La nueva Sección Femenina

Resulta casi inverosímil que una mujer pueda suprimir el gran avance que han supuesto los centros para mujeres maltratadas, vigentes desde hace décadas ya. Resultaría inverosímil, mejor dicho, de no ser porque la mujer machista y misógina dirigente en el franquismo (tipo Pilar Primo de Rivera) ya nos dio sobrados ejemplos de esa actitud desalmada. Hipócrita hasta la náusea.

Considerada eterna menor de edad, privada de la capacidad de abrir una cuenta bancaria o viajar al extranjero si no era autorizada por un varón –padre o marido-, la mujer española que empezaba a descollar antes del fatídico golpe de Estado y dictadura franquista se vio reducida a la nada. Las proclamas de la época le aconsejaban aguardar «como un pincel» al marido, prepararle sus platos favoritos, no mostrar jamás signos de cansancio y acceder siempre al “derecho marital”, “emitiendo un leve sonido de aprobación”. En caso de no comportarse así la esposa se arriesgaba a que su dueño y señor buscara satisfacciones fuera del lecho conyugal, lo que sin duda alguna sería culpa de ella. Si le pegaba, había de sufrirlo en silencio.

Cuarenta años de ser reprimidas y educadas así. Y, sin embargo, la mayor revolución que se dio en España en el Siglo XX, a partir de los setenta, fue la de la mujer. Y sola en gran medida: los derechos de la mujer siempre han sido “cosa de mujeres”. Cuando la democracia llegó, los parlamentos cuajados de hombres, no nos brindaron demasiadas oportunidades, pero luchamos por ellas, y las conseguimos.

Esa terrible herencia de la dictadura, la falta secular de una auténtica educación, hace que todavía algunos hombres maltraten –hasta la muerte en muchos casos- a sus mujeres a las que consideran su legítima posesión. La democracia ha ayudado a las víctimas. Sobre todo los últimos gobiernos socialistas.

Entretanto, la mujer conservadora –dura, inapelable- pare y sigue a lo suyo dejando a los hijos con las chachas. Como toda la vida. O busca, si es agraciada y puede, matrimonios “ventajosos”. Con un hombre que gane mil millones de euros al año, aunque sea veinte años mayor que ella. Un marido, al que previamente se enchufa en una Caja de Ahorros que deja un agujero de 9 mil millones de euros. El sexo de sufrido gemido o la cana al aire son alternativas.

Cospedal ha cancelado –para ahorrar- los convenios con las casas de acogida a mujeres maltratadas. Mientras, por ejemplo, paga sueldos millonarios a quien le canta sus grandezas.

 

ContrATTACando: las mentiras sobre la deuda y la crisis del euro

En nombre de ellos, de la deuda y la crisis del euro, nos están exprimiendo hasta lo intolerable. Cada día nuevos abusos. CiU convierte los hospitales de Lleida y Girona en empresas, e incluso los centros de atención primaria. Cospedal suprime las subvenciones a la vivienda protegida… para dar negocio a los especuladores del ladrillo (esa bomba infernal que desató precisamente el PP). Y también diseca los presupuestos para bibliotecas que la cultura es una variable muy peligrosa para la religión neoliberal. Aguirre y su Figar ya sabemos que van con la guadaña a por la educación pública. El mandato del Banco Central Europeo es establecer en España el minijob de 400 euros. Y la portavocía de Bruselas pide rebajar el salario mínimo griego de 750 euros a 450. Es el de Portugal, a quién fríen a impuestos haciéndoles pagar por transitar por autovías y autopistas con sus exiguos sueldos, entre otras muchas mermas. Démonos pues por rebajados también nosotros. Y algo más. Italia ha disminuído la cuantía de las pensiones. El tecnócrata Mario Monti – alabado en sus reformas que, sin embargo, preservan la bula de la Iglesia por ejemplo-, ya lo ha hecho en Italia. Con lágrimas de cocodrilo (femeninas, por supuesto)  incluidas.

   Hasta el Rey nos anuncia “tiempos muy duros en lo económico”. España cae 8 escalones en el índice de riqueza que es media en Europa. El producto interior bruto (PIB) per cápita regresa al nivel de 2002. Cada día somos más pobres. No todos, naturalmente. No tenéis más que seguir la pista a cómo aumenta la demanda de artículos de lujo, desde automóviles a esos bolsos que tanto gustan a los políticos amigos dela Gürtel.

