Aquí se truncó nuestra historia…

Un gobierno de un país europeo protestando por un programa de humor de otro país vecino. Presionando para que los guiñoles franceses dejen de tomar el pelo a España, como si los tentáculos de la censura pudieran llegar hasta ciudadanos formados y libres que no dependen en absoluto de Madrid.  Haciendo un ridículo patrio que a todos nos atañe.

 Un país que crucifica a un juez por investigar la corrupción y el franquismo y pide que se haga “campaña internacional” para devolver el prestigio mundial perdido por el pasmo que fuera tienen con nosotros.

 Un presidente que acude a su primer consejo europeo y lo único que hace al margen es solicitar un aparte con el primer ministro británico David Cameron para reclamar Gibraltar.  

 Un país donde los ultras califican de ultras a quien no está asentado en el extremo-centro. Como si supieran el significado peyorativo del concepto.

 Un país donde se miente para ganar unas elecciones y luego se desdice en los hechos, sin rubor, para mutilar los derechos laborales como nunca en el último siglo. Abriendo la puerta a una rebaja y arbitraria de los sueldos de todos.

 Un país en el que la soberanía popular es engañada, apaleada, y los poderes que emanan de ella como la justicia no pueden ser ni criticados. O los que no se sabe de dónde emanan gozan de impensables privilegios en el siglo XXI, como si viviésemos aún en el XVI.  

Definitivamente nuestra historia, nuestra esperanza de progreso,  se truncó… el día que la Virgen del Pilar dijo que no quería ser francesa…  🙂

A %d blogueros les gusta esto: