Déjeme Vd. en paz, estoy saturado

¿Que científicos de la NASA van a anunciar que hay vida extraterrestre? Déjeme Vd en paz, estoy saturado. ¿Que no era vida extraterrestre sino una bacteria rara en aguas de nuestro propio planeta? Pues vaya birria. Para quienes amamos la información, sabedores de su importancia vital para ser ciudadanos con criterio, estos días son, gracias a las revelaciones de wikileaks un festín. Las críticas llueven incluso de periodistas. “Son demasiados impactos, la gente se cansará -¿yo me canso?-“. “Total no dicen nada nuevo, ya lo sabíamos”. “¿Alguien pensaba que la diplomacia y el mundo funcionan de otra manera?”. La facción entusiasta les argumenta: “El hecho de que las élites de poder (e incluso cierta prensa) estén reaccionando violentamente parece confirmar que la teoría política del hacker australiano (Assange) es correcta, y que los poderes fácticos se sienten verdaderamente amenazados”, resume Pepe Cervera. Así es. Enemigo público número 1, políticos que quieren matarle por su “justicia” expedita, el portal boicoteado.

Wikileaks nos ha contado, en cables con el sello de las embajadas estadounidenses, como poco la corrupción que impera en muchos países, en muchos gobiernos, sus miserables servidumbres. Pero es que, además, los medios traen más noticias, vaya por dios. Vamos a ver que, concretamente en España, son nefastas. Como los tres millones de euros que se embolsó la trama Gürtel, vinculada al PP salvador, solo con la visita del Papa a Valencia. De nuestro dinero, del que yo misma necesito, sin ir más lejos.  Y este chico,  Zapatero, abdicando de su ideología si alguna vez la tuvo, junto a todos los socialistas con responsabilidades públicas que se refugian en el “sentido de Estado” para privatizar empresas muy rentables -obteniendo el pan de hoy y el hambre para mañana- y quitar 426 euros a los parados de larga duración. Pues no,  cuando se incumple un programa hay que dimitir. Y dejar paso a la derecha titular, afín absoluta de los mercados, para que la ciudadanía desinformada sepa lo que vale un peine.

¿Y el PP? Nada, que Aznar dijo que igual si la cosa se pone muy fea vuelve a la política para salvarnos. Que no le gusta Rajoy, su elegido. Y Gallardón, el amado dilapidador de dinero público, se postula para sustituirle. ¿Y Aguirre? De ella y sus obras hablo al final del texto.

Tanto a los políticos como a la audiencia, le sobran ya los 26.000 parados más del último recuento. Los cuatro millones, o así, oficiales. Lo mejor sería meterlos en una bolsa o en una balsa, librarnos de ellos e iniciar un nuevo punto de partida ahora que parece que, una pizca y por unos días, hemos tranquilizado a los mercados. Son tan molestos. Un auténtico lastre.

¿No es esencial la información? Ah, pero es que «es demasiada». «Yo de esas cosas no entiendo, no me interesan, quiero divetirme. De mi vida y mi futuro… no entiendo». Tampoco lo hacen los telediarios, la fuente donde bebe una mayoría votante. La jugada de Zapatero para dar negocio y poder a sus amigos a costa de la televisión pública, ha acabado en fiasco. Cuatro y La Sexta –sus apuestas- desaparecen engullidas por las clásicas: Antena 3 y Telecinco. Sus informativos, cargados de sucesos y banalidades, son programas de entretenimiento para masoquistas morbosos. Y TVE, especialmente en el TD2, el reino de Poncio Pilatos.

Si ante todo lo que está sucediendo y se está revelando, presenta a la audiencia: “Éste dice que ha ocurrido esto, pero el otro, el implicado, contesta que no y, yo que soy la repera de objetiva, no les doy ni un dato para que tengan una base como es la obligación del periodista”. Y a ver que opina el PP que tiene que salir todos los días. Y ponemos a Llamazares un cachito que parece que tiene una opinión “como diferente”. Y si alguna vez nos mojamos que sea para mostrar una gracieta como esta parábola neoliberal:

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Ay, pero los medios conservadores, apartados de la tarta de wikileaks, la ultracaverna cuyas cadenas de televisión propició fundamentalmente la imprescindible Esperanza Aguirre que aguarda su momento para vender hasta el suelo bajo nuestros zapatos, son bastante menos «objetivos«. Uno de sus mejores amigos y protegidos, Federico Jiménez Losantos pide hoy en El Mundo, de Pedro J. Ramírez un golpe de Estado. Lo hace mucho, pero parece que ahora nos pilla un poco más enfadados. Y, además, estamos en grave peligro de “rescate” en cuanto los mercados vuelvan a “intranquilizarse”. La inefable «bienpagá«, Cospedal, declara también en El Mundo: “Con este Gobierno, la democracia está en peligro”. ¿Peligro? Hay que actuar. La solución la tiene alguna otra bacteria con cianuro:

Escribe Jiménez Losantos (en El Mundo de Pedro J, ya digo y mentando la cuando menos oscura jugada de la Zarzuela):

“España está tan horriblemente mal que cualquier remedio, venga de donde venga y llegue hasta donde llegue, es bienvenido. Sin embargo, lo que tenemos, por encima de esta crisis económica que nos puede llevar en un par de meses a la suspensión de pagos es una auténtica crisis de régimen, que debe ser abordada como tal y cuyo único remedio es el que los grandes empresarios y amigos del Rey han elevado a su consideración, seguramente porque lo había pedido”

(…)

Pese al descrédito del concepto, que recuerda las vísperas del 23-F, España necesita mucho más que el entonces famoso «golpe de timón» de Tarradellas y el «Gobierno de gestión» que aborde las reformas económicas e institucionales que nunca hará un candidato electoral. Con un gobierno presidido por un independiente que forme un gabinete de emergencia y unidad nacional -con Mas a prudente distancia-, España podría atisbar alguna posibilidad de salvación en 2012. En una campaña electoral de dos años es rigurosamente imposible. La suspensión de pagos impondrá soluciones de emergencia. Hagámoslas antes de que nos las hagan”.

 

Comunidad internacional vs. Comunidad de vecinos

No dejo de preguntarme a quienes se refieren cuando hablan de la “comunidad internacional”, ésa que quieren preservar. Y me asombra un tanto que hasta sesudas y aposentadas (igual demasiado) voces hablen de límites a la “transparencia” en aras de algún bien común. Creo entender que invocan unas “reglas del juego” establecidas para una mejor convivencia. Pero, como las grandes magnitudes se nos escapan –ese mundo tan repleto de personas y situaciones variadas-, vamos a verlo con un ejemplo, casi de parvulario,  más próximo: una comunidad de vecinos.

Lo somos. Ciudadanos de pleno derecho que habitamos nuestros pisos en un gran edificio. Sí sabemos que unos disponen de más metros cuadrados que otros, y que no es lo mismo vivir a ras de suelo que en los duplex del ático, que en el garaje se cobijan desde masserattis a utilitarios y que buena parte se conforma con viajar en metro, pero lo aceptamos porque de puertas para adentro hemos construido un hogar con todo cuanto creemos puede hacernos felices, de acuerdo con nuestras posibilidades. En la calle, tirados en mantas, vemos a personas que no tienen techo donde cobijarse, están mucho peor que nosotros.  A mí me duele, pero nos cuentan que así son las cosas. Desde luego, nosotros somos unos privilegiados. Por eso, muchos aceptan lo intragable, para conservar lo que tienen al menos. No sé si podrán. 

Elegimos de entre todos los vecinos una junta rectora  y, dado su intenso trabajo, decidimos remunerarles a expensas del presupuesto comunitario. A algunos, bien lo vemos, se les ha subido a la cabeza lo que debería ser el honor de servir a los vecinos, a sus iguales, y a veces me encuentro en el ascensor a gente que discrepa de su actuación. Le hemos visto, por ejemplo, adjudicar contratos de reparaciones a sus amigos, y coger el dinero para pagarles de nuestros bolsos y carteras. Pero, en estos edificios tan grandes, las personas apenas nos conocemos, ni de broma pasamos al piso de al lado a pedir una taza de harina si se nos ha terminado.

El caso es que un día nos enteramos –que ni siquiera hicieron reunión para contarlo- que los del ático han tenido un problema muy serio por no sé qué negocios sucios que habían perpetrado y que se van a ver en la calle. Y llega la junta y saquea las cuentas de la comunidad para ayudarles. Cuando les hemos preguntado, han argumentado que si se hundía el tejado, se nos hundía también el inmueble entero. Menos mal, eso sí, que les sacamos a flote y vemos llegar a sus domicilios unos pedidos con langostas, angulas y vino de Burdeos que evidencian su recuperación.

Lo peor es que nos dejaron la caja temblando. En justa compensación, los del ático nos prestaron parte del dinero que les habíamos dado. Con intereses. Pero, ni aún, así llega para pagar las facturas. Se han puesto muy serios, quieren cobrar sí o sí. Quieren muchas más cosas, según estamos viendo.

La junta entró a saco en nuestros pisos. Se nos llevó el televisor de plasma, el reloj de la abuela, las sillas, a algunos el sofá y las camas, parte de la ropa. Se han metido en la cocina, en el frigorífico. Tenía yo un pollo estupendo para hacer un tajine, pues nada, me he quedado sin él. Nos dicen que tenemos que ser austeros para pagar a los del ático y a ellos, a la junta. Peor les ha ido a otros que han sido desahuciados por impago, y a quienes hemos visto irse con una mano delante y otra atrás para tapar su desnudez.

Como ni aún así logramos hacer frente a nuestras deudas y en espera de mayores ajustes, la junta ha decidido vender la piscina, el gimnasio, el cuarto de bicicletas, y el portal. Y ahora nos cobrarán por usarlos. Hasta los niños tienen que entregar chuches para subirse a los columpios.

Nos hemos ido enterando de sus tejemanejes por un vecino (un chico muy loco del 1º A con el pelo casi blanco) que ha punteado la cadena de televisión comunitaria donde nos aleccionan a diario de lo malos, tontos y miserables que somos aunque nos consuelan con muchos entretenimientos. La verdad, pura y dura, de las reuniones en el ático con la junta, ya es patrimonio de toda la vecindad. Algunos han apagado el receptor, se asustan. Otros lo estamos viendo alucinados.

Resulta que al vecino del 6º C lo frieron a palos, y a un chico del 9ºF –que les estaba grabando- lo tiraron por la ventana y lo mataron. Y, entre copa y copa de champán francés, los del ático y la junta decidieron taparlo, sin llamar a la policía. Dicen que el secretario protestó. Lo echaron de la casa.

Cada vez hay más vecinos indignados con las revelaciones. Pero la junta argumenta que obra por nuestro bien, que en las alturas se habla otro lenguaje que nosotros no entendemos – pero ¿qué me cuentan? son vecinos de la casa igual que todos-. El chico del 1º A, dicen, es un terrorista y hay que encarcelarlo. De momento, ha huido con lo puesto, a todo correr, para intentar refugiarse en un lugar seguro. Con su ordenador, para seguir contándonos lo que sabe.

Lo más sencillo sería convocar de nuevo elecciones y elegir otra junta de vecinos. Dejar que los miembros actuales regresen a su silla y su cocina, a su trabajo en la notaría o el supermercado. Aunque la única alternativa disponible -a menos que nos organicemos nosotros, tan propietarios o inquilinos como ellos- son los primos de los residentes en los duplex del ático. En cualquier caso, las «reglas del juego» las hicieron ellos, no toda la comunidad. No tienen derecho a obrar con secretos en asuntos de todos. No lo tiene a actuar rozando, aparentemente, la ilegalidad, por ser benévolos en el calificativo.  Se diría que «la comunidad internacional» es solo la élite que ellos han formado. Pero muchos vecinos no quieren saber nada de eso. La mía, en la puerta de la derecha, ahora sí me habla. Me dice que tiene mucho miedo, ha de sacar a sus dos hijas adelante. Ellas no tienen trabajo. Y que habrá que hacer lo que la junta diga. Y la junta lo que manden los del ático. No dejo de repetir, a quien me quiera oír, que terminaremos todos en la calle, pero es que algunos están tan aterrados que cierran los ojos a lo que realmente deberían temer: al futuro que nos han preparado.

 Como el futuro llega por minutos, Zapatero se ha mercado unas medidas contra los ciudadanos y a favor de empresas y mercados, realmente indignantes. El PP, por su parte, ha dicho -Cospedal- que era lo que ellos proponían y -Montoro- que el presidente no se decide a acometer reformas «estructurales» ¿la esclavitud?

¿Qué democracia hay que preservar?

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton –que no es de lo peor que ha pasado por la Casa Blanca- dice que las revelaciones de wikileaks “atentan contra la comunidad internacional” -¿De qué democracia me está hablando?- y que se propone cambiar… el sistema de comunicaciones. Se deduce que para seguir obrando con la misma impunidad y de nuevo en el secreto.

Un periódico neoyorquino siguiendo los pasos de algunos congresistas

Leer periódicos -de los de verdad- ha vuelto a convertirse en un ejercicio apasionante después de años de terrible tibieza. Se lo debemos en particular al osado fundador de wikileaks, Julian Assange, y a algunos de sus informadores. Por ejemplo, un chaval de 22 años a quien se vituperó ampliamente por sus “peligrosos sueños de gloria”, y que hoy se pudre en una cárcel militar estadounidense. Ambos son o serán “daños colaterales”.

Porque lo que fundamentalmente revelan los cables de las embajadas norteamericanas, hoy a la vista pública, es que EEUU presionó a gobiernos para que no prosperaran las demandas de sus “daños colaterales”. En el caso español, su “daño colateral”, era un ser humano que adoraba el periodismo y se arriesgaba porque la sociedad viera lo que él mismo veía a través del visor de su cámara. José Couso murió en el Hotel Palestina de Bagdad en 2003 (durante la ilegal invasión de Irak) por fuego norteamericano. Al lado de sus compañeros que se salvaron de casualidad.

Leyendo los cables, se aprecia que la embajada estima que el gobierno le da buenas palabras, algún apoyo concreto a la «posición norteamericana«, pero no mucho más. El resumen de Carlos Yárnoz -que presumiblemente cuenta con más información-, las visitas, llamadas y parabienes del fiscal general del Estado español Cándido Conde Pumpido o del fiscal Javier Zaragoza, y de varios otros,  tan colaboradores para tapar el caso, son bastante más preocupantes. Esas presiones  (y su exitoso resultado) aparecen como de muy dudosa legalidad y, desde luego, ponen en solfa la soberanía nacional. Y no fue el único caso. Los vuelos de la CIA, Guantánamo, también habían de ser discretamente obviados. Para el limbo de la justicia se arbitraron después pagos, 85.000 dólares preso acogido, informa El País, y visitas al jefe, a Obama, para la foto. Penoso. El gobierno dice que toda esta información es falsa o está manipulada. O que los contactos se han hecho dentro de la legalidad. Según los documentos publicados por El País, El Fiscal Zaragoza haría «todo lo posible para que el caso de Guantánamo no cayera en manos de Garzón, sino en las del juez Ismael Moreno«. También habría prestado oídos al fin de la jurisdicción universal que tenía España. Le molestaba a EEUU. Y a Israel. Fue una de mis primeras entradas en el blog. Ya no disponemos de esa competencia.

En el conchabeo sobraba, además de algún otro miembro de la judicatura, el juez Baltasar Garzón. Nunca le olvido.  Su caso es uno de los más asquerosos sapos que estamos engullendo. Encausado y apartado de su carrera, por meter las narices en el franquismo y siempre donde no «se debe» y donde no lo hacen otros. Pero, claro, es que es “muy protagonista”. Gran delito. ¿De qué democracia me están hablando?

En Alemania tuvieron otro “daño colateral”. Un ciudadano, Khalid El-Masri, fue secuestrado y torturado por la CIA y el departamento de Estado norteamericano se limitó a decir: “Seguro, nosotros secuestramos y torturamos al chico equivocado, pero considerad el contexto político”. Añadieron algo más: si vais a por los nuestros de la CIA «se resentirán las relaciones bilaterales”. Exactamente lo mismo que decían a los españoles. Al fiscal anterior, Fungairiño a quien EEUU adoraba, sin duda, por sus méritos colaboradores. Puede que en todos y cada uno de los países. La diferencia es que Merkel plantó cara, aunque, bien es verdad, porque había “un clamor popular”. La sociedad reaccionó y lo hizo, desde luego, por lo que contaban los periódicos. También se dispara el diferencial de justicia entre España y Alemania. Somos más amenazables.

Porque nosotros tenemos el país que tenemos. Los mercados no se han enterado de que Duran i Lleida vaticinó que “se tranquilizarían al ver el resultado de las elecciones catalanas” (donde han triunfado sus primos hermanos neoliberales), y nos están dando unos palos épicos. El diferencial con el bono alemán (el financiero) ha llegado esta mañana a los 300 puntos. Cuando se alzó hasta los 240 los cimientos temblaron.

Porque resulta que Hillary considera que divulgar su basura (y sin duda la de muchos otros países) atenta contra la comunidad internacional, pero los mercados no, y la especulación financiera sigue su camino implacable. Y van a por nosotros. ¿De que puta democracia me están hablando? ¿Quién eligió a los mercados? Duran i Lleida no les “ha tranquilizado” y parece que tampoco el «sonado» triunfo del PP catalán, que ha logrado 65.000 votos más que en 2006, sin llegar al techo que obtuvo en 1996. Pero Esperanza Aguirre aprovecha el despiste para ver cómo vende lo que es nuestro. ¿De qué democracia me hablan? Sin empleo, rebajados sueldos y pensiones, derechos laborales y humanos.

Apenas por ningún lado que se la mire, merece preservarse este remedo de democracia que unos pocos han fabricado imbecilizando a una sociedad que se ha dejado robar la verdadera y que costó años y sacrificios obtener. Yo, ésta, se la regalo empaquetada dentro de un orinal.

Pero ¡que no cunda el pánico! La escritora británica Heather Brooke escribe hoy en The Guardian: «Wikileaks: la revolución ha comenzado y será digitalizada. La web está cambiando la forma en que las personas se relacionan con el poder, y la política no tendrá más remedio que adaptarse«. Ayer lo decíamos aquí. Solo espero, ruego, que en eso no sea España, una vez más, diferente. Somos más de los que dicen que somos.  No faltes tú.

Wikileaks desnuda a los poderosos

Impusieron scanners en los aeropuertos en aras de una seguridad que no evita atentados. En aras, seguramente, de imponer y extender el tan útil miedo. Y ahora wikileaks nos muestra la desnudez de los poderosos. Muchos ciudadanos anónimos vienen exponiendo su intimidad desde hace tiempo, gratis y voluntariamente. Lo hablamos desde hace tiempo en casa: uno de los mayores “cambios de paradigma” que se han dado en este convulso tiempo ha sido en el concepto de privacidad. Solíamos preservarla pero ya no, apenas no. No sé si fue la soledad (ésa que se disfruta entre la muchedumbre), la prisa, la banalidad actual, pero hemos abierto la puerta a nuestros reductos particulares. De par en par o con mesura.

Las redes sociales, los blogs, crean una mecánica por la que uno muestra cómo es, incluso aunque no cuelgue sus perfiles y sus fotos. Lo que decimos, lo que omitimos, y la forma de hacerlo, da pistas. Muchos adolescentes han perdido por completo el pudor al subir miles de fotos a su red favorita, sin saber que esas imágenes permanecerán allí por los siglos de los siglos. “No, se pueden borrar”, me decía hace poco una niña. No, no se puede, quedan rastros. En mi correo de gmail me hacen sugerencias de publicidad según lo que escribo en privado. Estamos a la intemperie.

Personalmente he descubierto que no me importa, no tengo nada que ocultar en lo que manifiesto por escrito. Cumplo la norma de quienes imponen los scanners en los aeropuertos «si no ocultas nada, no tienes por qué temer«. Pues eso, ahora les ha tocado a ellos, que sí tenían mucho que esconder. Pero esta exposición nuestra ha sido utilizada con profusión por los poderosos. Nos vigilan por todas partes. Para protegernos argumentan. No. Para controlarnos, estudiarnos y hasta vendernos (productos y a nosotros mismos).

Lo que wikileaks ha hecho esta vez ha sido dejar en cueros a nuestros controladores, a la poderosa diplomacia norteamericana y a toda la élite de poder que se codea con ella. Si hurgan en las demás embajadas encontrarán actuaciones similares. El scanner nos muestra cuerpos muy vulgares e incluso que no han pasado por la ducha en una buena temporada, definitivamente sucios y hediondos. La mugre que tapaba el glamour a la vista.

Lo más llamativo de lo que se va filtrando del grueso paquete de 250.000 documentos es esa porquería cotidiana, servida de forma que roza el cotilleo. Alguna revelación sí constituye mayor noticia. Que el gobierno estadounidense mandara espiar al secretario general de la ONU y algunos de los miembros de la organización, hasta incluyendo sus ADN. Que Berlusconi es la alcahueta de Putin en Europa –no hacía falta más que verlos- o que Putin es el que manda en Rusia –sobradamente sabido- y Rusia un país en el que imperan las mafias. Que los árabes recelan de los persas. O que la administración USA recibe informes serios, como el del golpe de Estado en Honduras y luego la Sra. Clinton se calla como un cadáver. Tal como ha descubierto Juan Luis Sanchez en periodismo humano.

Que, en España, la embajada norteamericana presiones a jueces, ministros y empresarios. Que maniobró y amenazó para lograr sus fines. Que, como en el resto de los países, emitió informes demoledores de nuestros mandatarios. Sólo les cae bien el Rey. Corroboran, como me he cansado de escribir, que el PP perdió las elecciones en 2004 por su manipuladora gestión del atentado. Y vemos, en el artículo de Jan Martínez Ahrens, cómo se apresuraron a ver quién era Zapatero para concluir que pertenecía a “una izquierda trasnochada y romántica”. Le dieron “palo y zanahoria”, seña de identidad de la política norteamericana, y ya hemos visto que nuestro presidente ha logrado reconvertirse a la moda imperante.  

Y una última reflexión. El periodismo va a remolque de wikileaks que es quien hace su trabajo. Tan evidente que casi me sonroja escribirlo. Javier Pérez de Albéniz borda sus conclusiones. Destaco éstas por ejemplo:

Su trabajo consiste en conseguir información interesante que luego suministra a un grupo elegido de grandes periódicos interesados en publicarla. Como hacían los periodistas de antaño ¿recuerdan?” (…) “Wikileaks ofrece lo que el poder esconde. Casi nada. Y los periódicos se lo compran. Wikileaks tiene su propia web, y podría ofrecer el mismo producto que entrega a los periódicos pero consiguiendo menos difusión. Necesita altavoces. Y ahí están los grandes periódicos del planeta para subir el volumen”.

 Hoy hemos avanzado en el conocimiento de los poderosos. Esperemos que no se quede en anécdota de consumo. Los tenemos ahí, desnudos, con sus vergüenzas al aire. Para estudiarlos como nos estudian ellos, para ver su vacío. Ahora hay tabula rasa, también ellos son expuestos y amplificadas sus miserias. Quizás porque otro poder ha emergido. Con algunos compañeros no dejo de evidenciarlo: los ciudadanos en Red. Periodistas sin trabajo remunerado incluidos. A la intemperie como ya cada vez mas personas.Hasta para mostrar en el aire alegrías y tristezas. Rara sociedad nos hemos mercado, realmente. Una inmensa plaza pública en la que, sin embargo, lo que nos maniata son los intereses privados. Extraña de verdad. Me voy a escuchar lo que canta -tan bien- esta chica en una esquina.

G-7.000.000.000

La fotografía de D. Umbert, publicada en El Mundo, es del Parlamento catalán. A la espera de los nuevos inquilinos, los escaños permanecen vacíos. Casi: un maletín los ocupa. La expresiva imagen podría extrapolarse a las Cortes Españolas y, sin duda, a Estrasburgo y su consecuencia en Bruselas. La verdad es ésa: caras valijas se aposentan en el lugar que debía hacerlo la soberanía popular, tal como mandan las Constituciones democráticas. ¿Lo han y lo hemos olvidado?