   Merkel ha decretado austeridad. Y la UE toda (salvo los malvados y egoístas ingleses, ésos que han logrado cifras récord de paro con las políticas de ajustes, sin embargo) se apunta, en muchos casos encantada. Sus amados mercados vapulean inmisericordes sin enterarse de tan loables intenciones para sus fines: sube la deuda, bajan las bolsas. Los planes neoliberales de la UE no funcionan. Nunca lo hicieron. Pero así hay más lucro para unos pocos, los que cuentan para estos elitistas mandatarios. El resto que apechugue y se apriete. Más aún,  numerosos estudios nos auguran más paro y recesión. Y Rajoy el salvador ya no promete millones de puestos de trabajo, ya dice que «de momento» no se creará empleo. No, solo dolorosísimos recortes. Gran número de ciudadanos dice compungido: “lo vamos a pasar muy mal”. Como si por sus venas corriera agua con cloroformo.

   ¿No hay otra solución? Desde luego que sí: aumentar los ingresos. ¿Cómo? Haciendo pagar a los ricos los impuestos que no pagan. Vicenç Navarro estima que si nuestra política fiscal fuera la de Suecia (ese país sin crisis y con altos niveles de bienestar) se crearían exactamente 5 millones de empleos. Suprimiendo los paraísos fiscales donde las grandes fortunas evaden sus obligaciones contributivas a los países que usan para su vida cotidiana. Imponer una Tasa para las transacciones financieras, dado que el 90% de ellas son especulativas y no pagan producción o comercio (de ahí que afirmar que si pagan se van sea una falacia: apenas crean empleo). Acabar con el fraude fiscal. Y con la economía sumergida que se lleva casi la cuarta parte de nuestro PIB. Con la corrupción de forma prioritaria. Establecer que los partidos sean subsidiarios del robo a las arcas públicas de sus miembros hallados culpables (tras regenerar también la aplicación de la justicia). Igualmente podemos plantear para qué pagamos impuestos si todo se privatiza ¿Para alimentar a los políticos y sus fuerzas de control?

  Extender la idea de que el lobo bajo la cama no se disuelve porque cerremos los ojos. Provocar la avidez por la información.    

   No vendría tampoco mal en esta tesitura despertar al 15M de sus ensoñaciones que los incendios devastadores no se apagan con el agua de jeringuillas.

  Las mentiras de la deuda y la crisis del euro, es el nuevo ContrATTACando. Este jueves en Madrid.

¿Peores que las ratas?

Un trabajo publicado en la revista Science ha revelado que las ratas son solidarias. Ya se sabía que algunos animales reaccionan ante el dolor de sus congéneres, los primates, por ejemplo. En el estudio de psicólogos de la Universidad de Chicago han comprobado que se las ingenian para abrir el compartimiento donde una compañera está encerrada y asustada, aunque sea a base de insistir hasta encontrar cómo funciona el mecanismo. Y que no actúan igual si es un peluche el enclaustrado porque saben discernir con su diminuto -aunque intacto- cerebro. Ni siquiera se molestan en abrir el recipiente si en su interior se guarda comida aunque podría satisfacer sus instintos egoístas. Cuando realmente se esfuerzan en cuando ven sufrir a otra rata.

Tanto el estudio como todos los periódicos que han reproducido la noticia dicen: “Las ratas TAMBIÉN son solidarias”. ¿También? Existe el convencimiento de que los humanos lo somos. Quizás lo éramos. Aturdidos por los experimentos de los poderes que hoy dominan el mundo, parecemos ya ser cobayas insensibles, educadas para mirar hacia otro lado y solo movernos para obtener más lucro pisoteando a los demás.

Dos tercios de la población mundial, en torno a cuatro mil millones de personas, viven en la pobreza. El “nuevo-orden” neoliberal europeo lleva a los griegos, por ejemplo, a agudizar el ingenio para comer. Y ese futuro no es descartable para muchos otros europeos. Mientras los poderes mediáticos, hasta quienes pasan aún por progresistas, alaban el acuerdo infernal impuesto por la canciller alemana Angela Merkel –que va a provocar años de recesión-, señalando al egoísta Cameron inglés como único culpable de no sé que armonía para distraer emocionalmente. Y se leen cosas como ésta tocada de soslayo en un largo panegírico de loas: “No hubo debate sobre la austeridad: Alemania y Francia ya han convencido al resto de que no hay alternativa”. Y listo.

O aún peor: «La fórmula elegida no obligaría a los países firmantes a aprobarlo en referéndum (salvo quizá a la purista Irlanda)». Vaya por dios, que a pesar de los palos del rescate, Irlanda aún pretende persistir en aquella antigualla llamada democracia. Como lo quiso Papandreu en Grecia y le costó el puesto. Aunque las recetas de la austeridad no funcionen como están sintiendo en su carne los portugueses. También nos marca el camino que vamos a seguir en España.  Con seguridad.

Vergara, Público

¿Harían esto las ratas? Parece que no. Tampoco creo que admitieran -absortos ante una pantalla donde ratas millonarias jugaran a algo para doblegar a un equipo o a otro o comprando compulsivamente por decreto-, que les destruyeran el hábitat, como han hecho en Durban en un nuevo fiasco de Cumbre sobre el Cambio Climático. Se ha devaluado hasta el acuerdo de Kyoto. Son ratas a por la comida inmediata aporreando su casa hasta destruirla.

Las ratas son usadas en los laboratorios para estudiar y modificar conductas que luego se aplican en otros menesteres. En los humanos muchas veces. Gran parte de la raza humana, en particular la del mundo desarrollado, ya ha sido adiestrada en el egoísmo y la pasividad. Manipulado su cerebro para servir a la causa de unos pocos que se enriquecen sin cesar a costa de las mermas de los demás. Ojalá fueran al menos ratas, de las de verdad.

   ¡Ah, mientras nos sirvan la comida, y nos distraigan y estemos cómodos!… ¿Y hasta cuándo lo harán? El flautista de Hamelin ya nos conduce al río, ahogados poco a poco en el camino de su flauta de sirena sin que nos demos cuenta en el masivo entretenimiento y sumisión que nos han decretado. Menos mal que atisbos de lucidez aún quedan.

La gran regresión por Ignacio Ramonet

  Lo que está acordando la UE es el golpe definitivo  de la ideología neoliberal. En la misma línea de La Energía Liberada, Ignacio Ramonet explica en el editorial de Le Monde Diplomatique las líneas básicas de lo que nos está ocurriendo… ante la indiferencia o miedo general. Por eso, las preguntas con las que Ramonet acaba el texto son claves:

«Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real…

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos…

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%… De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota…

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia…

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver  la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?»

(1) Un billón = un millón de millones.

(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros  del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.

(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.

(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

Corrupción ¿bien de interés cultural?

Bastante noqueada por lo que a todas luces aparece como el triunfo del asalto neoliberal en Europa -al que me he referido en anteriores posts-, rindo homenaje al «día contra la corrupción» que hoy se conmemora -que no celebra- con este artículo publicado en El País el 27/11/2010.

España fortalece sus tradiciones. A su vanguardia, el PP libra denodada batalla para que los toros sean declarados bien de interés cultural, patrimonio protegido por la UNESCO y anticonstitucional su prohibición. En consecuencia, ampara la fiesta en algunas de las comunidades que gobierna. Y no está solo, políticos de otros partidos y sectores de la cultura lo secundan.

En tales circunstancias, tal vez tenga sentido esta modesta proposición: ¿y si nos planteamos consagrar la corrupción como «bien de interés cultural»? ¿No les parece a ustedes lamentable que españoles de bien sean detenidos y hasta encausados basándose tan solo en indicios y pruebas? Piénsenlo, declarar la corrupción bien de interés cultural, también de interés turístico y hasta patrimonio nacional a proteger, no tendría sino ventajas. Se pueden esgrimir sólidos argumentos que fundamenten la propuesta.

