Reaccionados, el libro que no quieren que leas

Hoy firma Zana, J.Carlos Lorenzana, a quien no pudo sino mostrar mi agradecimiento, y sobre todo mi admiración por su constante lucha por los derechos desde un puesto tan inhóspito como la minería. Gran perspicacia en el título, sí da la sensación de la alfombra de la que hablaba José Luis Sampedro en el primer Reacciona quiere también tapar las ideas recogidas en este libro. Salvo excepciones, claro está, el silencio sobre él es notable e incluso se está dando el caso de una entrevista realizada hace más de un mes que no ha salido publicada. Igual es que todavía no ha tenido tiempo la periodista de elaborarla y la vemos cualquier día. Estuvimos una hora con ella Federico Mayor Zaragoza y yo.

Adelante, Zana, muchas gracias.

 

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante (G. Orwell)

En estos tiempos  convulsos, de saqueo continuo y ya indisimulado, como si todos los días fuesen uno más en ese “otoño permanente de los saqueos”, como nos recuerda Rosa María Artal, era, es, necesario, un libro como Reaccionados.

1reaccionadosQuizás su mayor virtud sea que está escrito en un lenguaje, y con un código, llano, claro, preciso y conciso, con sabor a Pueblo y con la intención de “tejer un tapiz”,  así lo denomina Federico Mayor Zaragoza, que culmine en una Federación de pueblos que tenga alguna posibilidad de tener una mañana distinto. Un mañana distinto donde instaurar un nuevo  modelo social, con dos pilares básicos, la igualdad y la libertad, que se entrelacen, que se concatenen entre sí. Un mañana distinto al que, para tener alguna posibilidad de llegar, hay que empezar por cambiar el concepto mercantilista de la Educación.

Pero es imposible construir ningún futuro diferente si, la Justicia, uno de los derechos básicos adquiridos con mayor esfuerzo, está siendo demolida desde dentro. No hay sociedad que pueda considerarse tal si su “Consejo del Poder Judicial, su Tribunal Constitucional y su Tribunal Supremo, están  en entredicho”, como muy bien apunta Baltasar Garzón. La Justicia debe ser imparcial y objetiva, debe estar libre de coacciones y “no puede ser moneda de cambio para garantizar impunidades”. Es sencillo de entender que si la justicia cae, no va a haber posibilidad alguna de limpieza, ni de combatir la corrupción, el egoísmo y la miseria moral que, en jugada perfecta, son causa, y a la vez efecto, de la crisis.

La crisis, y más concretamente las decisiones tomadas para salir de ella, están siendo aprovechadas para “salvaguardar los privilegios de quienes la han provocado”. Los mismos que nos hablan de que aquellos “brotes verdes” están, ya, dando frutos. Pero, como apunta Juan Torres López, lo que parece más cercano y probable es una nueva recesión en Europa. Ante los demoledores datos estadísticos, ya no hay justificación alguna para mantener el “austericidio”, basado en los recortes, que ha generado, entre otras cuestiones, que la demanda sea más débil, la deuda haya subido un 21%, o que haya aumentado, espectacularmente, la desigualdad.1angels-martinez-castells-marchanegra

“En el lado oscuro de la globalización”, así titula su capítulo Ángels Martínez Castells, (por quien, es sabido, tengo debilidad, por sus creencias y su impagable pedagogía). Con esa naturalidad que nos hace entendible lo que sucede en las grandes, y oscuras,  esferas, Ángels  nos alerta sobre las doctrinas que, de manera sigilosa, imponen las empresas auditoras y consultoras, (que ya no están bajo sospecha de servir al capitalismo, porque, esto, se ha confirmado), doctrinas todas ellas dirigidas a cumplir los requisitos del FMI.

“Cuando nos enteramos de las condiciones laborales y de vida, de l@s trabajadores del textil en Asia, el mundo miró hacia atrás horrorizado y se dio cuenta de lo poco que había avanzado desde el incendio, de 1911, el que dio lugar al Día internacional de la mujer…, pero no hizo nada”. Esta quietud y el incremento de cinismo de los saqueadores,  públicos y privados, es la mayor alarma…, y parece que, aquellos a los que una vez nos convencieron de que éramos Clase media,  no la queremos oír.

Acierta Ignacio Escolar  cuando nos denomina “menguante clase media”, cuando cuantifica que la caída del PIB, en un 6%, ha repercutido mucho más negativamente en todos nosotros. “La crisis ha golpeado la economía y esta ha devuelto el puñetazo a la sociedad con una potencia aún  mayor”, se podrá explicar en más palabras lo que ha significado esta crisis, que en realidad es un problema de distribución y de concentración de poder, pero no se podrá hacer mejor que con esta frase.

