“No hay que esperar, hay que insistir”

Era el lema de mi padre, como sabéis los habituales. Su legado. Una particular actitud ante la vida que practica la tenacidad contra viento y marea. Obama ha logrado sacar adelante su reforma de la sanidad que habían intentado sin éxito otros 7 presidentes. El capitalismo que asola EEUU también insistía… y lo seguirá haciendo poniendo ahora trabas legales. La ley rebaja las expectativas iniciales y sigue dando de comer en gran banquete a las poderosas aseguradoras médicas estadounidenses, pero es un paso de gigante que empieza a convertir en civilizado al –aún- país más poderoso de la tierra. Hasta 2014 no empezará a entrar en vigor, debido a la inmensa maquinaria a mover, pero se ha producido un cambio en la dirección correcta.

Obama ha recuperado su iniciativa, la que enamoró a los ciudadanos, y ha sido pragmático para saber que –quizás- más vale algo que nada, cuando el “algo” es mucho.

Sin dar un ruido mediático, en la misma sesión del Congreso también se aprobó –y a propuesta de Obama- la mayor revisión de ayuda federal a los préstamos para estudiantes, arbitrando becas para los más necesitados. Otra medida “socialista” que también levantará ampollas en cuanto se den cuenta de su existencia. Y es que, en la inercia que llegó a Europa con “el plan bolonia”, los universitarios se endeudan seriamente para sacar adelante sus estudios. De forma que, según el último documental de Michel Moore, brillantes investigadores acaban trabajando en Wall Street para pagar sus créditos. El capitalismo no deja de insistir. Obama también. Todo viene a ser una desproporcionada lucha de insistencias. Y acomodaticias esperas que, en sí mismas, suponen otra insistencia.

En Francia, los votantes le han dado un palo épico a Sarkozy –una derecha civilizada que para nosotros querríamos- porque, aunque bienvenida sea una izquierda con poder, los electores también insisten en su torpeza de no ver las auténticas razones de la crisis que les afecta. Y, en realidad, esperan que alguien, no ellos mismos, arregle el desaguisado. Confíemos en que la izquierda francesa tampoco insista en mantener un programa casi ultraliberal, como hace en España.

Piano piano, Esperanza Aguirre y su séquito también persisten en su trayectoria. Lo último: adjudicar un contrato de un millón de euros al perito que usó para desmentir el espionaje a miembros de facciones rivales de su propio partido. La Comunidad de Madrid ha otorgado un concurso para traductores en los juzgados a la asociación que preside ese perito, Castor Iglesias, que se presentaba por primera vez y que reconoce su escasa experiencia en la labor. Manda “güevos” que diría su colega Trillo, otro incombustible empecinado impune. Ellos insisten. Y sus votantes también: en la estupidez. Ésa que alimentan las televisiones ad hoc previsoramente adjudicadas por Madrid, y que –con igual constancia- se mantienen día y noche con el mismo mensaje manipulador. Claro que el PSOE también insiste en no hacer nada efectivo para combatir su aceptada derrota en –de momento- las municipales y autonómicas. Ser socialistas igual no les venía mal. Y nos venía a los demás.

Y el Papa. Y los obispos. “El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pues mire Vd, miren Vds. No, la mayoría de la población no somos pederastas. Y nos resulta indiferente que esa aberración sexual, con un gran componente de dominación al débil, sea pecado o no: es un delito. Pero ellos perseveran. La ciudadanía también: en su limbo.

En realidad, hoy hubiera sido más importante hablar del agua. Ese líquido que corre hasta por nuestro cuerpo y que, dentro y fuera de él, es razón de vida. También se especula con él. La injusticia, la avaricia, el egoísmo, insisten. Y los muertos por su carencia o contaminación, son daños colaterales del resistente sistema. Ha estallado una estrella en el espacio y los ciudadanos orientales paran su trabajo para celebrar la primavera. Pero, sí es cierto que, mientras no se aborde la regeneración total, hay que vivir cada día con lo que tenemos. Insistir. Con pragmatismo. Gota a gota. Quizás así la tarea canse menos. Porque hay días en los que la falta de respuestas que se aguardan pone las cosas muy cuesta arriba. Y es más fácil dejarse llevar por la corriente.

Temario para el examen de economía a los ciudadanos

Llevamos ya dos años –algunos más por gajes del oficio y vocación quizás- haciendo un intenso master en economía: ha llegado la hora de acudir a examen para graduarnos. Cierto que los catedráticos que han de evaluar nuestros conocimientos no parecen muy capacitados. No han dado una en el clavo en todo este tiempo, aunque los vemos a diario pontificando sus teorías. Alguno sí, pero vivimos una época en la que hasta los datos son opinables, relativos por tantos, supuestamente inciertos en consecuencia -según dé el aire político-. Así que vamos a organizarnos un poco entre nosotros.

