al PP. El PP no es solo un partido conservador, aun siendo  de derechas en alto grado. Son sus anomalías las que convierten su sostén, tal como está, en un problema.

Seguir apoyando a este PP, corrupto y agotado, supone degradar la vida de muchas personas, dificultar sus aspiraciones, convertir sus sueños en pesadillas. Muchos de sus votantes las padecen también y lo saben. Pasará factura. Tanto daño no puede ser inocuo. Se ha roto el Compromiso Social en asuntos fundamentales y lo lógico es que tenga consecuencias. Una juventud, muy vapuleada, que ya no lee sus periódicos, ni ve a sus oráculos en sus televisiones, y pasa de sus ritos, tomará las riendas consciente de que se les ha perjudicado mucho.

Harán bien todos en ir pensando que las cosas han cambiado, o van a cambiar. “Todo esto no es gratis, todo esto acabará creándole problemas”, decía este lunes Rajoy a voz en grito desde las pantallas de las televisiones en su permanente presión hacia el líder del PSOE Pedro Sánchez para que le dé el gobierno. Aplíquese el consejo. Los jóvenes no piensan precisamente en su PP. Muchas personas de todas las edades no piensan en su PP sino para dolerse. De hecho, en un Parlamento fragmentado, la mayoría de los españoles no quieren a su PP.

*Publicado en @eldiarioes

De Guindos, el hombre de los mercados

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De Guindos y Jean Claude Juncker,  no era animadversión sino camaredería

La consigna oficial es echar sobre Luis De Guindos todas las culpas de haber propuesto como Director Ejecutivo del Banco Mundial a José Manuel Soria. Informó erróneamente sobre algunos extremos, argumentan. Aunque, al mismo tiempo, sigue en pie que Mariano Rajoy esté en la presentación del libro en la que su Ministro de Economía explica la versión de su mandato y dado el título,  “España amenazada”, cómo la salvó.  El fuerte rechazo que el Caso Soria ha producido, obliga a alguna filigrana. Parece claro sin embargo que el Sistema apuesta más por apoyar a Rajoy, de existir la duda. En particular otro clan del PP, “los sorayos” de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, que ganan esta batallacomo informa hoy mismo eldiarioes.  Contra De Guindos. Las familias de la familia andan revueltas.

Soria forma parte del círculo íntimo de Rajoy. Con García Margallo, Fernández Díaz, Arias Cañete, Wert,  Catalá, Tejerina y siempre Ana Pastor, con cuyo marido vemos corretear al presidente en sus veraneos en Galicia. Pretender, otra vez, la ignorancia de Rajoy sobre cuanto concierne a uno de sus mejores amigos es un nuevo fraude. A su vez, Soria  fue compañero de promoción de De Guindos, así que casualidades ni una. Las orlas dan mucho de sí. Sin ir más lejos, el agraciado con sustituir a Soria en el Banco Mundial es otro compañero de pupitre de De Guindos.

El nombramiento como ministro de Luis De Guindos resultó sorprendente por cuanto había sido el presidente de Lehman Brothers para España y Portugal, y su Asesor para Europa. Se ponía al frente de la economía española a un alto responsable de la empresa detonante de la gran crisis financiera de 2008. No solo eso, enseguida llamó a Íñigo Fernández de Mesa, su colaborador en el banco de inversión quebrado. Primero como secretario general del Tesoro, luego como Secretario de Estado de Economía.

Un libro de inminente publicación, editado por la sección informativa de la Revista Mongolia, nos da cuenta en su capítulo “La maldición de Lehman Brothers aún golpea España” de cómo llegaron a implantarse aquí antiguos directivos, cuando en el resto del mundo procuraron meterse discretamente bajo las alfombras de Fondos de Inversión o cualquier centro de operaciones especulativas. Lehman Brothers, bajo la dirección de De Guindos, tuvo un papel determinante, nos cuentan, en la emisión de cuotas participativas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) que atrapó a 50.000 inversores.  En su quiebra, la CAM acabó en manos del Banco de Sabadell por un euro. Sí, el mismo banco cuyo presidente pidió un Podemos de derechas. Y se encontró con que Ciudadanos pasaba de la política catalana a la nacional.

