¿Dos Españas? No, una y la rémora

El aniversario de los atentados islamistas del 11M ha vuelto a escenificar lo que aparentemente se llama “las dos españas”. Una de ellas es la que manda ahora. En casi todos los centros de poder. Este domingo se fue a secundar la teoría de la conspiración que con tan machacona habilidad (e impunidad) viene defendiendo el diario El Mundo y que tan lucrativos resultados le produce (en términos económicos y también de poder). Allí estuvieron nada menos que el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, o la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que de nuevo repite el lunes con otro acto oficial. A Pilar Manjón que perdió un hijo adolescente el 11M la insultan hasta el vómito. Un gobierno serio no lo consentiría. Lo peor es que, por las muestras de sus actos, lo comparte.

La instrucción y sentencia del magistrado Gómez Bermúdez sobre los atentados de Madrid se estudia en judicaturas y universidades extranjeras, por el método empleado, su minuciosidad y el equilibrio de sus conclusiones. Pero a esa España la verdad no le importa. Igual que anda «instruyendo»a los embajadores acreditados en Madrid a ver si les embrolla y consideran justa la sentencia que ha expulsado a Baltasar Garzón de la carrera judicial. Repiten así la estrategia de la manipulación que les costó el gobierno en 2004. El propio New York Times lo dijo entonces, lo mismo que ahora considera un ataque a la justicia lo que se ha hecho con Garzón. El ex juez tiene sin embargo más prestigio internacional que todo el gobierno junto.

Esta España ha votado mantener el nombre de Guadiana del Caudillo en un pueblo de Extremadura, contraviniendo la ley de Memoria Histórica. Y también dará igual. Como tampoco pasa nada con las denuncias de vergonzosos latrocinios y despilfarros del erario público. A la vieja usanza, la mugre ideológica se acompaña de más que dudosas actuaciones económicas y sociales, tendentes siempre a rebajar derechos de la sociedad en general en beneficio de unos pocos. El programa Salvados de Jordi Évole solivianta cada noche de domingo a una audiencia que apenas ve esas realidades más que en ese presunto programa de humor. La Ciudad de las Artes y Las Letras de Valencia, presupuestada en 300 millones de euros, pasó a costar 1.300 millones y buena parte de ellos están sin pagar. Por ejemplo.

Y, por si faltara poco, esa España odia. E insulta. Y sigue odiando e insultando aunque copen los centros de poder y desde ellos se preste atención a insidias de la extrema derecha.

Cada día nos sorprenden con nuevas erupciones de caspa que, tanto tiempo guardada en el armario, hiede. Resulta incluso antinatural. La vida y el desarrollo pasan ante los ojos humanos igual para todos. ¿Cómo es posible que esa España no se haya enterado de nada? Parece trasplantada inalterada de los días más negros… del caudillo.

Hay otra España que sí ha vivido estos 40 años transcurridos desde la muerte del dictador. Muchos ni siquiera saben ya quién fue. Con los ojos abiertos y más comunicada que nunca en la historia, asimila conceptos. Puede ser más conservadora o más progresista, pero vive en el siglo XXI.

¿Hay dos Españas? No, una múltiple, y la rémora, la losa que nos hunde. ¿Por qué nos ocurre esto a los españoles? ¿Por qué toleramos la corrupción y el involucionismo? Por una secular trayectoria que disuade la educación, la información y el pensamiento crítico. Pero, sobre todo, porque no se dirimieron nunca las responsabilidades por los golpes de Estado y las largas dictaduras. Esos trágicos errores consagraron la impunidad. La grande, la que ataca a nuestros cimientos. Cualquier conducta delictiva puede frenarse con la Ley, pero nuestra patética historia nos ha acostumbrado a que en España no es así. Pagará el del top manta, o el que alce la voz de la disidencia, pero el cáncer no se toca. Son un reducto sin embargo, enormemente poderoso y visible. Esa España auténtica de la que quieren echarnos puede volar algo más alto, desnudar el problema, y aislar la enfermedad hasta que se consuma y se corroa en sí misma.

