Je suis Demócrata

Permítanme que comience escribiendo de la felicidad. Esta mañana al levantarme he leído, para aliviar la pesada carga de la actualidad española, un informe que habla de los países más felices. Hace tiempo que incluso el Desarrollo no se mira por las cifras macroeconómicas sino por las factores (IDH) que contribuyen al bienestar de los ciudadanos que habitan un territorio en sociedad. Finlandia encabeza ahora la lista de la ONU y siempre son los países nórdicos los que se encuentran en lo más alto de la clasificación. La igualdad y la educación marcan el camino y, por tanto, España, la España que regentan los conservadores, suele estar en lugares preocupantes de la tabla. Y cada día más. Porque vamos en sentido inverso.

Este jueves un emigrante senegalés, Mame Mbaye Ndiaye, que en 12 años no consiguió “papeles”,  murió de un infarto en el  Barrio de Lavapiés en Madrid donde residía. Sus compañeros dicen que la muerte se produjo tras correr huyendo de una persecución policial. Mbaye tenía 34 años y vendía perfumes en el top manta. Entre los datos confusos barajados, el Ayuntamiento  confirma una persecución de la policía municipal aunque de Sol a Plaza Mayor, 20 minutos antes.

El hecho es que su muerte ha desatado una fuerte indignación en Lavapiés, disturbios, las ya habituales muestras de racismo y las también frecuentes amenazas. La policía atribuye la violencia a «radicales» y los desvincula del colectivo de manteros.  Periodistas presentes dicen que fueron hombres blancos encapuchados. Nuestro compañero, el periodista de eldiario.es  Moha Gerehouexplica, en línea con el comunicado de SOS Racismo, que “no es una muerte casual, es consecuencia del racismo institucional”. El PP y Ciudadanos culpan a Ahora Madrid de crear un caldo de cultivo. Y la Asociación de la Policía Municipal de Madrid advierte de querellas a… Ramón Espinar, de Podemos, por escribir en un tuit: “Hemos fracasado como democracia”. Según advertía ABC. Venía a anticipar las portadas de la la prensa afín al PP que amanece este sábado culpando a Podemos de los disturbios.

En los vídeos de la noche, vimos cómo antidisturbios se acercaban a una persona que estaba sola en mitad de la plaza, le pegaban en la nuca, lo dejaban inconsciente y se iban, hasta que alguien volvió y se lo llevó a rastras, sin seguir los protocolos médicos en esta circunstancia. Déjenme  que vuelva a la felicidad en Finlandia: una de las claves es que tienen “Poca policía, mucha seguridad”..

Juan Luis Sánchez lo ha encontrado en un hospital -dado que no figuraba en el registro de heridos-.  Se llama  Arona Diakhate, senegalés también, y está ingresado por traumatismo craneoencefálico «por objeto duro y desconocido». Le han dado veinte puntos en la cabeza. 

Veníamos de un día agobiante, donde se produjeron actitudes en el Congreso de los Diputados deleznables.  El PP quiere -por ideología e interés electoral- que no solo no se derogue la Prisión Permanente Revisable (Cadena Perpetua), sino que se endurezca. Y usa y alienta a algunos padres de jóvenes asesinados que, en contra de las razones contundes contrarias a la ley, parecen creer que penas ineficaces y ultraconservadoras calmarán su, muy explicable, dolor.

El Congreso se convirtió casi en el Coliseo de la Antigua Roma. La escena del diputado popular Bermúdez de Castro es de las que avergüenzan como país. La de Girauta de Ciudadanos tampoco se quedó atrás. Desde la tribuna de oradores,Bermúdez de Castro reta a la oposición para que miren la cara de los padres antes de votar. Estos aplauden o hacen gestos desde lo alto de la grada. Rajoy les saluda después. La imagen y las declaraciones de los padres de Diana Querr y Mari Luz abre el Teledario de TVE. La prensa concertada con el PP, como ABC, jalea desde portada.

Aupado en las encuestas por su dureza contra el “procés” en Catalunya, Ciudadanos cambia todo su discurso contrario a la Ley por un apoyo entusiasta, que es su apuesta favorita esta temporada. PP y Cs pelean por votos viscerales y no precisamente progresistas y en esa lid les vale todo. Asómbrense que hasta el editorial de El País recrimina a ambos partidos, también al de Rivera, su aprovechamiento de las víctimas para sus fines electorales.

Se suceden los indicios inquietantes. Los familiares de jóvenes asesinados  cargan contra el PSOE por su postura ante la prisión permanente revisable.  El PSOE dice, según la Cadena SER, que se apunta a dilatar el trámite de la ley como PP y Ciudadanos hasta que se enfríe el debate y se pronuncie el Tribunal Constitucional de la independiente justicia española.

Veníamos de la condena del Tribunal de Derechos Humanos de Estraburgo, por la que el Estado habrá de devolver la multa a quienes quemaron una foto de los reyes hoy eméritos porque han considerado es libertad de expresión. Veníamos de que, ni la sentencia ni las críticas a las prerrogativas y excepciones de las que goza el jefe del Estado español, han logrado que PP, PSOE y Ciudadanos se avengan a derogar el delito de injurias al Rey, como se debatió. Y ahí sigue, con sus secuela de damnificados.

 Ya no faltaba más que la multa de 40.000 euros a la Revista Mongolia por una caricatura del torero Ortega Cano. No puedo estar más de acuerdo con los razonamientos de Darío Adanti, uno de los autores de Mongolia: «El género satírico ha estado ligado especialmente a las democracias, no hay totalitarismo, del signo que sea, que soporte la sátira«.

La libertad de expresión en España se está poniendo muy cuesta arriba. Cualquier crítica puede ser objeto de querella si un juzgado la admite. Hechos consumados y públicos se archivan por falta de pruebas. Muchos coincidimos en que hay una flagrante diferencia de trato judicial “en función de criterios políticos, sociales e ideológicos”. Lo argumentaba ayer aquí Carlos Hernández.

La España de Rajoy y su PP que pretende heredar, en calco, Albert Rivera y sus Ciudadanos, está dando un sobrecogedor relato que nos está alejando de los estándares puramente democráticos. El Tribunal de Estrasburgo, en efecto, va a tener que hacer horas extra con nosotros. Esa pugna en los márgenes extremos de la derecha, sin importar usar en su provecho hasta el dolor de niños y grandes, augura días más tenebrosos todavía. Porque ya va sin freno. El PSOE podría cambiarla y hasta salvar los escasos muebles que le quedan, pero alguna de sus complicidades, como vemos, no van precisamente por esa senda.

Los vividores de esta España entierran con suma facilidad el malestar real de la gente. Con una voluntad de ignorancia a la que la realidad tumba una y otra vez. Confían en exceso en el buen funcionamiento de la manipulación que practican y, como en los viejos tiempos, inculpan a otros a ver si los desactivan. Olvídense de siglas, no se puede engañar permanente a tantos ciudadanos, a tantos sectores, sin que aflore. Ahí estamos las mujeres. Y los pensionistas. ¿Saben que el PP insinúa que los están utilizando? Ya se está planteando luchar también por la Democracia.

Un mayor bienestar es posible. En los países nórdicos se abren paso los fascismos de nuevo cuño como está ocurriendo en tantos lugares. Pero existe una mayoría social educada y educada en valores, que respeta y ama la democracia. Su posición civilizada les lleva a una calidad de vida que nosotros nunca hemos alcanzado. Los españoles vivimos más, por el clima, los alimentos y una cierta despreocupación de carácter. En el resto de los parámetros de “la felicidad” estamos en los sótanos. Lo explicó a la perfección Gil de Biedma al recordar cómo siempre caemos en el mal gobierno. España no es víctima de una maldición. “Son hombres quienes han vendido al hombre». Y mujeres. Pero muchas y muchos otros despiertan para no caer en los mismos errores, algunos a bofetadas de realidad.

Educación, igualdad, justicia, información veraz, democracia sin mordazas: ése es el camino.

Las mujeres salimos a la calle y hasta los oportunismos se tiñeron de violeta

No lo vieron venir. Tampoco esta vez. El estallido de feminismo  español que se materializó el 8M ha puesto sobre la mesa varias evidencias. Una de las preliminares es que políticos e informadores, cuya obligación es estar atentos a cómo respira la sociedad, seguían en sus altas torres de marfil. Y bastaba con mirar. Lo escribí aquí la víspera. Es mucho más que una huelga de un día. Es un tsunami de razones y coraje. La fuerza feminista nos va a envolver. Y nos va a empujar a un futuro constructivo que ya es presente, que ya lo estamos haciendo. La suprema cerrazón hará el ridículo. Así ha sido. Decenas de imágenes y de voces nos lo muestran. En toda España. Una impactante explosión violeta.

Es cierto que durante la última semana las periodistas tuvimos una atalaya privilegiada. Vimos crecer desde una reunión de apenas 50 mujeres de nuestra profesión a más de 7.000 firmantes de un manifiesto y a un grupo de Telegram que resultó ser una portentosa lección de realidad. Periodistas muy jóvenes y algunas menos jóvenes organizaron esto y el chat entre 2.400 de nosotras reveló un caudal de ideas, capacidad de organización, claridad, sensatez y respeto. Desde diferentes ideologías se aunaron fuerzas en un objetivo común que estaba por encima de cualquier otro. Y comprobamos que lo mismo sucedía, como culmen del hartazgo, en multitud de sectores profesionales y casi en cada esquina y cada casa de España. Un potentísimo mensaje  de rabia mezclado con la alegría de la reafirmación.

