La enfermedad griega… que se extiende

«Svetla espera su turno para tomar declaración en un juzgado griego. La policía la encontró ejerciendo la prostitución en la calle, aunque la razón por la que se encuentra ante un tribunal es por un delito contra la higiene pública. Svetla presenta un cuadro médico con diversas enfermedades venéreas y dermatológicas. Aún no ha cumplido los 40 años y es ingeniera nuclear. Trabajaba en una central de energía atómica en Bulgaria pero cuando cerró, pensó que quizás tendría más posibilidades, acordes con su preparación, en el país vecino.

Al cruzar la frontera, pronto tuvo que comenzar a trabajar realizando servicios domésticos para salir adelante, pero en el camino se encontró con el que sería su proxeneta, un hombre que bajo presiones y amenazas supo tocar el botón personal que la empujó hacia la prostitución».

Así comienza Sofía de Roa -una de las coautoras de Actúa- un reportaje realizado sobre el terreno en la depauperada Grecia. El fascismo crece en la pobreza y… en la incultura. El error inducido -cuando se siembra en mentes obtusas y antidemócraticas- de que el igual es el culpable y no quiénes se lucran a costa de todos. Se paga caro.

La enfermedad griega, publicada en eldiario.es, aquí.

#ejecución

Cortometraje en apoyo a la lucha ciudadana contra los desahucios, de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) y en favor de la ILP (paremos los desahucios, dación en pago, alquiler social).

Protagonizado por Laura Dominguez y Carlos Serrano. Producido colectivamente por Audiovisual Working Class ( técnicos de cine y TV, militantes del sindicato TACEE).

El ECOFIN con la tijera

Se reúne uno de los órganos con más poder en la UE: el ECOFIN, el consejo de ministros de finanzas. Tan expertos como son y no les salen las cuentas, la economía europea va de pena. Y así lleva desde que se siguen las políticas de “austeridad”. Pero ellos insisten. A Chipre, después de saquear las cuentas corrientes de los ahorradores, le van a apretar el duro gordiano y le van a pedir lo que a los demás: que eche funcionarios y recorte servicios sociales por todas partes. Ahora resulta que se “equivocaron”, y en realidad el país necesita 23.000 millones. La diferencia de más de 6.000 va también a las costillas de los contribuyentes. Parece que unos cuantos potentados se llevaron el dinero aunque “no se podía”, no podían los ciudadanos de a pie, y ha engordado la factura. Piden también privatizaciones para que se sigan lucrando los mismos y venta de reservas de oro. Que Chipre se vaya al cuerno no importa, lo importante es que los acreedores cobren.

Con Portugal también están muy enfadados. El Constitucional anuló por ilegales parte de los recortes y hay que hacer más. Lo habitual: sanidad, educación, gasto social. Esto de la justicia y la democracia es un asco para los negocios, y merece un castigo ejemplar.

Para España, ese país que va tan bien según cuentan Rajoy y sus secuaces, solicitan más impuestos, tajo a las pensiones y una reforma laboral aún más agresiva.

¿Creceremos así y se solucionará la crisis? No, iremos a peor. Como vamos cada uno de estos países y el conjunto de la UE, pero… no tenemos a nadie quien nos defienda.

Mientras tanto son intocables las grandes corporaciones y millonarios particulares que tienen entre 16 y 24 billones de euros en paraísos fiscales, según ya hemos contado. Un tercio de la riqueza mundial. Traduzco: a nosotros por ejemplo nos suben el IVA o el IRPF cuanto estimen oportuno y no se puede ni rechistar. Estos no pagan apenas impuestos. Para ellos gobiernan los elegidos por una cuadrilla –amplia- de obstinados papanatas. Aunque sufren también los recortes, les consuela mucho decir: «Pues… el otro más».

¿El futuro? Como las cuentas irán a peor…habrá que seguir recortando. No es un error, es auténtica mala voluntad. Una pura estafa. Pero mientras se consienta, así continuará.

elrich.amanecer.tijera

 

El pensamiento lógico de un votante del PP

Los votantes del PP, como gran parte de los españoles, también andan tristes y preocupados por la situación que vivimos. La corrupción -aunque su hedor atufe- no es algo que les preocupe especialmente dado que, argumentan, “todos los hacen”, “siempre ha sido así ” y suelen corear con grandes sonrisas el orgullo español del robo y la trampa, mal llamados “picaresca”. Pero sí les duele algo el bolsillo y, por encima de todo, el futuro de sus hijos y los jóvenes en general.

Están desencantados. El 21 de Noviembre de 2011, exultantes, ya hacían planes, de empleo, casa y vacaciones. Y ahora el plazo de la presunta recuperación se alarga a 2014, cuando ya había sido anunciada para Junio de 2013.  Es que la “herencia” socialista está siendo difícil de roer.  Aqueldespilfarro de los “cheques bebé” (4.000 millones en 3 años) o el “Plan E” (13.000) o subir mínimamente la inversión social para dar cobertura por ejemplo a la Dependencia. Sin llegar jamás, ni de lejos, a la media europea. Y, además, el déficit que se les disparó a las comunidades autónomas, la mayoría en manos… del PP. Ahora hay más paro, más recesión, se han recortado servicios esenciales y la deuda se ha catapultado del 68,5% al 85.3%. El votante del PP, ni aún frustrado, logra relacionar estas variables. No consigue aceptar que se han restado muchos más millones a la sociedad de los que hubiera necesitado compensar el “despilfarro” de Zapatero. Que estamos infinitamente peor que hace año y medio y que nos dan mucho menos, por muchos más impuestos y repagos. “Hay que dar tiempo a las reformas ”. ¿Cuánto? No saben. ¿Qué reformas? ¿Las destinadas a precarizar el empleo? ¿Las de dejarnos sin sanidad o educación públicas?

“No hay otra solución”, “es que les debemos dinero a los bancos”. ¿Y los miles de millones que han recibido de fondos públicos?  ¿Y los beneficios que sacan a nuestra costa con la inventada “crisis de la deuda” los bancos alemanes sin ir más lejos? ¿Y la ingente evasión a paraísos fiscales que se detrae del erario? “Siempre ha sido así ”. Pero ahora es peor. “Ya cambiará, hay que dar tiempo ”. Además, “la crisis ya se acaba”. Y ¿volverán las oscuras golondrinas portando en las alas todo lo que nos han quitado?

Vieron un halo de esperanza en los cinco mil empleos creados en la Semana Santa de Marzo, la primera en ese mes desde el inicio de la crisis en 2008. Aunque se les argumente que han sido en el sector servicios, han bajado todos los demás, y son efímeros. Que una cosa es el paro registrado y otro el real. “Cuando falta el aire, sirve respirar ”. Uno respira un rato, luego vuelve ahogarse, pero hay que ser “positivos”… cuando algo es obra del PP. Por eso también están dispuestos a aceptar todos los recortes: “algo es mejor que nada ”. Las viejas cadenas que viven y viven. “Si todos nos sacrificamos un poco, saldremos adelante”. Olvidando a quien, lejos de “sacrificarse”, se lucra obscenamente.

¿Y las mentiras? ¿Por qué alguien que ha engañado hasta nuestra extenuación va a decir finalmente una verdad? Ni se inmutan. El incumplimiento del programa electoral, la presunción de falsos logros, las esperanzas en futuros inmediatos de recuperación persistiendo en los errores, son, para un votante del PP ilustrado, “la dialéctica política tradicional”. Para el conjunto, el «todos los hacen». No reparan ni en la impúdica entrega del Registro Civil nada menos que a los Registradores de la Propiedad (cuerpo al que pertenece Rajoy) o en la gestión de alto riesgo con la hucha de las pensiones.

Lo que no entiendo –avanza alguno – es por qué “antes” no había tanto paro. Por añorar, añoran hasta a Felipe González al cuál ponían tibio. De la crisis internacional no les hables, es un tema demasiado amplio.  De hecho abrevian las explicaciones y piden una respuesta corta. Un culpable. Uno. ¿La burbuja inmobiliaria ? Por lo menos la gente tenía trabajo. Pero se estaba gestando un enorme problema, no podía durar. El votante del PP no logra tampoco establecer esa relación. Si así se creaban empleos, no hay porqué dejar de construir.

De ahí -entre otros muchos descalabros- han venido los desahucios, les dices. En este punto se ilumina su rostro: pueden explayarse en la respuesta. Todos, sin excepción, conocen a alguien que “se embarcó en un crédito sin tener ingresos suficientes ”, que se convierte en regla de oro. Ya, pero otros, la mayoría, contaban con un trabajo que se esfumó y no por su culpa, o les rebajaron el poder adquisitivo, y no advirtieron las trampas de los bancos en cláusulas muy bien camufladas. “Siempre ha sido así”, «no hay otra solución», «nos apretamos todos un poco», cortan rápido para poder avanzar su postura: “es que la dación en pago tampoco es solución, quebraría el sistema”. Otros países la tienen. “Bueno, pero estas protestas van a acabar en violencia”.

Un votante del PP, lo mismo que los “apolíticos” y muchos establecidos de toda condición, mantienen una idea de la violencia de doble dirección. No entienden como tal la que se ejerce contra los ciudadanos, en sanidad, educación, vivienda o el trato con los bancos (no les salpica directamente sangre en la cara). Solo reventarle un ojo a una ciudadana en una manifestación les parece que es “pasarse un poco”. Pero les resulta intolerable la protesta o la presión pacífica a los suyos. “Hay que respetar la intimidad de las personas, la de los políticos también ”, aunque ellos no respeten ni nuestros derechos. Por ejemplo, el de manifestación al acotar los escraches.

La lección surtida por los medios, por algún intolerable presunto debate-encerrona a Ada Colau camuflado de progresista, ha trocado la admiración por la PAH en recelo. Un votante del PP es muy aficionado a los debates sesgados en los que le dicen lo que tiene que pensar, lo que quiere pensar. Y no puede ni llegar a concebir que, quien tiene sus mismas ideas y –sobre todo- habla en televisión, pueda obedecer a intereses espurios.

Por eso, los papeles de Bárcenas “no son verdad hasta que se pruebe”, aunque se amontonen evidencias. Todas las corrupciones que emergen necesitan el trámite judicial, siquiera para informar de ellas, por más que sepamos de dilaciones, amnistías e impunidad. “Siempre ha sido así”. Y… “todos lo hacen”, ese peligroso meme que pretende hundir la democracia más de lo que está.  Hasta risas histéricas provoca el ascenso en intención de voto de Izquierda Unida. Para un votante del PP, para todos ellos casi sin excepción, IU es un remedo de la Rusia de Stalin, y quiere salir de Europa, lo cual –como socios “privilegiados” que somos- es un horror. A Rosa Díez y su UPyD la ven, en cambio, con muy buenos ojos. Es lista y no tiene pelos en la lengua, aunque los haya mudado cien veces . Y decantarse por EQUO es… una ingenuidad. “No, no, yo voto a quien tiene posibilidades de gobernar”, afirman con alta suficiencia. Y ésos son PP y PSOE, el único que –de mal grado- admite su imaginario.

Porque esa sociedad que salió a la calle el 15M con un enorme grado de aceptación popular -aplaudida también por votantes del PP y de otros partidos que… terminarían por otorgar a los conservadores la mayoría absoluta- no es una alternativa para ellos. “Sería el caos”. ¿Mayor del que ahora vivimos?

Están tristes pese a todo. Cuando tienen en su mano exigir responsabilidades si consideran que –a pesar de las evidencias que se anticipaban y obviaron ver- fueron “engañados”. Pero, según muchos de ellos –todavía, aunque parezca inconcebible-, “hay que darles tiempo”. A que la putrefacción nos embadurne hasta la mirada, el oído, el olfato y el gusto, si no lo ha hecho ya. A que todas las mentiras – 2013 el último año de la crisis y demás- caduquen dejando el esqueleto de la más aguda precariedad. Se acabó la tregua. Y la paciencia. Los votantes del PP son responsables de los males que hoy sufrimos el resto. Tienen que saberlo y afrontarlo.

(“Que no me lloren, que luchen”, dijo José Luis Sampedro antes de irse. Pues eso).

*Publicado en eldiario.es

José Luis Sampedro: … y mejor persona

No por esperado, el mazazo es menor: ha muerto José Luis Sampedro. Ayer, lunes 8 de abril a la una de la madrugada. En su casa de Madrid. En su casa. Esta mañana, tal como él quería, ha sido incinerado sin avisar prácticamente a nadie. En total intimidad. Con la misma discreción que jalonó su vida. Solo después se ha contado.

Un economista –y profesor de economistas- pionero, de los que pensaba que esa disciplina ha de estar al servicio de la sociedad y alertaba de la deriva que estaba tomando desde hace muchos años. Un escritor sublime, lleno de sensibilidad y afán constructivo que deja una inmensa obra. Y, sin embargo, lo que más he admirado de él ha sido, es, su personalidad. Única. Excepcional. Pleno de lucidez, compromiso y una especie de ternura incontaminada. Era alguien que enriquecía en cada aliento de su voz, en sus gestos. Siempre dispuesto a colaborar en las causas justas.