El currículum de Luis de Guindos es espectacular.  No solo por sus estudios y premios, sino por su habilidad en ubicarse en los principales centros de poder. De forma similar, por cierto, a numerosos miembros de esta gran familia que opera en España. Nacido en Madrid en 1960, fue socio-consejero de AB Asesores, hasta su entrada en política de la mano de Aznar, en 1996. Llegó a ser secretario de Estado de Economía con él, pero antes hizo un periplo frecuente en los elegidos en el que pasó por la gestión de Renfe, el ICO, la SEPI, entre otras entidades. Las puertas giratorias le llevaron a otra estación habitual en políticos de su perfil: el Consejo de Administración de Endesa.

Ocupó pausas como profesor de la Universidad de Navarra y coordinó un libro para la Fundación FAES: España, claves de la prosperidad, prologado por Aznar.  El triunfo de Rajoy y su nombramiento, le pilló, casualmente, en PricewaterhouseCoopers. PwC, como director del área financiera. Consultora y auditora a quien se vincula  en aquellos días con el diseño de la t rama fiscal para eludir impuestos en Luxemburgo. De ella se beneficiaron más de 300 multinacionales, entre ellas varias españolas.

El conocido como “LuxLeaks” fue descubierto por el consorcio internacional de periodistas, ICIJ, y hasta el momento solo se conoce una condena: a los informadores. No irán a prisión, nos dicen, “solo” es un aviso a navegantes. El hoy presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, era primer ministro del país. La famosa foto en la que “estrangulaba” a De Guindos a su llegada a Bruselas, acabó en risas y abrazos.  Suerte de estar juntos.

Gran amigo de Rodrigo Rato, De Guindos negó, como él,  la burbuja inmobiliaria. Solo era “una evolución de precios al alza que se van a ir moderando con más viviendas en alquiler y más transparencias en los procedimientos de urbanismo”, según aclaró en entrevista para ABC (2003) en donde ya anticipaba su ideario hablando de ligar las cláusulas de salvaguarda de los salarios a la productividad. Luego, cuando el colega. Rato, se vio pillado, el entorno de De Guindos aclaró que su relación se había resquebrajado hace tiempo. El manual.

Su misión en el gobierno de Rajoy ha sido la de recortar y sacrificar a los españoles en los altares de la austeridad. Tarea en la que realmente ha cosechado éxitos espectaculares. No así en piezas fundamentales de los objetivos económicos que, según el PP, justificaban esas duras políticas. La Deuda Pública ha alcanzado niveles récord y el déficit también anda trastabillado. Manos privadas se han beneficiado, eso sí, de algunas privatizaciones. Duro con los ciudadanos y suave con los poderosos, es memorable el vídeo que recoge sus palabras al entonces Comisario  Olli Rehn en Bruselas como un alumno que quiere ganarse el favor del maestro: “Mañana aprobaremos una reforma laboral extraordinariamente agresiva”. Era el 8 de febrero de 2012. Los primeros pasos del gobierno de Rajoy marcando su impronta.

Y pasó el tiempo. De Guindos había dejado caer varias veces que buscaba otros horizontes fuera del gobierno de España. Así, el año pasado, intentó convertirse en presidente del Eurogrupo, pero fue vencido por Jeroen Dijsslboem, el presunto socialdemócrata holandés a quien debemos los rigores máximos de la austeridad  en tándem con el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble. De momento, DE Guindos sigue aquí y, de caer, lo hará de pie.

Los españoles tenemos un grave problema, sí. Y no se soluciona apeando algunas piezas como Soria, De Guindos o Rajoy.  Es de mucho más calado. Y quizás el principal se centra en la desidia y voluntaria ignorancia con la que buena parte de la sociedad lo afronta embaucada en batallas banales.

Por qué amábamos El País

 

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En la tarde de calor casi mortífero, con la música desaforada que llega desde un edificio vecino que celebra una fiesta, reviso papeles a ver si aligero contenidos y recuerdos. Como mal menor. En una pequeña carpeta -de piel, inusualmente-, aparecen varios artículos de opinión recortados con esmero –lo que tampoco es habitual porque conservo páginas enteras-. Casi todos son de El País en este caso. Mi particular hemeroteca se nutrió de este periódico con cierta preferencia sobre otros españoles, aún antes de que supiera que llegaría a escribir en él. Antes de que supiera que conseguiría escribir en él, para ser más precisos. Era una meta soñada, como Informe Semanal de TVE.

