La contrarreforma ultra

Todavía no ha comparecido Rajoy ante el parlamento español desde su toma de posesión en diciembre y ya su gobierno aplica la contrarreforma ultra con una celeridad digna de mejores empeños. La derecha “como dios manda” se muestra exultante en sus titulares de prensa: adiós a la educación de Zapatero, dice en florida portada ABC, sólo a modo de ejemplo. Su gozo es similar a nuestra desolación.

“”¡Qué dolor, qué pena de país!” arguye el hispanista Ian Gibbson al contemplar el escarnio que se esta practicando con el juez Garzón a quién, en su opinión y en la de muchos, está sentando en el banquillo “toda la derecha española”. Añadiría que, precisamente, desde que decidió investigar su corrupción, en la trama Gürtel, que nunca nos olvidemos destapó un miembro del PP insatisfecho con el reparto.

La más rancia, la más casposa derecha de nuestra desgraciada historia aflora satisfecha para restablecer el “orden”, su orden. No les falta un detalle, ni uno.

Nuestro flamante presidente aprovecha su primer consejo europeo para citarse con el premier británico David Cameron y plantearle la cuestión ¡¡¡de Gibraltar!!! mientras, en efecto, se enjuicia por primera vez en décadas a una persona por el franquismo: el magistrado que intentó pedir alguna responsabilidad y compensación.

El nuevo ministro de una cultura relegada a segunda división, el afable tertuliano José Ignacio Wert, tumba a las primeras de cambio Educación para la Ciudadanía. Lo había anunciado durante años Rajoy, siempre les molestó, o para ser más precisos irritó. Establecida por recomendación del Consejo de Europa (el que se ocupa de valores democráticos y poco tiene que ver con la UE) en 2002, se imparte en todo el continente sin objeción alguna ni siquiera en colegios católicos. La España diferente del tópico levanta otra vez la barrera de los pirineos.

Encuentra otro problema Wert con la educación, en este caso en Ceuta y Melilla que se les llena de marroquíes, en “avalancha”, que osan querer “aprovecharse” de la educación. En estas condiciones, con esta gente pobre y en absoluto “como dios manda” no se puede garantizar resultados en la materia para ningún alumno. El problema es que, como cuenta guerraeterna, ni siquiera es cierta esa “avalancha”. Pero, abierta la caja de Pandora de Gibraltar por este insensato PP, igual Mohamed VI le arregla el problema reivindicando esas dos ciudades autónomas españolas. Y ¡habrase visto! no queremos otra enseñanza sino la contaminada de conservadurismo para los españoles, y vamos a educar a otros.

Y el aborto. El “centrista” Gallardón, a la sazón ministro de Justicia, no de sanidad, inicia ardiente su cruzada para restaurar el primer aborto de culpabilidades, obligaciones y permisos. La mujer es una menor de edad, una fábrica de parir para el dios de la derecha, para guardar los “valores” y sufrir hasta la muerte y en silencio dentro de “el entorno familiar”. Sin dejar de ser una notable hipocresía ¿Por qué no se animan los Mayor Oreja y los obispos a montarle una manifestación al PP por mantener aún así ese aborto? ¿A qué no hay coraje para presentarse incluso en esta UE prohibiendo toda interrupción del embarazo?

El “concepto nación española”, la autoridad del profesorado, en breve –que también lo anunció Rajoy- el respeto al empresario por ley…. Y además los trasvases, otra inyección de dinero a los bancos, mientras se recorta en sanidad y educación. ¿Hay quién dé más en apenas un mes?

 Conozco personas que se siente tan felices por la restauración de la caspa que ya ni me apetece hablar con ellas, pero la mayoría incauta que votó al PP lo que soñaba en creencia absurda era que arreglara la economía. Todas las previsiones nos encaminan a la recesión, como causa directa de la “austeridad”, y a 6 millones de parados, pero, eso sí, se hará exprimiendo aún más a los privilegiados trabajados con más recortes económicos y de derechos en la reforma laboral. 5.300.000 parados ahora y lo importante es Gibraltar y la contrarreforma ultra. Están tensando tanto, tanto, la cuerda que temo las consecuencias que de todo esto se deriven.

 Entretanto cojamos la mantilla española para escuchar a Machado en la voz de Joan Manuel Serrat…

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