El triunfo de la mediocridad

En 1913, un médico, sociólogo y filósofo argentino, José Ingenieros, publicó un libro que tuvo gran influencia entre los jóvenes latinoamericanos: “El hombre mediocre”. Entre los modelos que definía, el que daba título a la publicación. “El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y se convierta en parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social”. (…) «En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos. Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición” (…) “A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí. «Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos».

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Como salidos de un circo, los mandamases de Valencia no apuntan siquiera a esa mediocridad, sino a provocar vergüenza ajena. Es la mediocridad quien les encumbra. Pero sigamos mirando, en giro de casi 360º grados, el panorama político español y echémonos a llorar. ¿Y el mediático? Siguiendo en este caso la tendencia mundial, el periodismo no sabe qué hacer consigo mismo. Trivializar los mensajes a morir, para incitar a consumir a la ciudadanía aturdida, y consolidar más la mediocridad. Mantener el negocio contra viento y lógica. Reducir las plantillas, suprimir la experiencia, crear informadores inseguros con su futuro de pan y cuchara. Jubilados de lujo se ríen de las penas ajenas, porque, por el momento, disponen de un consolidado colchón. Comprometerse ni en sueños. Y la sociedad exhausta porque la tarea es demasiado ingente, “otros están peor”, y “nada se puede hacer”. El hombre mediocre de José Ingenieros ganó la partida en los albores del siglo XX, y mucho más –sí, mucho más- en los del XXI.

Pues bien, os preparan una reforma laboral que apenas ya nadie discute, y que sacraliza los beneficios de quienes nunca pierden a vuestra costa. No está nada claro que, nosotros, los apartados de la vida laboral, conservemos de por vida las pensiones. Al menos no os dejéis distraer con la zanahoria de lo que dicen los brillantes representantes del PP, del PSOE, de IU –que viene bueno-, y del resto de los partidos.

Todo se cuece más lejos. El valiente Obama les ha dicho a los chinos que no quiere meterse mucho en lo que hacen con los derechos humanos, que cada cuál se organiza como puede, pero que, vamos, podrían ser una pizca más rigurosos, si no les molesta que se lo diga,si les molesta, pues nada, que no ha dicho ni media. En la libertad de información y de expresión, por ejemplo, no ahondemos mucho más. Un mercado de 1.008.175.288 habitantes, según el último censo, sojuzgadas (salvo el Partido y su camarilla) es un inmenso campo para el negocio. Es lo que cuenta. Acaban de ser ejecutados nueve detenidos por las revueltas étnicas de Julio, porque osaron protestar. Y hace falta tener coraje para protestar contra la dictadura y el ejército rojo-sepia. Eran algunos de los que quedaron con vida en las manifestaciones reprimidas con saña y sangre. China y EEUU también, hacen fracasar la cumbre de Copenhague que trataba de frenar el cambio climático, grave amenaza de hoy del futuro. No es rentable ¡qué le vamos a hacer! Pues mirar las tetas de Pilar Rubio  -¿globos de silicona para un cuerpecillo deforme?- o darse una vueltecita por H&M y C&A que, por poco precio, satisface el mono consumista. A mí me deja como una seda. Comprar bufandas a 7 euros para este otoño de 21º. Después de una sesión matutina de tiendas, me digo «Bah ¿para qué escribir?», en serio. Ya lo decía José Ingenieros, hace casi un siglo: «Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos».

Grano tras grano

Veo que nadie está libre. Desde políticos locales a los ubicados allende los mares. Con acento castizo o venezolano. En la judicatura, en el periodismo, en la Agencia Tributaria. En la cadena de mando de cualquier empresa a cualquier relación humana. Lees, oyes, ves, y notas la incomodidad de la quemazón en muchas personas que apenas alcanzan a reprimirla en público. Les entiendo bien. Razonablemente sana y con una alimentación rica en frutas y verduras, nada hacía presagiar una vida sembrada de granos. Aparecen sin previo aviso y algunos son especialmente recalcitrantes. Sufrí uno en el colegio, en forma de niña de ojos verdes felinos empecinada en contar sádicas historias de miedo, con 6 años. Y no han dejado de aparecer a lo largo de mi vida. Esporádicamente, por fortuna. Como a buena parte de los humanos por lo que observo. Algunos asisten a recidivas cuando ya no quedaba ni el recuerdo. Se extienden en contagios, formando sarpullidos. Furúnculos, bubones, pápulas, carúnculas, pupas, abones, granos en román paladino, Tiene el grano una curiosa personalidad: se obstina en su condición al punto de buscarse sus propios tumores con los que irritarse. Se diría que el grano siente al cuerpo al que habita como un inmenso divieso que le tortura. De ahí su carácter, su empecinamiento y su emponzoñamiento.

La génesis es siempre la misma. Irrumpe en tu apacible vida sin que le abras la puerta. Lo notas al principio como un cuerpo extraño. Como esa funda de muela mal colocada a la que continuamente se dirige la lengua queriendo -sin éxito- expulsarla. El grano es igual. Aunque te asista la certeza de no haber hecho nada erróneo –una comida demasiado picante o una avispa que pilla por sorpresa-, se planta allí inmisericorde complicándote la vida. Dependiendo de su ubicación, se aplasta contra el asiento, punza y se extiende en un picor molesto. O afea las partes visibles de tu epidermis –pensad en esos que se implantan en la punta de la nariz-. Porque el grano es una imperfección, antiestético, repulsivo, hasta rídiculo.

