Consumada la fechoría: ya está aquí Cristiano Ronaldo

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Me he cruzado por expulsión de otras vías –Madrid rebosaba de gente en la calle- con las hordas que se dirigían a ver a Cristiano Ronaldo en el estadio Bernabeu, y a avalar con su presencia que se hayan dilapidado con él 94 millones de euros, en un mundo cuajado de pobreza e injusticias. Grupos numerosos, convertidos en chusma, arrasan a los vehículos, la calle es suya, el mundo es suyo. Sólo porque van a ver a un niñato vestido con la camiseta de su equipo. No importa que luego vuelvan a incorporarse a su mediocre vida.

Setenta y cinco mil personas. Los había de todas las edades, predominantemente jóvenes. Un padre con traje llevaba de la mano a su hijo. Ha cruzado, educadamente, entre los coches y he estado tentada de preguntarle: ¿Va a enseñar a su hijo cómo se triunfa en la vida? ¿Solidaridad? ¿Valores?

Macarrilla, musculado –puede que operado-, Cristiano Ronaldo es un paso más allá en el modelo que creó Florentino Pérez para el Real Madrid. Sólo que ya caricatura, degeneración, un Beckam rural –que ya es poner el listón bajo-. Mujeriego, vacío, todo un modelo a imitar. La capital, España, se va a enterar de quién es éste muchacho. En los lugares por donde ha pasado suelen celebrar con fiestas su despedida. Yo no soy una seguidora habitual del fútbol. Sólo sé que se enfrentó al Barcelona en una final, perdió y a él ni se le vio. Pero da dividendos selectivos –particulares- en la tierra de la desmemoria, que se extiende a la política, a la economía, a la sociedad.

Setenta y cinco mil personas, cadenas retransmitiendo en directo, alguna de ellas financiadas con dinero público. España se para, e Inglaterra respira. Los aficionados del Real Madrid borran de su recuerdo, los tres años sin títulos, al Presidente saliendo por piernas del club con un agujero económico insostenible, tras haber levantado para sus arcas, cuatro torres altísimas. Hoy siento una pena inmensa por esta sociedad, por el ser humano que no recuerda, ni piensa, ni se conmueve por el injusto mal de los otros. Carne de cañón para los desaprensivos.

Actualización, martes, 7 de Julio:

  No os perdáis esto:

«Eso te lo has gastado tú comiendo una mariscada con cuatro golfas que no conoces de nada»… ¿la afición al fútbol seca las neuronas? ¡Dios qué país!

      http://www.as.com/futbol/video/nueva-campana-abonados-valladolid-i/dasftb/20090706dasdasftb_7/Ves

Algo falló con Dalila

Dalila acudió 4 veces a urgencias en hospitales de la Comunidad de Madrid. Con fiebre que en algunos casos llegó a los 39,5. “No podía ni caminar”, denuncia su afligido e indignado viudo, Mohamed. Dalila era atleta. Corría carreras de 1.500 vallas (dice El País) y había participado en campeonatos internacionales. “No padecía, previamente, asma”, asegura de nuevo Mohamed, dificilmente podría hacer atletismo si sufría esa enfermedad.  ¿Ha funcionado todo como debiera?

Nos cansamos de escuchar que España es para la OMS el séptimo mejor sistema sanitario del mundo –superados por Francia, por ejemplo-. Esta alta concepción se basa en la universalidad y gratuidad de nuestros servicios. Es eso lo que inclina la balanza hacia el sobresaliente.

Sin embargo, la privatización de la gestión en la sanidad ha creado profundas diferencias entre Comunidades y Madrid no es la mejor dotada en cuanto a gasto.

