¿Están informados los españoles?

  Una sociedad, un ciudadano incluso, que carece de información real se encuentra inerme ante la toma de decisiones, hasta en la de votar. Es como si caminara con una venda e ignorara si va sobre camino seguro o por el borde de un precipicio. El conocimiento de lo que ocurre, el periodismo, es consustancial a la democracia, condición imprescindible. Bendita democracia con la que se llenan la boca quienes más contribuyen a degradarla, siquiera por su ceguera. Lo que cada uno hace repercute en la colectividad.

Luis Faci (@lfaci) y Antonio Delgado (@adelgado) bucearon anoche en twitter por las portadas de la prensa española señalando las diferencias entre lo que ofrecían los periódicos el 13 de Mayo de 2010 -tras la histórica sesión del Congreso donde Zapatero anunció los recortes que le imponía Bruselas- y lo que trae hoy, un día después de que Rajoy practique una poda mucho más amplia, dura y trascendental y, además, en un país intervenido… por seguir políticas de austeridad neoliberal.

Comencemos por El País con un paliativo «evitar el derrumbe» dedicado a Rajoy…

El Mundo lo tiene claro: el pobre Rajoy no puede elegir, frente aquel Zapatero que huía y recibía su merecido…

Para ABC nada más importante como los mineros y los «antisistema». Rajoy toma medidas «imprescindibles» en segundo término…

La Razón nos muestra a ese responsable presidente que habla de sacrificios -como en las religiones culposas- frente a esas hordas sindicales irresponsables…

El panfleto que edita Intereconómía es el más creativo: aquel individuo que recortaba debía dimitir. Rajoy sacaba pecho y clamaba: España es ya un protectorado…

Ahora estamos de enhorabuena ¡Europa ya manda! y este presidente no regenta ningún protectorado pero «no puede elegir»…

El resto de la prensa trataba así el tema en 2010 y así en 2012.

Con las televisiones en general, tampoco podemos contar. Apenas dan claves limitándose a mostrar lo que dice el gobierno y la oposición, para que el personal elija lo que más «le gusta». La marcha de los mineros y todas las protestas son ninguneadas o manipuladas. Su principal objetivo parece… distraer (en el más estricto sentido de la palabra).

Queda Internet pero todavía es un sector menos seguido como fuente de información que los medios oficiales, por mucho que protesten sus usuarios de que no es así. Los datos ofrecen la realidad de una sociedad que se surte fundamentalmente de la televisión y de los periódicos que prefiere. De la radio también donde hay ofertas desiguales.

En consecuencia ¿están informados los españoles?

Mineros, una explosión de dignidad

Acostarse -muy tarde- con la retina, el oído y el espíritu impregnados de la marcha minera y despertarse con Mariano Rajoy desgranando en el Congreso un patético discurso, produce shock traumático. Con toda desfachatez -obligado, humillado y empecinado en el error-  ha anunciado nuevos y  durísimos ajustes para la población, diciendo que son “imprescindibles” y demostrando lo grande que le viene el cargo al que se aferra. Habrá más recesión, más paro, y él lo sabe. Espero que al menos lo sepa. Muchos ciudadanos sí están enterados.

Ha dicho el  presidente Rajoy que «al final de los sacrificios habrá recompensa». Es mentira. También lo sabe. Espero. Hace falta mucho cuajo para echar la culpa al depauperado sector público español –uno de los más bajos de la UE que se propone desmantelar además- de nuestra crítica situación. También ha pedido ayuda a los partidos, a los medios –un político no debe pedir “ayuda” a los medios y los medios no deben dársela ni mucho menos porque su misión es la información real y la crítica- y a la sociedad. Cuando en Mayo de 2010 Zapatero se hizo el harakiri como hoy Rajoy, esto fue lo que dijo Rajoy: “Europa ha cantado las cuarenta a Zapatero”. Toda una “ayuda”. Solo quería -él y su partido- trincar el poder. Y para esto. Porque lo peor es que ahora “Bruselas” y toda la trouppe neoliberal, le ha cantado las 400 a Rajoy y somos un país intervenido y tutelado.

La realidad no es este nefasto presidente, hay otra que vivimos ayer en Madrid miles de personas. Llegaban los mineros tras 19 días de recorrer a pie un largo camino desde sus puntos de origen hasta la capital. La plaza de Moncloa estaba abarrotada cuando aparecieron con sus cascos encendidos, el cansancio y la felicidad –por el trabajo bien hecho, por la acogida- en el rostro. Y así siguió todo el trayecto. Eran más de la 1 de la madrugada y miles de personas aguardaban en la Gran Vía a saludarles. Nadie quería irse. El espíritu que allí se vivía era único. Era corear “sí, se puede” porque los mineros lo están demostrando.

Poco antes, cerca de la Plaza de España, ellos comenzaron a decir: “Este pueblo sí nos quiere”, algunos -como armarios- llorando. Desde luego, porque los mineros están llevando a cabo lo que seguramente todos y cada uno de los presentes en el recibimiento quisiéramos hacer. Contra viento y sol, contra la incomprensión y contra el riesgo. Ellos sí tienen coraje y dignidad. Y luchan por su supervivencia y puede que por la de todos, incluso de los que siguen agazapados esperando que escampe, lo que con Rajoy no va a suceder.

Tengo una relación emocional con los mineros. Mi padre era un luchador nato, un “emprendedor” que dirían ahora los políticos plásticos. Y en su búsqueda por nuestra supervivencia recaló precisamente en un pequeño negocio de almacenamiento de carbón y suministro de contratas para calefacción. Ése fue también mi primer trabajo. Desde los 13 años. Y tuve que compatibilizarlo con mis estudios de secundaria y periodismo. Quiero decir con esto que, desde casi una niña, olí el carbón y aprendí la diferencia entre la dura antracita llena de energía, la brillante hulla más blanda y volátil, o el recio lignito, pariente pobre de las anteriores. Y cada enorme camión que venía, llegaba cargado de tormos irregulares, extraídos mano a mano por los mineros. Y tiznaba hasta la respiración. Sólo quería huir de aquello.

No sé si el carbón es viable, pero estoy segura de que hay trabajos que marcan. Otros no, algunos intensamente. No se le puede decir a un minero que el suyo es inútil y desfasado cuando se han enterrado durante años para picar a mano la roca, sin luz natural, a muchos metros bajo el suelo. Y han enfermado sus pulmones, o han visto morir a compañeros por los derrumbes.

Cuando se están dando soluciones a los bancos –tan generosas y a nuestra costa-, no se puede condenar a poblaciones enteras a la ruina. Hay que dar alternativas. Forzosamente. Y es lo que fundamentalmente buscan los mineros. Y luchan por ellas. Y las merecen.

¿Dónde están los cinco millones de parados? ¿Dónde los funcionarios a quienes masacran a conciencia quitándoles la paga de navidad y lo que es más grave: derechos? ¿Dónde, por ejemplo, todos los ciudadanos que tendremos que pagar mucho más por cualquier cosa con la subida del IVA? ¿Los que entregamos la sanidad y la educación a cambio de más pobreza para nosotros y riqueza para los de siempre? Los mineros demuestran que “sí se puede”. Aunque cuesta esfuerzo y seguridad.

El señor de la Moncloa no va a resolver la situación, ningún miembro de su partido. Basta oír la osada irresponsabilidad de Esperanza Aguirre al burlarse de la marcha minera con la enorme indignación que hay en la calle. Hoy, el día de las grandes recortes. No lo hará tampoco Rubalcaba. Dudo prácticamente de todos los partidos, más ocupados por su silla y su poder que por los ciudadanos. Es muy grave: están deteriorando la democracia que precisa de la Política para funcionar. Así estamos en una situación dramática: intervenidos, perdida soberanía, el horizonte con las medidas adoptadas hoy es el caos. Es Grecia. Mirad a Grecia. Hacédselo ver a quienes reniegan de usar su cabeza y relacionar conceptos.

Pero ahí están ellos, los mineros. Caminando firmes por defender su vida. Tras respirarlos de cerca, retomo fuerzas y también sé que, si muchos queremos, se puede. Anoche, protegidos por los mineros, el miedo se evaporó.

 

*Quiero dedicar este post a nuestro amigo Zana. Pregunté por él, no lo encontré entre el enorme gentío. Un beso y gracias a ti y a todos tus compañeros por esta lección magistral de dignidad.

La verdad, valor a la baja

De un tiempo a esta parte y en alarmante proceso de aceleración, la verdad como concepto pierde puntos como si fuera un desechable valor bursátil. El gobierno del PP ha degradado a bono basura lo cierto. Se dice y se desdice,  miente y desmiente con un desparpajo que parece fruto de largos entrenamientos en la educación del pecado y la absolución secreta e impune en el confesionario. Con toques esenciales de maquiavelismo con aquello de “el fin (mi fin) justifica los medios”. Y la protesta social no pasa mucho más de tomarlo a chanza.

No todos. Escuchaba este viernes, mientras conducía, hablar sobre ello a Juan José Millás en la SER, advirtiendo que –como yo y muchos otros- aún conserva la capacidad de quedarse perplejo. Su profundo hartazgo lo refleja hoy en su artículo semanal en El País: “Vale que diga y se desdiga todo el rato, vale que hayamos aceptado con una naturalidad increíble que se cague cada martes en lo que proclama solemnemente cada lunes. Pero como no nos hemos vuelto locos del todo, aunque estamos en ello, le pediríamos que sus embustes volvieran a gozar, si no de las típicas excusas morales o psicológicas de todo a cien, de alguna coartada de orden práctico”, concluye, perdiendo ya, como tantos otros, los papeles de lo políticamente correcto.

Lo peor es que entre los contertulios se habló de la mentira como “valor de supervivencia” o de que solo con la verdad “el mundo sería muy aburrido”. Es tediosa la verdad. “No existiría la literatura sin mentira”, le dice a Millás alguien en la radio. ¿También confundimos ficción creativa con mentira? El enfermo, la sociedad, las voces que dictan opinión, padece una dolencia grave.

Llegada a mi destino, un grupo de periodistas a quienes no conozco debatimos en una reunión que nada tiene que ver con el asunto, sobre algunos temas y de nuevo surge la verdad. También la ven como un valor relativo los que hablan, muchos callan. Cada uno tiene su verdad, afirman. Les parece lícita –salvo a una persona- en el terreno político. Eso le ocurre a gran parte de la sociedad también.

