Las vacaciones españolas de la Sra. Mojama

JRMora

 

    La bailaora cuenta que, “como el marido tiene tres nombres”, se lío y le dijo a la primera dama estadounidense: “a ver si vuelve Vd. con el Sr. Mojama”. Arracimados por balcones y calles, algunos ciudadanos gritaban: “¡Señoraaa! apártese que no veo”, “Güelcom Michelle”. La susodicha y los medios internacionales que han recogido la visita de la mujer del presidente norteamericano a España, habrán creído que somos un país del tercer mundo. Bienvenido Mr. Marshall redivivo.            

A algunos les ha molestado mucho… ¿qué? ¿Ésta patética imagen de España? ¡No! Que algunos antipatriotas hablen de caspa “cuando nos están atacando desde fuera”.            

Por partes. Dedicar tan amplios espacios ¿informativos? a contar si una turista destacada come helado de chocolate o lanza un “pequeño eructito” es signo de que algo va muy mal en los medios de comunicación. Entiendo que en programas de entretenimiento se le dedique un apartado, la mitomanía tiene ciertos efectos sedantes. Pero esta desmesura con Michelle Obama resulta preocupante.            

Me interesa más hablar de esta parte del pueblo español, aún tan cateto, tan poco educado. Y, especialmente, del papel de los medios en la labor.            

La caspa no se tapa con más caspa, así se hace una montaña… de caspa. Si en los programas en los que se critica a los antipatriotas por llamar catetos a los jaleadores de Michelle Obama, se dedicara al menos el mismo espacio a contarles a los españoles, otras cosas que les afectan, igual cambiaba algo la papanatería. Por ejemplo, que tenemos los sueldos más precarios de la UE anterior a la ampliación al Este. Y que, con esos sueldos, las compañías de telefonía nos cobran las tarifas más caras de Internet. O que los bancos  reservan a los incautos españoles sus más altas comisiones. Añadamos que se merman profesores para mantener la productiva ignorancia. Y, puestos ya a abordar el asunto desde la raíz, no estaría de más invertir algo de tiempo a explicar las auténticas razones de la crisis provocada por el neoliberalismo que avalan las mermas sociales que se están produciendo. A explicar por qué «nos atacan desde fuera«. Pero de verdad, con profundidad y datos. Las causas específicas de España que conducen a no poder retener un nombre siquiera de los tres de una persona (máxime cuando se le conoce por uno: Obama). Pero, ya lo he dicho otras veces, éste es el único país que conozco en el que la incultura se tiene a gala.            

Comprendo que para ello hay que leer, informarse, más allá del Hola, el Sálvame de Luxe (o como se llame)… o el tuenti. Ingente tarea.            

La prueba palmaria de que esta civilización se va al traste es la decadencia de su cultura y valores. Es regla histórica. La caspa que emana de ciertos programas, medios y redes sociales, su escaparate. Caspa sobre caspa “hasta la derrota final”.            

La muerte de las civilizaciones sepultó muchos avances conseguidos -ardieron en llamas-. Por primera vez, hoy todo está registrado en archivos, en Internet, quedará más allá del fin degradado de esta Era. Y, sin embargo, gentes con voz parecen creer que el mundo comienza el día en el que ellos nacieron o abrieron los ojos a una realidad inmediata. Si comencé con el genial JRMora, termino con Elrich. Él da la clave de lo que es una convivencia constructiva entre los tramos de la vida. De los “porqués” a los “hasta cuándos”            

Bernardo Elrich. El País.

RAE ¿limpia, fija y da esplendor?

La Real Academia Española de la Lengua continúa su incansable labor de actualizar el diccionario para adaptarlo a los usos de la calle. En una de sus anteriores revisiones incluyeron palabras como tropecientos, guay o currante. Ahora se disponen a aceptar: abducir, alcaldable, buñueliano, rojillo, cultureta, espray, festivalero, grafitero, homófobo, oenegé, sobao, sostenibilidad, antiespañol, muslamen, obrón o jet lag. Variopinto mosáico. Atentos a la viveza del lenguaje incluirán también términos de la más acuciante actualidad: «bonus», «bróker», «acción de oro», «ahorro forzoso» o «base monetaria».

