El legado de Thatcher

Nada le gusta más a la derecha intensamente casposa que una muerte. Fija mitos y encumbra a los altares. Ha muerto Margaret Thatcher y los grandes medios españoles se han volcado en alabarla. Demuestran lo que son: derecha pura. A estas alturas del deceso creo que estamos ya un poco hartos de oír, ver y leer sobre ella. La mujer que cambió el mundo, el orgullo de la derecha, titulan exultantes en portadas, sabiendo lo que estas cosas ayudan para revitalizar la idea. José María Izquierdo hace un excelente repaso en el que destaca que la única crítica que se le opone fue su antieurpeísmo. Aquí. Hasta obreros españoles se desbordan de admiración por “la mujer que acabó con la guerra fría”. Escriben Aznar, Aguirre, todos ellos… presentando como positivo acabar con el Estado y el resto de las tropelías que esta señora perpetró y que hoy aún pagamos. Y lo que te rondaré si no tomamos medidas.

Más moderados, más periodísticos, diarios británicos resaltan también la alegría de muchos ciudadanos por su desaparición. Su legado es de división pública,  egoísmo privado y culto a la avaricia, que, juntos, aprisionan como un grillete el espíritu humano más de lo que nunca llegaron a liberarlo, escribe The Guardian en su editorial.

Es innegable que tuvo una personalidad fuerte y definida. Creo que Atila también. Gustó de ella sobre todo lo mucho que se parecía a un hombre. “No le tembló la mano”, he leído también. Algún opinador mienta, claro está, los genitales masculinos con todo su nombre que le atribuye. Gustan ahora tanto en el periodismo “moderno” los tacos rotundos. Parece que a los lectores también.

Escuché a Anna Bosch, ex (reciente) corresponsal de RTVE en Londres decir que los británicos están encantados con Cameron, el lodo en herencia de aquellos barros thatcherianos. Les han llegado a convencer de que la gente que no trabaja es vaga y nadie tiene por qué pagar su educación, su sanidad o su vivienda, vino a decir.

Viví en varios reportajes el final de la era Thatcher. Londres hervía con el Poll Tax, el injusto impuesto que estableció y que, por ejemplo, hacía pagar el doble a los de una acera y otra de la misma calle. Pretendidamente “igualitario”, dependía del distrito. Y fui testigo de una asamblea local en la que los flemáticos británicos pusieron a parir a su representante político. Allí tienen, allí los ciudadanos le pueden pedir cuentas. Fue tal la protesta que Thatcher tuvo que retirarlo. Quedó tocada y en poco tiempo se precipitó su final.

Destrozó la sanidad, la minería, los ferrocarriles, los sindicatos que eran de lo más sólido y honesto de Europa. Y sobre todo instauró lo que cuenta The Guardian: el egoísmo privado y el culto a la avaricia. Lo que hoy tenemos en toda la Unión Europea. En España. Cada día nuevos atropellos. Pero la sociedad, una parte de la sociedad, también se está acostumbrando a que “las cosas son así” y es estupendo. La revolución neoliberal se volcó para su triunfo también en idiotizar a los ciudadanos. Con la inestimable ayuda de los medios que controla.

En 1982 Thatcher invadió Las Malvinas (elevando por cierto su popularidad resentida a la estratosfera). En algún lugar de esos que procuro siempre escribir, comparé a “La mujer de hierro” con “La mujer de cristal”. Casi al mismo tiempo se había suicidado la actriz austriaca Rommy Schneider, víctima de la muerte de un hijo y de amores equivocados. Hay mujeres que lloran, y las hay que provocan llanto. Thatcher ha vuelto a robar la portada en España a otra mujer: Sara Montiel, que también murió este lunes. La que en su libertad y belleza hizo soñar en futuros posibles a muchas mujeres coetáneas de su época, en el franquismo. Por más que las películas aseguraran que esas osadías se pagan caro. También era fuerte, aunque con sangre en las venas que siempre debilita.

Lo peor de Margaret Thatcher no es –con ser mucho- lo que hizo, sino el legado que deja. La impulsora de la doctrina neoliberal –con Reagan y el apoyo “espiritual” de Juan Pablo II- está aquí para quedarse. Hierro que mata y no muere.

El gran desfalco que amparan los gobiernos

Mi amigo y gran periodista Juan Tortosa ha recopilado las informaciones que -muy calladamente- han aparecido estos días sobre lo que puede calificarse de un gran desfalco global, en efecto.

Esta chusma que nos gobierna -aquí y fuera- tiene el cuajo de pedir austeridad, de recortar servicios esenciales,  de ver a gente que por su culpa pasa hambre, a quienes se les niega la sanidad… mientras permiten que se evadan billones de euros y dólares sin costo alguno.  De ningún tipo. Ni en impuestos ni en responsabilidad penal. De hecho, el gobierno del PP en España acaba de colar uno de sus decretos para que ni siquiera vayan a la cárcel si pagan una multita. La impune Amnistía Fiscal, de todos modos, ya hemos visto como opera.