La OMS –a pesar de haber conocido una progresiva “liberalización” de sus criterios- publicó en 2006 un informe, firmado por Martin McKee, del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas Sanitarios, y otros dos investigadores británicos, sobre la privatización de la sanidad, con algunos puntos destacados:

  COSTE. A largo plazo, «los nuevos servicios han sido en general más costosos que si se hubieran empleado los métodos tradicionales» de gestión pública. Debido, en primer lugar, a los altos costes financieros que soportan los hospitales privados: los créditos que deben pagar las empresas son más caros que la deuda pública. La segunda razón son los beneficios que obtienen los accionistas de las empresas que gestionan los centros sanitarios. La tercera, el «enorme coste» que deben asumir los Gobiernos si algún proyecto quiebra. El estudio destaca que en estos casos, los Gobiernos no pueden dejar de prestar la atención sanitaria y se ven obligados a intervenir, asumir las deudas e invertir más dinero. La OMS insistía en que, aunque los Gobiernos afirmen que son las empresas las que asumen las pérdidas en caso de mala gestión, acaban siendo pagadas por los presupuestos públicos. El estudio alertaba también de la «falta de transparencia» de estos llamados proyectos PFI privatizadores:  pese a estar sustentados con dinero público, Gobiernos y empresas se niegan a detallar el destino de las partidas económicas alegando que es información «comercial confidencial».

 CALIDAD Y VIABILIDAD. El estudio destacaba la incapacidad del modelo para adaptarse a «un entorno de gestión sanitaria que cambia muy rápidamente» debido a los contratos a 30 años en los que está basado. «La falta de flexibilidad» para adaptarse a los cambios de población o a las nuevas técnicas médicas «ha hecho que algunos hospitales estén obsoletos cuando acaban de ser inaugurados». Y también señalaba la enorme complejidad que adquiere un hospital que debe prestar un servicio público, no sólo asistencial, sino también de formación a médicos residentes, pero que está gestionado por una o varias empresas privadas que, a su vez, pueden subcontratar la restauración, limpieza, mantenimiento, administración u otras funciones. «La dificultad de alcanzar un acuerdo entre tantos actores, junto los elevados costes de los proyectos, ha llevado a la quiebra de un gran hospital universitario, el Paddington Health Campus», en Londres”, citaba como ejemplo el estudio.

Oxfam, por su parte, ha elaborado otro estudio, este mismo año, alertando de los peligros de la privatización de la sanidad en los países pobres. Y, entre las muchas razones y ejemplos, cita el ejemplo de China –país que no es ni mucho menos pobre, pero sí lo es su población-:

“La administración de vacunas se ha recortado a la mitad en los años posteriores a la privatización de la sanidad. La prevalencia de índices de tuberculosis, sarampión y poliomielitis va en aumento actualmente y puede suponer millones en pérdidas de productividad y un gasto innecesario en tratamientos para la economía del país”.

Rebajar la calidad de la sanidad en algún país, va en perjuicio de toda la sociedad mundial. Los enfermos contagian a otros y expanden enfermedades.

 Los médicos y todo el resto del personal sanitario españoles sí están sumamente acreditados en el mundo, pero nuestro sistema empieza a acusar deficiencias. Marroquí, joven, embarazada, sin apenas hablar nuestro idioma, algo falló con Dalila, al rechazar su hospitalización y pruebas más profundas vistos sus alarmantes síntomas. ¿La privatización como causa? Un dato más para evidenciar los peligros que corroen el sistema en el que vivimos.

Actualización:

  Algunos deportistas de élite sufren de asma y precisan para ello tratamientos muy controlados. Este enlace explica bien el esfuerzo extra al que se someten y los exámenes médicos que necesitan, porque su padecimiento es el más contraidicado para hacer un esfuerzo respiratorio, que, pese a todo, realizan por vencer dificultades. No parece el caso de Dalila, cuando además la familia asegura que no padecía esa enfermedad. El problema sobre el que he querido llamar la atención es, sin embargo, otro: saber si las privatizaciones en la sanidad han contribuido a mejorar el servicio o a empeorarlo.