Cuadro de Verónica Rubio

Revista de prensa

Constatamos a diario la desinformación que sufre la sociedad actual. Y las gravísimas consecuencias que acarrea. Aún así, es posible, bucear entre el mar de la masificación -e incluso de la manipulación- para seleccionar algunos temas esenciales que ofrecen un diagnóstico eficaz. Es preciso sin embargo una guía, una brújula. Nosotros vamos a coger el periscopio.

En Islandia lo pasaron muy mal. El “tigre”, o “león”, o “leopardo” del zoológico neoliberal, la niña de sus ojos, el ejemplo a mostrar, entró en bancarrota precisamente por aplicar tan erráticas políticas. En la senda de sus horrores, llegaron a verse tan mal que ni siquiera les servía su moneda al ser suspendido su cambio internacional: no podían ni emigrar. Ahora enjuicia a banqueros y gobernantes responsables de la crisis, y crece. Mucho, casi un 3%. El gran John Carlin nos cuenta su secreto: han tomado el mando las mujeres. Las de verdad, sin testosterona añadida. Ha de llegar el día (muy lejano aún, lo sé) en el que no tengamos que hacer distinción entres seres humanos según su sexo. Quizás Carlin se muestra apasionado por su hallazgo en el artículo. Lo cierto es que aporta datos interesantes. Sobre todo de cómo se pueden hacer las cosas de otra manera.

Habla El País de desencanto en sus editoriales. Juvenil (con una generación sin trabajo a quien ser mileurista ya le parecería un lujo)  y europeo (con la debacle de la UE). Y el catedrático aragonés Julián Casanova dibuja el panorama que nos estamos fabricando, que hay que leer entero. Entresaco una idea:

«Frente a las políticas de desorden que surjan de ese escenario, el Estado, el Gobierno y los medios que los sustentan pedirán mano dura y acciones represivas de control social. Muchos ciudadanos se convertirán en súbditos y los trabajadores en clientes del capital, mientras que los sectores sociales más marginados y empobrecidos por la crisis económica achacarán a la democracia y a la política establecida el fracaso de un sistema que ya no les proporciona prosperidad material»

Su artículo, Miedo a la protesta, es paradigmático hoy con la repulsa en la calle a la «Reforma» (merma) Laboral tan acribillada por los medios de la derecha. Y por la derecha misma. Las manifestaciones, sí, la huelga general, su España privada va a ver cómo lo para.

En un 11 de Marzo. En el día el que, 8 años después de los atentados, algunos siguen con su sucio y lucrativo (en términos económicos y de poder) juego de explotar a las víctimas. Ahora tienen aliados que mandan. Por todos los órganos de este desgraciado país.

La involución se ha henchido de fuerza. A todos los niveles ya. Así, la ultramontana jerarquía católica española ya ve posible sajar un grano progresista que les molesta desde hace años: el teólogo Juan José Tamayo.

 El Roto ve así la mandíbula neanderthal, aquellos homínidos o prehomínidos de la Prehistoria.

 

Veamos, Europa va del caos actual a la bancarrota absoluta, sobre todo de las condiciones de vida de la ciudadanía que es lo único que debería importar, aunque está claro que les da lo mismo a nuestros dirigentes. Está causando un problema mundial.

En nuestro país tenemos gobernando a los abanderados de este error histórico. ¿Islandia? ¿Mujeres al poder? En las poltronas españolas se sientan thatcherianas mujeres repletas de férrea testosterona. Con un toque de mantilla española, rosario y mohín si se tercia. A juego con los hombres de mueca y crucifijo. Ya estamos otra vez en la Champion League. Ahora también de la involución.

¿Y tiene consecuencias? Manuel Rivas se plantea algunas en su ¿Gana Al Capone? Así empieza: «Al Capone va ganando en España en el caso más grave de corrupción. Por lo menos, si no me engaño en las cuentas, tres a cero»…

Vamos contra la historia, contra el progreso, incluso contra su amado “crecimiento”. Hay otras salidas. Las marcan por el norte. «La sociedad islandesa está estructurada de tal forma que las mujeres no tienen que escoger entre el trabajo y la familia«, dice Carlin en el artículo citado. Vamos que son cívicos, democráticos. Hombre, así cualquiera. «Escuela y despensa» pedía Joaquín Costa hace más de un siglo.  Pero volvieron a ganar los castizos, aquí siempre terminan ganando los castizos.

