Rescate: la estocada

Frankfurter Allgemeine.domingo.10 de Junio

La prima de riesgo que en la mañana de este lunes bajó casi 20 puntos respecto al cierre del viernes (hasta los 462 puntos) se sitúa otra vez en los 520. Y la bolsa que inició la jornada con una eufórica e inusual subida del 5,9% acaba en pérdidas de 0,54. ¿Cómo es posible que se haya desinflado de esta forma el impacto del rescate bancario a España?

Durante la mañana, Bruselas –y lo que es casi más decisivo: Berlín- se ha preocupado de desmontar las fantasías que el presidente Rajoy contó a los españoles: hay contrapartidas a la entrega de ese dinero, la “Troika” (UE, BCE y FMI), es decir, lo que jocosamente llamó Montoro “los señores de negro”, sí vigilarán el cumplimiento del plan que diseñen para aplicar al sector bancario, incumplir las condiciones cerrará el grifo, el crédito aumentará la deuda y los intereses el déficit, y Bruselas va a ser aún más estricta con su cumplimiento. Hemos perdido soberanía.

La prensa internacional sigue mostrando su estupor por la actitud de Rajoy de negar el rescate y de mentir a sus ciudadanos sobre un momento tan crítico. De todos los análisis, destaco los datos de la prestigiosa revista Fortune quien pinta un panorama realmente sombrío que los españoles deberían saber. A Fortune le parece probable que “cree un escándalo público en las calles de España, ya que descaradamente socializa las pérdidas de los bancos y hará más difícil, no más fácil, a España vender su deuda a una tasa lo suficientemente baja como para financiarse”.

Según sus cálculos –muy detallados- la deuda que se mantiene en el 68,5% (fue una de las prioridades de Zapatero y bien caro en recortes nos costó también) se disparará al 96%. En cuanto a los lodos dejados por la burbuja inmobiliaria, Fortune estima que las propiedades se rebajarán en un 50%.

“Este rescate es realmente un ejercicio de lo absurdo. En lugar de quitar el riesgo de los hombros de España, la UE está de hecho cargando a la soberanía incluso con aún más deuda. Una vez que el mercado tenga la oportunidad de estudiar este acuerdo en profundidad, se continuará exigiendo una prima excesivamente alta para mantener los bonos españoles. Como tal, esto casi garantiza que España seguirá siendo totalmente dependiente del Banco Central Europeo para comprar su deuda. Con el tiempo este sistema se descompone, lo que obligará al gobierno español a buscar un rescate de su propia parte de la UE y el FMI. La austeridad y la humillación acorde con un plan de rescate soberano puede ser demasiado para Rajoy y el resto de sus compañeros para mantenerse”, añade.

Habría una solución: los eurobonos, que todas las deudas costasen igual en un fondo realmente de una Unión real, pero Alemania se niega. «De cualquier forma que se mire, Alemania gana«, dice en otro artículo Fortune. Alemania se dispone, pues, a destrozar Europa… por tercera vez en un siglo. Y, si bien pone más en el sostenimiento de la UE, también es rigurosamente cierto que toda ella funciona a su medida especialmente desde Maastricht.

Entre tanto, se seguirá especulando con la deuda y proporcionando pingües beneficios a algunos. Subirá y bajará pero, como dice Carlos Berzosa en Actúa, «la deuda es una cuestión de CONFIANZA, en un mercado especulativo». Un «rescatado» ofrece poca y tenemos un presidente que es el hazmereír de medio mundo. Solo como dato, los diferenciales de las deudas portuguesa e irlandesa llegaron a subir a 900 puntos, más de 1.000 la griega. Y esto es un rescate por más que –de momento- sea en efecto solo para los bancos. Desde Bruselas se dice que la «austeridad» que todo este panorama implica, “ya la está aplicando” Rajoy, pero va a ser necesaria mucha más. En el neoliberalismo, sale de los recortes sociales y de las privatizaciones. Para pagar a los bancos y… la especulación. A este estado de cosas, se añade la actitud de Rajoy y buena parte de su comparsa. Hemos entrado en la indefensión. Mientras, un gran sector de la sociedad le cree y cree a sus medios y sigue feliz convencida de que «todo se ha solucionado». Desde Alemania, encima, se ríen. Olé, olé, olé, titulan. Si no nos afectara, igual nos reiríamos también porque lo que nos está pasando es puro humor negro.

Frankfurter Allgemeine.portada.11 de Junio

 

Paisaje tras la petición de rescate

A la hora y en el día impuesto por Bruselas -el sábado 9 de Junio por la tarde-, el Gobierno del PP que dirige España pidió un rescate de 100.000 millones de euros. La retahíla de explicaciones del ministro De Guindos en rueda de prensa llegó a presentarlo incluso como “una buena noticia”. Un “préstamo”, “no es en absoluto un rescate”, en “condiciones muy favorables”. Al 3% según informaciones de Reuters, la misma agencia de noticias (británica) que había fijado fecha y horario del rescate, profusamente negado por miembros del PP.

De Guindos es el mismo ministro que, con idéntica seguridad, dijo que todas las necesidades de la banca no llegarían a 15.000 euros no hace mucho. El que ahora insiste que las condiciones a cambio del dinero entregado se reducen solo a la banca y que no incluyen a la sociedad. Es tan “buena noticia” del rescate o “ayuda financiera a los bancos para su recapitalización” –como la llama el gobierno- que, a partir de ahora, vamos a atar a los perros con longanizas: “es bueno para la economía española y es bueno para el euro”, “ayudará a las familias y a las empresas”, “es el camino a la recuperación y al empleo»…

El presupuesto para 2012 de todos los ministerios es de 122.083 millones (quien tenga curiosidad aquí tiene el desglose facilitado en su día por La Moncloa), y eso antes del recorte de 10.000 millones en sanidad y educación. A los bancos se les va a dar 100.000, casi la misma cantidad, y con intereses y ¿nadie lo va a pagar?

Si el informe del FMI dice que el 70% de la banca española está sana ¿Por qué no facilita el crédito y “ayuda -ya- a las familias y a las empresas”? ¿Nos hemos olvidado de que la banca gana mucho más dinero especulando con la deuda por mucho dinero que reciba como viene haciendo desde hace tiempo? Y ¿Qué quedó de las previsiones de aumento de paro del propio De Guindos en el que creyó el mejor de los escenarios anterior al pufo de Bankia, es decir, de 630.000 desempleados más en 2012? ¿Van a derogar la reforma laboral que los propicia? ¿Van a aparcar la austeridad y los copagos para que la gente consuma?

Y, si los 100.000 millones son para la banca, ¿dónde queda el déficit de las Comunidades autónomas, señalado por todos los organismos, incluso por Bruselas, como causa inmediata de nuestra crisis en este momento? ¿Habrá que pedir otra “ayuda financiera” para ellas?

Han mentido tanto y tanto, con tal desfachatez, hasta el propio día del rescate, que cabe preguntarse ¿Qué validez tiene el maná que prometen ahora?

Mariano Rajoy fue el gran ausente (ni para anunciar un rescate se despeina), sí está para irse al fútbol nada menos que a Polonia, con una vela encendida a la Virgen (del Rocío o a cualquier otra) para que la selección gane y nadie piense en la euforia. «El hombre que se protegió de un casco de minero, símbolo de coraje social, detrás de una dama-escolta, menea la colilla ante quienes, en Europa, pueden rescatar a nuestros amos, también llamados bancos«,como dice Maruja Torres en su artículo Bajeza. O el héroe galáctico, como lo ve Lucía Méndez.

Christine Lagarde, como el resto de los mandameses neoliberales, saluda las reformas emprendidas por Rajoy, citando la sanidad. Que los inmigrantes sin papeles (aunque lleven años trabajando en España en empresas de desaprensivos propietarios que no les han dado de alta) mueran sin tratamiento, o que los parapléjicos y ancianos tengan que pagarse parte de la silla de ruedas, o que se suprima el diagnóstico prenatal amplio para los recién nacidos. 100.000 millones para los bancos. Que se añaden a los 110.000 ya entregados, o al 1,6 billones en toda la UE. Eso es neoliberalismo pata negra.

Los manuales del rescate, incluso la propuesta para España de la Comisión europea, cuando ya se daba por hecho el rescate, implican subidas de impuestos -en particular el IVA que solicitan saque del superreducido a productos de primera necesidad, pan, leche, huevos, frutas y verduras… ved aquí-, rebajas y despidos a los funcionarios (que como sabemos incluyen a profesionales de la sanidad, educación y servicios públicos), o reducir el desempleo y las pensiones. Un resumen aquí, de Ignacio Escolar, que suscribo.

Una cacerolada en la Puerta del Sol, profundamente indignada, saludó el rescate y pidió -como debe ser- un referendúm antes de suscribirlo. En las redes sociales saltaron chispas durante toda la tarde y noche. En el telediario de TVE nos tranquilizaron mucho poniendo las palabras de De Guindos. Toda la prensa cómplice en el mantenimiento de este estado de cosas huye de la palabra «rescate». Como en los viejos tiempos, hay que recurrir a la internacional. Magistral el titular de Time que, burlándose del PP, escribe: Tú dices tomate, yo digo rescate.

    Tras la rueda de prensa de De Guindos, en el supermercado frente a mi casa, los ponedores hablaban con pasión de fútbol. Una pareja de adolescentes -ella con prominentes tetas al aire, él con pelo pincho- en la caja seguía esta conversación:

  Él: Te voy a dar un bofetón que la vas a gozar. Ya sabes cuánto me gusta pegar.

  Ella… no dijo nada, mirando con arrobo a su hombre.

   A las 6 de la mañana alguien se ha entretenido despertando a los vecinos con el timbre del portal. Otra buena noticia: no era la mano dura de la represión prolíficamente usada por el Gobierno «como dios manda». Y es que, en la nebulosa del sueño interrumpido, la memoria de la infancia deja huellas indelebles.

   Menos mal que aún nos queda la Virgen del Rocío. A ella le debemos sin duda tan buenas nuevas.

 
A las 12 de este domingo Rajoy ha comparecido en una breve y muy lamentable rueda de prensa, en la que ha presumido de sus éxitos, ha seguido en la senda de las mentiras, el discurso pueril y la soberbia… y se ha ido corriendo a Polonia al partido de la selección, lamentando las horas de vuelo y que se va a perder el tenis de Nadal. Este presidente tenemos.

España pide un rescate de 100.000 millones de euros

De momento os dejo enlaces a  Ignacio Escolar: La letra pequeña del rescate.

Y a Antonio Gutierrez-Rubí: El presidente que dejó de serlo.

 

 

Obama, if you cannot, yes, we can

 

Barack Obama se ha permitido volver a presionar al actual gobierno español, como hizo con Zapatero aquellos fatídicos días de Mayo de 2010. Entonces para que el presidente socialista español aceptara los recortes neoliberales que le imponía Bruselas, ahora para que Rajoy pida de una vez el rescate y se “recapitalicen” los bancos. Lo mejor es cómo califica de “inteligentes” las medidas impuestas por el PP y, aunque dice que menos recorte sin crecimiento que vamos a ahogarnos, alaba la “reforma” laboral y otras involuciones de las que espera que con el tiempo “den frutos”.

 Obama nos embarcó a medio mundo en un proyecto de ilusión. El primer presidente negro de los EEUU, había sido resultado algo así como de un proyecto colectivo, de cuantos trabajaron boca a boca, ordenador a ordenador, para que resultara elegido. Desde Europa le “votamos” con pasión.

 El 20 de Enero de 2009 tomaba posesión en Washington ante la mirada y la esperanza de millones de personas. De su discurso competo –que merece la pena volver a leer– quiero destacar estas ideas expuestas al comienzo:

 “Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.

Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política”.

 El resuello le duraba aún en Junio de 2009 cuando achacó a la “cultura de la irresponsabilidad” de Wall Street y aledaños la crisis. Y añadió: Sabemos que esta recesión no es el resultado de un fracaso sino de muchos, y muchos de los difíciles desafíos que afrontamos son producto de una cascada de errores y oportunidades perdidas durante el curso de varias décadas».

 Las noticias del día, de todos los días, sajan el alma a través de poderosos síntomas de involución. Hasta Chile resucita a Pinochet mientras en España nos anega la corrupción consentida y apoyada, la incompetencia, la tenaza y la tijera. ¿Qué “frutos” va a dar entregar nuestra sanidad, nuestra educación, nuestra trabajo y futuro, nuestros derechos, “a la codicia e irresponsabilidad de algunos”? Resulta inconcebible que alguien con cerebro y dignidad lo acepte.

   No vendrá nadie a «rescatarnos» a nosotros, a los ciudadanos que pagamos a tan alto precio la falta de información o de coraje.  “Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo”, chao Obama -que por otro lado solo miró siempre su culo y los de los estadounidenses-, We can, really We do. Claro que no de uno en uno. Muchos. Juntos. Porque en caso contrario nos meteremos en una sima aún mayor.

La ministra de empleo reza a la Virgen del Rocío para solucionar la crisis

5.639.500 de parados según el último censo de la EPA (Encuesta de Población Activa, el 24,4% de la población. Y eso que sacan de ella a quienes ejercen una actividad con beneficio de una hora semanal. Por ejemplo, rebuscar en los contenedores de basura y llevarse  alguna cosilla aprovechable. El porcentaje se eleva al 52% entre los menos de 25 años. El gobierno prevé que este año 2012 se destruirán 630.000 empleos más, aunque no lo cuenta todos los días como sí insiste en otros asuntos.

El Papa Benedicto XVI, y no directamente la Virgen aunque venga a ser lo mismo, ha hecho declaración solemne de un Año Jubilar Mariano en Huelva (a pagar por nosotros). Por eso la responsable de la cartera de Empleo, convencida de que es un Acontecimiento de Excepcional Interés Turístico, ha anunciado la inclusión de una enmienda en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para aplicar rebajas fiscales (de hasta el 95%) a todas las empresas que colaboren en la celebración que tendrá lugar desde el 15 de agosto de este año hasta el mes de septiembre de 2013.

Bañez, emocionada, entiende que sus oraciones han sido escuchadas y que ya podemos mandar la crisis y el paro al baúl de los recuerdos…

Esta noticia -que, por nuestro bien, debería tener difusión internacional- ha generado una enorme confianza en los mercados, y las Agencias de Calificación crediticia se disponen a devolvernos a la triple A, casi desde la basura.

 

La única solución

Nos tienen manía… los extranjeros

Nuestro flamante gobierno está a punto de pedir un rescate. Ignacio Escolar -y la prensa internacional- lo cuentan al detalle. Luego Cristobal Montoro ha salido a explicar que no ha dicho lo que ha dicho, sin que nadie le rebatiera en las televisiones. Pero vamos a la realidad. El fiasco de Bankia, responsabilidad casi completa del PP, ha terminado de dar la puntilla a una larga herencia (la real), y al sprint imprimido por la política de «austeridad» tal como la entienden los neoliberales: recortes muy serios para la sociedad y lo que pida el capital, la Iglesia y compañía.

