Tan transparente como el fondo de un pantano

rajoy.comparecencia

Foto de Raquel P. Ejerique. De Terra, que ha asistido a la “rueda de prensa”.

Rajoy ha hablado de ofrecer “la máxima transparencia para que todo quede claro”… en una sala de prensa en la que los periodistas seguían su monologo a través de un monitor. Como en Fahrenheit 451. Y, claro está, sin la posibilidad de hacer preguntas.

Lo ha negado todo. “Nunca he recibido ni repartido dinero negro. Nunca. Es falso. Todo lo que se ha dicho es falso”. Ha añadido por cierto: “Lo estoy leyendo para no alzar la voz”. Como si nunca nos hubiera mentido.

Ha anunciado que va a presentar declaraciones de la Renta y del patrimonio. Como… si en ellas figurara –de existir- el dinero negro.

Ha denunciado una campaña  de “acoso y derribo ” contra el PP por unos papeles que él considera “apócrifos” (Fabuloso, supuesto o fingido, según la RAE). En este sentido afirma, por ejemplo, que “la cuenta en Suiza no tiene nada que ver con el PP”. Solo era el ex tesorero del partido con despacho aún en él cuando sus cuentas y el presunto tráfico de sobres fue publicado.

No piensa ni dimitir ni variar un ápice su discurso. “Si piensan que al PP se le puede amedrentar con técnicas de agitación, están equivocados. Hay que agitarnos mucho”. O “Si creen que voy a abandonar la tarea que los españoles me han encomendado, se equivocan”. Anuncia por tanto que ni una cuadrilla de percebeiros experimentados logrará arrancarle de la roca a la que se ha asido.

Reivindicado la calidad de la política Rajoy ha dicho sumiéndonos en la perplejidad: “Yo sé ganarme la vida, yo he trabajado fuera de la política”. 

Convendría recordar hoy, respecto a la transparencia y colaboración para esclarecer las sospechas de corrupción que han afectado al PP, cómo actuaron respecto al entonces Juez, Baltasar Garzón. El magistrado fue quien inició el proceso por la trama Gürtel que tiene hoy casi un centenar de imputados.

 La investigación se produce a raíz de la denuncia de un concejal del Partido Popular en Majadahonda que tenía relación con el cabecilla,  Francisco Correa.  Garzón, ayudado de los investigadores policiales y judiciales,  logró ya desentrañar una compleja red de favores, obsequios interesados, cajas B, adjudicaciones ilegales de contratos, valijas volando a paraísos fiscales, y altos cargos enfangados (del PP), que, presuntamente,  habían robado dinero público. El delito es real, perdón por la obviedad, solo faltaba el juicio para atribuir responsabilidades y penas.

 Fue Garzón quien metió en la cárcel a Correa y quién implicó en la trama a Luis Bárcenas.  Por los indicios que creyó observar ordena grabar las conversaciones de los presos encausados por la trama con sus abogados. Fueron avaladas por la Fiscalía,  las continuó otro juez sin ser denunciado por ello y,  escuchas del mismo  tipo, en el caso de Marta del Castillo, por ejemplo, no recibieron ni una objeción de la judicatura.

Desde el mismo momento en el  que el Baltasar Garzón abrió en la Audiencia Nacional las investigaciones del caso, el PP intentó, sin éxito, recusarlo como instructor alegando “enemistad manifiesta contra el partido”. Presentó su propia querella por prevaricación.  Y saludó en un comunicado la denuncia que llevaría a la inhabilitación del Juez y su expulsión de la carrera judicial.

La cúpula policial que investigó la trama fue cesada por el PP, inmediatamente, nada más llegar al poder.  Y poco después el jefe y 6 inspectores de Hacienda que habían llevado el caso Gürtel. Por cierto, esta nueva cúpula también fue cesada por, en este caso, investigar el ático en la Costa del Sol de Ignacio González, el presidente –heredado- de la Comunidad de Madrid, según confirmó Interior.

 La comparecencia de un monitor en una sala de prensa debería llevarnos a los periodistas a no decir ni media palabra del discurso de Rajoy. Pero es válido como información y testimonio de la grave equivocación del presidente del Gobierno de eludir toda responsabilidad e ignorar a una ciudadanía altamente indignada.  Ha añadido, aferrándose al cargo respecto a la recuperación: “Estamos en el camino. Sé que todavía no se ven los frutos. Ya se verán”. Una caótica gestión económica ofrece como señuelo un acto de fe. Un día se arreglará. Y mientras viscosas sombras de inmundicia se tapan con soberbia y una losa tan transparente que parece nunca más podrá volver a poder penetrar el sol. Si tanta es la transparencia… ¿por qué tantos obstáculos? Y algo que nos afecta a todos el PP incluido ¿Qué hubiera sido del caso Gürtel y sus ramificaciones de haber continuado Baltasar Garzón en el cargo? Hubiéramos ganado tiempo y muchos de los presuntos delitos… no hubieran prescrito.

