Los verbos que acabaron con el periodismo, la corrupción que mató un país

La noticia es de extrema gravedad. Un juez, Salvador Alba, es grabado proponiendo a un imputado fabricar indicios contra su predecesora, la jueza Victoria Rosell. Quiere acabar con la carrera política de la que ha sido diputada de Podemos en la reciente legislatura, cuenta. El Tribunal Supremo, previamente, ha admitido a trámite la denuncia del ex ministro offshore José Manuel Soria, en contra de la opinión de la Fiscalía. Rosell y su pareja, el periodista Carlos Sosa, resultan incómodos a los poderes locales. Pero el montaje en el que es cazado Alba sobrepasa todo lo admisible en un Estado de Derecho. Es como  si un médico hiciera planes para matar a sus pacientes. Como si un periodista engañara a sus lectores. Solo que con más profundo significado: la Justicia es uno de los pilares de la Democracia.

 La noticia era de las que “paran las máquinas”, y no ocurrió así.  Las principales cadenas de televisión no abrieron con ella, ni la mencionaron siquiera. Las  grandes cabeceras de prensa escritas, tampoco. El Mundo la colocó al final de su página web y titulando con la denuncia de la Jueza Rosell al conocer el contenido de la grabación. Hay un verbo que está acabando con el periodismo oficial: suprimir; suprimir noticias, no contarlas. Y así viene sucediendo cada vez más para sumirnos en la estupefacción. Destacados nombres pillados con cuentas en Panamá como Miguel Blesa o la segunda mujer de Felipe González no merecieron ni una línea en algunos medios. Otros han desaparecido como por encanto. Este jueves se podía hablar ya de auténtico “apagón informativo” respecto al caso Alba/Rosell. Otro más.

Es de reseñar que la prensa oficial parece tener especial sensibilidad con la jueza de Podemos. Muchos han llevado a portada, a sus informativos de televisión (Antena 3 por ejemplo), hasta una discusión en el control del aeropuerto de Las Palmas. Culpándola a ella, por cierto, cuando una grabación evidenciaba un curso muy diferente de la situación. Medios que sí informan del caso lo siembran depresuntos como si la voz grabada fuera de un ventrílocuo. Prudencia que llama la atención, dado el poco uso “presuntos” que dedican a otros a quienes presentan prácticamente como reos, en acusaciones incluso inventadas.

Hay más. La Cadena SER informa de cómo la Embajada francesa alertó a la española del riesgo de atentado de Kabul, Afganistán, 8 horas antes de que se produjera, causando la muerte a 8 personas: dos policías españoles, cuatro agentes afganos y dos empleados locales.  También es difícil encontrar la noticia en otros medios. Quizás porque evidencia, de nuevo, la caótica gestión del PP, también con los militares desplazados al extranjero. Relevante es la noticia.

Un criterio periodístico riguroso no comparte apenas la selección y prioridad de noticias que se están ofreciendo. Este jueves las declaraciones sobre actitudes personales de Anna Gabriel de la CUP ocupaban lugar destacado, cuando no figuraban los temas fundamentales. Los dos reseñados y varios más de envergadura.

Los verbos con intención calificadora han ido minando a ese periodismo de cámara, cortesano. El favorito es “desafiar”, palabra de querencia en la actual etapa de El País (basta teclearla en google) y adoptada por varios de sus colegas. Cada paso de posiciones de izquierda es un desafío, tanto en España como en Europa y cualquier parte del mundo. Pero hay muchos más verbos todavía.

Sobrevivir. “El PSOE tratará de sobrevivir a la pinza entre Podemos y el Partido Popular”, encabeza. sin un rubor y firmado por tres periodistas, El País. Es el diario que inventa el término “superficie lucrativa” –en este caso adjetivo- para criticar el recorte de esa parte precisamente practicado por el Ayuntamiento de Carmena en la Operación Chamartín.

Entregar. Este verbo se lo debemos a El Mundo: “Garzón entrega IU a Iglesias a cambio de ocho escaños”, bajo foto que bautiza el pacto como “el de los botellines”.

Provocar. El Mundo también para calificar actitudes: “Iglesias provoca a Sánchez para ir juntos al Senado”. Igual que La Razón que parece referirse al Coloso de Rodas cuando habla del líder de Podemos: “Iglesias levanta a los barones contra Sánchez: Puig y Lamban sí negociarán con Podemos”.  Una potencia de la que gozan también las confluencias porque, como titula La Voz de Galicia, llegan al extremo de forzar voluntades: “Marea fuerza a PP y PSOE a votar juntos para salvar su aportación al presupuesto”. Pobriños.

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Recuperar, colar y amarrar. El Mundo este jueves. “Sánchez recupera a Borrell”, pero “Iglesias cuela al exJEMAD –sin nombre- por Almería para amarrar su escaño”.

Entretanto, pasa desapercibida la portada de ABC con entrevista a Albert Rivera en la que el líder de Ciudadanos declara para explicar el fallido pacto de investidura con Sánchez: “No queríamos que Podemos asaltara el poder”.  Asaltar. Ellos, acceden al poder, lo facilitan, pero la izquierda “asalta” -con sus votos- los gobiernos, porque la expresión “asaltar el cielo” utilizada por Iglesias es demasiado sutil para no ser manoseada al gusto.  El “no queríamos” en plural de Rivera puede no incluir a Sánchez pero sería raro que no conociera las intenciones de su socio y el resultado de su Pacto a la naranja. Seguir con las continuas acusaciones a Podemos de ser el causante de repetir elecciones es quedar muy en evidencia. Pero para eso la audiencia ha de saber el conjunto de datos y no está ocurriendo. Ése es el problema.

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Sin información rigurosa no hay democracia. Uno no puede ir a votar ignorando el montaje contra Rossell o predispuesto en contra de cualquier paso que dé Podemos, por su desafiar, colar, amarrar, etc…  No se puede emitir un voto justo y real si el ciudadano no conoce todos los extremos de la gestión del PP, desde el brutal aumento de la Deuda Pública a sus desastres varios, como el de Kabul. Si no está al tanto de las intenciones de Rivera al pactar con el PSOE y del fundamento que tienen las acusaciones de éste. Y así un sinfín de cuestiones que le afectan.

Las palabras vienen cargadas de metralla. Y los verbos parecen tener más fuerza que los adjetivos porque implican acción.  El léxico deportivo se impone. El equipo propio no gana partidos, vence, aplasta. El rival, sucumbe.  Pero estamos ante una sociedad de seres humanos, su convivencia, su presente y su futuro.  Preocupantes en alto grado. Porque al salto cualitativo del juez Alba, se suma un rosario de hechos muy graves.  De repente conocemos que Ausbanc  y Manos Limpias llevan más de 20 años extorsionando  a bancos y empresas bajo la amenaza de publicar informaciones que les perjudiquen, falsas o no. Otro asunto de gravedad extrema por el hecho en sí, los implicados, el tiempo que se ha venido manteniendo esta práctica y por la inaudita circunstancia de que nadie dijera nada y nadie se enterara aparentemente.  A jueces y fiscales participando en actividades de estas empresas, en conferencias y otros cometidos.

Tenemos a los afamados jueces, López y Espejel, recusados por su vinculación demostrada con el PP, deambulando por diferentes procesos de corrupción que implican al partido a ver si caen en sus manos.  Son continuos los hallazgos –también por la acción de miembros de la  justicia- de nuevos latrocinios del dinero público. Lo que nos permite contemplar esas orgías de comisiones, rapiñas y evasiones, aderezadas con “volquetes de putas”,  a nuestra costa y las camarillas que se vislumbran atando y bien atando lo que no quieren que cambie.

 Son otros los verbos que dominan en este desgraciado país que tanto precisa sobreponerse a sus miserias. Robar, prevaricar, corromper, enviciar, ocultar, amañar, desinformar, manipular, conchabar, dominar, engañar…  Y, como consecuencia, sufrir, doler, padecer, descompensar, embobar,  aturdir, perder, empobrecer, morir.

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Cuadro: Pastora Gallardo

Los verbos están acabando con el periodismo oficial, mientras el  independiente se abre paso contra sus vientos y mareas en los que califican, con cierto tonillo, de “publicaciones digitales”.  La corrupción nos pudre como país, son demasiados los pilares afectados. Pero las personas – sobre todo las decentes- disponemos de otros verbos de uso y aspiración diaria: saber, luchar, limpiar, descubrir, prosperar, elegir, dignificar, descansar, disfrutar, amar, vivir. Con ellos habremos de edificar un tiempo distinto.

*Publicado en eldiario.es

Siglos de destrozos contra la libertad

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El escritor Dalton Trumbo acosado por la columnista Hedda Hopper en la película sobre la Caza de Brujas del Macartismo

Años 50. El escritor y guionista norteamericano Dalton Trumbo sale del cine con su familia. Otro padre le aborda en el vestíbulo –delante de su mujer e hijos- y le pregunta si es la persona que acaban de ver en la pantalla. Trumbo responde que sí y el otro le lanza violentamente el contenido de un vaso a la cara arguyendo que él ama a su país. El agredido responde: “Yo también”. La proyección incluía una crónica de Hedda Hopper, efímera actriz que triunfaría como gacetillera por su lengua viperina y, sin duda, por su ideología profundamente ultraderechista. Hopper está enarbolando la bandera de la “Caza de brujas” del Macartismo.  Y la arenga ha cuajado en ese “patriota” de cerebro hueco que sin preguntarse nada más increpa y asalta al que le han indicado. Es una escena impactante – por su simbología de todo tiempo- de la película Trumbo. La lista negra de Hollywood(2015) que acaba de estrenarse en España.