Con gran cautela declaran que andan viendo de poner de acuerdo a las 22 academias para aceptar el término “matrimonio homosexual”, dado que no todos los países castellano parlantes lo tienen admitido en su legislación.

Y, eso sí, apenas tocarán los significados peyorativos de multitud de palabras que ofenden a la mujer. Sirvan algunos ejemplos:

Acepciones de MUJER:

  • de su casa.

1. f. La que con diligencia se ocupa de los quehaceres domésticos y cuida de su hacienda y familia.

  • fatal.

1. f. Aquella cuyo poder de atracción amorosa acarrea fin desgraciado a sí misma o a quienes atrae.

  • mundana

1. f. prostituta.

 Entre las acepciones del génerico: Perteneciente o relativo a la llamada buena sociedad. Un hombre mundano es de la buena sociedad sin duda, jamás prostituto.

  • objeto.

1. f. La que es valorada exclusivamente por su belleza o atractivo sexual.

  • perdida, o pública.

1. f. prostituta.

El diccionario vigente también contiene multitud de otros agravios comparativos como éstos:

Zorro: Hombre muy taimado y astuto.

Zorra: Prostituta (en la acepción referida a la mujer).

Perro: Hombre tenaz, firme y constante en alguna opinión o empresa.

Perra: Prostituta

(¡Qué obsesión!)

Cualquiera.

1. Una persona indeterminada, alguno, sea el que fuere.

2. f. Mujer de mala vida.

Hombrezuelo:

No está en el diccionario.

Mujerzuela:

1. f. Mujer de poca estimación.

2. f. Mujer perdida, de mala vida.

El nuevo diccionario de la RAE tampoco va a cambiar “franquismo”, que seguirá siendo «movimiento político y social de tendencia totalitaria«, sin contener alusiones a la dictadura como pedía la Asociación de Memoria Histórica.

HISTORIA Y OBJETIVOS:

Creada en 1713, el lema de la Real Academia de la Lengua era y es “limpia, fija y da esplendor”. Me pregunto si lo hace realmente dando pasaporte de validez a lo más repetido en el uso de un idioma que se degrada de día en día. Por lo que vemos, la sociedad hace bien poco caso a los dictados de la Academia. A la vista de lo que vamos viendo no tardará en aceptarse “vente” por “veinte” y “trenta” por “treinta” porque ya casi nadie lo dice cómo era, ni en los medios de comunicación. O “ke” por “qué” y toda la larga serie de nuevos vocablos, más cortos, para los SMS. O “juadores” de fútbol. Lo de limpiar lo veo poco, dar esplendor aún menos. “La Academia no inventa el idioma ni las conducta. Su misión es recoger el idioma tal cual es«, dice el secretario de la RAE. Pero fija. Precisamente lo que muchos entendemos como envilecimiento del lenguaje.

LAS REALES ACADEMIAS

Esta Academia, a paso lento, algo hace, no estoy muy segura de si positivo en todos los casos. Prestigiosos nombres se sientan al lado de otros más dudosos y se nota.

Mi amigo Paco Altemir, de ATTAC, me preguntaba hace bien poco qué hacían el resto de las Academias. Y de esta contundente forma:

“Ante la corrupción generalizada, ¿ha alzado su voz la Real Academia de Ciencias Morales y políticas? Ahí siguen mamando hasta la muerte: Fraga, algún obispo, Herrero de Miñon, Fernando Suárez y tantos otros dinosaurios que ya creía fallecidos cuando asistí a la toma de posesión de mi amiga Adela Cortina. Su discurso de ingreso hizo que el venerable edificio temblase hasta los cimientos.

 ¿Y la de Historia que no se pronuncia sobre nada que no sea correcto? De la de Ingeniería prefiero no hablar (es ingeniero) pero ¿has oído que hayan dicho algo sobre la destrucción del territorio, el urbanismo salvaje, la basura de las televisiones, o los peligros de las centrales nucleares y sus derivados?

Todos ellos están callados, encantados de conocerse, de viajar juntos, de cobrar espléndidas dietas sobre todo cuando se reúnen en el extranjero”.

UN GUIÑO ARAGONÉS A LA RIQUEZA DEL LENGUAJE:

“La lengua es la gente”, decía Pessoa. Y se ve que nuestra gente va realmente cuesta abajo. Y ambos aspectos se retroalimentan. Despido objetivo, despido preventivo. Mentira: despido abaratado. La neolengua, la discusión semántica para esconder la involución.

   Tropecientos muslámenes qué guay, ya tienen el visto bueno de la Academia. Reencontrado el lenguaje con el que me crié, brindo como sugerencia a la RAE, a los medios de comunicación, a la sociedad, que hagan cursillos, anuncios, que rescate palabras sonoras y gráficas, que huelan, sepan y se paladeen, hasta obligar a pronunciar todas sus sílabas. Pondré un ejemplo que apenas entenderán más que mis paisanos aragoneses. La mayor parte de estos vocablos no están aceptados por la RAE:

¡Harta de tanto zaforas que se quedan como ababoles sin darse cuenta de cómo los embolican, china chana, con chandríos! Jautos, zoquetes, lambrotos para todo lo que no sea la mollera. Una, tan escoscada, se atusa la espetera, pero no puede dejar de caer en el pasmo, aminorar su rasmia, ante tanto zarrio y tanto zaborrero, que llenan la vida de tarquín. Incluso notas cómo te invade la mandria. De balde, que es mejor montar un estrapalucio, una escasbechina, inzurizar y chafardear lo que haga falta, para esfilorchar este montaje. Igual soy algo farute, a veces me salpican las cascarrias de la vida y sólo tengo ganas de recogerme con un badil y, como mucho subirme al cabezo a respirar aire puro. Acabaría echando los bofes, o encontrando una sargantana. El aragonés no rebla sin embargo. Y antes de pillar una zangarriana voy a ver si me tomo un frisel. Disculpas por el capazo que he cogido hoy con vosotros. 🙂

Propuestas de temas a redactores jefes

Dado el habitual vistazo diario a los medios, compruebo que apenas me cuentan lo que quiero saber y, más aún, lo que pienso interesaría a la sociedad por cómo le afecta. Así que voy a hacer unas propuestas –gratuitamente-, dado además que en verano las redacciones están faltas de personal.

  • Por qué no se hace un test a “los mercados” para satisfacer a la sociedad. Leo que están casi justo en lo contrario: un test a los bancos para tranquilizar a “los mercados”. Consecuencias para la ciudadanía del equilibrio de fuerzas económicas y políticas en el momento actual. En la página de ATTAC, por ejemplo, disponen de cualificadas y abundantes fuentes. Imprescindible ir concertando cita con los principales líderes políticos, sobre todo algún representante del gobierno, para entrevista directa, de aquellas antiguallas en las que se hacían y se respondían preguntas. 

En general, esta mecánica de trabajo sirve para el resto de los temas (investigación, fuentes, entrevistas).

  • ¿Quiénes son “los mercados”? nombres, apellidos, actividad, cuentas contables, pago de impuestos.
  • Radiografía de la corrupción en España. Monto total de lo robado a los ciudadanos. Situación procesal de los implicados. Antecedentes (qué fue de los condenados y de la devolución de su rapiña). Causas y avance de soluciones.
  • Congelación o rebaja de sueldos decretada por el gobierno del PSOE. El PP pide restringir el derecho de huelga. Breve historia de la conquista de los derechos laborales y sociales de los ciudadanos.
  • Privatizan el espacio aéreo. Privatizan sanidad, educación, servicios básicos. Análisis comparativo de lo que ha supuesto a distintos países el expolio privado de prestaciones básicas. París renacionalizó el agua hace un par de años por el grave deterioro sufrido con la privatización.
  • Mapa del aumento de la brecha social (más ricos y más pobres) en el mundo. Atención preferente a los países emergentes. Por ejemplo, el alabado milagro brasileño.
  • No prescindamos del sexo para captar audiencia, no. Pero preguntémonos qué educación sexual se está dando en España. Diferentes estudios hablan de que sigue siendo tema tabú tanto en colegios públicos como privados. En este clima, la involución gana terreno ¿es así? ¿Por qué? Consecuencias.
  • Ampliación y profundación de esta noticia científica, social por su repercusión y alcance: Identificado un gen ‘puente’ entre el Alzheimer y el envejecimiento.
  • Y, simplemente, a modo de sugerencia, y para que disfrutéis los lectores de este blog con una orientación crítica a la literatura oficial que se sirve en Epaña: esto. Es opinión, pero a mí me resulta refrescante.