Y para postre ha muerto el enorme ilustrador  Jean Giraud, Moebius,          algunos medios lo recuerdan, otros prefieren hablar de «lo que interesa«. Asistimos a diario, sí, a la desinformación continua de la sociedad.

 

El nuevo diseño del ciudadano español

Un viejo chiste contaba –con múltiples variantes- algo así como que el cielo es un lugar donde la policía es británica, los cocineros franceses, los mecánicos alemanes, los amantes italianos y la organización suiza. El infierno, en cambio, es un lugar donde la policía es alemana, los cocineros británicos, los mecánicos franceses, los amantes suizos y la organización italiana. Muchas cualidades y defectos habría que añadir al mundo de nuestros días. Los empresarios españoles (apoyados naturalmente por su correligionario, el PP) ya han encontrado sus modelos de excelencia y nos están diseñando uno perfecto para los ciudadanos de este país.

Juan Roig, Presidente de la cadena de supermercados Mercadona, dice que “los chinos dan lecciones de esfuerzo”. “En España ya hay 7.000 bazares chinos que nos causan una gran admiración y estamos aprendiendo de ellos”, explica encantado Roig. Pequeños negocios familiares donde se acarrean a mano las mercancías, se come y se duerme en el local, para estar abiertos casi todo el día, con una productividad estupenda.

Tanto es así que un empresario autónomo asturiano, Juan Antonio Álvarez, inicia con gran entusiasmo una huelga a la china para sacar adelante su negocio de óptica: estará 24 horas en la tienda, a dieta de arroz, manzanas y agua.

 

Los empresarios españoles ven también con muy buenos ojos al trabajador asalariado chino, en el tajo de sol a sol por una miseria de sueldo y sin derechos laborales, ni siquiera el cívico de protestar. Lo mismo que el PP que nos ha aplicado una reforma laboral del Siglo XXI, dice. Es decir, a la china.

El director de fabricación de Ford España ha puesto sus ojos en las vacaciones: en las de los japoneses que trabajan 20 días más al año que nosotros, dice. En su opinión las vacaciones de los españoles son “excesivas” –algo que no avalan los datos: trabajamos más horas que la mayoría de los europeos-. El bueno de Adés, que así se llama el gerifalte de Ford, ha añadido que la mano de obra española es cara (a pesar de cobrar los sueldos más bajos de la UE15) y que “habrá que trabajar más por menos». Quien obtenga un empleo, vamos, que el gobierno no tiene ya ni pudor en decir que nos disponemos a llegar a los 6 millones de parados este año.

Para el modelo de educación y sanidad nos vamos al norteamericano, las hay para quien las paga. La Universidad es solo para ricos o para quien acepte endeudarse con un banco de por vida.

En cuanto a la mujer, el PP se inclina por el modelo afgano. Abrir las piernas, parir, cuidar de la prole y callar ante los palos. Salvo las ricas, temerosas de dios, y trepas, que llegan a altos cargos.

Entretanto, la gasolina en un récord de 1,44 euros. Como en Europa, nos dicen. Solo que en Europa ganan el doble y el triple que nosotros.

El modelo informativo se acercaría al de Venezuela o Ecuador: la opinión del gobierno y palo y tentetieso a la disidencia. El chino ya sería el ideal: solo propaganda y censura.

Este es el “infierno” que nos diseñan los poderes, pero también hay un “cielo”. Parece que está en el Norte. Finlandia ha elaborado una nueva reforma laboral que es justo al contrario de la española de Rajoy, pese a que allí también cuentan con un gobierno conservador. Protección a los trabajadores y a los parados cuyo subsidio aumenta. Crece también la ayuda a la vivienda (que allí tienen). Y cuando se usa la cabeza y la justicia social resulta además que el país crece cerca del 3% y apenas tiene desempleo.

También podríamos adoptar el modelo finlandés de educación que, con su apuesta por la pública, registra los mejores resultados mundiales. En general cualquier país escandinavo nos sirve: civismo, menores desigualdades salariales (aunque se premie la preparación y el esfuerzo) y también entre mujeres y hombres, proyectos de desarrollo pensados. El de su «gasto» (inversión) social que también comparten Francia o Alemania aún.