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Un espontáneo agrede a Trumbo impulsado por las arengas del Macartismo

Dalton Trumbo fue uno de aquellos que, como cantara José Antonio Labordeta, “hicieron lo posible por empujar la historia hacia la libertad”. Y el Macartismo  uno de los episodios más erráticos y miserables en la vida de los EEUU, absolutamente impune, por cierto.  Como suele suceder. Se desarrolla en el contexto de la guerra fría, cuando el enemigo a abatir de la época lo han fijado en la Unión Soviética. Fanáticos de extrema derecha, liderados por el senador republicano por el Estado de Wisconsin, Joseph McCarthy, inician un proceso político que el tiempo demostró carente de toda razón y garantías jurídicas. En él acusaron a artistas, intelectuales, periodistas, funcionarios, militares incluso de “ser comunistas” –que no estaba prohibido- y de ejercer “Actividades antiamericanas”.

El Macartismo fue una aberración, cuajada de listas negras, delaciones, presiones, y todo tipo de irregularidades, que se llevó por delante a decenas de víctimas del oscurantismo.  Y Dalton Trumbo  figura muy destacada  entre los afectados dentro de la industria del cine, de la cultura, que tanto irrita a las cortas mentes de la involución. Sufrió cárcel –por desacato al Congreso en el interrogatorio-, exilio, y, como tantos otros, vio cerradas las puertas para trabajar. Pero ocurrió que, además de tenaz, era uno de los escritores más brillantes que haya dado Hollywood. Baste señalar que  escribió el guion de Espartaco (1960), bajo seudónimo, y  ganó un Oscar. Uno de los dos que obtuvo. Kirk Douglas se lo encargó afrontando que le hundieran su carrera como les pasó a otros.  Pocos se levantaron, por cierto, a gritar “Yo soy Espartaco” con todos los perseguidos.  Pocos, pero notables. De forma que constituyeron el germen para que la ominosa época del Macartismo acabara… aunque sin responsabilidades penales, solo por declive.

No es una historia del pasado. Arthur Miller escribió por aquellos días  precisamente sobre “Las Brujas de Salem” utilizando los juicios que se sucedieron en 1692 en Massachusetts como alegoría de la  “ Caza de rojos” del Macartismo. Borrando la memoria de las atrocidades anteriores cada día, la lucha contra la libertad asiste hoy a otra de sus batallas cruciales. Los ciudadanos parecen contemplar indiferentes al aumento exponencial de la ultraderecha e incluso el fascismo sin paliativos en plena Europa, en numerosos parlamentos ya. Otro descarrío como Donald Trump se dispone a enfilar su camino a la Casa Blanca como candidato ya único del Partido Republicano. Y allí vemos al obediente rebaño, ungido de lobo fiero,  agrediendo a quienes les marcan sus pastores. Incluida la negación de socorro, por ejemplo, a los refugiados.  Los que nos trajeron hasta aquí, los causantes de la crisis, los que no supieron afrontarla, como mando y solución.

Y qué decir de la España en eterna campaña electoral y bajo el gobierno, aún, del PP. Ese partido, inmerso en la corrupción, que ha empleado la legislatura en sembrar de mordazas el ordenamiento jurídico mientras practicaba precisos recortes sociales y aumentaba la Deuda Pública a nivel de soga al cuello. Varios periodistas ya han sufrido sus rigores. El irracional Macartismo de hoy se lanza desde los púlpitos de las ondas, las televisiones o la prensa. Se diría que está en vigor un Comité de Actividades Antiespañolas, que básicamente consisten en ser de izquierdas, pensar, no resultar demasiado convencional y cuestionar los privilegios de una minoría a costa de los demás. Cuentan hasta con patéticos bonobos que señalan a quién disparar, como hizo Jiménez Losantos con varios políticos de Podemos, sin la menor consecuencia judicial. O con otros similares que llevan escrita en la expresión el servilismo y el lucro que su actitud les proporciona.

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Montaje: Pastora Gallardo

Con políticos como el director de la Policía, Ignacio Cosido, que se ha atrevido a calificar de “amenaza a la democracia” a Podemos, en la cadena de los obispos13Tv, y que aún sigue en el cargo. Su correligionario, Rafael Hernando, portavoz del PP, diciendo: “A Sánchez le ha movido la ambición, a Iglesias sus intereses en Irán y Venezuela y a Rivera las mentiras”. A su homólogo del PSOE “acusando a Podemos de ser la vieja izquierda comunista”, como haría textualmente el propio McCarthy. Albert Rivera, su socio de los últimos meses, vuelve a recordar “lo antiguo” que es “el comunismo”, alternando con la eterna cantinela de Venezuela. Y es que el discurso oficial retoma a IU como amenaza comunista. Y ABC remata la faena con una desorbitada columna de Gabriel Albiac en la que habla de “la alianza Garzón-Iglesias” como “el rancio estalinismo y el juvenil fascismo” que parece ser le recuerda a “el reparto militar del continente entre Stalin y Hitler”.Y todos ellos se quedan tan anchos. Y sus seguidores también.

 Cuesta creer que personas con un mínimo de inteligencia y de honestidad puedan engullir este cúmulo de despropósitos. Al punto, de sumarse a las filas de estos ejércitos y combatir lo que les indican. Al igual que aquél que remojó a Dalton Trumbo, mentes blandas sueltan un Venezuela cada vez que se les nombra a Pablo Iglesias o cualquier miembro de Podemos. Pronto dirán también “comunista estalinista y fascista” a Alberto Garzón al que empiezan a temer electoralmente. Parece mentira pero ocurre. Personas hechas y derechas, capaces al menos de llevarse la comida a la boca con la cuchara, responden como activados por un botón al mecanismo dictado, la misma asociación: Venezuela, Venezuela, convertida en el cúmulo de ni se sabe cuántos males superiores al resto del planeta. Sin preguntarse siquiera por qué, este país latinoamericano cuenta con noticias diarias en los medios españoles, de repente, desde que nació Podemos.

España retrocede a grandes zancadas mucho más allá que a los tiempos de Las Brujas de Salem: vamos directos a la Inquisición de los Torquemada. Un país serio no se puede permitir contar en la judicatura con una fiscal como Marisa Morando que este jueves llamaba puta  ( “Las señoritas están en su derecho de alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que quieran ser, pero…” )  a la portavoz del Ayuntamiento de Madrid Rita Maestre por el alucinante caso en el que ha sido condenada: el de su protesta en sujetador en una capilla de la Universidad Complutense cuando era estudiante. Y en absoluto tampoco el llevar detenidos y mantener encausados con duras medidas cautelares a unos titiriteros que denunciaban montajes policiales con una ingenua pancarta. Ni que se vea en problemas un actor como Alberto San Juan por arriesgarse a evidenciar lo absurdo de ese caso representando otra vez la obra.

Todas las libertades están en riesgo, cuando no perdidas algunas. Los ataques homófobos -en Madrid particularmente- van en aumento, porque a los retrógrados ultraderechistas les preocupa mucho con quién se meten otros en la cama. En Tarragona hace unos días, dos activistas antitaurinas fueron apaleadas y pateadaspor seguidores de “La Fiesta”, acaudillados por una Hedda Hooper local, de la que tantos ejemplos tenemos en España. Mientras la chusma de la plaza no movió ni un dedo para evitarlo y llegó a jalear a los agresores. Cuesta creerlo, sí. Entrar en lo que pasa por esas cabezas. Parece imposible que individuos de la especie humana sientan y actúen así contra quien no coinciden con sus atavismos.  Y , en la misma línea, asombra ver a auténticos mostrencos creerse superiores por pertenecer a la raza blanca y a países europeos no proscritos. El racismo también está aumentado. Como el machismo.

El peligro reside en esas personas que se niegan a sí mismas la capacidad de razonar. No se explica la falta de curiosidad intelectual, social, humana, que lleve a indagar qué persiguen con todo ello, a quién beneficia y quién pierde. A dudar al menos de quienes claramente por un plato de lentejas  perjudican al conjunto de la sociedad. A pensar en las consecuencias de sus propias actitudes. Ni que aprecien tan poco la libertad y los derechos.

Cada paso cuenta, cada avance, cada retroceso. “La historia no devolverá jamás la razón que hoy se nos lleva. Cada milímetro que el mercado y el capital ganen a la razón hará falta luego reconquistarlo, contra la historia, con los mismos esfuerzos con los que en su día se le arrancaron”, escribía en un libro divulgativo el filósofo de moda: Carlos Fernández Liria.

Siglos de destrozos contra la libertad, sí. Y siempre alguien se levanta y, una vez más, logra forzarla para que pueda ser, como concluía Labordeta.

*Publicado en eldiario.es

El agua de Aragón y los #8 de Yesa

Hace unos meses, en noviembre de 2015, Jordi Évole dedicó uno de sus reportajes de Salvados (La Sexta TV) al Pantano fantasma de Jánovas, Huesca. Y como suele suceder con lo que hace el brillante y querido compañero, el programa tuvo un gran impacto al descubrir un tema complejo de los que han forjado nuestra historia como país.

Años 60. La compañía hidroeléctrica vasca Iberduero (hoy Iberdrola) se dispone hacer un embalse  en el Río Ara que sepultará el pueblo de Jánovas y los de Lavelilla y Lacort, en virtud de la concesión que le ha sido otorgada por el gobierno en 1945. E inicia los desahucios. A partir de ahí sigue la prolongada peripecia de un pueblo que se resistió a desaparecer bajo las aguas y lo consiguió. Aunque se convirtiera en ruina fantasmal hasta que sus habitantes –presos de la acreditada tenacidad aragonesa- volvieron a ponerlo en marcha muchos años después.  Apenas para plantar unas cosechas. Pero ahí sigue.

El programa de Jordi Évole #jánovas evidenció que “las compañías eléctricas diseñaban la política eléctrica en la España franquista”, como dijo algún interviniente. El cúmulo de arbitrariedades que jalonaban los procesos regidos por  el “ordeno y mando”.  La valentía y la dignidad de los que emulan a David enfrentado a Goliat. O el daño que, sin embargo, causan: “Soy mayor y no he encontrado a nadie que me explique lo qué es la justicia porque yo no la he visto”, concluía Paca Castillo, una vecina de ya 88 años que nos heló la sangre. A mí me la heló desde luego.

Pues bien, hubo muchos pantanos, saltos y presas que sí se hicieron en Aragón. Los ciudadanos veíamos, desde niños, cómo desangraban nuestros ríos para llevar energía a las regiones vecinas más ricas.  Cómo anegan los pueblos con todos los recuerdos de vida. Cómo los aragoneses terminaban emigrando adonde hubiera luz y trabajo.  Es una comunidad cuyas voces apenas contaban ni cuentan dado que tiene la densidad de población más baja de España (junto a Extremadura).

La historia de Aragón es la eterna reivindicación del agua, de los regadíos, para quedarse en casa y poder vivir.  Más de un siglo ya batallando y esgrimiendo argumentos. Desde Joaquín Costa, el político más destacado del Regeneracionismo –España siempre tiene esa asignatura pendiente- diseñando una política hidráulica para las personas,  a otros muchos. A todos aquellos que a lo largo de décadas se empeñaron en buscar el progreso para su tierra aprovechando sus recursos sin ser un almacén que va quedando deshabitado.

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114 kilómetros separan Jánovas de Yesa. Aunque cuesta recorrerlos casi dos horas. Allí se ubica uno de los pantanos más grande de Aragón, regulando el río que lleva su nombre y que da origen al Canal de las Bardenas. Este sí se construyó.  En los años 60 también. Se inundaron pueblos y campos de cultivo. De sus aguas, se beneficiaron más abajo.  Hasta un balneario de aguas termales quedó sepultado.  Siempre el dilema: se lleva agua a la gente, o gente al agua. O a otros recursos. Somos comunidades de personas o empresas.

Pues semejante pantano, con aprovechamiento turístico incluso, no es suficiente. Hace falta más agua que extraer, dicen, y más energía que producir. En los 70 se redacta el primer proyecto de recrecimiento de Yesa que triplica su superficie. Ante la oposición local, el plan se mantiene pero reduce sus dimensiones. Prevé anegar  varios pueblos de nuevo. Y alega que el agua es para las necesidades de Zaragoza y regadíos varios. Los concesionarios son las grandes constructoras de España, las habituales, Ferrovial-Agromán, FCC  y ACS. Las obras se iniciaron ya en 2001 con problemas de consolidación que ocasionaron grietas.

La batalla legal y social para detener el recrecimiento de Yesa ha venido implicando desde a varias asociaciones aragonesas a organizaciones ecologistas como Greenpeace.  Han presentado denuncias, querellas criminales –como las incoadas contra tres ex altos cargos del Ministerio de Medio Ambiente- y una denuncia por destrucción de Patrimonio Histórico-Artístico (porque afecta a 22 kms del  Camino de Santiago  en dos tramos) denunciado también ante la Unesco. Todas las sentencias han fallado en contra de los denunciantes. El recrecimiento de Yesa sigue adelante.

Ahora miren por favor esta foto:

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Según el acto de apertura de juicio oral, son unas 150 personas que el 10 de Octubre de 2012 sobre las 9.55 de la mañana se hallaban concentradas en el punto kilométrico 1,6 de la carretera A-1601 “con intención de quebrantar el principio de autoridad”.  Tras tres avisos por megafonía a partir de las 10,15 se da orden de iniciar la carga a las 10,25.

El acta da cuenta de los nombres y cargos de los miembros de la Guardia Civil que participan. Son 22 efectivos GRS. Terminan desalojando y no se producen detenciones. Días después se denuncia a 8 personas (todos hombres) que, según el documento del Fiscal, habrían causado lesiones a 15 miembros de la guardia civil. Repito 8 manifestantes son denunciados por lesionar a 15 guardias civiles entrenados en acciones antidisturbios.

Dadas las leyes vigentes con el gobierno del PP, les piden a cada uno entre cuatro y seis años de cárcel y 22.000 euros en indemnizaciones.

El juicio es este 23 de Mayo.

Les apoyan entre otros el 80% de los municipios de Aragón según sus datos.

Más información: https://8deyesa.org/ y https://8deyesa.org/2015/12/10/os-presentamos-a-los-8-de-yesa/

“David” está cada vez más solo ante Goliat. Creo que los 8 de Yesa necesitan ayuda y difusión.

Como en el fin del Imperio romano

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Se le llamaba Ciudadano Cebrián, recordando al Citizen Kane de Orson Welles. A media voz. Su poder y su soberbia eran inmensos en los tiempos de esplendor de El País. Pero, como escribe Gumersindo Lafuente (que dejó el rotativo por voluntad propia desde la dirección adjunta) la veda se levantó con el ERE en 2012. Nombres míticos que habían construido el prestigio del diario salieron o directamente o en la onda expansiva. Por citar solo algunos, varios ex corresponsales del periódico, alta cualificación en periodismo: Maruja Torres, Javier Valenzuela, Ramón Lobo, Miguel Mora, Enric González o José Yoldi, al que aún le ardía en las manos la exclusiva sobre  los viajes de placer, guardaespaldas incluido, de Carlos Dívar que tuvo que dimitir como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

Luego llegaría la censura de un artículo del historiador Santos Juliá simplemente por mencionar a Enric González en el texto. Se lo borraron sin más y Juliá se fue enfadado, pero regresó. Hasta con la carga antiPodemos de rigor. Miguel Ángel Aguilar fue despedido por responder a The New York Times sobre la libertad de prensa en España. El propio New York Times vio suprimida su colaboración con El País, a raíz de su artículo.

Paulatinamente se fueron cancelando las columnas de opinión de colaboradores críticos. Más despidos en los medios de la empresa, desangrados por una mala gestión, algunos tras expresar protestas. Hasta llegar a la selección de Ignacio Escolar y eldiario.es como reo a sacrificar por la publicación de los Papeles de Panamá con vínculos a la segunda exesposa de Cebrián, Teresa Aranda. Y a prohibir a sus empleados asistir a los programas de La Sexta, porque forma parte del grupo que difunde la investigación de estos Paraísos Fiscales. Calígula desde el trono.

Todo esto se ha ido tragando, como se engullen los sapos crudos, y poniendo una vela a la virgen del que me quede como estoy para que el presidente –mucho más allá de sus atribuciones como tal- no repare en ninguno más, no en cada uno. En tiempos de precariedad y también de arbitrariedades sin fin, de corrupción galopante, es peligroso quedarse a la intemperie. Pero no olvidemos que implica elusión de responsabilidades.

Cebrián es el símbolo de esta época que se hunde en su degeneración, aunque sin duda toda ella dará coletazos hasta el final. La  foto con su amigo y socio hispanoiraní Zandi en El Confidencial es la imagen explícita de esa degradación. Pero también, con mayor significado, la que le une a Felipe González, el expresidente del gobierno del PSOE, en amistad, negocios, fiestas, sonrisas, yates, vanidad y ambición de poder.

En estos años, también se abrió la veda para la intocable familia real española -con tantos secretos familiares en sus baúles- hasta costarle el puesto a Juan Carlos I. No sirvió pedir perdón por sus cacerías y dudosas amigas entrañables. Pero ahí siguen, asombrándonos entre manos limpias y sucias, y defensas de la Fiscalía -el órgano que por definición se ocupa de los intereses de los españoles vulnerados por delincuentes-. Hasta llegar a la probable exoneración de la infanta Cristina de los presuntos delitos que acreditó la investigación judicial.

Se suceden de tal forma los atropellos, las evidencias, que una persona medianamente cuerda y honesta duda ya de todos los estamentos del Estado. Jueces y fiscales cobrando de Ausbanc, o del PP de Madrid a través del gobierno regional, por distintos servicios. La sima sin fondo del PP en su conjunto. La estirpe de los Pujol en Catalunya y la cortina que ocultó sus hazañas. Los pozos negros de la Comunidad valenciana. O de la Andalucía del PSOE. O de Canarias, donde el ministro offshore es aplaudido por los suyos, secretaria general del PP a su vera, mientras planta denuncias a la jueza Rosell –casualmente de Podemos- que son admitidas por el Supremo. Y tituladas en primera plana, por medios como El Mundo.

El Mundo es ese periódico que se dispone a echar a la calle a más de doscientos trabajadores –entre varias publicaciones de la editora-, empecinado desde los tiempos de Pedro J. Ramirez en contarnos las excelencias del empresario español para dirigir este país como si fuera un negocio. Igual es que sí lo es. Esos empresarios que eligieron como presidente a Díaz Ferrán – hoy en la cárcel por corrupto- nos dan lecciones, día sí, día no, sobre cómo debemos comportarnos en política. Apelando, por supuesto, a los partidos buenos y temerosos del IBEX y el lucro como dios supremo, que parecen ser PP, PSOE y Ciudadanos, lean. Y algo debe haber cuando Albert Rivera, el líder de este último, declaró hace mes y medio misión cumplida haber impedido un gobierno con Podemos. Y Pedro Sánchez le eligió por pareja en cabriola formalmente incomprensible.

Y así se nos lanza el Parlamento en su abrupto final de legislatura a un debate sobre Venezuela. Y lo apoyan desde la retaguardia el diario de Cebrián y Caño con un editorial titulado “Realismo Mágico Venezolano”. Ahí queda eso. Y desde El Mundo de David Jiménez con las graves carencias alimentarias de los venezolanos. Pásense por Burundi, Sierra Leona, Guinea Ecuatorial que nos cae bien cerca, Haití que anda por el continente de su Venezuela. Por Arabia Saudí, el amigo que ostenta hoy el récord de la venta de armas desde nuestro país y de ejecuciones de disidentes políticos. Pásense por España, por favor, que las políticas que apoyan  mantienen a más de dos millones de personas alimentándose en comedores sociales, un tercio de los niños en el umbral de la pobreza y la tijera en la sanidad produce hasta muertes. Pásense también por el mundo entero al que han tenido que emigrar miles de españoles, jóvenes sobre todo, y a los que encima ponen trabas para votar.

Pero no, es Venezuela, ese país al que estas mismas élites y gobernantes vendían armas y rendían pleitesía incluso con Chávez. La misma que ignoraban los medios  -también en los abusos anteriores de los gobernantes buenos y temerosos de sus mismos dioses- hasta que surgió Podemos. Va a llegar un punto que los escolares españoles van a pensar que Venezuela es una isla ubicada junto a Canarias, o en un lago al lado de Madrid.

Esta semblanza a grandes rasgos, tantas veces denunciada, compone el retrato de un régimen que se desmorona como lo hiciera el Imperio Romano. No le pongamos ni nombres, ni fechas como “el 78”. Es el de quienes han mandado en España durante siglos, al que se sumaron unos cuantos avispados sin muchos remilgos. Las bacanales, los rostros abotargados, los bufones para reírles las gracias, la guardia pretoriana, los mercenarios, el ejército, la mordaza en forma de leyes y códigos que aporta la parte más autoritaria del grupo, los yates, los palcos, las cenas, las luchas de poder, los vómitos de ira, el dedo martillo como final de fiesta. La condición humana sobre todas, cuando se infecta de egolatría.

Podría servir de guión al libro que definirá nuestra época. Muchos españoles colaboran con ellos, incluso sin ser conscientes que ya es ponerse una tupida venda sobre los ojos. Porque, como predijo uno de los escritores que nos precedieron en la trágica ciencia ficción de la realidad, George Orwell, han sucumbido a sus estrategias: “Os exprimiremos hasta la saciedad, y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”.

Ingrediente básico en el programa es correr tras el señuelo de los falsos motivos de debate, esa Venezuela que les sirve de coartada. O lo que gusten decidir. Odiar a quienes mandan odiar. Votar a los partidos sensatos que nos conducirán a todos al mismo lugar donde estamos, aunque cada vez algo más abajo. Convencerse de que los países son empresas, que las elecciones cuestan demasiado dinero, que la democracia cuesta demasiado dinero. Creer a los medios que ocultan las noticias inconvenientes a sus intereses. A los columnistas tan críticos con los que mandan sus jefes y tan silenciosos cuando el rayo de la arbitrariedad cae en casa.  Seguir encendiendo velas a la virgen a ver si la próxima vez tampoco les toca. Evitar pensar que a veces las circunstancias nos obligan a elegir, aunque maldigamos vernos en esa tesitura.

Los periodistas seguiremos aquí. Si consiguen tumbar a alguno, sale otro. Y otro. Porque este Imperio que se derrumba, arrasado ya por los Atilas de la codicia, puede ser hundido por la verdad. En las urnas. En la voluntad de los ciudadanos decentes, sobre todo. No es fácil, pero será inevitable. Recuerden, lo decía José Luis Sampedro: “La historia no admite vacíos, imparable la vida los llena”. Que sea la vida, no la mugre que hoy nos anega.

*Publicado en eldiario.es

De Pablo Iglesias y los secretos inconfesados a la responsabilidad de los periodistas

El secreto inconfesado de la prensa guarda más monstruos en su interior de los que se cree. Y es esencial tenerlo en cuenta cuando se convocan nuevas elecciones. De repente, un artículo adquiere una relevancia inesperada. Así ha ocurrido con el de Pablo Iglesias y la crisis del periodismo. Se trataba de una visión distinta a la postura oficial que atribuye al líder de Podemos enemistad y ánimo de control a los informadores. Hablar –en un contexto muy preciso como es la Universidad– del seguidismo a las políticas de la empresa editora y centrarlo en un redactor de El Mundo provocó una intensa erupción de corporativismo. Hasta han salido los aguerridos reporteros que paran balas con la boca, acusándole de ser un melindre por no aguantar las invectivas de la prensa como se hace en la arena de la política “de toda la vida”.

El artículo obtiene récords de visitas, se recomienda y se comenta. A plena luz. Pero también con más discreción en llamadas y mensajes. Entre las felicitaciones de compañeros se deslizan frases muy definitorias. “El miedo es libre”, la idea más impactante. Se da por hecho que, por miedo –a perder el empleo pero no solo eso– se exagera, deforma, amplifica, manipula, miente, acorde con las estrategias de la empresa. Estrategias, no hablamos de noticias.

Insisto en que desde siempre se han admitido líneas editoriales con sello ideológico, pero lo que está ocurriendo ahora va mucho más allá. Esos emporios en bancarrota saben perfectamente qué partidos convienen a los intereses de su accionariado y a los suyos propios. Cuantos menos cambios, mejor. Riesgos de levantar alfombras, ninguno. Ante esa intencionalidad, el periodismo se resiente. Desgraciadamente suele ser así, las influencias se dan por descontadas, pero no quizás a los extremos a los que estamos llegando ahora. Nunca se había hecho tan patente la sensación de peligro que parecen sentir quienes dirigen los hilos desde un olimpo alejado de los mortales. La reacción de ira y prepotencia en algunos casos.

Provocan, por ello, más miedo y preocupación. A la corrupción que se enseñoreaba de élites decisivas del Estado se le van añadiendo datos. Los Papeles de Panamá han caído como una tormenta de fango para llenar huecos y elevar el nivel. Nuevas cúpulas de control emergen y quedan al descubierto. Muchos han perdido la inocencia –que a toda costa querían mantener– al ver la foto del expresidente del Gobierno Felipe González y el presidente de PRISA, Juan Luis Cebrián, con sus empresas, sus socios, sus esposas de pasado o de futuro, alojadas en firmas offshore, según el Consorcio Internacional de Periodistas que acredita sus investigaciones. Sus tácticas, sus amistades, sus costumbres. Socialismo y periodismo de progreso quedan muy alejados de su imagen actual.

Como las de otros que fueron llamados, por ejemplo, a reflotar medios como El Mundo, y han acabado subsumidos por las magmas ultraconservadoras, descerebradas con orla. Y así la prensa oficial española dibuja un escenario preocupante: noticias que no se publican –socavones profundos sin señalizar en una carretera, como escribí–, obsesiones ideológicas (contra la izquierda), un acusar a otros de las propias carencias de sumir en la perplejidad. Como si hablaran de ellos mismos. Promociones sin pudor.

El paso adelante acaba de darlo Juan Luis Cebrián, al emitir una nota de prensa en la que afirma que PRISA (la empresa que él preside, una empresa de comunicación con varias publicaciones y negocios, accionistas varios) se querella contra algunos medios por una información que a él le molesta. Porque, dice, le vinculan con las cuentas offshore, al publicar la firma de su exmujer Teresa Aranda. Esa mujer de la que usted me está hablando estuvo un cuarto de siglo casada con Cebrián. Pero la demanda no se dirige a todos los medios que han difundido la noticia, sino a los dos que participan en la investigación –El Confidencial y La Sexta- y a Eldiario.es que dirige Ignacio Escolar. Medio sufragado por lectores como muchos digitales y sin el poderío económico del que goza la parte demandante. Elegido del cesto para castigo ejemplar.

Volvamos pues a los pobres periodistas, presuntamente agredidos por Pablo Iglesias. A los que tienen miedo de algunos de quienes dirigen sus empresas. Con razón, evidentemente. Silenciar noticias, exagerar o inventarse defectos del partido que molesta a sus jefes por sus propios intereses, inflar a sus favoritos, no tiene excusa. Humana, sí, “el miedo es libre”, me dicen. Y lo sabemos. Pero, profesionalmente, el periodismo tiene una responsabilidad de la que a lo mejor carece quien fabrica bolsas de papel, o pone palitos en el chupachups, sin desmerecer su trabajo. Los ciudadanos  precisan datos reales para saber a qué atenerse y decidir sobre sus vidas. El temor a perder el trabajo, el sueldo y cuanto conlleva, puede estar adulterando la realidad y afectar a toda la sociedad en su conjunto. Una enorme responsabilidad. Un cirujano no seguiría operando –creo– si supiera que no lo está haciendo debidamente. Sus temores afectan a todo el colectivo social. Cada día pero más ante elecciones en donde se dirime quién va a gobernar y legislar.

En la sociedad del espectáculo en la que vivimos, un periodista tiene más valor cuando se encuentra en peligro. Mejor, si es en una guerra cruenta y en efecto puede relatar cómo le silbaban las balas por las orejas hasta que se volvió y las detuvo con los dientes. Lo peor es que hay muchos más conflictos silenciosos de todos los días. Y también es un riesgo contarlo. Por cierto, los reporteros de guerra ya no están “de moda”. Les pagan 70 euros por reportaje y, como freelancers, han de costearse viajes, alojamiento y manutención. No hay dietas. Los primeros a quienes ISIS cortó la cabeza eran periodistas sin medio fijo detrás, sin nómina fija.

Esta sociedad, la de las profundas desigualdades, la mentira, la corrupción infecta, se mantiene por el miedo y la desidia. Alguna vez habrá que parar y operar acciones diferentes para lograr resultados diferentes. No ha servido de mucho tragar, cuando cada día es peor. No es de recibo que periodistas y políticos hayan de sufrir mayores riesgos de los usuales por oponerse a los mantos de silencio o de impunidad. Nadie puede exigir heroicidades a los periodistas desde el sofá de casa, y engullendo mensajes erróneos. Si se analiza con seriedad la desintegración de ese sistema que fue troncal en los últimos 40 años, vemos que ya no cabe más. La corrupción asciende como una planta invasora que todo lo enmaraña y nos hace dudar incluso de estamentos esenciales. La España de hoy sí que da miedo, produce auténtico terror. Y las víctimas no terminan de verlo con tanto embuste. Nos va tanto en ello que alguna vez habrá que levantarse y gritar “Yo soy Espartaco”.

*Publicado en ctxt.es

Pablo Iglesias y el secreto inconfesable de la crisis de la prensa

jr.mora.iglesias.prensa.mio
23 DE ABRIL DE 2016

El jueves 21 tenía una cita con Pablo Iglesias para grabar una entrevista en su programa Otra vuelta de Tuerka. A la vista de las que hizo a Rosa María Calaf e Iñaki Gabilondo, acudí encantada.  Cuando él llegó, comentó lo ocurrido en la Universidad. Se mostraba un tanto sorprendido de la repercusión de sus palabras. Instantánea. Porque apenas en el camino de vuelta al centro de Madrid ya había saltado en Twitter el hashtag #IglesiasContraLaPrensa que no dejó de crecer hasta llegar al paroxismo habitual. Fue como si se hubiera desencadenado la Tercera Guerra Mundial, el problema más grave de este país llamado España. Entrevistas a Rosa María Calaf, a Iñaki Gabilondo, a otros periodistas, a mí… Para odiar a la prensa, disimula bien su inquina.

El contexto es esencial, como dice en su lema este medio, ctxt.es. Veamos. Se presentaba en la Universidad Complutense un libro de Carlos Fernández Liria editado por La Catarata. Rara vez esta modesta y esforzada editorial habrá contado con tal afluencia y tal presencia de medios. Sería por Pablo Iglesias. Sería. Fernández Liria es profesor de Filosofía. Asistir a una charla suya es una inyección de ideas. Brillante y provocador, sus palabras son un estímulo constante a la reflexión, al espíritu crítico, a ir más allá. Escucharle invita a huir de la mediocridad. Palabras mayores para momentos de acusada literalidad del pensamiento. Es el contexto. En la Universidad, no en una rueda de prensa. Por lo demás, lo que Iglesias dijo -–y hay que oír la intervención– es la verdad. Corren tiempos muy duros para el periodismo y ése es el auténtico problema a resolver. De enorme gravedad.

La prensa oficial mantiene una campaña contra Podemos, innegable, que opera, sin embargo, como gota malaya que ya surte efectos. A veces llega a resultar hasta jocosa, en su empecinamiento y desmesura. Portadas encabezadas por dos o tres noticias contra la formación, a diario, editoriales que ruborizan… .

“Tras ejecutar a Nikolái Yezhov, jefe de su policía secreta, Stalin ordenó que fuera borrado de las fotografías en las que aparecían juntos. Mao hizo lo mismo con Bo Gu, con el que había compartido la Larga Marcha y que desapareció de una vieja imagen en la que se les veía posando sonrientes. Kim Jong-un aprendió de su padre que no hay nada como un pelotón de fusilamiento para afianzarse en el poder: ejecutó a su tío Jang Song-thaek y después lo eliminó del álbum familiar. La consigna en los regímenes comunistas, a la hora de purgar al camarada descarriado, es que no quede nada de él. Ni su recuerdo”.

Así comenzaba, para asimilarlo a Pablo Iglesias, una columna escrita hace un mes por David Jiménez, director de El Mundo, el diario en el que trabaja el periodista aludido por el secretario general de Podemos. El mismo que esta semana anunciaba un ERE para 185 de sus trabajadores y otros 39 más de otros medios de la empresa Unidad Editorial.

Una campaña cierta. Nos consta. “Me consta cómoalgunos comités editoriales de algunos medios pusieron una línea roja por la que solo valía que apareciera Podemos para informar negativamente sobre la formación política y sus líderes”, escribe José Sanclemente en eldiario.es. Añadiré, en inciso, que consta también que “a Ciudadanos hay que tratarlo bien”. Ayer, todos volvieron a la carga rasgándose las vestiduras:

“Debería saber Iglesias que la regla de juego básica de la prensa en una democracia es la veracidad, y que su labor fundamental es el control del poder para evitar abusos, corrupciones o agresiones gratuitas como la suya”, tronaba el editorial de El País. Paradójicas sentencias, cuando no han publicado ni media palabra de la relación de Blesa o la actual mujer de Felipe González en los #PapelesdePanamá, por poner solo un ejemplo. Ni El Paísni sus colegas de la mañana. Hurtar noticias es grave. Es como si en una carretera en obras no se advirtiera al conductor de un socavón profundo.

Cada palabra de lo dicho o escrito por Caño, Herrera, Jiménez, Prego… se les vuelve en contra por sus hechos. Lo más grave es, sin embargo, que la verdad la conocen hasta quienes critican “el ataque al periodista y al periodismo en sí”. Entre el aluvión de artículos publicados en apenas 48 horas, hemos sabido que la dirección de El País se plantó en la redacción para decir “que confía en que Ciudadanos entre en el Gobierno y juegue un papel fundamental en la política española, y no sólo eso, sino que espera que el periódico contribuya a eso”, según contó Íñigo Sáenz de Ugarte. Y esto va mucho más allá de lo que suele denominarse “de tendencia” (progresista, conservadora…). Esto es participar en política sin avisar a los lectores. Es hacer política más que información. Otros medios no precisan ni advertir de sus intenciones.

Leímos todos que la nueva Comisión de Interior del Congreso constató la existencia de una policía política al servicio del PP. Que así se elaboró un delirante informe contra Pablo Iglesias (PISA, por Pablo Iglesias. S.A) que la justicia ha rechazado casi con rubor, como otros que les antecedieron y que han sido desestimados también. Pero que no por eso dejaron de difundir y amplificar los medios y hasta toda una vicepresidenta del Gobierno. Al margen de la identidad de la víctima –Iglesias, Podemos– esto hubiera tenido consecuencias en un país serio. Eso sí, los afectados casi siempre son los mismos, y los ejecutores siempre, siempre los mismos. Da la sensación de que, aquí, a quien le toca ha de aguantarse.

Es cierto que otros políticos en todas las épocas han sufrido los rigores de una prensa política que sale de su función de informar para ejecutar a quien le molesta. Adolfo Suárez, por ejemplo, Felipe González, Julio Anguita y, ahora, todo el que asome la cabeza en Podemos. Lo del concejal Guillermo Zapata es para crear un trauma. Ahora arrecian contra Ada Colau; levantada la veda, no se para en medios para atacarla. Actualmente la Caverna ha ampliado sus instalaciones, apenas se ve la luz salvo en los digitales, en algunos digitales. Y saberlo no es excusa para callarse y admitirlo como irremediable. Aunque, ¡ay del que caiga en las fauces de esta jauría!

La crisis de la prensa termina siendo un secreto a voces del que está prohibido hablar. Demasiadas cartas marcadas para que el juego sea limpio, o medianamente decente y al servicio de los intereses de la sociedad. Está muy claro cuáles son los suyos, y quién los obstaculiza.

Imprescindible hablar de los pobres periodistas que sufren las políticas de sus empresas. Las que, en bancarrota por su mala cabeza, han tenido que sentar en su accionariado a los principales bancos acreedores. O las que subsisten con la eufemísticamente llamada publicidad institucional, esa medida de gracia del gobierno. No suelen “Morder la mano que les da de comer”.  O las que, en TVE, por ejemplo, han de plegarse a las redacciones paralelas al servicio del PP. O, en otras televisiones públicas, para quien sea que ostente el gobierno. O, en televisiones privadas, a intereses comerciales y empresariales que son su razón de ser.

Con Pablo Iglesias sí nos atrevemos”, firma Antonio Maestre en La Marea. Y así es. Periodistas que se comieron varias veces el Plasma con Rajoy en una de las imágenes más patéticas para la profesión que se hayan dado se ponen ahora estupendos, porque el periodismo es, al parecer, la única profesión exenta de esa práctica.

Los que se han comido también los soliloquios de políticos en lo que llamaron “ruedas de prensa sin preguntas”. Los que admiten como inevitable la manipulación, exclusión de noticias, y desmesuras de sus medios. Los que llegan a suscribirlos con su trabajo. Los que contemplan expulsiones y purgas, mirando para otro lado, mientras sus jefes mantienen impresionantes sueldos y bonus. Los que solo hacen piña corporativa cuando el presunto infractor es contrario a los intereses de su empresa. La comprensión confirma que las cosas no se hacen como debieran. Son tiempos difíciles, sí, pero si algo se puede aprender de la trayectoria seguida es que ceder nunca es una solución, ceder es siempre la antesala para ceder más. O tragar.

