Tratando de explicar lo que nos pasa


Mundos paralelos

No me preguntéis por qué pero ya es tradicional que me encuentre en medio de todos los fregados. Amanezco en metro desde la estación de Sants en Barcelona a la Plaza de Espanya, y me topo con los estudiantes protestando ante el Congreso de Móviles. El metro sería cerrado poco después en ese punto. Enorme despliegue policial. Mi escueto móvil (casualmente) apenas capta, al fondo, las impresionantes tanquetas con sus luces azules girando.

Poco tiempo para descansar y llegar a tiempo a la presentación de La energía liberada en Barcelona. La primera sorpresa en el impersonal hotel es que hay una señorita rubia sentada en una mesa a la salida del ascensor en mi planta. Igual que ocurría en los hoteles del Moscú soviético. Ésta no pregunta ni fiscaliza nada: está para ayudar. Y tanto que me consigue un cargador de móvil que he olvidado. Pero es la primera vez que veo en España tal cosa. Hay también un guardaespaldas. No alguien de seguridad, pinta como digo.

La habitación helada. Pongo la calefacción pero sale más helada aún. Me persigue el duende del frío en los hoteles. Me explican que durante el festejo de los móviles ponen refrigeración el lugar de calor y me suben una manta. Estupenda, eso sí. Me cobran por un cortado en la cafetería 3 euros. Me preguntan si soy cliente del hotel.

Estoy metida en un mundo encapsulado, mientras la vida se manifiesta fuera. Cuando salgo los ejecutivos extranjeros fotografían… precisamente el despliegue policial. E imagino que palos como estos que circula por Internet. Ay, con lo que les preocupa la imagen de España.

Al acto acude muy poca gente (confluyen dos manifestaciones y un encierro estudiantil al mismo tiempo). Pero es de un enorme nivel. Rosa María Calaf está tan indignada como yo -y puede que aún más- con el periodismo actual y su dejación de la responsabilidad de informar sobre lo que la gente debe conocer debidamente contextualizado. Gerardo Pisarello horrorizado por el poder que nos aplasta que mi libro –dice- explica. Jordi Borja es un fascinante hallazgo de brillantez e ironía. Yo me refiero sobre todo a que sólo los ciegos no ven el estallido social que están provocando. O  algo así. Nos falta Ángels Martínez Castells convaleciente de, entre otras cosas,  los efectos de los recortes en la sanidad catalana (menos mal que ya mejora). Los espectadores preguntan con tino, espantados también de lo que nos está ocurriendo. Nos solidarizamos con los estudiantes. Esa realidad que los voceros de la derecha retratan así:

En el desayuno me saludan con un “Good Morning” y vuelven a preguntarme si soy cliente del hotel. Un desangelado y enorme comedor me ofrece una profusa muestra del estilismo de los ejecutivos de móviles: todos van vestido de negro o tonos muy oscuros, hombres y mujeres. Alguno lo alivia con blanco, una camisa por ejemplo.

Intento disipar mi cansancio subiendo a la terraza que ofertaban “con maravillosas vistas”. El acceso parece ser por escaleras de servicio. Allí me encuentro un mundo: tres plantas para suites y salas de reuniones privadas. Todos hablan en inglés. Pregunto al personal del hotel presto a atender cualquier eventualidad de los angloparlantes cómo acceder a la terraza. No saben. ¿Cómo es posible? Son contratados por obra, no saben ni dónde están. En la cápsula.

Una chica se acerca resoluta…

-¿Es Vd. cliente del hotel?

-¿Por qué me lo preguntan tanto? ¿No voy vestida de negro y no “parezco” clienta de este hotel?

Entonces me explica que no se puede acceder a la terraza porque está alquilada “por el cliente”. Y así me entero que Microsoft ha alquilado todo el hotel completo, el Catalonia Plaza. El cliente quería frío para sus procesadores. El cliente no permite usar todas las instalaciones ¿Por qué diablos me vendieron a mi una habitación de oferta además? ¿Quién? ¡ muchoviaje.com! ¿Quién podía ser si no? La cogí hace tiempo.

En la entrada de Sans, un niño corre entusiasmado tras unas pompas de jabón que le produce su madre con un viejo aparatito manual. Redondas como mundos. Paralelos. Parece no importarle que se deshagan: mamá sabe hacer más.

La lucha por la dignidad no mucho más allá es lo único real. Aunque también lo es, en alto grado, el universo de losas negras que conforman el 1% de la población cuya cadena de desmanes diarios no parece tener fin. Leer hoy las hazañas del PP y su prima la UE, sólo de este día, dan ganas de llorar. Temo que el hartazgo que están produciendo no se desvanezca como las pompas de jabón y produzca serias heridas. ¿Hasta dónde llegará su prepotencia y (lo que es si cabe peor) su ceguera? Mundos paralelos… aunque unos encima de otros.

Y sin embargo la superficie se mueve…

¿Cómo era —y es— posible que la acumulación de agravios sobre la sociedad no suscite en una decisiva mayoría otra reacción que el miedo o la apatía? La superficie social no se mueve porque tapa sus ruidos. Y por algunos factores que la condicionan.

ATADOS POR LA REALIDAD

El primer factor paralizante está sin duda en los propios hechos. En las facturas que se acumulan, en la cadena cuasi perpetua de la hipoteca, en el sueldo que se adelgaza y no da para vivir, en el temor a perder el empleo o la zozobra de no tenerlo ya, en ver los problemas que aquejan al de al lado y al de más allá, mucho más allá. Mejor no hacer ruido, no vayamos a perder lo poco que tenemos. Sólo cuando la angustia se hace irresistible, cuando las puertas del futuro se cierran o se han abierto mucho los ojos para deducir que las cuentas que hacen desde arriba no cuadran y aún pueden ser mucho peores la consecuencias se pierde el miedo a tomar una postura y a actuar.

POLÍTICOS Y SINDICATOS

Un país que sale de una dictadura ama la política con pasión, pero muchos políticos nos han fallado, son –aseguran las encuestas- el tercer problema de los españoles. Los sindicatos también. Como causa podría hallarse la escasísima afiliación que les resta fuerza. El 15%, una de las cifras más bajas de la UE, frente a la asociación de los empresarios que reúne al 72% de ellos, entre las mayores de la UE. Pero tanto políticos como sindicatos (sobre todo en los mayoritarios) sufren un anquilosamiento que les hace alejarse de la realidad. Eran los cauces tradiciones de reivindicación… y no podemos contar con ellos.

 SIMPLIFICAR EL PROBLEMA HASTA ABARCARLO CON LAS MANOS

Todos los datos que se pongan ante los ojos de los afectos —y los hay en abundancia— chocan con una barrera. Física incluso, se palpa en la mirada que se torna opaca —como un muro— de quien se siente desbordado. Podrían, en ese momento, ser despojados de su cartera, sus zapatos y sus gafas, que permanecerían en su refugio: el reduccionismo. Se excluye la situación global, financiera, política, social, y se aísla a dos partidos, incluso sólo a dos líderes. Llega más adelante inexorable la realidad y, con la sorpresa de la memoria corta, se vuelve a buscar culpable y solución. Sin matices. Ha de ser una materia pequeña que quepa entre los bordes de lo que controlamos.

LA BURBUJA DEL ENTRETENIMIENTO

Acude solícita a quitarnos penas y responsabilidades. Por un momento siquiera. O uno, tras otro, que termina llenando la vida y el cerebro. Hasta la información se plantea hoy como un espectáculo.

El narcótico borra, por encima de todos los ingredientes, la visibilidad de soluciones. Y se consumen de muchas clases, incluso en fármacos, en drogas —en ese consumo masivo de cocaína que nos sitúa a la cabeza de Europa y del que apenas se habla— o en el creciente negocio de las apuestas de todo tipo.

EL MIEDO

Es el supremo instrumento de control. Tras infantilizar a la sociedad se la atemoriza con los males que pueden sucederle si no sigue los cauces establecidos, si siquiera se mueve. Medios, autoridades e, igualmente, ciudadanos se apuntan a la tarea. ¡Antisistema!, etiquetan, como si estar a favor de la degenerada civilización que han creado, no fuera algo de lo que avergonzarse —de analizar racionalmente todos sus extremos—. Y deducciones inducidas: Si protestamos por los recortes, nos veremos como los griegos. ¡Cuidado!, que los mercados se intranquilizan.

Controlados como en un ghetto – es asombrosa la afición del sistema por enarbolar la libertad con la boca y regularlo todo en la práctica-, mucho más solos de lo que creemos, inducidos intensamente al consumo, cada día se nos brindan….

ATAJOS PARA CONSEGUIR EL BIENESTAR

España, por ejemplo, gasta más de 2.000 millones de euros al año en productos milagro que no sirven para nada. Tampoco así nuestra felicidad es plena: la ignorancia no es garantía de su disfrute.

O LA ESTÉTICA

Nos están abocando a una sociedad plástica y plana, como la superficie que vemos, aunque ésta también posea matices. Fuente de fomento del consumismo y de control, nuestra sociedad ha cambiado incluso sus modelos estéticos. A la eterna consigna de la juventud (primordialmente en las mujeres) se une la delgadez extrema. Lo plano, una vez más. Las dietas de adelgazamiento para conseguirlos. Algunas de las cuales podrían ser letales o causar graves problemas de salud tras una práctica continuada, como las que se basan en comer en abundancia… para adelgazar. De nuevo, además, se propugna caminos fáciles para llegar a metas.

LA ROJA

O la blaugrana, blanca, colchonera, o del color que quieran. Como todas las aficiones y las pasiones, el fútbol se plantea como problema cuando se convierte en lo más importante de la vida de una persona fuera de sus necesidades elementales. Muchos vehementes aficionados comparten conmigo una actitud crítica hacia cómo se ha desvirtuado el deporte, primando el negocio.

Si lo pensamos bien, es obsceno volcarse de esa manera por un triunfo deportivo cuando no se mueve un dedo por solucionar asuntos vitales. Aquí no hay riesgo alguno, es verdad. Solo alegría efímera, necesitada de continuas dosis. Y una esperanza: ¿podría España acometer —como lo hace la propia Selección— un proyecto colectivo más útil a nuestro futuro como país? Para edificar desde una opinión consistente labrada con un cierto mayor esfuerzo intelectual del que exige el fútbol. La pasión invita a creer en entelequias. Luego la realidad vuelve a poner los pies en el suelo. El fútbol no es argamasa, sino diversión.

Y MÁS…

Una deficiente educación, un poso de franquismo sociológico que pervive, la tolerancia a la corrupción que nos degrada como sociedad, el machismo, el racismo y el fomento de las desigualdades… éstas son algunas de las características que, ampliadas, cito en La energía liberada como explicación a la inmovilidad de la sociedad (mayoritariamente) frente a los atropellos. Y, sin embargo, la superficie se mueve. Por eso se crearon montañas, cordilleras, ríos y mares. En general, sí, en la superficie se siente vértigo en buscar salidas fuera de los canales prefabricados —con riguroso esmero, bien es cierto, para aportar una presunta seguridad—, pero cada día la propia Naturaleza se desparrama en arroyos y ríos que buscan su propio cauce; algunos, muchos, incluso llegan a alcanzar el mar. Y en libertad.

Una interesantísima tendencia de la fotografía creativa -Timelapses- capta momentos y los acelera. Así se han elaborado hermosos trabajos. Y, en el caso que tratamos, muy instructivos. La superficie se mueve, claro que se mueve -querámoslo o no- , y cada uno puede ser raíz, agua libre o un inútil pedrusco que entorpece los caminos.

Con energía, brillantez y amistad

Àngels Martínez Castells y yo nos conocimos en Internet. En este blog y en twitter. Admirada de su valía y de su irreductible coraje para luchar contra las desigualdades y otras formas de injusticia, me acerqué a ella hasta colaborar en Reacciona y hasta ser, en poco tiempo, amigas imprescindibles. Juntas hemos hecho algunas presentaciones, como una  -inolvidable- en Altea, llamadas por los Indignados de allí. Con su delicioso marido Zé Moreira, mítico capitán de los claveles portugueses, que nos hizo esta foto poco antes de salir hacia el acto.

Pues bien, igualmente en Ojos de Papel publica una crítica a mi libro que me ha emocionado. Meditada, de enorme trabajo, comienza así:

El pasado día 9 de noviembre salió a la venta La energía liberada, el último libro de Rosa Maria Artal, con el subtítulo de El estallido social de un mundo en crisis. Saludé su alumbramiento aquel mismo día en mi blog Punts de Vista, pero quedaron muchas cosas por decir y, entre otras, relacionar su publicación con un momento confuso para España, entre los últimos alientos de un gobierno que ha ampliado los derechos cívicos hasta la vanguardia europea cuando, desde el punto de vista económico, se dejaba apresar –e imponía—unos irracionales grilletes de desigualdad que iban a mellar de forma grave el apoyo de sus partidarios.
 
