Madrid infartado

Ayer tenía una prueba médica rutinaria en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, hoy Capio-Fundación Jiménez Díaz. Opté por salir hora y media antes de casa en previsión de lo que sabía iba a ocurrir. Esta clínica está situada junto al Hospital Clínico y congrega cada mañana a centenares de enfermos. A la vista de cómo están a diario todas las zonas sanitarias de Madrid, uno piensa que es una ciudad seriamente enferma, sus habitantes lo están.

Conforme uno se acerca a la Plaza de la Moncloa, se intensifica el tráfico hasta llegar a ser un auténtico colapso en la zona. Coches aparcados hasta en triple fila, con algún familiar aguardando al paciente, crean un pasillo angosto por el que no se puede ni circular. El aparcamiento oficial está lleno. En mi primera ronda conté unos 40 automóviles esperando, en torno a los 60 en otra posterior. Las calles aledañas tienen establecido parquímetro y -además de no haber sitio- es aventurado pensar que en una hora le van a atender dentro. Todos los parkings privados cercanos están completos a su vez.

La parada de metro se ubica a una distancia que puede no ser apta para un enfermo. La única solución, por tanto, es que un familiar te acerque y espere, o tomar un taxi.

Yo sabía todo lo que me aguardaba, pero confié en tener suerte y llevé el coche. Cuando la hora de mi prueba se aproximaba peligrosamente y yo seguía dando vueltas, parándome en callejones sin salida, opté por alejarme hasta encontrar un aparcamiento privado. Lo hallé en Marqués de Urquijo -a considerable distancia-. Desde allí tomé un taxi.

El conductor escuchaba Onda Cero -segunda versión de la COPE-, era un síntoma. Le conté mi odisea. Respondió que vivimos en una democracia secuestrada y que no se puede hacer nada. Lógicamente, los secuestradores eran los socialistas, pero tampoco se mostraba muy contento con nada sucedido en España desde la Transición.

“En España, es imperioso establecer la cadena perpetua”, me dijo. “Esa pobre chica, Marta”… pero “los políticos no quieren”. “¿Tiene Vd. idea de porqué ha tenido tanta repercusión este caso cuando cada año mueren 70 ú 80 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas sentimentales?”, alcancé a preguntarle. “No sé, quizás porque han sido cuatro los asesinos y no ha aparecido el cuerpo”, plausible explicación.

El tipo era listo y comentó que yo no me pronunciaba. “Lo hago, no soy partidaria de la justicia vengativa”, le dije. “Ahh”, bramó, “Vd. está alentando a su enemigo, lo está alimentando, Vd. coopera con él”. Admiraba a EEUU, porque allí puedes descerrajar cuatro tiros personalmente a quien te ataca. Tienen un problema eso sí: los negros, que no les gusta trabajar y sí en cambio adoran follar y engendran muchos hijos. Obama va a ayudarles y por eso no confía demasiado en él. Va a ser su principal problema.

Previos 7 euros, llegué a tiempo a mi prueba. Salió perfecta. Otro taxi me llevó de vuelta al aparcamiento -3,80, casualmente, hasta al segundo taxista le extrañó el precio del primero-. Este llevaba la radio apagada. En el aparcamiento pagué 5 euros.

¿La prioridad del gasto del ayuntamiento y la comunidad de Madrid no debería solucionar el problema de los accesos a los hospitales?

¿No deberían hacer también un examen de cultura democrática a los taxistas que son en muchas ocasiones la puerta de entrada de muchos turistas?

¿Qué sucede en esta ciudad para que haya tantos enfermos y de tan diversa etiología?

¿No resulta clamoroso que esta ciudad está infartada?

Entrada anterior
Entrada siguiente

1 comentario

  1. Laura C.

     /  11 marzo 2009

    ¿Y si la gente que debe acudir a alguna cita (sea médica o no) en Madrid, una ciudad que todos sabemos colapsada, dejara el coche en casa y optará por moverse en transporte público? Usted misma, sabiendo lo que se iba a encontrar, prefirió ir en su vehículo para luego sorprenderse de la de coches que colapsan la ciudad. Sin dejar de lado que hay muchas mejoras que con respecto al tráfico rodado podrían (y deberían) hacerse en Madrid, una de ellas sería que los conductores asumiéramos el dejar nuestros vehículos en casa.

    Por otro lado, el examen de cultura democrática debería comenzar por hacerse a políticos y periodistas, y de ahí para abajo. Muchas personas de fuste suspenderían, ¿por qué habría de ser mejor un taxista?

A %d blogueros les gusta esto: