Pertenezco a un país… ¿Argentina? ¿México? ¿Bolivia?

Lo peor es que este vídeo de la inefable cadena C5N… está claramente plagiado de un anuncio electoral mexicano:

Y resulta que también…

El original parece -parece- estar aquí, en México, por la fecha (aunque lo dudo porque vistos el resto de los «editoriales» de este señor, no me cuadra):

Si alguien sabe si esto en realidad es un texto de un escritor inglés del siglo XVII, francés del XV, o español del XI, por favor, que nos lo cuente. Me inclino más por esta última opción dado que, para bien y para mal, estamos hablando de hijos de la madre patria. Es interesante constatar los distintos vocablos que allende el Atlántico se usan para el término «picaresca».

Lo que no quita que… pertenezcamos a un país donde…

Traumaticémonos por el trabajo mal hecho

Un matrimonio de Florida denuncia que el marido encontró un sapo en una lata de Pepsi diet, no se dio cuenta hasta que bebió y se atragantó con él, se traumatizó –esto es clave- y pide una cuantiosa indemnización. Pepsi, muy en su papel, niega que el hecho se haya producido, pero los demandantes cuentan, al parecer, con un análisis de la Administración Federal de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos adonde acudieron con su lata.

   La noticia me ha hecho sonreír. A mí me sucedió algo similar con una Coca Cola, diet incluso. Alquilé una habitación en Nueva York a una austriaco-americana, lista y cultivada y, también, de armas tomar, Stella. Cada una teníamos nuestros propios productos en el frigorífico. Una tarde regreso y mi casera me cuenta, muy excitada, que acababa de cogerme una de mis “cocacolas” porque tenía mucha sed. Al abrirla, había aparecido algo asomando por la abertura. Era un saltamontes, muerto evidentemente. ¿Dónde había comprado yo la lata? ¿Tenía el recibo? Casualmente sí y el supermercado se ubicaba a pocos pasos.

   Stella se bajó blandiendo la lata y subió alborozada, al cabo de un buen rato. Le iban a pagar 3.000 euros del año 90 a condición de que no presentara denuncia. Dudaba si acudir a la justicia de todos modos y obtener más dinero. Se me ocurrió decir:

  -Pero la lata es mía.

  – Ah, pero el susto me lo he llevado yo, soy quien va a quedarse “traumatizada”.

  – Si no hubiera cogido mi «cocacola» la tramatizada sería yo, lo justo es repartir la indemnización-, tercié en ruin negociación.

   -¡Toma!, te pago tu lata, replicó Stella sacando los centavos que costaba.

   Fue ella quien cobró acabando con nuestra amistad y convivencia.

   Algún viaje más tarde, un coche de alquiler en Los Ángeles perdió por completo el sistema de frenos. Aterricé literalmente en un seto. Acudí a la oficina de alquiler, lo devolví, y ellos, entre sonrisas y reverencias, me lo cambiaron por un magnífico descapotable sin coste adicional alguno. En una reunión de hispanos y españoles unas horas más tarde, hasta cuatro abogados se me acercaron –sabedores del suceso- para ofrecerse a representarme en una demanda contra la Agencia de automóviles. Decliné la invitación.

  Desde hace muchos años, EEUU ha hecho de las reclamaciones por disfunciones, de los “traumas” que acarrean a los usuarios, un suculento negocio, especialmente para los abogados. Y las compañías prefieren pagar antes que ir a juicio. Entre esa desmesura y el todo vale, hay un punto intermedio.

   Hoy que batallo con el ordenador –de un año de vida-, que se apaga y tarda en reiniciarse media hora, insisto de nuevo en el que el trabajo bien hecho implica civilización. A mi me traumatizan las cosas que no funcionan en España, que son las que tengo más cerca. Y no pido indemnización, sino que se aplique más interés y más rigor. Y todos deberíamos practicarlo y reclamarlo. Nadie está libre de errores, no sería humano, el problema es cuando se generalizan, se aceptan y hasta se presume de ellos.

Trabajar bien, con atención, con buenos resultados, por uno mismo, por los demás, por España -¡qué mejor patriotismo! a ése apelo-.  Llamar cuando te comprometiste a llamar, cumplir lo prometido, no acudir tarde a las citas, pintar con pulcritud, curar con atención, extraer muelas sin que el paciente se entere, resolver los pleitos con eficacia y cobrando lo justo, fabricar muebles cómodos,  conducir respetando las normas, cocinar aseadamente y tratando de lograr los mejores sabores, servir la comida con amabilidad -que uno no va todos los días al restaurante-, legislar pensando en los ciudadanos, gobernar con esa única prioridad, oponerse sin zancadillas, pensando, de verdad, en el bien de España y no en el propio, informar dando noticias veraces, correctamente estructuradas, sin contaminar, que ayuden a saber lo que ocurre y formarse una opinión.

   Decía la otra noche Iñaki Gabilondo que, en un país descentralizado y sujeto a las directrices de Europa, no debemos mirar a la Moncloa como al farolillo encendido en El Pardo que Franco tenía para los disminuidos mentales y sociales que fabricó, esperando que todo nos lo resuelvan otros. Es una tarea conjunta. Porque, insisto, “la incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad”. Si no nos rebelamos, por lo menos ¡traumaticémonos!

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Marta y los jurados populares

Un jurado popular juzgará a los imputados por el asesinato de la joven sevillana Marta del Castillo, uno de los casos más mediáticos que ha conocido España en los últimos tiempos. Una mezcla letal de presunta violencia de género con el descontrol de una parte de la juventud con escasos valores y gran desorientación. El malogrado periodista Javier Ortiz osó escribir una columna bajo el título “Marta no somos todos”, aludiendo a los innumerables casos silenciados que no tienen tanta repercusión. Suele haber una confluencia de factores que focalizan sobre un asunto la atención e, injustamente, no lo hacen en otros. La comprensible lucha de los padres de la víctima en una campaña sin precedentes ha tenido mucho que ver. Han sido muy activos. Hasta recogieron firmas para implantar en nuestro país la cadena perpetua, logrando un gran número de adhesiones. Las voraces fauces del periodismo amarillo les han dado muchas alas. Ellos no saben que las cercenarán en cuanto el caso pierda morbo.

El jurado popular unido al juicio paralelo de la opinión pública fomentado por los medios, ha dado páginas alarmantes. Sin contar, la influencia de prejuicios en el caso estricto del Jurado. Hay varias muestras, por ejemplo,  la absolución del asesino confeso de un doble crimen en Vigo porque las víctimas eran homosexuales, o las absoluciones de presuntos terroristas que se produjeron en el País Vasco por miedo.

Me detendré en otro gran caso mediático: el asesinato de Rocío Wanninkhof . Un jurado popular condena a Dolores Vázquez –amiga y anterior compañera sentimental de la madre de la víctima- a 15 años de prisión de los que cumple 17 meses, en los que su vida y especulaciones sobre ella son aireadas por los medios. La madre habla sin dudas de la culpabilidad de su expareja. Y hasta un Guardia Civil de Mijas, en declaraciones a Informe Semanal, toma incomprensiblemente partido con opiniones sin datos: “El móvil era una rencilla, era mucho cariño unido a odio, y eso ha provocado esa reacción, un odio comprensible tras 15 años de convivencia, esta se acaba, se ha roto por una persona y esa persona va a pagar por todos los demás”.

Pero las pruebas no lo demuestran. Es una cadena que va a infectar a todos los actores del proceso. Dadas las irregularidades detectadas en el juicio, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordena repetirlo. Estima que el jurado popular llegó a las sesiones con la decisión tomada.

Pedro Apalategui, abogado defensor Dolores Vázquez, me cuenta mucho tiempo después: “Influyó no solamente en el jurado, influyó en la defensa que fui yo, en la acusación. Se utilizaron términos increíbles para convencer al jurado por ausencia de razones como el del ministerio fiscal que dijo: «yo estoy convencido señores, y como tengo esa convicción, den Vds. un veredicto de culpabilidad aunque aparentemente las pruebas no sean muy relevantes». Se confunden los términos, cuando tienes que utilizar el concepto de conjetura utilizas el concepto de indicio y todo eso va calando en la mentalidad de los jurados. En el asunto de Dolores Vázquez llegaron a la conclusión de su culpabilidad porque decían “si quien sabe de esto la mantiene presa durante un año y medio qué vamos a decir nosotros”.

Increpada por una jauría humana en todas sus entradas y salidas de los juzgados, cuando se juzgó a Tony Alexander King –que sería culpable convicto de la muerte de Rocío- hay 140 medios acreditados en la Audiencia de Málaga. Yo he acudido con Informe Semanal para hablar de los juicios paralelos en general. La madre obvia a King y sigue mirando a Dolores, el Juez de la causa prohíbe expresamente hablar de Dolores en la sala. El ministerio de Justicia acabó ofreciendo una indemnización a la víctima… del juicio paralelo y del jurado popular. Y mientras el aparato judicial y social se ocupa de una inocente, el auténtico asesino, viola y mata a otra chica: Sonia Carabantes.