Temario:

1) Las ventas de coches han subido un 41% en la primera de febrero. Nos lo contaron muy contentos ayer los medios informativos. Pero sin relacionarlo, como es habitual, con otra noticia que se produjo de forma simultánea: El humo de los coches causa más muertes que los accidentes de tráfico. El 84% de los españoles respiran aire que excede los niveles de contaminantes recomendados por la OMS. Diagnóstico de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

  • Desarrollar esta aparente incongruencia. Análisis de qué debe primar, la industria y “el mercado” o la salud y un equilibrado ordenamiento social.

2) Los sueldos de los diputados se sitúan entre entre los más bajos de sus colegas europeos. También nos informaron ayer, igualmente encantados, con motivo de que el Congreso ha hecho públicos su vida y milagros.

  • Pregunta: ¿Por qué nadie ha relacionado que también los sueldos españoles “se sitúan entre los más bajos de sus colegas europeos”?
  • Análisis comparativo de sueldos.
  • Análisis del papel del periodismo en la información económica.

3) La principal causa de nuestra particular crisis económica se encuentra en el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha hipotecado a media España, y dejado sin trabajo a un alto porcentaje de la población.

4) El Financial Times y España. Lectura recomendada: “la crisis es federal”. En él, se referencia el nuevo artículo de FT diciendo que “los mercados se preparan para castigar a España“.

5) ¿Quién ha retraído el consumo de los españoles? ¿Necesitamos campañas de optimismo para consumir? Relación entre el consumo y el paro (que sigue aumentando).

6) Los periódicos reciben con pitos y aplausos la tímida proposición de arbitrar una suerte de banca pública para facilitar créditos a los PYMES.

  •  Análisis del “¿en qué quedamos?” ¿es saludable la competencia o no?

7) Para aspirantes a matrícula cum laude y doctorado:

“¿Qué es “el mercado”? Componentes. Estructura. Competencias. Responsabilidades.”

Pues nada, a hincar los codos, quien quiera, claro está. Los alumnos optarán por responder a todo el temario, o elegir un tema de desarrollo.

Actualización 19,00 horas:

La CEOE propone un nuevo contrato precario para jóvenes

La idea de la patronal es que tenga “una duración de entre seis meses y un año, sin protección por desempleo y con cuotas empresariales cero”. De la cuantía del sueldo que proponen -si es que la proponen- no hay información.

De Madrid al cielo

Fuertes destellos en los ojos a comienzos del verano, me llevaron al consultorio oftalmológico. Bastante tiempo atrás me había sucedido, muy esporádicamente, y había sido atribuido a una variante de jaqueca. Esta vez, una joven doctora, plantea un sombrío panorama: se puede desprender la retina. No puedo viajar ni apenas moverme hasta que vuelva a revisión en 15 días. Incómodas gotas dilatadoras de nuevo. Nada ha variado. Me voy de vacaciones pero como una inválida. Cada bache en el camino parece anunciar el cataclismo de la ceguera. Mis amigos padecen mis temores que yo creo justificados.

  Para finales de agosto, consigo por fin hora con la oftalmóloga que me ha visto en otras ocasiones. El protocolo recomienda esas precauciones en casos como el mío, porque hay un 8% de pacientes en los que sucede. No parece que vaya a ocurrirme a mí, en ojos básicamente sanos. Va a ser jaqueca. Desaparecen las chiribitas, sólo con oírlo.

Para entonces ya me he mercado un par de trancazos, fruto de la explosiva mezcla entre calor agobiante y aire acondicionado para subsistir. Me son prescritos en ambas ocasiones antibióticos. A primeros de septiembre, me despierto una mañana con los párpados inflamados. Acudo a un centro oftalmológico cercano. Pomada como tratamiento. Al día siguiente, enrojezco como una colegiala. Mi médico de cabecera habitual está de vacaciones. Acudo a otro de la lista. Va a ser sinusitis y alergia. Una radiografía le aporta las pruebas: la sinusitis es “de caballo”. Posponemos el tratamiento de la alergia, hay que tratar el mal que me corroe con antibióticos… “de caballo”. Tercera tanda. El nuevo doctor me advierte que, diga lo que diga el prospecto, tome dos capsulas durante ¡diez días! Las compro en una farmacia con receta. Vienen tres pastillas, a tomar una cada día, pero una advertencia clara dice que esta dosis es orientativa y la adecuada la conoce mi médico. Necesito por tanto 9 envases. Lo encuentro raro. No lo tomo. Unas horas después me buscan de la farmacia a través de mi número de la Seguridad Social: han equivocado el medicamento. Es otro… que puede producir alergia específicamente. Me decanto por el viejo conocido: el clamoxil.

Cada vez me siento peor y esta vez me dirijo a un otorrino: no tengo sinusitis alguna en la misma radiografía que aparecía aquella “de caballo”. Pero ese enrojecimiento es sospechoso. Cojo hora para un alergólogo y un internista, por su recomendación. Ambos me dan la cita para muchos días más tarde.

En la antigua clínica de referencia de Madrid, una sala abarrotada tose. Una señora se ha llevado el ganchillo, otra un libro, la que está a mi lado solo tiene ganas de hablar. Tose mucho, y yo no sé si es gripe A, tan alarmante por aquellos días. Una hora y tres cuartos después me recibe el especialista:

-¿Cómo está? Me pregunta y yo le explico. Mira la ficha.

-Yo le hice pruebas a Vd. hace 8 años y no tenía alergia. No puedo ayudarle.

-¿Entonces qué puede ser? Pregunto desolada.

-No lo sé, no es de mi especialidad.

-Por cierto ¿Vd. qué tal está ya que me lo ha preguntado a mí? Mucho trabajo parece, ha tardado casi dos horas en recibirme.

-Cada vez me meten más pacientes y yo no llego a todo-, dice con expresión tensa.

A un viejo amigo, pocos despachos más allá le sucede lo mismo. Médico vocacional, altamente cualificado y acreditado, humanista y cálido como ser humano, lo han arrinconado en un exilio frío de pintura fresca. Paso a verle, pero ni le pregunto. En la sanidad especulativa de Madrid, los profesionales son piezas intercambiables, y sospecho que algunos empiezan a entrar en depresión.

Veo finalmente al internista. Aunque agobiado como todos, es un médico como los de antes que inspira confianza por su exploración y preguntas. Pero las pruebas tardan en llegar, y la nueva cita para llevarlas y obtener un diagnóstico también.

Faringitis en su transcurso. Con fuerte dolor en la tráquea. No puedo esperar a los médicos en los que confío que tienen consulta por la tarde. Acudo a urgencias a primera hora de la mañana. Tras cuatro horas de espera, certifican la faringitis y que ha de verme un otorrino. Pero como es la hora de comer, ya no está. Habré de volver por la tarde. Nueva tanda de antibióticos, la cuarta.

Por lo que dice el internista, seré algo así como la muerta más sana del cementerio. Vivir en Madrid y fumar –por este orden- crea inevitables afecciones de garganta y respiratorias. Pasajeras, por el momento. Vivir en Madrid, con los altos niveles de contaminación que semana sí, semana no, denuncian los ecologistas, tras medir los niveles, por supuesto.

La faringitis sigue imperturbable, vigorosa, el dolor en la tráquea va y viene. Regreso al otorrino. Me contempla como a un miura. No parece saber qué hacer conmigo. Yo tampoco sé qué hacer conmigo.

-¿Y no será algún hongo? apunto yo.

-¡Qué buena idea ha tenido! Va a ser eso. Con seguridad-, contesta alborozado.

Habré de hacerme una prueba para determinar si hay hongos o no. Pero entretanto, me dice, ya puedo ir tomando un antimicótico, que en todo caso es inofensivo. Apunta el doctor que con tanta medicina resulta muy probable lo del hongo.

Mientras aparcaba antes de subir,  me ha llamado una amiga. Padece exactamente las mismas faringitis recalcitrantes. ¡Ah!, pero su origen se encontraba en una afección de estómago -o eso creen-, así que le han hecho tan ricamente una endoscopia y pronto tendrá resultados. Se lo comento al otorrino antes de salir.

-También podría ser, desde luego-, comenta, mientras escribe una receta en la que me envía al especialista de digestivo.

Le vi ayer. Tras una hora en la sala de espera y en no más de 5 minutos, concluyó que tampoco era de su especialidad. Ahora habría de ir al neumólogo, o regresar al otorrino. Pero… entretanto puedo probar con omeprazol –un protector del estómago-. Si desaparecen mis males, entonces sí es de su especialidad, y habré de volver a él para practicarme una endoscopia gástrica. El análisis ha salido también: no tengo hongos.

En el camino, encuentro a otro médico sin prisas que, tras repasar mi abrumador historial, remite al diagnóstico sensato: los órganos fundamentales están perfectos. Debo dejar de fumar. Y, aunque no se atreve a verbalizarlo, dejar de ir al médico.

Los españoles somos los europeos que más acudimos al médico, hasta un 40% más que el resto. En un reportaje por el que recibí un importante premio, resumí las claves de la salud. Sí, todas esas que sabemos de la vida sana, alimentación adecuada, ejercicio, no fumar… y una más: la felicidad. El bienestar al menos.

Apenas se disipa esta mañana el baile del omeprazol en mi organismo, ya sé que contra todo pronóstico porque el personal lo toma como el agua. Y siguen todos los síntomas.

Un problema más interfirió en todo este proceso. Afectaba a zonas muy preciadas de mi cuerpo, pero con síntomas absolutamente superficiales y muy leves,  aunque también tienen su historia propia de calvario médico. Una insolidaria amiga lloraba literalmente de risa cuando se lo pormenoricé. El Dr. Ruíz Chica –a quien no tenía el disgusto previo de conocer- me apremió a que cesara el inicio de mi relato diciendo que no podía mirarlo sin hacer una exploración completa y prescribir las pruebas habituales de la ginecología. Le había llevado esas pruebas e informes recientes, sólo pretendía su opinión puntual y un triste medicamento. Contestó que no, mientras la enfermera me hacía sacar la tarjeta de ASISA en este caso y firmar la consulta para cobrarla. Estuve dos minutos en la consulta, justo para que el doctor recibiera sus honorarios por no hacer nada.

En la impoluta clínica, junto al ascensor, figura una placa: Ha sido inaugurada por el excelentísimo señor Juan José Guemes. El “excelentísimo” que insulta a mujeres y gays, el que intercambia MSMs con Belén Esteban.  Esas “excelencias” nos gastamos en Madrid. Güemes es uno de los responsables de este estado de la sanidad madrileña.

Creo que si no quiero pasar “De Madrid”… a ese Cielo en el que algunos creen, habré de mudarme. O no volver al médico. O recurrir exclusivamente a los grandes profesionales a los que aún no ha castrado la política sanitaria de esta comunidad. O ver si es la felicidad lo que falla. Aunque ciertamente con náuseas, dolor de cabeza y de garganta, no resulta muy fácil experimentarla. Y roja. ¡Vuelvo a estar roja!

Grano tras grano

Veo que nadie está libre. Desde políticos locales a los ubicados allende los mares. Con acento castizo o venezolano. En la judicatura, en el periodismo, en la Agencia Tributaria. En la cadena de mando de cualquier empresa a cualquier relación humana. Lees, oyes, ves, y notas la incomodidad de la quemazón en muchas personas que apenas alcanzan a reprimirla en público. Les entiendo bien. Razonablemente sana y con una alimentación rica en frutas y verduras, nada hacía presagiar una vida sembrada de granos. Aparecen sin previo aviso y algunos son especialmente recalcitrantes. Sufrí uno en el colegio, en forma de niña de ojos verdes felinos empecinada en contar sádicas historias de miedo, con 6 años. Y no han dejado de aparecer a lo largo de mi vida. Esporádicamente, por fortuna. Como a buena parte de los humanos por lo que observo. Algunos asisten a recidivas cuando ya no quedaba ni el recuerdo. Se extienden en contagios, formando sarpullidos. Furúnculos, bubones, pápulas, carúnculas, pupas, abones, granos en román paladino, Tiene el grano una curiosa personalidad: se obstina en su condición al punto de buscarse sus propios tumores con los que irritarse. Se diría que el grano siente al cuerpo al que habita como un inmenso divieso que le tortura. De ahí su carácter, su empecinamiento y su emponzoñamiento.

La génesis es siempre la misma. Irrumpe en tu apacible vida sin que le abras la puerta. Lo notas al principio como un cuerpo extraño. Como esa funda de muela mal colocada a la que continuamente se dirige la lengua queriendo -sin éxito- expulsarla. El grano es igual. Aunque te asista la certeza de no haber hecho nada erróneo –una comida demasiado picante o una avispa que pilla por sorpresa-, se planta allí inmisericorde complicándote la vida. Dependiendo de su ubicación, se aplasta contra el asiento, punza y se extiende en un picor molesto. O afea las partes visibles de tu epidermis –pensad en esos que se implantan en la punta de la nariz-. Porque el grano es una imperfección, antiestético, repulsivo, hasta rídiculo.