Nunca creí demasiado en el poder de la palabra escrita, pero –aunque no era intención de la autora ni estoy segura se escribió para tan cortas coyunturas— lamento que La energía liberada no haya podido ni siquiera amortiguar, en alguna medida, los graznidos voraces de tanta gaviota. No me malinterpreten: el texto no muestra inclinación ni parentesco –para nada– con opciones partidarias en el sentido tradicional, pero el proyecto intelectual y vital que contiene está en las antípodas de esas mayorías absolutas de neutrinos parásitos, “sumideros de energía” que están lejos de aportar ideas propias pero que nos quitan fuerzas para construir una sociedad más justa. Porque la autora sí toma partido en La energía liberada por otra interpretación de la realidad, por otra manera de vivir y ejercer la solidaridad, y por sembrar semillas de empoderamiento ciudadano.
 
Por suerte, Rosa María Artal ha trabajado rápido y bien. Ha escrito un magnífico libro de periodismo bien documentado, utilizando el buen hacer de su oficio para levantar acta de las claves, anotar los puntos de inflexión, avisar cuándo han aparecido nuevas grietas en las estructuras sociales, y cómo el musgo del la mediocridad y del hastío ha empezado a esconder, peligrosamente, profundos intersticios. Rosa María Artal desconfía de los panoramas sociales sin relieve y nos convida de nuevo a explorar horizontes, a no huir de las contradicciones, a sumergirnos en los conflictos. Invita a desplegar con ella velas, gavias y trinquetes para dejarnos arrastrar por los vientos de los pueblos, para huir de esta aparente calma chicha de la trampa y la mentira, donde medran los bueyes y los corruptos. Ayuda a compartir esa energía que nos envuelve abriendo puertas y ventanas, y avisa de los momentos en que el mundo, aunque parezca que se detiene, avanza y se ilumina, y nos enseña a utilizar los instrumentos de su oficio para detectar trampas de lenguaje y perforar las opacidades del sistema.

Rosa María Artal utiliza la visión panorámica imprescindible para entender por qué en un determinado punto del planeta se agrieta la corteza y brota una esperanza inesperada (ya sea en Sol, o en la plaza Tahir, o en Zuccotti Park)

De la mano de Rosa Maria Artal recorremos países gravemente amenazados (Grecia, Portugal, Letonia) países que se levantan (Islandia) y países fantásticos que se enseñorean de nuestro paisaje mental (Equidistán) para que el discurso público de los medios se hunda y confunda en un trémolo amedrentado: por el contrario, su discurso vibrante nos previene de los tono monocordes que hace indistinguibles las verdades de las mentiras.Seguramente habrán leído ya algunas malinterpretaciones que confunden y circunscriben –por pereza de lectura o por esa tendencia tan española de quedarse en el mensaje aparente de los titulares, La energía liberada a un intento más o menos comercial de explicar el 15-M. Pero lo cierto es que el trabajo emprendido por la periodista y escritora es de muchísimo más calado, y se remonta con acierto a los orígenes de la crisis, nos revela sus causas, se detiene en tono especialmente acusador en la corrupción y no rehúye identificar los personajes que interactúan en el desastre, ya sean de carácter político, social o económico.
 
La propia autora lo explica:No es un libro `del 15M´, aunque contenga una detallada descripción del movimiento. He tratado, sobre todo, de aportar información esencial sobre la génesis de la crisis en todos sus detalles, incluso en los indispensables antecedentes que nos hablan de una estrategia diseñada. Desde el mismo mes de Noviembre de 1989 cuando –recién caído el Muro de Berlín y con él el bloque contrario- se firma el Consenso de Washington (seguido del Consenso de Bruselas) que –con premura extrema- adapta para el mundo lo que los neoliberales venían aplicando en Latinoamérica y África, con justificaciones varias y en lugares que pasarán más desapercibidos”.
 