Incluso está por allí arriba el ejemplo de cómo salir de la crisis ecónomica (hablo también de un crecimiento del 3%) y de la democrática: Islandia lleva a juicio a los responsables de su bancarrota.

El nuevo diseño del ciudadano español pergeñado por el PP y los empresarios elige lo peor de cada casa. Con un desparpajo que nos deja atónitos (a los que pensamos naturalmente). Hay otro, el que optaría por lo mejor de cada país,  pero se precisa saberlo y defenderlo, el diablo (español en organización, educación y egoísmo) no tiene piedad con quienes se lanzan ciegos a las llamas… aunque paradójicamente ardan además en los fríos hielos de Laponia adonde otro listo nos quería mandar. Lo cual igual no estaba tan mal, porque -educados- regresaríamos a España a correrlos a gorrazos (con perdón).

 

La cruzada reaccionaria

«Pienso en el miedo a perder el empleo por un embarazo», dice el titular. Los lectores extranjeros podrían pensar que el ministro de justicia español conserva su piel de cordero centrista y va a proponer a su partido una serie de medidas. Derogar la reforma laboral del PP para que ningún empresario pueda despedir a una mujer por el hecho de estar encinta o ser madre. Establecer una justa retribución salarial y una buena red de guarderías públicas. Educar en civismo y en igualdad a la población. Dejar de tener el dinero y su rentabilidad como medida de todas las cosas (clave en este punto). Son muchas las acciones a acometer contra las que realmente arrojan violencia estructural sobre las mujeres. Pero no, coincidiendo en las portadas con el Imán integrista de Terrasa, Gallardón habla de presuntas moralidades cristianas. Las interesadas en arrojar niños a un mundo superpoblado para que después los maten o precaricen las desigualdades del neoliberalismo que en curiosa carambola también propugna su ultraconservador partido.

Gallardón y la «violencia estructural«. La del “entorno familiar” de Mato, los cierres de centros para mujeres maltratadas, la cruzada de la aplastantemente masculina RAE, las alas a los machistas patrios, legitimados para volver a llamar feminazis a las mujeres que piensan, un presidente de periodistas que desenvaina el cinturón para amenazar a una mujer…No, en Europa pueden estar tranquilos, la España del PP es la añeja, la que enarbola con igual desparpajo el hacha del recorte económico con la caspa ideológica. No dejaré de advertir que la mayoría que posibilita nuestra ley electoral ha confundido al Partido Popular acerca de qué país gobierna, qué sociedad real vive aquí fuera de los 10 millones de electores que les otorgaron su confianza. La caída del guindo puede ser épica.

 Ved también:
 
 
 

Si el ministro de Justicia quiere apoyar la maternidad, que se olvide de la reforma de la ley del aborto. Las soluciones son otras: más guarderías públicas, horarios laborales razonables, multas más duras contra las empresas que discriminen a las embarazadas, permisos de maternidad y de paternidad como los de Escandinavia y viviendas subvencionadas en alquiler para las parejas jóvenes que se quieran emancipar…

 
 

Lo que no cuenta el PP

Las recetas que nos está extendiendo el PP nos llevan directos al abismo. Lo mismo que las que nos manda la UE porque son exactamente iguales: neoliberales extremas. Austeridad, reducción del gasto, déficit, déficit, déficit. La canción azul. La que vienen cantando desde que iniciaron su revolución en los ochenta. En España se añade el estribillo de “la herencia”. Trataré de hacer una síntesis de lo que más extensa y detalladamente trato, por ejemplo, en “La energía liberada”. Eso que nos tenían que contar a diario en los medios informativos y con programas especiales en vena.

La revolución neoliberal – experimentada con éxito (para ellos) desde los setenta donde al principio no se viera mucho (Latinoamérica y África, lugares que arrasaron)- se extendió a partir de la caída del Muro de Berlín al Occidente desarrollado, ya que había desaparecido “el enemigo”. Sus líneas de actuación son: Desregulación (supresión de controles al poder financiero por ejemplo que existían previamente), recorte del gasto público (para acabar con el Estado), reforma fiscal que favorece a los más ricos, liberalización del comercio internacional, o privatizaciones. Nos suena ¿no?