Hay momentos del día en el que tira especialmente. Cualquiera sabe por qué, un resorte encadenado del movimiento de los músculos, que presiona justo en el bulto advenedizo que se ha insertado bajo tu piel. Y llega un punto en el que pica, hiere, parece ensancharse, emponzoñarse. Ya no hablas con seres humanos. Aunque los tengas delante, te diriges al grano. El saludo ritual, los datos pormenorizados, van dedicados al grano. Y notas con toda precisión como, el grano, se hace purulento por segundos, presiona, hiende, quema. Es como si como si se burlase de ti y te tuviera acorralado. Uno se queja de nimiedades sin pensar que la vida puede ser mucho peor con un grano. El grano no quiere comer en realidad, persigue que tú no comas. Las luciérnagas no entran en la alimentación de los granos, pero brillan y hay que apagarlas, como dice una amiga. Las sombras que  tapan la propia efigie en el recorrrido tampoco: se impone borrarlas. Ni las otras especies como los vegetales o las piedras. pero el grano se empeña también en atacarlas. De hecho, envenenar, detener, es su objetivo, su razón de ser.

Las personas que te quieren, suelen aconsejarte que lo trates: una buena pomada con antibióticos y cortisona hace milagros, te dicen. No suele funcionar. Al contrario, en ocasiones el resultado ha sido adverso. El grano se irrita, se inyecta en sangre, agudiza sus picores, temiendo su final.

Por eso, balbuceando casi, un día te enfrentas con el grano tratando de dialogar. Y palideces. Y terminas por quedarte mudo. Pero reaccionas ¿Vas a dejarte vencer por un grano?… Hace años que encontré la solución. La condescendencia inclina a olvidarlo hasta que se consuma en su propia miseria. Pero hay hacerle tomar consciencia de su realidad: es una masa de células transformadas, con crecimiento y multiplicación anormales que, a menudo, cría pus. Si el método falla, existe uno muy expeditivo: bien aposentado en la silla, inclinas el peso de tu cuerpo sobre el lugar donde te aprisiona y aprietas con toda tu fuerza interior. Y el grano revienta. Suelta su baba y su putrefacción y queda reducido a la nada. Tu vida vuelve a la normalidad. Puede surgir en cualquier momento, estima estos útiles consejos, porque siempre hay que estar preparado para afrontar un grano.  Y, sobre todo, nunca les des demasiado importancia, nunca un grano duró eternamente.

¿El séptimo mejor sistema sanitario del mundo?

La muerte del pequeño Rayan amenaza con destruir el mito de la sanidad española, considerada la séptima mejor del mundo, porque ha revelado sus graves carencias. Clama el Consejo General de la Enfermería por haber atribuido toda la culpa a la enfermera que se estrenaba aquel mismo día en el servicio. Otro bebé, cuentan, murió hace 9 años en Canarias en las mismas circunstancias. El Reino Unido o Francia, desvela El Mundo, disponen de una legislación severa que impide confundir las sondas gástricas con los catéteres venosos.

Faltan enfermeras y rotan demasiado. Una plantilla insuficiente y poco especializada lastra al sistema sanitario. España necesita 150.000 profesionales para cumplir los estándares aconsejados, informa El País en este caso. Según los datos de la OMS, en la UE se contabilizan un total de 1.621.903 médicos y 3.965.327 enfermeras para atender a una población cercana a los 500 millones de habitantes. La OMS considera que una buena asistencia requiere como mínimo la cifra media de la UE: 808 enfermeros por cada 100.000 habitantes. En España hay comunidades que incluso la sobrepasan, como Navarra, con 900. Otras se acercan, como Cantabria. Murcia, en cambio, registra el menor índice de profesionales, con sólo 348 enfermeras por cada 100.000 habitantes. Madrid tiene 625, pero recoge 7 de cada 9 quejas por esperas. 4 meses es la demora mínima para una mamografía con sospecha de cáncer de mama.

Todo se explica por lo mismo: dinero, inversión. Estamos a la cola del gasto sanitario público de la UE15 (no contando a los nuevos, a los países del Este). España se sitúa, con 1. 329 euros, en el puesto número 13, sólo por delante de Grecia y Portugal. Luxemburgo invierte con 2.989 por ciudadano más del doble; Países Bajos, 2.284, y Francia, 2.188.

Le dediqué amplio espacio en mi libro a la sanidad española. Un aumento de la población con la llegada de casi 5 millones de inmigrantes, se ha unido a la privatización de la gestión que llega al límite en Madrid, donde el Consejero  Juan José Güemes llama a la iniciativa empresarial a invertir y “hacer negocio”. Anuncia que primará a los médicos ahorrativos que reduzcan costes a costa por ejemplo de las medicinas o de las pruebas diagnósticas. Incluso los pacientes son llamados ahora “clientes” –juego léxico como síntoma irrefutable de qué es lo que se busca al entregar la salud a manos privadas-. Hay 17 sistemas sanitarios en España, si alguno se acerca aún a la consideración de “mejor del mundo”, es Navarra. ¿Por qué? Porque le dedica dinero, para ellos es una prioridad.