Basta esta cita para darnos cuenta de que Rosa María Artal utiliza la visión panorámica imprescindible para entender por qué en un determinado punto del planeta se agrieta la corteza y brota una esperanza inesperada (ya sea en Sol, o en la plaza Tahir, o en Zuccotti Park). Pero si nos centramos en los efectos sin repasar, con Rosa María, Artal, las causas y sus responsables, contribuiremos no es sólo a empequeñecer injustamente su propuesta, sino que también le inyectaremos, de la manera más injusta, caducidad: les aseguro que La energía liberada trasciende, de largo, la por otro lado loable tarea de relatar en cronologías de mayor o menor densidad, lo que sólo es un momento (o un resultado parcial e incompleto, si se quiere) de las tensiones que han venido rompiendo equilibrios, desequilibrando pactos, y repartiendo sesgadamente responsabilidades y culpabilizaciones inmerecidas, mientras los auténticos responsables siguen dictando su voluntad desde áticos decorados con especies en extinción y reciben torpes indultos que alejan para muy, muy tarde, la esperanza socialdemócrata –hoy tocada y no se sabe hasta qué punto hundida– de recuperación. De alguna manera en Reacciona lo adelantaba al escribir en mi texto sobre las estafas cotidianas: “El sueño socialdemócrata ha muerto y el capitalismo arrogante toma por bandera la falta de equidad, la explotación y las desigualdades: inicia un retorno al futuro que sólo conduce a la barbarie.”
 
 Lo que entonces no sabía todavía…
 
 

Para seguir leyendo….

La energía liberada ¿Nos queda otra solución?

 

Es el día. Presentamos “La energía liberada” públicamente. No es un libro “del 15M”, aunque contenga una detallada descripción del movimiento. He tratado, sobre todo, de aportar información esencial sobre la génesis de la crisis en todos sus detalles, incluso en los indispensables antecedentes que nos hablan de una estrategia diseñada. Desde el mismo mes de Noviembre de 1989 cuando –recién caído el Muro de Berlín y con él el bloque contrario- se firma el Consenso de Washington (seguido del Consenso de Bruselas) que –con premura extrema- adapta para el mundo lo que los neoliberales venían aplicando en Latinoamérica y África, con justificaciones varias y en lugares que pasaran más desapercibidos.

 

¿Y cuáles son sus líneas de actuación? Desregulación, recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, o privatizaciones.

 

Vivimos momentos de presiones extremas que están provocando muy serias contracciones del tejido social. De todo tipo: económicas, políticas, mediáticas, sociales también. Tenemos desde el neoliberalismo, la política y dentro de ella la influencia del G20, Obama, China, los países emergentes, la UE sobre todo para nosotros (la llamé “la falla de Bruselas a Estrasburgo” antes de que desde el verano se haya precipitado en el caos), la propia España y sus cimientos (esa corrupción endémica que nos degrada como país y como seres humanos entre ellos), los medios de comunicación masivos, la crisis alimentaria. Y además… Internet, las revelaciones de wikileaks, el volcán islandés, las revueltas árabes y en otros muchos lugares, el renacer de una conciencia ciudadana. El 15M sin duda. Y el 150 también, la primera protesta global de la historia.

 

Todas estas fuerzas están INTERRELACIONADAS, no actúan de forma independiente. Al igual que ocurre con las placas tectónicas que provocan volcanes y terremotos, se alían, se empujan, chocan, friccionan, ruedan unas sobre otras.

 

Así se produce una presión intensa que no se nota en la superficie y más cuando no queremos mirarla. Pero existe, por eso, fruto de ella, de esa presión insoportable y buscando siempre un equilibrio, la energía termina por erupcionar y puede ser enormemente positiva (la energía es fuerza, brío, arranque, voluntad). Eso es lo que ha ocurrido con todos los estallidos sociales que además están comunicados entre sí, a manera ríos de lava en el subsuelo, como nunca antes en la historia a través sobre todo de la comunicación por Internet. ¿Por qué se levantaron los árabes en ese momento concreto? Por la crisis alimentaria que aquí nadie miraba, porque wikileaks les confirmó la corrupción de sus gobernantes (la familia de Ben Ali en Túnez por ejemplo acaparaba en sus arcas el 60% del PIB del país)… y porque estaban comunicados en Red. Es un gráfico ejemplo de lo que está ocurriendo en muchos lugares del mundo. Aunque los medios lo acallen o lo tergiversen modulando -como en tantas otras cuestiones- la opinión pública prefabricada.

