El superpiloto Draghi pide que nos bajen sueldos y derechos

El BCE, ese banco central de la UE que actúa como banco de los bancos privados y que no responde ante nadie, ha dado recetas a España para –ésa es la verdad- pagar el coste del rescate a los bancos. El que Rajoy dijo que no tendría contrapartidas para los ciudadanos.

Estima Mario Draghi, el presidente del BCE, que hay que bajar aún más los sueldos de los españoles. Los más bajos ya de la Europa de nuestro nivel, la UE15, anterior a la ampliación al Este. Y que hay que “desproteger” el empleo y el desempleo. Y, lo que llama él y todos los de su cuerda, «liberalizar» (traduce como vender a propietarios privados lo nuestro) todavía más el sector servicios, “retirando obstáculos a la libre competencia”.

A Draghi le parece bien la reforma laboral del PP pero quiere profundizar en ella (hacerla más salvaje aún) y añade –como el PP- que «si se hubiera hecho antes, hubiera frenado la destrucción de empleo”. No es cierto. Grecia, la primera víctima de la locura ultracapitalista en la UE, ha seguido los mandatos impuestos por la Troika (UE, BCE y FMI) y ahora tiene un 23,1% de paro, frente al 16,8% de hace un año. Igual nos pasará a nosotros, nos vamos a salir de la tabla. De hecho, desde que se aplica la austeridad neoliberal ha aumentado el desempleo.

La realidad de los hechos le tiene sin cuidado al BCE, a la UE, a Merkel, al PP, y sus santas madres. Ese empecinamiento en el error da jugosos beneficios a aquellos para quienes trabajan y, mientras las víctimas callen, nada cambiará. Todo lo contrario.

Tiene cierta (maldita) gracia que Draghi recomiende a España “invertir más en educación para reducir el paro”. Malamente se puede hacer con tanta “liberalización” del sector público, pero es que, además, es un tema que produce urticaria al PP. Todas sus medidas en ese terreno han sido para destruir la educación. Dramáticos recortes destinados a crear una población de epsilones que no se cuestione nada. Así que el hecho diferencial español será, es, que antes enseñan el arte de la tauromaquia que la educación integral.

Bajar aún más los sueldos. Subiendo los precios hasta límites insostenibles y más cuando se aplique el aumento del IVA en Septiembre. Estas cabezas dementes, borrachas de ambición, nos han sumido ya en la ruina. Nos quieren chinos. Con sueldos miserables y sin derechos. Algo que solo funciona con gobiernos autoritarios, y hacia eso vamos también. O estamos ya.

Mi querido amigo Paco Altemir me envía un chiste al correo que tiene mucho que ver con esto.

“Están todos los pasajeros en la sala de embarque esperando la salida del vuelo cuando de repente llega el copiloto impecablemente uniformado con anteojos oscuros y un bastón blanco tanteando el camino…

La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la empresa.

Al poco rato llega el piloto, con el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas.

La encargada de la sala aclara que, también, el piloto es ciego, pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto con el copiloto, hacen la dupla más experimentada.

Con todos a bordo, el avión comienza a ANDAR, tomando cada vez más velocidad y con los pasajeros aterrorizados.

El avión sigue tomando velocidad pero no despega… continúa la carrera y sigue en tierra.

Cada vez el final de pista está más cerca y en una explosión de histeria general ¡los pasajeros comienzan a gritar como poseídos!

En ese momento el avión, milagrosamente, toma altura …entonces el piloto le dice al copiloto:

– El día que los pasajeros no griten ¡¡¡ Nos vamos todos a la MIERDA !!!

Dice Paco:

Así está hoy ESPAÑA, gobernada por ciegos que no ven, o no quieren ver, la realidad. A la espera de que el pueblo «GRITE» para levantar vuelo.

No, amigo, saben muy bien lo que ven y lo que quieren, dentro de un caos que receta medidas contradictorias y que solo los ciegos de mente entre las víctimas se niegan a reconocer. Lo peor es que aquí ni con el miedo a estrellarse se levanta la voz. Y al que lo hace lo acallan los pilotos, la compañía de aviación, y hasta la mayor parte de los pasajeros. Son muy correctos, muy positivos, muy de toda la vida y por eso prefieren decir: «traga otra cucharadita, niño».

¿No sería Robespierre un escolar con fiambrera?

La primera fue la Cataluña de CIU. Le siguieron después las comunidades pata negra del PP, Madrid y Valencia. Se proponen cobrar 3 euros a los niños que se lleven la comida en una fiambrera por no poder pagar el comedor escolar. Han de costear –al parecer a precio de oro- los microondas para calentarla.

Se sumó después José Ignacio Wert quién –en el gobierno de Rajoy, no lo olvidemos- sube el IVA al material escolar al 21%. Sube 17 puntos -el mayor incremento de la historia- el tipo que grava portalápices, agendas, cartulinas y blocs de manualidades, compases, papel coloreado, plastilina, pasta de modelado, lápices de cera, pinturas, témperas, cuadernos de espiral, rollos de plástico para forrar libros, o las mochilas infantiles y juveniles para la escuela. No así, los libros de texto o los cuadernos de dibujo.

Se notará por el equipamiento y por sacar la fiambrera en el comedor, quién es “pobre” y quién no. Mariano Rajoy ya tiene poder para consagrar la desigualdad social que tan preciada le es y que –según él- viene desde la cuna. Y el ministro y toda la cuadrilla que le secunda –votantes incluidos- también. La gente ha de saber desde pequeña que existen las clases sociales y, dentro de ellas, las privilegiadas (en dinero y prebendas) y la carne de cañón.

Lo que no calculan es la reacción que en un niño puede tener la humillación. Porque es humillación con todas las letras. Conozco yo una niña a la que le pasó. Yo.

Érase una vez una familia con muy pocos posibles entonces que quería lo mejor para su hija. Por eso, y gracias a la recomendación de una vecina muy beata, la apuntaron al Colegio del Sagrado Corazón de Zaragoza, conocido como “el de las francesas”, las monjas más modernas de la ciudad, y también las más caras. Como gratuita. A la semana de nacer. Para acudir a los 5 años.

Me gustó a mí aquello del colegio. Aprender. Por eso me dispuse a ir sabiendo ya leer gracias a las clases de mis hermanos, lo mismo que -ya en el colegio- deduje como se llegaba a la multiplicación. Era una niña muy lista.

Una niña que en su primer día de escuela sufrió una de las más grandes decepciones de su vida. De la mano de mi madre llegamos hasta una maravillosa puerta de madera maciza por donde entraban otras niñas con un precioso uniforme de buen paño, azul marino, y camisa blanca. Yo llevaba una bata blanca de batista. Mi madre tiró de mí: «no, no es ésa nuestra puerta». Era otra. Más allá. Metálica. Diminuta.

Durante varios años solo vi “a las ricas” cuando jugaban en el maravilloso jardín con quiosco de música. A veces se oían sus gritos de alegría a través del muro que separaba nuestro pequeño patio de recreo de cemento.

Algún día contaré la serie de humillaciones que sufrí aquellos años. Múltiples. Con saña. Para recordar cada día quién era quién. Propiciando la docilidad. Solo una: nosotras teníamos que llevar el pelo recogido (ellas no)… por si anidábamos piojos. A mí me llevó a cuestionarme muchas cosas y desató una rebeldía de resistencia pasiva y pacífica que desencadenó mi expulsión prematura. No tanto, en realidad, a los 13 años.

Es un duro precio, sin embargo, se arrastra. Durante muchos años oculté cuando me preguntaba a qué colegio había ido, ahora me enorgullezco de ello, de cómo lo afronté, de lo que aprendí en la adversidad. No para desarrollar lo que Rajoy llama «la envidia igualitaria», sino el afán de superación y el sentido de la justicia. Si lo cuento es porque creo que puede ser útil a aquellas familias que se vean en la tesitura de la fiambrera y los lápices del chino.

 Ninguna de mis compañeras destacó en nada. Las reacciones a la humillación son diversas. Pero estos días que volvemos a los períodos más negros de nuestra historia, de toda la Historia de la humanidad, me pregunto si no será que Robespierre acudía a la escuela con fiambrera.

* Publicado en Zona Crítica eldiario.es

Educación para el «rajoyismo»

Es probable que buena parte de los ciudadanos que votaron al PP en noviembre confiaran en que solucionaría la crisis económica tal como prometía con vehemencia. La carencia de un análisis riguroso les llevó a esa ingenua suposición. Lo que es menos probable es que le dieran mandato para imponer una transmutación ideológica que implica prácticamente un cambio de la sociedad que la catapulta varias décadas atrás. Pero ahí estamos.