*Publicado en eldiario.es Aquí con añadidos posteriores.

La corrupción española al desnudo con Millás y Jiménez Villarejo

Un espacio excepcional en La Ventana de la SER. Juan José Millás y Carlos Jiménez Villarejo desmenuzan, con gran valentía, la corrupción en España.

Pinchad aquí. 37 minutos impagables.

Cada día más cerca de declarar la corrupción “bien de interés cultural”

La Fiscalía Anticorrupción ha decidido no recurrir la sentencia absolutoria de cohecho pasivo (soborno) a Camps y Costa. Argumenta que la ley del jurado le deja pocos resquicios. Es la primera medida que toma el nuevo fiscal del Estado nombrado por el PP, Eduardo Torres Dulce.

 De esta forma, el mismo hecho por el que se declararon culpables los otros dos imputados por recibir regalos de la tramaa cambio de favores , Campos y Betoret, queda impune en el caso de Camps y Costa.

Camps da gracias a La Macarena. La hermandad recibió un millón de euros de subvención de la rescatada CAM por orden de Camps

  Tras escuchar también a José Ignacio Wert, ministro de educación y alguna cosa más, hablando de apoyar con fervor y dinero público la fiesta de los toros, citando además argumentos que suponen un nuevo récord en su vertiginosa cadena de errores, estimo que cada vez estamos más cerca del premonitorio artículo que publiqué en El País hace más de un año:

LA CORRUPCIÓN ¿BIEN DE INTERÉS CULTURAL?

España fortalece sus tradiciones. A su vanguardia, el PP libra denodada batalla para que los toros sean declarados bien de interés cultural, patrimonio protegido por la UNESCO y anticonstitucional su prohibición. En consecuencia, ampara la fiesta en algunas de las comunidades que gobierna. Y no está solo, políticos de otros partidos y sectores de la cultura lo secundan.

En tales circunstancias, tal vez tenga sentido esta modesta proposición: ¿y si nos planteamos consagrar la corrupción como “bien de interés cultural”? ¿No les parece a ustedes lamentable que españoles de bien sean detenidos y hasta encausados basándose tan solo en indicios y pruebas? Piénsenlo, declarar la corrupción bien de interés cultural, también de interés turístico y hasta patrimonio nacional a proteger, no tendría sino ventajas. Se pueden esgrimir sólidos argumentos que fundamenten la propuesta.

La tradición, en primer lugar. Desde El Lazarillo de Tormes en el siglo XVI, sabemos que la corrupción es una de nuestras más arraigadas costumbres. Nobles y villanos, reyes y presidentes, han saqueado las arcas públicas y privadas durante centurias. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y es sabido que nuestro país tiene un amor por sus tradiciones sin parangón. La corrupción es, pues, “un signo identitario del pueblo español”.

Nacidos para la gloria. Los corruptos, como los toros de lidia y como los toreros, gozan de una vida singular, muy superior a la de sus congéneres. Reciben un trato exquisito. Y, a diferencia de los astados que mueren ensangrentados y de los diestros que pueden salir malparados, nuestros corruptos a gran escala suelen salir casi indemnes de las cogidas. Para ello existen expertos y caros abogados prestos al quite, el reglamento con sus lagunas y humana aplicación, la cuadrilla en apoyo solidario, la afición que les admira. De hecho, muchos españoles llevan un corrupto dentro, tanto o más que un torero.

Valores estéticos. La corrupción española también es una mezcla de danza, arte y virilidad. A lomos de coches de lujo y embutidos en trabillas italianas, oro y gualda perpetuos, presuntos corruptos bailan ante nuestros ojos, marcando sus soberanos genitales. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos turban.

La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos que relajan el espíritu. Y en esa lucha, casi religiosa, entre el bien y el mal, vemos -irritados algunos, complacientes otros- el triunfo del mal y aprendemos la realidad de la vida.

Así que, una vez declarada la corrupción de interés cultural, turístico y patriótico, habría que aplicarse en su explotación económica. Convertir España en un gran parque temático y registrar la franquicia para exportarla a tantos países que nos siguen los pasos daría trabajo a incontables guías que llevarían a los turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento que embellece el interior, los campos de golf allí donde de natural no hay agua, los vertederos de basuras y escombros por doquier, un castillo con subvenciones fantasma, la noria de los eventos con comisiones dudosas, la montaña rusa del blanqueo de dinero negro o las administraciones de lotería donde se compran boletos premiados para eludir impuestos. Además de las infraestructuras necesarias -que reactivarían el sector de la construcción-, se crearía una industria del souvenir: talonarios, sobres bajo mano, material de espionaje, camisetas, jarras y llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción.