Hay momentos del día en el que tira especialmente. Cualquiera sabe por qué, un resorte encadenado del movimiento de los músculos, que presiona justo en el bulto advenedizo que se ha insertado bajo tu piel. Y llega un punto en el que pica, hiere, parece ensancharse, emponzoñarse. Ya no hablas con seres humanos. Aunque los tengas delante, te diriges al grano. El saludo ritual, los datos pormenorizados, van dedicados al grano. Y notas con toda precisión como, el grano, se hace purulento por segundos, presiona, hiende, quema. Es como si como si se burlase de ti y te tuviera acorralado. Uno se queja de nimiedades sin pensar que la vida puede ser mucho peor con un grano. El grano no quiere comer en realidad, persigue que tú no comas. Las luciérnagas no entran en la alimentación de los granos, pero brillan y hay que apagarlas, como dice una amiga. Las sombras que  tapan la propia efigie en el recorrrido tampoco: se impone borrarlas. Ni las otras especies como los vegetales o las piedras. pero el grano se empeña también en atacarlas. De hecho, envenenar, detener, es su objetivo, su razón de ser.

Las personas que te quieren, suelen aconsejarte que lo trates: una buena pomada con antibióticos y cortisona hace milagros, te dicen. No suele funcionar. Al contrario, en ocasiones el resultado ha sido adverso. El grano se irrita, se inyecta en sangre, agudiza sus picores, temiendo su final.

Por eso, balbuceando casi, un día te enfrentas con el grano tratando de dialogar. Y palideces. Y terminas por quedarte mudo. Pero reaccionas ¿Vas a dejarte vencer por un grano?… Hace años que encontré la solución. La condescendencia inclina a olvidarlo hasta que se consuma en su propia miseria. Pero hay hacerle tomar consciencia de su realidad: es una masa de células transformadas, con crecimiento y multiplicación anormales que, a menudo, cría pus. Si el método falla, existe uno muy expeditivo: bien aposentado en la silla, inclinas el peso de tu cuerpo sobre el lugar donde te aprisiona y aprietas con toda tu fuerza interior. Y el grano revienta. Suelta su baba y su putrefacción y queda reducido a la nada. Tu vida vuelve a la normalidad. Puede surgir en cualquier momento, estima estos útiles consejos, porque siempre hay que estar preparado para afrontar un grano.  Y, sobre todo, nunca les des demasiado importancia, nunca un grano duró eternamente.

He tenido un «flashforward» ¿y tú?

«Flashforward» es una serie de televisión estadounidense de la cadena ABC, casi recién estrenada -en septiembre de 2009-, y que en España emite en abierto Cuatro. El argumento se resume así: toda la población mundial sufre un desvanecimiento durante 2 minutos y 17 segundos durante los cuales cada persona tiene una visión de lo que será su vida al cabo de seis meses, el 29 de Abril de 2010. Lo contrario a un «flashback» para entendernos. La gran e inquietante tentación de conocer el futuro.

Pues anoche, me ocurrió a mí. Imagino que a vosotros os pasó también. Éste fue el mío:

Estaba en casa y mi hijo aún no había regresado del trabajo –lo que me proporcionó una enorme alegría dado que eso implicaba que había encontrado empleo-. Saltó un SMS encantador, era del novio perfecto que me pronosticó -para ya- una vidente en el «Hoy por Hoy» de Iñaki Gabilondo… hace exactamente 25 años. Me levanté del sofá y acudí al ordenador, a ver qué noticias traían los diversos medios digitales.

“El PP continúa acusando a Zapatero del desmayo sobrevenido a los españoles hace 6 meses”. “Su imprevisión y despilfarro causaron muertes e incertidumbres en la población”, declara María Dolores de Cospedal. Lo leo en El Mundo.

“Zapatero insiste en que el desvanecimiento fue un fenómeno global”, publica El País.

“Detenido por corrupción el alcalde y toda la corporación de…” ¡Vaya! un enorme anuncio pop-up, me impide saber en dónde ha ocurrido. Es Público.

“BBVA y Santander triplican la cuenta de resultados tras el hundimiento de Caja Madrid”. Cinco días.

“El nuevo salario mínimo fijado en 300 euros. Los sindicatos protestan por la jornada de 65 horas semanales”. El País de nuevo.

”Tras las privatizaciones de la sanidad, la educación, el agua, la electricidad y el transporte, se privatiza el aire”. Publica NuevoSoitu.

“España a la cola de Europa en gasto social”. El Periódico.

“La SGAE pretende cobrar el canon a la Familia Trapp que actuó en 1925 en Bollullos del Condado”, Meneame.

ABC, no se encuentra la página.

La Vanguardia, no se encuentra la página.

La Razón, no se encuentra la página.

Pasé entonces a buscar noticias internacionales:

“Israel bombardea Gaza”, “Madoff sale de la cárcel”, “Silvio Berlusconi gana los juicios que le imputaban”, “Las mujeres afganas recluidas en corrales”.

Sentí un nudo en la garganta. Iba a levantarme y cerrar los ojos, como hace la mayoría en estas situaciones, cuando, volviendo a NuevoSoitu , leí:

“La República independiente de Berlín, ha habilitado nuevas áreas urbanas para las numerosas peticiones de residencia en el país”.

Iba a deleitarme con los detalles de tan prometedora noticia, cuando un urgente, reclamó mi atención: “La presidenta del Gobierno español…”. ¡No pude leer más!, desperté del «flashforward«.

La intriga de la serie, del planteamiento, es saber si se puede cambiar el destino o caminamos voluntaria e inexorablemente hacia él.

Y, ahora, cuéntanos ¿Cuál ha sido el tuyo?

«Fuera de contexto»

El grupo popular del Ayuntamiento de Leganés (Madrid) anda mandando rectificaciones a la publicación de un vídeo -ampliamente difundido ya y del que yo también me hice eco-, en el que, su portavoz,  paladeando las palabras “trajes”, trajes a medida, trajes”, acusaba a los socialistas actualmente en la presidencia de la corporación, de haber adquirido tres caros ternos de Emidio Tucci en el Corte Inglés. Luego resultó que el encargo lo había efectuado Guadalupe Bragado, del PP, durante los 23 días en los que fue alcaldesa del PP. ¿Por qué pide una rectificación?… porque las palabras que se escuchan en el vídeo se han sacado “fuera de contexto”.

