Marta y los jurados populares

Un jurado popular juzgará a los imputados por el asesinato de la joven sevillana Marta del Castillo, uno de los casos más mediáticos que ha conocido España en los últimos tiempos. Una mezcla letal de presunta violencia de género con el descontrol de una parte de la juventud con escasos valores y gran desorientación. El malogrado periodista Javier Ortiz osó escribir una columna bajo el título “Marta no somos todos”, aludiendo a los innumerables casos silenciados que no tienen tanta repercusión. Suele haber una confluencia de factores que focalizan sobre un asunto la atención e, injustamente, no lo hacen en otros. La comprensible lucha de los padres de la víctima en una campaña sin precedentes ha tenido mucho que ver. Han sido muy activos. Hasta recogieron firmas para implantar en nuestro país la cadena perpetua, logrando un gran número de adhesiones. Las voraces fauces del periodismo amarillo les han dado muchas alas. Ellos no saben que las cercenarán en cuanto el caso pierda morbo.

El jurado popular unido al juicio paralelo de la opinión pública fomentado por los medios, ha dado páginas alarmantes. Sin contar, la influencia de prejuicios en el caso estricto del Jurado. Hay varias muestras, por ejemplo,  la absolución del asesino confeso de un doble crimen en Vigo porque las víctimas eran homosexuales, o las absoluciones de presuntos terroristas que se produjeron en el País Vasco por miedo.

Me detendré en otro gran caso mediático: el asesinato de Rocío Wanninkhof . Un jurado popular condena a Dolores Vázquez –amiga y anterior compañera sentimental de la madre de la víctima- a 15 años de prisión de los que cumple 17 meses, en los que su vida y especulaciones sobre ella son aireadas por los medios. La madre habla sin dudas de la culpabilidad de su expareja. Y hasta un Guardia Civil de Mijas, en declaraciones a Informe Semanal, toma incomprensiblemente partido con opiniones sin datos: “El móvil era una rencilla, era mucho cariño unido a odio, y eso ha provocado esa reacción, un odio comprensible tras 15 años de convivencia, esta se acaba, se ha roto por una persona y esa persona va a pagar por todos los demás”.

Pero las pruebas no lo demuestran. Es una cadena que va a infectar a todos los actores del proceso. Dadas las irregularidades detectadas en el juicio, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordena repetirlo. Estima que el jurado popular llegó a las sesiones con la decisión tomada.

Pedro Apalategui, abogado defensor Dolores Vázquez, me cuenta mucho tiempo después: “Influyó no solamente en el jurado, influyó en la defensa que fui yo, en la acusación. Se utilizaron términos increíbles para convencer al jurado por ausencia de razones como el del ministerio fiscal que dijo: “yo estoy convencido señores, y como tengo esa convicción, den Vds. un veredicto de culpabilidad aunque aparentemente las pruebas no sean muy relevantes”. Se confunden los términos, cuando tienes que utilizar el concepto de conjetura utilizas el concepto de indicio y todo eso va calando en la mentalidad de los jurados. En el asunto de Dolores Vázquez llegaron a la conclusión de su culpabilidad porque decían “si quien sabe de esto la mantiene presa durante un año y medio qué vamos a decir nosotros”.

Increpada por una jauría humana en todas sus entradas y salidas de los juzgados, cuando se juzgó a Tony Alexander King –que sería culpable convicto de la muerte de Rocío- hay 140 medios acreditados en la Audiencia de Málaga. Yo he acudido con Informe Semanal para hablar de los juicios paralelos en general. La madre obvia a King y sigue mirando a Dolores, el Juez de la causa prohíbe expresamente hablar de Dolores en la sala. El ministerio de Justicia acabó ofreciendo una indemnización a la víctima… del juicio paralelo y del jurado popular. Y mientras el aparato judicial y social se ocupa de una inocente, el auténtico asesino, viola y mata a otra chica: Sonia Carabantes.

Es difícil confiar en la imparcialidad de un jurado popular cuando ha sido manipulado por los medios. Nunca le darán, por cierto, la misma relevancia a su equivocación que cuando piden la sangre culpable que ellos han señalado.

Los juicios paralelos tienen detrás muchas victimas tras de sí. Carmen Salanueva, directora del Boletín Oficial del Estado a finales de los 80 –en plena época del circo de la corrupción socialista y su tratamiento en los medios- fue acusada de fraude en la adquisición de papel para el organismo. Acribillada, linchada, entonces por ciertos sectores de la prensa –las preguntas y acusaciones que captaron las imágenes ofendían la dignidad humana-, enfermó de cáncer y murió antes de que se conociera la sentencia absolutoria en 2001 a la que no se dio especial relevancia informativa. Ese caso me impactó mucho. Y es informativo utilizar la memoria.

La justicia española tiene muchos defectos, pero son profesionales al menos. La experiencia pone en duda que los jurados populares sean el instrumento democrático para el que fueron creados. Entiendo la posición de los padres de Marta, incluso su huída hacia delante para no preguntarse si supieron las compañías que frecuentaba su hija, pero ni es admisible pedir cadena perpetua en un sistema judicial no vengativo –los que lo son han revelado graves errores e injusticias, incluso inoperancia-, ni confiar en la resolución justa del caso con el criterio de unos ciudadanos que será difícil no estén contaminados. Como en tantos otros terribles casos, la justicia ha de buscar al verdadero culpable valorando pruebas e indicios. Y nada ni nadie va a quitarles su imborrable dolor, con el que -seguro- les dejaron solos pasado un tiempo.

8 comentarios

  1. Deotra

     /  3 septiembre 2009

    Los padres de Marta no quieren justicia, quieren venganza. Comprensible, pero inaceptable en un sistema democrático. Y coincido con Javier Ortiz en que esas declaraciones tipo “toda España está con nosotros” me hicieron perder cualquier empatía que tuviera con el caso.

    Otro tema es que nuestro pésimo sistema judicial, al que le hemos añadido lo peorcito del americano (los jurados), venga acompañado de unas cárceles en las que no se busca la reinserción, sino simplemente apartar el problema de turno unos cuantos años. Luego los presos salen a la calle, generalmente sin que se haya hecho absolutamente nada por ellos, y acaban recayendo en el delito en menos que canta un gallo.

    Los años son un gran problema. ¿Cuántos años deberían caerle a un violador, a un asesino, a un ladrón?. Los que necesite para reinsertarse, sean 4 o 40.

    ¿Y a los ladrones de guante blanco?. Roldán, Conde, el Dioni, etc, ya están en la calle y no se ha recuperado la pasta. El trabajo de su vida. 5, 10, 15 añitos, y luego a vivir de puta madre con lo robado. Y de los que ni siquiera han pillado ya ni hablamos.

    Fantástico sistema tenemos.

  2. Excelente y sosegado dictamen. De lo mejor que has dejado en estas páginas.

    Felicidades,

  3. ¡Dios me libre de los jurados populares si algún día me juzgan a mí sólo porque pasaba por ahí…!

  4. kalicom

     /  3 septiembre 2009

    Desde que Sydney Lumet rodó “Doce hombres sin piedad” los jurados populares me han parecido una figura procesal de escasa fiabilidad.

    El tipo de jurado que existe en España es una copia del Jury británico y su finalidad es dar cancha a los ciudadanos en el único poder del Estado que les estaba vedado. Pero me temo que sea un craso error que, en aras de la democracia, puede llevar a una justicia en tropel, orquestada –como bien apuntas en tu artículo- por la prensa, los políticos o los líderes de opinión.

    A César lo que es del César y a los juristas lo que es de la justicia. Para mí, aplicar la ley es un trabajo técnico, para especialistas, para entendidos, para profesionales. Y bien sabe Dios que ni siquiera eso garantiza una buena justicia.
    ¿Qué podemos esperar cuando a un jurado le toca la lotería de dos o tres iletrados, algún que otro fascista intransigente y cierto número de criaturillas sin criterio dispuestas a lo que sea?

    Yo lo siento pero la tiranía de la mayoría debe mantenerse como una figura histórica que nos sirva a para aprender, no para practicar.

    Carlos.

  5. L'Homme Machine

     /  3 septiembre 2009

    ¿Qué hace falta para que un Jurado Popular sea efectivo? La capacidad de sus integrantes, esto es, la capacidad de realizar al razonamiento adecuado para llegar a la conclusión más probable a partir de los datos, en este caso pruebas.
    Creo que coincidiremos en que la valoración que, en general, tenemos de la educación es España va de “Manifiestamente mejorable” a “Mala de pelotas”. De hecho, es la opinión que se ha emitido desde organismos de la OCDE.
    Por otra parte, leyendo el libro “Irracionalidad. El enemigo interior” de S. Sutherland (y cualquier libro de psicología del pensamiento) queda claro que como seres humanos somos muy malos tomando decisiones.
    Si partimos de una mala base (la irracionalidad humana) y le añadimos una mala educación no podemos esperar resultados justos.

  6. Convendría que esos Jurados Populares vieran la película Doce Hombres Sin Piedad, antes de emitir un juicio, sobre todo si ha estado manipulado o ya se ha hecho un juicio paralelo a través de los medios.

    Porque, cuando saltó el caso de Rocío Wanninkhof, trabajaba yo en el pueblo donde se produció el crimen. Un compañero de trabajo conocía a la inculpada entonces, Dolores Vázquez, porque había trabajado con ella en una Agencia de Viajes. Palabras textuales: “conociéndola como la conozco, yo si creo que ella es la asesina”. Otro compañero decía esto sin conocerla: “Yo también creo que ha sido ella, porque si ha estado liada con la madre y ahora ésta ha cortado la relación; para hacerle todo el daño que pueda ha matado a la hija, sobre todo si la niña no ha visto con buenos ojos la relación. Las maricones y las tortilleras tienen muy mala leche”

    Si éstas dos personas la hubiesen llamado para formar parte del Jurado Popular para que juzgaran el caso, la sentencia sin pruebas ya la tenían decidida.

    Un caso distinto sería la violación y asesinato Ana Elena Lorente en la víspera de la romería de mi pueblo, hace ahora nueve años. Los dos asesinos, uno de ellos con antecedentes penales y una chica amiga de la víctima complice del asesinato, meses después fueron detenidos, juzgados y están cumpliendo condena en la cárcel. Aquí no había dudas, en éste caso los prejuicios que la gente tenían sobre ellos confirmaban su culpabilidad. Se recogieron firmas para que cumplieran las penas y, yo por supuesto firmé.

  7. Soto

     /  3 septiembre 2009

    Hola rosa Maria y amigos bloqueros:
    los Juicios paralelos son de una iresponsabilidad tremendos,se va al deguello de una forma descarada y si despues la sentencia demuestra lo contrario,pues no se rectifica,lo que habia que hacer era vender,después la noticia no tiene morbo y no vende¿ese es el periodismo?claro ,es el periodismo amarillo,el que forma grupo sanguineo con el mercado libre,atroz,despiadado ,sin alma;es que mirando las cosas como son ,tenia que estar entre rejas gente que hace de Jueces paralelos.
    Los casos que tu enumeras,son sangrantes,de una injusticia atroz y los causantes de esa injusticia,tan campantes,claro ,al no tener alma..¿porque no van a estar campantes?están en su estado natural,el de autenticos animales irracionales.
    Yo estuve de Presidente de Jurado y ,a pesar de la talla humana del Magistrado ,es todo una chapuza.No puede ser que hagan pasar a los citados y con dos preguntas seleccionen al Jurado,empieza la sesión y no te situas,no sabes de lo que va ,hasta que pasa una hora por lo menos,despues se pasa a la deliberación,te encierran en una sala ,comes alli dentro y cuando estas en plena digestión otra vez a debatir ,cada uno con su nivel cultural e intelectual.Llamas al secretario para que venga el magistrado para que te aclare alguna duda,este no puede pronunciarse,al final a trancas y barrancas emites un veredicto.que quede claro que nadie nos presionó.claro este era un caso normalcito de todo.ahora ,con una presión mediatica ,a ver con unos mimbre de Jurado pobrisimos ¿quien no se deja influenciar?.
    Apertas agarimosas

  8. Con respecto a este tema hay algo que no me cabe en la cabeza: Cómo hay chicas que además le envían cartas y regalos a la cárcel. ¿Qué está pasando en esta sociedad?

    Te invito a leer mi artículo:
    El tipo más guay de Sevilla.
    http://www.terceraopinion.net/2009/09/06/el-tipo-mas-guay-de-sevilla/

    Un saludo.

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