Las 10 estrategias de manipulación mediática

  Lo guardaba desde hace días y hoy lo subo del comentario de Joan a post. Las formuló Chomsky. En el día en el que «los mercados» vuelven a atacar a Irlanda, sacudiendo a Grecia, Portugal y, en menor medida aún, a España. En el que también baja el euro respecto al dólar ¡gran casualidad!, pontifica de terrorismo Aznar doctor honoris causa de una nueva Universidad católica -en Murcia- y el G20 -«insólita e inopinadamente«- no llega a acuerdos para arreglar ni la guerra de las divisas, ni parece que la tasa a los bancos, nos viene de perlas recordar lo bien que se lo montan. El diseño está más arriba, los medios las aplican.

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales» (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas«).

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como“dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejor mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si  tuviese 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad» (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores» (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas). A esto, mi padre, en vida de Franco, lo concretaba así: «cuantos más burros haya mejor cabalgaremos»

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…  (Éste es el hombre-masa de Ortega y Gasset formulado en 1930 y sus antecesores y sucesores).

9- REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución! (Hemos vivido «por encima de nuestras posibilidades» ¿verdad?)

10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimentos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Por cierto, recordad:

¿Olvidar el Muro de Berlín?

 

  Estos fragmentos del Muro de Berlín los cogí con mis propias manos hace hoy 21 años, cuando por las noche se abrieron las puertas que hasta entonces incomunicaban dos mundos. Muchos picaban también para acelerar su destrucción.

Cada 9 de noviembre desde entonces es un aldabonazo que despierta innumerables recuerdos para mí. Lo he contado ya muchas veces. El año pasado, en el aniversario redondo, hasta la saciedad.

Somos muy aficionados los humanos a la nostalgia y a fijar los recuentos en el punto de partida o en el presumido final.  Un solo momento. Y no, no deberíamos decir “hace 21 años que cayó el Muro”, sino, quizás, “21 años sin Muro”.

Sólo 11 meses después de aquel histórico 9 de noviembre de 1989, los trozos de muro se vendían ya con olor a pintura fresca. recién hechos para los turistas. La sociedad de consumo había irrumpido en la eufemísticamente llamada República Democrática Alemana que fue engullida por la RFA con la rápida reunificación.

En Gran Bretaña mandaba Margareth Tatcher y EEUU despedía al actor-presidente Ronald Reagan para recibir a papá Bush. Precisamente esos tres grandes mandatarios, los que sentaron las bases del neoliberalismo. Europa era una inmensa bandera roja con la socialdemocracia triunfante. Y todos nos pusimos muy contentos con la caída del Muro.

Y, vaya, resulta que hoy, 9 de Noviembre de 2010, unos entes llamados «mercados» ordenan a los gobiernos lo que tienen que hacer con sus ciudadanos. Los organismos internacionales actúan de portavoces de esos señores -muy pocos frente a la sociedad mundial- que buscan obtener obscenos beneficios a costa de lo que sea y, junto a agencias privadas financieras, “califican” y castigan países para que no se aparten de la ortodoxia neoliberal. Europa es una mancha azul, burocratizada, retrógrada y obsoleta, porque así la votaron los ciudadanos. Y, éstos, parecen creer en su propia culpabilidad, que se excedieron en gastos, que vivieron por encima de sus posibilidades, y se aprestan a apretarse el cinturón hasta la yugular si es preciso, porque un dulce manto narcotizador sale por pantallas, radios y periódicos. Más aún, se disponen a reforzar el liderazgo neoliberal por su propia voluntad. La socialdemocracia vencida, asimilada y obediente. Una ola de involución democrática sacude a la ciudadanía con todos sus anclajes.

Bush hijo lava su imagen. El pobrecito no quería usar la fuerza en Irak, no sabemos aún quién le convenció contra su voluntad, y es solo un ejemplar ciudadano «honesto y sencillo«.  Así quedará para la historia que reescriben. Tratando de traspasar el Muro de Berlín murieron en 28 años entre 136 y 250 personas. Cada año, en la frontera México-EEUU perecen 500 inmigrantes. Ni griegos, ni franceses en la calle detienen el dogma neoliberal dictado por Bruselas. Tampoco los alemanes logran parar un tren nuclear. Los poquitos que se animan a esas osadías en la Europa de más arriba. Aquí tenemos, entre otras muchas desgracias,  un molesto incordio con otro muro y una incómoda sociedad que se harta por nada, por sus condiciones de vida y por sólo llevar esperando respuestas desde mucho antes que cayera el Muro de Berlín, desde hace -durante- 35 años, cuando, siendo conciudadanos nuestros -vía colonia- España los dejó tirados.

¿Qué más podría decir? Que la bolsa de plástico en la que guardo uno de los trozos del Muro de Berlín amarillea. Que soy más vieja aunque puede que más luchadora. Que ya no coge el primer avión a Berlín el amor que no puede resistir mi ausencia.

Ayer hablaba con Javier Valenzuela en jugosa conversación, coincidiendo los dos, en el que el Muro fue una putada para quienes lo padecieron, pero para nosotros ha sido casi idéntica putada que cayera. Tras el se escondía… el primo de Zumosol. Sólo entienden eso. La dinastía alauita de Marruecos lo saca continuamente a pasear. Y entre eso y lo que algunos se llevan a sus bolsillos privados, queda todo como está.

Me perdonará Javier que utilice su brillante símil: “Ellos” juegan un partido de fútbol americano, nosotros un partido de tenis en campo inglés. Cuando nos dan una patada en la espinilla -los que reaccionan que tampoco son tantos-, llaman al árbitro. “Mire Vd lo que me ha hecho”. Y él se encoge de hombros. Y no, es que juegan en su campo y marcan las reglas. Lo que se disputa es un campeonato de fútbol americano, con zancadillas, puntapiés y lo que sea menester, no tenis británico. Habremos de jugar también fútbol americano. Y, para el rudo encuentro, parecen imprescindibles algunos primos de Zumosol. Así que aparquemos un ratito al menos el Muro y los recuerdos que la supervivencia se libra hoy, y con las reglas de hoy.

De los altramuces a la lechuga y el caramelo envenenado

Postre de El Bulli

Seguramente uno mira, escucha, comparte, vive, para nutrirse y deleitarse. Y volver a comunicar a otros, quizás, las mejores recetas que logren alimentarle y darle fuerza. La lectura de la prensa de la mañana, de toda la información de estos días, me ha llevado a curiosas asociaciones.

Dieta rigurosa nos exige el Papa de la iglesia más mimada de la historia española, hoy más que nunca, como resume a la perfección Juan González Bedoya. Ásperos garbanzos recocidos sin esperanza. Altramuces. Borrajas lavadas. Un hueso de tocino. La aceituna vacía. Y el mandato inapelable de la obligada ingestión hasta dejar el plato limpio. La purga diaria.

Los gatos cocinados –pobrecitos míos- bajo el epigrama de liebres que nos brinda la economía. El arroz y el maíz a palo seco, sin costosas proteínas, que nos preparan para igualar a la sociedad en la pobreza que renta desorbitados beneficios particulares. La anorexia que detiene la garganta ante la mesa, la bulimia que se desencadena ante el estragante menú de obligada deglución.

También he recordado los caramelos al leer la excelente entrevista de Millás a Felipe González -las buenas entrevistas son las que logran respuestas-. No sabría precisar el mecanismo. Un caramelo que entra suave y apetitoso, pero que no siempre responde al contenido enunciado. Uno precisa endulzar sus días por encima de todo. Pleno de sabores –meloso, agridulce, picante, exótico y narcótico-, con la promesa de ricos nutrientes que, a veces se catan en esencia, hasta embriagar, los de mayor calidad contienen veneno –parece casi imposible la perfección del dulce sin tropiezos-. Sutil, bajo el brillante envoltorio y las sustancias que atrapan. Paladear un caramelo -aún envenenado- si no mata, con soportables efectos secundarios, estimula a vivir. ¿En la cuerda floja?

Cuando se ha probado, y se ha consumido, y  duele el estómago en el recuerdo, solemos emplear la razón para elegir una alimentación saludable. Verduras y hortalizas, proteínas sin grasa y a la plancha, fruta, algunos derivados lácteos, todo light, por supuesto. El BOE con toda su información. Mucho más sanos, se puede llegar a sentir que los días se arrugan como las lechugas e incluso ver que la crisis merma las ofertas y restringe cantidad y calidad del menú.