En un post titulado “La pérdida del sistema de valores” incluí un comentario que había encontrado en meneame.net: “Si un magrebí puesto hasta las cejas de pegamento imedio me está dando por el culo no podré hablarle de integración porque tendré la polla de un gitano rumano en la boca”. El autor se molestó en escribir un comentario aquí, en el periscopio: “Me hace gracia cómo lo has sacado de contexto, en fin, entiendo que como periodista de TVE estés acostumbrada a manipular información”.

¿En qué contexto serían admisibles ambas citas? ¿En la antología del ridículo la del grupo popular de Leganés? ¿En la sección de pacientes violentos de un psiquiátrico el segundo?

“Fuera de contexto” sin embargo se ha situado como uno de los principales eufemismos de la clase política. Con él pretenden minimizar y desviar el impacto de sonoras pifias, en presencia de testigos o con pruebas documentales. Y me temo que lo consiguen, al menos siembran la duda entre los adeptos.

Los ejemplos son múltiples. Monserrat Nebreda abandona el PP catalán, tras publicar un libro en el que cita que José María Aznar le dijo: “la población de Cataluña está enferma”. Ella asegura que había más personas escuchando la conversación. Pero ya han salido diciendo que la frase estaba “fuera de contexto”. De ser cierto lo que dice Nebreda ¿Cuál es el contexto adecuado para diagnosticar enfermedad a la sociedad catalana? Sin duda en el balance de una hipótetica epidemia sanitaria en la que el cuadrante nororiental de la península se hubiera visto más afectado.

La portavoz del Govern catalán, Aurora Masip, negó, en su día, que hubiera una «orden política» en la decisión del Ejecutivo de encargar un informe en el que se analizaba la opinión que tenían del tripartito distintos articulistas en el principio de la legislatura. La portavoz indicó que ¿lo adivináis? se había sacado «fuera de contexto» una frase que hacía el informe sobre la imagen de Puigcercós en ‘Polonia’. Bien, será una esquirla de contexto, pero.. está en el contexto.

 En prácticamente todos los procesos judiciales, se opone que las palabras que reflejan cintas grabadas, estan… «fuera de contexto». Lo ha hecho Ricardo Costa, muchos, siempre es la excusa. Hasta el períódico La Razón editorializa de esta forma, sobre el sumario conocido tras levantarse el secreto del caso Gürtel: «No se conoce todo el sumario, sólo un tercio de los 40.000 folios de los que consta, y del material desclasificado sólo se obtiene una visión parcial, sesgada en muchas ocasiones y fuera de contexto en otras».

Otro ejemplo, la ex teniente de alcalde de Marbella, Isabel García Marcos, imputada en el “Caso Malaya”. Su abogado aseguró, respecto al informe policial que habla de supuestas entregas de dinero, que “las afirmaciones que la ex edil realiza en una de las conversaciones telefónicas contenidas en el sumario «se han sacado fuera de contexto». Hablaban sin duda en el contexto de una novela policíaca, se contaban el argumento.

   Sacar fuera de contexto algo es privarle de un contenido sustancial. Es el caso de gran parte de las oraciones condicionales, si solo se dice la aseveración cambiando el tiempo verbal. Yo puedo afirmar: «políticos y ladrones son honestos«. Sería sacar la frase fuera de contexto si en realidad hubiera dicho: (Si políticos pillados in fraganti y rateros investigados por sus declaraciones grabadas, no exgrimieran la argucia del «fuera de contexto) «políticos y ladrones son (serían) honestos.

O

(Si la sociedad fuera responsable y estuviera debidamente informada) la sociedad (no consentiría) no consiente que le tomen el pelo.

 

¿No le extrañó ver que se habían pagado los trajes?

Por algo le llaman red. Yo miro a diario escolar.net, Nacho Escolar lo ha encontrado en Cartier, y me es imposible resistirme a seguir la rueda de su difusión. Pasen y vean todos, cómo se puede hacer el más espantoso de los ridículos y cómo se puede reaccionar con tamaña desfachatez. El portavoz del PP en Leganés (Madrid), Jesús Gómez, acusa al PSOE, –ahora de nuevo en el gobierno del municipio- de haber pagado unos trajes carísimos a unos escoltas. Paladea la palabra “trajes”, trajes a medida, trajes… su astucia ha logrado encontrar que también los socialistas trafican con ropa masculina. “No tiene Vd. vergüenza, Vd. debería dimitir”. Pues resulta que los trajes lo había encargado la anterior alcaldesa, del PP, Guadalupe Bragado, que estuvo en el cargo 23 días.

El portavoz del PP no abre a paladas la tierra que le sustenta para esconderse. Por el contrario, apenas inmuta el gesto ¿No le extrañó que los trajes se hubieran pagado?  ¿O que en 23 días no se hubiera codeado nadie del PP con un sastre? Gómez mantiene su posición: la culpa es, igualmente, del PSOE por haber abonado las facturas de  los trajes que encargó la alcaldesa del PP. No es la primera vez que Gómez, asesor a la vez de Esperanza Aguirre,  se columpia de similar forma. También acusó hace pocos días a la concejala de Recursos Humanos de un delito de prevaricación que nunca pudo cometer, dado que la edil no participó en el proceso que el inefable Gómez denunciaba. Y luego me quejo yo de navajazos traperos de impresentables. Pero ¿de quién son los trajes? ¿de quien los encarga o de quien los paga?  Ya lo decía el bolero: 

     «Un jardinero de amor
siembra una flor y se vá,
otro viene y la cultiva
¿de cuál de los dos será?»

 La culpa es del PSOE. La que está liando Emidio Tucci.

El saco sin fondo de asociaciones y subvenciones

Me llama sacar el periscopio para hurgar en las que imaginaba procelosas aguas del asociacionismo (y su nutriente: las subvenciones). 42 de ellas convocaron la manifestación del sábado en Madrid ¿de dónde salían?, alguna que yo conozco ávida por lograr dinero público. Tras una pequeña prospección he llegado al convencimiento de que me hallo ante un océano inmenso, casi inexpugnable.

Para crear una asociación (derecho reconocido en la Constitución) basta con que un grupo de personas se reúna, elabore unos estatutos que –si no se quiere ser muy imaginativo- vienen en una plantilla predeterminada, adjunte un acta fundacional salida de una asamblea general, rellene unos impresos y los presente en los registros de asociaciones de cada comunidad y pague unas tasas asumibles y se arme de paciencia para cumplimentar algunos más para Hacienda. En un par de meses contestan ambos organismos y ya está constituida la asociación, que ha de tener nombre y razón social –para ésta basta el domicilio de un asociado o alquilar la dirección, solamente la dirección fiscal, a una empresa-. Ha de elegir también una junta con todos sus cargos.

 Para funcionar es aconsejable disponer de un local y servicios mínimos como teléfono, agua, gas y electricidad. Hace falta dinero, en una palabra. Necesario en principio también para la organización de actos y pago –en su caso- de conferenciantes, o el desarrollo de la actividad para la que se ha formado la asociación. Se puede sustentar con cuotas de los socios, aportaciones particulares y/o subvenciones públicas.

 Complicado conocer el número de asociaciones inscritas en España, pero baste decir que Alcorcón, Madrid, (162.000 habitantes), cuenta con 300 asociaciones: Reto a la esperanza, traspiés, peña taurina taurus, provida y familia, petanca,onda expansiva y muchas otras. En el conjunto de la comunidad de Madrid hay 30.000 registradas formalmente, en Cataluña casi 50.000, 65.000 en Andalucía, todas «sin ánimo de lucro», Y es que, para delimitar el camino, he procurado desbrozarlo y quedarme con ésas, las llamadas «sin ánimo de lucro», un saco en el que caben desde opacas fundaciones a asociaciones culturales y casas regionales. Todas susceptibles de subvenciones.

Vivimos en un país consagrado, como todo occidente, a la economía de mercado, pero el sector público aporta dinero, entre otros, a las asociaciones privadas, que es de lo que tratamos. Ayuntamientos, diputaciones, comunidades autonómas y gobierno central, con todos sus organismos, arbitran presupuestos para subvenciones. Con mayores o menores requisitos, mayor o menor control, y, presumiblemente al albur -dado que hablamos de España-, de condicionantes ajenos a la actividad, cuando ésta suponga un desembolso de cierta cuantía. De hecho conocemos de vez en cuando quejas por favoritismos ideológicos. La concesión es potestad del organismo que lo otorga. Por ejemplo en Andalucia el PP denuncia una congelación de las ayudas a Cáritas, y las asociaciones de discapacitados protestan porque la Comunidad de Madrid no les paga las subvenciones concedidas.

Por supuesto que en este inmenso saco sin fondo, hay actividades (seguramente la mayoría) encomiables que luchan por los desfavorecidos de todo signo, que llegan adonde no llega nadie, pero no solo. Como digo, organizarse como asociación es fácil. Y con realizar algún acto, aunque sea para una sola persona en el auditorio como he llegado a ver, se justifica el dinero recibido.

Aquí están, por ejemplo, las alertas de subvenciones para ONGs, las últimas publicadas. Son casi medio centenar. Elijo algunas al azar.

 Xunta de Galicia  y sólo de la Consellería de Trabajo y Bienestar. Y, únicamente, dedicadas a ayudas para el apoyo a las cooperativas y otras entidades de economía social de carácter no lucrativo para el año 2009. Cuantía hasta 20.000 euros.

Parece interesante ésta, que ayuda «el fomento del desarrollo de la acción cívica, la convivencia y el capital social». Veamos,  Boletín oficial de las Islas Baleares.   «Destinada a fundaciones, personas jurídicas privadas sin ánimo de lucro, iglesias, confesiones, comunidades religiosas y entidades que les están vinculadas, y cualquier otra persona jurídica privada sin ánimo de lucro, que promuevan una actividad pública mediante actuaciones de interés general…» 500.000 euros.

Vamos a por otra. Es de la UE, además. Y que tiene de presupuesto 9.333 millones de euros, cómo se ve donde hay poderío. «Convocatoria de propuestas de acciones indirectas dentro del programa comunitario plurianual sobre la protección de los niños en el uso de Internet y de otras tecnologías de la comunicación (Safer Internet)» Para saber qué acciones indirectas se deben acometer para proteger a la infancia del monstruo virtual remito al texto con los requisitos.

Saliendo de las ONGs encuentro, por ejemplo, subvenciones a asociaciones de consumidores y usuarios, también “sin ánimo de lucro”, de La Rioja en el año 2009. Por el modelo de solicitud cada uno pide lo que estima oportuno.

Diputación de Córdoba. Tenemos algunas de las ya la concedidas: 

Convocatoria de Subvenciones en materia de Igualdad. Asociación de Mujeres Reina Cava. Proyecto Mujer 2009. 455,80 euros

Convocatoria de Subvenciones dirigidas a Asociaciones sin ánimo de lucro. Asociación Cultural Pedroche a Caballo. Jornada Nuestras Tradiciones. 617,13 euros

Convocatoria de Subvenciones en materia de Juventud. Asociación Pedroche Joven. Semana Joven. 1.840,00 euros

El gobierno de Aragón dedica 40.000 euros a asociaciones universitarias sin animo de lucro.

Volviendo a la Comunidad de Madrid. Lo divide en 10 sectores distintos.  Elijo turismo, ocio y deporte.  Construcción de pistas de pádel (dos). 50.000 euros a cada Ayuntamiento. Para la promoción turística de la Comunidad hay que presentar proyecto, y, si supera los 30.000 euros, se exigen requisitos especiales.