Tengo muchos más temas a proponer. Por hoy es suficiente.  Queda uno fundamental que precisa preparación y tiempo:

  • Entrevista con José Luís Rodríguez Zapatero a cargo de un grupo de periodistas independientes, en la que -sin retricciones- responda a preguntas básicas. Por ejemplo ¿Por qué «los mercados» ordenan acciones de gobierno a los políticos? ¿Y por qué los gobiernos las obedecen?

Soraya cita a Zorrilla

La he escuchado en directo por pura casualidad. Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, ha anunciado que iba a hacer una cita culta. Quietos todos que allá voy, ha venido a decir. Segundos eternos en los que una espera qué hallazgo para pensar aportará la mañana. “Zorrilla”, ha aclarado Soraya. Bueno, veamos…

«Por donde quiera que fui, / la razón atropellé / la virtud escarnecí, / a la justicia burlé / y a las mujeres vendí. / Yo a las cabañas bajé, / yo a los palacios subí, / yo los claustros escalé / y en todas partes dejé / memoria amarga de mí».

Hace unos días, Rajoy, añadió a su rico y avanzado acervo (“de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo”, “todos los españoles”) una cita al mecano, juego con el que supuestamente confunde Zapatero con España. ¡El mecano! No se fabrica en España desde 1979, lo que llega procede ya de China. En sus tiendas en Madrid es dónde encuentro yo reliquias que no se ven en parte alguna.

La mitad de los adultos españoles solo ha terminado la enseñanza obligatoria. Y España se ubica en las últimas posiciones en el número de titulados en bachillerato y FP en el área de países de la OCDE.

A la cola de Europa en conocimiento de otro idioma distinto al español, la mayoría de los que sí dicen saber otra lengua, no la dominan. Hablan spanglish, por ejemplo.

Al escuchar a Soraya, tan ufana de su hazaña además, me ha venido a la cabeza un poema de Alberti en el que habla de “el sueño terrible del rostro de España más aborrecible”. Por muchas razones. Sin ir más lejos, la denuncia de ex presos cubanos recién llegados a nuestro país que cuentan las presiones de miembros del PP para que «se quejen del mal trato recibido» por parte del Gobierno. Política de altura.  Y talla intelectual a juego.

Nunca he entendido que España sea un país en el que no se busca la superación personal, y se presuma, incluso, de la propia incultura. El hombre mediocre servido en bandeja. Vulnerable por todos los costados.

Apoteosis de creatividad

Es de Andreas Hykade, diseñador de animación alemán, nacido en 1968. Y me ha llegado a través de esta página. Aparecen figuras que forman parte de nuestro imaginario y nuestros sentidos. Y luego… nacer, escindirse y fundirse, transformarse… ser o ya no ser. En fin que es casi como el test de Rorschach.

Egoísmo ¿valor en alza?

Así aparca un español egoísta

A Mariano Rajoy sólo le interesa lo que él dice. Y si gana o no a su único adversario: el que ostenta el cargo que él desea. Felipe González lo ha comentado en el mismo sentido: “donde acaba mi propuesta acaba mi interés, lo demás es residual«. En eso se parece mucho a ese “todo el mundo” que él tiene como guía, el que se convierte en losa que arrastrar e impide que este país progrese en todos los aspectos. El del «yo primero, yo y sólo yo» que vemos desde en el uso del coche al acceso en una fila.

