Periodismo, objetividad y compromiso

Pascual Serrano, periodista y escritor, escribe hoy un artículo imprescindible para periodistas, y para la sociedad receptora:

«Los teóricos neoliberales centran su análisis sobre la información en la necesidad de elementos como la imparcialidad, la objetividad, la independencia, la neutralidad… El ejemplo más claro de que, en términos absolutos, no existe la neutralidad informativa se evidencia desde el momento en que se elige lo que es noticia1. Cuando un periódico selecciona como noticia principal de portada la concesión de un oscar en Hollywood o un informe de Amnistía Internacional, está tomando una posición editorial determinada. Ya dijo Ryszard Zapuściński que no puede ser corresponsal quien “cree en la objetividad de la información, cuando el único informe posible siempre resulta personal y provisional”.

Algo similar podríamos decir del concepto de equilibrio informativo. El veterano periodista experto en Oriente Medio Robert Fisk criticó ese falso discurso del equilibrio y afirmó que “los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si habláramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío de esclavos en nuestros reportes. Si cubriéramos la liberación de un campo de concentración nazi, no le daríamos igualdad de tiempo al vocero de las SS”3. José Ignacio López Vigil ha dedicado toda su vida al periodismo comunitario en América Latina, al lado de la gente pobre y sencilla. Él también reivindica el compromiso frente a las injusticias:

Frente a un panorama tan cruel, ninguna persona sensible, con entrañas, puede permanecer indiferente. Es hora de poner todos nuestros esfuerzos personales, toda nuestra creatividad, para mejorar esta situación. No caben mirones cuando está en juego la vida de la mayoría de nuestros congéneres, incluida la del único planeta donde podemos vivirla.

López Vigil va todavía más lejos:

Ni el arte por el arte, ni la información por la información. Buscamos informar para inconformar, para sacudir las comodidades de aquéllos a quienes les sobra y para remover la pasividad de aquéllos a quienes les falta. Las noticias, bien trabajadas, aún sin opinión explícita, sensibilizan sobre estos graves problemas y mueven voluntades para resolverlos.

No faltan periodistas jóvenes de última generación que también reniegan del mito de la equidistancia, como Olga Rodríguez, curtida en los conflictos de Oriente Medio: “huyo de la equidistancia porque creo que es una trampa: no se puede tratar igual al que bombardea que al que es bombardeado, al invasor que al invadido, al opresor que al oprimido… Vivimos en un mundo plagado de desigualdades, injusticias y desequilibrios y creo que una de las misiones de los periodistas es buscar que la balanza se equilibre”6. Decía el poeta español Gabriel Celaya, “maldigo al poeta que no toma partido”, y hoy el recién fallecido ensayista estadounidense Howard Zinn afirma que “no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que se dirige a un despeñadero”.
(…)
«El discurso de la neutralidad se utiliza inteligentemente desde los medios de comunicación neoliberales. Basta con observar los nombres con los que gustan denominarse en sus cabeceras: El Imparcial, Informaciones, ABC, La Nación, El Mundo, El País, La Razón. Todos son asépticos y neutrales, como desean que creamos que son sus contenidos. Su celo por aparentar ausencia de ideología les lleva incluso a prohibir a sus periodistas que tengan ideas hasta fuera de la redacción, en su vida privada.

La ciudadanía se indigna ante cualquier intento de dirigismo político e ideológico. Sabedores de eso, la estrategia actual de los medios es disimular a toda costa la intencionalidad para que pase inadvertida a las audiencias y pueda ser efectiva. El objetivo es proporcionar (u ocultar) al lector, oyente o espectador determinados elementos de contexto, antecedentes, silenciamientos o métodos discursivos (en el caso de los medios audiovisuales las posibilidades son infinitas) para que llegue a una conclusión y posición ideológica determinadas, pero con la percepción que es el resultado de su capacidad deductiva y no del dirigismo del medio de comunicación. De ahí la importancia de denunciar las falsas objetividades y neutralidades para dignificar un periodismo de principios y valores.

Los grandes medios comerciales hablan de neutralidad periodística mientras tienen periodistas empotrados entre las filas del ejército estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales de las manos de transnacionales. Alardean de objetividad, pero sus páginas y espacios informativos se reservan al oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas que identifican de esta forma como modelos a admirar. No es verdad que los medios de comunicación comerciales sean soportes neutrales de información. Ellos militan y hacen apología de un modelo económico concreto en el que se desenvuelven y del que obtienen beneficios, bien para su propia empresa o para la casa matriz accionista. Frente a ello, no se trata de que desde el compromiso del periodista el periodismo se convierta en panfleto, la ciudadanía rechaza los intentos de un periodismo militante que no aporta rigor ni información contrastada y sólo incluye ideología. Lo que reivindicamos es la recuperación de la dignidad y el servicio a la comunidad, a la justicia social, a la soberanía de los pueblos y a las libertades. No será periodismo si no se hace así, como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla. No se debe confundir periodismo comprometido con servir incondicionalmente a un partido político o a un gobierno con el que se simpatiza. El compromiso es con unos principios y unos valores no con unas siglas o un determinado órgano de poder. Y, sobre todo, dar la voz a quienes tantas veces tiene vetado el acceso a los medios de comunicación«.

El artículo completo aquí. Lo recomiendo encarecidamente.

¿Intemperancia o bravuconada fascista?

Murcia se levantará en armas, conmigo a la cabeza, si nos cierran el Trasvase”. Según La Verdad de Murcia, eso es lo que dijo el presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, en un acto de la Federación de Cooperativas Agrarias. El periódico remite al relato de testigos presenciales que cuentan cómo, al escuchar esa aseveración, el delegado del Gobierno, Rafael González Tovar y el secretario general del PSOE en Murcia, Pedro Saura, abandonaron el local.

Ante esta bravuconada cuartelera, seguramente alentada por los tiempos que vivimos en España, no caben argumentos. No merecen la pena, realmente. Sin embargo cuento el número de campos de golf de postín en la comunidad, 14 (para algo más de 1.400.000 habitantes en apenas 900 Kms.), o el empleo del agua de sus vecinos alicantinos, y no parece que vayan a morir de sed. En el desierto del Sahara no pretenden instalar huertas de tomates, ni césped artificial con hoyos milimétricamente redondos para jugar a meter una pelota.

Ramón Luís Valcárcel tiene 56 años. Y lleva 15 como presidente de Murcia por el PP. De casta le viene al galgo. Un blog ilustra con fotos el bar donde suele acudir el progenitor del presidente. Carlos Valcárcel, uno de cuyos libros figura en un altar dedicado a Franco. El comentario del blog concluye: «Al contarselo a mi novio, alemán, me dijo que tener algo así de Hitler en Alemania sería ilegal. En España, parece que no». Visto en menéame que se está llenando de comentarios jocosos. Quizás sea la mejor forma de afrontarlo.

Puede que fuera una intemperancia visceral, pero vaya por dónde les dan a algunos las emociones.

Ahora imaginad si estas palabras las hubiera pronunciado Patxi López o su antecesor Ibarretxe en Euskadi.

Cenizas

Primero se les hunde económicamente el país. Con ayuda de una política ultraliberal, por supuesto. Su dinero no vale nada fuera de Islandia. Y luego el Eyjafjallajokull entra tímidamente en erupción –los expertos aseguran que el registro es mínimo- e inunda de cenizas Europa. Llevaba 200 años tranquilo pero los volcanes son muy suyos y erupcionan cuando les place. Y buenos están los ánimos en su tierra como para no verse afectado. Te irritas tú, y el vecino, y otra señora que pasa por la calle, y toda la ciudad, y la otra, y la otra –no muchas más que son 300.000 habitantes- haces bilis y lava, y la tierra termina por mostrarse solidaria.

He buscado como se pronuncia el hoy famoso volcán. En la BBC inglesa y en otras televisiones se atreven con el nombre. Aquí no. En mis comienzos como presentadora, en Bilbao, me enseñaron un truco estupendo (entonces esas cosas se cuidaban): separar las sílabas y leer cada una sin pararse hasta terminar la palabra. Veamos: Eyjaf-jalla-jokull. Es fácil ¿no? Evidentemente, el islandés tendrá sus reglas fonéticas, y probablemente –por la zona- sus jotas serán íes, pero está permitido españolizar los nombres. O preguntar en la embajada de Islandia por las jotas, por ejemplo.

El caso es que el volcán islandés ha paralizado el tráfico aéreo de Europa y no sabemos por cuánto tiempo. Las noticias volitivas fijan plazos cortos, por aquello de que se pierden 1.500 millones de euros diarios. Pero algunos especialistas hablan de 3 ó 4 semanas. Y siempre que no se contagie el volcán realmente grande de Islandia, el Kratla , y, no es por asustar, pero el país dispone de 12 volcanes más. En una extensión de poco más de 100.000 Km2. Poco mayor que Andalucía.

KLM y Lufthansa han realizado vuelos de prueba, sin pasajeros, y han concluido que no han vuelto dañados, y se apresuran a reestablecer hoy mismo, parcialmente, sus operaciones. La ceniza puede bloquear los motores e incluso reavivarse en fuego –por algo se prohibió volar en esas condiciones-, pero, de haber un problema, serían daños colaterales.

No podemos seguir así. Perdiendo un dineral. Con Ángela Merkel o Cavaco Silva como almas en pena por esas carreteras, durante casi dos días. Dejando solito, sin representación de campanillas, al presidente polaco en su entierro, o a la reina de Dinamarca en su cumpleaños. Anuladas reuniones de alto nivel, con familias en la playa que no pueden regresar a casa. Una tragedia.

Ayer en twitter con @PaulaMoro_y @Hermanagilda estuvimos divagando sobre el paisaje que se abría si las cenizas duran mucho. ¡Habrá que volver a las diligencias!, o al menos a viajar en coche y en barco, siempre con calma. Con videoconferencias en los dispositivos tecnológicos, que ya es un avance. Para el que lo quiera. Los trenes –tan agradables-se saturarán, y son muy caros ¿por qué? Lo mejor es la diligencia.

Ahora bien, Lost (Perdidos), la serie que atrapa a media humanidad, acaba esta temporada, tras haberse perdido sus guionistas durante 4 al menos de las 6 que ha durado. Y la clave del desenlace está en un humo negro que quiere escapar de una isla para destruir el mundo. O lo del Eyjafjallajokull es un ardid publicitario de Hollywood –que el beneficio es el beneficio-, o en efecto llega el fin de una era que atempera la prisa, y modera otros humos (de soberbia y de codicia). Volver al carro y la digilencia, siquiera sea para evolucionar un poco mejor de lo que lo hemos hecho.

Actualización 19,00:

Ya van contando cómo se pronuncia bien:

«EYAFYADLA» y añadirle el «YOKUL» si se quiere decir ‘glaciar’ en islandés. «La ‘y’ española es similar a nuestra ‘j’. Y la ‘ll’ se pronuncia ‘dl’ o ‘tl’  (como nos decía islandesa en un comentario).

La brecha mental

La mesa en la que participé. Con Bárbara Juste, Vanessa Jiménez, Silvia Cobo y Álvaro Ortiz

“Los medios tradicionales sólo hablan su idioma. Nosotros, además del suyo, el nuestro, y el de los programadores”. Más o menos, es lo que dijo Ícaro Moyano (tuenti) –una máquina de fabricar frases lapidarias- en las Séptimas jornadas de Blogs y Medios de Granada. Creo que añadió alguna lengua más incluso en su bagaje y la queja de que los poderosos exigen la interlocución en su propio idioma, como es lógico (diles a los estadounidenses que dialoguen en galego, por poner un caso). En este punto, no podía estar más acertado.

Tengo la impresión de que la peor brecha digital, es la mental, la social. Hay dos mundos separados por un profundo abismo. Lo peor es que yo me siento agarrada a las matas de cada borde –la izquierda en un lado, la derecha en el otro-, en precario equilibrio, en aire de nadie. A ambos lados me ven –si me ven- exótica, como poco. Por eso quisiera hacer un esfuerzo de traducción, a ver si sumo a más personas al tránsito y logramos establecer un puente de libre y cómoda circulación.

Durante dos días, brillantes profesionales del periodismo digital (en algún caso, responsables de webs de medios tradicionales) han hablado en Granada de la situación actual de la comunicación (digital y no), de sus problemas, hallazgos y perspectivas. Están preocupados. Y, más aún, los periodistas jóvenes que ven muy incierto su futuro. Allí acuden, además, los que no aspiran a ser “reporteros” del corazón o programas de humor, o “de guerra”. Los que tienen los pies en el suelo y conciencia de lo que es el periodismo real.

En ambos mundos paralelos existe vértigo cuando de reojo miran al otro. Pero el futuro está en el digital. Y es imparable. Colegas coetáneos hacen gala de ignorar lo que se cuece en Internet y consideran que las redes sociales “son para veinteañeros”. Están equivocados. El lobo no deja de acechar debajo de la cama porque cerremos los ojos. Y una buena parte de la sociedad se está aislando en un reducto anacoreta que no tiene grandes posibilidades de pervivir. Los digitales puros, por otro lado, corren peligro de encapsularse y hacerse impermeables y endogámicos.

Hoy por hoy, sin embargo, la mayoría de la población aún se informa por los medios tradicionales, sobre todo, la televisión. Y nos encontramos con una frivolización absoluta de los contenidos, sujetos a la dictadura de la audiencia (del dinero, del beneficio) que incluso dicta las escaletas de telediarios en las privadas, y con la conversión de las públicas en oficinas de prensa de los partidos. Una chica contó en un coloquio sus fallidos intentos de elaborar un reportaje, porque “la agenda” política llena su informativo a diario.

A Pepe Cervera (periodista multi-medios, hoy en RTVE) le gusta decir que hay que saber decir no a los redactores jefes, excesiva y peligrosa heroicidad en un país de empleo precario. Y también que todos los medios han de saber “que quieren ser de mayores” para establecer el programa que les lleve a su objetivo. Todos ellos se debaten entre si habrá que pagar por la calidad, o si los medios tradicionales “sabrán producir nuevos productos rentables”, como dice el propio Cervera. Un mundo que los “establecidos” (en un presente que se convierte en pasado por segundos) ignoran vive ya vigoroso y fuera de su alcance. Juanpi Seijo, editor de 1001 medios, llamó la atención sobre los anuncios que empiezan a ofrecer televisores con wifi. Es decir, los vídeos de youtube –todo, ciencia, cultura, actualidad, historia- en gran pantalla, a un clic del mando a distancia. El futuro va a ser muy competitivo, muy parcelado también, lo que probablemente restará influencia social a la información en concreto.

¿Serán necesarios los periodistas? Ya se trabaja con robots que vuelcan contenidon en las webs. Pero anuncian que en ese futuro serán los programadores, los buscadores –tipo google-, quienes contratarán a periodistas sustituyendo el criterio informativo por la rentabilidad económica, sin eufemismo alguno como ahora.

Soy de quienes piensan que, aún en ese mundo que a muchos les parecerá de ciencia ficción pero no lo es, lo que importa es la comunicación, y dentro de ella el periodismo. Que quitamos matas podridas del estanque o nos entretenemos en desperdigar hermosos nenúfares (tecnológicos por supuesto), sin olisquear siquiera la marea que se cuece en el fondo y que tanto nos influye vitalmente. No conozco ningún foro de periodistas –y estoy en muchos- donde se discuta de las noticias, de lo que mueve el mundo. Mentarlo produce hasta rechazo.

Y, sin embargo, las jornadas de Granada me han descubierto un paisaje esperanzador. Además de los teóricos, ofrecen la novedad –en España, se hace en otros países- de las flash talks y las flash movies. Traduzco: trabajos de jóvenes creadores o periodistas que lo exponen a la audiencia. De entre ellos, me llamó poderosamente la atención Braulio García Jaén, un periodista que tras pasar (en prácticas) por el grupo PRISA, se dedicó a un profundo reportaje de investigación (eso que ya no se hace) que ha logrado el premio crónicas Seix Barral de la fundación nuevo periodismo iberoamericano, presidida por Gabriel García Márquez. Ellos fueron quienes costearon el proyecto, ése era el galardón. A lo largo de 3 años colgó en su blog las pesquisas sobre un caso de error judicial producido para acallar  una ola de violaciones. El libro se titula “Justicia poética”. Y en este país donde no se educa –a diferencia de otros- en la exposición en público de las ideas, tanto Braulio como los demás, lo hicieron con gran brillantez. No todos tienen trabajo ahora. Son quienes deberían tenerlo. Sólo la imaginación salvará al periodismo encorsetado, pero hace falta un mínimo de financiación para darle salida (mínimo, los costes son más baratos). En el mundo digital muchos lo hacen contra viento y marea.

Unas jornadas de profundo interés, innovadoras, cálidas y entrañables a la vez, por la labor de Javier Barrera (@juan larzabal), Cristina (mujer viva y encantadora), JJMerelo o Paco Torres, y Victoria Cabrera que logra, con entusiasmo, su financiación.

Javier Barrera, Rosa Jiménez Cano, yo, y otros, tomando un café

Acabo este largo post (es fin de semana, imagino que tendréis más tiempo) con un vídeo que me enviaron ayer precisamente y que no tiene nada que ver con las jornadas. Es ingenioso, pero muestra el desprecio que un importante sector de la sociedad siente por las tecnologías digitales. ¿El mismo que suscitó en su día lo que hoy, por consolidado, alaban? Lo que importa es el CONTENIDO, y todos deberíamos reflexionar sobre ello. Con una sonrisa, por supuesto.

José Luis Sampedro merece un gran premio literario

 

Un grupo de Facebook que –en este momento- reúne ya a 700 personas, quiere -queremos- lograr que a José Luis Sampedro le sea reconocida de alguna manera su labor literaria, en sí misma y como símbolo de lo mucho que ha hecho en otros terrenos. Lo argumento:

José Luis Sampedro acaba de cumplir 93 años. Catedrático de Estructura económica y escritor –brillante, erudito y popular-, aúna el conocimiento de la que se ha convertido en la ciencia de nuestro tiempo -que interpreta en un sentido humanista y no monetarista a diferencia de la mayoría-, y la creación literaria.»El río que nos lleva»,»Octubre, Octubre»,”La sonrisa etrusca”, “La vieja sirena”, “Real Sitio”, “Sobre política, mercado y convivencia” , «Escribir es vivir» (con su mujer, Olga Lucas)», o «El mercado y la globalización», avalan sobradamente su obra. Su coherencia y lucidez, tanto o más. Pues bien, a pesar de que al referirse a él se emplea el tópico de “el multipremiado escritor”, no ha obtenido ni uno sólo de los grandes premios literarios que se otorgan en nuestro país. Quizás es demasiado crítico. Quizás su sencillez, su humildad, no son monedas de cambio en el juego.

Cada uno puede tener una valoración distinta de la importancia de los premios, pero no dejan de ser un reconocimiento que otros sí reciben. Por tanto, si te parece que José Luis Sampedro merece el Príncipe de Asturias, el Cervantes, o el Nacional de Literatura –los dos segundos potestad del gobierno-, únete a la iniciativa y difúndela entre tus amigos. Deseamos tenerle mucho tiempo entre otros, pero, como digo, ha cumplido ya 93 años. Acredita sobrados méritos, y debemos intentarlo por justicia, por nosotros.

“Todo él es un premio para mí después de haberlo conocido», dice Valle Alcober. “Qué podemos decir de JL Sampedro quienes enseñamos en el «IES José Luis Sampedro» de Tres cantos sino que es un ejemplo: de vida y como escritor”, Juan Luis Requejo. “Quiero aprender a ser un entusiasta de la vida como él”, Nieve de Medina.

Carlos Dominguez Buron: «José Luis Sampedro es mi maestro. Me enseñó los fundamentos de la Economía, junto con Samuelson, pero me enseñó algo más importante, una Etica laica, un espíritu crítico y el ejercicio de la libertad de pensamiento. Nunca le agradeceré bastante su aporte a mi formación».

Pilar Bardem:  «Yo,simplemente le amo. por su sabiduría ejercida con humildad, por su coherencia ejercida sin radicalismos, por su sentido del humor y del amor ,por sus enseñanzas cuando escribe y cuando habla. y por tantas cosas que me ha dado con su ejemplo y cariño».

Sí, con total naturalidad, por la página pasan a empujar la idea, personas conocidas y anónimas. He visto, por ejemplo, a las escritoras Espido Freire o Rosa Regás. La editora Silvia Querini, la actriz Concha Goyanes, numerosos periodistas, Javier Couso –a cuyo hermano tenemos en el recuerdo-, catedráticos como Fermín Bouza, una política tan honesta como Inés Sabanés, el magistrado Martín Pallín. Unos escriben, otros no. Todos igual de importantes, todos a una, simplemente.

Me han escrito apoyando la idea, entre otros, Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense, el teólogo Juan José Tamayo, el director de «Le Monde Diplomatic», Ignacio Ramonet, el escritor Ramón Chao, o la periodista Pilar del Río.

El Ayuntamiento de Aranjuez se adhiere también. En 2004, presentó candidatura para que le otorgaran el Príncipe de Asturias, apoyada por numerosas asociaciones –sin éxito para su empeño-. Del expediente recojo esta argumentación:

La figura y la obra de Don José Luis Sampedro, impregnadas ambas de constantes universales, destacan por su actualidad y, al mismo tiempo, su permanencia en el tiempo. Su preocupación constante por la búsqueda de la dualidad objetiva, convierten su obra en un referente para todas las generaciones y, al mismo tiempo, configuran un mensaje internacional que llega a todos los pueblos del mundo. Humanidad, sinceridad, tolerancia, solidaridad, libertad, son algunas de las características que empapan su producción literaria, emanadas de su personalidad abierta y cosmopolita , como símbolo de hombre polifacético e intelectual comprometido con su tiempo y preocupado por la sociedad que le rodea y el entorno en el que vive, aportando una visión optimista dentro de la cruda realidad, sin disimular su fe en la resolución de los problemas de la humanidad.

Pues eso, si quieres sumarte, en Facebook o como te parezca. Se trata de que cada uno lo difunda entre sus conocidos, tejer una red. Lo haremos llegar a quien tenga capacidad de conseguir que nuestra idea salga adelante.

El sucio recurso a la conspiración

Algunos pesos pesados del PP – con la aquiescencia del partido-, han resucitado el juego sucio de sembrar dudas en sus menos informados votantes (potenciales y de hecho) aludiendo a tramas conspiratorias y sin aportar prueba alguna. En el río revuelto, que empobrece aún más la política, esperan sacar réditos electorales.

Lo practicaron a fondo cuando perdieron el gobierno en 2004 debido a sus errores en la gestión de los atentados del 11M, como señalaban numerosos medios internacionales, incluido el New York Times. Un libro completo tengo dedicado al tema “11M-14M, onda expansiva” (no os molestéis en buscarlo, la editorial quebró, y no por mí 🙂 ). Lo cierto es que poseo datos abrumadores. Y el respaldo en mis archivos de incontable documentación impresa.

La teoría de la conspiración nació en el diario El Mundo. Por aquellos días brota también el “a lo mejor”, inmortalizado como “alomojó”. Su creador es el exministro y exportavoz del PP, Eduardo Zaplana. Aventura hipótesis. Su fundamento es de lo más sencillo: “no tengo alternativa fundada, no tengo pruebas, pero voy a lanzar una insinuación… y que otros demuestren que no son culpables de lo que les acuso”. Los agujeros negros están en marcha.

Ocurrieron muchas más cosas. Partamos de las 215 preguntas del PP al gobierno el 19 de Abril, basadas en la teoría de la conspiración. El diputado Jaime Ignacio Del Burgo publicando un libro titulado: «11M, demasiadas preguntas sin respuesta». La plana mayor del PP, con Rajoy a la cabeza, acudiendo a manifestaciones de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) con el lema «queremos saber la verdad«. El mismo líder popular, Rajoy, pidiendo la anulación del juicio –y por tanto la puesta en libertad de los implicados- tras leer en El Mundo dudas sobre la mochila de Vallecas (el vídeo está en youtube). O su compañero Eduardo Zaplana apuntando la posibilidad de desenterrar a los muertos para comprobar el tipo de explosivos utilizado. Miguel Ángel Rodríguez, exportavoz de Aznar, exigiendo saber “qué grupo terrorista puso a Zapatero en la Moncloa” en el programa Espejo Público de Antena 3.

Pasó en parte la nube con una sentencia contundente de Gómez Bermudez. El Juez se molesta en desmontar cada punto de la teoría de la conspiración. Lo hace de forma explícita y basándose en pruebas y hechos al definir el modus operandi de los intoxicadores: «Como en muchas otras ocasiones de este proceso, se aísla un dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia».

Nadie en el PP hace una declaración explícita corrigiendo sus declaraciones, ni  siquiera se disculpa. Si exceptuamos a Ángel Acebes –un español sin memoria incluso de sus propias palabras-. En una nueva carambola inverosímil, en Abril de 2007, declara en una entrevista de Esther Esteban, en El Mundo: “La teoría de la conspiración es una invención del PSOE, de Zapatero, Rubalcaba y Pepe Blanco. Nadie ha puesto sobre la mesa una teoría de la conspiración, y menos el PP. No hay ni una sola frase que pueda sostener que el PP ha mantenido o respaldado teoría de la conspiración alguna”. Por si no existieran las hemerotecas, «sólo» hay 215 preguntas registradas en el Congreso.

Me harté de decir que los países serios hubieran dirimido responsabilidades por esta contaminación malintencionada, porque, además, no fue inocua. Tal es así que ahora la resucitan. La propia Dolores Cospedal aún “mantiene dudas” sobre la “autoría intelectual del 11” –muchos mantenemos también dudas sobre su capacidad intelectual y ética-, pero ahora toca “tapar” el caso Gürtel que viene con tal carga de pruebas abrumadoras que hacen aún más difícil sostener el globo de helio. Pero es cuestión de intentarlo. Es gratis. No se exigen responsabilidades.

Se acabó. No podemos tolerarlo más. Que vayan Álvarez Cascos, Mayor Oreja, Cospedal, Rajoy y todo el PP a un juzgado y denuncien. Y si no es así, deben dimitir, apartarse la vida política. Y desde el Gobierno, desde la policía, tampoco sirven las declaraciones: acudan a una comisaría, denuncien. Limpien un poco este fango que nos está enterrando a todos.

Los españoles que amaban las tramas negras

  El País me publica hoy una tribuna de opinión. Empieza así:

No, España no es Suecia. El curtido periodista Mikael Blomkvist andaría en la tesitura de eludir un ERE y a sus revelaciones se le opondrían declaraciones disolventes. Y Lisbeth Salander trabajaría de becaria, reparando ordenadores en un servicio técnico y, a lo sumo, escribiría un blog encriptado.