En la Moncloa, la sede del gobierno español, también se han acomodado los representantes de 37 empresas que, según nos cuentan, acumulan el 40% del PIB. Familias de solera enriquecidas en las raíces de nuestra desgraciada historia o nuevos ricos. Dueños particulares de empresas que fueron públicas y se entregaron a los amigos. Regentes que reparten subcontratas a menor coste para acumular cada vez más beneficios. Fabricantes que dejan o no dejan empleo en casa. Insufladores de burbujas varias. El gerente del FMI que salió por piernas a punto de revelarse la crisis ya gestada y que hoy dirige una caja –aún- cuasi pública. Traficantes de aire puro. Hay de todo en el paquete. Favorecidos por un trato ventajoso en los impuestos, sin excepción. Sus maletines son los que mandan, por encima de la sociedad.

Zapatero les ha prometido acelerar las reformas económicas”. Meter mano a las pensiones, urgentemente, “ir más allá en la reforma laboral”, tal como ellos piden. Echémonos a temblar en consecuencia. Había que tranquilizar a los histéricos mercados. A los que sientan sus maletines en Europa también. Y los periódicos neoliberales jalean el status quo, los que vaticinaron la crisis por las narices, los que sentencian países desde los consejos de redacción.

Dicen las PYMES españolas que ellas son las que proporcionan el 80% del trabajo. Debe ser cierto. ¿Y no era el empleo uno de los principales problemas de España? ¿Qué hacemos con el 40% de los jóvenes y no tan jóvenes parados? Pero no, la economía, la política, nuestra vida, la de nuestros hijos, se juega en el casino. Para que solo quién tenga más fichas participe y gane. ¿37 en España? Parece que, fundamentalmente, sí.

Ya le llaman a la reunión de la Moncloa el G-37, no, debería ser el G-46.000.000, nosotros, porque con nosotros se especula. Pero, al margen de errores propios, somos apenas un apéndice de la UE muerta –aunque no enterrada- donde unos extraordinariamente bien pagados políticos y funcionarios, con su credibilidad mundial por los suelos, se pliegan a los mercados. Para ahí necesitamos el G-501.000.000.

Cruje el mundo en desigualdades. Algunos países espabilan en fórmulas propias, más o menos a costa de mermar derechos laborales. Algunos con saldos humanamente positivos en sus reformas. Pero la globalidad, que en concreto tanto invocan, es una pifia. Existía la ONU: la desinflaron. Precisamos por tanto un G-7.000.000.000. U obligar a quienes sentamos en las poltronas (es lo que han terminado por ser) de la democracia a que avienten maletines de rica piel y obren para el bien público, de toda la población. Porque va a llegar un día en el que lo vamos a hacer nosotros.

La rebelión de los corderos

Palpo en la calle una honda preocupación que ha sustituido en las conversaciones las trivialidades al uso por el temor a nuestro ¿incierto? futuro, pero también una enorme confusión de ideas. Una vez más se demuestra que para tener criterio es esencial la información y ésta se les hurta o manipula a buena parte de la sociedad.

Los ciudadanos irlandeses, como antes los griegos, como buena parte de los atrapados en las fauces de ese monstruo en el que han convertido a la Unión Europea, ya conocen la historia en sus propias carnes. Funcionarios a la calle, reducir sueldos, subir impuestos (el IVA naturalmente, ni tocar los de los ricos), regalar el despido, congelar las pensiones, apretar el cinturón de los ciudadanos hasta la yugular. Pero los mercados no tienen bastante con ello, quieren más. Así que ya andan preparando nuevas restricciones, nos lo dicen todos los días los políticos. Es decir, somos corderos apilados en el callejón del matadero.

Irlanda era, hasta ahora, el paraíso neoliberal, el tigre celta, el lugar donde el libre –libérrimo- mercado había mostrado su excelencia. Los líderes del PP español no dejaban de repetirlo, ése era el camino. “Hace sólo 25 años, Irlanda era uno de los países más pobres de la Unión Europea. Sin embargo, hoy, en 2006, Irlanda es el país más rico de la Unión Europea, tras Luxemburgo. Hasta el punto de que Irlanda, que desde el siglo XIX siempre había sido un país de emigrantes, se ha convertido en país de acogida de inmigrantes. Y este milagro económico tuvo su origen en políticas liberales”, escribía Esperanza Aguirre en El País. Bien, pues ahora van a tener que volver a emigrar, entre otras muchas penurias.

Con desparpajo y desfachatez sin límites, el PP (o CiU que comparte la misma ideología) no se inmuta por la evidencia de sus errores de cálculo y sigue atosigando las mentes adormecidas y aterradas de los españoles con que ellos son la salvación. Lo peor es que no piensan cambiar su política neoliberal. Se despeña el país pero se lucran «los suyos«.  Rajoy ha dicho -ha advertido por tanto con claridad-  que su modelo es  Cameron que ha dado el mayor palo de la historia al bienestar social británico. Por cierto, ni en sueños hemos conocido los españoles nada semejante a lo que tenían ellos, y aún nos lo quieren «ajustar«. Votarles, oírles, es entregar las llaves del establo al lobo.

En la práctica, han despilfarrado el dinero público tanto o más que los demás. Ese dinero de un Estado que les sobra -otra paradoja tan evidente que hiere la vista-. Madrid es el ayuntamiento más endeudado de España, por mala gestión, por priorizar «megagastos» que apenas servían a los ciudadanos. «Pues se vende«, dice Aguirre, edificios de todos, transportes, lo que sea, hasta que no quede nada. Pero mantengamos las riendas ciudadanas bien sujetas. El lobo ya se ha merendado más de la mitad. Y cuando precise más, engullirá hasta nuestros despojos, en pastillas para el caldo, si es preciso. Y atentos a los perros falderos cómplices del sistema.

 Zapatero, el PSOE,  se plegó a los mandatos de los mercados que nadie eligió. Ésos a los que tenemos que tranquilizar a diario, someternos a sus exámenes, o soportar sus “castigos”. Sí, esas palabras emplean los medios. Cuando escucho “castigo” especialmente, mi dignidad hierve. ¿Quién les ha dado el látigo? ¿Quiénes lo han permitido? ¿Llegaremos a los sacrificios humanos para aplacar al Dios-Mercado? Venga, un funcionario, un parado, un pensionista.

Hay otras formas de afrontar la crisis. No, ya le llaman “cambio de paradigma”. Golpe de mano, mundial, y particular en la UE anquilosada y podrida que votaron los ciudadanos desinformados. Obama intenta otra cosa: la doctrina keynesiana (liberal humano) que en los años 30 sacó a EEUU de la recesión, invirtiendo en gasto público, en empleo público, de todos, para todos.

La Europa a la deriva, el futuro parque de atracciones del mundo,  como ya dicen chistosamente fuera -porque ya no tendrá ni producción, ni voz, ni brío, sino tan solo hermosos edificios a visitar-, opina y obliga a hacer lo contrario. Tan ahíta está de nefastos priones que casi todos sus dirigentes se contaminan. El socialista Almunia con enorme entusiasmo, haciéndole el juego al neoliberalismo. Nada inócuo. Nuestra amiga, la economista Ángels Martínez i Castells, nos demuestra cómo, mientras los aterrados ciudadanos ven mermada su vida, los ricos asisten a los mayores beneficios de la historia.

Los golpistas, los terroristas, son muy pocos, nosotros siete mil millones de personas. Les apoyan los lobos neoliberales con poder, PP y CiU en España, la pléyade azul de Europa. Y la socialdemocracia baja la cerviz presta al degüello. El nuestro.

Ha llegado la hora de que los corderos, pacifica y ordenadamente, se rebelen contra la tiranía. Y tomen las riendas. El último comentario de “El mal de los mercados locos” hace un análisis tremendamente certero de cuanto nos ocurre. Y en particular el debate»contrattacando» que realizamos en el Círculo. Aquí están los enlaces para que, si queréis, los escuchéis con calma en el fin de semana.

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5512

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5526

Por el camino que vamos, no saldremos de la crisis, no revertiremos el “cambio de paradigma” que nos han decretado: que los ricos aumenten obscenamente sus riquezas, que gocen de total impunidad, y que su fiesta la paguen los ciudadanos. Cada vez más hartos, más informados, los corderos necesitan arrebatar las llaves al lobo y, más aún, expulsarlo de sus vidas. El instrumento democrático es la política, hoy hundida en los abismos del desprestigio. Reclamemos a los políticos decentes, que los hay, que tomen las riendas. La ciudadanía que “tiene miedo” debe saber que “los de arriba” somos todos, y que si el miedo nos atenaza ahora, los motivos para alarmarse se agrandan cada día, son más temibles las consecuencias que se derivarán de no moverse. El lobo voraz ríe bloqueando la salida.

De la mujer-mujer a las feminazis y el maltrato

Han sido muchos años de ver mujeres acuchilladas, quemadas vivas o arrojadas por el balcón por quienes un día amaron. De asistir a sus entierros y ver las caras de sus familiares. Es un martilleante goteo que no cesa. El Informe Semanal de la televisión pública siempre les ha prestado atención. Antes de que llegara eso que eufemísticamente llamaron “pluralidad informativa”, o la carroña televisiva, podíamos entrar hasta en las cárceles a tratar seriamente el problema.

Hablé con un maltratador condenado tras probar el juicio que mantuvo atada a su mujer varias horas, le daba de beber agua del recipiente del perro y terminó por coger un objeto de hierro candente y quemarle la vagina.

El sujeto me dijo que “el perro era un animal limpio, tampoco es para ponerse así”, que “vio unos papeles, se les ocurrió encenderlos, y, sí, la quemó, fue un momento de ira, igual ahora no lo volvería a hacer”. ¿Qué delito había cometido ella? le pregunté. «Me había ofendido,  había besado a otro«. No se le aplicó la pena máxima que establecía la ley, la víctima no quiso hablar “avergonzada”, según dijo su abogada, y, descubrí que en la ley social carcelaria un maltratador no sufre rechazo alguno de sus compañeros como sí sucede cuando han cometido otros delitos.

En todos esos puntos citados está la clave de porqué sigue produciéndose la violencia machista. El maltratador tipo –y no podéis imaginar cuán de cerca conozco su actuación, aunque jamás lo he sufrido en mi propia carne, ni tampoco mis familiares- es básicamente un cobarde que se aprovecha de su fuerza o de la impunidad y que por lo general se justifica a sí mismo. La víctima se culpabiliza en buena parte de los casos y además dice «es que le quiero mucho«. La justicia, aunque las nuevas leyes son mucho más duras, no deja de ser impartida por miembros de una sociedad machista, y la sociedad… pasa, mira para otro lado –salvo excepciones que incluso se pagan- como siempre que se siente impotente. Y se puede asistir al duro contraste de bajar en el ascensor con el estómago revuelto por la visión de un maltratador que te amenazó por intervenir –por supuesto en llamada anónima cuyo origen descubrió la policía y el juez- y llegar al portal y ver sonreír al portero y al presidente de la comunidad que engullen el problema sin más complicaciones. Y hasta es lógico: no se consigue solucionarlo.

Dediqué un amplio apartado al maltrato en mi libro “Ellas según Ellos” (2004), donde entrevisté a hombres muy conocidos y admirados. Por aquellos días nuestros obispos acababan de decir que  la violencia de género era “fruto amargo de la revolución sexual”. Todos mis personajes lo condenaban. Ambas cosas, el maltrato y esa injerencia dañina de la iglesia. Pero, pasado el tiempo, veo que las mujeres admiradas que me citaron eran actrices, periodistas, y de la historia: Madame Curie fue recurrente, o la Madre Teresa de Calcuta. Tan solo el cirujano estético Enrique Monereo eligió a una escritora, y el astronauta Pedro Duque a Ada Augusta Byron, condesa de Lovelace, precursora de la programación informática por simple intuición (en la primera mitad del siglo XIX), dado que “desde niña, tenía una mente superdotada”.

Harían falta 255.000 policías para cubrir los tres turnos de vigilancia a las mujeres que han de moverse con protección policial, lo he escrito ya muchas veces. Solo acabaremos con esta lacra con un cambio de mentalidad y no van por ahí los tiros. Los logros de la mujer están en retroceso de nuevo. La educación diferenciada por sexos vuelve a abrirse paso, impulsada por el ultraconservadurismo político. Abdicado ya de tantos ideales, Zapatero convoca a 30 empresarios y todos son hombres. Aunque en realidad porque solo hombres mandan sobre el dinero en este pais. Esos jocosos escritores que nos llaman “feminazis” y todos los machistas que les siguen embelesados están haciendo un inmenso daño. Igual que las voces, pederastas incluso, que ampara Esperanza Aguirre en Telemadrid. Porque también hay muchas mujeres inmensamente machistas, las de la «mujer-mujer«, las (y los) del “algo habrá hecho”. Ella, por supuesto.