  Otro asunto que no deja de ser curioso es que la misma portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, que ahora justifica y alaba la ausencia de su líder en el debate del Congreso, dijera esto en Octubre de 2008: «El que no quiera ir que renuncie a su escaño«. Ocurre que cuando la sociedad egoísta usa orejeras olvida pronto. su horizonte es escaso. Y no ha habido en España nadie a quien le hayan hecho daño las hemerotecas.

  El liberalismo conservador proclama sin complejo alguno que el progreso se logra con “la búsqueda egoísta del bien individual”. Enormísima falacia –y a las pruebas me remito- que sin embargo ampara que cada cuál arrase con cuanto le plazca con tal de lograr su beneficio. Nadie me negará que los Goldman Sachs del mundo no son «egoístas«.  Lo asombro es cómo el placet al egoísmo gana terreno. Ya nadie parece avergonzarse de pensar sólo en sí mismo. Y obrar en consecuencia, aunque destruya a los demás.  

   Eso le lleva a José María Aznar, por ejemplo, a defender energías contaminantes o peligrosas para la salud general y negar la influencia humana en el cambio climático, admitiendo como mucho que será “un problema que quizá, o quizá no, tendrán nuestros tataranietos».  Gran visión de futuro la del «estadista mundial».

  Pensar en los objetivos cortos y particulares y entrar como elefantes en una fábrica de vidrio, sin importar qué se hará después con los cascotes, lleva a que todavía hoy Españe degrade diariamente casi 8 hectáreas de su costa, según ha denunciado Greenpeace en su estudido «Destrucción a toda costa 2010«. «Casualmente», la Comunidad Valenciana es la que más ha hecho añicos su litoral en la última década. Y dice Greenpeace que la avalancha destructora ya ha llegado -en toda España- a las últimas zonas bien conservadas. Es el ejemplo paradigmático de egoísmo ciego, de aplastar como Atila y la tierra quemada para lograr ganancias personales, sin vislumbrar siquiera qué pasará después. Todavía es el turismo un sosporte fundamental de nuestra economía, no sé si el único que queda, pero el año pasado en la televisión alemana vi un reportaje en el que ciudadanos algo más civilizados que el «todo el mundo» español decían que ya no querían venir aquí de vacaciones porque habíamos llenado de cemento las playas.  

Hay países en los que los ciudadanos sí se preocupan del bien común. Los más educados. Los que saben que es el progreso de la sociedad en su conjunto el que logra avances y mejorar la vida de más personas.

El matemático John Nash, logró el Nobel de Economía (no hay premio Nobel de Matemáticas) en 1994 por sus, ya archiconocidas e incluso mal usadas, aportaciones a la teoría de juegos y los procesos de negociación. Lo que aquí nos interesa es su concepción filosófica: la búsqueda del progreso del grupo logra mejores resultados en cada uno de sus integrantes.

Los niños  no lo saben, si no se les enseña. El embrión del animal humano precisa educación. No sé si el triunfo del equipo logrado hace bien poco por un grupo de españoles indica algún cambio de tendencia.

PD. En las encuestas que dan a Rajoy como vencedor en el debate no figura ficha técnica. En un post antiguo consulté a Fermín Bouza, catedrático de sociología-opinión pública, y cifró el margen de error de las encuestas flash con muestra pequeña en un +/-10%

Hes loke ay

«Ezo mizmo digo yo» titula www.microsiervos.com (donde lo he encontrado) que añade: «enviar su perla de sabiduría le costó 1,39€».

Y yo recuerdo a mi padre diciendo: «Donde no hay mata, no hay patata«. Cuánta razón tenía. Es lo que hay.

Como apunta, sagaz, Flashman en los comentarios, la televisión era ¡Intereconomía! esa joya que nos regala Esperanza Aguirre.

«Cambiar el mundo»

Ha muerto el escritor que quería cambiar el mundo, dice Cuarto Poder. Y recuerda la famosa frase de Saramago antes de recibir el Nobel:

Espero morir como he vivido, respetándome a mí mismo como condición para respetar a los demás y sin perder la idea de que el mundo debe ser otro y no esta cosa infame”.

 También quería hacerlo -con pasión ilusionante- José Vidal-Beneyto, desaparecido hace poco, constante azogue de conciencias:

Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas… (…) ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?”.

Aún tenemos a José Luís Sampedro alertando contra la «tecnobarbarie» y la degeneración del liberalismo,  allá donde se le requiera. O a Federico Mayor Zaragoza, llamando a reaccionar “porque estamos al borde de un precipicio”. Pero se van apagando voces.

Cambiar el mundo suele ser una labor solitaria y bastante ardua. Los destinatarios de las obras de estos y otros intelectuales, parecen tener asumida la separación entre unas páginas impresas y sus propias vidas. Incluso aman las tramas negras sin reparar en cómo tiznan sus pies y hasta sus conciencias cuando depositan un voto ciego. Las organizaciones progresistas realizan labores parciales, meritorias, pero temo que no tengan espíritu de equipo, de la gran colectividad, de la urgencia del momento, si es eso lo que detiene una reacción conjunta. Es decir, que «cambiar el mundo» es también mover la inmensa losa de los que permanecen quietos o desorientados.

Hay quien piensa que, por muy mal que vayan las cosas, siempre hay un cierto orden que regenera el caos. En la antigua civilización griega ya se planteaban que el mundo no seguiría en pie mucho más tiempo debido a sus errores. Y aquí estamos. La catarsis llega, ciertamente, en buena parte de los casos, con terribles guerras, y hasta plagas, que diezman la población y estimulan el propósito de enmienda.

Hace poco, cuando andábamos buscando “el pensamiento crítico” –no se si en juegos malabares-, Mayor Zaragoza, precisamente, recordó el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada en 1948, por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Salían de una guerra devastadora, de los fascismos, de una de tantas barbaries. Aquello había que pararlo y que nunca más se repitiera, había que “cambiar el mundo”. Este párrafo del preámbulo, resulta hoy muy significativo:

«Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión

Sí, los franceses desempolvaron en su día las guillotinas –para luego aclamar a Napoleón, bien es cierto-, las víctimas de la Segunda Guerra mundial –toda la población- quisieron sentar las bases de una nueva convivencia, con uno de los propósitos mas hermosos que se hayan intentado y ¿Hoy? ¿Qué vigencia tendría apelar a que el hombre “no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”? Atada a las hipotecas, al consumo, a la adocenadora neolengua que sirven todos los muchos portavoces del sistema, la sociedad en su conjunto parece que va a contentarse con las migajas que les echen, si les sobra, y si les parece a los mandamases del «sistema».

Tras tantos siglos, han aprendido las técnicas más sutiles de dominación. Pero Saramago vive en sus libros para seguir abriendo ojos. Y Vidal-Beneyto. Y todos los demás. Y cada ser humano que en cualquier esquina anónima lucha por un mundo mejor. ¿Cambiarlo? El enemigo se ha perfeccionado y sofisticado. Nunca como ahora ha sido labor más apremiante.

Adiós José Samarago

José Saramago ha muerto hoy a los 87 años de edad. Le tomo la palabra a Ramón Lobo. Me he quedado sin ganas de escribir.

Hay dos tipos de escritores: los que se asilan del mundo y tratan de modificarlo desde sus libros y personajes sin otro compromiso que la búsqueda permanente de la excelencia; y los que como José Saramago, que además de escribir obras esenciales como El memorial del convento, El año de la muerte de Ricardo Reis, los dos ensayos, el de la ceguera y el de la lucidez, y la maravillosa Caín, entre otras, son capaces de salir al mundo y tratar de cambiarlo con sus propias manos. Esa generosidad quijotesca la debió heredar de su abuelo, quien antes de morir hace ya muchos años se levantó de la cama, abrazó a los cuatro árboles que tenía en su huerto y se fue en paz, con la tranquilidad del deber cumplido.