Es difícil confiar en la imparcialidad de un jurado popular cuando ha sido manipulado por los medios. Nunca le darán, por cierto, la misma relevancia a su equivocación que cuando piden la sangre culpable que ellos han señalado.

Los juicios paralelos tienen detrás muchas victimas tras de sí. Carmen Salanueva, directora del Boletín Oficial del Estado a finales de los 80 –en plena época del circo de la corrupción socialista y su tratamiento en los medios- fue acusada de fraude en la adquisición de papel para el organismo. Acribillada, linchada, entonces por ciertos sectores de la prensa –las preguntas y acusaciones que captaron las imágenes ofendían la dignidad humana-, enfermó de cáncer y murió antes de que se conociera la sentencia absolutoria en 2001 a la que no se dio especial relevancia informativa. Ese caso me impactó mucho. Y es informativo utilizar la memoria.

La justicia española tiene muchos defectos, pero son profesionales al menos. La experiencia pone en duda que los jurados populares sean el instrumento democrático para el que fueron creados. Entiendo la posición de los padres de Marta, incluso su huída hacia delante para no preguntarse si supieron las compañías que frecuentaba su hija, pero ni es admisible pedir cadena perpetua en un sistema judicial no vengativo –los que lo son han revelado graves errores e injusticias, incluso inoperancia-, ni confiar en la resolución justa del caso con el criterio de unos ciudadanos que será difícil no estén contaminados. Como en tantos otros terribles casos, la justicia ha de buscar al verdadero culpable valorando pruebas e indicios. Y nada ni nadie va a quitarles su imborrable dolor, con el que -seguro- les dejaron solos pasado un tiempo.

Los beneficios de la gripe A

manosespaña

“Las guarderías van a llenarse de jabón”, he escuchado, atónita, en esos telediarios de “servicio público” o “interés social” que más bien parecen dirigidos a inmaduros mentales en proceso de crecimiento. ¿No lo estaban ya? La gripe A amenaza con cambiar hábitos y costumbres y no siempre será para mal. Una limpiadora friega el suelo con fruición en las imágenes y el mosaico reluce. Los pequeños españolitos acuden al lavabo en el siguiente plano y, con generosa ración de detergente, se lavan las manos. A continuación, las secan con toallitas desechables. Deberán practicar tan saludable costumbre cada vez que las ensucien. Tendrán, también, su botella de agua particular, en lugar de vasos compartidos. La gripe A va a propiciar la higiene, que, por lógica aplastante -al presentar el jabón y la limpieza como una innovación-, no se prodigaban precisamente. Si al mismo tiempo, les enseñan a los cachorritos humanos patrios a no hablar a gritos y a preocuparse de los demás, a respetarlos, a escucharlos, a entender que el trabajo en equipo reporta mejores resultados a la colectividad, habrá que pensar en la gripe A como un mal que para bien ha venido.

Les van a aleccionar por el contrario con que el contacto físico es peligroso. “Hola”, en lugar de un beso, como los británicos que abolieron hace cuatro días el castigo físico y por acuerdo parlamentario, en la que constituyó una explosiva mezcla de no tocar más que para castigar.

La parte negativa de la gripe A es la inoculación del miedo, nada funciona mejor que el temor e incluso el terror para someter a una sociedad. Claro que morirá gente por gripe A, y por la común, y por esas enfermedades exóticas que viajan en los aviones, y porque les atropelle un coche. La ciudadanía adulta sabe que corre riesgos, incluso el de morir. Y que muchas de sus causas son incontrolables. 6 millones de niños mueren anualmente en el mundo por desnutrición. Ingentes cantidades porque no hay para ellos una pastilla que les detenga la diarrea consecuente a beber agua no potable, por ejemplo. A quienes esta realidad les parezca demagogia, les aseguro que aquellos y los nuestros son igual de niños.

Los telediarios y otros informativos -incluso las autoridades- nos han enseñado ya a guarecernos del sol poniéndonos a la sombra, actitud que conocen de forma innata hasta los animales. A no hacer esfuerzos físicos a 40 grados a la sombra, salvo que dependamos de un trabajo en esa ubicación para subsistir. Ahora a lavarnos las manos, gran signo de prevención… y de progreso. Ya digo, con añadir al programa no hablar a gritos, escuchar, y pensar en el bien común, no parece un mal proyecto. Pero, por favor, incluyan la erradicación del miedo y el impulso del criterio responsable. No beban las babas de un lanzador de esputos, pero besen y vivan. “Puede que los valientes no vivan mucho, pero los cobardes no viven… nunca”, ya lo escribí aquí una vez.

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De Cospedal, para el amor no hay edades

Pocos dirían al ver a María Dolores De Cospedal, número 2 del PP, defendiendo ante los medios sus conocidos postulados, que en apenas 24 horas se casa. Lo hace –y esto no son “ecos de sociedad”- con Ignacio López del Hierro, un señor de 62 años -18 más que ella- que, según estimaciones de El Mundo -que de capitales sabe-, se embolsa cada año un millón de euros. Es consejero o asesor de importantes empresas, un trabajo de gran responsabilidad que, pese a todo, deja bastante tiempo libre.

Siempre me ha llamado la atención la fascinación que ejercen los sesentones –preferentemente adinerados- sobre mujeres de toda edad, aunque, como en el caso de De Cospedal, tengan su propia carrera. «La dote de la novia tampoco es escasa, pero dista mucho de esos ingresos», aclara El Mundo en relacióna ese millón de euros que obtiene el novio. No sé si tendrá algo que ver.

Son muchos los hombres conocidos que se sienten rejuvenecer en los brazos de una pareja que acudía al parvulario cuando ellos ya descubrían el sublime sentimiento del amor, o los ardores del sexo. Mi amigo, y compañero de RTVE, Luis de Benito, en otro de mis libros, destacaba el fenómeno que se produjo en la famosa transición. “Con la llegada del divorcio progres y no progres, cambiaron a sus mujeres por chicas jóvenes y dejaron a una generación de mujeres que tenían 40 ó 50 años muy perdidas”. El precio de la libertad fue para las mujeres la soledad, no para los hombres.

Les quedaban -y parece que siempre les quedarán- los sesentones. Dos de mis mejores amigos lo son, además de solteros. A los 40 ya me manifestaban su preocupación por cómo se les pasaba el arroz y dispondrían de menos oportunidades, uno de ellos sobre todo que idolatra la juventud femenina. Ahora casi no recuerdan aquel temor. Ni mucho menos en la indigencia, no atesoran tan abultadas carteras como quienes vemos reflejados en los medios, pero igual cosechan éxito entre numerosas mujeres, incluso ubicadas en la veintena. Sus coetáneas, las de mis amigos,  habrán de esperar a la repesca del asilo para volver a experimentar dulces pasiones. Allí sí, los abuelos tienen muy claro que ya no pueden andar con melindres y desperdiciar ni una sola de las oportunidades que se les brinden. Entre apósitos, dolores de espalda, y pastillas para el colesterol, apuran la vida al límite.

Un caballero a quien conocí, de mi edad, tuvo a bien explicarme el gran misterio que no lograba entender. Con gesto de superioridad, como si hablara con alguien que desconoce lo más elemental, me dijo: “es que ellas saben apreciar lo que ofrecemos: inteligencia, experiencia, madurez, seguridad”… “¿Lo mismo que las mujeres en la cincuentena?”, osé replicar. Convino él -fulminándome con su desprecio- que “no es lo mismo”. Y veo que no. El físico deteriorado es en las mujeres un impedimento que no se aprecia en los hombres. Especialmente, si ganan un millón de euros o incluso algo menos. ¿En que lugar nos deja? En el de siempre, eso es inamovible. La mujer ha engordado y adelgazado toda la vida al ritmo que le han impuesto desde afuera, y, siempre, ha tenido que ser joven y bella. El hombre sólo parece precisar -para optar a lo que quiera-  la aportación de… «seguridad».

Cada vez más mujeres están rompiendo las barreras de la edad y de los convencionalismos sociales, pero la mayoría –ésa que sirve para sustentar teorías-, a partir de los 40, corre a embutirse de botox, a tumbarse en un quirófano para que el bisturí levante todo lo que la ley de la gravedad empuja hacia abajo, tratando de mantener una falsa apariencia de juventud –ese sobrevalorado estadio de la vida-. Sólo hasta entonces es competitiva en el mercado de las relaciones. Su inteligencia, experiencia, madurez y seguridad, no son bienes tan valorados como en el hombre. Quizás sí la “seguridad”: apestando a dinero la arruga femenina se disipa un tanto, la masculina se enaltece.

Se trata de compartir la vida, las ideas, las costumbres, los recuerdos, los proyectos, la cama, los fluidos corporales… y ahí los hombres sesentones adinerados no tienen rival. Tanto menos, cuanto más abultado son su paquete de acciones y sus cuentas bancarias. ¿O no?

¿Hay algo reprobable en ello? ¿Por qué parte? ¿Por la del hombre que elige una mujer más joven y la encuentra? ¿Por la de la mujer que se compromete con la vida y la cama de un hombre mucho mayor que ella a cambio de la inteligencia, experiencia, madurez y seguridad que se le suponen? ¿Una transacción e intercambio de intereses? ¿Contribuye por un casual a pertetuar el papel de objeto de la mujer? Nada de eso, es el amor y sus insondables mecanismos que no conocen barreras.

¿Qué le ocurre al periodismo español?

Una sensación de desánimo cunde ante el comienzo del “curso” político porque se sabe absolutamente previsible. Seguiremos con las letanías sesgadas, mil veces repetidas, de buena parte de quienes tienen voz en los grandes medios informativos. Pero, en gran medida, son ellos los culpables. La vieja utopía de “salvar el mundo” con el periodismo -que nos animó a algunos ingenuos a escoger esta profesión-, se ha abandonado al punto de cambiarla por un pragmático empeño: “ayudemos a que se hunda más”.

Los periodistas aceptan ruedas de prensa sin preguntas, es decir, declaraciones unilaterales. Lo último en esa línea: Dolores De Cospedal ordenando salir a los informadores de la sala donde los políticos iban a seguir con su reunión, tras adoctrinar al personal con el monólogo que ha estimado oportuno. Su forma de echarlos recordaba a la de la dama de rancio abolengo que llama al mayordomo y dice: “Fermín, acompañe a estos señores a la puerta”. Y los periodistas se fueron. Por sí solos.

De la misma manera, aceptaron los medios en las campañas electorales que los partidos seleccionaran el “corte” a emitir, el que más les favorecía, cuando un profesional debe resaltar lo que a su juicio tiene más valor o controversia en las declaraciones. Periodistas renombrados, secundan la pantomima al ser también convidados de piedra en debates políticos, donde los partidos eligen de qué hablar y no hablar y en qué medida. Nada que ver con los que se desarrollan en países civilizados. El moderador lo es realmente: está informado, pregunta, resalta las contradicciones con los datos que posee.

Este periodismo está creando una clase política ínfima que olvida a quién se debe: la ciudadanía. No sólo eso: no serían nada sin nuestros votos.

Al mismo tiempo, las noticias se han convertido en un espectáculo, forman parte del hoy predominante sector del entretenimiento, en una profesión cuyo lema fue: informar, leer y entretener, por este orden. Un ciudadano anestesiado, sin datos, ni criterio, es mucho más vulnerable a lo que se quiera hacer con él.

Y, paradójicamente, les hacen creer lo contrario, que sí están informados, llenando las programaciones de opinión. Un estudio del Instituto Oficial de Radio y Televisión (IORTV) para el Consejo Audiovisual de Andalucía, nos hablaba de la brutal sobrecarga de opinión en la radio. Comprobad los datos en el enlace, en algunos casos llega al 76% de su programación, no bajando del 45%. El nuevo “curso” nos trae un auténtico aluvión de opinadores también en las televisiones.

La opinión no es información. Comentaristas de toda intención, actitud, formación y ética, pueblan los medios, mezclados en algún caso con vísceras, sensacionalismo, anuncios de cremas de belleza, que ofrecen por igual presentadoras recauchutadas, y empingorotadas desde el punto de la mañana, o avispados vividores hasta bien entrada la noche. Eso es espectáculo. No le llamen información.

El ser humano tiende a la “percepción selectiva”, a escuchar sólo lo que está de acuerdo con sus ideas previas, fue uno de mis grandes descubrimientos cuando estudiaba en la universidad tanto periodismo como sociología. Nada les hace cambiar de criterio. Algunos desaprensivos, disfrazados de comentaristas, exacerban esos instintos primarios de la audiencia con una demagogia que ofende a la inteligencia, e interrumpiendo y anulando el discurso de los demás. Ejemplo paradigmático es una tal Isabel Durán. Son contratados precisamente por eso y para esa misión. En algunos casos, el auditorio aplaude o pita. El circo romano redivivo.

Una elección entre dos posturas que presumimos ciertas. No. La Casa Blanca norteamericana puso en marcha con la llegada de Obama una página donde los datos reales están al alcance de cualquiera. Si los medios quisieran realmente informar, arbitrarían medidas similares, habría en cada falso debate un panel donde ver la realidad y cotejar quién tiene razón.

No interesa hacerlo. La ignorancia es más manejable que el criterio. E informar más caro que entretener. Legiones de colegas mal pagados se ven obligados a tragar las directrices de sus medios que sólo buscan el negocio por temor a perder el trabajo. Las plantillas se reducen para lograr mejor rendimiento económico. Más en época de una crisis mediática -mundial- que su incompetencia ha propiciado.

Sacrosantos medios tienen hasta errores de redacción impensables antaño. Y se ha perdido el inviolable deber de confirmar los hechos, buscar fuentes y contrastarlas antes de lanzar una noticia. Os explico. Cuando empecé a ejercer la profesión, los teletipos eran una señal simplemente, para, a partir de ahí, encontrar lo que realmente había pasado, llamando, preguntando, trabajando. Más aún, el lema del periodismo hablaba de contrastar al menos tres fuentes distintas.

Quiero acabar con un ejemplo que me ha alarmado lo indecible. Estos días os he contado el caso del supuesto fichaje de Rosa María Calaf por la tertulia de Ana Rosa Quintana en Telecinco. Aunque pongo aquí el enlace, os resumo: la cadena lanza la noticia de las nuevas incorporaciones estrella a su mesa política, son Federico Jiménez Losantos y Calaf. Se me ocurre preguntar a la interesada vía email. Me responde tal como transcribo en la entrada que refiero. Ha mostrado su notorio desinterés por participar y está asombrada de verse confirmada y resaltada por Telecinco. Más aún, le ha disgustado y, con gran elegancia, ni quiere rebatir ni seguir la polémica. La Agencia EFE que ha dado en la mañana del domingo la noticia de que Calaf sí estará, se desdice unas horas más tarde, en esta pieza antológica, que publican numerosos medios. Aquí se dice:

“Sin embargo, hoy, Calaf ha negado esta incorporación, en declaraciones a EFE, aunque no ha querido comentar más al respecto argumentando que no quiere entrar en más desmentidos, aunque ha subrayado que el miércoles ya se verá que no está en el plató”.

Pues bien, EFE no llamó a Calaf, no le hizo declaración alguna porque no la llamó. Lamento, si es el caso, perturbar a Rosa que quiere olvidar todo este asunto, pero lo ocurrido me parece de extraordinaria gravedad. No por la entidad de la noticia, sino por la forma en que ha sido elaborada. Fundada hace 70 años, es la primera agencia de noticias en español  y la cuarta del mundo. Alguien tiene que responder en EFE sobre quién obtuvo las supuestas declaraciones, cuándo y en qué formato, porque, dado que la noticia del no fichaje sólo la publicó mi blog, exactamente en las palabras textuales que escribe EFE, y la recogió http://meneame.net/story/rosa-maria-calaf-sorprendida-fichaje-ana-rosa-quintana, la sospecha de que alguien en EFE expurga un canal de noticias enviadas por los lectores para copiar blogs sin citarlos, ni contrastar las informaciones, resulta más que fundada. Lo peor es que este sistema se está generalizando. Parecería que los teléfonos y los teclados de ordenador para enviar emails producen descargas eléctricas.

La sociedad cree lo que se publica, radia y emite. Y la sociedad precisa estar informada para tener criterio responsable. El periodismo no puede seguir haciendo dejación de sus obligaciones. Y si pierde su credibilidad nos sume en el abismo.

Actualización 14,30

 No hay datos de este caso, pero EFE -a través de fuentes no oficiales- me comenta que en la Agencia se han tomado medidas muy drásticas en asuntos de plagio y que todos, incluso la propia redacción, se mantienen muy alerta a no dejar pasar esa inadmisible conducta.

Chapuza, incompetencia y voluntad

El objetivo era imprimir una frase significativa en una camiseta: “La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad”, una frase que mi hijo encontró en www.microsiervos.com y que nos gusta a ambos especialmente, por razones obvias. Encontré una perfecta: roja, ribetes azules, gran calidad y muy barata por las rebajas. Era la única que quedaba en la talla adecuada. La llevo a una tienda. Me hacen regresar con la frase en archivo de pen drive, y diseñada por mí -¡dios mío!- en cuanto a tipo de letra, color y composición. Hago lo que puedo.

-Probablemente necesitemos poner un recuadro debajo de la frase, me dicen en la tienda.

No entiendo bien por qué, pero concluyen:

-No se preocupe, la pondremos en rojo y no se notará.

Me llaman para que pase a recogerla. Pregunto cómo ha quedado…

-Bien, el recuadro es un poco anaranjado, pero parece hecho a propósito.

-¡Naranja, sobre rojo y letras azules!, clamo. Pasaré a verla y decidimos qué hacer.

Al cabo de un cuarto de hora, vuelven a llamar para anunciarme que la van a repetir, que comprarán ellos una camiseta igual y la serigrafiarán de nuevo. ¿Y dónde la van a encontrar? Sólo quedaba una.