Mariano Rajoy es un hombre convencido de que “todo el mundo” es como él. Por eso nombra ministros y altos cargos que son calcos de él mismo. Tal vez con la excepción de Soraya Sáenz de Santamaría a la que ve como una chica lista que ha sabido ganarse su aprecio a costa de lo que sea.  La vicepresidenta es solo una mediorajoy.  O De Guindos que vendría a ser un Rajoy educado en Wall Street. El resto son clones.

En su ambicioso propósito ahora se ha propuesto convertir a todos los niños españoles en “rajoyes”, de la mano de wert-rajoy. La nueva asignatura que sustituye a Educación para la Ciudadanía apuesta con claridad por ese propósito.

Nada de temibles “orientaciones ideológicas”, es decir explicar racismo, xenófobia, sexismo, homofobia… ni mentar las referencias a los afectos o el sexo, las relaciones entre hombres y mujeres o la valoración crítica de la división sexual del trabajo, que han sido eliminados.

Suprime también del temario las referencias a la pobreza en el mundo, la falta de acceso a la educación como fuente de pobreza e incluye en ese apartado lo que denomina ‘conflictos del mundo actual’, es decir, el terrorismo, los estados fallidos, el fanatismo religioso y el nacionalismo excluyente, quedando entendido que el nacionalismo excluyente no es el ultraespañol, ni el fanatismo religioso el católico, que son los que “dios manda”.

Va a ser una asignatura (a estudiar desde el inicio del curso) en la que se enseñen lo que el PP denomina los derechos civiles, políticos, económicos y sociales o los valores fundamentales de la Constitución (ésa que cambió de un plumazo a pachas con Zapatero y Merkel para consagrar que el pago de la deuda especulativa tiene prioridad a cualquier necesidad de los ciudadanos que sostienen el tinglado con sus impuestos y votos). Y sus símbolos, eso que no falte, Entre los grandes valores, con carácter destacado, la supremacía de la propiedad privada (cuyo desarrollo didáctico puede dar grandes aportaciones del tipo «lo mío, es mío»).

El Mundo ha hecho un interesante trabajo de comparación de las asignaturas. Ésta por ejemplo:

Así en la descripción que el Ejecutivo de Zapatero acordó en 2006 se puede leer: «Individuos y relaciones interpersonales y sociales, trata los aspectos personales: la autonomía y la identidad, el reconocimiento de las emociones propias y de las demás personas. Propone un modelo de relaciones basado en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas, del respeto al otro aunque mantenga opiniones y creencias distintas a las propias, de la diversidad y los derechos de las personas. A partir de situaciones cotidianas, se aborda la igualdad de hombres y mujeres en la familia y en el mundo laboral. Un aspecto prioritario, relacionado con la autonomía personal, es siempre la asunción de las propias responsabilidades»

Mientras, la modificación aprobada este viernes por el Consejo de Ministros recoge en el mismo apartado lo siguiente: «El Individuo y las relaciones interpersonales y sociales, trata de la libertad de las personas, su autonomía, la asunción de responsabilidades, identidad y condición moral, así como de los hábitos personales y sociales relacionados con la alimentación saludable y el fomento de la actividad física. Todo ello basado en el reconocimiento de la singularidad de todo ser humano y de los distintos caracteres y maneras de ser, así como la dignidad de todas las personas y de manera particular de aquéllas con discapacidad«. Un punto éste último destinado a las personas con malformaciones que quiere obligar a parir a las mujeres Gallardón-Rajoy, para condenarlas al sufrimiento y dejarlas sin ayuda alguna del Estado.

Otro “peligroso” texto eliminado es éste:

..”ayudar a generar un sentimiento de identidad compartida, a reconocer, aceptar y usar convenciones y normas sociales e interiorizar los valores de cooperación, solidaridad, compromiso y participación tanto en el ámbito privado, como en la vida social y política, favoreciendo la asimilación de destrezas para convivir«.