27 de Marzo de 1983. El desconcierto. Firma José Luis Sampedro. Cuando tras pasar –y seguir guardando- auténticas joyas, he visto su artículo lo he apartado para leerlo. Tampoco le conocía aún personalmente. Dos páginas. Ideas premonitorias. “El nuevo orden económico internacional, ya resulta viejo aun no habiendo nacido. El Tercer Mundo hará bien en sacar lo que pueda de ese proyecto anticuado, pero mucho mejor si defiende sus culturas propias y lucha por economías nacionales menos dependientes”.

Sampedro llamaba a luchar “por la pluralidad de los estilos de vida y contra la uniformidad planetaria”.  Y concluía planteando una “Doble estrategia para aprovechar la crisis como transición hasta el desarrollo integral del hombre que no es sólo homo economicus (mero productor y consumidor) sino también hombre estético, ético, religioso, y simplemente vividor y gozador de sí mismo en un empleo sensato de la vida”.

3 de Septiembre de 1983, también. Glosa al escalofrío. Camilo José Cela. Al releerlo pienso que en aquellos días apenas arrancaban en las costumbres leyes liberalizadoras de la prolongada represión. Por eso el que sería premio Nobel español (en 1989) escribía: “A poco que se mudase el contenido de nuestros valores sociales en uso, la locura y la razón habrían de correr por cauces quizás algo distintos. Podría ser racional, por ejemplo, el desligar sexo y matrimonio, el aprender técnicas anticonceptivas y el dejar de proyectar sobre los demiurgos el asunto de la planificación familiar a grito de “hijos los que Dios envíe”. Y podría ser demencial, también por ejemplo, el aceptar una situación trágica bajo el muy panglossiano argumento de que las cosas son como son y nuestro mundo, por evidente ausencia, de cualquier otro el mejor de todos los posibles”.

Julio Cortazar. 4 de Agosto de 1983. De una infancia medrosa.   Cortazar, colaborador de Opinión y bordando cada fragmento de principio a fin. Éste por ejemplo: “Si el miedo me llenó de infelicidad en la niñez, multiplicó en cambio las posibilidades de mi imaginación y me llevo a exorcizarlo a través de la palabra. Y, contra mi propio miedo, inventé el miedo para otros, aunque está por verse si los otros me lo han agradecido. En todo caso creo que un mundo sin miedo sería un mundo demasiado seguro de sí mismo, demasiado mecánico. Desconfío de los que afirman no haber tenido nunca miedo; o mienten o son robots disimulados y hay que ver el miedo que me dan a mí los robots”.

José Luis Aranguren, Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, eran colaboradores asiduos también. Tan pocas mujeres escribiendo opinión todavía, no demasiadas hoy. Maruja Torres que, en su brillantez, ya entonces buscaba resortes para “no ser devorada por el aburrimiento”.  En uno de mis recortes andaba peleada con un doctor rompe sueños. “Quiero hablar hoy de los sueños, de mis sueños, de vuestros sueños .de los sueños de todos nosotros. De nuestros asesinatos y nuestros actos de amor nocturnos, de esa vida de gnomos camuflados que llevamos entre sábanas cuando nadie nos ve, ni nosotros mismos. Una existencia que desarrollamos a espaldas de las buenas costumbres”.

De Rosa Montero guardé  por ejemplo uno en el que hablaba del hambre, una estadística daba cuenta de la muerte de 50 millones de personas durante 1979 por esa causa.  “Estamos tan acostumbrados a distanciar y enfriar el horror por medio de estadísticas que me siento tentada de repetirlo son 50 millones de cadáveres,  una colosal legión de hombres, de niños, de mujeres, con las barrigas bamboleantes y la felicidad reducida a un plato de arroz. Calambres en el estómago, pústulas de avitaminosis y una larga agonía. Es una muerte lenta e ignominiosa la del hambre”.  Qué pocas cosas han cambiado.