Quiero llorar desde un rincón lo mucho que le quiero pero también me veo un poco impelida a compartir lo que él y su muerte me inspiran. Hace tiempo que él quería irse. Al lado de su mujer, Olga Lucas, de su hija Isabel, de Amaya, su mano derecha, de un reducido grupo de amigos, ha tenido una vejez maravillosa. Una segunda oportunidad de vida, como no dejaba de recalcar. Pero desde hace unos años sus facultades se venían deteriorando. Por eso en uno de sus últimos cumpleaños, 94, en la Cala de Mijas, su brindis fue:

“Esto es la vida. Animaos todos. Porque se puede llegar a los 94 años y más, siendo feliz. Aunque uno se levante y se tenga que poner la boca, los ojos y los oídos. Se puede ser feliz a pesar de los jefes y de que muchas de las cosas que nos rodean nos parezcan impedimentos. Por nosotros mismos. Tenéis una vida. Cada uno la suya. ¡Aprovechadla!”.

Nos despedíamos cada vez que nos veíamos. Si los sentidos fallaban, parecía potenciarse aún más si cabe su enorme talento, su empatía con los demás. Y su mano seguía apretando, con calor y fuerza, en cada hasta luego. En este 1 de febrero cuando alcanzó los 96 que serían los últimos. Siempre daba las gracias. Sinceras. Asombrosa humildad.

Le gustó mucho que le concedieran el Premio Nacional de las Letras 2011, que el Ministerio, presidido ya por Wert, tardó tanto en entregar que ya no era sensato acudir al acto. En su sencillez, le hacía ilusión, de alguna manera inscribirse en la historia de los fundamentales, algo así como tener razón. Que lo uno, no quita lo otro.

En los recuerdos que se le prodigan –muy justos- no faltará el repaso de su obra. En ella tenemos para releer y atesorar su riquísimo pensamiento y debemos hacerlo para afrontar los duros momentos que vivimos y que tanto le preocupaban. Una auténtica guía.

Yo me quedo con la figura de un hombre entrañable, profundamente comprometido, humano. Sus logros le costaron esfuerzos. A los 16 años ya era funcionario de Aduanas por oposición y allí empezó a escribir en el reverso de los partes. Luego la carrera de Economía. La docencia. Los libros. Los puestos internacionales. Se exilió, harto. Alguna vez decía que España se había exiliado de nosotros. Ésta. La que se ha reproducido amargamente, hasta enturbiar el último año de este hombre que veía repetirse los errores por cuya erradicación luchó.

Le gustaba el otoño. Y el mar. Era historia viva. Hasta me contó los avatares de una pionera del periodismo: Josefina Carabias, empleada de camarera en el Palace para obtener información. Le gustaba la música y canturreaba canciones. Un agudo sentido del humor con el que aliñaba cuanto hablaba, porque los atropellos no pueden quitarnos hasta eso. Una especie de fragilidad en su fuerza que invitaba a abrazarle para extraer de él también su ternura.

Lo peor de la muerte es que deja un vacío, una ausencia. Porque José Luis Sampedro ha tenido una vida plena, insobornablemente libre, coherente. Y se ha ido en paz. Y eso nos deja consuelo. Ese doble sentimiento de dolor y conformidad. Sé que quiere que arropemos a Olga, si se deja. A lo mucho que vale. Ha entregado su vida a él. Demasiada densidad para desprenderse de una presencia tan rotunda.

Nos ha dejado frases, ideas, que invitan a no cejar nunca en la lucha. Pero ahora, en este especial momento, lo que me vienen a la memoria son los versos del poeta José Ángel Valente:

«De ti no quedan más

que estos fragmentos rotos.

Que alguien los recoja con amor, te deseo,

los tenga junto a sí y no los deje

totalmente morir en esta noche

de voraces sombras, donde tú ya indefenso

todavía palpitas”.

El amor lo tiene, desbordado. Y no dejaremos morir el inmenso ideario que nos ha legado. La búsqueda del pensamiento crítico, de la verdadera libertad.

*Publicado en eldiario.es

*Public

Ha muerto José Luis Sampedro

El legado de Thatcher

Nada le gusta más a la derecha intensamente casposa que una muerte. Fija mitos y encumbra a los altares. Ha muerto Margaret Thatcher y los grandes medios españoles se han volcado en alabarla. Demuestran lo que son: derecha pura. A estas alturas del deceso creo que estamos ya un poco hartos de oír, ver y leer sobre ella. La mujer que cambió el mundo, el orgullo de la derecha, titulan exultantes en portadas, sabiendo lo que estas cosas ayudan para revitalizar la idea. José María Izquierdo hace un excelente repaso en el que destaca que la única crítica que se le opone fue su antieurpeísmo. Aquí. Hasta obreros españoles se desbordan de admiración por “la mujer que acabó con la guerra fría”. Escriben Aznar, Aguirre, todos ellos… presentando como positivo acabar con el Estado y el resto de las tropelías que esta señora perpetró y que hoy aún pagamos. Y lo que te rondaré si no tomamos medidas.

Más moderados, más periodísticos, diarios británicos resaltan también la alegría de muchos ciudadanos por su desaparición. Su legado es de división pública,  egoísmo privado y culto a la avaricia, que, juntos, aprisionan como un grillete el espíritu humano más de lo que nunca llegaron a liberarlo, escribe The Guardian en su editorial.

Es innegable que tuvo una personalidad fuerte y definida. Creo que Atila también. Gustó de ella sobre todo lo mucho que se parecía a un hombre. “No le tembló la mano”, he leído también. Algún opinador mienta, claro está, los genitales masculinos con todo su nombre que le atribuye. Gustan ahora tanto en el periodismo “moderno” los tacos rotundos. Parece que a los lectores también.

Escuché a Anna Bosch, ex (reciente) corresponsal de RTVE en Londres decir que los británicos están encantados con Cameron, el lodo en herencia de aquellos barros thatcherianos. Les han llegado a convencer de que la gente que no trabaja es vaga y nadie tiene por qué pagar su educación, su sanidad o su vivienda, vino a decir.

Viví en varios reportajes el final de la era Thatcher. Londres hervía con el Poll Tax, el injusto impuesto que estableció y que, por ejemplo, hacía pagar el doble a los de una acera y otra de la misma calle. Pretendidamente “igualitario”, dependía del distrito. Y fui testigo de una asamblea local en la que los flemáticos británicos pusieron a parir a su representante político. Allí tienen, allí los ciudadanos le pueden pedir cuentas. Fue tal la protesta que Thatcher tuvo que retirarlo. Quedó tocada y en poco tiempo se precipitó su final.

Destrozó la sanidad, la minería, los ferrocarriles, los sindicatos que eran de lo más sólido y honesto de Europa. Y sobre todo instauró lo que cuenta The Guardian: el egoísmo privado y el culto a la avaricia. Lo que hoy tenemos en toda la Unión Europea. En España. Cada día nuevos atropellos. Pero la sociedad, una parte de la sociedad, también se está acostumbrando a que “las cosas son así” y es estupendo. La revolución neoliberal se volcó para su triunfo también en idiotizar a los ciudadanos. Con la inestimable ayuda de los medios que controla.

En 1982 Thatcher invadió Las Malvinas (elevando por cierto su popularidad resentida a la estratosfera). En algún lugar de esos que procuro siempre escribir, comparé a “La mujer de hierro” con “La mujer de cristal”. Casi al mismo tiempo se había suicidado la actriz austriaca Rommy Schneider, víctima de la muerte de un hijo y de amores equivocados. Hay mujeres que lloran, y las hay que provocan llanto. Thatcher ha vuelto a robar la portada en España a otra mujer: Sara Montiel, que también murió este lunes. La que en su libertad y belleza hizo soñar en futuros posibles a muchas mujeres coetáneas de su época, en el franquismo. Por más que las películas aseguraran que esas osadías se pagan caro. También era fuerte, aunque con sangre en las venas que siempre debilita.

Lo peor de Margaret Thatcher no es –con ser mucho- lo que hizo, sino el legado que deja. La impulsora de la doctrina neoliberal –con Reagan y el apoyo “espiritual” de Juan Pablo II- está aquí para quedarse. Hierro que mata y no muere.

El gran desfalco que amparan los gobiernos

Mi amigo y gran periodista Juan Tortosa ha recopilado las informaciones que -muy calladamente- han aparecido estos días sobre lo que puede calificarse de un gran desfalco global, en efecto.

Esta chusma que nos gobierna -aquí y fuera- tiene el cuajo de pedir austeridad, de recortar servicios esenciales,  de ver a gente que por su culpa pasa hambre, a quienes se les niega la sanidad… mientras permiten que se evadan billones de euros y dólares sin costo alguno.  De ningún tipo. Ni en impuestos ni en responsabilidad penal. De hecho, el gobierno del PP en España acaba de colar uno de sus decretos para que ni siquiera vayan a la cárcel si pagan una multita. La impune Amnistía Fiscal, de todos modos, ya hemos visto como opera.

Los conservadores portugueses están yendo incluso más allá. El Constitucional ha fallado en contra de sus ajustes. Prometieron que, si tal cosa sucedía, «tendría consecuencias». Se pensó que dimitirían como pedía la oposición socialista (allí tienen oposición socialista) y van y salen con lo siguiente: El Constitucional «ha creado inestabilidad» y solicitan reunión urgente con el presidente de la República (allí tienen presidente de la República y República) para «clarificar la situación». De poner los pelos de punta.

Muchos de ellos participan incluso de la estafa:  130.000 políticos y empresarios de 170 países esconden entre 18 y 24 billones de euros en paraísos fiscales.

Así lo ha resumido Juan:

Se lo oí por primera vez este jueves en «La Ventana» a mi querido José María Izquierdo:
«Millonarios particulares de todo el mundo tienen entre 16 y 24 billones de euros en territorios de fiscalidad reducida«
Luego lo leí en «Le Monde»:
Y en «El País» Miguel Mora lo explicaba de manera muy gráfica:
«El dinero que mueven los evasores de todo el mundo en los paraísos fiscales equivale a la suma de los PIB de Estados Unidos y Japón«
En «El Confidencial» le ponían nombres y caras al asunto:
Jean-Jacques Augier, viejo amigo de Hollande y tesorero de su campaña electoral; Imelda Marcos jr., el presidente de Azerbayaán, la ex mujer de Marc Rich, la baronesa Thyssen, la mujer del viceprimer ministro ruso…
Pero esto es solo la punta del iceberg. Se calcula que en este desfalco global están involucrados 130.000 políticos y empresarios de 170 países. Porque conviene repetir la cifra del fraude: entre 16 y 24 billones de euros.
Estos datos son producto de una investigación que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una agencia de periodismo de datos que tiene su sede en Washington y en la que colaboran 160 profesionales de 60 países, entre ellos la española Mar Cabra.
Hace unos meses, esta agencia informativa estadounidense tuvo acceso a más de dos millones y medio de fichas robadas por dos empleados «arrepentidos» que trabajaban en bancos y empresas de la Islas Caimán, Samoa, Singapur o las Islas Cook entre otros paraísos fiscales. Entidades que ofrecen servicios offshore (de deslocalización) y que tienen organizado un sistema de evasión fiscal, tan escandaloso como gigantesco, que blanquea miles y miles de millones procedentes, como decíamos,  de 170 países diferentes en todo el planeta.
Todo ese dinero estaría camuflado nada menos que en 120.000 sociedades opacas. En «El Confidencial», el medio español que participa en el trabajo, explican el proceso así, transcribo textualmente:
«Para afrontar este trabajo, el grupo de periodistas aglutinados en torno a ICIJ ha colaborado con responsables de importantes medios internacionales como el periódico británico The Guardian y el consorcio público de medios BBC, el diario francés Le Monde, la cabecera y emisora alemanas Süddeutsche Zeitung y Norddeutscher Rundfunk, el estadounidense The Washington Post, la televisión pública canadiense CBC y otros 31 asociados más de todo el mundo, entre los que figura El Confidencial. Fruto de esta colaboración de 90 periodistas en casi 50 países se han descubierto secretos y negocios ocultos de políticos, estafadores y grandes fortunas de todo el mundo.
Los archivos filtrados han proporcionado datos y pruebas (transferencias de efectivo, fechas de incorporación, vínculos entre sociedades opacas y sus dueños) que ilustran perfectamente cómo el secreto financiero internacional se ha ido extendido progresivamente a lo largo de todo el mundo, permitiendo que ricos e influyentes puedan evadir impuestos, al tiempo que en ocasiones llegan incluso a generar o amparar situaciones de corrupción castigadas por la ley. En total, la investigación revela los intereses ocultados en paraísos fiscales de personas y compañías a lo largo de más de 170 países y territorios.
Este botín de documentos representa LA MAYOR CANTIDAD DE INFORMACIÓN PRIVILEGIADA  sobre el entramado offshore JAMÁS OBTENIDA. El tamaño total de los archivos, medido en gigabytes, es más de 160 veces mayor que la filtración de documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos realizada por Wikileaks en 2010.
Pues bien, a pesar de las descomunales dimensiones de este escándalo, la mayoría de las portadas de los medios de todo el mundo lo están obviando.
¿Por qué?

Pensiones: una gestión de alto riesgo

La simplicidad de algunos gobernantes equipara los países con las economías domésticas. No es así, pero ese contexto nos puede servir para llamar la atención sobre la incongruencia que representa estar cotizando toda la vida para garantizarse –entre otras cosas- una pensión al jubilarse y comprobar que luego los gobiernos se juegan (textualmente) esos fondos. Incluso cuesta entender que dependan –en técnicas macroeconómicas- de los cotizantes del momento en que se pagan. Una familia –esas tan queridas, por ejemplo, por Rajoy- guardaría el dinero ahorrado en lugar con garantías para hacer frente a la vida en la vejez.