Apuntemos también la posibilidad de levantar escuelas y universidades de corrupción con todas sus materias específicas (cohecho, prevaricación, soborno, tráfico de influencias, fraude fiscal, oratoria demagógica). Y academias o seminarios para quienes solo desean aprender los mecanismos de la “economía sumergida”, como cobrar facturas sin IVA y otras menudencias que detraen para el bien común casi el 25% de los ingresos del Estado.

Si consiguiéramos que hasta fuera protegida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la corrupción española homologaría a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, dejarían de atacarnos.

Así que supongo que estarán de acuerdo en que se impone subvencionar -más aún- a los artistas de nuestra corrupción, no dejar que la fiesta muera. Sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra: honesta, responsable, culta. Irreconocible, en una palabra.

Cierto es que casi todos los organismos internacionales han constatado la correlación entre corrupción y deterioro de la democracia, y han llamado a atajar lo que, dicen, no puede contemplarse en ningún caso como comportamientos individuales desviados, sino como putrefacción del ordenamiento social. A gran o pequeña escala, afirman esos organismos, se roba el dinero de todos. Incluso aquí hay enemigos de tradición tan acrisolada. “La corrupción es incompatible con la democracia, hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”, afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción. Pero ¿a quién le importan todas estas jeremiadas?

En Las ciudades invisibles, Ítalo Calvino habla de un “infierno de los vivos” y sus dos formas de afrontarlo. Una, “volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo”; la otra, “buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”. En esas está España: ¿parque temático u honestidad? No me discutirán que hay razones poderosas para optar por lo primero.

Los grilletes de la democracia

“Los grilletes de Rubalcaba”, dice, al pasar por la cámara de TVE, Pablo Crespo (prohombre del PP gallego) al ser obligado a ir a declarar por los negocios corruptos de la trama Gürtel en Castilla-León, junto a su colega en presuntos latrocionios Francisco Correa que lo ha hecho, muy ofendido, en ambulancia porque alega que padece claustrofobia. Esta comunidad es solamente una de las que sirvió de base de operaciones a la banda. Las principales fueron la valenciana y Madrid, en donde las obras y la organización de “saraos” les salían como las setas en otoño.

Según investigaciones judiciales, Francisco Correa, el presunto cabecilla del tinglado de corrupción de más envergadura en la historia de España, ha logrado —desde una agencia de viajes estratégicamente situada cerca de la sede nacional del Partido Popular en Madrid— conseguir y mantener 25 fincas, 30 casas, 22 coches, 18 garajes, 2 barcos, y decenas de millones de euros en cuentas opacas. Eso sí es prosperar en los negocios. ¿Cómo? ¿A cambio de qué? Tiempos aquellos de bodas y glamour, y ni gotita de claustrofobia.

En la noticia siguiente nos hablan de las cifras de paro récord respecto a la UE en este país que tan inconscientemente se subió al ladrillo como fuente de desarrollo. De los jóvenes que no pueden pagarse un piso para emprender su vida solos. Y un sonriente muchacho lanza un deseo: “A ver si Doña Manolita nos lo arregla”. Con dos brazos y dos piernas, sangre en las venas y un presunto cerebro, confía en la lotería para arreglar su futuro. No es el único, esta misma semana les pregunté a dos casi adolescentes dependientas encomendadas a la misma solución a sus problemas, si no habían pensando en buscar alguna otra salida por sí mismas.

Pelotazo corrupto o viva la virgen de los bombos. La democracia española, el civismo, sí que está atado con gruesos grilletes. Los que apoyan la corrupción, como cómplices necesarios -todos y sin faltar uno de quienes a corruptos votan-, por no sé qué sentimientos y creencias “superiores”, aquellos a los que les gustaría emularla, o/y la carne de cañón. Todos ellos envilecen nuestra convivencia de una forma que provoca náuseas.

Sólo confío en que “los grilletes” judiciales sigan aferrados a los delincuentes que nos han robado nuestro dinero embolsando para ellos bolsillos de políticos, aunque presiento que es mucho esperar por la gloria de los datos que inducen deducciones lógicas. Nenes de la lotería, igual así, tenías trabajo, vida y dignidad.

¿Tiene arreglo esto?

Hacienda reclama a Jorge Javier Vázquez, presentador de varios bodrios en Telecinco y galardonado con el antaño prestigioso premio Ondas, 800.000 euros por tres ejercicios fiscales. Nos enteramos por la filtración que el afamado comunicador –siquiera sea de basura- ha amasado una inmensa fortuna y vive, por ejemplo, en un chalé valorado en 2.330.600 euros. Belén Esteban también anda en problemas con la Agencia Tributaria. La legislación y la aplicación de la justicia en España suelen lograr que caros abogados, a través de un larguísimo proceso, libren a sus clientes de pagar. Por la cadena de Berlusconi en España pasan habitualmente para ser entrevistados numerosos delincuentes a contar su peripecia -desde Julián Muños a Emilio Rodríguez Menéndez-, sabrosamente remunerados. Y la sociedad cómplice sigue sintonizando su emisión.

Por otro lado, la Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado al ex presidente de Banesto y actual consejero delegado de Banco Santander, Alfredo Sáenz, y a otros dos ex directivos del banco a seis meses de prisión por los delitos continuados de acusación y denuncia falsa contra unos deudores del banco tras su intervención en 1993. Y de momento seguirá en el cargo, faltaba más.  Con una multita de 9.000 euros por cierto. Va a recurrir al Constitucional. Lo mismo en su día hicieron los Albertos, y fueron exonerados.

El rosario de robos del dinero público por parte de políticos, o al amparo de ellos como se presume en la Gürtel de enorme envergadura, satura hasta la capacidad de asimilar datos. Y los responsables siguen recibiendo votos. Y la ciudadanía permanece impasible porque, dicen, “todos los hacen”, y nadie, desde ninguna instancia de poder o no, parece dispuesta a arbitrar los instrumentos eficaces para pararlo. Más aún, como en tantas otras ocasiones, lo predecible es que los ladrones queden libres de cargos por prescripciones, defectos de forma, o lo que sea. Y nadie tampoco le pone remedio.

Campan los eufemísticamente llamados “mercados” a sus anchas, se endeudan con ellos por años los países, felices de lograr no pagar demasiado por “el rescate”. La terminología ya huele a secuestro y pago, y nadie se inmuta. Les dimos dinero público y ahora nos ponemos muy contentos si no nos exprimen con elevadísimos intereses. La carísima e inoperante Bruselas aprieta, porque solo parece tener eficacia para apretar. Ya no pinta un pito en el concierto mundial. Europa es irrelevante ya, salvo como yugo azul que estruja a los ciudadanos. Pero no pasa nada porque ellos no se enteran.

El petróleo ya está a más de 100 dólares el barril, y se ha incrementado a niveles intolerables el precio de alimentos básicos para gran parte de la población mundial. Se especula con ellos. Impunemente. Así exactamente empezó la crisis financiera que nos asola. Los errores financieros que la provocaron, lejos de solucionarse se han acrecentado. Crecen el cuádruple que nosotros los países “emergentes” a costa del sudor de sus mal pagados trabajadores. Y ya ni hablo de tanta gente como vive en condiciones de esclavitud. Y muy pocos parecen tener memoria y capacidad de relacionar.

El Rajoy al que espera la Moncloa, se amuerma cada día más en su eterna indefición, mientras se frotan las manos, malmeten y manipulan, los carcas y trepas de su partido. Tan demagogos, carcas y trepas como él. Zapatero y todo el PSOE cómplice nos venden a los “mercados“, intentando justificarse con el piano de cola de que con otros “sería peor”. Anda en su eterna greña la izquierda minoritaria.

El periodismo contribuye solícito a toda esta mierda, como digo casi a diario. Y a una legión de periodistas jóvenes solo parecen motivarles los juguetitos, como el nuevo Quora. Y, por ejemplo, una ministra de Cultura, demuestra que no sabe ni de qué está hablando al enfrentar “gente de la cultura versus gente de la tecnología. “Mire Vd”, que dirían los del PP y quienes copian sus muletillas, “la verdad es que” aclararían quienes llenan sus cerebros huecos con las frases de Rubalcaba, que esto viene a ser así: “me gusta la gastronomía pero rechazo los utensilios de cocina”. Disociar la cultura y sus instrumentos es no tener ni repajolera idea de lo que se habla. Y es reponsable de su gestión, precisamente.

En fin, que no puedo más, que no sé ya por dónde empezar, ni por dónde seguir. Que vivo en España y su sociedad solo se moviliza para recibir a la selección de fútbol triunfante y a los Reyes Magos –a los que acuden con paraguas del revés a ver si rapiñan más caramelos que el vecino- , o para protestar contra los controladores –no contra AENA- o si alguien fuma donde no debe. Y que llegarán a arrancarle la piel a tiras abordando su casa y su salón y seguirá mirando embobada Telecinco. U otras, que poco se llevan. Ah, y si protesto, me salen violentos a ajusticiar desde el anonimato. O machistas que reivindican la libertad de expresión para decir que las mujeres somos una mierda. Y que, sí, son insignificantes gotas, pero en un generalizado mar de inmundicia. No es exactamente que eso me importe, es que ya no sé por dónde tirar.