Está sucediendo aquella desproporción de la que hablaba Thomas de Quincey en el siglo XIX y que cita el científicoJavier López Facal en un artículo que casualmente habla de mandamientos, sexo y pornografía: “Si un hombre se deja tentar por un asesinato, poco después piensa que el robo no tiene importancia, y del robo pasa a la bebida y a no respetar los sábados, y de esto pasa a la negligencia de los modales y al abandono de sus deberes”.

Pablo Iglesias volvió a centrar la atención mediática de forma desmedida en un país que empieza a descubrir el lodazal en el que vive. Estamos conociendo, menos mal, las tácticas mafiosas de Ausbanc y Manos Limpias, a las que durante años sucumbieron o en las que participaron estamentos esenciales del Estado. Bancos, jueces… ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué no dijeron nada los afectados por los chantajes y extorsiones? ¿Los medios lo ignoraron durante décadas? ¿Es todo o la punta de otro iceberg? El PP ha sido judicialmente acusado de ser una organización criminal, aunque los medios tengan mala memoria para recordarlo. Y hasta de homicidio, recientemente en Galicia.

La ley del embudo rige en el pago de impuestos, mientras lideramos las desigualdades en Europa. Nos están envenenando con las emisiones tóxicas de los automóviles trucados, y la decisión que adopta la UE (con España dentro y en cabeza) es aumentar el nivel permitido de gases nocivos. Todo por el lucro. O la codicia. La prensa española parece haber habilitado una corresponsalía en Caracas. No en Panamá. Tampoco enArabia Saudí, por poner un caso, que es cliente principal en armas, con su querencia por el islamismo radical.

Y, así, El Mundo precisamente nos cuenta, este sábado 23 de abril, que “en Venezuela el 12% de la población no come tres veces al día”. Ellos mismos publicaron que 2,2 millones de personas sobreviven en España alimentándose en comedores sociales. Y no dan tres comidas al día. O sin encender la calefacción. O sin cocinar, comiendo latas o prefabricados. La pobreza energética ha aumentado en esta legislatura un 69%, en datos oficiales, como negó a Jordi Évole José Manuel Soria, el exministro hoy aclamado por los suyos como víctima caída de los Paraísos Fiscales. Afrontando, pese a los duros recortes de servicios, el pago de una Deuda Pública que Rajoy ha llevado a niveles históricos e impagables. Más de un billón de euros. El 100% del PIB, cuando la cogió en el 70%.

Callar es secundar todo esto, sin más eufemismos. Éste es el sistema que se quiere preservar. El que torpedea los cambios por el método que sea. Y hay pocas cosas que paguen esa adormidera para la conciencia.

¿Y el problema es Pablo Iglesias ironizando sobre el periodismo actual?

*Publicado en  ctxt.es

Escribiré en unos días algo sobre las reacciones que ha suscitado este artículo en concreto. En mi opinión aumentan la gravedad de lo que está ocurriendo.  Anticipo que se está admitiendo que se manipula y se miente por miedo, y eso implica que, por conservar puestos de trabajo -transitoriamente en muchos casos- se está adulterando la realidad y haciendo daño a todo el conjunto de la ciudadanía. Si el problema siguen siendo los malos modos de Iglesias es que han hecho un trabajo perfecto para quienes dirigen el cotarro. Repito: Hay pocas cosas que paguen esa adormidera para la conciencia.

¿Hablamos?

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Muchas voces, políticos implicados incluso, dicen: hablen ustedes, la voluntad de los electores ha sido que dialoguen y se entiendan. La idea de base no la comparto en absoluto: cada cual votó a quien creía que iba a defender mejor sus intereses o los de la colectividad. Y evidenció lo complejo y variopinto de la sociedad española. Cada uno pensó y sigue pensando que es su candidato quien debe prevalecer. No en el caso de Rajoy pero ésa es otra historia. Lo cierto es que probablemente sí hemos perdido como colectivo la capacidad de dialogar y que el hecho se sitúa como uno de los mayores problemas actuales. Raíz de muchos otros. No solo de nuestra sociedad.

Muchos experimentamos ya la sensación de hablar en el vacío o para un grupo de afines que, ni juntos, somos suficientes para hacernos oír. De calar la información, de reflexionar todos sobre lo que ocurre ¿estarían las cosas como están en España? La corrupción teñida ya de tintes mafiosos, emulando al Chicago de los años 30, con estamentos esenciales del Estado chantajeados o captados por la trama. Añadamos los manejos mediáticos. O, como Unión Europea, la barbarie perpetrada contra los refugiados y el crecimiento exponencial de la ultraderecha o fascismo. Cuesta creer que tantos padres se jueguen hasta el futuro de sus hijos, el suyo. O que la sociedad soporte lo intolerable. Quizás es que se producen demasiados soliloquios cruzados que no van a ninguna parte.

Una conversación tiene un mecanismo simple: hablar y escuchar, escuchar y hablar. Contenidos, por supuesto. Pero en España ha arraigado la técnica del tertuliano que consiste en monólogos sucesivos con cruces de acusaciones y preferentemente a voz en grito. Para ser precisos, se dan argumentos serios aunque a menudo quedan sepultados por la táctica del experto en grescas. Se limita a no dejar hablar al otro, interrumpirle, hasta agotarle para quedar con la última palabra y que permanezca su mensaje. Los espectadores se sientan, solos en muchos casos, a mirar, oír y, como mucho, volcar en las redes sociales críticas y opiniones. Pero sobre todo odios y amores como en los partidos de fútbol.

La técnica del tertuliano ha llegado a la calle, a la vida cotidiana. Es ya frecuente que incluso cuando te preguntan datos que necesitan saber en la más trivial de las conversaciones, sigan hablando sin dar espacio a la respuesta. No hay forma de meter baza y, al protestar, se opone la muletilla: Es que no me dejas hablar. Empieza a ser una tendencia. En lugar de escuchar, se aguarda con  impaciencia a que el otro acabe “su rollo” para intervenir. La atención hacia el interlocutor se apaga porque toca en breve soltar el discurso propio. Estudios norteamericanos (como suele suceder) señalan que nunca hemos estado tan polarizados. Tan aferrados a nuestros criterios y tan impermeables a ideas ajenas. Salvo las que, servidas profusamente por los medios como gotas malayas, coinciden con nuestros prejuicios. Incluso subconscientes.

En España ha arraigado la técnica del tertuliano que consiste en monólogos sucesivos con cruces de acusaciones y preferentemente a voz en grito

Estos vicios son los que numerosos políticos significativos –incluidos los que participan en tertulias bajo el eufemismo de periodista– han llevado a la máxima expresión. En público y en privado defienden sus intereses, sin oír al otro más que para contradecirle o anularle con el argumentario que traen de casa. Cuando esos intereses son tan distintos –basta ver sus hechos- no es fácil el acuerdo. Ni para formar gobierno, ni para gobernar. Lo hemos visto en la agónica post campaña.

No allanan el camino los exabruptos, las premisas previas, las mochilas -con piedras, cuchillos, cuentas y créditos pendientes-. Se han dicho cosas, en contenido y en tono, que más parecían la provocación para un duelo al amanecer que ganas de buscar acuerdos. Enmascarando algunos las intenciones reales de forma tan burda que solo los adictos no veían el truco. Por este camino no llegaremos a la meta que los ciudadanos precisan. Repugna tanta trampa. La política ha de ser otra cosa. Conversar, debatir, exponer la verdad al menos. El arte de la dialéctica no incluye mentir como rufianes. No, disparar porquería hasta que todo quede embadurnado. Deberían asumir a estas alturas que el descrédito de la política -que no deja de aumentar- viene de empecinarse en estos vicios. Y que siguen cavando su propia fosa.

Las voces de alarma remiten como fondo de la incomunicación a la soledad. Paradójica. Y es la que más debe preocuparnos. A la que crece de forma alarmante y se está imponiendo en esta sociedad que parece la más acompañada que haya existido. La que anda con un terminal en la mano para dar cuenta de  cualquier eventualidad. La que cruza absorta los semáforos en rojo gesticulando mientras parlotea en alta voz como si no pudiera hacer una cosa detrás de otra entregando a cada una dedicación completa. Al tecleo que se impone con comunicadores remotos mientras se está compartiendo mesa con alguien de carne y hueso que asiste en obligada ausencia. A Twitter en el que siempre hay alguien que lee y responde, pero que jamás sustituye al hablar y saber cómo está, cómo mira, qué siente, cuando escucha y habla. ¿Conversamos? No. Conversar es algo distinto.

“Si tu boca está abierta no estás aprendiendo” es frase certera que se atribuye a Buda. La escuché en una deliciosa charla de TED de la periodista de la Radio Pública norteamericana Celeste Headlee sobre la pérdida de la conversación. Y las reglas para recuperarla. La básica es escuchar al otro, tener interés por el interlocutor: “ Cada persona que llegues a encontrar sabrá algo que tú no conoces.Sal, háblale a la gente, escucha. Con la mente abierta para sorprenderte”.

Y es cierto, aunque, con el tiempo o la saturación por la futilidad aplastante, nos volvemos más selectivos y prestamos atención solo a quienes tengan algo qué decir. Algo. Serio, alegre, denso, jocoso, ingenioso, trivial, estimulante, emocionante, inquietante, enternecedor, apasionado. Algo. Se está más entrenado para ver en pocos síntomas si damos a la tecla mental de la desconexión. Pero, sin duda, los hallazgos existen cuando se aparcan los prejuicios y se camina con apertura de miras. Con tal universo de seres humanos, de ideas, de sensaciones alrededor, resulta estúpido perder el tiempo.

Hay demasiados invitados en esas mesas de las que se esperaba un gobierno. No aguardemos utópicos idealismos en quien solo aspira a llenarse la cartera o llenar la de las élites a las que realmente representa. Si la gente fuera capaz de repensar sus vidas y sus actitudes, algún cambio se lograría. Escuchar cuando oímos. Aislar el ruido. Reflexionar sobre cómo, por no conversar en el estricto sentido de la palabra, estamos dejando pasar y pudrirse asuntos esenciales. Encontrar interlocutores con quienes dialogar, aprender, e ilusionarse de nuevo. Hacer un curso conjunto para sacar castañas del fuego. Buscar otras vías que nos liberan de esta nociva e inmensamente aburrida, tediosa, repetitiva, falsa, desfasada, hueca, mediocre jaula de grillos. E ir al grano.

¿Hablamos? ¿En serio? Merece la pena. Tenemos un gobierno que elegir, volviendo a las urnas con gran probabilidad.

*Publicado en eldiarioes

La cultura de la riqueza y el hombre que recogía calderilla al pie de la ladera

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Un taxista me condujo una vez de una ciudad a otra distante más de 70 kilómetros para tomar un tren al volante de un gran Mercedes. Durante el camino me contó con profusión de detalles y una cierta dosis de suspense su teoría sobre la Cultura de la Riqueza. Lo resumo. Él prefería juntarse con los ricos porque “cuando se caían por una pendiente” se soltaban monedas de sus bolsillos. “Los pobres no llevan nada, es mejor arrimarse a quien tiene”.  El chófer aspiraba pues a recoger la calderilla que los ricos perdían. Lo he recordado mucho estos días. Van a ver por qué.

Los papeles de Panamá han generado en algunos países un debate profundo. Por cuanto implican, por las reacciones que provocan y por el futuro que se vislumbra. En el Reino Unido, el diario conservador The Telegraph fue el primero que se lanzó a disculpar las veleidades fiscales de su presidente, David Cameron. “Se oye hablar a menudo de personas que están “atrapadas en la pobreza”, pero también es posible quedar “atrapado en la riqueza”. Este es el destino de David Cameron. Él no es un hombre codicioso financieramente, o un maloliente rico, pero proviene de un entorno en el que la riqueza hereditaria es la norma”, firmaba Charles Moore uno de sus principales comentaristas políticos. Qué iba a hacer el pobre David si su mamá –como debiéramos hacer todas las mamás-  le regaló a temprana edad por dos veces 100.000 libras esterlinas: uno se sabe rico y eso tiene unos privilegios y unas normas que guardar. Una pesada carga.

El artículo recibió una avalancha de críticas en las Redes sociales, en los periódicos, en otras columnas de prensa escritas en todos los tonos. Desde la ironíaa los análisis densos  se advierte la fuerza que ha llegado a tener esa élite que se otorga todos los derechos. Hasta el de no pagar su contribución a la comunidad como el resto. Hasta el de ser comprendidos. Hasta el de obviar que no hablamos solo de escamotear obligaciones fiscales. Los refugios offshore esconden en muchos casos dinero de procedencia ilícita o de uso ilícito. Eso explica las cuentas de reconocidos sátrapas reveladas en Panamá que no quieren tensar más la cuerda de sus sufridos pueblos, si lo pueden evitar.

Esta España nuestra, sumida en una corrupción escandalosa, ni siquiera ha abierto ese debate con seriedad. Los medios continúan “con sus cosas” y  entre los pocos que se animan a opinar encontramos sobre todo la disculpa a los evasores. El manual manda, primero, despreciar el periodismo de investigación, verle oscuras intenciones, y después sacar la lanza para defender, por ejemplo, a los Borbones en Panamá como hacen en ABC. “Fue ETA” , vaya por dios. Pero nadie manda no pagar en el país de residencia, del que se usan desde sus servicios a sus aceras que es imagen bien visual. Pilar de Borbón, hermana de Juan Carlos I, ha pagado por esa fortuna offshore 150 euros anuales durante 40 años. Pobrecilla. Debemos recordarlo estos días que los ciudadanos con minúscula hacemos la Declaración de la Renta.

La ola de comprensión se extiende. El ultraliberalismo en boga llega a hablar –y firmar- conceptos como “terrorismo fiscal” o “infierno fiscal”. Y esas gentes simpáticas del espectáculo inspiran una cierta piedad, siempre que sean de derechas, que esto ayuda. La piña se apoya entre sí, como las familias de sangre o dinero. Es curioso ver además lo fácilmente que algunos se dejan “atrapar en la cultura de la riqueza”. Borja Thyssen, uno de los implicados según la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, se encontró de repente con una lluvia de millones por la boda de su madre. Y ni aun así parece tener suficiente. En la jaula de la riqueza se produce demasiada adicción a la codicia.

La opacidad de estas maniobras financieras no permite saber con exactitud cuánto dinero nos están restando al bien común: se habla del 20% del PIB mundial. Lo que sí se puede asegurar es que se trata de una cantidad  que podría resolver las necesidades de millones de personas. Propiciando una sociedad más equilibrada y más libre. Menos excusas. Los grandes evasores son gente dedicada a la ingeniería financiera preferentemente, no es un drama que se vayan. Nos quitan más que nos dan, dada su influencia offshore en la política por lo que vamos comprobando. De hecho no es hayamos de temer que se lleven el dinero, es que ya se lo han llevado.

La evasión fiscal es punible; la elusión, no. Puede ser legal pero a estos inmensos niveles no es ética, ni justa y debe ser sacada de la ley, como cada vez más voces decentes piden. Contra la élite de la mafia: tratemos a la riqueza offshore igual que al dinero del terrorismo llega a proponer en theguardian/eldiario.es Paul Mason, una de las voces potentes del periodismo progresista. Porque la desigualdad fiscal está en la base de la desigualdad en sí, la que ha crecido exponencialmente desde que se iniciara aquello que llamaron crisis en 2008. En la que está marcando con fiereza la distancia entre seres humanos “atrapados en la pobreza” y los que se aprovechan de su riqueza para aumentar sus prerrogativas. La que nos ofrece esas imágenes de pavorosa crueldad en esta Europa que tiene tantos pozos negros fiscales que limpiar.

Así murieron otras culturas, otros imperios. Para renacer, tras dejar mucho dolor atrás. La diferencia con anteriores momentos históricos es la reacción de las víctimas. En Islandia se echaron a la calle y en 24 horas tenían fuera a su primer ministro evasor. En España no. Esa sociedad capaz de salir a manifestarse por un equipo de fútbol o los concursantes de un programa banal de televisión permanece indiferente a cuanto nos está ocurriendo. A esa ristra de nombres que no han tributado como hacemos los demás. A los que han robado como si el dinero público fuera un saco sin fondo. A los que se burlan de todos con sus herencias, sus padres, hijos, hermanos, primos, secretarios… o con sus comisarios de guardia presumiblemente  interpuestos. A los que se emplean a fondo para que nada cambie hurtando datos. ¿ Qué más tiene que hacer el Ministro Soria, el PP, sus votantes y los partidos que le quieren en gobiernos para provocar una reacción?

Si el enorme esfuerzo de investigar, los riesgos varios que se corren cuando las informaciones afectan a poderosos, no encuentra respuesta en los afectados, se dejará de hacer. La apatía también trabaja a favor de los privilegiados. “Si una revelación no provoca indignación, y los delincuentes no son castigados, escribió Efimeros [Costas Efimeros, editor de una web de investigación griega] “entonces la constante revelación de escándalos provocan exactamente el efecto opuesto: derrotismo, sensación de vulnerabilidad, aceptación fatalista del gobierno de los poderosos”, recogía Mason.  Y, así, las hirientes corrupciones que nos sepultan llevan camino de perpetuarse, de crecer como no han dejado de hacerlo.

El hombre que aspiraba a recoger calderilla al pie de la ladera debería saber que los ricos no se caen por la montaña y ni mucho menos sueltan monedas. Si nos atenemos a los usuarios de Paraísos Fiscales, le quitarán las suyas a poco que se descuiden. La cartera completa. Pero sobre todo quienes opinan como él deben ser conscientes de que nos están haciendo rodar a todos con ellos. Con su insensibilidad, egoísmo e insensatez. Y esto en “la Cultura de la Riqueza” no pasa. Por eso van ganando.

viñeta.capitalismo.pesca

*Publicado en eldiario.es (sin viñetas que, con mi agradecimiento, utilizo en CC como es este blog)

Un (insostenible) país a la deriva

Nos desayunamos con que agentes de Seguridad israelíes tienen la potestad de interrogar en suelo español a personas que van a viajar a su país, incluidos y muy en particular a gente que no les gusta políticamente. Ha pasado con un eurodiputado de Podemos. Nos han comentado que también ocurrió hace poco en El Prat (Barcelona) con una concejala de Terrassa en Comú.

Personal de seguridad israelí interrogó en Barajas durante más de dos horas al eurodiputado de Podemos Miguel Urbán

“Eres peligroso para la seguridad del Estado de Israel, porque Podemos no es amigo de Israel y podía llevar armas, bombas o cualquier cosa”, recuerda Urbán que le dijeron los guardias de seguridad.

Sigamos. Ministerio del interior. Comisario Marhuenda.

Fernández Díaz nombra comisario honorario de la Policía a Francisco Marhuenda

Aquí en colaboración con cierta prensa muy poderosa. A  veces, llegan a poner en apuros a la justicia

Rafael Catalá cree que el país centroamericano “tiene una cultura jurídica distinta” en referencia a las facilidades para montar sociedades opacas.

Ministerio de Industria y Energía.

