Algo huele a podrido…

Algunas cosas sabemos del periodismo serio: que se buscan tres fuentes distintas por ejemplo para asegurar los datos (es la cifra exacta que venía en el “manual”). Y es lo que ha hecho la Agencia británica Reuters, aunque guarda la identificación de sus fuentes. También se hace en periodismo serio. ¿Y qué ha contado Reuters? Las sospechas de Bruselas, de la Comisión Europea, sobre que el nuevo gobierno español de Mariano Rajoy ha inflado el déficit para poder presentar unos presuntos logros en su reducción gracias a su labor. Habría más razones: deteriorar cuanto pueda la imagen del gobierno anterior, y justificar los recortes y la subida de impuestos ya practicados.

Reuters consultó al gobierno español antes de publicar su noticia –también lo hace el periodismo serio-. Rechazaron la oferta y ahora niegan categóricamente que se hayan trucado los datos. El comisario de Economía, Olli Rehn, declara que esas informaciones (las de Reuters) “no se basan en hechos sino en la imaginación y son incorrectas y engañosas». Y sin embargo urge al gobierno español a que presente las cifras ya porque dice desconocer aún los datos.

Rehn aprovecha la ocasión para denunciar que España suspende en seis de los diez indicadores económicos básicos: la balanza por cuenta corriente, las posiciones netas de inversiones internacionales, la cuota del mercado exportador, la deuda pública, la deuda del sector privado y el desempleo (éste en particular).

Reuters atribuye la, en todo caso, desviación del déficit público a «un deslizamiento mayor de lo esperando de las regiones» (comunidades autónomas). Otras fuentes lo concretan en los últimos 6 meses, cuando prácticamente todas ellas estaban en manos del PP tras las elecciones de Mayo.

Como hemos visto, la UE urge al Gobierno español a presentar las cifras de una vez, y estima, según Reuters, que lo retrasa deliberadamente hasta después de las elecciones andaluzas el 25 de Marzo, porque sería entonces cuando realmente nos vamos a enterar de que es “austeridad” para el PP, para la sociedad entiéndase.

Tras 3 días fuera y ocupada, me encuentro esta alerta que sería gravísima de confirmarse. Las varias alertas. Pero también y en el mismo sentido, el curioso olvido de las dos ministras que dieron cuenta de los acuerdos del consejo de ministros del viernes. Ya sabemos que la “reforma laboral” que alaban los empresarios, Bruselas, CiU y el PP es de lo más moderno y competitivo, aunque el propio Rajoy dijo que “no crearía empleo y que el paro seguirán aumentando”. No, solo abarata el despido. Pero lo interesante, es que Saénz de Santamaría y Bañez no consideraron relevante anunciar que con uno de los artículos se generaliza la bajada de sueldos, y también la “flexibilidad” de horarios y destinos para que -de no aceptarse- la expulsión sea completamente gratis. Es lo que Cospedal, tan madre ella, define como “buscar un futuro entre el empresario y los trabajadores”, sin sindicatos, en una mesa camilla con amoroso brasero… y en las condiciones de “igualdad” que aseguran los 5.300.000 parados y los que vendrán. Cospedal comentó que “Nadie” entiende que alguien se oponga a ese tierno acuerdo. Todos salvo los señores feudales y los siervos de la gleba y asimilados.

Muchas más cosas han pasado, nos iremos poniendo al día. Lo cierto es algo huele a podrido en esta España. Y mientras el presidente Rajoy, el Rey y todas las altas cumbres desagravian a Nadal… por la sátira de unos muñecos de guiñol. Y el coherente ministro Wert les llama ayer xenófobos y hoy cambia el tercio y dice que a ver si nos miramos eso del doping. Charanga y pandereta.

He estado en Vitoria. Dando una conferencia tan extensa e intensa como nunca en las Aulas de la Tercera Edad que lleva con tesón encomiable Julio Irazabal. En sus tres décadas de historia han pasado por allí hasta Miguel Delibes y Torrente Ballester. Y fue un honor. Sobre todo por la inteligente atención y participación del público, muchos abuelos, pero también jóvenes. Estas personas pertenecen a un país que no merece lo que le está ocurriendo por una serie de cegueras. La hermosa ciudad verde y blanca es una de tantas luces como iluminan nuestro camino para acabar con tanto hedor.

Aquí se truncó nuestra historia…

Un gobierno de un país europeo protestando por un programa de humor de otro país vecino. Presionando para que los guiñoles franceses dejen de tomar el pelo a España, como si los tentáculos de la censura pudieran llegar hasta ciudadanos formados y libres que no dependen en absoluto de Madrid.  Haciendo un ridículo patrio que a todos nos atañe.

 Un país que crucifica a un juez por investigar la corrupción y el franquismo y pide que se haga “campaña internacional” para devolver el prestigio mundial perdido por el pasmo que fuera tienen con nosotros.