La corrupción destruye la democracia

Comencemos por repetir que el enriquecimiento de servidores públicos a costa del dinero de todos no es una práctica lícita y admisible, no es “normal”, como la perversión del lenguaje y las costumbres ha generalizado. La corrupción pública quiebra la democracia. Resoluciones de la ONU, de la UE, del Consejo de Europa y de numerosos estamentos internacionales están evidenciando esa realidad y llamando a atajarla. “La corrupción es incompatible con la democracia y, por tanto, aquella hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”.dice Carlos Jiménez Villarejo, primer fiscal anticorrupción español.

La lectura de los periódicos esta mañana –sólo de hoy- demuestra que las tramas corruptas en España van 20 zancadas por delante de cualquier ficción literaria –en la que dolorosa y gozosamente a un tiempo me hallo-. Por más que Cospedal, la secretaria general del partido al que cada día le nacen indicios allá donde haya tocado poder diga lo contrario, es demasiada presunción de inocencia no reparar en que existen investigaciones policiales y judiciales, conversaciones grabadas, vídeos incluso, palabras textuales y bolsas con dinero corrupto contante y sonante. En muchos casos grabados por los mismos que sobornan que no se fían ni de su padre.  

Para abrir boca veamos un vídeo del soborno de un empresario a un concejal del PP de Orihuela. Investigar este tipo de cosas, atenta contra la democracia, según Cospedal. Que se produzcan no, que se investiguen y sobre todo se publiquen.

Pues señor, además de que la policía implica en Gürtel a más aforados del PP ahora en Castilla y León, o que el PP ganó la alcaldía de Orihuela gracias a Fenoll, el empresario de las basuras que tiene gorilas y chimpancés saltando por los cascotes, la declaración judicial –ante un Juez (Pedreira) como su propio nombre indica- de un ex abogado de Correa revela los pasos clásicos de la trama.

  • Amistades de envergadura para empezar: Aznar y su yerno Agag. Presuntas amistades, por supuesto, para presuntas influencias y presuntos delitos, que sin embargo dejan ganancias nada presuntas, de las que se tocan con las manos.
  • Sociedades de variopintos y vacíos nombres para operar.
  • Y una vez trincado el dinero público, de todos, a evadirlo para el propio disfrute en paraísos fiscales.

Lo cuenta en detalle al juez, Luis de Miguel que fue abogado de Correa en el exterior. Y dice El País:

“El abogado llevaba asesorando a Correa desde 1999. A raíz de un delito fiscal de uno de sus clientes, el juez Garzón ordenó en 2002 un registro en su despacho en el que aparecieron documentos comprometedores para decenas de multimillonarios españoles por evasión de ingentes cantidades de capitales al exterior. Correa era uno de ellos. Ese informe aún no está desclasificado, pero figura en el sumario”.

“Según De Miguel, tras tomar contacto con Correa y su primo empezó a crear sociedades en la Isla de Nevis y luego en otros países con opacidad fiscal. De Miguel fue administrador único de algunas de las más importantes sociedades de Correa, como Easy Concept, Inversiones Kintamani y Caroki, SL, así como de la famosa Orange Market, que en Valencia dirigía Álvaro Pérez, El Bigotes…”

¡La isla de Nevis! ¡En las Antillas! Conozco allí personalmente alguna que sólo tienen un hotel y cuatro casas para los lugareños. Concretamente, en Nevis se encuentra uno de… los 10 mejores hoteles del mundo, según Travel & Leisure. Éste. Nevis no llega a 100 km2 de extensión, con 12.000 personas por toda población. Y dispone de ese hotel y de “sociedades” para rentabilizar, entre otros, el dinero corrupto español, al parecer. ¿Dónde? ¿en los garitos de las playas?  Pedreira hace lo que está estipulado: enviar “comisiones rogatorias”. Ya han encontrado 21 millones de euros albergados por Correa en Suiza. Algunos países no están colaborando, dice el Juez. Así está organizado el asunto, sí. Si quieren colaboran, y sino no. Y si colaboran pierden negocios sustanciales.

 Que nadie se engañe. Todo esto no es “normal”, ni lícito. Ni algo para enterarse y encogerse de hombros. Es uno de los agujeros por la que se está desmoronando la democracia. Y, mientras, una encuesta de “La Razón” acerca al PP a la mayoría absoluta en intención de voto. Prueba palpable de cómo se ha deteriorado ya el sentimiento crítico y responsable de la sociedad.

El sucio recurso a la conspiración

Algunos pesos pesados del PP – con la aquiescencia del partido-, han resucitado el juego sucio de sembrar dudas en sus menos informados votantes (potenciales y de hecho) aludiendo a tramas conspiratorias y sin aportar prueba alguna. En el río revuelto, que empobrece aún más la política, esperan sacar réditos electorales.

Lo practicaron a fondo cuando perdieron el gobierno en 2004 debido a sus errores en la gestión de los atentados del 11M, como señalaban numerosos medios internacionales, incluido el New York Times. Un libro completo tengo dedicado al tema “11M-14M, onda expansiva” (no os molestéis en buscarlo, la editorial quebró, y no por mí 🙂 ). Lo cierto es que poseo datos abrumadores. Y el respaldo en mis archivos de incontable documentación impresa.

La teoría de la conspiración nació en el diario El Mundo. Por aquellos días brota también el “a lo mejor”, inmortalizado como “alomojó”. Su creador es el exministro y exportavoz del PP, Eduardo Zaplana. Aventura hipótesis. Su fundamento es de lo más sencillo: “no tengo alternativa fundada, no tengo pruebas, pero voy a lanzar una insinuación… y que otros demuestren que no son culpables de lo que les acuso”. Los agujeros negros están en marcha.

Ocurrieron muchas más cosas. Partamos de las 215 preguntas del PP al gobierno el 19 de Abril, basadas en la teoría de la conspiración. El diputado Jaime Ignacio Del Burgo publicando un libro titulado: “11M, demasiadas preguntas sin respuesta”. La plana mayor del PP, con Rajoy a la cabeza, acudiendo a manifestaciones de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) con el lema “queremos saber la verdad“. El mismo líder popular, Rajoy, pidiendo la anulación del juicio –y por tanto la puesta en libertad de los implicados- tras leer en El Mundo dudas sobre la mochila de Vallecas (el vídeo está en youtube). O su compañero Eduardo Zaplana apuntando la posibilidad de desenterrar a los muertos para comprobar el tipo de explosivos utilizado. Miguel Ángel Rodríguez, exportavoz de Aznar, exigiendo saber “qué grupo terrorista puso a Zapatero en la Moncloa” en el programa Espejo Público de Antena 3.

Pasó en parte la nube con una sentencia contundente de Gómez Bermudez. El Juez se molesta en desmontar cada punto de la teoría de la conspiración. Lo hace de forma explícita y basándose en pruebas y hechos al definir el modus operandi de los intoxicadores: “Como en muchas otras ocasiones de este proceso, se aísla un dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia”.

Nadie en el PP hace una declaración explícita corrigiendo sus declaraciones, ni  siquiera se disculpa. Si exceptuamos a Ángel Acebes –un español sin memoria incluso de sus propias palabras-. En una nueva carambola inverosímil, en Abril de 2007, declara en una entrevista de Esther Esteban, en El Mundo: “La teoría de la conspiración es una invención del PSOE, de Zapatero, Rubalcaba y Pepe Blanco. Nadie ha puesto sobre la mesa una teoría de la conspiración, y menos el PP. No hay ni una sola frase que pueda sostener que el PP ha mantenido o respaldado teoría de la conspiración alguna”. Por si no existieran las hemerotecas, “sólo” hay 215 preguntas registradas en el Congreso.

Me harté de decir que los países serios hubieran dirimido responsabilidades por esta contaminación malintencionada, porque, además, no fue inocua. Tal es así que ahora la resucitan. La propia Dolores Cospedal aún “mantiene dudas” sobre la “autoría intelectual del 11” –muchos mantenemos también dudas sobre su capacidad intelectual y ética-, pero ahora toca “tapar” el caso Gürtel que viene con tal carga de pruebas abrumadoras que hacen aún más difícil sostener el globo de helio. Pero es cuestión de intentarlo. Es gratis. No se exigen responsabilidades.

Se acabó. No podemos tolerarlo más. Que vayan Álvarez Cascos, Mayor Oreja, Cospedal, Rajoy y todo el PP a un juzgado y denuncien. Y si no es así, deben dimitir, apartarse la vida política. Y desde el Gobierno, desde la policía, tampoco sirven las declaraciones: acudan a una comisaría, denuncien. Limpien un poco este fango que nos está enterrando a todos.

Los españoles que amaban las tramas negras

  El País me publica hoy una tribuna de opinión. Empieza así:

No, España no es Suecia. El curtido periodista Mikael Blomkvist andaría en la tesitura de eludir un ERE y a sus revelaciones se le opondrían declaraciones disolventes. Y Lisbeth Salander trabajaría de becaria, reparando ordenadores en un servicio técnico y, a lo sumo, escribiría un blog encriptado.

