Educación para la ciudadanía

En el día en el que el Juez Garzón es llamado a declarar, como imputado, por osar remover nuestro sagrado franquismo, y que prestigiosos jueces de todo el mundo apoyan la causa de Garzón contra la dictadura y la «interferencia injustificada» a la que está siendo sometido para impedir su propósito, la entrada más vista en el diario El Mundo dice: 

Siete técnicas (y dos trucos sucios) para pagar lo mínimo por su casa

1. La regla de oro. «Lo principal es encontrar a un vendedor que tenga necesidad de vender«, prioriza Eduardo Molet, portavoz de la Red de Expertos Inmobiliarios (REI). La tarea no es tan obvia como parece. A pesar de la que está cayendo, detrás de los carteles de ‘Se Vende’ no siempre se esconde un vendedor ansioso. Realmente, urgencia por vender tienen «las familias que reciben pisos en herencia, los divorciados y separados. Esos son los que ofrecen los precios más competitivos», explica Gerardo Álvarez, director comercial de una de las oficinas de Look&Find.

Por si ésta no fuera bastante sucia, siguen otras 6, para concluir:

Y, por fin, los trucos de dudosa elegancia sólo aptos para el comprador menos escrupuloso:

La última ‘rebajilla’, en el notario. Eduardo Molet, de la Red de Expertos Inmobiliarios, lanza un aviso a navegantes: «Varios notarios nos han comentado que algunos compradores obtienen descuentos de última hora en sus oficinas». Lo habitual es ofrecer una cantidad mínima al vendedor a modo de señal con la promesa de firmar las escrituras en un breve plazo de tiempo. convencido de la venta, el propietario vacía el piso, se compromete en otros pagos y, en el momento de sellar la venta ante el notario, el comprador se presentará media hora tarde, con un fingido disgusto: «Fíjate lo que nos han hecho los del banco: ayer nos dicen que la hipoteca nos la dan por 10.000 euros menos de lo que habíamos pactado. Así que o te conformas con ese dinero, o no te puedo comprar el piso». Según Molet «el 99% de los propietarios ‘tragan'».

El comprador y su pandilla. Todo vale con tal de minar la moral del propietario. El interesado acude a ver la vivienda en cuestión y lanza una oferta bastante baja pero dentro de lo razonable, la cual el vendedor rechaza: «es rebajar demasiado». Durante las siguientes semanas, comenzará a recibir varias llamadas de personas que le proponen precios aún más bajos, candidatos desconocidos para él, pero amigos, vecinos o familiares del primer comprador, que ha orquestado una táctica para convertir su oferta inicial en atractiva. Al cabo de un tiempo, éste volverá a llamar al comprador para hacerle una oferta superior a la inicial, la cual, comparada a las recibidas en el intervalo de estas dos llamadas, le parecerá un regalo del cielo. Para Valentín Fernández, de Foroconsultores, esta estrategia es «muy poco eficiente. No existen, o al menos yo no los conozco, vendedores tan crédulos».

 

Realmente, «es imposible que pueda haber dos».

Traumaticémonos por el trabajo mal hecho

Un matrimonio de Florida denuncia que el marido encontró un sapo en una lata de Pepsi diet, no se dio cuenta hasta que bebió y se atragantó con él, se traumatizó –esto es clave- y pide una cuantiosa indemnización. Pepsi, muy en su papel, niega que el hecho se haya producido, pero los demandantes cuentan, al parecer, con un análisis de la Administración Federal de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos adonde acudieron con su lata.

   La noticia me ha hecho sonreír. A mí me sucedió algo similar con una Coca Cola, diet incluso. Alquilé una habitación en Nueva York a una austriaco-americana, lista y cultivada y, también, de armas tomar, Stella. Cada una teníamos nuestros propios productos en el frigorífico. Una tarde regreso y mi casera me cuenta, muy excitada, que acababa de cogerme una de mis “cocacolas” porque tenía mucha sed. Al abrirla, había aparecido algo asomando por la abertura. Era un saltamontes, muerto evidentemente. ¿Dónde había comprado yo la lata? ¿Tenía el recibo? Casualmente sí y el supermercado se ubicaba a pocos pasos.

   Stella se bajó blandiendo la lata y subió alborozada, al cabo de un buen rato. Le iban a pagar 3.000 euros del año 90 a condición de que no presentara denuncia. Dudaba si acudir a la justicia de todos modos y obtener más dinero. Se me ocurrió decir:

  -Pero la lata es mía.

  – Ah, pero el susto me lo he llevado yo, soy quien va a quedarse “traumatizada”.

  – Si no hubiera cogido mi «cocacola» la tramatizada sería yo, lo justo es repartir la indemnización-, tercié en ruin negociación.

   -¡Toma!, te pago tu lata, replicó Stella sacando los centavos que costaba.

   Fue ella quien cobró acabando con nuestra amistad y convivencia.

   Algún viaje más tarde, un coche de alquiler en Los Ángeles perdió por completo el sistema de frenos. Aterricé literalmente en un seto. Acudí a la oficina de alquiler, lo devolví, y ellos, entre sonrisas y reverencias, me lo cambiaron por un magnífico descapotable sin coste adicional alguno. En una reunión de hispanos y españoles unas horas más tarde, hasta cuatro abogados se me acercaron –sabedores del suceso- para ofrecerse a representarme en una demanda contra la Agencia de automóviles. Decliné la invitación.

  Desde hace muchos años, EEUU ha hecho de las reclamaciones por disfunciones, de los “traumas” que acarrean a los usuarios, un suculento negocio, especialmente para los abogados. Y las compañías prefieren pagar antes que ir a juicio. Entre esa desmesura y el todo vale, hay un punto intermedio.

   Hoy que batallo con el ordenador –de un año de vida-, que se apaga y tarda en reiniciarse media hora, insisto de nuevo en el que el trabajo bien hecho implica civilización. A mi me traumatizan las cosas que no funcionan en España, que son las que tengo más cerca. Y no pido indemnización, sino que se aplique más interés y más rigor. Y todos deberíamos practicarlo y reclamarlo. Nadie está libre de errores, no sería humano, el problema es cuando se generalizan, se aceptan y hasta se presume de ellos.

Trabajar bien, con atención, con buenos resultados, por uno mismo, por los demás, por España -¡qué mejor patriotismo! a ése apelo-.  Llamar cuando te comprometiste a llamar, cumplir lo prometido, no acudir tarde a las citas, pintar con pulcritud, curar con atención, extraer muelas sin que el paciente se entere, resolver los pleitos con eficacia y cobrando lo justo, fabricar muebles cómodos,  conducir respetando las normas, cocinar aseadamente y tratando de lograr los mejores sabores, servir la comida con amabilidad -que uno no va todos los días al restaurante-, legislar pensando en los ciudadanos, gobernar con esa única prioridad, oponerse sin zancadillas, pensando, de verdad, en el bien de España y no en el propio, informar dando noticias veraces, correctamente estructuradas, sin contaminar, que ayuden a saber lo que ocurre y formarse una opinión.

   Decía la otra noche Iñaki Gabilondo que, en un país descentralizado y sujeto a las directrices de Europa, no debemos mirar a la Moncloa como al farolillo encendido en El Pardo que Franco tenía para los disminuidos mentales y sociales que fabricó, esperando que todo nos lo resuelvan otros. Es una tarea conjunta. Porque, insisto, “la incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad”. Si no nos rebelamos, por lo menos ¡traumaticémonos!

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¿Quién ha ganado en Japón? ¿Y en España?

Según los sondeos, el Partido Democrático de Japón ha ganado –y por mayoría absoluta- los comicios en aquel país, acabando con 54 años de hegemonía conservadora. Este partido fue fundado en 1998 como unión de 4 formaciones de centro izquierda. Aunque, Yukio Hatoyama, el futuro presidente, pertenece a una rica dinastía -política y financiera- comparada con los Kennedy.

El País: La oposición obtiene una victoria histórica en Japón

El Mundo: Los conservadores pierden el poder en Japón tras 54 años

La Vanguardia: El triunfo de la oposición pone fin a la hegemonía conservadora

ABC: Histórica victoria socialdemócrata en Japón

Público: Se confirma el cambio histórico en Japón

La Razón: Cambio histórico en Japón: el opositor Partido Democrático gana los comicios con mayoría absoluta

20 Minutos: Japón vive un cambio histórico. Titular de portada que luego amplia en la noticia.

Soitu: El centro-izquierda nipón logra una aplastante victoria en las legislativas

¿Qué es lo que me temo a la vista de estos titulares? Que este lunes -salvo alguna excepción-, titulares, editoriales, políticos, comentaristas y opinadores, arrimarán el ascua a su sardina en clave interna. Para unos, habrá triunfado «la oposición», porque «la oposición» triunfa en tiempos de crisis. Para otros, habrán barrido en las urnas  los socialdemócratas, porque es la tendencia. El «cambio histórico» es Obama.

    ¡Qué pereza! ¡Qué inmensa pereza me da Septiembre! Y Octubre, noviembre, diciembre…

Sí, más impuestos para los ricos

El Gobierno avanza de nuevo su intención de elevar los impuestos a las rentas más altas. En Junio retiró el proyecto por desacuerdos de otra índole con IU. Representaría, previsiblemente, subir los impuestos 8 puntos, hasta el 50%,  a las rentas superiores a 60.000 euros anuales.