A España la hirió de muerte la burbuja inmobiliaria, que infló el PP con su Ley del 98 de liberalización del suelo, aunque ni antes, ni después se hubieran trazado unas líneas sanas de desarrollo. Su fin coincide con la crisis internacional. Les damos cantidades ingentes de dinero (hablamos de billones de euros) a los bancos y las cuentas se resienten. Hay que endeudarse más.

Pero resulta que los mercados sin control operan con unos “productos financieros” que la UE permite y que rayan la estafa. Ya no solo hablamos del poder omnímodo de las agencias privadas de valoración norteamericanas, también están los seguros de impago y otros mecanismos para apostar por la caída de valores (países con ciudadanos dentro) que proporcionan ganancias extraordinarias.

La debilidad de España –como las de Grecia y Portugal, casualmente además con gobiernos socialistas entonces en una mayoría europea de neoliberales-, la convierte en presa de la especulación sobre todo a partir de 2010. La “crisis de la deuda” del verano pasado ha sido una pura especulación también, la definitiva vuelta de tuerca. La pobre Grecia es la excusa.

De este modo, y lo cuentan unos franceses, en los últimos diez años (y acelerado desde que os digo) España ha pagado tres veces toda su deuda, a causa de los elevados intereses: un puro timo legal. No olvidemos tampoco que el banco privado de los bancos privados europeos, es decir el BCE que costeamos con dinero público, presta a los bancos al 1% y ellos lo dan a los Estados al 5% como mínimo. Negocio redondo.

El PP habla para tontos, estoy convencida, al menos para personas que no usan la cabeza para relacionar conceptos. Les dicen que «nadie puede gastar lo que no tiene» (acabo de oír a Monago de Extremadura diciendo que eso es precisamente de tontos no entenderlo). Y, claro, no les hacen ver que, si por ejemplo, se compraran una casa al contado -sin endeudarse-, tendrían que estar sin comer, ni adquirir ropa, ni utilizar un transporte, ni llevar a los niños al colegio o comprarle una prótesis dental al abuelo, en todo el año, o en varios años. Dosificarlo en créditos a un cierto plazo parece lo más lógico. Una cosa así es como funcionan las empresas y los Estados. Y mejor si no se les aplica la usura como se está haciendo ahora mismo.

Pero el PP saca completa la canción azul: De Guindos acaba de anunciar que se va a reducir un 40% la inversión pública. Invocando “la herencia” socialista, anda, sé serio, que la herencia es de papá Milton Friedman. Y qué hermosa casualidad, se reduce justo el sector público (sanidad, educación, etc ). Podíamos atacar a otras patas de la mesa neoliberal: que pagaran impuestos las rentas altas, pero eso no se toca. Luego vendrá el “ambicioso plan de privatizaciones”, de enajenar lo nuestro. Y la gente entregada: «nadie puede gastar más de lo que tiene», sí, amén; «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades», Jesús que malos somos.

Es tan repetitivo el manual que resultaría tedioso si no estuvieran haciendo tantísimo daño. Se desgañitan los premios nobel de economía, Stiglitz y Krugman (y otros muchos economistas) diciendo que esto es un suicidio, llegan a decir que deliberado. Lo es. Pero los vivos se van a lucrar –se están lucrando- lo que jamás creyeron que la sociedad podría soportar. Algunos hasta avisaron. «Si los ricos no pagan impuestos se enfrentarán a una revolución» decía hace tiempo ya Paul Farell, un columnista del neoliberal Wall Street Journal.

La maquinaria neocon arrasa España como una apisonadora con tuneladora y pala mecánica incorporadas -diría que lleva hasta las bombas de racimo de la empresa en la que trabajaba el ministro de defensa-, cargada además de la hedionda caspa ideológica que guardaban en los roperos apolillados a la espera de la victoria. 630.000 parados más anuncia el PP que ya no miente con sus promesas de crear empleo inmediato, siquiera con sueldos y condiciones basura. Es que con la austeridad, con la reducción del sector público, se ahonda la recesión. Quien piense que algo cambiará en 2013 se engaña, pero igual para entonces ya no se acuerdan acunados por los cantos manipuladores de todo el coro neoliberal. Solo que cada vez nos van quedando menos plumas.

Una proposición revolucionaria

De repente, se enciende la luz y uno ve la solución. A gran parte de nuestros problemas, sí. La política es el tercer problema para los españoles en progresivo ascenso. Nos hacen mucho daño sus decisiones, nos obligan a pagar durísimamente una crisis que no provocamos (salvo al elegirlos para que no supieran solventarla a favor de la ciudadanía a la que encarnan). Mientras, les vemos discutir sus prebendas en el Olimpo en el que viven gracias a que las Constituciones democráticas estipulan que la soberanía del pueblo se ejerza por medio de representantes. De no ser por nosotros, seguirían de registradores de la propiedad, o de esposas de millonarios o de lo que fuera que ejercieran como actividad laboral. Si la tenían. Pero carecen de memoria, como les sucede a los votantes.

Ciertamente, nos ocurre que les vemos y oímos en exceso. No sé en qué momento de la historia, los políticos pasaron de ganarse con hechos y noticias el aparecer en los medios –que así sucedió en la Transición, cuando empecé a ejercer el periodismo-, a estar en ellos de forma perenne. Hoy son requeridos para opinar de todo lo que se mueve. Y por cupos. Se diría que los medios se han convertido en oficinas de prensa de los partidos en permanente campaña electoral. Hoy todo se opina, apenas se informa, y la sociedad se surte de los sentimientos subjetivos más acordes con su gusto, sin tener en cuenta la realidad. Y no es objetividad tampoco servir un “éste dice, el otro dice” –en el mejor de los casos- y yo ficho rápido mi salida del periódico, radio o televisión que los informes y hemerotecas son una antigualla.

 Parece que hay consenso en nuestro disgusto por la política actual -y por el periodismo actual-, y un creciente número de personas comprometidas anda viendo cómo encontrar una salida que acabe con tanto despropósito. Aquí se acerca ya la proposición revolucionaria.

No nos confundamos, la política es imprescindible en un sistema democrático. Con toda suerte de tropiezos y errores, la humanidad la busca desde los griegos, cinco siglos antes de la Era cristiana. Para dignificar el papel del ciudadano, de un ser libre sujeto a derechos y deberes. Para regular una actividad humana que busca gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. ¿A que se diría que lo hemos olvidado? Esos gobernantes marionetas o cómplices del poder económico, parece que sí. De cualquier forma, el sistema se muestra tan corrompido que ya no sabemos si nos situamos ante la famosa disyuntiva del fin del franquismo: ruptura o transición.

La solución en todo caso está en el tejado de la sociedad, como siempre debió ser. La democracia no es sólo votar cada 4 años, y no lo es hacerlo, irracionalmente, al que más “nos gusta” o nos dicen que nos guste, al que menos idioteces dice, o –por el contrario- al que más, manipulando los bajos instintos primarios.

Pues bien, el PP presume de tener 800.000 afiliados, el PSOE ronda los 300.000 en un cálculo optimista e IU 55.000. No serán muchos más los de los partidos nacionalistas y otras formaciones. Estas personas son las que deciden, de alguna manera, qué políticos se presentan a los distintos puestos de decisión. Como mucho 1.300.000 para 46 millones de habitantes. Con la legislación actual, fundar un partido nuevo representa una odisea, no hay hueco para él en la España atada y bien atada. Por tanto, una salida imaginativa sería la afiliación masiva a las grandes formaciones. Para volverlas del revés, sanearlas, quitarles la caspa y la polilla. Con la ayuda de tantos cuantos entraron a trabajar por los demás y se ven hoy aprisionados en el sistema. No es la política la que falla, son las personas que se han fabricado un irreal paraíso particular, alejado de sus votantes. Vivimos momentos críticos en el mundo, sólo desde el poder se puede promover un cambio drástico. De todo. Lo “revolucionario”, hoy, en mi opinión, es enderezar el camino torcido. Recordar que el poder era nuestro –de todos, no solo de los ricos privilegiados- y retomarlo con el compromiso de buscar el bien común. Desde donde debe ser: desde la política.

¿Ah, sí? pues yo más

Escalade from Birdo Studio on Vimeo.

Gracias por la alerta @ludens76 🙂

El espíritu gregario

Vitus Bernward Dröscher, zoólogo, etólogo y escritor, fue uno de los divulgadores científicos más prólificos y exitosos del siglo XX. Un gran innovador también que destruía mitos sobre el comportamiento de los animales buscando deliberamente su comparación con la humana.