Un altísimo porcentaje de chicas jóvenes cree que los novios celosos que las llevan a raya es “porque las quieren”. Y la educación sexual y afectiva de los niños en los colegios sigue siendo presa de enormes tabúes.

Mi programa de Word no reconoce, marca en rojo de error, la palabra maltrador, tampoco, curiosamente, vagina. Y algo más. Os propongo un ejercicio: a ver qué porcentaje de hombres y qué porcentaje de mujeres hablan del maltrato o de cualquier problema femenino. Algún hombre sí lo hace, los que nunca defraudan. Y, más aún, de qué escriben las mujeres en los medios. En abrumadora mayoría las mujeres hemos de hablar “de cosas de mujeres” y apenas solo lo hacemos nosotras.  Por cierto, este artículo tendrá menos visitas de las habituales en el blog.  Esto no interesa, aburre. Así están las cosas. De momento.

El mal de los mercados locos

Cerebro afectado

En 1986 se detectó en las vacas por primera vez una extraña enfermedad a la que llamaron “encefalopatía espongiforme bovina” que, justo una década después (1996), pasaría a los humanos. Ahora, evidentemente, ha llegado a todo el sistema social, económico y político en el que vivimos.

El primer síntoma que se advirtió en las vacas enfermas fue… la inestabilidad. Los animales se mostraban nerviosos, temblaban y se desplomaban. Se levantaban, volvían a caer. Estaban definitivamente locos. Exactamente igual que sucede con los mercados ahora.

Los científicos averiguaron entonces que el cerebro de las vacas se había poblado de… burbujas –de ahí lo de espongiforme y que esas burbujas les llevaban a la muerte. Nuestro sistema social también viene padeciendo de burbujas en cascada imparable: punto.com, inmobiliaria, alimentaria, energética, financiera, de los periódicos, de la industria musical, de la diversión. Y se alude a ellas «como causa» cuando en realidad  son «síntoma«, efecto. La causa es otra. Así sucedía también en el mal de las vacas locas.

En las vacas, los científicos buscaban un agente externo, un virus, una bacteria, una enfermedad hereditaria degenerativa: «el culpable«.  Alguien de fuera a quien detener a manos de la Guardia Civil. Y hallaron a esos «culpables»: los priones. No venían de parte alguna: estaban dentro. Proteínas que formaban parte del propio sistema pero que actuaban en su contra, destruyéndolo (costó mucho dar con ellos porque no eran detectados como agentes anómalos). Los especuladores, agencias de calificación, bolsas de valores, medios informativos neoliberales (casi todos), cumplen también una función. Son patógenos cuando se extiendan de forma masiva cayendo en la neurodegeneración.

¿Cómo se han modificado las proteínas originales? Teníamos una vaca muerta. ¿Cómo era posible el contagio a otros animales sin mediar virus o bacterias? el mal hubiera colapsado en la primera vaca. Pero no fue así, la vaca comía vaca (afectada por la enfermedad) para «ahorrar» en la alimentación, transgrediendo las leyes naturales de paso. Del mismo modo que los mercados enfermos comen mercados, contagiándolo todo de su mal, gracias a la desregulación neoliberal. Y los financieros siguen invadiendo nuevos sistemas, el político, el social.

 Los priones se trasmiten, se contagian. Por eso, de las vacas pasaron a los humanos con el nombre de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob . Por eso los priones han infectado al sistema de neoliberalismo. Por eso, el mal de Grecia o Irlanda, amenaza, muy seriamente, a Portugal y España.  Los priones terminan destruyendo todo el sistema nervioso central (SNC). Y los partidos políticos que defienden el neoliberalismo son priones de la peor especie.

Ahora bien. El mal de las vacas locas no tiene remedio a causa de considerar al prión «uno de los nuestros«, no tiene tratamiento. Y, si -tras delirar, temblar y «desplomarse»- no muere sola (Grecia, Irlanda), hay que matarla. Entendido en sentido metafórico por supuesto. Aunque las mermas sufridas por los ciudadanos de estos países, los hacen casi irreconocibles como tales.

Finalmente, lo más terrible: detectada una vaca loca se mata a todo el rebaño por si ha desarrollado la enfermedad. A las vacas sanas también, que pagan un desastre que ni originaron, ni les afecta. Portugal y España están a punto de caer también, si nadie lo remedia. Todos los signos lo indican por más que mientan los políticos tratando de tranquilizarnos.

Y de todo, una evidencia en la que puede anidar una esperanza: “Los priones no producen respuesta inmune o la producen muy baja e insuficiente”. Los Cantonas, o los ATTAC, o los ciudadanos aislados con consciencia y con conciencia, no son aún bastantes para dar la batalla al mal. Pero el mal nos invade en dimensiones aterradoras. El sistema está padeciendo una enfermedad neurodegenerativa: la “encefalopatía espongiforme mercantil”. Ya bailamos y temblamos a su son. ¿Hasta cuando? Mata. Masivamente. Sólo le venceremos actuando. Masivamente.

 (Es una teoría, claro, pero espantosamente verosimil. Gracias a quien me proporciona tan ricas y rompedoras conversaciones)

Mas argumentos en Cuarto Poder: contraccando

Los «mercados» son los antisistema

Mis amigas conservadoras que me quieren bien se asustan al pensar que alguien puede vincularme, por pura equivocación, con el concepto “antisistema”. Claro, ven en la tele (o leen y oyen también en cualquier medio) a presentadores de esos que cobran entre 9.000 y 12.000 euros al mes muy asustados con la posibilidad de que alguien les quite sus prebendas. Hay uno recién reciclado para la información “seria” (desde esa gran cantera que son los deportes) que lanza auténticos respingos y un día igual se mete debajo de la mesa para que no le alcance “la violencia”.

Porque, señores, los antisistema son unos inadaptados sociales y su principal ocupación es arrojar piedras a escaparates y coches. Operan fundamentalmente cuando hay una de esas cumbres internacionales tan resolutas. Igual los violentos son una veintena de gamberros pero ver un cristal roto estigmatiza a todo el que se opone, desde cualquier actitud, a este precioso orden, sistema, sí, en el que vivimos.

Dos tercios de la humanidad alimentados apenas con un mendrugo de pan o un cuenco de arroz cocido. Muchos de ellos bebiendo agua podrida. Inexorable pérdida de derechos en el privilegiado Primer Mundo. Y los gobiernos sometidos a esos “mercados” “etéreos”, “tranquilizándoles” a diario con la seguridad de que ellos solo han nacido para ganar dinero en cantidades obscenas, y que ya pagaremos los destrozos que ellos mismos han causado, asalariados, parados y pensionistas. Porque saben que los “mercados” y sus voceros mediáticos son capaces de hundir un país con todos su pobladores dentro.

La economista Ángels Martínez i Castells, habitual del blog para nuestra suerte, explica en este imprescindible post la actitud mafiosa del neoliberalismo. Destaco este punto:

No es posible desde los Estados hacer frente a este avance bárbaro destructor de las mafias económicas globalizadas sin instrumentos propios de actuación y resistencia. En este sentido, el recurso a la deuda y al déficit público son ya algo más que un mecanismo necesario y ampliamente respaldado por el keynesianismo para compensar las oscilaciones del ciclo económico e intentar remontar la economía lo antes posible… Constituyen una de las pocas posibilidades de poder jugar con fichas parecidas en sentido contrario. El capitalismo mafioso y neocon impone a cualquier intento regulador, compensador y de búsqueda de equilibro, que actúe sin apoyaturas, sin instrumentos… «sin manos». Casi le exige que «sin cabeza»… porque son los otros, los mafiosos, los que piensan por todos”.

Comprendo que el sistema me manda apuntarme a la moda del “veganismo”, el viejo collar con nombre rescatado para distraer a este personal que tanto se aburre, incluso al que se detiene “en las comas” para contribuir inconscientemente a la estrategia. Y que sería más rica y viviría mas relajadamente sin conciencia o sin consciencia, como ya decía hace poco.

Ahora bien ¿quienes son los antisistema realmente? Trabajosamente, con sacrificio, dolor y a veces muerte incluso, la sociedad logró unos derechos que ahora están siendo cercenados. Vivimos una vuelta atrás a todos los niveles. Economicos, de libertades, de dignidad ¿Y quién está destruyendo nuestra forma de vida? Los mercados son los antisistema.

Peligrosos antisistema como estos venerables catedráticos e intelectuales: José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Carlos Berzosa, Vicenç Navarro, Juan Torres y Lourdes Lucía, dejarán un rato de tirar piedras y romper escaparates –al decir de algunos aposentados periodistas entre los que no nos encontramos ni Javier Valenzuela ni yo- para ver si es posible hacer algo contrattacando. Recuperar, al menos, para cada vez más personas la sonrisa de la dignidad, la coherencia y la fe en si mismos.

Contrattacando

¿Pudieron los ciudadanos del Imperio Romano parar la Edad Media? ¿Percibieron la negra y secular noche en la que se embarcaba la Humanidad? Con seguridad, algún aviso iba dando su sistema. Probablemente, no pensaron que llegaría a tanto su degradación.

¿Estamos muy lejos de situación similar? La desfachatez del neoliberalismo triunfante y sin freno, aprieta cada día una tuerca más. Lo último anotado y que parece ignorar la mayoría: la UE azul estudia, a instancias de Merkel, que inversores privados se hagan cargo de las deudas de los países (para obtener rentabilidad de ellas, como es lógico) y tan solo han aplazado la pretensión del eje franco-alemán de quitar el derecho de voto a los países que incurran en infracciones graves del «Pacto de Estabilidad» (el que apuesta por la contención del gasto, social incluido, naturalmente). Nuestro futuro se jugará, más aún, en las salas de juntas de Consejos de Administración. ¿Hay otra forma de afrontar lo que constituye nuestra vida presente y futura y la de nuestros hijos?

La realidad resulta demoledora hoy también para quien haga uso de conciencia. O de consciencia. Pero ya no es hora de seguir dando vueltas y vueltas a los problemas, paralizados. Ni deprimidos.

En flechazo mutuo, encontré no hace mucho a ATTAC. Un movimiento social avalado con el apoyo de grandes intelectuales españoles, que haberlos “haylos” aunque no se les deje ver mucho.

Este miércoles, varios de ellos, estarán en una mesa en Madrid tratando de dar respuestas y buscando caminos. Gratis, por supuesto, ATTAC se financia con aportaciones de socios y ni siquiera pide subvenciones públicas. Y con entusiasmo.

¿Existen soluciones a la crisis económica y de valores que han hecho padecer a la sociedad? ¿Qué podemos hacer nosotros? Lo veremos en un Debate Público:

   CONTRATTACANDO

  Estrategias frente a la dictadura de los mercados.

Con el cálido, fundamentado y contundente mensaje de José Luis Sampedro (Presidente de Honor del Consejo Científico de ATTAC), cinco intelectuales de arraigado compromiso democrático también -Federico Mayor Zaragoza, Carlos Berzosa, Vicenç Navarro, Juan Torres y Lourdes Lucía- dialogarán con los periodistas Javier Valenzuela y Rosa María Artal (o sea, yo misma, encantada de poder participar). Difícilmente se encuentra un cartel semejante, y aún hay más en ATTAC disponibles para futuras ocasiones.

Buscando salidas, unión, y erradicar el miedo a la esperanza. La colaboración frente a la competitividad, la Humanidad frente a la rentabilidad, la voz frente al silencio. La acción para cambiar lo que no es inevitable.

 Desde hace 10 años ATTAC viene advirtiendo de los peligros e injusticias del neoliberalismo. Proponiendo alternativas. Y ahí sigue. Como ellos, pienso que “nosotros” somos más. Y que tu participación, la tuya, es esencial. Y seguro que encuentras una forma de unirte aunque no puedas asistir al acto.

17 de Noviembre de 2010

19,00 horas

Círculo de Bellas Artes

Sala Valle Inclán

C/Alcalá, 42 – Madrid

 Seguimiento en twitter: #contrattacando

Ah, el aforo es limitado y no habrá asientos reservados.