Madoff: preguntas tontas

Todos muy contentos porque Bernard Madoff ha sido condenado a 150 años de cárcel: estafó 50.000 millones de dólares. A clientes millonarios, en su mayoría. Como conozco a algún afectado, puedo presuponer que, muy pocos, se han arruinado: habían diversificado sus fuentes de inversión y ni de lejos se han quedado con lo puesto.  Millones de personas, en cambio, sufren los efectos del neocapitalismo desbordado y sus fraudes hasta pasar serios apuros para subsistir.

Mis dudas son:

¿Hubiera sido la Justicia de forma tan rápida y contundente de haber no haber sido ricas sus víctimas?

¿Lo ha hecho en el caso de quienes han arruinado empresas y usuarios más modestos?

¿Lo hará alguna vez… o todo seguirá igual?

¿Reaccionará en algún momento la sociedad?

Atentos a la burbuja turística

El turismo ha descendido en España y se prevé que lo siga haciendo. Lo anticipaba en mi libro: España ha dejado de ser el paraíso encantador que conocieron. En su lugar tenemos playas enladrilladas de cemento en construcción anárquica, precios desorbitados, mal servicio -en algunos casos de no profesionales- y malas caras. Me habían comentado algunos extranjeros especialmente ese punto, la poca amabilidad en el trato en contraste con el pasado: «Parece que te perdonan la vida».

Berlín me ha sorprendido, después de varios años sin visitarlo, por lo asequible que es cenar fuera en coquetos restaurantes, no de lujo extremo. Estoy hablando de un sólo plato –enorme- que viene con todos los acompañamientos. Y, en concreto, de un cordero en un restaurante turco, una parrillada de carne a la brasa otro día, una exquisita caldeirada portuguesa o un servicio de delicatessen alemanas frías, desde quesos a embutidos con ensalada –de tal tamaño que en España tomaríamos cuatro personas-. Con cerveza y sin postre, sale entre 16 y 20 euros comensal. No cobran el pan. Y estoy hablando de zonas caras, las hay más baratas. Mesa con mantel y velas, ni una palabra más alta que otra en el salón o la terraza (salvo cuando el grupo es numeroso y han tomado demasiada cerveza). Y servicio extremadamente atento. Tardan en traerlo, los platos los hacen al momento, sin recalentarlos.

  Al margen de comparaciones, el problema de España es que hemos matado la gallina de los huevos de oro, o la hemos enfermado seriamente. Los monumentos -y la alegría y espontaneidad españolas también- seguirán atrayendo imperecederamente. Nadie dejará de ir a Toledo, Santiago, Barcelona, Madrid, Córdoba y todo lo que vosotros queráis en esa línea. Pero, para vacaciones de playa o descanso, en Túnez o Punta Cana ofrecen lo que antes ofertaba España. Mejores precios que en casa, belleza sin alterar por la atroz especulación inmobiliaria, y buen trato.

Cuando uno cae en pendiente, dispone de la posibilidad de parar y remontar. Hay que ponerse a la tarea. Fuente esencial de nuestra economía, tampoco nos podemos permitir perder sus puestos de trabajo.

Impuestos: que todo siga igual

Si no leo, oigo y veo mal desde Berlín, el PSOE ha retirado un acuerdo por el que se proponía elevar los impuestos a los más ricos. Argumenta que IU no le garantiza su apoyo en los presupuestos. ¿Y qué? ¿Entendemos que, por tanto. pagamos una trifulca política todos… menos los ricos?

Lo hemos comentado varias veces. Con los sueldos más bajos de la Europa anterior a la ampliación, a excepción de Grecia y Portugal, con una alegre subida de la inflación desde la entrada del euro que nos equipara casi en precios a los más ricos, el 34% de media de impuestos no es poca cosa. Lo peor es que el tramo entre el más y el menos es más corto que en otros países y deja con el 42% a las rentas más elevadas, cuando en Dinamarca u Holanda, en Suecia también –dentro de Europa- pagan el 60%, los demás no. Y en Grecia, por ejemplo, cuyo pico alto está a la par que el nuestro, las rentas bajas no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.