La tradición, en primer lugar. Desde El Lazarillo de Tormes en el siglo XVI, sabemos que la corrupción es una de nuestras más arraigadas costumbres. Nobles y villanos, reyes y presidentes, han saqueado las arcas públicas y privadas durante centurias. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y es sabido que nuestro país tiene un amor por sus tradiciones sin parangón. La corrupción es, pues, «un signo identitario del pueblo español».

Nacidos para la gloria. Los corruptos, como los toros de lidia y como los toreros, gozan de una vida singular, muy superior a la de sus congéneres. Reciben un trato exquisito. Y, a diferencia de los astados que mueren ensangrentados y de los diestros que pueden salir malparados, nuestros corruptos a gran escala suelen salir casi indemnes de las cogidas. Para ello existen expertos y caros abogados prestos al quite, el reglamento con sus lagunas y humana aplicación, la cuadrilla en apoyo solidario, la afición que les admira. De hecho, muchos españoles llevan un corrupto dentro, tanto o más que un torero.

Valores estéticos. La corrupción española también es una mezcla de danza, arte y virilidad. A lomos de coches de lujo y embutidos en trabillas italianas, oro y gualda perpetuos, presuntos corruptos bailan ante nuestros ojos, marcando sus soberanos genitales. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos turban.

La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos que relajan el espíritu. Y en esa lucha, casi religiosa, entre el bien y el mal, vemos —irritados algunos, complacientes otros— el triunfo del mal y aprendemos la realidad de la vida.

Así que, una vez declarada la corrupción de interés cultural, turístico y patriótico, habría que aplicarse en su explotación económica. Convertir España en un gran parque temático y registrar la franquicia para exportarla a tantos países que nos siguen los pasos daría trabajo a incontables guías que llevarían a los turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento que embellece el interior, los campos de golf allí donde de natural no hay agua, los vertederos de basuras y escombros por doquier, un castillo con subvenciones fantasma, la noria de los eventos con comisiones dudosas, la montaña rusa del blanqueo de dinero negro o las administraciones de lotería donde se compran boletos premiados para eludir impuestos. Además de las infraestructuras necesarias —que reactivarían el sector de la construcción—, se crearía una industria del souvenir: talonarios, sobres bajo mano, material de espionaje, camisetas, jarras y llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción.

Apuntemos también la posibilidad de levantar escuelas y universidades de corrupción con todas sus materias específicas (cohecho, prevaricación, soborno, tráfico de influencias, fraude fiscal, oratoria demagógica). Y academias o seminarios para quienes solo desean aprender los mecanismos de la «economía sumergida», como cobrar facturas sin IVA y otras menudencias que detraen para el bien común casi el 25% de los ingresos del Estado.

Si consiguiéramos que hasta fuera protegida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la corrupción española homologaría a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, dejarían de atacarnos.

Así que supongo que estarán de acuerdo en que se impone subvencionar —más aún— a los artistas de nuestra corrupción, no dejar que la fiesta muera. Sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra: honesta, responsable, culta. Irreconocible, en una palabra.

Cierto es que casi todos los organismos internacionales han constatado la correlación entre corrupción y deterioro de la democracia, y han llamado a atajar lo que, dicen, no puede contemplarse en ningún caso como comportamientos individuales desviados, sino como putrefacción del ordenamiento social. A gran o pequeña escala, afirman esos organismos, se roba el dinero de todos. Incluso aquí hay enemigos de tradición tan acrisolada. «La corrupción es incompatible con la democracia, hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema», afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción. Pero ¿a quién le importan todas estas jeremiadas?

En Las ciudades invisibles, Ítalo Calvino habla de un «infierno de los vivos» y sus dos formas de afrontarlo. Una, «volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo»; la otra, «buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio». En esas está España: ¿parque temático u honestidad? No me discutirán que hay razones poderosas para optar por lo primero.

Damas de hierro

Vuelve el modelo, que no tiene nada ni de progresista ni de igualitario, sino todo lo contrario. Porque es también la «mujer-mujer» que se abre paso a codazos -y alguna estrategia de las tradicionales «femeninas»- en un mundo aún predominantemente masculino copiando -y a veces superando- su arquetipo: el del «hombre-hombre», enérgico y estricto. De hecho ese patrón que olvida valores como el diálogo o la conciliación se da con profusión en partidos conservadores. Con alguna excepciones.