La trilogía Millenium, de Stieg Larsson, ha vendido en España casi tres millones de ejemplares, y, a su calor, se ha revitalizado la novela negra. Corrupciones, crímenes, abusos de poder, espionaje, todos los resortes de la sinrazón y la maldad humana, héroes justicieros agobiados de impedimentos, atrapan a un lector que vibra con sus avatares. Pues bien, lo que está sucediendo en España -desde Gürtel a Mallorca, pasando por Madrid, Valencia y los sótanos de la justicia- constituiría un éxito de ventas arrasador si fuera llevado a la ficción literaria.

La tentación de emular a Larsson asalta a cualquier escritor. No en vano, la novela negra sueca nació -ya en los años sesenta- para ejercer una crítica moral, no sólo para entretener. Obedecía -y obedece- al desacuerdo con los recortes al Estado del bienestar nórdico, ese que, ni en su perfil más empobrecido, ha llegado a conocer España. Los nórdicos poseen un poderoso espíritu ciudadano que acostumbra a denunciar las imperfecciones del sistema para corregirlas. No, España no es Suecia.

Todo argumento precisa un marco donde desarrollarse. Imaginemos, pues, un país que padeció un golpe de Estado y una feroz Guerra Civil, seguidos de 40 años de dictadura castradora. Luego, vivió una transición a la democracia como manto reparador y manta ocultadora, y una tardía explosión económica enraizada en la caspa y el fango.

La acción nos sitúa ante un enriquecimiento súbito del país en las cifras macroeconómicas y en unos cuantos bolsillos particulares. Lo posibilita una ley del suelo ultraliberalizadora, que puebla la tierra de ladrillos, arranca árboles y siembra césped artificial en lucrativos campos de golf sedientos de agua de riego y boca. Y se deslizan comisiones bajo mano a esas corporaciones públicas que recalifican suelos y autorizan obras. Amparadas en una deficiente ley de financiación de partidos y entidades locales y, especialmente, en la alabada picaresca española que todo lo perdona.

Añadamos una organización administrativa anclada casi en el siglo XIX, plagada de errores y despilfarro, y un clientelismo político de bolsa llena y manga ancha que otorga favores para cualquier posible acto ejecutivo a realizar.

Y pasemos al argumento. A un par de atildados y burdos personajes de la más tópica escenografía española -pelo engominado el uno, bigote ascendente el otro-, que, a punta de pistola o con agasajos desmedidos, corrompen -presuntamente- a unos políticos ataviados con la patente de corso de la soberbia. Automóviles de más de 30.000 euros, relojes de 2.400, maletas de Loewe, bolsos de Louis Vuitton, trajes de Milano, viajes, hoteles de lujo, juguetes para los niños, las secretarias… Y sobres, muchos sobres, morados. Y la firma del contrato al amigo generoso. Y valijas que vuelan a paraísos fiscales con más millones de los que se invierten en algunos servicios básicos. El duro trabajo que mucha gente ha entregado a los impuestos acaba en bolsillos privados.

No os perdáis como sigue y acaba el argumento en el artículo completo 🙂

Ante la corrupción en el PP

El director de El País, Javier Moreno, publica hoy un contundente análisis sobre el PP en Cuarta Página -el más destacado espacio editorial-. A modo de resumen, dice:

«La trama Gürtel muestra en toda su crudeza que el proyecto político de los actuales líderes de la derecha, de no mediar rectificación, embrutece la vida política española y la arrastra lejos de los niveles europeos».

Véamos algunos  párrafos de un artículo que no tiene desperdicio:

«Todo ello comenzó mientras el señor Aznar, a la sazón presidente del Gobierno, casaba a su hija en El Escorial -sarao al que asistieron como invitados distinguidos algunos de estos vividores- y dirigía los destinos de España con tal concentración que descuidó lo que la corte de los milagros organizaba a sus espaldas, según pudieron descubrir atónitos los espectadores que el jueves pasado siguieran la entrevista en CNN+ de Iñaki Gabilondo con la señora Cospedal, hoy secretaria general de ese mismo partido. Sobre que el saqueo se prolongara unos años más en los feudos del PP de Madrid y Valencia quedamos de momento huérfanos de explicación. Nadie en el partido supo nada, ni es responsable de nada, ni asume naturalmente responsabilidad política alguna por nada.

(…)

Los ciudadanos consideran de forma mayoritaria -incluido un notable porcentaje de votantes del Partido Popular-, como publica hoy EL PAÍS, que Francisco Camps y Esperanza Aguirre son también responsables de las tropelías de la trama Gürtel en sus respectivos territorios, y que el líder del partido, Mariano Rajoy, siempre ha sabido más de las andanzas de los corruptos de lo que ha venido en reconocer, a tenor de sus vacilaciones con el ex tesorero del partido, y a día de hoy todavía miembro del Grupo Popular en el Senado, Luis Bárcenas.

Son tantas y tan obscenas las colecciones de relojes de lujo, los bolsos, los trajes, algún yate, los inconfesables negocios inmobiliarios, los millones cobrados en comisiones diversas y las vergonzosas conversaciones grabadas entre los sospechosos que convierten en irrisorios, me parece a mí, los intentos del PP y de sus terminales mediáticas de encapsular al partido de tanto desafuero, y sobre ello no vale la pena seguir discutiendo. Más me interesa, por el contrario, una reflexión en profundidad sobre la venalidad en la democracia española que vaya más allá de la constatación más o menos impotente del lamentable estado en que se encuentra la política en este país. Hay que defender la democracia, sostiene Norberto Bobbio, aun cuando ésta sea ineficiente o corrupta. Y hay que hacerlo también, me atrevería a añadir yo, aun cuando la insensatez y la escasa cultura democrática de gran parte de la clase política, especialmente de una derecha que no logra incorporarse del todo a la gran tradición conservadora del resto de Europa, augure un triste futuro a la tarea.

