De la indignación a la Acción: Reacciona

  Esto era en lo que andaba y ando. Lo cuenta hoy, muy bien, Público:

De la indignación a la acción. Hace un mes salía a la venta en España ¡Indignaos!, un librito que se levantaba contra la indiferencia de los ciudadanos ante el retroceso de las democracias modernas, un llamamiento ante la pasividad: «La peor actitud es la indiferencia», pedía a los más jóvenes el autor del panfleto, Stéphane Hessel, de 93 años. Y como si cogiera el testigo, un nuevo libro trata ahora de dar un paso más a favor del grito de guerra, más allá de llevarse las manos a la cabeza: se trata de Reacciona, que Aguilar editará en unas semanas.

Reacciona es una obra coral, coordinada por la periodista Rosa María Artal, en la que han participado representantes de diferentes generaciones y ámbitos profesionales: José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Juan Torres López, Àngels Martínez i Castells, la propia Artal, Ignacio Escolar, Carlos Martínez Alonso, Javier López Facal, Javier Pérez de Albéniz y Lourdes Lucía. Como dice Hessel, encargado aquí de prologar el tomo, «es tiempo de democracia genuina»; «es hora de actuar».

El sistema está enfermo

Los convocados tenían un objetivo: «Dirigirnos a la sociedad en general, y a los jóvenes en particular, intentando concienciar y provocar una reacción frente a las medidas neoliberales impuestas como única salida posible a la crisis», escribe Sampedro. Arma de doble uso, Reacciona mezcla el lenguaje didáctico con uno más práctico que apela al lector y le da herramientas para enfrentarse a unas medidas que afectan a su calidad de vida. Porque «es una falacia hablar de crisis financiera únicamente. La crisis es política. La crisis es del sistema de vida occidental». Según Sampedro, «estamos viviendo en pleno ocaso del mundo en que vivieron nuestros padres», debido a «un afán de saqueo propio de las hordas bárbaras» de manos de los financieros culpables de la crisis. Como dice Artal, «el sistema en el que vivimos está gravemente enfermo». El resultado es demoledor.

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¿Está pasando? ¿Lo estoy viendo?

Nunca creí que viviría esto. Una nació a la consciencia responsable entre revoluciones ingenuas de flores e ideales, tras sentir una especie de tenaza difusa en la niñez que obligaba a no hablar de ciertas cosas con nadie y a hacerlo en casa en voz muy baja por si las paredes oían. Vi después que, con esfuerzos y tropiezos, algunas cosas comenzaban a marchar. Y fui testigo privilegiada de la caída del Muro de Berlín que tanto recuerdan hoy las revueltas del Norte de África. Solo éstas, porque también fui descubriendo los graves defectos estructurales del lado occidental del Muro que, llegados al paroxismo, son asumidos por los afectados con una pasividad que enerva a gente como yo y muchos otros.

Hablábamos ayer del insultante acuerdo sobre pensiones y del paro juvenil. Los datos de la EPA de hoy, profundizan en el descalabro. 20,33% de paro, casi 4.700.000 personas, la más alta desde 1997. Crece el desempleo, precisamente, en el tramo de los menores de 35 años. Muy pocos de ellos se jubilarán con el subsidio completo, si es que llegan a trabajar alguna vez. Aumenta el trabajo de las mujeres (las peor remuneradas). El número de hogares con todos sus miembros activos en paro aumenta en 35.600 en el trimestre y se sitúa en 1.328.000. Lo que deja entrever que, sí, que hay que recurrir a la “red social” de Caldera –es decir, la familia como en los países subdesarrollados- y que cada vez más gente se pasa a la economía sumergida, evaluada hace tiempo en el 23% Esta gente, por necesidad o no, nos roba a todos los demás. Y han de existir leyes y parlamentos que pongan coto a tanto desmán. Pero no parecen estar por la labor.

De hecho, me tiene auténticamente irritada el plan que nos prepara el CGPJ para consagrar que, todavía más que nunca, la justicia sea solo para los ricos. Esto dice El País:

El Poder Judicial avala recortar derechos ciudadanos para acabar con los atascos de los juzgados 12.000 recursos contra la Agencia Tributaria esperan desde hace años que el Supremo los resuelva . El anteproyecto legal, supone, en la práctica, un recorte de garantías ciudadanas, puesto que restringe y endurece la posibilidad de los ciudadanos de que sus casos lleguen hasta el Tribunal Supremo. Obliga a los ciudadanos a pagar tasas para interponer demandas, suprime recursos e impone que los ciudadanos que pierdan un pleito contra la Administración (por ejemplo, un recurso contra una multa) paguen las costas del proceso (las minutas de los abogados).

Miro más abajo y veo que han desaprovechado la oportunidad de oro de solucionar el abuso de los bancos en los desahucios. Esto dice el anteproyecto:

«En ningún caso podrá el acreedor ejecutante adjudicarse los inmuebles por una cantidad inferior al 50% del valor por el que fueron tasados». Inferior al 50%, pero sí al 50%.

¿Y los políticos? Las durísimas medidas económicas, el estrangulamiento de nuestros derechos adquiridos, no han servido para crear empleo. Hugomabarca me apunta en twitter: han servido para que suba el IBEX, ayer lo hizo, hoy sigue por el mismo camino. ¿»Tranquilizan» los parados a los inquietos mercados? Los sumisos, sin duda.

Y, entretanto, nos están vendiendo el Estado en el mercadillo. Una vehemente y extraordinaria tribuna del catedrático Antón Costas, dice que, con las Cajas, estamos ante “El mayor desmán financiero de nuestra historia”. Traducidlo a todo lo público que están vendiendo y que, caso de dejar algo los socialistas, el PP terminará de liquidar. Desde el espacio aéreo que les han colado a los indignados y sufridos veraneanetes fastidiados por los controladores, a RENFE y transportes públicos que figuran en el punto de mira del PP, si antes no se les adelanta el PSOE.

Así empieza Costas:

“Tengo en el cuerpo la incómoda sensación de que estamos a punto de cometer el mayor desmán financiero de nuestra historia: la entrega de la mitad, ¡la mitad!, del sistema financiero español, a precios de saldo y desguace, a bancos, inversores privados y «fondos buitres», como les llama un conocido y reputado analista financiero, José Carlos Díez, en su blog».

Ayer unos cuantos salieron a la calle a protestar por el pensionazo. Las teles nos mostrarán hoy a “los violentos jóvenes radicales antisistema» Solo. Cometieron varios delitos, sobre todo éstos: ser radicales, antisistema y jóvenes, ése el peor. La “gente de bien” se asustará que es el objetivo. Pero lo que pasó de verdad, mayoritaramente, fue esto:

Copépodo nos relata la experiencia de convertirse en un «violento antisistema» que vivió ayer. «Yo y el jubileta que tengo al lado, y la señora con una niña (que probablemente sólo pasaba por allí) y se apretuja en un portal. ¡Somos violentos antisistema!» Solo que muestra las técnicas policiales ya ensayadas en Londres, por ejemplo.

¿Será eso lo que nos muestre la tele? Y con lo feo que está criticar y protestar. Es que, como dice el propio hugomabarca, «nunca nos mean a gusto de todos».

http://www.youtube.com/watch?v=bVbk5zeeGYw

Este largo post es porque me voy unos dias e igual escribo menos o nada. Así que hasta añado encuesta. Admite varias selecciones.

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Salto cualitativo: la gran banca se cuela en los gobiernos

El salto cualitativo es de importancia: los bancos están situando sus peones en los gobiernos, para mandar ya directamente y sin tapujos. Dos años después de la debacle financiera que ellos propiciaron (y que salvaron con la inyección pública), nuestros representantes políticos ceden a toda presión del dinero organizado, al punto de sentar en la mesa que toma decisiones para todos a miembros de los grandes emporios financieros.

La historia viene de atrás, nombres como Robert Rubin con Clinton o Henry Paulson con Bush Jr. ya habían desembarcado en los gobiernos estadounidenses ocupando el puesto clave de Secretarios del Tesoro, y con consecuencias devastadoras. Público en esta imprescindible información de Pere Rusiñol nos da cuenta de la llegada de una veintena de ex altos ejecutivos del sector bancario a dirigir la política en gobiernos tanto americanos como europeos.

Paradigmático es el último nombramiento del derrotado Obama. Así lo explica el artículo de Pere Rusiñol:

El 29 de enero de 2009, el presidente de EEUU, Barack Obama, escandalizó a Wall Street al calificar de “vergonzoso” el reparto de bonus entre los ejecutivos de la gran banca, que acababa de ser rescatada para evitar otra quiebra como la de Lehman Brothers.

Justo dos años después, Obama estrena jefe de Gabinete: se llama Bill Daley y procede de la cúpula de JP Morgan Chase, cuyos directivos al completo acababan de repartirse, pocos días antes del famoso discurso de Obama, 8.600 millones de dólares en bonus tras obtener una inyección de dinero público de más de 25.000 millones.

El fichaje de Daley para un puesto tan importante (nada menos que el filtro entre el presidente de EEUU y el mundo) coincide con la marcha de la Casa Blanca, a principios del próximo mes, de Paul Volcker, el respetado economista que Obama situó al frente del panel de expertos creado para afrontar la crisis y el que más ha insistido dentro de su equipo económico en la necesidad de poner en cintura a la gran banca de inversión.

Economistas de todo signo se muestran alarmados. “Esto no es una crítica de la derecha o de la izquierda. El problema Bill Daley nos muestra que la Casa Blanca no ha entendido que en el corazón de nuestra economía tenemos una enorme bomba de relojería”, afirma un ortodoxo: Simon Johnson, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien añade: “Bill Daley ahora controla cómo se presenta la información y el presidente toma las decisiones. El ex jefe de Daley, Jamie Dimon, es el banquero más peligroso de América y previsiblemente ahora tendrá incluso mayor acceso al Despacho Oval”.

Datos relevantes que también aporta el artículo: En 1995, los activos de los seis primeros bancos de EEUU equivalían al 17% del PIB de EEUU; en 2006, eran el 55%. Ahora suponen ya el 64%.

Y este otro: desde que estalló la crisis ha habido muchos nombramientos políticos de ejecutivos del sector bancario fuera de EEUU: desde el Gobierno conservador en Reino Unido, donde David Cameron ha fichado a Stephen Green, ex jefe del HSBC; hasta el eurocomunista de Chipre, cuyo ministro de Finanzas procede de la banca privada, o el socialdemócrata austriaco, que ha colocado al frente del banco central al jefe de un banco privado. Es decir, «los mercados» empiezan a tener nombres propios.

Con una UE azul entregada al neoliberalismo, con un gobierno socialista en España que sitúa a entusiastas amantes del libérrimo mercado como Salgado o Campa en la toma de decisiones o Miguel Ángel Fernández Ordoñez al frente del decisivo Banco Central, dispuestos a insuflar más dinero público a las Cajas para luego venderlas a intereses privados… Con un PP eufórico por el triunfo que van a entregarle los votantes desinformados o cómplices y que dice por boca de Cospedal por ejemplo que “la economía está excesivamente planificada y regulada”, nos podemos dar… por definitivamente jodidos. La diferencia entre ambos grandes partidos, sin embargo, aún es notable. Con el PP nos espera la España una, grande y libre, demagoga, con graves ejemplos de corrupción y reconquistada por sus » legítimos» dueños.

Todas estas noticias no abrirán ningún telediario, y el personal seguirá “debatiendo” sobre pinganillos, fríos, calores, hojas de rábano o zanahorias. Inyectados sus ojos en ira si alguien intenta informarles con datos que éste no es el camino. La Islandia hundida por el neoliberalismo decidió no “salvar” a su banca, y ahora su economía crece. No pertenece a la UE, ésa es su suerte. Se ubica en el civilizado norte de Europa con ciudadanos de pleno derecho y no cómplices (por la circunstancia que sea).

Mientras las grandes torres financieras se hundían ante nuestros ojos hace dos años y poco, Naomi Klein explicaba –con datos, datos, datos- la larga historia de este asalto al poder que nos está dejando en cueros, en cuerpo y cerebro.


http://vimeo.com/18758226

2010, con la cabeza y el cuore

Elrich. El País

Un año que ha pasado excesivamente deprisa, constato al mirar las entradas del blog de los primeros meses que parecen de ayer mismo. Al menos, el repaso sirve para ver la trayectoria: todo lo peor que se gestaba, cuajó como en las peores pesadillas. Llamábamos a 2009 “el año de la crisis”, y era apenas el signo que indicaba un cambio de paradigma. Sus autores perdieron incluso la vergüenza para hablar claro de sus objetivos. En Febrero se reunieron las Hedges Funds en una cena para, por primera vez que recordemos, decir sin tapujos que “hundir el euro era una gran oportunidad de negocio”. A lo largo de 2010, vimos las primeras protestas de los griegos que aún no habían sido rescatados pero que tenían sobre sí la Espada de Damocles que terminó  por caer sobre ellos. Luego sería Irlanda. Estamos comprobando que suele suceder, nadie la para.

Asistimos a la xenofobia del PP, enarbolada con pasión por esa guerrillera de labios hinchados de botox (lo que indica una escala de valores)  que tienen en Cataluña, y que incluso ha cosechado algunos votos más que sus predecesores. Además de confortar el corazoncito fascista, daba réditos electorales. La sociedad también volcó más su odio y desconocimiento sobre los emigrantes. Así lo veía Manel Fontdevila en Público.  

Mientras en EEUU, con Obama en caída libre, empezaba a gestarse y reunirse el Tea Party, en España, los salvadores de la Patria, de su patria, también salían del armario. Un sujeto en La Razón llamaba a un “cirujano de hierro” para solventar la cuestión. Y así siguieron. Y ahí están esperando. Son los mismos que crucificaron a Baltasar Garzón con el apoyo entusiasta de presuntos progresistas.

Cada vez que se mentaron en el blog el fascismo o el machismo se desató la polémica con comentarios masivos a favor y en contra. Nada ha registrado mayor atención militantes que esos temas. Luego también tenemos en el «haber» a un buen número de practicantes de ambas aberraciones.

Y sí, hemos contemplado la metamorfosis de Zapatero en neoliberal entusiasta, tras haberse resistido a mermar derechos sociales. Pero es que la UE no le quería, ni le querían los mercados. Ni, lo que es mucho peor, el Financial Times. Y los más impensables recortes nos dieron en toda la boca. Como las insostenibles alzas de precios en uno de los países con menor salario de la UE. Y con menor gasto social. Y con mayor número de parados.

Eneko.20 minutos

 Y hay que vender a manos privadas lo poco que nos queda, porque ellos quieren hacer negocio, y ellos son los que mandan.  Y el gran camelo demagógico de la solución al conflicto de los controladores que reveló, además y de nuevo, lo peor de la sociedad española. Y esa sociedad que salió en masa a la calle para aclamar a la selección de fútbol, ganadora del Mundial -que está muy bien- pero que parece incapaz de mover un dedo para solucionar sus problemas. ¿Para qué seguir?

 Pero los años completos, como balance, no serían nada sin la propia vida. Encontré en Arco un árbol rojo  que dormía en su cama sin colchón ni sábanas.

Sleeping tree. Xavi Muñoz

Pero 2010 ha sido para mí un año especial en los afectos. Amanecía turbio. No sólo me habían robado Europa, sino también Europa en Suma, idea y gestación mía. Y me dolió. También por el desencanto con personas que defraudan. Pero encontré a ATTAC, y por esa idea sí merece la pena luchar y esforzarse. Y resulta que ATTAC estaba lleno de personas. Estupendas. Una, por fortuna, me echó el anzuelo y me devolvió al río donde nadar: Paco Altemir. Una joya.

Y existían también el blog y las redes sociales. Alguien me dijo una vez: “no necesito más amigos”, y me dio mucha pena. Por él. El Congreso de Internet de Huesca, los 1001 medios de Granada, me ayudaron a poner cara, también, a otras personas. Y muchas me gustaron. Voy a citar incluso a algunas: Rosajc, Virginia, Bárbara, Javier Barrera, Pedro de Alzaga, a Javier Pérez de Albéniz, cómo no… oh, y muchos más, no debo seguir enumerando porque haría un post kilómetrico. Más.

He hablado este año con pasión y reiteradamente del periodismo que se hundía. Altamente preocupada. Y vaya que sí, el cierre de CNN+ ha sido una completa metáfora. Pero… con nuevas sintonías entrañables.

La muerte se llevó José Vidal Beneyto que era un norte para mí, sin que él lo supiera. Aunque me trajo, en carne y hueso, a Federico Mayor Zaragoza en su misma línea. Y me dio dos sonoros zarpazos con el fallecimiento de José Antonio Labordeta y Luis Mariñas, tan cruciales de alguna forma en mi vida.

Como tantos otros, me hundo y me levanto. Y lo comparto con vosotros. Porque muchos os habéis unido a ese grupo de apoyo que son mis amigos de siempre. Una maravilla recuperar en contacto intensificado, entre estos últimos, a Juan Tortosa que acaba de quedarse sin trabajo al cerrar CNN+. O a mi antigua vecina, Virginia Mataix que reaparece tan esplendorosa como siempre. Por el blog. Y, del blog, os citaría a todos los más asiduos, pero entenderéis que, para resumir, me quede con Soto, seguro que vosotros haríais lo mismo. A todos, asiduos y esporádicos, perdonadme por no “nombrar” a la que sería, de nuevo, una lista interminable.

Y había más por ahí, para charlar a cualquier hora… y en la misma longitud de onda. Quiero abrazar a Paula porque aún llora por lo que no debe. A la ingeniosa Carmen. A la grandísima Ángels. A Antonio (Piezas) imprescindible ayuda para todo. A Enrique Meneses, enorme luchador entrañable. Y a Víctor, en equipo de lucha y calor.

Y siempre tengo a mi hijo David, eterno resorte para las ideas y el estímulo.

La casa llena. Es más lo que hay que lo que se ve.