Ni quito ni pongo nada. Ha sido una pesca al azar, apenas un apunte, entre tantas ideas que quise guardar. Cualquier carpeta, de muchas otras épocas hubiera ofrecido similar interés. Y la miro con la memoria de cuantos nos abrieron inmensos horizontes desde Madrid y las corresponsalías en el extranjero. Con la de mi propia trabajo allí, modestamente desde Aragón, plena de orgullo, y mucho más tarde  en Opinión.  Nos llenó de periodismo. Comprar  y leer El País era un rito que algunos –cada vez menos- aún conservan. Dedicarle toda la tarde de los domingos. Llevarlo en la mano acarreaba hasta críticas de la eterna caspa conservadora que jamás ha desaparecido y hoy reverdece en su mugre. La caspa entre los conservadores; la parte, no el todo. Y es que continúa presente de igual modo la senda de los errores, y la escabechina que expulsó a tantos valores en plenitud de conocimiento, también ahí.

Cualquier tiempo pasado no es mejor. No debería serlo siquiera porque la vida debe avanzar, ir hacia adelante. Cualquier tiempo pasado es mejor, cuando sí lo es. Simplemente.  El País había salido el 23 de febrero de 1981 -con Tejero dentro del Congreso- con una edición que llevaba en su portada un valiente “El País con la Constitución”. Pero he preferido recordar esos contenidos que, con muchos otros, formaban su tejido, el que lo cimentó y le dio gran prestigio.

Este domingo en la errática senda que ha emprendido y de la que ya tenemos ejemplos abrumadores,  El País pedía en su editorial que dieran un paso atrás Rajoy y Sánchez. Este, el líder socialista, porque no obedece a su empecinada exigencia de abstenerse para que gobierne el PP. Aseguraba, dejándonos boquiabiertos, que “Una terceras elecciones supondrían un fraude a la democracia que no debe ser consentido”. Un fraude es que concurra un partido corrupto y que la prensa lo apoye.

Y una frase se agrandaba helando las venas: “Hay que evitar la repetición de elecciones a cualquier precio”. A cualquier precio.

Le quisimos mucho. Descanse en paz.  Pero en paz, por favor.

*Publicado en Ctxt.es

En el Timo de la estampita sólo caen los lerdos sin escrúpulos

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El sonrojo diario al ver las portadas de la prensa está llegando a niveles de patetismo en su feroz defensa de un gobierno del PP. Coincidencia hasta en palabras (este jueves tocó “portazo”) de sus titulares calificativos para atacar y conminar al líder del PSOE, Pedro Sánchez, a facilitar la presidencia a Mariano Rajoy. Es quien copa titulares y primeras páginas cuando en cualquier parte del mundo la noticia sería que el presidente en funciones ha perdido la investidura por mayoría absoluta y llevaría su foto. Apoyada la letra por la voz y la imagen en muchos otros medios, el candidato cuenta con apoyos extraparlamentarios abrumadores. De ahí probablemente la prepotencia que despliega, en tono verbal, actitudes y en hechos.

La evidencia es palmaria. A quienes se ocupan exclusivamente de los intereses del poder les podía haber tocado apuntalar a una persona medianamente presentable, pero ha sido Mariano Rajoy. También es mala suerte. Ese profundo deterioro del Estado del Bienestar, de la equidad y la decencia durante su mandato es incuestionable por muchas mentiras con las que se adorne. Cada día le nacen nuevos De la Serna, Arístegui, Barberá, Rato y esa pléyade de saqueadores que nos presentó el PP. O sabemos de las andanzas de sus jueces en amistad con imputados. La gestión económica de la que presume Rajoy arroja la realidad de una deuda pública desorbitada y en récord histórico o el mayor hachazo conocido a la hucha de las pensiones y la seguridad social.  Pero es que además Rajoy lo complementa con una especie de desafío en el que nos insta a tragar dos tazas si no queremos una. Y en esa línea mantiene como ministro –y destacado- al impresentable Fernández Díaz o alza en competencias a la socia de la Virgen del Rocío para tareas de empleo y ahora de Sanidad e Igualdad, Fátima Báñez. Se atreve a proponer a ese mismo ministro del Interior para presidente del Congreso –seguramente por su exquisita diplomacia e imparcialidad- y nos coloca de servidor de coces parlamentarias a Rafael Hernando. No caben mayores desatinos, es como si Rajoy quisiera quitar las caretas de esa prensa que le sustenta y se queda con su mariano al aire. O al Ciudadano Rivera y su séquito, aventajado alumno en la venta de lo invendible.