(…)

No resulta necesaria harta sagacidad para concluir que España no sólo no ha logrado en estas tres décadas situarse al nivel de los países con mejores prácticas, ni por lo que respecta a los partidos ni a los tribunales, sino que ahora se corre serio riesgo de descender aún más peldaños en esta particular escalera al infierno si, como todos los sondeos parecen apuntar, la derecha gana las próximas elecciones sin haber purgado previamente su papel central en el escándalo de Gürtel y otros (Matas, Fabra), y asumido las consecuencias que de ello se derivan.

(…)

Por lo demás, y en lo que respecta a la corrupción, no creo que a estas alturas quepa duda alguna de que un eventual triunfo de la derecha traerá como correlato automático el discurso que ya hemos oído en su versión más arrabalera e iletrada en los mítines de Camps, Fabra o la siempre desaforada Rita Barberá. Los votos cosechados, han dicho todos ellos de una forma u otra, expían los abusos cometidos, y el pueblo, el mejor tribunal en última instancia, les absuelve así de los cargos que de forma atrabiliaria les atribuyeron jueces prevaricadores, fiscales partidistas y una policía manejada a su antojo por un Gobierno socialista constituido en régimen y decidido a liquidar la oposición. Para lograr sus objetivos, los socialistas no paran en mientes, según han afirmado tanto la señora Cospedal como el señor Cascos, vicepresidente con Aznar, respaldados de forma oficial por el partido este mismo viernes. Y así los españoles han tenido que escuchar de dirigentes cuyas declaraciones no toleraría ningún partido democrático en Europa cómo los policías trucan las pruebas del sumario o el Ministerio del Interior monta un sistema de escuchas ilegales contra la oposición política.

El que resulte estrambótica no convierte esta hez en menos peligrosa, y convendría no menospreciar su capacidad de desestabilización. La campaña que orquestaron los dirigentes populares contra Baltasar Garzón desde el mismo fin de semana que el juez encarceló al cabecilla de la trama tiene mucho que ver con el irrespirable clima que se ha creado en los tribunales españoles, sectarios y cargados de ideología, en los que el magistrado puede ver liquidada su carrera ante el asombro del resto del mundo».

Aquí todo el artículo.

  Resulta reconfortante ver defendida en un decisivo periódico la impresión que casi cada día tratamos de hacer llegar -desde posiciones modestas- a la ciudadanía, para que -con la información (argumentada y analizada)- disponga de medios para ser más responsable y más libre, para que -informados- todos lo seamos.

Actualización

Más. Una columna de Antonio Orejudo en Público: La culpa de la corrupción la tienes tú.

Tú coges a un militante del PP de Valencia y le robas la cartera con el dinero que acaba de sacar del cajero automático, y el tío te persigue hasta que te pilla. Lógico. A la gente no le gusta que le roben. Lo que me parece raro es lo contrario, que pilles a un caco desvalijándote la casa y que en vez retorcerle el brazo, pienses que hay una conspiración contra el que te está levantando el televisor de plasma, y que el verdadero culpable eres tú. Eso es más o menos lo que pasa con la corrupción política: nos roban y nos quedamos tan campantes. Nos quedamos tan campantes los que somos normales. Los anormales van un paso más allá y defienden al ladrón de su dinero…. (continúa leyendo).

Y un maestro: Forges.

Heroicidad y miedo, a propósito del Cabanyal

Cuando en conversaciones triviales con desconocidos alguien se queja de cualquier cosa y concluye ¿y qué se puede hacer? Yo respondo visceralmente: la revolución. Ni advierto que me repito, lo digo sin pensar. Les hace mucha gracia. Pero el otro día, la cobradora de una gasolinera me respondió: ¿y qué nos pasaría? El miedo detiene muchas iniciativas. No soy partidaria en absoluto de la violencia, la rechazo con toda firmeza, pero hay formas de rebelarse pacíficas, sin restar presión, puede que incrementándola.

Solo que el mundo no funciona así y el primero en dar la cara, sufre en efecto toda la represión, recibe todas las tortas, para entendernos. De ahí nace la figura del «Héroe«, la punta de lanza en solitario. O casi. El Cabanyal, barrio marinero de Valencia, lleva casi una década luchando contra el proyecto municipal de derribar sus casas para prolongar la avenida Blasco Ibáñez y llegar cómodamente a la playa en coche, con olor a limpio y a nuevo. El problema es que allí residen seres humanos que no quieren ver sus hogares hechos añicos. Son muchos los que aseguran, no únicamente los vecinos, que el Ayuntamiento no ha cuidado el barrio, no ha invertido dinero en él y se ha degradado inflando bolsas de marginalidad. Los pobres sobran a Rita Barberá y Francisco Camps, –los dos están empeñados en el proyecto y ataviados de Vuitton y Milano con trabillas italianas, es comprensible-. Es mejor arrasar el contorno que rehabilitarlo -aunque lleve un siglo en pie-, y, sobre todo, hacer una avenida como dios manda.

La batalla por ambas partes es épica. El Cabanyal fue declarado por un gobierno anterior del PSOE Bien de interés cultural. Recursos y decretos se cruzan. En este momento el litigio está así:

En diciembre el Ministerio de Cultura paraliza con una orden el plan de la prolongación, y la Generalitat responde con un decreto ley. El gobierno recurre el decreto ante el Tribunal Constitucional y la Generalitat valenciana convirte su decreto en ley. Esto fue el martes de esta semana. Hoy el Consejo de Estado ha declarado inconstitucionales algunos apartados del decreto valenciano. ¿Me seguís? La historia con el detalle de todos los pasos aquí.