Saramago nunca se escondió. Renunció a muchas líneas escritas en su atalaya de Tías, en Lanzarote, desde donde se ve el mar, por salir a la calle y dar voz a los que no la tienen, a los que nadie escucha, a los que nadie ve. Estuvo en todas las batallas en las que había un ser humano al que abrazar, fuese en Chiapas o en Haití, en Argentina, Chile o Uruguay, donde dictaduras sangrientas y crueles dejaron la huella de la otra cara del hombre. Libró batallas en favor de África, del continente oscuro y silenciado por una globalización informativa que solo habla de las cosas del hombre blanco, y otras en favor de sus inmigrantes desde su Lanzarote adoptiva, frontera primera para los que huyen de las guerras, la miseria, las enfermedades y la pobreza. También tomó partido por Palestina y los palestinos, cuya persecución y desgracia comparó con la que sufrieron muchos judíos en la Europa nazi y que le granjeó la beligerante enemistad de todos los gobiernos israelíes.

José Saramago sabía que el premio Nobel de Literatura no era sólo un galardón, el más importante para un escritor, era sobre todo una responsabilidad. Un gran altavoz para una voz que siempre habló en favor de los desfavorecidos, de los que escribió y duplicó en personajes extraordinarios como Baltasar y Blimunda en El memorial, seres que habitaron sus libros dándoles el sentido transcendente de las grandes obras.

Seguir leyendo El escritor que abrazaba hombres

Por Iberia, maestro. Por Pilar. Por los sueños perdidos que habrán de ser retomados una y otra vez.

Doblar el cabo, un viaje a la madurez

Me pide Gabriel que hable en el blog de los ancianos, que le ayude en su loable empeño de mantenerlos activos e ilusionados. Y… yo tengo un problema con ese asunto. Cada día contemplo el paso del tiempo en los rostros, cuerpos –y en algún caso en las mentes- de personas que conozco, y no lo encajo. Ver al lúcido Antonio Mercero –y a tantos otros- convertidos en bebés, me produce una pena infinita. Qué decir del brillantísimo -y tan injustamente tratado- Adolfo Suárez.  Y de tener que despedir para siempre  a personas que quieres, o aprecias, o valoras. No entiendo la injusta cinta sin fin que nos va arrojando al abismo para hacer sitio, y mucho menos el deterioro como guinda al pastel. Posee un cierto equilibrio sádico: la cinta no se para, a todos toca antes o después, aunque durante gran parte de la vida parezca algo muy lejano. Para eso, como consuelo, inventó la mente humana la fantasía de otra vida sobrenatural. Doblar el cabo, un viaje a la madurez. Era el título de uno de mis primeros libros que la desquiciada editorial dejó… en otra cosa. Me preocupaba ya el tema. A las mujeres nos obligan a envejecer desde los 35 años.

Aunque las mujeres, como digo, nos vemos más afectadas en la consideración social al envejecer, todos los seres humanos parecen ser víctimas de un virus maligno cuando llega el mediodía de la vida, la hora de doblar el cabo, entre los 40 y los 50. Nos ha tocado la peor época posible para ser maduros: vivimos en el reinado de la juventud y la belleza, aunque luego se fustigue a sus poseedores con toda suerte de trabas y carencias.

Tras el regalo que trajo el desarrollo de prolongar la juventud, o con más precisición, detener la vejez, en cuanto asoman arrugas y canas se nos arrincona en el gueto de los fósiles. Los psicólogos decían que a esa edad es cuando suelen abandonarse los sueños. Soportamos un tiempo, sin embargo, en el que nadie parece tenerlos. Puede que sean más vibrantes todavía en aquellos hijos del rock and roll y la represión, afanados en luchar y construir contra todas las dificultades.

Betty Friedan, en «Las fuentes de la edad», se hacía una pregunta interesante: “¿Por qué el ser humano es la única especie que tiene un período de vida tan largo, de 20 a 30 años, después de la etapa de la reproducción? ¿Es la vejez un accidente o un avance evolutivo? ¿Y por qué unas personas, después de los sesenta, continúan tan jacarandosas y otras andan decrépitas y asustadas?» La lotería de la salud (física y mental) escasea sus números de la suerte conforme avanzan los años, se tienen más enfermedades y achaques. Pero parece cierto que los intelectuales suelen mantener su capacidad de raciocinio hasta edades muy prolongadas. No siempre, no es regla fija.