Perdemos demasiado tiempo hablando de Rajoy, sin embargo. De Rajoy y sus acólitos. Cuando la cuestión a dilucidar es cómo hemos llegado hasta aquí. Cómo es posible que Rajoy sea candidato -y el más votado, aunque no con mayoría- a presidir el gobierno y cuente con tales refuerzos en la prensa y en los partidos -Ciudadanos y baronías del propio PSOE-. Cómo están dispuestos a triturar, pulverizar, extinguir,  a personas y partidos que se opongan a sus fines.

España se ha movido por unas sendas de corrupción a todos los niveles que dificultan el crecimiento de tejido social sano y sin embargo ese existe. De hecho los resultados electorales reflejan sin lugar a equívocos una sociedad muy dividida, sobre todo entre quienes apuestan por la continuidad aunque hieda en putrefacción y quienes, hartos, propugnan un cambio.

La principal diferencia que se aprecia con otras épocas –y no solo en España- es el arraigo de una nueva Era de la Ignorancia. Cuando más medios hay para informarse, más se huye del conocimiento.  En 2013, la OCDE explicó, a través de un estudio, que los adultos españoles tienen el peor nivel educativo de los países que componen el organismo: los más desarrollados. En una especie de Informe PISA para mayores (de 16 a 65 años), encontró que somos los últimos en matemáticas de 23 países, y los penúltimos en comprensión lectora, solo superados por Italia. Junto a otros detalles que reflejan una profunda desidia.  Varios años más de Indas, Marhuendas, Gatos al agua y Sálvames no habrán mejorado la media precisamente.

Para asentar con firmeza una obra hay que empezar por los cimientos: desactivar la conciencia crítica de la sociedad ha sido su mayor logro. Voluntario o fruto de una suma de circunstancias. El malestar entre la ciudadanía, la conciencia de la disfunción, existe. De ahí que busque culpables.  Pero yerra, a menudo, al dejarse guiar por quienes le facilitan la tarea de pensar y decidir, llevándoles por caminos de visceralidad irracional.

Estamos llegando al punto en el que leer un artículo (no hablemos ya de un libro) es un trabajo tan ímprobo como vaciar de piedras el cauce del Tajo. Así se han instalado dos vías para formarse un criterio fácil: atender a la noticia en píldoras de titulares, tweets, resúmenes de resúmenes y marear la perdiz en interminables tertulias que abarcan todas las horas del día en radios y televisiones. La primera, evita profundizar en ninguna idea, la segunda agota, machaca y disuade conclusiones, sobre todo si se trata de espectáculos que incluyen fantoches revienta argumentos.

Hace unas semanas, Lluís Orriols, analizaba aquí  las “políticas del zasca”  que “generan atención e interés, pero atrincheran ideológicamente y fomentan el descrédito de la política”. En mi opinión es el efecto buscado.

La consecuencia es la que vemos. Un gran sector de la población no utiliza la razón para analizar, todo es un inmenso partido de fútbol para desatar las pasiones. Para elegir contrincante y apostar. Odian según instrucciones, creyendo a pies juntillas lo que dicen personas sin credibilidad. Ahora a Pedro Sánchez, siempre a Pablo Iglesias. Precisan culpables. Y así hay varios millones que, contra natura, se fían de quienes probadamente les engañan. Entregan sus destinos, el de sus familias y amigos, el de todos los demás conciudadanos a personas que les mienten, les roban, cambian de opinión como de calzoncillos, sacan provecho de sus trampas. A los que han echado a sus hijos y nietos del país por falta de oportunidades, les obligan a invertir sus pensiones en ayudar a sus familias, a pagar farmacia y salud, causan víctimas reales. Es como si no supieran relacionar conceptos que es la esencia de la razón. Ni se tomaran un mínimo trabajo de desbrozar lo cierto de la farsa. Aunque a estas alturas pocos son los inocentes.

Esto no es tampoco culpa de “las nuevas tecnologías”, imputación que anda tranquilizando a muchos. Ya tienen al reo en la mesa, esposado. Atribuyen a Internet, un gran vehículo, errores directamente achacables al diezmado de las redacciones, a la precariedad, a la calidad de quienes dirigen los medios más atentos a los intereses de sus empresas que al derecho a la información de los ciudadanos. Y a que la opinión, es un medio barato y eficaz.  Hace muchos años, décadas, que se abusa de ella. Un papel mucho más relevante en el estado de ignorancia lo tiene la televisión que ha contaminado a la política tanto en los viejos como en los nuevos partidos. Sin un foco y un micrófono parece que no se es nadie.

