Una de neorrealismo español

 Propongo recuperar esta cabecera para los nuevos NODO de la partitocracia. Javier Martín en El País lo titula «Una de terror«, pero en verdad estamos ante una pieza de descarnado neorrealismo español, que no se escenifica en los cines, sino en las pantallas de la televisión, y, por contagio, en radios y prensa escrita. Muchos periodistas estamos preocupados por la ocupación política de los medios.  Insisto en ello con fruición: es muy grave que los medios ejerzan de oficinas de prensa de los partidos en lugar de dar información. No es noticia en absoluto lo que viene tras esta entradilla real: «Y esto es lo que opina el PP» -con tonillo y sonrisa robótica-, que me llevó a apagar el telediario de mi antigua casa. Declaraciones unilaterales sin admitir preguntas, y todo lo que les pida el cuerpo ¿Qué está pasando?

   Sometidos a su vez por «los mercados«, los políticos -con la complicidad o inercia de los medios y el desapego de la audiencia- han formado una viciada escala que hurta a la ciudadanía sus derechos -el de la información desde luego-. Así vemos su escasa reacción ante tanto atropello como sufre a diario.

Dice Javier Martín:

  «Desde mañana las tres primeras páginas de este periódico, y de todos, las escribirá el PSOE con sus buenas noticias; las dos siguientes, el PP; la sexta será para IU, y la séptima para otros partidos. ¿Terrorífico? Los políticos están rumiando una ley para que las televisiones privadas se vean obligadas a emitir equis minutos con las buenas obras de cada partido parlamentario. No solo en las públicas, que ya lo hacen en periodo electoral, sino también en las privadas. Y no solo para hablar de ellos, que lo hacen hasta la saciedad, sino para hablar de ellos bien. Y nadie alza la voz, ni Human Rights Watch o Periodistas sin Fronteras o cosas así. Si ya es paradójico que, ante unas elecciones, cada cadena pública tenga que dedicar equis minutos según los escaños que el partido consiguió en la convocatoria anterior, el siguiente paso es obligar a las teles privadas, y por qué no a las radios y a los periódicos. El argumento es que hay que luchar contra el abstencionismo y para eso deben explicar bien su labor, ignorando que cuanto más salen más cae su prestigio.

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El integrismo religioso vuelve a frenar la investigación con células madre

Un juez federal de EE UU ha ordenado la paralización cautelar de la financiación pública para investigar con células madre embrionarias. Un grupo de adopción religioso ha logrado detener el proyecto presentando una demanda que ese juez admitió a trámite.

La investigación con células madre fue impulsada por Barack Obama, tras los 8 años de mandato de George Bush que supusieron la congelación de estos experimentos. Bush, llamado en su día “el carnicero de Texas”, firmó, durante sus casi 6 años como Gobernador de este Estado, la ejecución de 152 reos de pena de muerte, el 30% de las llevadas a cabo en todo el país.

Vinieron después los miles de muertos de Afganistán desde el 11S, daños colaterales en la búsqueda infructuosa de Bin Laden y en combate con los integristas talibanes, los mismos que el propio EEUU se había encargado de alimentar previamente. Y los de Irak, por miles también sin precisar, dado que a la piel oscura, extranjera y pobre asesinada se la cuenta muy mal. Pero las “células madre embrionarias” -células, como su propio nombre indica-, han de ser preservadas.

Una de las primeras medidas de Obama fue restablecer la financiación pública de esta investigación que se considera vital para el tratamiento de muchas anomalías y enfermedades. EEUU es motor de experimentación ciéntífica y lo que allí se haga, o no se haga, influye en el resto del mundo. Pero el juez federal ha prestado oídos a la demanda de paralización ¿De qué nos suena esto? Curioso además es la causa de oposición de Nightlight Christian Adoptions argumentando que el uso de ese tipo de células supone la destrucción de embriones y, consecuentemente, una reducción en la cantidad de niños que podrían ser entregados en adopción a parejas que los soliciten. Por millones se mueren de hambre seres vivos de todos los tamaños a lo largo y ancho del mundo, sin que les echen un ojo.