El escritor José Luis Sampedro es un anciano joven, lúcido y luchador. Acaba de cumplir 93 años y continúa haciendo alegatos contra todas las injusticias, sigue poniendo su fama y su prestigio en una serie de causas que regala a los que seguirán en la búsqueda de un mundo mejor.

Tengo algunos referentes más. La madre de mi amigo Juanjo, de 94 años. Compra, cocina, cose, corta patrones, y piensa y razona con enorme perspicacia. Y Miguel Cruz. Él no lo sabe, pero cada vez que voy a nadar le busco, porque verle me reconforta. Le entrevisté para un reportaje –premiado- sobre “Un cuerpo para toda la vida”. Así supe de él, no suele relacionarse con nadie. Deben ser 92 años los que tiene ahora. Cada día toma su autobús, va al gimnasio, hace pesas, va al agua siguiendo un medido ritual. Camina ligero y seguro. Es catedrático emérito de Historia del pensamiento islámico, y me cuenta que de vez en cuando aún le llaman para dar conferencias. O Enrique Meneses con un alma luchadora y el periodismo puro en la sangre que obvia las limitaciones de su salud. Mi querido José Antonio Rodríguez, más joven que éstos, rodeando el mundo y saboreando paraísos ignotos, como un chaval… sabio.

Son muchos, ahora que lo pienso. Cada vez más. En general, la llamada tercera edad ha sido rescatada del olvido y el arrinconamiento, exprime el jugo de los días e incluso se lanza a repescar el amor que la tradición les niega. Todos ellos viven como quieren vivir, saboreando la vida hasta el último día. Aunque no dejo de pensar, como tantos otros, que “envejecer es una putada” a la que hay que echar filosofía. Es mejor estar que no estar. Casi a eso se reduce.

“¿Qué queda? Más música, más libros, más ideas, más afectos”, me respondió un día George Moustaki. O Manuel Vicent, en el mismo reportaje que Cruz: “Para mi ser joven es simplemente tener una salud aceptable, según la edad, y sobre todo tener proyectos, proyectos que no sean darle migas al canario en un parque, ni jugar a la petanca, proyectos aportativos, que te levantes con una idea de que estas aportando algo positivo a la sociedad”.

Desde hace algún tiempo prefiero el otoño sobre todas las estaciones, y agradezco cuando –como ahora- nos lo regala la primavera. Lluvia apaciguadora, frescor en la cara, la experiencia del tiempo transcurrido, la -siempre incierta- promesa del futuro. Apuntalando las alas si es preciso, porque, con ellas quebradas, no se puede volar. La sabiduría como savia para engrasarlas. Pero… todavía no lo asumo.

SATURNO

Es adusto y es taciturno

Dueño del tiempo, tiempo cruel

Nombre hermoso el de Saturno

Pero es un dios, cuidado con él.

Y si el tiempo al seguir su rumbo

De vez en cuando al descansar

Se entretiene matando rosas

Es por matar tiempo sin más.

Y hoy a ti te tocó mi amada

Pagar el pato de su crueldad

El tiempo no perdona nada

Y en tu pelo una cana más.

Los poetas todos cantaron

Las flores del tiempo otoñal

Cuando te miro, yo proclamo

Flor de mi dicha, que es verdad.

Ven otra vez, mi amor, mi vida,

Ven, vamos juntos al jardín,

A deshojar la margarita

Del veranillo de San Martín.

Si tú eres la preferida

Que pase el tiempo que más da,

Deja a Saturno vivir su vida

La nuestra en nuestro amor está

Y las mocosas de hoy en día

Por mi pueden irse a pasear.

Quién mejor la cantó fue su autor: George Brassens (no permiten insertar el vídeo directamente).