El gobierno del Partido Popular ha decidido ejecutar una acción de alto riesgo: comprar deuda española con prácticamente toda la hucha de pensiones, con el 97%. Esa “hucha”, el Fondo de Reserva, lo creó como tal precisamente un gobernante popular, José María Aznar. Argumentó que, así, “el PSOE no puede meter mano”. Rajoy ha introducido el brazo entero y hasta el fondo causando la alarma de la mayor parte de los especialistas financieros.

Lo que ha cambiado con Rajoy respecto a gobiernos anteriores es, fundamentalmente, que se ha jugado todo a una carta: la solvencia de España. Y justo en el momento en el que se encuentra más entredicho. La compra masiva de bonos de nuestro país se ha venido realizando desde el segundo semestre de 2012 cuando la prima de riesgo estaba por las nubes. Lo que es tanto o más grave es que vendió valores de solvencia y mucha más seguridad como los alemanes, franceses y holandeses. Y que, para poder hacer todo esto, se saltó a la brava por decreto ley (como es habitual) el Pacto de Toledo, eliminando las reglas que éste establecía para utilizar el Fondo. Es decir, España se endeuda consigo misma, para prestarse su propio dinero con el fin de dar aspecto de una economía  saneada. Y, lógicamente, pagando intereses. Se están autocomiendo, a nuestra costa.

Los analistas internacionales ponen especial acento en que España sigue sin ser una economía sólida –los bancos por ejemplo continúan en perspectiva negativa-, y en que el empleo actual, cada vez más bajo, no va a poder garantizar el cobro de las pensiones.

El diario neoliberal Wall Street Journal daba la voz de alarma en al escribir ya en enero:

«España ha estado vaciando sigilosamente la mayor hucha del país, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del Gobierno, una operación que plantea dudas sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones».

En las “sólidas” manos de Fátima Báñez el fondo está siendo empleado además para intentar cuadrar sus cuentas y pagar con él nóminas cuando este Fondo es “de reserva”, de seguridad. Es tal la confianza de este gobierno en su gestión que ha apostado nuestras pensiones por ella. Cuando todos los datos indican lo nefasto de sus políticas. Las esperanzas de recuperación que vierte cada vez más a menudo son nuevas mentiras, una nueva huida hacia delante.

Cuesta entender la “ingeniería” financiera y gentes bien intencionadas que –aunque parezca mentira- todavía creen al PP, vuelven a sacar el “los otros lo hicieron” –cuando en absoluto fue de la misma forma ni en circunstancias tan críticas- y sobre todo que es lógico apostar por la deuda española. Así en plan “patriota”.

La doctrina neoliberal exige acabar con las pensiones, que cada cual se haga con su fondo privado pero la jugada del PP va mucho más allá: nos puede llevar a la quiebra. Siempre tienen a la UE para entrar a saco en nuestras cuentas corrientes como en Chipre y que, quien interesa, siga ganando. Contamos con un gobierno… de alto riesgo. Y, total, solo pagamos nosotros.

La imputación de la infanta y la historia de las buenas y malas noticias

La imputación de una infanta en un caso penal, de la hija de un jefe de Estado con las características excepcionales que acompañan a la monarquía, es asunto alarmante en cualquier país del mundo. Pero no deja de ser lo lógico si hay indicios. Máxime cuando han desfilado ante la Justicia todos los miembros de la junta directiva del instituto investigado por presuntas actividades ilícitas, con robo  de dinero público. La buena noticia es que el juez Castro ha terminado por arrostrar la enorme presión de sentar ese precedente. La mala que haya tenido que tardar tanto. La nefasta que una Fiscalía apellidada Anticorrupción recurra la medida.

El auto del juez se producía prácticamente al mismo tiempo que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, decía (desde un monitor de plasma al que una vez más asistían mudos los periodistas) que “hablar de corrupción generalizada en España es injusto, porque España es un país limpio”. Díganme que más hace falta para que este país no se vea gravemente pringado en sus más altas instituciones. La buena noticia: que todavía hay jueces que luchan por la justicia contra viento y marea. La mala, que –presumiendo de transparencia– a tantos otros se les impida.

Juan Carlos de Borbón ha venido disfrutando de una vida al margen de la crítica. Incluso de la información. Era un tema tabú, un asunto de Estado. El rey era intocable. Todavía lo es legalmente. Conozco bien su perfil oficial. Dos reportajes tuve que hacer a regañadientes, tratando de salvar un mínimo de profesionalidad para contar algo más de lo que se permitía. Juan Carlos parecía ubicarse en una urna muy por encima del mundo terrenal. Las fotografías fijas encajan mal con lo que ahora sabemos. Llegó a España en 1948 a los 10 años para ser educado y tutelado por Franco a ver si decidía o no nombrarlo su heredero. Edificantes comienzos. Estudia en régimen de internado con una decena de selectos compañeros, pero él no tiene dónde ir los fines de semana. Una imagen de soledad poco difundida. ¿Y el dinero de su padre que luego deja en herencia… en Suiza? Dedica, después, todo su esfuerzo a trabajarse el puesto, conviviendo y secundando al dictador.

Sus primeros pasos como rey nos decepcionan por mantener en el cargo a Arias Navarro y ver seguir las mismas políticas. Después, sí, llega Adolfo Suárez y comienzan los cambios. El presidente del Gobierno es un decidido partidario, pero es que los demócratas – largamente acallados- tampoco están por la labor de aguantar muchos años más el régimen que se había vivido. Tiempos de disyuntiva entre “ruptura o transición” que, desgraciadamente, se saldan a favor de la segunda, dejando profundos regueros de impunidad que hoy pagamos. Tiempos muy duros, de lucha, de edificar, y el sabor amargo de saber que los edificios se tuercen cuando hunden sus raíces en el fango. Los partidarios de la “no ruptura” respiraban aliviados con lo conseguido. Y, al final, prácticamente todos. Somos una sociedad posibilista, y existen dudas de que ésa sea una buena o una mala noticia.

Fueran cuales fueran los impedimentos, tampoco entendimos la dilación en cortar la revuelta golpista de Tejero. Aquella noche, los minutos parecían lustros. Sin embargo, las palabras del rey fueron definitivas y se instaló la calma. Juan Carlos ha vivido de las rentas de aquello desde entonces.

Es cierto que la familia real española gozó de años de prestigio. En los annus horribilis de la monarquía británica, los medios y hasta Isabel II alababan a los Borbones españoles por suestabilidad y ese aire moderno que, según ellos, les caracterizaba. Gran ironía. La mala noticia es que aquello tampoco se sustentaba en la realidad. La buena es que algo se ha roto el silencio. El rey acogió de muy mal grado la intromisión mediática que se fue abriendo paso en los asuntos de la Corona aunque apenas pasara de lo anecdótico.

Se hablaba, en voz baja, de los amoríos del rey. De la fortuna que poseía o no pero que distaba mucho de la que mostraba tener aquel niño desvalido que llegó en tren a España una mañana gélida de noviembre. Y un día empiezan a conocerse las tropelías del yerno, Iñaki Urdangarín, y las cacerías de osos y elefantes. En Botsuana se rompe la cadera… y con ella la inmunidad mediática.

Y surge en nuestras vidas Corinna, la típica vividora, la mujer tan acorde con los gustos del rey. Y nos enteramos de que se le habilitó un edificio próximo a La Zarzuela y que medió en asuntos de Estado, según sus propias declaraciones. La mala noticia es que tampoco es posible saber aún qué papel juega esta señora en tan altas magistraturas. Y, mucho más, a santo de qué. Y ahí nos muestran las fotografías a Iñaki y Cristina posando en un estrado con el Rey y su “amiga entrañable”. Un síntoma. Pocos hijos se prestan sin haberse oficializado la ruptura con la madre, obligada a un papelón muy poco presentable. ¿Asuntos privados? Si Juan Carlos reina pero no gobierna, y vive de nuestros impuestos, lo menos que puede pedírsele a él y a sus parientes es algo de “ejemplaridad”. Aunque igual sí son “ejemplo” de lo que sucede en las altas esferas de España… mientras la sociedad se consume en recortes.

No, el tabú aún no se ha roto con la familia real, muchas cosas quedan por aclarar y, en su caso, atribuir responsabilidades. Del hilo de Urdangarín penden cargos públicos que propiciaron su apropiación (presunta) de fondos públicos. Queda la larga lista de corrupciones que asolan este país. Y que el plasmado presidente del gobierno dice no ver.

Queda sobre todo por dilucidar qué pinta en una nación del siglo XXI una jefatura del Estado hereditaria por la gracia de los genes. Qué, concretamente, ésta tan cuajada de “conductas inapropiadas”. La buena noticia es que quizás, con un poco de empeño, aún podemos decidir si es lo que nos conviene. La peor que seguimos sin ser un país serio. Lo más positivo, que algunos intentan cambiarlo con gran ahínco y entre muchos obstáculos.

*Publicado en eldiario.es