Red House de Xavi Muñoz

Algunas ilusiones alumbraron en ráfaga para saber que es preferible sentir y “sentirse” vivo, porque, vivo, existe la esperanza. Las uvas, por primera vez en mucho tiempo, vienen “mediollenas” de ánimo. Hoy es igual que mañana, simplemente hay que seguir el camino, procurando no desfallecer. No siempre es fácil. Hoy, casi menos que nunca. Pero a pesar de todo, ¡Feliz 2011!  Igual podemos conseguirlo.

Caos en las aulas

En la clase estamos muy preocupados. Algunos, bien es verdad. A la mayoría de los chicos se les ve muy entretenidos con piruletas, la nintendo, móviles y ordenadores en los que husmean el tuenti. Nos los dieron a todos, pero unos pocos preferiríamos estudiar, ya que estamos aquí, para llegar a ser adultos de provecho. Cada cosa a su hora.

Hoy ha venido una profe adjunta y nos ha dicho que está muy feo descargarse cosas por Internet. Que eso es robar. Y que no lo vamos a poder hacer nunca jamás. Claro que la hemos visto por los cristales hablar muy compungida con unos catedráticos norteamericanos que mandan mucho en el colegio, no sabemos por qué, y que gritaban ni se sabe. La profe ha señalado a unos cuantos de la clase con el dedo y hemos podido deducir que pedía ayuda a sus superiores estadounidenses para que convencieran a los díscolos. Entre los líderes de grupo, naturalmente, los chicos normales que protestan no veas las palizas que se llevan. En eso el profesorado es muy ejemplarizante, hasta al ejército han llamado en algunos casos.

Iban todos de un lado para otro. Algunos más de la clase han prestado atención, no muchos. Nacho, que es un alumno muy responsable, nos ha explicado a todos los que pasaba. Pero, entonces, han llegado unos señores que parecían empresarios, con unos trajes estupendos y relojes de marca en sus muñecas, han agarrado por la solapa a la profe adjunta y le han espetado con autoridad: O se para lo de Internet o ponemos a todos los alumnos, sin faltar uno, de cara a la pared. No sabemos bien qué pasará aunque se ve que quien más grita, es quien gana.

Con ser desagradable el incidente, no es ni con mucho lo peor que nos está pasando. Porque día sí, día no, se presentan en la clase unos tipos con muchas ínfulas. Se llaman “mercados” nos ha contado el profe, todos los profes nos lo cuentan. A veces vienen ellos en persona, otras -las más- nos mandan a sus delegados que disponen de muchos.

En lo que va de curso, nos han quitado los libros y los cuadernos, las mochilas, la pizarra, una pata de cada silla –con lo que es un suplicio mantenerse en equilibrio-, el bocadillo de media mañana y el postre. Las nintendo y todo eso no, el profe asegura que las necesitamos para estar contentos. A algunos nos parece que el profe sufre, pero es que todos vociferan mucho y bastante tiene con ir como una peonza por todo el recinto a atender lo que pide quien presiona más.

Ahora han venido, en medio de semejante guirigay, unos gafapastas que dicen ser de la OCDE ¿qué será eso? Sector mercados, sin duda. Han dado un empujón al profe y se han sentado en su mesa. Nos dicen que vamos a tener que dejar la escuela porque el mundo nos necesita trabajando. Ya. Para cobrar una pensión a los 70 años, precisamos emplearnos desde muy jovencitos. Anuncian que lo de los subsidios ya veremos, de todos modos, que se gasta mucho en eso. En realidad, vamos a tener que pagar por trabajar y muchas otras cosas que nos andamos pasando unos alumnos a otros en notas, muertos miedo, porque muertos de miedo estamos todos:  los mercados lo exigen, para ganar ellos mucho dinero, y comprarse muchos coches, y pisos, y joyas, y manjares, y viajes paradisíacos.

El profe, que parecía tan majo, anda de lado a lado del aula. Nos están quitando los zapatos, los guantes, las bufandas, los anorakcs, mientras, él sonríe para que no se enfaden los mercados.

Muchos alumnos siguen jugando con el ordenador. Algunos aprovechan el desconcierto, para mangar las tizas, los punteros, la pantalla, las mesas, que eran de todos. Nos cobrarán entrada hasta para salir al recreo, y el que quiera jugar a la pelota, o subirse a un columpio, tendrá que cotizar lo que ellos estimen. Los veo muy espabilados, creo que van para mercados. Y se entrenan desvalijando cuanto pillan. A mí, sin ir más lejos, unos chicos me han vaciado el bolso. Ni el móvil me han dejado.

Algunos de mis amigos dicen que esto hay que pararlo. Unos proponen romper los ordenadores en protesta por eso de Internet, otros dicen que hay que centrarse en que no nos sustraigan las simientes del jardín, los más que habría que asomarse a la ventana a pedir ayuda a ver si alguien nos oye.

En la puerta aguarda un profe nuevo. Con venerable barba cana. Da un paso hacia delante, otro hacía atrás, y vuelta a empezar. Dice que nos enseñará el Catón, origen de todos los principios, y que preguntará a todos lo que queremos, para ver si le dejan hacerlo. Los mercados le sonríen y le dan palmaditas en el hombro. Se ve que el profe nuevo es un hombre feliz, nunca soñó que llegaría a ocupar ese puesto, en realidad él iba para registrador de la propiedad ¡qué edificante historia de superación personal! Por eso, está radiante. No como el todavía titular, esta pobre, hoy, marioneta, que sigue deambulando por el aula, tapando agujeros, y destapando todos los boquetes que le piden sus superiores.

Cada día estoy más preocupada. En realidad, de lo que más tengo ganas es de gritar. Y eso que por todas partes me aconsejan que no me inquiete. Apenas nos queda nada. Sólo una enorme pantalla de televisión. Con voces muy sonoras, tranquilizadoras y monocordes.  Y, en efecto, en ella nos aseguran que todo va bien.