El PP y su prensa afín, incluso la supuesta prensa progresista (no olvidemos que todos los medios de comunicación tradicionales están en manos de ricos), braman contra esa subida que para Arenas Bocanegra, generará más paro. Acusan reiteradamente al Gobierno de despilfarro en el gasto público.

Este es un tema muy querido por mí, un auténtico caballo de batalla en el que está la clave de nuestro progreso y nuestra equiparación real con Europa. Por tanto voy a recordar algunos datos, recopilados en mi libro.

  • España está siete puntos por debajo de la media europea en gasto social. Dedicamos el 20,9% del PIB a ese fin, frente a más del 30% de Suecia o nuestra vecina –y conservadora en su gobierno- Francia. Por debajo de nosotros sólo encontramos a Malta, Eslovaquia, Irlanda, Lituania, Estonia, Letonia y Chipre. Nuestros tradicionales compañeros, Portugal y Grecia, ya nos han sobrepasado.
  • La inversión en gasto social implica que algunos países paguen a sus ciudadanos algo tan poco superfluo como las gafas, o el dentista en todas sus prestaciones –los caros implantes incluidos-. En España, la mayor partida del gasto social se la llevan las prestaciones por desempleo, en efecto, aún queda menos para las necesidades de la población.
  • En Dinamarca, Holanda o Suecia las rentas altas llegan a pagar el 60% de sus ingresos. En España, las rentas altas el 42%. Los ingresos de ambos pueden ser muy similares, no así los de los asalariados, en franca desventaja en España.
  • El 34% de tipo impositivo medio es similar al de Francia o Reino Unido.
  • En Grecia, el tramo más alto está a la par que el nuestro, pero los menos favorecidos no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.
  • Nuestros sueldos son los más bajos de la Europa anterior a la ampliación al Este, excepto Grecia y Portugal. Los ejecutivos españoles, en cambio, son los quintos mejor remunerados de Europa.
  • Los empresarios y profesionales inscriben una renta anual de 9.400 euros como media, la mitad de la renta media declarada por los asalariados. Es decir, ganan menos que los empleados. Datos de la memoria de la Agencia Tributaria.
  • El 86% de las fortunas que superan los diez millones de euros elude sus obligaciones fiscales, según los propios técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda. Disponen de empresas interpuestas, y de excelentes y bien pagados abogados.

        Entonces qué ¿seguimos como estamos?

Actualización requerida por los comentarios:

Con datos de 2007, tengo que Europa ha ido suprimiendo el impuesto sobre el patrimonio y sólo lo mantendrían:

Luxemburgo 0,5%

Finlandia 0,9%

Suecia 1,5%

Francia 1,8%

Fin de la crisis, una mala noticia

Contemplo con preocupación las noticias que hablan del fin de la crisis y de cómo empiezan a recuperarse algunas economías: Francia y Alemania han crecido un 0,3% en el segundo trimestre y Japón inicia un espectacular despegue con un 3,7%. Mientras tanto, China avanza en tromba hacia la reactivación -que nunca abandonó del todo- y a convertirse en motor de ella. Tal como reiteradamente se ha venido pronosticando, llega la nueva era china con sus dudosos métodos.

Lo leo con disgusto digo, frente al alborozo de los demás. La transfusión de fondos públicos sin control ha reanimado al agonizante, promete que no hará excesos una temporada llevando una dieta adecuada, y el esparadrapo que cubre las cicatrices aún aguanta. En este panorama, que España siga en declive es una mala noticia sin embargo porque sola no podrá acometer la cirugía que precisa el sistema, ni gran intención de ello hay por otra parte.

   De cualquier forma hasta en el supuesto mal informado EEUU, la población – según una encuesta Gallup-, cree en un 57% que la multimillonaria  ayuda para salvar al capital no mejoró en nada o poco la economía real, un 60% que el plan de ayuda no hará nada por el crecimiento en los próximos años y el 51% que se tendría que haber gastado menos-

Hemos puesto el parche a esta crisis… hasta la próxima. La anterior de similar envergadura, la del 29 del siglo pasado, se saldó con el ascenso del fascismo y el nazismo y una guerra mundial. La involución ideológica ya está aquí. Se añaden elementos nuevos, sin embargo: la fiereza del lucro con sello chino a costa de sus trabajadores. Ha marcado el modelo que siguen de alguna manera el resto de las economías, también la española -si nos atenenos a cuantos piden reestructurar el mercado laboral-. El problema reside, dicen, en esa gravosa mano de obra que además exige derechos y pide seguridades. Ya os conté que en China el gasto de personal representa el 1% del total, según nos declaró para un reportaje de Informe Semanal un jefe de personal. Y nos despreciemos la gula del agonizante una vez repuesto ¿cuánto tardará en volver a desmandarse?