 Un presidente que acude a su primer consejo europeo y lo único que hace al margen es solicitar un aparte con el primer ministro británico David Cameron para reclamar Gibraltar.  

 Un país donde los ultras califican de ultras a quien no está asentado en el extremo-centro. Como si supieran el significado peyorativo del concepto.

 Un país donde se miente para ganar unas elecciones y luego se desdice en los hechos, sin rubor, para mutilar los derechos laborales como nunca en el último siglo. Abriendo la puerta a una rebaja y arbitraria de los sueldos de todos.

 Un país en el que la soberanía popular es engañada, apaleada, y los poderes que emanan de ella como la justicia no pueden ser ni criticados. O los que no se sabe de dónde emanan gozan de impensables privilegios en el siglo XXI, como si viviésemos aún en el XVI.  

Definitivamente nuestra historia, nuestra esperanza de progreso,  se truncó… el día que la Virgen del Pilar dijo que no quería ser francesa…  🙂

Historias de la guerra (Para Baltasar Garzón)

Belchite

Mi padre murió a los 87 años (en 2001). Durante el verano de su larga agonía -y en medio de una cierta nebulosa que empezaba a empañar su brillantísima cabeza- una tarde comenzó a hablarme de la guerra, de su participación involuntaria en el bando “nacional” en el que fue movilizado. De la batalla de ese Belchite que ha guardado sus ruinas como una memoria pétrea e indestructible de aquel horror.

La lucha y el miedo -en una persona especialmente valiente- estaban tan vivos como si todo estuviera sucediendo el día anterior. Presumía de no haber pegado un solo tiro, de seguir sus ideas –como yo intento hacer- y, si era preciso, buscando recovecos en las situaciones difíciles para no traicionarse. Pero estuvo en el frente, oyendo silbar las balas y viendo caer a sus compañeros. Y tantísimas décadas después, oliendo la muerte próxima, era esa angustia lo que quería contarme.

Mi madre –su novia entonces- seguía en Zaragoza. Una bomba mató a su mejor amiga. Y ella no estaba muy lejos. Mi sólida abuela, viuda desde los 30 años, analfabeta, trabajaba para sacar adelante a sus dos hijos de portera en una casa que también les daba alojo. Un día, los “nacionales” fueron a buscar a unos vecinos. Mi madre les gritó que no se los llevaran. Hizo hincapié en la madre, embarazada.

-“El mal hay que cortarlo de raíz”, le respondieron. Y así fue: nunca más regresaron.

Al día siguiente se la llevaron a ella, a mi madre, y la ingresaron en la cárcel.

Contaba mi padre muchos años después –no sé si añadiendo algún varonil detalle épico- que se escapó en un coche de su sección con su amigo Manolo. Ida y vuelta apresurada. Y que sus gestiones lograron sacar a mi madre de la cárcel, aunque “las cosas estaban muy feas” para ella.

Mi madre no se sacó de su mente la suciedad de la cárcel durante toda su vida. No muy larga: 68 años.

Hoy, gracias a Baltasar Garzón, algunas personas han podido contar sus historias en público, ante un tribunal por primera vez en tres cuartos de siglo. Mucho más graves desde luego. Pero desde el dolor que siento por el triunfo del ataque que se ha perpetrado contra el juez Garzón, he recordado aquellas vivencias de mis padres. Y me libera contarlo. Precisamente hoy.

Pensaba en mi ingenuidad que aquello era agua del pasado. Pero las chanzas y alegría de alguna responsable política, los brindis con champán, los respetos y acatamientos frotándose las manos, el amparo a la corrupción, la coacción a quienes buscan la Justicia, me sitúan ante una realidad que da mucho miedo y de la que son cómplices, incluso sin darse cuenta en ciertos casos, algunos de mis conciudadanos. ¿Heridas abiertas? Es que los herederos naturales de quienes iniciaron y mantuvieron aquella y otras atrocidades las raspan todos los días.

 

 La madre de Serrat era de Belchite.

He visto cosas que no creeríais (parte enésima)

ULTIMA HORA: Garzón condenado por las escuchas de la corrupta Gurtel. Por unanimidad del Supremo. 11 años de inhabilitación.

Y ahora seguimos…

GRECIA.

Todos pendientes de Grecia. De si su gobierno tecnócrata e impuesto por “Bruselas” se decide a bajar las pensiones de sus jubilados para pagar a los especuladores. Los niños se desmayan de hambre en los colegios, algunas madres abandonan a sus hijos por no poderlos mantener a ver si con suerte los encuentra alguien que les dé mejor vida. Los presos de las cárceles llevan desde el domingo sin comer, porque no hay dinero.

Todo es por los 110.000 millones de euros que les dieron el año pasado y los 145.000 que les prometen desde hace varios meses a cambio de recortes y privatizaciones. A los bancos europeos les han regalado –confesos- 1,6 billones de euros, más medio millón recientemente en vías de créditos. Sin contrapartidas.