Par saber qué implica para los ciudadanos un rescate no hay sino mirar a Grecia y Portugal. También a Irlanda: ayudada por los colegas sajones en sus exportaciones, manteniendo su polìtica fiscal de favor que la convierte prácticamente en un paraíso fiscal, consigue mejores cifras que los destrozados Grecia y Portugal que ven aumentar sus deudas cuanto más pagan. Eso supone un rescate, se lo cobran en sangre… de la población en general, por supuesto. Pero en Irlanda la sociedad también ha sufrido graves mermas y ha visto incrementarrse duramente los impuestos. Los únicos que han salido a flote son los islandeses que ya crecen (a un 3%)  porque, según Fitch ¡nada menos!, «su poco ortodoxa respuesta política a la crisis ha funcionado». Sí, la «ortodoxa» no funciona en absoluto. Para quienes la pagamos, claro. Islandia se vio más hundida que nadie por el neoliberalismo, pero cuenta con una ciudadanía educada y que piensa en el bien común. Antes que suicidarse, actuaron. Si ellos son pocos, nosotros podríamos partimos en parcelas para hacer muchas Islandias.

   Hay que estar preparados en España para lo que pide Bruselas a cambio del rescate: hasta las pensiones quieren tocar. Pero la manada de ignorantes y/o malintencionados y/o corruptos de corazón sigue en Babia o en su cómodo sofa esperando a ver qué pasa o a que otros trabajen para ellos en soluciones. Es demasiado esfuerzo levantar esa mole. Tienen que ser muchos quienes se apunten a la tarea al menos de desasnar algo a los «rescatables». Es la única solución, una España como la que plantea este corto divertido y genial: «Hablando en plata». Si acaso me avisáis cuando se empiecen a notar la labor.

La democracia en peligro

Foto: @arma_pollo en twitter

La imagen no puede ser más simbólica. Bankia enderezada y sólida (como nos la presenta el Gobierno) frente al suelo, el horizonte, el resto de los edificios, farolas y coches torcidos. Aquel país que votó el 20 de noviembre, harto y esperanzado, ha llegado a altas cotas de desaliento. Las últimas encuestas sociológicas muestran a una ciudadanía que no sabe adónde acudir primero a achicar los agujeros de la estupefacción. El nuevo Míster Liebaert (antes Urdangarín), el presidente de los más altos estamentos judiciales, Carlos Divar, una situación económica que encuentran mala o muy mala el 96% de la población, según encuesta de Metroscopia.  23.400 millones de euros para la propia Bankia, es decir, más del doble de lo restado a sanidad y educación a la sociedad. Desahucios por impago de hipotecas a un banco sostenido con dinero público. Despidos y pensiones multimillonarias para sus malos gestores. Y entretanto amenazas de nuevos recortes, sacrificando el Estado del Bienestar en el altar de la austeridad. En consecuencia, justicia, iglesia, monarquía, parlamento, gobierno, partidos políticos, autonomías, todo se encuentra en entredicho. Incluso buena parte de los medios informativos navegando entre la frivolidad y la manipulación.

   Si nos atenemos a los datos demoscópicos que proporciona este artículo “Del “shock” económico al democrático”, el más aterrador de todos es que en los últimos 7 meses, el porcentaje de personas  que piensa que “el actual sistema democrático sigue siendo, con todos sus defectos e insuficiencias, el mejor que ha tenido nuestro país en su historia ha caído del 72% al 56%”. No nos detallan si prefieren cualquier otro de la larga senda de catástrofes que han jalonado nuestra trayectoria (dictaduras largas y cortas, monarquías de variado signo o dos efímeras repúblicas) o si piensan en la búsqueda de una nueva democracia participativa y más real, como propone el 15M en su más amplio concepto: el de la una sociedad indignada que lo que quiere es enderezar los continuos desatinos a los que asistimos.

  No sabemos si a echar agua a la deuda ardiente, sacar la cabeza del lodazal de la corrupción y de los repartos de cargos y prebendas a familiares y amigos, o asumir ese futuro que, aún basado solo en los optimistas cálculos de la religión neoliberal, sitúan la recuperación de España en 2017 y el empleo en 2023  como hace el FMI. ¿Optamos entonces por renunciar a la democracia? ¿A cambio de qué?