 

Las políticas neoliberales pueden calificarse de suicidas para la población (no desde luego para sus privilegiados beneficiarios) y solo basta mirar sus resultados. El PP las acrecentará, ya estamos viendo lo que su socio ideológico aplica en Cataluña. Los “mercados” presionan para afilar la tijera y la política que comparte la idea del predominio de su poder, del poder del dinero sin cortapisas, les allana el camino. Resulta patético escuchar a dóciles vasallos argumentar que “es necesario”, que “es por el bien de todos”, que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” (les falta añadir que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades de mantener… a tanto aprovechado”. ¿Por qué apenas pagan impuestos los ricos? ¿Por qué evaden impunemente capitales mientras se aprovechan de nuestras infraestructuras? La rueda vuelve al principio, a la estrategia diseñada hace mucho tiempo. Y lo cierto es que, abandonados de los poderes públicos y (lógicamente) de los privados y con la insolidaria ceguera de quienes acatan sin reflexionar, solo la sociedad puede invertir el curso de ese giro infernal que nos exprime cual potro de tortura. Ésa es la energía liberada, la que solo la justicia de los hechos podrá calmar, la que puede construir un futuro mejor.

 

 Acercaos si podéis quienes estéis en Madrid (espero que haya sitio para todos). Tengo la seguridad de que, al menos, saldremos del acto mucho menos deprimidos.

 

 

La energía liberada: entresijos

“De la mano de Rosa Maria Artal recorremos países gravemenente amenazados (Grecia, Portugal, Letonia) países que se levantan (Islandia) y países fantásticos que se enseñorean de nuestro paisaje mental (Equidistán) para que el discurso público de los medios se hunda y confunda en un tremolo amedrentado: por el contrario, su discurso vibrante nos previene de los tono monocordes que hace indistinguibles las verdades de las mentiras. Rosa Maria Artal quizás pueda equivocarse en algún extremo, pero su valentía y honradez intelectual hacen todavía más próximo y oportuno el texto que ahora nos ofrece. De hecho, “la energía liberada” ayuda también a vernos en la historia como sociedad que avanza, desde muy antiguo… y se humaniza civilizándose, asumiéndose en su pluralidad, respetándose en su autonomía y forjando redes de solidaridad”.

Forma parte de un texto, éste, que Ángels Martínez Castells ha dedicado a mi libro, con mucho cariño que ha volcado en afinar una crítica con gran calidad literaria. Ángels supervisó los conceptos económicos. ¿Algún “pero”? Mínimo. Solo que a una profesora de larga trayectoria le hace gracia que utilice expresiones de “andar por casa” en economía.

Sí, hoy se publica mi libro “La energía liberada”. Ha sido una tarea dura pero apasionante. Zambullirme en los datos, hurgar en mis propios archivos, y sacar conclusiones que en muchos casos me sorprendían. Eso es lo más gratificante: buscar relaciones sin saber adónde van a conducir ¡y dar en la diana!

Veréis, los 9 de Noviembre parecen ser bastante especiales para mí. Hoy hace 22 años que iniciaba una jornada en Berlín Este, de asombro en asombro, y que concluiría con la apertura del Muro de Berlín, ante los únicos ojos informativos de un equipo de Informe Semanal que yo conducía. Sentí que era un hecho histórico, que iba a cambiar el curso de la civilización.

Tantos años después –y acosados por el asalto neoliberal que se desató a partir de esa fecha- descubro que el Consenso de Washington —el instrumento clave para su triunfo— parte de un documento elaborado con premura extrema precisamente el mismo mes de noviembre de 1989 por John Williamson. “Pensado inicialmente para América Latina –escribo en el libro-, su título no puede ser más evidente: “Lo que Washington quiere decir por política de reformas”. Al cónclave para aprobarlas acuden políticos y altos funcionarios, la Reserva Federal, el Banco Mundial y el FMI. Le sigue el Consenso de Bruselas para Europa que comienza a aplicarse a partir de 1990. Sus líneas básicas van a constituir el manual de actuación a partir de entonces: recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, privatizaciones o desregulación”. La táctica ha sido aplicada con machacona similitud en todos los países, primero fueron los que menos “se notaban” y ahora ya han llegado a Europa. Siempre exactamente igual.

Ha habido varios hallazgos de estos. Como descubrir la “masacre” perpetrada en Letonia por la UE y el FMI. Pertenece a nuestro selecto club, pero nunca hemos oído a los portavoces de Bruselas expresar “preocupación” alguna por ellos. No deben ser “sistémicos”. Ahora bien, han llegado a cifras de paro del 22%, mayores que España, que sin embargo no figuran ni en las estadísticas que nos cuentan.

Los dobles raseros también que me permiten entender hoy por qué el que a Alemania le salga casi gratis financierse multiplica la prima de riesgo del resto de los países, como explica esta noticia del día.

¿Hay soluciones a esta locura? Las hay. Si queremos y creo que inevitablemente. La energía ya se ha liberado, por múltiples puntos del planeta.

Os voy a pedir un favor por último: si pensáis que el libro os puede interesar id pronto a por él, porque una salida “fuerte” ayuda a su difusión. Al final una aprende de todo 🙂

El futuro ya está aquí, por eso prefiero recordar la vuelta a un Berlín que ya no tenía fronteras. Hemos de limpiar los cimientos podridos de este otro lado del Muro. Cuento con vosotros.

Aquí exactamente se abrió el Muro. Foto: Patricia Sevilla

La gran estafa

Los griegos andan viendo dramáticamente mermadas sus condiciones de vida porque su país necesita 110.000 millones de euros. Los portugueses se encuentran en parecida situación. Mientras tanto, los gobiernos de la UE han puesto a disposición de los bancos, según sus propias cifras, 3,7 billones de euros. Sólo en el primer período de la crisis, luego han ido añadiendo entregas. Sin ninguna condición o ajuste. En cambio a los ciudadanos cada vez se les piden más “sacrificios”. El economista Alberto Garzón lo “traduce”:

“Grecia ha reconocido que, en efecto, el resultado de aplicar los planes de ajuste (severos recortes de gasto público, privatizaciones, moderación salarial, etc.) ha sido recaudar 1.900 millones de euros menos y gastar 2.700 millones de euros más. Eso no recorta el déficit, lógicamente, sino que lo incrementa. Además, al déficit primario hay que sumarle la creciente suma de pagos que ha de acometer el país para ir pagando los intereses de una deuda que no tiene visos de dejar de aumentar. Ante esto, la “troika” ha pedido una vuelta de tuerca más: más recortes, más privatizaciones, más ajuste en definitiva. Y Grecia ha dicho que paren, que se baja”.

La prima de riesgo de Grecia –al igual que la de los otros países rescatados- está por las nubes, a más de 1.000 puntos en el caso de Grecia y cerca las de Portugal e Irlanda. Es decir, ha aumentado exponencialmente desde que… los secuestraron.

Alemania paga su deuda, que la tiene, e incluso superior a la española, por ejemplo (más del 80% Alemania, el 60% España) al 2%. A nosotros nos cobran, 5 ó 6%, y a los griegos al 18,50 (fue una de las últimas cifras pero están proponiendo intereses del 70%). Es “lógico”, los inversores tienen miedo a no poder cobrar.

Pero resulta que la deuda (instrumento económico utilizado por los gobiernos desde hace muchos años y sobre el que se dicen muchas mentiras intencionadas) se mantenía estable en unos 150 puntos de diferencial… ¿Hasta cuando? ¡Hasta la desregulación de los bancos! Un proceso iniciado en los años 80 y que culmina en 1999 ¿Y quién la decretó? El neoliberalismo por entonces en plena campaña de expansión. Fue su gran baza para consolidarse sin vuelta atrás.

Añadamos al emplasto, el poder omnímodo de las Agencias PRIVADAS de calificación norteamericanas, y unos estratégicos “instrumentos financieros” que permiten especular impunemente con países enteros, ciudadanos, y todo lo que se ponga por medio.

¿No saben todo esto los gobernantes que se reúnen tantas veces para expresar su “preocupación”? Naturalmente que sí. Pero, además de numerosos defectos estructurales de organizaciones como la UE, es que ellos CREEN en el “libre” mercado, ése que condena al hambre a dos tercios de la Humanidad. Creen, la razón dicta otros procedimientos.

Nosotros, de alguna manera -de poca en realidad-, hemos votado a esa UE, y a esos gobiernos, y seguimos empecinados en alentar a los defensores del “libre” mercado. En realidad estamos demasiado “distraídos”.

¿Saben cómo solucionarlo? Sí, pero no quieren. Mientras haya ciudadanos dispuestos a tragar lo que les echen, todos los “ajustes” que decidan, no tienen por qué. Más aún, se han dotado de otra llave: constitucionalizar el neoliberalismo, como acaba de hacer España a toda prisa.

Escribo este post tras hacer prácticamente una tesis doctoral en mi próximo libro, “La Energía Liberada” –creo que aparece en Octubre-. Pero hay muchos más ingredientes en el pastel. Solo una duda como anticipo  ¿Informan los medios adecuadamente, con todas las claves y su necesaria relevancia de todos estos datos? De los procedimientos disuasorios del pensamiento crítico también hay mucha tela que cortar.

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