Comunidad internacional vs. Comunidad de vecinos

No dejo de preguntarme a quienes se refieren cuando hablan de la “comunidad internacional”, ésa que quieren preservar. Y me asombra un tanto que hasta sesudas y aposentadas (igual demasiado) voces hablen de límites a la “transparencia” en aras de algún bien común. Creo entender que invocan unas “reglas del juego” establecidas para una mejor convivencia. Pero, como las grandes magnitudes se nos escapan –ese mundo tan repleto de personas y situaciones variadas-, vamos a verlo con un ejemplo, casi de parvulario,  más próximo: una comunidad de vecinos.

Lo somos. Ciudadanos de pleno derecho que habitamos nuestros pisos en un gran edificio. Sí sabemos que unos disponen de más metros cuadrados que otros, y que no es lo mismo vivir a ras de suelo que en los duplex del ático, que en el garaje se cobijan desde masserattis a utilitarios y que buena parte se conforma con viajar en metro, pero lo aceptamos porque de puertas para adentro hemos construido un hogar con todo cuanto creemos puede hacernos felices, de acuerdo con nuestras posibilidades. En la calle, tirados en mantas, vemos a personas que no tienen techo donde cobijarse, están mucho peor que nosotros.  A mí me duele, pero nos cuentan que así son las cosas. Desde luego, nosotros somos unos privilegiados. Por eso, muchos aceptan lo intragable, para conservar lo que tienen al menos. No sé si podrán. 

Elegimos de entre todos los vecinos una junta rectora  y, dado su intenso trabajo, decidimos remunerarles a expensas del presupuesto comunitario. A algunos, bien lo vemos, se les ha subido a la cabeza lo que debería ser el honor de servir a los vecinos, a sus iguales, y a veces me encuentro en el ascensor a gente que discrepa de su actuación. Le hemos visto, por ejemplo, adjudicar contratos de reparaciones a sus amigos, y coger el dinero para pagarles de nuestros bolsos y carteras. Pero, en estos edificios tan grandes, las personas apenas nos conocemos, ni de broma pasamos al piso de al lado a pedir una taza de harina si se nos ha terminado.

El caso es que un día nos enteramos –que ni siquiera hicieron reunión para contarlo- que los del ático han tenido un problema muy serio por no sé qué negocios sucios que habían perpetrado y que se van a ver en la calle. Y llega la junta y saquea las cuentas de la comunidad para ayudarles. Cuando les hemos preguntado, han argumentado que si se hundía el tejado, se nos hundía también el inmueble entero. Menos mal, eso sí, que les sacamos a flote y vemos llegar a sus domicilios unos pedidos con langostas, angulas y vino de Burdeos que evidencian su recuperación.

Lo peor es que nos dejaron la caja temblando. En justa compensación, los del ático nos prestaron parte del dinero que les habíamos dado. Con intereses. Pero, ni aún, así llega para pagar las facturas. Se han puesto muy serios, quieren cobrar sí o sí. Quieren muchas más cosas, según estamos viendo.

La junta entró a saco en nuestros pisos. Se nos llevó el televisor de plasma, el reloj de la abuela, las sillas, a algunos el sofá y las camas, parte de la ropa. Se han metido en la cocina, en el frigorífico. Tenía yo un pollo estupendo para hacer un tajine, pues nada, me he quedado sin él. Nos dicen que tenemos que ser austeros para pagar a los del ático y a ellos, a la junta. Peor les ha ido a otros que han sido desahuciados por impago, y a quienes hemos visto irse con una mano delante y otra atrás para tapar su desnudez.

Como ni aún así logramos hacer frente a nuestras deudas y en espera de mayores ajustes, la junta ha decidido vender la piscina, el gimnasio, el cuarto de bicicletas, y el portal. Y ahora nos cobrarán por usarlos. Hasta los niños tienen que entregar chuches para subirse a los columpios.

Nos hemos ido enterando de sus tejemanejes por un vecino (un chico muy loco del 1º A con el pelo casi blanco) que ha punteado la cadena de televisión comunitaria donde nos aleccionan a diario de lo malos, tontos y miserables que somos aunque nos consuelan con muchos entretenimientos. La verdad, pura y dura, de las reuniones en el ático con la junta, ya es patrimonio de toda la vecindad. Algunos han apagado el receptor, se asustan. Otros lo estamos viendo alucinados.

Resulta que al vecino del 6º C lo frieron a palos, y a un chico del 9ºF –que les estaba grabando- lo tiraron por la ventana y lo mataron. Y, entre copa y copa de champán francés, los del ático y la junta decidieron taparlo, sin llamar a la policía. Dicen que el secretario protestó. Lo echaron de la casa.

Cada vez hay más vecinos indignados con las revelaciones. Pero la junta argumenta que obra por nuestro bien, que en las alturas se habla otro lenguaje que nosotros no entendemos – pero ¿qué me cuentan? son vecinos de la casa igual que todos-. El chico del 1º A, dicen, es un terrorista y hay que encarcelarlo. De momento, ha huido con lo puesto, a todo correr, para intentar refugiarse en un lugar seguro. Con su ordenador, para seguir contándonos lo que sabe.

Lo más sencillo sería convocar de nuevo elecciones y elegir otra junta de vecinos. Dejar que los miembros actuales regresen a su silla y su cocina, a su trabajo en la notaría o el supermercado. Aunque la única alternativa disponible -a menos que nos organicemos nosotros, tan propietarios o inquilinos como ellos- son los primos de los residentes en los duplex del ático. En cualquier caso, las «reglas del juego» las hicieron ellos, no toda la comunidad. No tienen derecho a obrar con secretos en asuntos de todos. No lo tiene a actuar rozando, aparentemente, la ilegalidad, por ser benévolos en el calificativo.  Se diría que «la comunidad internacional» es solo la élite que ellos han formado. Pero muchos vecinos no quieren saber nada de eso. La mía, en la puerta de la derecha, ahora sí me habla. Me dice que tiene mucho miedo, ha de sacar a sus dos hijas adelante. Ellas no tienen trabajo. Y que habrá que hacer lo que la junta diga. Y la junta lo que manden los del ático. No dejo de repetir, a quien me quiera oír, que terminaremos todos en la calle, pero es que algunos están tan aterrados que cierran los ojos a lo que realmente deberían temer: al futuro que nos han preparado.