 En esta otra página, cuyos enlaces no funcionan muy bien, nos hablan de las subvenciones a asociaciones de distintos ministerios. Son 10, que, a su vez, detallan no menos de otros 10 proyectos cada uno. Muevo el cursor. Éste: «Subvenciones a entidades asociativas representativas del sector agrario y alimentario, por el desarrollo de actividades de colaboración y representación ante la Administración General del Estado y Unión Europea, así como para la celebración de congresos, simposios y estudios sobre temas relacionados con el ámbito de competencias del Departamento. (Beneficiario: entidades sin ánimo de lucro)». También funciona presentando un presupuesto que se acepta o no.

O del Ministerio de Educación, para asociaciones de ámbito universitario: 300.000 euros.

El asociacionismo juvenil tiene un amplio y sorprenden recorrido por lo que he visto en esta página que os recomiendo (puede venirle bien a alguien incluso). «Basta con crear legalmente la asociación. la nueva entidad deberá registrarse o censarse en la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma a la que se pertenezca, y así poder optar a las convocatorias de subvenciones que se oferten por parte de consejerías, instituciones o direcciones generales, entre otros organismos convocantes», informa entre otros detalles prácticos.

El colegio oficial de biólogos de La Rioja-Navarra, oferta en su página un surtido de cursos y subvenciones a las que se pueden acoger sus profesionales. Y tenemos, sin ir más lejos, el Instituto de Estudios del Huevo, con un premio de investigación de 10.000 euros.

Todo barrio de todo municipio se puede constituir en Asociación de vecinos.  Y acogerse a las subvenciones de todos los organismos competentes en su zona. Selecciono el Ayuntamiento de Huesca (48.500 habitantes). 40.200 euros para el conjunto de las entidades. El de Ciudad Real (70.000 habitantes) arbitrada subvenciones a cada una de ellas que no superen los 6.000 euros y dispone de un total de 60.000.

Dado su tamaño, el Ayuntamiento de Madrid firma convenios con las que llama «las tres de las federaciones de entidades asociativas más representativas de nuestra ciudad»: la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, la Federación Regional de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado «Francisco Giner de los Ríos» y la Federación de Casas Regionales de Madrid. El monto, en dos partidas, asciende a 781.000 euros. Pero debe haber más fuera de convenio, por trámites ordinarios. 

 Pero las grandes ofertas están en la UE.  Una treintena de departamentos dispuestos a dar dinero para proyectos, con grandes presupuestos, y, eso sí, requisitos tan complicados (recomiendo echar un vistazo a todo lo que piden) que han de rellenarlos profesionales expertos en estas cuestiones burocráticas. Hasta tal punto que incluso las ayudas a jóvenes innovadores acaban en manos de grandes empresas porque son las únicas que pueden pagar los servicios jurídicos que cumplimenten los impresos, o llegan a quedar vacantes. Lo dijo Felipe González en una conferencia inolvidable para mí. Suelen estar sujetas a rigurosas auditorías.

También existen empresas, centrándonos de nuevo en España, para dar noticia y canalizar la solicitud de subvenciones. Muy variadas, como podréis apreciar, y ya incluyendo las estipuladas para empresas y entidades de beneficio privado.

   El Tribunal de Cuentas fiscaliza, a ejercicios cerrados, los presupuestos de las asociaciones que han presentado un fin determinado para obtener el dinero, no así las de objetivos más generales, como asociaciones de vecinos. Y, dentro de las cuentas de las entidades públicas, de las cuales no todas ofrecen sus estados financieros.  Hacienda por su parte investiga aquellas asociaciones obligadas a prestar Declaración, cruza datos, y llama, de forma aleatoria, a algunas. En resumen, un indeterminado, pero nada escaso, desembolso público que, dada mi reciente experiencia asociativa, ofrece algunas lagunas y me plantea serias dudas. ¿Qué actividades se realizan? ¿Para quienes? ¿Con qué eficacia y resultados? Dada la variopinta exigencia de requisitos y controles, y en el ámbito territorial de la picaresca ¿qué seguridad real ofrece autodenominarse “sin ánimo de lucro” cuando se gestiona un presupuesto? ¿No sería preciso regular con carácter general la concesión y seguimiento de las subvenciones oficiales? ¿no estaremos ante ante un agujero por el que se escapan partidas sustanciales de los presupuestos?  Con seguridad,  algunas asociaciones se quedan cortas en su ayuda a quien realmente lo necesita y realizan con abnegación y dificultades una labor de la que el Estado no se ocupa, o desarrollan una creatividad encomiable u ocupan el ocio llenando de felicidad a sus asociados -que también es importante-,  y precisarían  mayor asignación pero ¿estamos seguros de que es el caso de todo el ingente y variopinto  número de asociaciones españolas? Apenas he visto la luz,  el océano está muy turbio.

(No os perdáis el primer comentario… y los demás)

El nuevo quijote español (Forges)

Con el permiso del maestro, sonrisa de buenos días vía El País.

forgesquijote

Fiesta ultracatólica con dinero público

Con los impuestos de los ciudadanos que residimos en Madrid, la cadena pública de la Comunidad ha dedicado dos horas de su programación a la marcha antiabortista celebrada en la capital. La convocaban más de 40 asociaciones ultracatólicas, con subvención preferente del gobierno regional y los de otras autonomías, empresas, y particulares. “Una marea humana” llenaba el, cortado al tráfico, centro de Madrid, nos decían, incrementada por los llegados en 600 autobuses, un tren y 3 aviones.

Cuatro o cinco enfervorizadas portadoras de micrófonos de Telemadrid seguían la marcha en distintos puntos de su recorrido, jaleando a los entrevistados y opinando tanto como ellos. Presa de un arrebol, una de ellas ha contado que había hablado con el miembro de una familia de 8 hermanos de los cuales casi todos eran sordos, menos él que hablaba mal y no ha querido hacer declaraciones. «Los padres siguieron insistiendo», ha dicho la informadora entusiasmada… insistieron evidentemente sin poner en manos de la ciencia su caso. En el estudio, con la presentadora, dos expertos en contra de la ley, porque quienes se muestran a favor –aclaran- han declinado su participación. Uno de esos expertos, como habréis visto en el vídeo, ignora la definición de salud de la OMS, debido probablemente a que es profesor de Derecho y no se ha molestado en ampliar su cultura general. La otra, una catedrática de bioquímica de la Universidad de Navarra, y presidenta de alguna asociación relacionada con la ética médica. “Una mujer española tiene más afectividad que una nórdica”, ha soltado entre sus muchas perlas, al situarse ante la evidencia de que toda Europa dispone de leyes similares a la española, salvo Malta que prohíbe el aborto. La catedrática ha dicho también que “el aborto deja irreversiblemente dañado el cuerpo y el cerebro de la mujer» y que «el 80% de los suicidios femeninos corresponden a mujeres que han interrumpido su embarazo”. Y la presentadora no ha pronunciado una palabra  ante semejantes barbaridades.

Por supuesto han presentado lo que afirman son argumentos científicos y médicos, pero no han explicado –porque nadie tampoco se la ha preguntado- por qué, entonces, celebramos el cumpleaños el día que nacemos y no el de la concepción y qué ocurre con ese embrión, sin bautizar durante nueve meses, a riesgo de ir al infierno -dado que el limbo lo ha suprimido la jerarquía católica-. Y no me he aclarado mucho en un reportaje lleno de criaturas formadas a punto de nacer, que se hacían pasar por embriones de 12 semanas, si 2,5 cms son “como el puño de un hombre” o no. La mezcla de conceptos inducía a la confusión.

El festejo ha culminado en la Puerta de Alcalá. Un violonchelista ha tocado lo que la presentadora ha calificado como “homenaje a las víctimas de la ley del aborto”. Y el profesor de derecho ha resaltado “la alegría de los jóvenes participantes en la manifestación, a pesar de que son unos supervivientes, dado que muchos como ellos no llegaron a término».

Tres musas de la caverna han leído el manifiesto. Y tantos ellas, como la antigua actriz Verónica Mengod y Benigno Blanco, el artífice del magno acontecimiento, han repetido que perseverarán hasta lograr que no haya un solo aborto en España, hasta que se prohíba.

La vieja y nueva guardia del PP, con De Cospedal, Mato, Aguirre, Aznar, Mayor Oreja, y hasta medio centenar de parlamentarios, han acudido a apoyar la manifestación. Todos ellos, y el propio Benigno Blanco, tuvieron cargos de responsabilidad en el gobierno del PP, que nunca osó retirar la ley del aborto, y en cuyo transcurso se practicaron medio millón de abortos legales. La ley lleva en vigor casi un cuarto de siglo.

Millones de mujeres han abortado durante toda la historia de la humanidad, tanto si está prohibido como si no. En la España que lo impedía, morían a manos de cualquiera que se aprestara a practicarlo, o viajaban a Londres a interrumpir su embarazo. Nunca conseguirán acabar con el aborto, a menos que se prioricen la información preventiva y la educación sexual que, por el contrario, siguen encontrando serios impedimentos en España. ¿Las metemos entonces en la cárcel? Es a lo que conduce incumplir la ley.

Tener un hijo es, en mi opinión y en mi experiencia, uno de los mayores privilegios que asisten a una mujer, pero ha de ser para cuidarlo y darle los mecanismos óptimos para que se desarrolle como ser humano.  Procrear no puede ser obligatorio. Millones de niños en todo el mundo esperan, por otro lado, mejores condiciones de vida y hay muchas formas de dársela. Pero esos ya no importan, han salido del vientre de sus madres. Son personas y no pequeñas agrupaciones de células.

Forma parte de la eterna estrategia represora que produce, por ejemplo, el espectáculo, aún impune, de guardias civiles irrumpiendo en los domicilios de mujeres que habían interrumpido su embarazo, cuando el Juez no ha visto indicio de delito alguno, y ha culpado directamente a los agentes del fiasco. El magistrado ha señalado incluso que “el modo de acusar a la clínica se convirtió en una especie de «causa general» sobre el centro privado, de una «investigación ilimitada sobre abortos imaginados» y que se «instrumentaliza al servicio de fines espurios con perfiles publicitarios intimidatorios».

Los talibanes católicos, en destacadísimos puestos de responsabilidad aún en España, y en Europa -que no sé si me produce más dolor ver quiénes nos representan fuera-, tienen un incomprensible problema con el sexo y con la libertad de la mujer. Porque también es “pecado” –y delito, sobre todo- robar -y sus eufemismos: la corrupción política/económica, la picaresca-, y jamás se han manifestado en contra.  A la vista de su neoliberalismo militante, tampoco les preocupa el derecho a la vida de quienes mueren de hambre tras salir del útero materno, ni media palabra han dicho del Día mundial contra el hambre que se celebraba. Ni tampoco, las víctimas -de todas las edades- de la guerra de Irak que ellos apoyaron. Ni la hipocresía manifiesta y la manipulación, que no parecen virtudes muy morales, o éticas. Igualmente, es pecado mentir. Si los manifestantes han alardeado de dos millones de participantes, el Gobierno de Esperanza Aguirre ha dado la cifra de 1.200.000. En el siglo XXI, con satélites y sofisticados medios, no es de recibo. Fuentes municipales han calculado la asistencia en 250.000 personas,  EFE, que ha contrado a una empresa para concretarlo con precisión, 55.316 personas, cifra que prácticamente confirma el manifestómetro en su elaborado trabajo. Subvencionados, publicitados, llegados “de todo el mundo”, a esa España que lejos de condenar los males que nos hacen impresentables como país civilizado, enjuicia a quien osa tocar el franquismo. Algo se remediaría si la próxima vez, se reunieran en una pradera, pagando de su bolsillo todos los gastos. Es lo que hacemos el resto de los seres humanos con nuestras aficiones. Y, en general, por muy perniciosas que sean, no perjudican a la salud social de la ciudadanía. Los políticos que contribuyen, alientan y practican el fanatismo no existirían en una sociedad educada y responsable.

Actualizazión:

Veo,en meneame, cómo caldeaba el ambiente Telemadrid, la televisión pública de la comunidad:

Radiografía de la lamentable sociedad española

Hace tiempo que me gusta mirar los barómetros del CIS más allá de los titulares de urgencia que ofrecen los medios. Es un estudio serio por el tamaño y selección de la muestra (edad, sexo, nivel de estudios, tamaño del municipio) y por el rigor del cuestionario. Desde luego, aportan una fuente impagable de conocimiento de nuestra sociedad.

Los españoles se declaran en su mayoría de centro, ligeramente escorado a la izquierda. Hay una razón oculta: es el lugar más alejado de los extremos, en el que nos sentimos cobijados y seguros, más arropados porque son más los que se sitúan cerca. La ciencia matemática lo ha estudiado en la llamada Campana o Curva de Gauss, y es curioso ver su representación visual: uno tira bolas sobre una tabla predeterminada, y la mayoría va al centro. Fundamento de la estadística, se aprecia que cuanto se aleja más uno de la media, menos individuos hay.

Los más conservadores, los mayores de 55 años; los menos el tramo situado entre 25 y 34, los más jóvenes vienen también más a la derecha. Y siempre los hombres se manifiestan más a la izquierda que las mujeres.

Sólo que esta consideración de sí mismos no parece concordar con las actitudes que se derivan de otras respuestas. Casi el 75% se declara católico aunque no va a la iglesia. Ateos y no creyentes algo más del 20%. Son partidarios de los controles –cámaras de videovigilancia por ejemplo- para garantizar su seguridad casi en un 70%, aunque pierdan libertad. Y sólo el 10% los rechaza precisamente porque se “pierde intimidad” y se “violan derechos”. Más del 60% es partidario de imponer «bastantes restricciones» al acceso de menores a Internet y casi el 21% de negárselo absolutamente.

Lo más ilustrativo, a mi juicio, se centra en los asuntos que más preocupan a los españoles. El paro se sitúa en las más altas cotas de nuevo con un 76,4%. Para un 48,4% son los problemas de índole económica. Asciende en vertiginosa carrera “la clase política y los partidos políticos” que representan un problema para el 12% de los españoles ¿No tienen nada que decir a esto sus componentes? Ahora bien, la corrupción y el fraude sólo inquietan a un 1,4%, con la que está cayendo. La Administración de Justicia –con lo esencial que es un buen funcionamiento para el sistema democrático-, a un 2,5%. Después de conocer que miles de expedientes se acumulan en los juzgados, en legajos y sin informática, lo que causa evidentes y trágicas consecuencias al tener a delincuentes convictos sueltos, o tener noticia de resoluciones judiciales francamente dudosas. Los problemas derivados de la juventud actual, tras haber llenado páginas y páginas de alarma, a un 1,7. Lo mismo, exactamente, que la violencia contra la mujer. La sanidad a menos del 5% y la educación no llega al 8%. 

Y atención, un mes más, un año más, los nacionalismos con lo que tantos políticos se llenan la boca son recordados por el 0,4% de los españoles, y el Estatut de Cataluña, por el 0,1%.

El barómetro de septiembre del CIS, dedica un apartado especial a la seguridad, como decía, y también a Internet. Y es muy revelador. El 42,7 % no se ha conectado nunca a la red en el último año. Un 55,8 % sí. Y un 1,5 ni siquiera sabe lo que es Internet. De los que sí usan Internet, casi el 64% lo hacen a diario, buscando fundamentalmente… información (más del 92%).

   El 47% sólo tiene estudios de primaria, es el tramo más numeroso. Estudios universitarios superiores no llega al 11%.

Es decir, de falso centro, poco instruidos, insolidarios, tolerantes a la corrupción, despreocupados de asuntos cruciales suponiendo que no afectan a su bolsillo. Incoherentes hasta con el hecho de declararse católicos mayoritamente pero sólo de nombre. Sin ver en la educación una salida a nuestros problemas. Y una inmensa brecha entre dos Españas, una ávida de información y otra que vive al dictado de la televisión y la radio. Porque ya os conté que, incluso antes de la crisis, la venta de periódicos de papel en España estaba en lo que la Unesco considera el umbral del desarrollo. 100 ejemplares cada 1.000 habitantes. 400 se vendían en Suecia y Finlandia. ¿Podrá la primera, la España comprometida e informada, arrastrar, contagiar,  a la otra?

Pero, hoy por hoy,  ¿a alguien le extraña con este panorama nuestra clase política? Está a nuestra altura. ¿No mejoraría si a nosotros nos preocuparan la corrupción y el fraude? ¿Y la justicia, el periodismo o la educación? Lo que falla es la sociedad española. Y nadie se va a ocupar de incrementar su educación y cambiar su escala de valores, si no lo hace ella.

Recordando a ENRON: el capitalismo sí aprendió la lección

burbujas

El mundo conmemora el primer aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, considerada como el inicio de la gran crisis económica que padecemos. “No puede volver a suceder, hay que arbitrar mecanismos para evitarlo”. Palabras textuales que se esgrimieron en 2001, cuando el gran escándalo de ENRON. El instructivo y olvidado reportaje “ENRON, los tipos que estafaron a América” (realizado en 2005) debería ser de obligada visión en las televisiones, parlamentos y foros económicos. Porque fue la primera burbuja que estalló -tras la evanescente punto.com-, saliendo de un mar de inmundicia. Hace sólo 4 años, por tanto, se decía que ENRON era “el mayor fraude económico del siglo XXI”. Pasarían sólo dos años para que las hipotecas subprime empezaran a remover las aguas cenagosas que conducirían a la gran debacle de hace un año, saludada como nueva por la desmemoria colectiva.

ENRON era una empresa de energía con sede en Huston, Texas. Ampliaría su negocio con el tiempo a la construcción de plantas hidroeléctricas y gasísticas y oleoductos en todo el mundo. Abordaría pronto también el especulativo mercado de riesgos, seguros y comunicaciones. Tardó 16 años en pasar de 10.000 millones de activos a 65.000 millones de activos, y quebró en cuestión de semanas. Nunca presentó cuentas claras. El despeñe final se produjo por la concesión del “casualmente” recién liberalizado mercado de la electricidad en California. Llegaron a vender a Estados colindantes luz californiana, mientras dejaban sin servicio a los locales. Cortes deliberados para que pagaran más, sabedores de cómo se aprecia un bien imprescindible. Ése, esos, que acaba de liberalizar en España un gobierno socialista… sin mayoría. Las concomitancias con George W. Bush –el eternamente impune- con todo el entramado ENRON son de una evidencia diáfana, sonrojante. De hecho el glorioso paso de Bush hijo por la historia de EEUU y del mundo, se inicia con ENRON y termina con la quiebra de todo el sistema financiero.  El reportaje muestra también lo conveniente que fue para los intereses de la compañía contar con su amigo Arnold Schwarzenegger como gobernador de California. Investigaciones posteriores han revelado que ENRON efectuó considerables pagos a políticos en casi todos los países donde la empresa operaba (cerca de 40 en todo el mundo).

Los directivos de ENRON fueron llevados a juicio, uno se suicidó. 20.000 trabajadores perdieron sus empleos y sus seguros médicos. Por completo sus planes de pensiones, que no pudieron retirar por la pérdida absoluta de su valor, mientras los jefes habían sacado “previsoramente” los suyos, volviendo a ganar. Hasta mil millones de dólares.

“ENRON cuestiona toda la cultura corporativa de este país”, avisan en 2001. “Implicamos a Arthur Andersen –una de las 5 grandes auditoras del mundo-, a los bancos, todos sabían lo que estábamos haciendo. Todo el mundo se había subido al tren. Y eso puede volver a suceder”, reflexiona una ejecutiva de ENRON. Y sucedió, claro que sí.

Arthur Andersen fue condenada por obstrucción a la justicia con su reputación de honradez –que a fe la tenía- completamente destruida. Ahora bien, se fragmentó, cambió de nombre, en España sus herederos fueron Deloitte y el despacho de abogados Garrigues.

Y atención, por el escándalo de ENRON pasaron varios nombres que hoy nos son muy familiares. Por ejemplo, Merry Lynch: 4 de sus ejecutivos fueron hallados culpables de fraude en este caso. ¿Aprendieron? Algo sí. Por supuesto, se arbitraron medidas, se crearon oficinas de control. Ninguna vio nada, nadie olió nada –ni los olvidadizos economistas, con premios nobel al frente- hasta que hace un año todo el sistema se fue a pique: las irregularidades, la ambición, eran generalizadas en todo el mundo occidental, extendiendo sus tentáculos a explotar también el tercer mundo, por cierto. Los gobiernos corrieron a socorrer a los grandes motores económicos del neoliberalismo. Los que atesoran sus beneficios y sólo reparten pérdidas con los ciudadanos.

¿Qué aprendió el capitalismo de ENRON? A diversificar responsabilidades para eludirlas, a no pagar por sus culpas. Al contrario que en ENRON, nadie ha ido a la cárcel ni se ha pegado un tiro. Un ejecutivo de una inmobiliaria estadounidense, alguno más, pero ni uno de los grandes gestores del problema. También han comprobado que el miedo genera docilidad, que controlan la situación. Y ya saben cómo hacerlo, persistir, e ir más allá.

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, en lugar de pedir que le envíen bocadillos a la cárcel -en la que no ha ingresado, ni lo hará-, profetiza una futura crisis financiera por la naturaleza ‘insaciable’ del ser humano. Felipe González alerta también: “Estamos incubando la misma basura que nos ha llevado a esta crisis financiera. El origen de la actual crisis empieza ya a olvidarse. Parece que la culpa ahora la tienen los gobiernos. Pero la causa está en una implosión del sistema financiero, que ha venido funcionando como un casino financiero mundial sin reglas”.

Y Vidal-Beneyto nos recuerda las reglas del neoliberalismo, vendidas con éxito en un libro que no se oculta: “Tu única guía será el egoísmo“, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

Pagan los gobierno a un saco sin fondo para que nos sigan oprimiendo y controlando. Y liberales de mal, sacan tajada de la desinformación general. Lo vivimos dolorosamente hasta en nuestro país. La privatizadora Aguirre dice que aún hay que ir más lejos. Exactamente igual, con palabras textuales, decían los responsables de ENRON. ¿Qué han controlado los gobiernos? ¿La salida de ingentes cantidades de dinero a bancos y empresas extraídas de los impuestos de los ciudadanos y de la pérdida de sus puestos de trabajo? ¿Alguna cabeza medianamente sensata puede pensar que van a velar por sus derechos particulares en las oficinas de un consejo de administración privado de una empresa, de muchas, cuyo único fin es el lucro para sus accionistas? ¿Cómo puede alguien defender que es el modelo correcto cuando han creado un mundo de profundas desigualdades e injusticias, con millones de personas que se mueren de hambre?

Enlazo la historia de ENRON. 104 minutos. Lo siguieron haciendo, a gran escala, cada vez mayor. Su intención es seguir en el empeño. ¿Una sociedad madura lo puede tolerar?