El capitalismo caerá o nos hundirá. Y no parece haber más alternativas. Confío parcialmente en la linea Obama, al menos intenta cambiar algo y no entrega por completo nuestros destinos a los consejos de administración privados como se ha venido haciendo en todo occidente los últimos años. Pero no dejan de ser medidas paliativas, cada recaída será, previsiblemente, peor. Hubiera sido preferible tocar fondo y cambiar el sistema. Así sólo prolongamos la vida del enfermo.

El monstruo necesita alimentarse del consumo, del gasto individual de unos ciudadanos cada vez más apretados. No soy ni de lejos economista, pero contemplo como causa fundamental del problema lo que los regentes de la economía neoliberal ven como solución. Hay una sobreabundancia de oferta. Si nos atenemos a España, cada ciudad, incluso pueblos, llena sus alrededores de multitud de centros comerciales. Doscientos Caprabos, trescientos Carrefour y quinientos Mecadonas, por citar algunos. Grandes cadenas de ropa han engullido al comercio tradicional, de forma que hoy la fisonomía urbana en ese aspecto es igual en todas partes. Allí tenemos a Zara, HM y las demás, en Pernambuco y en Cádiz, y no una dependencia, sino varias. Ya hablamos de las oficinas bancarias: somos el país del mundo con más sucursales por habitante del mundo. En Berlín costaba encontrar un cajero automático, están los justos, o menos, aquí los tenemos cada cuatro pasos. Y el problema es extensible prácticamente a todos los sectores, hoy habla El País del turismo, ya habíamos tratado el asunto. Y la gran pescadilla enroscada: nos han hecho sentir la necesidad de comprar sin medida, trabajar más para comprar más.

Parecería más racional que dispusiéramos de una oferta proporcionada –que tampoco ha redundado en una bajada de precios por la competencia-. Hace falta una reestructuración mundial. Grandes hilos ocultos trabajan en nuestra contra frente políticos serviles, esos que dependen de los bancos para subsistir, y a quienes les entregan nuestro dinero como pago de su propio secuestro. El sistema en el que vivimos no tiene remedio, debería haber petado con esta crisis, así sólo prolongamos su agonía o nuestro sometimiento. Pero, igual estoy equivocada, no soy economista. Los regentes del mundo lo hacen mucho mejor y saben lo que nos interesa.

Una foto «histórica»: comercios tradicionales. Están en Girona.

    verano 2009 168

«A la cola de Europa»

“A la cola de Europa”. Prolifera esta muletilla al hablar de España. Yo misma la he utilizado, es muy gráfica. Uno ve estudios comparativos y solemos andar temblando por el final de la lista, por esos lugares ignominiosos que corresponden a los torpes o poco esforzados. En sueldos –no en impuestos-, en gasto social, en gasto sanitario, en educación. Algunos llegan a comentar que quizás es el lugar que nos corresponde. No diría yo lo mismo. La octava potencia mundial, o la novena pero muy altos ahí en la tabla, con los ejecutivos en quinto lugar europeo entre los mejor pagados, excelente posición en energías renovables, resultados en esforzada investigación, y tirando la casa por la ventana en el fútbol, que cuenta. Un país que se gasta 94 millones de euros en un sólo jugador no está “a la cola de Europa”.

También nos anuncian que nos situamos “a la cola de Europa” en la sociedad de la información. Yo diría que en una degradación bastante generalizada -que leer este sensato editorial inclina por regresar a la cama y dormir todo el día-, el periodismo español y sus lectores engendran un círculo malsano origen de muchos de nuestros males, al menos no de sus remedios en los que debería tomar parte.  Informando el periodismo, sabiendo informarse la sociedad.

Leo un titular excelente, que capta: “Para cualquier duda o sospecha, llamen al 917208727”. Opinión de Público. Jesús Maraña. En un país de lectores de titulares, éste triunfará.

Poco más abajo viene, en cambio, esta noticia: “El resto de los grupos, ajenos a la bronca entre PP y PSOE”. Se refiere evidentemente al Congreso y a las informaciones de estos días, no vamos a repetirlas. ¿Dónde esta la “bronca”? ¿No será entre el PP y los jueces, los fiscales y la polícia? ¿No será entre el PP y la sociedad? Porque somos muchos desde luego los indignados con los últimos acontecimientos protagonizados por la oposición mayoritaria, al punto de no seguir las sagradas reglas de la balanza: ante kilo de basura en este lado, busco kilo de basura para contrarrestrar. Los periodistas, ahora, lo reducen al “rifirrafe” -adoran esa palabra- entre dos partidos que debe venir en los nuevos manuales de periodismo y todos tan contentos.