El caso es que Rita Barberá, con su ley a la brava y aprovechando que se desvelaba el sumario de la Gürtel, mandó al Cabanyal la piqueta y comenzó a derribar casas. Y siguió ayer. El enfrentamiento se saldó de esta forma:

O así, en la versión de la televisión autonómica valenciana:

Resulta que Canal 9 gastó 11 millones de euros en la visita del Papa en 2006 que iba a reunir a los que entienden por familia la católica. En un contrato a una empresa bajo sospecha en la trama Gürtel. Ese día me encontraba yo en Valencia. Había ido para hacer un reportaje de Informe Semanal sobre el accidente en el metro que causó la muerte de 43 personas –entre ellas el conductor- y heridas a 47. Un abultado balance mortal que no suele ocurrir en el primer mundo.

Las cajas negras del metro revelan que el tren iba a 80 kms. por hora, el doble de lo permitido. Que el maquinista tardó 42 segundos en llegar desde Plaza de España a la curva de Jesús, y que desaceleró dos veces al final. Esa maniobra evita justo la detección del llamado “hombre muerto”, mecanismo del que sí dispone el tren. ¿Por qué actuó así? Su autopsia no ha mostrado ni restos de alcohol o drogas, ni desvanecimiento previo o infarto.

Un maquinista de otro convoy nos enseña con la plasticidad de la imagen esto:

  «Nosotros en la línea 3 disponemos del sistema “ATP” que me regula en todo momento a la velocidad que puedo circular. Ahora mismo puedo circular a 70 y en las curvas me limita a 50. Ahora vais a ver como entro en una curva que me va a limitar a 30 y a mi me es imposible entrar a mas velocidad del que me limita la curva y me limita el sistema». Y, desde luego, el tren se ralentizaba, y no podía pasar de 30. El equipo de Informe Semanal estábamos en la cabina.

La 1, la del accidente, carecía de ese sistema. Los trabajadores pedían medidas de seguridad a la empresa precisamente para la linea 1 y acababan de levantar la convocatoria de huelga en los días de visita del Papa que habían convocado para reclamarlas. Comisiones parlamentarias y juicios determinaron que había sido un accidente, sin otra responsabilidad.

Por supuesto, aquel 3 de Julio, las flores de las coronas para los muertos fueron rápidamente apartadas para colocar las de la visita papal. Aquel día convivían en una ciudad dos sentimientos tan opuestos –dolor y alegría, el negro y el blanco- que hacían daño.

 Así que ¿la revolución, la heroicidad, o mirar para otro lado? ¿Y si la punta de lanza fuera una mole de ideas?

Ah, desde hoy en Madrid adoramos al toro, desde hoy es Bien de interés cultural. Como el Cabanyal.

Garzón será procesado por investigar el franquismo

Se consuman los peores augurios: El juez del Supremo Luciano Varela sienta a Garzón en el banquillo. Y por supuesta prevaricación al investigar los crímenes del franquismo. Atiende la demanda que presentaron las organizaciones ultraderechistas Manos Limpias, Libertad e Identidad y Falange, y niega en cambio a Garzón la presentación de las pruebas que solicitó su defensa.

Varela argumenta que  es «objetivamente contrario a Derecho», haber iniciado y prolongado la instrucción de los crímenes del régimen franquista “atribuyendo a personas fallecidas delitos que habían prescrito, estaban amnistiados y que, además, no eran de su competencia”.

   Recuerdo que, en 2008, el Comité de Derechos Humanos de la ONU recomendó al Estado español la derogación de la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977, invocada en la prevaricación. Numerosos países han revocado a lo largo de su Historia sus leyes de la impunidad dictadas en momentos de presión y han encausado a culpables de golpes de Estado y subsiguientes dictaduras –es el caso de la ley de “Punto Final” en Argentina, entre otras-. En Alemania que, mucho más allá de una guerra civil, padeció el totalitarismo causante de una contienda mundial, sus estrictas leyes prohibirían formaciones ultraderechistas como las que han presentado la querella contra Garzón y han sido escuchadas. Toda comprensión del nazismo es penada con cárcel en Alemania.

   Numerosas personas, organizaciones y juristas internacionales apoyan a Garzón y señalan lo atroz de la medida. Como la vergüenza que supone para España que el único encausado por el franquismo sea el juez que intentó investigarlo.  Por ejemo, Human Rights Watch -entre la cincuentena de organizaciones de Derechos Humanos que apoyan a Garzón- califica el proceso contra el juez como un menoscabo al Estado de Derecho español.

    Luciano Varela pasa por ser una persona de izquierdas, que mantiene rencillas con Garzón, como explicó en detalle Ana Cañil hace un tiempo.

   El próximo e inminente paso es inhabilitar a Garzón, apartarle de su profesión. Algo que estudia el Consejo General del Poder Judicial.

Actualización 12,30

   Ya somos noticia internacional BBC News: El juez español Garzón se enfrenta a juicio por investigar el franquismo. Profundo bochorno.

Y el New York Times: acusado por abuso de poder en su investigación de las atrocidades de la guerra civil (dice).

  •   Si alguien está interesado en ver cómo algunas de las mejores informaciones se dan en programas de humor. Aquí esta explicación de  la justicia española en Buenafuente. Con publicidad previa y todo.