En el PP hay varias, muchas. Pero es María Dolores Cospedal quien escala peldaños hacia esa cima. Ha presentado su -segundo ya- plan de «ajuste» para ahorrar en Castilla-La Mancha: privatizaciones (vender lo que hemos pagado con nuestros impuestos), los funcionarios trabajarán más horas por menos dinero (especial ensañamiento con los médicos de la sanidad pública). Recorta, para ser bien equitativa, algunas subvenciones a las rentas altas: habrán de pagar… los libros y el transporte de sus hijos. Dice la manida falsedad -engullida por muchos- de que «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades»… igual es de las de costearle a ella varios sueldos.

La Dama de Hierro titular era Margareth Thatcher. La autora material (con Ronald Reagan) del asalto neoliberal.  Privatizó sin freno, recortó gasto público (nunca al ínfimo nivel de España), degradó la educación y la sanidad británica (modélica hasta entonces) y desactivó a los poderosos Trade Unions, los sindicatos.

Pero tenemos otra que nos está diseñando la UE a su gusto y con mano firme. Es que ya no es cuestión de dinero solo, es de disciplina.

Autor: Peter Schrank

Los grilletes de la democracia

“Los grilletes de Rubalcaba”, dice, al pasar por la cámara de TVE, Pablo Crespo (prohombre del PP gallego) al ser obligado a ir a declarar por los negocios corruptos de la trama Gürtel en Castilla-León, junto a su colega en presuntos latrocionios Francisco Correa que lo ha hecho, muy ofendido, en ambulancia porque alega que padece claustrofobia. Esta comunidad es solamente una de las que sirvió de base de operaciones a la banda. Las principales fueron la valenciana y Madrid, en donde las obras y la organización de «saraos» les salían como las setas en otoño.

Según investigaciones judiciales, Francisco Correa, el presunto cabecilla del tinglado de corrupción de más envergadura en la historia de España, ha logrado —desde una agencia de viajes estratégicamente situada cerca de la sede nacional del Partido Popular en Madrid— conseguir y mantener 25 fincas, 30 casas, 22 coches, 18 garajes, 2 barcos, y decenas de millones de euros en cuentas opacas. Eso sí es prosperar en los negocios. ¿Cómo? ¿A cambio de qué? Tiempos aquellos de bodas y glamour, y ni gotita de claustrofobia.

En la noticia siguiente nos hablan de las cifras de paro récord respecto a la UE en este país que tan inconscientemente se subió al ladrillo como fuente de desarrollo. De los jóvenes que no pueden pagarse un piso para emprender su vida solos. Y un sonriente muchacho lanza un deseo: “A ver si Doña Manolita nos lo arregla”. Con dos brazos y dos piernas, sangre en las venas y un presunto cerebro, confía en la lotería para arreglar su futuro. No es el único, esta misma semana les pregunté a dos casi adolescentes dependientas encomendadas a la misma solución a sus problemas, si no habían pensando en buscar alguna otra salida por sí mismas.

Pelotazo corrupto o viva la virgen de los bombos. La democracia española, el civismo, sí que está atado con gruesos grilletes. Los que apoyan la corrupción, como cómplices necesarios -todos y sin faltar uno de quienes a corruptos votan-, por no sé qué sentimientos y creencias “superiores”, aquellos a los que les gustaría emularla, o/y la carne de cañón. Todos ellos envilecen nuestra convivencia de una forma que provoca náuseas.

Sólo confío en que “los grilletes” judiciales sigan aferrados a los delincuentes que nos han robado nuestro dinero embolsando para ellos bolsillos de políticos, aunque presiento que es mucho esperar por la gloria de los datos que inducen deducciones lógicas. Nenes de la lotería, igual así, tenías trabajo, vida y dignidad.

Previendo el futuro

No, la bola de cristal no sirve para nada: para engañar a los adictos a engañarse. Los humanos poseemos la potencial característica de relacionar conceptos y sacar conclusiones. De usar en el cóctel antecedentes y contexto (los humanos periodistas deberíamos hacer de la aportación de este punto a la sociedad un elemento fundamental). En los tiempos que vivimos de desmemoria algunos llaman a esto “adivinación”. Lo peor es cuando confunden la inquina con la racionalidad, como si todos nos moviéramos sólo por instinto como buena parte del resto de los animales. No, no, yo no le tengo otra “manía” a Rajoy y al PP que la que se deriva del mal que infieren a la ciudadanía.

Veamos. La OCDE afirma que, en España, “el paro volverá a subir con fuerza en 2012”. Superará con creces los cinco millones de parados. Y llegará al 23% de la población activa y que apenas mejorará unas décimas en 2013, año que por tanto seguiría registrando niveles récord de desempleo. Seamos sinceros, más allá de esa fecha ya no ven. Pero desde luego que se vayan olvidando los esperanzados (la esperanza es un sentimiento sin raíces reales) de los 3,5 millones de puestos de trabajo que iba a crear Rajoy, según González Pons.

En el informe de este organismo neoliberal (porque es la doctrina que impera en economía) que agrupa a los países más desarrollados (el 80% del PIB mundial) y que goza de algún prestigio más que el FMI, se advierte sin embargo de la consecuencia inevitable de la austeridad. Las erráticas políticas neoliberales de contención de gasto -que Rajoy anda prometiendo cumplir a muerte-, tienen como consecuencia lógica «un debilitamiento de la demanda interna» y “una contracción aún mayor de la actividad económica”, dice la OCDE. (He leído que “La OCDE vaticina”, no, usa la cabeza para deducir).

Rajoy espera tener lista la nueva “reforma” laboral para su primer consejo de ministros, antes del 23 de Diciembre. Lo primero que hizo fue reunirse con los banqueros. Esta semana lo hará con empresarios y sindicatos. “Rajoy apremia a sindicatos y empresarios a gestar un nuevo marco laboral”, “portavocea” Cospedal, pero añade: “si no lo hacen, el nuevo Ejecutivo tomará decisiones por sí solos, el Gobierno gobernará”. Es decir que tras años de no ponerse de acuerdo, los empresarios no tienen sino persistir en su actitud. Porque ¿qué modelo elegirá el conservador Partido Popular… el de la patronal o el de los sindicatos?

Para seguir relacionando conceptos no tenemos más que ver los salvajes recortes aplicados por los conservadores portugueses que sin embargo tienen ya su nota en el bono basura y una previsión de recesión seria: el 3%, según Fitch. Cuanto más ajuste social, más recesión. Y a costa de perder servicios elementales. ¿Y qué está haciendo el PP en Galicia o Murcia quitando la sanidad a los parados? ¿Qué hace Cospedal en Castilla-La Mancha? ¿Qué los hermanos convergentes de Cataluña? ¿Qué «margen de duda» cabe como piden los abducidos cómplices de esta situación?

La OCDE da recetas a España, aunque solo para “mejorar la confianza del mercado financiero”: nuevos planes de ajuste fiscal, con medidas como: aplicar el IVA máximo a otros bienes y servicios que ahora se benefician del tipo reducido, lo que supone una subida del impuesto; más impuestos al gasóleo para transporte y un impuesto de sucesiones nacional. ¿Y de subir impuestos a los ricos? ¿Y de perseguir su evasión fiscal? ¿Y de acabar con el robo de las arcas públicas que perpetra la corrupción política? ¿El PP? ¿El que afirma que se ataca al estado de derecho cada vez que la justicia pesca a uno de los suyos con las manos en la masa?

Un último dato: el Ministerio de Exteriores británico avisa a sus embajadas del riesgo de un estallido social grave, especialmente en Italia… y España. ¿Será que no tienen confianza en la pregonada confianza de la que alardea Rajoy?

Con todo, la alerta de por dónde van los tiros la dan los voceros de la derecha. Nos lo cuenta, como todos los días, José María Izquierdo, citando a un sujeto al que ampara El Mundo: Pero, ¿qué pasa si una empresa cierra? Pues nada, todo está solucionado: “Cuando tal desastre sucede, las familias desesperadas no acuden al sindicato a solicitar ayuda, sino que llaman a la puerta de su parroquia. Porque la Iglesia es la gran institución caritativa del mundo -caritas significa amor- y la única que realmente se preocupa de los desfavorecidos y jamás les abandona”. Ahí estamos. Ora pro nobis. Dominus vobiscum.

Rajoy, el injustamente ignorado carisma de un líder

Hugh Jackman

Hace unos cuantos años, una encuesta preguntó en Cataluña sobre los hombres más atractivos. Ya sabéis esas consultas cíclicas para entretener los días y que suele colocar a Brad Pitt o Huck Jackman en cabeza. En los primeros lugares figuraba Jordi Pujol. Los insondables misterios de la erótica del poder.

Jordi Pujol

 Leídas las críticas reflexiones periodísticas e intelectuales del domingo sobre Mariano Rajoy -que hace una semana justa ganó los comicios para el gobierno del Estado y por la gracia divina de nuestra ley electoral con mayoría absoluta-, debo pensar que algunos díscolos hemos cometido una tremenda injusticia, nos ha aquejado una inaudita ceguera. Ese hombre prudente y ejemplar no ha abierto la boca en 7 días siguiendo su sempiterna costumbre, pero se intuyen sus profundas meditaciones para sacarnos de la crisis.

   Ha hablado con banqueros “como dios manda”, recibe llamadas, telegramas y apremios de su correligionaria Angela Merkel para que nos fría, pero cavila en la soledad del vencedor en qué parrilla nos asará, y cuántos decilitros de aceite le pondrá; si nos sazonará con sal o con wasabi. “Prevé huelgas por sus medidas”, ay, todo sea por el bien de todos. Por el bien, en particular, de esas grandes fortunas a las que no se toca los impuestos, ni se persigue en sus evasiones fiscales, porque nosotros “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades…. de mantenerlos a todo trapo” y hay que tomar medidas a ese despropósito. Pero somos buenos, juiciosos y disciplinados y sabemos que esa es la labor del vasallo, en cuerpo y mente.¿Que hay que acabar con la sanidad, la educación y los derechos laborales? el bien supremo lo exige.
 

  En “La energía liberada”, -libro plagado de datos que la justifican- expongo otra visión de este hoy “neocarismático” líder. Aún andaba descarriada. Comienza así:

“Lastrado el PSOE por sus múltiples fallos, el PP acapara cumbres abrumadoras de poder sin haberse regenerado en absoluto, como suele ocurrir en periodos de oposición. Las mismas ideas e iguales o similares caras. Un líder dubitativo e indolente —como se resalta incluso en las viñetas de humor—, el peor valorado en la historia de las encuestas antes de acceder a la presidencia del ejecutivo —incluso con un oponente absolutamente acabado, como es el caso de Zapatero— y presa fácil de los halcones de su propio partido.

Una carrera basada en el elogio de la mediocridad y en la tibieza. Ilustres precedentes lo revalidan, en especial aquel genial (aunque llevado a una caricatura extrema) Mr. Chance que inmortalizaron la literatura y el cine. El escritor Jerzy Kosinski acertó de pleno al apellidar “suerte” a un hombre que escala la más altas cotas de reconocimiento y poder por la simplicidad de sus mensajes, en los que otros quieren adivinar ideas profundas y renovadoras. Él habla sólo de plantas, los demás hurgan en la supuesta trascendencia de sus mensajes secretos. El siglo XXI alumbra un jardín todavía más proclive a esa siembra. Rajoy es un exponente. Hay muchos más, desde luego. Lo peor es que funciona”.

http://youtu.be/PKLtNgbybMo

Y una, realmente, empieza a agotarse de predicar en el desierto, no es bueno nadar contracorriente como los salmones, agota. Por eso ando dudando si refugiarme en secano y habilitar un espacio en la terraza (no mucho podrá ser) para sembrar un huertecillo y esperar los frutos “como todo el mundo”. No vaya a ser que, sin la prudencia imperante, me arrase una tormenta, que eso siempre es un riesgo. «Como todo el mundo» y «como dios manda», busco buenas cosechas.

http://youtu.be/ZdoN-d5jekg

La energía liberada ¿Nos queda otra solución?

 

Es el día. Presentamos «La energía liberada» públicamente. No es un libro “del 15M”, aunque contenga una detallada descripción del movimiento. He tratado, sobre todo, de aportar información esencial sobre la génesis de la crisis en todos sus detalles, incluso en los indispensables antecedentes que nos hablan de una estrategia diseñada. Desde el mismo mes de Noviembre de 1989 cuando –recién caído el Muro de Berlín y con él el bloque contrario- se firma el Consenso de Washington (seguido del Consenso de Bruselas) que –con premura extrema- adapta para el mundo lo que los neoliberales venían aplicando en Latinoamérica y África, con justificaciones varias y en lugares que pasaran más desapercibidos.

 

¿Y cuáles son sus líneas de actuación? Desregulación, recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, o privatizaciones.

 

Vivimos momentos de presiones extremas que están provocando muy serias contracciones del tejido social. De todo tipo: económicas, políticas, mediáticas, sociales también. Tenemos desde el neoliberalismo, la política y dentro de ella la influencia del G20, Obama, China, los países emergentes, la UE sobre todo para nosotros (la llamé “la falla de Bruselas a Estrasburgo” antes de que desde el verano se haya precipitado en el caos), la propia España y sus cimientos (esa corrupción endémica que nos degrada como país y como seres humanos entre ellos), los medios de comunicación masivos, la crisis alimentaria. Y además… Internet, las revelaciones de wikileaks, el volcán islandés, las revueltas árabes y en otros muchos lugares, el renacer de una conciencia ciudadana. El 15M sin duda. Y el 150 también, la primera protesta global de la historia.

 

Todas estas fuerzas están INTERRELACIONADAS, no actúan de forma independiente. Al igual que ocurre con las placas tectónicas que provocan volcanes y terremotos, se alían, se empujan, chocan, friccionan, ruedan unas sobre otras.

 

Así se produce una presión intensa que no se nota en la superficie y más cuando no queremos mirarla. Pero existe, por eso, fruto de ella, de esa presión insoportable y buscando siempre un equilibrio, la energía termina por erupcionar y puede ser enormemente positiva (la energía es fuerza, brío, arranque, voluntad). Eso es lo que ha ocurrido con todos los estallidos sociales que además están comunicados entre sí, a manera ríos de lava en el subsuelo, como nunca antes en la historia a través sobre todo de la comunicación por Internet. ¿Por qué se levantaron los árabes en ese momento concreto? Por la crisis alimentaria que aquí nadie miraba, porque wikileaks les confirmó la corrupción de sus gobernantes (la familia de Ben Ali en Túnez por ejemplo acaparaba en sus arcas el 60% del PIB del país)… y porque estaban comunicados en Red. Es un gráfico ejemplo de lo que está ocurriendo en muchos lugares del mundo. Aunque los medios lo acallen o lo tergiversen modulando -como en tantas otras cuestiones- la opinión pública prefabricada.

 

Las políticas neoliberales pueden calificarse de suicidas para la población (no desde luego para sus privilegiados beneficiarios) y solo basta mirar sus resultados. El PP las acrecentará, ya estamos viendo lo que su socio ideológico aplica en Cataluña. Los “mercados” presionan para afilar la tijera y la política que comparte la idea del predominio de su poder, del poder del dinero sin cortapisas, les allana el camino. Resulta patético escuchar a dóciles vasallos argumentar que «es necesario», que «es por el bien de todos», que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” (les falta añadir que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades de mantener… a tanto aprovechado”. ¿Por qué apenas pagan impuestos los ricos? ¿Por qué evaden impunemente capitales mientras se aprovechan de nuestras infraestructuras? La rueda vuelve al principio, a la estrategia diseñada hace mucho tiempo. Y lo cierto es que, abandonados de los poderes públicos y (lógicamente) de los privados y con la insolidaria ceguera de quienes acatan sin reflexionar, solo la sociedad puede invertir el curso de ese giro infernal que nos exprime cual potro de tortura. Ésa es la energía liberada, la que solo la justicia de los hechos podrá calmar, la que puede construir un futuro mejor.

 

 Acercaos si podéis quienes estéis en Madrid (espero que haya sitio para todos). Tengo la seguridad de que, al menos, saldremos del acto mucho menos deprimidos.

 

 

http://youtu.be/IsSHdiwRwwo