  ABC se descuelga entrevistando a una persona de entidad para opinar en el conflicto: Ricardo Costa, provisionalmente “desinculpado” en la trama de Valencia. “Una sola escucha ilegal es de una gravedad extrema”, dice el susodicho. Llamad, por favor, al 917208727, que cita Maraña. O robad, prevaricad, insultad, atacad al Estado de Derecho que es dolencia leve en comparación con las escuchas ilegales, o sacaos un carné del PP para espiar que también mejora el diagnóstico de la afección. Para espíar, para presuntos «cohechitos» y comprensión judicial, igualmente.

Una renombrada periodista dicta lección magistral en Santander, en la prestigiosa Universidad Menéndez Pelayo, y asegura: “los periodistas no podemos ser apolíticos”. Toda mi vida he mantenido prácticamente lo contrario: la militancia política está reñida con la independencia, con el sentido crítico que debe tener y ejercer un periodista. Una utopía muy poco rentable, no voy a negarlo.

Vivimos en un país con periódicos que realizan campañas difamatorias en contra del Estado de Derecho, con tesis rebatidas en los tribunales, y que no pagan costo alguno ni en sus jugosas ventas, ni ante la justicia.

Los políticos han detectado perfectamente la debilidad del periodismo actual. Ruedas de prensa sin preguntas, declaraciones sin opción a que nadie se inmiscuya en lo que el pólitico quiere decir. «Vóteme y no pregunte».

Y el círculo se concentra. Estamos “a la cola de Europa”, en lectura de periódicos. Antes de la crisis de la prensa de papel, los periódicos apenas vendían en España 100 ejemplares por cada 1.000 habitantes en España. Justo la cifra que la UNESCO marca en el umbral del desarrollo, y que supone menos de la mitad de la media europea. Finlandia y Suecia alcanzan, por ejemplo, más de 400 ejemplares por 1.000 habitantes. Y sólo Portugal, Grecia e Italia, como siempre, estaban a la par o por debajo de nosotros. Al mismo tiempo, el ocio mayoritario y buena parte de la información, se nutre de la televisión, de las televisiones españolas… «a la cola de Europa», salvo Italia, imagino, esto es una opinión personal.

Cada vez hay más ciudadanos, en cambio, que se informan por Internet, que hurgan en páginas propias y foráneas, que buscan formarse una opinión responsable. Habrá de ser la sociedad la que abandone los lugares “de cola”, exigiendo a los poderes que adecuen nuestra posición en las tablas del progreso, de todo progreso, no el de unos pocos.

Actualización 9 de Agosto.

   Suscribo la indignación de una parte de la sociedad y la firmeza en tratar de resolver los problemas que nos aquejan.

Propuestas para salvar el turismo español

Hoy tengo el día de crítica constructiva y aportar soluciones. Leo que el Gobierno a aprobado destinar 1.000 millones de euros para impulsar el turismo. Se hará mediante un Plan Futur-E dotado con 500 millones y financiado por el ICO, destinado a empresas que apoyen la sostenibilidad energética. Está muy bien. También aumenta en 1,2 millones las plazas del Imserso. Y un Plan Paradores-E, con 170 millones de euros. Excelentes ambas medidas, aunque propongo rescatar la vieja idea del “Erasmus” de mayores y que los abuelos compartan experiencias con otros europeos. Sería muy saludable.

Pero tengo otras actuaciones que aconsejar:

Derribar prácticamente todos los edificios de España, salvo los de valor histórico y artístico por supuesto, o ciudades como el centro –amplio- de Barcelona. Habría otras rescatables también. De Madrid poco podría salvarse, y de la costa andaluza y levantina, otro tanto. Porque ¿Quién diseñó el urbanismo español en plan de arquitectura de saldo, de retales, cada casa de un color, tamaño y forma, cobrado -además- a precio de oro? Casi todo abajo y vuelta a empezar, esta vez con criterios estéticos. La construcción reactivaría la economía. Habría que establecer un protocolo de vigilancia exhaustiva para evitar los abusos pasados. El nuevo urbanismo español, tendría que, obligatoriamente, dejar libre buena parte del litoral, regenerando lo destruido. Los propietarios de pisos derribados serían accionistas del nuevo diseño.  Lo que no puede mantener es esto:

costa-valenciana

No estaría de más, invertir más en edificios de entidad, como han hecho Londres, París o Berlín. O Valencia, con la Ciudad de las Artes y las Ciencias. O Bilbao con el Guggenheim.

Con un país atractivo estéticamente, sería necesario revisar los precios de la hostelería y, sobre todo, contar con auténticos profesionales del gremio. Educados y efectivos. A quienes se pagaría adecuadamente, dada su preparación.

Plan de aprendizaje de idiomas: inglés, francés, portugués, alemán, chino y japonés para empezar.

Por último, un baño de educación a la parte de población que lo precise: Buenos modales, no hablar a gritos, o pensar en los demás y en el bien común, antes que en uno mismo.

Con estas actuaciones para solventar los actuales problemas, a largo plazo no tendríamos rival en el turismo.

¡A por Zapatero! se ha levantado la veda

rita

Anoche cené con una amiga conservadora de manual en lo político, en absoluto en su comportamiento. Mi amiga es mucho más atractiva que la Rita que hoy dibuja Manel Fondetvila, pero he tenido que frotarme los ojos para comprobar que –aunque demasiado poco- he dormido y no seguía escuchándola a ella. A “Rebeca”, voy a llamarla.

Una mujer hecha a sí misma, y coronada por el éxito económico. Poca base cultural, amigos de condición similar, y lectura obligada de El Mundo –el único periódico que se salva de la prensa culpable-. Aún tiene en su caro frigorífico de dos puertas, el lazo azul que el PP recuperó en su artificial campaña de 2007 contra la política antiterrorista del Gobierno. Aquella que llevó reiteradamente a la calle a miles de personas –millones en el cómputo de Esperanza Aguirre-, con banderas rojigualdas, cantando “Libertad sin ira” -que fue en realidad el himno de UCD en la transición- y el “Cara al sol”, alternativamente.

“Total, unos bolsos”, “total, unos trajes”, “todos los políticos roban”. A los “querida, el firmamento es azul”, ella puede decir “yo no creo”, a “Rebeca” no le importan los datos.

Ignacio Escolar critica esta mañana, desde la madurez, el nombramiento de Dívar al frente del Consejo General del Poder Judicial. Y Javier Pérez de Albéniz en Soitu, despliega esta idea:

“Ya ha dado lo mejor de sí mismo. Traer a los soldados de Irak, las leyes del matrimonio gay y el aborto, mayor igualdad para la mujer… De un tiempo a esta parte, y después de avances sociales importantes y toneladas de fuegos artificiales, ZP se desinfla. Y lo hace al ritmo que marca su último ‘triunfito’.

“Peperos” regocijados inundan los comentarios. Se ha levantado la veda. Con la que está cayendo en el PP. Por ejemplo:

“Esta es la política del gobierno socialista: amarillismo, dinero fácil, cutrería, momentos soeces, falsa cultura …. atocinamiento del espectador para no pensar en nada”.

Y ataque frontal a este otro comentario:

“Querido Javier, en este país de mierda -salvo por los costados de alguna buena gente que lejos de comprender picarescas, trampas y actitudes fascistas, se irrita con ellas- la opción a Zapatero es una ultraderecha sin regenerar que acusa al mensajero y «comprende» y envidia regalos y corrupciones a cambio de favores remunerados. Absolutamente reaccionaria en lo moral, que allí donde gobierna como en Madrid ha destrozado la sanidad y la educación. Bastión incombustible del liberalismo más atroz, el causante de todos nuestros males económicos. Unido a una beatería que sigue queriendo imponer con martillo y clavos los postulados de la Iglesia católica -también- más reaccionaria.

Que la saludable crítica no enturbie más aún el fondo de lodo en el que nos movemos. ”

Ningún país carece de retentiva y de memoria como España. Memoria de Pez, le llamé en mi libro. España no nació en el año 2004, cuando triunfó en las elecciones Zapatero. Ni mucho menos. Somos fruto de una herencia desoladora que ancla las raíces en el futuro para perpetuarse.

Ya he hablado suficientemente de ello, daos una vuelta por el blog. Creo que los datos suscitan reflexiones. Diferentes a las mías incluso, por supuesto. Zapatero está cometiendo errores: el nombramiento de Dívar, algunos rasgos de la política exterior, sobre todo el viaje de Moratinos, secundado por Fraga, a la Dictadura de Guinea, la desactivación de RTVE, muchos otros nombramientos como el de la inconsistente Leyre Pajín, o prescindir de pesos pesados –que por cierto le odian-. Pero pongamos haberes y debes en la balanza.

Yo desde ayer me he quedado pensando en una cosa más. Os parecerá anecdótica: El Ministro de Trabajo, Corbacho, dijo que, de ceder a las pretensiones de los empresarios, peligrarían las pensiones y el gobierno no lo va a consentir.

Mi pregunta es ¿Qué haría en este caso un gobierno del PP?