Durante el tiempo de la zozobra griega, los especuladores han apostado a la caída de Grecia como buitres voraces aguardando la rapiña, y haciendo caja -jugosa- a diario a través de “productos financieros” intolerables que ampara la UE y todo el poder internacional. Grecia no es una ficha en el tablero, es un país con personas dentro.

JUSTICIA EN ESPAÑA

Contemplamos aterrados a Garzón defenderse de sus imputaciones –tres, como nunca había sucedido- y las acusaciones de una organización ultraderechista –legal- a quien no le gusta que se hurge en la mierda del franquismo. Ya lo escribió Nacho Escolar en uno de los mejores textos que he leído cuando empezaba a sonar simplemente las imputaciones de Garzón: había osado pisar “El jardín secreto”.

Comenzaba así:

«Es una constante en los cuentos, leyendas y religiones de todas las tradiciones. El poder –sea dios, el rey o la propia sociedad– impone un tabú, una manzana prohibida, un jardín secreto que no se puede hollar, so pena de sufrir los peores castigos. Aquel que se atreve a comer del árbol de la ciencia, aquel que pisa el jardín prohibido, debe pagar por ello«.

Otro juez, José Castro, también se ha metido donde no debía, al parecer. Investiga a Iñaki Urdangarín, un sujeto ahíto de pruebas en su contra. De una dimensión que llega a asombrar. Con trato preferencial de la justicia, no es suficiente. Castro ha osado también levantar la tapa de la corrupción en Baleares, del ex presidente del PP, Jaume Matas. Pues van a por él también. Desde el Poder judicial. Le investigan por filtraciones, por lo que sea, aterra ver la similitud con Garzón.

EL PARO

Comparece Rajoy por fin en el Congreso. Dice que en el año 2012 continuará creciendo el paro. Coincide en su apreciación con el Banco de España, el BBVA, FUNCAS, FMI, o JPMorgan. Lo explica “por la herencia recibida”. Es mentira. La causa –y es la que también valoran estos organismos- es la austeridad, las políticas de ayuste del déficit público. Las que llevó obligado Zapatero viendo desangrarse el empleo en España. Las que empecinadamente sigue Rajoy. Caminamos hacia una cifra de paro no conocida en un país desarrollado: entre 5.700.000 y 6.000.000 Y el presidente del gobierno y del PP busca con su reforma laboral abaratar aún más el despido, y alegrar un poco las cifras con contratos que pagarán sueldos de miseria para los del “algo es algo”, que terminarán siendo todos. ¿Para qué va pagar más un empresario si puede solventarlo con 400 euros mensuales?

Pero muchos de los votantes del PP creen a Rajoy. Tampoco se molestan mucho los grandes medios en sacarles del error.

CORRUPCIÓN

Y siguen aflorando más casos de corrupción. En la Comunidad Valenciana por la visita del Papa. En su caja de ahorros que nos ha costado 5.000 millones al erario público y que perdía ingentes cantidadesAsí, por ejemplo.  ¿Y dónde está aquí la justicia auténtica? Menos mal que no hay dinero. No para sanidad, salud y servicios públicos. ¿Llegaremos a las pensiones como en Grecia? ¿Al hambre?

EN MANOS DE DIOS

Pero tenemos a dios. Un colegio público de Madrid restringe la carne en los menús infantiles “por la cuaresma”. El Colegio de Infantil y Primaria Virgen de la Encina de Hoyo de Manzanares cambia pollo, cerdo y ternera por merluza y bacalao.

¿De verdad los españoles, los europeos, han votado tales atrocidades? ¿Qué responsabilidad nos deben a los demás, en cualquier caso, quienes consienten todo esto?

La cámara de criogenización del PP y otros ejemplares

Lo escribí hace año y medio, y el tiempo ha venido a darme la razón. Mantenía entonces que el secreto mejor escondido del PP era esta cámara de criogenización, muy sofisticada, en contra de lo que pueda parecer. Conserva los cuerpos (con su cerebro dentro, naturalmente) a temperaturas superiores a 120 grados bajo cero, pero, a diferencia de las más comunes que aguardan progresos científicos para revivir a sus ocupantes, de ésta se puede salir en cualquier momento, completamente sano (o tal como se haya entrado, que tampoco hace milagros). Su fin principal, por tanto, es conservar en el pasado, detener el tiempo.

La primera pista sobre la criogenización del PP, nos la dio Mariano Rajoy hablando de El Tato, un personaje muy de moda en España cuando él entró por primera vez en la cámara cercano a su adolescencia, recuerdo que lo mencionaba mi abuelo. Cuando la abandonaba –antes de ser presidente porque ahora parece que se encuentra permanentemente en ella- iba soltando giros tan arcaicos como “de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo, “Una imagen vale más que mil palabras”, o “todo el mundo”, expresión, esta última, utilizada por Ortega y Gasset en 1930 para definir características del hombre-masa, vehemente apasionado de la mediocridad.