Veo estos días la serie “Los Tudor”, y en ella se contempla con crudeza lo que tanto hemos sabido: el poder omnímodo de la Iglesia en nombre de la religión, sentada en Parlamentos e imponiendo a la sociedad como norma de vida unos postulados que deberían ser estrictamente privados y opcionales. Pero no, han de ser obligados y exigidos a toda la ciudadanía y su ordenamiento como grupo. Así fue durante gran parte de la Historia de la Humanidad. Lo sigue siendo, al parecer.

Las células humanas, las embrionarias en particular, son uno de los tabúes de los que hablaba ayer. De encendida controversia. Caracterizadas por su indefinida autorrenovación, mediante múltiples divisiones con carga genética, llevan en sí la capacidad de formar todos los tipos celulares de un organismo adulto. Sirven los embriones de 4 días. Pura célula, poco más que el óvulo fecundado por un espermatozoide salvado de la millonaria carrera al suicidio de cualquier eyaculación. Creados, además, en este caso, en laboratorio. Un inconcebible absurdo rechazar su uso científico.

12 temas tabúes

Somos una sociedad sufrida a la que roban con total descaro e impunidad, a la que constriñen, devalúan un futuro mejor ganado con esfuerzo durante generaciones de civilización, le destrozan el planeta, engañan y manipulan, pero esos asuntos esenciales apenas suscitan reacción. La pasión salta arrolladora –hasta la obcecación y el insulto- en una serie de cuestiones que no afectan de forma trascendental nuestra vida.

En mi experiencia de año y medio de blog, he observado que hay temas tabúes que vuelven en comentario y controversia una y otra vez, incluso pasados los meses de la publicación.

1) MACHISMO. Alguien les contó a algunos hombres no sé qué de su superioridad, algo de la necesidad de condescendencia para admitir que, quizás, en ciertas ocasiones, se puede hacer una excepción con posibles individuas susceptibles de ser tenidas en cuenta. Para “ayudar” y entender “su” papel.

2) ABORTO. La despenalización del aborto en realidad, aunque se manipule. Aborto ha habido toda la vida. Su ilusoria prohibición la reclaman, por lo general, quienes jamás condenan la pena de muerte a auténticos seres humanos vivos y niegan hasta ayuda al desarrollo a cualquier niño si está ya fuera del vientre materno.

3) RELIGIÓN. La católica, por supuesto. Y en general todo cuanto enfrenta razón y ciencia frente a creencia.

4) SEXO (fuera de los cauces de la tradición admitida). Existen una serie de personas a quienes altera el equilibrio emocional con quién se meten los otros en la cama. Especialmente si lo hacen de forma visible, sin esconderse.

5) CATALUÑA. Saca de quicio al nacionalismo español. Todo lo que hace es para ir “contra España”. Sin embargo, en los barómetros del CIS sólo  preocupa apenas al 1% de la población.

6) LA UNIDAD DE ESPAÑA. Y, con ella, la lengua, la bandera, y las llamadas “tradiciones”, insertadas en la misma… banderilla. Pues lo mismo

7) LA INMIGRACIÓN. Penalizada por los partidarios del “esta tierra es mía”, no se sabe por qué.

8  ) EL CONTRARIO POLÍTICO. Que lleva a entender que cualquier acción o palabra está inducida por la ideología. Maniqueísta. Sin matiz alguno.

9) ISRAEL. Con harto motivo.

10) VENEZUELA Y CUBA. Con menos. Nunca se ha informado tanto de países tan pequeños y relativamente poco influyentes.

11) NEOLIBERALISMO. Neo, porque el liberalismo inicial enarboló en su bandera, libertad, justicia e igualdad. Asombrosa apuesta de quienes -con el mismo germen egoísta neoliberal-  no se benefician de “el sistema“.

12) EL CAMBIO CLIMÁTICO. Auténticas hordas prestas a entrar en acción aguardan cada vez que se mienta, para rechazar que haya sido influido por la acción humana. Y de paso propiciar la ENERGÍA NUCLEAR que también es objeto de creencias frente a razones.

Temas tabúes, de polémica infinita, en la que jamás se llega a una conclusión, pero en cuya defensa en discusión se puede dejar la vida.

¿Por qué?

¿»Equidistán» es realmente equidistante?

La crisis nos impregna: ha llegado también a la cultura y la evasión. Sobre todo a la evasión. Ramón Muñoz nos cuenta en El País que “Los ‘apocalípticos’ de la recesión se hacen guionistas”. Libros, cine, televisión “se alimentan de las visiones catastrofistas de la crisis” -detalla-, como resulta lógico cuando un tema hace latir –aunque sea poco- a la sociedad. La crisis impregna al periodismo, especialmente al “equidistaní”.