Algo hemos visto. No dejo de reiterarlo estos días. Aquí hay un buen resumen:

(Visto en escolar.net)

Un informe para dañar los intereses de España

El liberalismo neocon cabalga de nuevo y lo hace de forma virulenta. Un informe titulado “Efectos sobre el empleo público de las energías renovables” está dando la vuelta al mundo y, según algunos medios, ha minado la inicial confianza de la Administración Obama sobre el modelo español de estas fuentes de energía. Lo cierto es que ha contado con un despliegue mediático sin precedentes. Su autor, Gabriel Calzada, 37 años, economista, fuertemente vinculado a Aznar, FAES y Aguirre –según Público que describe todas las conexiones– e, internacionalmente, con la petrolera Exxon Mobil y el Partido Republicano estadounidense, ha sido entrevistado por la Fox norteamericana, y el Wall Street Journal lo ha elogiado en sus editoriales. Hasta ahora su campo de acción había sido “Libertad digital” donde colaboraba.

España partía con ventaja para beneficiarse del gigantesco plan del cambio de modelo energético de EEUU, cifrado en 600.000 millones de dólares. De ellos, casi 100.000 irán a impulsar las inversiones en energías renovables. Y… Obama ha dejado de referirse a España.

51 páginas avaladas con el membrete de la Universidad Rey Juan Carlos que esgrime la “libertad de cátedra” -Jesús Huerta de Soto es su titular- para haberlo autorizado, en las que se niega el cambio climático y plagado de mentiras intencionadas. Otros contra-informes -os recomiendo éste por ejemplo- las ponen al descubierto, ya que no sólo le rebate, sino que lo descalifica como trabajo serio. Pero no tienen los medios para alcanzar la misma repercusión.

El joven Calzada es ya un veterano en la defensa de sus ideales. En 2007 -Era Bush-  ya presentó otro informe ante el Senado norteamericano, que publicitó en la página web de la Institución que preside, Juan de Mariana: “Nuestro país, puesto como ejemplo en el Senado americano de la pérdida de empleos por deslocalización que supone adoptar el Protocolo de Kyoto”. Es decir, que la crisis española no se ha debido a la “burbuja inmobiliaria” impulsada con pasión por el PP, ni a la globalización que ha llevado las fábricas a donde puedan explotar mejor a sus empleados en países con sueldos más baratos, sino a intentar reducir en España los gases contaminantes. Y eso que todavía somos el país europeo que más incumple Kyoto.

Si alguien pensó que los neoliberales iban a cejar en su empeño, andaban equivocados. Yo no lo pensaba, había que reformar realmente el sistema, para desactivarlos. La “reconquista” parte de España, de ese grupo ultramontano, harto de dinero, hambriento de más, que no se detendrá ante nada para lograr sus propósitos. Lo asombroso es que Obama les haya prestado oídos. Ya lo advirtió -porque lo estudió con detalle- la ensayista canadiense Naomí Klein, en su libro «La doctrina del shock» donde habla de la “economía del desastre”: grandes emporios, dirigidos por economistas neoliberales, que obtienen mayores beneficios en las crisis. El inspirador del movimiento, el economista Milton Friedman, llegó a decir “sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio”.  Con el poder en las manos, ese cambio, siempre es en la misma dirección. Esas mentes en la sombra utilizan tontos útiles que ponen el cazo, rentabilidad a corto plazo, ideología ultraconservadora, sin pensar en el futuro del planeta.

  Realmente, al lado de esto, lo que «El PP rechaza…», -mi entrada anterior- cobra otro sentido. Y todo lo que insisto en la indiferencia de la sociedad también.

 Aquí tenéis la indignante entrevista de Fox News. Son una apisonadora.

¿El séptimo mejor sistema sanitario del mundo?

La muerte del pequeño Rayan amenaza con destruir el mito de la sanidad española, considerada la séptima mejor del mundo, porque ha revelado sus graves carencias. Clama el Consejo General de la Enfermería por haber atribuido toda la culpa a la enfermera que se estrenaba aquel mismo día en el servicio. Otro bebé, cuentan, murió hace 9 años en Canarias en las mismas circunstancias. El Reino Unido o Francia, desvela El Mundo, disponen de una legislación severa que impide confundir las sondas gástricas con los catéteres venosos.

Faltan enfermeras y rotan demasiado. Una plantilla insuficiente y poco especializada lastra al sistema sanitario. España necesita 150.000 profesionales para cumplir los estándares aconsejados, informa El País en este caso. Según los datos de la OMS, en la UE se contabilizan un total de 1.621.903 médicos y 3.965.327 enfermeras para atender a una población cercana a los 500 millones de habitantes. La OMS considera que una buena asistencia requiere como mínimo la cifra media de la UE: 808 enfermeros por cada 100.000 habitantes. En España hay comunidades que incluso la sobrepasan, como Navarra, con 900. Otras se acercan, como Cantabria. Murcia, en cambio, registra el menor índice de profesionales, con sólo 348 enfermeras por cada 100.000 habitantes. Madrid tiene 625, pero recoge 7 de cada 9 quejas por esperas. 4 meses es la demora mínima para una mamografía con sospecha de cáncer de mama.

Todo se explica por lo mismo: dinero, inversión. Estamos a la cola del gasto sanitario público de la UE15 (no contando a los nuevos, a los países del Este). España se sitúa, con 1. 329 euros, en el puesto número 13, sólo por delante de Grecia y Portugal. Luxemburgo invierte con 2.989 por ciudadano más del doble; Países Bajos, 2.284, y Francia, 2.188.

Le dediqué amplio espacio en mi libro a la sanidad española. Un aumento de la población con la llegada de casi 5 millones de inmigrantes, se ha unido a la privatización de la gestión que llega al límite en Madrid, donde el Consejero  Juan José Güemes llama a la iniciativa empresarial a invertir y “hacer negocio”. Anuncia que primará a los médicos ahorrativos que reduzcan costes a costa por ejemplo de las medicinas o de las pruebas diagnósticas. Incluso los pacientes son llamados ahora «clientes» –juego léxico como síntoma irrefutable de qué es lo que se busca al entregar la salud a manos privadas-. Hay 17 sistemas sanitarios en España, si alguno se acerca aún a la consideración de “mejor del mundo”, es Navarra. ¿Por qué? Porque le dedica dinero, para ellos es una prioridad.

Los médicos reciben distintos emolumentos según donde trabajen. Por eso, más de mil se van fuera de España cada año. Por eso, llegan facultativos del extranjero: para cubrir las plazas que faltan. En poco tiempo, la carencia de especialistas dará problemas serios de asistencia. Por ejemplo, no hay suficientes cirujanos generales y del aparato digestivo, anestesistas, radiólogos, pediatras y médicos de familia. Están muy bien considerados, igual que las enfermeras experimentadas. Ellas también emigran a otros países a trabajar.

 Hay motivo de negocio. La Sanidad es la primera empresa de España: 300.000 empleos directos y más de dos millones indirectos. El 6% de la población trabaja en este sector. Genera enormes gastos, pero también ingentes beneficios: es un negocio. Y un negocio seguro. Y, como tal, es tratado en ritmo creciente por algunas comunidades con gobiernos autodenominados liberales. Las listas de espera -que existen aunque se maquillen- llevan a los usuarios a Urgencias. Y se colapsan. Y están atendidas, en un 90%, por voluntariosos Médicos Internos Residentes.

Mientras la Administración Obama busca en España el modelo –gratuidad y universalidad, implantadas por Felipe González, es lo único que eleva nuestro prestigio internacional-, nosotros, unos más que otros, abrazamos con pasión  el modelo neoliberal de gestión de la sanidad. ¿Cuál fue, y aún es, el resultado en EEUU?

  Su sistema sanitario es el peor del mundo civilizado según estudios internacionales. Cincuenta y cinco millones de personas sin salud pública. Compañías aseguradas con departamentos que estudian cómo dejar de hacer una operación, una prueba diagnóstica imprescindible –incluso en enfermedades peligrosas-, el tratamiento de un cáncer ofreciendo a cambio suicidio asistido –de dudosa ortodoxia en las normas del país-, con todas las triquiñuelas legales. Gente que pierde un dedo porque no le cubre el seguro, gente que carece de toda cobertura.

Igual está ocurriendo con la educación, la causa mayúscula de que España sea un país de tercera con una economía que se ubica –con crisis y todo- entre las primeras del mundo. Una caspa congénita que lleva al presidente de un partido a decir que un más que presunto corrupto ha pagado con creces su deuda de cohecho, en lugar de enrojecer de vergüenza y profesar a fuego la ética. Muera la “equidistancia” que exonera a la política de nuestros males a pie de suelo. No hay dos, tres, cuatro partidos, a los que sacar la cara. Hay un niño muerto, su madre (probablemente), mucha gente desatendida, una mayoría desinformada, apática y con muchas tragaderas. Y alguien, además de los interesados, tiene la culpa.

Ah, En 1997, España era el sexto mejor sistema sanitario del mundo en la clasificación de la OMS, el séptimo en 2002. Ahora, la Organización Mundial de la Salud prefiere, en lugar de fijar un «top ten», dar clasificaciones parciales. A España le da una calificación muy alta en «justicia contributiva» porque el paciente no paga cuando recibe los servicios. ¿Y nuestros impuestos no pagan?