  Hemos aceptado impertérritos quela UE sustituyera democracias por tecnocracias, comenzando incluso por Grecia la creadora del concepto y, ahora, el deterioro económico -que no causamos- parece hacernos dudar de los propios valores de un gobierno de todos, en libertad, y de los instrumentos que lo llevan a cabo.

 El presidente que en campaña electoral llegó a prometer “devolver la felicidad” a los españoles, se ha quemado a velocidad de vértigo. La prensa internacional resalta sus incomparecencias, que presentara tarde las cifras del déficit por motivos electorales, sus presupuestos y, abierta la veda, critica hasta, como hace la influyente agencia británica Reuters, que Rajoy  (y  buena parte de sus ministros) sea un “provinciano”, sin experiencia internacional y con un nivel limitado de inglés. Al igual que los principales medios extranjeros, Mario Draghi, el tecnócrata que dirige el BCE, califica de «desastrosa» la gestión llevada a cabo en Bankia, completa, de principio a fin. Nos refriegan la burbuja inmobiliaria que deja sus heces en el sistema bancario. Los medios inventores de etiquetas ya hablan de “Spanic” (Pánico/España).

    Lo que se destaca menos es el abuso del Decreto Ley para imponer, sin debate, durísimas reformas, y no solo económicas. Y sobre todo la persecución de las protestas ante tanto desatino, con una nueva redacción del Código Penal que equipara a “terrorismo” participar en ellas o convocarlas si se produce algún incidente, y “atentado a la autoridad” la resistencia pasiva. Manifestantes en la cárcel hasta un mes tras su detención, con peticiones de penas de tal monto que cuesta creer en democracia y en un país que hace gala de la impunidad en delitos graves. Incluso no tipificados como la estafa a la sociedad.   

   La democracia se está viendo amenazada, pues, desde múltiples flancos. El más peligroso, sin embargo, es la aceptación de que ha de ser así sin hacer nada por regenerarla. La pregunta clave es ¿Adónde esperan que nos lleve este camino? ¿A mantener un poder financiero artificialmente enhiesto como bandera de un mundo que se tambalea?

Publicado también en eldiario.es

¿Queremos volver a la España de los 50?

En el río revuelto de una crítica situación económica y un peligroso desconcierto del gobierno, vienen a pescar «expertos» con soluciones. Hasta huelen bien al principio. Sólo que pueden contener trampa.

Rafal Escudero escribe en eldiario.com un artículo con muchas claves. Comienza así:

«El artículo publicado en el diario El País el pasado 1 de junio, titulado “No queremos volver a la España de los 50″ y firmado por los profesores Fernández-Villaverde, Garicano y Santos, es un ejemplo de la forma como actúan los ‘think tanks’ liberales a la hora de generar hegemonía en la sociedad. Proponen estos profesores como vía para ganar confianza en Europa y así salir de la crisis la formación de un Gobierno de concentración nacional, apoyado por los partidos mayoritarios (PP y PSOE, se entiende) y formado por “políticos competentes y técnicos intachables” (el Gobierno de Monti en Italia sería el espejo en el que mirarse). Y lo hacen, además, apelando a su condición de expertos en la materia, pues no en vano se trata de ilustres economistas y docentes en notables universidades estadounidenses. Pero sin señalar en ningún momento de su artículo su adscripción a Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada).

Este no es un dato baladí. Fedea es un ‘think tank’ especialmente activo en estos años de crisis y que se presentó en sociedad con las propuestas que el famoso ‘grupo de los cien’ economistas (al que pertenecen los citados autores) lanzó al último Gobierno de Rodríguez Zapatero demandando el abaratamiento de los costes del despido, la congelación salarial y la apuesta por la negociación colectiva en la empresa. Ahora, una vez conseguidos estos tres objetivos con el Gobierno del PP y visto su nulo éxito a la hora de reactivar la economía, es de prever que sus futuras demandas pasen por la formación de este Gobierno de unidad nacional que sea capaz de llevar a cabo las reformas requeridas por Bruselas. Cuáles sean estas es algo que solo debe estar al alcance de avezados economistas y no de simples ciudadanos, meros votantes y carentes de la ‘expertise’ necesaria para abordar tan magna tarea. 

