Si yo fuera Zapatero…

Desde todos los ángulos posibles (hoy se apunta El País con contundencia) se manda a José Luis Rodríguez contra las cuerdas. Méritos ha hecho, sin duda. Es inaplazable que convoque elecciones, se le insiste, se le conmina. Porque es incapaz de culminar las reformas -¿Más?-. ¿Para el asalto final del PP a todo el poder? Ya detenta mucho, y dado el estado de la opinión votante, empleo voluntariamente la palabra. Leo y oigo también que “los mercados CASTIGAN a España”. Yo me revuelvo ante esa otra palabra, castigar, qué le vamos a hacer, como el toro que nos meten hasta en el aliño de la ensalada. Pero en el gobierno andan perdiendo el oremus para ver si “tranquilizan”… a los especuladores. Todo en un 18 de Julio en el que ABC publica y destaca un nostálgico recuerdo al golpe militar de Franco y su dictadura de 40 años (demasiado tiempo CASTIGADOS y sumisos). Ah, en los 18 de Julio de antaño se comían gambas con la paga extraordinaria. Caras nos salieron las que degustaba Burgos y sus colegas del periódico.

Si yo fuera Zapatero, en consecuencia, sentado en la Moncloa por 11 millones de votos, mandaría a tomar viento a los mercados y a la UE. Adaptaría la opinión publicada y escucharía a los ciudadanos, para ejercer el poder democrático y la política de izquierdas que le hizo presidente.

Es un cadáver político, nada tiene que perder, tan solo, probablemente, un poco más de dignidad. O ganarla.

Gabriel Celaya fue un poeta nada sumiso. Entendía que en tiempos difíciles “nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno”. Y también escribió esto que cantaba Paco Ibáñez y que alguien recordó en la #spanirevolution: “¡A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que pues vivimos anunciamos algo nuevo”….

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