Nos han convencido de que no hay lucha de clases, de que es absurdo, incluso, tener conciencia de clase, y nos han convencido también de que, este mundo es el único posible y sin alternativa.  Con su propaganda, cargada de falsedades, han conseguido que hasta el incremento de la desigualdad y el aumento real y manifiesto de la pobreza, pasen desapercibidos. Y que si esto llegase a ser cierto, en absoluto es culpa de un sistema basado en la  avaricia y el egoísmo, nos han  convencido,  también, que  es porque  hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ése es el poder de su propaganda.

Propaganda difundida, de manera continua y diversa, por sus medios de información, o, como dice Rosa María Artal (otra de mis debilidades reconocida), por el sucedáneo del periodismo.

1artalHan convertido en una tendencia, y así lo solicitamos y  defendemos, que deseemos “ver, a través de intermediarios”, que sean estos quienes nos muestren el mundo que queremos ver, no el  real, si no aquel que se parezca más al mundo propio deseado, aunque sea falso. “Cuando se estudie este periodo, se verá el papel que los medios han tenido en la consolidación de las injusticias y de la corrupción”, se verá que no son ni independientes, ni imparciales, que son, y muy activos, actores de primera línea pagados, en la mayoría de los casos, con el eufemismo de la publicidad institucional.  A los medios tradicionales (conservadores) también  les ha “arrasado esta plaga”, ya no es necesario informarse en ellos, afortunadamente estamos en la era digital donde, en algunos medios independientes, y a través de Twitter, (y, de momento), se “cuenta lo que no interesa al poder”. Y, ahí, en ese no control de la información nace su miedo.

Sí preocupantes son los recortes en derechos y libertades, tanto o más, aunque a primera vista no lo apreciemos, es “la poda en el árbol de la Ciencia”, una poda hecha por el PP con  motosierra, como nos explican Carlos Martínez (que fue vecino durante años de Ciñera y cuya Casa de la Cultura, mediante una moción de I.U, lleva su nombre), y Javier López Facal, profesores de investigación del CSIC, Esta política de los recortes en I+D, (no olvidemos que este apartado depende, desde Rajoy, de Economía), esta política  de la especulación y del beneficio rápido, “alejadas de la generación del conocimiento y de la innovación” pasarán factura a la sociedad española.

“España está secando un prometedor árbol de la ciencia, que ya estaba empezando a dar frutos”, esto solo es posible porque, gracias a estas políticas erróneas, la fórmula completa es I+D=0.

“El día que el PP ganó las elecciones se produjo, culturalmente hablando, la tormenta perfecta”. Rajoy ya tenía la oportunidad de vengarse de quienes bajo el lema No a la guerra, les situaron, a él y al PP de Aznar, en el centro de las matanzas, hoy sabemos fehacientemente que basadas en mentiras, de Iraq. Si en I+D no hay feeling porque los rendimientos económicos no suelen ser rentables, en el corto plazo, con la cultura y la educación, no iba a ser menos. El PP sigue pensando, como expone Javier Pérez Albéniz, que “invertir en cultura y educación, es tirar el dinero, algo irracional y por tanto implanteable”. Para ellos, para el PP, es muy buena noticia que, en España, cada “vez se vea más televisión y se lea menos”. Saben del poder de convicción que la tele tiene, y también saben que, siendo ellos los que deciden qué  se emite, y con qué intensidad, podrán seguir saqueando sin miedo. Para el PP la cultura es algo1avisoabominable, porque es “el tamiz que nos ayuda a separar el grano de la inmundicia”, nos ayuda a distinguir la verdad de las mentiras y, esto, reconocerles como mentirosos,  es algo que, como en el pasado, puede hacerles perder las elecciones y, a nosotros,  sacarnos de la pobreza.

Aún nos extraña utilizar la palabra pobre, como si esta situación siguiese siendo una exclusividad de países lejanos. Y, sin embargo, hoy, ser pobre aquí, en palabras de Lourdes Lucía,  “ya no es sólo un problema para la persona que sufre la miseria, también se ve obligada a dar las gracias por serlo y a pedir perdón por quejarse”.

Gracias a su propaganda y sus coacciones juridocopoliciales “las víctimas se han convertido en culpables”. Pero por mucho que mientan, por mucho que intimiden, hay una fractura social, la hay, y cada vez va a ser más difícil, para aquellas personas que hayan caído en la exclusión, salir del pozo. Cambiar las cosas “no es fácil,  nunca lo ha sido, pero hay momentos en la historia en los que, por  razones muy diversas el cambio es posible”.

Y llegamos al final, o como dice Javier Gallego, Crudo, “ha llegado la hora”. La hora  de hacer política por y para las personas. La hora de desechar el bipartidismo, con todas sus ramificaciones. La hora de despertar, ya que dormíamos. La hora de que tomemos “conciencia de que la política la hacemos entre todos, cada día”, de pasar de “la protesta a la propuesta”, porque eso siempre ha dado más, mejores y más  duraderos frutos.

Es la hora de que leas este libro, Reaccionados,  el libro que no quieren que leas, el libro en el que encontrarás casi todo lo que aquí, en este escrito has leído, y mucho más, mucho, mucho más. Te aseguro que no te defraudará.

*Todos los entrecomillados son citas textuales que aparecen en el libro.

Zana.

El texto original está aquí. 

La herencia de Stéphane Hessel y José Luis Sampedro por Juan Tortosa

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Estoy seguro que José Luis Sampedro yStéphane Hessel, allá donde se encuentren, deben estar observando con cierta satisfacción lo que está pasando en nuestro país desde hace ya unos cuantos meses.

Buena parte del nerviosismo que acusa la derecha, de la histeria de tanto periódico con el norte perdido y del miedo que les ha entrado a quienes se las prometían tan felices turnándose en el poder por los siglos de los siglos… buena parte de todo eso se debe al impulso de estos dos ilustres nonagenarios quienes, antes de abandonarnos en 2013, contribuyeron con su pensamiento y sus escritos a remover conciencias, nos ayudaron a vencer la pereza e hicieron crecer un sentimiento generalizado de que había llegado el momento de pasar a la acción.

En enero de 2011 apareció “Indignaos” en las librerías, editado por Destino. Apenas 40 páginas que se convirtieron rápidamente en un auténtico best seller. El escrito de Hessel lo prologó Sampedro en su edición española, y apenas dos meses después Aguilar puso a la venta “Reacciona” un libro con 10 trabajos que recogían el testigo de Hessel. Eran reflexiones, entre otros autores, de José Luis Sampedro, Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Juan Torres, Ángels Martínez i Castells y Rosa María Artal, esta última motor de la iniciativa y responsable de la edición de un libro que se mantuvo durante muchas semanas en los primeros puestos de las listas de venta.

Y en esPrevia-Carne-Cruda-Reaccionados_EDIIMA20150302_0810_13to llegó el 15-M. Una inédita movilización popular en la que dos libros, aparentemente modestos pero muy ambiciosos, formaban parte en cierta manera de aquel paisaje preñado de esperanza. Indignaos y Reacciona tuvieron algo de libros pancarta, de bandera para la entusiasta y contundente movilización en aquella primavera de hace cuatro años donde todo acabó explotando y empezó a crecer una semilla cuyos frutos parece que ya están germinando.

Desde hace poco menos de un año, los “instalados” de siempre han dejado de prometérselas tan felices y empezado a intuir que igual se les acaba el chollo. La inminencia de las elecciones andaluzas y la cercanía de las municipales y autonómicas permite imaginar, a tenor de los sondeos y de otras evidencias, que las urnas esta vez pueden ser más elocuentes que nunca.

Y en medio de todo esto, surge “Reaccionados”, la segunda parte de Reacciona, con los mismos autores de hace cuatro años menos sus dos principales inspiradores, Hessel y Sampedro quienes, antes de marcharse, parece que pusieron buen empeño en que la mecha de su pensamiento prendiese. Y ha prendido, vaya si ha prendido.

“Toca unirse a quienes están ya reaccionando para cambiar los métodos y poner a prueba y a punto nuevos dispositivos que combatan las jerarquías escleróticas de los corruptos insaciables”, escribe Ángels Martínez i Castells en esta segunda entrega de Reacciona.

“Solo el futuro nos dirá si las turbulencias que presagian las encuestas, los resultados electorales recientes y la indignación que se percibe en el semblante de las gentes normales y corrientes se siguen traduciendo en silencios legitimadores o en una respuesta distinta que les haga frente”, concluye por su parte Juan Torres, compañero en Público y autor junto a Vicenç Navarro del programa económico que Podemos presentó el pasado mes de noviembre.7036741

“Los tiempos en que la sociedad española vive están marcados por la incertidumbre y la desconfianza, -escribe Baltasar Garzón en Reaccionados“. Y continúa: “Solo con una firme decisión por parte de las instituciones y una enorme autocrítica por no haber estado a la altura de las necesidades del pueblo podrán recobrar la confianza de los ciudadanos”

Por su parte, Federico Mayor Zaragoza insta en el libro a inventar el futuro: “Juntos podemos iluminar los caminos del mañana», escribe. Y remata su aportación citando el Popol Vuh maya: “Que todos se levanten, que nadie se quede atrás”

“Cada vez es más intensa la toma de conciencia de una parte de la sociedad, que se organiza para buscar las respuestas que la política tradicional le niega, escribe Rosa María Artal en el prólogo. Es el momento de plantearse -continúa- cuestiones clave: ¿cuánto más estás dispuesto a perder? ¿cuanto más estás dispuesto a permitir que le quiten a tus hijos? ¿tan difícil es hacer algo por evitarlo?”

Algo parece que se ha hecho y continúa haciéndose. La siembra ha surtido efecto y empieza a verse que todo lo vivido, sufrido y luchado está mereciendo la pena. El primer aldabonazo tendrá lugar en Andalucía. Será solo el comienzo: De la reflexión, a la calle; de la calle a las instituciones; y de las instituciones… al cambio.

Todo lo que está por venir en los próximos meses seguro que proporciona suficiente material para que Artal, siempre inquieta, promueva en su momento una tercera aventura de Reacciona. Porque, por mucho que las cosas puedan mejorar, siempre quedará tarea por hacer. Hessel y Sampedro, los dos grandes ausentes, así lo entendieron siempre.

J.T

*Publicado por Juan Tortosa en Público. 

Gracias, Juan.

 

Urnas para los griegos, ansiolíticos para los Mercados

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Los griegos vuelven a las urnas y regresa también la feroz campaña del miedo para que no voten a Syriza, la coalición de izquierda que se quedó en puertas del triunfo en Junio de 2012. Fue un gran éxito del conciliábulo neoliberal: la Troika (BCE,UE, FMI), Merkel, todos los gobiernos afines, sus bancos, todos sus medios y asesores. La coacción fue abrumadora.

 A los griegos, además, les habían destituido a su jefe de gobierno Georgios Papandreus porque pretendió consultar en referéndum a la ciudadanía sobre los durísimos nuevos recortes que les decretaban.  Les colocaron, a dedo, a Lukás Papademos, vicepresidente del Banco Central Europeo, y decidieron quién tenía que ganar en los siguientes comicios: los que estaban, es decir, Nueva Democracia y el PASOK. Aquellos a quienes Goldman Sachs había ayudado a maquillar las cuentas del Estado para entrar en la UE. En estos momentos siguen apostando por los mismos: La Familia.

Desde 2010 estamos viendo sucumbir a los griegos.  Un país de instituciones corruptas y en el que muchos ciudadanos se apuntaban, siquiera con su comprensión, a las migajas de la fiesta. Como en España. Su máximo error fue, sin embargo, votar a quienes les llevaron a la bancarrota. Y se lo están haciendo pagar con sangre. Aquellos primeros 110.000 millones de euros de rescate (cuando a los bancos se le habían dado ya 1,6 billones declarados) les costaron la soberanía, prácticamente la democracia, y la vida en muchos casos. Los insostenibles recortes a la población para pagar la deuda han sumido a Grecia en la pobreza extrema. Sus ciudadanos fueron los primeros en salir a la calle para protestar, el gobierno (el democrático) llegó a gasearlos a niveles casi letales. Por eso se organizaron en política para concurrir a elecciones.

Vemos escenas griegas que parten el alma. Les han quitado todo. Educación, subsidios, pensiones, sus casas, sanidad. Tres millones de personas, más de la cuarta parte de la población,  se han quedado sin cobertura. Lloran, lamentándose de que después de cotizar durante  años, se van a morir en la calle. El cáncer solo se atiende ya en estado terminal. El tratamiento para la hepatitis C que racanea el gobierno español –con su secuela de muertes rotundas, sin eufemismos- es una anécdota frente al dolor de los griegos. Han tenido que organizarse entre ellos. Cooperativas de voluntarios que cuidan unos de otros, mientras su gobierno vela… por los intereses de los mercados. Con la Troika que, por ejemplo, pidió cerrar los ambulatorios de atención primaria. Con todos los asesores y voceros del mundo  que pontifican desde los medios, en España también, amenazando con el grave peligro que, en su opinión declarada, representaría la llegada al gobierno de Syriza.

 “Es que los mercados entran en pánico” escuchamos de continuo. Por eso precisamente se ha despeñado la bolsa griega y tiembla el resto. Son muy sensibles los  mercados, bipolares. Pasan de la euforia al miedo, por lo que interpretan como amenaza a su poder. Cuesta más entender cómo se nos pide mimo hacia «los mercados» sin exigir en absoluto la misma reciprocidad. A los poderes financieros no les importa en lo más mínimo lo que nos ocurre a los ciudadanos. Ni siquiera el daño que ellos mismos producen. Asombra que se admita esa posición dominante como lo más natural y que desde la UE, gobiernos varios u organismos internacionales como el FMI se defienda esa arbitrariedad.

 Llegados a este punto, hay que recomendar a los mercados que se traten con ansiolíticos. Bien es cierto que acuciados por la preocupación, se les despierta el pragmatismo y rebajan cuantías y extienden plazos como sucedió en Islandia, e igual pueden moderar la dosis terapéutica.  Si el nerviosismo es muy agudo y alguno de ellos entra en quiebra, pueden irse a vivir debajo de un puente como han mandado a tantos ciudadanos. Cuando, además, habían costeado sus errores por la generosidad de los gobiernos.  La jugada del 2008 les salió perfecta, aún deben estar riéndose de Sarkozy cuando dijo aquello tan jocoso de que había que refundar el capitalismo. Les refundamos sus balances con colmo y todo.

 Lo sucedido en Grecia nos da lecciones de enorme trascendencia. Son y serán aplicables en España que sigue los pasos calcados del vecino mediterráneo. La estabilidad de los mercados, su sosiego y felicidad, no pueden edificarse a costa del bienestar y de la vida de millones de personas. No puede ser ése el parámetro que rija para condicionar la democracia.  No se nos puede quitar todo para engrosar sus ingentes beneficios. Así funcionan quizás las empresas, no los países, no las sociedades compuestas de personas. Las que, para mayor escarnio, pagan este obsceno tinglado con sus impuestos y, según pretenden, a cambio de nada. No es nada personal, son negocios.

 De otro lado, vemos el derrumbe absoluto de la socialdemocracia. Ya no hace falta darles cancha. Y ahí, siguiendo los pasos de Blair y el Felipe González de hoy, del último Zapatero, de la actual cúpula del PSOE, tenemos al Mesías delsocioliberalismo –dicen que le llaman-, Manuel Valls, pregonando en turné  que la socialdemocracia está obsoleta, y abriendo la puerta de par en par a la ultraderecha. Ellos y toda su corte de economistas, asesores y periodistas. El PASOK paga coaliciones y tibiezas desapareciendo casi del mapa en los sondeos. Seguro que alguien protesta oponiendo que tienen buenas intenciones y precisan una oportunidad.

 Nos están obligando a tragar un único camino: el capitalismo… salvaje. El que arrasa con todo. Y se muestran fuertes en su posición. Haber colocado al Juncker de LuxLeaks al frente de la Comisión Europea es toda una declaración de intenciones. Es el primero, ya saben, que se permite recriminar a los que votan “mal”. O sea, a Syriza en Grecia, a Podemos, llegado el caso, en España.

 ¿Y así existe alguna posibilidad de salirse del carril decretado? ¿Qué conserva todo esto de Democracia? Por si les queda un resquicio de vergüenza, habrá que intentarlo. Hoy Grecia, la sociedad griega, está peor que estaba en todos sus parámetros. La tragedia de la mayoría de la población ha sido inútil, porque a «los mercados» nunca les basta. Como aquí. Aún han tenido, la UE, el FMI,  la desfachatez de admitir que quizás se equivocaron en las condiciones y previsiones del rescate. Pero no por eso rectifican. Total, solo pagaban los errores unos ciudadanos que no eran Mercados de alcurnia. Fueron sus cobayas e insisten en que lo sigan siendo. Así será si se dejan. Por si acaso, lo primero que ha hecho el contrito FMI es quitarles la ayuda hasta que haya nuevo gobierno. Nada inocente jugada.

 La economía financiera -que es básicamente a lo que se dedican- no da de comer más que a ellos. Opíparamente, por cierto. No es fácil, pero el único camino digno es intentar otra salida, un cambio. Por esta vía, ya tenemos la seguridad de que no funciona. Alguna vez ocurrirá que, en la vida real, millones de Davides ganen a Goliat.