La estrategia con que actúan estos ‘think tanks’ es bien sencilla. Presentan sus propuestas como el resultado del trabajo científico o bajo la etiqueta de prestigiosos investigadores, pero nunca como aportaciones ideológicas, interesadas o parciales. La adscripción a la ciencia presenta ventajas, dado que sus opiniones se benefician así de la aureola de neutralidad, objetividad e imparcialidad que rodea al científico, quedando al margen y por encima del terrenal debate político. Ahora bien, ya que científicos dicen ser, deberían cumplir con una de las reglas básicas que Max Weber demandaba de todo científico: declarar expresamente sus opiniones y puntos de partida».

Artículo completo aquí.

No está de más recordar qué contaba Inside Job de los «expertos» neoliberales:

[vimeo http://vimeo.com/35196402 w=549&h=364]

Cuidando la imagen de España

María Dolores de Cospedal ha dicho que hay que “cuidar la imagen de España en el exterior» y que el país muestre una actitud de unidad. «Por eso es tan increíble la irresponsabilidad de algunos, esos que dicen todo el rato que quieren el consenso, pero cuando llega la hora siempre votan que no”, ha añadido.

Esto fue, el fatídico 10 de Mayo de 2010, cuando Zapatero vino vencido por Bruselas a practicar serios recortes neoliberales a la sociedad.

O el ya famoso «Que caiga España» del actual ministro de Hacienda, por aquellos días.

Por no hablar de cuando Rajoy, en Abril de 2009, aprovechó los 2 minutos de discurso que le concedió el PPE, para conseguir una reprobación de la política que se seguía en España de todos los líderes conservadores, incluidos Merkel, Sarkozy… y Berlusconi. Firmaron esta declaración: “consideran inaceptable la pasividad del Gobierno español ante la alarmante cifra de paro en España (17,5%) y deploran el fracaso de las políticas socialistas”.

O las continuas paridas del gran designador.

Si en el PP no tienen memoria, deberíamos tenerla nosotros. En cualquier caso… aviados vamos.

Rajoy, atrapado por Hybris

Mariano Rajoy fue probablemente el primer mandatario español de la etapa democrática que llegó al Gobierno con el síndrome de La Moncloa incorporado. En realidad esa dolencia, de vieja raigambre, tiene nombre propio. La definió a la perfección un antiguo ministro de Exteriores británico y neurólogo de formación, David Owen, quien invirtió seis años en estudiar el cerebro de los líderes de la clase dirigente. Con los resultados, publicó un libro titulado “En la enfermedad y en el poder” (2008), que explicaba las razones para el desvarío de quienes alcanzan altas cotas de mando: el síndrome Hybris. Lo caracterizan la soberbia, la desmesura, y la huida de la realidad con mayor o menor intensidad dependiendo de la capacidad intelectual de la persona.

En la primera fase, aún fresco el recuerdo de cuando salieron del anonimato, de sus cátedras, de sus oficinas, les acomete la inseguridad, casi la incredulidad en su propia valía. En el caso de Rajoy, influyen además sus dos derrotas electorales frente a Zapatero y la larga espera que conlleva. Pero aquí surge una nube de aduladores que se apresura a convencerles de sus excelencias. La mayoría espera sacar provecho, aunque esa circunstancia ellos prefieren no advertirla. Es el momento en el que les invade la soberbia. 

El líder ya está seguroLe sobreviene así una exagerada confianza en sí mismo, ya no escucha ni a sus asesores ni a los ciudadanos, se cree en posesión absoluta de la verdad, con capacidad para hacer y deshacer según su voluntad y no reconoce sus errores. Rajoy añade la mayoría absoluta  –aunque se debiera a demérito del contrario– de la que no gozaron inicialmente sus antecesores. Ha sido su perdición: ya está en un tiempo récord atrapado por Hybris. No se digna a dar ruedas de prensa y, cuando tardíamente comparece, hace gala de una insólita prepotencia que evidencia aún más sus carencias. Y su pobre discurso de pretendida sencillez.