Llegada a la tienda, me encuentro con este resultado:

 

incompetencia 002

Les pido que me la dejen un momento para hacer una fotografía. Aceptan y, apresuradamente, le hago un par de tomas antes de que se arrepientan. Recorro, a continuación, todas las tiendas de la cadena de ropa en Madrid. Podía haber intentado otro modelo, pero no sería tan buena, ni tan barata, me dije. Y la encuentro. Allí la dejo y también el relato de esta anécdota por el momento.

Dedico a la chapuza española un amplio capítulo de mi último libro, porque es algo que me preocupa. Sus ejemplos suelen provocar cierta hilaridad, como si fueran chistes,  cuando resulta que definen el grado de responsabilidad de quien los practican, su interés por lo que tiene entre manos, y cuánto se preocupa por el destinatario de su trabajo, por los demás  en definitiva –esencia de la buena educación, de la civilización-.

Históricamente, la chapuza tiene un antecedente de gran calado. Año 1.588. Felipe II envía una flota grandilocuentemente denominada “La Grande y Felicísima Armada” -que terminó por ser conocida como “La Armada Invencible”-, a derrotar a Inglaterra. Perdió la contienda, pero no porque el ejercito inglés fuera superior, sino por la cadena de chapuzas e imprevisiones que jalonaron la empresa. No ha habido escarnio mayor en nuestra trayectoria épica.

Y así hemos seguido. Probablemente, volveré con ejemplos en muchas más ocasiones en este blog, pero casi es innecesario: no habrá un solo lector que no haya experimentado la sensación de ser víctima de una chapuza. De una cadena de chapuzas, más bien. Una sociedad organizada consigue que la chapuza de un individuo dentro de una organización, sea supervisada y estructurada, para convertirse en una chapuza colectiva, con el concurso de varios profesionales para conseguir una birria.

Si algo no le perdono –en un recóndito lugar del corazón- a Felipe González es que la víspera de las elecciones de aquel 28-0 del 82 dijo: “recuperemos el gusto por el trabajo bien hecho”. Recuperar algo implica haberlo tenido alguna vez, pero olvidé el pequeño desliz ilusionada con la idea de que la España cotidiana ¡por fin! funcionaría. Y no fue así. Y aún persiste en ello. Diría que ha empeorado.

Y, sin embargo, siempre encuentro islas entre la desidia. En todas partes. Una chica de la tienda (imprenta/papelería), me aseguró que el nuevo intento quedaría bien. Con una firmeza nacida –me pareció creer- del bochorno de haber elaborado una chapuza con una frase que era un aldabonazo contra ella. En efecto, estaba perfecta, como veréis más abajo. Y sin recuadro alguno. Ella tenía la voluntad… de cumplir.

-¿Cómo lo has conseguido?, le pregunté algo asombrada.

-Se lo he mandado a otro proveedor, me dijo con orgullo.

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¿Quién ha ganado en Japón? ¿Y en España?

Según los sondeos, el Partido Democrático de Japón ha ganado –y por mayoría absoluta- los comicios en aquel país, acabando con 54 años de hegemonía conservadora. Este partido fue fundado en 1998 como unión de 4 formaciones de centro izquierda. Aunque, Yukio Hatoyama, el futuro presidente, pertenece a una rica dinastía -política y financiera- comparada con los Kennedy.

El País: La oposición obtiene una victoria histórica en Japón

El Mundo: Los conservadores pierden el poder en Japón tras 54 años

La Vanguardia: El triunfo de la oposición pone fin a la hegemonía conservadora

ABC: Histórica victoria socialdemócrata en Japón

Público: Se confirma el cambio histórico en Japón

La Razón: Cambio histórico en Japón: el opositor Partido Democrático gana los comicios con mayoría absoluta

20 Minutos: Japón vive un cambio histórico. Titular de portada que luego amplia en la noticia.

Soitu: El centro-izquierda nipón logra una aplastante victoria en las legislativas

¿Qué es lo que me temo a la vista de estos titulares? Que este lunes -salvo alguna excepción-, titulares, editoriales, políticos, comentaristas y opinadores, arrimarán el ascua a su sardina en clave interna. Para unos, habrá triunfado «la oposición», porque «la oposición» triunfa en tiempos de crisis. Para otros, habrán barrido en las urnas  los socialdemócratas, porque es la tendencia. El «cambio histórico» es Obama.

    ¡Qué pereza! ¡Qué inmensa pereza me da Septiembre! Y Octubre, noviembre, diciembre…

Rosa María Calaf sorprendida por su «fichaje» con Ana Rosa Quintana

La información la han recogido numerosos medios: Rosa María Calaf nueva tertuliana del programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco. Y junto a Federico Jiménez Losantos. Incluso se ha ilustrado con fotografías de ambos.

Conociendo a Rosa y su extraordinaria coherencia, me extrañó que hubiera aceptado ese cometido. Puesta en contacto con ella, ha mostrado su extrañeza por la difusión de esta noticia que no se corresponde con la realidad.

“Me llamo la subdirectora del programa, Yolanda, hace unas semanas para proponerme la incorporación a la mesa de periodistas y, enseguida, sin que ni siquiera me dijera con quien podía compartirla, le contesté que no quería comprometerme a nada fijo y que además yo no me veo en tertulias porque de «nacional » no se nada puesto que he estado desconectada muchos años. Volvimos a hablar la semana pasada porque me insistía en que estuviera allí el próximo miércoles etc etc. Tengo testigos de la conversación. Repetí lo mismo: que sólo esporádicamente si había algun tema de internacional y si yo podía y que lo hablábamos puntualmente para cada caso”.

Rosa María Calaf se muestra asombrada por cómo funciona el periodismo en este país del que ha estado alejada tantos años. Y dice que no piensa rebatir nada, todo el mundo que quiera podrá ver que no está en la tertulia, simplemente. Si hablo de ello en mi blog, es porque le he pedido autorización para poder contarlo y me la ha dado. El periodismo actual necesita dignificación.

Sé que Calaf acude a dar conferencias allí donde se lo piden –si dispone de tiempo-, incluso en lugares de poco lustre mediático sin cobrar nada.  ¿Cómo iban a pensar en Telecinco y Ana Rosa Quintana en concreto que alguien rechazara una jugosa oferta económica?  Otros periodistas prestigiosos y no prestigiosos la aceptan.  Y así nos va.

Al poco de regresar a su país, Rosa María Calaf se ha dado un profundo baño en las esencias del actual periodismo español.  Vemos sus muestras, casi cada día. Pero aún hay esperanza.

Actualización 20,30

 La Agencia EFE da la noticia de que Calaf no intervendrá en el programa de Ana Rosa. Ha sido el único medio que ha llamado, según se deduce, para corroborar la información; estamos salvados, quedan periodistas que contrastan las noticias antes de publicarlas.  O rectifican las iniciales. Lo ha hecho un domingo, horas después de publicado este post, aunque sin citarlo. Seguramente es casualidad.

El asunto siguió días después con asombrosos coletazos. Ved la parte final de ¿Qué le ocurre al periodismo español?

Periodismo de investigación: exclusiva mundial

Lo ha perpetrado un canal argentino «todo noticias/todo el día», llamado C5N, y que acaba de celebrar sus dos primeros años de vida.

Intrépidos ellos, investigaron en las redes sociales juveniles -más bien adolescentes, «preboliches» les llaman- cuál era la bebida de moda entre ellos. Y ahí  hicieron el gran hallazgo: el GROG, la bebida favorita de los piratas del Monkey Island, un vídeojuego clásico en su género y enormemente popular a principios de los noventa.

Los colegas argentinos lo bautizan como GROG XD (el emoticón de la carcajada ya de conocimiento universal, que según se ve tambien ignoran)

Y facilitaron sus componentes. A saber:

-Keroseno

-Endulzantes artificiales

-Ácido sulfúrico

-Ron acetona

-Tinte Rojo nº 2

-Grasa para ejes

-Ácido de baterias

Sin pestañear.

 ¿A quién se le podía ocurrir?  al juego primitivo que, por su edad, este avezado periodista debía conocer (no así los «preboliches» que creerán les están hablando de Flash Gordon).

  Ni se plantearon que ese «trago» es imbebible, que no hay organismo que lo resista. Ni, lo más importante: ¿por qué las páginas de sucesos no estaban llenas de adolescentes muertos al ingerirlo? con lo bien que les hubiera venido para ganar audiencia. Pero el periodista de la pantalla tácil -que cuesta una pasta- asegura que «esto pasa» y habla de una reunión de las autoridades de Buenos Aires con los representantes de los adolescentes para solventar el problema. ¿Qué habrán acordado los mandatarios? ¿Le habrán quitado la licencia de emisión a la cadena?

No, siguen emitiendo con regularidad según veo en su página:

http://c5n.infobae.com/

Ahora bien, pretendieron lograr una exclusiva ¡y a fe que lo han conseguido! el Grog de C5N está ya traducida hasta al inglés.

  (Visto en Alternaria.tv)