  • En el lado derecho de la balanza tenemos a Glenn Beck:

“La mejor muestra del nuevo filón es el showman y presentador de televisión estadounidense Glenn Beck. Desde su tribuna diaria de Fox News y desde su programa de radio, predice todo tipo de catástrofes si Barack Obama persiste en el proceso de “socialización” de la economía norteamericana que inició su predecesor, George W. Bush…”.

Es decir, a este señor –que pretende “refundar” EEUU, desde las escalinatas de los sueños de Martin Luther King, para conseguir un país ultraliberal sin fisuras- le apoya la poderosísima cadena Fox, el movimiento ultraconservador Tea Party y el ala derecha del Partido Republicano.

  • En el plato izquierdo –según el artículo-, está Michael Ruppert…

“Un antiguo policía de narcóticos de Los Ángeles, ha saltado a la fama por sus predicciones catastrofistas”. “Adivinó” todo lo que no veían supuestamente los economistas. “Así, Ruppert aparece en una conferencia en 2006 advirtiendo a la gente que no se endeudara, ni contratara hipotecas porque estaba a punto de estallar una gran burbuja inmobiliaria, como efectivamente sucedió dos años después con la crisis de las subprime. También anticipó la quiebra del sistema financiero y los rescates multimillonarios de 2008 (la siguiente en caer será la propia Reserva Federal, según su vaticinio)”.

Lo peor es que “Ruppert da una imagen de paranoico, fumando compulsivamente, e incluso llorando cuando relata los estragos de la catástrofe que está por llegar”. A su documental “Colapso” parece que le apoya el fervor popular.

  • Y flotando por el aire, a ver si se decide a depositarse en el plato izquierdo, a Michael Moore:

“Con más oficio de agorero profesional pero mucho menos auténtico, el director Michael Moore ha vuelto a la carga con “Capitalismo, una historia de amor” en el que pone el dedo acusador en los grandes magnates financieros que, servidos por sus políticos títeres, han causado la crisis y ahora cargan las consecuencias sobre la clase media, que sufre en sus carnes cómo cada día se destruyen 14.000 empleos o hay 7,5 desahucios por minuto”.

Moore sin embargo cobra por su trabajo. Y eso está muy feo en alguien de izquierdas ¿o no es de izquierdas?:

“Con la demagogia que caracteriza a este histriónico director, millonario gracias al sistema que denuncia -cobra 3.000 dólares por entrevista-, el documental denuncia cómo la aristocracia de Wall Street obtuvo mediante el miedo y los sobornos que el Gobierno saliera a su rescate con 800.000 millones de dólares (623.883 millones de euros)”.

A mí, en este análisis y así, a bote pronto, me faltan dos libros fundamentales: “La doctrina del shock” de Naomi Klein (aunque sea de 2007 mantiene su vigencia) y “Su crisis, nuestras soluciones” de Susan George. A mí en este análisis, me faltan… datos, proporcionados por expertos. O, al menos, una comprobación y constatación de lo que realmente ha sucedido en el mundo con la crisis, qué afirmaciones de los autores citados son hechos constatables y qué opiniones. Quién apoya a quién en todos los casos, y cuánto cobra cada cual en dinero o en especie.

Sin acritud hacia el autor de este artículo que no es sino una muestra más del actual periodismo –e incluso más elaborada que otras-, me limito a mostrar la peligrosa vigencia de la “equidastania”. La mesa puesta para que uno se sirva al gusto. Aunque ¿de verdad “Equidistán” es equidistante?

Por cierto, aquí está en acción Glenn Beck y hablando de España con un español. No es nada histriónico ni demagogo.

Volver a empezar

Esta foto de las Montañas Azules en Katoomba (Australia) la tomó un amigo: José Antonio Rodríguez. Los libros de viajes y aventuras le llevaron a buscar la forma de vivirlos y lo hizo a través de su trabajo en los programas de reportajes de TVE. Ya jubilado, JA emprendió un largo viaje. Había hecho otros antes. Año y medio estuvo recorriendo África hace tiempo. Y dice que probarlo, crea adicción. Por eso, desde hace casi tres años, está dando la vuelta al mundo en coche. Lleva recorridos más de 120.000 kilómetros a través de todos los continentes. Sabe mirar, disfrutar, y nunca tiene prisa. Viaja solo pero se ha nutrido de un rico bagaje de encuentros. En vacaciones de las vacaciones viene a España. Hoy lo han entrevistado en RNE. Una vez más ha demostrado que es posible reinventar la vida cada día. Los límites, los retiros, los ponen los otros.

A mitad de los años 90, un jefe me explicó el por qué me habían retirado de pantalla: “Emitimos reportajes tuyos en el Canal Nostalgia, tú eres el Canal Nostalgia”. Yo sonreí en mi interior y me acordé de Joaquín Sabina. Ellos no sabían que “tengo la costumbre de resucitar”.

Ni mucho menos el pasado de la comunicación se nutre de una pléyade de indómitos mitos aventureros, había incontables funcionarios. Tanto o igual que ahora, quizás algunos menos entonces porque hubo que idear y estrenar el periodismo… y la democracia. En todo tiempo, hay quien transita por los canales y quien trata de escapar por las incontables fisuras del sistema, e incluso la costumbre, para trazar su propio camino. Nunca es tarde, ni pronto. Lo que pesa y lastra se aparta en la orilla con resolución, aunque a veces duela. Y, como hacen los ríos, se busca el terreno para seguir fluyendo y avanzando. Y hasta remansarse un rato en un recodo para saborear lo que ofrezca.

Nada peor que la autoderrota previa. Nada más castrador que acallar los estímulos y, en el periodismo, carecer de curiosidad. En cualquier aspecto de la vida en realidad es esencial la curiosidad. Tras ella se esconden muchos hallazgos para vibrar. En confianza ¿Quién o qué nos impide volver a empezar una y otra vez?

El limbo

Es el lugar más seguro para vivir. La tierra del hombre masa, la cuna de todo el mundo. Dispone de paredes insonorizadas para no escuchar el llanto de dos tercios de la población mundial condenada a un “infierno” en vida. Y, por las ventanas al exterior, apenas entra la luz de la información. Los “mercados” son sólo el cuento temible para enderezar conductas. Las restricciones de la dieta alimenticia, necesidades de la organización. Es caro comer a la sopa boba. Cuanto más bueno y dócil seas, más cromos te dan para canjear en las tiendas. Es un lugar confortable lleno de sugerencias para comprar. Casas, automóviles, vacaciones, vestidos, abalorios… los acumulas, los consumes, tiras sobrantes a la basura y vuelves a empezar.

 Afuera, cuentan, suceden cosas incómodas, potencialmente peligrosas: daños colaterales, flexibilizaciones laborales, reajustes de precios e impuestos, recogidas de beneficios, alzamientos de bienes, contextos que salen y entran, delincuentes, pobres, bombas y conflictos armados, enfermedades. Y se sabe. Y se abraza la seguridad. Alguien nos cuida, nos protege, vela por nosotros. Los protagonistas se pegan y gritan, surgen temas pasionales de controversia sobre los grandes valores, y los residentes pueden participar a través del mando a distancia. Se puede escoger bando, creencia, apostar.

 Los rebeldes son condenados al abismo, sin preámbulos. Apenas se les ve desaparecer. Uno mira en las vidas de los otros y se siente admitido en la norma. Por la televisión comunitaria surten de grandes entretenimientos para pasar el tiempo y escenificar el simulacro de vivir.

 Sofás ocres, cortinas ocres, paredes ocres, suelo gris.  Ni fuego, ni hielo. La temperatura es de 22º y cuando llegan olas de calor o de frío, huracanes y diluvios, la sensación térmica permanece inalterable. Presión sanguínea en 12/7, la diástole y la sístole sin sobresaltos y 72 pulsaciones de pulso cardíaco. Excesos en comida y bebida, emociones y conciencia, no se reflejan en las gráficas. La sensación corporal y de los sentimientos es siempre la correcta. No hay mejor lugar para vivir. El averno no es opción. El cielo efímero no se contempla.

La liturgia católica decidió abolir no hace mucho el limbo de la mano de Ratzinger porque mantenía dudas de si en efecto era una verdad de fe. La realidad se colaba por las ventanas y había que cerrarlas. El limbo es un lugar incontaminado, libre de humos, alientos, pestilencia. O ésa es al menos la sensación limbística. ¿Qué más se puede pedir?