Rajoy: Del hostigado político de los recortes al hombre fuerte

La prensa conservadora española ha destacado con júbilo el artículo publicado por el periódico alemán ‘Süddeutsche Zeitung’ sobre Mariano Rajoy y su año de gobierno. Tras tantas críticas -y mofas incluso- de los medios internacionales más prestigiosos, este diario que pasa por ser serio y de tendencia socialdemócrata, habla del «milagro» operado por Rajoy en términos muy elogiosos.

Nuestro amigo Otis B. Driftwood ha tenido la deferencia de traducirlo completo. Vamos a leerlo, merece la pena.

DEL HOSTIGADO POLÍTICO DE LOS RECORTES AL HOMBRE FUERTE

Sus comienzos como presidente de España fueron malos: La economía se contrajo, cientos de miles de personas se echaron a la calle contra la política de recortes. Sin embargo, tras doce meses en el cargo el conservador Mariano Rajoy permanece indiscutido en Madrid; y no sólo por la debilidad de sus rivales.

Ni siquiera el Portavoz del partido gobernante en Madrid, el Partido Popular (PP), afirma que Mariano Rajoy sea especialmente querido por sus compatriotas. Según las encuestas el índice de popularidad del presidente conservador anda alrededor del treinta por ciento. Sin embargo en el PP no se preocupan por ello. Pues sus principales rivales políticos están incluso peor. El líder socialista de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba ni siquiera pasa la marca del veinte por ciento.

Y a Artur Mas, el jefe democristiano del gobierno regional de Barcelona, que exige la soberanía como Estado para Cataluña, la inmensa mayoría de los españoles le desea todas las desgracias de la Tierra porque quiere destruir la unidad de la nación.

Durante las fiestas navideñas del pasado año asumió Rajoy la sucesión de José Luis Zapatero, cuyos partido socialista perdió estrepitosamente las elecciones generales por su desconcierto ante la crisis económica. Rajoy se guardó para sí durante la campaña electoral de qué modo pretendía combatir la crisis. Pero cuando, tras pocas semanas en el cargo anunció un rígido programa de recortes, los medios de izquierda y liberales  Estallaron; la palabra «engaño electoral» surgió en los editoriales.

En verano todo parecía desbordarse

Así de mal comenzó Rajoy. Al principio le ayudó poco que sus ministros informaran del enorme déficit presupuestario, cerca del 9%, que había que reducir para que España no perdiera su solvencia internacional. Los comentaristas de la prensa económica internacional le describían como el capitán de un barco con vías de agua que era arrastrado de forma imparable hacia el remolino de la bancarrota estatal. Los indicadores económicos se contraían mientras que el paro ascendía hasta la cifra récord del 25%. El país aparecía como el niño problemático número uno de la UE.

Cuando en verano cientos de miles de personas protestaron en las grandes ciudades contra el paquete de recortes, a Rajoy le pareció que todo se desbordaba. Los sindicatos anunciaron un «otoño caliente» con una huelga general que pretendía echarlo del cargo. Su respuesta sonaba desesperada: «La mayoría silenciosa de los españoles no ve ninguna alternativa a nuestro programa de recortes».

Por esta frase cosechó Rajoy, a la vista de las masivas manifestaciones, sólo burlas. Sin embargo ahora, al final de su primer año de gobierno, todo parece indicar que tenía toda la razón en su estimación de la «mayoría silenciosa». El movimiento de protesta se ha debilitado y dividido, la huelga general del 14 de noviembre fue un revés para los sindicatos porque a la mayoría le dio bastante igual.

Cómo el reservado Rajoy ganó puntos

A pesar del impopular programa de recortes, el PP de Rajoy ganó sorprendentemente con autoridad en las elecciones regionales de Galicia, en Cataluña ha mejorado ligeramente sus resultados y se ha mantenido en el País Vasco. En la desconcertada oposición y en los medios se analiza cómo el cambio de tendencia ha terminado favoreciendo a Rajoy.

La razón más importante: el escenario de horror no ha aparecido. Aparte de eso, los socialistas (PSOE) no sólo no se han recuperado todavía del batacazo del año pasado, sino que tampoco han presentado ningún concepto de alternativa para salir de la crisis. Al jefe del PSOE Rubalcaba se le considera en el mejor de los casos como un zorro, pero raramente como un líder con autoridad.

Bien es cierto que Rajoy es una figura odiosa para la oposición extraparlamentaria. Sin embargo sus ataques le hacen poco daño a los ojos de la mayoría de sus compatriotas. Para éstos se trata de estabilidad. Su línea personal, que ha encontrado tras los primeros e inseguros meses, se corresponde de manera evidente con estas necesidades.

Es algo totalmente distinto a sus ruidosos predecesores, el conservador José María Aznar y el socialista José Luis Zapatero. A Aznar lo señalaban sus adversarios, no sin razón, como un gallo vanidoso; incluso consiguió llevar a su amigo político George W. Bush a la boda de su hija durante una visita oficial a Madrid, cuya fecha se colocó especialmente para ello. Pero principalmente la política económica de Aznar fue la que llevó a la burbuja inmobiliaria, que al reventar se llevó por delante al país.

Rajoy evita ahora en la medida de lo posible aparecer junto a Aznar. Y a Zapatero, el visionario y tribuno del pueblo caído en desgracia, simplemente ni lo nombra. No se ha dejado llevar por la tentación de imputar los grandes problemas de su gobierno a la política de deuda de su predecesor.

Hacia arriba o hacia abajo ¿Hacia dónde va?

En lugar de eso Rajoy habla sobre la crisis en plural: «¡Nosotros hemos vivido por encima de nuestras posibilidades! ¡Nosotros debemos hacer sacrificios juntos!» El jurista (es registrador de la propiedad) aparenta ser el mayor auditor de la nación, cita ejemplos de cifras como en la escuela secundaria popular (NdT: «Volkshochschule» en el original, algo así como una universidad laboral donde se aprenden oficios, idiomas y otras cosas). Habla un idioma claro sin imágenes emocionales. Tampoco eleva nunca la voz, da la impresión de estar siempre controlado. Si en alguna ocasión y excepcionalmente resulta polémico, lo es contra los separatistas en el País Vasco y Cataluña; y eso siempre llega bien a sus compatriotas.

En sus apariciones el espigado Rajoy encarna la distinción contenida, a través de la cuál los españoles tras su autorretrato se diferencian de otros pueblos mediterráneos. Lleva trajes muy elegantes y es un orador excelente. (NdT: he preferido traducir «Rhetoriker» por «orador» porque no estoy seguro de que signifique exactamente «retórico» en el sentido que entendemos en español. Lo dejo a vuestro criterio). Con habilidad delega la proclamación de las nuevas medidas de ahorro en sus ministros y permanece alejado de las cámaras hasta que la primera muestra pública de indignación ha disminuido.

Rajoy es un ejemplo de gallego típico. Para éstos la pomposidad de los madrileños es igual de extraña que la fastuosidad y prodigalidad de los valencianos. Aunque su partido está una y otra vez afectado por escándalos de corrupción, ni siquiera sus más acérrimos contrincantes insinúan que él pueda estar interesado en su enriquecimiento personal.

Marcados rasgos del carácter de la gente del rincón noroccidental de España con ese áspero clima atlántico son su fría sobriedad y su desconfiada reserva. Y se les repite que nunca dan a conocer sus intenciones. «Si te encuentras a un gallego en una escalera, nunca sabes si sube o baja», dicen los españoles de la costa mediterránea.

De este modo ha conseguido Rajoy, tras doce meses en el cargo, encontrarse como el hombre fuerte en Madrid. Para España no ha sido un buen año, sin embargo el batacazo de la economía está casi detenido. Rajoy dice: «¡Debemos seguir esforzándonos!»

Autor: Thomas Urban

*Thomas Urban, de 58 años, es el corresponsal de ‘Süddeutsche Zeitung’ en España. Su nombramiento debe ser reciente porque ni siquiera figura aún en su biografía. Una vida que arranca en Leipzig, Alemania del Este, de donde huyen sus padres poco después de su nacimiento.  Con numerosos premios y publicaciones, la mayor parte de su carrera la ha desarrollado como especialista en Europa del Este.

El sueño español

 George Carlin fue un humorista norteamericano que murió va a hacer ahora 2 años, a los 72, después de haber dejado páginas memorables en sus monólogos y en sus cinco libros.

 Él habla de «El sueño americano», pero creo que intuía que gran parte del mundo -si no todo- tiene sus propios penes de colores. El sueño español lo pinta de rojo y gualda. Y el europeo, azul con estrellitas blancas.

Gracias, Víctor, por recordarnos esta pieza antológica. Pongo todas las etiquetas disponibles, porque a todas afecta.

La Red

Viven en mundos endogámicos regidos por sus leyes. Apenas atisban lo que sucede alrededor, salvo para rechazarlo y combatirlo con miedo o con soberbia. En alguno de ellos aún andan empecinados en limitar el hecho social a normas morales que marca un dios desvirtuado por sus supuestos herederos en la tierra. Todo su horizonte se reduce al aborto, el matrimonio homosexual o los símbolos religiosos. En otro, se les observa atrincherados en un teórico poder de decisión, creyendo que cuatro leyes progresistas (aunque bienvenidas sean) solventan el gran caos en el que estamos viviendo. Recelosos, solo escuchan las voces de los amigos que piensan pueden sostenerles. Estos y muchos otros cuerpos celestes, etiquetados como políticos, se caracterizan por una gran cortedad de miras. Ven únicamente, como digo, los extremos de su territorio, su propia ordenación social. Hay también pequeños planetas ocupados por intereses sectoriales. Atesoran viejos privilegios y no piensan en que cada día giran sobre sí mismos y, aún menos, que lo hacen en un conjunto sideral. Se dedican a muy diferentes menesteres, pero todos se comportan de similar manera. Sobre todos ellos circula un sistema de astros habitados, enlazados entre sí en este caso, con una exigua pero poderosa población que se mueve entre el lujo y el boato. Ellos sí saben el universo en el que viven. Y lo usan.

Nunca antes existieron estos submundos aislados, o no de esta forma, porque nunca antes, tampoco, estuvieron sin saberlo tan conectados. La sociedad entre tanto sobrevive como puede. Unos se mueren literalmente de hambre sin tener qué llevarse a la boca, otros caminan como autómatas de tienda en tienda porque todas las Rosas Márquez cósmicas les ordenan consumir. Ninguna novela o película de ciencia ficción llegó a imaginar este escenario. Pero la mente humana no se detuvo como deben creer, a tenor de sus actos, esos mundos paralelos. Gracias a la innovación y la creación, hemos llegado a conectarnos en Red. Y hoy es posible saber, por encima de todos los reglamentos oficiales, que en cada crisis de este injusto sistema universal, la élite se forra mientras se empobrece más la ciudadanía, mermando de crack en crack su poder adquisitivo.

Los mundos endogámicos siguen girando a su aire. Sordos, ciegos, inútiles. Pero algo sospechan y por eso, movidos por los viejos esquemas, quieren destruir la trama social. Censurar Internet, acabar con ese molesto incordio. Cerrar páginas como prevé la nueva ley de Zapatero/Sinde/autores. Considerar más delito enlazar una información –para que cada cuál se surta a su critero- que “refritar” noticias, sin elaboración propia, como hacen cada vez más los periódicos oficiales. Los editores de prensa piden al gobierno que prohíba google news y los agregadores. Un juez sentencia cárcel e inhabilitación a dos periodistas de la SER que cuentan la verdad, pero lo hacen en una web.

Este gobierno y todos los demás. Puertas al campo, como reflexiona hoy el en teoría socialista –tan en teoría como casi todos los demás- Rodríguez Ibarra. Una joya, no os lo perdáis.

Hoy hace un año que empecé este blog. Justo hoy. Fue una gran idea. Porque hoy hace dos años, exactos también, firmé mi último reportaje en Informe Semanal. Hay regalos en serie, y hay regalos perfectos. Aquella noche de Reyes de 2008, recibí una brújula. Clásica, para orientarse. Tenía que encontrar mi camino en la dura tormenta. Hoy, gracias al blog, siento que sigo ejerciendo el periodismo, aunque mi empresa, como tantas otras, decidiera prescindir de los servicios de los mayores de 50 años y condenarnos a jugar a la petanca o aprender inglés y mandarín. He descubierto a gente, a vosotros, que me habéis llenado intensamente. He afianzado relaciones con otros a quien intuía, que se mueven en el siglo XXI, mucho más sanos y menos resentidos que algunos viejos colegas. La brújula servía, entre otras muchas cosas, para… navegar en la Red, y en la vida.

Esos mundos que se mueven tan ajenos a nosotros, a todos nosotros, a la sociedad en general, son nuestros cánceres en realidad. Estamos enlazados y podrán intentar torpedearnos con sus bilis putrefactas, pero no acabarán con lo que nos une, porque es imparable. Somos la argamasa que mantiene en pie el tinglado, su tinglado. Ha llegado la hora de salir también de ese planeta donde los sombreros son en realidad serpientes boas que digieren elefantes y los corderos se comen -o no- las rosas. Mundos de ocupantes únicos, hay que seguir dándose la mano. Virtual y real. Somos el tejido, el que forma músculos, órganos, huesos y conduce la sangre, la respiración, la vida. Y, por tanto,  quienes dictan las normas.

Por cierto, ¡gracias! 🙂

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