Sin imaginación, nunca llega el presupuesto. Mi sopa de calabaza de hoy lleva ajo, cebolla, puerro, acelga, apio, patata, sal y pimienta, y, sobre todo, generosa ración de cilantro. Sin él no sabe igual. Los jarretes de cordero que enriquece y contrasta con alcachofas la cocina aragonesa. Uno es lo que come. Para vivir. Para comunicar y compartir. Es mi receta. A falta de los sabrosos postres soñados que, sin duda, están en el mercado.

No tiene nombre

Con todo lo que está cayendo –y hablamos a diario- y anda el personal revolucionado por la osadía del gobierno socialista de marras que quiere acabar con la primacía del apellido paterno cuando nace un retoño. Hierven las tertulias, las portadas de los periódicos, los señores con bigote amantes de la tradición en las encuestas callejeras. Con Belén Esteban, no se habla de otra cosa.

Mi estupefacción se desborda. Desde 1999 rige en España una ley que autoriza a inscribir a las criaturitas con el apellido del padre o de la madre indistintamente. Aquí tenéis el texto. Gobernaba el PP y Rajoy era ministro. Ocurría, tal como argumenta la ley en su exposición de motivos, que la ONU en persona y el Comité de Ministros del Consejo de Europa habían tirado de las orejas a España por no haber erradicado las políticas sexistas en este punto. Y se hizo la ley, sí señor. Pero, al parecer, se sembró el terreno de trabas burocráticas. Y, en caso de discrepancia de los progenitores, se imponía el apellido paterno.

La modificación actual de la ley pretende aparentemente que se cumpla algo más la letra de la anterior. Y punto. El orden alfabético es sólo para casos de discrepancia. No se van a perder por tanto los apellidos con las últimas letras del abecedario. Si todas las parejas se pusieran a discutir por ello más valdría que se separaran. Y-lo que es más sorprendente- se lleva tramitando desde Junio sin que nadie haya dicho ni media palabra. ¿Por qué tras 5 meses de deliberaciones –que ya les vale- y sin haber concluido éstas se monta ahora semejante ruido? Los caminos de la venta de periódicos y de obtención de votos son inescrutables.

Ante la masiva ignorancia ciudadana, periodística y política, los críos podían llevar el apellido de mamá desde hace 11 años ¡Qué osadía! España no es un país machista, ni sexista, ni nada ¡qué va!, nos cuenta El Mundo que «Destacados intelectuales apoyan un manifiesto en defensa de Sánchez Dragó». Son unos 15 – no me he molestado en contarlos-, bastante trasnochados y retirados. Es muy entrañable su manifiesto en tono panfletario. No a la quema de libros. Dicen –como la Presidenta de Madrid que da trabajo a Sanchez Dragó en la cadena pública de televisión- que lo que cuenta el escritor es literatura, entendiendo por ella ficción cuando se trata de un ensayo. Pues ha dado detalles en varias ocasiones. No solamente se aprovechaba sexualmente de niñas, sino que luego las ponía a fregar. Servicio completo.

Los gobiernos nacionales tienen poco margen de maniobra. Los “ajustes” sociales se los impone el FMI, Bruselas, y hasta Obama –sin aprender la lección- al teléfono. Los cuatro millones de parados no son un problema sino un proyecto… para convertirnos en China, como dice mi sabio hijo. Pagar, pagamos en buena parte a ayuntamientos y comunidades autónomas, y a las empresas privadas de lucros privados a las que entregan nuestros servicios. ¿En qué pueden entretenerse el gobierno central y el parlamento? ¿y los medios informativos? ¿Y los políticos que de tanto salir en las teles ya no parecen tener casi de qué hablar? En la semántica.

Parodiando el viejo chiste, en esta inmensa taza de té en la que vivimos, lo que está ocurriendo no es que no tenga apellido, lo que no tiene es nombre.

En el eterno día de la marmota

Imagen encontrada en http://www.librodenotas.com

Siempre me ha fascinado el funcionamiento de esa masa blanda, llena de conexiones, que se ubica en la caja craneal y que rige nuestra vida en todos sus extremos. Hasta el corazón está en el cerebro, por supuesto. Los avances en investigación no han logrado conocer más que un 10% de sus mecanismos, y así lo repiten una y otra vez los expertos.

La memoria, como función esencial. Años leyendo sobre ella, e incluso trabajando -modestamente- en su análisis y divulgación de alguna manera, quizás porque he visto perderla a mi alrededor. Los humanos no somos nada sin memoria porque es lo que nos permite conocer la génesis del presente y permite diseñar las pautas del futuro.

Es cierto que nuestro cerebro, al igual que el disco duro del ordenador fabricado a su imagen, no puede almacenar los recuerdos de toda una vida, y selecciona para conservar lo que le parece, sin que apenas se sepan los criterios de su elección. Normalmente, parece que se fijan más los ligados a emociones, o a la importancia que les hemos dado en el momento de experimentarlos. Y, como cualquier órgano del cuerpo, el cerebro, la memoria, se mantiene en mejor estado si se ejercita.

La más grave afección neurodegenerativa –no la única- es el Alzheimer. Se acumula en el cerebro una cantidad anormal de la proteína beta-amiloide, como una masa informe que corroe o fríe el cerebro –permítaseme la licencia- y termina por extenderse y afectar prácticamente todas las funciones. No se conoce la causa.

Obama tendrá que cambiar de conducta, ha sido un chico muy malo. No lo suficiente, con seguridad. Pero defraudó a sus votantes que no parecen conocer las dificultades del mundo en el que vivimos, y los indefensos desmemoriados creen que arreglarán sus problemas los causantes de la crisis, precisamente ésos. Ha comenzado ya la rehabilitación de nuestro amigo George Bush. Y se conseguirá, vaya que sí. Como se consiguió la de otro admirado y entrañable pariente, José María Aznar. Un millón de euros le hemos dado de nuestros bolsillos para extender su ideología. Y eso que tiene un buen sueldo del emporio mediático que sustenta la “revolución” conservadora estadounidense, y, que decide con sus calculados mensajes sobre nuestras vidas y haciendas. Textualmente. Cada día reescribimos la historia.  Como una beta-amiloide artificial, degenerada, inyectada, inducida y desbocada. Llega un momento –y no muy tarde- en el que los enfermos de Alzheimer no saben dibujar un reloj, precisamente. Triste metáfora. El tiempo les ha ganado la batalla. Han perdido su identidad, el recuerdo de sabores, olores, afectos, miradas, paisajes. Cada día se nace a la vida, aunque no para vivirla. Una fría araña teje torcidas las redes del cerebro.

¿Y si lo contamos en un reality show?

 Me pregunto si la historia funcionaría en forma de docudrama o reality show, con actores o personajes populares. Es tan obscena que arrasaría y solo parece fallar la fórmula de su presentación al público. Alguna empresa -honrada- debería patrocinarnos para distribuir palomitas al personal y que se encuentren más cómodos mientras contemplan el espectáculo.

   Recordémoslo una vez más. Hace 2 años el sistema financiero cae por sus muchos excesos, tras dar el aviso un año antes con las hipotecas subprime y sin que nadie haga nada. Las grandes torres se desintegran, pero los gobiernos democráticos acuden solícitos a ayudarles entregándoles el dinero de los ciudadanos para que se mantengan. Convierten en pública su deuda privada. Este gráfico muestra cómo se ha invertido más en ayudar a los bancos que en todo el gasto de todas las partidas juntas. La parte en color ocre es lo que hemos regalado al «sistema» para afianzarlo.

   Había llegado la hora de la política nos dijeron. Pero no. Había llegado la del asalto definitivo al poder. Ahora los gobiernos deben millones a los bancos a consecuencia de su desembolso para ayudarles -es decir, les debemos los millones que les hemos prestado ¡y con intereses!- , y el gran poder financiero –con sus soportes mediáticos- es quien dicta las normas. La ciudadanía debe empobrecerse para que ellos sigan obteniendo cuantiosos beneficios y hasta comprándose bancos de otros países. Y la sociedad no se entera. O no actúa.