La trilogía Millenium, de Stieg Larsson, ha vendido en España casi tres millones de ejemplares, y, a su calor, se ha revitalizado la novela negra. Corrupciones, crímenes, abusos de poder, espionaje, todos los resortes de la sinrazón y la maldad humana, héroes justicieros agobiados de impedimentos, atrapan a un lector que vibra con sus avatares. Pues bien, lo que está sucediendo en España -desde Gürtel a Mallorca, pasando por Madrid, Valencia y los sótanos de la justicia- constituiría un éxito de ventas arrasador si fuera llevado a la ficción literaria.

La tentación de emular a Larsson asalta a cualquier escritor. No en vano, la novela negra sueca nació -ya en los años sesenta- para ejercer una crítica moral, no sólo para entretener. Obedecía -y obedece- al desacuerdo con los recortes al Estado del bienestar nórdico, ese que, ni en su perfil más empobrecido, ha llegado a conocer España. Los nórdicos poseen un poderoso espíritu ciudadano que acostumbra a denunciar las imperfecciones del sistema para corregirlas. No, España no es Suecia.

Todo argumento precisa un marco donde desarrollarse. Imaginemos, pues, un país que padeció un golpe de Estado y una feroz Guerra Civil, seguidos de 40 años de dictadura castradora. Luego, vivió una transición a la democracia como manto reparador y manta ocultadora, y una tardía explosión económica enraizada en la caspa y el fango.

La acción nos sitúa ante un enriquecimiento súbito del país en las cifras macroeconómicas y en unos cuantos bolsillos particulares. Lo posibilita una ley del suelo ultraliberalizadora, que puebla la tierra de ladrillos, arranca árboles y siembra césped artificial en lucrativos campos de golf sedientos de agua de riego y boca. Y se deslizan comisiones bajo mano a esas corporaciones públicas que recalifican suelos y autorizan obras. Amparadas en una deficiente ley de financiación de partidos y entidades locales y, especialmente, en la alabada picaresca española que todo lo perdona.

Añadamos una organización administrativa anclada casi en el siglo XIX, plagada de errores y despilfarro, y un clientelismo político de bolsa llena y manga ancha que otorga favores para cualquier posible acto ejecutivo a realizar.

Y pasemos al argumento. A un par de atildados y burdos personajes de la más tópica escenografía española -pelo engominado el uno, bigote ascendente el otro-, que, a punta de pistola o con agasajos desmedidos, corrompen -presuntamente- a unos políticos ataviados con la patente de corso de la soberbia. Automóviles de más de 30.000 euros, relojes de 2.400, maletas de Loewe, bolsos de Louis Vuitton, trajes de Milano, viajes, hoteles de lujo, juguetes para los niños, las secretarias… Y sobres, muchos sobres, morados. Y la firma del contrato al amigo generoso. Y valijas que vuelan a paraísos fiscales con más millones de los que se invierten en algunos servicios básicos. El duro trabajo que mucha gente ha entregado a los impuestos acaba en bolsillos privados.

No os perdáis como sigue y acaba el argumento en el artículo completo 🙂

Cascos inicia otra teoría de la conspiración

Dado que la primera -11M- quedó impune, comienza la siembra para el caso Gürtel, esparce la duda y vencerás, a costa de lo que sea.

 Dice El País  (y otros medios):

“Francisco Álvarez Cascos, ex ministro de Fomento y ex secretario general del PP durante la etapa en que la trama corrupta empezó a hacer negocios con el partido de José María Aznar como trampolín, ha asegurado hoy en Onda Cero que “una camarilla de policías” había falsificado pruebas contra el PP en el caso Gürtel. Álvarez Cascos no ha facilitado pruebas de una de las acusaciones más graves formulada por dirigentes del PP desde que empezó este caso. Se ha limitado a señalar que los policías que investigan este caso ya falsificaron en su día “los papeles de Laos”. Cascos también ha cargado contra el juez Baltasar Garzón, al que ha calificado de “anormalidad democrática”.

De La Vega le pide que rectifique o demuestre que se fabrican pruebas.

Heroicidad y miedo, a propósito del Cabanyal

Cuando en conversaciones triviales con desconocidos alguien se queja de cualquier cosa y concluye ¿y qué se puede hacer? Yo respondo visceralmente: la revolución. Ni advierto que me repito, lo digo sin pensar. Les hace mucha gracia. Pero el otro día, la cobradora de una gasolinera me respondió: ¿y qué nos pasaría? El miedo detiene muchas iniciativas. No soy partidaria en absoluto de la violencia, la rechazo con toda firmeza, pero hay formas de rebelarse pacíficas, sin restar presión, puede que incrementándola.