Nacido y criado en Alemania del Este sus más de 30 libros fueron traducidos a 20 idiomas, incluido el chino… y el español. Cuestionó el liderazgo del macho en los felinos, sobre todo; demostró que ninguna hembra animal deja llorar, tener miedo o pasar hambre a sus crías, y que los abrazos y cuidados en los tres primeros meses de vida forman adultos más estables. Que cuando vienen mal dadas por la fortaleza del adversario es mejor “aullar con los lobos“ –aunque se sea humano- que enfrentarse a ellos.

Cada cierto tiempo se rescata su experimento sobre las ovejas (real o atribuido). Explicaba Dröscher el carácter gregario extremo de esta especie que sigue al líder hasta la muerte y en manada. El pastor interpone un bastón al cabecilla del grupo y el resto salta en el mismo punto aunque ya no esté el impedimento. El caso alucinante fue el que aconteció cuando irrumpió un paseante con dos perros sueltos que atacaron a la oveja guía. Presa del pánico se arrojó al río y… fue seguida por todo el rebaño. Se suicidaron. Sin saber ni lo que hacían, claro está.

El espíritu gregario de los humanos es uno de los comportamientos que más me llaman la atención (probablemente porque carezco en absoluto de él). Me sucede con harta frecuencia en el coche. El conductor posterior me sigue (sigue a quien vaya delante, vaya) aunque se meta en una zanja –me ha ocurrido-. Entonces le sale el carácter y pita desaforado porque le estoy impidiendo… que caiga de lleno en ella, él quiere seguir por donde iba: tras del vehículo anterior.

 Lo explica también de alguna manera la Campana de Gauss: hay una tendencia humana hacia ir donde otros van –el centro en este caso- para sentirse arropado y no destacar. No destacar para no situarse a la intemperie de la soledad o la escasez de grupo. El humano gregario, eso sí, allí, en el calor del rebaño, grita para asentar sus reales.

Las ovejas mantienen esta actitud por condicionamiento genético, en los humanos es una elección. En el amplio horizonte de caminos que se le ofrecen, algunos optan por no cuestionar, no tomar iniciativas arriesgadas (aunque finalmente lo sean mucho más) y sigue a quien dirige el cotarro, bien o mal.

Con la que está cayendo dos encuestas coinciden que el PP consolida su posición entre sus votantes de forma abrumadora, e incluso aumenta su distancia con el PSOE. Veamos ésta más detallada. Será que los erráticos líderes socialistas que elige su militancia se topan con unos potenciales seguidores menos gregarios, no sé. El caso es que la manada del PP nos está arrastrando a todos al abismo. Por succión 🙂 

Mundos paralelos

No me preguntéis por qué pero ya es tradicional que me encuentre en medio de todos los fregados. Amanezco en metro desde la estación de Sants en Barcelona a la Plaza de Espanya, y me topo con los estudiantes protestando ante el Congreso de Móviles. El metro sería cerrado poco después en ese punto. Enorme despliegue policial. Mi escueto móvil (casualmente) apenas capta, al fondo, las impresionantes tanquetas con sus luces azules girando.

Poco tiempo para descansar y llegar a tiempo a la presentación de La energía liberada en Barcelona. La primera sorpresa en el impersonal hotel es que hay una señorita rubia sentada en una mesa a la salida del ascensor en mi planta. Igual que ocurría en los hoteles del Moscú soviético. Ésta no pregunta ni fiscaliza nada: está para ayudar. Y tanto que me consigue un cargador de móvil que he olvidado. Pero es la primera vez que veo en España tal cosa. Hay también un guardaespaldas. No alguien de seguridad, pinta como digo.

La habitación helada. Pongo la calefacción pero sale más helada aún. Me persigue el duende del frío en los hoteles. Me explican que durante el festejo de los móviles ponen refrigeración el lugar de calor y me suben una manta. Estupenda, eso sí. Me cobran por un cortado en la cafetería 3 euros. Me preguntan si soy cliente del hotel.

Estoy metida en un mundo encapsulado, mientras la vida se manifiesta fuera. Cuando salgo los ejecutivos extranjeros fotografían… precisamente el despliegue policial. E imagino que palos como estos que circula por Internet. Ay, con lo que les preocupa la imagen de España.

Al acto acude muy poca gente (confluyen dos manifestaciones y un encierro estudiantil al mismo tiempo). Pero es de un enorme nivel. Rosa María Calaf está tan indignada como yo -y puede que aún más- con el periodismo actual y su dejación de la responsabilidad de informar sobre lo que la gente debe conocer debidamente contextualizado. Gerardo Pisarello horrorizado por el poder que nos aplasta que mi libro –dice- explica. Jordi Borja es un fascinante hallazgo de brillantez e ironía. Yo me refiero sobre todo a que sólo los ciegos no ven el estallido social que están provocando. O  algo así. Nos falta Ángels Martínez Castells convaleciente de, entre otras cosas,  los efectos de los recortes en la sanidad catalana (menos mal que ya mejora). Los espectadores preguntan con tino, espantados también de lo que nos está ocurriendo. Nos solidarizamos con los estudiantes. Esa realidad que los voceros de la derecha retratan así:

En el desayuno me saludan con un “Good Morning” y vuelven a preguntarme si soy cliente del hotel. Un desangelado y enorme comedor me ofrece una profusa muestra del estilismo de los ejecutivos de móviles: todos van vestido de negro o tonos muy oscuros, hombres y mujeres. Alguno lo alivia con blanco, una camisa por ejemplo.

Intento disipar mi cansancio subiendo a la terraza que ofertaban “con maravillosas vistas”. El acceso parece ser por escaleras de servicio. Allí me encuentro un mundo: tres plantas para suites y salas de reuniones privadas. Todos hablan en inglés. Pregunto al personal del hotel presto a atender cualquier eventualidad de los angloparlantes cómo acceder a la terraza. No saben. ¿Cómo es posible? Son contratados por obra, no saben ni dónde están. En la cápsula.

Una chica se acerca resoluta…

-¿Es Vd. cliente del hotel?

-¿Por qué me lo preguntan tanto? ¿No voy vestida de negro y no “parezco” clienta de este hotel?

Entonces me explica que no se puede acceder a la terraza porque está alquilada “por el cliente”. Y así me entero que Microsoft ha alquilado todo el hotel completo, el Catalonia Plaza. El cliente quería frío para sus procesadores. El cliente no permite usar todas las instalaciones ¿Por qué diablos me vendieron a mi una habitación de oferta además? ¿Quién? ¡ muchoviaje.com! ¿Quién podía ser si no? La cogí hace tiempo.

En la entrada de Sans, un niño corre entusiasmado tras unas pompas de jabón que le produce su madre con un viejo aparatito manual. Redondas como mundos. Paralelos. Parece no importarle que se deshagan: mamá sabe hacer más.

La lucha por la dignidad no mucho más allá es lo único real. Aunque también lo es, en alto grado, el universo de losas negras que conforman el 1% de la población cuya cadena de desmanes diarios no parece tener fin. Leer hoy las hazañas del PP y su prima la UE, sólo de este día, dan ganas de llorar. Temo que el hartazgo que están produciendo no se desvanezca como las pompas de jabón y produzca serias heridas. ¿Hasta dónde llegará su prepotencia y (lo que es si cabe peor) su ceguera? Mundos paralelos… aunque unos encima de otros.

Mamá no te enfades que fue porque nos dejó Zapatero

El colmo.Y lo hablamos ayer.  Soraya Saénz de Santamaría culpa al gobierno socialista por haber dejado que las Comunidades (del PP casi todas) se relajaran en el gasto. El PP de las autonomías  se desboca si papá y mamá no les vigilan. Y ahora sí hay papás y mamás en el gobierno central. Otra cosa es que la austeridad conduce al suicidio, a incrementar la recesión y las penurias de la mayoría no priviligiada, pero eso es otra historia hoy.

Muy enfadada, con tono de gran autoridad y firmeza, Soraya acusa al anterior gobierno de haber permitido a los chicos de las autonomías que hicieran lo que les vino en gana. Si es que no podíamos dejar a esta España nuestra en otras manos.

 

Y a fe qué gastaron y desde hace años: La Comunidad Valenciana está en bancarrota y Standard & Poors ha rebajado la califación de la deuda de la Generalitat valenciana a ‘bono basura’.