LOS PAPELES DE PANAMÁ

 

Todos los hechos que contradicen las tres versiones de Soria

Leer más:  Papeles de Panamá: Todos los hechos que contradicen las tres versiones de Soria. Noticias de Papeles Panamá  http://goo.gl/pRrua0

El ministro de Industria, cuyo nombre apareció en una compañía registrada en las Bahamas en 1992, ha ofrecido hasta tres versiones distintas de su relación con la sociedad ‘offshore’

Eurodiputado ex ministro de Agricultura, etc… y Sr. de Domecq (Papeles de Panamá)

El director de Aquamed señala a Arias Cañete como adjudicador de las obras fraudulentas

Alcaldías. La de Granada. Calentito. De las 10 de la mañana.
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PP, “partido incompatible con la corrupción” y la “trama” de los ordenadores de Bárcenas
Hurtado es este señor que dijo: “Las mujeres, cuanto más desnudas, más elegantes, y los hombres, cuanto más vestidos, más elegantes”.
Conviene recordar que…

Rivera: “Hemos evitado que Podemos asalte el poder, ahora solo falta que el PP vuelva a la mesa”

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, afirma que la intención de su partido es que el PP se sume al pacto que tiene con el PSOE, pero pide que Mariano Rajoy no sea quien lidere ese acuerdo. “Si el PP tiene otro candidato distinto a Rajoy, cambia todo”, ha declarado Rivera en Espejo Público de Antena 3, porque para él, “no puede encabezar una nueva etapa de regeneración política”.

 

Y el día no ha hecho más que empezar…
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A lomos de Panamá para acusar a Podemos

 

Un sí unánime del Congreso para que todos los agentes tengan chaleco antibala

 

Cada país afectado por las revelaciones de los Papeles de Panamá anda lamiéndose las heridas que le dejan sus corruptos. Evadir obligaciones fiscales no es una conducta honrada. Islandia ha echado a su presidente sorprendido con las manos en la cuenta opaca. Lo ha pedido a voz en grito la ciudadanía, harta de ser despojada por sus próceres. Otros lugares plantean preguntas a sus implicados. Cameron con la cuenta de papá y desempolvando cartas poco airosas con el respeto a las obligaciones tributarias. Los hay, como España, que tratan de enmascararlos. Es el caso de nuestra patria hija Argentina que ya tiene un presidente del gusto de las élites, no es cuestión de obstaculizar su camino por unas evasiones fiscales. En esa larga lista de los aprovechados habituales, de los que no se pierden una, hay naturalmente españoles. Pero aquí se da la más insólita de las reacciones: portadas e informativos se llenan con lo que llaman financiación de Podemos.

España es ese país en el que estos días la Comisión de Interior del Congreso ha constatado que el Gobierno del PP ha mantenido una “policía política” a su servicio. Entre sus cometidos, la elaboración de informes anónimos contra adversarios políticos. Se diría que los ha acaparado Podemos. La gravísima noticia hubiera sido destacada en la prensa seria de países serios, aquí no. Aquí publican, dados por ciertos, “informes” de ese cariz que vinculan a Podemos con la Venezuela de Hugo Chávez. Por lo demás, varias veces repetidos y desestimados por la Justicia. Pueriles, pocas cabezas se tragan que ese dichoso país caribeño eligiera a España para exportar sus políticas teniendo muchos otros países más a mano. Jamás tuvo la relevancia de hoy en España hasta que surgió Podemos.

Prensa y periodistas los repiten amplificándolos sin mediar ni investigación, ni crítica. La máquina del fango en acción. Apoya una de las grandes cadenas de televisión con un reportaje casual sobre Venezuela en prime time. No sobre Panamá, sobre Venezuela una vez más. Y La Razón se firma una portada capciosa de manual y en ella pretende sembrar la sospecha de otra financiación dudosa para Podemos: algunas personas que le prestaron dinero en crowdfunding –retornado tras el cobro por escaño- no tributan a Hacienda, unos pocos exentos al no tener suficientes ingresos. Los poderosos pillados en Panamá tampoco pagan aquí, pero eso no merece sus portadas.

Estamos sabiendo que el jefe de la UDEF (Unidad de delincuencia económica y fiscal) de cúpulas varias veces “renovadas” por el PP llamó al Supremo para impulsar una querella contra Pablo Iglesias. O que el informe que circula entre los medios incluye como financiación de Podemos una beca a Pablo Iglesias de una fundación de El Corte Inglés en 2008, 6 años antes de la formación de Podemos. Beca que reciben anualmente numerosos investigadores con total transparencia. No todo el mundo es rico por su casa. Las tres asociaciones de Jueces denuncian lo que califican de “insólita injerencia de la UDEF contra Podemos”. Nadie más ha dicho nada. Y esto no es política, ni periodismo, echar a un partido político con trampas atenta la democracia. Con todas sus consecuencias.

El cúmulo de despropósitos, la inversión de dinero y efectivos para perseguir cada paso de Podemos, la difusión mediática con añadidos propios, es de suma gravedad. Tenemos implicada a la hermana del rey Juan Carlos en evasión de impuestos -40 años con cuenta opaca en Panamá que coincide exactamente con su reinado-, según la información del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ICIJ. A, Micaela Domecq, esposa del comisario europeo Arias Cañete. A implicados en la Gürtel del PP. Y, sin embargo, los esfuerzos fundamentales son para desprestigiar o sembrar dudas sobre Podemos.

Por si faltara poco, se lanza a cargar el obús con más metralla uno de los candidatos en liza para formar gobierno, Albert Rivera, quien obtuvo sus 40 escaños basándose en un programa de limpieza y regeneración que le diferenciara del PP. En el Congreso no hubo un “rifirrafe” político el miércoles como adora llamar el periodismo tópico. Hubo acusaciones de Rivera cuya falsedad tiene obligación de conocer antes de hablar. La cruel tijera del periodismo actual resume diciendo: “Íñigo Errejón rechazó las acusaciones de financiación ilegal”. No, recordó que el Supremo ha archivado las querellas dos veces y la Fiscalía ha declarado que no hay caso, pidiendo que si alguien tiene dudas vaya a comisaria a denunciarlo de nuevo. Y no es lo mismo. Aquí pueden oír lo que la prisa periodística –o lo que sea- no incluye.

Es cierto que otros partidos sufrieron en el pasado los rigores de sucias campañas para desbancarles de sus opciones políticas. Siempre fueron los mismos. Y es un dato clave. Ni siquiera fue con esta virulencia y trampa manifiestas. A Adolfo Suárez, a UCD, se la cargaron muchos de quienes hoy militan en las filas del PP o sus herederos naturales. Fue una ejecución en toda regla que también sufrieron otros líderes como Julio Anguita del PCE. La campaña contra Felipe González la diseñó y aplicó la prensa de la caverna. Ahora más nutrida y con la complicidad de periodistas que  no quieren significarse.

Como en el cuento de la madrastra, a Iglesias, Errejón, Bescansa… les toca la ración amarga, mientras el hijo predilecto se lleva las mieles. ¿Para cuándo doscientos artículos sobre “el liderazgo de Albert Rivera” o quinientos sobre  “la financiación de Ciudadanos”? Dediquen a ello siquiera una décima parte de sus esfuerzos. Sobre el machismo congénito y ofensivo de dos de sus más señalados miembros, De Azúa y Girauta ¿No hay nada qué decir? ¿Dónde están los análisis y editoriales sobre el voto en contra de los naranjas a derogar la LOMCE o la Ley Mordaza? ¿saben los ciudadanos con minúscula cómo se explica ese voto? Este artículo del profesor Agustín Moreno da muchos datos, comenzando porque el programa educativo de Ciudadanos lo presentó un economista: Garicano. Informar es esto.

El periodismo es investigar, ordenar los datos, separar los hechos de las especulaciones. Como está haciendo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ICIJ, con los papeles de Panamá. Ante la avalancha –de diferentes grosores y colores- para que exceda su labor y prácticamente juzgue y condene, se niegan. Lógicamente. Los descontentos tienen una larga lista de paraísos fiscales que investigar. Hay muchos más Panamá, amparados por el Sistema. Manden ahí a sus policías, periodistas y husmeadores, alívienlos de Venezuela que lo tienen ya muy visto.

A los periodistas sin mochilas nos están obligando a un papel que no es el nuestro y que resulta muy cargante ya. Tratar al menos de restablecer una cierta justicia en lo que se cuenta a los ciudadanos. Porque les va mucho en ello. Vemos a víctimas de este sistema corrompido, a obreros que trabajan de sol a sol, a jubilados  con sus pensiones en el aire  como no dejan de advertir desde instancias oficiales incluso, a los que sufrirán los nuevos recortes consecuentes al aumento del Déficit y la Deuda de la legislatura del PP, a saqueados por la corrupción y las decenas de Panamás, comprando el mensaje de la maldad y peligros de Podemos. Lo conveniente que es seguir como estamos inducen sin pudor. Y resulta clamoroso el silencio ante estos atropellos y ante la manipulación mediática. Porque no, no, salvo para adictos acríticos, esto no es política, ni periodismo: son negocios. Sucios. Privados.

La noticia no es ya si vuelven a sacar el ajado informe de la financiación de Podemos, sino por qué se está produciendo esta campaña. Se lo digo yo: para que nada cambie. Usted paga.

*Publicado en eldiario.es

PD.

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Gracias, @golondrinadnata

Pastora Gallardo, resume.

pastora.lomos.podemos

La música la pone José Antonio Troyano: “Los pájaros en el Seto” de Los Cuentos de Hoffmann

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