Ingenua de mí creía imaginé entonces un sistema de mantenimiento que tan sólo pretendía conservar las esencias de la tradicional derecha española. En períodos críticos, cuando soplaba algún viento de progreso- se llegaba a técnicas extremas: rebajar la temperatura, aumentar el tiempo de exposición, y dotar a la cámara de un dispositivo que recita el antiguo refranero español y que va directo al subconsciente. En la placidez del sueño –y del franquismo según reza de saludo Mayor Oreja, otro usuario destacado del congelador-, se escuchaba:

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

A enemigo que huye, puente de plata.

A otro perro con ese hueso.

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. (Éste en particular cala hondamente)

En casa del herrero, cuchillo de palo.

Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Nadie tira piedras a su tejado.

Temprana es la castaña que por mayo regaña.

Todo depende del color del cristal con que se mire.

A buenas horas, mangas verdes.

A la fuerza, ni los zapatos entran.

En posteriores indagaciones hallé que, del rosario de frases, habían retirado –en estricta aplicación de la neolengua y el fomento de la memoria de pez- algunas que podían ser perturbadoras:

A caballo regalado no le mires el diente.

Bien predica quien bien vive.

Ojo por ojo, diente por diente

Al que buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Cada palo aguante su vela.

En boca cerrada no entran moscas.

A mucho hablar, mucho errar.

Y héteme aquí que por la gracia de las urnas –y de una ley electoral muy bien pergeñada para el objetivo que dota de mayorías absolutas por el voto de un tercio de los electores, poco más de 10 millones de personas en todo el país- el PP ya ha salido de la cámara, incluso del armario. Aunque evidentemente la sigue utilizando de retiro espiritual y conservador de las esencias algunas horas al día.

A mes y medio de su toma de posesión han irrumpido en tromba desde el medioevo y las diversas dictaduras que nos han asolado para hablar de “Gibraltar español”, “nación española”, “aborto culpable” (y de momento sin hoguera reservada como manda la tradición a jueces que meten las narices donde no deben), sufridos palos del varón en “el entorno familiar”, comprensión a la «picaresca» (corrupción). supresión de educación en la ciudadanía y sí en el fervor religioso católico, moros (o cualquier extranjero no millonario) indeseables, ladrillo como fuente de ingresos a particulares, trasvases faraónicos, expurgación de sus bienes y derechos a la plebe, autoridad, mucha autoridad, y austeridad, mucha austeridad, aunque solo para la chusma del sistema (casi todos)… «como dios manda».

 

Aunque empiezo a sospechar la proliferación de cámaras de criogenización en todos los partidos –confirmada en el caso del “nuevo” PSOE- , sindicatos, organizaciones empresariales, profesionales y sociales, y la existencia de un inmenso congelador –que en este caso ya ni mantiene constantes vitales- de uso común en buena parte de la sociedad española. Y mundial, con excepciones.

Ingo Schulze: Diez ideas para salir de la crisis

Ingo Schulze

Hace algo así como tres años que no escribo ningún artículo, por el simple motivo de que ya no sabía qué escribir. Todo salta a la vista: la abolición de la democracia, la creciente polarización económica y social entre pobres y ricos, la ruina del Estado social, la privatización y, de paso, la comercialización de todos los ámbitos de la vida, y así sucesivamente.

Cuando, día tras día, vemos el sinsentido como algo natural, es normal que, tarde o temprano, acabemos sintiéndonos enfermos y marginados. A continuación, resumo algunas consideraciones que me parecen importantes:

1. Hablar de ataque a la democracia es un eufemismo. Una situación en la que se permite con toda legalidad que la minoría de una minoría perjudique gravemente al interés general en nombre del enriquecimiento personal es posdemocrática. La culpable no es otra que la misma colectividad, incapaz de elegir a representantes aptos para defender sus intereses.

2. Todos los días se insiste en que los Gobiernos deben «recuperar la confianza de los mercados». Por «mercados», entendemos principalmente las bolsas y los mercados financieros, es decir, esos actores de las finanzas que especulan por cuenta ajena o por su propio interés, con el fin de sacar el máximo partido. Son los mismos que han usurpado a la colectividad cantidades asombrosas. ¿Y los representantes supremos del pueblo deberían luchar por volver a recuperar su confianza?

3. Nos indignamos, y con razón, ante el concepto de Vladimir Putin de una democracia «dirigida». Pero ¿por qué no se instó a Angela Merkel a que dimitiera cuando hablaba de «democracia conforme a los mercados»?

4. Aprovechando el hundimiento del bloque del Este, ciertas ideologías se transformaron en hegemonías y su influencia fue tal que parecía algo natural. La privatización, considerada un fenómeno positivo en todos los sentidos, es un ejemplo de ello. Todo lo que permanecía en manos de la colectividad se consideraba ineficaz y contrario a los intereses del cliente. De este modo, vimos cómo surgía un clima que, tarde o temprano, acabaría privando a la colectividad de su poder.

5. Otra ideología que ha conocido un éxito rotundo: el crecimiento. «Sin crecimiento, no hay nada», declaró un día la canciller, hace ya unos años [en 2004]. No podemos hablar de la crisis del euro sin citar estas dos ideologías.

6. El idioma que utilizan los responsables políticos que supuestamente nos representan está totalmente desfasado con respecto a la realidad (ya viví una situación similar en la RDA). Es el idioma de las certezas, que ya no se contrasta con la vida real. Hoy la política no es otra cosa que un vehículo, un fuelle cuya razón de ser es atizar el crecimiento. El ciudadano se ve reducido a su función de consumidor. Ahora bien, el crecimiento no significa nada en sí mismo. El ideal de la sociedad sería un play-boy que consume el máximo de cosas en el mínimo de tiempo. Una guerra desencadenaría un despegue del crecimiento.

7. Las preguntas sencillas, como «¿Para qué sirve esto?», «¿A quién beneficia?» hoy no se consideran convenientes. ¿No estamos todos en el mismo barco? El que dude es un apóstol de la lucha de clases. La polarización social y económica de la sociedad es fruto de una serie de encantamientos según los cuales todos tenemos los mismos intereses. Basta con darse una vuelta por Berlín. En los mejores barrios, por lo general, los pocos edificios que no se han renovado son los colegios, las guarderías, los asilos, las piscinas o los hospitales. En los barrios considerados «problemáticos», los edificios públicos no renovados no se notan tanto. El nivel de pobreza se determina por los huecos en la dentadura de las personas con las que uno se cruza. Hoy, escuchamos a menudo el discurso demagógico que afirma que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que nos hemos dejado llevar por la codicia.

8. Nuestros representantes electos han empujado y siguen empujando sistemáticamente a la colectividad contra la pared al privarla de sus ingresos. El Gobierno de Schröder redujo el tipo impositivo máximo alemán del 53 al 42% y el impuesto de sociedades casi se redujo a la mitad entre 1997 y 2009 para fijarse en el 29,4 %. Por lo tanto, nadie debería sorprenderse al escuchar que las cajas están vacías, aunque el producto interior bruto aumente año tras año.

9. Les voy a contar una historia: lo que antiguamente nos vendieron como una profunda divergencia entre la Alemania del Este y del Oeste hoy se nos presenta como una disparidad radical entre los países. El pasado mes de marzo, estaba presentando en Oporto, Portugal, la traducción de uno de mis libros. En un instante, una pregunta procedente del público cambió radicalmente el ambiente, hasta entonces cordial e interesante. De repente, sólo éramos alemanes y portugueses, sentados cara a cara, en actitud hostil. La pregunta era desagradable: ¿no teníamos nosotros la impresión, es decir, no tenía yo, el alemán, la impresión de hacer con el euro lo que no logramos hacer antiguamente con nuestros tanques? En el público, nadie replicó ante la pregunta. Y yo reaccioné instintivamente, como era de esperar, es decir, como alemán: molesto. Respondí que nadie estaba obligado a comprar un Mercedes y que los portugueses debían estar contentos de obtener créditos a intereses más competitivos que en el sector privado. Al pronunciar estas palabras, oía la voz de los medios de comunicación alemanes que evocan los excesos cometidos por los países denominados PIGS y me rechinaron los dientes.

Durante el bullicio que desencadenó mi declaración, al final entré en razón. Y como tenía el micrófono en la mano, balbuceé en mi imperfecto inglés que había reaccionado de forma tan estúpida como ellos y que todos habíamos caído en el mismo error al tomar partido de forma instintiva por nuestros colores nacionales, como en el fútbol. Como si el problema estuviera en los alemanes y los portugueses y no en las disparidades entre pobres y ricos, y por lo tanto en aquellos que, tanto en Portugal como en Alemania, se encuentran en el origen de esta situación y sacan partido de ella.

10. Estaríamos en democracia si la política, mediante los impuestos, el derecho y los controles, interviniera en la estructura económica existente y obligara a los actores de los mercados a seguir una cierta vía compatible con los intereses de la colectividad. Las preguntas que hay que plantearse son sencillas: ¿Para qué sirve esto? ¿A quién beneficia? ¿Es positivo para la colectividad? Lo que al fin y al cabo acaba planteando la siguiente pregunta: ¿Qué sociedad queremos? Para mí esto sería la democracia.

Y aquí me detengo. Podría hablar de otras cosas, de este profesor que confesaba reconciliarse con la visión del mundo que tenía con 15 años, de un estudio de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, cuyo objeto es la interrelación de las empresas hasta llegar a la cifra de 147: 147 grupos que se reparten el mundo y de los cuales, los 50 más poderosos son bancos y aseguradoras. Les diría también que conviene reconciliarse con el sentido común y encontrar a personas que compartan el mismo punto de vista que ustedes, porque una persona sola no puede hablar un idioma. Y les diría que he vuelto a tener ganas de abrir la boca y no callarme.

(Ando bastante ocupada y he pensado que os gustaría este artículo que me enviaron, da para comentar y debatir).

Cada día más cerca de declarar la corrupción «bien de interés cultural»

La Fiscalía Anticorrupción ha decidido no recurrir la sentencia absolutoria de cohecho pasivo (soborno) a Camps y Costa. Argumenta que la ley del jurado le deja pocos resquicios. Es la primera medida que toma el nuevo fiscal del Estado nombrado por el PP, Eduardo Torres Dulce.

 De esta forma, el mismo hecho por el que se declararon culpables los otros dos imputados por recibir regalos de la tramaa cambio de favores , Campos y Betoret, queda impune en el caso de Camps y Costa.

Camps da gracias a La Macarena. La hermandad recibió un millón de euros de subvención de la rescatada CAM por orden de Camps

  Tras escuchar también a José Ignacio Wert, ministro de educación y alguna cosa más, hablando de apoyar con fervor y dinero público la fiesta de los toros, citando además argumentos que suponen un nuevo récord en su vertiginosa cadena de errores, estimo que cada vez estamos más cerca del premonitorio artículo que publiqué en El País hace más de un año:

LA CORRUPCIÓN ¿BIEN DE INTERÉS CULTURAL?

España fortalece sus tradiciones. A su vanguardia, el PP libra denodada batalla para que los toros sean declarados bien de interés cultural, patrimonio protegido por la UNESCO y anticonstitucional su prohibición. En consecuencia, ampara la fiesta en algunas de las comunidades que gobierna. Y no está solo, políticos de otros partidos y sectores de la cultura lo secundan.

En tales circunstancias, tal vez tenga sentido esta modesta proposición: ¿y si nos planteamos consagrar la corrupción como «bien de interés cultural»? ¿No les parece a ustedes lamentable que españoles de bien sean detenidos y hasta encausados basándose tan solo en indicios y pruebas? Piénsenlo, declarar la corrupción bien de interés cultural, también de interés turístico y hasta patrimonio nacional a proteger, no tendría sino ventajas. Se pueden esgrimir sólidos argumentos que fundamenten la propuesta.

La tradición, en primer lugar. Desde El Lazarillo de Tormes en el siglo XVI, sabemos que la corrupción es una de nuestras más arraigadas costumbres. Nobles y villanos, reyes y presidentes, han saqueado las arcas públicas y privadas durante centurias. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y es sabido que nuestro país tiene un amor por sus tradiciones sin parangón. La corrupción es, pues, «un signo identitario del pueblo español».

Nacidos para la gloria. Los corruptos, como los toros de lidia y como los toreros, gozan de una vida singular, muy superior a la de sus congéneres. Reciben un trato exquisito. Y, a diferencia de los astados que mueren ensangrentados y de los diestros que pueden salir malparados, nuestros corruptos a gran escala suelen salir casi indemnes de las cogidas. Para ello existen expertos y caros abogados prestos al quite, el reglamento con sus lagunas y humana aplicación, la cuadrilla en apoyo solidario, la afición que les admira. De hecho, muchos españoles llevan un corrupto dentro, tanto o más que un torero.

Valores estéticos. La corrupción española también es una mezcla de danza, arte y virilidad. A lomos de coches de lujo y embutidos en trabillas italianas, oro y gualda perpetuos, presuntos corruptos bailan ante nuestros ojos, marcando sus soberanos genitales. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos turban.

La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos que relajan el espíritu. Y en esa lucha, casi religiosa, entre el bien y el mal, vemos -irritados algunos, complacientes otros- el triunfo del mal y aprendemos la realidad de la vida.

Así que, una vez declarada la corrupción de interés cultural, turístico y patriótico, habría que aplicarse en su explotación económica. Convertir España en un gran parque temático y registrar la franquicia para exportarla a tantos países que nos siguen los pasos daría trabajo a incontables guías que llevarían a los turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento que embellece el interior, los campos de golf allí donde de natural no hay agua, los vertederos de basuras y escombros por doquier, un castillo con subvenciones fantasma, la noria de los eventos con comisiones dudosas, la montaña rusa del blanqueo de dinero negro o las administraciones de lotería donde se compran boletos premiados para eludir impuestos. Además de las infraestructuras necesarias -que reactivarían el sector de la construcción-, se crearía una industria del souvenir: talonarios, sobres bajo mano, material de espionaje, camisetas, jarras y llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción.