Es curioso que el 7 de Marzo convivían en las portadas, en alguna al menos, los mensajes feministas con intensas llamadas de la Caverna. Eldiarioes supo del temario que preparan dos ministerios juntos nada menos, Defensa y Educación, para implantar en los colegios una especie de formación del espíritu de su España. Militarista, y con unos sesgos preocupantes de caspa añeja como la de hacer cantar a los niños de primaria hasta el  pasodoble, Banderita, de aproximadamente los años 50 del siglo pasado.

¿Cómo es posible que la manifestación feminista del 8 de Marzo conviva con esa otra España? Las mujeres españolas han parado el mundo, dicen los titulares de la prensa internacional. No exactamente, lo han reactivado. Y alaban esta España prodigio de madurez, creatividad, y afán constructivo.  Lo que está pasando es la verdadera Marca España, cuando se libra de las rémoras de la involución.

La que ha dado poderosas muestras de su existencia. Los titulares del trágico 11M de 2004 también ensalzaron el ejemplar civismo y valentía de los españoles  -pese a la torpe política de ocultamiento del PP, bien es verdad-. Pasó de nuevo el 15M de 2011. La Spanish Revolution dejó boquiabierto al mundo por sus valores. Tanto fue así, que Ana Botella presumió de ella en un folleto promocional de sus Olimpiadas para Madrid. Mientras Cifuentes,  delegada del gobierno entonces, mandaba a las Fuerzas de Seguridad… a velar con las porras las manifestaciones.

Las dos Españas perviven y se agigantan. Pero ésta, la marea violeta de las mujeres, es la más transversal de todas. Capaz del acuerdo y el trabajo común, como gran sustrato de partida. Y es reconfortante ver el potencial de las mujeres jóvenes, igual que ellas reparan en la lucha de  las mayores que se encontraron marchando codo con codo. Ellas tienen muy claro lo que quieren y lo reclamaron por toda España.

 Esto es en la Puerta del Sol. Madrid hoy recoge como en otros lugares de España la voz de las mujeres pidiendo igualdad.

Hay que afianzar lo obtenido y planificar el futuro. Partidos y sindicatos han quedado en evidencia con sus “microparos” y tibieza. Otros se han caído de bruces en el ridículo. De los opìnadores baste reseñar  al que aseguró que las mujeres se morirían de vergüenza al conocer el manifiesto. Esencial, desenmascarar a los oportunistas, a cuantos nos trajeron hasta aquí o se proponen mantenernos en la desigualdad que mejor sirva a otros intereses. Con la brecha salarial se ahorran muchos millones. Hasta 42.000 millones anuales, según se ha evaluado. No es vendetta, es prudencia ante peligros ciertos.

La reconversión en feministas de toda la vida durante la jornada de huelga merece especial atención. Habría que haber visto las sedes del PP y de Ciudadanos mandando a comprar tela violeta sin saber si la vendían en el mismo comercio chino que la rojigualda. Sin torcer un gesto, allí fueron apareciendo desde Rajoy a Cospedal o Albert Rivera y Arrimadas, con  el lazo más grande de todos, sin temor a ser tenida por comunista. Dicen que Rivera citó incluso a Clara Campoamor que, junto a Kant, debe formar parte de sus lecturas favoritas. Hoy ya se ha atribuido el éxito de la huelga feminista. Y nos dieron las 19,05 y hasta Pablo Casado se declaró feminista. La mártir de la jornada fue Begoña Villacís que se presentó en la manifestación de Madrid a gritar libertad y fue increpada verbalmente por su oportunista cambio de chaqueta. Ella misma lo ha mostrado.

Los de siempre vuelven a subirse al autobús para cambiar su propia historia. Ahora con lacito violeta.  Y es importante, vital, estar alerta. Su Marca España se ha mantenido gracias a esos oportunismos sin escrúpulos. Y en cuanto puedan volverán a su ser natural. Esencial, insisto. Uno de los grandes daños de España es haber aceptado el “Mal Menor”, como solución. Que se suban al carro elementos desestabilizadores no es un mal menor, es un daño mayor.

Oí en el autobús a una mujer decir que donde mejor están las mujeres es en casa. Todavía. A un hombre, explicar las locas que había visto tapando la calle Goya en bicicleta a primera hora de la mañana. Seguro que encontrarán donde rearmarse. Fundamentalmente, en la carcundia mediática.  Ahora soplan con el viento favorable pero encontraran cómo volver a las andadas. Tertulianas incluidas.

Aviso a navegantes: esto no acaba aquí. Estamos vigilantes y hay mucho entuerto que deshacer. Más pronto que tarde, ha de llegar la respuesta a las reivindicaciones, a todas. Habrá que insistir si se demora. Incluyamos que el papel de la mujer en los medios ascienda de forma que este vendaval de luz y progreso inunde las pantallas, los audios y los textos. Aprendamos nosotras también a valorar a quienes trabajan en silencio y con efectividad de las poses de un día. Del oportunismo que también aquí se produce.  Cambiar la sociedad implica situar el foco en lo que es justo ponerlo.

El 15M,  El Roto publicó una viñeta histórica en El País: “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron”. Hay que descubrirse ante esa capacidad española. El jueves, las mujeres salimos a la calle y paramos el mundo. Solo un momento, para que se diera la vuelta, nos mirara y nos viera.

8M, la imparable Marea Feminista

Es mucho más que una huelga de un día. Es un tsunami de razones  y coraje. Es el fin del silencio, la constatación de una realidad, la voz de lo que le ocurre a la mitad de la población. Estamos ya en la puerta de un 8 de Marzo que cambiará la historia. Hay que verlo desde dentro para creerlo pero enseguida lo van a sentir también. En su piel, porque la fuerza feminista nos va a envolver. Y nos va empujar a un futuro constructivo que ya es presente, que ya lo estamos haciendo.

8M Huelga Feminista
8M Huelga Feminista

Hay que dejar de perder el tiempo, otra vez, en los insectos de mal agüero que intentan entorpecer el camino. Esa serie de hombres y mujeres reaccionarios situados ante un ridículo épico. No hacen huelga “porque es anticapitalista”, toma ya. No van porque ya estamos muy bien y los programas de PP y Ciudadanos nos han apañado no sé qué a las mujeres. Mejor trabajar, mejor a la  japonesa: más tiempo, atando una escoba a las posaderas para aprovechar mejor la multifunción. Que si la han organizado en Irán.  Por favor, cuídense en Orense, porque una concejala con  este nivel de tara mentalpuede ocasionarles muchos problemas.

 ¡No!, basta. Miremos por encima, a la luz y al horizonte abierto.

Esto es la confluencia de un secular hartazgo, con unas ganas de luchar, de hacer, de sumar, impactantes y una preparación labrada a pulso. Personalmente he contemplado, admirada, cómo se ha organizado el grupo de mujeres periodistas o trabajadoras de la comunicación. El rigor de los preparativos para este día 8. La convocatoria,  que ha sido una llamada a la que íbamos acudiendo desde múltiples redacciones, desde los ordenadores de nuestras casas.

¿No se han dado cuenta tampoco de las mareas de mujeres que iban saliendo en masa a confluir en un punto común?

La claridad de ideas, la rotundidad de objetivos, el orden, los actos, los vídeos, fotos, mensajes, consignas, logos, todo. Consultas de dudas, resúmenes diarios.  Dudo que haya habido un acto con este nivel de calidad en el trabajo, de serenidad, de certeza, de ilusión. En una labor colectiva y transversal en el que destacan sin duda algunos nombres de las impulsoras que merecen especial agradecimiento. Y en el que muchas diferencias quedan aparcadas por el bien común. Y ésta es la gran noticia, éste es el sustrato sobre el que edificar.

Y así ha sido, por lo que vamos viendo, en numerosos sectores. No creo ser capaz ni de resumir los colectivos que se han sumado. Científicas, educadoras, investigadoras, estudiantes, enfermeras, abogadas, Kellys, deportistas, sanitarias, pensionistas, cuidadoras, las mujeres del ámbito rural. Y quienes lo harán por su cuenta.  Esta vez es distinto, ni se lo imaginan.

Esto viene muy de muy atrás, claro que sí. Los que nacen cada mañana como en el Día de la Marmota no pueden condicionar la convivencia de una sociedad. Viene, si lo miramos, de los grandes movimientos surgidos con la industrialización a finales del siglo XIX, pero los antecedentes nos llevan hasta a la Antigua Grecia. La ONU celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en 1975, fijándolo en el 8 de marzo. Aquí  señala los hitos de la cronología de esta lucha incensante. Y siempre recordamos en este día aquel incendio en la fábrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York, en 1911, en el que murieron 123 trabajadoras al no poder escapar del fuego porque estaban las puertas cerradas para evitar hurtos. La reivindicación viene, pues, del principio de los tiempos, y se prolonga durante décadas hasta nuestros días. Porque es fruto de una realidad insostenible, una injusticia flagrante que hay que remediar, y que ya clama en todos los idiomas, desde diversos puntos del mundo.

La lucha por los derechos de las mujeres tomó renovada fuerza por reacción a la llegada de Donald Trump  a la presidencia de EEUU con su mochila de machismo y su modelo de mujeres neumáticas en su entorno. El agravio se hizo insoportable. Aquella marea morada que llenó las calles, hace algo más de un año, fue un poderoso lazo de unidad, de pérdida del miedo. Porque siempre ocurre así, un día se sopesa qué importa más. Salieron luego las actrices acosadas de #MeToo, hartas de tanta presión y abuso. Y supimos de las enormes dimensiones de un problema que tantas mujeres guardaban en su desazón. como inevitable. Y, llegaron, claro está, las disuasiones para que todo siga como toda la vida. Hasta de otras actrices privilegiadas en el trabajo, menos en su solidaridad.