Solo que el mundo no funciona así y el primero en dar la cara, sufre en efecto toda la represión, recibe todas las tortas, para entendernos. De ahí nace la figura del “Héroe“, la punta de lanza en solitario. O casi. El Cabanyal, barrio marinero de Valencia, lleva casi una década luchando contra el proyecto municipal de derribar sus casas para prolongar la avenida Blasco Ibáñez y llegar cómodamente a la playa en coche, con olor a limpio y a nuevo. El problema es que allí residen seres humanos que no quieren ver sus hogares hechos añicos. Son muchos los que aseguran, no únicamente los vecinos, que el Ayuntamiento no ha cuidado el barrio, no ha invertido dinero en él y se ha degradado inflando bolsas de marginalidad. Los pobres sobran a Rita Barberá y Francisco Camps, –los dos están empeñados en el proyecto y ataviados de Vuitton y Milano con trabillas italianas, es comprensible-. Es mejor arrasar el contorno que rehabilitarlo -aunque lleve un siglo en pie-, y, sobre todo, hacer una avenida como dios manda.

La batalla por ambas partes es épica. El Cabanyal fue declarado por un gobierno anterior del PSOE Bien de interés cultural. Recursos y decretos se cruzan. En este momento el litigio está así:

En diciembre el Ministerio de Cultura paraliza con una orden el plan de la prolongación, y la Generalitat responde con un decreto ley. El gobierno recurre el decreto ante el Tribunal Constitucional y la Generalitat valenciana convirte su decreto en ley. Esto fue el martes de esta semana. Hoy el Consejo de Estado ha declarado inconstitucionales algunos apartados del decreto valenciano. ¿Me seguís? La historia con el detalle de todos los pasos aquí.

El caso es que Rita Barberá, con su ley a la brava y aprovechando que se desvelaba el sumario de la Gürtel, mandó al Cabanyal la piqueta y comenzó a derribar casas. Y siguió ayer. El enfrentamiento se saldó de esta forma:

O así, en la versión de la televisión autonómica valenciana:

Resulta que Canal 9 gastó 11 millones de euros en la visita del Papa en 2006 que iba a reunir a los que entienden por familia la católica. En un contrato a una empresa bajo sospecha en la trama Gürtel. Ese día me encontraba yo en Valencia. Había ido para hacer un reportaje de Informe Semanal sobre el accidente en el metro que causó la muerte de 43 personas –entre ellas el conductor- y heridas a 47. Un abultado balance mortal que no suele ocurrir en el primer mundo.

Las cajas negras del metro revelan que el tren iba a 80 kms. por hora, el doble de lo permitido. Que el maquinista tardó 42 segundos en llegar desde Plaza de España a la curva de Jesús, y que desaceleró dos veces al final. Esa maniobra evita justo la detección del llamado “hombre muerto”, mecanismo del que sí dispone el tren. ¿Por qué actuó así? Su autopsia no ha mostrado ni restos de alcohol o drogas, ni desvanecimiento previo o infarto.

Un maquinista de otro convoy nos enseña con la plasticidad de la imagen esto:

  “Nosotros en la línea 3 disponemos del sistema “ATP” que me regula en todo momento a la velocidad que puedo circular. Ahora mismo puedo circular a 70 y en las curvas me limita a 50. Ahora vais a ver como entro en una curva que me va a limitar a 30 y a mi me es imposible entrar a mas velocidad del que me limita la curva y me limita el sistema”. Y, desde luego, el tren se ralentizaba, y no podía pasar de 30. El equipo de Informe Semanal estábamos en la cabina.

La 1, la del accidente, carecía de ese sistema. Los trabajadores pedían medidas de seguridad a la empresa precisamente para la linea 1 y acababan de levantar la convocatoria de huelga en los días de visita del Papa que habían convocado para reclamarlas. Comisiones parlamentarias y juicios determinaron que había sido un accidente, sin otra responsabilidad.

Por supuesto, aquel 3 de Julio, las flores de las coronas para los muertos fueron rápidamente apartadas para colocar las de la visita papal. Aquel día convivían en una ciudad dos sentimientos tan opuestos –dolor y alegría, el negro y el blanco- que hacían daño.

 Así que ¿la revolución, la heroicidad, o mirar para otro lado? ¿Y si la punta de lanza fuera una mole de ideas?

Ah, desde hoy en Madrid adoramos al toro, desde hoy es Bien de interés cultural. Como el Cabanyal.

A %d blogueros les gusta esto: