¿Qué le ocurre al periodismo español?

Una sensación de desánimo cunde ante el comienzo del “curso” político porque se sabe absolutamente previsible. Seguiremos con las letanías sesgadas, mil veces repetidas, de buena parte de quienes tienen voz en los grandes medios informativos. Pero, en gran medida, son ellos los culpables. La vieja utopía de “salvar el mundo” con el periodismo -que nos animó a algunos ingenuos a escoger esta profesión-, se ha abandonado al punto de cambiarla por un pragmático empeño: “ayudemos a que se hunda más”.

Los periodistas aceptan ruedas de prensa sin preguntas, es decir, declaraciones unilaterales. Lo último en esa línea: Dolores De Cospedal ordenando salir a los informadores de la sala donde los políticos iban a seguir con su reunión, tras adoctrinar al personal con el monólogo que ha estimado oportuno. Su forma de echarlos recordaba a la de la dama de rancio abolengo que llama al mayordomo y dice: “Fermín, acompañe a estos señores a la puerta”. Y los periodistas se fueron. Por sí solos.

De la misma manera, aceptaron los medios en las campañas electorales que los partidos seleccionaran el “corte” a emitir, el que más les favorecía, cuando un profesional debe resaltar lo que a su juicio tiene más valor o controversia en las declaraciones. Periodistas renombrados, secundan la pantomima al ser también convidados de piedra en debates políticos, donde los partidos eligen de qué hablar y no hablar y en qué medida. Nada que ver con los que se desarrollan en países civilizados. El moderador lo es realmente: está informado, pregunta, resalta las contradicciones con los datos que posee.

Este periodismo está creando una clase política ínfima que olvida a quién se debe: la ciudadanía. No sólo eso: no serían nada sin nuestros votos.

Al mismo tiempo, las noticias se han convertido en un espectáculo, forman parte del hoy predominante sector del entretenimiento, en una profesión cuyo lema fue: informar, leer y entretener, por este orden. Un ciudadano anestesiado, sin datos, ni criterio, es mucho más vulnerable a lo que se quiera hacer con él.

Y, paradójicamente, les hacen creer lo contrario, que sí están informados, llenando las programaciones de opinión. Un estudio del Instituto Oficial de Radio y Televisión (IORTV) para el Consejo Audiovisual de Andalucía, nos hablaba de la brutal sobrecarga de opinión en la radio. Comprobad los datos en el enlace, en algunos casos llega al 76% de su programación, no bajando del 45%. El nuevo “curso” nos trae un auténtico aluvión de opinadores también en las televisiones.

La opinión no es información. Comentaristas de toda intención, actitud, formación y ética, pueblan los medios, mezclados en algún caso con vísceras, sensacionalismo, anuncios de cremas de belleza, que ofrecen por igual presentadoras recauchutadas, y empingorotadas desde el punto de la mañana, o avispados vividores hasta bien entrada la noche. Eso es espectáculo. No le llamen información.

El ser humano tiende a la “percepción selectiva”, a escuchar sólo lo que está de acuerdo con sus ideas previas, fue uno de mis grandes descubrimientos cuando estudiaba en la universidad tanto periodismo como sociología. Nada les hace cambiar de criterio. Algunos desaprensivos, disfrazados de comentaristas, exacerban esos instintos primarios de la audiencia con una demagogia que ofende a la inteligencia, e interrumpiendo y anulando el discurso de los demás. Ejemplo paradigmático es una tal Isabel Durán. Son contratados precisamente por eso y para esa misión. En algunos casos, el auditorio aplaude o pita. El circo romano redivivo.

Una elección entre dos posturas que presumimos ciertas. No. La Casa Blanca norteamericana puso en marcha con la llegada de Obama una página donde los datos reales están al alcance de cualquiera. Si los medios quisieran realmente informar, arbitrarían medidas similares, habría en cada falso debate un panel donde ver la realidad y cotejar quién tiene razón.

No interesa hacerlo. La ignorancia es más manejable que el criterio. E informar más caro que entretener. Legiones de colegas mal pagados se ven obligados a tragar las directrices de sus medios que sólo buscan el negocio por temor a perder el trabajo. Las plantillas se reducen para lograr mejor rendimiento económico. Más en época de una crisis mediática -mundial- que su incompetencia ha propiciado.

Sacrosantos medios tienen hasta errores de redacción impensables antaño. Y se ha perdido el inviolable deber de confirmar los hechos, buscar fuentes y contrastarlas antes de lanzar una noticia. Os explico. Cuando empecé a ejercer la profesión, los teletipos eran una señal simplemente, para, a partir de ahí, encontrar lo que realmente había pasado, llamando, preguntando, trabajando. Más aún, el lema del periodismo hablaba de contrastar al menos tres fuentes distintas.

Quiero acabar con un ejemplo que me ha alarmado lo indecible. Estos días os he contado el caso del supuesto fichaje de Rosa María Calaf por la tertulia de Ana Rosa Quintana en Telecinco. Aunque pongo aquí el enlace, os resumo: la cadena lanza la noticia de las nuevas incorporaciones estrella a su mesa política, son Federico Jiménez Losantos y Calaf. Se me ocurre preguntar a la interesada vía email. Me responde tal como transcribo en la entrada que refiero. Ha mostrado su notorio desinterés por participar y está asombrada de verse confirmada y resaltada por Telecinco. Más aún, le ha disgustado y, con gran elegancia, ni quiere rebatir ni seguir la polémica. La Agencia EFE que ha dado en la mañana del domingo la noticia de que Calaf sí estará, se desdice unas horas más tarde, en esta pieza antológica, que publican numerosos medios. Aquí se dice:

“Sin embargo, hoy, Calaf ha negado esta incorporación, en declaraciones a EFE, aunque no ha querido comentar más al respecto argumentando que no quiere entrar en más desmentidos, aunque ha subrayado que el miércoles ya se verá que no está en el plató”.

Pues bien, EFE no llamó a Calaf, no le hizo declaración alguna porque no la llamó. Lamento, si es el caso, perturbar a Rosa que quiere olvidar todo este asunto, pero lo ocurrido me parece de extraordinaria gravedad. No por la entidad de la noticia, sino por la forma en que ha sido elaborada. Fundada hace 70 años, es la primera agencia de noticias en español  y la cuarta del mundo. Alguien tiene que responder en EFE sobre quién obtuvo las supuestas declaraciones, cuándo y en qué formato, porque, dado que la noticia del no fichaje sólo la publicó mi blog, exactamente en las palabras textuales que escribe EFE, y la recogió http://meneame.net/story/rosa-maria-calaf-sorprendida-fichaje-ana-rosa-quintana, la sospecha de que alguien en EFE expurga un canal de noticias enviadas por los lectores para copiar blogs sin citarlos, ni contrastar las informaciones, resulta más que fundada. Lo peor es que este sistema se está generalizando. Parecería que los teléfonos y los teclados de ordenador para enviar emails producen descargas eléctricas.

La sociedad cree lo que se publica, radia y emite. Y la sociedad precisa estar informada para tener criterio responsable. El periodismo no puede seguir haciendo dejación de sus obligaciones. Y si pierde su credibilidad nos sume en el abismo.

Actualización 14,30

 No hay datos de este caso, pero EFE -a través de fuentes no oficiales- me comenta que en la Agencia se han tomado medidas muy drásticas en asuntos de plagio y que todos, incluso la propia redacción, se mantienen muy alerta a no dejar pasar esa inadmisible conducta.

Rosa María Calaf sorprendida por su “fichaje” con Ana Rosa Quintana

La información la han recogido numerosos medios: Rosa María Calaf nueva tertuliana del programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco. Y junto a Federico Jiménez Losantos. Incluso se ha ilustrado con fotografías de ambos.

Conociendo a Rosa y su extraordinaria coherencia, me extrañó que hubiera aceptado ese cometido. Puesta en contacto con ella, ha mostrado su extrañeza por la difusión de esta noticia que no se corresponde con la realidad.

“Me llamo la subdirectora del programa, Yolanda, hace unas semanas para proponerme la incorporación a la mesa de periodistas y, enseguida, sin que ni siquiera me dijera con quien podía compartirla, le contesté que no quería comprometerme a nada fijo y que además yo no me veo en tertulias porque de “nacional ” no se nada puesto que he estado desconectada muchos años. Volvimos a hablar la semana pasada porque me insistía en que estuviera allí el próximo miércoles etc etc. Tengo testigos de la conversación. Repetí lo mismo: que sólo esporádicamente si había algun tema de internacional y si yo podía y que lo hablábamos puntualmente para cada caso”.

Rosa María Calaf se muestra asombrada por cómo funciona el periodismo en este país del que ha estado alejada tantos años. Y dice que no piensa rebatir nada, todo el mundo que quiera podrá ver que no está en la tertulia, simplemente. Si hablo de ello en mi blog, es porque le he pedido autorización para poder contarlo y me la ha dado. El periodismo actual necesita dignificación.

Sé que Calaf acude a dar conferencias allí donde se lo piden –si dispone de tiempo-, incluso en lugares de poco lustre mediático sin cobrar nada.  ¿Cómo iban a pensar en Telecinco y Ana Rosa Quintana en concreto que alguien rechazara una jugosa oferta económica?  Otros periodistas prestigiosos y no prestigiosos la aceptan.  Y así nos va.

Al poco de regresar a su país, Rosa María Calaf se ha dado un profundo baño en las esencias del actual periodismo español.  Vemos sus muestras, casi cada día. Pero aún hay esperanza.

Actualización 20,30

 La Agencia EFE da la noticia de que Calaf no intervendrá en el programa de Ana Rosa. Ha sido el único medio que ha llamado, según se deduce, para corroborar la información; estamos salvados, quedan periodistas que contrastan las noticias antes de publicarlas.  O rectifican las iniciales. Lo ha hecho un domingo, horas después de publicado este post, aunque sin citarlo. Seguramente es casualidad.

El asunto siguió días después con asombrosos coletazos. Ved la parte final de ¿Qué le ocurre al periodismo español?

A %d blogueros les gusta esto: