El valor democrático del voto

Hoy es un día para pensar en el valor democrático del voto, a la vista de los comentarios suscitados por la dimisión de Francisco Camps. Y acudo a un reconocido demócrata con cuyo criterio coincido en este punto y muchos otros.

José Luis Sampedro escribe en Reacciona:

 «¿Democracia? Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales, sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada libremente en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento».

Únicamente apostillo que yo confío menos en la ingenuidad o mala información de algunos votantes, y me inclino a creer que quien vota corrupto -además de desinformado- tiende también a la corrupción en su propia vida.

España necesita no sólo erradicar la corrupción, sino la tolerancia a la corrupción que es, en definitiva, la que permite la primera.

José Luis Sampedro y la visita del Papa

Habla para la confluencia de las marchas «quincemayistas».

Si yo fuera Zapatero…

Desde todos los ángulos posibles (hoy se apunta El País con contundencia) se manda a José Luis Rodríguez contra las cuerdas. Méritos ha hecho, sin duda. Es inaplazable que convoque elecciones, se le insiste, se le conmina. Porque es incapaz de culminar las reformas -¿Más?-. ¿Para el asalto final del PP a todo el poder? Ya detenta mucho, y dado el estado de la opinión votante, empleo voluntariamente la palabra. Leo y oigo también que “los mercados CASTIGAN a España”. Yo me revuelvo ante esa otra palabra, castigar, qué le vamos a hacer, como el toro que nos meten hasta en el aliño de la ensalada. Pero en el gobierno andan perdiendo el oremus para ver si “tranquilizan”… a los especuladores. Todo en un 18 de Julio en el que ABC publica y destaca un nostálgico recuerdo al golpe militar de Franco y su dictadura de 40 años (demasiado tiempo CASTIGADOS y sumisos). Ah, en los 18 de Julio de antaño se comían gambas con la paga extraordinaria. Caras nos salieron las que degustaba Burgos y sus colegas del periódico.

Si yo fuera Zapatero, en consecuencia, sentado en la Moncloa por 11 millones de votos, mandaría a tomar viento a los mercados y a la UE. Adaptaría la opinión publicada y escucharía a los ciudadanos, para ejercer el poder democrático y la política de izquierdas que le hizo presidente.

Es un cadáver político, nada tiene que perder, tan solo, probablemente, un poco más de dignidad. O ganarla.

Gabriel Celaya fue un poeta nada sumiso. Entendía que en tiempos difíciles “nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno”. Y también escribió esto que cantaba Paco Ibáñez y que alguien recordó en la #spanirevolution: “¡A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que pues vivimos anunciamos algo nuevo”….

Mucho más que unos ingenuos regalos

Francisco Camps se sentará en el banquillo acusado de un delito de cohecho. Está acusado de haber recibido prendas de vestir de la trama Gürtel. El Juez instructor considera –y conviene recordarlo porque algún medio lo olvidó en la información inicial- que «El propósito de los trajes era ganarse, con el agasajo, el favor de los obsequiados«.

   De regentar una agencia de viajes, Francisco Correa -el «presunto» cabecilla de la trama corrupta- pasó a mantener una treintena de casas ó 22 automóviles y 2 barcos. En esta “Biografía no autorizada de Correa”, Álvaro Llorca en el desaparecido Soitu, daba cuenta de algunos extremos: según el auto, “Correa daba instrucciones para realizar dádivas a funcionarios públicos, con el fin de obtener un provecho económico para él y el grupo que dirige o para conseguir la paralización de procedimientos sancionadores que afectan a su patrimonio».  Al ser una información publicada cuando se destapó el caso –la memoria es indispensable en el periodismo-, resulta en extremo interesante ver los problemas del Juez Baltasar Garzón por haber iniciado su instrucción. Hoy el magistrado está suspendido.

 Lucía Méndez, una excelente periodista, contaba la historia de “El hombre que quería vivir como los pijos y a quien la diosa fortuna le hizo instalar su negocio cerca de la sede  nacional del PP en la calle Génova de Madrid. De esta forma Correa “se hizo un hueco en el partido a base de ofertar viajes a precios de saldo”. Después llegarían los contratos.

  Cada cuál puede sacar sus conclusiones sobre si los trajes fueron un ingenuo regalo. Por más que la corrupción pública –y como demuestra el sumario de Gürtel en la comunidad valenciana la hubo y en cantidades astronómicas- sea dinero que se roba al resto de los ciudadanos y, además, desde las instancias que menos deberían osar hacerlo, las que nos representan, en las que hemos depositado nuestra confianza: los gestores políticos. “La corrupción es incompatible con la democracia y, por tanto, aquella hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”, afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción, en un documentado estudio en el que, entre otros, cita este párrafo de la obra “Corruzione e Democracia”, de dos auténticos expertos, el politólogo Yves Mény y la socióloga Donatella Della Porta: «la corrupción pone en peligro los valores mismos del sistema: la democracia es herida en el corazón; la corrupción sustituye el interés público por el privado, mina los fundamentos del Estado de Derecho, niega los principios de igualdad y de transparencia favoreciendo el acceso privilegiado y secreto de ciertos agentes a los recursos públicos«.

  Lo que reviste caracteres de extrema gravedad es que el PP, además, reitere que las urnas avalan a Camps. La portavoz de la Generalitat valenciana se ha apresurado a esgrimir ese argumento siguiendo la tónica de muchas otras declaraciones, incluidas las del propio Rajoy que se ha pronunciado varias veces en ese sentido. O la recién elegida alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, a pesar de estar imputada en otro chanchullo. Castedo dijo en su toma de posesión: ‘lo que las urnas han dicho no puede modificarse en otros lugares’.

 Alguien habrá de hacer ver al PP que los votos no bastan –sino todo lo contrario- para lavar delitos (de una “presunción” que hiede). No en un país democrático. Tajante y radicalmente es así: no en democracia. Las mayorías no están por encima de la Ley, como la aquiescencia de la grada no legitimaba el asesinato de los gladiadores en el circo romano. Y hacer llegar ese mensaje a todos los votantes de todos los presuntos corruptos.  No dejo de preguntarme también –e incluso me respondo altamente incómoda- qué hemos hecho mal al formar e informar a una sociedad con esa tolerancia y apoyo a la corrupción. El daño nos lo hacen a todos, a la democracia tan herida en estos tiempos por otros ataques. Que a nadie le extrañe el profundo hartazgo de la ciudadanía. Estamos absolutamente saturados de tanta inmundicia y no vamos a consentirla más.

Huyendo hacia la esperanza

Un joven de 23 años y nacionalidad cubana ha sido hallado muerto en el tren trasero de aterrizaje de un avión de Iberia procedente de La Habana. Se llamaba Adonis G. B.

Entre estos chicos estaban Yaguine y Fodé ¿los primeros? ¿los más decididos?

Entre estos chicos estaban Yaguine y Fodé ¿Los primeros? ¿Los más decididos?

Recordaré mientras viva otra historia similar. Especialmente por la carta que los chicos portaban en sus bolsillos. Se trataba de dos niños guineanos que murieron también congelados en el tren de aterrizaje de un avión con destino a Bruselas. Fue en Agosto de 1999 y en pocos días la noticia de su tragedia fue absorbida por la nada del olvido, apisonada por el tanque de cualquier otra nueva actualidad.

Sus nombres -porque todas las personas los tenemos-, Yaguine y Fodé. 14 y 15 años. Estudiantes en Guinea-Conaky, decidieron ingenuamente cambiar el mundo. Su carta, escrita en correcto francés, comenzaba así:

“Excelencias, Señores miembros y responsables de Europa:

Tenemos el honorable placer y la gran confianza de escribirles esta carta para hablarles del objetivo de nuestro viaje y del sufrimiento que padecemos los niños y los jóvenes de África.

Pero, ante todo, les presentamos nuestros saludos más deliciosos, adorables y respetuosos con la vida. Con este fin, sean ustedes nuestro apoyo y nuestra ayuda. Son ustedes para nosotros, en África, las personas a las que hay que pedir socorro”.

Decían más. Dios todopoderoso, “su” -nuestro- creador, nos ha dado a los europeos “todas las buenas experiencias, riquezas y poderes para construir y organizar bien su continente para ser el más bello y admirable entre todos”. Querían ser como nosotros, querían que les ayudásemos a ser como nosotros, pedían excusas por atreverse a escribirnos esta carta.

Frases hirientemente reveladoras. Súplicas, admiración por nuestra sabiduría, respeto profundo, ni una pizca de envidia o resquemor, y un grito :

“Ayúdennos, sufrimos enormemente”.

Creo que no voy a añadir ni una palabra.

¿No hay alternativa al neoliberalismo?

Antoni Domènech y Daniel Raventós, catedrático y profesor, respectivamente, de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, firman en El País una apasionante tribuna que titulan «Cuestión de alternativas». Entre otras cosas, ambos son miembros del Consejo Científico de Attac-España y redactores de la revista política SinPermiso

 «En el debate sobre el estado de la nación se repitió una vez más el viejo mantra: no hay alternativa a las suicidas políticas procíclicas de austeridad fiscal neoliberal impuestas a los pueblos y a los Parlamentos europeos por los mercados financieros internacionales y la incompetente troika del BCE, el FMI y la Comisión Europea. A despecho del afán por desmarcarse de las políticas que llevaron al PSOE a la catástrofe electoral del 22 de mayo, el nuevo candidato, Rubalcaba, no pudo menos repetir la misma cantilena: en lo fundamental, no había otra opción. ¿Es verdad?

Supongamos que lo fuera. Eso significaría, por lo pronto, que todas las revueltas y protestas sociales presentes y venideras, pacíficas o violentas, que están creciendo aceleradamente en todo el continente -acampadas, manifestaciones, huelgas generales-, estarían condenadas a estrellarse contra una pared inamovible. Y significaría que cualquier posible decisión parlamentaria contraria al dictado de la troika se estrellaría contra la misma pared.

Quedaría, a lo sumo, tratar de «explicar» al pueblo doliente, y pretendidamente ignorante, la idoneidad de esas políticas sin alternativa posible; «hacer pedagogía», como les gusta decir de consuno a tertulianos y políticos de orden, esos de los que, como diría nuestro fallecido amigo Manolo Vázquez Montalbán, nunca se sabe de dónde sacan pa tanto como destacan.

¿Qué hay que explicar? Que la política sin alternativa es ella misma, y por sí misma, y por eso mismo, una amenaza a la pervivencia de la democracia en Europa, como acaba de advertir el nada alarmista premio Nobel de Economía Amartya Sen desde las páginas del diario The Guardian el 22 de junio de 2011. Que la sola idea de una austeridad fiscal «expansiva» es una ignorante ilusión nacida de la destrucción de la teoría macroeconómica acometida por académicos a sueldo y cabilderos varios en las tres últimas décadas, ese «periodo oscuro», de olvido premeditado y banderizo de conocimientos sólidamente adquiridos por las generaciones anteriores, como han repetido hasta la saciedad otros dos premios Nobel, Paul Krugman y Joseph Stiglitz.

En suma: que la política económica «sin alternativa» no es propiamente una alternativa creíble -ni siquiera desde sus propios supuestos normativos-, sino una ofensiva en toda regla contra la soberanía y el bienestar de las poblaciones trabajadoras europeas e incluso, posiblemente, como ha advertido la ONU a propósito de Grecia, contra los derechos humanos tout court. Una ofensiva que no puede sino traer consigo ruina, dolor, desigualdad y conflictos sociales de creciente pugnacidad y consecuencias imprevisibles»….

Artículo completo en El País.

¿Adónde va la izquierda europea?

Sami Näir, se hace ésa y otras varias preguntas. Como ésta:

¿Por qué ironía de la historia la izquierda se encuentra, como el médico, en la cabecera de un sistema que supuestamente debe combatir en nombre del progreso y de la justicia?

Y «receta» remedios:

En primer lugar, la autocrítica. La izquierda debe interrogarse sobre sus equivocaciones, no para culpabilizar a las generaciones que la han llevado al abismo, sino para no repetir los mismos errores: es un deber de memoria necesario para su propia identidad y para el pueblo. Los partidos socialistas europeos deben someterse a un serio examen de conciencia, puesto que cargan colectivamente con la responsabilidad del fracaso frente al liberalismo destructor del Estado social. ¿Cómo puede ser que la izquierda haya dejado instalarse una economía mundial potencialmente delincuente, con un «sistema bancario a la sombra» (Shadow Banking System), que, por medio de los activos tóxicos, representa más de 650.000 millardos de dólares? ¡Eso es 10 veces el PIB mundial! Mientras que se pide a los asalariados más débiles, a los funcionarios que defienden el servicio público, a las clases medias que cargan con la parte más grande de los impuestos, a los obreros endeudados y devaluados, a los jóvenes abandonados en el camino de la vida, que paguen para salvar ese sistema delincuente. En efecto, la izquierda no ha instaurado este sistema, pero ¿qué ha hecho para combatirlo desde hace 30 años? Sin autocrítica, no habrá aggiornamento de la izquierda.

En segundo lugar, la definición del campo de valores de la izquierda y de su proyecto histórico: ¿sigue siendo una fuerza de transformación de la sociedad? ¿Se trata de hacer funcionar «bien» el capitalismo, o de emancipar a la sociedad? ¿Hacia dónde? ¡No es concebible que unos partidos que se dicen «socialistas» no sepan lo que puede ser un socialismo del siglo XXI! Los pueblos quieren un proyecto humano de solidaridad colectiva; el mero consumo infinito de las mercancías no puede ser este proyecto: se haga lo que se haga, nunca será más que un medio de existencia. ¿Qué significa pues hoy una sociedad «socialista» mediante la democracia? ¿Qué sentido tiene? La izquierda europea debe enunciar su proyecto y asumirlo con franqueza. No debe avergonzarse de su identidad.

Por último, la toma de conciencia de la revolución que se ha producido en las mentalidades. Lo que han demostrado tanto la primavera árabe como el magnífico ejemplo del 15-M español es la irrupción masiva de la demanda ciudadana en la elaboración del interés general por parte de las mismas poblaciones. Es la crítica a la forma partido, que ha perdido su legitimidad a consecuencia de la sordera y la arrogancia respecto a las aspiraciones profundas de las fuerzas más vivas de la sociedad.

Eso no significa el fin de los partidos, puesto que una sociedad democrática sin partidos es una sociedad totalitaria, no democrática, sino que los partidos deben cambiar, en su forma como en su función. En su forma, para aprender a cristalizar las aspiraciones populares democratizando su relación con el pueblo, rechazando su consideración únicamente como una masa de electores manipulables; en su función, definiendo unos programas realistas y realizables. Ser un partido que escucha y no miente: puesto que la exigencia de ética está en el corazón de la política democrática moderna. Sin una reforma en profundidad de su visión del mundo, de sus métodos de acción y de sus medios de funcionamiento, la izquierda europea corre el riesgo de patinar durante mucho tiempo aún. Pero desgraciadamente ese tiempo no está vacío: lo pagan muy caro los más débiles, que sufren los costes de un sistema económico cruel y simplemente indigno de una humanidad civilizada.

Sin desperdicio el artículo completo.

Rompiendo tópicos sobre la inmigración

Con datos. De la OCDE:

El 24% de los inmigrantes llegados a España tienen titulación universitaria, frente al 18% de la población española en general.

Interesante reportaje en El País.

 

 

La vida sigue

Os iba a contar que ha muerto uno de los vecinos con los que más relación tenía -uno de los pocos en realidad-. De 72 años, creo. Salía en ese momento a darme un baño y algunos masajes de agua, útiles  para reavivar neuronas atrofiadas tras toda la mañana escribiendo. He optado por seguir el plan inicial y acudir esta tarde al tanatorio. Con esa tenaza que se instala cuando se va un ser que aprecias.

   El recinto de agua se ha llenado -nada más acceder yo a él- con una quincena de esplendorosos jóvenes italianos, llegados a Madrid para la despedida de soltero de uno de ellos -según me han contado-. Rezumaban vitalidad. En menos de una hora mi sensibilidad pasaba de la muerte a la vida. Por ese orden.

   He pensado escribir algo sobre los sentimientos experimentados. Y poner un reportaje que hice sobre… la vida, en realidad. Con dos secuencias visuales de comienzo y final que ideé como sìmbolo y que el realizador plasmó con gran efectividad.

   Bien, pues ha sido trabajo ímprobo encontrarlo. Dado que consiguió el premio Pfizer de Periodismo (uno de los de mayor dotación recibidos)  he pensado que sería fácil. Pero no, es prácticamente el único de los reseñados en la web de Informe Semanal  que no contiene enlace. Más aún, entre los destacados en la página, con el vídeo incluido, tampoco está, y sí por ejemplo «Cava contra el boicot». Será un error de mis antiguos compañeros. 

Solo que también han olvidado mencionar en todo momento el libro del soy coordinadora y coautora, con pensadores muy comprometidos al lado. Reacciona, ya sabéis. Los dos reportajes realizados sobre los «indignados» -firmados por Cándida Godoy el uno y el gran Vicente Romero, el otro-, incluían entrevista con Stephane Hessel y ni una mención al libro español. Hombre, que Hessel nos escribió también el prólogo 🙂 Será casualidad, ya digo, prioridades informativas. Pero resulta que de todos los países donde se ha vendido el libro de Hessel, solo en España se ha pasado de la indignación a la Reacción. Aunque la causa se halle en los hechos en sí mismos, en que es difícil permanecer impasible ante lo que sucede, nuestro libro aporta muchos datos como ya saben miles de lectores que lo han leído (lleva 6 ediciones y sigue en la lista de libros más vendidos a los tres meses de su salida a la calle). Y los datos no son inocuos.

Tampoco está destacado el reportaje en su día de emisión, por lo que -con santa paciencia- lo he buscado y encontrado. ´

No entiendo qué ha podido pasar, me querían muchísimo allí cuando me fui por culpa del ERE. Me dan muchos abrazos cuando nos encontramos por casualidad. Casualidades, probablemente. Otra cosa no puede ser.

En cuanto al reportaje… No es un tema trascendental, lo sé, he hecho otros de mayor impacto. O quizás sí, es la vida. Y la vida sigue…

Aqui está el reportaje -lo he elegido porque creo que da ganas de vivir- pinchad para verlo:

Un cuerpo para toda la vida

Reaccionando en la Universidad

  Con esta imagen me saludaba la mañana. El sonido, el golpear de las olas. La Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander nos invitó a dar una conferencia sobre Reacciona. Fuimos cinco autores. Llamo la atención sobre los argumentos de Carlos Martínez, investigador del CSIC, quien, con Javier López Facal, escribe el artículo sobre… la «reacción» en ciencia. No suele participar en las presentaciones y merece mucho la pena atender a su lección magistral. Por lo demás, creo que la conferencia fue de gran altura, incluyendo la presentación del vicerrector, Ángel Pelayo. La Universidad inspira…  

Aquí tenéis el enlace por si queréis echarle un vistazo.  El vídeo duro dos horas, pero se puede parar, adelantar, retroceder…

http://redsocial.uimp20.es/pages/reacciona?xg_source=activity