Sanos, deportistas, sin nada en el cerebro, competitivos, egoístas, insolidarios, venerando el lucro económico como objetivo vital, ultrareligiosos, ultrapatriotas de esa España una, grande y “libre” que ya inventó aquel otro señor que tanto añoran. Irreales.

Así es o así se ve Rajoy. Patrón oro de la perseverancia. De lograr lo que se propone, con paciencia, salvo el resolver el problema económico como se le encomendó que, por el contrario, sus políticas han acrecentado. Pecata minuta si un día esta España puede contar con muchos rajoyes, dispuestos a llevarnos a la ruína pero sólidos en valores medievales. A rastrear soluciones, erguidos y firmes, atléticos, mirando donde mira el líder, junta la camarilla en unión y comunión.

Rajoy, vacaciones 2012

Adiós, Chavela

Cuando era pequeña le preguntaron qué quería ser de mayor y contestó: “cortaré estrellas, unas para guardar y otras para regalar”… y todos creyeron que era una niña muy rara. Chavela Vargas ha muerto este 5 de Agosto, a los 93 años, en paz, simplemente agotado su cuerpo.

De origen costarricense, se nacionalizó mexicana y fue uno de los principales emblemas de la música de este país. Comenzó a cantar por las calles, hasta que logró trabajo profesional a los 30 años. Ya no se bajó de los escenarios. A los 93 lo hizo por última vez… en la España que tantas veces visitó.

Ocupada en vivir y morir y seguir viviendo, se perdió en largas ausencias. El alcohol y el dolor la apartaron de la canción varios años, pero siempre renacía. Es parte de la leyenda de esta mujer tan “rara”, tierna y amarga, que se atrevió -cuando apenas se podía- a ser libre y espontánea.

Su voz desgarrada, su pasión, su forma de decir las palabras y las ideas nos acompañó, durante varias generaciones, en los amores enfebrecidos, irreparables adioses y demasiado largas nostalgias. Era como darle la mano y sentirse más confortado o más vivo.

Dijo que las personas a las que amó, no la oyeron porque eran sordas. Encontró la felicidad –según comentó- cuando dejó de querer y empezó a hacerle caso a la vida.

Un tiempo finito que un día llega a la meta. Que la luz de las estrellas que guardó y repartió hayan iluminado la despedida. Aunque ella se queda. Para ofrecer el hombro en el llanto. O las alas inmensas al amor cuando todo se cree posible. O la calma que llega en la sabiduría al priorizar lo esencial. Adiós, querida.

Buscando respuestas en Torres (Jaén)

Baltasar Garzón, Rosa María Artal y Federico Mayor Zaragoza

El encuentro prometía. Curso de la Universidad de Jaén en Torres, un pequeño pueblo de 1.500 habitantes en el que nació Baltasar Garzón. Él es su director académico. Y me encarga que dirija esta serie de conferencias y mesas redondas bajo el epígrafe “Crisis económica y ¿fracaso de la democracia?”, manos libres para llamar a quien estime oportuno. Federico Mayor Zaragoza dicta la apertura pidiendo “Más democracia, mejor democracia” y enciende al nutrido grupo de alumnos.

Juan Torres, Cándido Méndez, Antonio Martín Mesa, Manuel Pimentel y Juantxo López de Uralde

Hemos hablado de las causas de la crisis, del paro, de algunas soluciones como aprovechar los recursos en los que somos ricos. Energías renovables apunta Juantxo López de Uralde, «para no tener que importar petróleo por valor 50.000 millones de euros anuales… por el contrario, se recorta el impulso a los recursos naturales». El ex ministro de trabajo del PP, Manuel Pimentel (el único que en su día dimitió en desacuerdo con su partido), difiere algo de los métodos pero está seguro de que «se sale con empresas que creen valor». El empleo no va a mejorar a corto plazo. «La política del Gobierno agravará el problema», dice Cándido Méndez, y añade que “el gran diferencial es el precio de la energía, no la flexibilidad laboral”. “Es falso que la flexibilidad cree empleo», afirma también el catedrático de economía Juan Torres que, tanto en esta mesa, como en su propia conferencia al día siguiente “Contra la crisis, otra economía y otra forma de vivir”, se mostrará extraordinariamente didáctico desmontando todas las falacias de la economía neoliberal. Incluso le busca dinero al PP en múltiples partidas: eliminando las deducciones a las empresas que se han añadido recientemente se podrían obtener 5.500 millones, cuantifica, y así va sumando hasta encontrar ese dinero que nos hace falta y que evitaría destruir el Estado del Bienestar como se está haciendo.

María Jesús Montero, Boi Ruíz, Juan Tortosa y José Ignacio Echániz antes de comenzar la mesa.

La mesa más polémica, moderada por el periodista Juan Tortosa, habla de las consecuencias más palpables de los recortes aplicados como ocurre con la sanidad pública. Los consejeros de sanidad de Cataluña, Boi Ruiz (de CiU), y Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz (del PP) nos repiten hasta la saciedad que no hay dinero. Echaniz llega a declarar este inquietamente postulado: “En el Sistema Nacional de Salud, nada volverá a ser como antes”. María Jesús Montero consejera de Andalucía (del PSOE) respondió que «la sostenibilidad es una excusa para cambiar el modelo». Y niega que la privatización mejore la eficacia, sino al contrario, citando ejemplos. Boi Ruiz se impacienta: «estoy cansado de los mitos y los contramitos, muchas hipótesis las damos como tesis». Y explica que “que sobre algún elemento habrá que actuar en una «economía de guerra». La subida de impuestos a las rentas altas la descarta porque “no sirve para nada”. Àngels Martínez Castells interviene desde el público: “De que economía de guerra hablan? ¿han declarado la guerra a Andorra o la ciudadanía?” y cosecha enormes aplausos

Nino Torre, Angels Martínez Castells, Fanny Rubio, Lourdes Lucía y Juan Luis Sánchez

Vimos también, en otra mesa, la preocupación por la repercusión de la crisis económica en la calidad de la democracia. El peligro del descrédito de la política, de la pérdida de la distinción entre derecha e izquierda (como desarrolla Ángels), que viene a ser la diferencia entre la apuesta por ese estado empresa del que solemos hablar o un estado social. Lourdes Lucía afirma que quiere traer «un mensaje de esperanza con soluciones pero que, sin duda, al margen de su resultado, intentarlo merece la pena como proyecto de vida». Se habla, sobre todo, de la necesidad de ir cada vez más a una democracia participativa. El periodista Juan Luis Sánchez, cosecha un éxito arrollador hablando de ello al hilo de su capítulo en Actúa y su experiencia en el 15M. Comprobamos que más allá de los 50, pocas personas hemos entendido Internet (con perdón,  me incluyo en el «hemos»). “La Red dice…” interpela la moderadora Fanny Rubio. Y Juan Luis aclara que “la red no dice nada, es alguien, alguna persona, quien lo dice en la Red”. El joven periodista y un socialista de Asturias, Nino Torre, despiertan ilusiones, como nos ayuda entender Juan Tortosa en este “Los jóvenes, la Constitución y la Transición”.

Soledad Gállego-Díaz. Baltasar Garzón, Rosa María Artal, Ignacio Escolar y Rosa María Calaf

Para hablar de la “Influencia de los medios informativos en la crisis” que cierra el curso –y no por casualidad- tenemos a Ignacio Escolar, Rosa María Calaf y Soledad Gállego-Díaz. Concluimos todos que la tienen y mucha. No se informa adecuadamente, no se dan las claves. Dice Sol que desde siempre el poder ha tenido un decidido propósito de engañar. Y se muestran los mecanismos empleados para que la audiencia aprenda a identificarlos. Calaf cita los continuos eufemismos para disfrazar la realidad. Apunto una de las últimas aportaciones, la de Rodrigo Rato hablando de Bankia: «no es un agujero, son cambios de criterios contables» «no hay pérdidas, solo reducción de márgenes futuros». Y que los medios no desenmascaran.  Nacho Escolar resalta lo que para un auténtico periodista es obvio: Si «uno dice y el otro dice, la obligación del periodista es definir, con datos, quién miente».  «Sin información se carece de criterio» es afirmación rotunda y unánime. Conclusiones en este punto, pesimistas. No va a cambiar salvo que sean los propios ciudadanos los que identifiquen las falacias y omisiones y  busquen información. La Red puede ayudar.

En primera fila, todo el tiempo, Baltasar Garzón. Y un poco más atrás su madre de 82 años, ferviente admiradora de… Nacho Escolar. De su blog concretamente. Y es que un curso desarrollado en un pequeño hotel rural, permite una convivencia impagable. Que llegue Cándido Méndez a desayunar a las 8 de la mañana tras haber andando una hora por la sierra o ver a Juan Torres escribiendo muy concentrado en su blog.

Juan Torres López

Establecer tertulias únicas en la terraza contemplando la puesta de sol de Torres. O conocer más a fondo la extraordinaria personalidad de Baltasar Garzón, un hombre con un fantástico sentido del humor, apasionado por la vida, valiente, testarudo y hasta osado. Muy familiar, muy entrañable, que incluso recita versos porque un sobrino -que le acompaña al piano- se lo pide.  Hablan del destino.

Una inyección de buena gente. Y constructiva. María Garzón, Juan Manuel Faramiñán de la Universidad de Jaén, el alcalde Torres, Diego Montesinos, los organizadores, ponentes, los alumnos… Por eso quiero terminar con algunas frases que nos dejó Federico Mayor Zaragoza. La respuesta a nuestros problemas está en la sociedad, en cada uno de nosotros.

  • Quien sino todos. Todos. Nosotros, los pueblos.
  • Es nuestro compromiso pensar en los que vienen detrás.
  • Cada persona tiene el don de la libertad y puede con ella construir su futuro.
  • O, citando, a Burke: Qué pena que por pensar que puedes hacer poco, no hagas NADA.

Nos roban… y aplauden

Un 45% de los encuestados por un reciente estudio de Metroscopia estiman que con los recortes dentro de dos años la situación económica habrá mejorado.  Han hecho suyas las promesas de Cristóbal Montoro y otros miembros del gobierno. Lo que ya es tener fe, esa virtud teologal que se define como creer lo que no se ve. Estas personas –como otras muchas que aún se debaten en la duda- muestran un problema mecánico en el cerebro para relacionar conceptos.

 Ya no es únicamente que hasta un aprendiz de economía conoce que las mermas económicas y los re-pagos retraen la actividad y ocasionan más recesión y, por tanto, más paro y más podas, es que basta con abrir los ojos y mirar cómo han funcionado los recortes en Grecia, Portugal o Irlanda. Y cómo en Islandia que está creciendo al 3% al tomar la propia sociedad las riendas de su destino.

 El plan de los gobernantes neoliberales es otro. Si es que en el caso del PP hay alguno en su desconcierto, lo que sí saben es que ahora toca lo que siempre llaman “acometer un ambicioso plan de privatizaciones” que van a perpetrar en su mayoría escudados en la agosticidad del mes entrante.

 No harían falta siquiera nuevos subterfugios: un amplio sector de la sociedad no siente como suyo lo público, ni siquiera el bien común. Si un extraño les sustrae una maceta en la puerta de su casa pueden montar un cirio sin precedentes, pero si les despojan de la  sanidad, educación, servicios públicos, cultura, ciencia e investigación, el empleo y el desempleo, las pensiones, el futuro de los jóvenes o el nivel de vida entre otras cosas, les parece lógico. No asimilan que también les pertenecen.

 Mucho más incluso admiten que les vendan a empresarios privados todo lo público que aún queda de los festines organizados por los gobiernos anteriores cuyo monto se ha volatilizado porque no lo vemos por parte alguna ¿No están las arcas públicas vacías?

 Nadie entendería que un propietario privado a quien se derriba su casa para construir una autovía, por ejemplo, no recibiera dinero alguno por el daño. Pero es que, como dice el profesor Ugo Mattei de la Universidad de California: “la tradición constitucional liberal protege al propietario privado del Estado constructor, instituyendo la indemnización por expropiación, mientras que ninguna disposición jurídica –y menos aún constitucional-  ofrece ninguna protección cuando el Estado neoliberal traslada al sector privado los bienes de la colectividad”. 

Impulsadas en Europa por Margaret Thatcher en los 80´, en España  -y dentro del fervor neoliberal que desencadenaron los Consensos de Washington y Bruselas- inicia las privatizaciones Felipe González, conservando la mayoría pública. Luego encuentran su amparo legal en el llamado  «Programa de modernización del sector público empresarial del Estado» de Aznar para el que se empezarían a dictar leyes sectoriales desde 1997. Entonces se emprende la enajenación total de empresas públicas. Es decir, tienen un cierto respaldo legal –en absoluto por norma constitucional- pero claramente ilícito: venden lo que es nuestro y hemos pagado y sostenemos con nuestros impuestos. El “contrato” del voto no lo explicita.

 Ahora estamos hablando ya de asuntos vitales: hospitales, colegios, gestión de la salud o de la educación, el agua, los transportes. Ya se ha anunciado la privatización de RENFE y escuchamos a la ministra Ana Pastor lo modernos y europeos que vamos a ser con esa medida… que ha ocasionado un deterioro del servicio, y hasta graves accidentes en los países que se anticiparon con idéntico resultado: el dinero de la venta voló. Y es que esta “empresa” -a la que aún llaman país- que cierra las líneas y servicios “deficitarios” (para el negocio de unos pocos), encuentra una enorme dificultad en cuadrar las cuentas por más que utilice a los ciudadanos como variable económica.

 Los “ambiciosos planes de privatizaciones” pueden calificarse en buena medida de robo y estafa a la ciudadanía. En sí mismaa. Sin contar perversiones añadidas como aquellas de Aznar que «criticó» el Tribunal de Cuentas, sin consecuencia punible alguna.

 Sí hay dinero, insisto. Mucho. Pero ése no quiere ni tocarlo el poder neoliberal, mientras haya primos que se dejen desvalijar. Lo que pasa es que en esta bendita democracia en la que un 30,2% de los votantes ha otorgado al PP las llaves de la caja fuerte y de una apisonadora de involución ideológica, hemos de pagarlo todos. “Es la democracia, hija mía”, dicen.

 Una democracia desinformada, poco exigente en lo fundamental, con un decisorio grupo de personas  crédulas por naturaleza al parecer, algunas con deficiencias en los mecanismos neuronales de la reflexión, o simplemente egoístas cuando no corruptas. Personas, porque ser ciudadano es otra cosa: es pensar en el bien común. Y ése nos lo están robando -con grave quebranto de nuestras condiciones de vida-, mientras un coro aplaude, otro se desentiende… y otro no encuentra la fórmula para frenar tanto desatino.  Con el dinero que “sí hay”, bastaría apenas con “desprivatizar” las redes inducidas de la ignorancia, la fe, la abulia y el miedo de esa sociedad lastre con la que cargamos.

*Publicado en zona crítica de eldiario.es

Grecia y España: señala las diferencias

Sintagma, crisis y catarsis. Excepcional reportaje de «En Portada» en TVE. Lo firman la periodista Yolanda Sobero y el gran Miguel Ángel Viñas, como realizador.

Las causas de la crisis en «el pálpito de la calle»

Uno o varios recorridos por tiendas del barrio y diversos lugares públicos ofrecen interesantes reflexiones.

La primera: una indignación desbordante. La asunción de la crisis, desde luego. Y un desmedido afán en contarte sus causas, sin preguntarte previamente ni tu información sobre el tema, ni mucho menos tu opinión. Necesitan desahogarse.

Pero veamos qué ha causado los problemas:

  • Las “autonomías”. En Madrid, ganan por goleada, en particular Cataluña. En ésta, Madrid. En el resto –que sepa- depende de su concienciación centralista.
  • Los políticos. Todos.
  • El PSOE.
  • El PP.
  • El PSOE Y EL PP.
  • Que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y “no éramos ricos” (éstos, mientras se avituallan para irse a la playa).
  • Los funcionarios.
  • Los sindicatos.
  • Los emigrantes.
  • Varios.

Hablo de lo que el tópico define como “el pálpito de la calle”, hay gente con mayor conocimiento de las causas.

Ante la descripción de evidencias ofrecen estas respuestas:

  • Los ricos no pagan impuestos: “siempre ha sido así”. Y no piensan cambiarlo.
  • Nos recortan sanidad, educación, servicios públicos, etc.. para pagar los pufos de los bancos: enmudecimiento. Nada, no dicen nada.
  • Por este camino no se arreglará la crisis: “Al final siempre se arregla”.
  • No todos los políticos son iguales: “¿Que no? Todos roban”.
  • Si destruimos la política llegan fascismo y populismo: nuevo enmudecimiento.

Lo cierto es que estamos ante una sociedad perpleja que busca –desnortada- explicaciones. Y que muchas de las que asume dependen del medio en el que se “informan” (basta con seguir sus respuestas). Con mucho miedo. Sin respuestas propias. Y mucha pasividad, a la espera de un líder enarbolando una varita mágica.

Nuevo récord de paro… recostado en el «colchón» familiar

Los recortes y la reforma laboral han colocado el paro en España en el 24,6%, según la encuesta de la EPA, casi 1 de cada 4 personas en edad de trabajar no encuentra colocación. Son 5.693.100, un récord impensable en el mundo desarrollado. Nos estamos acercando pues a las previsiones de organismos internacionales como el FMI que fijaron la recuperación de las cifras de empleo en España en 2023. O las de Luis De Guindos que cifraba la pérdida este año en 630.000 personas -a pesar de sus políticas a presunto «largo plazo»- y en un 24,3% que ya ha sido hoy rebasado, sin esperar a que el fin del verano arroje más españoles al paro.

Merece la pena detenerse en algunos datos concretos:

Alcanzamos ya el 53,3% de paro juvenil y no parece representar una emergencia nacional como lo es el rescate de Bankia en donde todos dicen que lo hicieron tan bien. Ni la modificación de la ley aborto que se propone perpetrar Gallardón antes de octubre. La solución que les aportan es que se vayan de España… dejando un país de viejos.

Ya hay 1.737.600 hogares con todos sus miembros sin trabajo. Parte se habrán “acogido” a la economía sumergida que es el pan para hoy y el hambre para mañana porque detrae en su conjunto el 23,3% del PIB de todos los españoles. Pero fundamentalmente se sostienen por el llamado “colchón familiar”… tercermundista. De colectividades en desarrollo sin estructuras de Estado social.

Mucha gente está viviendo de las pensiones de los abuelos. En múltiples casos los han sacado de residencias. Por ley de vida morirán antes que el resto de la familia ¿de qué vivirán entonces? Difícilmente cumplirán los años cotizados para cobrar su propio subsidio que, además, “Bruselas” y el PP quieren alejar en el horizonte (solo para cobrar menos) y rebajar, además, su cuantía. El “colchón familiar” puede pinchar.

Pero quiero centrarme en otro punto. Estos abuelos colaboran además en tareas del hogar. En mi reciente viaje a la UIMP de Santander, encontré en el ascensor al salir del hotel a un matrimonio muy mayor que se apenaba de terminar las vacaciones y dejar una temperatura ideal para recalar en el horno contaminado de Madrid, pero “los hijos nos necesitan” dijeron, responsables y hasta contentos. Al llegar a la estación de tren de Madrid, concretamente al aparcamiento, volví a encontrar a la pareja. El hijo apremiaba al padre a buscar el coche de muy malos modos, evidenciando la presunta torpeza de su progenitor. Yo estaba agotada tras 4 horas y media en el vagón, imagino que los ancianos mucho más.

Aquellos niños de la posguerra que pasaron tantas penalidades, vuelven a pagar la factura: económica y en esfuerzo. Y salen ahora en TVE felices porque “a sus hijos les gusta la comida la comida de mamá”, al menos en los cortes que nos ofrecen. Ni estoy segura de que la enseñanza de sus sacrificios haya calado en sus descendientes.

Arturo Fernández. Vicepresidente de la CEOE

Ese hombre elegante, con el brillo de inteligencia en la mirada, recientemente cesado con Rodrigo Rato como consejero de Bankia, que se llevó la contrata del catering de la JMJ y ostenta desde hace años las del Congreso, el Senado y RTVE  y que, como en su día su cuñado el implicado en distintos pufos Gerardo Díaz Ferrán, representa al empresariado español, pide más y más duros recortes. Y sus deseos son órdenes para el PP. Pero, así, ni en 2043. Tras analizar la situación española en su conjunto, y a raíz del dato del paro, un experto dice a la BBC: «Las cosas solo pueden ir a peor«. Coincido, salvo que la política seguida cambie de manera radical.

No sé, vosotros veréis.

El pufo de Bankia explicado a sus víctimas

Rato lo hizo bien, Salgado lo hizo bien, todos lo hicieron bien… pero el rescate por tan excelente gestión lo pagamos entre todos. No hay responsabilidades.