    Los republicanos han ganado el midterm. Javier Valenzuela nos cuenta que esto ya ha pasado otras veces sin que tenga grandes consecuencias. La diferencia, quizás, es que el triunfo conservador se debe al irresistible ascenso del Tea Party, un movimiento deleznable pero que provocaría risa si lo juzgara una sociedad con criterio. Los «belenesestebanesperanzasaguirresrojoyesmayoresorejastorquemadas» de la política. Merecería la pena ir asignando papeles para nuestros reality show.

Dice Javier Valenzuela:

 “¿Qué se puede hacer frente al hecho de que millones de norteamericanos se hayan creído lo de que Obama es musulmán y comunista, el cambio climático no existe y los ricos y las grandes empresas pagan demasiados impuestos? Definitivamente, Estados Unidos es «a country of believers». Basta con pensar que allí muchos creen que Elvis vive, los marcianos se aparecieron en Roswell (Nuevo México) y la teoría de la creación de la Biblia es absolutamente cierta. No debe extrañar que se crean lo del Tea Party”.

   Obama, como Zapatero, minusvaloraron al poderoso enemigo. Tenían que haber actuado con un radicalismo extremo para desmantelarlo. Para mantener la dignidad del mandato que les habíamos conferido, por el que fueron elegidos. Probablemente ya no hay remedio, ellos ya no lo tienen. Pero resulta paradójico que se entregue todo el poder al mismo neoliberalismo que provocó la crisis y que nos mantiene en tan precaria situación. Sigue diciendo Valenzuela:

   “Sin la intervención enérgica de Obama es muy probable que Estados Unidos hubiera caído en una depresión de caballo, como la que tuvo que remontar Roosevelt. Pero muchos de sus votantes de 2008 no son conscientes de ello porque nadie se lo ha dicho alto, claro y constantemente. Al contrario, muchos progresistas han ido asociando a Obama con el salvamento de un Wall Street nada agradecido. Y no poca gente se ha quedado con la copla neoliberal del incremento del déficit público, olvidando dos cosas: que ha sido por una buena causa y que el republicano George W. Bush, que heredó superávit de Clinton, dejó las arcas públicas hechas unos zorros con las aventuras militares de Afganistán e Irak.”

   Se habla ya en EEUU de desencadenar una guerra con Irán “para reactivar la economía”. Yemen tampoco anda muy lejos del punto de mira. Surge una más que sospechosa epidemia de bombitas supuestamente terroristas. El manual aplicado en todos sus extremos. La xenofobia y el conservadurismo más atroz se extienden por el mundo como mancha de aceite. Escuchamos  declaraciones de una pornografía intelectual y moral, incluso en España, que ofende el gusto y la inteligencia, sin inmutarnos. Algunos aplauden. Y los líderes europeos ya preparan también unos acuerdos” de armamento nuclear. Paso a paso, hasta la tercera guerra. De ésa, no saldremos vivos.

    Un líder republicano estadounidense decía esta mañana que «van a devolver el poder a los ciudadanos» -que les ha quitado al parecer Obama extendiendo la sanidad a quien no puede pagarla, por ejemplo-. Los ultras neoliberales adelgazarán el Estado. Rajoy también. Sí, devolverán, acrecentarán el poder de unos ciudadanos sobre otros, no cabe duda. El Estado somos todos, nos lo están robando, nos lo estamos dejando robar.

No basta con indignarse o resignarse al «viva las caenas«. Educación e información son el antídoto a todo esta barbarie. Repetir, por ejemplo, cada día el mensaje de Network, abriendo con él todos los telediarios libres y responsable, si los hubiera.

Y, sin embargo, hay soluciones. Empezamos a buscarlas…

Network: lo habían avisado

«Network» es una mítica película estadounidense, dirigida en 1976 por Sydney Lumet y en la que Peter Finch realiza una interpretación memorable –por la que recibió un Oscar, de los 4 que tiene el filme-. Pasados los años, no hace mucho, en 2006, «Network» fue elegido como uno de los 10 mejores guiones cinematógrafios de todos los tiempos.

Han pasado 34 años desde 1976. España amanecía a la democracia sin limpiar el subsuelo de reaccionarias bombas de relojería. En Chile, tras la muerte de Salvador Allende, se encontraba en todo su apogeo la puesta en práctica de las doctrinas neoliberales de los Chicago Boys. Rusia y sus satélites permanecían impertérritos tras su telón de acero y ni por asomo se vislumbraba su caída. Aún tenía que soltar su podredumbre fuera de sus límites para enfangar la socialdemocracia. Por entonces la URSS era el “malo” oficial. Siempre lo hay. Y, eso sí, los televisores más grandes tenían 21 pulgadas.