Con cierta agresividad –y lo lamento- le pregunto a uno si el hecho de que mida, por ejemplo, 160 cms. de estatura es una verdad sujeta a la relatividad y a las interpretaciones. Dice que no, pero que, como no le gusta ser bajo de estatura, rechaza mi verdad. La creencia sustituye a la razón y se vive en un mundo irreal.

La aceptación de la mentira, la relativización de la verdad, no es inocua en absoluto, fuera de conceptos morales. Implica construir sobre terrenos cenagosos. Es como si un arquitecto, un ingeniero, mintiera sobre las características del suelo donde va a asentar un edificio o un puente. Si son falsas, se derrumba. Y puede costar hasta vidas humanas. Seguramente la mentira admitida sea una de las causas fundamentales de nuestra degradación.

No viene de ahora. Como todo lo que nos está sucediendo, esta situación se ha cocido lentamente, a la cazuela. El Oscar a la película en 1997 fue para La vida es bella de Roberto Benigni. Mucha gente compró el tierno mensaje de que la mentira evita problemas a ese niño que pasa sin enterarse por la crueldad del nazismo y la guerra. Al final matan a su padre y se queda solo ¿sabe por qué? El lobo agazapado debajo de la cama no se disuelve porque cerremos los ojos. La bella vida en la mentira suele tener un brusco despertar.

¿Os imagináis la vida, la canción, su mensaje, basados en la realidad? Eso ya es de nota 🙂

¡Es el dedo!

Cuenta uno de esos chistes sabios el caso de un paciente que acude al doctor a consultarle, muy preocupado, un sin fin de dolencias. Si se toca en la pierna derecha le duele, si lo hace en el brazo izquierdo también, le duele la cabeza, el estómago, el hígado, los riñones, y hasta los glúteos cuando hace presión sobre ellos. El médico, tras meditarlo, le brinda un diagnóstico certero: es el dedo el que está roto.

Con mayor o menor razón, crucificamos a Zapatero –el PP a la cabeza con afilados clavos- porque se le decía culpable de la crisis. Hoy el gobierno va dando tumbos sobrepasado por la realidad. Tanto ellos como los grandes medios, como la sociedad abducida, se presionan en Grecia y les duele pero, cuando Grecia “mejora” a su gusto –antológica esta recopilación-, encuentran nuevos responsables: el BCE, el Euro, Merkel, la volatilidad de los mercados, hasta a Rajoy empizan a situarle como autor de la debacle. La desorientación general, la que dicta opinión sobre todo, es la más grave de la noticias.

De alguna manera todas esas causas puntuales son ciertas, pero el origen se encuentra en el dedo, aunque –de tanto tocar con él todo el cuerpo, el social en particular- el mal se ha extendido hasta el esqueleto. El dedo, apéndice de un armazón carcomido ya por un virus fatal: el neoliberalismo. ¿Qué más síntomas han de advertir para certificarlo?

Cuatro años de crisis galopante que empeora cada día. Cuantos más recortes se practican, más y mayores se necesitan, dicen los gurús del sistema. Hoy mismo el FMI pide a España que “rebaje aún más el despido”. Y el coro de la cúpula neoliberal al unísono desgrana en exigencias: que nos suban el IVA, y toquen también las pensiones. Creo que fue el BCE quien se felicitó porque nos hubieran mutilado la sanidad y la educación como una medida en el buen camino. ¿De que les han servido los rescates a Grecia, Portugal e Irlanda? ¿Esperarán a que se caiga la UE a trozos para ver dónde está la causa? Hay otros expertos a los que llaman mucho menos los medios: son peligrosos, pueden desmontarles el tinglado (aunque igualmente les aprisiona). Juan Torres por ejemplo.

La voracidad, sin control, es insaciable. La misma que, aparcada momentáneamente Grecia, ha dirigido sus fauces hacia España -con el agravante de un gobierno noqueado- para elevar la prima de riesgo y su pago a límites insostenibles. Un buen análisis de este punto lo brinda de nuevo Ignacio Escolar, hoy prefiero ir a las raíces.

Ciertamente, algunos podemos estar ya hartos de contarlo. De avisar con escaso éxito. En La energía liberada -de la trilogía del último año con Reacciona y Actúa- recobre una joya de texto al haber sido escrito por un especulador de primera aunque con una interesante frialdad analítica: el multimillonario -a nuestra costa- George Soros, que ha visto mucho mundo a sus 82 años.

 “Así pues, el sello distintivo de la forma actual de capitalismo global, el rasgo que lo distingue de versiones anteriores, es su omnipresente éxito: la intensificación del afán de lucro y su penetración en áreas que antes se regían por otras consideraciones. Los valores no monetarios solían desempeñar un papel más importante en la vida de las personas; en particular, se suponía que la cultura y las profesiones se regían por valores personales y profesionales y no estaban construidas como empresas mercantiles”, escribió, tratando de explicar cómo lo que llama “régimen capitalista global actual” se diferencia de regímenes anteriores. La clave está en el crecimiento del dinero como valor. Y así argumenta: “No es una exageración decir que el dinero regula la vida de las personas en mayor grado que nunca, los valores de cambio podrían llegar a sustituir perfectamente a los valores intrínsecos. Esto es cierto especialmente en un régimen capitalista que hace hincapié en la competencia y mide el éxito en términos monetarios. En la medida en que otras personas deseen dinero y estén dispuestas a hacer prácticamente cualquier cosa para conseguirlo, el dinero es poder, y el poder puede ser un fin en si mismo”.

    Estamos ante una emergencia nacional, europea y mundial, habría que cesar de apretar el dedo acusador, evadirse de los vapores narcotizantes que nos sirven a diario, porque la enfermedad es mucho más grave y más profunda. Convocar a la ciudadanía, desterrar  los egoísmos, jubilar a gestores incapaces,  hablar claro, desnudar lo esencial de todo lo supérfluo y tomar medidas radicales (es decir, en la raíz, que hasta esa palabra la ensucian). No llevamos en absoluto el camino del remedio, mientras el dedo roto nos está destrozando la vida.

Los españoles sí somos griegos

Casi el 40% de los griegos con derecho a voto (algo más de 6 millones) no ha acudido a las urnas. Redondeando los porcentajes, el 30% de los que sí lo han hecho, se ha inclinado por los conservadores de Nueva Democracia. A pesar de un varapalo serio, el 12% ha seguido votando al PASOK. Y la izquierda de Syriza se ha quedado con el 27%. Las presiones de la UE, Merkel, y los medios informativos del mundo «importante» que no quieren nadie les desmonte el chiringuito –aunque se esté hundiendo- han sido de tal calibre que solo les ha faltado enviar tanques y aviones de combate. Los ciudadanos se han decantado pues o por la abstención o por lo que quería el poder dominante.

Nueva Democracia fue el partido que, con la ayuda de Goldman Sach, maquilló las cifras griegas para entrar en el euro. Corrupción, nepotismo y despilfarro jalonaron sus años de gobierno al igual que los de los socialdemócratas del PASOK. “El índice de desempleo rebasa el 22%, y el 50% entre los menores de 30 años, pese a la reducción de los salarios en un tercio; los únicos comercios todavía con clientes son los de alimentación; las multinacionales empiezan a marcharse; la Seguridad Social ha sido destruida; aumentan en paralelo la delincuencia y la xenofobia; el turismo, una de las grandes fuentes de riqueza, está huyendo”, escribía ayer Enric González. Bruselas, Merkel y las Biblias neoliberales varias, piden más ajustes a la población para entregar una nueva cuota de su “rescate” a cuentagotas que hasta ahora no ha dado más de 170.000 millones de euros, cuando los bancos de la UE recibieron 1,6 billones, más 1 billón en líneas de crédito al 1%. El pago de su rescate, de las mermas, del hambre, de los suicidios, de las vidas en su conjunto, es para los bancos deudores –en su mayoría alemanes-, ellos, los ciudadanos, no ven un céntimo. Por el contrario su deuda crece por los intereses de la especulación consentida y amparada por la UE, Merkel, FMI, BCE y toda la casta.

¿Cómo es posible que les dé más miedo que todo esto contradecir las órdenes? ¿Creen que sería peor? ¿Aún peor? ¿Qué esperan de los partidos que les mintieron, les robaron, les estafaron, les coaccionaron, les vendieron? ¿Una varita mágica?

Ah, que “todos lo hacen”, hasta el nuevo Syriza con un programa que no es el que esgrimían los dueños del cortijo mundial. Al menos cabía una duda, en Nueva Democracia y el PASOK es una certeza. ¿Qué pasa por la mente de un votante que elije a quien causa su desgracia para que se siga ensañando? Si aún come y es un «privilegiado» ¿no ha visto cómo sus conciudadanos han ido cayendo víctimas de la codicia que no provocaron? ¿No ha visto extenderse la mancha de la pobreza? Si mañana se intensifican los suicidios en Grecia ¿quiénes serán los culpables? Porque este resultado nada cambia la situación de los griegos sino a peor. Pero es «la grandeza de la democracia»… que se saltan con pértiga más de cuatro con poder.

Probablemente, la frustración de quienes han de pagar por el miedo o la sinrazón de los otros, el malestar que ya causó caídas de gobierno y que no hará otra cosa que aumentar, provocará el derrumbe de éste -que se presume de coalición entre los dos partidos tradicionales- a no mucho tardar. Y vuelta a empezar. Más pobres y más desesperados. La sociedad desinformada, distraída y amedrentada es un peligro público.

¿A qué viene el título de este artículo? España no es Grecia en tamaño y desarrollo, pero su sociedad se asemeja. Toda, con sus gobernantes a la cabeza. Pon en una coctelera la burbuja inmobiliaria, unas cuantas Cajas de Ahorros manejadas por poderes locales, los ERES y las Gürteles varias con destituciones fulminantes de las cúpulas fiscal, policial e inhabilitación de la judicial que las investigó –que poco he oído de eso en Grecia-, unos gramos de nepotismos en la colocación de parientes y amigos, un paro similar al de los griegos y mayor tasa de economía sumergida, un buen sazonado de involución ideológica, otros cuantos terrones de “oposición responsable” para no perder el cargo, “Amaneceres dorados” que brillan y mandan ya desde las costas catalanas al corazón y las extremidades del viejo Imperio, medios informativos manipuladores o también «responsables» (con los dueños del dinero y el poder)… por tener hasta corren por las venas de ambos países ciudadanos que luchan por su dignidad… y luego agita. Y a continuación trágatelo de un sorbo. Y al que no lo quiera le tapas la nariz y se lo haces beber a la fuerza. Ah, la grandeza de la democracia, del sistema que labra ciudadanos libres y responsables, informados, sujetos a derechos y obligaciones… la que piensa en el bien común.

Grecia vota

Bajo una intolerable presión. El conciliábulo mundial de acuerdo para decirles cuál debe ser el sentido de su voto, con serias amenazas si no obedecen. Recuerda hoy Soledad Gállego-Díaz: “los totalitarismos no se edifican sobre sus virtudes, sino sobre los errores de los demócratas, como explicó Camus y como se ha dejado escrito en miles de libros de historia europea”.

 Un país que apenas supone el 2% del PIB de la UE va a desestabilizar al parecer a toda Europa si elige a Syriza. Grecia lleva dos años y medio aplicando la durísima política de ajustes de la Troika (BCE, UE y FMI) y los resultados para la población –cuya máxima responsabilidad en la quiebra es haber votado apenas sin opciones- son catastróficos. ¿Qué puede darles –y darnos- más miedo? ¿La situación actual, la realidad de hoy y el futuro previsible, o un cambio? ¿Funciona bien –para la sociedad- el sistema que con tanto ahínco defienden políticos y la inmensa mayoría de los medios y hasta la sociedad con el cerebro y la dignidad cautivos?

Enric González, un periodista de enorme solvencia, define la situación sobre el terreno, como enviado especial de El País. «Europa pone una presión abrumadora a un país condenado a sufrir” titula su crónica -de imprescindible lectura completa– que comienza así:

 Grecia carece de arsenal nuclear. Pero dispone de algo que, al parecer, puede tener efectos igualmente devastadores: elecciones democráticas. La Unión Europea y sus gobiernos, empezando por el alemán, han advertido a los griegos de que si hoy venciera la izquierda podría romperse el euro y desatarse una crisis económica mundial. La presión sobre los votantes, que han comenzado a votar a las siete de la mañana (6.00 en España), es abrumadora. Y los sondeos predicen algo parecido a un empate.

Las consecuencias de la presión extranjera sólo se sabrán a partir de esta noche. En cualquier caso, las amenazas apocalípticas no pueden angustiar mucho más a un pueblo al límite de la ansiedad. No hay trabajo, ni dinero, ni futuro. El índice de desempleo rebasa el 22%, y el 50% entre los menores de 30 años, pese a la reducción de los salarios en un tercio; los únicos comercios todavía con clientes son los de alimentación; las multinacionales empiezan a marcharse; la Seguridad Social ha sido destruida; aumentan en paralelo la delincuencia y la xenofobia; el turismo, una de las grandes fuentes de riqueza, está huyendo.

El principal candidato de la izquierda, Alexis Tsipras, de la coalición Siryza, ha insistido hasta el final de la campaña en que no quiere dejar el euro, sino renegociar los acuerdos con los acreedores porque imponen una austeridad que, tras cinco años de recesión, resulta insoportable y contraproducente. “No se atreverán a expulsarnos del euro, eso es un farol”, proclama. El líder de la derecha, Antonis Samaras, se presenta como el defensor de la unión monetaria, pero también admite que las contrapartidas del rescate concedido a Grecia (170.000 millones de euros) están desangrando al país. Angela Merkel, la canciller alemana, es inflexible: “No renegociaremos los acuerdos”, declaró el viernes…

Mañana será peor

 

He buceado por los archivos de casi tres años y medio de blog. Y os enlazo un artículo por año de los tres primeros. Conviene hacer estos ejercicios de memoria para ver los matices, algunos bien curiosos. Todo se veía venir… y vino. Incluso con una virulencia terrible por no haber puesto los medios para atajar la debacle. Hoy estamos peor que el año pasado, que el anterior y el otro. Lo terrible es la evidencia de que el mañana, por este camino, se avecina catastrófico. Aún más que ya es decir. Sólo que ese futuro no es inexorable, si ¡de una vez! se hace algo eficaz.

No es liberalismo, es neofeudalismo. 28 de Marzo de 2009

Vivimos tiempos tan confusos que ya no sabemos qué sistema político y económico es el hegemónico. Nos cansamos de despotricar contra el liberalismo como causa de nuestros males actuales -también pasados y futuros- y no advertimos el cambio de régimen que se ha producido ante nuestros ojos. “El liberalismo -copio- es un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria”. Prima el individualismo, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado. Es evidente que no es lo que está sucediendo ahora, los gestores de la crisis no están siendo obligados a asumir responsabilidades y la ley del embudo es norma en el trato a unos ciudadanos y otros, apenas protege el Estado, los Estados, los derechos de los ciudadanos de a pie frente a los desmanes de los poderosos, más aún, les obliga a pagar los errores de los otros.

 Los viejos liberales afrontaban las consecuencias de sus negocios. Si les salían bien, atesoraban múltiples ganancias que, por supuesto, no repartían. Pero, si fracasaban, apechugaban con sus pérdidas, se iban a la bancarrota. Ahora socializamos las pérdidas, pero no los beneficios, luego tampoco es socialismo o socialdemocracia. Sencillamente, hemos vuelto al feudalismo. Es decir, la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV. Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos (ciudadanos libres), parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de “censo” (arriendo) al amo de las tierras -”por la gracia de Dios”-, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey. Gran papel de la Iglesia Católica en el invento, durante los concilios de Charroux y de Puy consagra a los prelados y señores como jefes sociales y sanciona con graves penas la desobediencia de estas normas. Los señores, a partir de ese momento, “reciben el poder de Dios” y deben procurar la paz entre ellos, pacto que deben renovar generación tras generación. En los países desarrollados, el peso decisorio de la Iglesia Católica, es, hoy, escaso, pero en España -daño añadido- es una losa de varios quintales.

Estamos ante la falsa creencia de que tomamos decisiones al votar, pero el orden social se decide en consejos de administración privados con la connivencia de los gobiernos y de otros poderes  -hoy, también los potentes medios de comunicación-. Como en la Edad Media, si el señor, los señores, emprenden una campaña, y fracasan, se paga con los impuestos de los nuevos siervos, o se les recorta la paga en nuestro caso. El señor nunca pierde. Al igual que en las Cruzadas, los señores van con sus estandartes -ahora sus logos- a conquistar nuevos mercados y nuevas fuentes de financiación -catequizar infieles era la excusa-, sufragados por la plebe y, de nuevo, sin repartir beneficios. Lo que es peor, ahora les bordamos sus logos entusiasmados, consumiendo cuanto nos mandan.

“Washington concederá más ayudas a General Motors y Chrysler” -leo-. Ni el meritorio Obama cambia completamente el rumbo, ahora esto, tras prometer insuflar también un nuevo billón de dólares al sistema. Que los causantes de la crisis no estén en la cárcel, que incluso cobren sus primas pactadas como si nada pasara, casi es una anécdota. Muy ilustrativa, eso sí. Angela Merkel, la envidiable 🙂  conservadora alemana, “anticipa que la próxima reunión del G20 no resolverá la crisis” -dice que harán falta muchas más-.

Los nuevos siervos seguiremos pagando, ajustando un agujero más cada vez los cinturones. Traigo de nuevo la frase premonitoria de Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando “es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna”. Lo único es que, como en el feudalismo, quien lucha y se desangra es el ciudadano. Nos van a hacer vivir una espantosa agonía, hasta que se convenzan de que, por este camino, no vamos a ninguna parte. Y, digo yo, algo tendremos que decir ¿no?

¿Nos comerá el lobo feroz? 2 de Agosto de 2010

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -”La última “boutade” económica de las derechas“- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU “no remonta el vuelo“. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por “Bruselas” y “los mercados”. Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

El Acoso a Europa. 12 de Julio de 2011

Vivimos en una civilización que trata de apagar las llamas con mantas y sopletes ignorando la causa del fuego. Embobados con la luminiscencia parecemos no recordar las evidencias: una crisis provocada por algunos poderosos agentes de… “los mercados” que se salda a su favor y recrudece su estrategia. Leo hoy que los colapsos solo se daban antes en Latinoamérica y el Sudeste Asiático. Pero ha llegado la hora de Europa. ¿Cómo iba a pararse el neoliberalismo si en lugar de controlarlo se alimenta su poder? La UE, dominada por el PPE y asimilada a la causa conservadora la socialdemocracia, es –además de un ente de flagrante ineficacia- el mejor instrumento para que los especuladores campen a sus anchas. Por vocación neoliberal. Es lo que votaron los ciudadanos ¿O no sabían lo que hacían? Decreta “ajustes” (a los ciudadanos, por supuesto) que no funcionan. No funcionan tampoco los rescates. Los hechos son tozudos ¿dónde está la creación de empleo prometida tras apretar la soga? ¿Dónde el crédito?

Premios Nóbel como Stiglitz y Krugman se desgañitan avisando de que ése no es el camino. Solo para los “mercados” resulta rentable. El nerviosismo de los “mercados” se calma con tilas varias. Pero estamos en manos de políticos sumisos que les ruegan piedad, secundados por muchos ciudadanos educados en el temor. Claro que hay otro sistema posible: tomar las riendas. Control al poder financiero como prometió hacer y no hizo el G20. Impuestos para todos –que no se pagan igual-. Supresión de los paraísos fiscales. Revisión de las deudas que la sociedad no suscribió. Una agencia de calificación europea independiente y no como las tres glorias norteamericanas que sufragan los clientes y a ellos sirven. Culpables de la crisis como comprobó la comisión FCIC estadounidense. Ese dato y un análisis de la deuda aquí. ¿Cómo se puede tolerar, en definitiva, que por cumplir con los bancos alemanes, franceses, etc se exprima a toda la población de países enteros?

Lo he escrito en el debate de El País. El enlace es del blog de mi querida amiga Angels, a la sazón catedrática de economía.

Por cierto, la sesión ha abierto con acoso sin cuartel a la deuda española, que sobrepasa a las 10.00 los 370 puntos, como 100 puntos más de su récord anterior. Casi un tercio.

Paisaje tras la petición de rescate

A la hora y en el día impuesto por Bruselas -el sábado 9 de Junio por la tarde-, el Gobierno del PP que dirige España pidió un rescate de 100.000 millones de euros. La retahíla de explicaciones del ministro De Guindos en rueda de prensa llegó a presentarlo incluso como “una buena noticia”. Un “préstamo”, “no es en absoluto un rescate”, en “condiciones muy favorables”. Al 3% según informaciones de Reuters, la misma agencia de noticias (británica) que había fijado fecha y horario del rescate, profusamente negado por miembros del PP.

De Guindos es el mismo ministro que, con idéntica seguridad, dijo que todas las necesidades de la banca no llegarían a 15.000 euros no hace mucho. El que ahora insiste que las condiciones a cambio del dinero entregado se reducen solo a la banca y que no incluyen a la sociedad. Es tan “buena noticia” del rescate o “ayuda financiera a los bancos para su recapitalización” –como la llama el gobierno- que, a partir de ahora, vamos a atar a los perros con longanizas: “es bueno para la economía española y es bueno para el euro”, “ayudará a las familias y a las empresas”, “es el camino a la recuperación y al empleo»…

El presupuesto para 2012 de todos los ministerios es de 122.083 millones (quien tenga curiosidad aquí tiene el desglose facilitado en su día por La Moncloa), y eso antes del recorte de 10.000 millones en sanidad y educación. A los bancos se les va a dar 100.000, casi la misma cantidad, y con intereses y ¿nadie lo va a pagar?

Si el informe del FMI dice que el 70% de la banca española está sana ¿Por qué no facilita el crédito y “ayuda -ya- a las familias y a las empresas”? ¿Nos hemos olvidado de que la banca gana mucho más dinero especulando con la deuda por mucho dinero que reciba como viene haciendo desde hace tiempo? Y ¿Qué quedó de las previsiones de aumento de paro del propio De Guindos en el que creyó el mejor de los escenarios anterior al pufo de Bankia, es decir, de 630.000 desempleados más en 2012? ¿Van a derogar la reforma laboral que los propicia? ¿Van a aparcar la austeridad y los copagos para que la gente consuma?

Y, si los 100.000 millones son para la banca, ¿dónde queda el déficit de las Comunidades autónomas, señalado por todos los organismos, incluso por Bruselas, como causa inmediata de nuestra crisis en este momento? ¿Habrá que pedir otra “ayuda financiera” para ellas?

Han mentido tanto y tanto, con tal desfachatez, hasta el propio día del rescate, que cabe preguntarse ¿Qué validez tiene el maná que prometen ahora?

Mariano Rajoy fue el gran ausente (ni para anunciar un rescate se despeina), sí está para irse al fútbol nada menos que a Polonia, con una vela encendida a la Virgen (del Rocío o a cualquier otra) para que la selección gane y nadie piense en la euforia. «El hombre que se protegió de un casco de minero, símbolo de coraje social, detrás de una dama-escolta, menea la colilla ante quienes, en Europa, pueden rescatar a nuestros amos, también llamados bancos«,como dice Maruja Torres en su artículo Bajeza. O el héroe galáctico, como lo ve Lucía Méndez.

Christine Lagarde, como el resto de los mandameses neoliberales, saluda las reformas emprendidas por Rajoy, citando la sanidad. Que los inmigrantes sin papeles (aunque lleven años trabajando en España en empresas de desaprensivos propietarios que no les han dado de alta) mueran sin tratamiento, o que los parapléjicos y ancianos tengan que pagarse parte de la silla de ruedas, o que se suprima el diagnóstico prenatal amplio para los recién nacidos. 100.000 millones para los bancos. Que se añaden a los 110.000 ya entregados, o al 1,6 billones en toda la UE. Eso es neoliberalismo pata negra.

Los manuales del rescate, incluso la propuesta para España de la Comisión europea, cuando ya se daba por hecho el rescate, implican subidas de impuestos -en particular el IVA que solicitan saque del superreducido a productos de primera necesidad, pan, leche, huevos, frutas y verduras… ved aquí-, rebajas y despidos a los funcionarios (que como sabemos incluyen a profesionales de la sanidad, educación y servicios públicos), o reducir el desempleo y las pensiones. Un resumen aquí, de Ignacio Escolar, que suscribo.

Una cacerolada en la Puerta del Sol, profundamente indignada, saludó el rescate y pidió -como debe ser- un referendúm antes de suscribirlo. En las redes sociales saltaron chispas durante toda la tarde y noche. En el telediario de TVE nos tranquilizaron mucho poniendo las palabras de De Guindos. Toda la prensa cómplice en el mantenimiento de este estado de cosas huye de la palabra «rescate». Como en los viejos tiempos, hay que recurrir a la internacional. Magistral el titular de Time que, burlándose del PP, escribe: Tú dices tomate, yo digo rescate.

    Tras la rueda de prensa de De Guindos, en el supermercado frente a mi casa, los ponedores hablaban con pasión de fútbol. Una pareja de adolescentes -ella con prominentes tetas al aire, él con pelo pincho- en la caja seguía esta conversación:

  Él: Te voy a dar un bofetón que la vas a gozar. Ya sabes cuánto me gusta pegar.

  Ella… no dijo nada, mirando con arrobo a su hombre.

   A las 6 de la mañana alguien se ha entretenido despertando a los vecinos con el timbre del portal. Otra buena noticia: no era la mano dura de la represión prolíficamente usada por el Gobierno «como dios manda». Y es que, en la nebulosa del sueño interrumpido, la memoria de la infancia deja huellas indelebles.

   Menos mal que aún nos queda la Virgen del Rocío. A ella le debemos sin duda tan buenas nuevas.