Primero quitaron el impuesto de patrimonio, ahora renuncian a subir los impuestos a los ricos. CIU se oponía. Atentos, CIU se oponía, no lo olviden sus votantes con temor a perder el empleo. De igual modo que ya han confesado todos los partidos conservadores que son partidarios de “la reforma laboral”: despido barato y bajada de sueldos. Recuérdenlo también con la papeleta en la mano. La precariedad de acuerdos parlamentarios del PSOE nos está saliendo muy cara.

Ayer, con toda emoción, regresé al puente de Bolrnholmer, donde hace 2 décadas asistí a la apertura del Muro de Berlín. Bien abierto para insuflar libertad. Pero allí empezó a morir también la izquierda. El capitalismo dueño y señor de nuestros destinos. Pero a la ciudadanía de otros países les pilló mejor preparados y con las espaldas más cubiertas.

Florentino Pérez y la memoria de pez

Oigo que vuelven a pedir la dimisión de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid. Con enorme dramatismo e indignación, como suele suceder. En Junio de 2009, hace 6 años, escribí esta entrada, válida en sus extremos como si acabara de pergeñarla. La memoria de pez caracteriza a los españoles, por eso tropezamos siempre en los mismos errores y de más grueso calibre que el fútbol. Lo peor es que, según parece, avisar y pedir que se utilice el mecanismo de relacionar conceptos, es inútil.

Así fue el artículo, no cambio ni una coma:

 

Dilapidó una fortuna conseguida con un pelotazo urbanístico: la venta de la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Duplicó la deuda inicial, en balance final. A título particular, como empresario, elevó su participación en la constructora ACS hasta casi el 9%, en el mismo período. Tres años sin títulos por primera vez en medio siglo. Salió de la Presidencia del Club, en 2006, entre abucheos. Y hoy es… ¡el salvador del Real Madrid!, y cuesta encontrar ya referencia negativa alguna hasta en Internet. No le gustan los negros. Gasta 170 millones de euros en fichajes durante los primeros 4 días de gestión. Los bancos le dan un crédito que niegan a los particulares.

El fútbol como escaparate de un drama: la memoria de pez asola a los españoles y es la principal causa de gran parte de nuestros problemas, si no de todos. Desde la manipulación interesada del 11M, a la utilización política del terrorismo, a las gestiones que aumentaron las desigualdades y se ofrecen como solución, a las declaraciones de políticos que borra el tiempo –un breve espacio de tiempo-, a lo que dicen que no sucedió aunque existan imágenes, a los mecanismos que borran imágenes, sin que se hayan fijado en la retentiva de los españoles.

La lucha del hombre contra el poder, es la lucha de la memoria contra el olvido” Milan Kundera.

Mafias, un salto cualitativo

  Uno de los mejores y más fiables periodistas que conozco, Pablo Ordaz, escribe hoy en El País un reportaje sobre el narcotráfico en México, altamente inquietante, que no debéis perderos.

    «La policía mexicana vive en alerta ante un cártel que no solo pretende el tráfico de drogas, sino la sustitución del Estado. Los sicarios de este clan extendidos por todo el país controlan desde la venta de armas y los impuestos hasta la espiritualidad de sus vecinos»

  Describe los hechos y argumenta cómo ha llegado a producirse este fenómeno:

 «Todo empezó con el siglo. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió el poder después de 70 años y México tuvo que aprender a vivir con una realidad distinta. Hasta entonces, el presidente de la República hacía y deshacía en todo el país. México era un Estado federal, pero los gobernadores, los alcaldes, los jefes de policía y por supuesto los líderes sindicales y sociales de cada demarcación pertenecían al PRI. «A poco que uno se desmadrara», recuerda un alto cargo de la seguridad del Estado, «nos decían: llevadlo a Los Pinos -la residencia presidencial-. Bastaba una charla con el presidente de turno para que todo volviera a su cauce». Con las fuerzas del orden sucedía igual. La Policía Federal siempre representó un tanto por ciento mínimo del conjunto de las policías -más de 1.600 en todo el país entre estatales, municipales…-. Aunque cada cuerpo policial dependía de un gobernador o un alcalde, cuando llegaba el caso obedecía de forma implícita y efectiva el dictado que llegaba de la capital. Ya no es así. La imagen más gráfica se ha podido presenciar el lunes pasado. Durante tres horas, a plena luz del día y en mitad de la calle, policías municipales y estatales de Nuevo León se enfrentaron con agentes de la Policía Federal. Se encañonaron mutuamente con pistolas y armas largas. No pasó nada, pero fue de chiripa. En otras ocasiones, agentes federales o miembros del Ejército han optado por solventar situaciones parecidas de insurrección a tiro limpio.