Lo peor es que aquel Mariano Rajoy que llamó “bobo solemne” a José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece –junto a su equipo– una caótica cuenta de resultados: recesión, subida del paro, merma de salarios y bajada del consumo como consecuencia de la política de austeridad; recortes insufribles en servicios vitales como sanidad y educación, mientras se inyecta dinero público al sector bancario y se pasan por el arco de la impunidad flagrantes irregularidades. O la mala gestión del caso Bankia con la prima de riesgo a nivel desbordado de rescate. La excusa de la herencia se les agota por momentos. Tampoco gusta al ‘todo el mundo’ del presidente la involución ideológica que el Gobierno impone sin pausa.

Por eso, Rajoy camina aceleradamente también hacia la tercera fase del síndrome Hybris: la que desata el miedo a perder lo obtenido. En ella, todos son enemigos a evitar, incluso en los consejos. Quienes le contradicen “no saben lo que dicen”. Rodearse de mediocres en su círculo más cercano apenas atenúa su temor. El rival brillante precisa su desactivación por cualquier método. En su mismo partido –también en otros– hay clamorosos ejemplos, como el de Esperanza Aguirre y su “inexistente” trama para espiar a contrincantes de su formación.

Y luego, el consecuente enclaustramiento en la torre de marfil. Nerones, Calígulas, Claudios que se encierran en su castillo. El síndrome dela Moncloa, de Génova, de Ferraz, de la última planta de cualquier empresa. Por eso José Luís Rodríguez Zapatero dijo la noche de su primera victoria electoral: “El poder no me va a cambiar”. Por eso… tampoco lo cumplió.

Tarde o temprano, el varapalo de las urnas, el cese, la pérdida del poder en definitiva, sume al afectado por el Hybris en la siguiente fase: desolación, victimismo que achaca a la incomprensión, no acertar a creer ahora que “con todo cuanto ha hecho por su país”, reciba “ese trato”. José María Aznar paseó su rabia y su rencor por medio mundo, como clara muestra de ello. De Zapatero poco sabemos. Felipe González hace tiempo que lo ha superado tras enfrentarse a su jarrón chino. La enorme paradoja es el olvido que ha inundado la mente de Adolfo Suárez, el más vapuleado de los presidentes, el que más razón real tuvo para la desolación en su salida.

Hybris nació, como tantos otros conceptos fundamentales, en Grecia.  La vanidad desmesurada –que competía con los dioses– acarreaba un castigo que proporcionaba Némesis, la diosa de la justicia retributiva. Sin piedad, volvía al descarriado a los límites de su realidad. No se andaba con miramientos. Sus afectados podían llegar a ver cómo un águila se comía a diario su hígado –regenerado, inmisericordemente, por su condición de inmortal–, tal como le pasó a Prometeo, un buen tipo que osó invadir el terreno de la divinidad.

El cristianismo, en la misma línea, habla de pecado y opone sanción a la soberbia en forma de “pena” capital. ¡Quién lo diría! Incluso al ángel arrogante lo convirtieron en demonio, de forma expedita, y lo mandaron a los infiernos para siempre jamás. O los generales romanos que –con prudentes técnicas anticipatorias–, eran seguidos por una corte de esclavos, los cuales les iban repitiendo: “Memento mori” que significa “¡recuerda que eres mortal!”. No es necesario aclarar que no les hacían ningún caso. Véase Julio Cesar. La soberbia tapa los oídos.

El coro de aduladores y el propio envanecimiento siguen arrullando al líder en su jaula de oro, aunque la deriva de los hechos sea evidente y la calle vibre en indignación, en desesperanza o en resignada apatía. Rajoy ya carga con Hybris, creyéndose todavía investido para una misión histórica conferida a un ser superior. Todavía.

También, en Zona Crítica eldiario.es