Hasta la biología han mentado de nuevo. Una prominente Ciudadana de FAES y de rencores permanentes a la alcaldesa Carmena por un quítame ahí unos reyes magos, se ha empleado con fruición:  La huelga es una estupidez, dice. Por mor de la biología -y los prejuicios-, se debe consentir, al parecer, mayor precariedad e inseguridad laboral, la brecha salarial, la dificultad de conciliar, un techo de cristal que resta a la mujer capacidad de dirigir en los trabajos en los que está tan preparada como el hombre, el acoso sexual o los ninguneos –como argumenta nuestro manifiesto-. Que la pasión y la posesión machista lleguen a los golpes y hasta el asesinato.

Mil mujeres han muerto en España a manos de sus parejas o ex parejas desde 2003, cuando empezaron a contabilizarse de forma más rigurosa. Que una cifra así, siendo una sola mujer ya un exceso, se considere dentro de la normalidad da idea del problema  al que nos enfrentamos. Se acepta la excelencia del hombre para opinar en los medios. Hasta para decidir sobre nosotras. Precisamos solo y nada menos que la igualdad, y no se da. En el fondo, es la consagración de una teoría y una práctica que deja a las mujeres como ciudadanas de segunda clase, en grado de subordinación.

Huelga Feminista. Mapa desigualdad
Huelga Feminista. Mapa desigualdad

Los  mapas de la desigualdad son tan flagrantes que constituyen en sí mismos la mayor de las evidencias. ¿Qué razón puede justificar tamaña injusticia? ¿La biología, dicen? ¿La maternidad? ¿La fuerza para apretar el botón de una máquina de carga? Cuesta creer que todavía anden colgados de esa alcayata con telarañas tantas mentes obtusas. Y ahí siguen, erre que erre intentando justificar la pervivencia de los tópicos. Ninguna razón objetiva lo explica. Argumentos tan pobres y manidos les retratan. Una huelga internacional  y tampoco se libra de la manipulación del torpe y cutre machismo español como si los ecos de sus memeces no fueran a salir de los dominios de su cortijo. Mírenlos como los parásitos que son dispuestos a alimentarse de nuestras renuncias.

No saben la reserva de talento, fuerza e ilusión que se da entre las mujeres. Hace tiempo que lo vengo observando en las nuevas generaciones que enlazan con arraigadas convicciones de todas las edades. Pase lo que pase este 8 de Marzo, no hay vuelta atrás. No van a cerrar las puertas de la fábrica incendiada en razón de millones de mujeres. Nuestras voces se oyen desde el escenario de los Oscars de Hollywood a las calles de toda España, en ciudades y pueblos. ¿Cómo se ha podido consentir este vacío, esta negación de nuestros derechos?

Para los que aún sigan intentando hacer el ridículo desde la suprema cerrazón habrá que contarles cómo ha podido ocurrir este estallido de afirmación, este dejar de aguantar. ¿Saben quién está detrás de este histórico 8M de 2018?

Se lo digo. Detrás estamos nosotras, las mujeres.

*Publicado en eldiarioes 6/03/2018 – 

Una historia del mundo sin mujeres: las borraron

Si algo ha habido realmente demoledor para las mujeres fue y es el tú no puedes,tú no sabestú no eres en definitiva. A una semana del 8 de Marzo que se celebra este año con una huelga feminista internacional, la derecha española, PP y Ciudadanos,  trata de desactivarla afirmando que es insolidaria, elitista, anticapitalista.  En el mejor de los casos, no encuentran motivos para un paro reivindicativo. Muchos hombres y mujeres machistas nos organizan cómo, cuándo y por qué canalizar la protesta. En el PSOE, andan con sus cabriolas habituales en la disciplina de  nado guardando la  ropa y no sé sabe bien. El colmo fue Javier Maroto, portavoz del PP, atribuyendo la autoría de una convocatoria en más de 150 países a Pablo Iglesias, el líder de Podemos, que no destaca especialmente por su feminismo. Para Maroto no cabe más que un hombre al frente. Tal es la mentalidad incrustada en cabezas poco porosas a las ideas.

Hablamos de desigualdad, humillación, sometimiento, violación, asesinato, y ni siquiera les parecen suficientes motivos porque perpetrar esos abusos contra la mujer está universalmente admitido. Lo grave fue que durante tiempo inmemorial las propias mujeres creímos también –salvo excepciones- que era así. Es lo que más está cambiando. Provoca indignada alarma ver la cantidad de mujeres que borraron de la historia. Auténticas pioneras, tachadas, expulsadas, como si no hubieran existido. Y lo cara que pagaron la osadía de su valor y su libertad.

Este tiempo de hartazgo supremo, la discriminación largamente engrosada, nos están trayendo por fin un cambio de tendencia en las propias mujeres, en una gran mayoría. Un aluvión de descubrimientos ha venido a rellenar los vacíos de las mujeres que nos hurtaron. Resulta que hubo científicas, políticas decisivas, artistas, descubridoras, periodistas, fotógrafas, aventureras, pero el relato patriarcal las eliminó . Nos dejaban como únicos referentes para ocupar un lugar en los libros, ser hijas de rey, amantes de poderosos o vírgenes y mártires, lo cual entraña no pocas dificultades y en algunos casos notables incomodidades.

Vamos al siglo XVI. Año 1545. Una mujer, Beatriz Bernal, publica una novela de caballería de nombre tan largo que dejaremos en Historia de los invictos y magnánimos caballeros don Cristalián de España, príncipe de Trapisonda y del infante Luzescanio. Está mal visto, por indecoroso, que la mujer sepa “de leer”, a no ser libros “buenos” que “la inflamen en el amor de la castidad”, decía el célebre Padre Astete, y Beatriz Bernal, castellana de Valladolid, escribió una novela. Cumpliendo además el Test de Bechdel que evalúa el porcentaje de diálogos entre mujeres cuyo tema fundamental no sean los hombres, según nos cuenta el autor. Esta historia y otras 18 forman parte del libro “ Mujeres singulares 2” (hay un 1) de Carlos César Álvarez, ingeniero que escribe. Un filón para conocer a mujeres que desafiaron las normas de la sociedad cuando muy pocas personas lo hacían.

 Mujeres radicales del mundo” es otra compilación de las norteamericanas Kate Schatz y Miriam Klein Stahl (ilustradora). Desde la pobre y gran Hipatia de Alejandría, Siglo V, matemática, astrónoma y filósofa, a quien desollaron y arrastraron por la ciudad hasta la muerte porque el integrismo religioso rechazaba sus hallazgos científicos, a la niña Malala de Pakistán a la que el talibanismo casi mata por querer estudiar. Un recorrido por el mundo pasado y presente en el que muchas mujeres han tenido mucho que decir y hacer.

La periodista Cristina Fallarás nos lleva a la historia de España, sostenida por mujeres a menudo atravesadas por distintas intolerancias. En pie, pese a los empujones y golpes. “ Honrarás a tu padre y a tu madre” habla de aquellas familias que truncó una llamada de botas en la puerta y un tiro en la tapia de Torrero en Zaragoza. En la guerra que provocó el maldito franquismo que late aún de forma tan perniciosa en la actual derecha española. La supervivencia de la viuda a cargo de la prole.  El caminar de la propia Cristina sobreponiéndose al miedo para gozar y vivir y seguir doliéndose. En la búsqueda constante de la pertenencia. “Con la certeza de que no estaba sola, de que alguien allí atrás, yo misma por ejemplo en algún sitio, agazapada, esperaba su ocasión”, dice, en una de esas reflexiones que da forma a la sensación de tantas de nosotras.

¿Qué pasaría en un día sin mujeres?” se pregunta la convocatoria de la huelga internacional. Se diría que el mundo se desarrolló sin nosotras durante siglos, por el manto de silencio que nos tapó. Pero no era cierto. No lograron borrarnos del todo, aunque se emplearon a fondo en el empeño. El papel de la mujer ni es ni fue secundario y casi siempre se hizo con doble esfuerzo al del varón medio. Urge remediar el olvido impuesto. La violencia machista crece entre los jóvenes acorde con la involución que atravesamos. Las denuncias se han triplicado en los últimos 9 años entre los menores de 29 años. Más de la cuarta parte considera “normal” esa violencia en una pareja.  Tanto por limpiar.

El machismo reverdecido aún desprecia a la mujer por su físico. A todas las edades y en todos los sitios. El maltrato se agudiza si es política y de izquierdas. Allí les vemos -incluso desde su propia decrepitud- descalificar a algunas, catalanas, por feas o por gordas. En un patetismo indescriptible. Hasta siguen utilizando el término “malfollada”. Lo que  sea o no sea la mujer, depende para ellos de su halo divino. El machismo también dictamina sobre el cuerpo de la mujer y sobre su sexualidad.

Por eso, acabaré este recorrido con un libro de Anna Freixas, doctora en psicología y ya jubilada. Algunos de sus estudios los guardo  desde hace décadas porque llamaba la atención sobre la casi inexistente presencia de mujeres en los libros de texto con los que crecimos. Y es básico normalizar la realidad. Es básico saber lo que podemos hacer, lo que hicimos.

  «Sin reglas” trata de la sexualidad de la mujer madura, de la erótica y la libertad femenina también en esa época. Un tema tabú, escondido en el silencio o comentado como algo ridículo. El colmo para el machismo de cuño. Aunque entre las muchas libertades que se adquieren con el tiempo está la de minimizar los comentarios irrelevantes. Nadie es más libre que una mujer libre. Con prólogo de Soledad Gallego-Díaz es un canto a cuanto nos queda por disfrutar, también en el sexo, de ser esa la elección y no la obligación.  Anna Freixas  ha entrevistado a 729 mujeres entre 50 y 83 años de todas las opciones sexuales. Las conclusiones rompen varios estereotipos, entre ellos que el deseo sexual disminuye tras la menopausia. La actividad sexual sí, el deseo no en general. Y la calidad del orgasmo no se reduce sino que aumenta. Pese a todos los tópicos, condicionantes y complejos, “las mujeres mayores se las arreglan, más o menos, para no aceptar la condena que se les quiere imponer”.

No es cierto si el machismo te dice que no puedes, no sabes o no eres. “Nunca tuve ninguna duda de que quería escalar aquella montaña, sin importar lo que la gente pensara”.  La japonesa Yunko Tabei lo hizo en 1975. Era el Everest y ella la primera mujer en coronarlo. En 1912, Fanny Bullock Workman, plantó un palo con un cartel en lo alto del Mont Blanc  al llegar hasta allí. ¿Una bandera de su país? No. El texto decía: “Voto para las mujeres”.  No hablamos de vidas ejemplares y únicas, se trata de ser. De escalar las metas de cada día. De descansar si te apetece. De saber que la tarea es ingente, pero no tienes que hacerla tú toda. Y de no permitir que te echen a puntapiés cuando estés haciendo lo quieres hacer.

Linde y Griso, nuestros mayores y nuestros menores

Luis María Linde de Castro es uno de nuestros mayores. Tiene 72 años y ostenta el cargo de gobernador del Banco de España. El PP cambió la ley para que no tuviera que dejarlo a los 70 como marcaba el estatuto de la entidad. Linde lleva toda su vida trabajando como funcionario del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. En su caso, se ha dedicado básicamente a actividades bancarias  y en particular al Banco Central de nuestro país, en diferentes puestos.

Linde no ha comentado ni media palabra de las pensiones que van a quedarles a sus colegas de estatus.  13 grandes consejeros, como Ana Patricia Botín o Francisco González, llevan acumulados 197 millones de euros para cuando se jubilen. Sus empresas les facilitan ese colchón.  El propio Linde cobra, en activo, 176.000 euros tras subirse el sueldo recientemente un 5,8%. 14.666  euros al mes

Linde piensa que ellos lo valen, con toda probabilidad.  No así el resto de los jubilados, “nuestros jubilados”, los suyos, que osan quejarse teniendo muchos de ellos una casa en propiedad que ya es en sí misma una renta, se ha atrevido a decir. Como si el PP hubiera pagado las hipotecas particulares, considera los pisos parte de la pensión. Hay que oírlo para creerlo:

VÍDEO El Gobernador del Banco de España, Luis María Linde, dice que muchos jubilados tienen vivienda y eso ya «es una parte importante de su pensión de jubilación»

Me recuerda un chiste malo que contaba mi padre. Un orondo Prior preguntó ante su suculenta comida por el menú de los hermanos del convento:

  -Sopa de ajo, monseñor- le respondió el cocinero.

 -Ah, qué bien, con ajico y todo- se congratuló el Prior.

Todavía les quedan pisos a algunos ancianos. Todavía no han arramplado con ellos para dar el dinero “que no tienen” a las constructoras de autopistas quebradas, a las Cajas, o a quienes les parezca. Todavía hay dinero disponible para saquear el erario en su provecho, como han hecho muchos de los suyos. Miles de jubilados ayudan a hijos y nietos que de otra forma no podrían mantenerse con la precariedad sentenciada. Tiren del piso que tanto les costó pagar para que Linde y los demás sigan disfrutando de la vida que creen les corresponde. Y así debe ser, porque la tienen.

La táctica del PP consiste en negar la existencia del problema de entrada. Las pensiones estaban garantizadas, juraban por sus muertos. Luego avanzar que el palo va a venir porque “no hay dinero para todo”. Y seguir con zanahorias paliativas como marcan los cánones más clásicos de la manipulación.

Montoro anuncia medidas como reducir el IRPF a los más vulnerables. Los más vulnerables no pagan IRPF. O dar una regalía a los mayores de 80 años, siempre que no cobren más de 14.000 euros al año. Un cheque, en forma de “impuesto negativo” una figura tributaria de la que “Montoro es un firme defensor” – nos cuentan– y que  se atribuye al economista Milton Friedman. Es decir, al inspirador de la ola ultraliberal y de la propia “crisis” que vivimos.

Volver al sistema de vincular la revalorización acorde con el IPC, es un antigualla según Montoro. Su colega y coetánea Celia Villalobos -68 años- propone ahorrar 2 euros al mes desde jóvenes. De 20 a 65 años sumarían 1.080 euros en total, una fortuna para afrontar la vejez. Esta lumbreras preside la Comisión para las pensiones del Pacto de Toledo.

Nuestros mayores y menores en el poder se niegan a aceptar que las pensiones son un derecho. Echen cuentas, además, de los impuestos que hemos pagado durante toda nuestra vida. No precisamente 2 euros al mes. Para detalles consulten, por ejemplo, el artículo del economista  Eduardo Garzón Espinosa demostrando que dinero sí hay para lo que quieren y desenmascarando sus falacias. Las soluciones también están estudiadas. Más trabajo y mejor remunerado. El empleo actual paga las pensiones en justa correspondencia a lo que se ha venido haciendo.

Dinero hay, y muchas deudas también por la mala gestión y la gestión interesada, y sobre todo prioridades políticas en el diseño ultraliberal de la desigualdad. Y si se pueden ahorrar unos cuantos millones de las pensiones buenos serán, caiga quien caiga. Lo peor es que también han entrado con éxito en el juego del enfrentamiento entre víctimas. A los jóvenes les han agostado el futuro, ni siquiera dispondrán de pensión por este camino. Tengan presente al segmento de parados de 45 años, los olvidados, los que llevan clavada la angustia en el corazón.  O a los que se encaminan a esa meta porque siempre habrá un precario más joven y barato que sustituya al que ya cobra de más. ¿No serán las políticas que se siguen y las estafas que se perpetran lo que falla?

Sí, el mayor porcentaje de votantes del PP y también del PSOE se da entre mayores de 65 años. Pero, como se está demostrando en las actuales protestas masivas de pensionistas, no todos participan de un conservadurismo cerril incapaz de ver lo que ocurre o de no sentir lo que les afecta directamente. De ahí que el brazo mediático de la derecha (PP y Ciudadanos) actúe implacable.

Susana Griso en Antena 3 fue este jueves un paso más allá en su conocido activismo político conservador. Bochornosa coacción a una mujer de 92 años a la que llevó al estudio para “alertarla” del peligro que supone su opción política de izquierdas. Con ejemplos falaces, por parciales. Le recordó Grecia, pero no mencionó el éxito de Portugal  y, en particular, obvió la propia España del PP que paga a esta anciana 700 euros al mes de pensión. Con ajico y todo, ya ven.

Una historia de terror.
Susanna Griso explica a Francisca Martínez, de 92 años, las posibles consecuencias de confiar en Podemos o IU para solucionar el problema de las pensiones

El mayor error de una sociedad esquilmada, engañada y timada es caer en la tentación de culpar a sus semejantes y no ver quién dirige los hilos y ostenta la mayor responsabilidad. En la generación de mayores de 65 años, están quienes lucharon contra la dictadura y construyeron la democracia. La generación que abrió cauces y rompió tabúes y barreras. Este jueves, Ochéntame Otra vez, de TVE, mostró aquella pléyade de escritores que popularizó la literatura, los programas culturales de aquella televisión que  ni en sueños se harían ahora.

En esta generación de sesentones, estamos las mujeres que fuimos a la universidad  entre hombres, en abrumadora minoría. En 1977, solo el 2,1% de los universitarios españoles éramos mujeres. Y en algún caso trabajando a la vez. Y las que propiciamos poderosos cambios en la liberación de la mujer que, en franca regresión, retomamos ahora y a todas las edades y en gran parte del mundo.

Estragante paternalismo el que explica a Paquita lo que hicieron los izquierdistas malos de Grecia. Y tantos otros que se emplean con igual tono. Ofensiva, la extendida creencia de que nos volvemos cretinos, lelos y estúpidos al cumplir años. Miren, de “nuestros mayores”, nada. Desde luego no somos “los mayores” de Linde, con sus 72 años.  Y, de ser “los mayores” de políticos y escribidores que no se quitan la expresión de la boca, es que algo serio se torció en el camino de la evolución. Los mayores no son una propiedad colectiva.  Y tragar con una rebaja de la pensión, en las insultantes circunstancias actuales, creo que no va a colar

*Publicado en eldiarioes 02/03/2018 – 

Mientras atendías al himno…

España vive un nuevo apasionado debate por sus esencias y sus patrias. Ahora con música, ministros de cultura y cultura de ministros, presidentes de partidos de derechas en función de gobierno y los coros habituales de apoyo a la moción y palo al disidente. Entretanto, hay movimientos decisivos -mucho menos entretenidos para el gran deporte nacional del chismorreo-, que cualquier ciudadano sensato debería tener en cuenta.

Luis de Guindos será vicepresidente del BCE. A los expertos les preocupaba que “los próximos altos cargos del BCE (…)  serán quienes lidien con la próxima gran crisis (…) los líderes europeos deberían elegir a los mejores”. Lo Explicaba Paul de Grauwe, de la London School of Economics, a Claudi Pérez en El País. La “próxima gran crisis”, anoten. La van anunciando. El sistema corrompido en el que vivimos se alimenta de esos movimientos. Cruje, y unos ganan y otros pierden. Sin importar las víctimas que orillan.

Los intereses han inclinado la balanza a favor De Guindos. En contra de la opinión del Europarlamento que prefería al candidato irlandés, Philip Lane. Doctor en economía por la Universidad de Harvard, profesor adjunto en la cátedra de Economía y Asuntos Internacionales de la Universidad de Columbia y actual gobernador del Banco de Irlanda. De Guindos es licenciado en economía por el Instituto de Estudios Financieros, CUNEF, en Madrid y Doctor por la Complutense.

El ministro del gobierno español carga en su maleta de marca haber sido el director para España y Portugal (y asesor para Europa) de Lehman Brothers, en el momento justo en el que quebró para ser históricamente la espoleta de la crisis que padecemos. Su gestión en España se saldó con recortes y mentiras. Los ciudadanos no íbamos a pagar nada del rescate y lo pagamos casi todo. El Banco de España dio por perdidos no menos de  60.000 millones del dinero públicoentregado para sanear el sistema bancario.

Así nos dirigimos a la “próxima gran crisis”.

Así y con una cadena de datos en España tan contundentes como indicadores de seria alarma.

Estamos con los bolsillos vacíos. Como país –amarillo y rojo y no pido perdón- con la Deuda Pública más alta de la historia y saqueando la hucha de las pensiones. La Deuda la han triplicado durante la “crisis”. La de la Seguridad Social creció más en 2017 que en los 22 años anteriores juntos.

 Como sociedad, con la tasa de ahorro bordeando el mínimo de su historia. El colchón se desinfla. Solo se ahorra un 6% de los ingresos, como media. Pero un 38% de los ciudadanos no puede afrontar ningún gasto extra. Los que ni les cabe encender la calefacción, ni hacer las tres comidas al día, parecen ya descontados.Y hay quien nada en la abundancia. La media se saca con todos ellos.

Los ingresos del Estado, vía recaudatoria, flaquean también y con manifiesta injusticia. En los impuestos han ejecutado una auténtica revolución en las últimas décadas. En este  recorrido que analiza Joaquín Estefanía vemos que desde los años noventa, ha habido un “desplazamiento de la carga tributaria desde las rentas del capital hacia las del trabajo”. Añadamos el consumo, con la espectacular subida del IVA. Los ciudadanos sostenemos el tinglado, con cada menos servicios a cambio. La evasión de capitales a paraísos fiscales goza, entretanto, de una salud envidiable.

Un panorama que afrontamos como país con sueldos cada vez más precarios. El asalariado medio español ha perdido, al menos,  347 euros de poder adquisitivodesde 2015. Y eso que al auténtico tajo se arrastra desde 2012, año en el que el PP implantó su Reforma laboral, aquella que, precisamente Luis De Guindo anticipó, satisfecho y haciendo méritos, en la UE como “ extraordinariamente agresiva“. Esto sí lo cumplieron. Ha arrojado un 26% de temporalidad y un 32% de asalariados cobrando el salario mínimo, entre otras pérdidas de derechos. Visto en millones, los contratos temporales han pasado de 12,8 millones en 2012 a 18 millones en 2017. Las mujeres y los jóvenes son quienes más lo sufren.  Casi la mitad de los contratos formativos actuales son de peones, camareros y dependientes, según CCOO.

Y, mientras, vuelven a inflar la burbuja del ladrillo. Los pisos para vivir se siguen diseñando como objeto de especulación y no como una necesidad social. Con algún matiz añadido.  La construcción de  vivienda de protección oficial se ha reducido un 93% entre 2007 y 2016. Los alquileres están por las nubes, sobre todo por su potenciación como uso turístico, caiga quien caiga. Los alquileres son mas caros que las hipotecas, dicen en las inmobiliarias. Pero las hipotecas exigen un compromiso de pago -so pena de desahucio-, que requiere un trabajo o unos ingresos fijos que, hoy por hoy, no se pueden asegurar. Ahora asistimos al boom de los autónomos, a los que aún se lo ponen peor en este punto.

Al mismo tiempo, no solo restan, sino que expolian servicios esenciales. La escuela pública ha vuelto a las  cifras de inversión de los años 80, como detallaba Antón Losada. “Tras sobrevivir a los recortes y a la precarización de los docentes, la escuela pública soporta una nueva oleada de acoso y abuso por parte de la vieja y la nueva derecha”, destacó Losada. Y ya ni se esconden.  Defendemos la educación concertada, claro que sí -de pago,  y subvencionada-  declara Cifuentes presidenta de la Comunidad de Madrid.

España ha perdido 12.000 científicos desde 2010 por los brutales recortes a la ciencia bajo la excusa de la crisis. Algunos por completo, se dedican a otra cosa.  Las empresas españolas, entretanto, invierten la mitad que la media europea en investigación.

Mientras atendías al himno, rojo y amarillo, para emocionarte o abochornarte, supimos por eldiario.es que la ministra Tejerina  frena en Europa una bajada de tóxicos en los fertilizantes. Fue alta directiva de Fertiberia, el mayor productor español de fertilizantes, que pertenece al grupo Villar Mir. El Gobierno se opone a que la nueva regulación introduzca límites de cadmio estrictos: “Nos sacaría del mercado”, dice un documento interno de Agricultura. Ni con la salud, se conmueven, no como con el himno de la exiliada fiscal en Miami Marta Sánchez.

Ese punto hemos de tenerlo claro. El negocio de la salud es un bocado muy apetecible para el sistema que nos gobierna y aplican políticas que lo favorecen como tal. La sanidad privada crece imparable a costa del deterioro del sistema público. La inversión en la sanidad pública cae 4.000 millones en 5 años. La sanidad privada ingresa 5.000 millones más. Entre 2009 y 2015.

 En el diario de la corrupción, tenemos hoy la declaración en juicio de uno de los grandes conseguidores de la Gürtel. ‘ El Bigotes’ apunta al marido de Cospedal y dice: “Venía a soltar ‘el mondongo’ y no le he visto en ningún banquillo”. Los espectadores del Telediario de TVE han recibido una versión muy recortada de la realidad, el marido de la ministra de Defensa no existe para la tele pública. En nivel presunto, surge  la número dos del PP de Málaga pagándose un máster y cenas de lujo con dinero público.

Los próceres del PP, inquietos por el ascenso en las encuestas de Ciudadanos, se dieron un buen homenaje hasta con carabineros y jamón de bellota en una comida, al tiempo que el PP pedía ahorrar para la educación de hijos y nietos y  para la pensión. Desde jóvenes incluso propugnan en un anuncio que los jóvenes empiecen ahorrar. Porque ya no se esconden. Es ideológico. Calculan que los jubilados perderán 350 euros al mes, a la larga, por las últimas reformas de pensiones.

La cultura oficial la tenemos en listón Marta Sánchez.

Ricos sí somos ahora, en recortes de derechos y demagogia. El Supremo acaba de confirmar la pena de tres años y medio de cárcel para el rapero Valtonyc, al que considera culpable de injuriar al rey Juan Carlos en sus letras. Lo que lleva a plantearse lo impropio de tal sentencia en un país democrático.

Todo esto y más pasaba mientras mirabas lo que se cotillea del himno. Los medios lo han ido contando, pero sin obtener el potente foco mediático y político del que disfrutan los temas viscerales. Aguanta Marta Sánchez. Sube puntos Anna Gabriel. Puigdemont es pieza fija.

Es para estar amarillo de ira y rojo de vergüenza.

Con portavoza o sin ella, la caverna marca el debate nacional

Lo han vuelto a hacer. Los jefes de pista del gran tinglado saben cómo mover la batuta para que el personal baile al ritmo impuesto. La “portavoza” de Irene Montero se ha situado en el top del debate desplazando noticias de auténtica envergadura. Ni la peligrosa apuesta por la ampliación de la cadena perpetua, o la lucha por el liderazgo más escorado a la derecha entre PP y Ciudadanos o los nuevos vientos de las pensiones han ocupado tanto espacio informativo como una palabra. Han salido expertos lingüistas en cada esquina del país, defensores del purismo de la lengua en cada conversación. Hay que llevar a Montero a la hoguera,  la estupidez elevada al cubo, la nueva cruzada del odio nacional.

Sí, sí, voz ya es un vocablo femenino y no necesita una “a” más para ser portada por una mujer. Personalmente es lo que prefiero pero no estamos en ningún debate lingüístico. Cada hito de esta carrera sangrienta sirve de catalizador del lamentable estado de nuestra sociedad.  Por la pureza del lenguaje, matan… pero no siempre. Casi nunca en realidad. ¿Se dedicaron editoriales como ahora, artículos y columnas, tertulias, insultos mediáticos de grueso calibre, cuando el escritor Arturo Pérez Reverte extendió el uso del término “feminazi” que tomó prestado de otro gran machista?  La defensa de la pureza del lenguaje es tan selectiva que parece  ideológica y de clan.

En 2001 la Real Academia de la Lengua se echó al monte de la modernización e introdujo 32.000 novedades, con nuevas palabras y retoques de muchas otras. Entonces fijó y dio esplendor al español con términos como guay, jope, kit, set, gay, flipar, master, talibán, zapear, pasota, tapear, currante o tropecientos. Pues bien, de los tropecientos expertos del país la mayoría debió encontrar todo muy guay porque no se llenaron los medios de críticas. Nadie buscó la raíz ortodoxa del guay, el jope o del kit.  Ni se reivindicó siquiera la españolidad perdida en el Real Diccionario de web, hardware o software.

Les diré más, en la constante renovación de sus contenidos la RAE le dio otro buen meneo al esplendor del lenguaje en 2010. En esta ocasión introdujo abducir, alcaldable, buñueliano, rojillo, cultureta, espray, festivalero, grafitero, homófobo, oenegé, sobao, sostenibilidad, antiespañol, muslamen, obrón o jet lag, entre otros. Veamos, el “muslamen”,  muslos de persona, es “preferente los de mujer”. El obrón es una obra de gran envergadura, tal cual de elegante. El antiespañol, un contrario a todo lo relacionado con España, a todo, en un pack. Y, ya ve, el sobao es, solo, un bizcocho.

¿Dónde estaban los lingüistas expertos, los talibanes de la pureza idiomática? ¿Cuántas  vestiduras llevan rotas antes de hacer jirones las de hoy por la «portavoza» de Irene Montero? Porque otra razón no habrá, ¿verdad? Me temo que sí, que hay otras.