 Como el futuro llega por minutos, Zapatero se ha mercado unas medidas contra los ciudadanos y a favor de empresas y mercados, realmente indignantes. El PP, por su parte, ha dicho -Cospedal- que era lo que ellos proponían y -Montoro- que el presidente no se decide a acometer reformas «estructurales» ¿la esclavitud?

G-7.000.000.000

La fotografía de D. Umbert, publicada en El Mundo, es del Parlamento catalán. A la espera de los nuevos inquilinos, los escaños permanecen vacíos. Casi: un maletín los ocupa. La expresiva imagen podría extrapolarse a las Cortes Españolas y, sin duda, a Estrasburgo y su consecuencia en Bruselas. La verdad es ésa: caras valijas se aposentan en el lugar que debía hacerlo la soberanía popular, tal como mandan las Constituciones democráticas. ¿Lo han y lo hemos olvidado?

En la Moncloa, la sede del gobierno español, también se han acomodado los representantes de 37 empresas que, según nos cuentan, acumulan el 40% del PIB. Familias de solera enriquecidas en las raíces de nuestra desgraciada historia o nuevos ricos. Dueños particulares de empresas que fueron públicas y se entregaron a los amigos. Regentes que reparten subcontratas a menor coste para acumular cada vez más beneficios. Fabricantes que dejan o no dejan empleo en casa. Insufladores de burbujas varias. El gerente del FMI que salió por piernas a punto de revelarse la crisis ya gestada y que hoy dirige una caja –aún- cuasi pública. Traficantes de aire puro. Hay de todo en el paquete. Favorecidos por un trato ventajoso en los impuestos, sin excepción. Sus maletines son los que mandan, por encima de la sociedad.

Zapatero les ha prometido acelerar las reformas económicas”. Meter mano a las pensiones, urgentemente, “ir más allá en la reforma laboral”, tal como ellos piden. Echémonos a temblar en consecuencia. Había que tranquilizar a los histéricos mercados. A los que sientan sus maletines en Europa también. Y los periódicos neoliberales jalean el status quo, los que vaticinaron la crisis por las narices, los que sentencian países desde los consejos de redacción.

Dicen las PYMES españolas que ellas son las que proporcionan el 80% del trabajo. Debe ser cierto. ¿Y no era el empleo uno de los principales problemas de España? ¿Qué hacemos con el 40% de los jóvenes y no tan jóvenes parados? Pero no, la economía, la política, nuestra vida, la de nuestros hijos, se juega en el casino. Para que solo quién tenga más fichas participe y gane. ¿37 en España? Parece que, fundamentalmente, sí.

Ya le llaman a la reunión de la Moncloa el G-37, no, debería ser el G-46.000.000, nosotros, porque con nosotros se especula. Pero, al margen de errores propios, somos apenas un apéndice de la UE muerta –aunque no enterrada- donde unos extraordinariamente bien pagados políticos y funcionarios, con su credibilidad mundial por los suelos, se pliegan a los mercados. Para ahí necesitamos el G-501.000.000.

Cruje el mundo en desigualdades. Algunos países espabilan en fórmulas propias, más o menos a costa de mermar derechos laborales. Algunos con saldos humanamente positivos en sus reformas. Pero la globalidad, que en concreto tanto invocan, es una pifia. Existía la ONU: la desinflaron. Precisamos por tanto un G-7.000.000.000. U obligar a quienes sentamos en las poltronas (es lo que han terminado por ser) de la democracia a que avienten maletines de rica piel y obren para el bien público, de toda la población. Porque va a llegar un día en el que lo vamos a hacer nosotros.

La rebelión de los corderos

Palpo en la calle una honda preocupación que ha sustituido en las conversaciones las trivialidades al uso por el temor a nuestro ¿incierto? futuro, pero también una enorme confusión de ideas. Una vez más se demuestra que para tener criterio es esencial la información y ésta se les hurta o manipula a buena parte de la sociedad.

Los ciudadanos irlandeses, como antes los griegos, como buena parte de los atrapados en las fauces de ese monstruo en el que han convertido a la Unión Europea, ya conocen la historia en sus propias carnes. Funcionarios a la calle, reducir sueldos, subir impuestos (el IVA naturalmente, ni tocar los de los ricos), regalar el despido, congelar las pensiones, apretar el cinturón de los ciudadanos hasta la yugular. Pero los mercados no tienen bastante con ello, quieren más. Así que ya andan preparando nuevas restricciones, nos lo dicen todos los días los políticos. Es decir, somos corderos apilados en el callejón del matadero.

Irlanda era, hasta ahora, el paraíso neoliberal, el tigre celta, el lugar donde el libre –libérrimo- mercado había mostrado su excelencia. Los líderes del PP español no dejaban de repetirlo, ése era el camino. “Hace sólo 25 años, Irlanda era uno de los países más pobres de la Unión Europea. Sin embargo, hoy, en 2006, Irlanda es el país más rico de la Unión Europea, tras Luxemburgo. Hasta el punto de que Irlanda, que desde el siglo XIX siempre había sido un país de emigrantes, se ha convertido en país de acogida de inmigrantes. Y este milagro económico tuvo su origen en políticas liberales”, escribía Esperanza Aguirre en El País. Bien, pues ahora van a tener que volver a emigrar, entre otras muchas penurias.

Con desparpajo y desfachatez sin límites, el PP (o CiU que comparte la misma ideología) no se inmuta por la evidencia de sus errores de cálculo y sigue atosigando las mentes adormecidas y aterradas de los españoles con que ellos son la salvación. Lo peor es que no piensan cambiar su política neoliberal. Se despeña el país pero se lucran «los suyos«.  Rajoy ha dicho -ha advertido por tanto con claridad-  que su modelo es  Cameron que ha dado el mayor palo de la historia al bienestar social británico. Por cierto, ni en sueños hemos conocido los españoles nada semejante a lo que tenían ellos, y aún nos lo quieren «ajustar«. Votarles, oírles, es entregar las llaves del establo al lobo.

En la práctica, han despilfarrado el dinero público tanto o más que los demás. Ese dinero de un Estado que les sobra -otra paradoja tan evidente que hiere la vista-. Madrid es el ayuntamiento más endeudado de España, por mala gestión, por priorizar «megagastos» que apenas servían a los ciudadanos. «Pues se vende«, dice Aguirre, edificios de todos, transportes, lo que sea, hasta que no quede nada. Pero mantengamos las riendas ciudadanas bien sujetas. El lobo ya se ha merendado más de la mitad. Y cuando precise más, engullirá hasta nuestros despojos, en pastillas para el caldo, si es preciso. Y atentos a los perros falderos cómplices del sistema.

 Zapatero, el PSOE,  se plegó a los mandatos de los mercados que nadie eligió. Ésos a los que tenemos que tranquilizar a diario, someternos a sus exámenes, o soportar sus “castigos”. Sí, esas palabras emplean los medios. Cuando escucho “castigo” especialmente, mi dignidad hierve. ¿Quién les ha dado el látigo? ¿Quiénes lo han permitido? ¿Llegaremos a los sacrificios humanos para aplacar al Dios-Mercado? Venga, un funcionario, un parado, un pensionista.

Hay otras formas de afrontar la crisis. No, ya le llaman “cambio de paradigma”. Golpe de mano, mundial, y particular en la UE anquilosada y podrida que votaron los ciudadanos desinformados. Obama intenta otra cosa: la doctrina keynesiana (liberal humano) que en los años 30 sacó a EEUU de la recesión, invirtiendo en gasto público, en empleo público, de todos, para todos.

La Europa a la deriva, el futuro parque de atracciones del mundo,  como ya dicen chistosamente fuera -porque ya no tendrá ni producción, ni voz, ni brío, sino tan solo hermosos edificios a visitar-, opina y obliga a hacer lo contrario. Tan ahíta está de nefastos priones que casi todos sus dirigentes se contaminan. El socialista Almunia con enorme entusiasmo, haciéndole el juego al neoliberalismo. Nada inócuo. Nuestra amiga, la economista Ángels Martínez i Castells, nos demuestra cómo, mientras los aterrados ciudadanos ven mermada su vida, los ricos asisten a los mayores beneficios de la historia.

Los golpistas, los terroristas, son muy pocos, nosotros siete mil millones de personas. Les apoyan los lobos neoliberales con poder, PP y CiU en España, la pléyade azul de Europa. Y la socialdemocracia baja la cerviz presta al degüello. El nuestro.

Ha llegado la hora de que los corderos, pacifica y ordenadamente, se rebelen contra la tiranía. Y tomen las riendas. El último comentario de “El mal de los mercados locos” hace un análisis tremendamente certero de cuanto nos ocurre. Y en particular el debate»contrattacando» que realizamos en el Círculo. Aquí están los enlaces para que, si queréis, los escuchéis con calma en el fin de semana.

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5512

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5526

Por el camino que vamos, no saldremos de la crisis, no revertiremos el “cambio de paradigma” que nos han decretado: que los ricos aumenten obscenamente sus riquezas, que gocen de total impunidad, y que su fiesta la paguen los ciudadanos. Cada vez más hartos, más informados, los corderos necesitan arrebatar las llaves al lobo y, más aún, expulsarlo de sus vidas. El instrumento democrático es la política, hoy hundida en los abismos del desprestigio. Reclamemos a los políticos decentes, que los hay, que tomen las riendas. La ciudadanía que “tiene miedo” debe saber que “los de arriba” somos todos, y que si el miedo nos atenaza ahora, los motivos para alarmarse se agrandan cada día, son más temibles las consecuencias que se derivarán de no moverse. El lobo voraz ríe bloqueando la salida.

Contrattacando, hay esperanzas

Fue un éxito desbordante en el más literal sentido de la palabra. Cierto que el altísimo nivel de los oradores y la propuesta de contrattacando resultaban sugestivos, que el momento en el que vivimos tiene en vilo a muchas personas con conciencia, pero la expectación fue muy superior a la esperada. De esta forma, media hora antes de comenzar el acto se había llenado ya la sala del Círculo de Bellas Artes. Completamente: personas de pie y sentadas en el suelo hasta el mismo borde de la mesa –lo que por cierto daba un ambiente de cercanía muy agradable-. Pero es que estaban colmados también los dos pisos de acceso –dos- y seguía llegando gente a la que ya no dejaban subir. Incluso periodistas que iban a contar el acto quedaron fuera. Nuestro experimento de la retransmisión directa del debate en una página gratuita de streaming se colapsó de visitas. Muchas enseñanzas por tanto para próximas ocasiones.

Casi lo primero que me pregunto, al hilo de esto, es por qué ningún gran medio cubrió algo que interesa de tal modo a la sociedad. Y me respondo, claro que me respondo.

El vídeo del acto estará listo la próxima semana. Por fortuna, la tecnología acude en nuestra ayuda para escapar de ese controlado mundo que paradójicamente dice hacerlo en nombre de la libertad. Quien esté interesado podrá conocer todo el contenido de la sesión.

A la espera de este vídeo, voy a destacar algunas cosas. El acto comenzó con un mensaje grabado de José Luis Sampedro, escuchado en silencio y con suma atención, y que iba admirando incluso a los propios participantes en la mesa. Reivindicaba una vez más el maestro el pensamiento libre, la educación como base para el éxito de cualquier proyecto cívico, la cooperación frente a la competitividad.

Llegó después esa mirada de altura de Federico Mayor Zaragoza, filosófica, englobando los varios poderes a los que estamos sometidos y que restan capacidad de decisión a los gobiernos. ¿Tienen capacidad de maniobra? Apenas. “Ha llegado el momento de decir, pacíficamente, basta”. “No puedo entender el silencio de la comunidad académica, científica, tienen argumentos, deben liderar el cambio”.

A Carlos Berzosa le protestan con problemas particulares. Él es un acreditado democráta de larguísima trayectoria en el empeño. «Luchando contra el fraude podríamos financiar muchas cosas que dicen que no se pueden financiar”. «Si hay voluntad política, se puede hacer un sistema económico diferente». “La educación, la investigación, la innovación ,son nuestras únicas salidas para sustituir la burbuja inmobiliaria y… es justo lo que se recorta”.