 
A las 12 de este domingo Rajoy ha comparecido en una breve y muy lamentable rueda de prensa, en la que ha presumido de sus éxitos, ha seguido en la senda de las mentiras, el discurso pueril y la soberbia… y se ha ido corriendo a Polonia al partido de la selección, lamentando las horas de vuelo y que se va a perder el tenis de Nadal. Este presidente tenemos.

España pide un rescate de 100.000 millones de euros

De momento os dejo enlaces a  Ignacio Escolar: La letra pequeña del rescate.

Y a Antonio Gutierrez-Rubí: El presidente que dejó de serlo.

 

 

La democracia en peligro

Foto: @arma_pollo en twitter

La imagen no puede ser más simbólica. Bankia enderezada y sólida (como nos la presenta el Gobierno) frente al suelo, el horizonte, el resto de los edificios, farolas y coches torcidos. Aquel país que votó el 20 de noviembre, harto y esperanzado, ha llegado a altas cotas de desaliento. Las últimas encuestas sociológicas muestran a una ciudadanía que no sabe adónde acudir primero a achicar los agujeros de la estupefacción. El nuevo Míster Liebaert (antes Urdangarín), el presidente de los más altos estamentos judiciales, Carlos Divar, una situación económica que encuentran mala o muy mala el 96% de la población, según encuesta de Metroscopia.  23.400 millones de euros para la propia Bankia, es decir, más del doble de lo restado a sanidad y educación a la sociedad. Desahucios por impago de hipotecas a un banco sostenido con dinero público. Despidos y pensiones multimillonarias para sus malos gestores. Y entretanto amenazas de nuevos recortes, sacrificando el Estado del Bienestar en el altar de la austeridad. En consecuencia, justicia, iglesia, monarquía, parlamento, gobierno, partidos políticos, autonomías, todo se encuentra en entredicho. Incluso buena parte de los medios informativos navegando entre la frivolidad y la manipulación.

   Si nos atenemos a los datos demoscópicos que proporciona este artículo “Del “shock” económico al democrático”, el más aterrador de todos es que en los últimos 7 meses, el porcentaje de personas  que piensa que “el actual sistema democrático sigue siendo, con todos sus defectos e insuficiencias, el mejor que ha tenido nuestro país en su historia ha caído del 72% al 56%”. No nos detallan si prefieren cualquier otro de la larga senda de catástrofes que han jalonado nuestra trayectoria (dictaduras largas y cortas, monarquías de variado signo o dos efímeras repúblicas) o si piensan en la búsqueda de una nueva democracia participativa y más real, como propone el 15M en su más amplio concepto: el de la una sociedad indignada que lo que quiere es enderezar los continuos desatinos a los que asistimos.

  No sabemos si a echar agua a la deuda ardiente, sacar la cabeza del lodazal de la corrupción y de los repartos de cargos y prebendas a familiares y amigos, o asumir ese futuro que, aún basado solo en los optimistas cálculos de la religión neoliberal, sitúan la recuperación de España en 2017 y el empleo en 2023  como hace el FMI. ¿Optamos entonces por renunciar a la democracia? ¿A cambio de qué?

  Hemos aceptado impertérritos quela UE sustituyera democracias por tecnocracias, comenzando incluso por Grecia la creadora del concepto y, ahora, el deterioro económico -que no causamos- parece hacernos dudar de los propios valores de un gobierno de todos, en libertad, y de los instrumentos que lo llevan a cabo.

 El presidente que en campaña electoral llegó a prometer “devolver la felicidad” a los españoles, se ha quemado a velocidad de vértigo. La prensa internacional resalta sus incomparecencias, que presentara tarde las cifras del déficit por motivos electorales, sus presupuestos y, abierta la veda, critica hasta, como hace la influyente agencia británica Reuters, que Rajoy  (y  buena parte de sus ministros) sea un “provinciano”, sin experiencia internacional y con un nivel limitado de inglés. Al igual que los principales medios extranjeros, Mario Draghi, el tecnócrata que dirige el BCE, califica de «desastrosa» la gestión llevada a cabo en Bankia, completa, de principio a fin. Nos refriegan la burbuja inmobiliaria que deja sus heces en el sistema bancario. Los medios inventores de etiquetas ya hablan de “Spanic” (Pánico/España).

    Lo que se destaca menos es el abuso del Decreto Ley para imponer, sin debate, durísimas reformas, y no solo económicas. Y sobre todo la persecución de las protestas ante tanto desatino, con una nueva redacción del Código Penal que equipara a “terrorismo” participar en ellas o convocarlas si se produce algún incidente, y “atentado a la autoridad” la resistencia pasiva. Manifestantes en la cárcel hasta un mes tras su detención, con peticiones de penas de tal monto que cuesta creer en democracia y en un país que hace gala de la impunidad en delitos graves. Incluso no tipificados como la estafa a la sociedad.   

   La democracia se está viendo amenazada, pues, desde múltiples flancos. El más peligroso, sin embargo, es la aceptación de que ha de ser así sin hacer nada por regenerarla. La pregunta clave es ¿Adónde esperan que nos lleve este camino? ¿A mantener un poder financiero artificialmente enhiesto como bandera de un mundo que se tambalea?

Publicado también en eldiario.es