Los conservadores portugueses están yendo incluso más allá. El Constitucional ha fallado en contra de sus ajustes. Prometieron que, si tal cosa sucedía, «tendría consecuencias». Se pensó que dimitirían como pedía la oposición socialista (allí tienen oposición socialista) y van y salen con lo siguiente: El Constitucional «ha creado inestabilidad» y solicitan reunión urgente con el presidente de la República (allí tienen presidente de la República y República) para «clarificar la situación». De poner los pelos de punta.

Muchos de ellos participan incluso de la estafa:  130.000 políticos y empresarios de 170 países esconden entre 18 y 24 billones de euros en paraísos fiscales.

Así lo ha resumido Juan:

Se lo oí por primera vez este jueves en «La Ventana» a mi querido José María Izquierdo:
«Millonarios particulares de todo el mundo tienen entre 16 y 24 billones de euros en territorios de fiscalidad reducida«
Luego lo leí en «Le Monde»:
Y en «El País» Miguel Mora lo explicaba de manera muy gráfica:
«El dinero que mueven los evasores de todo el mundo en los paraísos fiscales equivale a la suma de los PIB de Estados Unidos y Japón«
En «El Confidencial» le ponían nombres y caras al asunto:
Jean-Jacques Augier, viejo amigo de Hollande y tesorero de su campaña electoral; Imelda Marcos jr., el presidente de Azerbayaán, la ex mujer de Marc Rich, la baronesa Thyssen, la mujer del viceprimer ministro ruso…
Pero esto es solo la punta del iceberg. Se calcula que en este desfalco global están involucrados 130.000 políticos y empresarios de 170 países. Porque conviene repetir la cifra del fraude: entre 16 y 24 billones de euros.
Estos datos son producto de una investigación que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una agencia de periodismo de datos que tiene su sede en Washington y en la que colaboran 160 profesionales de 60 países, entre ellos la española Mar Cabra.
Hace unos meses, esta agencia informativa estadounidense tuvo acceso a más de dos millones y medio de fichas robadas por dos empleados «arrepentidos» que trabajaban en bancos y empresas de la Islas Caimán, Samoa, Singapur o las Islas Cook entre otros paraísos fiscales. Entidades que ofrecen servicios offshore (de deslocalización) y que tienen organizado un sistema de evasión fiscal, tan escandaloso como gigantesco, que blanquea miles y miles de millones procedentes, como decíamos,  de 170 países diferentes en todo el planeta.
Todo ese dinero estaría camuflado nada menos que en 120.000 sociedades opacas. En «El Confidencial», el medio español que participa en el trabajo, explican el proceso así, transcribo textualmente:
«Para afrontar este trabajo, el grupo de periodistas aglutinados en torno a ICIJ ha colaborado con responsables de importantes medios internacionales como el periódico británico The Guardian y el consorcio público de medios BBC, el diario francés Le Monde, la cabecera y emisora alemanas Süddeutsche Zeitung y Norddeutscher Rundfunk, el estadounidense The Washington Post, la televisión pública canadiense CBC y otros 31 asociados más de todo el mundo, entre los que figura El Confidencial. Fruto de esta colaboración de 90 periodistas en casi 50 países se han descubierto secretos y negocios ocultos de políticos, estafadores y grandes fortunas de todo el mundo.
Los archivos filtrados han proporcionado datos y pruebas (transferencias de efectivo, fechas de incorporación, vínculos entre sociedades opacas y sus dueños) que ilustran perfectamente cómo el secreto financiero internacional se ha ido extendido progresivamente a lo largo de todo el mundo, permitiendo que ricos e influyentes puedan evadir impuestos, al tiempo que en ocasiones llegan incluso a generar o amparar situaciones de corrupción castigadas por la ley. En total, la investigación revela los intereses ocultados en paraísos fiscales de personas y compañías a lo largo de más de 170 países y territorios.
Este botín de documentos representa LA MAYOR CANTIDAD DE INFORMACIÓN PRIVILEGIADA  sobre el entramado offshore JAMÁS OBTENIDA. El tamaño total de los archivos, medido en gigabytes, es más de 160 veces mayor que la filtración de documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos realizada por Wikileaks en 2010.
Pues bien, a pesar de las descomunales dimensiones de este escándalo, la mayoría de las portadas de los medios de todo el mundo lo están obviando.
¿Por qué?

Pensiones: una gestión de alto riesgo

La simplicidad de algunos gobernantes equipara los países con las economías domésticas. No es así, pero ese contexto nos puede servir para llamar la atención sobre la incongruencia que representa estar cotizando toda la vida para garantizarse –entre otras cosas- una pensión al jubilarse y comprobar que luego los gobiernos se juegan (textualmente) esos fondos. Incluso cuesta entender que dependan –en técnicas macroeconómicas- de los cotizantes del momento en que se pagan. Una familia –esas tan queridas, por ejemplo, por Rajoy- guardaría el dinero ahorrado en lugar con garantías para hacer frente a la vida en la vejez.

El gobierno del Partido Popular ha decidido ejecutar una acción de alto riesgo: comprar deuda española con prácticamente toda la hucha de pensiones, con el 97%. Esa “hucha”, el Fondo de Reserva, lo creó como tal precisamente un gobernante popular, José María Aznar. Argumentó que, así, “el PSOE no puede meter mano”. Rajoy ha introducido el brazo entero y hasta el fondo causando la alarma de la mayor parte de los especialistas financieros.

Lo que ha cambiado con Rajoy respecto a gobiernos anteriores es, fundamentalmente, que se ha jugado todo a una carta: la solvencia de España. Y justo en el momento en el que se encuentra más entredicho. La compra masiva de bonos de nuestro país se ha venido realizando desde el segundo semestre de 2012 cuando la prima de riesgo estaba por las nubes. Lo que es tanto o más grave es que vendió valores de solvencia y mucha más seguridad como los alemanes, franceses y holandeses. Y que, para poder hacer todo esto, se saltó a la brava por decreto ley (como es habitual) el Pacto de Toledo, eliminando las reglas que éste establecía para utilizar el Fondo. Es decir, España se endeuda consigo misma, para prestarse su propio dinero con el fin de dar aspecto de una economía  saneada. Y, lógicamente, pagando intereses. Se están autocomiendo, a nuestra costa.

Los analistas internacionales ponen especial acento en que España sigue sin ser una economía sólida –los bancos por ejemplo continúan en perspectiva negativa-, y en que el empleo actual, cada vez más bajo, no va a poder garantizar el cobro de las pensiones.

El diario neoliberal Wall Street Journal daba la voz de alarma en al escribir ya en enero:

«España ha estado vaciando sigilosamente la mayor hucha del país, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del Gobierno, una operación que plantea dudas sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones».

En las “sólidas” manos de Fátima Báñez el fondo está siendo empleado además para intentar cuadrar sus cuentas y pagar con él nóminas cuando este Fondo es “de reserva”, de seguridad. Es tal la confianza de este gobierno en su gestión que ha apostado nuestras pensiones por ella. Cuando todos los datos indican lo nefasto de sus políticas. Las esperanzas de recuperación que vierte cada vez más a menudo son nuevas mentiras, una nueva huida hacia delante.

Cuesta entender la “ingeniería” financiera y gentes bien intencionadas que –aunque parezca mentira- todavía creen al PP, vuelven a sacar el “los otros lo hicieron” –cuando en absoluto fue de la misma forma ni en circunstancias tan críticas- y sobre todo que es lógico apostar por la deuda española. Así en plan “patriota”.

La doctrina neoliberal exige acabar con las pensiones, que cada cual se haga con su fondo privado pero la jugada del PP va mucho más allá: nos puede llevar a la quiebra. Siempre tienen a la UE para entrar a saco en nuestras cuentas corrientes como en Chipre y que, quien interesa, siga ganando. Contamos con un gobierno… de alto riesgo. Y, total, solo pagamos nosotros.

La imputación de la infanta y la historia de las buenas y malas noticias

La imputación de una infanta en un caso penal, de la hija de un jefe de Estado con las características excepcionales que acompañan a la monarquía, es asunto alarmante en cualquier país del mundo. Pero no deja de ser lo lógico si hay indicios. Máxime cuando han desfilado ante la Justicia todos los miembros de la junta directiva del instituto investigado por presuntas actividades ilícitas, con robo  de dinero público. La buena noticia es que el juez Castro ha terminado por arrostrar la enorme presión de sentar ese precedente. La mala que haya tenido que tardar tanto. La nefasta que una Fiscalía apellidada Anticorrupción recurra la medida.

El auto del juez se producía prácticamente al mismo tiempo que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, decía (desde un monitor de plasma al que una vez más asistían mudos los periodistas) que “hablar de corrupción generalizada en España es injusto, porque España es un país limpio”. Díganme que más hace falta para que este país no se vea gravemente pringado en sus más altas instituciones. La buena noticia: que todavía hay jueces que luchan por la justicia contra viento y marea. La mala, que –presumiendo de transparencia– a tantos otros se les impida.

Juan Carlos de Borbón ha venido disfrutando de una vida al margen de la crítica. Incluso de la información. Era un tema tabú, un asunto de Estado. El rey era intocable. Todavía lo es legalmente. Conozco bien su perfil oficial. Dos reportajes tuve que hacer a regañadientes, tratando de salvar un mínimo de profesionalidad para contar algo más de lo que se permitía. Juan Carlos parecía ubicarse en una urna muy por encima del mundo terrenal. Las fotografías fijas encajan mal con lo que ahora sabemos. Llegó a España en 1948 a los 10 años para ser educado y tutelado por Franco a ver si decidía o no nombrarlo su heredero. Edificantes comienzos. Estudia en régimen de internado con una decena de selectos compañeros, pero él no tiene dónde ir los fines de semana. Una imagen de soledad poco difundida. ¿Y el dinero de su padre que luego deja en herencia… en Suiza? Dedica, después, todo su esfuerzo a trabajarse el puesto, conviviendo y secundando al dictador.

Sus primeros pasos como rey nos decepcionan por mantener en el cargo a Arias Navarro y ver seguir las mismas políticas. Después, sí, llega Adolfo Suárez y comienzan los cambios. El presidente del Gobierno es un decidido partidario, pero es que los demócratas – largamente acallados- tampoco están por la labor de aguantar muchos años más el régimen que se había vivido. Tiempos de disyuntiva entre “ruptura o transición” que, desgraciadamente, se saldan a favor de la segunda, dejando profundos regueros de impunidad que hoy pagamos. Tiempos muy duros, de lucha, de edificar, y el sabor amargo de saber que los edificios se tuercen cuando hunden sus raíces en el fango. Los partidarios de la “no ruptura” respiraban aliviados con lo conseguido. Y, al final, prácticamente todos. Somos una sociedad posibilista, y existen dudas de que ésa sea una buena o una mala noticia.

Fueran cuales fueran los impedimentos, tampoco entendimos la dilación en cortar la revuelta golpista de Tejero. Aquella noche, los minutos parecían lustros. Sin embargo, las palabras del rey fueron definitivas y se instaló la calma. Juan Carlos ha vivido de las rentas de aquello desde entonces.

Es cierto que la familia real española gozó de años de prestigio. En los annus horribilis de la monarquía británica, los medios y hasta Isabel II alababan a los Borbones españoles por suestabilidad y ese aire moderno que, según ellos, les caracterizaba. Gran ironía. La mala noticia es que aquello tampoco se sustentaba en la realidad. La buena es que algo se ha roto el silencio. El rey acogió de muy mal grado la intromisión mediática que se fue abriendo paso en los asuntos de la Corona aunque apenas pasara de lo anecdótico.

Se hablaba, en voz baja, de los amoríos del rey. De la fortuna que poseía o no pero que distaba mucho de la que mostraba tener aquel niño desvalido que llegó en tren a España una mañana gélida de noviembre. Y un día empiezan a conocerse las tropelías del yerno, Iñaki Urdangarín, y las cacerías de osos y elefantes. En Botsuana se rompe la cadera… y con ella la inmunidad mediática.

Y surge en nuestras vidas Corinna, la típica vividora, la mujer tan acorde con los gustos del rey. Y nos enteramos de que se le habilitó un edificio próximo a La Zarzuela y que medió en asuntos de Estado, según sus propias declaraciones. La mala noticia es que tampoco es posible saber aún qué papel juega esta señora en tan altas magistraturas. Y, mucho más, a santo de qué. Y ahí nos muestran las fotografías a Iñaki y Cristina posando en un estrado con el Rey y su “amiga entrañable”. Un síntoma. Pocos hijos se prestan sin haberse oficializado la ruptura con la madre, obligada a un papelón muy poco presentable. ¿Asuntos privados? Si Juan Carlos reina pero no gobierna, y vive de nuestros impuestos, lo menos que puede pedírsele a él y a sus parientes es algo de “ejemplaridad”. Aunque igual sí son “ejemplo” de lo que sucede en las altas esferas de España… mientras la sociedad se consume en recortes.

No, el tabú aún no se ha roto con la familia real, muchas cosas quedan por aclarar y, en su caso, atribuir responsabilidades. Del hilo de Urdangarín penden cargos públicos que propiciaron su apropiación (presunta) de fondos públicos. Queda la larga lista de corrupciones que asolan este país. Y que el plasmado presidente del gobierno dice no ver.

Queda sobre todo por dilucidar qué pinta en una nación del siglo XXI una jefatura del Estado hereditaria por la gracia de los genes. Qué, concretamente, ésta tan cuajada de “conductas inapropiadas”. La buena noticia es que quizás, con un poco de empeño, aún podemos decidir si es lo que nos conviene. La peor que seguimos sin ser un país serio. Lo más positivo, que algunos intentan cambiarlo con gran ahínco y entre muchos obstáculos.

*Publicado en eldiario.es

La crisis es una diosa

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Rajoy «compareciendo» de nuevo hoy ante los periodistas

La crisis es la diosa de la nueva religión del dinero. En España la curia presidida por Mariano Rajoy –el que aparece, subliminal, impartiendo doctrina desde un monitor de plasma- tiene entre sus principales oficiantes a Cristóbal Montoro. Como un duendecillo –que se note poco pero crispe-, irrumpe de cuando en cuando con los mensajes a transmitir por el conciliábulo de sumos sacerdotes. Ahora toca decir que “2013 es el último año de la crisis”. La hoja pastoral lo difunde.

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La crisis ha exigido sacrificios. Humanos. Como debe ser. Ha reclamado, por tanto, la sanidad pública para repartir sus beneficios económicos entre los miembros cualificados de la secta. Cada enfermo o muerto ofrecido en el altar al culto, calma las iras de la deidad. La vivienda también, para arrojar a la intemperie a los sobrantes. La educación, que permite más devotos sin preguntas. El empleo y lo que paga. Los servicios, las tiendas, los coches, la calefacción, la luz. La dignidad de muchos, el futuro de casi todos. La crisis es voraz, insaciable.