En algunos lugares, como Michoacán, el poder del Estado fue haciéndose cada vez más débil y eso fue aprovechado por los narcotraficantes. La Familia, cuya presencia en la zona se remonta a dos décadas atrás, dio un salto cualitativo. Ya no les bastaba con la producción de heroína y marihuana -hay constancia de plantaciones de amapola en 37 de los 113 municipios de Michoacán- ni siquiera con el control del puerto de Lázaro Cárdenas, a donde llega la cocaína del sur de América y la efedrina de Europa y Asia con destino a Estados Unidos. La Familia quería más. Quería el control social, y hasta espiritual, de sus vecinos. Y empezaron de la manera más sencilla, desde abajo, poco a poco».

   Atentos al nuevo fenómeno.  La facturación de las mafias italianas representan el 7% del PIB del país. La corrupción no es inocua, termina por pudrir los cimientos del Estado.

   Hoy es Juan Arias, el mítico corresponsal en Italia, quien da muchos claves en un artículo maravilloso, cargado de amor y de cordura. Entresaco lo que se refiere al tema que nos ocupa:

  «Era aquella una Italia que yo amaba apasionadamente y en cuya lengua escribí mis primeros libros. Hasta que llegó Silvio Berlusconi. Lo vi aterrizar en Palermo, capital de Sicilia, corazón de la Mafia, en helicóptero, como un dios pagano. Eran sus primeras elecciones. Pocos creían que aquel histrión, que nunca había estado en la política, en un país tan politizado como lo era Italia, podría ganar. Yo pronostiqué en el periódico que ganaría. Vi aquella mañana en Palermo a casi medio millón de personas levantando los brazos hacia el helicóptero que traía al Salvador.

La Mafia siciliana había cambiado de bandera. Acababa de abandonar a la poderosa Democracia Cristiana, hasta entonces su señora, para ofrecerle el beso y sus votos al empresario del que decían que tenía el arte mágico de crear empleos de la nada. Italia aquel día empezó a entrar en el túnel de la degeneración. Yo me volví a España».

Lo que pagan 94 millones de euros

94 millones de euros pagarían 8.000 años de trabajo de un “mileurista”, la vida laboral completa de 200, cinco años a casi 1.600 personas. En ese tiempo podrían investigar, estudiar, escribir, curar enfermos, resolver pleitos. Mal pagados, pero podrían.

Con 94 millones de euros la provincia de Albacete ha continuado en 2008 las obras del AVE, y líneas convencionales, además de suprimir los peligrosos pasos a nivel o la variante de Camarillas en la línea Chinchilla Cartagena. O así fue anunciado.

En Cantabria también se ha adjudicado una partida similar, cuyo mayor gasto -45 millones- son lo que llama “edificios educativos”, y después los edificios sanitarios y el Parque Científico y Tecnológico

Todo el presupuesto del Ayuntamiento de Crevillent (Valencia) asciende a 20 millones de euros. Podrían financiarse, por tanto, casi cinco pueblos similares (29.500 personas).

Fue el monto de la protección social española en 2007.

Vamos a los presupuestos del Ministerio de Educación: 16.000 para educación especial, nuevas tecnologías aplicadas a la educación casi 10.000, Investigación científica, poco más de 19.000. Deporte en la edad escolar y la Universidad, casi 22.000. Enseñanzas artísticas 7.000. Formación del profesorado, otros 7.000 -¿sólo eso se gastan?-. Apenas hemos adjudicado 81.000, aún nos sobra dinero.

De otros ministerios, tenemos 19.000 millones para gestión de la infraestructura del agua. 5.500 calidad del agua, 30.500 para protección y mejora del medio natural, 6.000 para el medio ambiente, 25.000 para meteorología. Con 8.000 para la regulación de los mercados agrarios completamos el presupuesto de 94.000 euros.

La Biblioteca Nacional gasta 51 millones de euros.

94 millones de euros es lo que se va a gastar el Real Madrid de Florentino Pérez, en tiempos de crisis, para pagar el traspaso de un jugador de 24 años, Cristiano Ronaldo, desde el Manchester United. Cierto que es a base de créditos bancarios que han de ser devueltos, en esas marañas opacas que no producen beneficios tangibles a simple vista. Y que esos mismos bancos registren el crédito a particulares y pequeñas y medianas empresas

     ¿No os parece obsceno?

Los puentes-zanahoria de los españoles

En Madrid andamos metidos en un “puente-zanahoria”. Esta hortaliza es usada en las carreras de liebres para motivar su esfuerzo en llegar a la meta. La liebre se apresura, pierde el resuello en el intento, pero la zanahoria va montada en un dispositivo por el cuál se desplaza a un ritmo ligeramente superior y el animal nunca la alcanza. Lo vi una vez de pequeña y me fascinó. Por cierto, no sé qué festividad se conmemora pero, como siempre, la capital parece en toque de queda diurno: no se ve un sólo ser humano en la calle. Al menos en mi barrio.

Igual pasa con los puentes laborales en España. Nos hacen creer que tenemos más fiestas que nadie y vivimos como dioses. Los datos, sin embargo, nos contradicen: trabajamos 154 horas más que la media europea, y tenemos 3 días menos de vacaciones remuneradas.

He tocado este tema otras veces en el blog. Ahora he encontrado un estudio muy detallado hecho por la Universidad de Pensilvania (EEUU). 1.798 horas los españoles, 1.644 la media europea.

“Con estas 1.798 horas España está muy lejos de países que, como Holanda,dedican 1.355 horas anuales a la vida laboral. La evolución española ha sido lenta. En los últimos cincuenta años, la jornada de trabajo se ha reducido un 12%, mientras que en Holanda esta diferencia es de un 34%.En la última década, la tendencia decreciente en España ha sido casi nula, ya que sólo se ha reducido un 0,6%», según datos, en este caso, del centro holandés Groningen Centre for Growth.

 Trabajar más horas no implica producir más. Los españoles son los europeos que menos rinden en sus empresas, sólo por debajo de Grecia y Portugal de la Europa anterior a la ampliación. La principal causa son los horarios irracionales. Abrir la tienda cuando otros la cierran y llegar a casa sin tiempo de vivir. Un holandés entra a trabajar a las 9 de la mañana y sale a las 4 ó las 5 de la tarde. Toma a mediodía una comida ligera y a las 6 cena más consistente. Luego, si le parece, se va al cine de 8 a 10 y más tarde a tomar una copa con los amigos hasta las 12.

Algunos estudios aseguran que las largas jornadas -y partidas con tan gran espacio de tiempo-, desmotivan. Y, a la vista de los datos, son propias de países subdesarrollados. La media de América Latina ronda las 2.000 horas de trabajo anuales. La cota más alta es Corea del Sur con 2.392.

España, por cierto, es uno de los países donde más “reuniones de trabajo” se celebran. Otra de las causas del menor rendimiento. Hablar en lugar de hacer.  Porque no somos famosos, precisamente, por la planificación.

La baja productividad no es de ahora, incluso ha registrado una mejoría espectacular. En el primer informe FOESSA de los años setenta –que consulté para el libro-, llama la atención el rendimiento logrado en el sector siderúrgico. Con unas largas jornadas laborales, España invertía 195 horas mensuales por trabajador para obtener 62,8 toneladas de acero bruto. Con menos tiempo, 154.7 horas, los alemanes producían 158,3 toneladas. Los sufridos japoneses trabajaban 7 horas más que nosotros, pero conseguían casi el cuádruple de resultados. Habría aquí que tener en cuenta los medios industriales de los que disponían unos y otros, pero eso también forma parte de la productividad.