Apuntemos también la posibilidad de levantar escuelas y universidades de corrupción con todas sus materias específicas (cohecho, prevaricación, soborno, tráfico de influencias, fraude fiscal, oratoria demagógica). Y academias o seminarios para quienes solo desean aprender los mecanismos de la «economía sumergida», como cobrar facturas sin IVA y otras menudencias que detraen para el bien común casi el 25% de los ingresos del Estado.

Si consiguiéramos que hasta fuera protegida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la corrupción española homologaría a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, dejarían de atacarnos.

Así que supongo que estarán de acuerdo en que se impone subvencionar -más aún- a los artistas de nuestra corrupción, no dejar que la fiesta muera. Sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra: honesta, responsable, culta. Irreconocible, en una palabra.

Cierto es que casi todos los organismos internacionales han constatado la correlación entre corrupción y deterioro de la democracia, y han llamado a atajar lo que, dicen, no puede contemplarse en ningún caso como comportamientos individuales desviados, sino como putrefacción del ordenamiento social. A gran o pequeña escala, afirman esos organismos, se roba el dinero de todos. Incluso aquí hay enemigos de tradición tan acrisolada. «La corrupción es incompatible con la democracia, hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema», afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción. Pero ¿a quién le importan todas estas jeremiadas?

En Las ciudades invisibles, Ítalo Calvino habla de un «infierno de los vivos» y sus dos formas de afrontarlo. Una, «volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo»; la otra, «buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio». En esas está España: ¿parque temático u honestidad? No me discutirán que hay razones poderosas para optar por lo primero.

La contrarreforma ultra

Todavía no ha comparecido Rajoy ante el parlamento español desde su toma de posesión en diciembre y ya su gobierno aplica la contrarreforma ultra con una celeridad digna de mejores empeños. La derecha “como dios manda” se muestra exultante en sus titulares de prensa: adiós a la educación de Zapatero, dice en florida portada ABC, sólo a modo de ejemplo. Su gozo es similar a nuestra desolación.

“»¡Qué dolor, qué pena de país!» arguye el hispanista Ian Gibbson al contemplar el escarnio que se esta practicando con el juez Garzón a quién, en su opinión y en la de muchos, está sentando en el banquillo “toda la derecha española”. Añadiría que, precisamente, desde que decidió investigar su corrupción, en la trama Gürtel, que nunca nos olvidemos destapó un miembro del PP insatisfecho con el reparto.

La más rancia, la más casposa derecha de nuestra desgraciada historia aflora satisfecha para restablecer el “orden”, su orden. No les falta un detalle, ni uno.

Nuestro flamante presidente aprovecha su primer consejo europeo para citarse con el premier británico David Cameron y plantearle la cuestión ¡¡¡de Gibraltar!!! mientras, en efecto, se enjuicia por primera vez en décadas a una persona por el franquismo: el magistrado que intentó pedir alguna responsabilidad y compensación.

El nuevo ministro de una cultura relegada a segunda división, el afable tertuliano José Ignacio Wert, tumba a las primeras de cambio Educación para la Ciudadanía. Lo había anunciado durante años Rajoy, siempre les molestó, o para ser más precisos irritó. Establecida por recomendación del Consejo de Europa (el que se ocupa de valores democráticos y poco tiene que ver con la UE) en 2002, se imparte en todo el continente sin objeción alguna ni siquiera en colegios católicos. La España diferente del tópico levanta otra vez la barrera de los pirineos.

Encuentra otro problema Wert con la educación, en este caso en Ceuta y Melilla que se les llena de marroquíes, en «avalancha», que osan querer “aprovecharse” de la educación. En estas condiciones, con esta gente pobre y en absoluto “como dios manda” no se puede garantizar resultados en la materia para ningún alumno. El problema es que, como cuenta guerraeterna, ni siquiera es cierta esa «avalancha». Pero, abierta la caja de Pandora de Gibraltar por este insensato PP, igual Mohamed VI le arregla el problema reivindicando esas dos ciudades autónomas españolas. Y ¡habrase visto! no queremos otra enseñanza sino la contaminada de conservadurismo para los españoles, y vamos a educar a otros.

Y el aborto. El “centrista” Gallardón, a la sazón ministro de Justicia, no de sanidad, inicia ardiente su cruzada para restaurar el primer aborto de culpabilidades, obligaciones y permisos. La mujer es una menor de edad, una fábrica de parir para el dios de la derecha, para guardar los “valores” y sufrir hasta la muerte y en silencio dentro de “el entorno familiar”. Sin dejar de ser una notable hipocresía ¿Por qué no se animan los Mayor Oreja y los obispos a montarle una manifestación al PP por mantener aún así ese aborto? ¿A qué no hay coraje para presentarse incluso en esta UE prohibiendo toda interrupción del embarazo?