No es el último año de la crisis. La crisis reina, manda, impera.

Proliferan las bacanales en el ocaso de la civilización. Compran, comen, beben, cantan, bailan, se desmadran en orgías sexuales. Piden sangre sin parar. Vírgenes de ética secundan.

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Por primera vez en la historia las víctimas, en lugar de huir o esconderse,  se entregan apenas sin protestar. La crisis se acaba, dicen. Con ellos, acaba. Con todos, por su culpa.

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Y ahora vamos a financiar la ludopatía o…

Son muchas las novedades del día. Del signo habitual. Otro ex consejero de sanidad de Madrid trabajando para el mismo hospital cuyos servicios privatizados adjudicó él sin ir más lejos. Manuel Lamela, quien iniciara las políticas de abandono de la sanidad pública de Esperanza Aguirre. El actual, Javier Fernández-Lasquetty, tan empecinado en las privatizaciones como el presidente Ignacio González que nos dejaron en herencia, le apoya. Y, por supuesto, la Ministra de Sanidad –dice su título-, Ana Mato,  que ni ve «jaguars» en su garaje, ni confeti en las fiestas de sus niños, ni maldad alguna en lo que llamaremos en plan fino y aséptico “puertas giratorias”.

El PP -dice también- apoya a su delfín, Alberto Núñez-Feijóo, fotografiado en 1995 con un narcotraficante, a torso gentil y de viaje por esos mundos, cuando ya Garzón lo había imputado en la operación Nécora y Galicia entera sabía de sus actividades. Y digo «dice» porque la oposición sabía de esas fotos y esa entrañable amistad, pero la cosa surge ahora que Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Aguirre pugnan por suceder a nuestro plasmado presidente. Sí, Rajoy, se dispone a «comparecer» para algo, otra vez a través de un monitor, y, probablemente, incluso volverán a ir verlo periodistas.

Anda Bárcenas con sus millones arriba y abajo. Urdangarín con sus emails inoportunos. La delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, insistiendo en lo malos que son los de la PAH. Y es que los escraches resultan muy molestos a los tocados por la unción divina de un cargo político.

En marzo se creó empleo sin embargo y los ávidos de esperanza -fundamentalmente si votaron al PP- creen ver signos alentadores. No lo son. Subió en el sector servicios porque desde 2008 no caía la Semana Santa en Marzo y en cambio los contratos han vuelto a estamparse.

Y así, en somero repaso, veo que la tasa de ahorro de los hogares está en su nivel más bajo desde 2000. Baja 2,8 puntos, hasta el 8,2% y casi asombra que no lo haya hecho más. El consumo de gasolina y gasóleo ha caído un 12,3% en febrero. También la demanda de gas natural y buen fresco ha hecho. O que, a pesar de la millonada de dinero público que han recibido los bancos, no ha revertido en créditos. De hecho la caída del crédito a las empresas y los hogares se acelera en febrero. O que aumenta el número de divorcios. La crisis real no ayuda a la convivencia.

Con todo esto, no dejan de ser apasionantes las novedades que trae la campaña del IRPF que se inicia. Van a recaudar más y devolver menos debido a la brutal subida de este impuesto que nos perpetró Rajoy. Pero lo mejor de todo es que el gobierno autoriza a deducir las pérdidas del juego. Sí, en bingos, casinos y máquinas recreativas. Impuestos que no les cobran a quienes han elegido apostar su dinero, pero pagamos entre todos. Financiar la ludopatía. Porque imagino que para, además del ahorrillo, lavar dinero negro -más dinero negro- no servirá ¿Verdad?

Me han mandado unos pendientes o gemelos muy fashion. La foto. Creo que es el mejor final para este artículo.  «Muchas veces -me dice Javier en su envío-, son los pequeños detalles los que nos distinguen».

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UE: no es una grieta, es un derrumbe

La UE ha demostrado con Chipre que nadie puede llamarse a engaño: los fiascos de sus bancos -los fiascos del capitalismo para ser más precisos-, se pagan entrando a saco en las cuentas corrientes de los ciudadanos. Tras los habituales globos sonda y desmentidos, Bruselas confirma que estudia aplicar a otros países esa “contribución de los ahorradores”. Incluso existe un apoyo global a la medida del Ministerio de Economía español. Es decir, al cobro en especie, como nos venían practicando, se añade ahora el saqueo directo. La UE incurre en dos graves contradicciones para su ideario: no respetar ni la propiedad privada, ni la libre circulación de capitales. E induce a guardar los dineros en lugar seguro: ¿los bancos alemanes?

Europa fue –y aún es- una idea esplendorosa que ha caído abatida por los errores –intencionados, la mayoría-. Partimos de su pecado original: constituirse en una unión económica que nunca ha logrado trasladarse a lo social. Añadamos el fuerte nacionalismo de sus componentes. Y, como guinda, el predominio de la potente Alemania que, en particular desde el inicio de la crisis, pincha y corta a su antojo. Con la aquiescencia general, desde luego.

Fue Alemania, su canciller Angela Merkel, la que introdujo en nuestras vidas la “austeridad” dándole carta de naturaleza definitiva en la cumbre del G20 en Paris en 2011. Con ella tapaba bajo siete mantas de amianto la peregrina pretensión de “refundar” el capitalismo que se había alumbrado tras el desplome de Lehman Brothers y todo el sistema financiero internacional en 2008.

Alemania, sus bancos, han salido intensamente beneficiados de la Unión. Y todavía más, de la “crisis de la deuda” que se nos vino encima, “casualmente”, sin que nadie la esperara. En lugar de establecer eurobonos para afrontarla o alguna regla al menos para evitar el fuerte desequilibrio en la financiación (Alemania paga su endeudamiento a poco más del 1% y España en torno al 5%), siguió utilizando al BCE para surtir de dinero a los bancos privados al 1% de interés. Como dice el economista Juan Torres López: “Si los saldos presupuestarios negativos del sector público desde 1989 se hubieran financiado al 1% por un banco central auténtico, nuestra deuda soberana sería ahora de algo menos del 15% del PIB y no de casi el 90% que vamos a superar en 2013”. La nuestra, la de España. En realidad toda Europa –no solo la del euro- se está hundiendo por las erráticas políticas que se aplican. Las que han desatado la mayor crisis social de la década o de varias décadas, como reflejan los datos de la propia UE. “No hay precedentes de unas diferencias tan grandes entre el sur o la periferia y el norte de la zona euro”, explican en concreto.

La defensa a ultranza de los bancos alemanes le viene grande, sin embargo, a la hija del pastor prebisteriano germanoriental (en explosiva mezcla) y Europa se le ha ido de las manos. La troupede mediocres que la ampara no hace sino afianzar el desconcierto. Europa ha perdido peso en el mundo. A borbotones. Europa se desmorona como un edificio en ruinas.

Lo primero que llama la atención de la odisea que vivimos es la opacidad de la toma de decisiones. ¿Quién ha dado la orden de crucificar tan a las claras a los ciudadanos chipriotas y a todos cuantos les venga en gana? ¿Alemania, el FMI, la Troika en su conjunto, la Comisión, el Consejo Europeo, el ECOFIN? A la mayoría de ellos no los hemos elegido. No a todos por voto directo. Pero lo peor es que desde los tiempos de MERKOZY todo se hace a escondidas, en secretas camarillas, antidemocráticamente.

La UE se ha convertido en un paquidermo al que envían sus sobrantes los partidos nacionales. Buena culpa de ello es de los votantes que “no se fijan” en lo que votan. Los lobbys campan a sus anchas por la sede del Parlamento de Estrasburgo. Sus regalados diputados -que viajan por su voluntad en primera clase y trabajan como máximo tres días y medio a la semana- no dan abasto para atenderles. Más, cuanto mayor es su poderío económico para hacerse oír. ¿Cómo puede funcionar nada limpia y eficazmente así?

La UE maneja un presupuesto anual de más de 140.000 millones de euros. Plagada de organismos diferenciados, 38.000 personas trabajan en la Comisión y  más de 7.600 en el Parlamento. Y hay que sumar todos los cargos y diputados. Evidentemente, ejerce una labor positiva sobre muchos aspectos del funcionamiento de los países, pero son incontables las partidas y estudios que podrían suprimirse por su irrelevancia. Claro que no sabemos el interés de los lobbys en que se traten esos temas.

Acaban de aprobar los presupuestos para el nuevo período que se inicia en 2014, sin haberse celebrado las elecciones que podrían dar otra composición. Y… han vuelto a clavarnos laausteridad hasta final de la década. Mermando por primera vez el cómputo total de gasto que, con seguridad, no será a costa de su inmensa burocracia sino de materias fundamentales que afiancen la ideología hoy dominante. Y ahora dan un paso más, un salto en el vacío, al añadir nuestras carteras en lo susceptible de desvalijar. La autoría última parece definirse pese al oscurantismo: el copyright, oh, milagro, también es de Merkel. ¿Dinero en desbanda a sus bancos? ¿Quién se arriesga a depositarlos en otro lugar? ¿Tiro de gracia a la UE y, lo que es mucho peor, a sus ciudadanos?

La Unión Europea precisa una regeneración radical. De bayetas, estropajos, fumigadores, apuntalamiento de cimientos y vigas maestras. Y eso se consigue sabiendo qué se vota allí como primer paso. Erradicar el problema para convertir la UE en aliado de los intereses ciudadanos. Con otro Parlamento, otra Comisión, otras instituciones, otro estatus para el BCE, sin duda, sería posible mermar el poder del Consejo de jefes de Estado y gobierno. El club de fútiles que se deja manejar por Merkel. Los que han decidido o amparado –en última instancia así es- que los costes de su pésima gestión los pague la sociedad. O eso, o romper la baraja y que cada uno tire por su lado.

Sería una lástima consentir que los burócratas neoliberales acaben con Europa. Está a punto de ser, si no es ya, únicamente el Museo del mundo, lleno de ciudadanos depauperados comoatrezzo. A España le interesa en particular, a ver si de una vez una Europa de los ciudadanos logra aventar la caspa ancestral que se apega obstinada a nuestras raíces.

*Publicado en eldiario.es

 

 

Unos pavos no tan pavos

La larguísima Semana Santa española toca a su fin, aunque todavía quedan festejos por celebrar. La agencia Europa Press nos da cuenta de este emotivo acto: El Santísimo Cristo Resucitado y María Santísima de la Aurora procesionan el domingo por Badajoz. Como en un conciliábulo maligno, estos días han vuelto a caracterizarse, sin embargo, por un tiempo infernal. Allí donde no hemos estado inundados de agua, ha soplado un viento huracanado. Siguiendo la tradición, no han faltado las lágrimas descorazonadas de los aficionados al culto religioso de estas fechas, al ver que no podían sacar los pasos porque se les mojan los santos y vírgenes. Un clásico.

Con la crisis atenazando los bolsillos, mucha más gente de lo que solía se ha quedado en su ciudad. El ayuntamiento de Madrid ofertaba como distracción, por ejemplo, procesiones y conciertos de música sacra. Imagino que en el resto de España y, dada la ola que nos invade, habrá sido parecido. Pero los ciudadanos no se han amilanado y han intentado gozar de su ocio. Esquivando las nubes, muchos fuimos al Zoo, sin ir más lejos. Dado que se ubica en la Casa de Campo, un gran parque, supone pasar un día al aire libre, viendo animalitos que, pese al dolor de su mayor o menor cautiverio, siempre enternecen. Me llamó la atención el gran número de ciudadanos que eligieron para inmortalizar una estampa familiar la foto delante de… un burro. Hay numerosas especies exóticas.

Bien, pues ha sido tanta la afluencia a los espacios abiertos, que los pavos reales del sevillano Parque de María Luisa se han hartado. Lo leí en algunos medios pero ahora solo encuentro la noticia en ABC que, pudoroso, no explica la razón de la insólita postura que han adoptado. Con tanta gente no podían solazarse a gusto del apareamiento, de ese ritual en el que el macho extiende el colorido abanico de su cola para encantar a la hembra. Os confesaré que en el Zoo de Madrid descubrimos que las pavas no son tan “pavas” y toman el pelo al envanecido parteneir. Es decir, que aquí un montón de humanos estábamos irrumpiendo en la intimidad de estos animales. Los de Sevilla no están por esa labor. Y se cruzan la Avenida de la Palmera para refugiarse en los jardines de las Delicias,  menos concurridos, y disfrutar de sus cosas sin testigos. Vamos, que no son «pavos», ni ellos ni ellas.

Lo curioso es que atraviesan la calzada por el semáforo. Cuando se encuentra en verde y ven los vehículos parados. Medida muy prudente porque es una de las vías con más tráfico de la ciudad. Retozan a salvo de miradas indiscretas y luego se vuelven a casa.

Cada día compruebo que muchos animales son más racionales que los humanos.  Ante un problema, buscan soluciones. Aquí tenéis a los pavos camino de su disfrute. Muy discretos, no vaya a ser que alguien les siga.

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Semana, año, futuro, de pasión y de dolor

El peor día era el viernes. Se diría que siempre llovía. Como hoy. Tras varios días de música sacra por banda sonora -rompiendo el habitual vocinglero clamor de los cantos de la España cañí-, el viernes al que llamaban Santo, se apretaba la cuerda para provocar el nudo en la garganta. Iba en crescendo hasta las 3 de la tarde –creo recordar- cuando se abrían los cielos según contaba algún cura o asimilado por la radio y Jesús de Nazaret en la cruz expiraba. Luto inmenso e impuesto en los corazones. Hasta que día y medio después –en rebajas de “y al tercer día despertó”- se desataba el “sábado de gloria” y acababa la angustia. Fin de los rezos, las procesiones, el llanto, las películas… sagradas.

Así se han incrustado en mi memoria las Semanas Santas de mi niñez en el franquismo. Luego llegaron las vacaciones para esos días arrinconando misas, procesiones, sacristías e inciensos, las múltiples cadenas de televisión ávidas de vender,  y la Transición aflojó la soga. Hasta hoy. El PP en el poder nos devuelve a los días más amargos de un tiempo que creímos no volver a vivir. Que los jóvenes desconocen y no imaginan hasta dónde pueden llegar.

Llueve y llueve sin cesar en esta semana de pascua –como la llaman fuera-. La crisis ha reservado las vacaciones para quienes viven de ella y el turismo se resiente de los duros palos a nuestros bolsillos. La ocupación hotelera va a batir récords a la baja. Como lo hace el comercio, por ejemplo, que ha disminuido las ventas más de un 10%, y a costa de las tiendas más pequeñas que lo han hecho en un 13%. 100 autónomos diarios se llevó febrero.

Ya no hay música sacra a todas horas. Las televisiones alternan con garbo cochambrosos espectáculos de distracción y consumo con películas de pasión católica y romanos. Con procesiones hasta la extenuación. Con oficios religiosos. Las públicas, en manos del PP, les reservan prácticamente todo su tiempo. Un gran festín de beatería. Además tenemos nuevo Papa –en vida del anterior-, muy sencillo y campechano.

Semana, año, futuro, de pasión, de dolor. La UE nos ha crucificado. A los ciudadanos. Los clavos en las manos y pies –pies sobre todo- a Chipre aceleran su producción para los países malos. Los dejados de la guía del dios de la especulación atada y bien atada. Y en España la situación económica se despeña en paro, más recesión, déficits maquillados, deuda que sube por la confianza a la baja. Campa el reino de la impunidad, con las alturas presionando –o preguntando– para tener jueces ad hoc que la consagren en al altar de esa corrupción intocada que es tradición en nuestro país. Y, mientras la gestión de la crisis -de una política económica coherente sin más- es nefasta, el talibanismo ideológico se muestra altamente eficaz.

Los desahuciados claman hartos de verse despojados. Ni una sentencia europea cambia la protección a los bancos que en sagrada escritura han de ganar piso y deudas. Nos sumamos a la indignación los desahuciados de la democracia tal como se entiende en todas partes, menos –parece- en España y en algunos otros lugares. ¿Escrache? ¿Qué me dices? ¿Molestar a los servidores públicos que nos perjudican con sus medidas? A todos. Eso es “fascistoide”, es ETA. Ada Colau, solo por dar la cara, se ha convertido –para la derecha política y mediática- en una peligrosa terrorista con un historial “delictivo” que ni Ben Laden. Gustaba a la gente su integridad, su arrojo, hay que sepultarla en la mierda. ¡A la cruz también!

Y que nadie se mueva. El ministro del Interior saca tiempo entre misas, procesiones y rezos para lanzar la orden de identificación y detención a quienes participen en escarches. Quizás porque a la sombra de la sopa boba social, otro santo ministro con él, ha venido apañando leyes que den tizno legal a lo que no parece legítimo. ¿Habrá de intervenir de nuevo Europa? ¿Cuál? ¿La de los clavos a Chipre y el que venga?

No paramos ahí. El gobierno prepara “una estrategia de apoyo a la familia tradicional”. A lo que ellos entienden por “familia tradicional” y que vieron en sueños. Han elegido como asesores a lo más granado del involucionismo. Y ya puestos vamos a ver si sacamos –piensan, deciden- «un cambio en las leyes vigentes en materia de disolución del matrimonio y divorcio» para que el ordenamiento jurídico ampare con una ley a los matrimonios que deseen que su unión «no sea disoluble a petición», es decir, un compromiso matrimonial para toda la vida”. O una Iniciativa Legislativa Popular en el Parlamento para «provocar el cambio legislativo correspondiente» con la que proteger el matrimonio de quienes así lo deseen «frente a las tentaciones divorcistas». ¿Se puede llegar a más en la regresión? Esto ya solo queda prácticamente en Arabia Saudí y colegas.

También acelera el gobierno un examen de españolidad para inmigrantes. Lo que ellos entienden por “españolidad”. Todo esto que hablamos quizás: las “tradiciones” que han abortado nuestro progreso como país y como sociedad. Lo llevarán los notarios. El cuerpo más beneficiado por las leyes del gobierno, junto a los Registradores de la Propiedad a quienes se va entregar el Registro Civil para que sea de pago y lucro privado. Éste es el cuerpo de Rajoy sin ir más lejos. Y el de uno de sus hermanos al menos.  Sin asomo de sonrojo.

Sigue lloviendo. Agua y dolor. Y vuelven a abrirse los cielos ahítos de angustia. De la sociedad del siglo XXI, de la que siente y piensa (la otra es cómplice del juego, muchas veces por estupidez). Intensos relámpagos de rabia.  Provocada. Como si se quisiera desatar la gran tormenta. Rayos devastadores. Más devastadores aún. Pasión humana. De padecimiento y de fuerza también. Real. Tan lejos de estampas milenarias. Una inmensa tempestad se está gestando. Con miles y miles de meteoros fulminantes que,  si en la presión descargan,  la barbarie que se nos impone no podría detener.  No habría así fuerzas represoras para tantos Ada Colau.  Semana, año, futuro, de júbilo.

 

Báñez: «La reforma laboral NO fue pensada para crear empleo»

El Banco de España ha dado a conocer sus previsiones para 2013. Más recesión: 1,5% que triplica los cálculos del Gobierno como ya hablamos. Y más paro:  el 27,1% que viene a suponer 500.000 desempleados más en 2013. Los datos pillan a la Ministra en comparecencia parlamentaria y cuenta esas cosas que les gustan, que se ha frenado el ritmo de la destrucción de empleo y similares.  Claro, si en 2012 se pulieron 800.000 empleos, 500.000 es una «mejora». Y termina por decir que «La reforma laboral NO fue pensada para crear empleo». Ved.