Los médicos reciben distintos emolumentos según donde trabajen. Por eso, más de mil se van fuera de España cada año. Por eso, llegan facultativos del extranjero: para cubrir las plazas que faltan. En poco tiempo, la carencia de especialistas dará problemas serios de asistencia. Por ejemplo, no hay suficientes cirujanos generales y del aparato digestivo, anestesistas, radiólogos, pediatras y médicos de familia. Están muy bien considerados, igual que las enfermeras experimentadas. Ellas también emigran a otros países a trabajar.

 Hay motivo de negocio. La Sanidad es la primera empresa de España: 300.000 empleos directos y más de dos millones indirectos. El 6% de la población trabaja en este sector. Genera enormes gastos, pero también ingentes beneficios: es un negocio. Y un negocio seguro. Y, como tal, es tratado en ritmo creciente por algunas comunidades con gobiernos autodenominados liberales. Las listas de espera -que existen aunque se maquillen- llevan a los usuarios a Urgencias. Y se colapsan. Y están atendidas, en un 90%, por voluntariosos Médicos Internos Residentes.

Mientras la Administración Obama busca en España el modelo –gratuidad y universalidad, implantadas por Felipe González, es lo único que eleva nuestro prestigio internacional-, nosotros, unos más que otros, abrazamos con pasión  el modelo neoliberal de gestión de la sanidad. ¿Cuál fue, y aún es, el resultado en EEUU?

  Su sistema sanitario es el peor del mundo civilizado según estudios internacionales. Cincuenta y cinco millones de personas sin salud pública. Compañías aseguradas con departamentos que estudian cómo dejar de hacer una operación, una prueba diagnóstica imprescindible –incluso en enfermedades peligrosas-, el tratamiento de un cáncer ofreciendo a cambio suicidio asistido –de dudosa ortodoxia en las normas del país-, con todas las triquiñuelas legales. Gente que pierde un dedo porque no le cubre el seguro, gente que carece de toda cobertura.

Igual está ocurriendo con la educación, la causa mayúscula de que España sea un país de tercera con una economía que se ubica –con crisis y todo- entre las primeras del mundo. Una caspa congénita que lleva al presidente de un partido a decir que un más que presunto corrupto ha pagado con creces su deuda de cohecho, en lugar de enrojecer de vergüenza y profesar a fuego la ética. Muera la “equidistancia” que exonera a la política de nuestros males a pie de suelo. No hay dos, tres, cuatro partidos, a los que sacar la cara. Hay un niño muerto, su madre (probablemente), mucha gente desatendida, una mayoría desinformada, apática y con muchas tragaderas. Y alguien, además de los interesados, tiene la culpa.

Ah, En 1997, España era el sexto mejor sistema sanitario del mundo en la clasificación de la OMS, el séptimo en 2002. Ahora, la Organización Mundial de la Salud prefiere, en lugar de fijar un “top ten”, dar clasificaciones parciales. A España le da una calificación muy alta en “justicia contributiva” porque el paciente no paga cuando recibe los servicios. ¿Y nuestros impuestos no pagan?

¿Qué gripe es ésta?

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Acaban de contarme que un joven mexicano -de familia informada e inmensamente rica- ha muerto como consecuencia de la gripe, no sé si mal llamada porcina. A los primeros síntomas fue enviado a recibir tratamiento a Huston y no pudieron hacer nada por él. A lo largo de la exhaustiva información que estamos recibiendo, sabemos ya varios datos alarmantes:

  • A este joven no le sirvieron los retrovirales, como suele suceder con las complicaciones de todas las gripes.
  • El paciente cero, una mujer de 39 años de Oaxaca, en la que primero mutó el virus, vivía en un núcleo urbano sin ninguna relación con cerdos.
  • Los primeros síntomas se detectaron, al menos, el 2 de Abril. Es decir, el virus lleva casi un mes en el aire.
  • Se han encontrado en él ingredientes de gripe humana, porcina y aviar.
  • La OMS ha elevado el nivel de alerta de 3 a 4, sobre un máximo de 6.
  • Ya se ha extendido por todo el mundo. Cada enfermo infecta a otros. Y éstos a muchos a su vez. Ya no hay quien lo pare.
  • Sólo hay muertes en México, por el momento. ¿Por qué?
  • No hay datos tan exhaustivos sobre el hambre que mata cada año a 35.000 personas. Éste si es un virus conocido.
  • El turismo y los negocios de México, como decía en la entrada anterior sobre el tema, van a sufrir pérdidas incalculables.
  • En Guatemala -en muchos otros lugares- no disponen de médicos cerca, como nos ha dicho un comentario. Eso sí es preocupante.
  • Nos sigue aterrando lo impredecible, el temor a la muerte, pero el miedo es el peor de los virus. Y hay una pandemia. Necesitamos un ranking de atemorizados. Para aplicarles antivirales.
  • Las mascarillas para el cerebro, apenas sirven para el miedo ¿servirán las otras?

             ¡Carpe diem!

Gripe porcina: Nuevos miedos

 

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 (El Roto. El País. 2007)

 Tos, dolor de garganta, constantes perfectas sin embargo, mal día para ponerse enfermo. Las temperaturas han bajado diez grados y vivimos esta primavera en una montaña rusa climática -es decir, como todas las primaveras-, sólo eso justifica los síntomas de catarro. Pero estamos inmersos en una psicosis por una nueva enfermedad transferida a los humanos: la gripe porcina. La OMS reunida sin saber qué hacer pero avisando que puede ser una pandemia y muy grave. Numerosos gobiernos trabajan hoy de urgencia para dar respuestas que tranquilicen a la población.

 Podrían haber muerto un centenar de personas en México -origen del brote- en apenas 48 horas. Acaba de fallecer, con síntomas de gripe, un arqueólogo que se entrevistó con Obama la semana pasada en su visita a su vecino del Sur para asistir a la Cumbre de las Américas, y la Casa Blanca se ha visto obligada a emitir un comunicado asegurando que el Presidente estadounidense no corre peligro. Hay contagiados en California, Texas, Kansas y posiblemente en Nueva York. También se sospecha de afectados en Nueva Zelanda tras haber permanecido de vacaciones en México. En España hay bajo vigilancia tres casos en Almansa (Albacete), Bilbao y Valencia. Esta tarde tres más en Cataluña.  Varios paises estudian posibles enfermos de gripe porcina. Lo cierto es que los virus viajan divinamente en los aviones y ya han partido camino del mundo entero.

La gripe porcina es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que afecta a los cerdos, ocasionada por uno de los virus A de la gripe porcina. Su morbilidad suele ser alta y su mortalidad baja (1-4%). El virus se contagia entre los cerdos por aerobio y mediante contacto directo e indirecto, pero ha mutado y ha pasado a los humanos. La gripe aviar no hace mucho ocasionó similar alarma, que quedó en nada, en unos cuantos afectados a quienes correspondió la china de la mala suerte. ¿Pasará lo mismo con la porcina?

De cualquier forma, caben varias reflexiones sobre las que actuar en lo posible:

1) Durante el siglo XX se produjeron cinco pandemias de gripe debido a la aparición por mutación de diferentes cepas del virus. A menudo estas nuevas cepas han surgido a partir del trasvase de cepas típicas de animales al ser humano, en lo que se denomina salto de especie o heterocontagio. No hay tratamiento para los virus -algunos antivirales específicos-, tomar antibióticos no sirve de nada, pero sí para sus complicaciones. Lo único eficaz son las vacunas preventivas, una vez identificado el virus. Leo que la mayoría de las víctimas han muerto por neumonía no tratada y para ella sí puede haber solución. Hay neumonías fulminantes, pero en general sí existen para ellas fármacos. Ahora bien, sistemas sanitarios deficientes por falta de cobertura universal pueden ayudar a extender la epidemia o pandemia.

2) Sin embargo, los expertos avisaron hace tiempo de que una de las consecuencias perniciosas del cambio climático era la reactivación o aparición de enfermedades. De alguna manera la tierra mantiene su equilibrio (es lo que viene a demostrar la hipótesis de Gaia) pero la mano del hombre -esa que niegan algunos iluminados- ha alterado las condiciones en las que vivimos. Los ciclos de frío y calor se han trastocado. Antes lograban matar los virus y microbios estacionales, ahora permanecen y, vivos, se hacen más fuertes. Cuando leí hace unos días, que había dengue en Argentina con miles de afectados, supe que algo así estaba pasando ya. Es una zona proclive pero su extensión ha sido desmesurada.

3) Nos movemos sin cesar en aviones y los virus, como digo, no vienen sólo en pateras, se alojan también en primera clase de las aeronaves. No podemos detener el flujo. No podemos quedarnos todos en casa o prohibir que vengan a visitarnos por miedo.

4) México que estaba logrando espectaculares resultados económicos va a sufrir un serio revés con su gripe porcina. El mundo le culpabilizará aunque el hecho podía haberse producido en cualquier parte.

5) y conclusión: los humanos no hemos resuelto el incomprensible problema de la muerte. Avanzan estudios espectaculares y esperanzadores para prolongar la vida y en buenas condiciones, pero la realidad se impone y por una simple -o no tan simple- gripe podemos morir. La muerte nos aterra. Lo desconocido nos angustia. Un día, ideamos las religiones para dar consuelo a esa verdad incuestionable. Pero la vida es una aventura impredecible y no tiene que asustarnos. Aunque se puede racionalizar la muerte y lo desconocido, pero no asumir emocionalmente. No sé si más la propia o la de los seres a quienes amamos. También la propia, con seguridad. Pero el miedo sólo añade problemas y dolor. Y ése sería el primer asunto a resolver: erradicar el miedo. Porque, además, casi todos los miedos son utilizados por alguien para empobrecernos.

Madrid infartado

Ayer tenía una prueba médica rutinaria en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, hoy Capio-Fundación Jiménez Díaz. Opté por salir hora y media antes de casa en previsión de lo que sabía iba a ocurrir. Esta clínica está situada junto al Hospital Clínico y congrega cada mañana a centenares de enfermos. A la vista de cómo están a diario todas las zonas sanitarias de Madrid, uno piensa que es una ciudad seriamente enferma, sus habitantes lo están.

Conforme uno se acerca a la Plaza de la Moncloa, se intensifica el tráfico hasta llegar a ser un auténtico colapso en la zona. Coches aparcados hasta en triple fila, con algún familiar aguardando al paciente, crean un pasillo angosto por el que no se puede ni circular. El aparcamiento oficial está lleno. En mi primera ronda conté unos 40 automóviles esperando, en torno a los 60 en otra posterior. Las calles aledañas tienen establecido parquímetro y -además de no haber sitio- es aventurado pensar que en una hora le van a atender dentro. Todos los parkings privados cercanos están completos a su vez.

La parada de metro se ubica a una distancia que puede no ser apta para un enfermo. La única solución, por tanto, es que un familiar te acerque y espere, o tomar un taxi.

Yo sabía todo lo que me aguardaba, pero confié en tener suerte y llevé el coche. Cuando la hora de mi prueba se aproximaba peligrosamente y yo seguía dando vueltas, parándome en callejones sin salida, opté por alejarme hasta encontrar un aparcamiento privado. Lo hallé en Marqués de Urquijo -a considerable distancia-. Desde allí tomé un taxi.

El conductor escuchaba Onda Cero -segunda versión de la COPE-, era un síntoma. Le conté mi odisea. Respondió que vivimos en una democracia secuestrada y que no se puede hacer nada. Lógicamente, los secuestradores eran los socialistas, pero tampoco se mostraba muy contento con nada sucedido en España desde la Transición.

“En España, es imperioso establecer la cadena perpetua”, me dijo. “Esa pobre chica, Marta”… pero “los políticos no quieren”. “¿Tiene Vd. idea de porqué ha tenido tanta repercusión este caso cuando cada año mueren 70 ú 80 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas sentimentales?”, alcancé a preguntarle. “No sé, quizás porque han sido cuatro los asesinos y no ha aparecido el cuerpo”, plausible explicación.

El tipo era listo y comentó que yo no me pronunciaba. “Lo hago, no soy partidaria de la justicia vengativa”, le dije. “Ahh”, bramó, “Vd. está alentando a su enemigo, lo está alimentando, Vd. coopera con él”. Admiraba a EEUU, porque allí puedes descerrajar cuatro tiros personalmente a quien te ataca. Tienen un problema eso sí: los negros, que no les gusta trabajar y sí en cambio adoran follar y engendran muchos hijos. Obama va a ayudarles y por eso no confía demasiado en él. Va a ser su principal problema.

Previos 7 euros, llegué a tiempo a mi prueba. Salió perfecta. Otro taxi me llevó de vuelta al aparcamiento -3,80, casualmente, hasta al segundo taxista le extrañó el precio del primero-. Este llevaba la radio apagada. En el aparcamiento pagué 5 euros.

¿La prioridad del gasto del ayuntamiento y la comunidad de Madrid no debería solucionar el problema de los accesos a los hospitales?

¿No deberían hacer también un examen de cultura democrática a los taxistas que son en muchas ocasiones la puerta de entrada de muchos turistas?

¿Qué sucede en esta ciudad para que haya tantos enfermos y de tan diversa etiología?

¿No resulta clamoroso que esta ciudad está infartada?

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