Desnudar la piel

 

Desnudarse de la propia piel no parecía una posibilidad hasta que he visto este cuadro de Verónica Rubio. Me ha parecido una pintora fascinante, inquietante. No ceso de darle vueltas.

Cuando hasta la piel escuece, cuando sobra cualquier peso por mínimo que sea, surge una cremallera liberadora. Pero tras ella asoma un hondo vacío. ¿O no tanto? Es una forma de verlo.

O cuando arde, o cuando sobran ataduras y se precisa menos peso para volar hacia cualquier destino.

O que todo es accesorio, hasta la piel.

O que hay pieles de quita y pon para cubrir el cuerpo.

  • En el resto de la obra, Verónica Rubio da más pistas…

Un hombre roto y cosido…

Una mujer resquebrajada, enlazada…

Pero, bien, las heridas desaparecen, son… epidérmicas.

Medio vestido, medio desnudo, siempre la doble opción. Hundirse en la no materia o despojarse de ataduras para recubrir al gusto el negro. Y volar si a uno le place. Un mar de dudas. Pero es magnífico encontrar sugerencias artísticas que despiertan sentidos y emociones.

El «neomachismo» que nos invade

Ser consideradas la costilla de Adán nos hizo mucho daño. No tuvimos oficialmente alma hasta el Concilio de Trento en 1545, según algunos autores. Y se descubrió antes América que la existencia del clítoris. La maternidad como flaqueza y no como grandiosa contribución a la perpetuación de la especie, late en el fondo dando causa a esta realidad.

Mientras millones de mujeres continúan siendo ciudadanas de segunda, o de tercera, o ni siquiera ciudadanas, las privilegiadas del mundo desarrollado asistimos a un implacable resurgimiento del “neomachismo”. Todo se reviste de “neo” en estos tiempos. Y ya es de uso común el término “feminazi” para calificar a quien ose siquiera poner de relieve la oleada que nos sacude.

El portavoz adjunto del PP en la Asamblea de Madrid Juan Soler considera que Trinidad Jiménez, es una “candidata floja” para la región, ya que le falta “fondo y cuajo madrileño” y su acento la hace “más apta para Dos Hermanas o Velez-Málaga“. Al margen del sectarismo regional ¿Lo diría igual si hablara de un hombre?

Bibiana Aído produce urticaria sólo con mentar su nombre, incluso en los sectores autodenominados de (extremo) centro y apolítico. Nadie da un euro por su ministerio y cada medida suya se critica con virulencia, ella misma como persona es vapuleada de forma implacable. Es la “feminazi” perfecta. No tardará en llegar el día en el que invalidar a Bibiana Aído sea condición indispensable para obtener la ciudadanía española. Nuestro país aún no ha llevado la igualdad, el respeto y la justicia al corazón de los hogares.

No corren mejores tiempos en la otra orilla del océano. La derecha mas retrógrada del mundo –junto a la española- ha lanzado una “divertida” campaña en Minnesota en la que presume de que las políticas republicanas “están más buenas” y son “más calientes” que las demócratas. Ante las quejas, los republicanos aseguran que es lamentable que falte el sentido del humor.

 La mujer como objeto. La falacia continuada. El tópico que hace mito. La mujer como florero.

En agosto sí hay noticias

Forges en El País

 

Rajoy, desde su silente descanso, ha desplegado a sus lugartenientes para avivar conflictos y sacar réditos políticos exacerbando los sentimientos primarios de los ciudadanos (que es la genuina definición de la demagogia). Según González Pons, se vive casi un clima bélico en Melilla y la culpa es ¿adivinamos? De Zapatero. Un periodista único, testigo presencial durante décadas de lo que allí ocurre, Enrique Meneses, da todas las claves de un problema, que no surgió ayer,en un artículo que concluye:   

“Nadie se ha querido parar a pensar que el rey alaouita tiene que tratar con mucho tiento el latente independentismo bereber”.   

Una última hora de la SER anuncia que José María Aznar se va a plantar en Melilla con un par… 

El agosto griego   

Javier Valenzuela nos enseña en una brillante Cuarta Página de El País, cómo debemos poner nuestras barbas a remojar. Entresaco el meollo, pero es un goce leer el texto completo por su gran calidad. Y por su carácter ilustrativo.   

«En 2009, a causa de la crisis financiera internacional, Grecia ya perdió un 10% de sus ingresos turísticos. Fue un duro golpe para un país en el que uno de cada cinco trabajadores -y el 18% del PIB- depende de ese sector. Pero lo peor estaba por venir. A lo largo del pasado invierno se supo que el déficit público y la deuda nacional de Grecia eran de dimensiones descomunales. Peor aun, Atenas había estado engañando durante años a Bruselas a la hora de presentar sus cuentas. Se desencadenó así un periodo de turbulencias en los mercados financieros internacionales y de ataques contra la cotización del euro.   

Recién llegado al poder, el Gobierno socialista de Yorgos Papandreu tuvo que adoptar medidas urgentes de austeridad para paliar la desastrosa herencia dejada por su predecesor, el derechista Kostas Karamanlis. Como es habitual en el sistema capitalista, tales medidas (reducir los ingresos de asalariados, funcionarios y pensionistas; alargar la edad de jubilación; abaratar el despido; subir los impuestos indirectos; disminuir los servicios públicos; privatizar lo que quede de patrimonio nacional) se centraron en los más débiles, en los votantes de Papandreu.   

Pero Grecia, la tierra de Mikis Theodorakis, es un país con corazón de izquierdas (y no solo socialdemócrata; comunistas y anarquistas tienen aquí más peso que en otros países europeos), así que no tardaron en llegar huelgas y manifestaciones. Algunas de ellas, las más violentas, fueron noticia internacional y provocaron el aluvión de cancelaciones.   

A decir de muchos griegos, las protestas están siendo menores de lo habitual en este país (menores, por ejemplo, que las provocadas en diciembre de 2008 por la muerte de un estudiante a causa de un disparo policial). Pesan tanto un sentimiento colectivo de resignación como la idea de que es injusto cebarse en Papandreu (como escribió el profesor Guy Burgel en Le Monde del pasado 6 de marzo, «no es fácil ser de izquierda y predicar la austeridad a los que ya son pobres, aunque sea para corregir la ineptitud y la corrupción de un anterior Gobierno de derechas»)».   

El día en el que se privatizó la guerra   

  Desarrollo el tema en www.escolar.net, a partir de la noticia puntual:   

Karzai, el presidente que, en todo el mundo, menos manda en su propio país –Afganistán- (a salvo del que ocupa la presidencia del llamado gobierno transicional de Somalia), ha dado una patada a la mesa y concedido 4 meses de plazo para que abandonen Afganistán las “empresas de seguridad” que allí operan. Un eufemismo –uno de tantos- que esconde a auténticos mercenarios de la guerra. ¿Qué han hecho para que un débil presidente adopte tan drástica medida que le enfrenta a EEUU? Son 40.000 efectivos. De 52 empresas diferentes. Y Karzai argumenta que han causado “incidentes trágicos y horrorosos“.   

Hay más. El goteo constante de corrupción desvelada en el partido del «todo se rompe y es culpa de Zapatero«.  Su magnitud asombraba a los propios autores.    

Los dejados de la mano ¿del sistema? Hoy en Pakistan.   

Y no nos olvidemos que Garzón sigue imputado, fuera del cargo y de España.   

Vergara en Público

Basura

De trabajar para vivir a trabajar para consumir. “Pago a mis trabajadores para que compren mis coches” decía Henry Ford como impulsor del capitalismo “en serie” con la cadena de montaje. De ciudadanos a engullidores. En cada esquina una tienda. Sobreabundancia de oferta.

La cosa empieza así…

Pero siempre termina de esta forma…

El reciclaje –si se hace- a veces llega a convertir la basura en arte, como nos cuenta Francisco Gálvez. ¿Buscando impenitentemente la utilidad?

Casi cuatro mil millones de personas (dos tercios de la Humanidad) viven en las más graves carencias. Con un dólar, con medio. Yéndose a la cama con el estómago vacío durante horas. Muriendo de hambre. El resto, obsesionado por comprar hasta lo innecesario cuya implacable obtención le inyectan en el cerebro. Hipotecando su vida, a veces, en el intento, como no soñó en ciencia ficción ninguno de los precursores: Ni El mundo Feliz, ni 1984, ni Farenheit 451. Fin y germen del sistema. Nutrientes, objetos, ideas, palabras, voluntades, para gastar y tirar.

    Un día encontré esta imagen del muñeco roto del consumismo…