Iba a llegar un mundo perfecto. De accionistas. Dirigidos naturalmente desde las secretas mesas de los consejos de administración. Howard Beale, el personaje interpretado por Peter Finch, pasa de ser un presentador de noticias profundamente harto a casi un predicador más harto todavía, pero ya utilizado por la cadena para obtener beneficios, dada su alta audiencia. Hace 34 años.

Tan embobados como entonces, contemplamos hoy cómo el PP se dispone a vender a manos privadas lo poco que nos queda del Estado, nuestro, de todos. Y embobados les votarán. Claman los demócratas estadounidenses ante el imparable ascenso de un Tea Party ultraderechista, inculto y folclórico, tratando de recordar a los desmemoriados que fue el neoliberalismo de Bush y antecesores el causante de la crisis que padecen, que votarles es atar las manos para reformas. No pueden tampoco hacer mucho los gobernantes progresistas: el Network, la Red de los negocios, es losa ineludible y rige nuestros destinos. Ya lo avisaban. Hace 34 años.

Hoy al tubo catódico se le suman muchos más tubos impresos o digitales. El periodismo que colabora, el que no denuncia, como gran culpable. Atado y bien atado nuestro presente y futuro, 34 años después. Y qué enorme coincidencia. Había crisis. Tremenda.

El periodista Howard Beale concluye su alegato en un grito de previsible final. Un oportuno terrorismo de diseño calla su voz. Y –no se ve ya en el vídeo- la secuencia de su muerte se ofrece a la audiencia mezclada con anuncios. Y aplauden. Zombies, aplauden. Network es una red. La única esperanza es que hoy tenemos otra red de ciudadanos que –aún- no controlan absolutamente.

Pero hay más alternativas…

Gracias a Piezas por los apaños, y a JA por su rica conversación que trajo este recuerdo.

El festival machista

Basta raspar con una uña para que el machismo feroz aflore y se desparrame en caudal incontenible. En apenas unas horas, la muñeca de feria a la que atizar con cualquier verborrea a mano ha cambiado de nombre. Aparcamos momentáneamente a Bibiana Aído, y vamos a por Leire Pajín.  La «monigota» gusta más si es de izquierdas y no viene investida de testosterona.

   Empezaré por decir que Leire Pajín no me parece un ser humano especialmente preparado para el cargo de ministra y mucho menos de Sanidad cuando existen varias fotos de ella, en diferentes actos públicos, con pulseras magufas Power Balance.  Eso inhabilitaría a cualquier cargo público.  Pero resulta que el  príncipe heredero de la corona de España también ha sido visto con ella. Y, si de preparación para puestos de responsabilidad se trata, es aún más lamentable el que ocupa un imputado judicialmente: el fantasma de las luces y las sombras, campechano usuario de unos trajes regalados (por unos señores receptores de contratos investigados por la Justicia) cuyo importe me apañaría en estos momentos bastante el presupuesto. Y dado que lo que roban los cargos públicos, como decía ayer, es dinero mío, empiezo a no estar dispuesta a consentirlo. Dan ganas de dimitir de ciudadano, ya que no lo hacen quienes nos representan. Exigiendo antes la devolución de lo hurtado,  por supuesto.

  Aclarado este punto, ni de viaje se ve uno libre del festival machista desatado en España.  Una mujer, Marta Arroyo, probablemente de pelo en pecho y pata quebrada en el alma, firmaba un divertido articulo llamado «las niñas bonitas de ZP»,  en donde además de a Pajín incluía a Trinidad Jiménez, que es guapa y agradable de trato, y esas cosas en política no se pueden consentir. Hay que tenerlos «bien puestos» y parecerlo.

 Un provocador progre a continuación, José A. Pérez,  autor del exitoso blog,  mimesacojea, escribía entre otras lindezas, la Ministra Pajín, «lo tiene todo la condenada: vagina y pocas luces». Explica el muchacho que él está acostumbrado a decir barbaridades y palabrotas, y exhibe una muestra de su repertorio. Ingenioso blog que acierta a veces rotundamente, pero no compensa en su snob propósito de escandalizar. Lo curioso es que a muchos señores les divirtió. A  los del palo «yo no soy machista pero…».

   Pero el premio «bestiajo de oro» se lo llevó el alcalde de Valladolid, Javier León de La Riva  -defendido hoy por la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga -esa señora que no usa anticonceptivos porque dios lo manda-, como  «un buen candidato«. «La Leire Pajín, una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta. Tengo que decir que cada vez que le veo la cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar aquí», dijo el susodicho y aún sigue en el puesto. Creo que ha pedido perdón. Y también ha habido gentucilla a la que con eso le ha bastado. De cualquier forma el alcalde  no hace sino seguir el pensamiento de otros ilustres cavernícolas. Me facilita el  trabajo de archivo Ignacio Escolar:  “cara de actriz porno”; que “está culonzuela, respingona”; que “exhibe algunos atributos muy respetables, pero insuficientes para compensar su cacumen”. “No me importaría jugar un rato con la Pajín, me conformaría con lo que su apellido sugiere”. Pollas bravas  e incontroladas como las de los perros. A esos ejemplares se les entrega la gestión de nuestros asuntos o la creación de opinión.

  Y es que en ésas, Zapatero ha cedido y ha suprimido el Ministerio de Igualdad. Los genes del Pleistoceno reverdecen con el éxito tan largamente buscado. Ese Ministerio era innecesario, prescindible, ya veo.

La burbuja del entretenimiento

  
 El acertado título es de Federico Mayor Zaragoza que sigue como puntal de las ideas. Muchos, cada vez más, compartimos esa inquietud: se está inflando –hace tiempo ya- una burbuja para embelesarnos y adocenarnos, que, en definitiva, sólo busca aplastarnos. Como pompa de grandes dimensiones, de muy inestable soporte, nos estallará en la cara, exactamente igual que han hecho sus precedentes (la inmobiliaria, la financiera y las demás).

   Zapeé ayer por los informativos. Antena 3 y Telecinco nos ofrecían como titulares una ristra de sucesos sobredimensionados. Mucho crítico los telediarios de mi antigua casa, RTVE, pero hay una sensible diferencia. Tampoco informan a fondo, pero ofrecen interesantes destellos, y bastante  más decencia. Veremos lo que dura la televisión pública en este mundo privatizado.

  Twitter impelía anoche a mirar aquella cosa de Gran Hermano. Trending Topic del día, es decir, lo más comentado. Lo más. 12 temporadas lleva ya. Y, sí,  aún existe. Con Mercedes Milá vestida de capullo en flor y en patética caricatura deforme de la periodista que un día fue. Y con despojos humanos prestos a seguir la trama guionizada.

  Brilla el entretenimiento en los periódicos también. Estamos muy malitos y precisamos sopa caliente con mucho jerez –más jerez que caldo- para olvidarnos. Todos necesitamos diversión -no se nos malinterprete- y casi nada como la risa para desentumecer alma y cuerpo, pero ¿tanto entretenimiento? ¿sólo entretenimiento?

   Los 33 mineros chilenos fueron tocados con el halo de la suerte mediática. Para el inhóspito desierto viajaron las cámaras y los micrófonos. Y se salvaron. Aunque nada haya cambiado allí, como bien nos contó TVE.  Vicente Romero, una de mis almas afines en periodismo, lo cuenta muy bien en este artículo imprescindible. Y en este meollo:

   “Porque, para garantizar el éxito mundial, los distribuidores de esta superproducción de infoespectáculo se han esforzado –siguiendo los usos de Hollywood– en depurar sus elementos políticamente más inquietantes. Desde el principio tuvieron claro que la tragedia sería más universal, conmovería a un público consumidor más amplio, si se silenciaban o eliminaban algunos datos polémicos. Tres de ellos resultan fundamentales para una valoración correcta de la situación vivida por los mineros chilenos. Pero la regla básica del «infortainment» establece que los espectadores no tienen que entender sino limitarse a sentir. Y sus sentimientos deben de ser elementales, sin turbiedades políticas”. 

 Mayor Zaragoza, como intelectual completo –y no periodista-, profundiza en otro sentido:

 “Estamos distraídos con el ciberespacio, con la telefonía móvil, con la TV, con las “play station”, con los omnipresentes espectáculos deportivos. El fútbol a todas horas: liga, copa, supercopa, champions, Europa, mundial…! La industria del “entretenimiento» adquiere colosales proporciones y puede ser la próxima “burbuja”… Llega a ser casi una adicción… ¿Y cuándo se piensa?, ¿cuándo se imagina?, ¿cuándo se inventa?

Distraídos, olvidando lo que debería recordarse a cada paso. Deber de memoria. Deber de voz: la voz debida. Para cambiar las actuales tendencias hay que empezar por cambiarnos a nosotros, a nuestro entorno.Para movilizar a los ciudadanos, para dejar de ser súbditos, sumisos, silenciosos, obedientes, es necesario inventar otro mañana…» 

En la manifestación contra la pobreza, el público vibró y aplaudió cuando pedimos suprimir los paraísos fiscales. Cuando se mentó la especulación. Cuando se convocó a rebelarse contra la pobreza. Y clamó al ver que gran parte de los problemas actuales se paliarían si unos pocos robaran menos.

  Como dice Eduardo Galeano: «Estoy comprometido con la pasión humana y con la certeza de que somos mucho más que lo que nos han dicho que somos«.

   Un proverbio de la olvidada África se convirtió en lema y esperanza para mí desde que lo leí hace años:

  »Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo«.

Los muros

  He ido a buscar a Abelardo, el protagonista de un relato que escribí a los 25 años, el primero estructurado. Andaba el hombre agobiado por un muro que le habían construido frente a su ventana y que le impedía ver el mar. No recordaba yo con precisión, el desasosiego de Abelardo al recorrer varias veces la isla en la que vivía y toparse continuamente con agua salada para concluir en que también los sueños se erigen en barreras, aunque sean líquidas. Pocas tan disuasorias como las grandes masas de agua de un océano. Las vallas no son necesariamente de piedra.

   Lo escribí en Las Palmas de Gran Canaria. Y puede que nadara hasta la península y me adentrara por sus ríos como un salmón que, en su tenaz perseverancia, lo mismo pelea por mar que por agua dulce. Esta España de empresarios que nos mandan trabajar más –si podemos, que no todos podemos- a cambio de cobrar menos, mientras los ejecutivos ven crecer sus emolumentos, y las grandes fortunas ya no saben dónde meter las ganancias de más que atesoran, también se levanta como un muro. La de tantos desatinos casi imposibles de digerir. Pero más allá, «los mercados» que nos constriñen,  premian a sus hacedores con más y más millones, mientras los demás estamos viendo ya alterada nuestra forma de vivir por la reducción de ingresos y el aumento de los precios. Así que nueva tapia ante los ojos.

   En el infierno de Sartre, o en el infierno de los vivos de Calvino, las paredes las levantan los otros, seres humanos de carne y hueso. Uno nunca sabe en qué punto del camino decidió regar aquel ladrillo para que creciera, pero ahí se ha plantado, sólido e inamovible, imposible de traspasar.

  Después de tantos años se aprende –creo, ni sé si estoy segura- que el hormigón no se derriba a cabezazos. El tabique ni se entera y el incauto que lo intenta acaba con chichones en el mejor de los casos. Y el destino final del salmón en su esforzado nado contracorriente es un plato para ser servido ahumado, marinado, al horno o a la plancha. El David de Goliat es un cuento para niños. El invento puede funcionar con presión constante y proporcionada a la contención a derribar. Ese río que carcome hasta demoler el objetivo o abrir una brecha por la que avanzará todo un caudal soberano.  Pero hay que valorar si merece la pena el esfuerzo.

  De materiales sólidos, líquidos u orgánicos, el más empecinado constructor de muros es el laberinto y hay vidas que se obstinan en hacer de tan cautivador y engañoso lugar su casa. El truco consiste en cambiar de itinerario cuando se encuentra el impedimento. Parece que no, pero hay salida también. Una. Incluso dos: regresar al inicio. Lo más torpe es la lucha desproporcionada condenada al fracaso.

   Horadar, cambiar de rumbo… o salir volando. Hasta en una cárcel vi hacerlo a una paloma.