El “concepto nación española”, la autoridad del profesorado, en breve –que también lo anunció Rajoy- el respeto al empresario por ley…. Y además los trasvases, otra inyección de dinero a los bancos, mientras se recorta en sanidad y educación. ¿Hay quién dé más en apenas un mes?

 Conozco personas que se siente tan felices por la restauración de la caspa que ya ni me apetece hablar con ellas, pero la mayoría incauta que votó al PP lo que soñaba en creencia absurda era que arreglara la economía. Todas las previsiones nos encaminan a la recesión, como causa directa de la «austeridad», y a 6 millones de parados, pero, eso sí, se hará exprimiendo aún más a los privilegiados trabajados con más recortes económicos y de derechos en la reforma laboral. 5.300.000 parados ahora y lo importante es Gibraltar y la contrarreforma ultra. Están tensando tanto, tanto, la cuerda que temo las consecuencias que de todo esto se deriven.

 Entretanto cojamos la mantilla española para escuchar a Machado en la voz de Joan Manuel Serrat…

Esta tarde contesto vuestras preguntas, si queréis, sobre mi libro La energia Liberada en un chat en El País, de 17.00 a 18.00. Para seguirla, en todo caso,  aquí. Gracias. 🙂

Grecia como evidencia: la sociedad europea acorralada

La foto la encontró Ramón Lobo. Grecia: un país sin esperanza. Con el desconsuelo anidado en las expresiones anónimas. Sus gobernantes pudieron cometer errores, los cometieron, ayudados por cierto por Goldman Sachs alguno de cuyos miembros son hoy dirigentes «a dedo» en Europa. Pero se lo están haciendo pagar con sangre a los ciudadanos. Los insostenibles recortes a la población para pagar la deuda han sumido a Grecia en la pobreza extrema. Sus ciudadanos fueron los primeros en salir a la calle para protestar, el gobierno (el democrático) llegó a gasearlos a niveles casi letales. Y ahí siguen.

Grecia apenas representa el 2% del PIB de la UE ¿puede creer alguien seriamente que es ella quien ha desestabilizado a toda la Unión? Grecia, por el contrario, es la gran coartada para el triunfo del golpe financiero en Europa.

Angela Merkel, la líder no electa de la UE, tardó 6 meses en autorizar un primer rescate de 110.000 euros para Grecia. En ese tiempo especuladores del mundo entero jugaron con la deuda griega hasta dejarla en basura para la compra y en oro para los beneficios particulares.

Escuchamos cada poco cómo se da a los bancos dinero público europeo. 1,6 billones de euros por aquí (confesos), medio billón de euros por allá. Sin contrapartidas. A precio de saldo. Para reactivar el crédito explican, pero no lo reactivan, especulan que es más rentable. A Grecia los 110.000 millones de euros le han costado… la democracia, la soberanía.

 El país que inventó la democracia, hoy es oficialmente una tecnocracia. Ved: forma de gobierno. La UE sustituyó a un jefe de gobierno democrático por un tecnócrata. Pero no tiene suficiente. Para pagarle otros 145.000 millones de euros de segundo rescate (labor en la que lleva la UE otros más de seis meses como poco y que de nuevo ha servido para que el euro, los paises y los ciudadanos sean objeto de especulación por parte de «los mercados») se disponen  a quitarle también la soberanía. A controlar los presupuestos y el gasto desde Bruselas, a mermar más la sanidad pública. Papandreu no lo hubiera aceptado seguramente, el tecnócrata Papedemus ¿qué hará? 

Es el futuro en el que mirarnos. A Portugal se le prestaron 78.000 millones de euros y ya no cabe exprimir más a la sociedad. Bueno, parece que siempre cabe más. Y su líder conservador se hace fotos con nuestro líder conservador, muy contentos ambos de su “crecimiento sostenible”. Nulo, ambos países van al despeñadero por los recortes, nosotros estamos en recesión y con la cifra récord de paro del mundo industrializado. La «austeridad» tiene esa consecuencia invariablemente. Pero conviene a la tecnocracia tener Gobiernos S.A, como detalla Público.

Pero aquí discuten si los periodistas no nos estaremos pasando de alarmistas, que no da uno para disgustos, vamos, y que al final siempre se arregla. ¿Tienen los medios la culpa de la crisis? Sí, por no informar mejor, por poner paños calientes. Por distraer sistemáticamente.

¿En algún momento de nuestra historia viva hemos visto que se cambien gobiernos sin pasar por las urnas? ¿Que se les quite la soberanía a los países por dinero? ¿Por una cantidad ínfima de dinero frente a la que se regala a los poderes financieros? ¿Que se desmantelen todos los derechos para que unos pocos se enriquezcan?… ¿Que la sociedad esté tan idiotizada, tan infantilizada, que lo acepte y aún se queje de que la asustan un poquito?

El lobo feroz ya se aposenta en la cama