Mis conciudadanos están en la playa a estas horas. Volverán el lunes a perseguir sus disminuidos sueldos frente a la media europea. Ésa es la Europa de mi meta y quiero que disfrutemos la zanahoria tras el esfuerzo ¿Hemos votado para alcanzarla?

Nuclear, no gracias

Concentraciones en Garoña (Burgos) ante la duda de que la central nuclear que alberga sea cerrada. El informe del Consejo de Seguridad Nuclear ha avalado por unanimidad que la central prolongue su actividad durante diez años más, tras haber llegado a término la vida que se le proyectó. Inaugurada en 1970, es uno de los 8 centros españoles de producción de energía eléctrica a través de reacciones nucleares que generan calor. Zapatero incluyó en su programa el cierre de estas industrias, gradualmente y al cumplir su tiempo estipulado, pero tanto la derecha -sin fisuras-, como grandes personalidades del PSOE apuestan por este sistema energético. Ante los problemas que está dando el petróleo, cada vez son más los que se inclinan por la producción nuclear. La memoria es frágil, y los intereses muchos, el extremo debate que hubo en su día, se ha diluido.

Este tema fue uno de los primeros que abordé en Informe Semanal hace muchos años. En aquellos tiempos, había incluso insignias con el lema: “Nuclear, no gracias”. Vas a las centrales y te muestran con detalle su funcionamiento y los sofisticados sistemas de seguridad que poseen. En Valdecaballeros (Badajoz) –ya abandonada-, casualmente, se produjo, sin embargo, un momento de tensión y de prisas ante nuestra presencia. Pero nada grave sucedió.

La energía nuclear tiene dos graves inconvenientes. El primero son sus riesgos inherentes a toda actividad humana, pero que, este caso, al trabajar con material tan delicado, pueden conducir a consecuencias devastadoras. El segundo son sus residuos, radiactivos hasta el fin de los días, que han de ser guardados en recipientes cerrados herméticamente. A cambio no produce contaminación atmosférica, y sí grandes beneficios económicos.

Ek 26 de Abril de 1986 se produjo el más grave accidente nuclear de la Historia, en Chernobyl (Ucrania), la radiación que se liberó fue 200 veces mayor que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Los efectos se extendieron a varios países de Europa. Sólo murieron directamente 31 personas, pero aún pagan las consecuencias. Miles perdieron la vida, después, y miles han sido afectados por graves malformaciones, los ucranianos aún deben pensar si arrojan un hijo al mundo que les ha tocado vivir. Chernobyl hoy es tierra quemada que ya no produce alimentos sanos. Visitar la zona requiere pasar por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles, porque se sigue adquiriendo. Varios países ponen aún veto a exportaciones ucranianas.

Y luego están los residuos, bombas auténticas guardadas en nuestro suelo..

Dado que España exporta tres veces la producción de Garoña, yo aconsejo al millar de trabajadores de la Central, su comité de empresa y sindicatos, al alcalde y a toda la población temerosa de perder su fuente de ingresos, que emigren a Chernobyl, donde serán muy bien recibidos porque allí ya no quiere vivir nadie de fuera y pueden ayudarles a reconstruir lo devastado. Al menos, que visiten Chernobyl. Niños de la zona son traídos a España en intercambio durante los veranos para que respiren otro aire, y algo de la normalidad que nunca han conocido.

Se ha culpado de este accidente a la desastrosa gestíón soviética. Pero ni uno sólo de los defensores de la energía nuclear garantiza que no se van a producir fallos irreparables.

No os perdáis este reportaje de Pedro Soler:

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090122/chernobil-memoria-reportaje-informe-semanal-emitido-abril-2006/484837.shtml