Vicenç Navarro tomó un avión a primera hora de la tarde desde Barcelona y otro de vuelta por la noche para poder hoy iniciar un curso en Barcelona. Cuando desmontó –con datos- la falacia de que no se podrán mantener las pensiones, que vivimos aún en algo tan “antiguo” como las clases sociales que permite por ejemplo vivir más a quien más dinero tiene, una mujer de Jerez descubrió que “le quedaban diez años menos de vida de lo que pensaba”. Salió del acto, se fue a un cibercafé y escribió este post.

Lourdes Lucía, presidenta de ATTAC Madrid, desgranó –de forma efectiva y concreta- las propuestas estudiadas y difundidas por este movimiento ciudadano pleno de cabezas que piensan. Apenas se les ha dado cancha, ahora que los terribles anuncios se cumplen parece que algo más. “Hemos estado muy solos en nuestra lucha”. “Lo mas digno que hay es luchar por lo que uno cree justo… os invitamos»

¿Hay algún indicio de que la crisis se resuelva por el camino que vamos?, pregunto. La respuesta es un no rotundo de los presentes en la mesa. Y, entre otras cosas, reducir el gasto público es un suicidio. Además de la ideología que defienden “son unos incompetentes” dice Navarro, quien advertiría: «Siempre que digan que algo no se puede pagar, no se lo crean”.

El impuesto a las transacciones financieras, la banca pública. Múltiples preguntas y sugerencias se desgranan. Sacar nuestro dinero de los bancos grandes. Una huelga europea.

Hay otras vías, en mi opinión. «Los medios de “.com” en España son medios de clase rica. Es excepcional un empresario progresista«, responde mientras pregunta Javier Valenzuela. Está allí Juan Luís Sánchez de periodismohumano.com que intentan otra cosa, algo tan simple como informar de lo que interesa y afecta a la sociedad. Sin dinero ¿de dónde sacarlo para mantenerse y trabajar? El único medio que hará una crónica del acto. 

Twitter funcionó a tope. He utilizado la impresionante lista de referencias (gracias a todos) para poner las citas textuales que no conserva la memoria. Desde muy diferentes puntos, dentro y fuera de la sala que se colapsó. Ahí está el futuro, la esperanza. Ser ciudadanos en Red y en red, de boca a boca, mano a mano, voluntad a voluntad. Unidos. Comunicados. Más fuertes por estar juntos. Primera tarea: difundid articulos y propuestas progresistas por todos los medios a vuestro alcance.

Los «mercados» son los antisistema

Mis amigas conservadoras que me quieren bien se asustan al pensar que alguien puede vincularme, por pura equivocación, con el concepto “antisistema”. Claro, ven en la tele (o leen y oyen también en cualquier medio) a presentadores de esos que cobran entre 9.000 y 12.000 euros al mes muy asustados con la posibilidad de que alguien les quite sus prebendas. Hay uno recién reciclado para la información “seria” (desde esa gran cantera que son los deportes) que lanza auténticos respingos y un día igual se mete debajo de la mesa para que no le alcance “la violencia”.

Porque, señores, los antisistema son unos inadaptados sociales y su principal ocupación es arrojar piedras a escaparates y coches. Operan fundamentalmente cuando hay una de esas cumbres internacionales tan resolutas. Igual los violentos son una veintena de gamberros pero ver un cristal roto estigmatiza a todo el que se opone, desde cualquier actitud, a este precioso orden, sistema, sí, en el que vivimos.

Dos tercios de la humanidad alimentados apenas con un mendrugo de pan o un cuenco de arroz cocido. Muchos de ellos bebiendo agua podrida. Inexorable pérdida de derechos en el privilegiado Primer Mundo. Y los gobiernos sometidos a esos “mercados” “etéreos”, “tranquilizándoles” a diario con la seguridad de que ellos solo han nacido para ganar dinero en cantidades obscenas, y que ya pagaremos los destrozos que ellos mismos han causado, asalariados, parados y pensionistas. Porque saben que los “mercados” y sus voceros mediáticos son capaces de hundir un país con todos su pobladores dentro.

La economista Ángels Martínez i Castells, habitual del blog para nuestra suerte, explica en este imprescindible post la actitud mafiosa del neoliberalismo. Destaco este punto:

No es posible desde los Estados hacer frente a este avance bárbaro destructor de las mafias económicas globalizadas sin instrumentos propios de actuación y resistencia. En este sentido, el recurso a la deuda y al déficit público son ya algo más que un mecanismo necesario y ampliamente respaldado por el keynesianismo para compensar las oscilaciones del ciclo económico e intentar remontar la economía lo antes posible… Constituyen una de las pocas posibilidades de poder jugar con fichas parecidas en sentido contrario. El capitalismo mafioso y neocon impone a cualquier intento regulador, compensador y de búsqueda de equilibro, que actúe sin apoyaturas, sin instrumentos… «sin manos». Casi le exige que «sin cabeza»… porque son los otros, los mafiosos, los que piensan por todos”.

Comprendo que el sistema me manda apuntarme a la moda del “veganismo”, el viejo collar con nombre rescatado para distraer a este personal que tanto se aburre, incluso al que se detiene “en las comas” para contribuir inconscientemente a la estrategia. Y que sería más rica y viviría mas relajadamente sin conciencia o sin consciencia, como ya decía hace poco.

Ahora bien ¿quienes son los antisistema realmente? Trabajosamente, con sacrificio, dolor y a veces muerte incluso, la sociedad logró unos derechos que ahora están siendo cercenados. Vivimos una vuelta atrás a todos los niveles. Economicos, de libertades, de dignidad ¿Y quién está destruyendo nuestra forma de vida? Los mercados son los antisistema.

Peligrosos antisistema como estos venerables catedráticos e intelectuales: José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Carlos Berzosa, Vicenç Navarro, Juan Torres y Lourdes Lucía, dejarán un rato de tirar piedras y romper escaparates –al decir de algunos aposentados periodistas entre los que no nos encontramos ni Javier Valenzuela ni yo- para ver si es posible hacer algo contrattacando. Recuperar, al menos, para cada vez más personas la sonrisa de la dignidad, la coherencia y la fe en si mismos.