Los grilletes de la democracia

“Los grilletes de Rubalcaba”, dice, al pasar por la cámara de TVE, Pablo Crespo (prohombre del PP gallego) al ser obligado a ir a declarar por los negocios corruptos de la trama Gürtel en Castilla-León, junto a su colega en presuntos latrocionios Francisco Correa que lo ha hecho, muy ofendido, en ambulancia porque alega que padece claustrofobia. Esta comunidad es solamente una de las que sirvió de base de operaciones a la banda. Las principales fueron la valenciana y Madrid, en donde las obras y la organización de «saraos» les salían como las setas en otoño.

Según investigaciones judiciales, Francisco Correa, el presunto cabecilla del tinglado de corrupción de más envergadura en la historia de España, ha logrado —desde una agencia de viajes estratégicamente situada cerca de la sede nacional del Partido Popular en Madrid— conseguir y mantener 25 fincas, 30 casas, 22 coches, 18 garajes, 2 barcos, y decenas de millones de euros en cuentas opacas. Eso sí es prosperar en los negocios. ¿Cómo? ¿A cambio de qué? Tiempos aquellos de bodas y glamour, y ni gotita de claustrofobia.

En la noticia siguiente nos hablan de las cifras de paro récord respecto a la UE en este país que tan inconscientemente se subió al ladrillo como fuente de desarrollo. De los jóvenes que no pueden pagarse un piso para emprender su vida solos. Y un sonriente muchacho lanza un deseo: “A ver si Doña Manolita nos lo arregla”. Con dos brazos y dos piernas, sangre en las venas y un presunto cerebro, confía en la lotería para arreglar su futuro. No es el único, esta misma semana les pregunté a dos casi adolescentes dependientas encomendadas a la misma solución a sus problemas, si no habían pensando en buscar alguna otra salida por sí mismas.

Pelotazo corrupto o viva la virgen de los bombos. La democracia española, el civismo, sí que está atado con gruesos grilletes. Los que apoyan la corrupción, como cómplices necesarios -todos y sin faltar uno de quienes a corruptos votan-, por no sé qué sentimientos y creencias “superiores”, aquellos a los que les gustaría emularla, o/y la carne de cañón. Todos ellos envilecen nuestra convivencia de una forma que provoca náuseas.

Sólo confío en que “los grilletes” judiciales sigan aferrados a los delincuentes que nos han robado nuestro dinero embolsando para ellos bolsillos de políticos, aunque presiento que es mucho esperar por la gloria de los datos que inducen deducciones lógicas. Nenes de la lotería, igual así, tenías trabajo, vida y dignidad.

3 comentarios

  1. Pepa

     /  30 noviembre 2011

    Pues ahora que gobiernan en todas partes…veremos…

  2. Ni ellos, los engominados, se sienten culpables, ni el pueblo robado se siente como tal. «Urmangantín» el yerno de Campechano I pasa oculto, sin pena ni gloria, por los telediarios, tan sólo en el verdulerismo de las tertulias, a posta lo del verdulerismo, hacen mofa del tema…sólo nos falta nombrarles, a toda esta sarta de ladrones de guante blanco, hijos adoptivos de nuestros pueblos, ofrecerles a nuestros hombres y a nuestras mujeres para que les reporten placer y regalarles a nuestros herederos para que sirvan de juguetes desechables de sus nietos.
    Nos roban, sí, pero ya se han encargado de pagar a buenos oradores para convencernos de que todos lo haríamos si pudiésemos.
    Ayer dos cosas sucedieron de las que casi nadie habla. Por un lado los diputados de IU renunciaron al plan privado de pensiones que, a 300 euros mensuales, les regala el congreso de los diputados. La tontería es unos 200 mil euros año entre diputados y senadores, poco, dirán algunos.Supongo que será el precio de su dignidad.
    La otra cosa que pasó ayer fue que una señora se negó a recibir la medalla de manos del alcalde de Barcelona y le dijo que no quería recibir nada de manos de quien recorta derechos.
    Chapeau, hay vida bajo el manto de escoria que tertuliANOS, ANAListas y todólogos se empeñan en inculcarnos. Habrá que empezar a decirles que les consideramos culpables, tan culpables como los que nos roban la cartera, porque ellos nos roban la dignidad

  3. julio

     /  1 diciembre 2011

    Parece que ya está tardando en resolverse el asunto de la trama Gurtel, y lo que te rondaré con otros por el estilo. Es la mecánica de nuestra Justicia, dejar que las cosas maceren para ver si se pierden pruebas, si se mueren testigos, si prescriben delitos y si la gente se olvida del asunto. Me parece que no es lo peor la abundancia de chorizos que tenemos, sino la calaña de nuestros perseguidores de chorizos.

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