Tampoco entreguemos a la prensa a la furia popular. Porque en esa línea de huir del pensamiento complejo algunos ya han encontrado otro culpable al que increpar. Sin más que increpar, sin actuar en consecuencia. Los receptores de la información son seres adultos, no niños sin alcanzar el umbral del conocimiento.  Ni siquiera es todo blanco o negro como impone el maniqueísmo infantil. No todo el periodismo está contaminado, ni mucho menos. Gracias a eso se están produciendo cambios notables en esta sociedad contra la abrumadora marea dominante y sus coacciones. El Periodismo sigue siendo una buena idea, el periodismo a pesar de todo.

Pero, por encima de cualquier otra consideración,  ha de quedar sentado que cada persona es absolutamente responsable de lo que lee, oye y ve, de lo que reflexiona o simplemente engulle, de lo que decide, de lo que implican sus actos u omisiones. No echen culpas fuera. En el timo de la estampita solo caen los lerdos sin escrúpulos.

*Publicado en eldiario.es

La ley del silencio

Hay una España oficial que tiene como escribanos a los grandes medios y otra real a la que le escasean los notarios. Así, cualquiera puede despertarse con los gritos de Mariano Rajoy exigiendo al PSOE “que no sea irresponsable” y le dé el gobierno de una vez. Y seguir todo el día con la misma cantinela, para amanecer cada mañana con similares versiones de la coacción. Es tener “sentido de Estado” apoyar que el PP siga mandando, y por eso Albert Rivera, cara más visible de Ciudadanos, se desdice de lo que prometió con la misma impudicia que los representantes del partido al que quería limpiar y regenerar. “Más claro no puede decir…”, una cosa y su contraria.Declaraciones como ésta sonrojarían a cualquiera. Se han comido sus palabras, como avanzaba Girauta, y aún lo hacen parecer algunos como un gran servicio a la nación, ésa en la que la derecha y algunos antiguos socialistas viven. El departamento de maquillaje mediático hace maravillas con los sapos crudos.

Firmado en un pispás, el “acuerdo con 150 reformas para transformar este país, dicen, tiene un sabor a teatro y continuismo de la peor calidad. Cuajado de un cinismo que, ése sí, es digno de un Oscar. El apartado de la corrupción es un puro sainete, aunque con víctimas auténticas propias de una novela negra. Ahora toca continuar apretando al Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, y si acaso buscar fisuras entre algunas baronías de dudosa firmeza progresista, o a quien se quiera apuntar a lo que reparten.

En el transcurso,  se ha vuelto a amañar la Mesa del Congreso para dar a Ciudadanos más representatividad de la que le corresponde por los votos obtenidos. Y 5 puestos en las primeras filas del Hemiciclo para que les pillen bien de lleno los tiros de cámara –eso que hoy importa más que lo esencial–. Baste decir que con 32 diputados les han dado 5 sillones a Ciudadanos, mientras a Podemos les han asignado 3 con 71 y al PSOE 7 con 85. Ciudadanos, la niña de los ojos del Poder, ante el que gana puntos con sus servicios a la misma velocidad que los pierde en las urnas. De los acuerdos de investidura llama la atención que se hayan apresurado a querer modificar la ley electoral, pero para cumplir el viejo deseo de Rajoy de hacer alcalde al candidato más votado aunque no tenga mayoría en el consistorio. Añadirle una prima, probablemente, contraviniendo la voluntad popular expresada. Unas veces los pactos de gobierno son un horror, otras una bendición.

¿Y qué cuenta entretanto la prensa oficial? ¿Y las radios? ¿Y las televisiones? ¿Y las tertulias de las televisiones? Lo suficiente como para que parezca casi normal que Mariano Rajoy vuelva a ser presidente. El propio líder del PP se ha atrevido a mentar los peligros que corre la economía y hasta “la vida de personas” si él no está al mando. Tras elevar la deuda pública a niveles desconocidos en un siglo, saquear la hucha de las pensiones y la seguridad social, dar un palo mortal a la sanidad o a la ayuda a la dependencia, poner trabas considerables a la educación y la ciencia o menospreciar a la cultura; tras crear una generación de trabajadores pobres, y tras expulsar del país a miles de jóvenes. Presidiendo un partido paradigma de corrupción. Y después de haber hecho de su legislatura una continuada mentira, tarea en la que ahora da la impresión de haber encontrado un gran soporte y colaborador.

A este medio, CTXT, le han negado las acreditaciones para la sesión de investidura. Desde el Congreso explican que van a ser más restrictivos con esas autorizaciones. Algunos periodistas corroboran que cada vez cuesta más entrar en la sala en la que nos representan los diputados. Hay muchos medios, en efecto. Lo grave es que en el periodismo español son tantas las voces de su amo que parecemos estar en una cueva llena de ecos. Es curioso que se vete la presencia de un medio crítico, cuando escasean. Y más aun conociendo a quienes integran CTXT: periodistas y otros profesionales de absoluto prestigio. Viendo los esperpentos a los que se rinde lisonja, resulta aún más inverosímil. O más verosímil, precisamente.

El periodismo ha tragado mucho con Rajoy. Y son múltiples los ejemplos. La docilidad con la que asumieron tomar notas ante el plasma en el que comparecía para eludir las preguntas. O su huida por los pasillos del Senado. O el tono prepotente e insultante, que emplea cada vez con mayor asiduidad. Recuérdense los dos casos más recientes, cuando ante preguntas especialmente oportunas, se atrevió a negar que había dicho lo que sí había dicho, y zanjó de intolerable forma una pregunta sobre la corrupción. No se levantó nadie. Se es muy ‘selectivo’ en esas escasas reacciones.

La gente explica que tienen que comer, que al parecer comen mejor los que se desparraman en titulares editoriales tanto a favor de ‘los suyos’ como contra los adversarios políticos de aquellos a quienes defiende su medio o ellos. ¿Releemos el párrafo? ¿Qué tiene esto que ver con el periodismo, con la información, con la verdad, con el derecho a la información de los ciudadanos?

Y es que sí ha habido bajas, todavía han pasado más cosas. Hemos visto echar de su trabajo, realizado con total dignidad, a periodistas como Jesús Cintora, que se encuentra con una tronzante zancadilla en la plenitud de su carrera profesional. Ya empezó el PP con Ana Pastor, a la que Cospedal apercibió en los Desayunos de TVE y que se quedó sin programa nada más llegar el PP a la Moncloa. Las cadenas privadas tienen esa potestad, que en algunos casos está siendo muy reveladora. Periodistas a los y las que se retira el contrato del dorado Edén de las tertulias por haber firmado informaciones inconvenientes al poder. O asombrosamente coincidentes en el tiempo con esa circunstancia. Cuentas los tejemanejes del Ministerio del Interior y te suprimen la colaboración, como le pasó a Patricia López, del diario Público, con Espejo Público de Antena3. Y en todos los casos ha habido compañeros que se han sentado en la silla caliente. Y estos son solo los casos más visibles. También para el periodismo, la era Rajoy ha sido trágica. En muchos sentidos, basta ver en lo que han convertido a RTVE. Y se ha callado demasiado ante la censura y las restricciones a la información veraz.

Ese silencio pasa factura. Ya se está viendo en esta España enferma a la que le venden un gobierno inaceptable con gestaciones que producen vergüenza ajena. Y que, de llegar a término como con tanto ahínco se empeñan, dará los resultados que cabe esperar a tenor de la experiencia. Los problemas que no se solucionan, se enquistan. Piensan en Ctxt.es que el artículo El AVE que conecta a Cánovas del Castillo y Ana Pastor: un poder con 150 años de historia ha podido influir en la decisión de la hoy presidenta del Congreso. Tan servicial ella con los deseos de Rajoy, se apunta a quitarle de encima periodistas molestos. A ver si no incomodan a su jefe, a ella misma, o a las élites que representan. Aquí, justo en ese artículo, está la historia de la derecha española, sus lucros y sus trampas. Siempre ganan los mismos, y a costa de los mismos. A través de los años, los lustros, las décadas, los siglos… Con un balance real de víctimas. Y la ley del silencio cómplice lo ampara. En una huida hacia adelante que dejará a muchos más en la cuneta.

*Publicado en Ctxt.es

º Tras intensa reivindicación, el Congreso ha facilitado esta tarde la acreditación a CTXT para asistir al acto de investidura.

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