La RAE, con sus vetustos académicos dentro, se negó a cambiar incluso en sus revolucionarios acercamientos al sentir popular, algunas acepciones muy concretas. Les citaré varias que todavía hoy permanecen.

Cualquiera: Mujer de conducta moral o sexual reprochable (precedida de una).

Mujer fatal: 1. Mujer seductora que ejerce sobre los hombres una atracción irresistible y peligrosa.

Mujer mundana: 1. Prostituta.

Mujer pública: 1. Prostituta. Hombre público: 1. Hombre que tiene presencia e influjo en la vida social.

Hombre bueno: 1. Hombre que actúa como mediador en los actos de conciliación.Mujer buena: No existe en el diccionario. Sí está buena mujer o buen hombre, que nos dicen en la RAE es la forma de «llamar o dirigirse a un desconocido». Esto sí que es seguir el pálpito de la calle en el siglo XXI.

Mujerzuela:  2. Mujer perdida, de mala vida. Hombrezuelo no existe.

Perra: 6. Prostituta.

Zorra: 7. Prostituta. Zorro: en las ediciones más recientes ya es persona muy taimada, astuta y solapada. Hasta hace poco solo era el hombre el zorro astuto.

Fácil, un adjetivo que también selecciona, así textualmente:

4. Dicho de una persona: Accesible en el trato.

5. Dicho especialmente de una mujer: Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales.

¿Ustedes  creen que las hordas vengadoras del uso de «portavoza» no lo saben? Los jefes de pista con seguridad, los enfervorizados seguidores ya es más dudoso.

La portavoza tapó un bochornoso debate en el que la ministra Fátima Báñez llegó a negar que hubiera brecha salarial entre hombres y mujeres y sacó sucias armas para invalidar a la portavoz de Unidos Podemos. Tan machistas como todo el contexto. La prensa concertada, los guardianes de las esencias de la involución, imponen la agenda informativa y cuando los ojeadores olisquearon la carnaza de la palabra “portavoza” se llenaron de júbilo.

Unas y otros, más otras y unos, nos pasamos la vida achicando agua de los torpedos que lanza la Caverna. Y lleva su tiempo. Desplaza temas fundamentales. Aunque éste también lo es. No, como vemos, lingüístico, sino ideológico, político, del que a menudo resulta ser cómplice y cobertura de la corrupción.

Portada de ABC el 10 de febrero de 2018
Portada de ABC el 10 de febrero de 2018

Ya ven, no tuvo otra portada mejor que sacar ABC que con cinco escritoras enjuiciando la «portavoza» en lugar de contar a sus lectores la realidad que les preparan con las pensiones que los van a dejar tiesos. Ni estas escritoras pudieron llegar a una elección mejor para implicarse que en el objetivo de ABC a toda portada. Extraña en algunos casos, en otros no.

Lo más trágico es precisamente la complicidad o el seguidismo en estas tareas de involución y siembra de odio interesado. Una palabra, errónea o no, es nada en el contexto del gran fiasco que padecemos. Nadie en su sano juicio le daría ninguna prioridad. Y sobrecoge que personas que se dicen progresistas se sumen al linchamiento de Montero porque “lo uno no quita lo otro” y “ha sido un error”. Pues vale, si tanto les arde en su conciencia, se lo dicen en su justa proporción y ya está. “Les da argumentos a la derecha”. Esto es lo peor. El espíritu servil que acepta la tiranía y evita molestar al abusador para que no siga pisando. Mira que citan a Rosa Parks y olvidan una frase esencial que dijo: “Cuanto más cedíamos, peor nos trataban”.

En aquel zafarrancho de limpieza de la lengua que organizó la RAE en 2001 suprimió por arcaica una palabra de origen aragonés: Fematero. Era el recogedor de basuras. No vendrían nada mal unos cuantos miles de femateros y femateras. Y un poco más de criterio.

 
 

Rajoy, un presidente normal para un electorado normal

Mariano Rajoy ha vuelto a sacar del fondo de armario el concepto “normal” que nunca le ha fallado hasta ahora entre sus votantes normales. Gentes toda ellas con un “sentido común”: el de la normalidad de la derecha española. Común, normal, frecuente, ordinario,  general, universal. Como el Barón de Claret, ministro Portavoz, o la Condesa consorte de Murillo, Esperanza Aguirre por su casa, a la que le acercan los pies a los juzgados para responder de alguna de las tramas de corrupción de su partido. Lo normal, en el PP.

Sin irnos tan lejos, García Albiol, defenestrado en Catalunya, encuentra que no está a la altura del cargo quien suena para la presidencia de la Generalitat: Elsa Artadi, Doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de Harvard. “Esta señora no ha demostrado nada”, dice el líder popular. Para precisar a su jefe, Mariano Rajoy, que urge a buscar un presidente “normal”, porque, en caso de que no le parezca normal a él, mantendrá el 155. Lo normal en una democracia.

En España ya llevamos dos legislaturas con un  presidente normal llamado Mariano Rajoy. Más los previos de toda su carrera política con hilillos de plastilina y una catástrofe ecológica incluidos. En su mandato ha recortado hasta en medicamentos de uso común como antiácidos –por mano de la Señora del Confeti Ana Mato- porque una ciudadanía con ardor de estómago conoce mejor el valor de lo normal. Aquel medicamentazo del que tan poco se habla tenía ese único objetivo: fastidiar porque de ahorro, nada de nada. La normalidad de Rajoy y sus lugartenientes en las CCAA se llevó ciencia, cultura, educación, sanidad, ayuda a la dependencia, a la lucha contra la violencia de género. Lo normal. En el PP.

Lo mejor es que todavía queda bastante de dónde tirar. Un consejo de ministros el de este viernes destinado a dar satisfacción a los sentimientos de su electorado normal. A esta gente le gusta la Cadena Perpetua –que esto es la Prisión Permanente Revisable- y extendida a más delitos. Aunque no sirva como disuasión – lo argumenta Ignacio Escolar al detalle– la venganza satisface a un determinado tipo de personas normales versión PP. España tiene una larga tradición en los placeres de este tipo. El desollamiento de infieles en los gloriosamente normales tiempos de la Inquisición parece que fue muy reconfortante. Por cierto, como siga en vigor el delito de blasfemia en esta normal democracia española del Siglo XXI, podríamos volver a reeditarlo. Ni siquiera es constitucional ahora, como explica Joaquín Urías, ex magistrado del TC.  Pero si la quiere la gente normal del PP está todo dicho. O la lapidación que también descarga muchas tensiones en los que arrojan la piedra.

Las pensiones están sentenciadas. El saqueo de la Hucha de reserva, tan ideológico, es solo un síntoma pese a su magnitud.  El gobierno ha decretado medidas nada inocentes este viernes. Un plan de estímulo para fondos de inversión, tal cual, a los que reducirá comisiones para apoyar a bancos y usuarios con la capacidad económica de suscribirlos. Los nuevos pensionistas-si llegan a serlo- cobrarán cada vez menos. Hasta el 30% según algunos cálculos. Por eso el presidente normal del gobierno ha dicho que vaya pensando el personal en hacerse un plan privado sí o sí. Lo reiteran a menudo en todas las voces, pero ahora ya lo presentan como inevitable. En EEUU ya van por los  79 años para seguir subsistiendo trabajando en minijobs.

Lo “normal” es hacerse un plan de pensiones. Solo que la inmensa mayoría de los ciudadanos no puede afrontar ese gasto.  Únicamente  el 25,7% lo hacían en 2013, al inicio de la precarización más brutal, según el libro de dos economistas solventes: Juan Torres y Vicenç Navarro. Y no va a mejor. A 3,90 euros están pagando la hora en España, contaba Laura Olías en eldiario.es, ahorre usted así para el plan de pensiones y para el resto de los gastos. En aumento, con las privatizaciones y copagos. Los votantes normales del PP -pensionistas, el grueso de su electorado- se niegan a ver las evidencias, al parecer, o algo les compensa.

Vayan ahorrando también para la educación de sus hijos y nietos. Lo normal en los nuevos tiempos. Cifuentes acaba de  regalar suelo público para un colegio en el que habrá que pagar.  Es la tónica. Y el normal apoyo a la ideología de la desigualdad. La Comunidad de Madrid se sitúa en cabeza de Europa, solo por detrás de la Hungría de ultraderecha oficial , en segregación de escolares. Los ricos con los ricos, los pobres con los pobres. Con ayuda de dinero público en muchos casos. Y gracias. Ahorre para el futuro, lo anuncia el Presidente normal.

Rajoy, Sáenz de Santamaría, Báñez, De Guindos, Cospedal, Zoido, Casado, Hernando, son la normalidad del PP que valoran sus votantes. Y Cañete, Camps, Wert, Mato, Soria, Celia Villalobos, viviendo aún de las rentas en mayor o menor grado. Los mejores, será, de esa derecha española tan normal.

Los votantes del PP son capaces de tragar y apoyar una corrupción que salpica con su mugre en cada nueva declaración de sus propios autores. Avalan la educación clasista aunque procedan de capas con escasos recursos y se lo pongan más difícil a los suyos. Se da ese nivel. Sustentan la precarización y privatización de la sanidad. Ni con la salud cejan en su cruzada. Engullen sin problemas las mentiras flagrantes, el uso partidista de la justicia. El borrado y machaco de los ordenadores de Bárcenas y que la Fiscalía diga que no es delito en contra del criterio de jueces. Son personales normales, tan normales como Rajoy.

Se diría que al electorado del PP con un buen palo al que se desvíe de su normalidad y unos cuantos whatsapps de escarnio para enviar a las amistades ya les compensa. Convierten en asunto nacional cualquier estupidez. Aunque, entretanto, se dejen saquear y propicien el saqueo de todos. La educación en valores ha fallado ostensiblemente en España bastante más que la gramatical, que también.

Lo anormal -tras décadas de mayor o menor progreso- es salir como la gente del PP. Pero no desviemos la atención de lo esencial. Un votante puede equivocarse –al punto de creer que es normal lo que hace el partido al que entregaron su confianza-, pero los auténticos responsables de este escarnio son otros. Son los políticos y medios que secundan la profunda anormalidad en la que vivimos. Aquellos, entre los periodistas, que ofrecen una visión distorsionada e interesada de la realidad. El PP que calla y otorga desde todos los puestos de poder y quienes se auparon en las elecciones prometiendo que nunca apoyarían un gobierno de Rajoy. En este caso, Pedro Sánchez y Albert Rivera. No solo lo mantienen en La Moncloa sino a todas las leyes regresivas que uno o los dos anunciaron revocar. Los que siguen subiendo y bajando en los sondeos ante una ciudadanía desconcertada que ve desmoronarse sus pilares sin saber cómo afrontarlo.

 

*Publicado en eldiarioes 9/02/2018 – 

El tiempo de los idiotas

rajoy.avion.baltar

Mariano Rajoy en Avión, Orense, durante una campaña electoral

José Carlos Lorenzana es minero, uno de los que anduvo hasta Madrid en aquella histórica marcha de 2012. Llegó a ser alcalde de su pueblo, Pola de Gordón (León). Luego vendrían las decepciones y la dimisión. Íntegro, coherente, enorme luchador, formuló una inquietante pregunta tras leer que la Fiscalía pide no juzgar al PP por el borrado de los ordenadores de Bárcenas: “¿Quién de vosotros estaría dispuesto a sacrificar su carrera profesional, y probablemente su vida familiar,por combatir algo, la corrupción, que dos tercios de los españoles justifican y ven bien?”

La cuestión nos martillea de continuo a muchos, la oímos a menudo, la vemos en los comentarios a los artículos . Les votarán igual, la mayoría ni se molesta en leer reflexiones que quedan para un sector de concienciados de antemano.  El dopaje que proporciona la corrupción altera los resultados electorales y, dentro de ella, la formidable máquina de apoyo a la propia corrupción del sistema. Pero es cierto que tenemos un problema. Los motivos de preocupación son fundados. Está adquiriendo caracteres de plaga, al punto que se busca cómo tratarla. Nos enfrentamos a la creciente influencia de los idiotas.

El concepto de “idiota” nació como una definición. En la Antigua Grecia. Describía a una persona egoísta y que se desentendía de los asuntos públicos. De ahí vinieron los añadidos peyorativos, la torpeza y cortedad de entendimiento, porque quien descuida su papel en lo común ha de saber que alguien lo hace por él. Muchas veces en contra de sus propios intereses y no existe ineptitud mayor.  Las evidencias del masivo ascenso de los nuevos idiotas son abrumadoras. Todo el sistema aboca a este modelo. De hecho algunos ya han llegado a los gobiernos y desde luego al staff directivo de periódicos. Multiplicando por esporas cada día el crecimiento del fenómeno.

Ya se hacen estudios y se esbozan manuales para tratar con los idiotas, aunque no los llaman exactamente así.  Nos están hablando de personas que se mueven por emociones y rechazan los argumentos, pétreas ante razonamientos, aunque les muestren su error. Seres irracionales, por tanto. Hace unos días el periodista científico de El País Javier Salas publicó un exhaustivo trabajo sobre el tema que titulaba: ¿Por qué no cambiamos de opinión aunque nos demuestren que estamos equivocados?Los datos contrastados convencen menos que los mensajes emocionales. Diversos estudios revelan las limitaciones de la razón, añadía. En algunos individuos más que en otros, eso es notorio, pero en número creciente.

Están y proliferan ya en múltiples campos.  Un informe europeo saca los colores a la sanidad en España por sus listas de espera y su excesiva dependencia de la privada. Noticia de hoy, y de todos los días desde que el PP y sus correligionarios convirtieron nuestra salud en un botín o al menos en objeto de lucro. Ha ocurrido ante nuestros ojos: nos han ido vendiendo parte de la sanidad. Con la connivencia de millones de votantes incapaces de relacionar hechos con consecuencias. Ya se advierte que hay pacientes de primera y de segunda para enfermedades caras. Si le cae un cáncer a un precario lo machaca doblemente. Y tiene culpables.

Los idiotas directos se ven desde lejos. Los antivacunas –que cita Salas- son capaces de poner en riesgo la vida de sus hijos, de perderlos en esa apuesta.  Y de ponernos en peligro a todos. Tras la homeopatía, avanza ahora la curación mental del cáncer que divulgan algunos pregoneros de la irracionalidad.  Y lo asombroso es que encuentran sitio en auditorios públicos, en Universidades, para impartir su palabrería. Acabamos de asistir a la sentencia judicial que exculpa a un curanderode la muerte de un chico con cáncer que, por su consejo, abandonó la quimioterapia. Al final, fue consciente de la brutal equivocación. Su padre se está empeñando en alertar del peligro a otros.

Con idéntica actitud, millones de personas ponen en riesgo su estabilidad, su futuro, sus vidas también, por sus decisiones personales. Los expertos consultados por Salas, los que lo analizan en otras publicaciones, coinciden en que un gran número de personas están dispuestas a creer lo que quieren creer y guiados tan solo por sus emociones. Lo que en sociología se llama «percepción selectiva». Unas orejeras que borran lo que no les interesa.  Nada les hace cambiar de opinión, a no ser la persuasión –con múltiples cautelas para que no se replieguen recelosos- de alguien que se haya ganado su confianza. Emocionalmente. Estamos en estas manos.

Este viernes, en la tertulia de Hoy por Hoy en la Cadena SER el periodista Antón Losada se esforzaba con paciencia infinita en hacer comprender a una tertuliana -que se presenta como periodista- que existían otras vías para la recuperación que la precarización de los trabajadores. ¿ Y dónde está escrito? ha respondido en un reto tras varios cortes similares. Fuera de ideologías es inadmisible la presencia de una indocumentada para hablar en serio, decenas de libros le ampliarían el campo del conocimiento, pero se mostraba tan impermeable como el prototipo del que hablamos. Las tertulias indiscriminadas han hecho un daño inmenso. No está en el mismo plano la realidad y la mentira, ni los argumentos fundados y las creencias.

Salvo excepciones, una sensible diferencia separa a los idiotas de sus líderes, guías o gurús. Sea un político, un tertuliano, o un vecino. Ellos dan discursos precisos para objetivos precisos, nada emocionales, aunque lo parezca. Tienen mucho más claros sus intereses que aquellos a los que manejan. La comunicación masiva ha reforzado y aglutinado a los idiotas. A los dispuestos a creer ciegamente, por ejemplo, que la culpa de sus males es de los inmigrantes y cuanto les quieran inocular. Numerosos estudios reflejan que este tipo de personas son un campo abonado para los bulos. Y crecen, tanto los bulos como quienes los tragan.

Trump acaba de hacer un discurso del Estado de la Unión con “medias” verdades que es la perfecta definición de las mentiras completas. Él y su equipo hablan de “hechos alternativos” cuando dan datos falsos, Y así mientras Trump lanza una reforma fiscal que favorece a los más ricos, arenga a sus seguidores con la América que sueñan, porque así la quieren y la ven sin importar que sea cierta.

Italia se prepara este domingo a sacar las urnas en unas elecciones complicadas. Los partidos tradicionales se han ido a pique en las encuestas, también en Italia; es la tónica, fruto de sus errores. Matteo Renzi, el deseado centrista italiano, está en las últimas. Encabeza los sondeos el Movimiento 5 Estrellas de Bepo Grillo, ya sin Bepo Grillo. Pero -lo contaba Sagrario Ruiz de Apodaca, la corresponsal de RNE – los jóvenes se desentienden de la política y creen, no sin razón, que los políticos no resolverán sus problemas. Sus problemas. Lo común, lo público no les interesa.

En España es el tiempo de los cuñados, de los que todo lo saben sin saber nada, que es otra de las acepciones del idiota de todos los tiempos. Esponjas y ecos de miles de tópicos. Los que tienen miedo al frío y al calor, según toque, y otorgan su confianza a quienes les mienten y saquean como es fácilmente comprobable.  El personaje de buen simplón tranquilo que interpreta a Rajoy le funciona de maravilla entre sus adeptos. Como la campechanía de Aguirre en su día. Los políticos de la derecha en particular conocen la eficacia de un casting adecuado: el bocazas busca broncas, la listilla, la divina de la muerte, el eficiente y cumplidor ejecutivo. Con obtener más votos que el siguiente ya sirve. Y el marketing lo sabe: es el tiempo de potenciar a los idiotas, de quiénes eligen serlo, obcecación inamovible, insolidaridad manifiesta.  Incapaces de reconocer a su verdugo nublados por la devoción que le profesan.

La fidelidad al PP está en  el nivel que explicó Donald Trump para los suyos: “Podría pararme en la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería ningún votante”.  Se han parado ya, disparan a las pensiones, al empleo, a la decencia en grado sumo. El PSOE, pese a su caída, mantiene también adhesiones inquebrantables y acríticas. Y entretanto, según dicen, Albert Rivera asciende diciendo “ Sr.golpista y prófugo…” e Inés Arrimadas acude a una entrevista sin saber cuáles son las reivindicaciones feministas del 8 de Marzo, vive sin saberlas. Dice que le parece que no las comparte porque van contra el capitalismo, pero que lo tiene que ver aún. Luego lo confirma: el feminismo hace daño al capitalismo. Miles de electores se identifican con ellos. Con Podemos el sentimiento de rechazo inducido ha funcionado.

Donde realmente triunfa la pasión como guía es en el desafío secesionista. Algunos dejarían su vida en el empeño sí sirviera para aplastar al orgulloso catalán. De hecho lo están haciendo, al permitir en nombre de su odio que les roben tantas cosas. Que nos roben a todos tantas cosas. He escuchado personalmente que se culpa “a los catalanes” hasta de las carencias sanitarias de la otra punta del mapa.

Telediario 1 TVE
Telediario 1 TVE

 La campaña intensiva y permanente de los medios ayuda. El telediario de TVE ha abierto este viernes con el supuesto chalet de Puigdemont en Waterloo como segunda noticia, tras el temporal, resaltando cómo había ironizado «el gobierno» con el alojamiento del depuesto President. Ya hasta los chistes del PP son noticia estelar. Aunque lo haya  desmentido su entorno.  Numerosos medios le han dado similar tratamiento.

En el fondo es la reacción –visceral – a un enorme desconcierto. Llama la atención del visitante exterior la proliferación de banderas españolas en las fachadas, incluso en barrios obreros con múltiples víctimas golpeadas por lo que llaman la crisis. Se diría que buscan un paraguas, un amparo, un sentimiento de pertenencia. Emocional. Sin premisas lógicas. Quienes manejan el tinglado, quienes se aprovechan de él, mantienen la cabeza mucho más fría. Saben cómo estimular a quienes se mueven con la pasión aparcando su cerebro.

Un mundo exclusivamente lógico y matemático sería invivible. Las emociones abren caminos, ayudan a explorar horizontes, acortan el proceso a las soluciones, hacen vibrar, moverse, activan el motor de la acción, de la creación. Pero, por si solas, no servirían como base de funcionamiento para ningún país. Y menos éstas que han poseído a grandes sectores de la sociedad, tan pueriles e inmaduras. Odio, me gusta, fulmino, creo. Ay, el creo.

Si el remedio es la persuasión, el guía que encandile en este maremágnum de intereses, mal vamos. Cuesta asimilarlo, pero está pasando: hay una influencia decisiva de seres que obran postergando la racionalidad. ¿Adónde conduce esto? ¿Qué le decimos a Zana y a todos los demás? ¿Qué nos decimos a todos nosotros?

¿Y saben qué? Todavía hay millones de personas que lo siguen intentando.  ¿Será otra forma de ser idiota?

 

¿Y si el fin no es la unidad de España?

Pablo Casado, cualificado portavoz del PP, avisó a Roger Torrent con toda claridad: «tiene dos hijos y sabe a qué se atiene».  Este ha sido uno de los más chirriantes solos de trompeta en la fanfarria que culmina la gran ópera bufa de nuestra democracia, ahora en cartel. El presidente del Parlament, en la encrucijada establecida para la investidura de Puigdemont, ha decidido aplazar la sesión. Sin ceder. Quiere una toma de posesión con garantías pero el Constitucional se ha ratificado en los requisitos impuestos. Torrent ha sido rotundo en la idea central: «Ni la vicepresidenta Soraya ni el TC decidirán quién tiene que ser el President de la Generalitat», ha dicho. La tensión es ya mucha, y por la tarde se han producido incidentes aislados en el acceso al Parlament.

Plumas, teclas y micrófonos hacían guardia desde primera hora de la mañana.  Desde hace muchos días, en realidad. Salvo a los más adictos, tienen al personal agotado. En Radio Nacional de España hablaban de «la corresponsal en Barcelona», la «corresponsal» en ese país extranjero. Un tertuliano advierte de que, como insistan con Puigdemont, «volveremos a tener que aplicar el artículo 155». Volveremos.  Como las oscuras gaviotas que nunca abandonan el nido. La idea dominante situaba este martes como un día terrible para la democracia, un día más. Y como principal problema de los españoles, Catalunya. Con una sociedad rehén, está arrastrando por el suelo el prestigio del país, oigo. El Gobierno y los partidos que sustentan al Gobierno se manifiestan en parecidos términos.

Volvamos al balcón donde anidan las oscuras gaviotas. «Tiene dos hijos y sabe a qué se atiene». La amenaza de Pablo Casado suena a problema grave. Claro que también dijo que Puigdemont podía acabar como Lluís Companys [fusilado], y no pasó nada. En los últimos días hemos asistido a una escalada insólita de la desvergüenza, como gran colofón a una obra largamente trabajada. Cada nota es de una seriedad extrema.

Tras filtraciones de la operación, El País confirma que algunos ministros, el propio Rajoy, y, desde luego, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría  llamaron a miembros del Tribunal Constitucional para «trasladarles lo grave que sería investir a Puigdemont». La separación de poderes saltaba por los aires, con ella suele ir el Estado de Derecho, y apenas nadie se inmutó. «Estamos asistiendo -de la mano del TC- al nacimiento del ‘derecho constitucional del enemigo’. La idea es que frente a quien desafía al Estado no rigen las normas estatales y cabe cualquier acción que lo frene políticamente. Aunque sea inconstitucional», escribía el profesor de la materia y antiguo letrado del TC  Joaquín Urías.

Hagamos una salvedad: el Tribunal Constitucional dejó de ser un órgano exclusivamente consultivo desde 2015, cuando el PP le otorgó con su mayoría absoluta poder sancionador, una revolución jurídica, se dijo. Casualmente, puso al frente al magistrado Pérez de los Cobos, el mismo al que quería estos días colocar en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde han de verse recursos a actuaciones del gobierno del PP, también desde Catalunya. La jueza homófoba que logró el puesto -mintiendo en el currículo- alegó que este candidato trabajaba para el Gobierno de España. Luego supimos que  el Constitucional elaboró ‘a posteriori’ los fundamentos jurídicos de la decisión sobre Puigdemont. El prestigio de España está con todo esto que da gusto verlo.

Las llamadas del Gobierno al Constitucional, lejos de provocar un clamor de indignación, han sido alabadas por quienes están siempre dispuestos a estos menesteres. Se diría que aplican el principio maquiavélico según el cual «el fin justifica los medios». El fin, aparentemente, es preservar la unidad de España. Sin atenerse a molestos requisitos legales. Sin tener en cuenta los votos obtenidos por la opción independentista en Catalunya. Para un demócrata, la propia democracia es un bien superior en sí misma. Ya no es hora de hablar cuánto se hizo mal en este camino, el fraude que supone que el PP, hoy en el Gobierno, se ponga a recoger firmas para declarar inconstitucional el Estatut aprobado por los ciudadanos. Ese que ahora añoran algunos que ayudaron a hacer crecer esta enorme madeja. Supuestamente ese es el fin, pero permítanme que lo dude.

Al mismo tiempo, y en pleno juicio Gürtel, nos salta la Fiscalía pidiendo que no se juzgue al PP en el caso de los ordenadores de Bárcenas en aplicación de la doctrina Botín. La Fiscalía no ve delito en borrar 35 veces su contenido ni en el contenido que no conoce a través de la investigación por el simple hecho de que lo han hecho desaparecer. El Ministerio Fiscal tiene entre las misiones que lo definen «promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público». Y tampoco pasa nada. No protesta la gran familia por los daños causados a la imagen de España. A la realidad de España, a su democracia.

Entretanto, el Tribunal Supremo -que también ha de decidir sobre denuncias contra el Gobierno- conoce nuevos nombramientos, entre ellos el número dos de Gallardón y un ex senador del PP.  En la línea de lo que viene siendo la tónica.

La labor que dirige Mariano Rajoy cubre un amplio espectro. Acabo de leer en eldiario.es que la nueva Ley de Contratos del Sector Público para poner coto a prácticas que facilitan la corrupción eleva del 10% al 50% los sobrecostes permitidos en contratos como los de las mordidas de Gürtel. No hay más preguntas, señoría.

El Rey Felipe VI tampoco se ha pronunciado sobre estos graves asuntos. Nos cuentan los cronistas que en Davos saludó al magnate asiático Lim Boon Heng, a quien quería conocer. Es el presidente de Temasek, uno de los fondos soberanos más grandes del mundo que opera desde Singapur y que  declaró a periodistas españoles: «Espero que Catalunya esté bajo control». Bajo control.

Este 30 de enero, en su 50 cumpleaños, Felipe de Borbón ha sido homenajeado efusivamente por los medios afines. El País nos servía la gran frase del día como estímulo para empezar la jornada:

«El Rey no se presenta a las elecciones, pero eso no quiere decir que no esté sometido al escrutinio de los ciudadanos. La Casa del Rey sondea regularmente el estado de la opinión pública».

Tranquiliza mucho. Un escrutinio de uso interno sin consecuencias. Quizás para lanzar o no los vídeos familiares con almuerzos entrañables. Eso sí es que someterse a un escrutinio, no me dirán. A la misma hora sabíamos que laAudiencia Nacional ha condenado a un hombre por llamar corrupto malparido al rey Juan Carlos en Facebook. Se le ha encontrado culpable de injurias a la Corona que pueden atentar contra la paz social.

Casi a la vez Rajoy decía que lo más sensato es proponer un candidato limpio en Catalunya. Predicando con el ejemplo. Y que «por encima de la ley no hay nada». Salvo algunas cosas. Muchas, como vemos.

Donde haya sondeos, que se quiten las urnas. No dan más que problemas a estas buenas gentes que mandan, si a los ciudadanos se les ocurre votar lo que no les gusta. Ciertamente, con el apoyo de partidos muy concretos, corresponsables por tanto. Y de millones de personas a quienes se supone que al menos conocerán la razón de sus prelaciones. En estas circunstancias, a ver qué sociedad es rehén de qué. ¿De Catalunya? ¿De Puigdemont?

Y ahora díganme: ¿de verdad creen que lo que se dilucida de forma prioritaria es la unidad de España?